{"id":519,"date":"2006-11-11T00:00:00","date_gmt":"2006-11-11T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=519"},"modified":"2020-02-28T09:46:22","modified_gmt":"2020-02-28T08:46:22","slug":"las-ideas-socialistas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=519","title":{"rendered":"Las ideas socialistas"},"content":{"rendered":"<p>Para la pr\u00e1ctica totalidad de los movimientos sociales de la 2\u00aa Rep\u00fablica, el socialismo era un ideal a inmediato y a largo plazo; algo por el estilo ocurri\u00f3 con la izquierda antifranquista de los sesenta-setenta&#8230;sin embargo, esta percepci\u00f3n alternativa comenz\u00f3 a cambiar en los a\u00f1os ochenta, y esto se hizo notar muy especialmente en el \u00e1mbito editorial. Como recopilador y divulgador pude darme de este cambio con la edici\u00f3n de un viejo proyecto titulado <b><i>Diccionario biogr\u00e1fico del socialismo<\/i><\/b> (Hacer, 1982) para el cual se hab\u00edan preparado varias entregas m\u00e1s.<\/p>\n<p>Aparecido en 1982, en una \u00e9poca en que esta editorial desplegaba una voluntariosa tentativa de edici\u00f3n y\/o reedici\u00f3n de los cl\u00e1sicos protosocialistas, la coyuntura no dio para m\u00e1s. Un segundo volumen, <i>Libertarios, libertarias<\/i> que se pase\u00f3 por media docena de editoriales, e incluso se anunci\u00f3 en los cat\u00e1logos de una, pero finalmente fue considerado como un riesgo excesivo, y acab\u00f3 su destino en un \u00abcaj\u00f3n de sastre\u00bb, con otras tentativas fallidas m\u00e1s.\u00a0 Con ocasi\u00f3n de su presentaci\u00f3n p\u00fablica en Barcelona con la presencia de Josep Termes, \u00e9ste me contaba que un ambicioso proyecto iluminado al calor de Nova Terra, y al calor del auge del PSOE, hab\u00eda acabado tambi\u00e9n en el limbo de los proyectos perdidos. Semejante <i>auge<\/i> ser\u00eda a la postre fatal para otros proyectos similares, como el de la edici\u00f3n en fasc\u00edculo <b><i>Cr\u00f3nica y vida del socialismo<\/i><\/b> (Ed. Acanto, Salamanca), que contaba con la colaboraci\u00f3n de\u00a0 un buen n\u00famero de especialistas en la historia social espa\u00f1ola. Silverio Ca\u00f1ada tambi\u00e9n tuvo que cancelar una <b><i>Historia del socialismo<\/i>,<\/b> igualmente en fasc\u00edculo.<\/p>\n<p>El paso siguiente de estas tentativas, verdadero canto de cisne de la expansi\u00f3n bibliogr\u00e1fica, socialista iniciada en los a\u00f1os sesenta, ocupar\u00eda el lugar las ofertas de los grandes almacenes o las librer\u00edas de segunda mano. Y es que el triunfo electoral del PSOE (como los de Miterrand, Soares, Craxi, y CIA) ven\u00eda precedida por acontecimientos de clara significaci\u00f3n regresiva como lo fueron, entre nosotros,\u00a0 el simb\u00f3lico \u00ababandono\u00bb del marxismo a instancias de Felipe Gonz\u00e1lez y el 23-f que marcaba en oscuro los l\u00edmites del proyecto social y democr\u00e1tico. Lo que hab\u00edamos vivido como una lucha por la libertad no era el comienzo sino un abuso, y nos tocaba andar para atr\u00e1s cuando apenas s\u00ed hab\u00edamos comenzado a tirar hacia delante. Entr\u00e1bamos en una nueva fase que bien se pod\u00eda definir con una cita de alguien tan representativo del matrimonio franquismo-neoliberalismo, Vizca\u00edno Casas, y seg\u00fan la cual el socialismo no era la soluci\u00f3n sino el problema. Una cita a la que pod\u00edamos a\u00f1adir otras muchas otras, como aquella de Felipe Gonz\u00e1lez seg\u00fan la cual, la verdadera izquierda la representaban los empresarios emprendedores. La victoria electoral del PSOE, era la de la \u00fanica izquierda posible, o sea la de una izquierda transformada, no practicante.