{"id":581,"date":"2007-01-01T00:00:00","date_gmt":"2007-01-01T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=581"},"modified":"2020-02-28T03:22:37","modified_gmt":"2020-02-28T02:22:37","slug":"orwell-y-el-comunismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=581","title":{"rendered":"Orwell y el comunismo"},"content":{"rendered":"<p>Desde que en la edici\u00f3n del domingo 22 de junio del 2003, el corresponsal de <i>El Pa\u00eds<\/i> en Londres, Walter Oppenheimer, ofreci\u00f3 la cr\u00f3nica sobre como \u201cOrwell delat\u00f3 a 38 simpatizantes comunistas\u201d, se han dado diversas pol\u00e9micas sobre este gesto final, efectuado cuando estaba enfermo de tuberculosis en el pulm\u00f3n izquierdo. Orwell fue hospitalizado en junio de 1948, y aunque se recupera vuelve a recaer. Es tambi\u00e9n la \u00e9poca en acaba la redacci\u00f3n de <i>1984<\/i>, que en un principio quiso titular <i>El \u00faltimo hombre en Europa<\/i>.<\/p>\n<p>La reca\u00edda le lleva a ser ingresado en el sanatorio de Graham, en el sur de Inglaterra, y fuertemente medicado, falleci\u00f3 el 21 de enero de 1950. Entre sus papeles se encontraron unas notas sobre los sue\u00f1os que le hab\u00edan obsesionado durante los dos \u00faltimos a\u00f1os: \u201cA veces es el mar o la playa, m\u00e1s a menudo grandes y espl\u00e9ndidos edificios, o calles, o barcos, en los que suelo perderme, pero siempre con un peculiar sentimiento de felicidad y de estar al sol al despertar. Indudablemente todos estos edificios, etc, significan la muerte. Soy casi consciente de ello incluso so\u00f1ando, y estos sue\u00f1os se hacen m\u00e1s frecuentes cuando mi salud empeora y pierde la esperanza de recuperarme. Lo que nunca puedo entender es por qu\u00e9, si no tengo miedo a la muerte (miedo al dolor y al momento de morir, pero no a la extinci\u00f3n), esta idea tiene que aparecer en m\u00e1s sue\u00f1os bajo distintos disfraces\u201d (<b>1<\/b>).<\/p>\n<p>De entre sus \u00faltimos papeles de este tiempo se encontraba un cuaderno sobre el que el gobierno brit\u00e1nico no ha levantado el secreto oficial, y que por lo tanto se han hecho p\u00fablicos. Se trata del documento FO 1110\/189 (FO indica Foreign Office), ya de lectura libre en el Archivo Nacional Brit\u00e1nico y en que se ofrece una lista de 38 \u00abcriptocomunistas\u201d. Se trata de un cuaderno informal que en el que el escritor fue estableciendo una lista privada de ciudadanos occidentales a su parecer eran criptocomunistas o \u201ccompa\u00f1eros de ruta\u201d, seg\u00fan el t\u00e9rmino acu\u00f1ado por Trotsky en <i>Literatura y revoluci\u00f3n<\/i> para describir\u00a0 los que hac\u00eda parte del viaje con la revoluci\u00f3n, y luego aceptado como parte del l\u00e9xico del movimiento comunista aunque ya no se trataba de la revoluci\u00f3n sino de colaborar con la pol\u00edtica exterior sovi\u00e9tica, una colaboraci\u00f3n concebida por los m\u00e1s idealistas como un contrapeso del nazi-fascismo, o bien de la prepotencia imperialista que continuaba subyugando a los pueblos colonizados.<\/p>\n<p>El cuaderno dej\u00f3 de ser un secreto cuando fueron rese\u00f1ados en la biograf\u00eda autorizada, <i>George Orwell. A life<\/i>, de Bernard Crick publicada a principios de los a\u00f1os ochenta.\u00a0 Crick defiende la lista de Orwell, argumentando que \u201cno era distinto de los ciudadanos responsables que hoy pasan informaci\u00f3n a la brigada antiterrorista sobre personas que conocen y piensan que son activistas del IRA. Se consideraba una \u00e9poca muy peligrosa, el final de los cuarenta\u201d (<b>2<\/b>). Y a\u00f1ad\u00eda que Orwell siempre se manifest\u00f3 contrario a cualquier medida represiva contra el Partido Comunista brit\u00e1nico. Al bi\u00f3grafo le otorgaron la raz\u00f3n un sector de la intelectualidad brit\u00e1nica que coincid\u00eda en la reafirmaci\u00f3n del mito de la exis\u00adtencia de un grupo intelectual, unido por sus v\u00ednculos con Mosc\u00fa, y agrupados oscuramente en un intento sedicioso de preparar el terreno para el es\u00adtalinismo en Gran Breta\u00f1a, un temor que a finales de los a\u00f1os cuarenta pod\u00eda hacer perder el sue\u00f1o a mucha gente, pero que actualmente carece del m\u00e1s m\u00ednimo fundamento documental. No obstante hab\u00eda algo que fallaba en el razonamiento, primero por que, como se ver\u00e1, ninguno de los implicados tuvo la menor relaci\u00f3n con actividades ilegales, nada que permita una m\u00e1s que abusiva comparaci\u00f3n con los republicanos irlandeses. De hecho, muy pocos entre los se\u00f1alados se distinguieron como\u00a0 tales \u201ccompa\u00f1eros\u201d. Solamente uno de ellos (Peter Smollet), se ha comprobado que fue ciertamente un agente sovi\u00e9tico.<\/p>\n<p>No obstante, el cuaderno se convirti\u00f3 en \u201cgran noticia\u201d cuando un intelectual tan org\u00e1nico \u2013y tan bien pagado- como Timoty Garton Ash public\u00f3 en el diario <i>The Guardian <\/i>(22-06-03) una relaci\u00f3n de 38 componentes incluidos en el documento oficial, asegurando que Orwell recurri\u00f3 a la delaci\u00f3n (seg\u00fan su propia definici\u00f3n) por su amor imposible con Celia Kirwan, militante laborista ligada a la corriente de izquierdas presidida por Aneurin Bevan (con la que Orwell estaba muy identificado tiempo atr\u00e1s) y funcionaria. Fue la hija de Celia la que lo entreg\u00f3 a Garton Ash como si fuera una primicia. El art\u00edculo apareci\u00f3 en varias cadenas de prensa internacional. La prensa amarilla no desaprovech\u00f3 la ocasi\u00f3n. As\u00ed el <i>Daily Telegraph<\/i> cuando divulg\u00f3 la noticia\u00a0 la titul\u00f3 de la siguiente manera\u00a0 en primera plana:\u00a0 \u00abIcono socialista con\u00advertido en un delator\u201d.\u00a0 Anotemos que normalmente el socialismo de Orwell no es algo que suela subrayar en la prensa convencional.<\/p>\n<p>Garton Ash era lo suficientemente inteligente para no tener que destruir el \u201cicono socialista\u201d, la bastaba con darle la vuelta siguiendo las pautas del neolenguaje. El suyo es un Orwell medi\u00e1ticamente consagrado como \u201cel escritor que capt\u00f3 la esencia del totalitarismo y avist\u00f3 el futuro con libros como <i>Rebeli\u00f3n en la granja<\/i> y <i>1984<\/i>\u201d. En aras de esta tentativa de un Orwell a la medida neoliberal, Garton en imponer varias maniobras con concuerdan con las tesis sobre el \u201cfinal de la historia\u201d. Desde este canon, el socialismo de Orwell no era m\u00e1s que una respuesta quijotesca a unos molinos de vientos (el Capital, el colonialismo brit\u00e1nico, el fascismo, etc), que ya no exist\u00edan (al menos no lo busquen en los escritos de Garton Ash). El comunismo tampoco, pero debe de estar algo m\u00e1s vivo porque para el popular historiador,\u00a0 Orwell es ante todo un anticomunista. Y esto en el sentido que la gente como Garton le dan al concepto.