{"id":547,"date":"2007-01-01T00:00:00","date_gmt":"2007-01-01T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=547"},"modified":"2020-02-28T03:16:48","modified_gmt":"2020-02-28T02:16:48","slug":"imagenes-marxistas-ii-antologia-de-textos-de-manuel-sacristan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=547","title":{"rendered":"Im\u00e1genes marxistas II. Antolog\u00eda de textos de Manuel Sacrist\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p>Una cosa es estudiar y explicar el pensamiento de Marx; otra hacer marxismo hoy. Muchas cosas que ense\u00f1aban Althusser y Colletti hace cinco a\u00f1os (tal vez todas) se estudian m\u00e1s provechosamente como pensamiento (de tradici\u00f3n) marxista de uno y otro de esos autores que como pensamiento de Marx. Por lo dem\u00e1s, esta confusi\u00f3n entre el tratamiento filol\u00f3gico de un cl\u00e1sico y la continuaci\u00f3n productiva de su legado es frecuente en las tradiciones en cabeza de las cuales hay un cl\u00e1sico que lo es no s\u00f3lo en el sentido de paradigma de pensamiento te\u00f3rico -en particular, cient\u00edfico- sino tambi\u00e9n en el de inspirador moral, pr\u00e1ctico o po\u00e9tico.<\/p>\n<p>Manuel Sacrist\u00e1n (1978)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La afirmaci\u00f3n de que el marxismo no ha predicho nada desde 1917 no me convence: 1917 no fue predicho como predice una teor\u00eda cient\u00edfica. La teor\u00eda cient\u00edfica predice acontecimientos puntuales y repetibles. 1917 ocurri\u00f3 una sola vez. Por otra parte, si 1917 fue predicho, entonces tambi\u00e9n la revoluci\u00f3n china y la cubana, puesto que la imprecisi\u00f3n era la misma. El marxismo no es una ciencia, no es una teor\u00eda cient\u00edfica. No predice nada en el mismo sentido.<\/p>\n<p>Manuel Sacrist\u00e1n<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El materialismo hist\u00f3rico es pues una concepci\u00f3n metacient\u00edfica de la historia, basada esencialmente en la decisi\u00f3n metodol\u00f3gica (metacient\u00edfica) que atribuye a la econom\u00eda un papel fundamental en el conocimiento hist\u00f3rico y a lo econ\u00f3mico una funci\u00f3n an\u00e1loga en la vida hist\u00f3rica. Pero la doctrina se completa subrayando que el papel b\u00e1sico de lo econ\u00f3mico es b\u00e1sico tambi\u00e9n en el sentido de no integral: es tambi\u00e9n \u201cmeramente b\u00e1sico\u201d. Con esto el materialismo hist\u00f3rico se distingue del economicismo, reducci\u00f3n de todos los fen\u00f3menos a econom\u00eda.<\/p>\n<p>Manuel Sacrist\u00e1n (1967)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En esta segunda entrega de \u201cIm\u00e1genes marxistas\u201d se contin\u00faa la selecci\u00f3n de textos de Manuel Sacrist\u00e1n sobre diversos autores de la tradici\u00f3n marxista que no fueron objeto de un largo desarrollo por su parte pero sobre los que, en cambio, ofreci\u00f3 en notas, presentaciones, contraportadas o res\u00famenes reflexiones o apuntes de mucho inter\u00e9s (En algunos casos, para ser m\u00e1s exacto y como fuera su costumbre, \u201cdeslumbrantes\u201d ser\u00eda el adjetivo m\u00e1s correcto).<\/p>\n<p>Para algunas entradas, especialmente en el desarrollo de algunas obras de A. Gorz, me he servido en esta ocasi\u00f3n de las detalladas anotaciones de sus cuadernos de res\u00famenes y de trabajo depositados en Reserva de la Universidad de Barcelona. Para no alargar la selecci\u00f3n, en ocasiones, no he reproducido el texto completo del libro anotado, cosa que, efectivamente, Sacrist\u00e1n s\u00ed que hizo (y sin errores, incluyendo notas, cursivas y subrayados cuando era el caso). El estudio, la lectura de estos cuadernos confirma una vez m\u00e1s la afirmaci\u00f3n de disc\u00edpulos suyos como Francisco Fern\u00e1ndez Buey o Antoni Dom\u00e9nech acerca del rigor, la elegancia, la exquisitez, la tenacidad, la honradez y la fuerza de Sacrist\u00e1n como trabajador intelectual. Todos estos cuadernos, sin excepci\u00f3n, son modelo de lectura rigurosa y de trabajo bien hecho.<\/p>\n<p>Como en el caso anterior, mis anotaciones est\u00e1n indicadas por \u201cNotas SLA\u201d o est\u00e1n escritas en letra de menor tama\u00f1o.<\/p>\n<p><i> *<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>10. Galvano della Volpe<\/u><\/p>\n<p>Galvano della Volpe naci\u00f3 en Imota (Bolonia), el 24-IX-1895. Sus principales obra son: <i>La filosofia dell\u00b4esperiencia di Davide Hume <\/i>(1933-1935); <i>Eckhart o della filosofia mistica<\/i> (1930-1952); <i>Logica como scienza positiva<\/i> (1950-1956);<i> Rousseau e<b> <\/b>Marx e altri saggi di critica materialista<\/i> (1957-1962).<\/p>\n<p>La <i>Cr\u00edtica del Gusto<\/i> del profesor de Historia de la Filosof\u00eda de la Universidad de Messina, Galvano della Volpe es ante todo un intento de reorientaci\u00f3n radical de la est\u00e9tica y la teor\u00eda del arte marxistas. En vez de reaccionar a la crisis del zhdanovismo mediante una reformulaci\u00f3n m\u00e1s prudente de las implicaciones te\u00f3ricas e historiogr\u00e1ficas de la doctrina del \u201crealismo socialista\u201d, como lo intenta el Luk\u00e1cs de 1956 y a\u00f1os posteriores, Della Volpe, libre de todo condicionamiento directo por el pensamiento de Hegel, prefiere replantear el problema desde la ra\u00edz, con un punto de partida nada especulativo -ni menos hegeliano- en que se encuentran tres elementos principales: primero, el dato del gusto art\u00edstico contempor\u00e1neo, tanto en culturas socialistas (Maiakovski) cuanto en culturas burguesas (Eliot), y tanto en su aplicaci\u00f3n a objetos art\u00edsticos del presente cuanto en la estimaci\u00f3n de creaciones del pasado. Esta actitud supone el reconocimiento -tambi\u00e9n frente a Luk\u00e1cs- de que el gran arte burgu\u00e9s contempor\u00e1neo no puede entenderse globalmente como un fen\u00f3meno de decadencia. Segundo: las aportaciones de la ling\u00fc\u00edstica estructural, recogidas por Della Volpe con un radicalismo de fil\u00f3sofo que probablemente va m\u00e1s all\u00e1 de la solidez de convicciones de muchos ling\u00fcistas influidos por esa escuela. Tercero: la inspiraci\u00f3n filos\u00f3fica del Marx de la Introducci\u00f3n al <i>Esbozo de la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica.<\/i><\/p>\n<p>Menci\u00f3n especial merece el discutido intento ling\u00fc\u00edstico y estil\u00edstico de Della Volpe que, al precio de cierta dificultad de lectura, aspira a liberar a los t\u00e9rminos de su habitual y tranquilizador arropamiento sint\u00e1ctico en el discurso cotidiano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1 . Contraportada de la traducci\u00f3n castellana (1966) de <i>Cr\u00edtica del gusto<\/i><i>.<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Nota SLA:<\/u><\/p>\n<p>De una de las carpetas de res\u00famenes depositadas en Reserva de la UB, estas breves anotaciones acerca de: G. della Volpe y otros,<i> La dial\u00e9ctica revolucionaria<\/i>. Puebla, Instituto de Ciencias de la UAM, 1977.<\/p>\n<p>\u201c1. Contiene un debate en <i>Rinascita<\/i> de 1962 y unas entrevistas en <i>Rinascita<\/i> en 1971. Pr\u00f3logo Gabriel Vargas Lozano, que probablemente ha hecho la selecci\u00f3n [SLA: Gabriel Vargas Lozano, que imparti\u00f3 la lecci\u00f3n inaugural en las jornadas de homenaje a Sacrist\u00e1n de noviembre de 2005 celebradas en la UB, entrevist\u00f3 a Sacrist\u00e1n posteriormente durante el curso 1982-1983 para la revista mexicana <i>Dial\u00e9ctica<\/i>].<\/p>\n<p>2. Luporini: \u201cPor lo que a m\u00ed respecta, no obstante la profunda diversidad de origen, siento en este momento que la direcci\u00f3n y orientaci\u00f3n de mis investigaciones es mucho m\u00e1s compatible con la tendencia expresada por Geymonat que con la tendencia de la escuela de Della Volpe\u201d (p. 30). Claro, porque no buscaba la super-ciencia en Marx, como los dellavolpianos, sino que admit\u00eda la idea normal de ciencia.<\/p>\n<p>3. Colletti: \u201cUna l\u00f3gica y una gnoseolog\u00eda <i>materialistas<\/i> no pueden ser una \u201cmetodolog\u00eda\u201d y mucho menos una metodolog\u00eda \u201cpura\u201d, pues es y debe ser, al mismo tiempo, teor\u00eda del m\u00e9todo y a la vez de la realidad\u201d (p. 36).<\/p>\n<p>C\u00f3mico resto hegeliano, parte de la idea de ciencia especial, de dial\u00e9ctica cient\u00edfica.<\/p>\n<p>4. Della Volpe: \u201c(&#8230;) todo <i>saber<\/i> digno de ser tal es <i>ciencia<\/i> y, por tanto, no mero saber o contemplaci\u00f3n (&#8230;)\u201d (p. 72, nota).<\/p>\n<p>Esta declaraci\u00f3n de cientificismo, autocita de <i>Rousseau a Marx,<\/i> p\u00e1g. 157, es la ra\u00edz de muchos vicios de la escuela. Si no hay m\u00e1s saber que la ciencia, todo lo que dice Marx tiene que ser ciencia; como no es corriente, es superciencia, dial\u00e9ctica cient\u00edfica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Igualmente, de un cuaderno tambi\u00e9n depositado en Reserva UB, fondo Sacrist\u00e1n,<i> <\/i>unas notas fechadas en marzo y abril de 1965, escritas probablemente durante el per\u00edodo de traducci\u00f3n de <i>Cr\u00edtica del gusto<\/i>:<\/p>\n<p>\u201c1\u00ba. Della Volpe,<i> Cr\u00edtica del gusto<\/i>, p\u00e1g- 100, que es donde dice claramente su tesis de la distinci\u00f3n lenguaje cient\u00edfico-lenguaje art\u00edstico por contextualidad heter\u00f3noma (omnicontextualidad) y contextualidad org\u00e1nica.<\/p>\n<p>Me temo mucho que, a pesar de lo sugestiva que es la tesis, d\u00e9 un resultado bastante parecido al de la tesis rom\u00e1ntica que combate. Della Volpe quiere terminar con la idea -a\u00fan presente en Luk\u00e1cs, de que un lenguaje po\u00e9tico expresa la esencia intuitivamente, por la imagen. Della Volpe lleva plena raz\u00f3n en su cr\u00edtica: esa tesis es a) irracionalista y m\u00edstica; b) autocontradictoria, porque decir esencia es establecer rasgos de la multiplicidad, y esto es racionalidad.<\/p>\n<p>Pero su tesis positiva no tiene tanta fortuna como su cr\u00edtica; en sustancia, consiste en decir que el lenguaje po\u00e9tico es inferior, porque su contextualidad org\u00e1nica depende del car\u00e1cter no-t\u00e9cnico de sus t\u00e9rminos, y car\u00e1cter no-t\u00e9cnico es lo mismo que car\u00e1cter equ\u00edvoco, ambiguo, o sea, racionalmente deficiente.<\/p>\n<p>Pero su tesis se puede complementar, y anular tal vez: el lenguaje po\u00e9tico no es inferior. Lo que pasa es que el lenguaje cient\u00edfico -del conocimiento en general- no lo cubre todo, deja insatisfecho. Y el poeta penetra en el vac\u00edo, estableciendo conexiones nuevas, no garantizadas porque no quieren serlo, por principio. Y las nuevas conexiones le sirven sobre todo para intentar rellenar una laguna: la del conocimiento de lo singular en general, y, en particular, el de <i>su<\/i> individualidad (l\u00edrica) como representante de toda la humanidad -toda ella inevitablemente insatisfecha siempre de lo que sabe garantizadamente.<\/p>\n<p>\u00bfProcede el poeta equ\u00edvocamente, no omni-contextualmente? Della Volpe se equivoca: la historia de la poes\u00eda da un espec\u00edfico \u201comnicontexto\u201d. La ambig\u00fcedad lo es s\u00f3lo desde el punto de vista del lenguaje garantizado. S\u00f3lo en \u00e9ste no son t\u00e9cnicos los t\u00e9rminos del poeta.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, \u201comnicontexto\u201d perfecto no existe tampoco para el fil\u00f3sofo*.<\/p>\n<p>(*) No olvidar que para Della Volpe se trata de polisentido, no de equ\u00edvoco, como en el lenguaje vulgar.<\/p>\n<p>2\u00ba. Della Volpe, pp. 114-115. La teor\u00eda tiene contradicciones internas esenciales. Ejemplo: lo un\u00edvoco (ciencia), el polisentido (poes\u00eda) trascienden la equivocidad de lo literal-material (lenguaje vulgar) de dos maneras. Primero, atribuyendo un s\u00f3lo t\u00e9rmino a cada g\u00e9nero, y haciendo que cada g\u00e9nero disponga de un t\u00e9rmino propio suyo. Muy natural, porque los t\u00e9rminos t\u00e9cnicos se crean mediante neologismos cuando hace falta. El segundo, atribuyendo <i>m\u00e1s<\/i> t\u00e9rminos a cada g\u00e9nero.<\/p>\n<p>Pero como no es normal el neologismo po\u00e9tico, esto tiene que redundar -visto desde el lenguaje cient\u00edfico- en equivocidad a\u00fan mayor que la del lenguaje vulgar: pues los nuevos t\u00e9rminos &#8211; metaf\u00f3ricos, por ejemplo- se tienen que tomar del lenguaje vulgar, aumentando as\u00ed su equivocidad.<\/p>\n<p>Della Volpe desprecia demasiado el lenguaje vulgar en cuanto a su capacidad cognoscitiva (14\/III\/1965).<\/p>\n<p>3\u00ba. En realidad, el hecho de que el fonema no sea s\u00edmbolo y de que la onomatopeya sea convencional no anula la posibilidad de que en <i>poes\u00eda<\/i> la onomatopeya y los efectos sonoros sean a veces esenciales: pues el lenguaje positivo es muy \u201cmeta\u201d convencional, y puede tomar como naturaleza la convencionalidad precisa del lenguaje com\u00fan (15\/III\/1965).<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>11. Disidentes.<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>A.<\/u> Es muy<b> <\/b>importante, particularmente en<b> <\/b>la confusa situaci\u00f3n ideol\u00f3gica de nuestros d\u00edas [1985] de \u201cdesencanto\u00bb y cinismo, que las organizaciones marxistas radicales [LCR, MCC, PCC\u2026] se mantengan dentro del frente por la paz, sin<b> <\/b>protagonismo que ahuyente a buenos luchadores, pero sin disimular la dignidad de su pasado de luchas por la libertad de los oprimidos ni<b> <\/b>su capacidad de enlazar la lucha por la paz con la emancipaci\u00f3n social, fundament\u00e1ndolas rec\u00edprocamente la una por la otra. Esas organizaciones est\u00e1n llamadas a mantener<b>, <\/b>a trav\u00e9s de una conceptuaci\u00f3n marxista, la perspectiva emancipatoria. Por esa importancia que tiene su presencia, el fundamentalismo en<b> <\/b>que caen a veces y sus reticencias son mucho m\u00e1s fecundas y mucho menos peligrosas que las paralelas manifestaciones entre los disidentes fundamentalistas del Centro y del Este de Europa.