<\/p>\n<p>Durante todo un per\u00edodo ulterior, la <i>intelligentzia<\/i> instalada se dedic\u00f3 a pregonar no solamente el fin del comunismo (un ideal al que la URSS ni lleg\u00f3 a apuntar), sino tambi\u00e9n la descalificaci\u00f3n del estatismo (la socialdemocracia del \u00abEstado del Bienestar), por no hablar de los anarquismos o los izquierdismos de los mayos del 68, que entraban en un mismo saco. El fin de la historia era tambi\u00e9n el finiquito de cualquier atisbo de utop\u00eda. Por decirlo con palabras de Cioran, el paradigma del final del siglo XX era que confirmaba que no hab\u00eda donde ir, o sea que <i>lasciate ogni speranza<\/i>. Tribunalistas de todo tipo arremet\u00edan contra Trotsky que era comparado con el nazi disidente Rohm, el Che Guevara era descrito como un Rambo de izquierdas (Fernando Savater), Rosa Luxemburgo volv\u00eda a ser <i>la sanguinaria<\/i>. En un juego de malabares extraordinario cualquier referente revolucionario aparec\u00eda conectado con Stalin, Pol Pot o Ceacescu, a lo que se le pod\u00edan a\u00f1adir Lenin, y claro est\u00e1, Hitler, a veces hasta Franco o Pinochet, en estos casos en una evidente muestra de ingratitud, ya que su contribuci\u00f3n al neoliberalismo no ten\u00eda precio.\u00a0 Establecida esta l\u00f3gica denigratoria, la revisi\u00f3n hist\u00f3rica sentaba sus reales con ocasi\u00f3n del segundo Bicentenario de la Revoluci\u00f3n Francesa, el discurso dominante ligaba a la izquierda jacobina e igualitaria con un Gulag que, adem\u00e1s, pose\u00eda la virtud milagrosa de blanquear toda el historial de guerras coloniales o mundiales, de oc\u00e9anos de sangres ocultos en los que el ego\u00edsmo propietario quedaba libre de cualquier pecado que no fuera profundizar el abismo entre los ricos y los pobres.<\/p>\n<p>Esta restauraci\u00f3n conservadora no tuvo misericordia con ninguna ilusi\u00f3n igualitaria, y frente a cualquier logro revolucionario (Nicaragua, cono sur africano), coloc\u00f3 sus \u00abguerras sucias\u00bb y su contra con la bendici\u00f3n papal y de los intelectuales arrepentidos. En esta batalla, la historia no pod\u00eda quedar al margen., para llegar hasta Marx, descrito a trav\u00e9s de sus malaventuras er\u00f3ticas, para llegar sin piedad hasta Thomas M\u00fcnzer, Savonarola, alcanzado hasta Cristo (Jean-Fron\u00e7ois Revel, <b>Ni Marx ni Jes\u00fas<\/b>), o Plat\u00f3n, prohibido por la dictadura argentina. La finalidad de este proceso cuyos efectos devastadores en los pa\u00edses mayoritarios resulta aterrador, y que ecol\u00f3gicamente nos sit\u00faa en un tiempo de l\u00edmites (no respetados), en esto lares\u00a0 no es otro que privatizar el Estado y desreguralizar toda la legislaci\u00f3n laboral, o sea liquidar las conquistas sociales logradas por siglo y medio de historia del movimiento obrero, y plasmadas como un compromiso hist\u00f3rico tras la Segunda Guerra Mundial\u2026Razones pues, m\u00e1s que sobrada,\u00a0 aunque sea desde las estancias m\u00e1s modestas,\u00a0 para tratar recuperar una aportaci\u00f3n did\u00e1ctica con la que dar a conocer y divulgar una idea que, bajo diversos ropajes es tan antigua como su otra cara: la injusticia social\u2026<\/p>\n<p>Recuerdo que, en una de mis primera lecturas de introducci\u00f3n al