{"id":586,"date":"2007-01-01T00:00:00","date_gmt":"2007-01-01T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=586"},"modified":"2020-02-28T03:25:11","modified_gmt":"2020-02-28T02:25:11","slug":"antologia-de-textos-de-manuel-sacristan-sobre-la-escuela-de-frankfurt","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=586","title":{"rendered":"Antologia de textos de Manuel Sacrist\u00e1n sobre la Escuela de Frankfurt"},"content":{"rendered":"<p><u>Nota SLA:<\/u><\/p>\n<p>Sobre la adscripci\u00f3n marxista de la Escuela de Frankfurt, este paso del coloquio de la conferencia \u201cSobre Luk\u00e1cs\u201d de 1985 (ahora en M. Sacrist\u00e1n, <i>Seis conferencias<\/i>, op. cit). Comentaba aqu\u00ed Sacrist\u00e1n: \u201cYo no s\u00e9 por qu\u00e9 se sigue siendo tan generoso en meter la escuela de Frankfurt ah\u00ed, no hay porqu\u00e9. Son otros, la escuela de Frankfurt son otros, son unos soci\u00f3logos dial\u00e9cticos idealistas; Marcuse es otra caso claro, hay que separarlo del resto. Pero Adorno, Horkheimer, Habermas, ninguno de ellos, ni siquiera ellos, dicen que han sido marxistas\u201d.<\/p>\n<p>Igualmente, de una de las carpetas de res\u00famenes depositada en Reserva de la UB, estas sucintas anotaciones a <i>Antworten auf Herbert Marcuse<\/i> [Respuestas a H. Marcuse]. Sacrist\u00e1n cita por la edici\u00f3n alemana de Suhrkamp Verlag de 1968.<\/p>\n<p><u>A. Jurgen Habermas Presentaci\u00f3n<\/u>.<\/p>\n<p>1. p. 10. Tambi\u00e9n Habermas usa laxamente \u201cTheorie\u201d. Por ejemplo: \u201c(&#8230;) la teor\u00eda del hombre unidimensional\u201d (p. 10).<\/p>\n<p><u>B. Alfred Schmidt, \u201cOntolog\u00eda existencial y materialismo hist\u00f3rico en los escritos de Herbert Marcuse\u201d<\/u>.<\/p>\n<p>1. Un notable ejemplo de exageraci\u00f3n anti-positivista\u201d: \u201cEn el plano de abstracci\u00f3n escogido por Heidegger, el que inevitablemente tengamos que morir es m\u00e1s un hecho biol\u00f3gico que un dato hist\u00f3rico\u201d (pp. 23-24 ed. alemana; p. 25 edic. cast.). S\u00f3lo para la Biblia es la muerte un hecho literalmente hist\u00f3rico: se origin\u00f3 en tal fecha por lo de la manzana.<\/p>\n<p>2. Una valiosa aclaraci\u00f3n del elemento com\u00fan de Sartre-Merleau-Marcuse, etc.. Schmidt nota que (pp. 24-25; p. 26). [Desde \u201cMarcuse entiende primariamente el marxismo como<i> filosof\u00eda positiva<\/i> que da respuesta a la cuesti\u00f3n fundamental&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230;ex\u00e9gesis que est\u00e1 orientada por <i>Sein und Zeit<\/i>\u201d].<\/p>\n<p>Toda esa gente ha buscado la \u201cautenticidad\u201d, empezando por Luk\u00e1cs, que es anterior a Heidegger y, por lo tanto, m\u00e1s tradicionalmente escatol\u00f3gico, como muy bien dice Schmidt. Eso es lo que pasa por fundar el marxismo en filosof\u00eda en vez de hacerlo en el movimiento obrero. El filiste\u00edsmo final de Luk\u00e1cs es la cursiler\u00eda del beato que ya sabe que la m\u00edstica no se realiza.<\/p>\n<p>El problema que queda cuando se ha visto que eso es marxismo burgu\u00e9s consiste en no caer en obrerismo espontane\u00edsta.<\/p>\n<p>Todo este tema permitir\u00eda un largo ensayo sobre \u201cLa intelectualidad burguesa en el marxismo\u201d. La primera parte (siglo XIX) ser\u00eda la lectura econ\u00f3mica burguesa del marxismo por la socialdemocracia. Incapacidad de ver \u201cfilosof\u00eda\u201d, fundamentaci\u00f3n en la econom\u00eda. La segunda parte tratar\u00eda la perspectiva burguesa filos\u00f3fica, incapacidad de ver \u201ceconom\u00eda\u201d. Un final fundamentar\u00eda en el movimiento obrero.<\/p>\n<p>3. El mismo Schmidt tiene una expresi\u00f3n que revela la extra\u00f1eza de todos los frankfurtianos respecto de la ciencia, incluso los que critican a Marcuse. Est\u00e1 criticando la noci\u00f3n de \u201cideolog\u00eda\u201d de \u00e9ste en los \u201cBeitr\u00e4ge\u201d [Contribuci\u00f3n] y s\u00f3lo se le ocurre que es una noci\u00f3n muy formal, cuando lo que tiene de m\u00e1s caracter\u00edsticamente irracionalista es que identifica toda la sobreestructura nocional con la ideolog\u00eda (p. 45; pp. 45-46).<\/p>\n<p><u>\u00a0<\/u><\/p>\n<p><u>C. Wolfgang Fritz Haug, \u201cEl Todo y lo completamente Otro. Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la trascendencia revolucionaria pura\u201d. <\/u><\/p>\n<p>1. pp. 54-55 (edic. alem.; edic cast) [Desde \u201cLa descripci\u00f3n habla el lenguaje de las apariencias, pero pretende enunciar la esencia&#8230;\u201d hasta \u201c(&#8230;) El conocimiento desde fuera exige una nueva inmediatez que revele la esencia de un modo directo y sin atender a los detalles\u201d] y todo lo que sigue sobre el lenguaje metaf\u00f3rico y m\u00edtico de Marcuse es excelente. Al final de la p\u00e1gina 55 queda ensombrecido porque el autor lo aprecia un poco a causa de su valor demag\u00f3gico en sentido estricto.<\/p>\n<p>2. En la p\u00e1g. 57, excelente desarrollo de una implicaci\u00f3n del lenguaje marcusiano: es lenguaje de la derrota y la desesperaci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. En la p\u00e1g. 58 espl\u00e9ndida exposici\u00f3n de la concepci\u00f3n principal de Marcuse al capitalismo, con sus dos caras: concesi\u00f3n de ser la sociedad industrial progresada como tal, y la de tener racionalidad, eficacia, estabilidad, orden, libertad, satisfacci\u00f3n de las necesidades. Comenta: \u201cEl capitalismo sigue siendo &#8211;<i>como antes<\/i>&#8212; parcialmente esas cosas, y globalmente todo lo contrario\u201d. Cursiva yo.<\/p>\n<p>4. Las contaminaciones del autor por este pensamiento: tras condenar el romanticismo declara que el movimiento contrario es mortal para la protesta (\u00bfy qu\u00e9? se trata de la revoluci\u00f3n, no de la protesta), y a\u00f1ade: \u201cLa disoluci\u00f3n del recuerdo de lo negado por el sistema capitalista destruye tambi\u00e9n la cr\u00edtica\u201d (p. 62). O es met\u00e1fora. O se refiere a valores medievales. O es platonismo. En cualquier caso, es lo mismo que Marcuse.<\/p>\n<p>5. Lo mismo su afirmaci\u00f3n del escatologismo del socialismo (p. 69).<\/p>\n<p>6. En la p\u00e1gina 71 (p\u00e1g. 70 edici\u00f3n castellana) la cuesti\u00f3n de la reminiscencia plat\u00f3nica cobra el contexto de la felicidad, lo cual nos lleva ya directamente a la Biblia.<\/p>\n<p><u>D. Claus Offe,\u00a0 \u201cT\u00e9cnica y unidimensionalidad\u201d.<\/u><\/p>\n<p>Se\u00f1ala el parentesco con los autores conservadores alemanes (p. 81) del an\u00e1lisis marcusiano.<\/p>\n<p><u>\u00a0<\/u><\/p>\n<p><u>E. Joachim Bergmann, \u201cRacionalidad tecnol\u00f3gica y econom\u00eda del capitalismo tard\u00edo\u201d.<\/u><\/p>\n<p>1. Subraya el heideggerianismo epistemol\u00f3gico de <i>El hombre unidimensional\u00a0 <\/i>(p. 93, por ejemplo).<\/p>\n<p>2. Pero tambi\u00e9n este autor hace concesiones a la forma mentis del cretinismo marcusiano, acept\u00e1ndole la idiotez de la \u201cforma tecnol\u00f3gica de la ciencia de la naturaleza\u201d (p. 96)<\/p>\n<p><u>F. Paul Breines, \u201cMarcuse y la nueva izquierda en Norteam\u00e9rica\u201d<\/u>.<\/p>\n<p>1. Al final de la primera p\u00e1gina (p. 130), revelaci\u00f3n de que antes de Vietnam, para estos pollos,\u00a0 las instituciones establecidas en Norteam\u00e9rica eran sanas y leg\u00edtimas.<\/p>\n<p>2. Esto es tercera fuerza y burgues\u00eda proclamada, y parte de la tesis reaccionaria cl\u00e1sica del anacronismo del marxismo (pp. 136-137).<\/p>\n<p>3. El principio mon\u00e1stico: \u201cLa nueva izquierda intenta cada vez m\u00e1s conscientemente anticipar en esta vida dentro del orden existente la sociedad que espera crear\u201d (p. 147, p. 144)<\/p>\n<p>4. De lo que se trata es de probar \u201cLa verdad de la oposici\u00f3n\u201d (p. 149, p. 146). Es otra vez la cuesti\u00f3n de la autenticidad.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p><u>2. <\/u><u>Theodor Wiesengrund Adorno (1903-1969)<\/u><\/p>\n<p><u>\u00a0<\/u><\/p>\n<p>I. Theodor W. Adorno, catedr\u00e1tico de Filosof\u00eda y Sociolog\u00eda de la Universidad de Frankfurt, es uno de los grandes pensadores alemanes contempor\u00e1neos. Su obra abarca una gran cantidad de materias, desde la m\u00fasica hasta la filosof\u00eda, desde la cr\u00edtica literaria, hasta la sociolog\u00eda, sujet\u00e1ndose siempre a un extremo rigor que revaloriza y da nueva vigencia al concepto de \u201chumanista\u201d.