{"id":587,"date":"2007-01-02T00:00:00","date_gmt":"2007-01-02T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=587"},"modified":"2020-02-28T03:07:34","modified_gmt":"2020-02-28T02:07:34","slug":"trotsky-en-los-anos-treinta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=587","title":{"rendered":"Trotsky en los a\u00f1os treinta"},"content":{"rendered":"<p>En los a\u00f1os treinta, Le\u00f3n Davidovich Bronstein era la encarnaci\u00f3n viviente del \u201cesp\u00edritu de Octubre\u201d, el par de Lenin, apartado de la primera l\u00ednea de la vida pol\u00edtica por un tercer exilio, subestimado por un dictador en ciernes que acabar\u00eda removiendo mar y tierra para asesinarlo. Trotsky era la mayor leyenda revolucionaria de aquel tiempo, hac\u00eda tiempo que Lenin y Rosa Luxemburgo hab\u00edan muerto, Gramsci estaba neutralizado en una c\u00e1rcel fascista (<b>1<\/b>), apenas si se sab\u00edan cuatro cosas de Stalin al que desde hace tiempo se le publicitaba como el sucesor de Lenin. Esta leyenda se hab\u00eda forjado en una intensa actividad militante que se remontaba cuanto menos a la revoluci\u00f3n rusa de 1905, cuando lleg\u00f3 a ser el presidente del soviet de Petrogrado, y desde entonces sobresali\u00f3 como un socialista de izquierdas, escritor y polemista, pol\u00edglota, am\u00e9n de destacado internacionalista durante la Gran Guerra durante la cual ejerci\u00f3 como agitador y periodista, viaj\u00f3 por Europa, con una parada en Espa\u00f1a y Estados Unidos donde su huella fue especialmente importante.<\/p>\n<p>Se trata de un revolucionario cuyo talante contradice los t\u00f3picos reaccionarios, ya que salvo cuando dirigi\u00f3 el Ej\u00e9rcito Rojo, nunca tuvo otras \u201carmas\u201d que sus ideas, su pluma y sus palabras. Los que en los \u00faltimos a\u00f1os han tratado infructuosamente de encontrar en su trayectoria, en plena guerra civil por ejemplo, una muestra de crueldad, tienen que limitarse a se\u00f1alar que firm\u00f3 tal o cual documento, actos cuyas consecuencias, a la larga, fueron otras que las previstas, cosa que en el marco del drama de aquellos tiempos puede entenderse y explicarse (<b>2<\/b>). Como todo el mundo sab\u00eda, su nombre fue inseparable de la revoluci\u00f3n rusa fue noticia \u2013alarmante y siempre denostada- en los peri\u00f3dicos de todo el mundo. Fue un desbordante comisario del pueblo para Asuntos Exteriores en 1918 y, a continuaci\u00f3n, de Asuntos Militares y Navales, de 1918 a 1925. Desde 1923 dirigi\u00f3 movimientos de oposici\u00f3n a la deformaci\u00f3n, y luego contra la creciente deformaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n llevada a cabo por la burocracia sovi\u00e9tica.<\/p>\n<p>Como te\u00f3rico marxista, la aportaci\u00f3n m\u00e1s reconocida de Trotsky fue la teor\u00eda del \u201cdesarrollo desigual y combinado y la doctrina acorde de la \u00abrevoluci\u00f3n permanente\u201d. Con la teor\u00eda de la \u201crevoluci\u00f3n permanente\u201d desafi\u00f3 la opini\u00f3n de que un prolongado per\u00edodo de desarrollo capitalista debe seguir a una revoluci\u00f3n antifeudal, durante la cual gobernar\u00eda la burgues\u00eda o cualquier otra combinaci\u00f3n de fuerzas sociales (por ejemplo, la \u201cdictadura revolucionaria y democr\u00e1tica de los obreros y campesinos\u201d) como sustitutivo. Por otros caminos, Lenin adopt\u00f3 en las <i>Tesis de abril<\/i> de 1917 una l\u00ednea semejante a estas concepciones (por eso fue tildado de \u201ctrotskista\u201d) y las puso en pr\u00e1ctica en la revoluci\u00f3n de Octubre en contra de la l\u00ednea tradicional del Partido Bolchevique, defendida en la \u00e9poca por Kamenev, Zinoviev y