{"id":588,"date":"2007-01-02T00:00:00","date_gmt":"2007-01-02T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=588"},"modified":"2020-02-28T03:09:16","modified_gmt":"2020-02-28T02:09:16","slug":"guerra-y-anarquismo-en-rusia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=588","title":{"rendered":"Guerra y anarquismo en Rusia"},"content":{"rendered":"<p><b>El rechazo libertario al \u201ccomunismo\u201d no proviene \u2013ni mucho menos- de la revoluci\u00f3n de Octubre, que fue saludada con entusiasmo por todos ellos. Proviene de unos acontecimientos y unas medidas que no se pueden comprender fuera del an\u00e1lisis de lo que signific\u00f3 la guerra civil.<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Repasando algunos de los trabajos publicados sobre lo que podemos llamar la \u201ccuesti\u00f3n anarquista en la revoluci\u00f3n rusa\u201d, todo parece indicar que entre \u00e9stos y la corriente derivada del bolchevismo (los comunistas) no exista m\u00e1s posibilidad que el di\u00e1logo de sordos. Cierto es que s\u00ed por \u201ccomunistas\u201d se entiende la historia oficial estaliniana, no hay mucho que hablar.<\/p>\n<p>En ella, los anarquistas suelen ser olvidados, o catalogados \u2013en el mejor de los casos- como una variante menor del populismo o del izquierdismo, y como tales fueron triturados por la marcha triunfal de una historia que, como finalmente se ha visto, caminaba hacia la descomposici\u00f3n y la destrucci\u00f3n, y no solamente del estalinismo ya que en su ca\u00edda ha comprometido la propia idea de socialismo y de la revoluci\u00f3n. La consecuencia de esta ca\u00edda no ha beneficiado las alternativas democr\u00e1ticas del socialismo, sino que ha dado lugar a una hegemon\u00eda neoconservadora tan apabullante que la historia social ha llegado a semejar un t\u00fanel sin salida. Una an\u00e9cdota que encuentro significativa me la brind\u00f3 un viejo amigo libertario al que, casualmente, me encontr\u00e9 que sal\u00eda de una tertulia de radio, all\u00e1 por la mitad de los a\u00f1os noventa. Cuando me explic\u00f3 algo de la discusi\u00f3n, me confes\u00f3 bastante turbado: \u201cChico, al final he tenido hasta que defender que no todo en Stalin hab\u00eda sido malo&#8230;<\/p>\n<p>No pude por menos que decirle aquello de \u201cQui\u00e9n te ha visto, y qui\u00e9n te ve\u201d, pero el asunto era serio. La prepotencia neoliberal ha acabado situando a toda la izquierda radical en el banquillo de la historia. Baste anotar a t\u00edtulo de ejemplo los comentarios de Hugh Thomas, comparando a Durruti con Ben Laden. Se ha creado una historia oficial neoconservadora en la que el comunismo es el Gulag, y punto. As\u00ed lo certifican en el Babelia (04-06-05) que rese\u00f1a el libro de Anna Applebaum, <b>Gulag<\/b>, y otros. A lo largo de un amplio \u201cdossier\u201d con este pretexto, no hay la menor referencia antecedente zarista, ni a la \u201cGran Guerra\u201d, tampoco a la guerra civil, ni al cerco internacional. Ni media palabra sobre el esquema de Octubre justificado como pr\u00f3logo de una revoluci\u00f3n europea&#8230;Con el Gulag se ha querido condenar la revoluci\u00f3n francesa de 1789, y hasta el insigne Vargas Llosa lo utiliz\u00f3 como admonici\u00f3n en un acto internacional sobre el \u201capartheid\u201d, advirtiendo a los l\u00edderes nacionalistas que no fueran a crear un Gulag, \u00bfy qu\u00e9 dientres era lo que hab\u00eda existido antes?.<\/p>\n<p>La conversaci\u00f3n con mi amigo fue o m\u00e1s o menos por el siguiente cauce. Despu\u00e9s de casi un siglo de historia, hay que constatar que el triunfo de la revoluci\u00f3n social no se ha mostrado precisamente como un camino tan f\u00e1cil y lineal, tal como pudieron llegar a la creer los cl\u00e1sicos. Por lo tanto, el proceso hist\u00f3rico que le acompa\u00f1a, lejos de resultar breve. Tal como se puede comprender desde la actual situaci\u00f3n reaccionaria, puede abarcar un tiempo hist\u00f3rico muy dilatado. Desde este punto de vista, la impaciencia revolucionaria puede haber sido en muchos casos una manera de confundir los sue\u00f1os con la realidad, todo un peligro al decir certero de Rosa Luxemburgo. Nos ha tocado un momento en el que, si bien sigue siendo meridiano que el capitalismo conlleva la barbarie y pone en peligro la propia supervivencia de la especie humana (de la animal, no hablemos), sin embargo, no existe ninguna alternativa que aparezca tan evidente como la combinaci\u00f3n de socialismo y libertad, que para aplicarse tendr\u00eda que hacerse sobre el cad\u00e1ver del ego\u00edsmo propietario.<\/p>\n<p>Resulta justo y necesario recuperar las tradiciones y la memoria, pero el pasado no puede tapar el presente y el futuro. No creo que la negaci\u00f3n total de las otras escuelas pol\u00edticas ayude para abordar los problemas de un nuevo desaf\u00edo social y revolucionario para el que estamos todav\u00eda en pa\u00f1ales. Creo tambi\u00e9n que hay una lecci\u00f3n que deb\u00edamos aprender: la guerra entre nosotros no es m\u00e1s que un obst\u00e1culo a\u00f1adido. Este ya fue uno de los mayores factores en la historia de tantas derrotas. Cualquier repaso de una historia \u2013compartida, nos guste o no- nos ense\u00f1a que los avances por abajo ido con una amplia convergencia por abajo, en tanto que los desastres lo han hecho con divisiones en la que los factores objetivos han pesado menos que los sectarismos. Podemos tomar nuestra propia historia, y evocar momentos de avances de la unidad (huelga general de 1917, proclamaci\u00f3n de la Rep\u00fablica, Alianza Obrera, revoluci\u00f3n y antifascismo entre 1936 y 1937&#8230;Y as\u00ed llegar hasta los grandes movimientos de ahora en los que las diferencias no han sido obst\u00e1culos para dar pasos importantes.