{"id":551,"date":"2006-11-26T00:00:00","date_gmt":"2006-11-26T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=551"},"modified":"2020-02-28T09:13:51","modified_gmt":"2020-02-28T08:13:51","slug":"arrasando-el-far-west","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=551","title":{"rendered":"Arrasando el Far West, gestando el imperialismo. De las guerras seminolas a Wounded Knee"},"content":{"rendered":"<p>Universitat Aut\u00f2noma de Barcelona<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">\u201cWe hold these truths to be self-evident, that all men are created equal, that they are endowed by their Creator with certain unalienable Rights, that among these are Life, Liberty and the pursuit of Happiness. &#8211;That to secure these rights, Governments are instituted among Men, deriving their just powers from the consent of the governed, &#8211;That whenever any Form of Government becomes destructive of these ends, it is the Right of the People to alter or to abolish it, and to institute new Government, laying its foundation on such principles and organizing its powers in such form, as to them shall seem most likely to effect their Safety and Happiness\u201d.<br \/>\nDeclaration of Independence (1776)<\/p>\n<p>La cinematograf\u00eda norteamericana, ciment\u00f3 su fama y popularidad en la representaci\u00f3n de la \u201cconquista del Lejano Oeste\u201d, construyendo una \u00e9pica que a su vez aliment\u00f3 la propia leyenda cinematogr\u00e1fica, configurando su perfil de arte del siglo XX, sobre la base de la imagen mil veces repetida del avance hacia el Pac\u00edfico como una empresa individual, donde se relataba el esfuerzo de unos colonos que arriesgando su vida para instalarse como pac\u00edficos agricultores en el interior de Norteam\u00e9rica, deb\u00edan arrostrar numerosas penalidades y peligros, hasta que al final de su largo peregrinaje consegu\u00edan alcanzar la ansiada meta de asegurar las bases materiales de su condiciones de ciudadanos libres e independientes: granjeros propietarios de una peque\u00f1a pero productiva tierra. Sin embargo, esa imagen no se ajusta a la realidad de los hechos. La conquista del Oeste fue principalmente obra del gobierno federal, que pr\u00e1cticamente se configur\u00f3 como tal con ella confirmando su autoridad sobre los estados que constitu\u00edan la Uni\u00f3n, y los territorios ganados con esa expansi\u00f3n fueron organizados como verdaderas \u00e1reas \u201ccoloniales\u201d.<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> La imagen cinematogr\u00e1fica en cambio sirvi\u00f3 para, sin ocultar la violencia de la conquista del Oeste, equiparar la fuerza de los bandos contendientes, equilibrar la lucha entre colonos desprovistos de otro apoyo que su propio arrojo e ind\u00edgenas dispuestos a impedir que esos \u201cpac\u00edficos\u201d candidatos a la agricultura se instalasen en sus tierras. No s\u00f3lo la imagen fue absolutamente favorable a los colonos blancos, al menos hasta la cinematograf\u00eda de la d\u00e9cada de 1960-70, sino que los indios adem\u00e1s de crueles y rapaces fueron presentados como ego\u00edstas que no eran capaces de aceptar la convivencia con otros pueblos.<\/p>\n<p>Sin embargo los primeros contactos conflictivos con la poblaci\u00f3n aborigen no se produjeron en los territorios del Lejano Oeste. Antes que la Homestead Act promoviera la instalaci\u00f3n de miles de colonos en las grandes praderas de los Estados constituidos despu\u00e9s de la Guerra de Secesi\u00f3n, fue la econom\u00eda esclavista de las plantaciones de algod\u00f3n la que se acerc\u00f3 e invadi\u00f3 por el sur las tierras al oeste del Mississippi. La frontera con el \u201cKing Cotton\u201d no fue una simple convenci\u00f3n divisoria de los territorios ocupados por propietarios plantadores y agricultores estadounidenses, por una parte, y por los pueblos creek, choctaw y chikasawk, por otra; sino la zona din\u00e1mica en la que se produjeron las suficientes interacciones y conflictos con esas naciones indias para sembrar las condiciones de su posterior expulsi\u00f3n y exterminio.<\/p>\n<p>La creciente demanda de la industria textil europea a partir de finales del siglo XVIII, reforzada por la invenci\u00f3n de la desmotadora de Eli Withney, impuls\u00f3 el desarrollo del cultivo de algod\u00f3n, que busc\u00f3 nuevas tierras para expandirse. Esas tierras eran las situadas en la cuenca del Mississippi, y el avance de la agricultura comercial modific\u00f3 los h\u00e1bitos y comportamientos econ\u00f3micos de los pueblos ind\u00edgenas. Junto con el cultivo de algod\u00f3n realizado por medio de trabajo esclavo, se produjo mediante la concurrencia de empresarios comerciales la penetraci\u00f3n de bienes y el desarrollo de h\u00e1bitos de consumo que favorecieron el crecimiento de una econom\u00eda progresivamente monetizada, que entraba en conflicto con las pr\u00e1cticas comunitarias de los ind\u00edgenas. Se instalaron establecimientos comerciales (factories) promovidos por el gobierno norteamericano, con el fin de incorporar la actividad econ\u00f3mica ind\u00edgena al marco del capitalismo agrario de base principalmente esclavista del sur norteamericano. Pero la monetizaci\u00f3n de los intercambios favoreci\u00f3 el endeudamiento de las comunidades ind\u00edgenas, las que para lograr su redenci\u00f3n debieron ceder derechos sobre las tierras que ocupaban al gobierno de los EE.UU., resultado que interesaba tanto a \u00e9ste como a los plantadores, al mismo tiempo que garantizaba los beneficios realizados por compa\u00f1\u00edas comerciales acreedoras, como la John Forbes Company que comerciaba desde 1783 con esos pueblos.<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a> Por ejemplo, mediante el tratado firmado con el pueblo Choctaw en 1805 los enviados del presidente Jefferson consiguieron que estos cedieran las f\u00e9rtiles tierras que se extend\u00edan entre los r\u00edos Alabama y Mississippi y fijaron el monto del pago de las tierras cedidas por los Choctaw en 50.000 d\u00f3lares, que era exactamente la cantidad adeudada por estos a la John Forbes Company. Como aseguraba en 1803 el Secretario de Guerra de Thomas Jefferson, Henry Dearborn, al general James Wilkinson que lo \u00fanico que podr\u00eda inducir a los Chocktaws a ceder al menos una parte de su territorio era la posibilidad de obtener dinero para satisfacer la deuda contra\u00edda con Panton &amp; Co.<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a><\/p>\n<p>Adem\u00e1s, como resultado de las interacciones entre plantadores, factor\u00edas y naciones indias en la frontera algodonera, se transformaba progresivamente en el \u00e1mbito en donde se estaban yuxtaponiendo y relacionando diferentes culturas con organizaciones sociales e intenciones econ\u00f3micos, una de ellas basada en el trabajo esclavo. El contacto de estos con los pueblos ind\u00edgenas actu\u00f3 como catalizador y favorecedor de lo que m\u00e1s tem\u00edan los propietarios esclavistas, la fuga de sus esclavos, o lo que era a\u00fan peor, la posibilidad de que estos se unieran a loa agraviados ind\u00edgenas y se rebelaran contra sus amos. <a name=\"correcci\u00f3n\"><\/a>La defensa del sistema esclavista y la expansi\u00f3n principal por el eje suroeste hab\u00eda provocado la expulsi\u00f3n de los pueblos Chickasaw, Choctaw, Cherokee, Creek, y Seminola hacia el oeste de los r\u00edos Mississippi y Missouri, en el \u00e1rea correspondiente al actual Estado de Oklahoma, en virtud de la Ley de Traslado Forzoso (Removal Act) aprobada por el Congreso el 28 de mayo de 1830, por iniciativa del presidente Andrew Jackson, deseoso de abrir los territorios del este del Mississippi a la expansi\u00f3n de la econom\u00eda de plantaci\u00f3n algodonera. La denominaci\u00f3n de trail of tears (\u201ccamino de l\u00e1grimas\u201d) al camino que se les oblig\u00f3 a recorrer denota la dureza con que se realiz\u00f3 esta deportaci\u00f3n de los ind\u00edgenas de las llamadas Cinco Naciones Civilizadas, que empujados sin ning\u00fan tipo de cuidados ni aprovisionamientos suficientes, aunque los diversos estados implicados se hab\u00edan comprometido en un principio a organizarlos, produjo la enfermedad y muerte de miles de ellos antes que llegaran al territorio que el gobierno de los Estados Unidos les hab\u00eda reservado.