<\/p>\n<p>Para ello hace tabla rasa de la historia del comunismo \u2013con el que Orwell simpatiz\u00f3 hasta llegar a Espa\u00f1a-, y no duda en convertir una entidad como la \u201cFreedom Defence Committee\u201d (una antesala de Amnist\u00eda Internacional) en una plataforma \u201cen defensa de la libertad frente al impe\u00adrialismo y al fascismo, por supuesto pero ahora tambi\u00e9n, sobre todo, contra el comunismo\u201d, lo cual era cierto en el sentido que lo fue, por ejemplo, la actuaci\u00f3n de Amnist\u00eda que denunci\u00f3 todo lo que crey\u00f3 denunciable sin considerar el disfraz del r\u00e9gimen. Una vez m\u00e1s el \u201csobre todo\u201d acabar\u00e1 anulando todo lo dem\u00e1s. Una vez establecido el canon \u201cantitotalitaria\u201d no es necesario dar m\u00e1s vueltas: el comunismo no es m\u00e1s que un totalitarismo, un mal tan absoluto que evita cualquier otra consideraci\u00f3n. Con esta clave se entiende que a Garton le ense\u00f1aban en el Este viajas ediciones de <i>Animal Farm,<\/i> y le dec\u00edan: \u201c\u00bfc\u00f3mo lo sab\u00eda?\u201d.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfqu\u00e9 era lo que sab\u00eda?. Al leer a Garton Ash todo indica que el lector tiene que ver <i>Animal Farm<\/i> es un alegato contra el \u201ccomunismo\u201d o sea contra el llamado \u201csocialismo real\u201d, y no hay nada m\u00e1s que hablar. Sin embargo, con todas sus contradicciones, su mensaje central es que la revoluci\u00f3n fue justa y necesaria, y que fue traicionada por una burocracia y un dictador. El dictador es el \u201cmalo\u201d, pero Orwell matiza la \u201cmaldad\u201d cuando se entera que Stalin nunca abandon\u00f3 el Kremlin durante la ocupaci\u00f3n alemana. El demonio era un ser humano, y su historia ten\u00eda muchas latitudes. Resulta que aqu\u00ed hemos tenido que aprender que no todos los nazis fueron iguales, y que hubieron falangistas como Dionisio Ridruejo, que evolucionaron, pero parece que estas matizaciones solamente son necesarias cuando los \u201ccomunistas\u201d reniegan. Si no es as\u00ed, aparecen entronizados por la \u201cesencia\u201d mal\u00e9fica del totalitarismo, y desde este punto de mira el \u201cChe\u201d puede ser maltratado mientras que Colin Powell o incluso Kissinger forman parte de un Estado democr\u00e1tico\u00a0 (<b>3<\/b>).<\/p>\n<p>La ocasi\u00f3n anim\u00f3 tambi\u00e9n a algunos articulistas a jugar el doble juego, por un lado\u00a0 introduciendo una fisura en su admiraci\u00f3n por su Orwell, y por otro exaltando su \u201cesencia\u201d antitotalitaria, o sea no marxista, el mismo canon por el que seg\u00fan el historiador neoliberal Enrique Krauze el autor de <i>Homenaje a Catalu\u00f1a<\/i> \u201cdespreciaba a los partidarios de totalitarismo desde la comodidad del liberalismo\u201d; alguien que, al decir de Jos\u00e9 Miguel Oviedo supo ver \u201clos peligros de la intolerancia ideol\u00f3gica, en los dos lados del espectro pol\u00edtico, y nos alert\u00f3 sobre lo que pod\u00eda ser el mundo futuro \u2013el que hoy vivimos- si no defend\u00edamos la libertad y los valores democr\u00e1ticos\u201d (<b>4<\/b>). Otros fueron m\u00e1s expeditivos, as\u00ed en el diario catal\u00e1n <i>Avui<\/i> apareci\u00f3 una tribuna (firmada por Alfons Quint\u00e1) en la que trataba a Orwell de \u201cconfidente asqueroso\u201d, y se advert\u00eda contra los \u201cpaneg\u00edricos\u201d realizados desde el Ayuntamiento de Barcelona, de cuya benevolencia ofrece la siguiente explicaci\u00f3n: \u201cse quiere que Orwell encarne el entendimiento entre el PSC-PSOE con la extrema izquierda\u201d. En la red de Internet los cuadernos sirven para acusar a Orwell de hom\u00f3fobo, antisemita, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>En la ocasi\u00f3n no hubieron apenas defensores del Orwell socialista o sea anticapitalista, exceptuando casos aislados como lo pudo ser la Web de la Fundaci\u00f3n Andr\u00e9s Nin desde la que se ofrecieron diversos alegatos en su defensa, curiosamente con precisiones diferentes en lo que a la presunta \u201cdelaci\u00f3n\u201d se refiere.<\/p>\n<p>As\u00ed, mientras que para el veterano escritor ex poumista Ignacio Iglesias escribe: \u201cLa verdad es muy otra. La cu\u00f1ada de Koestler, el autor de <i>El cero y el infinito<\/i>, deseaba organizar un ciclo de conferencias sobre el estalinismo y se dirigi\u00f3 a Orwell solicit\u00e1ndole nombres posibles de aceptar. Este le respondi\u00f3 envi\u00e1ndole una relaci\u00f3n de nombres que \u00e9l consideraba que no val\u00eda la pena invitarles, porque no aceptar\u00edan\u201d. Para Javier Rodr\u00edguez traductor y editor de Orwell la verdad \u201cera, sencillamente, \u00e9sta: convaleciente en un hospital para tuberculosos, Orwell recibi\u00f3 la visita de Celia Kirwan, funcionaria del Foreign Office brit\u00e1nico. Kirwan le pidi\u00f3 su apoyo para una campa\u00f1a de contrapropaganda ideada para combatir al estalinismo y quiso conocer si Orwell sab\u00eda de otras personas que podr\u00edan sumarse a dicha campa\u00f1a. En una carta que envi\u00f3 a su amiga, Orwell mostr\u00f3 su adhesi\u00f3n a la idea y sugiri\u00f3 al mismo tiempo varios nombres de personas que, en su opini\u00f3n, estar\u00edan dispuestas a hacer lo mismo (Franz Borkenau, por ejemplo). De paso, tambi\u00e9n le propuso a Kirwan una lista que hab\u00eda confeccionado a lo largo de los a\u00f1os con los nombres de intelectuales ingleses \u00abcon los que no se pod\u00eda contar para una propaganda semejante\u201d.