{"id":591,"date":"2007-01-02T00:00:00","date_gmt":"2007-01-02T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=591"},"modified":"2020-02-28T03:13:33","modified_gmt":"2020-02-28T02:13:33","slug":"tras-la-era-de-la-codicia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=591","title":{"rendered":"Tras la era de la codicia"},"content":{"rendered":"<p><em>Tras la euforia de la era de codicia y pelotazo de los a\u00f1os noventa (\u00bfse acuerdan?: la \u00abnueva econom\u00eda\u00bb de prosperidad indefinida, el punto.com, el fin liberal-democr\u00e1tico de la historia, el triunfo definitivo del centro y la moderaci\u00f3n, etc\u00e9tera), la resaca.<\/em><\/p>\n<p>La resaca. Amenazantes terrores procedentes de enigm\u00e1ticos fanatismos -nacidos, al parecer, de la nada-. Intempestivas guerras preventivas \u00abimperiales\u00bb <i>-\u00a1ipsissima verba!-.<\/i> Un alza imparable de los precios del crudo que trae inopinadamente a la memoria lo que interesadamente hab\u00edamos olvidado por unos lustros -que estamos en la recta final de la era de los combustibles f\u00f3siles, la base energ\u00e9tica de nuestra civilizaci\u00f3n-. La cat\u00e1strofe ecol\u00f3gica planetaria del efecto invernadero -ahora traducida ya a unas cifras cremat\u00edsticas inteligibles hasta para los ejecutivos y los tertulianos-. Aparici\u00f3n de nuevos colosos econ\u00f3mica y geopol\u00edticamente intranquilizantes al Este -que, encima, aceleran el fin de la era f\u00f3sil-. La llaga m\u00e1s y m\u00e1s lacerante de la agon\u00eda palestina -en el coraz\u00f3n del polvor\u00edn que es el Oriente Medio-. El drama del sistem\u00e1tico despojo a que, \u00abplanes de ajuste estructural\u00bb mediante, vienen siendo sometidas las econom\u00edas y los ecosistemas del llamado Tercer Mundo, y las dif\u00edcilmente represables oleadas migratorias consiguientes -que algunos han comparado hist\u00f3ricamente a las oleadas generadas por cat\u00e1strofes b\u00e9licas de grandes dimensiones-. Una verdadera rebeli\u00f3n \u00abpopulista\u00bb (sedicentemente \u00absocialista\u00bb: \u00a1lo que faltaba!) en Am\u00e9rica Latina, e irrupci\u00f3n pol\u00edtica all\u00ed, por vez primera en la historia, de los pueblos \u00absin historia\u00bb -esa mayor\u00eda de poblaci\u00f3n indoamericana premedita e inveteradamente excluida en las falsas rep\u00fablicas neocoloniales-. Socavaci\u00f3n de los derechos sociales conquistados por cinco generaciones del movimiento obrero mundial, no ya por efecto de misteriosas fuerzas competitivas an\u00f3nimas de la \u00abglobalizaci\u00f3n\u00bb, sino por apuesta pol\u00edticamente decidida de lo que gentes tan poco sospechosas como los editorialistas del <i>New York Times<\/i> o el archimillonario William Buffet han dado en llamar \u00ablucha de clases desde arriba\u00bb. Incremento indecible, a\u00f1o tras a\u00f1o, no s\u00f3lo de la pobreza en el mundo, sino de la polarizaci\u00f3n social por doquier -tambi\u00e9n, y sobre todo, en Estados Unidos; tambi\u00e9n en Europa-.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en Europa. Hasta los publicistas del <i>establishment<\/i> se percatan. \u00abEl centro se encoge\u00bb, lamenta en el prestigioso semanario social-liberal alem\u00e1n <i>Die Zeit Werner Perger.<\/i> \u00abEl centro pierde cada vez m\u00e1s poder\u00bb, constata un editorial del conservador diario suizo <i>Neue Z\u00fcrcher Zeitung.<\/i> Los grandes partidos de centro (a derecha e izquierda) cada vez suman menos votos y esca\u00f1os. La CDU-CSU y la SPD alemanas recogen hoy, juntas, menos votos y esca\u00f1os que nunca desde el final de la II Guerra Mundial. Lo mismo en Holanda, en Dinamarca, en Suecia, hasta en Catalu\u00f1a. El famoso \u00abduopolio pol\u00edtico espacial\u00bb que, de acuerdo con el teorema de Hotelling, obligaba a los partidos a maximizar sus votos pescando electoralmente en el centro, est\u00e1 desapareciendo a ojos vistas.