{"id":561,"date":"2006-12-03T00:00:00","date_gmt":"2006-12-03T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=561"},"modified":"2020-02-28T08:51:04","modified_gmt":"2020-02-28T07:51:04","slug":"imagenes-marxistas-iii-antologia-de-textos-de-manuel-sacristan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=561","title":{"rendered":"Im\u00e1genes Marxistas III. Antologia de Textos de Manuel Sacristan"},"content":{"rendered":"<p>Creo que los t\u00e9rminos \u201cmarxismo\u201d, \u201ccomunismo\u201d, \u201csocialismo\u201d, \u201canarquismo\u201d abarcan ya cada uno de ellos formulaciones con tantos matices diferentes que, en mi opini\u00f3n, aluden m\u00e1s a tradiciones de pensamiento que a cuerpos doctrinales fijos. Y, adem\u00e1s, me parece que eso es un bien, no s\u00f3lo por lo que tiene de rectificaci\u00f3n de posibles esquematismos injustificables, sino porque en esta \u00e9poca de reflujo de las expectativas de cambio social revolucionario esa situaci\u00f3n de crisis de estructuras te\u00f3ricas supuestamente r\u00edgidas puede ayudar a remontarse a la fuente com\u00fan de la que ha salido todas esas tradiciones: socialismo, anarcosindicalismo, marxismo, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>Manuel Sacrist\u00e1n (1983)<\/p>\n<p>Ingrao no s\u00f3lo sigue estando en su sitio, sino que, adem\u00e1s, construye con mucho sentido de la realidad.<\/p>\n<p>* 18. Reserva de la Universidad de Barcelona, fondo Sacrist\u00e1n.<\/p>\n<p><u>*19. Paul K\u00e4gi.<\/u><\/p>\n<p>El mismo l\u00e9xico de Marx bastaba para darse cuenta de eso: Marx habla con desprecio de lo que \u00e9l llama <i>science<\/i>, en malintencionado anglofranc\u00e9s, y habla con orgullo de lo que llama deutsche<i> Wissenschaft<\/i>, saber alem\u00e1n, literalmente \u201cciencia alemana\u201d, igual que m\u00e1s tarde los nazis. Entre otras cosas, porque tienen en com\u00fan con \u00e9stos una tradici\u00f3n: la del idealismo alem\u00e1n. Cuando se quejaba del patriotismo de Marx, Bakunin ten\u00eda bastante raz\u00f3n (tanta cuanta Marx cuando se quejaba del paneslavismo de Bakunin).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Autores mucho menos conocidos que nuestros fil\u00f3sofos sab\u00edan hace tiempo esta novedad debilitadora del marxismo cientificista y teoricista de estructuralistas y neokantianos. Paul K\u00e4gi, por ejemplo, un viejo funcionario sindical suizo que nunca fue profesor de ninguna universidad, se hab\u00eda expresado as\u00ed en 1965: \u201cAfirmaremos: Marx encontr\u00f3 en Hegel una estimaci\u00f3n de la ciencia emp\u00edrica, pero, al mismo tiempo, un concepto de ciencia que abarca desde la ciencia emp\u00edrica hasta la doctrina de las ideas [&#8230;]\u201d \u00a01. \u201cEl trabajo cient\u00edfico de Marx y su noci\u00f3n de ciencia\u201d (1978), <i>Sobre Marx y marxismo. <\/i>Icaria, Barcelona, 1983, p. 322.\u00a0<u>Nota SLA:<\/u><\/p>\n<p>De una carpeta de res\u00famenes de Reserva de la UB, anotaciones de Sacrist\u00e1n en torno a la obra de P. Kagi, <i>La g\u00e9nesis del materialismo hist\u00f3rico. Karl Marx y la din\u00e1mica de la sociedad<\/i>. Sacrist\u00e1n cita por la edici\u00f3n alemana: <i>Genesis des historischen Materialismus. Karl Marx und die Dynamik der Gesellschaft<\/i>, Europa Verlag, 1965.<\/p>\n<p>1. Sobre su m\u00e9todo (p. 43) [Desde \u201cUtilizo por de pronto proposiciones del pr\u00f3logo a la <i>Aportaci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i>..\u201d hasta \u201c&#8230; en la medida en que \u00e9ste difiere de aquel otro texto\u201d].<\/p>\n<p>2. \u201cAfirmaremos: Marx encontr\u00f3 en Hegel una estimaci\u00f3n de la ciencia emp\u00edrica, pero al mismo tiempo un concepto de ciencia que abarca desde la ciencia emp\u00edrica hasta la doctrina de las ideas, de modo que ten\u00eda que resultar dif\u00edcil distinguir entre las ciencias. Posiblemente nos aclare esto m\u00e1s adelante el que Marx, al abandonar el modo especulativo de pensar, pudiera de todos modos recoger ideas hegelianas que sin ninguna duda pertenecen a la parte especulativa de la ciencia hegeliana\u201d (p. 54).<\/p>\n<p>Aunque este honrado socialdem\u00f3crata piadoso yerra al referir esas afirmaciones a la dial\u00e9ctica realmente practicada por Marx, la observaci\u00f3n es de cierto inter\u00e9s para el pleito de Althusser.<\/p>\n<p>3. Expone el ate\u00edsmo de Marx no por Strauss ni por Feuerbach ya que, seg\u00fan observa, las correspondientes publicaciones de estos (<i>Das Leben Jesu<\/i> [La vida de Jes\u00fas], <i>Das Wesen des Christentums<\/i> [La esencia del cristianismo]) son anteriores al entusiasmo hegeliano de Marx joven; sino por influencia de Bruno Bauer (p. 78).<\/p>\n<p>4. Ha estudiado mientras escrib\u00eda. La pol\u00e9mica con Cornu en pp. 81-82 es rid\u00edcula, porque acaba coincidiendo con \u00e9l. Al empezar a escribirla debi\u00f3 de creer que no.<\/p>\n<p>5. Algunas citas de Feuerbach.<\/p>\n<p>6. Sobre el origen de \u2018comunismo\u2019, \u2018socialismo\u201d.<\/p>\n<p>7. Que el materialismo hist\u00f3rico est\u00e1 en Buret (p. 292).<\/p>\n<p>8. Que la sobreestructura no tiene din\u00e1mica propia (p. 312).<\/p>\n<p>9. Da influencia decisiva, a trav\u00e9s de Thiers y Mignet, a <i>Plan de travaux scientifiques, n\u00e9cessaires pour organiser la soci\u00e9t\u00e9<\/i>, de Comte, 1822, 1824, nueva edici\u00f3n. Luego en el <i>Cours<\/i>, vol. 4, 1828.<\/p>\n<p>10. \u201cHay, pues, repentinamente una expresi\u00f3n ideol\u00f3gica de la impotencia [MSL: de los fil\u00f3sofos frente al mundo], como si \u00e9sta fuera un hecho econ\u00f3mico. Esos deslices permiten ver lo poco consolidada que estaba la doctrina\u201d (p. 325).<\/p>\n<p>Es muy tonta esa interpretaci\u00f3n tan determinista-economicista.<\/p>\n<p>11. Al final del cap\u00edtulo escribe (p. 342) [Desde \u201cPero todav\u00eda querr\u00eda llamar la atenci\u00f3n acerca de un hecho&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230;An\u00e1logamente la Entfremdung como proyecci\u00f3n de sentimientos humanos (en la religi\u00f3n y la filosof\u00eda) se sustituye por el concepto de ideolog\u00eda\u201d].<\/p>\n<p>12. Pasa al cap\u00edtulo sobre la <i>Miseria de la filosof\u00eda<\/i>. Empieza por recordar que tres a\u00f1os antes, Marx hab\u00eda elogiado altamente a Proudhon en la <i>Rheinische Zeitung<\/i> [Gaceta Renana]. Insiste en la superaci\u00f3n de la fase <i>Manuscritos <\/i>(pp.344-345).<\/p>\n<p>13. \u201cY as\u00ed sucesivamente. Los admirados logros de la burgues\u00eda, como el aumento de la productividad, la unificaci\u00f3n de los microestados en la naci\u00f3n, alternan con ataques a la personalidad humana: los obreros son mercanc\u00eda, admin\u00edculo de las m\u00e1quinas; esto recuerda intensamente el hilo de pensamientos de la Entfremdung de la sociedad humana\u201d (pp. 367-368).<\/p>\n<p>La tonter\u00eda consiste en pensar antidial\u00e9cticamente.<\/p>\n<p>*<u>20. Karl Korsch (1886-1961)<\/u><u>\u00a0<\/u><u>A<\/u>. Resulta interesante comparar su conducta [la de Luk\u00e1cs] con la del otro principal fil\u00f3sofo condenado, Karl Korsch, que aquel mismo a\u00f1o hab\u00eda publicado<b><i> <\/i><\/b><i>Marxismo y filosof\u00eda.<\/i> Korsch no se retract\u00f3 de su marxismo primero, tan hegelizante como el de Luk\u00e1cs, ni tampoco rectific\u00f3 su <i>izquierdismo<\/i>. Por el contrario, empez\u00f3 una larga y deprimente carrera de fundador de grup\u00fasculos comunistas radicales que desemboc\u00f3 en el aislamiento completo durante su exilio en EE.UU. Pero lo notable es que Korsch acab\u00f3 por abandonar completamente, en el curso de su vida, las posiciones hegelianas que comparti\u00f3 con Luk\u00e1cs en los veinte, mientras que \u00e9ste, que tan prontamente acept\u00f3 en pol\u00edtica el comunismo centrista de Lenin y el Gobierno sovi\u00e9tico, sigui\u00f3 siendo un marxista hegeliano hasta en las grandes obras de su vejez (<i>Est\u00e9tica<\/i>, 1963). S\u00f3lo despu\u00e9s de 1968 pareci\u00f3 algo dispuesto a revisar de verdad su pensamiento.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La comparaci\u00f3n entre Luk\u00e1cs y Korsch ilustra acerca de lo torpe que es identificar adhesi\u00f3n pol\u00edtica con homogeneizaci\u00f3n intelectual, con <i>ortodoxia<\/i>, como suele hacerlo la literatura pol\u00edtica trivial. Luk\u00e1cs se adhiri\u00f3 al comunismo estaliniano, muy antihegeliano, pero sigui\u00f3 cultivando su hegelomarxismo.\u00a0<u>B<\/u>. Cosa an\u00e1loga ocurre con los izquierdistas neopositivistas de los a\u00f1os 20 y 30. As\u00ed, por ejemplo, Korsch criticaba a Lenin, todav\u00eda en 1938, por no haber visto \u201cel punto de partida resueltamente materialista en que se basa la filosof\u00eda neopositivista\u201d. Esa cr\u00edtica est\u00e1 fuera de lugar: lo que hab\u00eda que ver y que apreciar -ya desde Mach y Bogd\u00e1nov- era, por ejemplo, el an\u00e1lisis formal que reduce, <i>s\u00f3lo para fines internos del estudio de los lenguajes cient\u00edficos,<\/i> la noci\u00f3n de objetividad a la de intersubjetividad, o la de axiomas evidentes a la de simplicidad, a eficacia deductiva, a \u201carmon\u00eda de pensamiento\u201d, como dec\u00eda Mach. Muchas de esas nociones han sido ya abandonadas, incluso en el trabajo anal\u00edtico que era su terreno propio y de origen. Pero eran apreciables (y su intenci\u00f3n cient\u00edfica sigue si\u00e9ndolo) como instrumentos destinados a traducir las afirmaciones generales y materiales sobre el mundo por enunciados de contexto interno al trabajo cient\u00edfico mismo y, por lo tanto, de manejo m\u00e1s simple formalmente exacto e inambiguo. En cambio, si esos enunciados se toman por afirmaciones sobre el mundo, entonces se tiene no el an\u00e1lisis de las teor\u00edas, no una \u201ccr\u00edtica de la experiencia\u201d, sino el neopositivismo como filosof\u00eda de tipo tradicional&#8230; <b><u>\u00a0<\/u><\/b><u>C.<\/u> Traduzco <i>Betriebsverfassung<\/i> por \u201cconstituci\u00f3n industrial\u201d creyendo que el autor [SLA: Wolfgang Abendroth] est\u00e1 pensando, aunque no lo diga expl\u00edcitamente, en temas sugeridos en la tradici\u00f3n marxista alemana, por Karl Korsch a principios de los a\u00f1os veinte. Y el l\u00e9xico hist\u00f3rico-te\u00f3rico de \u00e9ste (Arbeitsverfassung, etc.) recomienda versiones como \u201cconstituci\u00f3n del trabajo\u201d, etc.<u>\u00a0<\/u>20. A. \u201c\u00bfPara que sirvi\u00f3 el realismo de Luk\u00e1cs?\u201d (1985), <i>Pacifismo, ecolog\u00eda y pol\u00edtica alternativa<\/i>, Icaria, Barcelona, 1987<i>, <\/i>pp. 176-177.\u00a0\u00a0 20. B. \u201cLenin y la filosof\u00eda\u201d,\u00a0 <i>Sobre Marx y marxismo, op. cit<\/i>,\u00a0 pp. 180-181.\u00a0\u00a0 20. C. Nota de traductor de <i>SADP<\/i>,\u00a0 p. 48.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <u><\/u><\/p>\n<p><u>Nota SLA: <\/u><\/p>\n<p>Anotaciones de Sacrist\u00e1n sobre algunas obras de K. Korsch del fichero \u201cdial\u00e9ctica\u201d de Reserva de la Universidad de Barcelona.<\/p>\n<p><u>A. KK, <i>Marxismus und Philosophie <\/i>[Marxismo y filosof\u00eda].<\/u><\/p>\n<p>1. \u201cAl situar unilateralmente la dial\u00e9ctica en el objeto -en la naturaleza y en la historia- y caracterizar el conocimiento como un reflejo meramente pasivo y una reproducci\u00f3n de ese ser objetivo en la consciencia subjetiva, Lenin y los suyos destruyen en realidad toda relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre el <i>ser<\/i> y la <i>consciencia<\/i> y, por consecuencia necesaria, tambi\u00e9n la relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre la <i>teor\u00eda<\/i> y la <i>pr\u00e1ctica<\/i>\u201d (p. 62)<\/p>\n<p>En esta vieja inspiraci\u00f3n idealista hay siempre una fusi\u00f3n del problema de la actividad del sujeto con el de la naturaleza del producto.<\/p>\n<p>2. \u201c(&#8230;) para la concepci\u00f3n dial\u00e9ctica, <i>m\u00e9todo y contenido van inseparables<\/i>\u201d (p. 63). \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tambi\u00e9n en este punto la tradici\u00f3n dial\u00e9ctica (o sea, idealista) es imprecisa: pues es claro que no proh\u00edbe el silogismo para ning\u00fan contenido. Lo que es inseparable es la singularidad de procedimiento heur\u00edstico.<\/p>\n<p>3. p. 100 [Desde \u201cCuando, por ejemplo, muchos int\u00e9rpretes burgueses de Marx y tambi\u00e9n bastantes marxistas&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230; Pues uno de los rasgos esenciales de ese m\u00e9todo materialista-dial\u00e9ctico es que no conoce esa diferencia, sino que consiste m\u00e1s bien esencialmente en la conceptuaci\u00f3n te\u00f3rica de lo hist\u00f3rico\u201d]. Ese paso magn\u00edfico capta en mi opini\u00f3n la verdad y la inspiraci\u00f3n del esp\u00edritu dial\u00e9ctico. Al mismo tiempo, permite bien ver que eso no es ni puede ser un m\u00e9todo: es un programa. La debilidad potencialmente acient\u00edfica, pseudocient\u00edfica, de las dial\u00e9cticas consiste en no querer admitir que para la realizaci\u00f3n de ese programa de conocimiento no hay m\u00e1s \u201cm\u00e9todos\u201d, m\u00e1s instrumentos, que los comunes.<\/p>\n<p>4. pp. 126-128 [Desde \u201cEl gran defecto b\u00e1sico de este socialismo vulgar consiste en que se aferra \u201cde modo no cient\u00edfico\u201d..\u201d hasta \u201c&#8230;una cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica no habr\u00eda podido jam\u00e1s convertirse en el elemento principal de una teor\u00eda de la revoluci\u00f3n social\u201d]. La madre del cordero, como en Luk\u00e1cs. Pero dicho mucho m\u00e1s agudamente. La causa de la locura es la ortodoxia: toma la carrera intelectual de Marx desde la cr\u00edtica a la teor\u00eda como si fuera una demostraci\u00f3n, y no una aventura con curvas y rodeos. Pero qu\u00e9 bien expresa lo que ocurri\u00f3 en la cabeza de Marx. Y de esa locura idealista se desprender\u00e1 f\u00e1cilmente su cr\u00edtica de la divisi\u00f3n base-sobreestructura y de las interrelaciones<\/p>\n<p>5. \u201cEsos camaradas creen que la cuesti\u00f3n del m\u00e9todo \u201ccient\u00edfico\u201d ha quedado resuelto de una vez para todas en el m\u00e9todo emp\u00edrico de las ciencias de la naturaleza y en el correspondiente m\u00e9todo hist\u00f3rico-positivo de las ciencias de la sociedad; y no se dan cuenta de que precisamente ese m\u00e9todo, grito de guerra con el cual la clase burguesa ha conducido desde el primer momento su lucha por el poder, sigue siendo hoy el m\u00e9todo espec\u00edficamente burgu\u00e9s de investigaci\u00f3n cient\u00edfica\u201d (pp. 172-173).