{"id":517,"date":"2006-11-04T00:00:00","date_gmt":"2006-11-04T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=517"},"modified":"2020-02-28T09:51:18","modified_gmt":"2020-02-28T08:51:18","slug":"lukacs-y-brecht-intelectuales-organicos-de-la-kgb","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=517","title":{"rendered":"\u00bfLuk\u00e1cs y Brecht intelectuales org\u00e1nicos de la KGB?"},"content":{"rendered":"<p>Encuentro indignante un art\u00edculo titulado<i> El KGB de la cultura<\/i> (El Pa\u00eds (17-10-06), firmado por C\u00e9sar Antonio Molina (director del Instituto Cervantes). Uno se podr\u00eda creer que el autor hablar\u00eda de los responsables \u201cculturales\u201d de este siniestro departamento, pero me encuentro que con motivos de sus respectivos aniversarios, el autor juzga a dos de los mayores intelectuales del siglo XX, Berthold Brecht (1898-1956) y Giorgy von Luk\u00e1cs (1885-1971).<\/p>\n<p>De entrada, con este t\u00edtulo, todo lo que dice el autor queda \u2013irremisiblemente- ligado al terror estaliniano, incluso cuando el propio autor detalla que tanto uno como otro escaparon por los pelos de su represi\u00f3n. La reducci\u00f3n se cumple con otro requisito b\u00e1sico: Molina no da un paso fuera de la historia del estalinismo, de tal manera que uno y otro quedan encerrados en el estigma de la KGB. Se trata de una metodolog\u00eda muy en consonancia con las ya practicadas por los expertos de la casa, en unas practicas ya consagradas por la famosa (y se nos quiere convencer que definitiva) obra de Fran\u00e7ois Furet, <b>El pasado de una ilusi\u00f3n<\/b> (<b>1<\/b>). Es una t\u00e9cnica con la que se vac\u00edan c\u00f3modamente los oc\u00e9anos de sangre provocados, no ya por los fascismos (como el nuestro al que se nos indica miremos sin ira), sino por las democracias mejor homologadas (<b>2<\/b>), se llena de estalinismo las biograf\u00edas de unos autores comunistas de larga y compleja trayectoria. Una trayectoria en la que los momentos de complicidades puntuales con el estalinismo hacen olvidar tanto sus repulsas como la amplitud de sus aportaciones.<\/p>\n<p>C\u00e9sar Antonio Molina se despacha sobre todo con Luk\u00e1cs sobre el que su cara m\u00e1s oscura. Una parte oscura que no se puede desligar de la propia \u201cpata de palo\u201d del autor de Historia y conciencia de clase, pero tampoco de los abismos abiertos por una \u00e9poca en la que convergieron tres grandes desastres: el \u201ccrack\u201d financiero y pol\u00edtico de las democracias liberales, el ascenso del nazi-fascismo, as\u00ed como la inusitada contrarrevoluci\u00f3n burocr\u00e1tica en la URSS. Sin embargo, por m\u00e1s que sus partes oscuras fueran de dominio com\u00fan (se sol\u00eda bromear con sus \u201cautocr\u00edticas\u201d y con sus \u201cexcomuniones\u201d), lo cierto es que a nadie se le ocurr\u00eda negar el valor de su obra por mayores que fuesen sus pecados (\u00bfse imagina alguien que algo as\u00ed se pueda hacer con Ortega y Gassett?), tanto fue as\u00ed que los a\u00f1os sesenta-setenta, se editaron entre Espa\u00f1a y Am\u00e9rica Latina casi la pr\u00e1ctica totalidad de su obra, sobre todo en Grijalbo en las traducciones de Manuel Sacrist\u00e1n y Gustau Mu\u00f1oz, am\u00e9n de numerosos estudios (<b>3<\/b>). Eso s\u00ed, en los ochenta casi desapareci\u00f3, y para encontrarlo hab\u00eda que ir a las librer\u00edas de segunda mano. Una an\u00e9cdota harto sintom\u00e1tica de este cambio lo observaba alguien (que no recuerdo) que contaba que hab\u00eda escuchado el siguiente comentario en las puertas del Liceo despu\u00e9s del \u201ctejerazo\u201d: \u201c!Y ahora que no nos vengan con el Luk\u00e1cs\u00a1\u201d<\/p>\n<p>Pero eso fue lo que ocurri\u00f3 con \u201ctodo\u201d el marxismo (y dem\u00e1s corrientes \u201csubversivas\u201d), aunque era dif\u00edcil llegar a creer que se llegar\u00eda a los extremos actuales (<b>4<\/b>).<\/p>\n<p>Luk\u00e1cs conoci\u00f3 una intensa vida como fil\u00f3sofo, como cr\u00edtico literario y (entre 1919 y 1929) como uno de los dirigentes del movimiento comunista h\u00fangaro a lo largo de varias d\u00e9cadas. Autor de numerosas obras, sus primeras publicaciones aparecieron en 1902, ultim\u00f3 sus Proleg\u00f3menos a una ontolog\u00eda social unos setenta a\u00f1os despu\u00e9s, poco antes de su muerte. Tambi\u00e9n dej\u00f3 esbozada una \u00faltima obra: sus memorias, originariamente tituladas <i>Pensamiento vivido<\/i>. Con anterioridad a la revoluci\u00f3n de Octubre, Luk\u00e1cs se hallaba comprometido con un sistema objetivo idealista, influido por Plat\u00f3n, Kant, Hegel y Kierkegaard (Luk\u00e1cs fue el primero en volver a sacar a la luz la obra de este \u00faltimo, hacia 1908). Conocida es su amistad con Georg Simmel, Max Weber y Ernst Bloch, pas\u00f3 mucho tiempo en Alemania, escribiendo al final muchas de sus obras en alem\u00e1n.<\/p>\n<p>En Hungr\u00eda, durante la Primera Guerra Mundial fue el l\u00edder intelectual del \u201cC\u00edrculo del Domingo\u201d, junto Frigyes Antal, B\u00e9la Bal\u00e1zs, B\u00e9la Fogarasi, Arnold Hauser, Karl Mannheim, Karl Pol\u00e1ny, Wilhelm Szilasi, Charles de Tolnay, Eugene Varga (<b>5<\/b>) entre otros. Entre todos organizaron la \u201cEscuela Libre de Ciencias del Esp\u00edritu\u201d en la que participaban tambi\u00e9n Bart\u00f3k y Kod\u00e1ly. Sus obras principales durante esa \u00e9poca fueron: El alma y las formas, 1910; Historia del desarrollo del drama moderno, 1911; Cultura est\u00e9tica, 1913; Teor\u00eda de la novela, 1916, y la Filosof\u00eda del arte de Heidelberg. En esta \u00e9poca comenz\u00f3 a escribir su c\u00e9lebre obra la Est\u00e9tica de Heidelberg, empezada en 1912, abandonada en 1918 y publicada p\u00f3stumamente (<b>6<\/b>).