socialismo (<b><i>Las ideas socialistas en el siglo XIX<\/i>,<\/b> de Carlos M\u00aa Rama), adquirida en las trastienda de una de las librer\u00edas de visita obligada para leer contra el franquismo (Acora&amp;Delfin), se hac\u00eda menci\u00f3n a una historia del socialismo cuyo subt\u00edtulo era Desde Mois\u00e9s a Lenin. Esta extra\u00f1eza me llev\u00f3 a repensar desde esta \u00f3ptica &#8211;la socialista-, filmes tan subyugantes \u00a0como <i>Los diez mandamientos<\/i> o <i>Espartaco<\/i>, as\u00ed como a la reflexi\u00f3n sobre algunas palabras escuchadas aqu\u00ed y all\u00e1 como que Cristo fue el primer socialista, o que en el primer cristianismo se practicaba la igualdad de bienes, o agudas referencias literarias como la expresada en el Quijote seg\u00fan la cual existi\u00f3 una Edad de Oro que era tal porque nadie hablaba de lo tuyo y lo m\u00edo. En los a\u00f1os sesenta la presencia de esta tradici\u00f3n ser\u00eda abiertamente reforzada por las ediciones de estudios como el de Maceck sobre los husitas o el de Bloch sobre M\u00fcnzer. Igualmente se dieron a conocer trabajos en los que se subrayaba las tendencias igualitarias subyacentes en revueltas prematuras y fracasadas como lo fueron los hermandi\u00f1os gallegos o los comuneros castellanos. Este sentimiento se expresaba tambi\u00e9n toda clase de conferencias sobre la historia del movimiento obrero, y en las que resultaba inherente las referencias a los antecesores, lo que, de alguna manera, explica el furor reaccionario contra M\u00fcnzer o Savonarola lo mismo que bajo el fascismo se trat\u00f3 de borrar (a veces con fuego) a los pr\u00f3ceres de la Ilustraci\u00f3n.<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n socialista e igualitaria en sus numerosas formas se remite cuanto menos a la Grecia cl\u00e1sica, atraviesa los grandes cap\u00edtulos de la lucha de clases en la roma esclavista, forma parte inherente de la tradici\u00f3n cristiana desde abajo y desde las herej\u00edas, cobra vigor con el Renacimiento, atraviesa todos los procesos revolucionarios que desde las guerras campesinas hasta la Ilustraci\u00f3n y la revoluci\u00f3n francesa, para rehacerse bajo diversas propuestas consideradas como ut\u00f3picas y prematuras) con el nacimiento del movimiento obrero. Muchos de los sue\u00f1os ut\u00f3picos religiosos o laicos que suceden a las guerras religiosas, la revoluci\u00f3n brit\u00e1nica, por no hablar de las grandes utop\u00edas de la primera mitad del siglo XIX, buscaron su tierra prometida en los Estados Unidos que casi estuvo a punto de llamarse Oceana. El primer liberalismo estuvo marcada por sus propia cr\u00edtica y alternativa ut\u00f3pica. Sus grandes forjadores intelectuales pensaron que exist\u00eda posibles maneras de concebir la sociedad en las que el bienestar llegar\u00e1 a la clase m\u00e1s numerosa y pobre, la misma que todav\u00eda amargan las estad\u00edsticas sociales de este mundo (justamente, cuando las bases materiales para lograr utop\u00edas como comer cada d\u00eda resultan m\u00e1s factibles que nunca). Cuando la primera revoluci\u00f3n industrial fue estimulada por el sistema social capitalista, llamado \u00absistema industrial\u00bb\u00a0 por entonces, y las nacientes libertades mostraron sus graves limitaciones, naci\u00f3 la palabra socialista que comenz\u00f3 a ser mucho m\u00e1s que el sue\u00f1o de unos iluminados.