<\/p>\n<p>Como lo que a\u00f1ade es la pr\u00e1ctica, se puede pensar que siempre sostuvo las ciencias en su \u201climitaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p><u>B. KK, <i>Karl Marx<\/i>, Ariel, Barcelona.<\/u><\/p>\n<p>1. pp. 60-61 [Desde \u201cEste m\u00e9todo tan tremendamente devorador de contradicciones se pod\u00eda considerar&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230;en sentido materialista y liberada de su mistificaci\u00f3n, los m\u00e9todos espec\u00edficos de su ciencia materialista de la sociedad\u201d]. En el <i>Karl Marx<\/i>, Korsch escribe con una peculiar ambig\u00fcedad (a primera vista): en el asunto de la dial\u00e9ctica, como en cualquier otro, conserva modos de decir ortodoxos en los que ya no cree mucho; pero luego trabaja los conceptos de un modo original. Las frases sobre dial\u00e9ctica, aparentemente contradictorias, se pueden resolver tal vez en una nueva concepci\u00f3n, en un nuevo uso de \u201cdial\u00e9ctica\u201d que se puede ir rastreando por todo el libro. El programa es muy bueno, pero contiene todav\u00eda la err\u00f3nea afirmaci\u00f3n \u201cortodoxa\u201d de que eso es un m\u00e9todo o ciencia nueva. Mejor ser\u00eda decir que es un saber o conocimiento nuevo. Logrado, en lo que tiene de s\u00f3lido, con las ciencias de la academia.<\/p>\n<p>2. \u201cEl postulado de Hegel de que la verdad es concreta es te\u00f3ricamente exagerado y pr\u00e1cticamente irrealizable en el terreno positivo [MSL: Scientia non est de particularibus]. Pero eso Marx lo desarrolla hasta obtener un nuevo principio de conceptuaci\u00f3n en la ciencia social, principio que mantiene el car\u00e1cter hist\u00f3rico espec\u00edfico de todas las relaciones sociales y la realidad de la transformaci\u00f3n hist\u00f3rica sin abandonar la generalizaci\u00f3n y en ella misma\u201d (p. 71).<\/p>\n<p>Parece que quiere decir (si se concreta y desgermaniza la vaguedad de la formulaci\u00f3n) que Marx construye un modelo de leyes y, adem\u00e1s, considera hist\u00f3ricas estas leyes y el modelo.<\/p>\n<p>[Nota\u00a0 a\u00f1adida: De todos modos, expresa la esencia del programa de Korsch: una ciencia <i>hist\u00f3rica exacta<\/i>].<\/p>\n<p>3. \u201cMientras que con el corriente procedimiento de abstracci\u00f3n con que se forman los llamados conceptos \u201cgenerales\u201d&#8230; Marx analiza la particular forma hist\u00f3rica de la sociedad burguesa y llega as\u00ed a un conocimiento m\u00e1s general del desarrollo social, conocimiento que rebasa realmente dicha forma hist\u00f3rica burguesa\u201d (p. 72).<\/p>\n<p>Es el paso clave de la concepci\u00f3n de la dial\u00e9ctica marxiana por KK.<\/p>\n<p>4. \u201cLa moderna ciencia de la naturaleza no generaliza cualesquiera rasgos de un objeto emp\u00edricamente dado, a la vieja manera aristot\u00e9lico-escol\u00e1stica, pasando, por ejemplo, de la piedra que cae a la ley general de ca\u00edda de las piedras, sino que parte del an\u00e1lisis del caso singular en toda su particularidad, o bien procede del experimento singular realizado bajo condiciones bien precisas a la formulaci\u00f3n de la ley de la gravitaci\u00f3n universal&#8230;\u201d (p. 72)<\/p>\n<p>Buen an\u00e1lisis, aunque no se pregunta qu\u00e9 gu\u00eda el an\u00e1lisis previo a la inducci\u00f3n o abstracci\u00f3n.<\/p>\n<p>5. \u201cAn\u00e1logamente, una ciencia social rigurosa&#8230; S\u00f3lo as\u00ed lleva a ser la investigaci\u00f3n de la sociedad una ciencia exacta basada en el experimento y en la observaci\u00f3n\u201d (p. 73).<\/p>\n<p>Esta segunda parte es una analog\u00eda desmesurada, por las ideas de exactitud y de experimento.<\/p>\n<p>6. p. 89 [Desde \u201cEn su desarrollo tard\u00edo entre los \u201ceconomistas vulgares\u201d del siglo XIX&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230;la econom\u00eda se ha anquilosado hasta convertirse en una disciplina especial que no contiene ya ning\u00fan inter\u00e9s social general]. Para redondear su complicada teor\u00eda de la<i> ciencia<\/i> marxista.<\/p>\n<p>7. pp. 188-189 [Desde \u201c(&#8230;) la teor\u00eda de Marx, conscientemente progresada de la filosof\u00eda a la ciencia&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230;mediante una ciencia y una pr\u00e1ctica directamente materialista\u201d]. Se apoya en la <i>Ideolog\u00eda Alemana<\/i> y es contra el Diamat.<\/p>\n<p>8. p. 200 [Desde \u201cLo que hizo que el joven Marx, pese a su sana resistencia, sucumbiera finalmente a la filosof\u00eda hegeliana&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230;que ya en el per\u00edodo hegeliano hab\u00edan constituido el verdadero contenido oculto de los conceptos\u201d]. Una de las causas de que el texto de Korsch deslumbre es que escribe todas las interesantes agudezas que se le ocurren, aunque procedan de puntos de vista diferentes sobre la obra de Marx.<\/p>\n<p>9. p. 239: \u201c(&#8230;) al formular su principio materialista, Marx y Engels han partido desde el principio, como de cosa obvia, del hecho de que \u201cuna misma base econ\u00f3mica -misma en cuanto a las condiciones principales- puede mostrar por innumerables circunstancias emp\u00edricas diversas&#8230; infinitas variaciones y gradaciones en su manifestaci\u00f3n, las cuales s\u00f3lo se pueden entender por el an\u00e1lisis de esas condiciones emp\u00edricamente dadas\u201d (<i>K III<\/i>, MEW 25, 9.800).<\/p>\n<p>La interesante comprensi\u00f3n de este punto por Korsch, con su cita de <i>K III<\/i>, da otra luz a la cuesti\u00f3n del \u201dverdadero m\u00e9todo cient\u00edfico\u201d. Es la nueva concepci\u00f3n de la dial\u00e9ctica t\u00edpica de Korsch, la cual supone otro trato de las abstracciones, inspirado en el desarrollo hegeliano del concepto. En metodolog\u00eda positiva, el resultado es posiblemente una idiograf\u00eda cient\u00edfica, \u201cexacta\u201d al decir de Korsch.<\/p>\n<p>10. pp. 249-250 [Desde \u201cPara la determinaci\u00f3n del tipo particular de relaciones y conexiones que existen entre la \u201cbase\u201d econ\u00f3mica y la \u201csobreestructura\u201d jur\u00eddica y pol\u00edtica&#8230;\u201d hasta \u201c(&#8230;) El principal trabajo preparatorio de esa resultante determinaci\u00f3n moderna respecto de las particulares conexiones que dominan la vida pr\u00e1ctica hist\u00f3rico-social, del hombre, se debe, en forma filos\u00f3fica propia de la \u00e9poca, a la dial\u00e9ctica hegeliana, y luego, en forma ya no filos\u00f3fica, pero tampoco enteramente desprendida de la filosof\u00eda hegeliana, al materialismo dial\u00e9ctico de Marx y Engels\u201d]. Da la impresi\u00f3n de que su familiaridad con el C\u00edrculo de Viena no pudo ser muy profunda, porque s\u00f3lo as\u00ed se entiende que no perciba la abism\u00e1tica diferencia de estilo intelectual entre [Philip] Frank y Hegel-Marx. Pero sin duda Korsch quer\u00eda decir algo razonable a trav\u00e9s de oscuridad, a saber, que en historia -o, m\u00e1s korschianamente, en la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n- lo que interesa es una cosa distinta de las leyes causales conocidas en la tradici\u00f3n.<\/p>\n<p><u>C. KK, texto mecanografiado del 27.10.1931, cit. apud. Rusconi.<\/u><\/p>\n<p>1. Rusconi, XLII. \u201cTrovare l momento unitario anche epistemol\u00f3gico tra filosof\u00eda, scienza e prassi e il problema di Korsch\u201d.<\/p>\n<p>El programa es bueno y esencial a la tradici\u00f3n socialista marxista. Pero, para que no degenere en confusi\u00f3n, tiene que saber que eso no es epistemolog\u00eda en sentido etimol\u00f3gico, sino gnoseolog\u00eda. O que es ciencia no te\u00f3rica.<\/p>\n<p>2. Rusconi, XLII [Desde \u201cContra el procedimiento dial\u00e9ctico de Hegel que escinde te\u00f3ricamente&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230;Basta con que en su desarrollo dial\u00e9ctico se pueda derivar de esos conceptos otros conceptos emp\u00edricamente llenables y llenos\u201d]. La reconstrucci\u00f3n de Hegel de acuerdo con la filosof\u00eda de la ciencia moderna, tiene mucho de analog\u00eda metaf\u00f3rica y apolog\u00e9tica. La ra\u00edz es pol\u00edtica, la idea de que la dial\u00e9ctica es una noci\u00f3n imprescindible para \u201cla etimolog\u00eda de la voluntad revolucionaria\u201d.<\/p>\n<p>La confusi\u00f3n de Korsch a prop\u00f3sito de Hegel y el empirismo (l\u00f3gico) se explica porque \u00e9l oyera sobre todo el tono psicologista de aquel empirismo.<\/p>\n<p><u>D. KK, <i>Einleitung a Das Kapital <\/i>[Introducci\u00f3n a <i>El Capital<\/i>], Berlin, G. Kiepenheur, 1932<\/u>.<\/p>\n<p>1. p. 12 [Desde \u201cEn el libro primero del Capital, Marx limita s\u00f3lo formalmente su investigaci\u00f3n&#8230;\u201d hasta \u201c(&#8230;) con un procedimiento aparentemente s\u00f3lo l\u00f3gico, el material adquirido en los detalles de la investigaci\u00f3n\u201d].<\/p>\n<p>El que considere que el procedimiento axiom\u00e1tico es aparentemente l\u00f3gico indica que s\u00f3lo hab\u00eda o\u00eddo campanas sobre el mismo. Seguramente.<\/p>\n<p><u>E. KK, \u201cLenin und die Komintern, die Internationale\u201d, a\u00f1o 7, n\u00fams.10-11, pud. Rusconi, XXX\/XXXI<\/u>.<\/p>\n<p>1.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El uso de \u2018ciencia\u2019 es el especial, no \u201cciencia pura\u201d.<\/p>\n<p>Por otra parte, en el seminario sobre dial\u00e9ctica impartido en la Facultad de Econ\u00f3micas de la UB en 1984-1985, o en el mismo curso sobre metodolog\u00eda, no puedo precisarlo, el apartado dedicado a Korsh, segu\u00eda el siguiente desarrollo (Es posible, por lo dem\u00e1s, que las anteriores anotaciones fueran material de trabajo para este curso y para el de posgrado que imparti\u00f3 en la UNAM en 1982-1983):<\/p>\n<p>3.1. Atractivo del personaje: su evoluci\u00f3n, en el curso de la cual, luces y oscuridades de gran inter\u00e9s.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.2. Valent\u00eda y sinceridad.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201c(&#8230;) Hay que estar dispuesto a abandonar todas las convicciones cuando ya no coinciden con las experiencias actuales\u201d (Korsch en Hannover, conferencia 1959, en E. Gerlach,<i> K.K., M und Ph<\/i>., p.30).\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.2.1. Aunque restricciones mentales.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201c(&#8230;) El elemento cr\u00edtico aparece a\u00fan m\u00e1s claramente en el m\u00e9todo de la filosof\u00eda hegeliana que en su contenido. <i>El m\u00e9todo dial\u00e9ctico<\/i> es para Hegel el poderoso instrumento con el cual, en vez de dejar las contradicciones nacidas en la sociedad burguesa presentes las unas junto a las otras (como todav\u00eda ha hecho Ricardo), las consigue reunir -con numerosas imprecisiones, groser\u00edas y arbitrariedades te\u00f3ricas, pero con una sistematicidad de todos modos genial de mediaciones l\u00f3gicas \u201cen la Idea\u201d- en una unidad de las contradicciones entendida como proceso vivo, aunque, al mismo tiempo, de acuerdo con las necesidades de una clase que est\u00e1 reclamando el final del movimiento revolucionario y la \u201crestauraci\u00f3n\u201d, lo recubra todo con una \u201crestituci\u00f3n\u201d aparentemente completa de toda la vida metaf\u00edsica ya superada por el materialismo burgu\u00e9s temprano, incluyendo la misma dogm\u00e1tica cristiana en una metaf\u00edsica \u201cabsoluta\u201d.\u201c(<i>Karl Marx<\/i>. Barcelona, Ariel, p. 69).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.3. Continuidad a trav\u00e9s de los grandes cambios.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.4. Su primera concepci\u00f3n de la dial\u00e9ctica.\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.4.1. Versi\u00f3n tradicional de la dial\u00e9ctica en 1923, con rasgo personal. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201c(&#8230;) Modo de pensar metaf\u00edsico y modo de pensar dial\u00e9ctico: \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 a) Marx y Engels llaman <i>metaf\u00edsica<\/i> a la concepci\u00f3n que elabora en conceptos y proposiciones sueltas los fen\u00f3menos de la realidad dada de la naturaleza, (2) de la historia humana, (3) de nuestra misma actividad intelectual, y contrapone al mundo esos conceptos sueltos y esas proposiciones sueltas como verdades absolutas.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 b) Se llama, en cambio, <i>dial\u00e9ctico<\/i> al modo de pensar que concibe \u201cel entero mundo natural, hist\u00f3rico e intelectual\u201d (Engels) como un \u201cproceso de desarrollo\u201d, y para el cual, por lo tanto, no puede haber verdades absolutas. Este modo de pensar se desarrolla primero en la filosof\u00eda burguesa del siglo XIX\u201d (desde Kant hasta Hegel).\u201d (Karl Korsch, \u201cF\u00fcnfzehn Thesen \u00fcber wissenschaftlichen Sozialismus\u201d [Quince tesis sobre el socialismo cient\u00edfico] (1923), en K. Korsch,<i> Politische Texte<\/i>, Frankfurt am Main, Europ\u00e4ische Verlangsanstalt, 1974, pp. 52-53).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Observar el giro \u201cmodo de pensar\u201d (Denkweise).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.4.2. Arranque idealista anti-positivista, como Luk\u00e1cs (coet\u00e1neo y condenado), 1924.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A. \u201c(&#8230;) Esos camaradas creen que la cuesti\u00f3n del m\u00e9todo \u201ccient\u00edfico\u201d ha quedado resuelto de una vez para todas en el m\u00e9todo emp\u00edrico de las ciencias de la naturaleza y en el correspondiente m\u00e9todo hist\u00f3rico-positivo de las ciencias de la sociedad; y no se dan cuenta de que precisamente ese m\u00e9todo, grito de guerra con el cual la clase burguesa ha conducido desde el primer momento su lucha por el poder, sigue siendo hoy el m\u00e9todo <i>espec\u00edficamente burgu\u00e9s<\/i> de investigaci\u00f3n cient\u00edfica\u201d (KK,\u201d\u00dcber materialischen Dialektik\u201d, junio 1924, en KK, <i>Marxismus und Philosophie<\/i>, pp. 172-173).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Como lo que a\u00f1ade es la pr\u00e1ctica, se puede pensar que siempre sostuvo las ciencias en su \u201climitaci\u00f3n\u201d.