<\/p>\n<p>Aunque el canon hist\u00f3rico neoliberal tiene poco menos que prohibido hablar de la \u201cGran Guerra\u201d (Enrique Krauze la achaca a una cosa llamada \u201cnacionalismos\u201d), el caso es que signific\u00f3 un desastre humanitario de alcance hasta entonces desconocido, y coloc\u00f3 al borde del abismo a pa\u00edses como Rusia y Hungr\u00eda, provocando una aut\u00e9ntica reacci\u00f3n cr\u00edtica en la que se inscribe la evoluci\u00f3n de Luk\u00e1cs hacia el marxismo (cuando \u00e9l habla del odio que incub\u00f3 contra la burgues\u00eda se est\u00e1 refiriendo a esta \u201cp\u00e1gina en blanco\u201d en la historia del imperialismo. En 1918 se afili\u00f3 al partido comunista. Durante los meses de la Comuna h\u00fangara, en 1919, un acontecimiento que Molina restringe a un \u00fanico comentario (lamento que se hab\u00eda derramado \u201cdemasiada poca sangre burguesa\u201d), que cita por lo tanto, totalmente descontextualizado. Durante la revoluci\u00f3n fue ministro (comisario del Pueblo) de Educaci\u00f3n y Cultura, designando a varios de sus amigos y colaboradores (Antal, Bart\u00f3k, Kod\u00e1ly, Mannheim, Varga y otros) para importantes puestos pol\u00edtico-culturales (<b>7<\/b>). Cuando triunf\u00f3 la contrarrevoluci\u00f3n, comenz\u00f3 un exilio que no concluy\u00f3 hasta 1945, a\u00f1o en que regres\u00f3 tan s\u00f3lo para hacer un trabajo clandestino de partido, desafiando la sentencia de muerte que contra \u00e9l pronunciaron los jueces de Horthy. Un detalle que dice algo de su compromiso militante.<\/p>\n<p>La amplitud del compromiso marxista de Luk\u00e1cs no se puede reducir a unas cuentas pinceladas sectarias \u2013que las hubieron-, y para ofrecer aunque sea una idea muy apretada cabe referirse cuanto menos a cinco fases diferenciadas:<\/p>\n<p>Una primera que va desde 1919 a 1929, per\u00edodo en el que Luk\u00e1cs aparece ligado a la internacional Comunista, cuando \u00e9sta aparec\u00eda como un instrumento a favor de la revoluci\u00f3n, o sea a una \u00e9poca en que el ideal revolucionario estaba plenamente vivo. En este tiempo, Luk\u00e1cs fue uno de los l\u00edderes del Partido Comunista h\u00fangaro, Luk\u00e1cs se vio profundamente inmerso en la lucha pol\u00edtica cotidiana viciada por las confrontaciones internas entre facciones, constantemente atacadas por el aparato creado entorno a B\u00e9la Kun (el l\u00edder de la Rep\u00fablica de los Conejos Obreros que despu\u00e9s de trabajar para Stalin en el Komintern, muri\u00f3 a mano de su polic\u00eda). Muchos de sus escritos se refer\u00edan a cuestiones pol\u00edticas y de agitaci\u00f3n, ya la elaboraci\u00f3n de una estrategia pol\u00edtica viable que culmin\u00f3 en las Tesis sobre Blum, tesis sobre la que valdr\u00eda la pena un buen debate.<\/p>\n<p>Escritas en 1928, y propugnando perspectivas bastante semejantes a las propuestas del VII Congreso de la Internacional, y que siete a\u00f1os m\u00e1s tarde fueron adaptadas a las exigencias de la pol\u00edtica exterior estaliniana con el nombre de Frente Popular\u00bb (adoptadas como pol\u00edtica oficial de la Komintern siete a\u00f1os despu\u00e9s), pero que en pleno per\u00edodo de \u201csocialfascismo\u201d (ya se sabe, el fascismo y la socialdemocracia eran \u201chermanos gemelos\u201d seg\u00fan Stalin), y fueron tachadas como \u201cliquidacionistas\u201d y como \u201cmedio socialdem\u00f3cratas\u201d (<b>8<\/b>). Sus principales escritos te\u00f3ricos de este periodo fueron recopilados en tres vol\u00famenes: <i>Historia y conciencia de clase (<\/i>1923); <i>Lenin. La coherencia de un pensamiento<\/i> (1924), y Escritos pol\u00edticos, 1919-1929. De ellos, <i>Historia y conciencia de clase,<\/i> m\u00e1xima expresi\u00f3n de su trama consejista-izquierdista (<b>9<\/b>), acabar\u00eda siendo condenado por la Komintern de la \u00e9poca postleninista a trav\u00e9s de Bujarin, Zinoviev y otros, ejerci\u00f3 una enorme influencia desde Korsch hasta Benjamin y Merleau-Ponty, y desde Goldmann hasta Marcuse y el movimiento estudiantil de finales de la d\u00e9cada de 1960, y el propio Luk\u00e1cs lo evoca con cierta nostalgia en las <i>Conversaciones<\/i> (<b>10<\/b>).<\/p>\n<p>Un segundo abarca desde 1930 hasta su regreso a Hungr\u00eda (1945). Obligado a abandonar las actividades pol\u00edticas debido a la \u201cdesviaci\u00f3n\u201d que representaban sus Tesis sobre Blum, Luk\u00e1cs escribi\u00f3 principalmente ensayos de cr\u00edtica literaria as\u00ed como dos obras te\u00f3ricas fundamentales: <i>La novela hist\u00f3rica<\/i> (1937), y una de sus obras maestras, <i>El joven Hegel y los problemas de la sociedad capitalista<\/i> (1938). Sus estudios literarios fueron reunidos bastantes a\u00f1os tarde en diversos vol\u00famenes como los titulados <i>Materiales sobre realismo; Goethe y su \u00e9poca, y Thomas Mann<\/i>. En el orden te\u00f3rico, esta fase estuvo marcada por una modificaci\u00f3n de sus primeras ideas sobre la \u201creflexi\u00f3n\u201d y por el rechazo de la \u201cidentidad sujeto-objeto\u201d, concepto que hab\u00eda defendido en Historia y conciencia de clase, y que en gran medida son deudores de la publicaci\u00f3n de los <i>Manuscritos econ\u00f3mico-filos\u00f3ficos<\/i> y los Grundrisse de Marx, sin olvidar los Cuadernos filos\u00f3ficos en los que Lenin daba cuenta de sus lecturas de Hegel (un texto capital tambi\u00e9n en la evoluci\u00f3n del pensamiento de Henri Lefrebvre). Encarcelado en la URSS en 1941 durante un breve per\u00edodo, fue puesto en libertad gracias a la intervenci\u00f3n de Dimitrov, quien compart\u00eda algunos de sus puntos de vista, aunque \u2013claro est\u00e1- sin expresarlos.