<\/p>\n<p>La \u00abcrisis del centro\u00bb y la consiguiente tendencia a la radicalizaci\u00f3n y\/o fragmentaci\u00f3n de la \u00aboferta pol\u00edtica\u00bb en Europa occidental no nace de la mala voluntad o de la impericia de la \u00e9lite pol\u00edtica duop\u00f3lica tradicional, como dan a entender los habituales columnistas de opini\u00f3n biempensantes o los \u00abte\u00f3ricos\u00bb sociales medi\u00e1ticos ajenos a la investigaci\u00f3n emp\u00edrica, sino que parece hundir su ra\u00edz m\u00e1s profunda en la acelerada polarizaci\u00f3n de la estructura social europea. La \u00abcrisis del centro\u00bb viene del fin del tipo de sociedad en que se sustentaba su predominio duop\u00f3lico. Los <i>mileuristas<\/i> crecen sin parar: ya son el 57% de la poblaci\u00f3n trabajadora en el Reino de Espa\u00f1a, en donde, dicho sea de paso, en los dos \u00faltimos a\u00f1os la remuneraci\u00f3n salarial ha pasado de representar el 47,71% al 46,12% del PIB, mientras que los beneficios empresariales han pasado del 41,78% al 42,25%. La Fundaci\u00f3n Ebert acaba de publicar un concienzudo estudio que ha significado un verdadero aldabonazo en la opini\u00f3n p\u00fablica alemana, incluso por el l\u00e9xico retro empleado (\u00absubclases\u00bb, \u00abprecariado dependiente\u00bb). Y el polit\u00f3logo brit\u00e1nico Colin Crouch habla del fin de la democracia bienestarista en Europa y de una incipiente \u00abposdemocracia\u00bb autoritaria <i>(\u00bf\u00e0 la<\/i> Blair o <i>\u00e0 la<\/i> Sarkozy?) que se amoldar\u00eda supuestamente mejor a los miedos que despiertan en los ciudadanos europeos las restricciones disciplinantes de la \u00absociedad de concurrencia global\u00bb del capitalismo contrarreformado de nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>Los ciudadanos europeos son cabalmente conscientes -todos los estudios emp\u00edricos competentes coinciden- de la impotencia, d\u00edgase as\u00ed, de los grandes partidos tradicionales frente a la transformaci\u00f3n de la vida social impulsada sin estorbos aparentes por las empresas transnacionales y los mercados financieros internacionales. El ala izquierda del \u00abcentro\u00bb paga ahora su incapacidad para defender siquiera el capitalismo reformado y el consenso social b\u00e1sico forzados <i>manu militari<\/i> por los estadounidenses en la Europa de posguerra, y aun su colaboraci\u00f3n m\u00e1s o menos vergonzante en la contrarreforma neoliberal.<\/p>\n<p>El auge de la Linkspartei en Alemania, el espectacular \u00e9xito del nuevo Partido Socialista de Marijnissen en Holanda -que ha sabido capitalizar el <i>no<\/i> holand\u00e9s al Tratado Constitucional europeo de impronta neoliberal, arrancando centenares de miles de votos a un desnortado partido socialdem\u00f3crata que no tuvo mejor idea que poner de mascar\u00f3n de proa electoral a un antiguo ejecutivo de la transnacional petrolera Shell-, o la estimable subida de ICV-EUiA en las \u00faltimas elecciones auton\u00f3micas catalanas, son tal vez indicios de que hay alternativas pol\u00edtico-electorales a las nada halag\u00fce\u00f1as perspectivas que ofrece el <i>statu quo<\/i> pol\u00edtico europeo: o la abstenci\u00f3n creciente, o el voto ritualmente fiel a un \u00abcentro\u00bb m\u00e1s y m\u00e1s desacreditado y esc\u00e9pticamente resignado a un mal menor que es cada vez mayor, o, finalmente, la capitulaci\u00f3n ante el ascenso de la demagogia xen\u00f3foba y autoritaria de la \u00abposdemocracia\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Publicado en El Pa\u00eds <\/strong> 31\/12\/2006<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><P>  <\/P><P> La resaca. 