<\/p>\n<p>II. Hay dos autores que me alegra mucho de haber traducido al castellano: Adorno, en ciencias sociales, y Quine, en el campo de la l\u00f3gica y la teor\u00eda de la ciencia y, quiz\u00e1s m\u00e1s tarde, \u00c1gnes Heller<\/p>\n<p><b><u>\u00a0<\/u><\/b><\/p>\n<p>III. Hay que se\u00f1alar, por \u00faltimo, la producci\u00f3n de fil\u00f3sofos que, sin que se les pueda considerar marxistas, han crecido intelectualmente ya en la lectura del mismo Marx, ya en el cultivo de temas de origen hegeliano tambi\u00e9n presentes en los cl\u00e1sicos del marxismo. La influencia de \u00e9stos es m\u00e1s o menos visible en aqu\u00e9llos: Theodor Wiesengrund Adorno, cr\u00edtico, music\u00f3logo y fil\u00f3sofo es seguramente el pensador m\u00e1s influyente de este grupo.<\/p>\n<p><b><u>\u00a0<\/u><\/b><\/p>\n<p>IV. La nostalgia medievalizante tiene siempre dos caras, como toda utop\u00eda: puede ser cr\u00edtica del presente, pero tambi\u00e9n y al mismo tiempo, negativa disfrazada a intentar transformar el presente, apoy\u00e1ndose en las regularidades de su propia dial\u00e9ctica, en sus g\u00e9rmenes de futuro (Hoy es \u00fatil subrayar que la utop\u00eda puede ser reaccionaria y, sobre todo, que lo es indefectiblemente cuando la proclaman no hambrientos semianalfabetos iluminados, sino caballeros letrados instalados confortablemente en este topos, en esta sociedad, y cautos en sumo grado en cuanto a tomar riesgos por cambiarla. Thomas M\u00fcnzer perdi\u00f3 la vida por su utop\u00eda; Th. W. Adorno -y es un ejemplo particularmente digno- gan\u00f3 con la suya c\u00e1tedra e instituto).<\/p>\n<p>V. Este exquisito escritor [Th. W. Adorno] se sinti\u00f3 probablemente afectado por la cr\u00edtica de Luk\u00e1cs, el cual, aunque no se ocupa de \u00e9l en <i>El asalto a la raz\u00f3n,<\/i> percibe y afirma rotundamente el car\u00e1cter reaccionario del utopismo irracional -y totalmente pasivo en la lucha de clases- que es la tradici\u00f3n del sutil inconformista tan s\u00f3lidamente instalado en su c\u00e1tedra de Frankfurt. Quiz\u00e1 valga la pena recordar el tenor literal del exabrupto de Adorno, sobre todo porque su argumentaci\u00f3n estaba ya previa y agudamente destruida por Luk\u00e1cs en la p\u00e1gina y media de <i>El asalto a la raz\u00f3n <\/i>que dedica a la \u201capolog\u00e9tica indirecta\u201d del capitalismo. Adorno, pues, escribi\u00f3 acerca de esta obra: \u201cDel modo m\u00e1s craso, probablemente, se manifest\u00f3 en el libro<i> La destrucci\u00f3n de la raz\u00f3n <\/i>la de la del propio Luk\u00e1cs. Muy poco dial\u00e9cticamente, el dial\u00e9ctico patentado pone todas las corrientes irracionalistas de la filosof\u00eda moderna en el haber de la reacci\u00f3n y del fascismo, sin detenerse mucho a pensar, al hacer as\u00ed tabla rasa, en el hecho de que, en aquellas corrientes y frente a idealismo acad\u00e9mico, el pensamiento se sublevaba tambi\u00e9n precisamente contra la cosificaci\u00f3n de la existencia y del pensamiento, cuya cr\u00edtica hab\u00eda sido tarea propia de Luk\u00e1cs (&#8230;). Bajo la capa de una cr\u00edtica radical de la sociedad, [Luk\u00e1cs] reintrodujo de contrabando los m\u00e1s m\u00edseros clich\u00e9s de aquel conformismo contra el cual se hab\u00eda dirigido en otro tiempo la cr\u00edtica social\u201d(&#8230;) Es notable que Luk\u00e1cs haya contestado por anticipado a la cr\u00edtica de los ut\u00f3picos. En el paso antes aludido de <i>El asalto a la raz\u00f3n<\/i> puede leerse este logrado retrato de Adorno (y de tantos otros):\u00a0 \u201cEn el terreno de la moral, la apolog\u00e9tica indirecta [del capitalismo] difama, ante todo, la actuaci\u00f3n social en su conjunto y, muy especialmente, toda tendencia encaminada a transformar la sociedad. Y consigue lo que se propone mediante el aislamiento del individuo y la proclamaci\u00f3n de ideales \u00e9ticos tan altos que ante su sublimidad parece palidecer y esfumarse en la nada la mezquindad de todas las aspiraciones sociales. Ahora bien, para que esta clase de \u00e9tica llegue a adquirir una influencia real, extensa y profunda, no basta con que proclame ese ideal sublime, sino que es necesario, adem\u00e1s, que dispense a los hombres del deber de abrazarlo (recurriendo tambi\u00e9n, para ello, a la ayuda de argumentos \u00e9ticos sublimes). Pues, de otro modo la realizaci\u00f3n de aquel ideal podr\u00eda colocar al individuo burgu\u00e9s decadente ante una misi\u00f3n que se le antojara, personalmente, tan dif\u00edcil como la misma actuaci\u00f3n social. Y esto convertir\u00eda en problem\u00e1tica la influencia de la funci\u00f3n desviadora de la apolog\u00e9tico indirecta. El burgu\u00e9s decadente y, sobre todo, el intelectual decadente, necesita que se le predique una elevaci\u00f3n aristocr\u00e1tica moral que no le obligue a nada y quiere adem\u00e1s -al tiempo que disfruta de hecho de todos los privilegios del ser burgu\u00e9s-, para realizar ese goce, experimentar el sentimiento alagador de la excepci\u00f3n y hasta de la rebeld\u00eda, de la excepci\u00f3n \u201cno conformista\u201d (p\u00e1g. 247).<\/p>\n<p>VI. Adorno (&#8230;) bas\u00e1ndose en la obvia \u201cfalsedad\u201d de esa canci\u00f3n como canci\u00f3n popular, cree que la adopci\u00f3n de la misma por la gente en Alemania se debe a un hecho grotesco de la pol\u00edtica cultural nazi: en los cancioneros populares publicados durante el nazismo se imprim\u00eda la <i>Loreley<\/i> de Heine sin el nombre del poeta, y la canci\u00f3n se daba como an\u00f3nima (\u201cpoeta desconocido\u201d). Pero si la canci\u00f3n no hubiera estado en boca de las gentes, si la gente no la hubiera cantado como an\u00f3nima, como propia, sin duda la censura nazi habr\u00eda optado por la soluci\u00f3n m\u00e1s c\u00f3moda de prohibirla, como prohibi\u00f3 el grueso de la obra del poeta. Con esto no se trata de negar que la canci\u00f3n sea \u201cfalsa\u201d como canci\u00f3n popular. El verdadero e interesante problema cultural es aqu\u00ed m\u00e1s bien otro, al que no alude Adorno: \u00bfPor qu\u00e9 desde el Romanticismo los pueblos caen tan f\u00e1cilmente en la trampa y acogen como espontaneidad propia las perlas falsas publicadas por cualquier habilidoso, y no ya s\u00f3lo por un grande como Heine? Y aunque el problema est\u00e1 sin duda relacionado casualmente con la constituci\u00f3n del mercado literario -en cuyos comienzos precisamente se halla, como queda dicho, la obra de Heine- eso no lo agota ni lo aclara suficientemente.<\/p>\n<p><b><u>\u00a0<\/u><\/b><\/p>\n<p>VIII. <i>Notas de literatura<\/i>.<\/p>\n<p><u>A<\/u>. Theodor W. Adorno, catedr\u00e1tico de Filosof\u00eda y Sociolog\u00eda de la Universidad de Frankfurt, es uno de los grandes pensadores alemanes contempor\u00e1neos. Traducido a todas las lenguas cultas, su<b> <\/b>obra, sin<b> <\/b>embargo, s\u00f3lo era conocida en Espa\u00f1a, parcialmente, gracias a la edici\u00f3n<b> <\/b>que de su libro<b><i> <\/i><\/b><i>Prismas. La cr\u00edtica de la cultura y la sociedad<\/i>, se public\u00f3 en fecha todav\u00eda reciente, en<b> <\/b>esta misma colecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hoy, Ediciones Ariel, se complace en corresponder al inter\u00e9s demostrado por los c\u00edrculos intelectuales espa\u00f1oles por la obra de Adorno, con<b> <\/b>la publicaci\u00f3n de otro libro, <i>Notas de Literatura<\/i>, que ha de merecer, sin duda, id\u00e9ntico favor.<\/p>\n<p>La dedicaci\u00f3n del pensamiento de Adorno a la concreci\u00f3n<b> <\/b>de la vida humana y de sus productos, encuentra en<b> <\/b>el primer estudio de este libro -\u00abEl ensayo como forma\u00bb- una fundamentaci\u00f3n te\u00f3rica: el ensayo, la forma de pensamiento atenida, por su<b> <\/b>propia estructura al tema concreto, es la manifestaci\u00f3n propia de la libertad cr\u00edtica.<\/p>\n<p>Todos los dem\u00e1s trabajos reunidos en<b> <\/b>el libro se ocupan<b> <\/b>de hechos literarios concretos o de hechos ling\u00fc\u00edsticos no<b> <\/b>menos palpables: la \u00abingenuidad \u00e9pica\u00bb, la posici\u00f3n del narrador contempor\u00e1neo, la representatividad social y cultural del artista, la significatividad de los signos de puntuaci\u00f3n por encima de su funci\u00f3n sint\u00e1ctica. Dos ensayos tienen por objeto escritores muy problem\u00e1ticos -Eichendorff y Heine-, otro es una<b> <\/b>retrospectiva sobre el surrealismo.<\/p>\n<p>El \u00abDiscurso sobre l\u00edrica y la sociedad\u00bb forma, junto con el primer<b> <\/b>estudio sobre la forma \u201censayo\u201d el n\u00facleo del libro. Su idea b\u00e1sica es que la significaci\u00f3n<b> <\/b>social de la l\u00edrica debe buscarse precisamente en sus rasgos que no son obviamente sociales.<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito del t\u00edtulo del volumen ha escrito el cr\u00edtico alem\u00e1n<b> <\/b>H. Hennecke: \u00abSe trata de un t\u00edtulo casi provocativamente modesto para un libro extraordinario\u00bb.