<\/p>\n<p>No es que carezcan de verdad y de importancia muchas de las reivindicaciones de esas personas del \u00e1rea de influencia rusa. <i>Es sobre todo verdad su afirmaci\u00f3n de que no<b> <\/b>se puede fundar una paz duradera, m\u00e1s<b> <\/b>arraigada que la imprescindible, pero insegura, \u201cno-guerra\u201d, si no es consiguiendo la reunificaci\u00f3n de Alemania y la libertad pol\u00edtica para los pueblos del Centro y el Este de Europa.<\/i> (Como las voces que llegan no son alemanas, ni polacas, ni b\u00e1lticas, sino principalmente checas y eslovacas, no<b> <\/b>a\u00f1aden ni algunos requisitos obvios de una paz s\u00f3lida en Europa, relativos a otras naciones.)<\/p>\n<p>Pero con solo eso (y en<b> <\/b>ello se agota la doctrina de los disidentes fundamentalistas del Este y el Centro de Europa) no basta (puestos a ser fundamentales): pues esa soluci\u00f3n nos retrotrae simplemente<b> <\/b>al mapa de estados belicosos de la Europa de entreguerras.<\/p>\n<p>La perspectiva de los movimientos marxistas cl\u00e1sicos, incluso cuando peca ella tambi\u00e9n de fundamentalista, es menos peligrosa porque no procede sobre la base de una provocaci\u00f3n premeditada del ej\u00e9rcito sovi\u00e9tico, como lo hacen algunos disidentes del Centro y del Este de Europa, declaradamente partidarios de acciones militares contra la URSS; y es m\u00e1s fecunda porque no se contenta con volver al <i>status quo ante <\/i>que tuvo consecuencias tan siniestras.<\/p>\n<p>[SLA: La cursiva es m\u00eda]<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>B. <i>En estos \u00faltimos tiempos se han producido, o mejor se han dado a conocer, los fen\u00f3menos de resistencia de los llamados \u201cdisidentes\u201d. Fen\u00f3meno contradictorio, plural y en algunos casos claramente reaccionario. Pero la existencia de personas como Havemann, London, Biermann, Kosic,&#8230; hace que los comunistas tengamos que solidarizarnos con ellos y que al mismo tiempo tengamos que meditar sobre los problemas que les afectan. Con los datos que poseemos actualmente, \u00bfcrees previsible una pr\u00f3xima evoluci\u00f3n de los pa\u00edses llamados socialistas hacia un tipo de sociedad que se acerque m\u00e1s a lo que entendemos por socialismo? \u00bfQu\u00e9 papel est\u00e1n jugando los disidentes?<\/i><\/p>\n<p>A la primera parte de la pregunta no puedo contestar: me falta la seguridad para hacerlo, incluso informaci\u00f3n suficiente. En cuanto a la segunda, creo que los disidentes son en su mayor\u00eda reaccionarios, lo que no quita ni pone verdad a lo que dicen, como es natural, aunque si permite barruntar lo que ser\u00eda su triunfo, por lo dem\u00e1s inveros\u00edmil.<\/p>\n<p>En cuanto a la minor\u00eda de disidentes comunistas, creo que en las JJCC [Juventudes comunistas, las juventudes del PSUC] deber\u00edais familiarizaros no s\u00f3lo con los nombres que citas, sino tambi\u00e9n con las ideas del ruso Roy Medvedev y del alem\u00e1n Rudolf Bahro, autor, hoy en la c\u00e1rcel [1978], de un volumen (<i>La alternativa. Cr\u00edtica del socialismo real<\/i>) que es quiz\u00e1 la publicaci\u00f3n m\u00e1s importante de la resistencia comunista a los autoritarismos del este de Europa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>11. A. \u201cLos partidos marxistas y el movimiento por la paz\u201d (1985), <i>Pacifismo, ecolog\u00eda y pol\u00edtica alterativa<\/i>, op. cit, p. 182. 11.B.\u201dEntrevista con JCC sobre Checoeslovaquia\u201d (1978), <i>Intervenciones pol\u00edticas<\/i>, op. cit, pp. 279-280.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Nota SLA:<\/u><\/p>\n<p>Joan Pallis\u00e9, el que fuera \u2013y esperemos que por justicia siga si\u00e9ndolo- magn\u00edfico director general de Metereolog\u00eda de la Generalitat de Catalunya, tuvo la amabilidad de facilitarme la pregunta del apartado B, y, como magn\u00edfico regalo anexo, de todas las preguntas del cuestionario (perdido) que el mismo Pallis\u00e9 prepar\u00f3 para las JJ. CC y que el propio Sacrist\u00e1n no hab\u00eda conservado. V\u00e9ase su nota a pie de p\u00e1gina: Manuel Sacrist\u00e1n<i>. Intervenciones pol\u00edticas, op. cit<\/i>, p. 275: \u201cEsta entrevista se debi\u00f3 de publicar en el \u00f3rgano de las JJCC, <i>Jove Gu\u00e0rdia<\/i>, pero no s\u00e9 en qu\u00e9 n\u00famero. No tengo las preguntas\u201d.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>12. Rudi Dutschke (1940-1979)<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>A<\/u>. El 2 de julio de 1967, al final de una manifestaci\u00f3n antiimperialista, la polic\u00eda berlinesa mata de un disparo a bocajarro a un estudiante que caminaba s\u00f3lo y sin armas de ninguna clase, Benno Ohnesorg; y el Jueves Santo de 1968 se produce el atentado contra Dutschke, uno de los portavoces m\u00e1s visibles del movimiento socialista estudiantil. El lenguaje de Ulrike Meinhof cambia, como cambi\u00f3 el estado del \u00e1nimo del movimiento: \u201cSe acab\u00f3 la broma\u201d (<i>Konkret,<\/i> 5\/1968) y hay que utilizar \u201cmedios distintos de los que han fracasado, puesto que no han podido impedir el atentado contra Rudi Dutschke\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>B<\/u>. Por lo que hace a los pa\u00edses de capitalismo avanzado o relativamente avanzado, Gramsci realiz\u00f3 por los a\u00f1os 20 y 30 un an\u00e1lisis de la fase de gestaci\u00f3n del socialismo que est\u00e1 siendo esencialmente confirmado por los acontecimientos de los a\u00f1os posteriores, y muy llamativamente por los de la d\u00e9cada de 1960. Gramsci argumentaba que la misma toma del poder pol\u00edtico en estados de esas caracter\u00edsticas exige una previa penetraci\u00f3n de la \u201csociedad civil\u201d, una conquista de los fundamentos no inmediatamente pol\u00edtico-estatales de esos poderes. Desde los tiempos de Gramsci el estado del capitalismo monopolista ha penetrado la \u201csociedad civil\u201d a\u00fan m\u00e1s profundamente, lo que complica la perspectiva estrat\u00e9gica abierta por Gramsci, pero la hace a\u00fan m\u00e1s esencial. La crisis de instituciones de esta sociedad -ante todo de la universitaria- es una buena prueba de ello. Por eso no es sorprendente que en el movimiento estudiantil europeo de los a\u00f1os 60 se redescubriera la estrategia gramsciana aun sin conocer a Gramsci. Cuando Rudi Dutschke us\u00f3 la formulaci\u00f3n de la \u201clarga marcha a trav\u00e9s de las instituciones de la sociedad capitalista\u201d no parec\u00eda haber le\u00eddo a Gramsci. (Lo que interesa de esa frase no es su alusi\u00f3n hist\u00f3rica, sin duda desacertada, pues la Larga Marcha de los comunistas chinos fue una retirada estrat\u00e9gica, mientras que la conquista de la sociedad civil capitalista es una \u201cguerra de trincheras\u201d para destruir la hegemon\u00eda de la clase dominante, su poder no inmediatamente pol\u00edtico, y dar base a la ofensiva.). La lucha ya hoy, bajo el capitalismo, contra la divisi\u00f3n del trabajo instituida y, por lo tanto, contra la universidad como instituci\u00f3n de esa divisi\u00f3n del trabajo, es un sendero que desemboca en el camino principal del cambio hist\u00f3rico, de la lucha directa por el poder pol\u00edtico&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>12. A. \u201cCuando empiece la vista\u201d [1974], <i>Intervenciones pol\u00edticas<\/i>, op. cit, p. 165. 12.B. \u201cLa Universidad y la divisi\u00f3n del trabajo\u201d [1970], <i>Ibidem<\/i>, pp. 147-148.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Nota SLA:<\/u><\/p>\n<p>Dos breves referencias m\u00e1s a Dutchske. En \u201d\u00bfPara qu\u00e9 sirvi\u00f3 el realismo de Luk\u00e1cs?\u201d (<i>Pacifismo, ecolog\u00eda y pol\u00edtica alternativa<\/i>, op. cit, p. 177), a prop\u00f3sito de la traducci\u00f3n castellana de <i>Historia y consciencia de clase<\/i>, comentaba Sacrist\u00e1n:<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) Mas la comparaci\u00f3n [entre Luk\u00e1cs y Korsch] puede confundir acerca de las motivaciones de la autocr\u00edtica de Luk\u00e1cs. En ella no hay oportunismo ni insinceridad: la autocr\u00edtica se\u00f1al\u00f3 su paso de la utop\u00eda inicial al realismo que le caracteriza en sus a\u00f1os maduros. Desde entonces crey\u00f3 siempre Luk\u00e1cs sinceramente que el idealismo de <i>Historia y consciencia de clase <\/i>era<i> <\/i>un error te\u00f3rico. Muchos a\u00f1os despu\u00e9s del incidente<b> <\/b>con la Internacional, cuando se preparaba la edici\u00f3n castellana de su obra (1968), tuvo ocasi\u00f3n de probarlo. Durante los trabajos preparatorios, el traductor castellano recibi\u00f3 la oferta de Rudi Dutschke de escribir una introducci\u00f3n para la edici\u00f3n espa\u00f1ola. El traductor, que apreciaba a Dutschke tambi\u00e9n como escritor, accedi\u00f3 gustoso e imprudente. Cuando poco despu\u00e9s se lo dijo a Luk\u00e1cs, \u00e9ste se inquiet\u00f3 pensando que Dutschke escribir\u00eda una reivindicaci\u00f3n idealista y ut\u00f3pica de la obra: se neg\u00f3 a aceptar el proyecto y, en contrapartida y para asegurar su veto, escribi\u00f3 \u00e9l mismo<b> <\/b>una introducci\u00f3n muy cr\u00edtica, que es el \u00fanico texto suyo que ha aparecido en castellano antes que en ninguna otra lengua. Ahora bien, en 1969 (techa de la publicaci\u00f3n), Luk\u00e1cs no habr\u00eda tenido nada que temer por haber escrito <i>Historia y consciencia de clase <\/i>ni por reafirmar el pensamiento de ese libro.\u201d<\/p>\n<p>Igualmente, en un determinado momento de su conferencia \u201cSobre Luk\u00e1cas\u201d de 1985 (Manuel Sacrist\u00e1n, <i>Seis conferencias, <\/i>El Viejo Topo, Barcelona, 2005, pp. 174-175), a prop\u00f3sito de la evoluci\u00f3n pol\u00edtica de Adorno, se\u00f1alaba Sacrist\u00e1n:<\/p>\n<p>\u201cCuando el 68, sus estudiantes, entre otros individuos de tanto talento como Dutchske, Hermann Clark -que se mat\u00f3 en un accidente de autom\u00f3vil en el 68 mismo, corriendo de Hamburgo a Berl\u00edn a una manifestaci\u00f3n, se peg\u00f3 un trastazo y muri\u00f3 en las puertas de Berl\u00edn-, algunos otros personajes, sobre todo uno que a mi me conmueve mucho, y supongo que cuando sea muy viejo, y ya me est\u00e9 muriendo, todav\u00eda la recordar\u00e9 con dolor que es Ulrike Meinhof, a la que conoc\u00ed en M\u00fcnster, cuando empezaba a ser roja, todav\u00eda no lo era mucho, pues tambi\u00e9n fue alumna de \u00e9l, de Adorno, cuando estos estudiantes de Adorno decidieron que hab\u00eda llegado el momento de hacer algo, de hacer algo en la pr\u00e1ctica, Adorno\u2026\u201d.<\/p>\n<p>El texto contin\u00faa narrando el desencuentro de Adorno con los estudiantes del movimiento de 1968.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p><u>13. Hans Magnus Enzensberger (n. 1929)<\/u><\/p>\n<p>De una de las carpetas de res\u00famenes depositadas en Reserva de la UB, estas anotaciones de Sacrist\u00e1n sobre: Hans Magnus Enzensberger, <i>Para una cr\u00edtica de la ecolog\u00eda pol\u00edtica<\/i>. Barcelona, Anagrama en 1974.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>1. Ensayo escrito con grandes bandazos que acaso est\u00e9n determinados por la tradici\u00f3n de mezclar la cr\u00edtica ideol\u00f3gica con la consideraci\u00f3n de la cosa misma, acaso por precipitaci\u00f3n en la composici\u00f3n, y acaso por pudores de revolucionario verbal.<\/p>\n<p>2. \u201cLa ecolog\u00eda humana es ante todo una disciplina h\u00edbrida que se ve obligada a utilizar categor\u00edas y m\u00e9todos propios de las ciencias sociales y de las ciencias de la naturaleza sin haber procedido a una dilucidaci\u00f3n de las dificultades te\u00f3ricas que ello comporta. Tiende a absorber en cierto modo a las nuevas disciplinas y a subsumirlas en funci\u00f3n del objetivo de su investigaci\u00f3n, tendencia \u00e9sta carente de toda base cient\u00edfica y que responde tan s\u00f3lo a la perentoriedad de ese objetivo\u201d (p. 8).<\/p>\n<p>El prejuicio <i>geisterswissenschaftlich<\/i> de la epistemolog\u00eda disfraza una tonter\u00eda y una verdad: la falta de consciencia pol\u00edtica de muchos ec\u00f3logos humanos. Este paso es un buen ejemplo de escol\u00e1stica en mi sentido: versi\u00f3n pseudocient\u00edfica de un hecho.<\/p>\n<p>3. Explica la sinergia en ocho puntos: demograf\u00eda, energ\u00eda, agotamiento de minerales, agua, limitaci\u00f3n de la producci\u00f3n de alimentos, contaminaci\u00f3n del mundo, contaminaci\u00f3n de la atm\u00f3sfera, poluci\u00f3n t\u00e9rmica. Otros problemas: previsi\u00f3n cronol\u00f3gica, importancia relativa de cada factor de la cat\u00e1strofe, dimensi\u00f3n de la cat\u00e1strofe, reversibilidad o irreversibilidad del proceso.<\/p>\n<p>4. p. 18 [Desde \u201cDado que las formulaciones de los mismos ec\u00f3logos oscilan entre la enunciaci\u00f3n te\u00f3rica y la concepci\u00f3n del mundo&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230;se explotan los casos espectaculares de intoxicaci\u00f3n, se absolutizan resultados parciales, etc\u201d]. Muchos vicios: cientificismo, obediencia a valores burgueses.<\/p>\n<p>En mi opini\u00f3n por el momento, el \u00fanico planteamiento eficaz es el global no morri\u00f1oso.<\/p>\n<p>5. Distingue varias clases de \u201cconsciencia ecol\u00f3gica\u201d: la de los \u201ctecn\u00f3cratas manipuladores al servicio de la clase dominante (pretenden enfrentarse s\u00f3lo t\u00e9cnicamente al problema); la de los \u201cconcerned and responsable citiziens\u201d que es la nueva peque\u00f1a burgues\u00eda (p. 20) y la de los llamados eco-freaks, que se creen el centro y s\u00f3lo son lo marginal (p. 21) [Desde \u201cEstos grupos, que proceden generalmente de las escisiones producidas en los grupos de protesta norteamericanos&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230;Ideol\u00f3gicamente se inclinan hacia el oscurantismo y el sectarismo\u201d].<\/p>\n<p>6. \u201cLa izquierda ha considerado ante todo su deber enfrentar el problema desde una perspectiva cr\u00edtico-ideol\u00f3gica. Su actuaci\u00f3n es fundamentalmente clarificadora, tratando de poner de manifiesto las innumerables mixtificaciones que comporta el pensamiento ecol\u00f3gico y promoviendo su soluci\u00f3n. Los momentos m\u00e1s importantes de este proceso de dilucidaci\u00f3n, que resta absolutamente imprescindible, ser\u00e1n presentados y tratados a continuaci\u00f3n\u201d (p. 22)<\/p>\n<p>Sin que eso sea falso, la falta de sentido autocr\u00edtico lo estropea: la izquierda ha empezado por ignorar todo eso y seguir averiguando el sexo de los \u00e1ngeles grupusculares durante a\u00f1os, mientras los obreros y el pueblo de Erandio chocaban con la polic\u00eda por la contaminaci\u00f3n de su atm\u00f3sfera.