<\/p>\n<p>Luego, entre la \u00faltima fase de la II\u00aa Guerra Mundial (1943), y los inicios de la \u201cdemocracia popular\u201d h\u00fangara (1949), reapareci\u00f3 el Luk\u00e1cs m\u00e1s militante, y se vio profundamente envuelto en la actividad cultural y pol\u00edtica, primero clandestina, luego legal, publicando muchos ensayos literarios, y fund\u00f3 y presidi\u00f3 la publicaci\u00f3n cultural mensual Forum. En 1949 fue violentamente atacado por los ide\u00f3logos oficialistas del PC h\u00fangaro (Rudas, Horvath y Revai), a causa de las ideas expresadas en sus obras <i>Literatura y democracia<\/i> y <i>Por una nueva cultura h\u00fangara<\/i>, que recog\u00edan y ampliaban las Tesis sobre Blum. Estos ataques (que se amplificaron con los provenientes de la URSS a trav\u00e9s de Fadeev y otros intelectuales oficialistas) denunciaban en buena medida la completa estalinizaci\u00f3n de la cultura y pol\u00edtica h\u00fangaras, y obligaron a Luk\u00e1cs a abandonar sus estudios filos\u00f3ficos. Hay una cuarta fase que coincide con la ebullici\u00f3n intelectual que culminar\u00e1 con la revoluci\u00f3n h\u00fangara de Octubre de 1956, y durante la cual, Luk\u00e1cs emprendi\u00f3 varias obras fundamentales de s\u00edntesis, dos de las cuales fueron completadas en ese per\u00edodo: <i>El asalto de la raz\u00f3n<\/i> y <i>La particularidad como categor\u00eda est\u00e9tica.<\/i> Cuando acababa de escribir <i>El significado del realismo contempor\u00e1neo<\/i>, pas\u00f3 a ocupar el cargo de ministro de Cultura en el breve gobierno de Imre Nagy, y cuando entraron los tanques rusos, en Budapest fue deportado junto con otros miembros del gobierno a Rumania, regresando a Budapest en el verano de 1957. Esta extensa disidencia (que a veces trataba de justificar con sus debidas genuflexiones), no son suficientes para que el avezado C\u00e9sar Antonio Molina reduzca de caracterizaci\u00f3n de Luk\u00e1cs a \u201cid\u00f3latra\u201d de Stalin.<\/p>\n<p>Una \u00faltima fase (1957-1971), Luk\u00e1cs se distingue por su esfuerzo en culminar dos s\u00edntesis muy densas: un nuevo trabajo sobre est\u00e9tica: <i>La naturaleza especifica de la est\u00e9tica<\/i> (1962), as\u00ed como una ontolog\u00eda social, Hacia una antolog\u00eda del ser social (1971), en la que incluyen tres apartados muy importantes sobre Hegel, Marx y Trabajo que se publicar\u00e1n sucesivamente despu\u00e9s de su muerte. Recuerdo que cuando \u00e9sta tuvo lugar,\u00a0 todas las revistas y diarios ajenos al r\u00e9gimen le dedicaron una atenci\u00f3n menor que la que ofrecieron sobre Bertrand Russell, muerto un poco antes (1970).<\/p>\n<p>Como es sabido, las mayores aportaciones del marxismo de Luk\u00e1cs tuvieron un alcance muy amplio, desde la est\u00e9tica y la cr\u00edtica literaria hasta la filosof\u00eda, la sociolog\u00eda y la pol\u00edtica. En el \u00e1mbito de las ideas est\u00e9ticas, adem\u00e1s de las numerosas obras en las que cre\u00f3 toda una escuela sobre el realismo, ofrecida a trav\u00e9s de una postura en\u00e9rgicamente \u201ctradicionalista\u201d que le llevaba por igual a rechazar a Kafka, Joyce o Brecht, produjo no obstante, una de las s\u00edntesis m\u00e1s completas y fundamentales de la teor\u00eda marxista del arte y la literatura, un material sobre el cual otros disc\u00edpulos rectificaron y ampliaron sus partes m\u00e1s estrechas. Resulta curioso que Molina le atribuye un rechazo del \u201crealismo social\u201d de Gorki \u2013al que incluy\u00f3 entre los cl\u00e1sicos que m\u00e1s admiraba-, al tiempo que otorga al autor de Los bajos fondos el \u201cinvento\u201d del \u201crealismo social\u201d (\u201ccon permiso de Stalin), cuando Gorki lo \u00fanico que hizo fue no oponerse; aunque sobre esto tambi\u00e9n habr\u00eda que hablar ya que por la misma \u00e9poca acept\u00f3 tener una entrevista \u2013clandestina- con Trotsky, que si no tuvo lugar, no fue por \u00e9l.