Stalin\u2026<\/p>\n<p>Otra de las caracter\u00edsticas del pensamiento de Trotsky es el rechazo de las falsas pretensiones que hacen del marxismo un sistema universal que proporciona la clave de todos los problemas. Se opuso a los charlatanes que adoptaban el disfraz de marxismo en la esferas tan complejas como la \u201cciencia militar\u201d, y combati\u00f3 los intentos de someter la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, la literatura y el arte en nombre del marxismo, ridiculizando el concepto de \u201ccultura proletaria\u201d. Subray\u00f3 el papel de los factores no racionales en la pol\u00edtica (\u201cEn la pol\u00edtica no hay que pensar de forma racional, sobre todo cuando se trata de la cuesti\u00f3n nacional\u201d) y desech\u00f3 las grandes generalizaciones cuando se olvidaban de lo m\u00e1s concreto, de los individuos. Lector voraz y pol\u00edglota, marxista de gran cultura en la tradici\u00f3n de Marx y Engels, ensayista, cr\u00edtico literario, historiador, economista, etc., Trotsky se granje\u00f3 muchos enemigos entre aquellos cuyo marxismo combinaba la estrechez y la ignorancia con una propensi\u00f3n a plantear exigencias fant\u00e1sticas, revisti\u00f3 tales caracter\u00edsticas que hicieron exclamar a Marx: \u201cNo soy marxista\u201d.<\/p>\n<p>Su evoluci\u00f3n desde finales del siglo XIX hasta sus \u00faltimas aportaciones sobre la Segunda Guerra Mundial est\u00e1 marcada por continuas rectificaciones y audacias que a veces entran en abierta tensi\u00f3n con sus esquemas militantes, obsesionados por dar respuesta a una situaci\u00f3n pol\u00edtica tr\u00e1gica que desborda, con mucho, la extrema debilidad organizativa del movimiento que contribuy\u00f3 a crear. Hay m\u00faltiples Trotsky: normalmente volaba como un \u00e1guila, pero en ocasiones lo hac\u00eda tambi\u00e9n mucho m\u00e1s bajo, una diferencia que estaba muy determinada por la proximidad o la lejan\u00eda del tema que abordaba, un factor perfectamente verificable por sus torpezas y limitaciones&#8230;.<\/p>\n<p>De lo que no hay duda es que la personalidad de Trotsky es tan fuera de lo com\u00fan como su destino. Su trayectoria fue y sigue siendo un campo de batalla. \u00c9l mismo necesit\u00f3 ofrecer su propia visi\u00f3n en <i>Mi vida<\/i>, una obra admirada y controvertida que ha sido comparada en su g\u00e9nero con la de San Agust\u00edn, Rousseau o Casanova, y que ser\u00e1 un peque\u00f1o hito entre la militancia obrera de la \u00e9poca, como lo ue tambi\u00e9n su <i>Historia de la revoluci\u00f3n rusa<\/i>. Sobre su energ\u00eda f\u00edsica e intelectual se puede decir algo parecido a lo que \u00e9l mismo escribi\u00f3 sobre Jaur\u00e8s y Lassalle (con quien Luk\u00e1cs le compar\u00f3 por su id\u00e9ntico car\u00e1cter prepotente, y que se muestra de manera acentuada en fases digamos ultimatistas como la fue la guerra civil, o sus a\u00f1os finales (<b>3<\/b>): rigor e imaginaci\u00f3n, potencia del sue\u00f1o y finura en el an\u00e1lisis, claridad en los objetivos y sutileza en los m\u00e9todos. As\u00ed pues, no es casualidad que fuese admirado por algunos de los m\u00e1s c\u00e9lebres literatos del siglo, comenzando por Isaak Babel y siguiendo por tantos otros que fueron asesinados con la \u201cT\u201d de \u201ctrotskistas\u201d en los a\u00f1os del \u201cGran Terror\u201d.