<\/p>\n<p><u>\u00a0<\/u><\/p>\n<p><u>B<\/u>. Los ensayos incluidos en este volumen contienen varios an\u00e1lisis de textos po\u00e9ticos alemanes para cuya comprensi\u00f3n importa atender a las palabras alemanas mismas. Por eso he seguido la conducta de dar siempre los poemas o versos en alem\u00e1n, ofreciendo en nota a pie de p\u00e1gina no una traducci\u00f3n de los mismos, sino una versi\u00f3n literal no ordenada, en lo posible palabra por palabra, como las que suelen usar los principiantes en lenguas cl\u00e1sicas. Con este expediente intento conseguir que incluso el lector que no tenga ning\u00fan conocimiento de alem\u00e1n pueda identificar la palabra comentada en cada caso por el autor.<\/p>\n<p>En \u201cSobre Luk\u00e1cs\u201d (en M. Sacrist\u00e1n, <i>Seis conferencias<\/i>, op. cit), a prop\u00f3sito de un comentario a la cr\u00edtica de Gyorgy Luk\u00e1cs del utopismo irracionalista, Sacrist\u00e1n hizo un comentario sobre Th. W. Adorno, a quien tradujo y de quien siempre admir\u00f3 su estilo intelectual y su inmensa erudici\u00f3n marxiana. Se\u00f1alo que Luk\u00e1cs, en<i> El asalto a la raz\u00f3n<\/i>, hab\u00eda criticado la ideolog\u00eda de los pensadores, supuestamente de izquierda, que practicaban el pesimismo hist\u00f3rico. En su opini\u00f3n, el fil\u00f3sofo h\u00fangaro se estaba refiriendo claramente a Adorno. A lo que a\u00f1adi\u00f3:<\/p>\n<p>\u201cOtro de esos pensadores de contrabando que mucha gente que se cree de izquierda lo tiene como autor de cabecera y de izquierda no tiene nada, m\u00e1s que el saberse a Marx, se sabe a Marx muy bien. Adorno se sab\u00eda a Marx as\u00ed&#8230; Yo muchas veces he admirado como se sab\u00eda Adorno a Marx. S\u00f3lo que, como Gramsci dijo muy bien, seg\u00fan se lea<i> El Capital<\/i>\u00a0 puede ser un libro de cabecera de burgueses, como ocurri\u00f3 en la Rusia anterior a la revoluci\u00f3n y \u00e9se es el caso de Adorno manifiestamente. No digo en su juventud; en su juventud, Adorno era un marxista idealista, por as\u00ed decirlo, pero con muchos elementos de marxismo. Despu\u00e9s de su largo exilio en Estados Unidos, porque era jud\u00edo y tuvo que huir de Alemania, cuando volvi\u00f3, era un conservador.<\/p>\n<p>Cuando el 68, sus estudiantes -entre otros, individuos de tanto talento como Dutschke, Hermann Ckark, que fue uno que se mat\u00f3 en un accidente de autom\u00f3vil, en el 68 mismo, corriendo de Hamburgo a Berl\u00edn a una manifestaci\u00f3n se peg\u00f3 un trastazo que muri\u00f3 en las puertas de Berl\u00edn-, cuando estos estudiantes de Adorno decidieron que hab\u00eda llegado el momento de hacer algo, de hacer algo en la pr\u00e1ctica, Adorno -y disculpar este par\u00e9ntesis pero es que vale la pena porque son cosas importantes no s\u00f3lo para la historia de Europa, sino tambi\u00e9n para las precauciones ideol\u00f3gicas que debe tener uno- contest\u00f3 que la revoluci\u00f3n nunca, que de ninguna manera la revoluci\u00f3n. Como ellos insistieron se march\u00f3 a su casa, volvi\u00f3 al cabo de un par de semanas, confiando en que ya no estar\u00edan los revolucionarios, los cuales no estaban, pero estaban las chicas feministas que se hab\u00edan quedado. Entonces las chicas feministas le hicieron un espect\u00e1culo terrible, bastante cruel. Adorno, no s\u00e9 si hab\u00e9is visto una figura suya, era un hombre gordo, bajito, casi redondito, muy&#8230; as\u00ed, muy\u00a0 blandito, un poco fofo, entonces las chicas se desnudaron de cintura para arriba y empezaron a decir\u00a0 \u201cAdorno es un oso de peluche\u201d,\u00a0 que era una burla muy cruel, muy terrible. El hombre se march\u00f3 desesperado a su casa y muri\u00f3 48 horas despu\u00e9s&#8230;Yo creo que muri\u00f3 de muerte ps\u00edquica.<\/p>\n<p>Las muertes ps\u00edquicas son m\u00e1s frecuentes de lo que pod\u00e9is pensar siendo j\u00f3venes. Este hombre se encontr\u00f3 con que lo que era la ra\u00edz de su vida, que era un enorme prestigio entre los estudiantes de izquierda, se hundi\u00f3 de la noche a la ma\u00f1ana, cuando se encontr\u00f3 con la pr\u00e1ctica, cuando no bastaba con decir frases muy cr\u00edticas de la cultura burguesa mientras se recib\u00eda dineros de la fundaci\u00f3n \u00e9sta y de la fundaci\u00f3n otra, y perdonad la brutalidad con que hablo. Hablar mucho contra la cultura burguesa mientras estaba sirviendo a la econom\u00eda burguesa y a la pol\u00edtica burguesa. Su maestro y colega Horkheimer era consejero personal de Adenauer y resulta que ahora me lo presentan como marxista. Y [la editorial] Taurus lo publica como un gran marxista muy importante. Ese s\u00ed que no era dogm\u00e1tico, \u00a1qu\u00e9 iba a ser dogm\u00e1tico! Era todo lo contrario claro, era un consejero personal de Adenauer. Menos dogm\u00e1tico que eso&#8230;\u201d<u><\/u><\/p>\n<p>Tres notas, depositadas en Reserva de la UB, fueran escritas por Sacrist\u00e1n para la editorial Ariel, a prop\u00f3sito de la edici\u00f3n de las obras de Walter Benjam\u00edn cuando la obra de este \u00faltimo a\u00fan no hab\u00eda sido traducida por Jes\u00fas Aguirre, duque de Alba, para Taurus.<\/p>\n<p>La primera (\u201cEdici\u00f3n de Walter Benjamin\u201d) est\u00e1 fechada en junio de 1969. Dice as\u00ed:<\/p>\n<p>\u201c- Al estudiar la situaci\u00f3n de los escritos de Benjamin se llega a la conclusi\u00f3n de que una edici\u00f3n de esos textos no se puede hoy anunciar como completa, a menos que una negociaci\u00f3n con Suhrkamp obtenga:<\/p>\n<p>. un informe fidedigno y exacto acerca de los textos in\u00e9ditos en poder de la editorial, de Adorno o de alg\u00fan otro.<\/p>\n<p>. Fotocopias de todos ellos,<\/p>\n<p>(Incluso renunciando a llamar completa a la edici\u00f3n har\u00e1 falta procurarse piezas de anticuariado).<\/p>\n<p>&#8211; En el supuesto de que esa gesti\u00f3n d\u00e9 resultado negativo, o en el de que Ariel no desee realizarla, lo m\u00e1s oportuno parece renunciar a una edici\u00f3n completa, pero no al proyecto de conseguirla un d\u00eda. Pues Suhrkamp puede en alg\u00fan momento decidirse a hacerla.<\/p>\n<p>&#8211; Por eso, lo m\u00e1s aconsejable me parece una serie titulada vagamente escritos de Walter Benjamin<\/p>\n<p>&#8211; La propuesta de un plan concreto de edici\u00f3n depende de la respuesta de Ariel a esta nota.<\/p>\n<p>&#8211; En cualquier caso necesito para trabajar una edici\u00f3n vieja que no tenemos: Walter Benjamin, <i>Schriften<\/i>,\u00a0 2 vols., Suhrkamp, 1955.<\/p>\n<p>El inter\u00e9s que tiene esa vieja edici\u00f3n es que la dirigi\u00f3 Adorno, no los textos que contiene (los tenemos pr\u00e1cticamente todos en otras ediciones). Si no se puede comprar porque est\u00e9 agotada y no se encuentra en anticuariado, se podr\u00eda pedir prestada a Suhrkamp por un mes\u201d.<\/p>\n<p>La segunda nota lleva fecha de 17 de julio de 1969. Dice as\u00ed:<\/p>\n<p>\u201c-El panorama, finalmente conocido, de la dispersi\u00f3n de los derechos sobre las obras de Benjamin en el \u00e1rea de la lengua castellana asusta a primera vista. La editorial caraque\u00f1a [Monte Avila] citada en la carta del agente de 14-VII-1969 tiene un par de cosas importantes. Y [Editorial] Sur lo tiene casi todo. No se comprende como, una vez situada en esa posici\u00f3n contractual, Sur ha perdido dos piezas tan decisivas como el ensayo sobre la tragedia alemana y el escrito sobre la reproducibilidad t\u00e9cnica de la obra de arte.<\/p>\n<p>-Pero, pensando sobre esa situaci\u00f3n, sorprende en seguida que no haya pr\u00e1cticamente en el mercado nada de Benjamin. Como le ocurri\u00f3 a Taurus con el ensayo sobre la tragedia alemana, me parece claro que las dos editoriales suramericanas no consiguen salir adelante eficazmente. Por eso creo que si tomamos medidas para hacer frente al riesgo de que a pesar de todo publicaran alguna traducci\u00f3n decente antes de que pudiera salir nuestro primer volumen o durante nuestra edici\u00f3n, podemos proceder con bastante confianza. Las medidas a que me refiero, y que propongo en serio, son:<\/p>\n<p>-PRIMERA: contratar lo antes posible y hacerse con<\/p>\n<p>(a) el plan de edici\u00f3n detallado de Suhrkamp<\/p>\n<p>(b) todos los textos disponibles, sin esperar la aparici\u00f3n de los vol\u00famenes de Suhrkamp. (Por mi experiencia con Grijalbo, estoy convencido de que nosotros iremos m\u00e1s deprisa).<\/p>\n<p>(c) una informaci\u00f3n de Suhrkamp acerca de su ritmo de edici\u00f3n<\/p>\n<p>(d) material biogr\u00e1fico sobre Benjamin, del que probablemente dispone Suhrkamp.