{"id":599,"date":"2007-01-18T00:00:00","date_gmt":"2007-01-18T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=599"},"modified":"2019-01-21T18:58:51","modified_gmt":"2019-01-21T18:58:51","slug":"rosa-luxemburgo-una-heroina-de-la-revolucion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=599","title":{"rendered":"ROSA LUXEMBURGO: UNA HERO\u00cdNA DE LA REVOLUCI\u00d3N"},"content":{"rendered":"\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <b>Nota introductoria<\/b>. \u201cA lo largo del\u00a0 pasado a\u00f1o hemos asistido a toda clase de eventos relacionados con el centenario de Hannah Arendt. Se han publicado trabajos biogr\u00e1ficos, se han publicado \u201cdossiers\u201d en los diarios, y se han organizado numerosos debates. Sin embargo,\u00a0 tal como mandan los c\u00e1nones establecidos en la coyuntura cultural dominante, solamente en alg\u00fan caso se ha hecho referencia a sus posicionamientos \u201cconsejistas\u201d (una corriente surgida en el seno de los primeros partidos comunistas \u2013sobre todo en el holand\u00e9s y en el alem\u00e1n- que situaba a los consejos obreros como alternativos a los sindicatos y al parlamentarismo, y entre cuyos representantes se pueden citar el joven Luk\u00e1cs, Karl Korsch, Otto R\u00fchle, Hermann Gorter, etc),\u00a0 y apenas si se ha citado la amistad de Marthe, su madre, con Rosa Luxemburgo, a la que Hannah admir\u00f3 profundamente. Una muestra de esta vinculaci\u00f3n la encontramos en este trabajo \u2013con el que podemos polemizar en alg\u00fan que otro punto como en el del marxismo de Rosa-, que hemos recuperado de <b><i>El desaf\u00edo de Rosa Luxemburgo,<\/i><\/b> editado en Proceso, Buenos Aires, 1972, junto con trabajos de Bertand D. Wolfe, Gilbert Badia, Le\u00f3n Trotsky, Lenin (el libro est\u00e1 precedido por una cita suya: \u201cRosa Luxemburgo fue y seguir\u00e1 siendo un \u00e1guila\u201d), J.P. Netl, John Knieff, Daniel Bensa\u00efd, Alian Nair, Michael Lowy y Paul M. Sweezy&#8230;El texto de Hannah fue traducido de la reviste Preuves, Par\u00eds, noviembre, 1967. PGA\u201d.\u00a0 <\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><b>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/b><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La biograf\u00eda monumental, al estilo ingl\u00e9s bien docu\u00admentada, cargada de notas y generosamente sembrada de citas- es uno de los g\u00e9neros m\u00e1s admirables de la historiograf\u00eda, y fue un rasgo de genialidad por parte de J. P. Nettl elegir la de Rosa Luxemburgo, cuya vida podr\u00eda. parecer la menos indicada para este tipo de empresa (<b>1<\/b>). En efecto, se trata de un g\u00e9nero cl\u00e1sico apto para relatar la vida de grandes hombres de estado o de personajes importantes, y Rosa Luxemburgo no tiene nada en com\u00fan con ellos. Aun en su propio medio, el del movimiento socialista europeo, ella ha sido m\u00e1s bien un personaje marginal que conoci\u00f3 contados mo\u00admentos de esplendor o de gloria, y su influencia tanto por sus acciones como por sus escritos, apenas puede compararse con la de sus contempor\u00e1neos, Plekhanov, Trotsky y Lenin, Bebel y Kautsky, Jaur\u00e9s y Millerand. <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Muy joven a\u00fan, Rosa Luxemburgo abandon\u00f3 su Po\u00adlonia natal, para entregarse a una intensa actividad en el partido socialdem\u00f3crata alem\u00e1n; continu\u00f3 desem\u00adpe\u00f1ando un papel decisivo en la historia tan descuidada y mal conocida del socialismo polaco, y durante casi veinte a\u00f1os fue el personaje m\u00e1s discutido e incom\u00adprendido de la izquierda alemana. Cabe preguntarse c\u00f3mo Nettl ha logrado llevar a cabo su prop\u00f3sito tra\u00adt\u00e1ndose de una mujer que, si bien actu\u00f3 con tanto em\u00adpe\u00f1o en el \u00e1mbito de la pol\u00edtica europea de su tiempo. nunca fue reconocida oficialmente. En realidad, el \u00e9xito o el fracaso de una biograf\u00eda al estilo ingl\u00e9s no s\u00f3lo depende de la gloria del personaje elegido, o del inte\u00adr\u00e9s que pudo revestir su existencia; en este g\u00e9nero literario la historia no se toma como el inevitable fondo de determinada vida humana, sino que se trata de lo\u00adgrar que la luz incolora de una \u00e9poca hist\u00f3rica se re\u00adfracte a trav\u00e9s del prisma representado por una fuerte personalidad, de manera que el espectro resultante ofrezca una coherencia perfecta, lograda mediante la uni\u00f3n de una existencia y un mundo. Dicho de otra manera, el \u00e9xito parece ser una condici\u00f3n previa para el buen resultado de una obra de este tipo. y es preci\u00adsamente el \u00e9xito -aun en su propio universo, el de la revoluci\u00f3n- lo que le ha sido negado a Rosa Luxem\u00adburgo durante su vida, en la hora de su muerte, y aun despu\u00e9s. \u00bfSer\u00e1 que el fracaso en que terminaron todos sus esfuerzos, por lo menos en lo que respecta al lugar que se le reconoce oficialmente, est\u00e1, de un modo u otro, ligado al siniestro fracaso de la revoluci\u00f3n en este siglo? \u00bfNo ver\u00edamos la historia con una luz diferente si la observ\u00e1ramos a trav\u00e9s del prisma de su vida y sus obras?<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sea como fuere, no s\u00e9 de ning\u00fan libro que arroje ma\u00adyor claridad sobre el per\u00edodo, crucial para el socialismo europeo, que se extiende desde las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XIX hasta la jornada tr\u00e1gica de enero de 1919, cuando Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, los dos l\u00edderes espartaquistas, precursores del partido comu\u00adnista alem\u00e1n, fueron asesinados en Berlin, hecho que tuvo como testigos -y probablemente como c\u00f3mplice\u00ad al r\u00e9gimen socialista entonces en el poder. Los asesi\u00adnos eran miembros de los \u00abcuerpos francos\u00bb, forma\u00adci\u00f3n paramilitar, ultranacional\u00edsta e ilegal, donde los grupos de asalto del nazismo recluta r\u00edan poco despu\u00e9s sus mejores matones. Recientemente, el capit\u00e1n Pabst, \u00faltimo sobreviviente de los que participaron en el cri\u00admen, confirm\u00f3 que en esa \u00e9poca el gobierno se encon\u00adtraba pr\u00e1cticamente a merced de los \u00abcuerpos francos\u00bb, ya que \u00abcontaban con el apoyo de Noscke\u00bb (el experto socialista en defensa nacional encargado a la saz\u00f3n del departamento militar).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El gobierno de Bonn -muy empe\u00f1ado en este aspecto, como en otros, en revivir las caracter\u00edsticas m\u00e1s sinies\u00adtras de la Rep\u00fablica de Weimar- hizo p\u00fablica una de\u00adclaraci\u00f3n (en el Bulletin des Presse-und lnformation\u00adsamtes der Bundesregierung) seg\u00fan la cual el asesinato de Rosa Luxemburgo y Liebknecht hab\u00eda sido perfecta\u00admente legal: \u00abuna ejecuci\u00f3n realizada conforme a la ley marcial\u00bb. Esto era m\u00e1s de lo que hab\u00eda pretendido la Rep\u00fablica de Weimar, ya que \u00e9sta hab\u00eda \u00abcastigado\u00bb a los asesinos: dos a\u00f1os y dos semanas de prisi\u00f3n para el soldado Runge (que golpe\u00f3 a Rosa Luxemburgo en la cabeza en un pasillo del hotel Eden), y cuatro meses al teniente Vogel (de servicio cuando \u00e9sta fue ultimada de un balazo en el interior de un autom\u00f3vil, y arrojada despu\u00e9s al canal Landwehr) por \u00abno se\u00f1alar la exis\u00adtencia de un cad\u00e1ver y haber dispuesto de \u00e9l ilegal\u00admente\u00bb. En el curso del proceso se present\u00f3 como prueba una fotograf\u00eda que mostraba a Runge y sus camaradas al d\u00eda siguiente celebrando el asesinato en el mismo hotel. dicho documento divirti\u00f3 mucho al acusado, por lo que el presidente exclam\u00f3: \u00abAcusado Runge, com\u00adportaos correctamente, no es para divertirnos que nos hemos reunido aqu\u00ed\u00bb. Veinticinco a\u00f1os despu\u00e9s, en Frankfurt, durante el proceso de Auschwitz, se produ\u00adjo una escena similar, y fueron pronunciadas las mis\u00admas palabras.