<\/p>\n<p>7. Se refiere a la situaci\u00f3n de los primeros obreros:<\/p>\n<p>\u201cEsta situaci\u00f3n que podr\u00edamos ilustrar con otros muchos documentos del siglo XIX habr\u00eda ofrecido ya entonces la oportunidad de entregarse a reflexiones ecol\u00f3gicas a un \u201cobservador neutral\u201d; s\u00f3lo que no exist\u00eda este observador. Nadie cay\u00f3 en la cuenta de que aquellos hechos eran susceptibles de provocar conclusiones pesimistas acerca del futuro de la industrializaci\u00f3n. El movimiento ecol\u00f3gico s\u00f3lo ha surgido en el momento en que los barrios residenciales burgueses y las relaciones vitales de la burgues\u00eda han sufrido el gravamen ambiental propio del proceso de industrializaci\u00f3n\u201d (p. 25).<\/p>\n<p>. En primer lugar, se dieron cuenta muchos, desde Carlyle y Engels hasta los luddistas.<\/p>\n<p>. En segundo lugar, la llegada de la crisis ecol\u00f3gica a los barrios burgueses es una buena prueba de agravaci\u00f3n, no dice nada sobre la cosa, sino s\u00f3lo sobre la ideolog\u00eda&#8230; y precisamente para mostrar los efectos de bendici\u00f3n que puede tener la ideolog\u00eda.<\/p>\n<p>8. \u201cTras lo que antecede, resulta ya f\u00e1cilmente comprensible que la clase obrera se sienta poco motivada ante el problema del medio ambiente y que s\u00f3lo se halla dispuesta a emprender alguna acci\u00f3n concreta cuando redunda de forma inmediata en un mejoramiento de sus condiciones de vida y de trabajo\u201d (p. 26).<\/p>\n<p>Mientras que eso sea as\u00ed, tradeunionismo e incapacidad de hegemon\u00eda.<\/p>\n<p>9. [5. Los intereses del complejo eco-industrial] Es desgraciada la sustituci\u00f3n de \u201cmilitar-industrial\u201d por \u201ceco-industrial\u201d.<\/p>\n<p>10. p. 33 [Desde \u201cDe este modo la problematizaci\u00f3n del desarrollo industrial se constituye en impulsora de una nueva industria en crecimiento&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230;puesto que la peque\u00f1a industria no se halla en situaci\u00f3n de financiar e impulsar el desarrollo de los sistemas de protecci\u00f3n del medio ambiente con medios propios\u201d].<\/p>\n<p>En todo eso (incluido el t\u00e9rmino \u201ccomplejo eco-industrial\u201d). Enzensberger se limita a fusilar a Ridgeway. Toda la argumentaci\u00f3n se basa en que el crecimiento industrial no sea negativo.<\/p>\n<p>11. \u201cAhora bien, en modo alguno puede suponerse que cualquier iniciativa ciudadana en el \u00e1mbito ecol\u00f3gico se halla al servicio de los intereses del capital; prueba de ello es que frecuentemente se han producido enfrentamientos con la polic\u00eda\u201d (p. 39)<\/p>\n<p>Cretinez caracter\u00edstica del verbalismo revolucionario peque\u00f1o-burgu\u00e9s. Eso no es ninguna prueba. Ni, al rev\u00e9s, la falta de enfrentamiento con la polic\u00eda es prueba de conformidad. La \u00fanica argumentaci\u00f3n plausible (nunca prueba) ha de basarse en compatibilidad con la imagen de una sociedad emancipada y justa.<\/p>\n<p>12.Comenta el \u201cjam\u00e1s seremos demasiados, seamos los que seamos\u201d de Castro (p. 44) [Desde \u201cEstas frases constituyen un reflejo no s\u00f3lo de esa referencia al voluntarismo&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230;modificaron consecuentemente su primitiva pol\u00edtica econ\u00f3mica cuyas premisas eran muy similares a las cubanas\u201d].<\/p>\n<p>13. p. 45 [Desde \u201c(&#8230;) considerar el planeta como un sistema ecol\u00f3gico cerrado y global&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230;Es la resurrecci\u00f3n de una de las tretas m\u00e1s antiguas para al legitimaci\u00f3n del dominio de una clase y de la explotaci\u00f3n, ataviada esta vez con el uniforme de la ecolog\u00eda\u201d].<\/p>\n<p>Seg\u00fan tan glorioso desenmascaramiento hay que creer que la radiaci\u00f3n emitida por un bombazo en USA o URSS o China no me hace pupa a m\u00ed. Ni los aerosoles usados en USA, etc.<\/p>\n<p>El capitulito est\u00e1 muy mal traducido: habr\u00e1 que mirar el original (Kursbuch 1973).<\/p>\n<p>14.[8. El apocalipsis del medio ambiente como pieza de repuesto ideol\u00f3gica]. Aqu\u00ed critica la actitud de \u201cizquierda\u201d de reducir a ideolog\u00eda el movimiento ecol\u00f3gico. Y termina:<\/p>\n<p>\u201cLas teor\u00edas decadentistas [MSL: i.e., que lo explican todo por la decadencia burguesa] son un mal sustitutivo de los an\u00e1lisis materialistas [MSL: esto ya se puede decir de Marx a prop\u00f3sito de la \u201ceconom\u00eda vulgar\u201d].Cuando se rastrea en pos de sus ra\u00edces hist\u00f3ricas suele ponerse de manifiesto -como en el caso de Luk\u00e1cs- que se alimentan del mismo idealismo que pretend\u00edan criticar\u201d (p. 53).<\/p>\n<p>15. \u201cPor primera vez, con una concepci\u00f3n tal de capitalismo [MSL: una cita de Rossana Rossanda], entendido como modo de producci\u00f3n y no como una simple relaci\u00f3n de propiedad, nos hallamos en situaci\u00f3n de afrontar el problema ecol\u00f3gico con conceptos marxistas\u201d (p. 61).<\/p>\n<p>Con eso introduce el problema ecol\u00f3gico en los pa\u00edses de transici\u00f3n.<\/p>\n<p>16. Cap\u00edtulo 11. Los critica [a Erlich y a Ehrensv\u00e4rd] por falta de comprensi\u00f3n de la realidad, del car\u00e1cter social del problema, lo cual implica apolog\u00eda capitalista. Pero se olvida de admirarlos como Marx a Petty o a Ricardo o Smith. Seguramente porque \u00e9l mismo est\u00e1 inficionado por un elemento de la ideolog\u00eda de la decadencia burguesa, a saber, la suposici\u00f3n de mala fe te\u00f3rica.<\/p>\n<p>17. \u201cEn una discusi\u00f3n pol\u00edtica puede demostrarse o refutarse esencialmente esta hip\u00f3tesis [MSL: de la crisis ecol\u00f3gica]. Su aserto posee tal peso espec\u00edfico que invita a un c\u00e1lculo al estilo de la apuesta pascaliana: en tanto la hip\u00f3tesis no sea inequ\u00edvocamente refutada, ser\u00e1 heur\u00edsticamente necesario que cualquier reflexi\u00f3n en torno al futuro se base en sus predicciones. S\u00f3lo as\u00ed, actuando \u201ccomo si\u201d la hip\u00f3tesis ecol\u00f3gica fuera cierta, podr\u00e1 ser comprobada&#8230;\u201d (p. 82)<\/p>\n<p>La actitud est\u00e1 muy bien. Creo que en mi material yo deber\u00eda construir una pol\u00edtica de transici\u00f3n y moratoria, que pudiera desembocar en posibilidades alternativas.<\/p>\n<p>18. \u201cLas reflexiones que seguir\u00e1 no pretenden ser m\u00e1s que los primeros pasos de este camino: en otras palabras, son hip\u00f3tesis basadas en una hip\u00f3tesis\u201d (p. 82)<\/p>\n<p>Y las hip\u00f3tesis son:<\/p>\n<p>a) Lo primero en la determinaci\u00f3n social del problema ecol\u00f3gico es la cuesti\u00f3n del modo de producci\u00f3n (p. 82)<\/p>\n<p>. Hace una especie de modelo de previsi\u00f3n.<\/p>\n<p>. Considera in\u00fatiles los movimientos parciales y locales de autodefensa, porque desembocan seg\u00fan \u00e9l en el mismo absurdo de los programas de acci\u00f3n de los ec\u00f3logos, moralistas y sermoneadores.<\/p>\n<p>.\u201cPostular una diferencia entre necesidades \u201caut\u00e9nticas\u201d y necesidades \u201cartificiales\u201d significa desconocer su situaci\u00f3n real. Su interimbricaci\u00f3n mutua es tal que constituyen un todo inseparable en perspectivas subjetivas u objetivas. El hambre de mercanc\u00edas es un producto engendrado por la producci\u00f3n de mercanc\u00edas que dif\u00edcilmente podr\u00e1 reprimirse\u201d (p. 87)<\/p>\n<p>. Sin que sea falso, es ideologismo. No porque se pueda establecer un sentido no-hist\u00f3rico de \u201caut\u00e9nticas\u201d sino porque la evoluci\u00f3n de la especie-sociedad no ha llevado todav\u00eda a un desconocimiento de lo que es causa de cat\u00e1strofe.<\/p>\n<p>Luego hace un repaso de las posibilidades de supervivencia en los distintos sistemas: los que lo tienen peor son los pa\u00edses capitalistas avanzados; los \u201crevisionistas\u201d lo tienen mejor, aunque \u201cdesde la celebraci\u00f3n del II Congreso del Partido no puede ya decirse que est\u00e9 inmunizado contra el fetichismo de la mercanc\u00eda\u201d (!!!! p. 91).<\/p>\n<p>Y as\u00ed llega a la conclusi\u00f3n de que la globalizaci\u00f3n es ideolog\u00eda, aunque hay cosas globales, como el clima, pero lo decisivo es cada sociedad, como muestra la prudente China blablabla (p. 93).<\/p>\n<p>19. Y la conclusi\u00f3n (p. 95) [Desde \u201cSi la hip\u00f3tesis ecol\u00f3gica se confirmara, las sociedades capitalistas habr\u00edan imposibilitado, probablemente de forma definitiva, la realizaci\u00f3n del proyecto marxista&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230;El socialismo que anta\u00f1o prometiera la liberaci\u00f3n ha pasado a ser la \u00fanica v\u00eda de la supervivencia. Pero si las ecuaciones de la ecolog\u00eda se cumplen en la realidad, el reino de la libertad estar\u00e1 m\u00e1s lejos que nunca\u201d].<\/p>\n<p>Todo el oscilante blablabla megaloman\u00edaco acaba en el mismo pesimismo de Harich. Con infinitamente mayor cretinismo, porque, por ejemplo, si hubiera unas fuerzas destructivas paralelas a las productivas, o sea, si no fueran las fuerzas productivas mismas las que destruyen, los problemas ser\u00edan mucho m\u00e1s sencillos.<\/p>\n<p>Cada vez est\u00e1 m\u00e1s claro que lo que hay que construir es una l\u00ednea de revisi\u00f3n moratoria.\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Nota SLA:<\/u><\/p>\n<p>Igualmente, este paso lateral de su conferencia \u201cSobre Luk\u00e1cs\u201d (M. Sacrist\u00e1n, <i>Seis conferencias<\/i>, op. cit, pp. 164-165):<\/p>\n<p>\u201cSiguiendo son esta ambivalencia, su mismo estilo es ambivalente y nos deja hoy en dudas cuando se lee en alem\u00e1n. En traducciones eso se nota menos. Luk\u00e1cs era h\u00fangaro pero su estilo alem\u00e1n de joven, cuando \u00e9l todav\u00eda no era marxista, cuando estaba m\u00e1s bien en la l\u00ednea de la sociolog\u00eda de Simmel y estos autores, era un estilo muy brillante, un alem\u00e1n muy bonito, muy cl\u00e1sico-barroco, un gran estilo literario. Cuando pasa al marxismo, empieza a escribir de una manera repetitiva, demasiado facilona, demasiado largo, explicando las cosas p\u00e1gina tras p\u00e1gina innecesariamente, lo que hizo que tuviera cr\u00edticas, por ejemplo, de uno de esos pseudosocialistas de izquierda (que siempre los hay, aqu\u00ed ahora ya conocemos el fen\u00f3meno: muchos de esos que se desencantan en seguida cuando pasa algo, que aqu\u00ed los conocemos ahora por centenares, pero que entonces, en los a\u00f1os sesenta, se conoc\u00edan menos). Me estoy refiriendo a Enzensberger.<\/p>\n<p>Enzensberger, que tuvo un momento en que crey\u00f3 que hab\u00eda cortado de verdad el cord\u00f3n umbilical con la burgues\u00eda que era su madre pero que en realidad fueron unos a\u00f1os nada m\u00e1s, cuando empez\u00f3 a escribir en forma antimarxista, una de las primeras cosas que hizo, porque era de lo de m\u00e1s f\u00e1cil, fue ponerse a insultar a Luk\u00e1cs por su mal estilo, porque degradaba, porque estropeaba la lengua. Insult\u00f3 en serio, hasta extremos que no parecen de los a\u00f1os sesenta sino m\u00e1s bien de los a\u00f1os ochenta, porque lleg\u00f3 a llamar a Luk\u00e1cs \u201cviejo cabr\u00f3n\u201d por escrito, claro que <i>cabr\u00f3n<\/i> en alem\u00e1n no es, ni mucho menos, tan fuerte como en castellano, es m\u00e1s suave. Pero as\u00ed y todo era un poco fuerte.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 pensar de esto? \u00bfLleva raz\u00f3n Enzensberger cuando piensa que esa degradaci\u00f3n del estilo de Luk\u00e1cs es s\u00edntoma de cosas m\u00e1s graves, de cosas peores? A medias, tambi\u00e9n en esto yo dar\u00eda una respuesta ambivalente. Por una parte, creo que est\u00e1 mal degradar el estilo por razones popul\u00edsticas, sobre todo el estilo de obras filos\u00f3ficas. Eso no tiene sentido. Pero, en cambio, creo que hay que tener comprensi\u00f3n por la finalidad que ten\u00eda Luk\u00e1cs al intentar escribir, por as\u00ed decirlo, muy por los suelos: pretend\u00eda ser m\u00e1s le\u00eddo\u2026\u201d<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>14. Roger Garaudy (n. 1913)<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La publicaci\u00f3n de este peque\u00f1o volumen en la serie de \u201cfil\u00f3sofos\u201d de PUF es como un anticipo de la inmediata conmemoraci\u00f3n de Lenin. La colecci\u00f3n en la que aparece est\u00e1 destinada al uso did\u00e1ctico en el bachillerato y en la iniciaci\u00f3n universitaria; ser\u00eda, entonces, injusto esperar del libro detalle monogr\u00e1fico o interpretaci\u00f3n arriesgada que no tendr\u00eda mucho espacio para ser argumentada (Si restamos la breve antolog\u00eda de textos de Lenin, que ocupa el final del volumen, el autor dispone de nada m\u00e1s 66 p\u00e1ginas para su ensayo).<\/p>\n<p>A pesar de la brevedad, el texto merece atenci\u00f3n por proceder de un escritor marxista tan sincero y tan le\u00eddo como Garaudy. La gravedad de los problemas con los que se enfrenta hoy el movimiento comunista revela ya con tanta claridad la inutilidad de la literatura marxista inaut\u00e9ntica, de tantos tratados y manuales con todos los problemas del mundo resueltos, que la lectura de los escritores marxistas que verdaderamente piensan -guste o no guste lo que piensen- es hoy recomendable incluso como ejercicio pol\u00edtico. Garaudy puede haber sucumbido en otros momentos, como Althusser lo confiesa de s\u00ed mismo, a la \u201cl\u00ednea imperativa\u201d seg\u00fan la cual la filosof\u00eda marxista no puede elegir sino entre el comentario y el silencio, una convicci\u00f3n iluminada o bien obligada y al mutismo del malestar. Pero hay mudos y mudos, y Garaudy, como su contrincante Althusser, pertenec\u00eda ya entonces a la clase de mudos que pod\u00edan hablar porque saben pensar. Por esto vale la pena atender su reciente ensayo sobre Lenin.