<\/p>\n<p>Esta fue la situaci\u00f3n desencadenante de la Guerra contra los seminolas<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a> en Florida, entre 1835 y 1842. Los seminolas, refractarios al traslado a los territorios al oeste de Mississippi, se hab\u00edan refugiado en las profundidades de los bosques y marjales de Florida, territorios normalmente casi inaccesibles para los for\u00e1neos. Junto a ellos viv\u00edan los llamados \u201cIndios Negros\u201d, esclavos fugitivos que se hab\u00edan refugiado en esas regiones y que hab\u00edan establecido una excelente convivencia con los seminolas, protegi\u00e9ndose mutuamente de los intentos de incursi\u00f3n de las tropas norteamericanas.<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a> Los documentos de la \u00e9poca reflejan el temor de los propietarios de esclavos, antes del comienzo de la guerra, ya que la proximidad de sus plantaciones con el territorio indio pod\u00eda favorecer la consumaci\u00f3n de la amenaza m\u00e1s inquietante para la elite esclavista: la insurrecci\u00f3n de los esclavos:<\/p>\n<p>\u201cSi no se env\u00eda una fuerza militar suficiente toda la frontera puede verse devastada por la acci\u00f3n combinada de indios, negros indios y negros de las plantaciones [&#8230;] algunos de los m\u00e1s respetables plantadores temen que exista una comunicaci\u00f3n secreta entre los indios refractarios, los negros indios y algunos negros de las plantaciones\u201d.<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a><\/p>\n<p>\u00c9ste pueda ser un factor que explique la duraci\u00f3n de esta guerra. Adem\u00e1s de la habilidad de seminolas y cimarrones negros para entablar una verdadera guerra de guerrillas contra el ej\u00e9rcito estadounidense, el temor a una insurrecci\u00f3n de esclavos hac\u00eda que gran parte de las milicias tuvieran que mantenerse pr\u00f3ximas a las plantaciones, reduciendo su capacidad ofensiva. Tambi\u00e9n fracasaron las tentativas de los oficiales norteamericanos, como el general Jesup, de separar a seminolas de sus aliados negros, prometi\u00e9ndoles a los primeros que no ser\u00edan procesados y se les permitir\u00eda abandonar Florida con sus pertenencias si entregaban a los esclavos fugitivos, o si se les enviaba a una reserva en lo m\u00e1s profundo de Florida para mantenerlos lejos de las plantaciones y evitar que volvieran a brindar refugio a los que escapaban de ellas.<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a> Pero esta no era la primera vez que se planteaba esta situaci\u00f3n. James Monroe, en 1818 dirigi\u00e9ndose al Congreso, sentaba el argumento principal para desencadenar la que ser\u00eda conocida como primera Guerra seminola con los siguientes t\u00e9rminos:<\/p>\n<p>\u201cAventureros de todos los pa\u00edses<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>, fugitivos de la justicia, y esclavos evadidos han hallado asilo ah\u00ed [refiri\u00e9ndose a los poblados seminolas]. Varias tribus ind\u00edgenas, con numerosos guerreros, c\u00e9lebres por su ferocidad, y cuyos asentamientos se extienden hasta nuestros l\u00edmites, habitan esas provincias. Estas diferentes hordas, conectadas entre s\u00ed, desconociendo, por una parte la autoridad de Espa\u00f1a, y protegidos, por otra, por una l\u00ednea imaginaria que separa Florida de los Estados Unidos, han violados nuestras leyes prohibiendo la introducci\u00f3n de esclavos, defraudando nuestros ingresos, y cometiendo todo tipo de ultrajes en nuestros pac\u00edficos ciudadanos, a los que la proximidad a nosotros les permite perpetrar\u201d.<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a><\/p>\n<p>La intenci\u00f3n real del gobierno norteamericano era la de controlar un territorio que estaba cay\u00e9ndosele de las manos a Espa\u00f1a, enzarzada en ese momento en una rebeli\u00f3n generalizada de sus colonias americanas. Justamente Monroe fundamentaba el derecho de injerencia en Florida en la incapacidad espa\u00f1ola de mantener el orden en ese territorio. Pero adem\u00e1s era evidente que les preocupaba la presencia desestabilizadora del sistema esclavista de los enclaves de cimarrones y resistentes como los seminolas y los seminolas negros, a los que hab\u00eda que deportar o suprimir a cualquier precio. La imagen de unos pac\u00edficos ciudadanos estadounidenses atacados por unas hordas sanguinarias de salvajes dirigidas por agentes extranjeros no se condice con lo que hemos observado, y menos cuando esos \u201cpac\u00edficos\u201d ciudadanos eran plantadores propietarios de esclavos que estaban reclamando que se reprimiera el persistente deseo de libertad de sus \u201cinstrumentos vocales\u201d, y estos esclavos fueran devueltos. James Monroe enuncia m\u00e1s adelante, en la misma sesi\u00f3n, lo que podr\u00eda considerarse como el principio general de la pol\u00edtica expansionista de exterminio y\/o exclusi\u00f3n practicada secularmente por los gobiernos norteamericanos:<\/p>\n<p>\u201cLa experiencia ha demostrado claramente, que las comunidades salvajes independientes no pueden existir dentro de los l\u00edmites de un pueblo civilizado. El progreso del \u00faltimo ha acabado, casi invariablemente, con la extinci\u00f3n del primero, especialmente de las tribus pertenecientes a nuestra porci\u00f3n de este hemisferio [&#8230;] para civilizarlas, e incluso para impedir su extinci\u00f3n, parece indispensable que su independencia como comunidades debiera cesar, y que el control de los Estados Unidos sobre ellas deber\u00eda ser completo e indiscutible\u201d.<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a><\/p>\n<p>Monroe consideraba que la alternativa a la extinci\u00f3n era la sumisi\u00f3n, lo que sino significaba la eliminaci\u00f3n f\u00edsica, s\u00ed seguramente la p\u00e9rdida de sus derechos pol\u00edticos, de su soberan\u00eda como pueblos y su identidad desaparecer\u00eda en la asimilaci\u00f3n a la cultura dominante, que implicaba el aprendizaje de la cultura de la competencia individualista en sustituci\u00f3n de la comunidad de bienes e intereses que hab\u00eda caracterizado a los pueblos abor\u00edgenes.<\/p>\n<p>La resistencia hab\u00eda comenzado durante la dominaci\u00f3n brit\u00e1nica pero se hab\u00eda acelerado durante la misma Revoluci\u00f3n americana. En el primer caso eran los espa\u00f1oles quienes ayudaban a creeks, seminolas y esclavos fugitivos a instalarse en la frontera de Florida con las colonias para desestabilizar al poder brit\u00e1nico mediante las incursiones y las fugas de esclavos. La misma secuencia se observar\u00eda entre 1776 y 1783, y especialmente con el comienzo en 1812 de la guerra entre EE.UU. y Gran Breta\u00f1a, que durar\u00eda hasta 1815. Como informaban en esa \u00e9poca los comandantes militares norteamericanos destacados en el este de Florida \u2013todav\u00eda espa\u00f1ola- las aldeas cimarronas albergaban cientos de esclavos fugitivos procedentes de Carolina del Norte y del Sur y de Georgia, provocando la general irritaci\u00f3n de los plantadores del Sur. Ciudadanos de Georgia organizados como milicia y apoyados por el ej\u00e9rcito y la marina norteamericanas invadieron Florida en 1812. la finalidad era doble, por una parte apoderarse de un territorio codiciado por plantadores y el gobierno, bajo el control de una potencia muy debilitada como era Espa\u00f1a, y por otro acabar con las poblaciones cimarronas que eran hasta ese momento seguro refugio para los esclavos, y que desestabilizaban la producci\u00f3n esclavista.<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a><a name=\"guerraseminola\"><\/a><\/p>\n<p>Los brit\u00e1nicos con el fin de obtener el apoyo de los ind\u00edgenas hab\u00edan prohibido la expansi\u00f3n de las colonias m\u00e1s all\u00e1 de los Montes Apalaches, mediante la Proclamaci\u00f3n de 1763, y la medida fue lo suficientemente efectiva para que en la guerra por la independencia los colonos tuvieran que enfrentarse no s\u00f3lo a los \u201ccasacas rojas\u201d, sino tambi\u00e9n a las naciones indias, casi todas aliadas a Gran Breta\u00f1a.<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a> Por lo tanto, una vez conseguida la independencia, el gobierno federal de las antiguas Trece Colonias intent\u00f3 controlar los territorios situados allende aquellas monta\u00f1as, comenzando con las misiones exploratorias, el reconocimiento previo del territorio a dominar, como lo atestiguan las expediciones de Meriwether Lewis y William Clark a cuenta del presidente Jefferson, entre 1803 y 1806, que les llevaron por el Territorio del Noroeste junto a la frontera del actual Canad\u00e1, mientras Zebulon Pike exploraba la extensi\u00f3n de Luisiana. Pero adquiri\u00f3 contornos evidentes cuando Andrew Jackson decidi\u00f3, en 1830, la expulsi\u00f3n de los pueblos seminolas, creeks, choktaws, cherokees y chickasaws de las regiones del sudoeste, que eran propicias al cultivo de algod\u00f3n. Este motivo de pol\u00edtica econ\u00f3mica y tambi\u00e9n los de seguridad nacional \u2013estos pueblos hab\u00edan actuado como aliados de Espa\u00f1a y Gran Breta\u00f1a- fueron los pretextos esgrimidos por Jackson para decretar su traslado forzoso al oeste. Existe una clara relaci\u00f3n entre la expansi\u00f3n al Oeste y los intereses esclavistas.