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El drama del sistem&aacute;tico despojo a que, &quot;planes de ajuste estructural&quot; mediante, vienen siendo sometidas las econom&iacute;as y los ecosistemas del llamado Tercer Mundo, y las dif&iacute;cilmente represables oleadas migratorias consiguientes -que algunos han comparado hist&oacute;ricamente a las oleadas generadas por cat&aacute;strofes b&eacute;licas de grandes dimensiones-. Una verdadera rebeli&oacute;n &quot;populista&quot; (sedicentemente &quot;socialista&quot;: &iexcl;lo que faltaba!) en Am&eacute;rica Latina, e irrupci&oacute;n pol&iacute;tica all&iacute;, por vez primera en la historia, de los pueblos &quot;sin historia&quot; -esa mayor&iacute;a de poblaci&oacute;n indoamericana premedita e inveteradamente excluida en las falsas rep&uacute;blicas neocoloniales-. Socavaci&oacute;n de los derechos sociales conquistados por cinco generaciones del movimiento obrero mundial, no ya por efecto de misteriosas fuerzas competitivas an&oacute;nimas de la &quot;globalizaci&oacute;n&quot;, sino por apuesta pol&iacute;ticamente decidida de lo que gentes tan poco sospechosas como los editorialistas del New York Times o el archimillonario William Buffet han dado en llamar &quot;lucha de clases desde arriba&quot;. Incremento indecible, a&ntilde;o tras a&ntilde;o, no s&oacute;lo de la pobreza en el mundo, sino de la polarizaci&oacute;n social por doquier -tambi&eacute;n, y sobre todo, en Estados Unidos; tambi&eacute;n en Europa-.<\/P><P> Tambi&eacute;n en Europa. Hasta los publicistas del establishment se percatan. &quot;El centro se encoge&quot;, lamenta en el prestigioso semanario social-liberal alem&aacute;n Die Zeit Werner Perger. &quot;El centro pierde cada vez m&aacute;s poder&quot;, constata un editorial del conservador diario suizo Neue Z&uuml;rcher Zeitung. Los grandes partidos de centro (a derecha e izquierda) cada vez suman menos votos y esca&ntilde;os. La CDU-CSU y la SPD alemanas recogen hoy, juntas, menos votos y esca&ntilde;os que nunca desde el final de la II Guerra Mundial. Lo mismo en Holanda, en Dinamarca, en Suecia, hasta en Catalu&ntilde;a. El famoso &quot;duopolio pol&iacute;tico espacial&quot; que, de acuerdo con el teorema de Hotelling, obligaba a los partidos a maximizar sus votos pescando electoralmente en el centro, est&aacute; desapareciendo a ojos vistas.<\/P><P> La &quot;crisis del centro&quot; y la consiguiente tendencia a la radicalizaci&oacute;n y\/o fragmentaci&oacute;n de la &quot;oferta pol&iacute;tica&quot; en Europa occidental no nace de la mala voluntad o de la impericia de la &eacute;lite pol&iacute;tica duop&oacute;lica tradicional, como dan a entender los habituales columnistas de opini&oacute;n biempensantes o los &quot;te&oacute;ricos&quot; sociales medi&aacute;ticos ajenos a la investigaci&oacute;n emp&iacute;rica, sino que parece hundir su ra&iacute;z m&aacute;s profunda en la acelerada polarizaci&oacute;n de la estructura social europea. La &quot;crisis del centro&quot; viene del fin del tipo de sociedad en que se sustentaba su predominio duop&oacute;lico. Los mileuristas crecen sin parar: ya son el 57% de la poblaci&oacute;n trabajadora en el Reino de Espa&ntilde;a, en donde, dicho sea de paso, en los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os la remuneraci&oacute;n salarial ha pasado de representar el 47,71% al 46,12% del PIB, mientras que los beneficios empresariales han pasado del 41,78% al 42,25%. La Fundaci&oacute;n Ebert acaba de publicar un concienzudo estudio que ha significado un verdadero aldabonazo en la opini&oacute;n p&uacute;blica alemana, incluso por el l&eacute;xico retro empleado (&quot;subclases&quot;, &quot;precariado dependiente&quot;). 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