{"id":574,"date":"2006-12-10T00:00:00","date_gmt":"2006-12-10T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=574"},"modified":"2020-02-28T08:45:12","modified_gmt":"2020-02-28T07:45:12","slug":"un-hombre-que-admiraba-a-espartaco-y-a-johannes-kepler","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=574","title":{"rendered":"Un hombre que admiraba a Espartaco y a Johannes Kepler"},"content":{"rendered":"<p>Francis Wheen, <em>Karl Marx<\/em>. Editorial Debate, Madrid 2000, 366 p\u00e1ginas. Traducci\u00f3n castellana de Rafael Fontes.<\/p>\n<p>El 17 de marzo de 1883, en un rinc\u00f3n entonces perdido del cementerio de Highgate, en el mismo lugar donde su compa\u00f1era yac\u00eda desde hac\u00eda apenas quince meses, tan s\u00f3lo once personas asistieron al entierro de alguien que hab\u00eda elegido como virtud preferida en el ser humano la sencillez, pero que distingu\u00eda (persona en su tiempo, como todos) entre g\u00e9neros en este \u00e1mbito, manifestando predilecci\u00f3n por los hombres con fuerza y por la debilidad en las mujeres, disculpando como defecto la credulidad y odiando ostensiblemente el servilismo. Era un rat\u00f3n de<br \/>\nbiblioteca, que ten\u00eda como poetas preferidos a Shakespeare, Esquilo y Goethe y como escritor en prosa al agn\u00f3stico e ilustrado Diderot. Su hero\u00edna preferida era Gretchen, as\u00ed como Espartaco, sin\u00a0 olvidarse, detalle que merece sin duda agradecimiento, de Johannes Kepler. Su color preferido, como era previsible, era el rojo y sus nombres favoritos fueron Laura y Jenny, nombres de una de sus hijas y de su compa\u00f1era. Por si nos faltara algo, sus m\u00e1ximas favoritas siguen si\u00e9ndolo de muchos: <em>Nihil humani a me alienum puto<\/em> (Nada humano me es ajeno, el lema de Amnist\u00eda Internacional) y, siguiendo al lord canciller Bacon, <em>De omnibus dubitandum<\/em> (De todo se debe dudar).<\/p>\n<p>Es f\u00e1cil colegir de lo anterior que la biograf\u00eda de alguien as\u00ed dif\u00edcilmente podr\u00e1 dejar de interesar a cualquier lector, sea cual sea su posici\u00f3n pol\u00edtica o sus preferentes \u00e1mbitos intelectuales. A la vida y a la obra de Karl Marx est\u00e1 pues dedicado este <em>Karl Marx<\/em> (<em>KM<\/em>) de Francis Wheen (escritor y periodista, autor de una biograf\u00eda anterior sobre Tom Driberg), compuesto de doce cap\u00edtulos y de tres breves ep\u00edlogos.<\/p>\n<p>El autor se\u00f1ala en su Introducci\u00f3n (pp. 9-13) que cuando empez\u00f3 su investigaci\u00f3n muchos de sus amigos le miraban llenos de pena e incredulidad. \u00bfPara qu\u00e9 escribir o leer sobre una figura tan desacreditada, tan irrelevante y tan pasada de moda? Con excelente criterio, Wheen hizo caso omiso de esos comentarios y, seg\u00fan el mismo nos indica, \u201ccuando m\u00e1s estudiaba a Marx, m\u00e1s actual me parec\u00eda. A los expertos y a los pol\u00edticos que se creen los pensadores de hoy se les llena la boca hablando de globalizaci\u00f3n, sin caer en la cuenta de que Marx ya lo hab\u00eda advertido en 1848. El \u00e1mbito mundial en que se mueve&#8230;[SLA: no hagamos publicidad, cualquier transnacional] no le habr\u00eda sorprendido en lo m\u00e1s m\u00ednimo\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1les son las principales aportaciones de esta nueva biograf\u00eda del autor o coautor del <em>Manifiesto<\/em>? \u00bfCu\u00e1les son sus aristas m\u00e1s destacadas? El firmante de este papel no se las puede ni quiere dar de marx\u00f3logo pero no cree injusto se\u00f1alar que tal vez no haya en este KM muchas novedades (de lo cual no se colige que no haya ninguna, como intentar\u00e9 se\u00f1alar) respecto a las conocidas y cl\u00e1sicas aproximaciones de Korsch, Rubel o McLellan, o entre nosotros, con respecto a los trabajos de Manuel Sacrist\u00e1n o de Francisco Fern\u00e1ndez Buey. \u00bfD\u00f3nde situar pues el inter\u00e9s de esta biograf\u00eda?