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 B. \u201c(&#8230;) El gran defecto b\u00e1sico de este socialismo vulgar consiste en que se aferra \u201cde modo no cient\u00edfico\u201d, por decirlo de un modo marxiano, al ingenuo realismo con que el llamado buen sentido, el \u201cpeor de los metaf\u00edsicos\u201d, y, con \u00e9l, la corriente ciencia positiva de la sociedad burguesa, trazan una tajante l\u00ednea divisoria entre la consciencia y su objeto. No se dan cuenta de que es contraposici\u00f3n, que ya no subsiste del todo para la consideraci\u00f3n trascendental de la filosof\u00eda cr\u00edtica, queda totalmente abolida para la concepci\u00f3n dial\u00e9ctica (&#8230;) Pero prescindiendo de toda filosof\u00eda, est\u00e1 completamente claro que <i>sin<\/i> esa <i>coincidencia de\u00a0 consciencia y realidad<\/i>, caracter\u00edstica de toda dial\u00e9ctica, tambi\u00e9n de la marxista-materialista, coincidencia que hace que las relaciones de producci\u00f3n materiales de la \u00e9poca capitalista sean lo que son s\u00f3lo junto con las formas de consciencia en las que se reflejan tanto en la consciencia precient\u00edfica cuanto en la consciencia cient\u00edfica (burguesa) de la \u00e9poca, hasta el punto de no poder subsistir realmente sin ellas, <i>una cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica no habr\u00eda podido jam\u00e1s convertirse en el elemento principal de una teor\u00eda de la revoluci\u00f3n social<\/i>\u201d\u00a0 (<i>Ib\u00eddem<\/i>, pp. 126-128). \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La madre del cordero, como en Luk\u00e1cs. Pero dicho mucho m\u00e1s agudamente. La causa de la locura es la ortodoxia: toma la carrera intelectual de Marx desde la cr\u00edtica a la teor\u00eda como si fuera una demostraci\u00f3n, y no una aventura con curvas y rodeos. Pero qu\u00e9 bien expresa lo que ocurri\u00f3 en la cabeza de Marx. Y de esa locura idealista se desprender\u00e1 f\u00e1cilmente su cr\u00edtica de la divisi\u00f3n base-sobreestructura y de las interrelaciones\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.4.2.1. Pero trabajar\u00e1 sobre eso, no se ver\u00e1 intelectualmente forzado, como Luk\u00e1cs, a cambiar de ruta. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.4.3. A\u00fan mantiene posiciones hegeliano-luk\u00e1csianas en la <i>Antikritik<\/i> de 1930. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201c(&#8230;) Al situar unilateralmente la dial\u00e9ctica en el objeto -en la naturaleza y en la historia- y caracterizar el conocimiento como un reflejo meramente pasivo y una reproducci\u00f3n de ese ser objetivo en la consciencia subjetiva, Lenin y los suyos destruyen en realidad toda relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre el <i>ser<\/i> y la <i>consciencia<\/i> y, por consecuencia necesaria, tambi\u00e9n la relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre la <i>teor\u00eda<\/i> y la <i>pr\u00e1ctica<\/i>\u201d (KK,<i> M. und Ph<\/i>., Antikritik de 1930, p.62).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En esta vieja inspiraci\u00f3n idealista hay siempre una fusi\u00f3n del problema de la actividad del sujeto con el de la naturaleza del producto.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.4.3.1. En parte por oponerse al marxismo-leninismo. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.4.3.2. Y con el importante rechazo de la tesis de la Umst\u00fclpung, que, aunque no nueva en \u00e9l, cobra particular relieve en la <i>Antikritik<\/i>. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201c(&#8230;) El (Lenin) se imagina el paso de la dial\u00e9ctica idealista hegeliana al materialismo dial\u00e9ctico de Marx\u00a0 y Engels como un simple <i>trueque<\/i> de la concepci\u00f3n del mundo que subyace a esa dial\u00e9ctica idealista en Hegel por otra <i>concepci\u00f3n del mundo filos\u00f3fica<\/i> ya no \u201cidealista\u201d, sino \u201cmaterialista\u201d, y no parece ni barruntar que con esa \u201cinversi\u00f3n materialista\u201d de la filosof\u00eda idealista de Hegel no se puede conseguir, en el mejor de los casos, m\u00e1s que una modificaci\u00f3n <i>terminol\u00f3gica<\/i> consistente en no llamar ya al Absoluto <i>esp\u00edritu<\/i>, sino <i>materia<\/i>\u201d (<i>Ib\u00eddem<\/i>, p. 60).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.4.4. Por otra parte, desde muy pronto <i>(Marxismus und Philosophie<\/i>), noci\u00f3n <i>concreta<\/i> de la dial\u00e9ctica, m\u00e1s epistemol\u00f3gica que metodol\u00f3gica: ciencia conceptual de la historia. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201c(&#8230;) Cuando, por ejemplo, muchos int\u00e9rpretes burgueses de Marx y tambi\u00e9n bastantes marxistas de los \u00faltimos tiempos, creen poder hacer en la obra principal de Marx, <i>El Capital<\/i>, una distinci\u00f3n entre los materiales hist\u00f3ricos y los te\u00f3rico-econ\u00f3micos, prueban con solo eso que no han entendido a\u00fan nada del verdadero m\u00e9todo marxiano de cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica. Pues uno de los rasgos esenciales de ese m\u00e9todo materialista-dial\u00e9ctico es que no conoce esa diferencia, sino que consiste m\u00e1s bien esencialmente en la conceptuaci\u00f3n te\u00f3rica de lo hist\u00f3rico\u201d (<i>Ib\u00eddem<\/i>, p. 100)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ese paso magn\u00edfico capta en mi opini\u00f3n la verdad y la inspiraci\u00f3n del esp\u00edritu dial\u00e9ctico. Al mismo tiempo, permite bien ver que eso no es ni puede ser un m\u00e9todo: es un programa. La debilidad potencialmente acient\u00edfica, pseudocient\u00edfica, de las dial\u00e9cticas consiste en no querer admitir que para la realizaci\u00f3n de ese programa de conocimiento no hay m\u00e1s \u201cm\u00e9todos\u201d, m\u00e1s instrumentos, que los comunes.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.4.5. Por otra parte, tambi\u00e9n desde muy temprano, 1924, concepci\u00f3n de una ciencia dial\u00e9ctica <i>no pura<\/i>, sino revolucionaria. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201c(&#8230;) S\u00f3lo la nueva ciencia de la clase proletaria, que no es ya, ni quiere ser, como la ciencia burguesa, ciencia \u201cpura\u201d te\u00f3rica, sino, <i>al mismo tiempo, pr\u00e1ctica revolucionaria<\/i>, puede romper esas barreras\u201d (de las antinomias) (KK, \u201c\u00dcber materialischen Dialektik\u201d[Sobre el materialismo dial\u00e9ctico], junio 1924, en KK, <i>M. und Ph<\/i>., p.175).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.4.5.1. \u201cGrandeza y miseria\u00bb del\u00a0 filosofar de Korsch, salvo en los \u00faltimos a\u00f1os. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A. En el art\u00edculo \u201cCuestiones fundamentales relativas a la socializaci\u00f3n\u201d, <i>Der Arbeiterrat<\/i>, 1920, ahora en <i>Consigni di fabbrica e socializzazione <\/i>[Consejos de f\u00e1brica y socializaci\u00f3n], Bari, Laterza, 1970, Korsch propone el concepto \u201cErkenntnistheorie des revolution\u00e4ren Willes\u201d [Teor\u00eda del conocimiento de la voluntad revolucionaria], a prop\u00f3sito de su interpretaci\u00f3n de la unidad de teor\u00eda y pr\u00e1ctica en Marx (Karl Korsch,<i> Il materialismo storico<\/i>, trad. di Enzo Rota, con un saggio introductivo de Gian Enrico Rusconi, Bari, Laterza, 1972, p. XVIII).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 B. \u201c(&#8230;) Trovare l momento unitario anche epistemol\u00f3gico tra filosof\u00eda, scienza e prassi e il problema di Korsch\u201d [Encontrar el momento unitario tambi\u00e9n epistemol\u00f3gico entre filosof\u00eda, ciencia y praxis es el problema de Korsch] (Rusconi, XLIII).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El programa es bueno y esencial a la tradici\u00f3n socialista marxista. Pero, para que no degenere en confusi\u00f3n, tiene que saber que eso no es epistemolog\u00eda en sentido etimol\u00f3gico, sino gnoseolog\u00eda. O que es ciencia no te\u00f3rica. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.5. Su segunda concepci\u00f3n de la dial\u00e9ctica. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.5.1. A principios de los a\u00f1os 30, Korsch colabora en la <i>Gesellschaft f\u00fcr empirische Philosophie<\/i> [Sociedad de Filosof\u00eda emp\u00edrica] con Philip Frank, Hans Reichenbach, Ludwig von Mises. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.5.2. Nueva actitud: conservar un Hegel compatible con la nueva filosof\u00eda de la ciencia. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201c(&#8230;) En una conferencia in\u00e9dita que pronunci\u00f3 en 1931 en la \u201cGessellschaft f\u00fcr empirische Philosophie\u201d acerca del \u201cEmpirismo en Hegel\u201d,\u00a0 se arguye que la verdadera importancia de Hegel para Marx se encuentra en el trabajo de pionero de Hegel en el terreno de la investigaci\u00f3n emp\u00edrica de la sociedad. Sostiene que el m\u00e9todo de Hegel no es muy distinto del procedimiento axiom\u00e1tico de las modernas ciencias de la naturaleza. Tambi\u00e9n en Hegel toda determinaci\u00f3n conceptual dial\u00e9cticamente derivada se fundamenta con el correspondiente fen\u00f3meno emp\u00edrico. Korsch niega que exista un concepto dial\u00e9ctico de verdad an\u00e1logo al de la l\u00f3gica formal. Pero subraya \u201cla imponente ampliaci\u00f3n y el giro particular que ha dado Hegel al concepto mismo de experiencia\u201d \u201cEl concepto hegeliano de experiencia no es s\u00f3lo mucho m\u00e1s amplio que el concepto de experiencia de las ciencias naturales de hoy d\u00eda, sino que, adem\u00e1s, tiene una inclinaci\u00f3n, muy importante, para el futuro desarrollo del empirismo (&#8230;) hacia lo subjetivo, hacia la experiencia como acci\u00f3n, como pr\u00e1ctica humana, social\u201d. Korsch llama a Hegel precursor decisivo de una \u201cempiria exacta del sujeto que piensa y act\u00faa\u201d.\u201d (Erich Gerlach, en Karl Korsch, <i>Marxismus und Philosophie,<\/i> pp. 23\/24).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La confusi\u00f3n de Korsch a prop\u00f3sito de Hegel y el empirismo (l\u00f3gico) se explica porque \u00e9l oyera sobre todo el tono psicologista de aquel empirismo.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.5.2.1. M\u00e9todo de Hegel, m\u00e9todo axiom\u00e1tico, constructos te\u00f3ricos modernos. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A. \u201c(&#8230;) Contra el procedimiento dial\u00e9ctico de Hegel que escinde te\u00f3ricamente el mundo de la experiencia inmediatamente dada en parejas de conceptos opuestos para obtener de la contraposici\u00f3n de conceptos -es decir, de la contraposici\u00f3n y uni\u00f3n de dos conceptos abstractos que se niegan mutuamente- <i>el todo concreto,<\/i> pero ahora como <i>todo conceptual<\/i>, no se puede objetar nada de fondo por el hecho de que a los conceptos de oposici\u00f3n as\u00ed formados no corresponda, en el caso l\u00edmite, tomados individualmente, en la realidad emp\u00edricamente determinable nada determinado. Basta con que en su desarrollo dial\u00e9ctico se pueda derivar de esos conceptos otros conceptos emp\u00edricamente llenables y llenos\u201d (Karl Korsch, texto mecanografiado del 27\/10\/1931,. cit. apud. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Rusconi, XLIII).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La reconstrucci\u00f3n de Hegel de acuerdo con la filosof\u00eda de la ciencia moderna, tiene mucho de analog\u00eda metaf\u00f3rica y apolog\u00e9tica. La ra\u00edz es pol\u00edtica, la idea de que la dial\u00e9ctica es una noci\u00f3n imprescindible para \u201cla etimolog\u00eda de la voluntad revolucionaria\u201d.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 B. \u201c(&#8230;) Hegel entiende por experiencia (&#8230;) no s\u00f3lo la experiencia inmediata, sino los resultados que se van obteniendo mediante la elaboraci\u00f3n cient\u00edfica del \u00e1mbito espec\u00edfico que se examina, <i>exactamente igual<\/i> que el moderno procedimiento axiom\u00e1tico no tiene ya nada que ver con la experiencia directa\u201d (<i>Ib\u00eddem<\/i>, XLIII).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 C.\u201c(&#8230;) En el libro primero del <i>Capital<\/i>, Marx limita s\u00f3lo formalmente su investigaci\u00f3n al proceso de producci\u00f3n del capital; en realidad, en esta <i>parte<\/i> ha recogido y presentado al mismo tiempo el <i>conjunto<\/i> del modo de producci\u00f3n capitalista y de la sociedad burguesa que aqu\u00ed crea con todas sus formas ideol\u00f3gicas (&#8230;) como una totalidad. Eso es una consecuencia necesaria del modo de representaci\u00f3n que Marx ha tomado de la filosof\u00eda hegeliana sin alterarlo mucho formalmente, pese a la inversi\u00f3n materialista de su contenido idealista. Ese modo de representaci\u00f3n -semejante en estos a los modernos m\u00e9todos axiom\u00e1ticos de las ciencias naturales materialistas- deduce de conceptos b\u00e1sicos sencillos, con un procedimiento <i>aparentemente<\/i> solo l\u00f3gico, el material adquirido en los detalles de la investigaci\u00f3n\u201c (Karl Korsch, <i>Einleitung<\/i> a <i>Das Kapital <\/i>[Introducci\u00f3n a <i>El Capital<\/i>], Berlin, G. Kiepenhuer, 1932, p. 12, apud. Rusconi, XLIII\/XLIV).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El que considere que el procedimiento axiom\u00e1tico es aparentemente l\u00f3gico indica que s\u00f3lo hab\u00eda o\u00eddo campanas sobre el mismo.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.5.2.2. Muy libre comprensi\u00f3n de la filosof\u00eda del C\u00edrculo de Viena. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A. \u201cPara la determinaci\u00f3n del tipo particular de relaciones y conexiones que existen entre la \u201cbase\u201d econ\u00f3mica y la \u201csobreestructura\u201d jur\u00eddica y pol\u00edtica, junto con las \u201ccorrespondientes\u201d formas de consciencia, no bastan en esta forma general ni la determinaci\u00f3n conceptual filos\u00f3fica de la causalidad dial\u00e9ctica\u201d ni la \u201ccausalidad\u201d cient\u00edfico-natural complementada por \u201cinteracciones\u201d. La ciencia natural del siglo XX ha aprendido que las relaciones \u201ccausales\u201d, en cuyo descubrimiento para un determinado campo trabaja el investigador especialista en \u00e9l, no se pueden definir en la forma de un concepto de causalidad o una ley de causalidad generales, sino \u201cespec\u00edficamente\u201d para cada campo particular (Philip Frank, <i>Das Kausalgesetz und seine Grenzen<\/i>, Wien, 1932). El principal trabajo preparatorio de esa resultante determinaci\u00f3n moderna respecto de las particulares conexiones que dominan la vida pr\u00e1ctica hist\u00f3rico-social, del hombre, se debe, en forma filos\u00f3fica propia de la \u00e9poca, a la dial\u00e9ctica hegeliana, y luego, en forma ya no filos\u00f3fica, pero tampoco enteramente desprendida de la filosof\u00eda hegeliana, al materialismo dial\u00e9ctico de Marx y Engels\u201d (<i>Karl Marx<\/i>, <i>op. cit<\/i>, pp. 249-250).