<\/p>\n<p>Resulta bastante espectacular la lista de grandes nombres que fueron trotskistas a su manera y por un tiempo, o que al menos que en determinados momentos opusieron el legado que encarnaba Trotsky al estalinismo. En un recuento al vuelo nos encontramos, entre otros, con Vladimir Maiakovski, Andr\u00e9 Malraux, Panait Istrati, Ignazio Silone, James T. Farrell, Dwight MacDonald, V\u00edctor Serge, George Orwell, George Bataille, Wilhem Reichs, Arthur Rosenberg, John Dos Passos, Andr\u00e9 Breton, Roland Barthes, as\u00ed como buena parte de los componentes del movimiento surrealista comenzando por Andr\u00e9 Breton y Benjamin Peret (que trataron de animar Federaci\u00f3n de Artistas revolucionarios e independientes, la FIARI, tomando el <i>Manifiesto por un arte revolucionario e independiente<\/i> como base), pintores como Frida Kahlo, Diego Rivera o el poumista Eugenio Fern\u00e1ndez Granell, cr\u00edticos de arte de la reputaci\u00f3n de Meyer Shapiro, as\u00ed como por Edmund Wilson y Mary MacCarthy, Rachel de Queiroz, Peter Weiss, Jos\u00e9 Revueltas, Carlos Pellicer \u2014tambi\u00e9n, aunque fuese parcialmente, por Octavio Paz, Vargas Llosa, Cabrera Infante, cuando \u00e9stos todav\u00eda miraban hacia los de abajo\u2014, por el franc\u00e9s Jean Giono, los peruanos Jos\u00e9 Mar\u00eda Arg\u00fcedas y Ciro Alegr\u00eda, etc. Fue apreciado por conservadores tan inteligentes como Fran\u00e7ois Mauriac, Milan Kundera o Joseph Roth (quien le dedic\u00f3 una de sus obras, <i>El profeta mudo<\/i>), y un largo etc\u00e9tera, una fascinaci\u00f3n que desdice la tentativa denigratoria de neoliberales que encuentran lo que tambi\u00e9n se ha llamado el otro comunismo insoportable.<\/p>\n<p>Tribuno comparado con Dant\u00f3n y con Jaur\u00e8s sobre el que John Reed y Nikolai Sujanov dejaron cumplida cuenta de sus intervenciones en las asambleas multitudinarias, Trotsky fue un escritor magn\u00edfico cuya obra sobrepasa ampliamente la de muchos profesionales. Sus libros, art\u00edculos, documentos pol\u00edticos y cartas fueron editados \u2014y se siguen editando\u2014 en casi todas las lenguas, y sus selecciones espec\u00edficas sobre Francia, Alemania, China, Gran Breta\u00f1a, Espa\u00f1a, Estados Unidos, Am\u00e9rica Latina, Italia, etc\u00e9tera han ocupado gruesos vol\u00famenes, inaugurando as\u00ed un poderoso aporte trotskiano a las diversas tradiciones te\u00f3ricas marxistas nacionales. Pero este jefe militar que le\u00eda Mallarm\u00e9 en el tren blindado de la guerra civil, fue tambi\u00e9n un intr\u00e9pido periodista en los Balcanes, el \u201ccerebro\u201d de la insurrecci\u00f3n de Octubre, el creador y el jefe del ej\u00e9rcito m\u00e1s improvisado que se recuerde \u2014el Carnot bolchevique que super\u00f3 las mayores adversidades b\u00e9licas\u2014, diplom\u00e1tico revolucionario, hombre de Estado\u2026<\/p>\n<p>Derrotado por el aparato burocr\u00e1tico amasado por el atraso ruso y las derrotas revolucionarias de principios de los a\u00f1os veinte, Trotsky se neg\u00f3 a utilizar el Ej\u00e9rcito Rojo para imponer sus poderosos argumentos. Una vez en el exilio, fue v\u00edctima de la m\u00e1s formidable tentativa de denigraci\u00f3n que haya conocido la historia desde los tiempos de Catilina (seg\u00fan palabras de Manuel Sacrist\u00e1n), y fue convertido en una \u00abno persona\u00bb, por utilizar una de las palabras del neolenguaje codificado por George Orwell. Sin embargo, sus ideas volvieron a interesar a las nuevas generaciones \u00abcontestatarias\u00bb del 68, y lo volver\u00e1n a hacer en nuevos epicentros de la recomposici\u00f3n social como M\u00e9xico, Francia, Italia o Brasil. Su peso en el movimiento que lleva su nombre es obviamente descomunal. Sin embargo, Trotsky nunca trat\u00f3 de imponer su \u201cautoridad providencial\u201d, su \u201carma\u201d no es otra que la palabra escrita, los debates abiertos, un medio del que, empero, seguramente llega a abusar en alg\u00fan momento, y en el caso de sus ataques contra Nin, resulta \u2013como veremo- un ejemplo evidente.