<\/p>\n<p>Probablemente, en la sensatez de la misma, en el agradable estilo de la escritura, en la informaci\u00f3n y fuentes consultadas y, finalmente, en el hecho de no estar escrita, dig\u00e1moslo as\u00ed, por uno de los nuestros. Wheen, que se sepa, no es dirigente ni simpatizante de ninguna organizaci\u00f3n rojo-marxista, sino simplemente un escritor que se aproxima con honestidad intelectual a la vida y obra de un cl\u00e1sico contempor\u00e1neo. De ah\u00ed que este KM est\u00e9 tan lejos de ser una hagiograf\u00eda ilegible como una critica furibunda, descabellada y desinformada, del estilo de las de Robert Payne quien, por ejemplo y como nos recuerda Wheen, no tiene reparos en afirmar que Marx \u201cten\u00eda una visi\u00f3n del mundo demon\u00edaca, y la maldad del mismo diablo&#8230;\u201d.<\/p>\n<p>Otra raz\u00f3n m\u00e1s: KM no es s\u00f3lo una biograf\u00eda de Marx sino que contiene excelentes pasajes y referencias a la vida y al hacer de Engels (el patito feo, en ocasiones olvidado, de los dos grandes fundadores de la tradici\u00f3n) y, como no pod\u00eda ser menos, a su importante y, en ocasiones, decisivo papel en la obra y vida de aqu\u00e9l. Tambi\u00e9n, como es sabido, en la continuaci\u00f3n del legado y de la obra de Marx despu\u00e9s de su muerte.<\/p>\n<p>De la sensatez del enfoque hay claro testimonio en la misma introducci\u00f3n de Wheen. S\u00f3lo un necio, apunta el autor, har\u00eda a Marx responsable del Gulag pero, \u201clamentablemente, la provisi\u00f3n de necios es abundante\u201d. \u00bfTiene alg\u00fan sentido, se pregunta, que culpemos a los fil\u00f3sofos por todas y cada una de las posteriores mutilaciones de sus ideas? En opini\u00f3n de Wheen, \u201cKarl Max era fil\u00f3sofo, historiador, economista, ling\u00fcista, cr\u00edtico literario y revolucionario. Aunque jam\u00e1s tuvo un \u201cempleo\u201d en ninguno de estos campos, fue un extraodinario trabajador: sus obras completas,<br \/>\npocas de las cuales fueron publicadas en vida, llenan cincuenta vol\u00famenes.<\/p>\n<p>Lo que ninguno de sus enemigos ni de sus disc\u00edpulos est\u00e1n dispuestos a reconocer es la m\u00e1s evidente -y sorprendente- de sus cualidades: que este logro y santo m\u00edtico era un ser humano&#8230;\u201d (p. 13) (Dicho sea entre par\u00e9ntesis respetuosos. no deja de ser curioso que Wheen, \u00e9l mismo periodista y escritor, nos descubra la desconocida faceta de Marx como ling\u00fcista, y no cite una que,\u00a0 efectivamente, ejerci\u00f3 durante a\u00f1os de su vida, la de periodista. Lo de la cualidad evidente y sorprendente de Marx como un \u201cser humano\u201d lo pasamos por alto).<\/p>\n<p>Hay algo que, sin duda, merece destacarse de este KM y es que su autor se atreve, da opiniones propias y comenta cr\u00edticamente algunas aproximaciones a la obra y vida de Marx. Doy algunos ejemplos de ello:<\/p>\n<p>a) Respecto del consabido y romo dogmatismo marxiano, Wheen, comentando los <em>Manuscritos de Par\u00eds de 1844<\/em>, no tiene contenci\u00f3n alguna en se\u00f1alar, con recomendaci\u00f3n tercerista inclu\u00edda, que \u201cde la obra de Marx se ha dicho muchas veces que era \u201cmero dogma\u201d, habitualmente por parte de personas que no muestran signo alguno de haberle le\u00eddo. Ser\u00eda bueno obligar a estos improvisados cr\u00edticos -entre los cuales se cuenta Tony Blair, actual primer ministro brit\u00e1nico- a que leyeran los Manuscritos de Par\u00eds, que revelan los m\u00e9todos de una mente siempre inquisitiva, sutil y nada dogm\u00e1tica\u201d (pp. 69-70).<\/p>\n<p>b) En este mismo cap\u00edtulo III, al hacer referencia a la alienaci\u00f3n y al fetichismo de la mercanc\u00eda, Wheen sugiere un interesante paralelismo entre la situaci\u00f3n del trabajador en la sociedad capitalista y el Frankenstein de Mary Shelley. \u201cEl trabajador dedica su vida a producir objetos que no posee ni controla. Su trabajo se convierte en un ser separado, externo&#8230; Ning\u00fan<br \/>\nestudioso o cr\u00edtico del marxismo ha llamado la atenci\u00f3n sobre el evidente paralelismo con Frankestein,&#8230;el relato de un monstruo que se vuelve contra su creador\u201d (pp. 72-73). Desconozco si el uso del universal negativo no es exagerado por parte de Wheen pero, en todo caso, vale la pena constatar el inter\u00e9s de esta analog\u00eda.