<\/p>\n<p>M\u00e1s cr\u00edtico, el historiador brit\u00e1nico Andy Durgan anota; \u201cEn 1948 el gobierno laborista estableci\u00f3 el Information Research Department (IRD) para `combatir la propaganda comunista y defender los ideales del socialismo democr\u00e1tico\u2019, una entidad que se convertir\u00eda en una fuente importante de contrainformaci\u00f3n del imperialismo brit\u00e1nico en la guerra fr\u00eda. Un poco antes de su muerte Orwell fue invitado a colaborar con el IRD y les entreg\u00f3 una lista de personas que desde su punto de vista no fueron de fiar en la lucha contra el comunismo. Fue un grave error por parte de Orwell. Un error que fue debido tanto a su anti-estalinismo radical como a sus esperanzas en el nuevo gobierno laborista. Sin embargo, no significa que Orwell se convirti\u00f3 en un combatiente m\u00e1s de la guerra fr\u00eda&#8230;\u201d<\/p>\n<p>Sin embargo, esto no fue problema para que fuera utilizado como tal en una \u00e9poca en la que la demanda social y cultural de cr\u00edticas al \u201ccomunismo\u201d eran bien venidas, y especialmente si proven\u00edan desde tradiciones de izquierdas. Esta es una vieja regla que ha seguido funcionando, vean sino como en su d\u00eda Felipe Gonz\u00e1lez\u00a0 emple\u00f3 ex comunistas contra Izquierda Unida<\/p>\n<p>Recordemos: es la fase de la redacci\u00f3n final de <i>1984<\/i>, y Orwell estaba gravemente enfermo. En un momento en el que se mostraba cada vez m\u00e1s preocupado por la existencia de verdaderos o presuntos defensores del r\u00e9gimen de Stalin cuando ya hab\u00eda acabado la Guerra Mundial, y los aliados de ayer empezaron a rivalizar por la \u201ctarta\u201d de zonas de influencias en el mundo (<b>5<\/b>). Tem\u00eda que \u00e9stos, a pesar del ambiente anticomunista que se respiraba, permanecieran ocultos bajo una fingida independencia pol\u00edtica, otorg\u00e1ndole as\u00ed al minoritario PC brit\u00e1nico una potencia que no aparentaba. Se trataba de una obsesi\u00f3n que estaba anulando otras preocupaciones de Orwell.<\/p>\n<p>Deutscher que lo trat\u00f3 por entonces observ\u00f3 en su relaci\u00f3n con Orwell apunta agudamente que el escritor parec\u00eda \u201cobsesionado por las \u00abconspiraciones\u00bb, y que su forma de razonar en pol\u00edtica me sorprendi\u00f3 como si fuera una sublimaci\u00f3n freudiana de una man\u00eda persecutoria\u201d. A Deustcher le preocupa que por su \u00abfalta de sentido hist\u00f3rico y de comprensi\u00f3n psicol\u00f3gica de la vida pol\u00edtica\u00bb de sus autor, advert\u00eda: \u00abSer\u00eda peligroso no recono\u00adcer el hecho de que, en el Oeste, millones de personas pueden ten\u00adder, en su angustia y miedo, a huir de su propia responsabilidad en el destino de la humanidad y a dar rienda suelta a su enojo y deses\u00adperaci\u00f3n acerca del diablo ya la vez chivo expiatorio que el <i>1984<\/i> de Orwell ha puesto ante sus ojos&#8230;Pobre Orwell, nunca se podr\u00eda haber imaginado que su propio libro ser\u00eda algo tan importante en el programa de la Semana del Odio\u201d (<b>6<\/b>).<\/p>\n<p>Fue esta obsesi\u00f3n la que le llev\u00f3 a Orwell en 1947 a pelearse p\u00fablicamente con un parlamentario laborista de izquierdas, Konni Zilliacus, al que acus\u00f3 de\u00a0 ser uno de los muchos \u00abcriptocomunistas\u00bb infiltrados en el Parlamento. Cuando \u00e9ste neg\u00f3 p\u00fablicamente con vehemencia la acusa\u00adci\u00f3n, Orwell escribi\u00f3 en <i>Tribune<\/i>: \u201cLo que creo, y seguir\u00e9 creyendo hasta que haya pruebas en contra, es que (Zillia\u00adcus) y otros como \u00e9l llevan adelante una pol\u00edtica apenas diferente de la del PC, por cuanto son en realidad agitadores al servicio de la URSS, y que cuando los intereses brit\u00e1nicos y sovi\u00e9ticos choquen, apoyar\u00e1n los intereses sovi\u00e9ticos\u201d (7). Sobre esta presunci\u00f3n, Orwell consideraba que otras personalidades destacadas del laborismo (de izquierda) escond\u00edan sus prop\u00f3sitos cuando se mostra\u00adban evasivos ante las preguntas sobre la URSS. Orwell entend\u00eda que se trataba de un ejercicio de impostura b\u00e1sica, y esperaba que los \u201cestalinistas ocultos\u201d tuvieran al menos la honestidad de proclamar abiertamente sus prop\u00f3sitos.<\/p>\n<p>Evidentemente desde su apego a las libertades c\u00edvicas, Orwell tampoco sent\u00eda ninguna simpat\u00eda por los conservadores que quer\u00edan ilegalizar la actividad pol\u00edtica de los co\u00admunistas, sobre todo porque pensaba que esta medida era contraria a la \u201cvieja libertad\u201d en la que tanto cre\u00eda, y que hab\u00eda admirado durante la guerra cuando no se detuvo a los fascistas partidarios de Oswald Mosley si estos se limitaban a defender sus ideas mientras estos no actuaban en contra de sus pa\u00eds.\u00a0 Se aprecia que su esquema sobre el estalinismo era una reproducci\u00f3n de lo que hab\u00eda conocido en la guerra de Espa\u00f1a, y no entraba en diferenciar entre la situaci\u00f3n espa\u00f1ola y la brit\u00e1nica como tampoco lo hac\u00eda entre los bur\u00f3cratas que hab\u00edan hecho su carrera en el partido, y la base militante que cre\u00eda, o necesitaba creer que la URSS representaba una alternativa al capitalismo, y un paso adelante en la historia humana. Entre estos se contaban algunas de las mentes m\u00e1s avanzadas del pa\u00eds. No fue hasta que el XX Congreso del PCUS y la represi\u00f3n de la revoluci\u00f3n h\u00fangara de 1956 que este esquema comenz\u00f3 a ser ampliamente cuestionado (<b>8<\/b>).<\/p>\n<p>En esta obsesi\u00f3n resulta indisociable de la elaboraci\u00f3n de esa lista que Orwell elabor\u00f3\u00a0 con la ayuda de Richard Rees (el autor de una de sus primera biograf\u00edas, <i>George Orwell. Fugitive from the Camp of Victory, <\/i>un t\u00edtulo que por cierto jam\u00e1s nadie aplicar\u00eda a la biograf\u00eda de Garton Ash), que des\u00adpu\u00e9s se refiri\u00f3 a esta colecci\u00f3n de nombres como \u201cuna especie de juego que jug\u00e1bamos, a ver qui\u00e9n era agente pagado por qui\u00e9n y cal\u00adculando cu\u00e1ntas traiciones cometer\u00edan nuestras bestias negras\u201d; algunas fuentes incluyen en la actividad a Arthur Koestler (9). Orwell no estaba totalmente convencido de que todos los se\u00f1alados merecieran sus inscripci\u00f3n, pero los inclu\u00eda de todos los que cre\u00eda que requer\u00edan dar pruebas de su sinceridad, o sea que ten\u00edan que demostrar que no eran agentes de la URSS. As\u00ed lo explic\u00f3 el propio Orwell en unos comentarios sobre los \u00abcriptos\u00bb que public\u00f3 en <i>New Leader<\/i>: \u201cLo primero que debe hacerse respecto de estas personas (y es muy dif\u00edcil, porque las pruebas son s\u00f3lo deductivas) es identificarlas y decidir cu\u00e1l de ellas es sincera y cu\u00e1l no&#8230;Es indudable que han hecho mucho da\u00f1o, en especial al confundir a la opini\u00f3n p\u00fablica sobre la naturaleza de los reg\u00edmenes t\u00ed\u00adtere de Europa oriental; pero uno no deber\u00eda apresurarse a suponer que todas tienen las mismas opiniones. Es probable que a algunas no les impulse nada m\u00e1s que la estupidez\u201d.<\/p>\n<p>Es evidente que estos momentos Orwell ha dejado de admitir que existan otras concepciones sobre el \u201ccomunismo\u201d que las suyas.