<\/p>\n<p>En ning\u00fan momento se trata de escamotear preferencias por escuelas y tradiciones, cada cual es muy libre, pero esto no puede ser un obst\u00e1culo para el ejercicio abierto del respeto y la pluralidad&#8230;Desde este punto de vista, el reconocimiento incluso de Stalin contra los \u201clibros negros\u201d que quieren tiznar toda la historia social hasta Savonarola o Thomas M\u00fcnzer pasando por Lenin, Makn\u00f3, Nin o Durruti, nombres que en definitiva no ser\u00edan nada sin la militancia y el respaldo de millares y millares de hombres y mujeres que en realidad cuentan con m\u00e1s acuerdos que desacuerdos.<\/p>\n<p>Mi amigo anarquista coincid\u00eda conmigo en que tanto el uno como el otro hab\u00edamos conocido en diversos momentos de nuestra vida m\u00e1s coincidencia con personas de misa que con \u201ccompa\u00f1eros\u201d y \u201ccamaradas\u201d que se hab\u00edan erigido en guardianes de las esencias, mientras que muchas veces los creyentes, ya de vuelta de ortodoxias, se mostraba combativo y abierto facilitando los acuerdos asamblearios. Est\u00e1 claro que cuando me dec\u00eda lo de Stalin, es que ya ten\u00eda claro desde hac\u00eda mucho tiempo que amalgamando escuelas y situaciones no hab\u00eda manera de entender que gente creyente pudiera estar en la otra barricada que \u201csu\u201d Iglesia, que por lo mismo hab\u00eda que distinguir \u201ccomunistas\u201d y \u201ccomunistas\u201d. Entre la gente \u201ccompa\u00f1era\u201d del PCE y l\u00edderes tan corruptos como -por ejemplo- Santiago Carrillo, o intelectuales como Antonio Elorza.<\/p>\n<p>Hasta ah\u00ed, la controversia result\u00f3 por decirlo as\u00ed, transitable, pero llegados a lo que hemos llamado la \u201ccuesti\u00f3n anarquista\u201d en la revoluci\u00f3n rusa, mi amigo Se lo tuve que decir. Resulta raro encontrar en las evocaciones aparecidas en la prensa libertaria, alguna tentativa de matizaci\u00f3n o simplemente de an\u00e1lisis pormenorizado sobre dicha \u201ccuesti\u00f3n\u201d. Se habla de una revoluci\u00f3n \u2013la aut\u00e9ntica-, se concede a los anarquistas un protagonismo de primer orden \u2013como lo pudo tener la CNT aqu\u00ed-, y se le sit\u00faa como m\u00e1rtires agredidos por igual por capitalistas y leninistas, concepto que de ning\u00fan modo desligan del estalinismo&#8230;Para ellos pues, la revoluci\u00f3n rusa (de verdad) fue enterrada en 1921 sino antes, y lo que hubo despu\u00e9s no se diferencia de cualquier otra dictadura&#8230;<\/p>\n<p>Limitados unilateralmente a las aportaciones pol\u00e9micas de los te\u00f3ricos anarquistas (Goldman, Berkman, Archinoff, Rocker, etc), los partidarios de este esquema maniqueo y simplista pasan por alto toda la historiograf\u00eda producida a lo largo del siglo XX, t\u00edtulos y autores que abordan la cuesti\u00f3n desde una perspectiva m\u00e1s amplia, y que no conceden a la cuesti\u00f3n anarquista la misma trascendencia. los hechos muestran que la posici\u00f3n de los bolcheviques no fue nunca monol\u00edtica, y pesar de que el final de la guerra civil provoc\u00f3 una ruptura dr\u00e1stica y en la que a los anarquistas les toc\u00f3 sufrir. Aqu\u00ed no pod\u00edan darse medias tintas, aquello se puede \u201ccomprender\u201d pero jam\u00e1s justificar&#8230;Sin embargo y a pesar de todo, la condenaci\u00f3n no puede pasar por encima de los hechos hist\u00f3ricos para establecer una divisi\u00f3n entre malos y buenos. El papel de v\u00edctimas no ofrece por s\u00ed mismo ninguna garant\u00eda de que en las actuaciones de los diversos representantes del anarquismo (o habr\u00eda que decir los anarquismo), no existieran contradicciones y graves errores, por ejemplo en el \u00faltimo Kropotkin (que no hay que olvidarlo, ofreci\u00f3 su apoyo a los aliados durante la \u201cGran Guerra\u201d, y apoy\u00f3 al gobierno de Kerensky aunque no quiso servirlo como ministro), o en la guerrilla de Makn\u00f3 o en la c\u00e9lebre insurrecci\u00f3n de Kronstadt&#8230;<\/p>\n<p>Creo que estamos en un momento hist\u00f3rico con la suficiente experiencia y perspectiva para poder debatir y contrastar pareceres. Al menos en este sentido han sido escritas las notas que siguen que no son otra cosa un intento de \u201cexplicaci\u00f3n\u201d m\u00e1s amplia. Tambi\u00e9n puede entenderse como una introducci\u00f3n a un aporte bolchevique heterodoxo que, al tiempo que criticaba los posicionamientos anarquistas, trataba de abrir las v\u00edas a una l\u00ednea de acuerdos bajo los esquemas (tan sugestivos) del frente \u00fanico&#8230;Son pues eso, una aportaci\u00f3n en la l\u00ednea que muchos antiguos sindicalistas y anarquistas como V\u00edctor Serge, Alfred Rosmer, Pierre Monatte, Joaqu\u00edn Maur\u00edn o Andreu Nin, trataron de desarrollar en los a\u00f1os veinte y treinta y que muchas veces fueron tachados de \u201ctr\u00e1nsfugas\u201d desde el anarquismo, una visi\u00f3n que, primero, no reconoce el derecho a cambiar de posiciones, y segundo, nunca se habr\u00eda dicho de haber sido al rev\u00e9s&#8230;<\/p>\n<p>En muchas ocasiones se tiende a disociar lo que fue la revoluci\u00f3n de Octubre \u2013los soviets, la toma del Palacio de Invierno, el gobierno de los \u201ccomisarios\u201d, etc- de una guerra civil cuyas consecuencias en todos los terrenos, pero sobre todo en el orden econ\u00f3mico, acondicionar\u00eda estrictamente el curso de la historia \u201csovi\u00e9tica\u201d, llamada as\u00ed por la historiograf\u00eda cuando, parad\u00f3jicamente, los soviets dejaron de existir pr\u00e1cticamente durante la guerra. Esta guerra comenz\u00f3 con la insurrecci\u00f3n de la Legi\u00f3n polaca el 25 de mayo de 1918, y alcanz\u00f3 el car\u00e1cter de una guerra total en agosto de 1918 con el desembarco aliado en Arkanguelsk y el avance general de todos los ej\u00e9rcito blancos, y concluy\u00f3 en diciembre de 1920, con la derrota de los restos del ej\u00e9rcito blanco, recompuesto gracias a la intervenci\u00f3n de una aut\u00e9ntica coalici\u00f3n internacional en la que se puede contar hasta 21 Estado empezando por los m\u00e1s poderosos.