<\/p>\n<p>c) El pasaje dedicado al probable hijo de Marx con Helene Demuth (pp. 159-165) es, en general, muestra de un equilibrio y de un saber hacer, leer e intepretar envidiables, sin olvidar en sus comentarios las dudas sobre la paternidad marxiana se\u00f1aladas por Yvonne Kapp, bi\u00f3grafa de Eleanor Marx, y por Terrell Carver, autor de una biograf\u00eda de Engels. Carver se\u00f1ala que la carta de Louise Freyberger, amiga de Demuth, del 2 de septiembre de 1898, base fundamental de la creencia (y acusaci\u00f3n), es un papel de procedencia desconocida, escrito a m\u00e1quina adem\u00e1s, y que del original, si lo hubo, nada se ha sabido nunca. Wheen discute con exquisita correcci\u00f3n algunas de estas afirmaciones, y se\u00f1ala otros lugares (cartas de Eleanor a Laura Marx o incluso fragmentos de textos de Marx o de Jenny von Westphalen) que parecen confirmar la conocida conjetura sobre lo sucedido: el hijo de Helene Demuth era tambi\u00e9n de Marx y el nombre de Friedrich le fue puesto para cubrir las apariencias y apuntar al autor de <em>La situaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra<\/em>.<\/p>\n<p>d) El tema de la ruptura epistemol\u00f3gica en Marx, el asunto del Marx fil\u00f3sofo joven frente al Marx cient\u00edfico maduro fue, como es sabido (y recordado con indudable pesadumbre) uno de los temas recurrentes del marxismo de los a\u00f1os sesenta. Wheen lo despacha con envidiable desparpajo en una elegante pincelada al referirse a los Grundrisse: \u201c(&#8230;) constituyen un volumen fragmentario y, a veces, incoherente, calificado por el propio Marx como un aut\u00e9ntico batiburrillo. Sin embargo, como eslab\u00f3n perdido entre los <em>Manuscritos econ\u00f3mico-filos\u00f3ficos<\/em> (1844) y el primer volumen de <em>El Capital <\/em>(1867), al menos disipa el error com\u00fan de que hay una especie de \u201cruptura radical\u201d entre el pensamiento del joven Marx y del Marx maduro. El vino puede madurar y mejorar en la botella, pero sigue siendo vino a pesar de todo\u201d (p.209). En los <em>Grundrise<\/em>, nos recuerda Wheen, siguen toc\u00e1ndose de forma netamente filos\u00f3fica temas filos\u00f3ficos como la alienaci\u00f3n, la dial\u00e9ctica o el \u201csignificado\u201d del dinero.<\/p>\n<p>e) Es usual la cr\u00edtica de insensibilidad que se ha vertido sobre Marx en su trato con Engels. Wheen no niega hechos confirmados, pero los contextualiza en los dif\u00edciles momentos que toc\u00f3 vivir a los Marx, y no olvida las rectificaciones de Marx cuando la metedura de pata era no s\u00f3lo sonada sino injusta y de calado. El caso de la muerte de Mary Burns es ilustrativo. Wheen reproduce la carta de Engels en la que \u00e9ste comenta el fallecimiento de su compa\u00f1era y la desdichada respuesta de Marx. Engels contesta el 13 de enero de 1863 se\u00f1alando: \u201cEntender\u00e1 que, esta vez, mi propio infortunio y la glacial forma en que usted lo ha tomado me hayan hecho verdaderamente imposible contestarle antes&#8230;\u201d. Marx respondi\u00f3 d\u00edas mas tarde: \u201cHice muy mal escribiendo esa carta, y me arrepent\u00ed de ello en cuanto la ech\u00e9 al correo. Lo que ha ocurrido en modo alguno se ha debido a la falta de sentimientos. Como atestiguar\u00e1 mi esposa y mis hijos, cuando lleg\u00f3 su carta, me sent\u00ed destrozado, como si la persona m\u00e1s pr\u00f3xima o querida hubiese muerto. Pero cuando la escrib\u00ed, por la noche, lo hice presionado por las circunstancias, en extremo desesperadas&#8230;\u201d. \u00bfA qu\u00e9 circunstancias se refiere Marx? A la enfermedad de su hija Jenny, al agente de deshaucio en la casa, a las cuentas pendientes del carnicero, a la escasez de carb\u00f3n y de provisiones y a un largo etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>f) Sobre