\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Da la impresi\u00f3n de que su familiaridad con el C\u00edrculo de Viena no pudo ser muy profunda, porque s\u00f3lo as\u00ed se entiende que no perciba la abism\u00e1tica diferencia de estilo intelectual entre [Philip] Frank y Hegel-Marx. Pero sin duda Korsch quer\u00eda decir algo razonable a trav\u00e9s de oscuridad, a saber, que en historia -o, m\u00e1s korschianamente, en la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n- lo que interesa es una cosa distinta de las leyes causales conocidas en la tradici\u00f3n.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 B. \u201c(&#8230;) La moderna ciencia de la naturaleza no generaliza <i>cualesquiera<\/i> rasgos de un objeto emp\u00edricamente dado, a la vieja manera aristot\u00e9lico-escol\u00e1stica, pasando, por ejemplo, de la piedra que cae a la ley general de ca\u00edda de las piedras, sino que parte del an\u00e1lisis del caso singular en toda su particularidad, o bien procede del experimento singular realizado bajo condiciones bien precisas a la formulaci\u00f3n de la ley de la gravitaci\u00f3n universal (&#8230;)1. An\u00e1logamente, una ciencia social rigurosa no puede proceder por simple abstracci\u00f3n de unas notas y conservaci\u00f3n de otras m\u00e1s o menos arbitrariamente escogidas para hacerse un concepto de la forma hist\u00f3ricamente dada de sociedad. Tiene que llegar al conocimiento de lo general obtenido de esa forma de sociedad mediante una investigaci\u00f3n cuidadosa y exacta de la g\u00e9nesis hist\u00f3rica de esta forma particular y, de ser posible, tambi\u00e9n a partir de la alteraci\u00f3n de su forma presente producida en circunstancias conocidas con precisi\u00f3n. S\u00f3lo as\u00ed lleva a ser la investigaci\u00f3n de la sociedad una ciencia exacta basada en el experimento y en la observaci\u00f3n\u201d (<i>Ib\u00eddem<\/i>, p. 73). \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 (1) Buen an\u00e1lisis, aunque no se pregunta qu\u00e9 gu\u00eda el an\u00e1lisis previo a la inducci\u00f3n o abstracci\u00f3n. Esta segunda parte es una analog\u00eda desmesurada, por las ideas de exactitud y de experimento.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.5.2. La culminaci\u00f3n de esta \u00e9poca es el <i>Karl Marx<\/i>, obra de muchos planos y muchas restricciones mentales, con restos de anteriores y anticipaci\u00f3n de las siguientes. La intervenci\u00f3n de Brecht.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.6. \u00daltima presentaci\u00f3n de la dial\u00e9ctica. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.6.1 Negaci\u00f3n del sistema dial\u00e9ctico (Diamat) en el <i>Karl Marx <\/i>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A. \u201c(&#8230;) Como investigaci\u00f3n rigurosamente emp\u00edrica que es de determinadas formas sociales hist\u00f3ricas, la ciencia social materialista de Marx no necesita ninguna fundamentaci\u00f3n filos\u00f3fica semejante\u201d (<i>Ib\u00eddem<\/i>, p. 187) .\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 B. \u201c(&#8230;) la teor\u00eda de Marx, conscientemente progresada de la filosof\u00eda a la ciencia; (&#8230;) La \u00fanica raz\u00f3n por la cual los fil\u00f3sofos materialistas Marx y Engels, a partir de un determinado punto de su desarrollo (y con m\u00e1s consecuencia que los que inicialmente les hab\u00edan precedido en este sentido, Feuerbach y Moses Hess) se han vuelto de espaldas a toda filosof\u00eda, tambi\u00e9n a la materialista, consiste en que quisieron rebasar el materialismo de la\u00a0 filosof\u00eda mediante una ciencia y una pr\u00e1ctica directamente materialista\u201d (<i>Ib\u00eddem<\/i>,<i> <\/i>pp. 188-189).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se apoya en la <i>Ideolog\u00eda Alemana<\/i> y es contra el Diamat.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.6.2. Desformalizaci\u00f3n del hegelismo de Marx. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.6.2.1. Muy original, pero dentro de la tradici\u00f3n, a prop\u00f3sito de la distinci\u00f3n m\u00e9todo-sistema en la filosof\u00eda hegeliana. Karl Marx. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201c(&#8230;) Lo que hizo que el joven Marx, pese a su sana resistencia, sucumbiera finalmente a la filosof\u00eda hegeliana para todo un importante per\u00edodo de su vida fue precisamente la circunstancia de que Hegel, pese a toda la mistificaci\u00f3n especulativa, ha llevado a la investigaci\u00f3n de la historia de la sociedad y del llamado \u201cEsp\u00edritu\u201d algo m\u00e1s que la actitud del investigador de la naturaleza (&#8230;) En el fondo, Marx no ha seguido nunca m\u00e1s que <i>al investigador natural de la sociedad <\/i>Hegel, al que ha cre\u00eddo descubrir bajo el disfraz mistificador del fil\u00f3sofo idealista. Ha abandonado a Hegel inmediatamente, en cuanto que ha cre\u00eddo poder representar de modo directo las conexiones de los hombres y las cosas, que ya en el per\u00edodo hegeliano hab\u00edan constituido el verdadero contenido oculto de los conceptos\u201d (<i>Ib\u00eddem<\/i>, p. 200)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Una de las causas de que el texto de Korsch deslumbre es que escribe todas las interesantes agudezas que se le ocurren, aunque procedan de puntos de vista diferentes sobre la obra de Marx.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.6.3. Eliminaci\u00f3n de las categor\u00edas hegelianas en una versi\u00f3n contenidista, no formal, de la dial\u00e9ctica.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201c(&#8230;) La \u201ccontradicci\u00f3n\u201d hegeliana<i> se sustituye<\/i> por la lucha de clases sociales, la \u201cnegaci\u00f3n\u201d dial\u00e9ctica se sustituye por el proletariado, y la \u201cs\u00edntesis\u201d dial\u00e9ctica por la revoluci\u00f3n proletaria y el paso a un estadio hist\u00f3rico superior de desarrollo de la sociedad\u201d (<i>Ib\u00eddem<\/i>, p. 203).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 V\u00e9ase comentario a ficha 65 [Texto 3.621]\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.6.4. Dial\u00e9ctica y teor\u00eda de juegos de estrategia (Gerlach). \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201c(&#8230;) Desde este punto de vista (el del <i>Karl Marx<\/i>) no es posible deducir dial\u00e9cticamente del marxismo la necesidad de la victoria del socialismo. El marxismo es simplemente ciencia social referida a la acci\u00f3n de la clase trabajadora, ciencia de la cual esa clase se puede servir para el an\u00e1lisis te\u00f3rico y para la transformaci\u00f3n pr\u00e1ctica. \u201cLa revoluci\u00f3n social del proletariado es la acci\u00f3n de los seres humanos que se encuentran unidos como clase social determinada y en lucha con otras clases sociales; contiene todas las posibilidades y todos los riesgos vinculados a semejante aspiraci\u00f3n real y pr\u00e1ctica\u201d (KM). La teor\u00eda de los \u201cjuegos de estrategia\u201d es la expresi\u00f3n cient\u00edfica moderna de esa concepci\u00f3n\u201d (E. Gerlach, en KK, <i>M. und Ph<\/i>, p.27)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.6.5. La \u201cciencia emp\u00edrica\u201d marxista, fruto de la dial\u00e9ctica concreta contenidista. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.6.5.1. Ciencia hist\u00f3rica exacta (Althusser). \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A. \u201c(&#8230;) El postulado de Hegel de que la verdad es concreta es te\u00f3ricamente exagerado y pr\u00e1cticamente irrealizable en el terreno positivo . Pero eso Marx lo desarrolla hasta obtener un nuevo principio de conceptuaci\u00f3n en la ciencia social, principio que mantiene el car\u00e1cter hist\u00f3rico espec\u00edfico de todas las relaciones sociales y la realidad de la transformaci\u00f3n hist\u00f3rica sin abandonar la generalizaci\u00f3n y en ella misma\u201d (<i>Karl Marx<\/i>, <i>op. cit,<\/i> p.71)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Parece que quiere decir (si se concreta y desgermaniza la vaguedad de la formulaci\u00f3n) que Marx construye un modelo de leyes y, adem\u00e1s, considera hist\u00f3ricas estas leyes y el modelo. De todos modos, expresa la esencia del programa de Korsch: una ciencia <i>hist\u00f3rica exacta<\/i>.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 B. \u201c(&#8230;) Las \u00fanicas leyes aut\u00e9nticas en la ciencia de la sociedad son (&#8230;) leyes de desarrollo\u201d (<i>Ib\u00eddem<\/i>, p. 74).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.6.5.1.1. Con\u00a0 muy buena captaci\u00f3n de Marx en \u201codres nuevos\u00bb.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201c(&#8230;) Mientras que con el corriente procedimiento de abstracci\u00f3n con que se forman los llamados conceptos \u201cgenerales\u201d de los te\u00f3ricos sociales burgueses no es posible conceptuar ning\u00fan estadio real del desarrollo, Marx consigue con su transformaci\u00f3n racional del principio dial\u00e9ctico de la filosof\u00eda hegeliana la \u00fanica forma de generalizaci\u00f3n posible en una ciencia social practicada como ciencia rigurosa seg\u00fan el modelo de las ciencias de la naturaleza m\u00e1s desarrolladas. Los investigadores burgueses de la sociedad, que aparentemente estudian la sociedad en general , quedan presos en las categor\u00edas particulares de la sociedad burguesa. Marx analiza la particular forma hist\u00f3rica de la sociedad burguesa y llega as\u00ed a un conocimiento m\u00e1s general del desarrollo social, conocimiento que rebasa realmente dicha forma hist\u00f3rica burguesa\u201d (<i>Ib\u00eddem<\/i>, p. 72).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Es el paso clave de la concepci\u00f3n de la dial\u00e9ctica marxiana por KK.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.6.5.2. Reconocimiento de que esa ciencia tiene un estatuto epistemol\u00f3gico diferente del de la \u00abciencia burguesa\u201d, porque \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.6.5.2.1. Es \u00absocial\u201d \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201c(&#8230;) En su desarrollo tard\u00edo entre los \u201ceconomistas vulgares\u201d del siglo XIX y de modo completo ya con los representantes actuales de la econom\u00eda ni siquiera \u201cpol\u00edtica\u201d o \u201csocial\u201d sino \u201cpura\u201d, la econom\u00eda se ha anquilosado hasta convertirse en una disciplina especial que no contiene ya ning\u00fan inter\u00e9s social general\u201d (<i>Ib\u00eddem<\/i>, p. 62).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Para redondear su complicada teor\u00eda de la<i> ciencia<\/i> marxista.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.6.5.2.2. Es cr\u00edtica. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201c(&#8230;) La ciencia marxista representa frente a los principios burgueses las nuevas concepciones y aspiraciones de esta clase oprimida en la sociedad burguesa. En este sentido no es una ciencia positiva, sino una ciencia cr\u00edtica\u201d (<i>Ib\u00eddem<\/i>, p.80).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.6.6. Esta concepci\u00f3n busca aunar la desmesura del programa hegelizante juvenil con el buen sentido epistemol\u00f3gico, que se aprecia en las claras distinciones.\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.6.7. Pero resulta evidente que el Korsch maduro es ambiguo acerca de la \u00abdial\u00e9ctica\u201d. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.6.7.1. Pero en esa ambig\u00fcedad se puede apreciar una concepci\u00f3n positiva, original, con un defecto importante. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201c(&#8230;) Este m\u00e9todo tan tremendamente devorador de contradicciones se pod\u00eda considerar -con s\u00f3lo admitir que su \u201cprematuro\u201d cierre por Hegel con la sociedad burguesa, su estado, su filosof\u00eda, su religi\u00f3n y su arte es una violaci\u00f3n del m\u00e9todo revolucionario por el sistematizador conservador como <i>abierto<\/i> para recibir un contenido nuevo y tan plenamente contradictorio como es el movimiento de la clase y la revoluci\u00f3n proletarias. Lassalle y, durante alg\u00fan tiempo, Proudhon creyeron seriamente que el m\u00e9todo pod\u00eda dar de s\u00ed semejante tarea.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Marx y Engels vieron claro que los viejos odres de la dial\u00e9ctica idealista burguesa no val\u00edan ya para el nuevo vino del materialismo proletario. Han conservado ciertamente, para los varios principios met\u00f3dicos que han desarrollado en su investigaci\u00f3n social, el nombre gen\u00e9rico de \u201cdial\u00e9ctica\u201d (materialista), y tambi\u00e9n han \u201ccoqueteado\u201d a veces con la forma externa de expresi\u00f3n de la filosof\u00eda hegeliana. Pero materialmente han roto del todo con la filosof\u00eda idealista de Hegel. Han puesto la dial\u00e9ctica sobre una base materialista en vez de idealista. Marx y Engels desarrollaron, partiendo de la dial\u00e9ctica de Hegel invertida en sentido materialista y liberada de su mistificaci\u00f3n, los m\u00e9todos espec\u00edficos de su ciencia materialista de la sociedad\u201d (<i>Ib\u00eddem<\/i>, pp. 60-61). \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En el <i>Karl Marx<\/i>, Korsch escribe con una peculiar ambig\u00fcedad (a primera vista): en el asunto de la dial\u00e9ctica, como en cualquier otro, conserva modos de decir ortodoxos en los que ya no cree mucho; pero luego trabaja los conceptos de un modo original. Las frases sobre dial\u00e9ctica, aparentemente contradictorias, se pueden resolver tal vez en una nueva concepci\u00f3n, en un nuevo uso de \u201cdial\u00e9ctica\u201d que se puede ir rastreando por todo el libro. El\u00a0 programa es muy bueno, pero contiene todav\u00eda la err\u00f3nea afirmaci\u00f3n \u201cortodoxa\u201d de que eso es un m\u00e9todo o ciencia nueva. Mejor ser\u00eda decir que es un saber o conocimiento nuevo. Logrado, en lo que tiene de s\u00f3lido, con las ciencias de la academia.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.6.8. Y, dicho sea de paso, su imponente forcejeo en el<i> Karl Marx <\/i>entre epistemolog\u00eda standard y aspiraciones marxiano-praxiol\u00f3gicas da a veces frutos notables, muy korschianos.