<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a> Pero tambi\u00e9n, seg\u00fan James Horton, profesor en la George Washington University, el Oeste era el territorio \u201cabierto\u201d para crear una comunidad exclusivamente blanca, lo que explicar\u00eda parad\u00f3jicamente la vertiente racista de la lucha por impedir la expansi\u00f3n del esclavismo a los nuevos territorios.<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a><\/p>\n<p>La invasi\u00f3n de los territorios ind\u00edgenas respondi\u00f3 no s\u00f3lo a las necesidades de expansi\u00f3n de la econom\u00eda estadounidense sino tambi\u00e9n a la de evitar el \u201ccontacto\u201d con las regiones esclavistas, donde las tribus actuaban como refugios muchas veces seguros para los esclavos fugitivos. En consecuencia la lucha contra los pueblos ind\u00edgenas, para conquistar los territorios que ocupaban y someterlos, era imprescindible para mantener el sistema de opresi\u00f3n racial<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a> que el establishment norteamericano ejerci\u00f3 sobre los diversos grupos sociales a los que decidi\u00f3 explotar o exterminar, lo que constituye el punto de vinculaci\u00f3n de ambos procesos, en la medida en que la existencia independiente de esas naciones indias no s\u00f3lo ocupaba un territorio codiciado por los EE.UU., sino porque adem\u00e1s constitu\u00edan un factor desestabilizador del sistema esclavista al favorecer la formaci\u00f3n de grupos cimarrones. Esa opresi\u00f3n racial buscaba intencionalmente establecer l\u00edneas de clivaje racial entre los ind\u00edgenas que se opon\u00edan a la expansi\u00f3n anglo-americana y los oprimidos por el sistema esclavista, para evitar la conformaci\u00f3n potencial de un bloque resistente, tal como se hab\u00eda producido en Florida con los seminolas y cimarrones africanos, y evitar una insurrecci\u00f3n generalizada. Una situaci\u00f3n similar se hab\u00eda producido en per\u00edodos anteriores, cuando los blancos pobres enviados a las colonias brit\u00e1nicas en r\u00e9gimen de servidumbre (indentured servants) se hab\u00edan contra las autoridades coloniales, unidos a los esclavos africanos en varias ocasiones durante los siglos XVII y XVIII, organizando comunidades cimarronas como la de Roanoke, en las que conviv\u00edan indios, esclavos africanos fugitivos, y blancos que hab\u00edan sometidos a servidumbre en Virginia, los que eran considerados una amenaza por su sola existencia para las autoridades coloniales, y fuente potencial de insurrecciones. Una de las m\u00e1s sonadas hab\u00eda sido la liderada por Nathaniel Bacon en 1676-77, despu\u00e9s de cuya derrota y para evitar nuevas alianzas y rebeliones, se produjo la primera gran segregaci\u00f3n, cuando los grandes plantadores de Virginia comenzaron a sustituir a los servants europeos por esclavos africanos.<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a> Los fundamentos de esa opresi\u00f3n racial queda reflejada en las consideraciones de la Suprema Corte de Justicia en su sentencia en relaci\u00f3n con la causa de Dred Scott, un esclavo negro que recurri\u00f3 a los tribunales para reclamar su libertad, proceso judicial que se extendi\u00f3 entre 1846 y 1857:<\/p>\n<p>\u201cLa cuesti\u00f3n es simple: \u00bfpuede un negro, cuyos antepasados fueron importados a este pa\u00eds, y vendidos como esclavos, transformarse en un miembro de la comunidad pol\u00edtica a la que ha dado vida la Constituci\u00f3n de los Estados Unidos, y como tal ser titular de todos los derechos, privilegios e inmunidades garantizadas por ese instrumento a los ciudadanos? Uno de cuyos derechos es el privilegio de litigar en una corte de los Estados Unidos en los casos especificados por la Constituci\u00f3n.<\/p>\n<p>Se observar\u00e1, que la declaraci\u00f3n aplica a esa clase de personas cuyos ancestros eran negros de raza africana, importados a este pa\u00eds, vendidos y pose\u00eddos como esclavos. El \u00fanico tema en cuesti\u00f3n ante esta corte, por lo tanto es, si los descendientes de tales esclavos, cuando sean emancipados, o quienes han nacido de padres emancipados antes de su nacimiento, son ciudadanos de un Estado, en el sentido en el cual la palabra ciudadano es utilizada en la Constituci\u00f3n de los Estados Unidos. Y siendo esta la \u00fanica cuesti\u00f3n en disputa en los alegatos, la corte debe ser considerada discutiendo s\u00f3lo sobre una opini\u00f3n de esta clase, eso es, de esas personas quienes son descendientes de Africanos importados a este pa\u00eds y vendidos como esclavos.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n de esta poblaci\u00f3n es del todo diferente a la de la raza india. Es verdad que esta \u00faltima no formaba parte de las comunidades coloniales, y nunca se vincul\u00f3 con ellas en conexiones sociales o en el gobierno. Pero aunque ellos son incivilizados, eran sin embargo un pueblo libre e independiente, asociados en naciones o tribus, y gobernados por sus propias leyes. Muchas de esas comunidades pol\u00edticas estaban situadas en territorios cuyo derecho de dominio reclamaba la raza blanca. Pero se reconoc\u00eda que dicho reclamo estaba sujeto al derecho de los indios de ocuparlos tanto como ellos lo consideran necesario, y ni los ingleses ni el gobierno colonial reclamaron ni ejercieron ning\u00fan dominio sobre la tribu o naci\u00f3n que lo ocupaba, ni reclamaron el derecho de posesi\u00f3n del territorio, hasta que la tribu o naci\u00f3n consintieron en cederlo. Esos Gobiernos indios fueron considerados y tratados como Gobiernos extranjeros, tanto como si un oc\u00e9ano hubiera separado a los hombres rojos de los blancos; y su libertad ha sido constantemente reconocida, desde la \u00e9poca de la primera emigraci\u00f3n a las colonias inglesas hasta el presente, por los diferentes Gobiernos que se han sucedido. Los tratados han sido negociados con ellos, y su alianza procurada en la guerra; y las personas que componen esas comunidades pol\u00edticas ind\u00edgenas han sido tratadas siempre como extranjeros que no viven bajo nuestro Gobierno. Es verdad que el curso de los sucesos ha tra\u00eddo a las tribus indias dentro de los l\u00edmites de los Estados Unidos bajo el dominio de la raza blanca<a name=\"traducci\u00f3n\"><\/a>; y ha se ha considerado necesario, en beneficio tanto de ellos como nuestro, considerarlos como en estado de pupilaje, y en legislar en cierta medida para ellos y el territorio que ocupan. Pero pueden ser naturalizados, sin duda, como sujetos de cualquier otro gobierno extranjero, por la autoridad del Congreso, y transformarse en ciudadanos de un Estado, y de los Estados Unidos; y si un individuo abandonara su naci\u00f3n o tribu, y residiera entre la poblaci\u00f3n blanca, ser\u00eda titular de todos los derechos y privilegios que corresponder\u00edan a un emigrante de cualquier otro pueblo extranjero [&#8230;] \u201d ninguno de estos fue utilizado en referencia a la raza africana importada o nacida en este pa\u00eds; porque el Congreso no tiene potestad para naturalizarlos, y por lo tanto no necesita utilizar t\u00e9rminos particulares para excluirlos. Han sido utilizadas meramente para culminar la l\u00ednea de divisi\u00f3n que la Constituci\u00f3n ha marcado entre la raza ciudadana que forma y sostiene al gobierno y la raza africana, a la cual mantienen subyugada y esclavizada y gobernada seg\u00fan su propio placer\u201d.