el trato de Marx con los socialistas\/comunistas de origen obrero, Wheen apunta que no s\u00f3lo bi\u00f3grafos absolutamente prescindibles como Payne sino marx\u00f3logos s\u00f3lidos como Avineri han apuntado al escepticismo marxiano sobre la capacidad de la clase obrera para concebir y llevar a cabo sus propios objetivos sin ayuda intelectual externa. \u00bfD\u00f3nde, se pregunta Wheen, se han documentado estas opiniones y afirmaciones? Y responde: \u201cEn vano se las puede buscar en las obra de Marx o en las notas a pie de p\u00e1gina de Avineri\u201d (p. 253) y, adem\u00e1s, Marx fue especialmente<br \/>\ngeneroso con el sastre Weitling o con George Eccarius a quien dio una primera oportunidad al publicar su ensayo sobre \u201cEl trabajo de sastrer\u00eda en Londres\u201d en una revista londinense. Wheen apunta que, en realidad, fue la presencia de muchos obreros \u201cy la refrescante ausencia de acicalados diletantes de clase media\u201d lo que atrajo a Marx a la conferencia inaugural de la I Internacional. Como se recuerda, Marx fue propuesto para ser su presidente. En carta a Engels, dos a\u00f1os despu\u00e9s de la fundaci\u00f3n, Marx se\u00f1alaba que \u201cmanifest\u00e9 que bajo ninguna circunstancia pod\u00eda aceptar algo as\u00ed, y por mi parte propuse a Odger (el dirigente de los sindicatos ingleses), que fue reelegido de hecho, aunque hubo algunos que votaron por m\u00ed a pesar de mi declaraci\u00f3n\u201d. La posici\u00f3n final de Marx en este asunto, se\u00f1ala Wheen, puede resumirse as\u00ed: no hay nada que objetar a la admisi\u00f3n de profesionales liberales en \u00f3rganos de direcci\u00f3n de las organizaciones, siempre<br \/>\nque la gran mayor\u00eda de sus consejos de direcci\u00f3n estuvieran compuesto por dirigentes obreros.<\/p>\n<p>g) Es usual el ataque, no s\u00f3lo cr\u00edtica, a la obra de Marx por el supuesto car\u00e1cter no cient\u00edfico de <em>El Capital<\/em>. El autor nos recuerda que Wilson, primer ministro brit\u00e1nico y dirigente del partido\u00a0 laborista, presum\u00eda de no haberlo le\u00eddo nunca. Wheen recoge entonces la posici\u00f3n m\u00e1s elaborada de Popper respecto al marxismo que resume as\u00ed: \u201dno se puede decir si Marx estaba escribiendo tonter\u00edas, ya que sus leyes de hierro del desarrollo capitalista no son m\u00e1s que profec\u00edas hist\u00f3ricas incondicionales, tan vagas y resbaladizas como los versos de Nostradamus\u201d (p. 275). Al contrario de las conjeturas cient\u00edficas, las tesis marxianas no pueden falsarse. Baste pensar en la afirmaci\u00f3n del incremento del empobrecimiento de los trabajadores. Wheen cita para ello un pasaje del cap\u00edtulo XXIII de <em>El Capital<\/em> que finaliza se\u00f1alando que: \u201cLa acumulaci\u00f3n de riqueza en un polo es al propio tiempo, pues, acumulaci\u00f3n de miseria, tormentos de trabajo, esclavitud, ignorancia,<br \/>\nembrutecimiento y degradaci\u00f3n moral en el polo opuesto\u201d, paso que comenta del siguiente modo: \u201cLa \u00faltima frase [el paso citado] tomada aisladamente, podr\u00eda esgrimirse como otra predicci\u00f3n del empobrecimiento econ\u00f3mico absoluto de los trabajadores, pero s\u00f3lo un tonto -o un catedr\u00e1tico de econom\u00eda (Wheen, dixit)- podr\u00eda mantener esta interpretaci\u00f3n despu\u00e9s de leer la estruendosa acusaci\u00f3n que la precede\u201d (p. 277).<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo clasificar entonces el texto marxiano? Wheen considera que <em>El Capital<\/em> no es en realidad \u201cuna hip\u00f3tesis cient\u00edfica, ni siquiera un tratado de econom\u00eda, aunque los fan\u00e1ticos de ambos lados persisten en seguir consider\u00e1ndolo as\u00ed\u201d (p. 277). Citando una carta de Marx a Engels del 31.7.1865 (\u201cCon todas sus limitaciones lo bueno que tienen mis escritos es que son un conjunto art\u00edstico&#8230;\u201d), se\u00f1ala que una semana despu\u00e9s el mismo Marx se refiri\u00f3 a su libro como una obra de arte y que citaba