<\/p>\n<p>El escrito tiene dos buenos rasgos que conviene destacar. El primero puede decirse brevemente: Garaudy no muestra en esta ensayo el excesivo respeto acad\u00e9mico por las definiciones tradicionales que es frecuente en la literatura francesa, incluso en la marxista; y as\u00ed caracteriza el pensamiento de Lenin al margen de cualquier definici\u00f3n universitaria de la filosof\u00eda: \u201cEl problema principal de su (de Lenin) filosof\u00eda es el del militante: elaborar una metodolog\u00eda de la iniciativa hist\u00f3rica\u201d.<\/p>\n<p>El segundo se presenta en su manera de construir los aspectos del pensamiento de Lenin, que Garaudy ofrece al estudio del lector. La elecci\u00f3n es muy adecuada para las necesidades presentes. Garaudy acent\u00faa sobre todo la insistencia de Lenin en la importancia del factor subjetivo en la historia y las en\u00e9rgicas tomas de posici\u00f3n antidogm\u00e1ticas y antisectarias de diversos textos de Lenin. No hay duda que una y otra cosa son elementos esenciales del pensamiento leninista, pero la redacci\u00f3n de esta nota no obedece solamente al deseo de dar noticia del ensayo de Garaudy y de registrar elogiosamente estas caracter\u00edsticas de su composici\u00f3n, sino de a\u00f1adir una observaci\u00f3n m\u00e1s.<\/p>\n<p>En las 66 p\u00e1ginas del ensayo queda muy claro que Garaudy lo ha escrito con el fin de librar la cl\u00e1sica batalla en dos frentes: subrayar la importancia del factor subjetivo en el pensamiento de Lenin (igual que en el de Marx, por otra parte) le es \u00fatil contra el derechismo de tipo tradicional. Mostrar que Lenin quiere pensar siempre de manera antidogm\u00e1tica y antisectaria le sirve contra el infantilismo o izquierdismo. Y ambas cosas le sirven, adem\u00e1s, y muy eficazmente, contra el burocratismo y el estatalismo de la degeneraci\u00f3n socialista, la cual presenta al mismo tiempo el mecanicismo y la raz\u00f3n de Estado y un sectarismo hip\u00f3critamente dogm\u00e1tico que disfraza de teor\u00eda, desde los tiempos de Zdanov, lo que es mera implicaci\u00f3n del poder o de la lucha por \u00e9ste en tal o cual intriga moment\u00e1nea.<\/p>\n<p>Los textos de Lenin que recoge Garaudy son muy eficaces para ilustrar todos aquellos puntos. La selecci\u00f3n es un \u00e9xito. En particular, el izquierdista reflexivo podr\u00e1 aprender mucho de la s\u00f3lida demostraci\u00f3n por parte de Garaudy de que Lenin ha tomado prestado los rasgos m\u00e1s autoritarios del <i>\u00bfQu\u00e9 hacer? <\/i>(uno de los textos m\u00e1s cultivados por el extremismo) directamente del patriarca de la socialdemocracia, de Kautsky&#8230;<\/p>\n<p>Aqu\u00ed se plantea, sin embargo, justamente la cuesti\u00f3n. No parece que la mejor manera de oponerse al derechismo y el nuevo izquierdismo, al igual a que a la degeneraci\u00f3n del poder socialista, sea continuar utilizando los cl\u00e1sicos del movimiento socialista convirti\u00e9ndolos en instrumentos de la disputa. Parece claro que Garaudy tiene raz\u00f3n en su triple pol\u00e9mica, pero parece dudoso que esta raz\u00f3n vaya a triunfar <i>substancialmente<\/i> con los mismos procedimientos que ha llevado al derechismo \u201cfilol\u00f3gico\u201d de la vieja social-democracia (hecha de citas a pie de p\u00e1gina de algunos elementos de <i>El Capital)<\/i>, al infantilismo (hecho de citas a pie de p\u00e1gina del<i><b> <\/b>\u00bfQu\u00e9 hacer?,<\/i> etc) y a la degeneraci\u00f3n burocr\u00e1tica revestida con todas las citas, sean de donde sean, que vayan bien para expulsar a alguien, justificar tal ley o proclamar tal sentencia).<\/p>\n<p>Es necesario de una vez dejar vivir a los cl\u00e1sicos. Y no se ha de ense\u00f1ar a citarlos, sino a leerlos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>14. \u201cSobre el Lenin de Garaudy\u201d (1969), <i> Nous Horitzons, n\u00ba<\/i> 17, pp. 53-54.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>15. Andr\u00e9 Gorz, Gerard Host (n. 1923)<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A. Andr\u00e9 Gorz -quiz\u00e1 m\u00e1s con la firma period\u00edstica de Michel Bosquet en <i>Le Nouvel Observateur<\/i>&#8211; ha contra\u00eddo muchos m\u00e9ritos con la pol\u00edtica ecologista, a lo largo de los a\u00f1os; pero su evoluci\u00f3n \u00faltima me deja perplejo y preocupado, sobre todo por su abierto llamamiento al derrocamiento violento del r\u00e9gimen sovi\u00e9tico, cosa que en la actual situaci\u00f3n el mundo s\u00f3lo podr\u00eda hacerse mediante una guerra mundial dirigida por el gobierno estadounidense y alimentada por el gran capital yanqui. Gorz ha llegado a admitir esto, y ha reprochado a los liberales alemanes del <i>Spiegel <\/i>poner la evitaci\u00f3n de la hecatombe nuclear por encima de la liberalizaci\u00f3n del r\u00e9gimen sovi\u00e9tico. Seg\u00fan Gorz, ese instinto de conservaci\u00f3n se debe a que los alemanes no aman la libertad. Su posici\u00f3n me parece insultantemente injusta para la izquierda y los liberales alemanes y, adem\u00e1s, absurda y suicida. Lo que es peor: suicida para millones de europeos a los que Gorz no ha preguntado que opinan. Por otra parte, sus \u00faltimas formulaciones pol\u00edticas me parecen desembocar en una aceptaci\u00f3n del dominio mundial de las grandes corporaciones transnacionales. En efecto, si se limita, como \u00e9l pide, el poder del Estado, pero no se reconoce a las comunidades b\u00e1sicas m\u00e1s esfera de competencia econ\u00f3mica que la de \u201cla producci\u00f3n de lo superfluo\u201d, como dice Gorz, y eso sin revoluci\u00f3n alguna, sino por decisi\u00f3n del actual poder, seg\u00fan se lee en su utop\u00eda de <i>Ecolog\u00eda y libertad,<\/i> reproducida en <i>Adi\u00f3s al proletariado,<\/i> entonces no se ve c\u00f3mo se puede evitar que el gran capital transnacional domine absolutamente \u201cla producci\u00f3n de lo necesario\u201d. Y creo que ese triste final del pensamiento supuestamente libertario de Gorz se debe en gran parte a su aceptaci\u00f3n del ambiguo privatismo de Ivan Illich.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>B. Pero tal vez no convenga hacerse ilusiones sobre la superaci\u00f3n definitiva de pol\u00e9micas causadas por lecturas unilaterales de Marx impregnadas de intereses ideol\u00f3gicos y pol\u00edticos. Tal vez ni tan siquiera se ha apagado definitivamente la disputa sobre la relaci\u00f3n entre el \u201cMarx joven\u201d y el \u201cMarx maduro\u201d que ha presidido la literatura marxol\u00f3gica de los \u00faltimos decenios y en el marco de la que se ha insertado las tomas de posici\u00f3n de Althusser y de Rubel. La verdad es que toda persona hecha a criterios acad\u00e9micos de discusi\u00f3n tiene motivos para considerar resuelta esta <i>vexatam quaestionem.<\/i> Pero no se puede decir lo mismo de los que leen a Marx con el deseo de encontar argumentos o, como m\u00ednimo, palabras que apoyen tesis pol\u00edticas propias. As\u00ed, por ejemplo, con el t\u00edtulo bestselleriano de<i> Adi\u00f3s al proletariado<\/i>, Andr\u00e9 Gorz ha publicado \u00faltimamente unos escritos que, en lo que tienen de ex\u00e9gesis de Marx, hacen servir l\u00edneas de pensamiento del autor procedentes de \u00e9pocas diferentes de su desarrollo y aparentemente discordantes, sin trabajar el problema hist\u00f3rico y textual que esta situaci\u00f3n plantea. Podr\u00eda parecer que esto no es posible en Francia despu\u00e9s del <i>Pour Marx <\/i> [La revoluci\u00f3n te\u00f3rica de Marx]<i> <\/i>y del <i>Lire le Capital <\/i>[Para leer <i>El Capital<\/i>] de Althusser pero lo es.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>C. Este an\u00e1lisis [SLA: desde la manufactura, y desde la gran industria especialmente, el conocimiento cient\u00edfico se requiere s\u00f3lo para el conjunto de la unidad de producci\u00f3n, mientras que las tareas del trabajador individual pueden ser perfectamente mec\u00e1nicas y ciegas] muestra hasta qu\u00e9 punto falsea Andr\u00e9 Gorz (enga\u00f1ado por sus propios escritos de otra \u00e9poca), la idea que Marx se hac\u00eda del proletariado industrial. (Cfr. Andr\u00e9 Gorz, <i>Adi\u00f3s al proletariado,<\/i> 2\u00aa ed. Barcelona, 1982). Gorz parece creer que Marx basaba su perspectiva de desalienaci\u00f3n del trabajo en el \u201cascenso de los obreros profesionales, de su poder en la f\u00e1brica\u201d, y afirma que hoy el taylorismo, la \u201corganizaci\u00f3n cient\u00edfica del trabajo\u201d y la robotizaci\u00f3n, al terminar definitivamente aquel tipo de obrero, han cerrado la perspectiva de Marx. Como interpretaci\u00f3n de Marx eso es un disparate: precisamente Marx basaba su perspectiva revolucionaria en un proletariado \u201cvaciado\u201d, totalmente despose\u00eddo, sin nada que perder, como dice el <i>Manifiesto Comunista,<\/i> y contaba con la \u201crobotizaci\u00f3n\u201d para que se emancipase. El Gorz de 1980 confunde a Marx con el Gorz de 1960.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>D. En esa situaci\u00f3n, antiguos marxistas evolucionan hacia posiciones de cierto intimismo en la vida personal y en la concepci\u00f3n de las instituciones sociales, un poco bajo la influencia de Illich, que es un antimarxista, no un marxista, pero en fin, muy influyente en ambientes marxistas, y de Gorz, que en otro tiempo fue, o intent\u00f3 ser, supermarxista y ahora no lo es nada. Con posiciones que en \u00faltima instancia son de aceptaci\u00f3n de la situaci\u00f3n que hay, cuando no incluso belicistas, como en el caso de Gorz, a medias. Pacifistas para el orden constituido y, en cambio, belicistas contra la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica.<\/p>\n<p>El \u00faltimo Gorz, ya muy lejos de cuando escrib\u00eda<i> Historia y enajenaci\u00f3n<\/i> y estas cosas de los a\u00f1os 50 y 60, lo que propone pr\u00e1cticamente es una aceptaci\u00f3n de que el sistema capitalista s\u00f3lo se puede perfeccionar en el sentido de dar mayor autonom\u00eda al individuo para la producci\u00f3n de lo superfluo, reducir el tiempo de trabajo para la producci\u00f3n de lo necesario y evitar la intervenci\u00f3n del Estado. Con lo cual, si el individuo s\u00f3lo produce lo superfluo, si el Estado no tiene que producir nada, d\u00edganme qui\u00e9n produce lo necesario. Pues claramente las trasnacionales. Es una clara aceptaci\u00f3n de la situaci\u00f3n actual, mientras al mismo tiempo est\u00e1 llamando ya, casi abiertamente, a una cruzada contra la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, que es el \u00faltimo resultado de este intimismo de Illich que, curiosamente, mucha gente de izquierda cree que es un revolucionario.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>15. A. \u201cEntrevista con <i>Naturaleza<\/i>\u201d (1983), <i>Pacifismo, ecolog\u00eda y pol\u00edtica alternativa, op. cit, <\/i>pp. 136-137. 15. B. Pr\u00f3logo a la edici\u00f3n catalana de Karl Marx, <i>El Capital I<\/i> (1983), Edicions 62-Diputaci\u00f3 de Barcelona, Barcelona, p. 6. 15. C. \u201cKarl Marx como soci\u00f3logo de la ciencia\u201d (1983), <i>mientras tanto<\/i> n\u00ba 16-17, pp. 38-39. 15. D. <i>Seis conferencias, op. cit<\/i>., pp. 133-134<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Notas SLA:<\/u><\/p>\n<p>Observaciones de Sacrist\u00e1n, de una de las carpetas de res\u00famenes depositadas en Reserva de la UB, en torno a <i>Adi\u00f3s al proletariado<\/i>, seg\u00fan la edici\u00f3n castellana de 1982.<\/p>\n<p>1. \u201cM\u00e1s que sobre el \u201csalario social\u201d, la separaci\u00f3n entre \u201cderecha\u201d e \u201cizquierda\u201d se producir\u00e1 en el futuro en torno al derecho a la autoproducci\u00f3n. El derecho a la autoproducci\u00f3n es fundamentalmente el derecho de cada comunidad de base de producir ella misma una parte al menos de los bienes y servicios que consume, sin para ello tener que vender su trabajo a los detentadores de los medios de producci\u00f3n ni tener que comprar bienes o servicios a terceros\u201d (p. 12). A pesar de la plausibilidad de esa pol\u00edtica, est\u00e1 muy mal pensada:<\/p>\n<p>1\u00ba, porque la comunidad de base me puede permitir m\u00e1s que \u201cla sociedad\u201d,<\/p>\n<p>2\u00ba, porque la ambig\u00fcedad del \u201cuna parte al menos\u201d falsea lo que sigue:<\/p>\n<p>2. \u201cEl derecho a la autoproducci\u00f3n supone el derecho de acceso a las herramientas y su convivencialidad. Es incompatible con monopolios industriales, comerciales o profesionales, privados o estatales\u201d (p. 12)<\/p>\n<p>Cuando se concreta la producci\u00f3n de las comunidades de base como \u201cproducci\u00f3n de lo superfluo\u201d, esto queda reducido a una apolog\u00eda indirecta de las transnacionales.<\/p>\n<p>3. \u201cCreer que la \u201cautogesti\u00f3n\u201d puede hacer el trabajo complejo, personal y realizante para todos es una peligrosa ilusi\u00f3n\u201d (p. 16)<\/p>\n<p>Se despert\u00f3 del 68. Pero mal despertar el suyo.<\/p>\n<p>4. \u201cEl ascenso de los obreros profesionales, de su poder en la f\u00e1brica, su proyecto anarcosindicalista, no habr\u00e1n sido m\u00e1s que un par\u00e9ntesis que el taylorismo, despu\u00e9s \u201cla organizaci\u00f3n cient\u00edfica del trabajo\u201d (O.C.T) y finalmente la inform\u00e1tica y el robotismo habr\u00e1n cerrado\u201d (p. 35)<\/p>\n<p>La interpretaci\u00f3n de Marx es fals\u00edsima: Marx no pensaba en el obrero cualificado arist\u00f3crata, sino en un proletariado \u201cque no ten\u00eda nada que perder\u201d y era la destrucci\u00f3n de la humanidad. Y Marx y marxistas esperaban la liberaci\u00f3n por la robotizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>5. p. 58 [Desde \u201cLa teor\u00eda marxista, efectivamente, no ha precisado nunca <i>qui\u00e9n<\/i>, justamente, efect\u00faa la apropiaci\u00f3n colectiva, en qu\u00e9 consiste, qui\u00e9n ejerce, y d\u00f3nde, el poder emancipador conquistado por la clase obrera&#8230;\u201d hasta \u201c(&#8230;) Nota. El paso decisivo en este sentido ha sido franqueado en Francia por el marxismo de inspiraci\u00f3n estructuralista. Bastaba asentar que el proletariado <i>no es sujeto<\/i> y no tiene vocaci\u00f3n de devenirlo, que \u201cel hombre proletario, no siendo un concepto, carece de estatuto filos\u00f3fico, que el poder de la clase obrera no tiene pues nada que ver con la experiencia sensible (\u201clo vivido\u201d) de los trabajadores ni el comunismo con la felicidad de las gentes, para expulsar del campo de la filosof\u00eda toda posible cr\u00edtica del estalinismo, es decir, de la dictadura estatal del trabajador colectivo sobre los trabajadores vivientes, de la polic\u00eda del estado apelando a sus derechos sobre los proletarios desde el proletariado\u201d].