<\/p>\n<p>Entonces comenzaron a surgir problemas. La concentraci\u00f3n demogr\u00e1fica en torno a las ciudades fabriles y la extrema miseria que le acompa\u00f1\u00f3,\u00a0 conden\u00f3 a amplias capas de la poblaci\u00f3n, a los que\u00a0 -como proclama la internacional-; nada son.. La f\u00e1brica se convirti\u00f3 en el s\u00edmbolo de la nueva era, y el trabajo se convirti\u00f3 en el factor capital para la idea . Despu\u00e9s de las conquistas pol\u00edticas arrebatadas &#8211;por el pueblo&#8211; a la monarqu\u00eda y la aristocracia, el sistema industrial apareci\u00f3 como susceptible de nuevas experimentaciones t\u00e9cnicas. Tambi\u00e9n el lugar de producci\u00f3n de riqueza y beneficios, solo que, para una minor\u00eda. El trabajo humano, comprendido el de los ni\u00f1os y el de las mujeres que luego ten\u00edan que responder tambi\u00e9n en casa,\u00a0 era mal pagado, y carec\u00eda de los m\u00e1s elementales derechos. Derechos que no ser\u00edan reconocidos sino muy arduamente, a trav\u00e9s de huelgas, y a veces, guerras y revoluciones. En medio de esta tensi\u00f3n aparecieron diferentes propuestas, desde las posibilistas hasta las radicales, desde las que se fundamentaban en los preceptos cristianos hasta las que buscaban una alianza con la ciencia, desde la que se planteaba una estrategia a largo plazo hasta la que quer\u00eda hacer tabula rasa, y comenzar todo de nuevo. Esta empresa colectiva en la que el obrero an\u00f3nimo que hace lo posible por llegar a ser obrero consciente, se expresa igualmente a trav\u00e9s de una serie de individualidades magn\u00edficas que creyeron que el sistema fallaba a causa del ego\u00edsmo individualista promovido por la ley del m\u00e1s fuerte. y creyeron urgente y necesario buscar soluciones correctoras. As\u00ed, emergi\u00f3 en el primer tercio del siglo XIX, una primera generaci\u00f3n de cr\u00edticos a la realidad liberal, que, como alternativa, presentaban medidas correctoras para humanizar el nuevo sistema o crear otro muy diferente. Estas medidas conten\u00edan elementos socializantes, o cuando menos equitativas, y la expresaron, no solamente Saint-Simon, Owen, Cabet o Fourier, sino tambi\u00e9n otros personajes o disc\u00edpulos. Al rozar la mitad del siglo, las teor\u00edas del cambio social y cr\u00edticas del liberalismo fueron endureci\u00e9ndose hasta desembocar en el origen de los socialismos revolucionarios.<\/p>\n<p>Acontecimientos revolucionarios como los de 1830, 1848, y sobre todo, con la Comuna de Par\u00eds, permiten creer que el g\u00e9nero humano ser\u00eda la Internacional o sea el socialismo. Aqu\u00ed cabr\u00eda incluir importantes componentes suplementarios del socialismo como lo son el feminismo, el antiesclavismo o el anticolonialismo, aspecto no siempre coherentemente asimilados en su conjunto. Como hab\u00eda ocurrido con las herej\u00edas her\u00e9ticas o con la izquierda de la ilustraci\u00f3n, estos personajes, hombres y mujeres (que fueron menospreciadas por sus propios compa\u00f1eros), fueron marginados y pagaron con las c\u00e1rcel, el exilio o la muerte, sus osad\u00eda. e incluso perseguidos. De su tentaci\u00f3n por ir m\u00e1s all\u00e1 emergieron las grandes corrientes socialistas del siglo XX: el anarquismo y el marxismo, y otras que, como el blanquismo, fueron decisivas en la configuraci\u00f3n de diversos socialismos nacionales. En este volumen se recogen pues, tanto los antecesoras m\u00e1s antiguos como los diversos socialismos del siglo XIX. Su horizonte final es la Primera Internacional, e incluye a los que, como Marx, Engels, Bakunin o Guillaume, tuvieron en esta su batalla pol\u00edtica m\u00e1s importante. Los criterios de selecci\u00f3n son sencillos, se trata de una foto ampliada de los personajes que aparecen habitualmente en los estudios sobre la historia del socialismo desde sus m\u00e1s lejanos or\u00edgenes.