consideraciones de tipo art\u00edstico para el retraso de la entrega del manuscrito. As\u00ed pues, Wheen apunta al paralogismo de la acusaci\u00f3n: pedir posibilidad falsadora a las tesis de El Capital es no entender que la obra de Marx no pretenden ser, sin m\u00e1s, los Principia de la econom\u00eda sino una aproximaci\u00f3n art\u00edstica, sist\u00e9mica, global, a temas econ\u00f3micos y sociales. Sacrist\u00e1n, en su advertencia a la <em>Antolog\u00eda<\/em> de Gramsci, tal vez apuntaba a un lugar pr\u00f3ximo, si bien no coincidente: \u201cPara que haya pensamiento revolucionario tiene que haber ruptura con la estructuraci\u00f3n del pensamiento culturalmente consagrado. Y para que el pensamiento revolucionario se logre, esa ruptura tiene que responder a la naturaleza de las cosas, no ser veleidad de decadente harto de ciencia aprovechada pero no entendida\u201d. Del mismo modo que Marx no hab\u00eda sido ni economista sin m\u00e1s, ni historiador, ni fil\u00f3sofo, ni organizador, aunque aspectos de su \u201cobra\u201d se puedan catalogar acad\u00e9micamente con esos r\u00f3tulos, tampoco era Gramsci un cr\u00edtico literario, un fil\u00f3sofo acad\u00e9mico o un diletante cr\u00edtico pol\u00edtico.<br \/>\nEl lector puede quedar insatisfecho con la aclaraci\u00f3n de Wheen, como es mi caso, pero no hay duda de su valent\u00eda epist\u00e9mica al intentar situar la obra fundamental de Marx y al enfrentarse sin rubor ni miedo, aunque no siempre de forma exquisitamente anal\u00edtica, con las cr\u00edticas no s\u00f3lo de Sir Karl sino del mismo Kolakowski.<\/p>\n<p>h) Marx, que viv\u00eda a unos 30 km. del autor del <em>Origen de las especies<\/em>, le hizo llegar la segunda edici\u00f3n de <em>El Capital<\/em> con la siguiente dedicatoria: \u201cA Mr. Charles Darwin, de parte de su sincero admirador, Karl Marx\u201d. Darwin le contest\u00f3 en octubre de 1873 agradeci\u00e9ndole el env\u00edo y admitiendo que \u201cdeseo profundamente que fuese m\u00e1s merecedor de haberlo recibido si entendiese m\u00e1s del importante y profundo tema de la econom\u00eda pol\u00edtica. Aunque nuestros estudios han sido tan diferentes, pienso que ambos deseamos sinceramente la ampliaci\u00f3n del conocimiento, y que ello, a largo plazo, contribuir\u00e1 a la felicidad de la humanidad\u201d. La historia parec\u00eda no acabarse aqu\u00ed. En 1931, una revista sovi\u00e9tica, Bajo el estandarte del marxismo, public\u00f3 una carta de Darwin, con fecha de octubre de 1880, en la que \u00e9ste, despu\u00e9s de agradecer el env\u00edo (\u201cLe agradezco mucho su amable carta y los dem\u00e1s documentos que conten\u00eda&#8230;\u201d) se\u00f1ala a su corresponsal (la revista se\u00f1al\u00f3 a Marx) que preferir\u00eda que \u201cla parte o el volumen no estuviese dedicado a mi (aunque le agradezco la intenci\u00f3n de honrarme) ya que en cierto modo implica mi aprobaci\u00f3n de toda la publicaci\u00f3n, sobre la que no conozco nada&#8230;\u201d Wheen se\u00f1ala que incluso Berl\u00edn, en su estudio sobre Marx de 1939, conjeturaba, bas\u00e1ndose en esta carta, que Marx quer\u00eda dedicar a Darwin la edici\u00f3n alemana original \u201cmientras pas\u00f3 por alto por completo el hecho de que <em>El Capital<\/em> -con su dedicatoria a Wilhelm Wolff- apareci\u00f3 en 1867, nada m\u00e1s y nada menos que treces a\u00f1os antes de que supuestamente Marx le ofreciese \u201cel honor\u201d a Darwin\u201d (p. 336).