<\/p>\n<p>Muy buena cr\u00edtica del marxismo. Muy injusta, pero parad\u00f3jicamente merecida, de los althusserianos, por no haber entendido \u00e9stos a tiempo que estaban hablando (mal) de modestas cuestiones metodol\u00f3gicas trilladas (bien) por la filosof\u00eda de la ciencia occidental desde antes de Popper.<\/p>\n<p>6. \u201cNadie produce lo que consume, ni consume lo que produce\u201d (p. 45)<\/p>\n<p>Lamenta rom\u00e1nticamente. Prohibido tomar t\u00e9 en el norte.<\/p>\n<p>7. \u201cEl fascismo aboli\u00f3 el poder funcional a todos los niveles para sustituirle en todas partes por el poder personal de los m\u00e1s fuertes y de los m\u00e1s capaces. Aboli\u00f3 el sistema\u201d (p. 66)<\/p>\n<p>Casi apolog\u00e9tica ilusi\u00f3n ideol\u00f3gica sobre el fascismo, que usa \u201csistema\u201d de tal modo que no es ni la producci\u00f3n, ni la alienaci\u00f3n, ni nada.<\/p>\n<p>8. \u201cPara el fascismo, la abolici\u00f3n de los partidos forma parte de la abolici\u00f3n del Estado en tanto que aparato de poder impersonal, exento de voluntad\u201d (p. 68)<\/p>\n<p>Aparte de ser grotescamente falso en esta afirmaci\u00f3n, el desarrollo de Gorz est\u00e1 por detr\u00e1s del an\u00e1lisis marxiano del fetichismo y la cosificaci\u00f3n de las relaciones de poder econ\u00f3mico u otro.<\/p>\n<p>9. p. 70 [Desde \u201cNo niego que [el reformismo] ha efectuado reformas; pero no ha cambiado la naturaleza del poder ni el modo de gobierno..\u201d hasta \u201c&#8230; La \u00fanica posibilidad de abolir las relaciones de dominaci\u00f3n es el reconocer que el poder funcional es inevitable y el hacerle un espacio circunscrito, previamente determinado, de manera que se disocie poder y dominaci\u00f3n, y se proteja las autonom\u00edas respectivas de la sociedad civil, de la sociedad pol\u00edtica y del estado\u201d].<\/p>\n<p>Al pie de la letra, es el programa liberal del XIX. Para que no produzca concentraci\u00f3n, habr\u00e1 que impedirla pol\u00edtica(policial)mente. Pero ser\u00e1n curas como Illich, por lo visto, los que lo har\u00e1n, y al servicio de las transnacionales, no de los estados nacionales.<\/p>\n<p>10. Todo el an\u00e1lisis de \u201cMas all\u00e1 del socialismo\u201d se basa en la idea de que ha desaparecido el supuesto proletariado filos\u00f3fico marxista de 1844, el cual ni existi\u00f3 nunca, ni fue pensado por Marx desde 1848 al menos como sujeto. En p\u00e1ginas 75-76, Gorz da su versi\u00f3n de la relaci\u00f3n entre los dos Marx. Y este contra-Althusser hace que Marx no creciera de la metaf\u00edsica al pensamiento positivo.<\/p>\n<p>11. p. 76 [Desde \u201c(&#8230;) La divisi\u00f3n capitalista del trabajo ha destruido el doble fundamento del \u201csocialismo cient\u00edfico\u201d: el trabajo obrero ya no comporta poder. Una clase para la que su actividad social no es una fuente de poder no tiene la posibilidad del llegar al poder, ni de poner a prueba esta vocaci\u00f3n\u201d hasta \u201c&#8230;El \u201dtrabajo\u201d mismo es una cierta cantidad de actividad reificada que va al encuentro del \u201ctrabajador\u201d someti\u00e9ndolo\u201d]. El primer punto es un <i>non sequitur<\/i>. Puede haber \u201cinvasi\u00f3n vertical de los b\u00e1rbaros\u201d. El segundo fue siempre as\u00ed. Es Gorz el que confunde al proletariado de Marx con el de Weitling.<\/p>\n<p>12. \u201cPara el trabajador ya no es cuesti\u00f3n (&#8230;) de liberarse <i>en el seno<\/i> del trabajo ni de hacerse due\u00f1o del trabajo ni de conquistar el poder en el marco de ese trabajo. A partir de ahora ya no es cuesti\u00f3n m\u00e1s que de liberarse del trabajo, rechazando a la vez la naturaleza, el contenido y las modalidades\u201d (p. 76)<\/p>\n<p>La falsa utop\u00eda quiere decir: dejar el dominio del trabajo en las manos del amo. El texto sigue (p. 76) [Desde \u201cPero rechazar el trabajo es tambi\u00e9n rechazar la estrategia tradicional&#8230;\u201c hasta \u201c&#8230;en la que las clases ser\u00edan abolidas al mismo tiempo que el trabajo y que todas las formas de dominaci\u00f3n\u201d]. El comienzo es verdad: <i>su<\/i> proletariado no existi\u00f3 nunca. El final no llega a mito: es un bla-bla demag\u00f3gico indigno.<\/p>\n<p>13. p. 77 [Desde \u201cEsta no-clase engloba, de hecho, al conjunto de individuos que se ven expulsados de la producci\u00f3n por el proceso&#8230;\u201d hasta \u201c\u2026y que con una notable clarividencia se opon\u00edan a la clase de los obreros estables, sindicados y protegidos por un contrato y un convenio colectivo\u201d]. Deduce el final del socialismo de lo que era para Marx su condici\u00f3n: la reducci\u00f3n del trabajo socialmente necesario. Su descripci\u00f3n de la no-clase es la del proletariado consumado de Marx, no su invento.<\/p>\n<p>14. \u201cLa evoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica no marcha en el sentido de una apropiaci\u00f3n posible de la producci\u00f3n social por parte de los productores\u201d (p. 79)<\/p>\n<p>En qu\u00e9 quedamos: \u00bfhay productores o no los hay? Esta \u00faltima afirmaci\u00f3n es lo \u00fanico correcto de su especulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>15. p. 81 [Desde \u201cLa l\u00f3gica del capital nos ha conducido al umbral de la liberaci\u00f3n [MSL: Esto es Marx, supongo que incluso conscientemente\u201d&#8230;\u201d hasta \u201c(&#8230;) S\u00f3lo la no-clase de los no-productores es capaz de ese acto fundador: ya que s\u00f3lo esa clase encarna a la vez el m\u00e1s all\u00e1 del productivismo, el rechazo de la \u00e9tica de la acumulaci\u00f3n y la disoluci\u00f3n de todas las clases\u201d].<\/p>\n<p>El final da verg\u00fcenza, con su lenguaje de la estafa.<\/p>\n<p>16. \u201cLa no clase engendrada por la descomposici\u00f3n de esta sociedad s\u00f3lo puede tener concepci\u00f3n de la no-sociedad que ella misma prefigura. Y llamo no-sociedad, por supuesto, no a la ausencia de todo tipo de relaciones y de organizaci\u00f3n social, sino a la extracci\u00f3n de la esfera social de una esfera de soberan\u00eda individual sustra\u00edda a la racionalidad econ\u00f3mica y a las necesidades exteriores\u201d (p. 82).<\/p>\n<p>O sea, a su sociedad dual. Y, por lo visto, el individuo no come.<\/p>\n<p>17. \u201cA fin de cuentas, desde el punto de vista del individuo, el plan no tiene superioridad alguna sobre el mercado\u201d (p. 85)<\/p>\n<p>Va haci\u00e9ndose claro. Olvida toda la experiencia de las crisis, etc.<\/p>\n<p>18. \u201cTodas las actividades relativas a la reproducci\u00f3n de la vida carecen de racionalidad econ\u00f3mica, al igual que la mayor parte de la actividades est\u00e9ticas y educativas\u201d (p. 88)<\/p>\n<p>Definici\u00f3n convencional y bastante poco pr\u00e1ctica<\/p>\n<p>19. \u201cContrariamente a lo que pensaba Marx, es imposible que el individuo coincida totalmente con su ser y que el ser social integre todas las dimensiones de la existencia individual\u201d (p. 94).<\/p>\n<p>Dale con el Marx joven.<\/p>\n<p>20. p. 98 [Desde \u201cAhora bien, la moralizaci\u00f3n no exige necesariamente&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230;y su n\u00facleo incomprensible de actividades heter\u00f3nomas sirvan de soporte\u201d]. Parece mentira que, al cabo de tanto realismo, se ponga a hablar de realizaci\u00f3n integral de los individuos.<\/p>\n<p>21. \u201cEn resumen, no hay otra soluci\u00f3n que la dualista, con la organizaci\u00f3n de un espacio social discontinuo [MSL: que comporta] dos esferas distintas y una vida acompasada por el tr\u00e1nsito de la una a la otra\u201d (p. 99)<\/p>\n<p>Y esto lo da con cita de <i>K III<\/i>, cap. XLVII\/III, despu\u00e9s de tanta argumentaci\u00f3n contra Marx (contra la metaf\u00edsica del Marx joven); tomada como ciencia o pol\u00edtica, y sin cuestionarse nada: \u00bfC\u00f3mo es posible que Marx diga lo mismo -en <i>K III<\/i>&#8211; si dec\u00eda todo lo contrario, en 1844? El tr\u00e1nsito de la metaf\u00edsica a la pol\u00edtica no es nada para estos.<\/p>\n<p>22.\u201cLa autogesti\u00f3n de un combinado, de una gran f\u00e1brica o de un centro administrativo no puede ser efectiva: tropezar\u00e1 siempre con la rigidez de las exigencias t\u00e9cnicas y de las numerosas mediaciones presentes entre \u201clos de abajo\u201d y los resultados obtenidos por la oficina de estudios y de m\u00e9todos\u201d (p. 102)<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hay rigidez en la producci\u00f3n \u201clibre\u201d de un mueble, si es que \u00e9sta ha de ser m\u00e1s que atontar al esclavito del combinado en su tiempo libre. Gorz ha abandonado totalmente toda de superaci\u00f3n de la divisi\u00f3n fija espont\u00e1nea del trabajo.<\/p>\n<p>23. No habla jam\u00e1s de agricultura quiz\u00e1 porque ah\u00ed queda claro lo de la caseta i l\u00b4hortet.<\/p>\n<p>24. \u201cLa liberaci\u00f3n no puede consistir en eliminar el trabajo socialmente determinado ni en abolir la obligaci\u00f3n exterior para hacer interiorizar por cada individuo, como un deber \u00e9tico, el cumplimiento de todo lo que es objetivamente necesario. La liberaci\u00f3n consiste, al contrario, en reconocer que la esfera de la necesidad impone tareas heter\u00f3nomas cuyos imperativos t\u00e9cnicos no tienen nada que ver con la moral y en circunscribir estas tareas mediante reglas precisas, en un espacio social espec\u00edfico. La separaci\u00f3n de la esfera de la necesidad y de la esfera de la autonom\u00eda es una condici\u00f3n para la m\u00e1xima expansi\u00f3n de \u00e9sta\u201d (pp. 105-106).<\/p>\n<p>La tesis es una mezcla de la sensata constataci\u00f3n de Marx en <i>KIII<\/i> con ecologismo, Schumacher y demagogia metaf\u00edsica clerical de Illich. Esta \u00faltima hace que el conjunto se vuelva pol\u00edtica peligrosa: la concepci\u00f3n groseramente global de la necesidad t\u00e9cnica elimina la discusi\u00f3n sobre que t\u00e9cnicas admitir y cu\u00e1les rechazar, pese a su \u201cnecesidad objetiva\u201d supuesta interesadamente (a saber, para preservar el poder los proletarios de esos grandes y decisivos medios de producci\u00f3n). El camino hasta eso est\u00e1 facilitado por el privatismo de Illich.<\/p>\n<p>25. Cuando dice estado, s\u00f3lo quiere decir aparato central del estado (p. 109).<\/p>\n<p>26. p.116-117 [Desde \u201cS\u00f3lo el movimiento mismo puede, a trav\u00e9s de su pr\u00e1ctica&#8230;\u201d hasta \u201cde manera que la esfera de la heteronom\u00eda resultante de su funcionamiento ocupe el menor espacio posible\u201d ]. En suma: no hag\u00e1is ninguna revoluci\u00f3n que no pod\u00e9is.<\/p>\n<p>27. \u201cAbandonado por los partidos, el lugar de la pol\u00edtica tiende entonces a transferirles a todas partes. En todo el Occidente capitalista se reproduce la evoluci\u00f3n que, en Estados Unidos, ha desplazado los debates de fondo sobre la producci\u00f3n y la transformaci\u00f3n de la sociedad civil hacia las asociaciones, iglesias, universidades, clubes y movimientos marc\u00e1ndose como objetivo no el ejercer sobre la sociedad el poder del estado, sino de sustraer aqu\u00e9lla de \u00e9ste, con el fin de ampliar el espacio de la autonom\u00eda y de la autodeterminaci\u00f3n, que es tambi\u00e9n el espacio de las relaciones \u00e9ticas \u201c (p. 118)<\/p>\n<p>Es muy instructivo: a) valoraci\u00f3n de los USA como vanguardia hacia la sociedad dualista de Gorz. b) Confusi\u00f3n de la pol\u00edtica con la discusi\u00f3n ideol\u00f3gica, ignorando la pol\u00edtica militar e internacional. c) Ocultaci\u00f3n de la funci\u00f3n paragubernamental de muchas \u201ciglesias\u201d. d) Eliminaci\u00f3n de la relaci\u00f3n pol\u00edtica-estado-clase. e) Deja el poder estatal en manos de quienes lo tienen.<\/p>\n<p>28. p. 130 [Desde \u201cel desarrollo de las fuerzas productivas en el marco del capitalismo&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230;y s\u00f3lo permite, una expansi\u00f3n de la esfera de la autonom\u00eda\u201d]. Cuando escribe corto, dice menos chorradas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Igualmente, de carpetas de res\u00famenes de Reserva UB, estas anotaciones de Sacrist\u00e1n sobre las siguientes obras de Gorz.<\/p>\n<p><u>I. Michel Bosquet (Andr\u00e9 Gorz), <i>Ecolog\u00eda y libertad. T\u00e9cnica, t\u00e9cnicos y lucha de clases<\/i>, Gustavo Gili, Barcelona, en 1979.<\/u><\/p>\n<p>1. Interesantes los conceptos de capitalismo y socialismo \u201cde crecimiento\u201d (p. 11)<\/p>\n<p>2. \u201cEl marxismo pese a que sigue siendo insustituible como instrumento de an\u00e1lisis, ha perdido su valor prof\u00e9tico\u201d (p.11).<\/p>\n<p>M\u00e1s bien ha quedado en entredicho un aspecto de su profec\u00eda: el optimismo objetivista.<\/p>\n<p>3. \u201cEl desarrollo de las fuerzas productivas, gracias al cual la clase obrera deber\u00eda haber podido romper sus cadenas e instaurar la libertad universal, ha despose\u00eddo a los trabajadores de sus \u00faltimas parcelas de soberan\u00eda, ha radicalizado la divisi\u00f3n entre el trabajo manual y el intelectual, y ha destruido las bases materiales de un poder en manos de los productores\u201d (p. 11).<\/p>\n<p>Eso es a) fingir que el esclavo de Eutifr\u00f3n era m\u00e1s libre que un obrero industrial, y b) olvidar el idiotismo, y, en general, idealizar la opresi\u00f3n pasada (la mierda pasada, dir\u00eda Marx).