<\/p>\n<p>M\u00e1s o menos reconocido como Trotsky en Elba, todo cambia cuando Trotsky levanta la bandera de una denuncia radical del estalinismo que cruza el Rubic\u00f3n de la contrarrevoluci\u00f3n burocr\u00e1tica con los \u201cprocesos de Mosc\u00fa\u201d. Una batalla que perder\u00e1 hasta el punto de que su nombre parece evocar una historia tan lejana como la de An\u00edbal. De ello se har\u00e1 eco l\u00facido el escritor y abogado nicarag\u00fcense Adolfo Zamora, quien en el pr\u00f3logo de una edici\u00f3n popular mexicana de los \u00faltimos escritos de Trotsky que, con el t\u00edtulo de <i>Los g\u00e1ngsters de Stalin<\/i>, aparecido un mes despu\u00e9s del asesinato del fundador de la IV Internacional, escribi\u00f3 con evidente furor: \u201c[\u2026] Stalin razona ahora: sin Trotsky, la Cuarta Internacional no podr\u00e1 emprender nada. Como buen bur\u00f3crata antes y como buen d\u00e9spota ahora, Stalin se equivoca. Trotsky, en los d\u00edas de su destierro, solo, perseguido, pose\u00eda todo el poder de la idea revolucionaria, era el principio de un nuevo impulso de la clase obrera. Stalin, con su inmenso aparato, su poder\u00edo moment\u00e1neo y su GPU, s\u00f3lo representaba el reflujo hist\u00f3rico de ef\u00edmera existencia. La nueva internacional, creada por el genio de Trotsky, ha alcanzado ya una etapa de desarrollo que la capacidad para hacer frente a las grandes tareas revolucionarias que le reserva el pr\u00f3ximo futuro de la humanidad [\u2026]\u201d.<\/p>\n<p>La realidad no fue la prevista por Zamora, pero tampoco la que crey\u00f3 percibir Jean Paul Sartre, all\u00e1 por la mitad de los a\u00f1os cincuenta. Se podr\u00eda hablar de un estadio intermedio, de un reconocimiento pero, sin embargo minoritario, al menos as\u00ed lo ha sido hasta el presente, cuando el estalinismo es recocido como todo lo que el socialismo no debe ser. Esta reaparici\u00f3n coincidir\u00e1 con la emergencia de lo que se llamar\u00eda la \u201cnueva izquierda\u201d all\u00e1 por los sesenta-setenta, lo mismo que ocurre ahora al calor del surgimiento de nuevos movimientos alternativo. Tanto en un tiempo como en otros tiene lugar un amplio reconocimiento de su combate y de sus aportaciones.<\/p>\n<p>De hecho, estas aportaciones suele ser bastante reconocidas no por supuesto, por lo que tienen de discurso antag\u00f3nico al sistema, sino por lo que representan de cr\u00edtica al \u201ccomunismo\u201d, un concepto que Trotsky siempre de separa y antepone al de estalinismo. Desde este \u00faltimo \u00e1ngulo, hasta la derecha neoliberal suele citar a Rakovsky (Los peligros profesionales del poder), V\u00edctor Serge (<i>El destino de una revoluci\u00f3n, El \u201casunto Tulaev\u201d, Medianoche en el siglo, Memorias de un revolucionario<\/i>, etc), Ignazio Silone, Boris Souvarine, Panait Istrati (<i>Rusia al desnudo<\/i>), Andr\u00e9 Gide (<i>Retorno de la URSS<\/i>), Anton Ciliga (<i>El pa\u00eds de la gran mentira<\/i>), Edmund Wilson (<i>Hacia la Estaci\u00f3n de Finlandia<\/i>) y sobre todo a Orwell (<i>Homenaje a Catalu\u00f1a<\/i>, <i>Rebeli\u00f3n en la granja,<\/i> <i>1984<\/i>), Isaac Deutscher (<i>La revoluci\u00f3n inconclusa<\/i>), Ernest Mandel (<i>La burocracia<\/i>), etc.