<\/p>\n<p>En las coyunturas reaccionarias, esta es una historia interpretada en clave de historia perdida\u2026Esta consideraci\u00f3n\u00a0 nos es m\u00e1s que un afluente natural de un r\u00edo que consagra un axioma conservador repetido hasta la saciedad en los <i>medias<\/i>, a saber, que la democracia capitalista (dos conceptos que forman un matrimonio contra natura ya que la democracia es contraria a la desigualdad, y sobre todo a su exacerbaci\u00f3n), es el peor de los sistemas posibles, excluyendo todos los dem\u00e1s. Esta argumentaci\u00f3n no es, en el fondo, muy diferente a la articulada por los abogados del esclavismos en la primera mitad del siglo XIX, y que se apoyaba adem\u00e1s en una tradici\u00f3n santificada por la antig\u00fcedad cl\u00e1sica y no cuestionada por las Iglesias. El triunfal-capitalismo ha tratado de mantener al margen de cualquier otra hip\u00f3tesis social y democr\u00e1tica un modelo, hasta el extrema de no considerar democr\u00e1tica cualquier rectificaci\u00f3n. Sin embargo, este modelo lleva a las guerras expoliadoras, al hambre, al desamparo y a la enfermedad a la inmensa mayor\u00eda del planeta, y a la destrucci\u00f3n ecol\u00f3gica acelerada. Pero esto, que aunque pueda resultar coyunturalmente acaparador, no puede por menos que suscitar crecientes resistencias, y es lo que est\u00e1 ocurriendo desde la simb\u00f3lica \u00abmovida\u00bb de Seattle sin interrupci\u00f3n, y en cada vez mayor presencia. Una de las \u00abarmas de la cr\u00edtica\u00bb de esta resistencia creciente radica en la memoria, en el reconocimiento de una historia que es tambi\u00e9n la nuestra.<\/p>\n<p>Se puede hablar de un nuevo protagonista, de un nuevo comienzo, am\u00e9n de una nueva conciencia de que el capitalismo no solamente explota a los trabajadores y saquea el Tercer Mundo, tambi\u00e9n y sobre todo est\u00e1 cuestionado \u2013ecol\u00f3gicamente- el propio futuro de la especie&#8230;Pero entre esta evidencia, y los medios para cambar la situaci\u00f3n tan como ser\u00eda necesario, media\u00a0 median varios abismos, el \u00faltimo fue engendrado por el \u201csocialismo\u201d policiaco llamado estalinismo&#8230;Para comenzar a cambiar se requiere un desarrollo de la conciencia, algo que no es posible sin un conocimiento y una comprensi\u00f3n de las grandezas y miserias del proyecto socialista que alumbr\u00f3 la historia desde el siglo XIX hasta la revoluci\u00f3n sandinista, todo un paradigma de hasta donde pueden invertirse los conceptos. Y para ello hay que regresar a la educaci\u00f3n militante, resucitar aquel proyecto cultural emancipador que el anarquista Federico Urales dec\u00eda que hab\u00eda que llevar hasta el \u00faltimo rinc\u00f3n, hasta\u00a0 los m\u00e1s rec\u00f3nditos lugares, como anta\u00f1o hab\u00eda hecho la Iglesia, llevando sus ermitas hasta los puntos m\u00e1s umbr\u00edos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Para la pr\u00e1ctica totalidad de los movimientos sociales de la 2\u00aa Rep\u00fablica, el socialismo era un ideal a inmediato y a largo plazo; algo por el estilo ocurri\u00f3 con la izquierda antifranquista de los