<\/p>\n<p>Como fil\u00f3sofo, Luk\u00e1cs emerge como una de las figuras principales del marxismo occidental, tal como dejar\u00eda constancia Perry Anderson en su conocido trabajo. Luk\u00e1cs fue un constante defensor de la causa de la dial\u00e9ctica contra diversas formas de irracionalismo, de materialismo mecanicista y de dogmatismo, ajustando criterios que, por m\u00e1s que resulten claramente discutibles, conforman un legado cultural de primera magnitud. Luk\u00e1cs elabor\u00f3 desde su subyugante <i>Historia y conciencia de clase<\/i> una teor\u00eda de la alienaci\u00f3n y de la <i>reificaci\u00f3n<\/i>, y lo hizo bastante antes de la tard\u00eda publicaci\u00f3n de las importantes obras de Marx sobre el tema, y que tanto contribuyeron a liberar el marxismo de los cors\u00e9s en lo que lo hab\u00edan encerado la vieja socialdemocracia y el estalinismo. Esto por no hablar de una monumental y a\u00fan poco comprendida ontolog\u00eda social, escrita entre sus 75 y sus 85 a\u00f1os, un tiempo en el que se puede hablar de un cierto Luk\u00e1cs \u201col\u00edmpico\u201d, o sea liberado de sus obligaciones partidarias estrechas, y ya claramente opuesto a todo lo que oliera a estalinismo. En cuanto al apartado de la sociolog\u00eda, conviene recordar su teor\u00eda de la conciencia de clase la que tuvo un mayor impacto, influyendo fuertemente en la \u201csociolog\u00eda del conocimiento\u201d, tan cara a la Escuela de Francfort as\u00ed como es escuelas m\u00e1s recientes. En el terreno de la pol\u00edtica, el abanico de sus ideas y aportaciones requieren una importante contextualizaci\u00f3n ya que sus implicaciones estalinianas \u2013sus bochornosas autocr\u00edticas, su insoportable actuaci\u00f3n durante los \u201cProcesos de Mosc\u00fa\u201d, todo para separar el ni\u00f1o de un agua a veces, especialmente ensuciada.<\/p>\n<p>Aunque, tal como decimos m\u00e1s arriba, Molina es mucho m\u00e1s denigratorio con Luk\u00e1cs que con Brecht, no por ello lo libera de este encuadramiento.<\/p>\n<p>El mismo hecho de reconocer que \u201cBrecht nunca tuvo demasiado entusiasmo por Stalin, y a\u00f1ade que \u201cve\u00eda muy poca diferencia entre el estalinismo y el fascismo\u201d. Detalle que extrae de sus diarios: \u201cas\u00ed lo dej\u00f3 escrito, aunque no lo manifest\u00f3 p\u00fablicamente en su momento, como si hubiera sido necesario\u201d. Esto sin olvidar el reconocimiento que \u201cpor s\u00ed misma\u201d ha obtenido su obra po\u00e9tica y su teatro, sobre la que puede decir con toda solemnidad que ha superado la prueba del tiempo, y que ha ganado su espacio entre los grandes cl\u00e1sicos. Tampoco se sabe que fuese funcionario de ning\u00fan Estado. Empero, todo esto no le libera de su pertenencia a la KGB de la Cultura. Brecht participa en una misma trama \u201ccomunista\u201d, tan ti\u00f1osa que al parecer lo mancha todo.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed por lo tanto no valen los relativismos \u2013tan habituales cuando se habla de antiguos franquistas- por m\u00e1s que en Brecht se da una notable ambivalencia, con todas sus matizaciones, no era otra cosa lo suced\u00eda con Luk\u00e1cs. De poco le vale el \u201cdetalle\u201d que el comunismo de Brecht siempre estuvo con los de abajo. Como ya dec\u00edamos al hablar de Luk\u00e1cs, el director del Instituto, hace desaparecer la historia del capitalismo, y ni entra ni sale sobre un per\u00edodo hist\u00f3rico que fue agudamente definido por V\u00edctor Serge \u201cmedianoche del siglo\u201d (<b>11<\/b>).<\/p>\n<p>Brecht es \u2013popularmente hablando- una valor mucho m\u00e1s s\u00f3lido que Luk\u00e1cs. Su obra ha sido constantemente representada desde que all\u00e1 por la mitad de los a\u00f1os veinte, la dictadura permiti\u00f3 en 1966 que se estrenara (en el Poliorama) una versi\u00f3n aligerada de <i>La \u00f3pera de los cuatro reales<\/i>, en realidad una adaptaci\u00f3n al servicio del entonces popular \u201cpibe\u201d Luis Aguil\u00e9, que hac\u00eda de \u201cMaki Navaja\u201d y cantaba la famosa canci\u00f3n de Kurt Weil. Luego siguieron las concienzudas adaptaciones de Ricard Salvat, \u00a1adem\u00e1s en catal\u00e1n\u00a1, supongo que por se pensaba que <i>El c\u00edrculo de tiza<\/i> o <i>La buena persona de Sezu\u00e1n<\/i>, eran cosas de \u00e9lites (las mismas que deb\u00edan leer al Luk\u00e1cs), aunque la verdad fue que el Teatro Griego de Montjuich se pon\u00eda a tope. Se puede afirmar que Brecht fue uno de los arietes culturales del antifranquismo (<b>12<\/b>), pero como un buen cl\u00e1sico actual, nunca de dej\u00f3 de representar con mayor o menor asiduidad, y por lo mismo se publicaron trabajos sobre \u00e9l editoriales, revistas y diarios, en tanto que Luk\u00e1cs permanec\u00eda relegado a una minor\u00eda especializada que guardaba las ediciones de mejores tiempos.<\/p>\n<p>De momento, Brecht ha seguido siendo bastante respetado, hasta el mism\u00edsimo Mario Vargas Llosa le dedic\u00f3 una de sus tribunas dominicales con elogios (envenenados) en <i>El Pa\u00eds<\/i> titulada <i>Distanciando a Brecht<\/i> (15-02-1998), en la que se hac\u00eda eco del vasto alcance que el centenario del autor de <i>Madre Coraje<\/i> estaba teniendo en Berl\u00edn, detalla algunas de las actividades, la lista de pel\u00edculas en las que de alguna manera particip\u00f3 (aunque no ofrece m\u00e1s precisiones, por ejemplo su colaboraci\u00f3n con el ciclo antifascista de Fritz Lang en Hollywood que adem\u00e1s de su \u201ccompromiso\u201d y de su \u201cserm\u00f3n marxista\u201d ocupan una p\u00e1gina de oro en la historia del cine, ofrece alg\u00fan detalle involuntariamente c\u00f3mico como cuando dice \u201csiento una profunda antipat\u00eda moral hacia el personaje\u201d. Han le\u00eddo bien, moral. No est\u00e1 mal para el genio que acababa de hacer sus ditirambos a la se\u00f1ora Thatcher que no retir\u00f3 cuando la famosa dama salv\u00f3 a Pinochet de los tribunales \u201csectarios\u201d con jueces que colaboraban, \u00a1con Amnist\u00eda Internacional\u00a1 No mucho tiempo antes, Vargas Llosa hab\u00eda dedicado otra de sus tribunas a glosar la justificaci\u00f3n de los historiadores \u201cneocons\u201d de Hiroshima y Nagasaki.