\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201c(&#8230;) al formular su principio materialista, Marx y Engels han partido desde el principio, como de cosa obvia, del hecho de que \u201cuna misma base econ\u00f3mica -misma en cuanto a las condiciones principales-\u00a0 puede mostrar por innumerables circunstancias emp\u00edricas diversas&#8230; infinitas variaciones y gradaciones en su manifestaci\u00f3n, las cuales s\u00f3lo se pueden entender por el an\u00e1lisis de esas condiciones emp\u00edricamente dadas\u201d (<i>K III<\/i>, MEW 25, 9.800) (<i>Ib\u00eddem<\/i>, p. 239).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La interesante comprensi\u00f3n de este punto por Korsch, con su cita de <i>K III<\/i>, da otra luz a la cuesti\u00f3n del \u201dverdadero m\u00e9todo cient\u00edfico\u201d. Es la nueva concepci\u00f3n de la dial\u00e9ctica t\u00edpica de Korsch, la cual supone otro trato de las abstracciones, inspirado en el desarrollo hegeliano del concepto. En metodolog\u00eda positiva, el resultado es posiblemente una idiograf\u00eda cient\u00edfica, \u201cexacta\u201d al decir de Korsch. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.7. El abandono de la dial\u00e9ctica. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.7.1. Observaci\u00f3n de Gerlach para 1931: ya dial\u00e9ctica no es para Korsch l\u00f3gica ni super-l\u00f3gica. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sobre Karl Korsch, \u201cA Non-dogmatic Approach to Marxism\u201d, <i>Politics<\/i>, 1946, escrito en 1931 al principio: \u201cAqu\u00ed la dial\u00e9ctica no se entiende como una \u201csuperl\u00f3gica\u201d de la que uno se sirve como de la l\u00f3gica com\u00fan, sino de manera \u201csubjetivista\u201d y \u201cactivista\u201d, como el modo en que en una \u00e9poca revolucionaria las clases, los grupos, los individuos producen ideas nuevas, disuelven los existentes sistemas del saber y los substituyen por \u201csistemas m\u00e1s flexibles o, en el mejor de los casos, por ning\u00fan sistema, sino por la libre aplicaci\u00f3n sin trabas del pensamiento al curso cambiante del proceso\u201d\u00a0 (E. Gerlach, en KK, <i>Marxismus und Philosophie<\/i>, pp. 24-25).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.7.2. Rechazo de la dial\u00e9ctica en 1937. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201c(&#8230;) No s\u00f3lo en su mistificadora forma hegeliana, sino tambi\u00e9n en su transformaci\u00f3n racional marxista, la dial\u00e9ctica tiene determinados rasgos que no se armonizan plenamente con la principal tendencia de la investigaci\u00f3n marxiana, la cual es revolucionaria y progresista, antimetaf\u00edsica y rigurosamente cient\u00edfica y emp\u00edrica\u201d (Karl Korsch, \u201cThe Old Hegelian Dialectic and the New Materalistic Science\u201d en <i>International Council Corresponde for Theory and Discussion<\/i>, oct. 1937, citado del manuscrito por Erich Gerlach en \u201cDie Entwicklung des Marxismus von der revolution\u00e4ren Philosophie zur wissenschaflichen Theorie des proletarischen Handelns bei Karl Korsch\u201d, Introducci\u00f3n a Karl Korsch, <i>Marxismus und Philosophie<\/i>, herausgegeben und eingeleiltet von Erich Gerlach, Frankfurt am Main, Europ\u00e4ische Verlagsanstalt, 1966, pp. 22\/23).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3.7.3. El programa de \u00abreconstrucci\u00f3n\u00bb de Marx.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p><u>21. Karel Kos\u00edk (1926-2003) <\/u><\/p>\n<p>Karel Kosik se\u00f1al\u00f3 [<i>Dial\u00e9ctica de lo concreto,<\/i> M\u00e9xico, 1967, pp. 152-153] la <i>Introducci\u00f3n<\/i> de 1857 a la <i>Contribuci\u00f3n a la Cr\u00edtica de la Econom\u00eda Pol\u00edtica<\/i> como el lugar de Marx en que se asienta la distinci\u00f3n entre la g\u00e9nesis social de un producto (en aquel caso el arte griego) y su validez o vigencia. La concepci\u00f3n que acabamos de estudiar, seg\u00fan la cual la econom\u00eda pol\u00edtica inglesa nace vinculada a una clase, de la que son expresi\u00f3n sus mejores autores (se\u00f1aladamente Ricardo), pero es, sin embargo, ciencia, producto sin m\u00e1s inter\u00e9s que \u201cel pensamiento desinteresado\u201d, permite sustituir la fecha en que se fij\u00f3 Kosik por los primeros a\u00f1os 1840.\u00a0<a name=\"OLE_LINK1\"><\/a>21. \u201cKarl Marx como soci\u00f3logo de la ciencia\u201d,\u00a0 <i>mientras tanto, <\/i>n\u00ba 16-17, 1983,\u00a0 p.18.<\/p>\n<p><u>Nota SLA:<\/u><\/p>\n<p>De una de las carpetas de res\u00famenes de Reserva de UB<i>,<\/i> estas anotaciones de Sacrist\u00e1n sobre <i>Dial\u00e9ctica de lo concreto<\/i> de Karel Kos\u00edk, seg\u00fan la traducci\u00f3n castellana de Adolfo S\u00e1nchez V\u00e1zquez, editada en M\u00e9xico por Grijalbo en 1967.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p><u>22. Paul Langevin (1872-1946)<\/u><u>\u00a0<\/u>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <u>A.<\/u> La perplejidad en que ha sumido a f\u00edsicos y fil\u00f3sofos la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica, que parece hacer quebrar nociones cosmol\u00f3gicas b\u00e1sicas -como las de causa y determinaci\u00f3n- en su concepci\u00f3n tradicional, es la ocasi\u00f3n m\u00e1s clara que la realidad presenta hoy a la raz\u00f3n para que despliegue su \u201ct\u00e1ctica intelectual\u201d. Todos los fil\u00f3sofos marxistas est\u00e1n de acuerdo en algunas actitudes fundamentales respecto de este problema: se niegan a aceptar f\u00f3rmulas como las de \u201cdisoluci\u00f3n de la materia\u201d, \u201clibertad de la materia\u201d, y otras semejantes que les recuerdan los intentos de la \u201capolog\u00e9tica del siglo pasado, cuando intentaba deducir la libertad de la p\u00e9rdida de peso de una sustancia quemada\u201d. Ante todo, el pensamiento marxista rechaza la soluci\u00f3n neopositivista de considerar irresoluble -y, por tanto, s\u00f3lo aparente- todo problema que se plantee en t\u00e9rminos de realidad y no de vivencias. Las siguientes l\u00edneas de P. Langevin pueden leerse como caracter\u00edsticas. \u201cYo creo que es dif\u00edcil de ser un f\u00edsico experimental sin creer en la realidad no s\u00f3lo de los dem\u00e1s f\u00edsicos, sino tambi\u00e9n del mundo&#8230; Si se considera desprovista de sentido toda afirmaci\u00f3n referente a la realidad del mundo externo, si se considera el car\u00e1cter esencialmente colectivo de nuestra ciencia como resultante de nuestro contacto com\u00fan&#8230;, si se habla entonces de una intersubjetividad, confieso que veo sin duda subjetividades, pero no veo c\u00f3mo se puede hablar de intersubjetividad, pues en aquel caso cada uno de nosotros est\u00e1 encerrado en su papel de sujeto&#8230;, ya que no hay realidad externa sobre la cual nos veamos incitados a obrar.\u201d\u00a0<u>B. Dos notas.<\/u><u><\/u>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 1. Puede Heidegger llevar raz\u00f3n cuando afirma \u201cque en la moderna f\u00edsica at\u00f3mica se prepara un cambio de la relaci\u00f3n (del hombre) al objeto, cambio que, a trav\u00e9s de la t\u00e9cnica moderna, modifica todo el tipo humano de representaci\u00f3n\u201d (<i>SG<\/i> 19). As\u00ed lo piensan tambi\u00e9n los grandes f\u00edsicos. Pero este hecho precisamente prueba que la raz\u00f3n es el camino \u201cesencial\u201d por el que se descubren horizontes que superan los antiguos. Y la raz\u00f3n ha superado ya tantos, se ha superado ya a s\u00ed misma tantas veces entre dolorosas contradicciones que no parece insensato esperar con un gran cosm\u00f3logo contempor\u00e1neo que sepa tambi\u00e9n esta vez aplicar su \u201ctactique intellectuelle\u201d (Paul Langevin, <i>La Pens\u00e9e et l\u00b4Action <\/i>[El pensamiento y la acci\u00f3n]<i>,<\/i> 1950, p. 241).\u00a0<u>2<\/u>. En una filosof\u00eda que valore positivamente el sentido com\u00fan ser\u00eda sin duda cuesti\u00f3n ociosa la que preguntara por los motivos de una dilataci\u00f3n, por as\u00ed decirlo, de la epistemolog\u00eda en gnoseolog\u00eda, de la teor\u00eda de la ciencia en doctrina general del conocimiento. Lo mismo vale, con m\u00e1s o menos matices, de toda filosof\u00eda racionalista en el m\u00e1s amplio sentido. Uno de los f\u00edsicos te\u00f3ricos contempor\u00e1neos m\u00e1s sensibles a las cuestiones gnoseol\u00f3gicas suscitadas por el desarrollo de su ciencia formula en cierto momento el desequilibrio surgido entre el pensar y el nuevo pensamiento cient\u00edfico como un mero atraso de los productos de la capacidad humana de abstracci\u00f3n, y no como una ruptura inevitable e insalvable. \u00a022. A. \u201cFilosof\u00eda\u201d (1958),\u00a0 <i>Papeles de filosof\u00eda, op. cit,<\/i> pp. 177-178.\u00a0\u00a0 22.B.1. <i>Las ideas gnoseol\u00f3gicas de Heidegger<\/i> (1959), Cr\u00edtica, Barcelona, 1995, p. 231.\u00a0\u00a0 22.B.2.\u00a0 <i>Ibidem<\/i>, pp. 75-76.*<b><u>\u00a0<\/u><\/b><u>23. Anatoli Vas\u00edlievich Lunacharski (1875-1933).<\/u>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero sin las consecuencias que esas rupturas [la de Lenin y Bogd\u00e1nov]\u00a0 tuvieron -o cubrieron como pretextos- en la \u00e9poca de Stalin. Lunacharski, el miembro m\u00e1s fantasioso del bolchevismo positivista de principios de siglo, inspirador de la idea del socialismo como \u201cconstrucci\u00f3n de Dios\u201d (y excelente ejemplo temprano de la facilidad con que el positivista depone nocturnamente su sobriedad diurna), fue en los comienzos de la URSS un dirigente muy influyente en la pol\u00edtica cultural.\u00a01.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201cEl filosofar de Lenin\u201d (1970), <i>Sobre Marx y marxismo<\/i>, <i>op. cit<\/i>,\u00a0 p. 140, nota 5\u00a0<u>Nota SLA: <\/u><\/p>\n<p><u>I.\u00a0 Pol\u00edtica exterior y guerra fr\u00eda.<\/u><\/p>\n<p><u>A. <\/u>1981: \u201cY no hay duda de que el gobierno de Mosc\u00fa ha intervenido estos \u00faltimos a\u00f1os, m\u00e1s que en otras \u00e9pocas, en desarrollos pol\u00edticos fuera de sus fronteras e incluso lejos de ellas. Pero no se puede olvidar que lo ha hecho al mismo tiempo o despu\u00e9s de las potencias occidentales; van, por ejemplo, dieciocho a\u00f1os desde la intervenci\u00f3n occidental que configur\u00f3 violenta y duramente la situaci\u00f3n en el \u00c1frica del centro-oeste hasta la intervenci\u00f3n sovi\u00e9tica en esa \u00e1rea y un cuarto de siglo desde la intervenci\u00f3n norteamericana que estructur\u00f3 a su servicio el Oriente Medio hasta la intervenci\u00f3n sovi\u00e9tica en Afganist\u00e1n, la cual por otra parte, se puede entender como r\u00e9plica al proyecto norteamericano de rearme nuclear en Europa y de intervenci\u00f3n en la zona del Golfo P\u00e9rsico. Desde luego que consideraciones as\u00ed no deben servir para \u201cdisculpar\u201d la pol\u00edtica exterior de Mosc\u00fa. Sirven s\u00f3lo para recordar que no se puede entender nada si no se contempla en su contexto. Y es el contexto entero lo que hemos de rechazar, no s\u00f3lo las tard\u00edas (y reducidas) respuestas moscovitas a cuarenta a\u00f1os de dominio e intervenci\u00f3n del poder norteamericano en todo el mundo.\u201d<\/p>\n<p><u>B. 1982<\/u>: \u201cDesde el primer momento, un observador fr\u00edo que intente ver los dos lados superando sus simpat\u00edas, tendr\u00e1 que reconocer que tambi\u00e9n el gobierno sovi\u00e9tico entra en esta din\u00e1mica, en esta l\u00f3gica de la carrera de armamentos, de una manera m\u00e1s o menos inevitable. Es una cosa que entre gentes de izquierda social&#8230;se dice pocas veces, y quiz\u00e1 a alguno le parezca criticable lo que voy a decir. Pero habr\u00eda que decir, creo yo, que los cohetes sovi\u00e9ticos SS-20 aunque son t\u00e9cnicamente muy inferiores y por tanto mucho menos agresivos que los cohetes que los americanos nos invitan a tener (los proyectiles de crucero y los \u201cPershing\u201d) de todas maneras no son claramente tampoco un arma defensiva. Son unos cohetes m\u00f3viles, de alcance medio, y por regla general un cohete de alcance medio nunca es un cohete defensivo, siempre est\u00e1 pensado no para asustar al contrario, sino m\u00e1s bien para percutirle.<\/p>\n<p>Desde luego que es perfectamente explicable que la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica haya entrado desde el primer momento en esta l\u00f3gica del armamento por la sencilla raz\u00f3n que todos conocemos, de que la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica es un pa\u00eds primero sitiado, cercado desde 1917 hasta 1939. Y en 1939-40 dej\u00f3 de ser sitiado para ser invadido. Es decir: que un pa\u00eds que realmente ha estado siempre sometido a un cerco y lo sigue estando hoy&#8230; De modo que no es que haga ahora un reproche muy unilateral a la pol\u00edtica sovi\u00e9tica. Se comprende muy bien que hayan entrado en esa carrera porque tienen una situaci\u00f3n de pa\u00eds sitiado desde siempre. Pero el hecho es que sobre todo la gente que nos hemos educado en una tradici\u00f3n comunista nunca habr\u00edamos imaginado, desde el punto de vista de Marx y de Engels, a una sociedad socialista rearm\u00e1ndose constantemente. Ah\u00ed hay sin duda una importante y desgraciada discrepancia entre los ideales de la gente que nos hemos educado como comunistas y la realidad de la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Referencias: 1. A .\u201cR\u00e9plica a la comunicaci\u00f3n de Vicen\u00e7 Fisas\u201d,<i>mientras tanto<\/i> 4, p. 36.\u00a0\u00a0\u00a0 5. B. \u201cA prop\u00f3sito del peligro de guerra\u201d,<i>Pacifismo, ecologismo y pol\u00edtica alternativa,\u00a0 op. cit,<\/i>\u00a0 pp. 83-84.<\/p>\n<p><b><u>\u00a0<\/u><\/b><\/p>\n<p><u>II. Causa de la crisis del marxismo (1979)<\/u>: \u201cPero hay tambi\u00e9n factores externos de gran importancia. Una nueva evidencia en el sentido extensional, es decir, evidencia para m\u00e1s gente, de que la revoluci\u00f3n sovi\u00e9tica no ha sido la revoluci\u00f3n que abriera camino a una nueva sociedad emancipada. Esto hasta con exageraci\u00f3n. Hoy se empieza ya a ignorar absurdamente las cosas que s\u00ed ha sido la revoluci\u00f3n de Octubre y que s\u00ed son aquellos reg\u00edmenes. Una actriz checa, firmante de la carta de los setenta y siete, manda un manifiesto a Occidente, pidiendo solidaridad y contando las torturas de que all\u00ed es objeto. Las torturas de que all\u00ed es objeto son, por ejemplo, el riesgo de que le reduzcan la jubilaci\u00f3n. Claro, cuando uno es de un pa\u00eds en el que en plena democracia muere a palos un preso de la CNT, dan cierta gracia las torturas que est\u00e1 infringiendo el gobierno checo. Da cierta risa. Con esto no quiero ignorar que hay torturas m\u00e1s gordas, si no del gobierno checo, del gobierno sovi\u00e9tico: el tratamiento psiqui\u00e1trico forzoso, etc. Pero quiero decir que la consciencia generalizada de que aquello es un fracaso desde el punto de vista de la tradici\u00f3n emancipatoria, o de que haberlo tomado por socialismo es un error, una tragedia, est\u00e1 llegando a ser excesivo. Pero, en todo caso, es la gran causa ex\u00f3gena, creo yo, de la crisis del marxismo\u201d (\u2018\u201dUna conversaci\u00f3n con Manuel Sacrist\u00e1n\u201d\u00a0 por J. Guiu y A. Munn\u00e9, <i>Acerca de Manuel Sacrist\u00e1n<\/i>, <i>op cit<\/i>, pp. 116-117).