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Este asesinato lleva a la inevitable divisi\u00f3n de la izquierda europea en partido socialista y partido co\u00admunista: \u00abEl abismo que los comunistas hab\u00edan descrito pas\u00f3 a ser (&#8230;) el abismo de una tumba\u00bb. Al encon\u00adtrar el apoyo y la complicidad del gobierno, este primer crimen se\u00f1ala el comienzo de una danza macabra en la Alemania de- posguerra: los extremistas de derecha comenzar\u00e1n por liquidar a los l\u00edderes m\u00e1s importantes de la extrema izquierda -Hugo Haase y Gustav Lan\u00addauer, Leo Jogiches y Eugene Levin\u00e9- para acometer enseguida contra el centro y el centro-derecha: Walther Rathenau y Matthias Erzberger, ambos miembros del gobierno en el momento de ser ultimados. De esta ma\u00adnera, en Alemania, el asesinato de Rosa Luxemburgo representa una l\u00ednea divisoria entre dos \u00e9pocas, y de\u00adtermina para la izquierda alemana una situaci\u00f3n irreversible. Todos aquellos que se hab\u00edan volcado al comunismo llevados por su amargura y su decepci\u00f3n con respecto al partido socialista, sufrir\u00edan un desenga\u00f1o a\u00fan mayor al comprobar la r\u00e1pida declinaci\u00f3n del par\u00adtido comunista, tanto pol\u00edtica cuanto moralmente, sin poder evitar, sin embargo, el pensamiento de que vol\u00adver al partido socialista hubiera sido absolver de culpa a los asesinos de Rosa. Tales reacciones personales, por lo general inconfesadas, son como fragmentos de mo\u00adsaico, como piedrecitas que sacuden a trav\u00e9s de la gran criba de la historia. En el caso de Rosa Luxemburgo, pertenecen a la leyenda en la cual su nombre fue muy pronto envuelto. Las leyendas tienen siempre algo de verdad, pero Nettl ,ha preferido, con raz\u00f3n, dejar de lado el mito de Rosa. Su intenci\u00f3n, que consisti\u00f3 en reconstruir la historia de una vida, ya fue de por s\u00ed sumamente dif\u00edcil.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Poco despu\u00e9s de la muerte de Rosa Luxemburgo, cuando todas las tendencias de izquierda decidieron que ella se hab\u00eda \u00abequivocado\u00bb siempre (un \u00abcaso ver\u00addaderamente desesperado\u00bb, como escribi\u00f3, entre otros, George Lichtheim, en Encounter) , se asiste a una cu\u00adriosa modificaci\u00f3n de su fama. La publicaci\u00f3n de dos vol\u00famenes de correspondencia, dos peque\u00f1os vol\u00famenes de cartas personales, de una belleza simple, conmove\u00addora, humana y a veces po\u00e9tica, bast\u00f3 para destruir la imagen falsa de la \u00abRosa la Roja\u00bb sedienta de sangre -salvo en los medios antisemitas mas obstinados y reaccionarios-. Pero se gest\u00f3 entonces otra leyenda: la imagen sentimental de una mujer amante de las flores y de los p\u00e1jaros, a quien sus carceleros dir\u00e1n adi\u00f3s con l\u00e1grimas en los ojos al abandonar ella la prisi\u00f3n, como si sintieran perder el contacto con la extra\u00f1a prisionera que acostumbraba hablarles como a seres humanos. Nettl no menciona esta an\u00e9cdota. Me fue referida fielmente siendo a\u00fan ni\u00f1a, y confirmada m\u00e1s tarde por Kurt Rosenfeld, amigo y abogado de Rosa, quien dijo haber sido testigo de la escena. Aunque pro\u00adbablemente cierta, esta an\u00e9cdota resulta en cierto sen\u00adtido trascendente comparada con otra que cita Nettl en su