<\/p>\n<p>La lista estaba escrita bastante al azar y mezcla personalidades entonces famosas con escritores desconocidos, y muchas de las inclusiones se basan en la mera especula\u00adci\u00f3n, en algunos casos las anotaciones son m\u00e1s bien un absoluto dislate, como en el caso de los historiadores marxistas E. H. Carr e Isaac Deustcher cuyas obras eran garant\u00eda de c\u00e1rcel para cualquier ciudadano del campo sovi\u00e9tico que fuese descubierto con cualquiera de ellas y el tiempo se encargar\u00eda de mostrarlo al menos en el caso de Deutscher.<\/p>\n<p>Por lo general el cuaderno incluye nombres que en su mayor\u00eda resultan desconocidos aqu\u00ed y ahora, pero otros no lo son. Entre estos \u00faltimos se encuentran Kingsley Martin director del <i>New Statesman and Nation<\/i> aparece distinguido como \u201cLiberal degenerado. Muy deshonesto\u201d. El dramaturgo irland\u00e9s desterrado en Inglaterra Sean O&#8217; Casey, conocido autor de <i>Rosas rojas para m\u00ed<\/i> es tildado de \u201cLiberal en decadencia. Muy insincero\u201d, aunque en realidad segu\u00eda vinculado al PC irland\u00e9s del que hab\u00eda sido uno de los fundadores, lo que por cierto no le impidi\u00f3 ser trasladado a la pantalla por John Ford (\u00bfcomunista?). Un \u201cradical a la vieja usanza\u201d, o sea un laborista de izquierda como J. E. Priestey es definido como \u201cSimpatizante convencido, posiblemente tenga alg\u00fan tipo de v\u00ednculo organizativo. Muy antiamericano\u201d. Sobre el cantante y actor afronorteamericano Paul Robeson que estaba exiliado en Gran Breta\u00f1a, hay la siguiente anota: \u201cMuy antiblanco. Partidario de Wallace\u201d, en tanto que George Padmore (pseud\u00f3nimo de Malcolm Nurse) queda clasificado como \u201cNegro, \u00bfde origen africano?\u201d.<\/p>\n<p>El m\u00e1s anciano seguramente era el inclasificable y extravagante dramaturgo G. E. Shaw que tiempo atr\u00e1s no ahorr\u00f3 elogios ni con Stalin ni con Mussolini. De John Steinbeck, autor de <i>Las uvas de la ira <\/i>\u00a0se dice \u201cEscritor espurio, pseudoingenuo\u201d, mientras que Upton Sinclair, autor de <i>La Jungla<\/i>\u00a0 es calificado de \u201cMuy tonto\u201d. Hay actores de la talla de Charles Chaplin (\u201cJud\u00edo\u201d) y Orson Welles. Tambi\u00e9n cita a Michael Redgrave, padre de Vanessa, y parad\u00f3jicamente coprotagonista de la adaptaci\u00f3n de Michael Anderson de <i>1984<\/i> as\u00ed como de la tergiversada versi\u00f3n anticomunista de la obra de Graham Greene <i>El amigo americano<\/i>, del peor Joseph\u00a0 L. Mankiewicz, lo que pod\u00eda interpretarse como una manera de \u201cblanquearse\u201d, lo que est\u00e1 confirmado en el caso de Mankiewicz a ra\u00edz de las acusaciones vertidas contra \u00e9l durante la \u201ccaza de brujas\u201d de Mac Carthy y cia, acusaciones que tambi\u00e9n sufrieron Chaplin y Welles. Del cient\u00edfico Solly Zuckerman se dice que es \u201cs\u00f3lo un vehemente simpatizante\u201d, con el comentario: \u201cPodr\u00eda cambiar. Pol\u00edticamente ig\u00adnorante\u201d.<\/p>\n<p>Los criterios no pod\u00edan ser m\u00e1s amplios. As\u00ed aparece tambi\u00e9n el poeta Stephen Spender que fue \u201ccompa\u00f1ero de ruta\u201d en los a\u00f1os treinta, y del que se se\u00f1ala la \u201ctendencia a la homosexualidad\u201d, al tiempo que se le considera \u201cmuy poco fiable\u201d y \u201cf\u00e1cilmente influenciable\u201d: lo cual no deja de ser cierto; despu\u00e9s de colaborar con la CIA en los a\u00f1os cincuenta, Spender fue un activista contra la guerra del Vietnam y compa\u00f1ero de Bertrand Russell en las campa\u00f1as por el desarme. Tambi\u00e9n aparece otro de los poetas del grupo de Oxford, C. Day Lewis, uno de los mejores poetas l\u00edricos y cultos de su \u00e9poca, y vinculado al PC, am\u00e9n de padre del actor del mismo nombre. El parlamentario laborista Tom Driberg era objeto de duros ataques, quiz\u00e1s porque representaba algunas cosas que a Orwell le encantaba temer. En su anotaci\u00f3n se dice de \u00e9l: \u201cHomosexual, se cree que es miembro clandestino\u201d (o sea no reconocido del PC brit\u00e1nico), y luego se a\u00f1ade \u201cJud\u00edo ingl\u00e9s\u201d.<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que el \u201cjuego\u201d era m\u00e1s que eso y tiene un tono claramente inquisitivo, un lenguaje cercano al de la \u201ccaza de brujas\u201d. Por lo mismo resulta harto representativo de la manera distorsionada que Orwell lleg\u00f3 finalmente a percibir el fen\u00f3meno estaliniano as\u00ed como de sus numerosos prejuicios morales y pol\u00edticos, y por lo mismo, de que no siempre aplicaba su reconocida capacidad de an\u00e1lisis cr\u00edtico, a veces las \u00e1guilas vuelan como las gallinas. Afortunadamente, las leyes brit\u00e1nicas no prohib\u00edan la pertenencia al Partido Comunista, ni ser jud\u00edo, ni sentimental, ni est\u00fapido, ni negro antiblanco, pero si penalizaban la homosexualidad, aunque es cierto que exist\u00eda una considerable \u201ctolerancia\u201d, sobre todo con la gente famosa. Tambi\u00e9n llama la atenci\u00f3n la aparici\u00f3n del concepto \u201cantiamericano\u201d de consonancias bastante evidente, y que son indicativas de algo que ya sus compa\u00f1eros libertarios del <i>Freedom Defense<\/i> ya hab\u00edan advertido en el \u00faltimo Orwell: una creciente confusi\u00f3n pol\u00edtica, y una creciente reticencias en defender los derechos de los nacionalistas hind\u00faes.<\/p>\n<p>De por s\u00ed, los cuadernos son la p\u00e1gina m\u00e1s oscura en su biograf\u00eda, un punto de inflexi\u00f3n que va del honesto antiestalinismo de anta\u00f1o al m\u00e1s s\u00f3rdido anticomunismo. Adem\u00e1s comenzaron a adquirir otro cariz cuando lo que Orwell llamaba su \u00ablistita\u00bb, dej\u00f3 de ser un juego para cobrar una nueva dimensi\u00f3n. Esto ocurri\u00f3 cuando, voluntariamente, la entreg\u00f3 al IRD, un arma secreta del <i>Foreign<\/i><i> Office<\/i> como sab\u00eda perfectamente. Hubo un punto turbio cuando lo entreg\u00f3 a su amiga Celia Kirwan, sabiendo lo que \u00e9sta representaba. Evidentemente, no fue por dinero, y parece cierto que se trataba de una ingenua maniobra de enamorado. Sin embargo, esto no excusa el gesto, ya que una vez en poder de una rama del gobierno cuyas actividades no estaban sujetas a control. El documento dej\u00f3 de ser un \u201cjuego\u201d privado, y pas\u00f3 por lo tanto a ser un instrumento susceptible de da\u00f1ar la reputaci\u00f3n y las carreras de las personas implicadas, personas que como Chaplin o Welles, eran hostilizadas desde los c\u00edrculos del poder en Washington. O sea fue un error lamentable, algo que el propio Orwell habr\u00eda desmenuzado y denunciado desde otras perspectivas. Dicho de otra manera, se trataba de un gesto que \u00e9l mismo (que cre\u00eda firmemente en la famosa frase de Voltaire: \u201cDetesto lo que dec\u00eds; defender\u00e9 hasta la muerte vuestro dere\u00adcho a decirlo\u201d) habr\u00eda considerado inadmisible.