<\/p>\n<p>Desde la segunda guerra mundial, casi todos los autores que se han aproximado a este asunto han aceptado el punto del rechazo de la dedicatoria, difiriendo acaso en cuanto al volumen que Marx pretend\u00eda dedicar a Darwin. McLellan, por ejemplo, se\u00f1ala que Marx \u201cdeseaba dedicarle el segundo volumen de <em>El Capital<\/em>\u201d (p. 488). El siempre excelente Gerratana en su cl\u00e1sico estudio sobre \u201cMarxismo y darwinismo\u201d (<em>Investigaciones sobre la historia del marxismo<\/em>, pp. 97-146) sosten\u00eda una posici\u00f3n id\u00e9ntica, si bien advert\u00eda que \u201cno se ha podido encontrar la carta de Marx, por lo que falta algunos datos esenciales para aclarar por completo el significado de ese interesante episodio\u201d, se\u00f1alando una posible interpretaci\u00f3n \u201cMuy probablemente el sondeo realizado por Marx ten\u00eda un objeto menos contingente: la posibilidad de establecer en el campo cient\u00edfico las relaciones entre darwinismo y socialismo, en el caso de que hubiera sido aceptada por Darwin, habr\u00eda liquidado definitivamente la pol\u00e9mica bizantina que se estaba desarrollando durante aquellos a\u00f1os y que iba a continuar desarroll\u00e1ndose durante algunas d\u00e9cadas con igual superficialidad por parte de naturalistas y de socialistas\u201d (p.123). Avineri, finalmente, sugiri\u00f3 que los recelos marxianos sobre la aplicaci\u00f3n pol\u00edtica del darwinismo hac\u00edan impensable una oferta sincera. La dedicatoria de <em>El Capital<\/em> a Darwin hab\u00eda sido, obviamente, hecha en broma.<\/p>\n<p>Ampar\u00e1ndose en el trabajo de Margaret Fay, una muy competente estudiosa de Darwin, Wheen nos da una explicaci\u00f3n muy diferente: la carta de Darwin no fue enviada a Marx sino a Edward B. Aveling, compa\u00f1ero de Eleanor Marx, quien en 1881 hab\u00eda publicado <em>The Students\u00b4Darwin<\/em>. Fay descubri\u00f3 entre los papeles de Darwin una carta de Aveling del 12.10.1880, unida a unos cap\u00edtulos de muestra de su obra, en la que despu\u00e9s de solicitar el apoyo o el consentimiento de Darwin a su trabajo, a\u00f1ad\u00eda \u201cMe propongo, dependiendo de nuevo de su aprobaci\u00f3n, honrar a mi obra y a mi mismo dedic\u00e1ndosela a usted\u201d. \u00bfPor qu\u00e9 esa carta de Aveling hab\u00eda terminado en el archivo de Marx? Porque Eleanor Marx y Aveling, su compa\u00f1ero, despu\u00e9s del fallecimiento de Engels, hab\u00edan sido los depositarios del legado de Marx.<\/p>\n<p>Resulta pues muy plausible la tesis de Fay y la narraci\u00f3n de Wheen y no hay duda de que representa una explicaci\u00f3n convincente del asunto MarxDarwin, pero en el desarrollo de este tema (pp. 333-339) se encuentra, creo, alg\u00fan signo de la ligereza argumentativa ocasional de Wheen. Por ejemplo. Al dar cuenta de la edici\u00f3n de la carta de Darwin en <em>Bajo el estandarte del marxismo<\/em>, Wheen recoge ir\u00f3nicamente la idea de la revista sovi\u00e9tica de que los \u201cdocumentos\u201d adjuntados por el autor de la carta (supuestamente Marx) deb\u00edan ser dos capitulos de la edici\u00f3n inglesa de <em>El Capital<\/em> que trataban de la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n. No hay duda de que la conjetura era de alto riesgo, pero no parece que la f\u00e1cil falsaci\u00f3n sea de recibo. Wheen sostiene casi lapidariamente: Evidentemente absurdo, ya que el libro no se tradujo al ingl\u00e9s hasta 1886, tres a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Marx\u201d (p. 336). Los redactores de estandarte tal vez fueran popperianos extremos camuflados en la corte de Stalin, arriesg\u00e1ndose excesivamente en sus hip\u00f3tesis, pero no hay por qu\u00e9 pensar que fueran torpes o incapaces de reflexi\u00f3n. \u00bfAcaso no es posible pensar que Marx, sabedor de que Darwin no le\u00eda alem\u00e1n, tradujera sus trabajos al ingl\u00e9s o que simplemente pensara que alguien del entorno de Darwin podr\u00eda darle cuenta de lo defendido en estos papeles? \u00bfNo pudo acaso ocurrir que Marx enviara un adelanto de sus manuscritos a Darwin para solicitar su autorizaci\u00f3n?