<\/p>\n<p>Normalmente, los abogados del sistema carecen de escr\u00fapulos cuando trata de barrera para su lado todas las disidencias, o de incorporar a su propio acervo las aportaciones de antiguo revolucionarios, sobre todo cuando ya se han \u201carrepentido\u201d. Estas tentativas fueron aplicables incluso con Trotsky como el te\u00f3rico de la \u201crevoluci\u00f3n traicionada\u201d, de ah\u00ed que algunos de sus alegatos m\u00e1s antiestalinistas fueran asimilados por los propagandistas del \u201cMundo Libre\u201d, e incluso editados en la Espa\u00f1a de Franco. Los propagandistas se volvieron mucho m\u00e1s cautos cuando Trotsky volvi\u00f3 a aparecer como un cl\u00e1sico vivo que era le\u00eddo con entusiasmo por las nuevas generaciones, de ah\u00ed por ejemplo, que su nombre apareciera en todas las \u201clistas negras\u201d inherentes a los golpes militares, como ya lo estaba en los pa\u00edses del \u201csocialismo realmente existente\u201d, donde bastaba citar su nombre para que el turista de turno se encontrara ipso facto en la frontera con su viaje cancelado.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de estas maniobras, se ha tendido por lo general a subestimar lo que pod\u00edamos llamar la \u201ccuesti\u00f3n trotskista\u201d, actualmente restringido a la historia, y si acaso a las actividades de los partidos de esta tradici\u00f3n en Francia, Italia, Portugal, o Am\u00e9rica Latina, punto para el que se suele reservar iron\u00edas del tipo a la que emple\u00f3 <i>El Pa\u00eds<\/i>: \u201clos trotskistas y los cazadores entran en el Parlamento europeo\u201d. El hecho de que despu\u00e9s de la descomposici\u00f3n del \u201csocialismo real\u201d se siga hablando del \u201cotro comunismo\u201d es una muestra de que antes no se hablaba solamente por su relaci\u00f3n cr\u00edtica con dicho \u201csocialismo\u201d, y de ah\u00ed que, gradualmente, el nombre de Trotsky regresa a las librer\u00edas como lo hizo de forma especialmente abundante desde mediado los a\u00f1os sesenta hasta finales de los setenta&#8230;Entonces se public\u00f3 \u201ctodo Trotsky\u201d en castellano, incluyendo toda clase de ensayos y biograf\u00edas, am\u00e9n varias ediciones de sus escritos sobre la crisis espa\u00f1ola de los a\u00f1os treinta, as\u00ed como de algunos de sus partidarios y afines<\/p>\n<p><strong>Notas.<\/strong><\/p>\n<p>&#8212;1) El estalinismo falsific\u00f3 toda la tradici\u00f3n marxista, empezando por Lenin, parte de cuya obra (sobre todo lo que Moshe Lewin llama \u201csu \u00faltimo combate\u201d) no pudo editarse en la URSS hasta los a\u00f1os sesenta, y que ser\u00eda instrumentalizado como el antecesor de Stalin; Rosa Luxemburgo como la tradici\u00f3n espartakista fue homologada con el trotskismo, en tanto que Gramsci tuvo algo as\u00ed como un cerco a\u00f1adido desde el momento en que mostr\u00f3 tempranamente sus discrepancias con el estalinismo, y se opuso al llamado \u201ctercer periodo\u201d que homologaba socialdemocracia y fascismo incluso en Italia, donde los primeros eran tambi\u00e9n reprimidos. Cuando muri\u00f3, <i>La Batalla<\/i> y la revista del anarquista Camillo Berneri, le dedicaron un sentido homenaje&#8230;<\/p>\n<p>&#8212;2) Esto queda patente en un dictamen de Jean-Fran\u00e7ois Revel, en concreto con ocasi\u00f3n de la \u00abrevelaci\u00f3n\u00bb del pasado trotskista de Lionel Jospin (<i>Le Point<\/i>, 1501, 22\/6\/01). En su requisitoria, Revel sintetiza as\u00ed los \u201cpecados originales\u201d de Trotsky: a) el hecho de que Trotsky hubiera sido expulsado del partido, luego de la URSS, y finalmente asesinado, se explica porque el \u00abexterminio de unos jefes por otros es inherente a los reg\u00edmenes totalitarios\u00bb, b) corresponde a Trotsky la \u00aborden del 4 de junio de 1918, el establecer los campos de concentraci\u00f3n en la URSS\u00bb, por supuesto, \u00ablas ejecuciones y las deportaciones masivas de los marineros de Kronstadt\u00bb, y c) una frase en la sentencia que entiende la restauraci\u00f3n de la \u00abdemocracia en el partido\u00bb, como un \u00abderecho para el n\u00facleo aut\u00e9nticamente proletario