<\/p>\n<p>Esta derrota \u2013que afianzar\u00e1 el mito bolchevique entre los trabajadores del mundo- obligar\u00e1 a los pa\u00edses capitalistas a renunciar moment\u00e1neamente a una intervenci\u00f3n armada contra la joven Rep\u00fablica, aunque la guerra contra el bolchevismo continuar\u00e1 en el frente interior, y se mantendr\u00e1 la hip\u00f3tesis de una posible intervenci\u00f3n hasta finales de los a\u00f1os veinte. No obstante, este respiro permitir\u00e1 al nuevo r\u00e9gimen abordar su tarea m\u00e1s urgente: la reconstrucci\u00f3n de un pa\u00eds devastado y su rein\u00adserci\u00f3n en la econom\u00eda mundial, superando un bloqueo a\u00fan defendido a ultranza por Francia cuya flota en el mar B\u00e1ltico hab\u00eda conocido una insurrecci\u00f3n liderada por un marinero llamado Andr\u00e9 Marty, quien entre nosotros ser\u00eda m\u00e1s conocido por su papel al frente de las Brigadas Internacionales durante la guerra civil (<b>1<\/b>).<\/p>\n<p>Dicha reconstrucci\u00f3n se encuentra ante una situaci\u00f3n dantesca, dentro de Rusia, el campo asedia por el hambre a las ciudades. En el momento de la revoluci\u00f3n, la peque\u00f1a bur\u00adgues\u00eda campesina se hab\u00eda integrado a la alianza entre el proletariado industrial y el conjunto del campesinado, gracias al reconocimiento por parte de los bolcheviques de los re\u00adpartos espont\u00e1neos de tierras realizados durante el go\u00adbierno provisional, as\u00ed como a la perspectiva de un r\u00e1pido final de la guerra con Alemania que hab\u00eda provocado desastres de todo tipo y millares de campesinos en uniforme muertos en el campo de batalla. Al iniciarse la guerra civil, el reci\u00e9n creado Ej\u00e9rcito Rojo se extendi\u00f3 al campo: sobre la base de las imperativas necesidades de avituallamiento de los ej\u00e9rcitos y las ciudades, se formaron comit\u00e9s de cam\u00adpesinos pobres que, con la ayuda de patrullas m\u00f3viles de obreros, soldados y marineros, ten\u00edan como misi\u00f3n prioritaria requisar el excedente de las cosechas de los campesinos m\u00e1s acomodados.<\/p>\n<p>En el curso de la guerra civil, solamente el miedo a un regreso del zarismo y de los terratenientes (<b>2<\/b>) man\u00adtuvo relativamente neutralizada a la peque\u00f1a burgues\u00eda del campo, pero fue creciendo su resistencia a las requi\u00adsas, en forma de huelgas de siembra, ocultaci\u00f3n y destrucci\u00f3n de cosechas y sacrificios masivos de ganado, in\u00adcluyendo bestias de labor. En el \u00faltimo a\u00f1o de la guerra, 1920, una especial eficacia de los m\u00e9todos coactivos supuso un \u00e9xito en la requisa; pero este \u00e9xito, que estuvo muy lejos de bastar para la eliminaci\u00f3n del hambre en las ciudades, conllev\u00f3 penurias espantosas entre los campesinos de las regiones m\u00e1s ricas, acabando de afianzar al campe\u00adsinado en una posici\u00f3n irreductiblemente hostil al r\u00e9\u00adgimen.<\/p>\n<p>Por su lado, los obreros de las ciudades estaban exhaustos cuando termin\u00f3 la guerra, no en vano hab\u00edan sido la espina dorsal de la revoluci\u00f3n, que sin ellos no se habr\u00eda mantenido. Por lo dem\u00e1s, la devastaci\u00f3n b\u00e9lica, con la destrucci\u00f3n de v\u00edas de transporte y material productivo; el blo\u00adqueo capitalista, la falta de materias primas y de combus\u00adtible, hab\u00edan llevado a un colapso industrial. Es importante insistir sobre este punto: el proletariado industrial estaba debilitado por las penalidades, y sometido a un deterioro y un proceso de desclasamiento con el regreso al campo de casi la mitad de sus efectivos, la muerte o la invalidez de gran n\u00famero de obreros en la guerra civil, y la incapacidad de las industrias para reabsorber mano de obra al terminar la guerra. La instauraci\u00f3n del comunismo de guerra desde 1918 hasta principios de 1921, pudo sostenerse gracias al entusiasmo revolucionario del proletariado urbano y sectores del campesinado pobre, pero algunas de sus caracter\u00edsticas m\u00e1s rigurosas tuvieron efectos francamente desmoralizadores, tanto fue que fueron denunciadas desde las propias filas bolcheviques (<b>3<\/b>).<\/p>\n<p>En medio de las imperativas necesidades b\u00e9licas, lleg\u00f3 a parecer un lujo inasequible detenerse en los formalismos democr\u00e1ticos tradicionales, sobre todo cuando era pre\u00adciso adoptar decisiones r\u00e1pidas y dr\u00e1sticas, lo que acab\u00f3 imponiendo una progresiva concentraci\u00f3n del poder en manos de or\u00adganismos cada vez m\u00e1s restringidos. El afianzamiento de la direcci\u00f3n de la guerra por los bolcheviques hab\u00eda sido paralelo al abandono de la coalici\u00f3n gubernamental de las organizaciones pol\u00edticas obreras y campesinas que estaban junto a los bolcheviques en Octubre. A mediados de 1918, los bolcheviques estaban ya solos en el poder. Durante el comunismo de guerra, la evoluci\u00f3n de la pol\u00edtica bolchevique y de la administraci\u00f3n del Estado desemboc\u00f3 en la p\u00e9rdida de la propia base social de la revoluci\u00f3n (la clase obrera qued\u00f3 diezmada tanto por la sangr\u00eda de la guerra como por el desmantelamiento de las industrias, sin olvidar la parte que qued\u00f3 absorbida por la maquinaria del Estado), y muchas de las libertades democr\u00e1ticas revolucionarias, y los soviets, los sindicatos y los comit\u00e9s obreros y campesinos quedaron integrados en la maquinaria montada para ganar la guerra.<\/p>\n<p>Mientras fueron aumentando las exigencias de rapidez y efica\u00adcia, de concentraci\u00f3n del poder y omisi\u00f3n de formalismos, se dio, durante el comunismo de guerra, un r\u00e1pido desarrollo de fuertes h\u00e1bitos burocr\u00e1ticos, relacionadas tanto con la herencia burocr\u00e1tica del zarismo como con el ejer\u00adcicio del poder estatal por un proletariado inexperto en asuntos de gobierno, inculto y de baja preparaci\u00f3n t\u00e9cni\u00adca, que deb\u00eda coordinar, en las condiciones dram\u00e1ticas de la guerra y la ruina econ\u00f3mica, complejas actividades b\u00e9li\u00adcas, industriales, de avituallamiento, de pol\u00edtica exterior. El acceso a puestos de responsabilidad de multitud de j\u00f3venes, entusiastas, pero engre\u00eddos con poderes que a veces eran de vida y muerte, empeoraba la situaci\u00f3n, deteriorando las relaciones entre el proletariado urbano y el campesinado, y entre los \u00f3rganos de poder estatal y los obreros y soldados.