<\/p>\n<p>(e) la vieja edici\u00f3n dirigida por Adorno y mencionada en mi Nota 1<\/p>\n<p>Ser\u00eda muy de desear que, si alguien de Ariel va en octubre a Frankfurt, hiciera estas gestiones personalmente o las remachara si ya se hubieran hecho por carta.<\/p>\n<p>Para animar a Suhrkamp se le puede prometer que el primer volumen de nuestras<i> Obras Completas<\/i> estar\u00e1 a la venta el 1-XII-1970.<\/p>\n<p>-SEGUNDA.\u00a0 Planear la edici\u00f3n de tal modo que sea tanto o m\u00e1s barata que las ediciones de obras sueltas por las dos editoras suramericanas. Hacer normalmente vol\u00famenes de 200-250 p\u00e1ginas, en una serie especial (ni <i>Zetein<\/i> ni ninguna otra colecci\u00f3n) titulada simplemente \u201cWALTER BENJAMIN. OBRAS COMPLETAS\u00bb, en r\u00fastica y con papel barato. No desde\u00f1ar publicar (si eso nos ayuda a defendernos) vol\u00famenes de hasta menos de 100 p\u00e1ginas (esas m\u00e1s o menos tiene el ensayo sobre la obra de arte en la \u00e9poca de su reproducibilidad t\u00e9cnica).<\/p>\n<p>Nota: Para refresco de la memoria de todos, ser\u00eda conveniente que Ariel contestara por escrito a mis notas\u201d.<\/p>\n<p>El tercer escrito (\u201cNota sobre un volumen breve de Benjamin para Ariel Quincenal\u201d) lleva fecha de 7 de octubre de 1969.<\/p>\n<p>\u201c1. La soluci\u00f3n en que primero se podr\u00eda pensar ser\u00eda publicar el libro relativamente largo y tem\u00e1ticamente unitario <i>Ursprung des deutschen Trauerspiel<\/i> (Origen del drama alem\u00e1n). Tiene la ventaja de ser propiamente un \u00ablibro\u201d, cuando el autor presenta pocas ocasiones de afirmar una cosa as\u00ed. Tiene el inconveniente de ser dif\u00edcil y tem\u00e1ticamente (es de presumir) poco o nada atractivo para un p\u00fablico general (Extensi\u00f3n: 270 holandesas apr.)<\/p>\n<p>2. La soluci\u00f3n contraria supone construir ura antolog\u00eda interesante y menos dif\u00edcil. He aqu\u00ed un intento:<\/p>\n<p>-Das Leben der Studenten (La vida de los estudiantes)&#8230;&#8230;&#8230;\u2026\u2026\u2026&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..\u2026. 20 holandesas<\/p>\n<p>-Traumkitsch (Kitsch on\u00edrico)&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..\u2026&#8230;..\u00a0 4\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201c<\/p>\n<p>-Der Surrealismus&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..\u2026 16\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201c<\/p>\n<p>-Was ist das epische Theater? (Qu\u00e9 es el teatro \u00e9pico)&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..\u00a0\u00a0 . 9\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201c<\/p>\n<p>-Das Kunstwerk im Zeitalter seiner technischen Reproduzierbarkeit (La obra de arte en la<\/p>\n<p>\u00e9poca de su reproducibilidad t\u00e9cnica) &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.\u2026&#8230;&#8230;&#8230;.60\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201c<\/p>\n<p>-\u00dcber die Sprache (Sobre el lenguaje)&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;\u2026&#8230;&#8230;..35\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201c<\/p>\n<p>-Geschichtsphilosophische Thesen (Tesis de filosof\u00eda de la historia)&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.20\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201c<\/p>\n<p>-\u00dcber das Program der kommenden Philosophie (Sobre el programa de la filosof\u00eda<\/p>\n<p>futura) &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..\u2026&#8230;&#8230;.28<\/p>\n<p>-Zur Kritik der Gewalt (Para la cr\u00edtica de la violencia)&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<u>..40\u00a0 <\/u>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u201c<\/p>\n<p>232\u00a0 \u201c<\/p>\n<p>3. Como ser\u00eda un volumen apreciable, probablemente esa elecci\u00f3n soportar\u00eda prohibiciones de censura sin tener que alterar el plan: har\u00edamos un volumen m\u00e1s delgado de lo previsto.<\/p>\n<p>4. Habr\u00eda que contar dos o tres holandesas de nota m\u00eda.<\/p>\n<p>5. Me parece de inter\u00e9s la sugesti\u00f3n hecha por XF [Xavier Folch] de que el volumen se vea favorecido por alguna otra circunstancia extraordinaria (n\u00famero 100 de la colecci\u00f3n)&#8230;<\/p>\n<p>Observaci\u00f3n: si se decide hacer el <i>Ursprung des deutschen Trauerspiel<\/i> hay que asegurarse de que Taurus no siga con los derechos.\u201d<\/p>\n<p>Sobre el tema de las traducciones de Benjamin, sobre los paralelismos entre uno y otro, tienen enorme inter\u00e9s las declaraciones de Albert Domingo Curto en \u201cIntegral Sacrist\u00e1n\u201d de Xavier Juncosa (El Viejo Topo, Barcelona, 2007).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n estas breves anotaciones de Sacrist\u00e1n, de una de las carpetas de res\u00famenes depositadas en Reserva de la UB, sobre Walter Benjamin, <i>Das Kunstwerk im Zeitalter seiner technischen\u00a0 Reproduzierbarkeit <\/i>[La obra de arte en la \u00e9poca de su reproducibilidad t\u00e9cnica]. Suhrkamp, Frankfurt, 1963:<\/p>\n<p>1. Eliminaci\u00f3n por el an\u00e1lisis marxista de conceptos tradicionales, como creaci\u00f3n, genialidad, valor eterno, y misterio, \u201ccuya aplicaci\u00f3n incontrolada (y por el momento muy dif\u00edcil de controlar) desemboque en la manipulaci\u00f3n del material f\u00e1ctico en sentido fascista\u201d (p. 10).<\/p>\n<p>2. La destrucci\u00f3n del aura (p. 18) es sensibilidad para con lo igual en el mundo, incluso en lo \u00fanico (p. 19).<\/p>\n<p>3. \u201cPero en el momento en que fracasa el criterio de la autenticidad en su aplicabilidad a la producci\u00f3n de arte, se transforma la entera funci\u00f3n de \u00e9ste. En el lugar de su fundamentaci\u00f3n en el ritual aparece su fundamentaci\u00f3n en otra pr\u00e1ctica, a saber, su fundamentaci\u00f3n en la pol\u00edtica\u201d (p. 21).<\/p>\n<p>No da valor de conocimiento.<\/p>\n<p>Finalmente, este paso de las clases de Metodolog\u00eda de las ciencias sociales de 1981-1982. La categor\u00eda \u201ccrisis de legitimaci\u00f3n\u201d, se\u00f1al\u00f3 Sacrist\u00e1n, era usada por J. Habermas para referirse no a la ciencia, \u00e9ste era el \u00e1mbito en el que \u00e9l usaba la expresi\u00f3n, sino al Estado. El hecho, al que posteriormente el mismo Sacrist\u00e1n har\u00e1 referencia, ya hab\u00eda sido observado por otros miembros de la Escuela que \u00e9l caracteriza del modo siguiente:<\/p>\n<p>\u201c(&#8230;) El mismo Marcuse sali\u00f3 de la Escuela de Frankfurt. A Benjamin lo separo, porque aparte de que muri\u00f3 mucho antes, muri\u00f3 en Port Bou, presuntamente suicidado, huyendo de los nazis, aunque naci\u00f3 de la misma matriz, es un pensamiento muy distinto, mucho m\u00e1s filos\u00f3fico, po\u00e9tico y literario, mientras que el resto de la Escuela es una escuela de sociolog\u00eda, pero de sociolog\u00eda filos\u00f3fica, bastante poco amiga de la investigaci\u00f3n emp\u00edrica positiva, aunque hay algunas investigaciones de importancia debidas a ellos. Principalmente un estudio sobre el autoritarismo en Norteam\u00e9rica hecho durante la \u00e9poca en que Horkheimer y Adorno estuvieron viviendo en los Estados Unidos\u201d.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p><u>Notas SLA: <\/u><\/p>\n<p>En el curso de 1981-1982 de \u201cMetodolog\u00eda de las ciencias sociales\u201d, Sacrist\u00e1n hizo referencia a la noci\u00f3n habermasiana de \u201ccrisis de legitimaci\u00f3n\u201d. Esta expresi\u00f3n, se\u00f1al\u00f3, se deb\u00eda a los fil\u00f3sofos y soci\u00f3logos de la Escuela de Frankfurt, cuyos miembros m\u00e1s destacados son Horkheimer, Adorno y \u201cel \u00fanico que ahora vive de los m\u00e1s conocidos, Habermas\u201d. Advirti\u00f3 que \u00e9l usaba la frase, literalmente, en sentido inverso a c\u00f3mo la usaban en la Escuela, \u201cpero de un modo no excluyente\u201d. Habermas usaba \u201ccrisis de legitimaci\u00f3n\u201d, refiri\u00e9ndose al Estado, \u201cpara significar que mientras que en \u00e9pocas anteriores el consenso b\u00e1sico de la sociedad con las autoridades, con la organizaci\u00f3n social y con el Estado, se ha fundado en contenidos culturales, religiosos o \u00e9ticos, esa base de consenso social, est\u00e1 agotada, est\u00e1 acabada\u201d, y que a partir el siglo XIX, y a lo largo de todo este siglo y del XX, la ciencia, el saber cient\u00edfico, se constituye en lo que podr\u00eda llamarse una especie de \u201ccemento suced\u00e1neo del consenso\u201d.