del partido\u00bb, y otra en la habla de \u00abdar la libertad al arte, a la literatura y a la filosof\u00eda destruyendo sin piedad todo lo que se dirija contra las tareas revolucionarias del proletariado\u00bb. Es un enfoque que trata de medir la revoluci\u00f3n por sus partes m\u00e1s oscuras, y al margen de todo contexto. Con este m\u00e9todo no se salvar\u00eda ninguna revoluci\u00f3n, ni la brit\u00e1nica de Cromwell, ni la norteamericana de 1776, ni por supuesto la francesa, y no digamos la muy olvidada de los esclavos negros en Hait\u00ed bajo el liderazgo de Toussaint L\u00b4Ouverture, la \u00fanica revoluci\u00f3n antiesclavista triunfante, aunque su precio acab\u00f3 siendo terrible.<\/p>\n<p>&#8212;3) Las posiciones de Trotsky al principio de los a\u00f1os veinte (sobre la democracia en el partido, los sindicatos, Kronstadt, etc), fueron muy criticadas por algunos de sus disc\u00edpulos, y lo ser\u00edan en el propio movimiento trotskista. Algunas de las obras m\u00e1s representativas de esta fase como <i>Comunismo y terrorismo<\/i> o <i>Entre el imperialismo y la revoluci\u00f3n<\/i>, se encuentran entre las menos editadas, algo similar a lo que ocurre tambi\u00e9n con otras como <i>Su moral y la nuestra.<\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><P>   <\/P><P> \tEn los a&ntilde;os treinta, Le&oacute;n Davidovich Bronstein era la encarnaci&oacute;n viviente del &ldquo;esp&iacute;ritu de Octubre&rdquo;, el par de Lenin, apartado de la primera l&iacute;nea de la vida pol&iacute;tica por un tercer exilio, subestimado por un dictador en ciernes que acabar&iacute;a removiendo mar y tierra para asesinarlo. Trotsky era la mayor leyenda revolucionaria de aquel tiempo, hac&iacute;a tiempo que Lenin y Rosa Luxemburgo hab&iacute;an muerto, Gramsci estaba neutralizado en una c&aacute;rcel fascista (1), apenas si se sab&iacute;an cuatro cosas de Stalin al que desde hace tiempo  se le publicitaba como el sucesor de Lenin. Esta leyenda se hab&iacute;a forjado en una intensa actividad militante que se remontaba cuanto menos a la revoluci&oacute;n rusa de 1905, cuando lleg&oacute; a ser el presidente del soviet de Petrogrado, y desde entonces sobresali&oacute; como un socialista de izquierdas, escritor y polemista, pol&iacute;glota, am&eacute;n de destacado internacionalista durante la Gran Guerra durante la cual ejerci&oacute; como agitador y periodista, viaj&oacute; por Europa, con una parada en Espa&ntilde;a y Estados Unidos donde su huella fue especialmente importante.<\/P><P>      Se trata de un revolucionario cuyo talante contradice los t&oacute;picos reaccionarios, ya que salvo cuando dirigi&oacute; el Ej&eacute;rcito Rojo, nunca tuvo otras &ldquo;armas&rdquo; que sus ideas, su pluma y sus palabras. Los que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os han tratado infructuosamente de encontrar en su trayectoria, en plena guerra civil por ejemplo, una muestra de crueldad, tienen que limitarse a se&ntilde;alar que firm&oacute; tal o cual documento, actos cuyas consecuencias, a la larga, fueron otras que las previstas, cosa que en el marco del drama de aquellos tiempos puede entenderse y explicarse (2). Como todo el mundo sab&iacute;a, su nombre fue inseparable de la revoluci&oacute;n rusa fue noticia &ndash;alarmante y siempre denostada- en los peri&oacute;dicos de todo el mundo. Fue un desbordante comisario del pueblo para Asuntos Exteriores en 1918 y, a continuaci&oacute;n, de Asuntos Militares y Navales, de 1918 a 1925. Desde 1923 dirigi&oacute; movimientos de oposici&oacute;n a la deformaci&oacute;n, y luego contra la creciente deformaci&oacute;n de la revoluci&oacute;n llevada a cabo por la burocracia