<\/p>\n<p>Pero quiz\u00e1s habr\u00eda que decir aunque sean cuatro cosas sobre Bertold Brecht (Augsburgo, 10-02-1898-Berl\u00edn, 14-08-1956), que fue dramaturgo, poeta y te\u00f3rico del teatro as\u00ed como guionista de cine. Comenz\u00f3 su carrera literaria como un impetuoso y original \u201cpoeta maldito\u201d enamorado de la potencia de lo norteamericano, de autores como Jack London, Frank Norris y Upton Sinclair, admiraci\u00f3n que se expresa en obras como <i>Del pobre B.B., Baal,<\/i> <i>En la jungla de las ciudades.<\/i> \u00c9ste es tambi\u00e9n un tiempo en el que el joven Brecht procuraba rescatar la escena alemana de los excesos sentimentales y expresionistas.<\/p>\n<p>Las consecuencias de la crisis econ\u00f3mica que conmovi\u00f3 la Rep\u00fablica de Weimar (y a sus financieros que comenzaron a buscar \u201cun salvador\u201d), afect\u00f3 profundamente a Brecht. Una situaci\u00f3n que le llev\u00f3 a adoptar, hacia 1928, su resoluci\u00f3n de forjar el \u201cteatro de la era cient\u00edfica\u201d. Se trataba de conseguir una representaci\u00f3n \u201cdistanciada\u201d mediante argumentos, decorados, actuaci\u00f3n y direcci\u00f3n sin crispaciones. Que fuesen interesantes y a la vez did\u00e1cticas. En ellas se presentar\u00edan los dilemas de la sociedad moderna, un mundo ante el cual el individuo aislado se halla impotente. \u201cUno es ninguno\u201d, es el tema sobre el que gira la tem\u00e1tica de un <i>Hombre por hombre<\/i>, una frase que se tendr\u00edan que repetir los ilusos que creen que porque crean que lo propio es \u201cque cada cual cuide de su culo\u201d, van a impedir que le den de todas las formas, laboralmente hablando. Solamente nuevas modalidades de pensamiento, organizaci\u00f3n y productividad que responda a otro tema primordial: \u201cCuando el hombre ayuda al hombre\u201d (que preside <i>La pieza did\u00e1ctica de Baden<\/i>) pueden rehumanizar una existencia que el ciego ego\u00edsmo capitalista (de \u201ctodos contra todos\u201d) ha convertido en b\u00e1rbara.<\/p>\n<p>En vez de preocuparse en ganar dinero, aquel esc\u00e9ptico y erudito Brecht complet\u00f3 esta visi\u00f3n moral mediante un estudio de primera mano de la obra de Marx y, en cierta medida, de la de Lenin. Ocurri\u00f3 que mientras se dedicaba a los estudios preliminares de su obra <i>Santa Juana de los mataderos<\/i>, Brecht se entreg\u00f3 a la lectura de <i>El Capital<\/i>, pasi\u00f3n que le ayud\u00f3 a situar en un plano extremadamente riguroso sus propia intuiciones. Fue por entonces cuando coment\u00f3 a uno de sus numerosos colaboradores (E. Hauptmann), que \u201cten\u00eda que sab\u00e9rselo todo\u201d (octubre de 1926). Veinte a\u00f1os despu\u00e9s se dispon\u00eda a adaptar el <i>Manifiesto Comunista<\/i> a la \u201cversificaci\u00f3n altamente respetable de <i>De rerum natura<\/i> de Lucrecio, revisti\u00e9ndolo de algo semejante a la artificiosidad de la condici\u00f3n burguesa\u201d.<\/p>\n<p>Se puede decir que el marxismo de Brecht fue conformado, en parte, por las demandas cientificistas del entonces pujante PC Alem\u00e1n (el m\u00e1s importante fuera del PCUS) y, en parte, tambi\u00e9n por los mentores intelectuales a los que acept\u00f3 como amigos y colegas suyos. En especial Fritz Sternberg, Karl Korsch y Walter Benjamin, tres de los mayores marxistas alemanes desde las muertes de Rosa Luxemburgo y Frank Merhing (<b>13<\/b>), por cierto, todo ellos inequ\u00edvocamente antiestalinistas. Por esta \u00e9poca, Brecht rechaz\u00f3 la l\u00ednea dial\u00e9ctica propuesta por Theodor Adorno como <i>no plumpe<\/i> (materialista) y ofreci\u00f3 una aguda s\u00e1tira del grupo de la Escuela de Francfort, a los que present\u00f3 como intelectuales cortesanos de la era burguesa (Tui-Roman, Turandot). Igualmente Brecht rechaz\u00f3 las teor\u00edas de Giorgy Luk\u00e1cs sobre el \u201crealismo literario\u201d, que consider\u00f3 como no dial\u00e9ctica y tendente a suprimir la imaginaci\u00f3n y productividad de los lectores (as\u00ed los expres\u00f3 en <i>Anchura y variedad del modo de escritura realista<\/i>). Molina anota justamente \u201csu aversi\u00f3n hacia el poder literario-pol\u00edtico ejercido por Luk\u00e1cs desde Mosc\u00fa. Brecht hablaba de un realismo m\u00e1s inteligente, productivo y permanente\u201d. Otra cosas es que la pata coja de Luk\u00e1cs invalide su obra.<\/p>\n<p>La vida de Brecht en Mosc\u00fa puso a prueba su idealismo, entre cosas porque muchos comunistas alemanes ilustres como Heinz Neumann, desaparecieron. Eso sin olvidar pensadores y artistas afines a \u00e9l, como su amigo Sergei Tretyakov o el director V. Meyerhold, fueron exterminados. En vida de Brecht s\u00f3lo se represent\u00f3 La \u00f3pera de los cuatro reales. En realidad, al exiliarse de Alemania el d\u00eda en que Hitler accedi\u00f3 al poder, Brecht esperaba alcanzar al fin el \u00e9xito en los escenarios de Broadway, pero ni se congraci\u00f3 con los inversores ni persuadi\u00f3 a la izquierda norteamericana de que tenia una importante mercanc\u00eda que ofrecer. Se habr\u00eda forrado escribiendo en el <i>Wall<\/i><i> Street Journal<\/i> una tribuna dominical ajustando las cuentas a los que se opon\u00edan a la \u201cdemocracia\u201d en nombre de lo trabajadores y el socialismo.