<\/p>\n<p>4. pp. 19-20 [Desde \u201cDel mismo modo que la econom\u00eda se encuentra m\u00e1s all\u00e1 de la esfera de la reciprocidad y la cooperaci\u00f3n voluntaria, as\u00ed tambi\u00e9n la ecolog\u00eda se encuentra m\u00e1s all\u00e1 de la esfera de la actividad y el c\u00e1lculo econ\u00f3micos, pero sin englobarla: no es cierto que la ecolog\u00eda sea una racionalidad superior que subsuma la de la econom\u00eda&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230;Esta inversi\u00f3n aparece cuando la actividad econ\u00f3mica triunfa sobre el equilibrio de los ciclos elementales y\/o destruye unos recursos que es incapaz de regenerar o de reconstruir\u201d].<\/p>\n<p>La tesis es falsa, como lo muestra su autocontradicci\u00f3n subrayada. La poluci\u00f3n por ox\u00edgeno, econom\u00eda de las algas, es nuestro ecosistema. En general, \u00bfc\u00f3mo no va a ser la misma la din\u00e1mica de la supervivencia y la de sus condiciones? Es la misma dial\u00e9ctica. Pero desde un limitado punto de vista antropoc\u00e9ntrico, la tesis parece verdadera.<\/p>\n<p>5. \u201c(&#8230;) elecci\u00f3n de la autorregulaci\u00f3n descentralizada antes que de la heterorregulaci\u00f3n central\u201d (p. 23).<\/p>\n<p>Mecanicismo. Lo dial\u00e9ctico es el federalismo. El texto sigue con un ejemplo revelador:<\/p>\n<p>pp. 23-24 [Desde \u201cEn este sentido, la \u201cpol\u00edtica sanitaria\u201d proporciona un ejemplo particularmente sorprendente&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230;Porque lo que los ecologistas reprochan a los ingenieros de sistemas no es que violen la naturaleza (pues \u00e9sta no es en absoluto sagrada), sino que el hacerlo permitan la intervenci\u00f3n de nuevos instrumentos de poder\u201d].<\/p>\n<p>Darwinismo social. No dice que el domino de la naturaleza es el dominio de los hombres m\u00e1s fuertemente dotados (de garras o de dinero) <i>por principio<\/i>, mientras que la organizaci\u00f3n social no es <i>en principio<\/i> (necesariamente) eso. El buen salvaje cede ya su lugar, como en todo darwinismo social, a la bestia (rubia o no).<\/p>\n<p>6. Muy buena lista de objetos de despilfarro (pp. 33-34) [Desde \u201cAs\u00ed, por ejemplo, hemos asistido a la sustituci\u00f3n de la hojalata por el aluminio, que requiere quince veces m\u00e1s energ\u00eda&#8230;\u201d hasta \u201c(&#8230;) cuya refrigeraci\u00f3n en verano consume tanta energ\u00eda como la calefacci\u00f3n en invierno, etc.\u201d].<\/p>\n<p>7. La crisis del petr\u00f3leo \u201cno ha<i> causado<\/i> la depresi\u00f3n econ\u00f3mica, sino que la ha desencadenado y ha puesto de manifiesto una depresi\u00f3n que permanec\u00eda latente desde hace varios a\u00f1os. Y, sobre todo, ha puesto el dedo en la llaga del hecho evidente de que el desarrollo capitalista hab\u00eda provocado una multiplicidad de rarezas absolutas: en efecto, al intentar superar los obst\u00e1culos econ\u00f3micos mediante el crecimiento, el desarrollo capitalista engendr\u00f3 obst\u00e1culos f\u00edsicos\u201d (pp. 34-35).<\/p>\n<p>Excelente idea que muestra el entrelazamiento entre econom\u00eda y ecolog\u00eda.<\/p>\n<p>8. p. 35 [Desde \u201cLa crisis de reproducci\u00f3n. En el r\u00e9gimen capitalista, la rareza&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230;con los bosques, los peces y un n\u00famero creciente de materias primas\u201d].<\/p>\n<p>Es una buena muestra de la interconexi\u00f3n de econom\u00eda y \u201cecolog\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>9. Dos consecuencias sobre la crisis (p. 36) [Desde \u201c1\u00aa. La necesidad de tal reciclaje tiene una significaci\u00f3n econ\u00f3mica concreta&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230;los nuevos yacimientos de materias primas \u00fanicamente pueden ser descubiertos y explotados al precio de inversiones mucho m\u00e1s elevadas que en el pasado\u201d].<\/p>\n<p>Todo un entrelazamiento entre ecolog\u00eda y econom\u00eda.<\/p>\n<p>10. \u201cEn resumen, nos enfrentamos con una crisis cl\u00e1sica de sobreacumulaci\u00f3n complicada con una crisis de reproducci\u00f3n debida, en \u00faltima instancia, a la escasez de los recursos naturales\u201d (p. 39).<\/p>\n<p>Tesis razonable. No as\u00ed la consecuencia pol\u00edtica.<\/p>\n<p>11. p. 39 [Desde \u201cLa soluci\u00f3n a la crisis ya no puede encontrarse en el crecimiento econ\u00f3mico&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230;de energ\u00eda y de trabajo, causando los menos perjuicios posibles\u201d].<\/p>\n<p>El punto de vista cuantitativo es insuficiente.<\/p>\n<p>12. \u201cEsto es posible realizarlo sin empobrecimiento&#8230;\u201d (p. 39)<\/p>\n<p>La afirmaci\u00f3n es posible porque usa el concepto de pobreza de Marshall Sahlins.<\/p>\n<p>13. pp. 42-43 [Desde \u201cObservaci\u00f3n previa. La escasez de recursos materiales no incide del mismo modo cuando estos recursos&#8230;\u201d hasta \u201c(&#8230;) Al igual que no hay pobres cuando no hay ricos, as\u00ed tampoco puede haber ricos cuando no hay pobres: cuando todo el mundo es rico, nadie lo es, y lo mismo sucede cuando todo el mundo es \u201cpobre\u201d. A diferencia de la miseria, que es insuficiencia de los recursos necesarios para vivir, la pobreza es esencialmente relativa\u201d (pp. 42-43).<\/p>\n<p>La tesis de Marshall Sahlins es p\u00e9sima por tres razones:<\/p>\n<p>1\u00ba. Es una pura tautolog\u00eda, cuesti\u00f3n de \u201cdefinici\u00f3n\u201d, como torpemente reconoce Gorz.<\/p>\n<p>2\u00ba. Ignora la cuesti\u00f3n que realmente importa en la relaci\u00f3n hombre-naturaleza, que es, con su l\u00e9xico, la \u201cmiseria\u201d y no la \u201cpobreza\u201d.<\/p>\n<p>3\u00ba. Es metaf\u00edsicamente a-hist\u00f3rica, olvidando la comparabilidad en el tiempo (Nietzsche), aunque no hubiera diferencias econ\u00f3mico-sociales. A los defectos de la tesis de Sahlins se suma en Gorz la inconsecuencia, puesto que en su programa no excluye enriquecimiento econ\u00f3mico muy diferencial: en su utop\u00eda habr\u00e1 \u201dpobres\u201d en el sentido de Sahlins, puesto que el tiempo libre es aprovechable para acumular (nunca dice que la propiedad sea colectiva).<\/p>\n<p>14. p. 46 [Desde \u201c(&#8230;) en los pa\u00edses industrializados jam\u00e1s se lograr\u00e1 eliminar la pobreza mediante un crecimiento de la producci\u00f3n&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230;3. tales bienes deben ser concebidos de manera que su difusi\u00f3n general no destruya su valor de uso como consecuencia de los inconvenientes que plantea\u201d].<\/p>\n<p>A la vez conservador y ut\u00f3pico, pues el paisaje no cumple la tercera condici\u00f3n (Montnegre). O s\u00f3lo la cumple mediante medidas autoritarias.<\/p>\n<p>15. \u201cLa ruptura entre producci\u00f3n y consumo, entre vida laboral y \u201cocio\u201d, resulta de la destrucci\u00f3n de las capacidades aut\u00f3nomas en beneficio de la divisi\u00f3n capitalista del trabajo\u201d (p. 53).<\/p>\n<p>El tradicional disparate de echarle la culpa de todo al capitalismo tiene que borrar la filosof\u00eda del ocio en Grecia, el s\u00e1bado jud\u00edo, el domingo cristiano, etc. Lo que tiene de m\u00e1s perverso es la glorificaci\u00f3n impl\u00edcita de la situaci\u00f3n del esclavo antiguo y el siervo medieval, gentes realmente sin ruptura entre el trabajo y nada. Pero para estos anticapitalistas la muerte del esclavo de la mina antigua no es trabajo, ya que no es asalariado.<\/p>\n<p>16. Empiezan las tesis: \u201c1. La crisis actual del capitalismo tiene sus causas en un superdesarrollo de las capacidades de producci\u00f3n y en la destructividad, generadora de penurias irremediables, de las t\u00e9cnicas empleadas. Esta crisis s\u00f3lo puede ser superada por un modo de producci\u00f3n nuevo que, rompiendo con la racionalidad econ\u00f3mica, se cimiente sobre el ahorro de los recursos renovables y el consumo decreciente de energ\u00eda y materias primas\u201d (p. 63)<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se explica el absurdo de que la \u201cracionalidad econ\u00f3mica\u201d sea contraria al \u201cahorro de los recursos renovables\u201d? Porque identifica racionalidad econ\u00f3mica con racionalidad econ\u00f3mica capitalista.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, la tesis sobre la crisis est\u00e1 muy bien. Lo malo es la confusionaria demagogia rom\u00e1ntica.<\/p>\n<p>17. \u201c2. La superaci\u00f3n de la racionalidad econ\u00f3mica y la disminuci\u00f3n de los consumos materiales pueden realizarse tanto a trav\u00e9s de la heterorregulaci\u00f3n tecnofascista como a trav\u00e9s de la autorregulaci\u00f3n convivencial. El tecnofascismo \u00fanicamente podr\u00e1 evitarse mediante una expansi\u00f3n de la sociedad civil, lo que a su vez supone la puesta a punto de t\u00e9cnicas y \u00fatiles que permitan una soberan\u00eda creciente de las comunidades de base\u201d (pp. 63-64)<\/p>\n<p>Como Illich, est\u00e1 buscando el autismo idiota de los \u201cnaturalmente\u201d (no estatalmente, va de retro) d\u00e9biles.<\/p>\n<p>18. \u201c3. El v\u00ednculo entre \u201cm\u00e1s\u201d y \u201cmejor\u201d se ha roto. Lo \u201cmejor\u201d puede obtenerse con menos. Se puede vivir mejor trabajando y consumiendo menos, pero a condici\u00f3n de producir cosas m\u00e1s duraderas y que no engendren ni perjuicios ni penurias irremediables cuando todos tengan acceso a ellas. <i>\u00danicamente merece ser producido socialmente aquello que sigue siendo bueno para cada uno cuando todos lo disfrutan&#8230;y al rev\u00e9s<\/i>\u201d (p. 64)<\/p>\n<p>Tesis muy interesante:<\/p>\n<p>a) El principio es bueno;<\/p>\n<p>b) Pero disimula inevitable autoritarismo a lo Harich (p. e., prohibici\u00f3n del autom\u00f3vil privado; Gorz puede objetar que no lo \u201cproh\u00edbe\u201d: s\u00f3lo que no \u201cmerece\u201d fabricaci\u00f3n. Pero, \u00bfc\u00f3mo se consigue que no se fabrique? Tal vez porque todos se habr\u00e1n convertido en santos&#8230;).<\/p>\n<p>c) La limitaci\u00f3n de las prohibiciones a la producci\u00f3n que \u00e9l llama \u201csocial\u201d (como si no lo fueran las de cooperativas, colectivos e individuos) tiene mucha miga; deja la posibilidad de que los m\u00e1s fuertes \u201cpor naturaleza\u201d se produzcan lo que quieran y se aseguren su disfrute exclusivo.<\/p>\n<p>19. p. 79 [Desde \u201cLa pobreza, en los pa\u00edses ricos, tiene su causa no en la insuficiencia&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230;y tampoco lo son los productos que unos obreros puedan realizar por su propia causa con las m\u00e1quinas de \u201csu\u201d taller\u201d]. Este uso de \u2018social\u2019 es mal\u00edsimo.<\/p>\n<p>20. \u201cAl estar limitado el trabajo social a las producciones socialmente necesarias, la reducci\u00f3n del tiempo de trabajo podr\u00e1 correr pareja con la expansi\u00f3n de las actividades autogestionarias y libres. Adem\u00e1s de lo necesario que est\u00e1 garantizado por la producci\u00f3n social, los individuos podr\u00e1n crear durante su tiempo libre, solos o colectivamente, todo cuando siendo superfluo les parezca deseable. La producci\u00f3n de variedad ilimitada de bienes y servicios en las f\u00e1bricas y cooperativas comunitarias garantizar\u00e1 la expansi\u00f3n de la esfera de la libertad y la debilitaci\u00f3n de las relaciones mercantiles: la expansi\u00f3n de la sociedad civil y la debilitaci\u00f3n del estado\u201d (pp. 64-65)<\/p>\n<p>Muy mal pensado:<\/p>\n<p>a) \u00bfqu\u00e9 es \u201csocialmente necesario\u201d, si socialmente producido es lo que ha dicho?<\/p>\n<p>b) \u00bfQu\u00e9 es necesario en general, como a rengl\u00f3n seguido?<\/p>\n<p>c) \u00bfMercantilizan los individuos lo \u201csuperfluo\u201d? \u00bfSe da cuenta de lo que pasar\u00e1 en caso afirmativo? En principio, es lo que empieza a pasar hoy: el estado produce \u201csocialmente\u201d la infraestructura necesaria y deficitaria, y el capitalismo (las multis y los dem\u00e1s) produce \u201clo superfluo\u201d. Y lo vende.<\/p>\n<p>d) \u00bfC\u00f3mo va a ser ecol\u00f3gicamente defendible \u201cla producci\u00f3n de variedad ilimitada de bienes y servicios\u201d?<\/p>\n<p>21. \u201cLa uniformidad del modelo de consumo y de vida desaparecer\u00e1 simult\u00e1neamente a las desigualdades sociales. Los individuos y las comunidades se diferenciar\u00e1n y diversificar\u00e1n sus estilos de vida en un grado muy superior al que hoy se puede imaginar. Sus diferencias ser\u00e1n, sin embargo, el resultado de los distintos usos que den a su tiempo libre y no de la desigualdad de las remuneraciones sociales y de los poderes. El despliegue de las capacidades aut\u00f3nomas durante el tiempo libre ser\u00e1 la \u00fanica fuente de las diferencias y de las riquezas\u201d (p. 65).<\/p>\n<p>En sustancia, dibuja un nuevo estado asistencial, pero con plena libertad de enriquecerse sin l\u00edmites en nombre de la autogesti\u00f3n: la \u201cproducci\u00f3n social\u201d dar\u00e1 algo de pan a todos, y los fuertes \u201cpor naturaleza\u201d construir\u00e1n en su \u201ctiempo libre\u201d enormes riquezas, competir\u00e1n, crear\u00e1n oligopolios y dominar\u00e1 el estado, esto es, la producci\u00f3n de lo \u201cnecesario\u201d. Es como un nuevo siglo XVIII con las Conferencias de San Vicente de Paul generalizadas por el estado. Hay que imaginarse lo que har\u00e1 en su tiempo libre, en la utop\u00eda de Gorz, el Opus Dei&#8230;<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, las tesis no tratan un s\u00f3lo problema mundial: los oc\u00e9anos, la atm\u00f3sfera, la organizaci\u00f3n mundial de la conservaci\u00f3n y la administraci\u00f3n de recursos, el intercambio mundial,&#8230;<\/p>\n<p>22. \u201cEse t\u00e9cnico hab\u00eda seguido cursos durante tres a\u00f1os. se habr\u00e1 observado que sobre todo sus conocimientos de c\u00e1lculo diferencial eran lo que le daba un sentimiento de superioridad. Esa \u201cformaci\u00f3n de la mente\u201d era el fundamento de sus privilegios y de su autoridad jer\u00e1rquica. Pero el c\u00e1lculo diferencial no le serv\u00eda para nada en su trabajo. El c\u00e1lculo diferencial era el <i>s\u00edmbolo cultural<\/i> que le situaba por encima de sus obreros: de todos los conocimientos era casi el \u00fanico que ellos no pod\u00edan adquirir a trav\u00e9s de la pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed tenemos una ilustraci\u00f3n perfecta de la manera como el sistema escolar sirve a la jerarquizaci\u00f3n social\u201d (p. 113)<\/p>\n<p>Brutal materialismo burgu\u00e9s, que ignora la satisfacci\u00f3n intelectual y lo contemplativo.