<\/p>\n<p>III. <u>A prop\u00f3sito de un uso del t\u00e9rmino \u201creal\u201d (1977)<\/u>: \u201cLos rusos pecan de incautos cuando contraponen el car\u00e1cter \u201creal\u201d de su \u201csocialismo\u201d al movimiento animado por el Partido Comunista Italiano, o el franc\u00e9s, o el de Espa\u00f1a, porque alguien les replicar\u00e1 que es m\u00e1s realidad social el 30% (no menos del 50% del proletariado) de un electorado como el italiano que la polic\u00eda pol\u00edtica checa y las tropas blindadas de ocupaci\u00f3n. Fuera del bloque de hegemon\u00eda rusa y del Extremo Oriente, los tres principales partidos \u201ceurocomunistas\u201d, si no ya tambi\u00e9n el japon\u00e9s, integran la mayor realidad pol\u00edtico-social precedente del movimiento que se origin\u00f3 por reacci\u00f3n al abandono del internacionalismo proletario por la socialdemocracia, al voto nacionalista de los cr\u00e9ditos de guerra de 1914\u201d (\u201cA prop\u00f3sito del `eurocomunismo\u00b4\u201d, <i>Intervenciones pol\u00edticas<\/i> <i>III<\/i>, op. cit, p. 197).<\/p>\n<p>\u201cLa \u00faltima intervenci\u00f3n de Wolfgang Harich en su pol\u00e9mica con Thompson es dif\u00edcil de entender. No por las ideas en las que se fundamenta expl\u00edcita o impl\u00edcitamente, las cuales son claras y, adem\u00e1s, compartibles, en mi opini\u00f3n, por personas sin prejuicios invencibles: esta claro que la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica es un estado sitiado desde su fundaci\u00f3n, y que pr\u00e1cticamente toda agravaci\u00f3n de la tensi\u00f3n entre ella y las potencias occidentales ha sido provocada por estas \u00faltimas, desde el discurso de Churchill en Fulton, pasando por el <i>roll-back<\/i> de Foster Dulles, hasta la negativa del senado norteamericano a ratificar las conversaciones SALT y hasta las casi inveros\u00edmiles exhibiciones belicistas de la administraci\u00f3n Reagan. Tambi\u00e9n est\u00e1 claro que cada salto cualitativo en la carrera de armamentos ha sido obra de los Estados Unidos, lo cual parece suficientemente explicable por la diferente funci\u00f3n econ\u00f3mica de los gastos de investigaci\u00f3n y desarrollo militares en ambas potencias (punto sobre el cual vale la pena leer el art\u00edculo de los hermanos Medvedev publicado en el n\u00ba 12 de <i>mientras tanto<\/i>) y por la superioridad estadounidense, cada vez m\u00e1s visible, en el campo del equipamiento cibern\u00e9tico y en otros terrenos tecnol\u00f3gicos. La impotencia de la aviaci\u00f3n y del armamento antia\u00e9reo sirios (de fabricaci\u00f3n sovi\u00e9tica) ante las armas norteamericanas del ej\u00e9rcito israel\u00ed en la campa\u00f1a del L\u00edbano es s\u00f3lo la prueba m\u00e1s reciente de esa correlaci\u00f3n de fuerzas. Dicho sea de paso, ella ha satisfecho plenamente al Pent\u00e1gono, que no ha tenido reparo en expresarlo.\u201d \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *<u>24. Lysenkismo<\/u><u><\/u><u>\u00a0<\/u><u>A<\/u>. Se puede leer en <i>Hip\u00f3tesis para una teor\u00eda marxista de los valores:<\/i> \u201cEn cierto \u201csentido\u201d, las ciencias sociales hacen ellas mismas su verdad, por la intensidad de los contenidos axiol\u00f3gicos que acogen, por la posibilidad que tienen de descubrir, sobre la base de aquellos contenidos, las fuerzas y las posibilidades reales apoyadas en las cuales, \u201cinsert\u00e1ndose\u201d en las cuales, pueden realizar sus valores, decidir su propia verdad\u201d. En \u201ccierto sentido\u201d eso mismo son capaces de hacer las teor\u00edas cient\u00edfico-naturales. Pero ese cierto sentido no es el naturalista en que aqu\u00ed piensa la autora, sino el sentido artificioso, o artefactor en el cual toda teor\u00eda construye su objeto directo o formal, como se dec\u00eda tradicionalmente. La fabricaci\u00f3n del objeto o de la verdad en sentido naturalista es lysenkismo. Cierto que Lysenko iba m\u00e1s lejos y pretend\u00eda realizar sus valores en el mism\u00edsimo trigo. Pero la diferencia es psiqui\u00e1trica, no epistemol\u00f3gica, pues el principio (err\u00f3neo) de filosof\u00eda de la ciencia es el mismo en ambos casos, a saber, la idea de que las caracter\u00edsticas de las teor\u00edas (en sentido fuerte o estricto) depende s\u00f3lo de los objetos materiales, y no tambi\u00e9n de la naturaleza de herramientas de artefactos, que tienen dichas teor\u00edas y sus objetos formales.\u00a0<u>B<\/u>. A m\u00ed me parece que uno encuentra el camino racional de interpretaci\u00f3n de la obra de Marx, en primer lugar, si abandona el prurito apolog\u00e9tico y estudia a Marx en su \u00e9poca, lo cual se puede hacer sabiendo, por otra parte, que hay un aspecto de la obra de Marx tan incaducable como el Nuevo Testamento o la poes\u00eda de Garcilaso, que es su obra de fil\u00f3sofo del socialismo, de formulador y clarificador de valores socialistas. Y, en segundo lugar, si uno se desprende de los restos de lo que podr\u00edamos llamar zdhanovismo o lysenkismo, y deja de confundir la cuesti\u00f3n de la g\u00e9nesis de un producto cultural (en este caso, la filosof\u00eda de la ciencia contempor\u00e1nea) con la cuesti\u00f3n de su validez.\u00a024. A. \u201cAgn\u00e8s Heller\u201d (1971), <i>Sobre Marx y marxismo, op. cit<\/i>,, pp. 258-259.\u00a0\u00a0 24.B. \u201cEntrevista con Manuel Sacrist\u00e1n\u201d (1983), <i>Pacifismo, ecologismo y pol\u00edtica alternativa, op. cit<\/i>, p. 118.<\/p>\n<p><u>Nota SLA:<\/u><\/p>\n<p>Un notable argumento contra la descalificaci\u00f3n pol\u00edtica de un tema o de una razonamiento en funci\u00f3n de su posible origen social, lo esgrimi\u00f3 Sacrist\u00e1n en su intervenci\u00f3n en el pleno del comit\u00e9 central de PCE en el verano de 1970 (v\u00e9ase tesis doctoral de Miguel Manzanera, pp. 828-829) al referirse a la pol\u00edtica del partido en torno a las nacionalidades ib\u00e9ricas:<\/p>\n<p>\u201cTal vez la inquietud que injustificadamente, puesto que la doctrina es tan clara, podemos sentir a veces se deba a dos causas, si no contradictorias, al menos concurrentes en direcciones contrarias. Por un lado, la objeci\u00f3n de tipo abstracto, de tipo extremista, de que el tema de las nacionalidades, el problema o el concepto es de origen burgu\u00e9s. Por otro lado, la cr\u00edtica confluyente con esto y en sentido opuesto de que no nos tomamos en serio las entidades nacionales.<\/p>\n<p>A lo primero hay que decir bastantes cosas. Quiz\u00e1 la primera que habr\u00eda que tener siempre presente es que aunque nos digan que un tema trabajado por nosotros es un tema de origen burgu\u00e9s, no nos han dicho absolutamente nada. El origen hist\u00f3rico de un fen\u00f3meno o de un problema no lo agota ni mucho menos. Igual es de origen burgu\u00e9s la ciencia moderna, la f\u00edsica por ejemplo o la qu\u00edmica.<\/p>\n<p>Si hubiera que calificar, desde el punto de vista de clase, las cosas por su g\u00e9nesis, ya podr\u00edamos borrarnos lo poco o lo mucho que sepamos de geometr\u00eda, porque resulta que ser\u00eda esclavista puesto que es un tipo de producto cultural nacido en el esclavismo. Y no es que no haya relaci\u00f3n entre el esclavismo y la geometr\u00eda, claro que la hay. Sin una determinada estructuraci\u00f3n de la agricultura que fue posibilitada por el esclavismo, no habr\u00eda habido geometr\u00eda. Y sin el desarrollo de fen\u00f3menos incipientemente burgueses, supongo que tampoco habr\u00eda habido aparici\u00f3n de fen\u00f3menos nacionales, tal como los conocemos al menos. Pero es que la relaci\u00f3n gen\u00e9tica de nacimiento de un fen\u00f3meno con una estructura clasista, con un sistema social, no determina ni mucho menos para siempre todos sus contenidos sociales o significaciones sociales cuando cambian los sistemas mismos, cuando cambia la estructura. Porque lo que determina los contenidos parciales de la dial\u00e9ctica es la estructura total&#8230;\u201d<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p><u>25. Rosa Luxemburg (1870-1919)<\/u><u>\u00a0<\/u><u>A<\/u>. Los dirigentes comunistas alemanes Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht ambos (sobre toda Rosa) destacados tambi\u00e9n como te\u00f3ricos, fueron asesinados en Berl\u00edn la noche del 15 al 16 de enero de 1919. Estaban detenidos en el Estado Mayor de la Divisi\u00f3n de tiradores de caballer\u00eda de la Guardia, en el hotel Ed\u00e9n, de Berl\u00edn. Pretextando su traslado a la c\u00e1rcel de instrucci\u00f3n de Berlin-Moabit, fueron muertos a tiros y culatazos por los oficiales y soldados de la Divisi\u00f3n capit\u00e1n Horst von Pflugk-Hartung (jefe del destacamento que trasladaba a Liebknecht), teniente Rudolf Liepmann, teniente Kurt Vogel (del destacamento que trasladaba a Rosa Luxemburg), h\u00fasar Otto Runge (que confes\u00f3 haber derribado a culatazos a ambos detenidos), sin duda con la participaci\u00f3n de otros varios que no fueron procesados. El capit\u00e1n Waldemar Pabst, del que parti\u00f3 la orden de trasladar a Rosa Luxemburg, no fue siquiera acusado. El asesinato de Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht fue el primer crimen pol\u00edtico de la Alemania de Weimar. Los asesinos fueron condenados: Liepmann a seis semanas de arresto domiciliario, Vogel a dos a\u00f1os y cuatro meses de prisi\u00f3n y expulsi\u00f3n del ej\u00e9rcito, Runge a dos a\u00f1os de prisi\u00f3n, dos semanas de detenci\u00f3n y expulsi\u00f3n del ej\u00e9rcito. Los dem\u00e1s, incluidos el capit\u00e1n von Pflugk-Hartung y otros oficiales que, seg\u00fan los testigos, hab\u00edan disparado contra las v\u00edctimas, fueron absueltos. El gobierno era socialdem\u00f3crata.\u00a0<u>B<\/u>. USP, Unabh\u00e4ngige Soziallistiche Partei, Partido Socialista Independiente, escisi\u00f3n entre la socialdemocracia y los grupos que formaron el partido comunista. Spartakusbund, Liga espartaquista, la organizaci\u00f3n de Rosa Luxemburg y Liebknecht. Noske, ministro del interior socialdem\u00f3crata bajo el cual fueron asesinados Luxemburg y Liebknecht.\u00a025. A. <i>AG (1970)<\/i>, p. 108, n. 26.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 25.B. Nota de <i>MSR (1977)<\/i>, p. 35.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0<u>Nota SLA<\/u>:\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De una carpeta de Reserva de la UB dedicada a la revoluci\u00f3n bolchevique, probable material de trabajo de una conferencia posterior, estas breves anotaciones de Sacrist\u00e1n sobre algunos pasajes cr\u00edticos de <i>La revoluci\u00f3n rusa<\/i> de Rosa Luxemburg:\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 1. \u00abUna dictadura militar con un r\u00e9gimen de terror contra el proletariado y, luego, la vuelta a la monarqu\u00eda habr\u00edan sido la consecuencia inevitable [MSL: de la consolidaci\u00f3n de la burgues\u00eda]. Con ese medida se puede medir lo que tiene de ut\u00f3pica y, en el fondo, de reaccionaria la t\u00e1ctica que han decidido seguir los socialistas rusos de tendencia Kautsky, los mencheviques. Empe\u00f1ados en la ficci\u00f3n del car\u00e1cter burgu\u00e9s de la revoluci\u00f3n rusa ((&#8230;)) se han aferrado desesperadamente a la coalici\u00f3n con los burgueses liberales (&#8230;).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La tendencia bolchevique tiene el m\u00e9rito de haber proclamado desde el primer momento en esa situaci\u00f3n y seguido luego con una l\u00f3gica de hierro la \u00fanica t\u00e1ctica que pod\u00eda salvar la democracia y promover la revoluci\u00f3n. Todo el poder a manos de las masas obreras y campesinas, a menos de los soviets: \u00e9sa era la \u00fanica salida de la dificultad en que se encontraba metida la revoluci\u00f3n, el tajo que cortaba el nudo gordiano\u201d (Fr\u00f6hlich 299)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 . Aceptaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n de octubre\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 . Y con cierto abandono de esquemas tradicionales\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 2. \u00abEn primer lugar, la nacionalizaci\u00f3n de la gran propiedad, porque presenta el grado t\u00e9cnicamente m\u00e1s elevado de concentraci\u00f3n de medios de producci\u00f3n y de los m\u00e9todos agr\u00edcolas (&#8230;) \u00fanica garant\u00eda de organizar la producci\u00f3n agr\u00edcola seg\u00fan una gran perspectiva socialista. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y, en segundo lugar, una de las condiciones previas de esa transformaci\u00f3n es que se suprima la separaci\u00f3n de agricultura e industria, rasgo caracter\u00edstico de la sociedad burguesa, para dar lugar a una penetraci\u00f3n y fusi\u00f3n rec\u00edproca, a una organizaci\u00f3n de una y otra seg\u00fan puntos de vista \u00fanicos\u201d (Fr\u00f6hlich, 301).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 . Primer punto cr\u00edtico.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 (Esas son las necesidades).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3. \u201cSi el proletariado toma el poder, no podr\u00e1 nunca renunciar a la transformaci\u00f3n socialista, siguiendo el sabio consejo de Kautsky, con el pretexto de que \u2018el pa\u00eds no est\u00e1 maduro\u2019 (&#8230;). Tiene el deber y la obligaci\u00f3n de ponerse a aplicar en seguida las medidas socialistas, y del modo m\u00e1s inexorable, m\u00e1s brutal; y, por lo tanto, de ejercer la dictadura: pero una dictadura de clase, no de un partido o de un camarilla, sino de clase, es decir, con la publicidad m\u00e1s amplia, con la participaci\u00f3n m\u00e1s activa y sin trabas de las masas populares, en una democracia sin l\u00edmites\u201d (Fr\u00f6hlich 305).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 . Segundo motivo cr\u00edtico.