sesenta-setenta&#8230;sin embargo, esta percepci\u00f3n alternativa comenz\u00f3 a cambiar en los a\u00f1os ochenta, y esto se hizo notar muy especialmente en el \u00e1mbito editorial. Como recopilador y divulgador pude darme de este cambio con la edici\u00f3n de un viejo proyecto titulado Diccionario biogr\u00e1fico del socialismo (Hacer, 1982) para el cual se hab\u00edan preparado varias entregas m\u00e1s. <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Aparecido en 1982, en una \u00e9poca en que esta editorial desplegaba una voluntariosa tentativa de edici\u00f3n y\/o reedici\u00f3n de los cl\u00e1sicos protosocialistas, la coyuntura no dio para m\u00e1s. Un segundo volumen, Libertarios, libertarias que se pase\u00f3 por media docena de editoriales, e incluso se anunci\u00f3 en los cat\u00e1logos de una, pero finalmente fue considerado como un riesgo excesivo, y acab\u00f3 su destino en un &quot;caj\u00f3n de sastre&quot;, con otras tentativas fallidas m\u00e1s.\u00a0 Con ocasi\u00f3n de su presentaci\u00f3n p\u00fablica en Barcelona con la presencia de Josep Termes, \u00e9ste me contaba que un ambicioso proyecto iluminado al calor de Nova Terra, y al calor del auge del PSOE, hab\u00eda acabado tambi\u00e9n en el limbo de los proyectos perdidos. Semejante auge ser\u00eda a la postre fatal para otros proyectos similares, como el de la edici\u00f3n en fasc\u00edculo Cr\u00f3nica y vida del socialismo (Ed. Acanto, Salamanca), que contaba con la colaboraci\u00f3n de\u00a0 un buen n\u00famero de especialistas en la historia social espa\u00f1ola. Silverio Ca\u00f1ada tambi\u00e9n tuvo que cancelar una Historia del socialismo, igualmente en fasc\u00edculo. <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El paso siguiente de estas tentativas, verdadero canto de cisne de la expansi\u00f3n bibliogr\u00e1fica, socialista iniciada en los a\u00f1os sesenta, ocupar\u00eda el lugar las ofertas de los grandes almacenes o las librer\u00edas de segunda mano. Y es que el triunfo electoral del PSOE (como los de Miterrand, Soares, Craxi, y CIA) ven\u00eda precedida por acontecimientos de clara significaci\u00f3n regresiva como lo fueron, entre nosotros,\u00a0 el simb\u00f3lico &quot;abandono&quot; del marxismo a instancias de Felipe Gonz\u00e1lez y el 23-f que marcaba en oscuro los l\u00edmites del proyecto social y democr\u00e1tico. Lo que hab\u00edamos vivido como una lucha por la libertad no era el comienzo sino un abuso, y nos tocaba andar para atr\u00e1s cuando apenas s\u00ed hab\u00edamos comenzado a tirar hacia delante. Entr\u00e1bamos en una nueva fase que bien se pod\u00eda definir con una cita de alguien tan representativo del matrimonio franquismo-neoliberalismo, Vizca\u00edno Casas, y seg\u00fan la cual el socialismo no era la soluci\u00f3n sino el problema. Una cita a la que pod\u00edamos a\u00f1adir otras muchas otras, como aquella de Felipe Gonz\u00e1lez seg\u00fan la cual, la verdadera izquierda la representaban los empresarios emprendedores. La victoria electoral del PSOE, era la de la \u00fanica izquierda posible, o sea la de una izquierda transformada, no practicante. <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Durante todo un per\u00edodo ulterior, la intelligentzia instalada se dedic\u00f3 a pregonar no solamente el fin del comunismo (un ideal al que la URSS ni lleg\u00f3 a apuntar), sino tambi\u00e9n la descalificaci\u00f3n del estatismo (la socialdemocracia del &quot;Estado del Bienestar), por