<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a><\/p>\n<p>Las l\u00edneas de exclusi\u00f3n pasaban en el caso de la poblaci\u00f3n de ascendencia africana por la raza, y en la poblaci\u00f3n ind\u00edgena por la condici\u00f3n de ciudadan\u00eda. Dos l\u00edneas de exclusi\u00f3n que los jueces justifican hist\u00f3ricamente. En el caso de la poblaci\u00f3n negra por la pr\u00e1ctica de la esclavitud, que performativamente \u201cdeterminaba\u201d su condici\u00f3n inferior, con una argumentaci\u00f3n parecida a la que se practicar\u00eda en sociedades racistas posteriores, en donde la opresi\u00f3n no es reconocida como una acto de fuerza y de injusticia sino como la comprobaci\u00f3n del derecho a excluir, dominar o exterminar, si es necesario a los definidos como \u201cinferiores\u201d. Para los esclavistas la superioridad blanca y la inferioridad africana era un principio que no necesitaba argumentaci\u00f3n, ya que era confirmado por el propio devenir hist\u00f3rico: si hab\u00edan sido esclavizados por los europeos y sus descendientes americanos, era porque eran por \u201cnaturaleza\u201d sometibles a esclavitud. Por lo tanto, continuaban los defensores del sistema esclavista, no era posible revertir una subhumanidad que estaba determinada por la Naturaleza. En el caso de los ind\u00edgenas, en cambio, la exclusi\u00f3n se deb\u00eda a que eran \u201cenemigos\u201d de la Uni\u00f3n, no s\u00f3lo porque no eran civilizados sino porque hab\u00edan actuado como aliados de los brit\u00e1nicos en la Guerra de la Independencia.<\/p>\n<p>\u201cEl Congreso puede, como dijimos, haber autorizado la naturalizaci\u00f3n de los indios, porque son ajenos y forasteros. Pero en su entonces estado de salvajismo, nadie habr\u00eda pensado en admitirlos como ciudadanos de una comunidad civilizada. A\u00fan m\u00e1s, las atrocidades por ellos recientemente cometidas, cuando eran aliados de Gran Breta\u00f1a en la Guerra revolucionaria, estaban sin embargo frescas en la memoria del pueblo de los Estados Unidos, quien contin\u00faa todav\u00eda alerta contra la reanudaci\u00f3n de las hostilidades indias. Nadie es capaz de suponer que alg\u00fan indio fuera o fuese capaz de disfrutar de los privilegios de un ciudadano americano, y la palabra blanco nunca fue utilizada en referencia a ellos\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, tambi\u00e9n los ind\u00edgenas fueron reducidos a la esclavitud, trasladados a las plantaciones del sur, tal como se registra en relatos y testimonios de la d\u00e9cada de 1830.<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a> En 1838 un pueblo de chocktaws que habitaban el Wabash Valley en Indiana, fueron trasladados a Alabama donde un plantador los emple\u00f3 como esclavos, tal como recoge el testimonio las entrevistas realizadas entre 1936 y 1938 por el Federal Writer\u2019s Project. M\u00e1s tarde fueron vendidos al propietario de una acer\u00eda, en Kentucky, donde llegaron a formarse como trabajadores cualificados.<\/p>\n<p>Es por todo ello que el problema del esclavismo y de la agresi\u00f3n a las comunidades ind\u00edgenas por la Uni\u00f3n est\u00e1n tan \u00edntimamente relacionadas, que ello obliga a hacer una breve referencia a la Guerra de Secesi\u00f3n, sopesando cuales fueron sus efectos en la articulaci\u00f3n de ambos fen\u00f3menos. Las aportaciones m\u00e1s recientes de la historiograf\u00eda sobre la guerra civil norteamericana autorizan convincentemente a suponer que si la Confederaci\u00f3n no hubiese atacado el Fort Sumter el 12 de abril de 1861, la Uni\u00f3n no habr\u00eda abolido la esclavitud, al menos en el futuro inmediato.<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a> Toda el enfrentamiento entre norte y sur, entre estados libres y esclavistas se deb\u00eda m\u00e1s a una cuesti\u00f3n de equilibrio pol\u00edtico en el seno de la Uni\u00f3n, que al rechazo \u00e9tico o econ\u00f3mico a la esclavitud. Aparte de los movimientos militantemente abolicionistas, que no eran min\u00fasculos \u2013se calcula que la Sociedad Antiesclavista Americana contaba en 1838 con m\u00e1s de 100.000 afiliados- y que revelan que la cuesti\u00f3n ten\u00eda un amplio \u00e1mbito de debate, el mundo pol\u00edtico norteamericano otorgaba prioridad a la estabilidad y permanencia de la Uni\u00f3n y no a la eliminaci\u00f3n de la lacra del esclavismo, aunque su vigencia cuestionara el alcance de la Declaraci\u00f3n de Independencia de 1776, redactada por Thomas Jefferson. Pero a su vez de ese equilibrio pol\u00edtico depend\u00eda la supervivencia del r\u00e9gimen esclavista. En una naci\u00f3n como los EE.UU., en plena expansi\u00f3n territorial mediante la \u201cestatalizaci\u00f3n\u201d o la trasformaci\u00f3n en territorios federales \u2013hasta que pudieran transformarse en estados de la Uni\u00f3n- de los espacios que se iban conquistando y anexando, la carrera hacia el Oeste era tambi\u00e9n una pugna por mantener el equilibrio entre estados esclavistas y estados libres de esclavitud, no s\u00f3lo porque la propia din\u00e1mica del sistema de plantaci\u00f3n y de la actividad agr\u00edcola sure\u00f1a exig\u00eda la incorporaci\u00f3n y puesta en explotaci\u00f3n de nuevas tierras, sino porque el equilibrio de fuerzas pol\u00edticas necesario en el Congreso para impedir cualquier reforma constitucional que permitiera al gobierno federal abolir la esclavitud en cada uno de los estados donde estaba permitida, depend\u00eda de que la representaci\u00f3n delos nuevos Estados que se incorporaban a la Uni\u00f3n tambi\u00e9n mantuvieran el equilibrio entre esclavistas y libres, al tiempo que se evitaba la separaci\u00f3n de la Uni\u00f3n de un n\u00famero creciente de estados, mientras el compromiso de Missouri de 1820 <a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a> continuara en vigencia, la situaci\u00f3n prolong\u00e1ndose en el tiempo har\u00eda m\u00e1s dif\u00edcil la abolici\u00f3n de la esclavitud desde el Congreso federal, en la medida que la expansi\u00f3n de los EE.UU. hacia el oeste hab\u00eda agregado nuevos estados esclavistas. Por otra parte, las propuestas abolicionistas tampoco encontraban un eco importante en los propios medios econ\u00f3micos del norte en la medida en que la producci\u00f3n agr\u00edcola del sur, y especialmente el algod\u00f3n, constitu\u00eda la principal exportaci\u00f3n norteamericana y por lo tanto una fundamental fuente de obtenci\u00f3n de divisas extranjeras, que por los mecanismos arancelarios e impositivos repercut\u00edan en beneficio del conjunto de la econom\u00eda estadounidense. La producci\u00f3n de algod\u00f3n por medio de trabajo esclavo era un producto de la demanda del mercado internacional y no un vestigio superviviente de formas econ\u00f3micas precapitalistas fen\u00f3meno.<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a> Por el contrario la econom\u00eda de plantaci\u00f3n se hab\u00eda desarrollado a la par de la expansi\u00f3n del capitalismo desde finales del siglo XVII y de forma m\u00e1s acelerada con la Revoluci\u00f3n industrial.<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a> No exist\u00edan, por lo tanto razones de incompatibilidad econ\u00f3mica, como tantas veces se ha repetido, ni tampoco se trataba del contraste entre una sociedad norte\u00f1a poco estratificada y con alta movilidad social y una sociedad sure\u00f1a aristocr\u00e1tica, sino por el contrario y con la excepci\u00f3n de la existencia de esclavos, ambas sociedades compart\u00edan rasgos comunes, como una r\u00edgida jerarqu\u00eda social, una escasa movilidad vertical y una gran desigualdad entre las diferentes clases sociales, para arriesgar la unidad de los EE.UU.<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a> Incluso exist\u00eda un evidente racismo en el Norte, a tal punto que los afro-americanos en Nueva York deb\u00edan demostrar un patrimonio m\u00ednimo no exigido a los blancos para poder votar.<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a> Pero a final de la d\u00e9cada de 1850, con la fundaci\u00f3n del Partido Republicano en sustituci\u00f3n de los Whigs, con la contribuci\u00f3n considerable del movimiento antiesclavista, y la elecci\u00f3n de Abraham Lincoln como presidente por este partido, sin el concurso de los compromisarios sudistas marc\u00f3 el punto m\u00e1s bajo del poder pol\u00edtico de estos en la Uni\u00f3n y les indujo a pensar que se hab\u00eda roto definitivamente el equilibrio que les permit\u00eda el mantenimiento de la que denominaban su \u201cpeculiaridad\u201d, la reducci\u00f3n de seres humanos a la categor\u00eda de bienes. Las condiciones para el enfrentamiento civil estaban servidas.