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 4. \u201cEso de que nunca hemos idolatrado la democracia formal [MSL: frase de Trotski] no quiere decir m\u00e1s que una cosa: que siempre hemos distinguido entre el fondo social y la forma pol\u00edtica de la democracia burguesa, que siempre hemos mostrado el \u00e1spero n\u00facleo de desigualdad y servidumbre sociales que se esconde bajo la suave cobertura de las formas de igualdad y de libertad, pero no para rechazar \u00e9stas, sino para incitar a la clase obrera a no contentarse con el recubrimiento, sino conquistar el poder pol\u00edtico o para llenar aqu\u00e9l con un contenido social nuevo. La misi\u00f3n hist\u00f3rica del proletariado cuando llega al poder es crear en el lugar de la democracia burguesa una democracia socialista, y no el destruir toda democracia\u201d (Fr\u00f6hlich 306).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 . Segundo motivo cr\u00edtica, aspecto a)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 5. \u201cLa libertad reservada exclusivamente a los partidarios del gobierno, a los miembros del partido -por numerosos que sean- no es la libertad. La libertad es siempre libertad del que piensa de otro modo. Y eso no por fanatismo de la \u2018justicia&#8217;, sino porque todo lo que la libertad pol\u00edtica tiene de instructivo, saludable y purificador se debe a eso, y la \u2018libertad\u2019 pierde su eficacia cuando se convierte en un privilegio\u201d (Fr\u00f6hlich 307).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 -Segundo motivo cr\u00edtico, transici\u00f3n a-b.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 6. \u201cLo negativo, la destrucci\u00f3n, se puede decretar; lo positivo, la construcci\u00f3n, no\u201d (Fr\u00f6hlich\u00a0 307).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 . Segundo motivo cr\u00edtico, aspecto b).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 7. \u201c(&#8230;) al ahogar la vida pol\u00edtica de todo el pa\u00eds, es inevitable que la vida se paralice cada vez m\u00e1s en los soviets mismos. Sin elecciones generales, sin libertad completa de prensa y de reuni\u00f3n, sin lucha libre entre las opiniones, la vida muere en todas las instituciones p\u00fablicas, se convierte en una vida aparente en la cual el \u00fanico elemento que sigue activo es la burocracia. La vida p\u00fablica se aletarga poco a poco: unas cuantas docenas de jefes del partido, hombres de energ\u00eda inagotable e idealismo sin l\u00edmites, dirigen y gobiernan; entre ellos mismos la direcci\u00f3n se encuentra realmente en menos de una docena de hombres de gran cabeza, y de vez en cuando se convoca a una \u00e9lite de la clase obrera a reuniones para que aplauda los discursos de los jefes y vote por unanimidad las resoluciones que se le presentan; en el fondo, pues, es un gobierno de camarilla; es una dictadura, ciertamente, pero no la dictadura del proletariado, sino la dictadura de un manojo de pol\u00edticos, o sea, una dictadura en sentido burgu\u00e9s, en el sentido de le revoluci\u00f3n jacobina. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Todo r\u00e9gimen de excepci\u00f3n prolongado lleva inevitablemente a la arbitrariedad, y toda arbitrariedad ejerce en la sociedad una acci\u00f3n depravadora\u00bb (Fr\u00f6hlich 307-308).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 &#8211; Segundo motivo cr\u00edtico, aspecto b).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 8. \u201cEl bolchevismo se ha convertido en s\u00edmbolo del socialismo revolucionario pr\u00e1ctico, de todos los esfuerzos de la clase obrera por conquistar el poder. El m\u00e9rito hist\u00f3rico del bolchevismo consiste en haber abierto violentamente el abismo social en el seno de la sociedad burguesa, en haber ahondado y agravado el conflicto internacional entre las clases; y todos los errores particulares del bolchevismo resultan sin realidad y se borran ente ese haza\u00f1a, como ocurre siempre en el contexto y a la escala de los grandes acontecimientos hist\u00f3ricos\u00bb (Fr\u00f6hlich 310)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 . Balance.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *\u00a0<u>26. Ernest Mandel (1923-1995)<\/u><u>\u00a0<\/u><u>I. Dos breves referencias.<\/u><u>A<\/u>. \u201cLos comunistas tienen que mostrar que s\u00f3lo en circunstancias comunistas pueden llegar a ser pr\u00e1cticas las verdades tecnol\u00f3gicas ya alcanzadas\u201d (Carta a Roland Danielson, marzo de 1851; esta carta no se ha conservado, pero el paso s\u00ed que se ha conservado porque Danielson lo reprodujo en su respuesta a Marx, del 1-6-1851; MEW 27, 553). Tiene mucho inter\u00e9s el hecho de que la carta es anterior en seis a\u00f1os a los <i>Grundrisse,<\/i> en los que com\u00fanmente se ve el comienzo de la asimilaci\u00f3n por Marx de las cuestiones de la ciencia y la tecnolog\u00eda. (As\u00ed lo entiende Ernest Mandel, por ejemplo.)\u00a0<u>B<\/u>. Ernest Mandel ha aludido en un reciente escrito al destino de estos dirigentes del izquierdismo de los a\u00f1os 20, que \u201cdurante decenios fueron redactando sus escritos revolucionarios por la noche, mientras que durante el d\u00eda se dedicaban a practicar la astronom\u00eda o a construir puentes\u201d (Bordiga es ingeniero). (E. Mandel, \u201cLenin und das Problem des proletarischen Klassenbewusstseins\u201d [Lenin y el problema de la consciencia de clase del proletariado], en<b><i> <\/i><\/b><i>Lenin. Revolution und Politik <\/i>[Lenin. Revoluci\u00f3n y pol\u00edtica]<i>, Frankfurt am Main,<\/i> 1970, p\u00e1g. 190). Acaso esas circunstancias expliquen la incoherencia entre la capacidad intelectual de Pannekoek y la fragilidad de su cr\u00edtica.\u00a026. A.\u00a0 \u201cEl trabajo cient\u00edfico de Marx y su noci\u00f3n de ciencia\u201d (1978), <i>Sobre Marx y marxismo, op. cit,<\/i>\u00a0 p.367, nota 66.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 26. B . \u201cEl filosofar de Lenin\u201d (1970) ,<i>Ibidem<\/i>, p. 142, nota 7.<\/p>\n<p><u>Nota SLA:<\/u><\/p>\n<p>Del fichero \u201cMarxismo\u201d de Reserva de UB, estas breves anotaciones de Sacrist\u00e1n sobre Ernest Mandel, Johannes Agnoli, <i>Offener Marxismus. Ein Gespr\u00e4ch \u00fcber Dogmen und die Haresie der Realit\u00e4t<\/i>, Frankfurt\/ New York, Campus Verlag (1980).<\/p>\n<p>1. pp. 50-51 [Desde \u201cPiensas que nuestros cr\u00edticos contestar\u00e1n que con esas medidas la violencia no desaparecer\u00e1 completamente&#8230;\u201d hasta \u201c,,,aunque en \u00e9l no hubiera desaparecido totalmente la violencia\u201d]. Mandel deber\u00eda recurrir aqu\u00ed al principio de la docta ignorancia, o tambi\u00e9n a Kant, que anda por debajo de todo eso, que podr\u00edamos llamar buen sentido del marxismo.<\/p>\n<p>2.\u00a0 Agnoli usa una buena expresi\u00f3n: nominal-sozialistische Staaten (p.52).<\/p>\n<p>3. Sobre el GREECE (Groupement de Recherche et d\u00b4Etudes pour la Civilisation Europ\u00e9enne) y el Club de L\u00b4Horloge, v\u00e9ase un art\u00edculo bien documentado del New York Review of Books, 24 de enero de 1980.<\/p>\n<p>4. Cita a Marx, NEW 23, 528, 529, 530. Muy buena para la revista.<\/p>\n<p>5. Cita a Engels, Dialektik, Dietz 1952, ss 190, 191, 194: muy buena para la revista.<\/p>\n<p>6\u00a0 A la oposici\u00f3n de Mandel a las t\u00e9cnicas \u201cpeque\u00f1as\u201d(p. 73)\u00a0 hay que objetar que las t\u00e9cnicas no tienen por qu\u00e9 ser peque\u00f1as, pero s\u00ed descentralizadas y federables.<\/p>\n<p>7. Mandel en contraposici\u00f3n al <i>compromesso storico<\/i>, reconociendo que obedece a un problema real: \u201cNosotros hemos intentado hallar la soluci\u00f3n transitoria [MSL: a la divisi\u00f3n religiosa de la clase obrera] a trav\u00e9s de la consigna: los trabajadores cat\u00f3licos tienen que fundar su propio partido obrero. Este partido tiene que formar una alianza con el partido socialista y el partido comunista contra el partido cat\u00f3lico burgu\u00e9s. Eso no es, naturalmente, m\u00e1s que un modelo hipot\u00e9tico. En la Gran Breta\u00f1a las cosas han sido de otro modo\u201d (p. 107).<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p><b><u>\u00a0<\/u><\/b><u>27. Mao Tse-tung (1893-1976)<\/u><u>\u00a0<\/u>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A. Desde un punto de vista estrictamente t\u00e9cnico-filos\u00f3fico, la obra de Mao Tse-tung es de menor entidad que la de Gramsci, por ejemplo. Pero, por ser el marxismo una \u201cfilosof\u00eda de la pr\u00e1ctica\u201d la obra del pol\u00edtico y te\u00f3rico chino es sumamente relevante para el desarrollo del marxismo en el siglo XX. La noci\u00f3n gramsciana de filosof\u00eda, inspirada por la obra material de Lenin en Rusia, se centra en la tesis de que la construcci\u00f3n de una sociedad y una cultura es hecho \u201cmucho m\u00e1s filos\u00f3fico\u201d que el descubrimiento de alguna irrelevante \u201coriginalidad\u201d. De acuerdo con ello, la obra de Mao Tse-tung contendr\u00eda la experiencia filos\u00f3fica m\u00e1s importante del marxismo al filo de la segunda mitad del siglo XX.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 (&#8230;) Si, manteni\u00e9ndose en el \u00e1mbito t\u00e9cnico-filos\u00f3fico, se intenta apresar el objetivo de la producci\u00f3n te\u00f3rica de Mao Tse-tung, se ofrece como f\u00f3rmula compendiosa la siguiente: Mao Tse-tung ha buscado una fundamentaci\u00f3n te\u00f3rica de las peculiaridades del desarrollo del marxismo en China, y la ha hallado en su teor\u00eda de la \u201cespecificidad de la contradicci\u00f3n\u201d. Seg\u00fan esta doctrina, la comprensi\u00f3n de la \u201cuniversalidad de la contradicci\u00f3n, de las contradicciones universales que valen (un tanto abstractamente) del mundo entero o de toda la humanidad, exige la comprensi\u00f3n simult\u00e1nea de la especificidad de cada fen\u00f3meno, pues \u201clo universal existe s\u00f3lo en lo particular\u201d y la universalidad de la contradicci\u00f3n existe s\u00f3lo en la contradictoriedad espec\u00edfica y concreta de cada ambiente y cada fase hist\u00f3rica de desarrollo. Esta doctrina permite ante todo la elaboraci\u00f3n de la espec\u00edfica \u201cv\u00eda china\u201d hacia el socialismo y el comunismo. Pero, adem\u00e1s, ha posibilitado a Mao Tse-tung elaborar ciertos temas que afectan a toda la filosof\u00eda pol\u00edtica marxista. Tal es, principalmente, el tema de \u201clas contradicciones en el seno del pueblo\u201d. Es \u00e9ste un tipo de contradictoriedad espec\u00edfica, de tensi\u00f3n propia y distinta de la que existe \u201centre el pueblo y sus enemigos\u201d. Como se trata de contradicciones espec\u00edficas, su resoluci\u00f3n exige medios tambi\u00e9n propios, que atiendan a una especial dialecticidad (la que existe entre la edificaci\u00f3n de una cultura yuna sociedad y la presencia de un pueblo postrado en una situaci\u00f3n de incultura y arca\u00edsmo feudal).\u00a027.. \u201cFilosof\u00eda\u201d (1958),\u00a0 <i>Papeles de filosof\u00eda, op. cit<\/i>,\u00a0 pp. 192-194.<\/p>\n<p><u>Nota SLA:<\/u><\/p>\n<p>En sus clases de Metodolog\u00eda de las ciencias sociales del curso 1980-1981, Sacrist\u00e1n se refiri\u00f3 brevemente a algunas de las aportaciones del mao\u00edsmo cl\u00e1sico, centrando su atenci\u00f3n b\u00e1sicamente en dos campos: en el de la dial\u00e9ctica y en el de la pol\u00edtica cultural.<\/p>\n<p>Algunas corrientes hegelianas del marxismo sosten\u00edan que la buena dial\u00e9ctica deber\u00eda basarse en contradicciones, no en contrarios. Dado que la realidad es contradictoria, el pensamiento dial\u00e9ctico, forzosamente, debe moverse en el \u00e1mbito de la contradicciones. En cualquier discusi\u00f3n se parte de un punto y se llega a una contradicci\u00f3n. Mao Tse-tung habl\u00f3 siempre de contrarios, se\u00f1al\u00f3 Sacrist\u00e1n, no de contradicciones. La visi\u00f3n anterior, la biyecci\u00f3n de un pensamiento contradictorio y de una realidad din\u00e1micamente alterada por sus internas contradicciones, s\u00f3lo ser\u00eda v\u00e1lida en un mundo concebido de forma idealista. En el buen decir de la dial\u00e9ctica mao\u00edsta, burgues\u00eda y proletariado ser\u00edan contrarios, pero no son contradictorios.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n habl\u00f3 a continuaci\u00f3n, de la decisiva importancia de la pol\u00edtica cultural china. Pasar de un pa\u00eds de mandarines a romper con el analfabetismo no fue una tarea sencilla. Seguramente, en su opini\u00f3n, hab\u00eda sido una de las tareas culturales m\u00e1s gigantescas de todos los tiempos. Sacrist\u00e1n cit\u00f3 como ilustraci\u00f3n el caso de la ense\u00f1anza del antiguo chino. Antiguamente su dominio era una cuesti\u00f3n de, como m\u00ednimo, siete u ocho a\u00f1os de estudio, tan s\u00f3lo posible para los sectores sociales pertenecientes a la aristocracia china; se tuvo que reducir el n\u00famero de caracteres e introducir otros signos de origen latino para simplificar el aprendizaje del idioma, de su propio idioma.<\/p>\n<p>Esta fue pues una aportaci\u00f3n indiscutible de la revoluci\u00f3n mao\u00edsta, sin que ello significara simpat\u00eda alguna por su parte respecto a otros aspectos de la pol\u00edtica cultural o general mao\u00edsta, ni, desde luego, por las organizaciones marxistas-leninistas-mao\u00edstas de la \u00e9poca, a cuya extrema y, en ocasiones, aparente radicalidad\u00a0 se refiri\u00f3 cr\u00edticamente en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n, lo cual no quita, claro est\u00e1, el reconocimiento expl\u00edcito, por su parte, del trabajo pol\u00edtico y cultural de fuerzas de la extrema izquierda como el Moviment Comunista, en cuyo desarrollo hubieron, sin duda, momentos de deslumbramiento orientalista. Concretamente, Sacrist\u00e1n nunca acept\u00f3 la \u201cteor\u00eda\u201d mao\u00edsta de concebir al imperialismo como un\u00a0 tigre de papiro, ni coincidi\u00f3 en absoluto con muchos de los pronunciamientos del PCCh en la delicad\u00edsima etapa de la guerra fr\u00eda y a prop\u00f3sito de la guerra nuclear, por no hablar de algunos episodios de la pol\u00edtica exterior china de los a\u00f1os sesenta y setenta (Chile, Angola, Camboya, etc).