obra. En 1907, Rosa Luxemburgo y su amiga Clara Zetkin (m\u00e1s tarde la \u00abanciana gran dama\u00bb del comunismo alem\u00e1n) hab\u00edan salido de paseo, llegando con atraso a una cita con Augusto Bebel quien, inquieto por la demora, las daba ya por perdidas. Rosa propone redactar un epitafio para las dos: \u00abAqu\u00ed yacen los dos \u00faltimos hombres de la socialdemocracia alemana\u00bb. Siete a\u00f1os despu\u00e9s tuvo la ocasi\u00f3n de probar la verdad de esta broma cruel al acudir ante la Corte criminal que la hab\u00eda inculpado de \u00abincitar\u00bb a las masas a la deso\u00adbediencia en caso de guerra. (Digamos de paso que no est\u00e1 tan mal, trat\u00e1ndose de una mujer que \u00abse equivoc\u00f3 siempre\u00bb presentarse a un juicio bajo tal inculpaci\u00f3n cinco meses antes del estallido de la Primera Guerra Mundial, posibilidad aceptada en ese momento por poca gente \u00abseria\u00bb). Nettl, con justicia, reproduce \u00edntegra\u00admente el discurso de Rosa ante sus jueces: su \u00abviril\u00ed\u00addad\u00bb no admite comparaci\u00f3n en la historia del social\u00eds\u00admo alem\u00e1n.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Fueron necesarios algunos a\u00f1os m\u00e1s y varias cat\u00e1s\u00adtrofes para que la leyenda pasara a ser el s\u00edmbolo de cierta nostalgia hacia los viejos tiempos del movimien\u00adto socialista, tiempos de confiada esperanza, cuando la revoluci\u00f3n parec\u00eda inminente y, cosa a\u00fan m\u00e1s impor\u00adtante, cuando permanec\u00eda todav\u00eda intacta la fe en las posibilidades de las masas y en la integridad moral de los l\u00edderes socialistas y comunistas. Que esta leyenda -vaga, confusa, inexacta en casi todos sus detalles \u00adse haya difundido por el mundo y reviva cada vez que surge una \u00abnueva izquierda\u00bb revela el m\u00e9rito no s\u00f3lo de Rosa Luxemburgo sino de toda aquella vieja gene\u00adraci\u00f3n revolucionaria. Sin embargo, junto a esta bella imagen persisten tambi\u00e9n otras que la muestran como a la \u00abhembra belicosa\u00bb, aquella \u00abrom\u00e1ntica\u201d que no fue ni \u00abrealista\u00bb ni cient\u00edfica (es verdad que ella siem\u00adpre sigui\u00f3 su propio camino) y cuyas obras, especial\u00admente su importante libro sobre el imperialismo (La acumulaci\u00f3n del capital, 1913), no obtuvieron m\u00e1s que un gesto de indiferencia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cada movimiento de la nueva izquierda, al llegarle la hora de convertirse en vieja izquierda -en general cuando sus miembros alcanzan los cuarenta a\u00f1os- se\u00adpulta prontamente el entusiasmo demostrado hacia Rosa Luxemburgo, junto con sus sue\u00f1os juveniles. y como por lo general estos hombres no se han tomado la mo\u00adlestia de leer y menos a\u00fan de comprender su mensaje, les resulta f\u00e1cil descartarla, con todo el filiste\u00edsmo protector que implica su nueva condici\u00f3n. El \u00abluxem\u00adburguismo\u00bb, invenci\u00f3n p\u00f3stuma con fines pol\u00e9micos de algunos viejos reincidentes del partido, no ha logrado ni siquiera que se lo honre con una acusaci\u00f3n de \u00abtrai\u00adci\u00f3n\u00bb; se lo ha tomado s\u00f3lo como una enfermedad in\u00adfantil e inofensiva. Nada de lo dicho o escrito por Rosa Luxemburgo se ha perpetuado salvo su cr\u00edtica admi\u00adrablemente justa de la pol\u00edtica bolchevique durante los primeros a\u00f1os de la revoluci\u00f3n rusa, pero por la sola raz\u00f3n de que aquellos para quienes \u00abun dios hab\u00eda ca\u00eddo\u00bb pudieron servirse de ella como de un arma c\u00f3mo\u00adda, aunque totalmente ineficaz, contra Stalin. (\u00abHay algo de indecente en el uso que se hace del nombre y las obras de Rosa como armas de guerra fr\u00eda\u00bb, escribi\u00f3 en el <i>Times