sovi&eacute;tica. <\/P><P>        Como te&oacute;rico marxista, la aportaci&oacute;n m&aacute;s reconocida de Trotsky fue la teor&iacute;a del &ldquo;desarrollo desigual y combinado y la doctrina acorde de la &quot;revoluci&oacute;n permanente&rdquo;. Con la teor&iacute;a de la &ldquo;revoluci&oacute;n permanente&rdquo; desafi&oacute; la opini&oacute;n de que un prolongado per&iacute;odo de desarrollo capitalista debe seguir a una revoluci&oacute;n antifeudal, durante la cual gobernar&iacute;a la burgues&iacute;a o cualquier otra combinaci&oacute;n de fuerzas sociales (por ejemplo, la &ldquo;dictadura revolucionaria y democr&aacute;tica de los obreros y campesinos&rdquo;) como sustitutivo. Por otros caminos, Lenin adopt&oacute; en las Tesis de abril de 1917 una l&iacute;nea semejante a estas concepciones (por eso fue tildado de &ldquo;trotskista&rdquo;) y las puso en pr&aacute;ctica en la revoluci&oacute;n de Octubre en contra de la l&iacute;nea tradicional del Partido Bolchevique, defendida en la &eacute;poca por Kamenev, Zinoviev y Stalin&hellip;<\/P><P>        Otra de las caracter&iacute;sticas del pensamiento de Trotsky es el rechazo de las falsas pretensiones que hacen del marxismo un sistema universal que proporciona la clave de todos los problemas. Se opuso a los charlatanes que adoptaban el disfraz de marxismo en la esferas tan complejas como la &ldquo;ciencia militar&rdquo;, y combati&oacute; los intentos de someter la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica, la literatura y el arte en nombre del marxismo, ridiculizando el concepto de &ldquo;cultura proletaria&rdquo;. Subray&oacute; el papel de los factores no racionales en la pol&iacute;tica (&ldquo;En la pol&iacute;tica no hay que pensar de forma racional, sobre todo cuando se trata de la cuesti&oacute;n nacional&rdquo;) y desech&oacute; las grandes generalizaciones cuando se olvidaban de lo m&aacute;s concreto, de los individuos. Lector voraz y pol&iacute;glota, marxista de gran cultura en la tradici&oacute;n de Marx y Engels, ensayista, cr&iacute;tico literario, historiador, economista, etc., Trotsky se granje&oacute; muchos enemigos entre aquellos cuyo marxismo combinaba la estrechez y la ignorancia con una propensi&oacute;n a plantear exigencias fant&aacute;sticas, revisti&oacute; tales caracter&iacute;sticas que hicieron exclamar a Marx: &ldquo;No soy marxista&rdquo;.  <\/P><P>        Su evoluci&oacute;n desde finales del siglo XIX hasta sus &uacute;ltimas aportaciones sobre la Segunda Guerra Mundial est&aacute; marcada por continuas rectificaciones y audacias que a veces entran en abierta tensi&oacute;n con sus esquemas militantes, obsesionados por dar respuesta a una situaci&oacute;n pol&iacute;tica tr&aacute;gica que desborda, con mucho, la extrema debilidad organizativa del movimiento que contribuy&oacute; a crear. Hay m&uacute;ltiples Trotsky: normalmente volaba como un &aacute;guila, pero en ocasiones lo hac&iacute;a tambi&eacute;n mucho m&aacute;s bajo, una diferencia que estaba muy determinada por la proximidad o la lejan&iacute;a del tema que abordaba, un factor perfectamente verificable por sus torpezas y limitaciones&#8230;.<\/P><\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-587","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-siglo-xx"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/587","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=587"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/587\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=587"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=587"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=587"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}