<\/p>\n<p>23. \u201cEste resultado se logra por medio de m\u00e9todos de ense\u00f1anza conceptuales y abstractos que hacen que las capacitaciones intelectuales sean, para los hijos de padres poco instruidos, particularmente dif\u00edciles de adquirir, a pesar de tener buenas calificaciones escolares que dan derecho a posiciones sociales privilegiadas. El sistema escolar es, pues, el instrumento clave de la jerarquizaci\u00f3n [MSL: y no la propiedad de medios de producci\u00f3n, como en Illich]\u201d (pp. 116-117)<\/p>\n<p>Oscurantismo e ignorancia: todos ignorantes, para que no haya jerarqu\u00eda, salvo la dimanante de la propiedad y su \u201cautogesti\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>II.<u> Andr\u00e9 Gorz, <i>Le socialisme difficile<\/i>, Paris, Seuil, 1967.<\/u><\/p>\n<p><u>Primera parte: Sindicalismo y pol\u00edtica.<\/u><\/p>\n<p>1. p.15 [Desde \u201cC\u00b4est centre celle conception&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230;Au nom de quoi et sur la base de quoi?\u201d].. En realidad, la estimaci\u00f3n de la situaci\u00f3n es ya muy indicativa de ese \u201cquoi\u201d.<\/p>\n<p>2. pp. 17-18. Es la primera aparici\u00f3n de sus tesis b\u00e1sica.<\/p>\n<p>3. p. 20. Pero, a escala mundial, esa presi\u00f3n es tan hecho b\u00e1sico como el desarrollo local.<\/p>\n<p>4. p. 21. El punto cr\u00edtico de esta versi\u00f3n general de la tesis b\u00e1sica de Gorz es la posible \u201csobrestimaci\u00f3n\u201d de la tolerancia del sistema capitalista. Evidentemente que queda abandonada la pauperizaci\u00f3n absoluta. Pero incluso la relativa resulta discutible. Si \u00e9l est\u00e1 en lo cierto, la c\u00ednica salida te\u00f3rica \u201ccl\u00e1sica\u201d consiste en interpretar \u201cpauperizaci\u00f3n\u201d en un sentido vital-cultural, como empobrecimiento cualitativo de la vida. Esto, poco deseable te\u00f3ricamente para Althusser, por ejemplo, exigir\u00eda readucir conceptos del joven Marx, secularizados. Se puede decir que Gorz lo hace. En evitaci\u00f3n de mentiras, se podr\u00eda partir de la racionalidad, que es tambi\u00e9n Marx viejo.<\/p>\n<p>5. Sobre la base de que (1\u00ba) el obrero siente que nunca est\u00e1 bastante pagado y (2\u00ba) reivindica salario tambi\u00e9n contra su \u201csubordinaci\u00f3n social\u201d, Gorz enumera los elementos de la \u201cintollerabilit\u00e9\u201d espec\u00edfica de la condici\u00f3n obrera (p. 27).<\/p>\n<p>6. p. 43. Un pozo de nebulosa contradicci\u00f3n con el principio de globalidad.<\/p>\n<p>7. pp. 57-58. El uso ritual de \u201cespecializaci\u00f3n\u201d tiende a confundirlo todo, cuando en realidad la cosa est\u00e1 muy clara. <i>Especializados<\/i> lo son, <i>m\u00e1s<\/i>, los helenistas o fil\u00f3sofos de la \u201c\u00e9lite\u201d que el muchacho producto de una Universidad Laboral. Pero cada uno en funciones sociales diversas que, en esta sociedad, se determinan clas\u00edsticamente.<\/p>\n<p>8. p. 69. El planteamiento se encuentra en la primera fase del texto. Los defectos m\u00e1s visibles de su desarrollo ser\u00edan: el olvido total del ej\u00e9rcito (muy a diferencia de Debray) y las contradicciones en cuanto da la funci\u00f3n de la \u201cideolog\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>9. pp. 82-83. a) Nada concluyente: <i>preparar<\/i> la batalla de ruptura puede ser instalarse en trincheras. b) Lo que no permiten es el paso de la estrategia de posiciones a la de movimiento. c) Eso era as\u00ed ya al empezar la guerra de posici\u00f3n. d) La lucha por reformas no alcanza nunca techo, pero Gorz lleva raz\u00f3n al decir que puede quedar bloqueada.<\/p>\n<p>En realidad, no se trata de su discusi\u00f3n, que es falsa&#8230; si no es posible el socialismo enseguida, ni tampoco -como \u00e9l mismo infiere- reformas inmediatamente destructoras del capitalismo, entonces tampoco es posible la guerra de movimientos ni la batalla de ruptura. Hay que atrincherarse. Los problemas reales son: que el ej\u00e9rcito no se deteriore ni disminuya, que eso mejore el contrario.<\/p>\n<p>10. pp. 84-85. Muestra completa del paralogismo de Gorz. 1) La vulnerabilidad ha sido obra del ataque de las reformas, que se han acumulado, as\u00ed como de la ciencia-t\u00e9cnica; 2) si la burgues\u00eda resiste ya encarecidamente a cualquier reforma, hay que imaginarse como resultar\u00e1 el ataque a su \u201cnaturaleza\u201d. De ah\u00ed la necesidad de tener armas, un ej\u00e9rcito, cosa de la que Gorz no habla. Lo otro, su \u201cn\u00e9cessit\u00e9\u201d no pasa del campo de la propaganda. Lo cual est\u00e1 muy bien pero, s\u00f3lo, no es m\u00e1s que tic de intelectual. Lo m\u00e1s curioso es que luego se pone m\u00e1s preciso: (p. 100) Una ideolog\u00eda mistifica siempre -quiz\u00e1s no siempre al servicio de otros. S\u00f3lo el programa con finalidad (?) expl\u00edcita no mistifica.<\/p>\n<p>11. Muy en relaci\u00f3n con ese ideologismo est\u00e1 su concepto de cultura obrera que, al negar la difusi\u00f3n de la cultura superior burguesa, pr\u00e1cticamente excluye la ciencia (pp. 105-106).<\/p>\n<p>12. Y luego viene el espl\u00e9ndido final de este ensayo, la cr\u00edtica del partido bolchevique: a) Su inadecuaci\u00f3n con las tareas actuales (p. 107). b) El partido responde a una tentaci\u00f3n permanente (p. 108), lo cual no excluye, sino que permite, pr\u00e1ctica oportunista con conciencia limpia (A\u00f1ado: porque pr\u00e1ctica pseudo-oportunista) (p. 108). c) Actitud del estado, post-burguesa (p. 108).<\/p>\n<p>13. El dogmatismo URSS de la perspectiva global fatalista sin <i>necesidad de nuevo pensamiento de intelectuales<\/i> (p. 109).<\/p>\n<p><u>Segunda parte: El socialismo dif\u00edcil. <\/u><\/p>\n<p>1. Empieza por recordar las tres condiciones marxianas del comunismo (victoria sobre la escasez, formaci\u00f3n polivalente de los individuos, abolici\u00f3n del trabajo como \u201cobligaci\u00f3n impuesta por la miseria y los fines externos\u201d). Admite que el desarrollo heter\u00f3nomo y autoritario es inevitable en la construcci\u00f3n de la <i>base<\/i> del socialismo (p. 119). Cabr\u00eda objetar: a lo sumo como en la construcci\u00f3n de esa base en pa\u00eds capitalista.<\/p>\n<p>2. p. 120. Esta \u00faltima raz\u00f3n es especiosa. \u201cBasta\u201d con una poblaci\u00f3n sumamente limitada, y con la supresi\u00f3n de privilegios para los factores econ\u00f3mico-cient\u00edficos.<\/p>\n<p>3. Sobre las causas de la crisis del anterior sistema de planificaci\u00f3n central: la imposibilidad de <i>distribuir<\/i> lo superfluo (p.123); crisis de los <i>criterios<\/i> para la producci\u00f3n de lo no-indispensable, que es casi id\u00e9ntica con la crisis de la planificaci\u00f3n (p. 123).<\/p>\n<p>4. En nota vuelve a la justificaci\u00f3n del pasado en forma casi agresiva (p. 125).<\/p>\n<p>5. Sigue la espl\u00e9ndida cr\u00edtica a la actual salida sovi\u00e9tica del per\u00edodo de escasez (p. 126).<\/p>\n<p>6. p. 129. Como la ejecuci\u00f3n del plan ha de ser central y m\u00e1s o menos basada en intercambios administrativos, la v\u00eda \u00fanica es el centralismo democr\u00e1tico.<\/p>\n<p>7. p. 130. Lo m\u00e1s nuevo de estos interesantes desarrollos es el concepto de \u201clo superfluo\u201d. Tiene un punto real. Pero habr\u00eda que formularlo quiz\u00e1s m\u00e1s \u201cbiol\u00f3gicamente\u201d: lo que rebasa la reproducci\u00f3n de la fuerza de trabajo.<\/p>\n<p>8. Mucho \u201cpleno desarrollo\u201d, mucha ignorancia (de literato franc\u00e9s) de la naturaleza, etc. por reducci\u00f3n de todo \u201clasir\u201d(?) a \u201cculture\u201d. Puritanismo, autoridad de literato. \u00bfPor qu\u00e9 no condena tambi\u00e9n el sexo no requerido socialmente como un lujo? Todo basado, naturalmente, en la verdad de que la emancipaci\u00f3n ha de ser <i>en<\/i> el trabajo y <i>del<\/i> trabajo obrero cl\u00e1sico.<\/p>\n<p>9. p. 142. El uso de \u2018alienaci\u00f3n\u2019 es aqu\u00ed bastante laxo. S\u00f3lo en la medida en que la situaci\u00f3n descrita implica intranspariencia del trabajo y de sus necesidades se podr\u00e1 hablar en serio de alienaci\u00f3n. Si no, se tratar\u00e1 s\u00f3lo de escasez y Zersetzung [descomposici\u00f3n], que pueden ser vividos l\u00facidamente, sin alienaci\u00f3n.<\/p>\n<p>10. El final es un alegato por la independencia y la sustantividad del sindicato, que arranca de consideraciones interesantes para el problema de la representaci\u00f3n (p.147). Esto \u00faltimo plantea, por la necesidad de organismos centrales, el problema de la representaci\u00f3n.<\/p>\n<p>11. Primero muestra que la raz\u00f3n est\u00e1 en la \u201cconcepcion (?)\u201d. Luego, que esa raz\u00f3n no es nada al lado del prolongado sufrimiento de los pueblos colonizados. Muy a la intelectual llega a la conclusi\u00f3n (p. 190).<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>16. Ernesto Guevara (llamado Che) (1928-1967)<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como si para siempre<\/p>\n<p>te llevases contigo (&#8230;)<\/p>\n<p>tu huella de h\u00e9roe<\/p>\n<p>luminosa de sangre<\/p>\n<p>(&#8230;) Pero esto<\/p>\n<p>de golpe da vida a las \u201cquimeras\u201d<\/p>\n<p>y muestra<\/p>\n<p>la m\u00e9dula y la carne<\/p>\n<p>del comunismo.<\/p>\n<p>V. Maiakovski, <i>Al camarada Nette<\/i>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No ha de importar mucho el cobarde sadismo complacido con el que la reacci\u00f3n de todo el mundo ha absorbido los detalles macabros del disimulo, tal vez voluntariamente zafio, del asesinato de Ernesto Guevara. Posiblemente importa s\u00f3lo como experiencia para las m\u00e1s j\u00f3venes generaciones comunistas de Europa Occidental que no hayan tenido todav\u00eda una prueba sentida del odio de clase reaccionario. Pero esta experiencia ha sido hecha, larga y constantemente, en Espa\u00f1a, desde la plaza de toros de Badajoz hasta Juli\u00e1n Grimau.<\/p>\n<p>Importa saber que el nombre de Guevara ya no se borrar\u00e1 de las historias, porque la historia futura ser\u00e1 de aquello por lo que \u00e9l ha muerto. Esto importa para los que contin\u00faen viviendo y luchando. Para \u00e9l import\u00f3 llegar hasta el final con coherencia. Los mismos periodistas reaccionarios han tributado, sin quererlo, un decisivo homenaje al h\u00e9roe revolucionario, al hacer referencia, entre los motivos para no creer en su muerte, en sus falsas palabras derrotistas que le atribuy\u00f3 la estulticia de los vendidos al imperialismo.<\/p>\n<p>En la monta\u00f1a, en la calle o en la f\u00e1brica, sirviendo una misma finalidad en condiciones diversas, los hombres que en este momento reconocen a Guevara entre sus muertos pisan toda la tierra, igualmente, seg\u00fan las palabras de Maiakovski, \u201cen Rusia, entre las nieves\u201d, que \u201cen los delirios de la Patagonia\u201d. Todos estos hombres llamar\u00e1n tambi\u00e9n \u201cGuevara\u201d, de ahora en adelante, al fantasma de tantos nombres que recorre el mundo y al que un poeta nuestro, en nombre de todos, llam\u00f3: Camarada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>16. \u201cEn memoria de Ernesto \u201cChe\u201d Guevara\u201d, <i>Nous Horitzons <\/i>n\u00ba 16, 1er trimestre, 1969, p. 39.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Nota SLA:<\/u><\/p>\n<p>Un breve apunte de Sacrist\u00e1n sobre el ensayo de Inti Peredo, <i>Mi campa\u00f1a con el Ch\u00e9<\/i>.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de copiar dos pasos del ensayo: a) pp.12-13 [Desde \u201cEl Ch\u00e9 nos explic\u00f3 con su franqueza habitual que la lucha tendr\u00eda estas caracter\u00edsticas&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230;de sacrificio de los revolucionarios bolivianos\u201d, y b) pp. 38-39 [Desde \u201cEst\u00e1bamos en los umbrales de la guerra y era necesario armar una red clandestina&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230;Pero los compa\u00f1eros no pudieron conseguir el agr\u00f3nomo, problema que ten\u00eda que solucionar el Partido, porque se dedicaron a atender a las necesidades m\u00e1s urgentes de la guerra\u201d], Sacrist\u00e1n cita en extenso un pasaje de las p\u00e1ginas 135-136 (Desde \u201cPara los cr\u00edticos interesados, para los que deseaban el fracaso de esta empresa heroica, en el Yuro qued\u00f3 sepultada toda perspectiva de hacer triunfar en Am\u00e9rica un movimiento armado de liberaci\u00f3n&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230;M\u00e1s que conceptos te\u00f3ricos preferimos mostrar ejemplos y sintetizar la historia de esta experiencia que influir\u00e1n hondamente en Am\u00e9rica Latina\u201d], y comenta: \u201cPero lo que sigue hasta el final del cap\u00edtulo, es s\u00f3lo an\u00e1lisis casu\u00edstico de las vicisitudes del foco del Ch\u00e9 en Bolivia, para mostrar que la desgracia se debi\u00f3 a causas particulares, no referentes al foco en general\u201d.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n, de Reserva de la UB, estos breves comentarios al discurso de Fidel Castro en el acto central por el 1\u00ba de mayo de 1971, en <i>Verde Olivo<\/i>, a\u00f1o XIII, n\u00ba 19, La Habana, 9 de mayo de 1971.<\/p>\n<p>\u201c1. \u201cY como el socialismo trabaja no para la ganancia, sino para las necesidades, y las necesidades son ilimitadas (..)\u201d. \u00a1Ojo!.<\/p>\n<p>2. p. 63 [Desde \u201cEs decir que nosotros hemos seguido un camino correcto. El \u00fanico camino, traducido en esta frase&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230;Realmente no es as\u00ed. Y todo eso es un proceso; y un proceso de marcha ascendente\u201d]. Este caso es anterior al que he transcrito inmediatamente: \u201cHay que procurar que la ideolog\u00eda no sufra derrotas, porque las derrotas de la ideolog\u00eda se pagan con retrocesos en el camino de las revoluciones. Marchemos tan lejos como podamos, tan r\u00e1pidamente como podamos, pero no m\u00e1s all\u00e1 de lo que podamos, para preservar la ideolog\u00eda de derrotas\u201d.<\/p>\n<p>Finalmente, estas anotaciones sobre R. Debray, <i>\u00bfRevoluci\u00f3n en la revoluci\u00f3n?? Lucha armada y lucha pol\u00edtica en Am\u00e9rica Latina<\/i>. MSL cita por la edici\u00f3n francesa de Maspero, 1967.