Litterary Supplement<\/i> un comentarista de este libro) . Estos nuevos admiradores no tienen en com\u00fan con ella m\u00e1s de lo que tuvieron sus detractores. Su agudo sentido de las verdaderas diferencias, su jui\u00adcio infalible y sus simpat\u00edas, as\u00ed como tambi\u00e9n sus an\u00adtipat\u00edas, le habr\u00edan impedido con seguridad colocar en ning\u00fan caso a Lenin y Stalin en un mismo casillero -a\u00fan prescindiendo del hecho de que jam\u00e1s fue una \u00abcreyente\u00bb, que nunca se sirvi\u00f3 de la pol\u00edtica como de un sustituto de la religi\u00f3n y que toda vez que se vio obligada a oponerse a la Iglesia pus&#8217;) especial atenci\u00f3n, como lo hace notar Nettl, en no atacar la religi\u00f3n. En s\u00edntesis, \u00abla revoluci\u00f3n fue para ella algo tan suyo y tan verdadero como lo fue para Lenin\u00bb, pero no un art\u00edculo de fe, no m\u00e1s de lo que puede serIo el marxismo. Lenin fue ante todo un hombre de acci\u00f3n y hubiera he\u00adcho pol\u00edtica en cualquier circunstancia, mientras que Rosa, quien bromeando sol\u00eda decir que ella hab\u00eda nacido \u00abpara cuidar gansos\u00bb, hubiera podido muy bien consa\u00adgrar una existencia an\u00f3nima a la bot\u00e1nica o a la zoo\u00adlog\u00eda si el mundo en el que vivi\u00f3 no hubiera herido su sentido de la justicia y la libertad.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Naturalmente, decir esto es reconocer que Rosa Lu\u00adxemburgo no fue una marxista ortodoxa -tan poco ortodoxa en realidad que uno llega a preguntarse s\u00ed fue verdaderamente marxista- Nettl dice con raz\u00f3n que Marx no era para ella m\u00e1s que \u00abel mejor int\u00e9rprete\u00a0 de la realidad tal como se les presentaba a todos en ese momento\u00bb y se comprueba hasta qu\u00e9 punto se sent\u00eda poco ligada al marxismo al constatar que pudo escribir esto (a Hans Diefenbach, 8 de marzo de 1917. <i>Briefe<\/i><i> an Freunde,<\/i> Z\u00fcrich, 1950) : \u00abEn este momento, el pri\u00admer volumen del Capital de Marx me horroriza, por toda esa ret\u00f3rica rococ\u00f3, tan esmerada, al estilo He\u00adgel\u00bb. Lo que m\u00e1s contaba para ella (m\u00e1s a\u00fan que la misma revoluci\u00f3n) era la realidad en todos sus aspec\u00adtos, fueran maravillas u horrores. Su falta de ortodoxia era inocente, desprovista de esp\u00edritu pol\u00e9mico: ella \u00abre\u00adcomendaba a sus amigos la lectura de Marx por lo osado de su pensamiento, su repulsa a tomar algo por \u00abseguro\u00bb, m\u00e1s que por el valor de sus conclusiones. Sus errores (&#8230;) resultaban evidentes (&#8230;) y esa era la raz\u00f3n por la cual juzgaba in\u00fatil empe\u00f1arse al respecto en una cr\u00edtica detallada\u00bb. Todo esto aparece con claridad en <b>La acumulaci\u00f3n del capital<\/b> y s\u00f3lo Franz Mehring ha tenido la suficiente libertad de esp\u00edritu para definir esta obra como \u00abun resultado realmente magn\u00edfi\u00adco, fascinante, sin igual desde la muerte de Marx\u00bb (pasaje no citado por Nettl; ver Briefe an Freunde, p\u00e1gina 84). <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La tesis central de \u00abesta curiosa obra maestra\u00bb es bastante simple. Como el capitalismo no mostraba nin\u00adg\u00fan signo de debilitamiento \u00abbajo el peso de sus contra\u00addicciones econ\u00f3micas\u00bb, Rosa Luxemburgo se entreg\u00f3 a la b\u00fasqueda de una causa externa capaz de explicar su conservaci\u00f3n y su crecimiento. La descubri\u00f3 en lo que se llam\u00f3 la teor\u00eda del tercer hombre: el proceso de de\u00adsarrollo no era s\u00f3lo la consecuencia de las leyes in\u00adtr\u00ednsecas que rigen la producci\u00f3n capitalista sino tam\u00adbi\u00e9n de la existencia de sectores precapitalistas en el mismo pa\u00eds, sectores de los cuales