<\/p>\n<p>Se ha escrito que sus a\u00f1os en Santa M\u00f3nica y Nueva York (1941-1947) alentaron un cierto \u201coportunismo\u201d en su m\u00e9todo sin aumentar, a no ser marginalmente, la accesibilidad de su obra. Sobre este pasaje existen multitud de an\u00e9cdotas, y contar\u00e9 solo una. Al d\u00eda siguiente de que Douglas Sirk comprara un libro suyo en una librer\u00eda de viejos, recibi\u00f3 la visita de un polic\u00eda para interrogarle. No \u201cescogi\u00f3 la libertad\u201d y regres\u00f3 a Europa para poner en pr\u00e1ctica sus obras y m\u00e9todos con su propia compa\u00f1\u00eda, el Berl\u00edn Ensemble (dirigido por su mujer, la gran actriz Helene Weigel); sus giras aportaron la definitiva praxis teatral de la d\u00e9cada de los cincuenta en Francia, Gran Breta\u00f1a, Italia y Polonia.<\/p>\n<p>A su manera, Brecht intent\u00f3 ser el Marx del teatro poscapitalista, postsubjetivista. Las propuestas que desarroll\u00f3 para explicar su sistema -la noci\u00f3n de teatro \u201c\u00e9pico\u201d (m\u00e1s tarde \u201cdial\u00e9ctico\u201d) y las t\u00e9cnicas de \u201cdistanciamiento\u201d en cuanto a actuaci\u00f3n, direcci\u00f3n y obra literaria- son de lectura indispensable en la est\u00e9tica moderna, y el concepto brechtiano est\u00e1 plenamente incorporado a la jerga teatral m\u00e1s extensa. El dramaturgo era m\u00e1s cient\u00edfico y objetivo, mientras que el ensayista estaba m\u00e1s preocupado por la \u00e9tica y la moral. Molina tiene raz\u00f3n cuando escribe que \u201cel autor de <i>Galileo Galilei<\/i> pensaba que la ciencia y la cultura deb\u00edan servir a las causas sociales de los m\u00e1s desfavorecidos sin intermediarios\u201d, y el hecho es que la obra de Brecht se ha representado entre los trabajadores, en los pueblos, en los lugares m\u00e1s improbables.<\/p>\n<p>Molina admira a Brecht, y destaca que \u201cobras como <i>La madre,<\/i> <i>Santa Juana de los mataderos<\/i>, <i>Las medidas tomadas, Madre Coraje, La resistible ascensi\u00f3n de Arturo Ui, El c\u00edrculo de tiza caucasiano y Galileo Galilei<\/i> poseen una fecundidad innata que ense\u00f1an objetividad dial\u00e9ctica a la vez que atraen a la audiencia y entretienen\u201d, pero esto tampoco modifica su veredicto. Precisa \u201cque el autor del poema Yo, el superviviente, dio como seguro que nunca hubiera sobrevivido a Stalin de haberse refugiado all\u00ed y no en Estados Unidos\u201d, lo cual es cierto. Pero esa no es la cuesti\u00f3n, no se trata de establecer comparaciones al margen de las condiciones hist\u00f3ricas. Brecht sab\u00eda bastante m\u00e1s cosas de las que dijo, Isaac Deutscher sugiere que era como su Galileo, alguien que no tiene m\u00e1s remedio que adecuar su opini\u00f3n a las imposiciones de la Inquisici\u00f3n, pero que sabe que con el tiempo, todo est\u00e1 obligado a cambiar.<\/p>\n<p>Molina cita un encuentro entre Luk\u00e1cs y Stephen Spender, el poeta ingl\u00e9s que horrorizado por la actitud del liberalismo ante el nazismo y ante Franco, se hizo comunista para luego arrepentirse. En el momento representaba a la UNESCO en un congreso internacional. La compa\u00f1era de Luk\u00e1cs, Gertrud le pregunt\u00f3 por qu\u00e9 ya no era comunista. Spender contest\u00f3: \u00abPorque estoy en contra de los campos de concentraci\u00f3n\u00bb. Aunque no lo hizo, Gertrud le podr\u00eda haber respondido: \u201ca) los comunistas fueron las primeras v\u00edctimas de dichos campos; b) los m\u00e1s avanzados estuvieron entre los primeros en denunciarlos; c) si era por estar en contra de los campos de concentraci\u00f3n, la derecha y el capitalismo los emple\u00f3 a gran escala antes y despu\u00e9s (Weyler en Cuba; los brit\u00e1nicos en Sud\u00e1frica; Horthy en Hungr\u00eda, etc).<\/p>\n<p>El asunto no era pues la denuncia de dichos (que ya fueron hecha por Trotsky, Serge, y otros en los a\u00f1os treinta; los \u201ctrotskistas\u201d los conocieron y murieron luchando en ellos, tanto fue as\u00ed que casi no qued\u00f3 nadie para contarlo), el asunto era que Spender utilizaba los campos rusos para mirar hacia otro lado delante de los \u201cGulags\u201d, empezando por los del Imperio Brit\u00e1nico que por la \u00e9poca exterminaba a millares de kenianos para \u201csalvarlos\u201d del \u201cterrorismo\u201d del Mau-Mau, y los ejemplos se podr\u00edan multiplicar. Por ejemplo, alguien sabe que el c\u00e9lebre mariscal Montgomery era un firme partidario del sistema de \u201capartheid\u201d en Sud\u00e1frica.<\/p>\n<p>Molina podr\u00eda tambi\u00e9n haber recordado que Spender, despu\u00e9s de haber servido para la CIA, apoy\u00f3 las campa\u00f1as de Bertrand Russell contra la guerra del Vietnam, uno de los mejores sobre cuantas atrocidades se pueden perpetrar en nombre de la democracia y la libertad. Pero eso se encuentra en una parte de la historia que \u00e9l no quiere mirar. A lo mejor es una imposici\u00f3n del cargo.<\/p>\n<p><b>Notas.<\/b><\/p>\n<p><b>\u00a0<\/b>1) A mi juicio, la cr\u00edtica m\u00e1s aguda de Furet es la efectuada por Daniel Bensa\u00efs que est\u00e1 en Red (por ejemplo en www.espacioalternativo.org)<\/p>\n<p>2) El m\u00e9todo del \u201clibro negro\u201d que inspira el actual anticomunismo comprende un \u201clibro blanco\u201d sobre el capitalismo y el imperialismo. Un buena s\u00edntesis cr\u00edtica de este \u00faltimo se puede encontrar en AA.VV, <i>El libro negro del capitalismo<\/i> (Txalaparta, Tafalla, 2001).