<\/p>\n<p>Pero acabada la guerra civil y con ella el sistema esclavista, se abrir\u00eda una segunda gran expansi\u00f3n hacia el Oeste en cumplimiento del pregonado Destino Manifiesto<a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">[25]<\/a> de los EE.UU. Ahora ser\u00edan las praderas que se encontraban entre el Mississippi y las Monta\u00f1as Rocosas el nuevo objetivo de su expansi\u00f3n. La demanda incesante de la producci\u00f3n de cereales por los mercados del Este de los EE.UU. y de Europa estimulaba la expansi\u00f3n de las \u00e1reas a roturar, era ese proceso el que subyac\u00eda en el avance hacia el Far West. Para cumplir con este objetivo la administraci\u00f3n en Washington dispon\u00eda de un recurso fundamental que, a pesar de hallarse inmersa la sociedad norteamericana en un sistema que pretend\u00eda el m\u00e1s puro liberalismo econ\u00f3mico, fue utilizada para promover la ocupaci\u00f3n de tierras. Ese recurso era la titularidad federal de los territorios todav\u00eda no ocupados por la sociedad norteamericana. Los criterios de adjudicaci\u00f3n de esas tierras no fueron un\u00edvocos, una parte importante se dedic\u00f3 a estimular el tendido de las l\u00edneas ferroviarias; pero en gran proporci\u00f3n fueron distribuidas en forma de propiedades no mayores de 160 acres (64,8 Ha), que ten\u00eda como objetivo, seg\u00fan numerosos autores, la constituci\u00f3n de una s\u00f3lida y pr\u00f3spera clase de granjeros que fueran el fundamento de una yeomanry democracy, una democracia de peque\u00f1os propietarios autosuficientes. Ese fue el objetivo de la Homestead Act de 1862,<a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\">[26]<\/a> promulgada en plena guerra de Secesi\u00f3n, con la cual posiblemente el gobierno Lincoln pretend\u00eda se\u00f1alar la orientaci\u00f3n del inmediato futuro norteamericano, una vez acabadas las hostilidades, de modo tal que la expansi\u00f3n hacia el Oeste fuera tambi\u00e9n una indicaci\u00f3n a quien quisiera entenderlo, por lo tanto a quienes le apoyaban como a quienes combat\u00eda, que el triunfo de la uni\u00f3n no ser\u00eda una revancha contra el Sur, ni se permitir\u00eda la reanudaci\u00f3n de los viejos problemas entre ambas coordenadas pol\u00edtico-cardinales, el viejo enfrentamiento entre Norte y Sur ser\u00eda sustituido por una marcha conjunta hacia el Oeste ampliando la frontera en cumplimiento del Destino Manifiesto. Adem\u00e1s si atendemos a las actitudes xen\u00f3fobas e intenciones segregacionistas presentes en el Norte, manifestadas en plena guerra civil, sugieren que la intenci\u00f3n del gobierno Lincoln, en caso de obtener la victoria sobre la Confederaci\u00f3n, era la de promover una colonizaci\u00f3n exclusivamente blanca de los nuevos territorios que constitu\u00edan el Far West.<\/p>\n<p>El problema era que ese avance deb\u00eda hacerse nuevamente expulsando o recluyendo en \u00e1reas m\u00e1s lejanas y peque\u00f1as a los pueblos ind\u00edgenas ya desplazados y a los que todav\u00eda no hab\u00edan sufrido la deportaci\u00f3n como eran los pueblos de la pradera: sioux, cheyennes, lakotas, arapahos, etc. Ya antes de la guerra se hab\u00eda producido el desalojo y en muchos casos exterminio de ind\u00edgenas en Texas, antes de integrarse definitivamente a la Uni\u00f3n. Lo mismo sucedi\u00f3 en California como consecuencia de la \u201cfiebre del oro\u201d desatada en 1848. En Oreg\u00f3n, el Estado de Washington y en Utah, donde se instalaron los mormones liderados por Brigham Young, los colonos ni siquiera esperaron a que el gobierno hubiese adquirido los derechos de propiedad a los indios, para ocupar sus tierras.<a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\">[27]<\/a> Sin embargo la ocupaci\u00f3n de estos y otros territorios dependi\u00f3 siempre de la orientaci\u00f3n directa o indirecta del gobierno federal, ya que en los territorios que fueron incorpor\u00e1ndose a la Uni\u00f3n previamente hab\u00edan sido controlados por aquel, excepto los casos de California y Texas. La colonizaci\u00f3n era tambi\u00e9n el medio por el cual al poblar de forma estable el territorio se aseguraban los Estados Unidos su control definitivo y m\u00e1s tarde la incorporaci\u00f3n como estado. Por lo tanto no se trataba en general de la ocupaci\u00f3n an\u00e1rquica del Far West, mediante iniciativas privadas de grupos de colonos sino una pol\u00edtica de poblaci\u00f3n que de alguna forma, al pretender desplazar a las poblaciones aut\u00f3ctonas, reun\u00eda todas las caracter\u00edsticas de una acci\u00f3n colonial. El gobierno federal hab\u00eda intentado crear inicialmente en las zonas de las praderas del Medio Oeste un cierto compromiso entre pueblos ind\u00edgenas y colonos, reuniendo a los primeros en territorios delimitados o asegurando pasos controlados por el ej\u00e9rcito a trav\u00e9s de territorio indio, que un\u00edan el este con el Oeste del pa\u00eds. Por esos pasos, mediante tratados con las diversas tribus, pretend\u00edan que los colonos pudieran atravesar las praderas en su marcha hacia los territorios m\u00e1s all\u00e1 de las Rocosas sin riesgos de enfrentamientos, mientras el Estado garantizaba la reparaci\u00f3n de cualquier destrozo que causaran los blancos en territorio indio. Tambi\u00e9n hab\u00eda pretendido convencer a los indios que aceptaran su instalaci\u00f3n en territorios m\u00e1s reducidos, recurriendo para ello a otorgarles el control de \u00e1reas que ten\u00edan no s\u00f3lo un gran valor econ\u00f3mico sino tambi\u00e9n cultural para las tribus, como el Tratado de Fort Laramie de 1868, por el que se conced\u00eda a los sioux a perpetuidad las Black Hills, consideradas por ellos monta\u00f1as sagradas. El tratado fue el resultado de la guerra mantenida por los sioux oglala, dirigidos por Red Cloud y Crazy Horse entre 1865 y 1868, resistiendo el despliegue colonizador en Wyoming. Pero a pesar del tratado, en \u00e9ste y otros casos se generaron nuevos conflictos provocados pro al naturaleza din\u00e1mica y agresiva de la econom\u00eda norteamericana que impulsaba permanentemente a la apropiaci\u00f3n insaciable de nuevos territorios para incorporarlos a las necesidades del capitalismo vern\u00e1culo, y en el que la iniciativa privada obligaba a la intervenci\u00f3n del estado a favor de sus conciudadanos desbaratando esos acuerdos, reiniciando hostilidades que conducir\u00edan a una nueva expulsi\u00f3n o exterminio de las poblaciones ind\u00edgenas. En el caso de las Black Hills se trat\u00f3 del descubrimiento de oro. El ej\u00e9rcito norteamericano, en lugar de impedir la entrada de los buscadores de oro, como le obligaba el tratado, envi\u00f3 en 1874 al general George Armstrong Custer con una columna militar para acompa\u00f1arles. En el curso de la expedici\u00f3n atac\u00f3 repetidas veces a cazadores indios en ese territorio, hasta que fue rodeado por los sioux y cheyennes en el r\u00edo Little Big Horn y aniquilado. El ej\u00e9rcito envi\u00f3 inmediatamente una expedici\u00f3n que expuls\u00f3 a los indios de los territorios que se les hab\u00eda garantizado por el tratado, huyendo los supervivientes con su jefe Sitting Bull al Canad\u00e1. Sin embargo no iban a acabar aqu\u00ed los conflictos y padecimientos ind\u00edgenas, ya que los jefes sioux Crazy Horse (Tashunca-uitco) y Sitting Bull (Tatanka-Iyotanka) fueron asesinados al retornar de su exilio en Canad\u00e1. El primero muri\u00f3 en 1877 con una bayoneta clavada por un soldado en un puesto militar, cuando fue arrestado por el ej\u00e9rcito al haber abandonado la reserva, ya que las autoridades gubernativas tem\u00edan que encabezara una rebeli\u00f3n. Sitting Bull fue asesinado el 15 de diciembre de 1890, poco antes de que se iniciaran las ceremonias de la \u201cDanza fantasma\u201d que los sioux supervivientes se dispon\u00edan a representar. Era un rito palingen\u00e9sico en el que se promet\u00eda la expulsi\u00f3n de los blancos y la recuperaci\u00f3n por los indios de su modo de vida tradicional.<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\">[28]<\/a> Este final del jefe indio ejemplifica bastante el destino reservado a su pueblo. Los que sobrevivieron al exterminio fueron obligados no s\u00f3lo a vivir en reservas insuficientes para que pudieran vivir dignamente sino que se les someti\u00f3 a una pol\u00edtica de asimilaci\u00f3n cultural que les obligaba a abandonar sus costumbres ancestrales. El episodio en el que Sitting Bull perdi\u00f3 la vida, en el oto\u00f1o de 1890, fue la consecuencia de la prohibici\u00f3n por el delegado gubernamental, el agente indio encargado de la administraci\u00f3n de la reserva, de que los sioux pudieran reunirse para celebrar su rito, en tanto y en cuanto las autoridades gubernativas eran conscientes de la autoridad moral que a\u00fan pose\u00eda el viejo jefe. Se enviaron unos cincuenta polic\u00edas, pertenecientes al pueblo lakota para detenerlo, quienes dispararon sobre \u00e9l asesin\u00e1ndolo. Evidentemente la consigna era evitar cualquier pr\u00e1ctica o ceremonia que favoreciera un reagrupamiento ind\u00edgena y la reorganizaci\u00f3n de la resistencia y el rechazo a la marginaci\u00f3n representada por la reclusi\u00f3n en al reserva y a la aculturaci\u00f3n que pretend\u00eda el gobierno norteamericano, as\u00ed como a la reanudaci\u00f3n de la lucha para recuperar los territorios perdidos, que hab\u00edan sido garantizados en los sucesivos tratados.