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n advert\u00eda de la alteraci\u00f3n sustancial de significado en su propuesta: \u201cMientras que aqu\u00ed casi se invierte lo que expresa la frase. En el tema este hablamos de crisis de legitimaci\u00f3n, no del Estado, el cual buscar\u00eda su legitimaci\u00f3n en la ciencia, sino crisis de legitimaci\u00f3n de la ciencia misma\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfEs esta \u00faltima consideraci\u00f3n contradictoria con la tesis de Habermas? Sacrist\u00e1n respond\u00eda negativamente. Se pod\u00eda admitir esta tesis frankfurtiana \u201cseg\u00fan la cual los viejos motores del consenso se han agotado y la ciencia est\u00e1 funcionando como elemento de consenso social y pol\u00edtico respecto de capas muy numerosas de poblaci\u00f3n. Por ejemplo, las capas populares del Tercer Mundo, en tant\u00edsima parte ilusionadas todav\u00eda con la idea de que sea el avance tecnol\u00f3gico y cient\u00edfico lo que cambie su situaci\u00f3n\u201d, y creer, al mismo tiempo, que en otros sectores sociales, \u201cprincipalmente cultas y en pa\u00edses industrializados\u201d, se hab\u00eda desarrollado, se estaba desarrollando un sentimiento de falta de legitimidad de la ciencia y t\u00e9cnica modernas.<\/p>\n<p>Insist\u00eda Sacrist\u00e1n en que los dos fen\u00f3menos no eran excluyentes y en que \u00e9l cre\u00eda que sociol\u00f3gicamente se daban ambos simult\u00e1neamente: \u201cTanto una perduraci\u00f3n de un entusiasmo y de una fe, m\u00e1s o menos ingenua, en la soluci\u00f3n de los problemas sociales y vitales mediante la ciencia y la t\u00e9cnica, lo cual confirmar\u00eda la hip\u00f3tesis esta frankfurtiana de la ciencia como factor de consenso, como factor legitimador de la sociedad y del Estado, cuanto en otras capas sociales lo contrario. Un comienzo ya bastante desarrollado de p\u00e9rdida de confianza y de respeto, cultural y moral, por el producto t\u00e9cnico-cient\u00edfico\u201d.<\/p>\n<p>Sus reflexiones, recu\u00e9rdese, est\u00e1n fechadas en 1982.<\/p>\n<p>Por otra parte, estas anotaciones de Sacrist\u00e1n, de un fichero de res\u00famenes depositado en Reserva de la UB, sobre J\u00fcrgen Habermas, <i>Technik und Wissenschaft als Ideologie<\/i> [T\u00e9cnica y ciencia como ideolog\u00eda],\u00a0 a partir de la edici\u00f3n alemana de 1968 (\u201cDe una fotocopia\u201d).<\/p>\n<p>1.\u201cEl crecimiento de las fuerzas productivas institucionalizado con el progreso cient\u00edfico-t\u00e9cnico revienta todas las proporciones hist\u00f3ricas. De ah\u00ed obtiene sus posibilidades de legitimaci\u00f3n el marco institucional\u201d (p. 51).<\/p>\n<p>La persistencia de esa situaci\u00f3n marxiana -que Habermas probablemente no considera tal- quita pertinencia a toda su construcci\u00f3n para el\u00a0 problema actual. Porque esa constataci\u00f3n es la base de toda su tesis, como modificaci\u00f3n de la de Marcuse.<\/p>\n<p>2. \u201c(&#8230;) die Unschuld [inocencia] einer reinen Produktivfraft (&#8230;)\u201d (p. 53).<\/p>\n<p>Aunque lo dice exponiendo a Bloch, es idea presente en \u00e9l. Y lo que hoy vemos es que no hay ni inocencia ni pureza en las fuerzas productivas ni en nada.<\/p>\n<p>3. \u201cConcebida y dominada cient\u00edficamente, la naturaleza aparece de nuevo en el aparato t\u00e9cnico de producci\u00f3n y destrucci\u00f3n que mantiene y mejora la vida de los individuos y al mismo tiempo somete a \u00e9stos a los se\u00f1ores del aparato\u201d (p. 54).<\/p>\n<p>Eso es ya s\u00f3lo una parte de la verdad, y no la que obliga a revisar, porque, globalmente, eso es ya falso.<\/p>\n<p>4. \u201cHay que proponer [a Marcuse] que la ciencia de la Edad Moderna s\u00f3lo se podr\u00eda entender como un proyecto hist\u00f3ricamente localizado si fuera imaginable por lo menos un proyecto alternativo. Adem\u00e1s, una ciencia nueva alternativa tendr\u00eda que incluir la definici\u00f3n de una nueva t\u00e9cnica. Esta consideraci\u00f3n hace m\u00e1s sobrios, porque si realmente arranca de un proyecto, es evidente que la t\u00e9cnica no puede reconducir m\u00e1s que a un \u201cproyecto\u201d de g\u00e9nero humano entero, y no a un proyecto hist\u00f3ricamente rebasable\u201d (p. 55).<\/p>\n<p>Esta tesis verdadera, al estar entendida con ingenuidad caracter\u00edstica de fil\u00f3sofo, le va a hacer ignorar las importantes diferencias entre t\u00e9cnicas, diferencias que, a pesar de serlo dentro de \u201cla T\u00e9cnica\u201d, son hoy decisivas.<\/p>\n<p>5. pp. 56-57 [Desde \u201cSi se tiene presente que el desarrollo t\u00e9cnico sigue una l\u00f3gica que corresponde\u00a0 a la estructura de la acci\u00f3n racional&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230;y con la ayuda de medios substitutivos del trabajo\u201d]. \u201cNuestra t\u00e9cnica\u201d es un concepto demasiado amplio y especulativo para que H. pueda tener en cuenta los problemas hoy importantes. \u00c9l lleva raz\u00f3n &#8211;<i>cum grano salis<\/i>&#8211; m\u00e1s respecto de la ciencia fundamentadora de las t\u00e9cnicas que respecto de \u00e9stas. Es un buen ejemplo -el de \u00e9l y el de Gehlen- de los peligros del punto de vista abstracto y especulativo.<\/p>\n<p>6. pp. 57-58 [Desde \u201cLa alternativa a la t\u00e9cnica existente, la proyecci\u00f3n de la naturaleza como interlocutor capaz en vez de como objeto&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230;tampoco para su funci\u00f3n, como para el progreso cient\u00edfico-t\u00e9cnico como tal, hay ning\u00fan substituto \u201cm\u00e1s humano\u201d].<\/p>\n<p>H. parte de la verdad (relativa) de la ciencia y del fundamento cient\u00edfico de la t\u00e9cnica, es decir, de la \u201cT\u00e9cnica\u201d, del conocimiento utilizable econ\u00f3micamente, da por supuesto que la humanidad o inhumanidad (es decir, la deseabilidad o indeseabilidad respecto de ciertos valores) est\u00e1 dada en acto por el saber mismo, y acaba en una apolog\u00eda potencial de cualquier t\u00e9cnica con min\u00fascula. La altura especulativa es en este caso <i>ignoratio elenchi<\/i>.<\/p>\n<p>El final apolog\u00e9tico est\u00e1 muy facilitado -como tantas veces- por la construcci\u00f3n especulativa de una esfera del bien puro, la de la comunicaci\u00f3n simb\u00f3lica<\/p>\n<p>pp. 58-59 [Desde \u201cLa peculiar \u201cracionalidad\u201d de ciencia y t\u00e9cnica que, por una parte, caracteriza un potencial creciente&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230;ni por modelo del pecado original ni por el de la inocencia del progreso cient\u00edfico-t\u00e9cnico\u201d].<\/p>\n<p>Yo creo que el modelo del pecado original es el bueno, como lo vio Kant. Hasta este siglo, el sudor de nuestra frente era s\u00f3lo la angustia del cambio de mundo mental. Ahora el castigo es el infierno material.<\/p>\n<p>7. pp. 63-65 [Desde \u201cParto de la distinci\u00f3n fundamental entre trabajo e interacci\u00f3n&#8230;\u201d hasta \u201c(&#8230;) Desde luego que la garant\u00eda de que esas acciones observaran con suficiente probabilidad determinadas reglas t\u00e9cnicas y las estrategias esperadas no se puede conseguir nunca m\u00e1s que por institucionalizaci\u00f3n\u201d].<\/p>\n<p>Aunque esto \u00faltimo parece permitir evitarlo, yo creo que la sustituci\u00f3n de los dos conceptos marxianos por este par idealiza las relaciones de producci\u00f3n. Pues \u00e9stas imponen no s\u00f3lo sostenimiento de instituciones sino tambi\u00e9n posici\u00f3n de fines. De fines \u201cestrat\u00e9gicos que el esquema de H. parece poner como institucionalmente neutrales. Aunque la finalidad expl\u00edcita del esquema es reformular el concepto de racionalizaci\u00f3n de Weber (cfr. s. 65), sin embargo, luego dice que suple el esquema marxiano aludido. Lo suple eliminando las clases y la naturaleza de clase de los fines \u201cestrat\u00e9gicos\u201d. En todo ello parece movido por una abstracta defensa de la ciencia-t\u00e9cnica.<\/p>\n<p>Por otra parte, en su nota 10 (s. 62), dice. \u201cPara el contexto hist\u00f3rico-filos\u00f3fico de estos conceptos, cfr. mi contribuci\u00f3n a la Lowith-Festschrift: <i>Arbeit und Interaktion, Bemerkungen zu Hegels Jenenser Philosophie des Geistes<\/i>, in diesem Band, S. 9 ss.\u201d<\/p>\n<p>Volviendo a la sustancia: esa \u00faltima secci\u00f3n horizontal por la que, seg\u00fan \u00e9l dice introduce la distinci\u00f3n, es precisamente la que alude a la relaci\u00f3n entre desarrollo de las fuerzas productivas y socialismo. Como quiere replantear la tesis marxiana, cambia sus conceptos b\u00e1sicos (No todos: s\u00f3lo relaciones de producci\u00f3n, sustituido por comunicaci\u00f3n; pues trabajo no es muy diferente de fuerzas productivas).