<\/p>\n<p>3) A mi entender, los estudios m\u00e1s completos sobre Luk\u00e1cs son los de Michael L\u00f6wy, especialmente Por una sociolog\u00eda de los intelectuales revolucionarios: Ia evoluci\u00f3n pol\u00edtica de Luk\u00e1cs, 1909-1929 (Trad. de Mar\u00eda Dolores de la Pe\u00f1a. M\u00e9xico: Siglo XXI, 1978); as\u00ed como los textos incluidos en <i>El marxismo olvidado<\/i> que edit\u00f3 Fontamara (1978), editorial que tambi\u00e9n dio a conocer la famosa biograf\u00eda escrita por Istv\u00e1n M\u00e9sz\u00e1ros, <i>El pensamiento y la obra de Georg Luk\u00e1cs<\/i> (1981). Tambi\u00e9n est\u00e1 la edici\u00f3n de G.H. R. Parkinson, Georg Luk\u00e1cs. El hombre, su obra, sus ideas (Grijalbo, Barcelona, 1973).<\/p>\n<p>4) En su art\u00edculo, Molina concluye agrupando todas las requisitorias adversas a Luk\u00e1cs \u2013de Bal\u00e1zs, Bloch y Jaspers-, como si un hubieran otras, como si estas se pudieran aislar, como si se trataran de sentencias, media un abismo. Pero, \u00bfqu\u00e9 otra cosa se puede esperar de alguien que reduce una trayectoria como la aqu\u00ed \u2013someramente- descrita como la de un intelectual de la KGB?. Despu\u00e9s de la evoluci\u00f3n de Jon Juaristi -desde \u201csimpa\u201d de la LKI hasta la FAES-, parece que el cargo obliga a dejar patente el anticomunismo.<\/p>\n<p>5) Desde una \u00f3ptica marxista, anotemos que B\u00e1lazs es el autor de <i>La burocracia celeste<\/i> (Barral, Barcelona, 1974), Arnold Hauser es el reconocido autor de la monumental <i>Historia social del arte y la literatura<\/i> (Guadarrama, Madrid, 1969), y que Eugene Vargas, despu\u00e9s de haber servido durante muchos a\u00f1os como \u201ccerebro\u201d econ\u00f3mico de Stalin, se descolg\u00f3 con un vibrante <i>Testamento<\/i> (Icaria, Barcelona, 1977), cuyo mensaje b\u00e1sica ser\u00e1: \u201cRealizar el comunismo no es \u00fanicamente desarrollar las fuerzas productivas. El comunismo es ante todo el triunfo total del esp\u00edritu democr\u00e1tico socialista y de la iniciativa c\u00edvica libre de las masas, fundada en la autogesti\u00f3n de los trabajadores en todos los dominios de la vida\u201d.<\/p>\n<p>6) Despu\u00e9s de iniciar edici\u00f3n de las <i>Obras Completas<\/i> de Luk\u00e1cs en la experta y esmerada traducci\u00f3n de Manolo Sacrist\u00e1n, Grijalbo interrumpi\u00f3 el proyecto y poco despu\u00e9s los volumen aparecidos aparec\u00edan en los lotes de las rebajas, entre ellos la Est\u00e9tica que en los a\u00f1os sesenta-setenta ra \u201cel no va m\u00e1s\u201d de la cultura marxista.<\/p>\n<p>7) Me remito a mis trabajos sobre la revoluci\u00f3n h\u00fangara de 1956 (que constan con un apartado sobre 1919), uno aparecido en la revista de El Viejo Topo y otro en la Web de la Fundaci\u00f3n Andreu Nin.<\/p>\n<p>8) Se suele considerar que dichas \u201cTesis\u201d suponen un adelanto de las propuestas del Frente Popular, pero esto es muy discutible ya que invierten el punto cardinal de estas; para \u00abBlum\u00bb no se trata de supeditar el bloque democr\u00e1tico a la hegemon\u00eda pol\u00edtica de la burgues\u00eda \u00abliberal\u00bb para una alternativa \u00abdemocr\u00e1tica\u00bb, por el contrario, lo que pretende es que la clase obrera asuma este papel en la lucha democr\u00e1tica contra el fascismo y las dictaduras de derechas pero para avanzar el socialismo mediante una l\u00ednea de ruptura. Este planteamiento tiene a nuestro juicio m\u00e1s connotaciones con las posiciones del \u00faltimo Gramsci y con las de la Oposici\u00f3n de izquierda, antes que con las que dar\u00e1n lugar a los desastres de Francia y Espa\u00f1a (1936-1939).<\/p>\n<p>9) Tanto Historia&#8230;como el Lenin, fueron material de primer orden en los primeros a\u00f1os de la LCR espa\u00f1ola, entre otras cosas, justificaba fehacientemente la teor\u00eda de la ofensiva, la idea de que la acci\u00f3n ejemplar pod\u00eda acelerar\u00a0 la conciencia de las masas&#8230;Una de las bromas de entonces era preguntar a un \u201ctovarich\u201d si ten\u00eda \u201cel Luk\u00e1cs de Lenin\u201d, la mayor\u00eda ca\u00edan.<\/p>\n<p>10) Aparte de la biograf\u00eda de Henri Arvon (Fontanella, 1967), y del ensayo de Juan Ram\u00f3n Recalde (del que nadie ha vuelto a hablar), el trabajo introductorio m\u00e1s importante que se public\u00f3 en la Espa\u00f1a franquista sobre Luk\u00e1cs fueron las Conversaciones de Luk\u00e1cs con Holz, Kofler y Wolganf Abendroth, aparecidas tempranamente en alianza de bolsillo, y por lo tanto asequible a cualquiera.<\/p>\n<p>11) V\u00edctor Serge se refer\u00eda a la confluencia de horrores, de un lado la crisis social abierta con el \u201ccrack\u201d del 29, de otro el ascenso del nazi-fascismo, y de otro el estalinismo que estaba liquidando todos los vestigios de bolchevismo en la URSS. Fue publicado por Ayuso, Madrid,\u00a0 y no se que se haya reeditado.