<\/p>\n<p>Parec\u00eda obvio que una vez terminada la guerra civil, el comunismo de guerra perd\u00eda todo sentido, aunque no todos los entendieron. Sobre todo porque la organizaci\u00f3n de la econom\u00eda y el trabajo estaba tan condicionada por las necesidades b\u00e9licas y el aparato productivo tan deterio\u00adrado -en el campo por el sistema de requisas, y en las ciudades por el hambre y la ausencia de materias primas y de combustible-, que durante los primeros meses de paz los dirigentes del partido y el Estado no supieron qu\u00e9 rumbo tomar para la restauraci\u00f3n del pa\u00eds, y que se de\u00adjaron arrastrar, hasta el inicio de la Nueva Pol\u00edtica Econ\u00f3mica (NEP), por la iner\u00adcia del per\u00edodo anterior en espera de encontrar nuevas f\u00f3rmulas.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n conviene subrayar que el fin de peligro militar inmediato radicaliz\u00f3 a los campesinos, al convertir las requisas en una vejaci\u00f3n y en una carga econ\u00f3mica insoportable a partir de entonces, y favoreci\u00f3 la manifestaci\u00f3n del descontento de la poblaci\u00f3n urbana, ya agotada por las privaciones, molesta por la p\u00e9rdida de libertades, por el burocratismo creciente, por el mantenimiento del comunismo de guerra ya in\u00fatil.<\/p>\n<p>De manera que no fue hasta el X Congreso del partido, m\u00e1s de tres meses despu\u00e9s del final de la guerra civil, que \u00e9ste entr\u00f3 en la v\u00eda de la liquidaci\u00f3n del comunismo de guerra y del inicio del per\u00edodo de respiro de la NEP. Pero poco antes del Congreso se desbordaron las distintas formas de descontento popular, as\u00ed por ejemplo, en febrero de 1921 se desencaden\u00f3 en Petrogrado una huelga general, seguida inmediatamente por los obreros de Mosc\u00fa. El de marzo, en los momentos culminantes de la huelga, estall\u00f3 la insurrecci\u00f3n de los marineros, soldados y obreros de la base naval de Kronstadt, situada en una isla cercana a Petrogrado, la ciudad de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Como es sabido, la base marinera de Kronstadt hab\u00eda sido uno de los principa\u00adles motores de la revoluci\u00f3n rusa, ya en 1905, y luego en febrero, julio y octubre de 1917. Los amotinados dispo\u00adn\u00edan de una flotilla de potentes buques de combate, aun que inmovilizados por el hielo; pero su fuerza militar era secundaria frente a las posibles repercusiones morales, propagand\u00edsticas y pol\u00edticas. Kronstadt pod\u00eda convertirse en el factor coagulante de un estado de \u00e1nimo popular ge\u00adneralizado, pero no concretado en consignas ni programas. Los insurrectos propon\u00edan una serie de medidas muy precisas: unas de orden econ\u00f3mico, de necesidad tan evi\u00addente que muchas de ellas se adoptar\u00edan en el X Congreso del partido, celebrado durante la insurrecci\u00f3n: supresi\u00f3n de las medidas clave del comunismo de guerra, con abolici\u00f3n de las requisas y autorizaci\u00f3n a los propietarios campesinos para negociar libremente con el excedente de sus cosechas; y otras de orden pol\u00edtico, directamente antibolcheviques, pero con posibilidades de cundir entre unas masas que, sin haber perdido la conciencia revolucio\u00adnaria, estaban sin embargo agotadas y desmoralizadas, atribu\u00edan l\u00f3gicamente buena parte de las penalidades a torpezas del \u00fanico partido gobernante, y echaban de me nos las conquistas democr\u00e1ticas de Octubre: Kronstadt exig\u00eda la legalizaci\u00f3n de todos los partidos y organizacio\u00adnes obreros y campesinos, la supresi\u00f3n del monopolio bolchevique de los medios de informaci\u00f3n, la convocatoria de unas nuevas elecciones a los Soviets precedidas de una campa\u00f1a electoral libre. la autonom\u00eda de los sindicatos, la recuperaci\u00f3n del poder estatal por los Soviets; todos ello en vistas a una revitalizaci\u00f3n de la democracia obrera, contrapuesta a la \u00abcomisarocracia\u00bb bolchevique.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, el movimiento huelgu\u00edstico de Petrogrado y Mosc\u00fa fue controlado militarmente. El ataque a Kronstadt se retuvo durante algunos d\u00edas, pero, ante la inminencia de que el hielo se derritiera y la flotilla de buques de comba\u00adte quedara liberada, haciendo casi inexpugnable la base el 7 de marzo tropas escogidas, formadas principalmente por alumnos de las escuelas de oficiales y suboficiales, atacaron la base sobre el mar helado, ocup\u00e1ndola el 16 de marzo tras una batalla muy sangrienta. Centenares de&#8217; insurrectos fueron fusilados, encarcelados o deportados.<\/p>\n<p>La represi\u00f3n de Kronstadt, m\u00e1s a\u00fan que la liquidaci\u00f3n, consumada en el curso del mismo a\u00f1o 1921, del ej\u00e9rcito campesino ucraniano dirigido por el anarquista Makn\u00f3, consagr\u00f3 la ruptura de los bolcheviques y aquellas corrientes anarquistas que, aun manteniendo serios enfo\u00adques cr\u00edticos, hab\u00edan apoyado hasta entonces al poder bol\u00adchevique contra la reacci\u00f3n blanca y el asedio del capitalismo internacional. Los anarquistas, igual que los mencheviques y los eseristas, negaron rotundamente haber desencadenado o dirigido la insurrecci\u00f3n. Pero las caracter\u00edsticas del programa de los insurrectos -democracia obrera, autonom\u00eda de las organizaciones obreras, traspaso del poder del Estado a los soviets libremente elegidos-, llevaron a los anarquistas, desde el primer momento, a reclamarse de Kronstadt, a incorporarlo a la historia y al martirologio del anarquismo, ya condenar ya inapelablemente al r\u00e9gimen bolchevique, con tanta m\u00e1s energ\u00eda en cuanto que la represi\u00f3n de la insurrecci\u00f3n de Kronstadt coincid\u00eda con el final de la guerra, aunque todav\u00eda los blancos segu\u00edan activos en el exilio, y en las embajadas de las grandes potencias, no se descartaba la posibilidad de una nueva intervenci\u00f3n. Una de las consignas empleada por la reacci\u00f3n era la de gobierno sin bolcheviques.