<\/p>\n<p>8. p. 68 [Desde \u201cEl umbral entre la sociedad tradicional y la sociedad que entra en el proceso de modernizaci\u00f3n\u00a0 no se caracteriza&#8230;\u201d hasta \u201c(&#8230;) pone en discusi\u00f3n la forma de legitimaci\u00f3n del dominio mediante interpretaciones cosmol\u00f3gicas del mundo, propia de las culturas superiores\u201d]. Hay, por otra parte, la aceptaci\u00f3n del esquema marxiano <i>sin clases<\/i>. Por otro, una expansi\u00f3n del \u201ctrabajo\u201d que no choca directamente con el marco institucional, seg\u00fan parece, sino con su legitimaci\u00f3n, y la corroe.<\/p>\n<p>El texto sigue (pp. 68-69) [Desde \u201cEsas im\u00e1genes m\u00edticas, religiosas y metaf\u00edsicas del mundo obedecen a la l\u00f3gica de conexiones de la interacci\u00f3n&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230;.En cuanto que se puede llegar a esta confrontaci\u00f3n, empieza el final de la sociedad tradicional: falla la forma de la legitimaci\u00f3n del dominio\u201d].<\/p>\n<p>Sin duda, toma mucho de Marx, y la misma idea de expansi\u00f3n de los subsistemas del trabajo es elaboraci\u00f3n de la idea de capitalismo de Marx (por lo que modernidad: capitalismo). Pero hay una diferencia esencial en la naturaleza de la crisis: no es nada econ\u00f3mico b\u00e1sico, sino cuesti\u00f3n de legitimaci\u00f3n de un dominio neutral desde el punto de vista de las clases. Por supuesto que tiene inter\u00e9s la consideraci\u00f3n del dominio en s\u00ed, de su legitimaci\u00f3n y de los cambios de \u00e9sta. Pero tambi\u00e9n lo tienen los sujetos que lo ejercen.<\/p>\n<p>9. El texto sigue:<\/p>\n<p>\u201cEl capitalismo se define por un modo de producci\u00f3n que no s\u00f3lo plantea ese problema, sino que, adem\u00e1s, lo resuelve. Ofrece una legitimaci\u00f3n del dominio que no se obtiene ya del cielo de la tradici\u00f3n cultural, sino que se puede tomar de la base del trabajo social\u201d (p. 70).<\/p>\n<p>Lo mismo podr\u00eda decir Marx de todos los modos de producci\u00f3n, porque para \u00e9l es la tradici\u00f3n mismo y su cielo la que se toma\u00a0 de la base del trabajo social. Por lo dem\u00e1s, este desarrollo central de H. no es lo esencial hoy en el asunto de la ciencia y de la t\u00e9cnica; y, porque no lo es, empieza a no ser verdad: lo que empieza a haber hoy es una crisis de legitimaci\u00f3n de la t\u00e9cnica y la ciencia.<\/p>\n<p>10. pp. 75-76 [Desde \u201cLa ideolog\u00eda b\u00e1sica del intercambio justo, que Marx hab\u00eda desenmascarado teor\u00e9ticamente, se hundi\u00f3 en la pr\u00e1ctica..\u201d hasta \u201c(&#8230;) y no haya que entender \u00e9sta, al rev\u00e9s, como una funci\u00f3n de la actividad del estado y de conflictos pol\u00edticamente dirimidos\u201d]. Sin despreciar el aumento de la funci\u00f3n econ\u00f3mica del Estado en el per\u00edodo keynesiano y de las econom\u00edas de guerra, o en los pa\u00edses del Este, parece inadmisible pensar que la pol\u00edtica econ\u00f3mica no sea econom\u00eda. H. parece creer que realmente hubo alguna vez una mano oculta. Y tambi\u00e9n parece creer que la mano visible es siempre del estado: que piense en la pol\u00edtica energ\u00e9tica y la crisis del petr\u00f3leo.<\/p>\n<p>11. El texto sigue:<\/p>\n<p>\u201cDe acuerdo con Marx,<i> cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i> era teor\u00eda de la sociedad burguesa s\u00f3lo en cuanto <i>cr\u00edtica de la ideolog\u00eda.<\/i> Pero cuando se descompone la ideolog\u00eda del intercambio justo, el sistema de dominio no se puede ya criticar <i>directamente <\/i>por las relaciones de producci\u00f3n [MSL: En primer lugar, ese ideologismo era del Marx joven s\u00f3lo. En segundo lugar, las relaciones de producci\u00f3n no son ideolog\u00eda]. Tras la descomposici\u00f3n de aquella ideolog\u00eda, el dominio pol\u00edtico requiere una nueva legitimaci\u00f3n. Mas como el poder indirectamente ejercido a trav\u00e9s del proceso de cambio est\u00e1 controlado a su vez por un dominio organizado pre-estatalmente e institucionalizado estatalmente, la legitimaci\u00f3n no se puede derivar de un orden apol\u00edtico, de las relaciones de producci\u00f3n [MSL: nunca fueron ellas las legitimadoras, sino las legitimadas por el mito etc. Esta argumentaci\u00f3n de H es confus\u00edsima]. En esta medida se renueva la necesidad de legitimaci\u00f3n directa existente en las sociedades precapitalistas. Por otra parte, la restauraci\u00f3n de un dominio pol\u00edtico directo (en una forma tradicional de legitimaci\u00f3n, sobre la base de la tradici\u00f3n cultural) se ha hecho imposible. Por una parte, las tradiciones han perdido su fuerza; y por otra parte, en las sociedades industriales los resultados de la emancipaci\u00f3n respecto del dominio pol\u00edtico directo (los derechos fundamentales y el mecanismo de las elecciones generales) no se pueden ignorar del todo m\u00e1s que en per\u00edodos de reacci\u00f3n. El dominio democr\u00e1tico-formal en los sistemas de capitalismo estatalmente regulado se encuentra bajo una exigencia de legitimaci\u00f3n que no se puede ya satisfacer mediante apelaciones a la forma preburguesa de legitimaci\u00f3n&#8230;eso en el lugar de la ideolog\u00eda del intercambio libre aparece una <i>program\u00e1tica suced\u00e1nea<\/i> que se orienta por las consecuencias sociales no de la instituci\u00f3n del mercado, sino de una actividad estatal que compensa las disfunciones del intercambio libre [MSL: todo sin lucha de clases: como si las disfunciones fueran subsanadas por amor al pr\u00f3jimo].<\/p>\n<p>Esta program\u00e1tica combina el momento de la ideolog\u00eda burguesa del rendimiento (desplazando, sin duda, la adjudicaci\u00f3n de estatus seg\u00fan el rendimiento individual del mercado al sistema escolar) con la garant\u00eda de m\u00ednimos de bienestar, de la perspectiva de seguridad del puesto de trabajo y de la estabilidad de los ingresos [MSL: ya no hay crisis, aunque \u00e9l de vez en cuando se cubre record\u00e1ndolas]. Esta program\u00e1tica suced\u00e1nea [MSL: que si se cumpliera, querido amigo, no ser\u00eda ideolog\u00eda legitimadora, sino legitimaci\u00f3n por la pr\u00e1ctica] obliga al sistema de dominaci\u00f3n a mantener las condiciones de estabilidad de un sistema global que facilita la seguridad social y posibilidades de ascenso individual, y a prevenir riesgos del crecimiento. Eso exige un margen de manipulaci\u00f3n para las intervenciones estatales, las cuales aseguran la forma privada de valorizaci\u00f3n del capital, al precio de una limitaci\u00f3n de las instituciones de derecho privado, y <i>vinculan la lealtad de las masas a esa forma<\/i>\u00bb (pp. 76-77).<\/p>\n<p>11. \u201cLa program\u00e1tica suced\u00e1nea legitimadora del dominio deja insatisfecha una decisiva necesidad de legitimaci\u00f3n: \u00bfc\u00f3mo se hace plausible para las masas mismas su despolitizaci\u00f3n? Marcuse pudo contestar a eso: por el hecho de que la t\u00e9cnica y la ciencia asumen <i>tambi\u00e9n<\/i> la funci\u00f3n de una ideolog\u00eda\u201d (p. 79).<\/p>\n<p>Es curioso que eso parece hablar del siglo XIX, cuando no hab\u00eda tal necesidad de program\u00e1tica suced\u00e1nea. Hoy lo que se tiene que legitimar es la ciencia y la t\u00e9cnica. Y hoy como ayer la legitimaci\u00f3n \u201cobjetiva\u201d se busca por parte del poder en la econom\u00eda, no en la f\u00edsica. Y no s\u00f3lo por parte de los neoliberales, que lo hacen exactamente como a principios del XIX.<\/p>\n<p>12. \u201cAs\u00ed la t\u00e9cnica y la ciencia se convierten en la primera fuerza productiva, con lo que desaparecen las condiciones de aplicaci\u00f3n de <i>la teor\u00eda del valor trabajo<\/i> de Marx. Deja de tener sentido calcular los capitales para inversiones en investigaci\u00f3n y desarrollo sobre la base del valor de la fuerza de trabajo no calificada (simple), cuando el progreso cient\u00edfico-t\u00e9cnico se ha convertido en una fuente de plusval\u00eda independiente, frente a la cual la \u00fanica fuente de plusval\u00eda considerada por Marx, la fuerza de trabajo de los productores inmediatos, pesa cada vez menos\u00bb (pp. 79-80).<\/p>\n<p>Por lo menos deber\u00eda haber examinado el tratamiento por Marx de la t\u00e9cnica.<\/p>\n<p>13. \u00abLa detenida dial\u00e9ctica de la \u00e9tica engendra la peculiar apariencia de la post-historia. La raz\u00f3n es que un crecimiento relativo de las fuerzas productivas no representa ya eo ipso un potencial excedente rico en consecuencias emancipatorias, en choque con el cual se resquebrajen las legitimaciones de un orden de dominaci\u00f3n existente. Pues ahora la primera fuerza productiva, el progreso cient\u00edfico-t\u00e9cnico regulado, se ha convertido \u00e9l mismo en fundamento de legitimaci\u00f3n. Esta nueva forma de legitimaci\u00f3n ha perdido, desde luego, la vieja figura de ideolog\u00eda\u201d (p. 88).