no hablar de los anarquismos o los izquierdismos de los mayos del 68, que entraban en un mismo saco. El fin de la historia era tambi\u00e9n el finiquito de cualquier atisbo de utop\u00eda. Por decirlo con palabras de Cioran, el paradigma del final del siglo XX era que confirmaba que no hab\u00eda donde ir, o sea que lasciate ogni speranza. Tribunalistas de todo tipo arremet\u00edan contra Trotsky que era comparado con el nazi disidente Rohm, el Che Guevara era descrito como un Rambo de izquierdas (Fernando Savater), Rosa Luxemburgo volv\u00eda a ser la sanguinaria. En un juego de malabares extraordinario cualquier referente revolucionario aparec\u00eda conectado con Stalin, Pol Pot o Ceacescu, a lo que se le pod\u00edan a\u00f1adir Lenin, y claro est\u00e1, Hitler, a veces hasta Franco o Pinochet, en estos casos en una evidente muestra de ingratitud, ya que su contribuci\u00f3n al neoliberalismo no ten\u00eda precio.\u00a0 Establecida esta l\u00f3gica denigratoria, la revisi\u00f3n hist\u00f3rica sentaba sus reales con ocasi\u00f3n del segundo Bicentenario de la Revoluci\u00f3n Francesa, el discurso dominante ligaba a la izquierda jacobina e igualitaria con un Gulag que, adem\u00e1s, pose\u00eda la virtud milagrosa de blanquear toda el historial de guerras coloniales o mundiales, de oc\u00e9anos de sangres ocultos en los que el ego\u00edsmo propietario quedaba libre de cualquier pecado que no fuera profundizar el abismo entre los ricos y los pobres. <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Esta restauraci\u00f3n conservadora no tuvo misericordia con ninguna ilusi\u00f3n igualitaria, y frente a cualquier logro revolucionario (Nicaragua, cono sur africano), coloc\u00f3 sus &quot;guerras sucias&quot; y su contra con la bendici\u00f3n papal y de los intelectuales arrepentidos. En esta batalla, la historia no pod\u00eda quedar al margen., para llegar hasta Marx, descrito a trav\u00e9s de sus malaventuras er\u00f3ticas, para llegar sin piedad hasta Thomas M\u00fcnzer, Savonarola, alcanzado hasta Cristo (Jean-Fron\u00e7ois Revel, Ni Marx ni Jes\u00fas), o Plat\u00f3n, prohibido por la dictadura argentina. La finalidad de este proceso cuyos efectos devastadores en los pa\u00edses mayoritarios resulta aterrador, y que ecol\u00f3gicamente nos sit\u00faa en un tiempo de l\u00edmites (no respetados), en esto lares\u00a0 no es otro que privatizar el Estado y desreguralizar toda la legislaci\u00f3n laboral, o sea liquidar las conquistas sociales logradas por siglo y medio de historia del movimiento obrero, y plasmadas como un compromiso hist\u00f3rico tras la Segunda Guerra Mundial\u2026Razones pues, m\u00e1s que sobrada,\u00a0 aunque sea desde las estancias m\u00e1s modestas,\u00a0 para tratar recuperar una aportaci\u00f3n did\u00e1ctica con la que dar a conocer y divulgar una idea que, bajo diversos ropajes es tan antigua como su otra cara: la injusticia social\u2026 <\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[],"class_list":["post-519","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-la-izquierda-a-debate"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/519","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=519"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/519\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=519"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=519"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=519"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}