<\/p>\n<p>Coincidiendo con batalla que se libraba contra los insurrectos de Kronstadt, el X Congreso del Partido aprobaba las medidas iniciales de lo que poco m\u00e1s tarde se conocer\u00eda como NEP (Nueva Pol\u00edtica Econ\u00f3mica). Las requisas de exce\u00addentes agr\u00edcolas eran reemplazadas por un impuesto \u00dani\u00adco en especie, y los campesinos pod\u00edan negociar libremen\u00adte con el excedente de sus cosechas.<\/p>\n<p>Se puede decir que esta medida restablec\u00eda en Rusia las condiciones para el desarrollo de un mercado capitalista, aunque bajo el control pol\u00edtico del Partido Comunista y el Estado sovi\u00e9tico. En el III Congreso de la Internacional Comunista, en julio del mismo a\u00f1o 1921, Lenin afirmaba que la NEP era, evidentemente, una regresi\u00f3n respecto al comunismo de guerra; pero no se conformaba con subrayar su necesidad coyuntural, sino que se\u00f1alaba al mismo tiem\u00adpo que entrar en la NEP significaba entrar en el camino que l\u00f3gicamente se habr\u00eda seguido despu\u00e9s de Octubre, de no mediar la guerra civil. La nueva pol\u00edtica derechista se asum\u00eda pues a fondo; se saltaba por encima de la pre\u00adsi\u00f3n de las circunstancias, que era el factor determinante del descontento popular, para convertir a la NEP en camino hacia la reconstrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>El giro hacia la derecha en pol\u00edtica interior coincid\u00eda con un giro hacia la derecha en pol\u00edtica internacional. El a\u00f1o anterior, 1920, hab\u00eda sido el \u00faltimo en que era posible a\u00fan, incluso para los elementos m\u00e1s clarividentes del comunismo, el entusiasmo revolucionario basado en la esperanza en una revoluci\u00f3n a escala europea. La guerra de Polonia, impulsada por el mismo Lenin, hab\u00eda mar\u00adcado el punto culminante de ese entusiasmo que ahora estaba desapareciendo, y la derrota frente a Varsovia ha\u00adb\u00eda cortado toda esperanza en que una ofensiva militar a gran escala, que tuviera por base la Rep\u00fablica Sovi\u00e9\u00adtica, pudiera precipitar los acontecimientos revoluciona\u00adrios internacionales que hab\u00edan emergido como consecuencia del rechazo social provocado por la \u201cGran Guerra\u201d, un acontecimiento que la historiograf\u00eda liberal tiende a atribuir a los \u201cnacionalismos\u201d, sobre todo si son perif\u00e9ricos.<\/p>\n<p>Fueron estas crisis revolucionaria \u2013manifestadas en procesos de alta intensidad como en Alemania o de baja intensidad como en Inglaterra-, los que persuadieron a la burgues\u00eda europea, a renunciar a proseguir la intervenci\u00f3n mi\u00adlitar contra la Rep\u00fablica sovi\u00e9tica, al tiempo que reprim\u00eda o integraba la respuesta social. Empezaban a darse los signos que preced\u00edan el pleno cumplimiento de la profec\u00eda de Malatesta en 1918: \u201cSi dejamos pasar el momento favorable, tendremos que pagar con l\u00e1grimas de sangre el miedo que hacemos pasar a la burgues\u00eda\u00bb. Las revoluciones en Alemania y Hungr\u00eda, \u00e9l poderoso movimiento de los consejos de f\u00e1brica en Ita\u00adlia, las innumerables acciones obreras en todo Occidente, hab\u00edan sido aplastadas o estaban iniciando su reflujo. En el curso de muy pocos a\u00f1os, el r\u00e9gimen fascista del almirante Horthy suceder\u00eda a la Rep\u00fablica sovi\u00e9tica de Hungr\u00eda, la presidencia de Hindemburg a la Rep\u00fablica de Weimar en Alemania, el fascismo triunfar\u00eda en Italia con Mussolini, el r\u00e9gimen de Primo de Rivera neutralizar\u00eda los poderosos movimientos obreros en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>A finales de 1921, uno de los \u201ccerebros\u201d de la Internacional, Karl R\u00e1deck, que a principios de ese a\u00f1o figuraba todav\u00eda en el ala insurreccional del comunismo, afirmaba, como miembro del Ejecutivo de la Internacional Comunista, justificando la pol\u00edtica de frente \u00danico con ras dem\u00e1s organizaciones obreras para hacer frente a la reacci\u00f3n burguesa: \u00abNo se puede, desde 1919, contar con un gran movimiento revolucionario en Europa a corto plazo, y la tarea inmediata de la Internacional Comunista no es la organizaci\u00f3n de un nuevo asalto contra la socie\u00addad burguesa, sino la preparaci\u00f3n y el entrenamiento de las fuerzas que alg\u00fan d\u00eda dar\u00e1n ese asalto\u00bb. La toma de conciencia del retroceso revolucionario, sin embargo, se hab\u00eda dado a sacudidas, y la fecha de 1919 indicada por R\u00e1deck no pudo delimitarse claramente hasta el mismo a\u00f1o 1921.<\/p>\n<p>Ya en los momentos m\u00e1s agudos de la ofensiva revo\u00adlucionaria europea, la pol\u00edtica sovi\u00e9tica hab\u00eda dejado la puerta abierta para acuerdos con los pa\u00edses capitalistas en vistas a una ruptura del bloqueo. En pleno comunismo de guerra, Lenin era el principal portavoz de la necesi\u00addad de concesiones comerciales al capital extranjero. La modificaci\u00f3n de la relaci\u00f3n de fuerzas, a favor de la bur\u00adgues\u00eda, a partir de 1919, aceler\u00f3, ya antes del abandono formal de la pol\u00edtica insurreccional, la aproximaci\u00f3n de Rusia a Occidente. En marzo de 1921, el mismo mes del X Congreso, las negociaciones con Inglaterra desembocaban en un acuerdo comercial anglo-ruso. Durante todo ese a\u00f1o se desarroll\u00f3 una intensa actividad diplom\u00e1tica que conducir\u00eda, en 1922, a la Conferencia de G\u00e9nova, en la que Francia qued\u00f3 aislada en la postura de mantener el bloqueo contra Rusia, y al tratado ruso-alem\u00e1n de Rapallo. La ruptura del bloqueo, la reinserci\u00f3n de la econom\u00eda rusa en la econom\u00eda mundial, pasaban a ser objetivos prioritarios en la misma medida en que se hund\u00edan las &#8216;esperanzas en que, sobre todo, la avanzada tecnolog\u00eda ale mana pudiera acudir en ayuda de Rusia tras el acceso al poder del proletariado alem\u00e1n.