<\/p>\n<p>12) En una de las \u201cTraves\u00edas\u201d que Antonio Mu\u00f1oz Molina publicaba en El Pa\u00eds, se detuvo en lo que llam\u00f3 \u201cOto\u00f1o Brecht\u201d (27-09-1995), como muestra de su camino de arrepentimiento. Dec\u00eda que 20 a\u00f1os atr\u00e1s Brecht hab\u00eda sido como una moda de oto\u00f1o, \u201cuna figura obligatoria de culto\u201d (\u00bfqui\u00e9n obligaba, el Estado?), y descubr\u00eda que detr\u00e1s de la mitolog\u00eda un \u201cdidactismo que no ofende ya por lo burdo o lo simple, sino por lo falso\u201d. La falsedad radicaba obviamente en el an\u00e1lisis marxista de Brecht que, por citar un ejemplo, consideraba la Rep\u00fablica de Weimar como un \u201cEstado b\u00e1rbaro y corrupto de la oligarqu\u00eda\u201d, cuando en realidad se trataba de \u201cun r\u00e9gimen democr\u00e1tico\u201d. O sea (\u00a1toma del frasco Carrasco\u00a1)\u00a0 Molina defend\u00eda la democracia contra Brecht.\u00a0 Cualquier historia seria le ense\u00f1ar\u00eda que la democracia\u00a0 en Europa es una conquista del movimiento obrero (con los comunistas en primera l\u00ednea), que la oligarqu\u00eda se \u201ccarg\u00f3\u201d literalmente la Rep\u00fablica de Weimar apostando por los nazis&#8230;Brecht defend\u00eda las libertades y la justicia social,\u00a0 palabras que Mu\u00f1oz Molina gusta de citar. Pero si alg\u00fan d\u00eda lucho por estas cosas, ya ha mostrado debidamente su constricci\u00f3n.<\/p>\n<p>13) Fritz Sternberg\u00a0 fue el autor de una Historia del bolchevismo am\u00e9n de un especialista en historia antigua cada vez m\u00e1s reconocido, Karl Korsch uno de los te\u00f3ricos marxistas m\u00e1s preparados de su tiempo, fue muy editado en los a\u00f1os setenta, y durante la guerra espa\u00f1ola se identific\u00f3 especialmente con el anarcosindicalismo, en cuanto a Walter Benjamin&#8230;Sobre los tres se puede encontrar una amplia informaci\u00f3n en la Red.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Encuentro indignante un art\u00edculo titulado El KGB de la cultura (El Pa\u00eds (17-10-06), firmado por C\u00e9sar Antonio Molina (director del Instituto Cervantes). Uno se podr\u00eda creer que el autor hablar\u00eda de los responsables \u201cculturales\u201d de este siniestro departamento, pero me encuentro que con motivos de sus respectivos aniversarios, el autor juzga a dos de los mayores intelectuales del siglo XX, Berthold Brecht (1898-1956) y Giorgy von Luk\u00e1cs (1885-1971). <\/p>\n<p>De entrada, con este t\u00edtulo, todo lo que dice el autor queda \u2013irremisiblemente- ligado al terror estaliniano, incluso cuando el propio autor detalla que tanto uno como otro escaparon por los pelos de su represi\u00f3n. La reducci\u00f3n se cumple con otro requisito b\u00e1sico: Molina no da un paso fuera de la historia del estalinismo, de tal manera que uno y otro quedan encerrados en el estigma de la KGB. Se trata de una metodolog\u00eda muy en consonancia con las ya practicadas por los expertos de la casa, en unas practicas ya consagradas por la famosa (y se nos quiere convencer que definitiva) obra de Fran\u00e7ois Furet, El pasado de una ilusi\u00f3n (1). Es una t\u00e9cnica con la que se vac\u00edan c\u00f3modamente los oc\u00e9anos de sangre provocados, no ya por los fascismos (como el nuestro al que se nos indica miremos sin ira), sino por las democracias mejor homologadas (2), se llena de estalinismo las biograf\u00edas de unos autores comunistas de larga y compleja trayectoria. Una trayectoria en la que los momentos de complicidades puntuales con el estalinismo hacen olvidar tanto sus repulsas como la amplitud de sus aportaciones.<\/p>\n<p>C\u00e9sar Antonio Molina se despacha sobre todo con Luk\u00e1cs sobre el que su cara m\u00e1s oscura. Una parte oscura que no se puede desligar de la propia \u201cpata de palo\u201d del autor de Historia y conciencia de clase, pero tampoco de los abismos abiertos por una \u00e9poca en la que convergieron tres grandes desastres: el \u201ccrack\u201d financiero y pol\u00edtico de las democracias liberales, el ascenso del nazi-fascismo, as\u00ed como la inusitada contrarrevoluci\u00f3n burocr\u00e1tica en la URSS. Sin embargo, por m\u00e1s que sus partes oscuras fueran de dominio com\u00fan (se sol\u00eda bromear con sus \u201cautocr\u00edticas\u201d y con sus \u201cexcomuniones\u201d), lo cierto es que a nadie se le ocurr\u00eda negar el valor de su obra por mayores que fuesen sus pecados (\u00bfse imagina alguien que algo as\u00ed se pueda hacer con Ortega y Gassett?), tanto fue as\u00ed que los a\u00f1os sesenta-setenta, se editaron entre Espa\u00f1a y Am\u00e9rica Latina casi la pr\u00e1ctica totalidad de su obra, sobre todo en Grijalbo en las traducciones de Manuel Sacrist\u00e1n y Gustau Mu\u00f1oz, am\u00e9n de numerosos estudios (3). Eso s\u00ed, en los ochenta casi desapareci\u00f3, y para encontrarlo hab\u00eda que ir a las librer\u00edas de segunda mano. Una an\u00e9cdota harto sintom\u00e1tica de este cambio lo observaba alguien (que no recuerdo) que contaba que hab\u00eda escuchado el siguiente comentario en las puertas del Liceo despu\u00e9s del \u201ctejerazo\u201d: \u201c!Y ahora que no nos vengan con el Luk\u00e1cs\u00a1\u201d <\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-517","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-siglo-xx"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/517","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=517"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/517\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=517"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=517"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=517"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}