<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que si una cosa est\u00e1 mal hecha, su naturaleza no cambia porque el responsable sea alguien que merezca el m\u00e1ximo respeto, como sin duda era el caso de Orwell. Al abordar la cuesti\u00f3n, Garton Ash trata de justificar su Orwell, primero porque para \u00e9l denunciar comunistas son -a lo m\u00e1ximo- \u201cpecata minuta\u201d, y segundo porque est\u00e1 interesado en dejar a su Orwell como un modelo consagrada, de una honestidad que se verifica por su denuncia de lo que llama sin el m\u00e1s m\u00ednimo rigor \u201creg\u00edmenes orwellianos\u201d, de manera que desaparece toda la obra cr\u00edtica su propia mundo, y orienta el sentido de sus escritos en una sola direcci\u00f3n, otorg\u00e1ndole la categor\u00eda de \u00faltima palabra cuando, escamoteando cualquier an\u00e1lisis hist\u00f3rico concreto, enmarca el \u201ctel\u00f3n de acero\u201d bajo unas referencias literarias que, cierto apunta hacia algunas de sus caracter\u00edsticas b\u00e1sicas, pero muy insuficientes, y las amalgama con otras que no le corresponden. Es m\u00e1s, hay en gente como Garton Ash mucho de los intelectuales org\u00e1nicos de un sistema \u00fanico en el que la guerra es la paz, no hay m\u00e1s que ver lo que ha ido escribiendo \u00e9ste sobre la guerra da Irak\u00a0 (10).<\/p>\n<p>La admiraci\u00f3n en general por Orwell, no obliga a ninguna incondicionalidad, y parece evidente que se puede hablar de una derechizaci\u00f3n en su obra. El nervio vital del Orwell\u00a0 de <i>Homenaje a Catalu\u00f1a<\/i> y el de <i>Animal Farm<\/i>\u00a0 no es otro que la admiraci\u00f3n por la clase trabajadora y la apuesta por una revoluci\u00f3n socialista con todos sus problemas, no faltaba menos. \u00c9ste nervio revolucionario ya no se encuentra en <i>1984, <\/i>una obra en la que la revoluci\u00f3n est\u00e1 contemplada de manera cuanto menos ambivalente. Al final no est\u00e1 claro que la propuesta del gran negador Goldstein (una combinaci\u00f3n entre Trotsky y Nin seg\u00fan afirma Bernard Crick tomando en cuenta la documentaci\u00f3n utilizada por Orwell) sea aut\u00e9ntica y no una oscura maniobra del propio poder. En su trama subyace un fatalismo en el que la sociedad sucia, cruel, uniforme, puritana y archicontrolada se impone como final de la historia.<\/p>\n<p>Comen\u00adtando este proceso, Mary McCarthy crey\u00f3 ver con raz\u00f3n el principio de una evoluci\u00f3n de Orwell hacia la derecha anticomunista, y escribi\u00f3 que fue una bendici\u00f3n que muriese tan joven. Desgraciadamente no se trata de una hip\u00f3tesis\u00a0 descabellada. En aquellos a\u00f1os, evoluciones de este tipo no fueron precisamente una excepci\u00f3n. Escritores que hab\u00edan sido paradigma de las izquierdas como Andr\u00e9 Malraux o John Dos Pasos, dieron ese paso, un paso que, conviene subrayar, no contradec\u00eda el car\u00e1cter \u201csubversivo\u201d de su obra anterior.<\/p>\n<p>Una vez muerto, la obra final de Orwell pas\u00f3 a ser enmarcada y etiquetada como un material cultural inapreciable para la guerra fr\u00eda cultural. Esta manipulaci\u00f3n afect\u00f3 la imagen del Orwell izquierdista que fue bastante olvidado, y obras como <i>El camino de Wigan Pier<\/i> o <i>Homenaje a Catalu\u00f1a<\/i> pasaron a segundo o tercer t\u00e9rmino entre sus obras. En los medias pas\u00f3 a ser un \u201cprofeta\u201d que anticipaba una nueva manera de ver el mal social. Con la invenci\u00f3n del \u201ctotalitarismo\u201d el juego se reduc\u00eda al fascismo y al comunismo. El capitalismo quedaba redimido por la democracia realmente existente. Con esta regla de tres, hoy intelectual arrodilladas ante el Dios Mercado como Vargas Llosa puede dictaminar que los males del mundo no son la concentraci\u00f3n de la riqueza y el poder, ni la destrucci\u00f3n ecol\u00f3gica, sino dictadores como Castro o Sadam.<\/p>\n<p>En esta operaci\u00f3n, todo el contenido anticolonialista y anticapitalista de la obra de Orwell, desaparec\u00eda o se difuminaba en aras a su \u201csentido\u201d primordial\u00a0 En aras a estos planteamientos, hoy es m\u00e1s que sabido que la CIA apost\u00f3 al inicio de los a\u00f1os cincuenta por la promoci\u00f3n extraordinaria de <i>Animal Farm\u00a0 <\/i>y de <i>1984 <\/i>hasta el punto de auspiciar sendas adaptaciones cinematogr\u00e1ficas made in Hollywood, \u201ccamelando\u201d la viuda con la promesa de que contar\u00eda con el mism\u00edsimo Clark Gable. Sus resultados fueron muy desiguales, <i>Animal Farm<\/i> (John Halas&amp;Joy Bachelor, 1954) fue una costosa y sugestiva versi\u00f3n en dibujos animados en la que su alegato anticapitalista (\u00a1hay que recordar que los animales proletarios se rebelan contra un sistema esclavista\u00a1) aparece debidamente diluido, y su final puede interpretarse como una revoluci\u00f3n o como una contrarrevoluci\u00f3n (en la versi\u00f3n digital del 2001, ya no hay dudas: hay una contrarrevoluci\u00f3n). En cuanto a la adaptaci\u00f3n de <i>1984<\/i> encargada a un \u201cartesano\u201d obediente en ciernes como Michael Anderson (el mismo que perpetr\u00f3 <i>La vuelta al mundo en 80 d\u00edas<\/i> con Cantinflas), no convenci\u00f3 a nadie. A pesar de contar con un vistoso reparto encabezado por Edmond O\u00b4Brien, Jan Sterling y Michael Redgrave, que empero no lleg\u00f3 a tener difusi\u00f3n, en parte porque la viuda de Orwell la consider\u00f3 como una \u201ctraici\u00f3n\u201d respecto al original literario, y exigi\u00f3 su retirada, y en parte porque los ajustes tem\u00e1ticos para dise\u00f1ar la \u201cesencia\u201d totalitaria de manera que nadie dudara que se refer\u00eda a la URSS de Stalin, a los productores tampoco les convenci\u00f3 (<b>11<\/b>).<\/p>\n<p>De hecho, no ser\u00eda hasta los inconformistas a\u00f1os sesenta que el aut\u00e9ntico Orwell fue ampliamente recuperado como parte de una denuncia democr\u00e1tica\u00a0 y revolucionaria del estalinismo, como el cronista de una revoluci\u00f3n socialista concreta, la espa\u00f1ola, cuya represi\u00f3n signific\u00f3 la muerte moral de la Rep\u00fablica, y que hasta entonces se hab\u00eda tratado de ocultar.