<\/p>\n<p>En 1866 el Congreso aprob\u00f3 una Ley de Derechos Civiles que garantizaba la igualdad ante la ley a todas las personas nacidas en los Estados Unidos, pero que, sin embargo, exclu\u00eda a los ind\u00edgenas de su jurisdicci\u00f3n.<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\">[29]<\/a> Una de las formas que se propusieron para liquidar el sistema social tradicional ind\u00edgena fue el de introducir la propiedad privada entre ellos distribuyendo parcelas a t\u00edtulo individual, mediante la ley Dawes de 1887. Previamente, a partir de 1883 la Oficina de Asuntos Indios decid\u00eda la aplicaci\u00f3n de otras medidas que iban desde la prohibici\u00f3n de sus pr\u00e1cticas religiosas, la utilizaci\u00f3n de sus lenguas y el uso obligatorio del ingl\u00e9s hasta la supresi\u00f3n de la poligamia \u2013relativamente tolerada a los mormones-, o la imposici\u00f3n a los hombres del corte de cabello. En 1893 el \u00faltimo reducto indio, la reserva de Oklahoma, donde hab\u00edan sido relegados los miembros supervivientes del Trail of Tears de la d\u00e9cada de 1830, y que era considerado por todos los pueblos ind\u00edgenas como algo peor que una c\u00e1rcel, fue liquidado como tal al suprimir los gobiernos tribales y el sistema de tenencia comunal de tierras al introducir la divisi\u00f3n y la propiedad privada individual de la misma.<a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\">[30]<\/a><\/p>\n<p>En 1890, el mismo a\u00f1o en que se hab\u00eda producido la masacre de Wounded Knee, la Oficina del Censo de los Estados Unidos anunci\u00f3 oficialmente el \u201ccierre de la frontera\u201d. La primera fase de la expansi\u00f3n norteamericana hab\u00eda culminado con la uni\u00f3n de las costas de los dos oc\u00e9anos, y parte del proclamado Destino Manifiesto se hab\u00eda cumplido. Pero el resultado no hab\u00eda sido s\u00f3lo el dominio y opresi\u00f3n de una poblaci\u00f3n, que a pesar de los padecimientos conservaba las estructuras b\u00e1sicas de su organizaci\u00f3n social y su sistema cultural, como hab\u00eda sucedido o suceder\u00eda en otros continentes. En los casos africanos y asi\u00e1ticos, todav\u00eda cab\u00eda la expectativa de que cuando se produjeran coyunturas favorables para el surgimiento de la resistencia, esta pudiera dar paso a la liberaci\u00f3n, tal como se producir\u00eda en los procesos de descolonizaci\u00f3n de la segunda posguerra, ya en el siglo XX. En cambio la expansi\u00f3n y consolidaci\u00f3n de los EE.UU. como imperio continental se hab\u00eda constituido mediante el exterminio f\u00edsico y por supuesto cultural de sociedades preexistentes a la llegada de los europeos a tierras americanas, con lo cual esa posibilidad de recuperaci\u00f3n de pueblos y culturas ancestrales quedaba definitivamente clausurado y sin posibilidad de reparaci\u00f3n de los agravios sufridos; mientras que el resto de la humanidad deb\u00eda asumir la amputaci\u00f3n sufrida por la p\u00e9rdida irreparable de unos pueblos y unas gentes que eran \u201csalvajemente\u201d m\u00e1s civilizados, m\u00e1s humanos, que los que construyeron los EE.UU. La brutalidad con que esa \u201cconquista del Oeste\u201d hab\u00eda sido realizada lleg\u00f3 a impresionar a los propios medios norteamericanos, como atestigua esta rese\u00f1a de un libro publicado en 1863, en la que su autor, llega a justificar el ejercicio de la violencia por parte de los ind\u00edgenas en la defensa de sus derechos, al citar el siguiente testimonio del sufrimiento del pueblo sioux:<\/p>\n<p>\u201cEn un encuentro del gobernador Ramsey con los indios en el cual se discut\u00eda el monto de la ayuda que el gobierno les deb\u00eda, uno de ellos, llamado Red Iron, respondiendo a una amenaza oficial, replic\u00f3 lo siguiente \u00ab. la nieve cubre la tierra, y hemos esperado largo tiempo nuestro dinero [la anualidad prometida por el gobierno de los EE.UU.]. Somos pobres; vosotros opulentos. Vuestros fuegos calientan; vuestros tepees les guardan del fr\u00edo. Nosotros no tenemos nada que comer. Hemos estado esperando mucho tiempo nuestro dinero. La estaci\u00f3n de caza ha pasado. Una gran parte de nuestro pueblo est\u00e1 enfermo por el hambre. Podemos morir porque ustedes no nos entregan el dinero. Podemos morir, y si eso sucede, dejaremos nuestros huesos sobre la tierra, as\u00ed nuestro Gran padre podr\u00e1 ver a sus ni\u00f1os Dakota muertos. Somos muy pobres. Hemos vendido nuestras tierras de caza y las tumbas de nuestros padres. Hemos vendido nuestras propias tumbas. No nos queda ning\u00fan sitio donde morir, y ustedes no nos pagar\u00e1n el dinero por nuestras tierras\u00bb. Parece dif\u00edcil una mayor elocuencia. Durante quince largos a\u00f1os los Indios han sufrido, y s\u00f3lo se han quejado. Al final los cazadores fam\u00e9licos acaban reuni\u00e9ndose; \u00bfpuede alguien sorprenderse de que se alcen y masacren a una raza que les ha robado, estafado, arruinado e insultado? \u00bfNo es sorprendente que las sangrientas escenas de 1862 no se hayan producido diez a\u00f1os antes? Nada decimos de los blancos violando a las mujeres indias \u2013 ya que esta era una pr\u00e1ctica tan frecuente antes de la guerra como para producir comentarios toda vez que se estaba pendiente del resultado de la guerra- tampoco decimos nada de los blancos civilizados, oficiales del ej\u00e9rcito de Sibley, que se rebajaron a imitar a sus feroces enemigos ofreciendo un premio por cada cabellera india, ya que nuestro autor complacientemente nos informa que los primeros pobladores de Nueva Inglaterra hicieron lo mismo\u201d.<a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\">[31]<\/a><\/p>\n<p>En su conformaci\u00f3n definitiva, los EE.UU. llevaron hasta sus \u00faltimas consecuencias el principio de res nullius: la noci\u00f3n de que la tierra inculta daba derecho de posesi\u00f3n y usufructo a aquel que decidiera cultivarla y hacerla productiva, aunque estuviera habitada. En realidad, la falta de productividad, desde la perspectiva de la econom\u00eda de mercado, clasificaba a ese territorio como \u201cdesierto\u201d, lo que permit\u00eda se\u00f1alar por una parte el \u201csalvajismo\u201d, por lo tanto la baja calidad humana de quienes en \u00e9l viv\u00edan como cazadores recolectores, y por otro el car\u00e1cter de \u201c\u00e1reas vac\u00edas\u201d, lamentablemente utilizada en los \u00e1mbitos acad\u00e9micos hasta la actualidad, que permit\u00eda su ocupaci\u00f3n y usufructo exclusivo por la nueva naci\u00f3n norteamericana, excluyendo a sus antiguos pobladores.<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\">[32]<\/a><\/p>\n<p>El principio fue enunciado en 1728 por Emeric de Vattel, en su Le Droit de gens ou principe de la loi naturelle (El derecho de gentes o principio de la ley natural), pero ya hab\u00eda sido utilizado por Hugo Grotius para justificar las pretensiones del imperialismo mercantil holand\u00e9s en el siglo XVII.<\/p>\n<p>\u201cEl cultivo de la tierra no solo merece la atenci\u00f3n de un gobier\u00adno por su gran utilidad, sino que adem\u00e1s es una obligaci\u00f3n que la naturaleza le impone al hombre. Por ende, cada naci\u00f3n est\u00e1 obligada, por ley natural, a cultivar la tierra que le ha tocado en suerte&#8230; Pueblos tales como los antiguos alemanes y ciertos t\u00e1r\u00adtaros modernos que, aunque moran en pa\u00edses f\u00e9rtiles, desde\u00f1an el cultivo de la tierra y prefieren vivir del saqueo, fracasan en el cumplimiento del deber que tienen consigo mismos, hacen da\u00f1o a sus vecinos y merecen que se les extermine como salvajes bes\u00adtias depredadoras&#8230; De ese modo, aunque la conquista de los imperios civilizados de Per\u00fa y M\u00e9xico fue una notoria usurpa\u00adci\u00f3n, el establecimiento de varias colonias en el continente de la Am\u00e9rica del Norte \u2014si se hiciera dentro de l\u00edmites justos\u2014 podr\u00eda ser enteramente legal. La gente de esas vastas extensiones de tierra m\u00e1s bien vagaba por ellas, en lugar de habitarlas\u201d.