<\/p>\n<p>Mis diferencias: el crecimiento de las fuerzas productivas sigue resquebrajando las relaciones de producci\u00f3n, aparte de que resquebraje o no las legitimaciones (que tambi\u00e9n: hundimiento del mito parlamentario ante la tecnicidad de decisiones pol\u00edticas, p.e., energ\u00e9ticas). Pero es verdad que el resultado puede no ser nada emancipatorio. La posthistoria es !a situaci\u00f3n de rebasamiento de la imaginaci\u00f3n de los cl\u00e1sicos, \u201cut\u00f3picos\u201d o no, es decir, desde Saint-Simon hasta Lenin o Trotski. Por \u00faltimo, la cuesti\u00f3n de la legitimaci\u00f3n es secundaria (\u00bfde verdad cre\u00eda el siervo todo lo que le contaban para que trabajara?) y, sobre todo, su planteamiento por H. es ya falso: ciencia y tecnolog\u00eda pierden legitimaci\u00f3n, y de eso se trata.<\/p>\n<p>14. p. 91 [Desde \u201cLa despolitizaci\u00f3n de la masa de la poblaci\u00f3n, legitimada por una consciencia tecnocr\u00e1tica&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230;El n\u00facleo ideol\u00f3gico de esa consciencia es la eliminaci\u00f3n de la diferencia entre pr\u00e1ctica y t\u00e9cnica, reflejo, pero no concepto, de la nueva constelaci\u00f3n entre el marco institucional despose\u00eddo y los sistemas independizados de acci\u00f3n racional orientada a fines\u201d].<\/p>\n<p>El marco institucional est\u00e1 para H. despose\u00eddo, porque para \u00e9l se reduc\u00eda al derecho privado burgu\u00e9s.<\/p>\n<p>15. p. 92 [Desde \u201cSi se relativiza el campo de aplicaci\u00f3n del concepto de ideolog\u00eda&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230; sistema de referencia desarrollado sobre la relaci\u00f3n, etc, se presta mejor para reconstruir el umbral sociocultural de la historia de la humanidad\u201d]. En el sentido de Marx, siempre son liberadoras de algo. Pero ese algo no nos interesa, esa liberaci\u00f3n puede no ser buena seg\u00fan nuestros valores. En particular, no se avecina el cambio en que pensaba Marx. Tambi\u00e9n puede ser que esto sea una autoinmunizaci\u00f3n, y que falle el modelo. Pero H. lo admite.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 16. Cita a Hermann Kahn, \u201cToward the Year 2000\u201d, en <i>Daedalus<\/i>, verano de 1967: entre las 50 primeras innovaciones que prev\u00e9 Kahn abundan las de intervenci\u00f3n en el comportamiento humano. Y H comenta: \u00abNo digo que ese sue\u00f1o cibern\u00e9tico de una autoestabilizaci\u00f3n de las sociedades an\u00e1loga al instinto se est\u00e9 realizando, ni siquiera que sea realizable. Pero creo que lleva hasta el final, de un modo negativamente ut\u00f3pico, vagos supuestos b\u00e1sicos, de la consciencia tecnocr\u00e1tica, y de este modo caracteriza una l\u00ednea de desarrollo que se est\u00e1 perfilando bajo el suave\u00a0 dominio de la t\u00e9cnica y la ciencia como ideolog\u00eda\u201d\u00a0 (pp. 97-98).<\/p>\n<p>Pero eso no es ciencia y t\u00e9cnica como ideolog\u00eda, sino como pr\u00e1ctica. El texto sigue:<\/p>\n<p>\u00abQueda ante todo claro en este punto que hay que distinguir entre <i>dos conceptos de racionalizaci\u00f3n<\/i>. En el plano de los subsistemas de acci\u00f3n racional orientada a fines el progreso cient\u00edfico-t\u00e9cnico ha impuesto ya la reorganizaci\u00f3n de instituciones sociales y \u00e1mbitos parciales, y la hace necesaria a escala a\u00fan mayor. Pero este proceso de despliegue de las fuerzas productivas no puede ser un potencial de liberaci\u00f3n m\u00e1s que si no sustituye la racionalizaci\u00f3n en otro plano.<i> La racionalizaci\u00f3n en el plano del marco institucional<\/i> no se puede consumar m\u00e1s que en el medio de la interacci\u00f3n ling\u00fc\u00edsticamente mediada misma, a saber, mediante una <i>deslimitaci\u00f3n de la comunicaci\u00f3n<\/i> [MSL: o sea, mediante democratizaci\u00f3n]. La discusi\u00f3n p\u00fablica, sin trabas y libre de dominaci\u00f3n acerca de la adecuaci\u00f3n y la deseabilidad de los principios y las formas que orientan la acci\u00f3n a la luz de las retroacciones socioculturales de los progresivos subsistemas de acci\u00f3n racional orientada a fines, una comunicaci\u00f3n de este tipo en todos los planos de los procesos de formaci\u00f3n de voluntad pol\u00edtica, ellos mismos de nuevo pol\u00edticos,&#8230;\u201d (p. 98).<\/p>\n<p>Estoy de acuerdo con el programa, que es una buena muestra del consenso casi universal en la izquierda relativamente no dogm\u00e1tica acerca de estas cuestiones, pero sigue sin satisfacerme la fundamentaci\u00f3n te\u00f3rica y sus innovaciones. Primero supone te\u00f3ricamente independencia de los dos campos, el trabajo y la comunicaci\u00f3n, para luego proponer justamente la intervenci\u00f3n del segundo \u00e1mbito en el primero. Pero, por una parte, la comunicaci\u00f3n lib\u00e9rrima puede llevar igual a la cat\u00e1strofe, porque eso quiera la gente. Uno no se define por la forma democr\u00e1tica -aunque la aprecie- sino por los fines. De lo que se trata es de saber si las fuerzas productivo-destructivas son indominables o no: y en ese sentido concreto hay que revisar a Marx. Se puede aceptar de \u00e9l que las fuerzas productivas est\u00e1n rompiendo las actuales relaciones de producci\u00f3n. No se puede estar de acuerdo con \u00e9l en que lo har\u00e1n de un modo determinado. Ah\u00ed est\u00e1 todo. Hay que intervenir sobre ellas, <i>si es posible<\/i> (Este \u00faltimo es el problema cient\u00edfico) . Y es \u00fatil para esa pol\u00edtica distinguir mucho entre ciencia y t\u00e9cnica, con la consiguiente repercusi\u00f3n en la pol\u00edtica de la ciencia y t\u00e9cnica: con la dificultad, est\u00e1 claro, de su uni\u00f3n moderna. Por lo dem\u00e1s, tambi\u00e9n el concepto de racionalizaci\u00f3n es malo. Metaf\u00edsica de la raz\u00f3n. Es mucho mejor \u00abmodo de producci\u00f3n postcapitalista, socialista\u201d. Ya Weber llamaba racionalizaci\u00f3n al paso al capitalismo.<\/p>\n<p>17. \u201cEl crecimiento de las fuerzas productivas no coincide con la intenci\u00f3n de la \u00abvida buena\u00bb; a lo sumo puede servirle a \u00e9sta\u201d. MSL: El texto sigue: [El consenso]<\/p>\n<p>\u201cNi siquiera creo que siga siendo\u00a0 adecuada para el capitalismo estatalmente regulado el esquema mental del potencial tecnol\u00f3gico excedente que no se agota dentro de un marco institucional mantenido represivamente (Marx habla de \u201cfuerzas productivas encadenadas\u201d). La mejor utilizaci\u00f3n de un potencial no realizado lleva al perfeccionamiento de un aparato econ\u00f3mico-industrial, pero hoy no lleva ya eo ipso\u00a0 a un cambio del marco institucional con consecuencias emancipatorias. La cuesti\u00f3n no consiste en que <i>agotemos<\/i> un potencial disponible o por desarrollar, sino en que elijamos aquel que podamos querer para fines de la pacificaci\u00f3n y satisfacci\u00f3n de la existencia\u201d (p. 99).<\/p>\n<p>Consenso. Pero su desarrollo, como el de Gorz hoy a) no tiene en cuenta un cambio de t\u00e9cnicas, b) ni de clases sociales. Se trata s\u00f3lo de democratizar el marco institucional. Y ni se pregunta si eso es posible.\u201d<\/p>\n<p>Finalmente, de otra carpeta de res\u00famenes depositada en Reserva de la UB, observaciones de Sacrist\u00e1n en torno al trabajo de Ure\u00f1a, <i>La teor\u00eda cr\u00edtica de la sociedad en Habermas. La crisis de la sociedad industrializada<\/i>, Tecnos, 1978. El papel lleva un t\u00edtulo del propio Sacrist\u00e1n: \u201cNotas a Ure\u00f1a, Habermas\u201d.<\/p>\n<p>\u201c1. Pocas cosas tan rid\u00edculas como la idea de que la t\u00e9cnica no es humana. Esa idea evita los reconocimientos. 1\u00ba, que el riesgo del mal est\u00e1 en lo humano y en la naturaleza misma (reconocer esto ser\u00eda para estos especuladores renunciar a su vana ilusi\u00f3n de sentido del ser), 2\u00ba, que ese riesgo se encarna en la acci\u00f3n de grupos con poder espec\u00edfico que son parte o instrumentos de la clase dominante.<\/p>\n<p>2. Parece claro que las condiciones de posibilidad del conocimiento, lo transcendental, son para Habermas el inter\u00e9s de la emancipaci\u00f3n. En general, por hegelismo, cultiva el objetivismo que condena: la emancipaci\u00f3n es cosa metaf\u00edsica. Por eso no es asunto de la voluntad, sino del conocimiento.<\/p>\n<p>3. Esto es que la comunicaci\u00f3n no pueda ser manipulativa es disfrazar de ontolog\u00eda un programa (buen programa, por lo dem\u00e1s).