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de m\u00e1s de un a\u00f1o de la aparici\u00f3n de la noticias sobre la \u201cdelaci\u00f3n\u201d de Orwell, unas notas de la peque\u00f1a columna que Eduardo Haro Teglen tiene diariamente en <i>El Pa\u00eds<\/i> (02-09-04) ha resucitado la historia. Seg\u00fan Haro: \u201cOrwell fue trotskista, vio los desmanes contra los suyos en la guerra de Espa\u00f1a y luego entreg\u00f3 listas de comunistas clandestinos a Estados Unidos\u201d. D\u00edas despu\u00e9s, y en respuesta a la andanada de Fernando Savater\u00a0 (4-09-04), Haro insiste en la lista que \u201cenvi\u00f3 desde el hospital -muri\u00f3 meses despu\u00e9s- al Information Research Departement, servicio de propaganda anticomunista del Foreign Office, al que, por cierto, perteneci\u00f3 Isaiah Berlin durante la guerra fr\u00eda, en Washington, donde figur\u00f3 con la cobertura de secretario de Embajada (<b>12<\/b>). El a\u00f1adido norteamericano es algo amplifica el gesto, y es un detalle que Haro no refrenda y que en el contexto resulta diferente al IRD tal como lo que expone con precisi\u00f3n Andy Durgan. Aunque comienza matizando su culpa como una reacci\u00f3n comprensible del \u201ctrotskismo\u201d de Orwell, lo que queda colgando es la acusaci\u00f3n de delaci\u00f3n, que ya fue ofrecida por<i> El Pa\u00eds <\/i>desde el primer d\u00eda sin que Savater tuviera a bien levantar su briosa.<\/p>\n<p>La nota revela a mi entender, que en sus esquemas pol\u00edticos, Haro sigue bastante confundido con lo del \u201ctrotskismo\u201d, algo que no se puede decir de Savater que lo considera sin m\u00e1s mera arqueolog\u00eda. Durante a\u00f1os no ha dejado de definir reiteradamente a Orwell y al POUM como \u201ctrotskistas\u201d sin mayores matices, t\u00edtulo que tambi\u00e9n ha concedido una y otra vez al antiguo poumista Juli\u00e1n Gorkin, y adem\u00e1s al evocar las actividades de \u00e9ste en instituciones financiadas por la CIA. No obstante, justo es a\u00f1adir que esta extra\u00f1a fijaci\u00f3n reduccionista \u2013y un tanto delirante- no ha estado re\u00f1ida por su parte con un amplio reconocimiento tanto del POUM como de Trotsky, reconocimiento expresados muchas veces en las p\u00e1ginas y portadas de las revistas que anim\u00f3 como la casi m\u00edtica revista <i>Triunfo<\/i> (<b>13<\/b>) as\u00ed como en <i>Tiempo de Historia.<\/i> Justo es recordar cuando estas cosas ya se olvidan, que Haro siempre\u00a0 ofreci\u00f3 una ampl\u00edsima cobertura a todas las criticas y disidencias en los partidos comunistas y en los pa\u00edses del Este, y se mantuvo una firme defensa de la \u201cprimavera de Praga\u201d. Y es que\u00a0 Haro fue abiertamente un \u201ccompa\u00f1ero de ruta\u201d del PCE en una \u00e9poca en que este partido era la \u201cbestia negra\u201d del franquismo, y tal como \u00e9l suele expresar, mientras que \u00e9l se ha mantenido firme en sus convicciones, buena parte de los dirigentes de dicho partido han acabado cambiando de camisa.<\/p>\n<p>No es necesario poseer la agudeza del autor de <i>La infancia recuperada<\/i> para captar que la defensa incondicional de Orwell suena a pretexto para apuntar contra el \u201ccanalla\u201d de Haro por motivos varios. Tampoco deja de resultar significativa esta fijaci\u00f3n pol\u00e9mica destemplada \u201cde izquierdas\u201d cuando, con todas las cr\u00edticas que se le pueda hacer \u2013y el que m\u00e1s y menos las hace-, Eduardo es sin duda, una de las contadas plumas representativa de la izquierda combativa \u2013o sea la que se muestra en los hecho, actuando- en las columnas de un diario en el que la presencia derechista es m\u00e1s notoria de lo que pueda parecer. Esta particularidad hace que mucha gente militante asfixiada, suele comenzar la lectura de este diario \u201cindependiente\u201d respirando por su columna, situada por cierto en las p\u00e1ginas finales, como un a\u00f1adido a los comentarios sobre los canales televisivos.<\/p>\n<p>Savater no solamente defiende el honor de Orwell (en\u00a0 t\u00e9rminos semejantes a los ya expresados desde la Fundaci\u00f3n Andr\u00e9s Nin),\u00a0 sino que va mucho m\u00e1s all\u00e1, Aplica contra Haro su estilo \u201cdemoledor\u201d denigr\u00e1ndolo con alusiones \u201ccontra el sectarismo totalitario de los pseudo progresistas\u201c, con expresiones del tipo \u201c\u00a1Vaya qu\u00e9 malos han sido siempre los antiestalinistas!\u201d, como si Haro hubiera reducido a Orwell a ese gesto, como si la acusaci\u00f3n sirviera para todos los cr\u00edticos del estalinismo. Savater ofrece otro indicio sobre donde van sus tiros recordando que \u201cen aquellos tiempos la mayor\u00eda de intelectuales pol\u00edticamente comprometidos simpatizaban con Stalin (como cuenta estupendamente Martin\u00a0 Amis en <i>Koba el Terrible<\/i>)\u201d. Este \u00faltimo comentario es todo un indicio que el camino de Savater a Orwell en el mismo que el de Garton Ash (<b>14<\/b>).<\/p>\n<p>En el trasiego del debate una alusi\u00f3n a qu\u00e9 el anta\u00f1o trotskista Christopher Hitchens (recomendado por Savater y que Haro justificar anacr\u00f3nicamente como alguien al que los estalinistas quer\u00edan matar) sobre Orwell es el autor de un texto sobre \u201cLas mentiras de Michael Moore\u201d, lleva a Savater ironizar tontamente sobre \u201cSan Michael Moore\u201d para concluir mal\u00e9volamente: \u201cquedo a la espera de otros nombres de compa\u00f1eros de viaje de Bush, que sin duda nos proporcionar\u00e1 pr\u00f3ximamente Haro\u201d, algo que no pod\u00eda ser una delaci\u00f3n ya que estos gozan de\u00a0 muy \u201cbuena prensa\u201d,\u00a0 pr\u00e1cticamente de toda la prensa norteamericana y buena parte de la internacional. Evidentemente, Moore no es ning\u00fan santo, ni siquiera un genio indiscutible, aunque tampoco lo fue Orwell. Ahora a resultas de la reelecci\u00f3n de Bush se ha convertido en alguien a abatir con el sarcasmo.<\/p>\n<p>Nuestro Orwell es el que descubri\u00f3 la clase trabajadora, el de la revoluci\u00f3n y el POUM, mientras que el agonizante que redact\u00f3 unas bochornosas listas se acerca m\u00e1s al que trat\u00f3 de instrumentalizar la CIA y al canonizado por intelectuales en plantilla como Garton Ash, cuyo Orwell no tiene nada que ver nada con la clase trabajadora, el antifascismo&#8230;El suyo es alguien perfectamente encuadrado en el carro de la Victoria o sea el que\u00a0 si existi\u00f3 alguna vez fue a trav\u00e9s de esos cuadernos producto de una neurosis final que confundi\u00f3 su antiestalinismo con el m\u00e1s vulgar anticomunismo.<\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Notas<\/strong><\/p>\n<p>(1)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Michael Shelden, <i>George Orwell<\/i> (Empec\u00e9, 1993, p. 426.<\/p>\n<p>(2)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Citado por Frances Stonor Saunders, <i>La CIA<\/i><i> y la guerra fr\u00eda cultural<\/i> (Debate, Madrid, 2001, p.418).