<a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\">[33]<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Bibliograf\u00eda<\/p>\n<p>Allen, Theodore W., The Invention of the White Race. Racial Oppression and Social Control, London, Verso, 1994.<\/p>\n<p>Bosch, Aurora, Historia de Estados Unidos, Barcelona, Cr\u00edtica, 2005.<\/p>\n<p>Gunderson, Gerald, \u201cThe Origin of the American Civil War\u201d, The Journal of Economic History, vol. 34, n\u00ba4 (Dec., 1974), pp. 915-940.<\/p>\n<p>Leicht Wright, J., Jr., \u201cA Note on the First Seminole War as seen by the Indians, Negroes, and Their British Advisers\u201d, The Journal of Southern History, Vol. 34, n\u00ba 4 (Nov., 1968), 565-575.<\/p>\n<p>Linebaugh, Peter, Rediker, Marcus, La Hidra de la Revoluci\u00f3n. Marineros, esclavos y campesinos en la historia oculta del Atl\u00e1ntico, Barcelona, Cr\u00edtica, 2005.<\/p>\n<p>Pessen, Edward, \u201cHow Different from Each Other Were the Antebellum North and South?\u201d, The American Historical Review, Vol. 85, n\u00ba 5 (Dec., 1980), pp. 1119-1149.<\/p>\n<p>Porter, Kenneth Wiggins, \u201cFlorida Slaves and Free Negroes in the Seminole War, 1835-1842\u201d, The Journal of Negro History, Vol. 28, n\u00ba 4 (Oct. 1943), pp. 390-421.<\/p>\n<p>Porter, Kenneth Wiggins, \u201cNegroes and the Seminole War, 1817-1818\u201d, The Journal of Negro History, Vol. 36, n\u00ba 3 (Jul., 1951), pp. 249-280.<\/p>\n<p>Surdam, David G., \u201cKing Cotton: Monarch or Pretender? The State of the Market for Raw Cotton on the Eve of the American Civil War\u201d, The Economic History Review, New Series, Vol. 51, n\u00ba 1 (Feb., 1998), pp. 113-132.<\/p>\n<p>Usner, Daniel H., Jr., \u201cAmerican Indians on the Cotton Frontier: Changing Economics Relations with Citizens and Slaves in the Mississippi River\u201d, The Journal of American History, vol. 72, n\u00ba 2 (Sep., 1985), pp. 297-317.<\/p>\n<p>Wood , Ellen Meiksins, El Imperio del Capital, Barcelona, El Viejo Topo, 2004.<\/p>\n<p>Zinn, Howard, La otra historia de los Estados Unidos, Hondarribia, Argitalexte, 1997.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Aurora Bosch, Historia de Estados Unidos, Barcelona, Cr\u00edtica, 2005, p. 227.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Daniel H. Usner, Jr., \u201cAmerican Indians on the Cotton Frontier: Changing Economics Relations with Citizens and Slaves in the Mississippi River\u201d, The Journal of American History, vol. 72, n\u00ba 2 (Sep., 1985), pp. 297-317.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Daniel H. Usner, Jr., \u201cAmerican Indians on the Cotton Frontier\u2026\u201d, op. cit., p. 302.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> En su lengua: yat&#8217;siminoli que quiere decir &#8216;pueblo libre&#8217;, <a href=\"http:\/\/www.seminoletribe.com\/history\/indian_removal.shtml\">http:\/\/www.seminoletribe.com\/history\/indian_removal.shtml<\/a> , (19\/11\/05).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Kenneth Wiggins Porter, \u201cFlorida Slaves and Free Negroes in the Seminole War, 1835-1842\u201d, The Journal of Negro History, Vol. 28, n\u00ba 4 (Oct. 1943), pp. 390-421.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Documentos de las sesiones del 25th. Congress, 1837-38, y del Sketch of the Seminole War, 1836, citados por Kenneth Wiggins Porter, \u201cFlorida Slaves and Free Negroes in the Seminole War&#8230;\u201d, op. cit., p. 393.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Kenneth Wiggins Porter, \u201cFlorida Slaves and Free Negroes in the Seminole War\u2026\u201d, op. cit., pp. 403-404 y 412-413. La segunda Guerra acab\u00f3 porque los representantes del gobierno aceptaron que indios y negros fueran trasladados al oeste, sin devolver ning\u00fan esclavo fugitivo a sus antiguos amos, pp. 418-419.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Monroe se refiere, entre otros a los agentes brit\u00e1nicos Arbuthnot, Woodbine y Ambruster, quienes hab\u00edan sido colaboradores del coronel Edward Nichols de los Royal Marines, director de acciones de hostigamiento contra los EE.UU. con motivo de la guerra de 1812, ver J. Leicht Wright, Jr., \u201cA Note on the First Seminole War as seen by the Indians, Negroes, and Their British Advisers\u201d, The Journal of Southern History, Vol. 34, n\u00ba 4 (Nov., 1968), 565-575.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Journal of the Senate of the United States of America, 1789-1873, Tuesday, November 17th, 1818, p. 10.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> \u00cddem, p. 18.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Kenneth Wiggins Porter, \u201cNegroes and the Seminole War, 1817-1818\u201d, The Journal of Negro History, Vol. 36, n\u00ba 3 (Jul., 1951), pp. 253-256.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Howard Zinn, La otra historia de los Estados Unidos, Hondarribia, Argitalexte, 1997, pp. 116-117.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> \u201cEric Foner on the role of westward expansion\u201d, <a href=\"http:\/\/www.pbs.org\/wgbh\/aia\/part4\/4i3099.html\">http:\/\/www.pbs.org\/wgbh\/aia\/part4\/4i3099.html<\/a> (11\/11\/2005).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> \u201cJames Horton on Bleeding Kansas\u201d, <a href=\"http:\/\/www.pbs.org\/wgbh\/aia\/part4\/4i3091.html\">http:\/\/www.pbs.org\/wgbh\/aia\/part4\/4i3091.html<\/a> (11\/11\/2005).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Por opresi\u00f3n racial debemos considerar la reducci\u00f3n de todos los miembros del grupo oprimido al mismo estatus y consideraci\u00f3n por el grupo opresor, que no permite el reconocimiento de grupos sociales diferenciados en aquel grupo y que en su conjunto est\u00e1n siempre en un nivel inferior al de la clase o grupo m\u00e1s subalterno de la sociedad opresora, ver Theodore W. Allen, The Invention of the White Race. Racial Oppression and Social Control, London, Verso, 1994, pp. 32- 35.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Peter Linebaugh, Marcus Rediker, La Hidra de la Revoluci\u00f3n. Marineros, esclavos y campesinos en la historia oculta del Atl\u00e1ntico, Barcelona, Cr\u00edtica, 2005, pp. 162-164. para estos autores la derrota de la rebeli\u00f3n de los servants y esclavos, as\u00ed como la recomposici\u00f3n del proletariado colonial, coincidieron con los or\u00edgenes del racismo cient\u00edfico.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Report of the decision of the Supreme court of the United States, \u201cSUPREME COURT OF THE UNITED STATES. DECEMBER TERM, 1856. DRED SCOTT VERSUS JOHN F. A. SANDFORD.\u201d<\/p>\n<p>&lt;<a href=\"http:\/\/memory.loc.gov\/cgi-bin\/query\/r?ammem\/llst:@field(DOCID+@lit(llst027div2))#0270004\">http:\/\/memory.loc.gov\/cgi-bin\/query\/r?ammem\/llst:@field(DOCID+@lit(llst027div2))#0270004<\/a>&gt;<\/p>\n<p>pp. 9-10 y 26.(15 de noviembre de 2005).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> Born in Slavery: Slave Narratives from the Federal Writers&#8217; Project, 1936-1938 Indiana Narratives, Volume V\u00a0\u201c\u00a0Indians made slaves among the Negroes\u201d, &lt; <a href=\"http:\/\/memory.loc.gov\/cgi-bin\/ampage?collId=mesn&amp;fileName=050\/mesn050.db&amp;recNum=87&amp;itemLink=r?ammem\/mesnbib:@FIELD(DOCID+@BAND(@lit(mesn\/050\/088084\">http:\/\/memory.loc.gov\/cgi-bin\/ampage?collId=mesn&amp;fileName=050\/mesn050.db&amp;recNum=87&amp;itemLink=r?ammem\/mesnbib:@FIELD(DOCID+@BAND(@lit(mesn\/050\/088084<\/a>)))&gt;, pp. (15 de noviembre de 2005).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Lincoln expres\u00f3 cuales eran sus prioridades pol\u00edticas al responderle Horace Greeley, director del Tribune de Nueva York: \u201cMi objetivo primordial en esta lucha es la salvaci\u00f3n de la Uni\u00f3n, y no el salvar ni destruir la esclavitud. Si pudiera salvar la Uni\u00f3n sin liberar ning\u00fan esclavo, lo har\u00eda; y si lo pudiera conseguir con la liberaci\u00f3n de todos los esclavos, tambi\u00e9n [&#8230;.] Aqu\u00ed he expuesto mis intenciones seg\u00fan mi visi\u00f3n del deber oficial, y no cambiaren un \u00e1pice mi deseo personal \u2013tantas veces expresado- de que todos los hombres, en todas partes , puedan ser libres\u201d, citado por Howard Zinn, La otra historia de los Estados Unidos&#8230;., op. cit., pp. 171-172. Tambi\u00e9n para evaluar las causas de la guerra civil desde la perspectiva de las similitudes y diferencias entre Norte y Sud, ver Edward Pessen, \u201cHow Different from Each Other Were the Antebellum North and South?