<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p><u>28. Gy\u00f6rgy M\u00e1rkus (n.1934)<\/u><u>\u00a0<\/u>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Gy\u00f6rgy M\u00e1rkus (nacido en 1934 en Budapest) estudi\u00f3 y se gradu\u00f3 en la Universidad Lomonosov de Mosc\u00fa. Luego ense\u00f1\u00f3 en la Facultad de Filolog\u00eda de la Universidad Cient\u00edfica de Budapest. Actualmente [1976] trabaja en el Instituto de Filosof\u00eda de la academia H\u00fangara de las Ciencias, en calidad de investigador. Se doctor\u00f3 en 1965\u00a0 con una tesis sobre el <i>Tractatus Logico-Philosophicus<\/i> de Wittgenstein. La relaci\u00f3n de M\u00e1rkus con Luk\u00e1cs no ha sido s\u00f3lo te\u00f3rica y cient\u00edfica, sino tambi\u00e9n personal e \u00edntima. Luego de haberse ocupado durante a\u00f1os de problemas de teor\u00eda del conocimiento, M\u00e1rkus cultiva ahora preferentemente temas metodol\u00f3gicos b\u00e1sicos de la econom\u00eda de Marx y cuestiones de filosof\u00eda de la historia.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 M\u00e1rkus est\u00e1 encargado por la Academia H\u00fangara de preparar uno de los principales p\u00f3stumos de Luk\u00e1cs: la \u201cEst\u00e9tica de Heidelberg\u201d (1912-1918).<i> Marxismo y \u201cantropolog\u00eda\u201d <\/i>es el primer trabajo de Gy\u00f6rgy M\u00e1rkus que se publica en castellano. Antes y despu\u00e9s de esta obra, M\u00e1rkus ha publicado otros trabajos de su \u00e9poca de especial dedicaci\u00f3n a cuestiones epistemol\u00f3gicas: <i>Sobre las concepciones epistemol\u00f3gicas del joven Marx <\/i>(traducciones alemana e italiana); <i>Lenguaje, l\u00f3gica y realidad <\/i>; <i>La percepci\u00f3n y el problema psicof\u00edsico<b>.<\/b><\/i>\u00a028. Presentaci\u00f3n de la traducci\u00f3n castellana de <i>Marxismo y \u201cAntroplog\u00eda\u201d<\/i>, Grijalbo, Barcelona, 1974, p. 4.\u00a0<u>Nota SLA:<\/u>En esta nota de 17 de mayo de 1972 (\u201cNota sobre las obras de la escuela de Budapest\u201d), depositada en Reserva de la U.B., Sacrist\u00e1n hace referencia la publicaci\u00f3n del libro de M\u00e1rkus y de otros trabajos de miembros de la escuela de Budapest y aconseja a la editorial Grijalbo que, para evitar la etiqueta de adhesi\u00f3n al marxismo luk\u00e1csiano (por lo dem\u00e1s, siempre valorado cr\u00edticamente por \u00e9l), diversifique del modo siguiente sus publicaciones en el \u00e1mbito de los autores marxistas:\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201cDentro de poco vamos a publicar otra obra de la se\u00f1ora Heller y, si se acepta mi informe al respecto, un ensayo de Gy\u00f6rgy M\u00e1rkus. Esto, sumado a la edici\u00f3n de las <i>Obras Completas<\/i> de Luk\u00e1cs, a la escasez de cl\u00e1sicos marxistas (aparte de la colecci\u00f3n 70) y de la escasez, tambi\u00e9n, de publicaciones marxistas que no sean de Luk\u00e1cs y<i> <\/i>sus disc\u00edpulos, puede dar a la editorial un tono de preponderante adhesi\u00f3n al marxismo de Luk\u00e1cs y sus disc\u00edpulos. Con todo el aprecio que me merecen las obras en cuesti\u00f3n, no me parece, en cambio, deseable que la editorial reciba ese sello.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El remedio principal ser\u00e1 la edici\u00f3n del <i>Capital<\/i> y, luego, de m\u00e1s obras del Marx maduro. Pero este proyecto se est\u00e1 retrasando por causa de la disminuci\u00f3n de mi capacidad de trabajo y, sobre todo, de mi menor seguridad sobre ella, desde agosto del a\u00f1o pasado. Es poco probable que pueda sistematizar el trabajo sobre<i> El Capital\u00a0 <\/i>hasta septiembre. Por otra parte, la posible colaboraci\u00f3n de P\u00e9rez Royo se tiene que estudiar con m\u00e1s detalle del que le he dedicado hasta ahora. Desgraciadamente, la obra en que \u00e9l hab\u00eda trabajado son los <i>Grundrisse<\/i> que ha empezado a publicar Siglo XXI y que quedan, por lo tanto, fuera de nuestros planes a corto y medio plazo.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Otro remedio est\u00e1 en la colecci\u00f3n \u201cTeor\u00eda y realidad\u201d, en la cual introduciremos, junto a textos de tipo puramente anal\u00edtico, otros de tendencia marxista (empezamos precisamente con Zeleny). <i>Me propongo que los textos marxistas que aparezcan en esta colecci\u00f3n representen tendencias marxistas diferentes de la luk\u00e1csiana<\/i><u>.<\/u>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero echo a faltar un cap\u00edtulo dif\u00edcil de cubrir: una publicaci\u00f3n que contrapese, por as\u00ed decirlo, la edici\u00f3n de las <i>Obras Completas<\/i> de Luk\u00e1cs. No tendr\u00eda que ser, desde luego, otra colecci\u00f3n de veintitantos vol\u00famenes, pero s\u00ed que me gustar\u00eda que se tratara de unas obras completas. El problema se me plantear\u00eda as\u00ed: elegir un autor marxista contempor\u00e1neo, pero no joven, sino ya famoso, cuya obra completa no rebase los 4-6 vols. y tenga buenas perspectivas de difusi\u00f3n. Se me han ocurrido varios, que he ido eliminando por razones varias: Schaff, porque salvo en sus escritos de juventud es tambi\u00e9n muy filos\u00f3fico-literario, como Luk\u00e1cs; Kosik, porque no me resulta dar la talla, pese a su difusi\u00f3n; Della Volpe, porque hay demasiados derechos suyos en poder de otras editoriales de lengua castellana, y porque es de venta poco f\u00e1cil. Etc. Rosa Luxemburg, que creo debemos publicar un d\u00eda u otro, es ya propiamente un cl\u00e1sico. La \u00fanica idea que, por el momento, me queda en pie, pero sin que haya podido precisarla del todo, es la edici\u00f3n de las obras completas de alg\u00fan marxista importante ingl\u00e9s o norteamericano. Dobb, que ser\u00eda un gran \u00e9xito, tiene el inconveniente de estar parcialmente editado ya en castellano, lo que quiere decir que habr\u00eda problemas de derechos y de venta. Lo mismo pasa con las obras de Sweezy -que, adem\u00e1s, vive todav\u00eda y es relativamente joven- y las de Baran, aunque estas \u00faltimas me atraen mucho, no por el hecho de que ya haya muerto, sino porque, adem\u00e1s de un gran economista, fue un escritor variado que trat\u00f3 temas como el psicoan\u00e1lisis, la filosof\u00eda marxista, etc. Pero est\u00e1 el problema de los derechos, sobre el cual no tengo visi\u00f3n completa: dos de sus obras principales est\u00e1n ya editadas en castellano por el Fondo. Cornforth, que no presenta ese inconveniente, me resulta un poco demasiado tradicional, \u201cstalinista\u201d por as\u00ed decirlo, aparte de que no estoy muy convencido de que d\u00e9 la talla \u00e9l tampoco.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Si estemos de acuerdo, seguir\u00e9 d\u00e1ndole vueltas al asunto.\u201d\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Igualmente, de la carpeta \u201cMarxismo\u201d de Reserva de la UB, estas anotaciones sobre el ensayo de M\u00e1rkus, <i>Marxismo y\u00a0 \u201cantropolog\u00eda\u201d <\/i>(colecci\u00f3n \u201cHip\u00f3tesis\u201d, Grijalbo, 1974. Sacrist\u00e1n cita por el \u201ctexto mecanografiado alem\u00e1n de 175 holandeses\u201d: <i>Marxismus und \u201cAnthropologie\u201d. Der Begriff des menschlichen. Wesens in der Philosophie von Karl Marx)<\/i>.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 1. En la introducci\u00f3n (p. 4 edic. alem.; p. 7, edic. cast.) ya cita el <i>Capital<\/i> en apoyo de su tesis de que las nociones de los <i>Manuscritos<\/i> se mantienen: <i>Das Kapital, <\/i>Band III, Teil 2. Y, en general: \u201cPrecisamente a causa de la continuidad de pensamiento entre las obras juveniles de Marx y sus obras de madurez y vejez -y en parte tambi\u00e9n para documentar esa continuidad-, aduciremos, en cada caso en el que Marx haya desarrollado las ideas de los <i>Manuscritos econ\u00f3mico-filos\u00f3ficos<\/i>, los lugares correspondientes de las obras posteriores, sobre todo de las dedicadas a la econom\u00eda pol\u00edtica\u201d (p. 7) \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 2. [\u201cEl hombre como ser natural universal\u201d]. Utiliza la distinci\u00f3n luk\u00e1csiana entre \u201cObjetivationssysteme\u201d (Sitte, Sprache) y Vergegenst\u00e4ndlichung (a trav\u00e9s del trabajo), unos y otros surgen de las normas. En este contexto es muy interesante la construcci\u00f3n del concepto <i>valor<\/i> de uso (pp. 104-105).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3. Una larga nota (pp. 105-106) muestra que la problem\u00e1tica de la escuela de Budapest es la teleolog\u00eda; y que intenta resolverla mediante un concepto ontol\u00f3gico-pr\u00e1ctico del ser humano, de la historia-momento revolucionario. Est\u00e1 en esta nota lo principal.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 4. Que para Marx la pregunta por la esencia del hombre es sobre la historia. Por lo que s\u00f3lo se puede contestar desde un punto de vista social. La autoproducci\u00f3n del hombre, su \u201crasgo esencial\u201d, su progreso, es s\u00f3lo socialmente significativo (p. 117). As\u00ed justifica el punto de vista social del planteamiento del tema de la esencia del hombre, contra quienes (Popper) lo atribuyen a hipostatizaci\u00f3n de la sociedad con consecuencias totalitarias.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 5. pp. 80-81, n. 23 [Desde \u201cEn una forma m\u00e1s madura, sintetizando ya los resultados de la investigaci\u00f3n de la sociedad capitalista&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230;problema que, m\u00e1s tarde, Marx pas\u00f3 del primer volumen del <i>Capital<\/i> al tercero, que quedar\u00eda sin terminar\u201d]. Adem\u00e1s de documentar inapelablemente la falsedad de la tesis de Althusser, el texto de Marx es \u00fatil para explicar los pa\u00edses llamados socialistas.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Interesante nota incidental sobre divisi\u00f3n del trabajo [nota 24, pp. 81-83], que distingue entre \u201cnat\u00fcrliche\u201d [natural] y \u201cnaturw\u00fcchsig\u201d [espont\u00e1nea] Arbeitsteilung [divisi\u00f3n del trabajo]. En DI [La ideolog\u00eda alemana], MPh [Miseria de la filosof\u00eda] y K [Capital] el tema de la superaci\u00f3n de la divisi\u00f3n naturw\u00fcchsig del trabajo va con la superaci\u00f3n de la especializaci\u00f3n. Marx se basa, piensa M\u00e1rkus, en la idea de que el progreso t\u00e9cnico reduce todo trabajo complicado a trabajo simple (K I, 385-387, 452-454; III). M\u00e1rkus escribe (pp. 82-83) [Desde \u201cPero, en mi opini\u00f3n, la abolici\u00f3n-superaci\u00f3n&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230;de lugar en el sistema de la divisi\u00f3n social del trabajo\u201d]. Relaci\u00f3n divisi\u00f3n del trabajo-jerarqu\u00eda clasista, que es la diferencia entre \u201cnat\u00fcrliche\u201d y \u201cnaturw\u00fcchsige\u201d. Es tambi\u00e9n muy \u00fatil el contenido de la riqueza, presupuesto de la emancipaci\u00f3n.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 6. La otra problem\u00e1tica (tras de la alienaci\u00f3n) que le impone su tema es la teleolog\u00eda de la concepci\u00f3n marxista de la historia.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 7. pp. 164-165. Esta determinaci\u00f3n tiene el defecto -como interpretaci\u00f3n del marxismo- de ignorar el \u201csentido\u201d dado por muchos marxistas a la historia pre-socialista. Pero claro que \u00e9l puede desolidarizarse de esos marxistas. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 8. Y termina espectacularmente con un p\u00e1rrafo de D I, 60 (<i>La ideolog\u00eda alemana<\/i>) que dice <i>lo mismo<\/i>\u00a0 [Lo mismo que <i>Grundrisse<\/i>, 438].\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tambi\u00e9n resultan de inter\u00e9s algunas notas de traductor que acompa\u00f1aron a la versi\u00f3n castellana de <i>Marxismo y \u201cAntropolog\u00eda\u201d<\/i>, como por ejemplo:1. \u2018Objetual\u2019 sirve aqu\u00ed para significar la coseidad, la materialidad de las cosas que son objetos. \u2018Objetivo\u2019 designar\u00e1 una propiedad de ciertos contenidos de consciencia (por ejemplo: los conocimientos propiamente dichos).<\/p>\n<p>2. Epoj\u00e9. T\u00e9rmino griego tecnificado por E.Husserl para significar el aislamiento met\u00f3dico, la separaci\u00f3n met\u00f3dica de aspectos tem\u00e1ticamente no interesantes (para la investigaci\u00f3n husserliana) de un fen\u00f3meno.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0Ingrao no s\u00f3lo sigue estando en su sitio, sino que, adem\u00e1s, construye con mucho sentido de la realidad.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De una carpeta de res\u00famenes de Reserva de la UB, anotaciones de Sacrist\u00e1n en torno a la obra de P. Kagi, La g\u00e9nesis del materialismo hist\u00f3rico. Karl Marx y la din\u00e1mica de la sociedad. Sacrist\u00e1n cita por la edici\u00f3n alemana: Genesis des historischen Materialismus. Karl Marx und die Dynamik der Gesellschaft, Europa Verlag, 1965.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 1. Sobre su m\u00e9todo (p. 43) [Desde \u201cUtilizo por de pronto proposiciones del pr\u00f3logo a la Aportaci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica..\u201d hasta \u201c&#8230; en la medida en que \u00e9ste difiere de aquel otro texto\u201d].<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 2. \u201cAfirmaremos: Marx encontr\u00f3 en Hegel una estimaci\u00f3n de la ciencia emp\u00edrica, pero al mismo tiempo un concepto de ciencia que abarca desde la ciencia emp\u00edrica hasta la doctrina de las ideas, de modo que ten\u00eda que resultar dif\u00edcil distinguir entre las ciencias. Posiblemente nos aclare esto m\u00e1s adelante el que Marx, al abandonar el modo especulativo de pensar, pudiera de todos modos recoger ideas hegelianas que sin ninguna duda pertenecen a la parte especulativa de la ciencia hegeliana\u201d (p. 54).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Aunque este honrado socialdem\u00f3crata piadoso yerra al referir esas afirmaciones a la dial\u00e9ctica realmente practicada por Marx, la observaci\u00f3n es de cierto inter\u00e9s para el pleito de Althusser.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3. Expone el ate\u00edsmo de Marx no por Strauss ni por Feuerbach ya que, seg\u00fan observa, las correspondientes publicaciones de estos (Das Leben Jesu [La vida de Jes\u00fas], Das Wesen des Christentums [La esencia del cristianismo]) son anteriores al entusiasmo hegeliano de Marx joven; sino por influencia de Bruno Bauer (p. 78).<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12],"tags":[],"class_list":["post-561","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-logica"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/561","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=561"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/561\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=561"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=561"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=561"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}