<\/p>\n<p>(3)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0El art\u00edculo de Garton sobre Orwell apareci\u00f3 publicado en <i>El Pa\u00eds<\/i> (16-06-01) El lector encontrar\u00e1 m\u00e1s informaci\u00f3n sobre el anticomunismo de Garton Ash en una rese\u00f1a sobre el libro de Martin Amis <i>Koba el Terrible <\/i>en el n\u00famero 197 (09\/04) de <i>El Viejo Topo<\/i><\/p>\n<p>(4)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0Cf. Enrique Krauze, <i>La parad\u00f3jica santidad de Orwell<\/i> (El Pa\u00eds, 29-06-03); Jos\u00e9 Miguel Oviedo, <i>La lista negra de Orwell<\/i> (El Pa\u00eds, 13-10-03).<\/p>\n<p>(5)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando\u00a0 la URSS y Gran Breta\u00f1a se aliaron durante la II Guerra mundial, el \u201cprosovietismo\u201d se hizo generalizado, y el propio Orwell sufri\u00f3 las consecuencias. El pacto con el \u201cDiablo\u201d del que habl\u00f3 Churchill no evit\u00f3 por ejemplo que hasta el cine brit\u00e1nico produjera, de la mano de Anthony Asquith (hijo del famoso ministro conservador), una pel\u00edcula a la mayor gloria del r\u00e9gimen estalinista, <i>La mitad del para\u00edso<\/i> (1943), y en la que un ingeniero ruso (el mism\u00edsimo Laurence Olivier), demuestra a los ingleses el acto grado de organizaci\u00f3n cient\u00edfica y de econom\u00eda del trabajo logrado por la URSS, am\u00e9n de una simpat\u00eda que resulta algo as\u00ed como la negaci\u00f3n de la Greta Garbo de <i>Ninostka<\/i>.<\/p>\n<p>(6)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Deustcher cuenta en el mismo art\u00edculo (<i>1984, el misticismo de la crueldad<\/i>, incluido en la antolog\u00eda <i>Herejes y renegados<\/i>, Ed. Ariel Barcelona, 1970), como un vendedor ciego de Nueva York le recomend\u00f3 el libro diciendo: \u201c\u00bfHa le\u00eddo usted ese libro?. Tiene que leerlo, se\u00f1or. Entonces sabr\u00e1 usted por qu\u00e9 tenemos que lanzar la bomba at\u00f3mica sobre los bolcheviques\u201d.<\/p>\n<p>(7)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cit.\u00a0 Michael Shelden, ob. Cit., p. 428.<\/p>\n<p>(8)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Una aproximaci\u00f3n a la historia del comunismo brit\u00e1nico no puede ofrecer la muestra un partido que atraves\u00f3 diversas etapas con graves contradicciones, y con una militancia que brill\u00f3 especialmente en el mundo cultural, y en \u00e9ste el debate sobre el estalinismo fue pr\u00e1cticamente contin\u00fao. El lector que quiera un mayor acercamiento a la historia del comunismo brit\u00e1nico tendr\u00e1 que hacerlo a trav\u00e9s de las memorias y estudios biogr\u00e1ficos de algunos de los intelectuales que formaron parte de \u00e9l como\u00a0 el grupo de poetas de Oxford, Philby,\u00a0 Eric J. Hobsbawn o\u00a0 E. P. Thompson.<\/p>\n<p>(9)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En <i>Herejes y Renegados<\/i>, Deustcher establece con claridad meridiana las diferencias entre los renegados (que abjuraron de su ideal) y los herejes (que lo interpretaron libremente), y entre los intelectuales como Koestler o Spender que \u00fanicamente conocieron el comunismo estalinista, y los que como Ignazio Silone fueron revolucionarios que tomaron parte en la construcci\u00f3n de los partidos comunistas. Esta diferencia tambi\u00e9n se da en Orwell que fue un revolucionario que milit\u00f3 en un partido revolucionario como el POUM. Esta \u201ciluminaci\u00f3n\u201d nunca la olvid\u00f3, al contrario que Koestler, convertido en un vulgar sicario de la CIA.<\/p>\n<p>(10) Llama la atenci\u00f3n que en el citado art\u00edculo Garton Ash subraye una y otra vez la honradez, su rabiosa independencia que le llega hasta desconfiar de los partidos, como una caracter\u00edstica m\u00e1s determinante en Orwell. Sobre todo porque no hay en sus escritos la menor voluntad de profundizar en los problemas no oficiales de nuestro tiempo, todos ellos son una apolog\u00eda del presente, y no ofrecen la menor muestra de inquietud por saber lo que ocurre detr\u00e1s de las fachadas institucionales, lo suyo es ante todo legitimar a los que mandan.<\/p>\n<p>(11) La historia de la producci\u00f3n de estas pel\u00edculas est\u00e1 ampliamente tratada en la obra cita de Stonor Saunders, p. 410 y ss,\u00a0 Ofrec\u00edan una \u201ccoartada cultural\u201d que no pose\u00edan los m\u00e1s burdos productos que el gobierno impuso al cine como un cupo de pantalla, y que tuvieron \u00a0pr\u00e1cticamente que cumplir todos los cineastas norteamericanos.<\/p>\n<p>(12) \u00a0No es este el lugar de entrar en la parte de la pol\u00e9mica que corresponde a Berl\u00edn, pero si creo necesario se\u00f1alar que, sin menoscabo de la talla intelectual de \u00e9ste, su orientaci\u00f3n pol\u00edtica no ten\u00eda nada que ver con la izquierda, la clase obrera o\u00a0 el POUM, antes al contrario. Stonor Saunders dice muchas m\u00e1s cosas que las pudiera insinuar Haro. Cosas que van mucho m\u00e1s all\u00e1 que unas \u201clistas\u201d escritas con cuarenta grados de fiebre, y que solamente se les puede amalgamar bajo el manto del \u201cantitotalitarismo2, un concepto que Berl\u00edn jam\u00e1s aplicar\u00eda a las multinacionales que est\u00e1n haciendo que lo del \u201ctotalitarismo\u201d\u00a0 pueda parecer cosas de aficionados.<\/p>\n<p>(13) Para quienes lo hayan olvidado:<i> Triunfo<\/i> fue el equivalente en el <i>exilio<\/i> interior de lo que el <i>exilio <\/i>exterior represent\u00f3 <i>Ruedo Ib\u00e9rico<\/i> para el antifranquismo militante, y aunque en su l\u00ednea general la presencia del PCE y de sus \u201cproches\u201d era obvia (tambi\u00e9n lo fue en <i>Cuadernos para el Di\u00e1logo<\/i>), reducirla a una plataforma \u201ccomunista\u201d es tan aberrante como atribuir a Haro vinculaciones estalinistas. El propio Savater pudo escribir sus trabajos de signo libertario como una apasionada exaltaci\u00f3n de Bakunin, quien lo dir\u00eda.<\/p>\n<p>(14) Con relaci\u00f3n a Martin Amis me remito a la nota 3.