\u201d, The American Historical Review, Vol. 85, n\u00ba 5 (Dec., 1980), pp. 1119-1149. Para argumentos que sostienen que en la lucha contra la esclavitud resid\u00eda la causa fundamental de la guerra, ver Gerald Gunderson, \u201cThe Origin of the American Civil War\u201d, The Journal of Economic History, vol. 34, n\u00ba4 (Dec., 1974), pp. 915-940.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> El Compromiso de Missouri, establec\u00eda que al norte del paralelo 36\u00ba 30\u2019 se prohib\u00eda la esclavitud en los territorios adquiridos con la compra de Luisiana.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> Tambi\u00e9n los estados del sur eran muy conscientes de la importancia de la producci\u00f3n de algod\u00f3n para la econom\u00eda del Norte y de la Uni\u00f3n en general, o al menos estaban convencidos de ello. Jefferson Davis, ped\u00eda a Tennessee que se separara de la Uni\u00f3n argumentando que \u201cel algod\u00f3n pagar\u00eda todas las deudas de guerra y sumir\u00eda a Nueva Inglaterra en la penuria y el hambre\u201d, citado por David G. Surdam, \u201cKing Cotton: Monarch or Pretender? The State of the Market for Raw Cotton on the Eve of the American Civil War\u201d, The Economic History Review, New Series, Vol. 51, n\u00ba 1 (Feb., 1998), p. 115, nota 7. sobre el peso del Sur en las consideraciones del Norte, desde la perspectiva de su importancia econ\u00f3mica, ver Edward Pessen, \u201cHow Different from Each Other Were the Antebellum North and South?\u201d, The American Historical Review, Vol. 85, n\u00ba 5 (Dec., 1980), p. 1139.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> Peter Linebaugh, Marcus Rediker, La Hidra de la Revoluci\u00f3n&#8230;., op. cit., p. 166.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> Edward Pessen, \u201cHow Different from Each Other Were \u2026\u201d, op.cit., pp. 1119-1149. Este autor sostiene, por ejemplo que los plantadores del Sur ten\u00edan las mismas actitudes y objetivos y se guiaban por las pr\u00e1cticas cl\u00e1sicas de los hombres de negocios capitalistas, p. 1146.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> Howard Zinn, La otra historia de los Estados Unidos&#8230;, op. cit., p. 170.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> La expresi\u00f3n Destino Manifiesto fue utilizada por primera vez por John L. Sullivan para justificar la anexi\u00f3n de Texas en 1845, pero en realidad era un concepto construido t\u00e1citamente desde la independencia y que significaba la voluntad de los EE.UU. de abarcar la totalidad del continente, al que sus gobernantes consideraban un espacio de expansi\u00f3n \u201cnatural\u201d como culminaci\u00f3n de la construcci\u00f3n nacional, Aurora Bosch, Historia de Estados Unidos&#8230;, op. cit., pp. 131-132. Agradezco al profesor Francesc Espinet la idea de vincular este concepto con el tema tratado en este ensayo.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> Homestead Act (1862), &lt;<a href=\"http:\/\/www.ourdocuments.gov\/doc.php?flash=true&amp;doc=31&amp;page=transcript\">http:\/\/www.ourdocuments.gov\/doc.php?flash=true&amp;doc=31&amp;page=transcript<\/a> &gt; (21\/11\/2005)<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> Aurora Bosch, Historia de Estados Unidos&#8230;, op. cit., pp. 228-229.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> En Wounded Knee, el 29 de diciembre de 1890, y en relaci\u00f3n con estos preparativos se produjo la masacre de casi 300 sioux, hombres, mujeres y ni\u00f1os en loo que la cr\u00f3nica oficial fue presentada como la \u00faltima batalla entre ind\u00edgenas y el ej\u00e9rcito norteamericano, y que los soldados consideraron la venganza por su derrota en Little Big Horn, Bowling Green State University (Ohio), \u201cThe Wounded Knee Massacre\u201d &lt;<a href=\"http:\/\/www.bgsu.edu\/departments\/acs\/1890s\/woundedknee\/WKmscr.html\">http:\/\/www.bgsu.edu\/departments\/acs\/1890s\/woundedknee\/WKmscr.html<\/a>&gt; (22\/11\/2005)<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> Aurora Bosch, Historia de Estados Unidos&#8230;, op. cit., p. 204.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> Aurora Bosch, Historia de Estados Unidos&#8230;, op. cit., p. 235.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> \u201cHeard\u2019s History of the Sioux War\u201d, North American Review, 98:1, (1864: Jan.), p. 269.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> Un libro ampliamente utilizado como el de Ciro F.S. Cardoso y H\u00e9ctor P\u00e9rez Brignoli, Historia econ\u00f3mica de Am\u00e9rica Latina, T. 2 Econom\u00edas de exportaci\u00f3n y desarrollo capitalista, Barcelona, Editorial Cr\u00edtica, 1979, utiliza el concepto\u201dcolonizaci\u00f3n de \u00e1reas vac\u00edas\u201d as\u00ed como el de \u201cfrontera\u201d, que no es un concepto geogr\u00e1fico sino cultural y denotador de civilizaci\u00f3n para referirse a los casos de Argentina, Uruguay, Brasil, Colombia y Costa Rica, pp. 63 y sig.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> Ellen Meiksins Wood, El Imperio del Capital, Barcelona, El Viejo Topo, 2004, pp. 92-93 y 116-117.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Arrasando el Far West, gestando el imperialismo. De las guerras seminolas a Wounded Knee.<\/p>\n<p>Alejandro Andreassi Cieri<\/p>\n<p>Universitat Aut\u00f2noma de Barcelona<\/p>\n<p>\u201cWe hold these truths to be self-evident, that all men are created equal, that they are endowed by their Creator with certain unalienable Rights, that among these are Life, Liberty and the pursuit of Happiness. &#8211;That to secure these rights, Governments are instituted among Men, deriving their just powers from the consent of the governed, &#8211;That whenever any Form of Government becomes destructive of these ends, it is the Right of the People to alter or to abolish it, and to institute new Government, laying its foundation on such principles and organizing its powers in such form, as to them shall seem most likely to effect their Safety and Happiness\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La cinematograf\u00eda norteamericana, ciment\u00f3 su fama y popularidad en la representaci\u00f3n de la \u201cconquista del Lejano Oeste\u201d, construyendo una \u00e9pica que a su vez aliment\u00f3 la propia leyenda cinematogr\u00e1fica, configurando su perfil de arte del siglo XX, sobre la base de la imagen mil veces repetida del avance hacia el Pac\u00edfico como una empresa individual, donde se relataba el esfuerzo de unos colonos que arriesgando su vida para instalarse como pac\u00edficos agricultores en el interior de Norteam\u00e9rica, deb\u00edan arrostrar numerosas penalidades y peligros, hasta que al final de su largo peregrinaje consegu\u00edan alcanzar la ansiada meta de asegurar las bases materiales de su condiciones de ciudadanos libres e independientes: granjeros propietarios de una peque\u00f1a pero productiva tierra. Sin embargo, esa imagen no se ajusta a la realidad de los\u00a0 hechos. La conquista del Oeste fue principalmente obra del gobierno federal, que pr\u00e1cticamente se configur\u00f3 como tal con ella confirmando su autoridad sobre los estados que constitu\u00edan la Uni\u00f3n, y los territorios ganados con esa expansi\u00f3n fueron organizados como verdaderas \u00e1reas \u201ccoloniales\u201d.[1] La imagen cinematogr\u00e1fica en cambio sirvi\u00f3 para, sin ocultar la violencia de la conquista del Oeste, equiparar la fuerza de los bandos contendientes, equilibrar la lucha entre colonos desprovistos de otro apoyo que su propio arrojo e ind\u00edgenas dispuestos a impedir que esos \u201cpac\u00edficos\u201d candidatos a la agricultura se instalasen en sus tierras. No s\u00f3lo la imagen fue absolutamente favorable a los colonos blancos, al menos hasta la cinematograf\u00eda de la d\u00e9cada de 1960-70, sino que los indios adem\u00e1s de crueles y rapaces fueron presentados como ego\u00edstas que no eran capaces de aceptar la convivencia con otros pueblos.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[31],"tags":[],"class_list":["post-551","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-eeuu"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/551","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=551"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/551\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=551"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=551"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=551"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}