<\/p>\n<p>\u201c1. Cosas notables son la desigualdad entre la primera mitad y la \u00faltima, mucho m\u00e1s propagand\u00edstica o encendida; diferentes contradicciones que acaso sean fruto de pensamiento al hilo de la escritura; la aparente limitaci\u00f3n a Sudam\u00e9rica, o la aparente violaci\u00f3n de esa limitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. [La autodefensa armada]. Refutaci\u00f3n de la t\u00e1ctica de los grupos de autodefensa. Por pre-marxismo, espontane\u00edsmo (p. 26).<\/p>\n<p>3. p. 28. Es el caso m\u00e1ximo de penetraci\u00f3n en la sociedad civil: si no se captura el estado, se acaba a la corta o a larga.<\/p>\n<p>4. Por afinidad de tema, pasa a una cr\u00edtica muy severa del trotskismo en Sudam\u00e9rica.<\/p>\n<p>5. [La propaganda armada]. Cr\u00edtica an\u00e1loga a la del (inverso) caso anterior. Debray piensa que la importancia de esta t\u00e1ctica en el Vietnam se ha debido a la gran densidad de poblaci\u00f3n campesina y a la protecci\u00f3n de los propagandistas por un ej\u00e9rcito revolucionario poderoso, en el marco de una guerra nacional (pp. 48-50). En este contexto dice expl\u00edcitamente otra diferencia importante entre Vietnam y Sudam\u00e9rica (p. 50).<\/p>\n<p>Con eso Debray est\u00e1 reconociendo (\u00e9l es muy limpio y eso no le importa) que la autodefensa ha sido en Vietnam positiva. Esto, sumado al contrario caso de (?), me parece indicar que la soluci\u00f3n no es precisamente lo uno ni lo otro, sino que la cuesti\u00f3n es un problema de tiempo. Se trata del tiempo justo del paso de la conquista (parcial y suficiente) de la sociedad civil a la lucha por el poder. En realidad, la primera conquista hab\u00eda sido hecha en Cuba por otros (en las ciudades) y por el anacronismo en el campo. En Vietnam, cosa parecida. Pues, mutatis mutandis, el problema de la conquista de la sociedad civil no es exclusivo de los pa\u00edses de capitalismo adelantado. Prueba: la sociedad campesina ha entregado la guerrilla de Guevara en Bolivia, etc.<\/p>\n<p>6. La base guerrillera. Cr\u00edtica a\u00fan m\u00e1s severa de Huberman y Sweezy (p.60).<\/p>\n<p>7. Partido y guerrilla. Llega a la tesis. A prop\u00f3sito de la falta de mando \u00fanico pol\u00edtico-militar, pero muy aplicable (m\u00e1s) a Occidente desarrollado (p. 85).<\/p>\n<p>8. II. La principal lecci\u00f3n del presente. Tiene el desarrollo de la tesis b\u00e1sica, en forma casi de catecismo. Tropieza con el hecho chino-vietnamita de que el partido ha creado el ej\u00e9rcito popular, y apela a una diferencia entre esos dos partidos y los sudamericanos, empezando mal, por circunstancias hist\u00f3ricas. Distribuye el tema en dos preguntas. La primera (p. 99). La respuesta a esta cuesti\u00f3n termina se\u00f1alando la necesidad de \u201cun nuevo estilo de direcci\u00f3n\u201d (combatiente -&gt; joven), \u201cuna nueva organizaci\u00f3n\u201d (sin centralismo <i>democr\u00e1tico<\/i>).<\/p>\n<p>9. La segunda es (p. 111). La tesis se va desgranando en cursivas, entre las cuales hay a veces errores peligrosos para el futuro (pp. 113-114). El error m\u00e1s grave (pp. 117-118). Versi\u00f3n final de la respuesta (p. 125).<\/p>\n<p>10. Las consecuencias de la lecci\u00f3n para el futuro. En nota (p. 134). Claro: si hay \u201cguerras de clases\u201d, esas formas aguantar\u00e1n mejor, contra su voluntad.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>17. Robert Havemann (1910-1982)<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>A<\/u>. El profesor Robert Havemann, destacado investigador en el campo de la f\u00edsico-qu\u00edmica, es internacionalmente conocido por sus trabajos cient\u00edficos. Su relevante personalidad cient\u00edfica le ayud\u00f3 a mantener, en los a\u00f1os est\u00e9riles de la contraposici\u00f3n \u201cf\u00edsica socialista-f\u00edsica burguesa\u201d, el trato, la pol\u00e9mica \u00fatil y la amistad con destacados cient\u00edficos occidentales, como Max Born y Linus Pauling; antes, en 1943, le hab\u00eda permitido, incluso, salvar la vida cuando, tras ser detenido y condenado a muerte por su actividad de resistente contra el nazismo, vio aplazada repetidas veces la ejecuci\u00f3n de la sentencia, pues al r\u00e9gimen nazi le interes\u00f3 aprovechar su trabajo en el laboratorio del presidio de Brandenburg&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>B<\/u>. Ya ese asunto puede contarse entre los temas gramscianos (y leninianos) que hoy deben encontrarse de nuevo en primer plano de la reflexi\u00f3n marxista. Y lo est\u00e1 ya en realidad, de modo m\u00e1s o menos expl\u00edcito. Son numerosos, en efecto, los autores que no ven en los fen\u00f3menos involutivos de la filosof\u00eda marxista de los decenios anteriores a 1956 m\u00e1s que los efectos de un \u201cpositivismo\u201d global y simpl\u00edsticamente atribuido a \u201cStalin\u201d. Por eso tales escritores filos\u00f3ficos tienden frecuentemente a recurrir de nuevo a Hegel y a la tradici\u00f3n idealista. Tales son los casos, por ejemplo, del Luk\u00e1cs de los \u00faltimos a\u00f1os (sobre todo en la <i>Est\u00e9tica<\/i>), de Kosik, de Kolakowski, de Garaudy, y hasta de Havemann, pese a su condici\u00f3n de cient\u00edfico de la naturaleza.<\/p>\n<p>C. <i>Dial\u00e9ctica sin dogma<\/i> re\u00fane dos textos distintos del profesor Robert Havemann: una conferencia pronunciada en septiembre de 1962, en el congreso celebrado en Leipzig, para tratar del tema \u201cLas tradiciones progresistas de la ciencia natural alemana de los siglos XIX y XX\u201d, y un curso para estudiantes de todas las facultades de la Universidad Humboldt, de Berl\u00edn-Este, dictado durante el semestre de oto\u00f1o-invierno de 1963-64.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista doctrinal, Havemann polemiza con el pseudomarxismo mecanicista, r\u00edgido y convencional de los zdhanovistas, apelando de nuevo a Hegel, como hizo Lenin, en su tiempo para corregir las tendencias mecanicistas. Es un hecho que Zdhanov y sus filos\u00f3ficos funcionarios de la cultura dieron al marxismo un giro involutivo por el procedimiento -entre otros- de separarlo de sus ra\u00edces hist\u00f3rico-culturales y, se\u00f1aladamente, haciendo del pensamiento hegeliano una mera ideolog\u00eda del prusianismo. Pues bien: la orientaci\u00f3n de Havemann aspira a recuperar, mediante una nueva lectura de Hegel, la inspiraci\u00f3n dial\u00e9ctica que pueda poner al marxismo a cubierto de nuevas cristalizaciones dogm\u00e1ticas, siempre mecanicistas y fijistas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>17. A. Solapa de <i> Dial\u00e9ctica sin dogma. <\/i>17. B. \u201cLa formaci\u00f3n del marxismo en Gramsci\u201d, <i>Sobre Marx y marxismo, op. cit<\/i>, p. 78. 17. C. Solapa <i>Dial\u00e9ctica sin dogma.<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Nota SLA:<\/u><\/p>\n<p>De una de la carpetas de res\u00famenes de Reserva UB, estas anotaciones sobre: R. Havemann, <i>Fragen Antworten, Fragen. Aus der biographie eines deutschen Marxisten<\/i>. M\u00fcnchen, R. Piper &amp; Co. Verlag, 1970.<\/p>\n<p>1. Alusi\u00f3n torpe a Koestler (<i>Darkness at Noon<\/i>) (p. 27).<\/p>\n<p>2. \u201cPero hoy la producci\u00f3n se puede liberar ya de las cadenas de la econom\u00eda de guerra. La Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica est\u00e1 ya madura para el socialismo. El estalinismo se ha hecho anacr\u00f3nico (p. 63).<\/p>\n<p>El punto de vista sigue siendo estalinista en el \u201cbuen\u201d sentido: sigue pensando en el socialismo en un s\u00f3lo pa\u00eds.<\/p>\n<p>3. \u201cLenin hab\u00eda esperado que la ruptura de la cadena desencadenar\u00eda tambi\u00e9n la revoluci\u00f3n en los grandes centros capitalistas. Pero \u00bfde verdad era Rusia un eslab\u00f3n de la cadena del capitalismo? La teor\u00eda del eslab\u00f3n m\u00e1s d\u00e9bil era lo que se suele llamar una teor\u00eda \u201cad hoc\u201d, cortada especialmente para las necesidades presentes, \u00fatil para el momento, pero falsa\u201d (pp. 64-65).<\/p>\n<p>Una tesis ad hoc no tiene por qu\u00e9 ser falsa. En ciencia social no hay frecuentemente m\u00e1s avance org\u00e1nico que la correcci\u00f3n ad hoc. Por otra parte, esta correcci\u00f3n ad hoc implica nada menos que la teor\u00eda general del imperialismo.<\/p>\n<p>4. p. 153 [Desde \u201cLa revoluci\u00f3n a medias no se puede completar m\u00e1s que si los trabajadores&#8230;\u201d hasta \u201c(&#8230;) el socialismo es liberaci\u00f3n, no libertad\u201d].<\/p>\n<p>La suma de Trotski y Bernstein es barroca, pero tiene su gracia.<\/p>\n<p>5. Habla de la derrota de Jruschov (pp. 251-253).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El 7 de mayo de 1971, Encarna Bener\u00eda Vidal dirigi\u00f3 una carta a Sacrist\u00e1n pidi\u00e9ndole razones por el cambio de t\u00edtulo del ensayo de Havemann sobre la dial\u00e9ctica. Bener\u00eda se\u00f1alaba que el t\u00edtulo original era \u201cDialektik ohne Dogma?\u201d [\u00bfDial\u00e9ctica sin dogma?], con signo de interrogaci\u00f3n, y que, contrariamente, el ensayo de Havemann hab\u00eda sido publicado en castellano sin interrogante. Por lo que \u201cya que usted es el traductor considero que es la persona m\u00e1s indicada para informarme\u201d<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n respondi\u00f3 el 14 de mayo de 1971 lo cual tiene su importancia dado que se trata de un asunto, digamos, personal, no de trabajo, y que la situaci\u00f3n an\u00edmica de Sacrist\u00e1n no estaba entonces en su mejor momento:<\/p>\n<p>\u201cSe\u00f1orita Bener\u00eda:<\/p>\n<p>Contesto a su carta del 7 de mayo. Siento no haber podido hacerlo antes, pero tengo una temporada de escasa salud que me obliga a menudo a descansar totalmente.<\/p>\n<p>El t\u00edtulo aut\u00e9ntico (en sentido estricto jur\u00eddico, o sea, el t\u00edtulo puesto por el mismo autor) del libro de Robert Havemann es <i>Naturwissesnchaftliche Aspekte Naturphilosophische Probleme<\/i> (Aspectos cient\u00edfico-naturales de los problemas filos\u00f3ficos). El t\u00edtulo<i> Dialektik ohne Dogma?<\/i> (\u00bfDial\u00e9ctica sin dogma?) es la presentaci\u00f3n editorial introducida por el responsable de la edici\u00f3n de Hamburgo, en la Alemania occidental.<\/p>\n<p>El uso de que el editor ponga un t\u00edtulo presentador de los textos que edita no es infrecuente ni criticable en s\u00ed: se hace. Lo criticable en este caso era, en mi opini\u00f3n, presentar el texto de un autor insultando a \u00e9ste: cuando un autor no gusta, no se edita y en paz. Al encargarme Ariel la traducci\u00f3n del texto, me negu\u00e9 a hacerlo si se manten\u00eda como t\u00edtulo la frase insultante y comercial (pues de eso se trata fundamentalmente: el empresario capitalista ni siquiera insulta si no es para hacer negocio, en este caso a trav\u00e9s de la punta escandalosa de la frase). Propuse editar con el t\u00edtulo aut\u00e9ntico, o con alguna abreviatura suya, como <i>Ciencia natural y filosof\u00eda<\/i>. Pero el editor barcelon\u00e9s -que, como es natural e independientemente de sus rasgos personales, realiza un trabajo mercantil como toda producci\u00f3n en esta sociedad-, se quej\u00f3 de la escasa comercialidad del t\u00edtulo aut\u00e9ntico, aunque compart\u00eda mi indignaci\u00f3n por el t\u00edtulo-insulto hamburgu\u00e9s (y burgu\u00e9s). Me pidi\u00f3 una soluci\u00f3n de compromiso. Entonces propuse -y Ariel acept\u00f3- <i>Dial\u00e9ctica sin dogma<\/i> y sin interrogaci\u00f3n insultante para Havemann.<\/p>\n<p>Todo lo cual se podr\u00eda resumir as\u00ed: <i>Dial\u00e9ctica sin dogma?<\/i> es el comentario insultante-mercantil del editor Rowohlt al texto de Havemann. <i>Dial\u00e9ctica sin dogma<\/i> es el comentario favorable (y tambi\u00e9n, desgraciadamente, mercantil) que Ariel (no yo, que prefiero el t\u00edtulo no-comercial) pone al libro de Havemann.<\/p>\n<p>Atentamente, M. Sacrist\u00e1n\u201c<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si no ando errado, creo que el editor barcelon\u00e9s al que se refiere Sacrist\u00e1n era Xavier Folch.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><P>\tUna cosa es estudiar y explicar el pensamiento de Marx; otra hacer marxismo hoy. Muchas cosas que ense&ntilde;aban Althusser y Colletti hace cinco a&ntilde;os (tal vez todas) se estudian m&aacute;s provechosamente como pensamiento (de tradici&oacute;n) marxista de uno y otro de esos autores que como pensamiento de Marx. Por lo dem&aacute;s, esta confusi&oacute;n entre el tratamiento filol&oacute;gico de un cl&aacute;sico y la continuaci&oacute;n productiva de su legado es frecuente en las tradiciones en cabeza de las cuales hay un cl&aacute;sico que lo es no s&oacute;lo en el sentido de paradigma de pensamiento te&oacute;rico -en particular, cient&iacute;fico- sino tambi&eacute;n en el de inspirador moral, pr&aacute;ctico o po&eacute;tico.  <\/P><P>\t\t\t\t\tManuel Sacrist&aacute;n (1978)<\/P><P> <\/P><P>La afirmaci&oacute;n de que el marxismo no ha predicho nada desde 1917 no me convence: 1917 no fue predicho como predice una teor&iacute;a cient&iacute;fica. La teor&iacute;a cient&iacute;fica predice acontecimientos puntuales y repetibles. 1917 ocurri&oacute; una sola vez. Por otra parte, si 1917 fue predicho, entonces tambi&eacute;n la revoluci&oacute;n china y la cubana, puesto que la imprecisi&oacute;n era la misma. El marxismo no es una ciencia, no es una teor&iacute;a cient&iacute;fica. No predice nada en el mismo sentido.<\/P><P>\t\t\t\tManuel Sacrist&aacute;n<\/P><P> <\/P><\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12],"tags":[],"class_list":["post-547","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-logica"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/547","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=547"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/547\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=547"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=547"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=547"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}