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Desde que en la edici\u00f3n del domingo 22 de junio del 2003, el corresponsal de El Pa\u00eds en Londres, Walter Oppenheimer, ofreci\u00f3 la cr\u00f3nica sobre como \u201cOrwell delat\u00f3 a 38 simpatizantes comunistas\u201d, se han dado diversas pol\u00e9micas sobre este gesto final, efectuado cuando estaba enfermo de tuberculosis en el pulm\u00f3n izquierdo. Orwell fue hospitalizado en junio de 1948, y aunque se recupera vuelve a recaer. Es tambi\u00e9n la \u00e9poca en acaba la redacci\u00f3n de 1984, que en un principio quiso titular El \u00faltimo hombre en Europa. <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La reca\u00edda le lleva a ser ingresado en el sanatorio de Graham, en el sur de Inglaterra, y fuertemente medicado, falleci\u00f3 el 21 de enero de 1950. Entre sus papeles se encontraron unas notas sobre los sue\u00f1os que le hab\u00edan obsesionado durante los dos \u00faltimos a\u00f1os: \u201cA veces es el mar o la playa, m\u00e1s a menudo grandes y espl\u00e9ndidos edificios, o calles, o barcos, en los que suelo perderme, pero siempre con un peculiar sentimiento de felicidad y de estar al sol al despertar. Indudablemente todos estos edificios, etc, significan la muerte. Soy casi consciente de ello incluso so\u00f1ando, y estos sue\u00f1os se hacen m\u00e1s frecuentes cuando mi salud empeora y pierde la esperanza de recuperarme. Lo que nunca puedo entender es por qu\u00e9, si no tengo miedo a la muerte (miedo al dolor y al momento de morir, pero no a la extinci\u00f3n), esta idea tiene que aparecer en m\u00e1s sue\u00f1os bajo distintos disfraces\u201d (1).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De entre sus \u00faltimos papeles de este tiempo se encontraba un cuaderno sobre el que el gobierno brit\u00e1nico no ha levantado el secreto oficial, y que por lo tanto se han hecho p\u00fablicos. Se trata del documento FO 1110\/189 (FO indica Foreign Office), ya de lectura libre en el Archivo Nacional Brit\u00e1nico y en que se ofrece una lista de 38 &quot;criptocomunistas\u201d. Se trata de un cuaderno informal que en el que el escritor fue estableciendo una lista privada de ciudadanos occidentales a su parecer eran criptocomunistas o \u201ccompa\u00f1eros de ruta\u201d, seg\u00fan el t\u00e9rmino acu\u00f1ado por Trotsky en Literatura y revoluci\u00f3n para describir\u00a0 los que hac\u00eda parte del viaje con la revoluci\u00f3n, y luego aceptado como parte del l\u00e9xico del movimiento comunista aunque ya no se trataba de la revoluci\u00f3n sino de colaborar con la pol\u00edtica exterior sovi\u00e9tica, una colaboraci\u00f3n concebida por los m\u00e1s idealistas como un contrapeso del nazi-fascismo, o bien de la prepotencia imperialista que continuaba subyugando a los pueblos colonizados. <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El cuaderno dej\u00f3 de ser un secreto cuando fueron rese\u00f1ados en la biograf\u00eda autorizada, George Orwell. A life, de Bernard Crick publicada a principios de los a\u00f1os ochenta.\u00a0 Crick defiende la lista de Orwell, argumentando que \u201cno era distinto de los ciudadanos responsables que hoy pasan informaci\u00f3n a la brigada antiterrorista sobre personas que conocen y piensan que son activistas del IRA. Se consideraba una \u00e9poca muy peligrosa, el final de los cuarenta\u201d (2). Y a\u00f1ad\u00eda que Orwell siempre se manifest\u00f3 contrario a cualquier medida represiva contra el Partido Comunista brit\u00e1nico. Al bi\u00f3grafo le otorgaron la raz\u00f3n un sector de la intelectualidad brit\u00e1nica que coincid\u00eda en la reafirmaci\u00f3n del mito de la exis\u00adtencia de un grupo intelectual, unido por sus v\u00ednculos con Mosc\u00fa, y agrupados oscuramente en un intento sedicioso de preparar el terreno para el es\u00adtalinismo en Gran Breta\u00f1a, un temor que a finales de los a\u00f1os cuarenta pod\u00eda hacer perder el sue\u00f1o a mucha gente, pero que actualmente carece del m\u00e1s m\u00ednimo fundamento documental. No obstante hab\u00eda algo que fallaba en el razonamiento, primero por que, como se ver\u00e1, ninguno de los implicados tuvo la menor relaci\u00f3n con actividades ilegales, nada que permita una m\u00e1s que abusiva comparaci\u00f3n con los republicanos irlandeses. De hecho, muy pocos entre los se\u00f1alados se distinguieron como\u00a0 tales \u201ccompa\u00f1eros\u201d. Solamente uno de ellos (Peter Smollet), se ha comprobado que fue ciertamente un agente sovi\u00e9tico. <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No obstante, el cuaderno se convirti\u00f3 en \u201cgran noticia\u201d cuando un intelectual tan org\u00e1nico \u2013y tan bien pagado- como Timoty Garton Ash public\u00f3 en el diario The Guardian (22-06-03) una relaci\u00f3n de 38 componentes incluidos en el documento oficial, asegurando que Orwell recurri\u00f3 a la delaci\u00f3n (seg\u00fan su propia definici\u00f3n) por su amor imposible con Celia Kirwan, militante laborista ligada a la corriente de izquierdas presidida por Aneurin Bevan (con la que Orwell estaba muy identificado tiempo atr\u00e1s) y funcionaria. Fue la hija de Celia la que lo entreg\u00f3 a Garton Ash como si fuera una primicia. El art\u00edculo apareci\u00f3 en varias cadenas de prensa internacional. La prensa amarilla no desaprovech\u00f3 la ocasi\u00f3n. As\u00ed el Daily Telegraph cuando divulg\u00f3 la noticia\u00a0 la titul\u00f3 de la siguiente manera\u00a0 en primera plana:\u00a0 &quot;Icono socialista con\u00advertido en un delator\u201d.\u00a0 Anotemos que normalmente el socialismo de Orwell no es algo que suela subrayar en la prensa convencional.\u00a0 <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Garton Ash era lo suficientemente inteligente para no tener que destruir el \u201cicono socialista\u201d, la bastaba con darle la vuelta siguiendo las pautas del neolenguaje. El suyo es un Orwell medi\u00e1ticamente consagrado como \u201cel escritor que capt\u00f3 la esencia del totalitarismo y avist\u00f3 el futuro con libros como Rebeli\u00f3n en la granja y 1984\u201d. En aras de esta tentativa de un Orwell a la medida neoliberal, Garton en imponer varias maniobras con concuerdan con las tesis sobre el \u201cfinal de la historia\u201d. Desde este canon, el socialismo de Orwell no era m\u00e1s que una respuesta quijotesca a unos molinos de vientos (el Capital, el colonialismo brit\u00e1nico, el fascismo, etc), que ya no exist\u00edan (al menos no lo busquen en los escritos de Garton Ash). El comunismo tampoco, pero debe de estar algo m\u00e1s vivo porque para el popular historiador,\u00a0 Orwell es ante todo un anticomunista. Y esto en el sentido que la gente como Garton le dan al concepto. <\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[1433],"class_list":["post-581","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-siglo-xx","tag-george-orwell"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/581","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=581"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/581\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=581"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=581"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=581"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}