<\/p>\n<p>En junio-julio de 1921, en el III Congreso de la Internacional Comunista, Lenin se erigi\u00f3 expl\u00edcitamente en \u00abala derecha\u00bb, antiinsurreccional, seguido por Trotsky y algunos otros de los dirigentes m\u00e1s realistas del comunismo. Una corriente importante, dentro de la Internacional y de todas y cada una de sus secciones, defend\u00eda todav\u00eda la continuaci\u00f3n de una pol\u00edtica insurreccional a ultranza. Estamos hablando de la corriente que luego pasar\u00eda a la historia como \u201cconsejista\u201d, y en la que sobresalieron diversas expresiones como la bordiguista en Italia, la \u201ctribunalista\u201d en Holanda, y los izquierdistas germanos, todos ellos m\u00e1s pr\u00f3ximos a ciertas tesis anarquistas que a la tradici\u00f3n marxista de la que proven\u00edan (<b>4<\/b>).<\/p>\n<p>Previamente, la Acci\u00f3n de Marzo en Alemania hab\u00eda sido un exponente del desconcierto del movimiento comunista ante el cambio de la relaci\u00f3n de fuerzas en la lucha de clases. Bajo la direcci\u00f3n del Partido Comunista alem\u00e1n se desencaden\u00f3 uno de los \u00faltimos espasmos del movimiento revolucionario inaugurado cuatro a\u00f1os antes por la Revo\u00adluci\u00f3n rusa. El levantamiento se inici\u00f3 con \u00e9xito en la cuenca hullera de Mansfeld, pero s\u00f3lo fue seguido a me\u00addias en Turingia, Chemnitz y Sajonia, mientras estallaban acciones violentas y sin continuaci\u00f3n en otras ciudades y regiones. El fracaso de la Acci\u00f3n de Marzo fue seguido de severas represalias de la burgues\u00eda, y condujo a la des\u00admoralizaci\u00f3n del proletariado alem\u00e1n ya la desarticula\u00adci\u00f3n de su vanguardia.<\/p>\n<p>Resulta dif\u00edcil precisar hasta qu\u00e9 punto la Internacional Comunista fue responsable del desencadenamiento de la Acci\u00f3n de Marzo. Grigori Zinoviev, presidente de la Internacio\u00adnal, era uno de los que encabezaban la tendencia de iz\u00adquierda en el movimiento comunista, junto con R\u00e1deck y otros militantes de alta responsabilidad. Bela Kun estaba directamente implicado en la Acci\u00f3n de Marzo, y trat\u00f3, consigui\u00e9ndolo en alguna medida, de influir sobre las delegaciones al III Congreso de la Internacional en el sentido de presionar por la continuaci\u00f3n de la pol\u00edtica insurreccional. El potente PC alem\u00e1n envi\u00f3 dele\u00adgados con el mandato expreso de conseguir una justificaci\u00f3n oficial de su intervenci\u00f3n en la Acci\u00f3n de Marzo.<\/p>\n<p>Situados en el polo opuesto, algunas organizaciones adheridas a la In\u00adternacional casi a su pesar (como es el caso del PC franc\u00e9s liderado por Marcel Cachin y Andr\u00e9 Frossard), aprovecharon la ocasi\u00f3n para protestar indignamente contra la injerencia de la Internacional en la pol\u00edtica de una de sus secciones; y otros elementos, como en la misma Alemania Paul Levi, llevaban la cr\u00edtica contra el izquierdismo hasta extremos que comportaban su expulsi\u00f3n, sin duda uno de los conflictos m\u00e1s controvertidos de los a\u00f1os iniciales de la internacional.<\/p>\n<p>En el III Congreso, la fracci\u00f3n de derecha de Lenin pudo controlar la situaci\u00f3n, pero no qued\u00f3 claramente superada la contradicci\u00f3n entre las corrientes de derecha e izquierda. El Congreso se cerr\u00f3 en un clima de incer\u00adtidumbre y desaliento. Aunque el necesario giro hacia la derecha no qued\u00f3 enteramente configurado, se adoptaron medidas anunciadoras de la pol\u00edtica de \u201cfrente \u00fanico\u00bb, Cuando el \u00abfrente \u00fanico\u00bb se discuti\u00f3, a finales de a\u00f1o, ya no surgi\u00f3 ninguna oposici\u00f3n seria a su adopci\u00f3n.<\/p>\n<p>En este contexto se sit\u00faa la redacci\u00f3n de algunas aportaciones bolcheviques destacadas, en especial <b>Anarquismo y comunismo<\/b>, escrita por Eugene Preobrazhenski, uno de los principales te\u00f3ricos de la NEP (<b>5<\/b>). Su punto de vista se encua\u00addra, m\u00e1s que en los enfrentamientos de la guerra civil, en pol\u00edtica internacional, en las coordenadas pol\u00edticas de la \u00e9poca de transici\u00f3n entre la pol\u00edtica insurreccional y la de \u201cfrente \u00fanico\u00bb, as\u00ed como en la pol\u00edtica interior que conlleva el paso del \u201ccomunismo de guerra\u201d a la NEP.<\/p>\n<p>Lo que confirma la extrema necesidad de un pol\u00edtico a la derecha, combinado con un endurecimiento de las medidas de gobierno dentro de Rusia, endurecimiento ilustrado por la repre\u00adsi\u00f3n del movimiento huelgu\u00edstico de Petrogrado y Mosc\u00fa, el aplastamiento militar de la insurrecci\u00f3n de Kronstadt, la expulsi\u00f3n del pa\u00eds de los \u00faltimos dirigentes importantes del menchevismo de izquierda (Fedor Dan), la lucha contra las tendencias y la libertad de discusi\u00f3n en el X Congreso del Partido, una suma de hechos que conducir\u00edan a la rup\u00adtura entre los bolcheviques y la \u00faltima corriente obrera organizada dentro de Rusia que manten\u00eda a\u00fan una colaboraci\u00f3n con ellos: los sectores m\u00e1s conciliadores del anarquismo, con las consiguientes repercusiones internacionales, sobre todo en los pa\u00edses donde esta corriente manten\u00eda una presencia significada.<\/p>\n<p>No se trata de un texto maniqueo, de polemista vulgar, del tipo estaliniano, ni mucho menos. Los enfoques de Anarquismo y comunismo reflejan la complejidad y el car\u00e1cter a\u00fan confuso, de la situaci\u00f3n. La perspectiva de la revoluci\u00f3n internacional est\u00e1 pre\u00adsente con toda su fuerza en algunos pasajes, mientras que en otros hay ya un reconocimiento impl\u00edcito ya veces expl\u00edcitas de la imposibilidad de confiar en ella a corto plazo.