<\/p>\n<p>No es este el \u00fanico caso. Hay en KM otras afirmaciones algo apresuradas que no deber\u00edamos pasar por alto. As\u00ed, al hablar de la dial\u00e9ctica (p. 28 y sig), Wheen se aproxima a este espinoso tema del modo siguiente: \u201c\u00bfQu\u00e9 es la dial\u00e9ctica? Como cualquier ni\u00f1o de colegio puede comprobar con unos imanes -o si queremos tambi\u00e9n, cualquier agencia matrimonial-, los opuestos se atraen. Si no fuese as\u00ed, el g\u00e9nero humano se extinguir\u00eda. Las hembras se aparean con los machos y de su uni\u00f3n surge un nuevo ser que, con el tiempo, repetir\u00e1 el proceso. No siempre, claro est\u00e1, pero s\u00ed con la<br \/>\nfrecuencia necesaria como para asegurar la supervivencia y el progreso de la especie\u201d. La dial\u00e9ctica, prosigue el autor, realiza una funci\u00f3n parecida en la mente humana: una idea aislada se encuentra en aprisionada lucha con su ant\u00edtesis, de cuyo combate surge una s\u00edntesis, que a su vez se convierte en una nueva tesis que \u201cser\u00e1 seducida debidamente por un nuevo amante maligno\u201d. De dos proposiciones err\u00f3neas puede surgir una que sea verdadera, apunta Wheen, pero pronto esta verdad se convertir\u00e1 en un error que ser\u00e1 sometido a un nuevo escrutinio.<\/p>\n<p>Podemos pasar por alto, o no, ciertas met\u00e1foras de Wheen sobre la especie y sus g\u00e9neros y reconocer que el mismo autor nos advierte de su aproximaci\u00f3n, aduciendo que \u201chay que simplificar a Hegel, ya que, si no, gran parte de su obra, permanecer\u00eda impenetrablemente oscura\u201d. Suponiendo sin admitir tales oscuridades, eso no quita que ciertas miradas desfiguren notablemente el rostro que uno quiere iluminar. No hay apenas duda de que los pasos dedicados al asunto de la dial\u00e9ctica en Marx no son lo mejor de esta biograf\u00eda de Wheen.<\/p>\n<p>Por otra parte, ciertos pasajes podr\u00edan, sin duda, haberse pulido un tanto. As\u00ed, al hablar de Weitling (p. 95 y sig), Wheen lo presenta como \u201chijo ileg\u00edtimo de una lavandera alemana\u201d, que no s\u00f3lo pose\u00eda la \u201cactitud p\u00eda y angustiada de un profeta martirizado\u201d sino que conjetura y profetiza hacia el pasado de que \u201cse hubiera sentido perfectamente a gusto entre los predicadores milenaristas itinerantes de la Edad Media, o entras las sectas comunistas que florecieron en \u00e9pocas de la guerra civil inglesa&#8230;\u201d Wheen cree poder defender la no aceptaci\u00f3n del pluralismo de Marx en base a consideraciones de Carl Schurz, m\u00e1s tarde senador norteamericano, quien observ\u00f3 a Marx en una reuni\u00f3n de dem\u00f3cratas de Colonia en agosto de 1848. En un texto escrito medio siglo m\u00e1s tarde, Marx, el joven Marx, es presentado como intransigente y como descalificador ad hominem (y ad nauseam) de opiniones no coincidentes. Wheen da cuenta de ello, observa el medio siglo de\u00a0 distancia, pero sostiene que \u201cNo obstante, tiene traza de ser cierto\u201d. Tal vez lo fuera, puede pensar el lector, pero no parece que la duda quede anulada por el simple testimonio del texto de Schurz\u00a0 que es la prueba central esgrimida por Wheen.<\/p>\n<p>El ep\u00edlogo 1 (Consecuencias) es otra prueba m\u00e1s de este estilo no siempre afortunado. Aqu\u00ed Wheen escribe, por ejemplo, que despu\u00e9s del fallecimiento de Marx \u201cEstos \u00faltimos [sus muebles y sus libros], junto con su inmensa colecci\u00f3n de cartas y cuadernos pasaron a Engels, al igual que Helene Demuth&#8230;\u201d \u00bfEs \u201cpasar\u201d la palabra m\u00e1s acertada para el caso? \u00bfEs la que expresa mejor la relaci\u00f3n Marx-Demuth-Engels?. O cuando l\u00edneas despu\u00e9s afirma \u201cLaura y Paul Lafargue viv\u00edan en las afueras de Par\u00eds, fundamentalmente del dinero que sableaban a Engels&#8230;\u201d \u00bfEs sablear (o su<br \/>\nequivalente en ingl\u00e9s) el t\u00e9rmino pertinente?. Finalmente, \u201ccuatro de los hijos de Marx murieron antes que su padre y los dos que le sobrevivieron se suicidaron. El \u00fanico miembro que escap\u00f3 de la maldici\u00f3n fue Fredy Demuth&#8230;\u201d \u00bfA qu\u00e9 maldici\u00f3n se refiere Wheen? \u00bfQu\u00e9 criterio se sigue para juntar muertes por enfermedad y miseria con suicidios motivados por razones que nos son desconocidas en gran parte?