el capitalismo se apodera, introduci\u00e9ndolos en su esfera de influencia. Una vez que este procedimiento ha sido aplicado al pa\u00eds entero, los capitalistas se ver\u00e1n obligados a procurarse otras regiones, otros territorios precapitalistas para introducirlos en el proceso de acumulaci\u00f3n del capital que as\u00ed se nutre de todo lo que le es exterior. En otra palabras, la \u00abacumulaci\u00f3n capitalista original\u00bb de Marx, no es, como el pecado original, un acontecimiento \u00fanico, un \u00fanico acto de expropiaci\u00f3n cometido por la naciente burgues\u00eda para poner en marcha el proceso de acumulaci\u00f3n que proseguir\u00e1 despu\u00e9s \u00abcon una f\u00e9rrea necesidad\u00bb, de acuerdo con su propia ley y hasta su hundimiento final. Por el contrario, la expropiaci\u00f3n no debe cesar de repetirse para mantener el sistema en movimiento. En consecuencia, el capitalismo no es un sistema cerrado que engendra sus propias contradicciones y que \u00ablleva la revoluci\u00f3n en su seno\u00bb, sino que se alimenta de factores externos, y su aniquilamiento autom\u00e1tico no llegar\u00e1 -si es que llega- sino el d\u00eda en que toda la superficie de la tierra habr\u00e1 sido con\u00adquistada y devorada.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Lenin percibi\u00f3 enseguida que esta descripci\u00f3n, cual\u00adquiera fueran sus m\u00e9ritos o fallas, era esencialmente no marxista. Contradec\u00eda los fundamentos de la dia\u00adl\u00e9ctica marxista y hegeliana, que sostiene que la socie\u00addad burguesa crea sus propias contradicciones y que todo el processus es el efecto de la ley de Hegel sobre el movimiento de la Historia. Lenin consider\u00f3 que desde el punto de vista del materialismo dial\u00e9ctico \u00absu tesis, seg\u00fan la cual dentro de una econom\u00eda cerrada es im\u00adposible un desarrollo considerable de la producci\u00f3n ca\u00adpitalista, lo que la obliga a devorar otras econom\u00edas simplemente para seguir funcionando (&#8230;) es un error fundamental\u00bb. Lo bueno es que este error con respecto a la teor\u00eda marxista m\u00e1s abstracta era al mismo tiempo un an\u00e1lisis inspirado de los acontecimientos como ellos se presentan en la realidad.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El mejor y m\u00e1s original acierto de Nettl desde el punto de vista hist\u00f3rico es el descubrimiento del \u00abgrupo de los iguales\u00bb jud\u00edo-polaco y del afecto profundo que Rosa Luxemburgo guard\u00f3 celosamente durante toda su vida por el partido polaco que de \u00e9l naci\u00f3. A\u00fan cuando nunca se tuvo en cuenta, este grupo signific\u00f3 una fuente importante para el esp\u00edritu revolucionario del siglo\u00a0 XX. Como medio social ya en 1920 hab\u00eda perdido toda trascendencia y en la actualidad ha desaparecido por completo. Su n\u00facleo estaba formado por jud\u00edos asi\u00admilados, pertenecientes a la clase media y a familias cuya cultura era esencialmente alemana (Rosa Luxemburgo recitaba Gotee y M\u00f6ricke de memoria y pose\u00eda una preparaci\u00f3n literaria mucho m\u00e1s completa que cualquiera de sus amigos alemanes) pero cuya formaci\u00f3n pol\u00edtica era rusa; en cuanto a sus criterios mo\u00adrales, tanto en lo que respecta a la vida p\u00fablica como a la privada, eran absolutamente personales. Estos ju\u00add\u00edos, que constitu\u00edan una peque\u00f1\u00edsima minor\u00eda en Euro\u00adpa del Este y un porcentaje a\u00fan menor en el seno de los jud\u00edos asimilados del Oeste, estaban fuera de toda categor\u00eda social, jud\u00eda o no jud\u00eda y en consecuencia desprovistos de todo tipo de prejuicios o convencionalis\u00admos. En su espl\u00e9ndido aislamiento se hab\u00edan impuesto un c\u00f3digo de honor particular que termin\u00f3 por atraer hacia ellos a un cierto n\u00famero de no-jud\u00edos, entre ellos Juli\u00e1n Marchlewski y F\u00e9lix Dzerjinski, quienes des\u00adpu\u00e9s integrar\u00edan las filas del bolchevismo. Fue pre\u00adcisamente en raz\u00f3n de ese pasado excepcional y de la preparaci\u00f3n que all\u00ed hab\u00eda adquirido que Lenin hizo de Dzerjinski el primer jefe de la Cheka. Lo juzg\u00f3 un hombre imposible de corromper: \u00bfacaso no le hab\u00eda su\u00adplicado que lo nombrara director de los servicios de educaci\u00f3n e higiene de la infancia?.