<\/p>\n<p>Apuntando contra los anarquistas, e indirectamente contra todos los cr\u00edticos por la izquierda de la pol\u00edtica bolchevique, Preobrazhenski argumenta la necesidad del conjunto de las medidas adoptadas desde Octubre hasta el momento: aun admitiendo un margen de errores, en su opini\u00f3n, s\u00f3lo el enfoque bolchevique permit\u00eda, al abarcar, en su concepci\u00f3n, toda la complejidad del proceso revolucionario, desarrollar una pol\u00edtica que condujera a la supervivencia del primer Estado obrero de la historia. La pol\u00edtica bolchevique es presentada, ante todo, como una pol\u00edtica realista: las condenas morales, las frases sobre la democracia obrera, que se hab\u00edan desencadenado con redoblada energ\u00eda despu\u00e9s de la represi\u00f3n de Kronstadt, no pueden reflejar sino una incomprensi\u00f3n de las condiciones concretas en que se ha desarrollado la revoluci\u00f3n. En el caso de los anarquistas, Preobrazhenski atribuye esta incomprensi\u00f3n al car\u00e1cter peque\u00f1o burgu\u00e9s y el utopismo de la ideolog\u00eda anarquista.<\/p>\n<p>Sin embargo, al mismo tiempo Preobrazhenski tiende a conciliarse a los anarquistas, y, a la vez, a cuantos sean ca\u00adpaces de poder admitir que, sean cuales sean las cr\u00edticas que puedan dirigirse contra los bolcheviques, ha sido bajo su direcci\u00f3n que se han superado las amenazas de los ej\u00e9rcitos blancos, de la intervenci\u00f3n militar de la En tente en Rusia, del bloqueo internacional, y de reconocer que el mantenimiento de un Estado obrero justifica, por encima de cualquier error, el poder bolchevique. El car\u00e1cter conciliador del libro queda subrayado por la distinci\u00f3n que se establece entre unos anarquistas m\u00e1s razona\u00adbles (identificados, en general, con la tendencia de Mala\u00adtesta) y otros irreconciliables, identificados con la ten\u00addencia de Kropotkin, mayoritaria en el anarquismo ruso, tendencias que en la \u00e9poca anterior, de oposici\u00f3n a la \u201cGran Guerra\u201d, representaron, respectivamente, a los internacionalistas antiguerra y a los conciliadores encabezados por Kropotkin, Grave, etc. Algunas alusiones a la participaci\u00f3n en elecciones bur\u00adguesas hacen particularmente claro el encuadre del libro en el proceso de reflexi\u00f3n que conducir\u00e1 al \u00abfrente \u00fanico\u00bb a finales de a\u00f1o.<\/p>\n<p>En m\u00e1s de una ocasi\u00f3n, la complejidad de los factores en juego lleva a Preobrazhenski a verdaderas contradicciones; as\u00ed, algu\u00adnos pasajes extremadamente agresivos, que contemplan la revoluci\u00f3n internacional como \u00fanico camino posible, se contraponen a otros en los que se establece ya, como objetivo prioritario, la \u00abdefensa y conservaci\u00f3n\u00bb de las conquistas revolucionarias. Estas contradicciones, aunque deben verse principalmente como reflejo de un descon\u00adcierto inevitable, tanto te\u00f3rico como psicol\u00f3gico, de cualquier dirigente bolchevique en la etapa de cambio de una pol\u00edtica de izquierda por otra de derecha que comporta el abandono de la esperanza entusiasta en la revoluci\u00f3n internacional inmediata, pueden relacionarse tambi\u00e9n con el desconcierto particular de su autor. El punto de partida del libro es el conjunto de acontecimientos en torno al X Congreso del Partido, y fue precisamente en este Congreso cuando Preobrazhenski, despu\u00e9s de permanecer en el Comit\u00e9 Central durante varios a\u00f1os, dej\u00f3 de ser reelegido, tras haber mantenido en el Congreso una posici\u00f3n ambigua y ecl\u00e9ctica, sobre todo en la discusi\u00f3n sobre los sindicatos, en la que compart\u00eda puntos de vista de la Oposici\u00f3n Obrera, de Trotsky, de Lenin, y hasta de otros grupos intermedios, como el de Bujar\u00edn. A partir del a\u00f1o siguiente, Preobrazhenski se convertir\u00eda en el te\u00f3rico m\u00e1s brillante de la NEP: pero Anarquismo y comunismo, escrito entre el X Congreso y el momento en que la NEP queda totalmente configurada, puede situarse en un mo\u00admento descendente de la evoluci\u00f3n pol\u00edtica y te\u00f3rica de Preobrazhenski.<\/p>\n<p>Evidentemente, como no pod\u00eda ser menos, se trata de una aportaci\u00f3n circunstancial, por lo que conviene insistir en que hay que ver Anarquis\u00admo y comunismo todo como una contundente defensa y exposici\u00f3n de la pol\u00edtica bolchevique, v en un momento de balance y de cambio de rum\u00adbo, y considerada por el autor, abstracci\u00f3n hecha de inevitables errores concretos, como la \u00fanica que respond\u00eda a una concepci\u00f3n global exacta del curso de la revoluci\u00f3n. Se trata pues de un reflejo, espectacularmente ilustrativo, de la \u00f3ptica dominante entre los dirigentes bolcheviques en el dif\u00edcil momento en que, tras cuatro a\u00f1os de lucha y entusiasmo, se ven abocados no ya a defenderse de agresiones, sino a reconstruir, con un m\u00ednimo de elementos, una argumentaci\u00f3n que merece ser escuchada y valorada antes que hablar de bolchevismo o leninismo como un equivalente del estalinismo, o sea con una suerte de mal intr\u00ednseco ante el cual \u00fanicamente cabe la excomuni\u00f3n. Cualquier lectura atenta a los acontecimientos obliga a la matizaci\u00f3n, y rehuye la ca\u00edda en valoraciones propias en la l\u00ednea de \u201cpor la noche todos los gatos son pardos\u201d, porque a la luz del d\u00eda, cada gato resulta diferente.<\/p>\n<p>Notas<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8212; (1) De cara a un ejercicio de matizaci\u00f3n quiz\u00e1s el caso de Andr\u00e9 Marty; contiene todos los elementos para su ejercicio: De procedencia anarquista, despu\u00e9s de liderar la insurrecci\u00f3n en la flota francesa se convierte en uno de los mitos vivientes del PCF, y en un fervoroso estaliniano cuyo fanatismo se encuentra ilustrado en la c\u00e9lebre novela de Hemingway, <b>Por qui\u00e9n doblan las campanas<\/b>&#8230; No obstante, ser\u00e1 uno de los iniciadores de la Resistencia en contra de la direcci\u00f3n de su partido; al final de su vida, asqueado con el clan dirigente, ser\u00e1 expulsado del PCF, acusado de&#8230; trotskista.<\/p>\n<p>&#8212;(2) Que \u2013como todo el mundo sabe- fueron los pilares del ej\u00e9rcito blanco o sea de la \u201cdemocracia\u201d que auspiciaban con su intervenci\u00f3n Francia, Gran Breta\u00f1a y los Estados Unidos, lo que confirma que no exist\u00eda una alternativa \u201cdemocr\u00e1tico liberal\u201d a la revoluci\u00f3n; como tampoco la hab\u00eda para el franquismo seg\u00fan las chanciller\u00edas victoriosas de la II Guerra Mundial.