<\/p>\n<p>La edici\u00f3n de KM es, en general, correcta. Hay alguna errata menor como, por ejemplo, cuando se habla de <em>La filosof\u00eda alemana<\/em> por <em>La ideolog\u00eda alemana<\/em> (p. 11), pero tal vez el asunto m\u00e1s controvertido sea el uso de traducciones de textos de Marx poco usuales y el olvido, en cambio, de traducciones m\u00e1s reconocidas como las publicadas por Grijalbo dentro OME. El lector puede hacer la prueba comparando un texto del cap\u00edtulo XXII del libro I de <em>El Capital<\/em> recogido por Wheen (pp. 276-277) con la traducci\u00f3n del mismo texto por parte de Sacrist\u00e1n. Por otra parte, correctas, informadas e interesantes notas del traductor acompa\u00f1an a algunos textos y referencias.<\/p>\n<p>Son pues varias las razones por las que resulta recomendable la lectura de este KM tal vez acompa\u00f1ado como aperitivo con la voz \u201cKarl Marx\u201d, que Manuel Sacrist\u00e1n escribiera para la enciclopedia <em>Universitas<\/em>, con el buen vino del <em>Marx (sin ismos)<\/em> de Francisco Fern\u00e1ndez Buey y con el s\u00f3lido postre del <em>Marx<\/em> de David Mc Lellan. Hay, empero, otro motivo m\u00e1s. Cuando Edgar, el hijo preferido de Marx (\u201cy un amigo m\u00e1s querido personalmente que cualquier otro\u201d), a finales de marzo de 1855, empeor\u00f3 seriamente, el m\u00e9dico que le atend\u00eda le diagnostic\u00f3 tuberculosis y advirti\u00f3 a la familia que no hab\u00eda esperanzas de recuperaci\u00f3n. El ni\u00f1o muri\u00f3 en brazos de Marx en la ma\u00f1ana del 6 de abril. Era Viernes Santo. Marx, fuera de s\u00ed, rechazaba violentamente toda expresi\u00f3n de condolencia. El funeral tuve lugar dos d\u00edas despu\u00e9s en el tabern\u00e1culo de Whitefield, donde Marx y Jenny ya hab\u00edan enterrado a sus hijos Fawkesy y a Franziska. Liebknecht, que haba acudido al entierro, acariciaba la frente de Marx mientras \u00e9ste exclamaba.\u201d\u00a1No me pueden devolver a mi hijo!\u201d. Cuando el ata\u00fad estaba siendo introducido en la fosa, Marx dio un paso hacia adelante. Creyeron que se arrojar\u00eda tras \u00e9l.<\/p>\n<p>A Marx le cost\u00f3 volver a su casa en Dean Street. Una de las pocas cosas que le mantuvo a flote fue su amistad con Engels, quien invit\u00f3 a Marx y Jenny a pasar unos d\u00edas con \u00e9l en Manchester \u201cpara que cambiaran de aires y salieran del malhadado piso del Soho\u201d (p. 200). Tan pronto como regresaron a Londres, las se\u00f1ales del peque\u00f1o Edgar le sumieron de nuevo en una mayor congoja. El 28 de julio, tres meses despu\u00e9s de la muerte de su hijo, escrib\u00eda Marx a Ferdinand Lassalle coment\u00e1ndole: \u201cBacon dice que las personas verdaderamente importantes tienen tantas relaciones con la<br \/>\nnaturaleza y el mundo, tantas cosas que son objeto de su inter\u00e9s, que se sobreponen f\u00e1cilmente de cualquier p\u00e9rdida. Yo no soy una de esas personas importantes. La muerte de mi hijo me ha destrozado hasta la m\u00e9dula y siento la p\u00e9rdida tan intensamente como el primer d\u00eda. Mi pobre esposa tambi\u00e9n est\u00e1 completamente deshecha\u201d.<\/p>\n<p>No hay duda: de alguien que escribe y siente de este modo es obvio que resulta de inter\u00e9s leer su biograf\u00eda, mas si \u00e9sta est\u00e1 tan sensatamente escrita como la de Francis Wheen.<\/p>\n<p>Nota: Esta rese\u00f1a fue publicada en la revista <i>El Viejo Topo<\/i>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nota: Esta rese\u00f1a fue publicada en la revista El Viejo Topo.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[27],"tags":[1371,868,917],"class_list":["post-574","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-siglo-xix","tag-francis-wheen","tag-karl-marx","tag-resenas"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/574","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=574"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/574\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=574"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=574"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=574"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}