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Nettl se\u00f1ala las excelentes relaciones de Rosa Lu\u00adxemburgo con su familia, sus padres, hermanos y so\u00adbrina, refiri\u00e9ndose al hecho de que aun cuando ninguno de ellos mostraron jam\u00e1s el menor entusiasmo por el socialismo o las actividades revolucionarias, hicieron sin embargo todo cuanto les fue posible por ayudarla cuando tuvo que huir de la polic\u00eda o cuando estuvo en la c\u00e1rcel. No es in\u00fatil recordar estos hechos puesto que ellos demuestran lo excepcional del medio que formaban estas familias jud\u00edas, y sin una idea clara al respecto, la existencia de los \u00abgrupos de iguales\u00bb y su particular c\u00f3digo moral ser\u00eda incomprensible. El secreto elemen\u00adto nivelador que hab\u00eda reunido a estas personas quie\u00adnes realmente se trataban de igual a igual\u00a0 -y que trataban de la misma manera poco m\u00e1s o menos a todo el mundo- proven\u00eda de la simple experiencia de un mundo infantil donde el respeto mutuo y la confianza absoluta se consideraban perfectamente naturales, as\u00ed como un profundo sentido humanitario y un desprecio aut\u00e9ntico y casi ingenuo por las distinciones sociales y \u00e9tnicas. Los miembros de este grupo de iguales ten\u00edan en com\u00fan lo que podr\u00eda llamarse una especie de criterio moral, es decir, algo completamente diferente\u00a0 de los \u00abprincipios morales\u00bb. Ellos deb\u00edan la autenticidad de su moral al hecho de haber crecido en un mundo muy unido, y esto les hab\u00eda creado una \u00abconfianza excepcional en ellos mismos\u00bb, tan fuera de lugar en el\u00a0 medio\u00a0 en el cual ingresar\u00edan que fue tomada como manifestaci\u00f3n de arrogancia y vanidad. Fue este medio, y\u00a0 no el partido alem\u00e1n, el verdadero hogar de Rosa Lu\u00adxemburgo, hogar que. hasta cierto punto, pod\u00eda consi\u00adderarse m\u00f3vil, y que no coincid\u00eda con ninguna \u00abpatria\u00bb ya que esencialmente era jud\u00edo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Es en extremo significativo el hecho de que el SDK\u00adPIL, el partido donde este grupo jud\u00edo predominaba, se separ\u00f3 del partido socialista polaco, el FPS, porque este \u00faltimo luchaba a favor de la independencia polaca. (Pilsudski, dictador de Polonia a partir de 1926, fue el resultado m\u00e1s notable y que tuvo el mayor de los \u00e9xitos). No menos significativo es el hecho de que &#8216;juego de esta escisi\u00f3n los miembros del grupo se convirtieron en ardientes defensores de un internacionalismo a menudo doctrinario. y resulta a\u00fan m\u00e1s significativo constatar que la cuesti\u00f3n de las nacionalidades es el \u00fanico punto con respecto al cual se puede acusar a Rosa Luxemburgo de haberse hecho ilusiones y de no haber querido afrontar la realidad. Parece fuera de duda que esto tenga alguna relaci\u00f3n con el hecho de que ella era jud\u00eda, si bien es \u00ablamentablemente absurdo\u00bb inter\u00adpretar su antinacionalismo como \u00abun rasgo esencial\u00admente jud\u00edo\u00bb. Nettl, empe\u00f1\u00e1ndose en no ocultar nada, evita cuidadosamente la consideraci\u00f3n de la \u00abcuesti\u00f3n jud\u00eda\u00bb; dado el bajo nivel en