<\/p>\n<p>&#8212;(3) Muchas de estas cr\u00edticas, sobre todo las de la Oposici\u00f3n Obrera, han sido muchas veces recicladas como expresiones de rechazo al bolchevismo, y los ejemplos son abundantes&#8230;No obstante, lo cierto es que los l\u00edderes de dicha Oposici\u00f3n estuvieron en el asedio de Kronstadt y participaron en los combates militares.<\/p>\n<p>&#8212;(4) Algunos de los l\u00edderes y grupos de esta corriente se sintieron bastante representados por la actuaci\u00f3n de la CNT durante la guerra y revoluci\u00f3n espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>&#8212;(5) <b>Eugene Preobrazhenski<\/b> (1886-1937), hijo de un pope, miembro del partido socialdem\u00f3crata ruso desde 1903, secretario entre 1920-21, fecha en la que redacta con Bujarin el ABC del comunismo, con el que empero polemizara en la etapa siguiente sobre la NEP, excluido en 1927, deportado en 1927, capitula en 1929, y ejecutado sin juicio. Buena parte de su obra ha sido traducida al castellano (parte de ella editada en Fontamara, Barcelona), y fue publicada durante los a\u00f1os setenta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><P>          El rechazo libertario al &ldquo;comunismo&rdquo; no proviene &ndash;ni mucho menos- de la revoluci&oacute;n de Octubre, que fue saludada con entusiasmo por todos ellos. Proviene de unos acontecimientos y unas medidas que no se pueden comprender fuera del  an&aacute;lisis de lo que signific&oacute; la guerra civil.<\/P><P>  <\/P><P>        Repasando algunos de los trabajos publicados sobre lo que podemos llamar la &ldquo;cuesti&oacute;n anarquista en la revoluci&oacute;n rusa&rdquo;, todo parece indicar que entre &eacute;stos y la corriente derivada del bolchevismo (los comunistas) no exista  m&aacute;s posibilidad que el di&aacute;logo de sordos. Cierto es que s&iacute; por &ldquo;comunistas&rdquo; se entiende la historia oficial estaliniana, no hay mucho que hablar.  <\/P><P>       En ella, los anarquistas suelen  ser olvidados, o catalogados &ndash;en el mejor de los casos- como una variante menor del populismo o del izquierdismo, y como tales fueron triturados por la marcha triunfal de una historia que, como finalmente se ha visto, caminaba hacia la descomposici&oacute;n y la destrucci&oacute;n, y no solamente del estalinismo ya que en su ca&iacute;da ha comprometido la propia idea de socialismo y de la revoluci&oacute;n. La consecuencia de esta ca&iacute;da no ha beneficiado las alternativas democr&aacute;ticas del socialismo, sino que ha dado lugar a una hegemon&iacute;a neoconservadora tan apabullante que la historia social ha llegado a semejar un t&uacute;nel sin salida. Una an&eacute;cdota que encuentro significativa me la brind&oacute; un viejo amigo libertario al que, casualmente, me encontr&eacute; que sal&iacute;a de una tertulia de radio, all&aacute; por la mitad de los a&ntilde;os noventa. Cuando me explic&oacute; algo de la discusi&oacute;n, me confes&oacute; bastante turbado: &ldquo;Chico, al final he tenido hasta que defender que no todo en Stalin hab&iacute;a sido malo&#8230;<\/P><P>      No pude por menos que decirle aquello de &ldquo;Qui&eacute;n te ha visto, y qui&eacute;n te ve&rdquo;, pero el asunto era serio. La prepotencia neoliberal ha acabado situando a toda la izquierda radical en el banquillo de la historia. Baste anotar a t&iacute;tulo de ejemplo los comentarios de Hugh Thomas, comparando a Durruti con Ben Laden. Se ha creado una historia oficial neoconservadora en la que el comunismo es el Gulag, y punto. As&iacute; lo certifican en el Babelia  (04-06-05) que rese&ntilde;a el libro de Anna Applebaum, Gulag, y otros. A lo largo de un amplio &ldquo;dossier&rdquo;  con este pretexto, no hay la menor referencia antecedente zarista, ni a la &ldquo;Gran Guerra&rdquo;, tampoco a la guerra civil, ni al cerco internacional. Ni media palabra sobre el esquema de Octubre justificado como pr&oacute;logo de una revoluci&oacute;n europea&#8230;Con el Gulag se ha querido condenar la revoluci&oacute;n francesa de 1789, y hasta el insigne Vargas Llosa lo utiliz&oacute; como admonici&oacute;n en un acto internacional sobre el &ldquo;apartheid&rdquo;, advirtiendo a los l&iacute;deres nacionalistas que no fueran a crear un Gulag, &iquest;y qu&eacute; dientres era lo que hab&iacute;a existido antes?.<\/P><P>       La conversaci&oacute;n con mi amigo fue o m&aacute;s o menos por el siguiente cauce. Despu&eacute;s de casi un siglo de historia, hay que constatar que el triunfo de la revoluci&oacute;n social no se ha mostrado precisamente como un camino tan f&aacute;cil y lineal, tal como pudieron llegar a la creer los cl&aacute;sicos. Por lo tanto, el proceso hist&oacute;rico que le acompa&ntilde;a, lejos de resultar breve. Tal como se puede comprender desde la actual situaci&oacute;n reaccionaria, puede abarcar un tiempo hist&oacute;rico muy dilatado. Desde este punto de vista, la impaciencia revolucionaria puede haber sido en muchos casos una manera de confundir los sue&ntilde;os con la realidad, todo un peligro al decir certero de Rosa Luxemburgo.  Nos ha tocado un momento en el que, si bien sigue siendo meridiano que el capitalismo conlleva la barbarie y pone en peligro la propia supervivencia de la especie humana (de la animal, no hablemos), sin embargo, no existe ninguna alternativa que aparezca tan evidente como la combinaci&oacute;n de socialismo y libertad, que para aplicarse tendr&iacute;a que hacerse sobre el cad&aacute;ver del ego&iacute;smo propietario.  <\/P><\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-588","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-siglo-xx"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/588","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=588"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/588\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=588"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=588"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=588"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}