<\/p>\n<p>4. El angelismo es ya rid\u00edculo cuando se afirma que \u201cal comienzo de la historia\u201d los hombres tratan con la Naturaleza para dominarla, pero con los dem\u00e1s hombres para entenderse santa y mutuamente.<\/p>\n<p><u>Nota SLA<\/u>:<\/p>\n<p>En una conferencia de 1969, \u201cAlgunas actitudes ideol\u00f3gicas contempor\u00e1neas ante la ciencia\u201d, impartida en la facultad de ciencias de la Universidad de Valencia, Sacrist\u00e1n comenta la actitud cr\u00edtica de algunos grupos de intelectuales y de estudiantes universitarios ante el conocimiento cient\u00edfico. El grupo contestatario era muy heterog\u00e9neo. Algunos de estos sectores cr\u00edticos, olvidaban, en opini\u00f3n de Sacrist\u00e1n, la naturaleza filos\u00f3fica de la ciencia, la importancia de este saber para los niveles filos\u00f3ficos de la vida, para la conducta, para la estimaci\u00f3n de las finalidades de cada individuo.<\/p>\n<p>Para justificar su afirmaci\u00f3n, Sacrist\u00e1n cit\u00f3 un pasaje de <i>El hombre unidimensional<\/i> de Marcuse donde, en su opini\u00f3n, quedaba patente el desconocimiento de la importancia de la ciencia para el pensamiento filos\u00f3fico de car\u00e1cter m\u00e1s general. Sacrist\u00e1n lo present\u00f3 como ejemplo de la aparici\u00f3n de corrientes de inspiraci\u00f3n transformadora, pero que mantienen, a un tiempo, una relaci\u00f3n muy deteriorada con la ciencia, reduci\u00e9ndola a mera tecnolog\u00eda. Sea, a t\u00edtulo de ejemplo, el paso siguiente:<\/p>\n<p>\u201cEl conocimiento cient\u00edfico tiene un car\u00e1cter \u00edntimamente instrumental, parece haber una relaci\u00f3n muy estrecha entre el pensamiento cient\u00edfico natural y su aplicaci\u00f3n, entre el universo del discurso cient\u00edfico natural y el lenguaje y el comportamiento cotidiano, una relaci\u00f3n en la cual ambos se mueven bajo la misma l\u00f3gica irracionalidad del dominio\u201d (H. Marcuse).<\/p>\n<p>Se\u00f1al\u00f3 Sacrist\u00e1n que en este texto el pensamiento cient\u00edfico, \u201cen la forma de m\u00e9todo cient\u00edfico\u201d, est\u00e1 caracterizado como algo \u201c\u00edntimamente instrumental\u201d que, adem\u00e1s, est\u00e1 determinado por una l\u00f3gica irracionalidad, que no es la irracionalidad de la b\u00fasqueda de la verdad, sino la irracionalidad de la b\u00fasqueda de dominio. Sacrist\u00e1n no discrepa del car\u00e1cter instrumental, por instrumentalizable, y del car\u00e1cter de b\u00fasqueda de dominio que tiene la ciencia moderna (e incluso algunos aspectos de la ciencia cl\u00e1sica), dado que son objetivos importantes de la ciencia en la modernidad y de la ciencia en general, pero no es tan claro -sino que m\u00e1s bien es fruto de una concepci\u00f3n unilateral- la reducci\u00f3n de toda actividad cient\u00edfica a simple instrumento y a tenaz y peligrosa b\u00fasqueda de dominio. M\u00e1s a\u00fan, en su opini\u00f3n, \u201cla historia de la ciencia, sin que vaya a hacer un recorrido hist\u00f3rico, m\u00e1s bien ense\u00f1a que reducir la ciencia a instrumentalidad y a b\u00fasqueda de dominio, puede incluso, a la larga, comportar peligros para la misma b\u00fasqueda de dominio, parad\u00f3jicamente. Quiero decir que con una ciencia o un trabajo cient\u00edfico unilateralmente orientado a los aspectos tecnol\u00f3gicos podr\u00eda acarrear muy f\u00e1cilmente al cabo de pocos a\u00f1os, una esterilidad tecnol\u00f3gica en la misma\u201d.<\/p>\n<p>La t\u00e9cnica, en cuanto a operaci\u00f3n de detalle, segu\u00eda diciendo MSL, puede ir avanzando sin esp\u00edritu te\u00f3rico, pero la misma ciencia, incluso la t\u00e9cnica como reconstructora del ambiente humano, dif\u00edcilmente puede vivir mucho tiempo sin inspiraci\u00f3n te\u00f3rica desinteresada, es decir, sin proponerse directamente la aplicaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, sino ideales, que pueden llamarse, en su forma cl\u00e1sica, \u201cb\u00fasqueda de la verdad\u201d.<\/p>\n<p>Lo anterior no quita que Marcuse se contradiga \u201cagradablemente\u201d, entendida esa contradicci\u00f3n, en opini\u00f3n de Sacrist\u00e1n, no como reproche sino como elogio. En otro de sus publicaciones &#8211;<i>El final de la utop\u00eda, <\/i>que como dijimos el mismo Sacrist\u00e1n tradujo al castellano-, Marcuse arranca de la tesis de que la ciencia es capaz de cambiar tambi\u00e9n las perspectivas vitales, no s\u00f3lo tecnol\u00f3gicamente, sino, tambi\u00e9n, cr\u00edticamente.<\/p>\n<p>Se\u00f1al\u00f3 Sacrist\u00e1n, por otra parte, una coincidencia terminol\u00f3gica entre autores tan distintos pol\u00edticamente como Marcuse y Heidegger (recordaba Sacrist\u00e1n, por ejemplo, que cuando este \u00faltimo lleg\u00f3 al rectorado, con Hitler en el poder, aqu\u00e9l tuvo que exiliarse). El mismo Marcuse cita, en <i>El hombre unidimensional,<\/i> un texto de Heidegger en el que \u00e9ste sostiene que la conciencia cient\u00edfica es pura <i>hybris<\/i>, soberbia en la tradici\u00f3n cristiana. No hay sin embargo identidad de planteamientos, no hay en Marcuse un rechazo de toda la empresa cient\u00edfica, sino una reducci\u00f3n de \u00e9sta al plano de la t\u00e9cnica.<\/p>\n<p>De ah\u00ed la posible inferencia de posiciones pol\u00edticas que suponen un divorcio del movimiento obrero con la ciencia, alianza que hab\u00eda sido cultivada, como m\u00ednimo, por tres tendencias de las tradiciones pol\u00edticas de izquierda en Europa Occidental: la socialista, la socialdem\u00f3crata y la leninista, siguiendo la vieja f\u00f3rmula de Heine. As\u00ed, recuerda Sacrist\u00e1n, en <i>El final de la utop\u00eda<\/i> pueden encontrarse textos del siguiente tenor: \u201c(&#8230;) hemos de concebir al menos la idea de un camino al socialismo desde la ciencia hasta la utop\u00eda, y no, como a\u00fan crey\u00f3 Engels, desde la utop\u00eda hasta la ciencia\u201d. Curiosamente, aqu\u00ed entre nosotros, Pep Subir\u00f3s, tan apreciado por Sacrist\u00e1n, public\u00f3 algunos trabajos con ese t\u00edtulo, con esa inversi\u00f3n del trabajo de Engels.<\/p>\n<p>En este texto, desde una cierta condena de la conciencia cient\u00edfica, se propone un socialismo premarxiano, desligado de consideraciones cient\u00edficas, estrictamente voluntarista, \u201checho a golpes de voluntad\u201d, independientemente de lo que la ciencia nos puede ense\u00f1ar acerca de la sociedad o de la naturaleza. Comentario que no impide finalmente a Sacrist\u00e1n, un matiz de buen lector: \u201cObserven, para no ser injustos con un pensador de tanta importancia, que las formulaciones, de todos modos, cambian. Dice: \u201c<i>Hemos de concebir al menos<\/i>\u201d, no propone abiertamente, que se formule la idea de un socialismo acient\u00edfico, pero de todos modos, hay una posibilidad, que \u00e9l abre\u201d.<\/p>\n<p>La citada conferencia ten\u00eda el siguiente esquema:<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nota SLA:<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sobre la adscripci\u00f3n marxista de la Escuela de Frankfurt, este paso del coloquio de la conferencia \u201cSobre Luk\u00e1cs\u201d de 1985 (ahora en M. Sacrist\u00e1n, Seis conferencias, op. cit). Comentaba aqu\u00ed Sacrist\u00e1n: \u201cYo no s\u00e9 por qu\u00e9 se sigue siendo tan generoso en meter la escuela de Frankfurt ah\u00ed, no hay porqu\u00e9. Son otros, la escuela de Frankfurt son otros, son unos soci\u00f3logos dial\u00e9cticos idealistas; Marcuse es otra caso claro, hay que separarlo del resto. Pero Adorno, Horkheimer, Habermas, ninguno de ellos, ni siquiera ellos, dicen que han sido marxistas\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Igualmente, de una de las carpetas de res\u00famenes depositada en Reserva de la UB, estas sucintas anotaciones a Antworten auf Herbert Marcuse [Respuestas a H. Marcuse]. Sacrist\u00e1n cita por la edici\u00f3n alemana de Suhrkamp Verlag de 1968.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A. Jurgen Habermas Presentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>1. p. 10. Tambi\u00e9n Habermas usa laxamente \u201cTheorie\u201d. Por ejemplo: \u201c(&#8230;) la teor\u00eda del hombre unidimensional\u201d (p. 10).<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12],"tags":[],"class_list":["post-586","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-logica"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/586","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=586"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/586\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=586"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=586"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=586"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}