que generalmente se des\u00adarrollan las discusiones sobre este problema, no se pue\u00adde dejar de aprobarlo. Desgraciadamente, su disgusto, perfectamente comprensible, le ha hecho ignorar un cierto n\u00famero de hechos importantes relacionados con este problema, lo cual es de lamentar puesto que por simples y elementales que hubieran sido, hab\u00edan tam\u00adbi\u00e9n escapado a la inteligencia, en otras cosas tan sen\u00adsible y r\u00e1pida de Rosa Luxemburgo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 S\u00f3lo Nietzsche, por lo que yo recuerdo, hizo notar que la posici\u00f3n y las funciones de su pueblo en Europa predestin\u00f3 a los jud\u00edos a convertirse en los \u00abbuenos europeos\u00bb por excelencia. En realidad, los jud\u00edos de la clase media de Par\u00eds y de Londres, de Berl\u00edn y de Viena, de Varsovia y de Mosc\u00fa no eran ni cosmopolitas ni internacionalistas, a\u00fan cuando los intelectuales pertenecientes a estos grupos se hayan definido as\u00ed. Ellos eran europeos, cosa que no puede decirse de ning\u00fan otro grupo, y no se trataba de una cuesti\u00f3n de convicci\u00f3n sino de un hecho objetivo. En otras palabras, si la ilusi\u00f3n de los jud\u00edos asimilados consist\u00eda en co\u00admeter el error de creerse tan alemanes o tan franceses como los otros, la de los intelectuales jud\u00edos era la de creer que ellos no ten\u00edan \u00abpatria\u00bb, mientras que en realidad su patria era Europa, cosa particularmente cierta para la \u00abintelligenzia\u00bb de Europa del Este, que era pol\u00edglota. (Rosa Luxemburgo hablaba con fluidez el polaco, ruso, alem\u00e1n y franc\u00e9s y sab\u00eda muy bien ingl\u00e9s e italiano). Ellos no comprendieron nunca por que la divisa \u00abla patria de la clase obrera es el movimiento socialista\u00bb era tan desastrosamente falso, precisamen\u00adte para la clase obrera. Causa cierta turbaci\u00f3n constatar que la misma Rosa Luxemburgo, con su agudo sentido de la realidad y su rechazo de los esquema, no com\u00adprendi\u00f3 nunca que hab\u00eda algo de falso en la base mis\u00adma de este slogan. Puesto que una patria es, en pri\u00admer lugar, un \u00abpa\u00eds\u00bb, y una organizaci\u00f3n no puede .ja\u00adm\u00e1s ser un pa\u00eds, ni siquiera metaf\u00f3ricamente hablando. Hay algo as\u00ed como una suerte de confirmaci\u00f3n siniestra en la transformaci\u00f3n que deb\u00eda sufrir despu\u00e9s el slogan: \u00abLa patria de la clase obrera es la Rusia sovi\u00e9tica\u00bb -pero por lo menos Rusia es un \u00abpa\u00eds\u00bb- transforma\u00adci\u00f3n que pondr\u00eda t\u00e9rmino,. al internacionalismo ut\u00f3pico de esta generaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se podr\u00edan mencionar algunos hechos m\u00e1s, pero ser\u00eda de todos modos dif\u00edcil afirmar que Rosa Luxem\u00adburgo se equivoc\u00f3 totalmente en lo que respecta al pro\u00adblema nacional. Despu\u00e9s de todo, \u00bfqu\u00e9 es lo que m\u00e1s ha contribuido a la declinaci\u00f3n catastr\u00f3fica de Europa sino el nacionalismo enloquecido que acompa\u00f1a la de\u00adcadencia de los Estados nacionales en el curso de la era imperialista?. Aquellos a quienes Nietzsche hab\u00eda llamado los \u00abbuenos europeos\u00bb -y que no eran, aun entre los jud\u00edos, m\u00e1s que una d\u00e9bil minor\u00eda- fueron tal vez los \u00fanicos en presentir las consecuencias desas\u00adtrosas que producir\u00eda un tal estado de cosas; sin em\u00adbargo fueron incapaces de valorar correctamente la enorme fuerza de los sentimientos nacionalistas en el seno de una sociedad en decadencia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Al mismo tiempo que descubr\u00eda el \u00abgrupo de las igua\u00adles\u00bb polaco, de gran importancia para Rosa Luxemburgo tanto en lo que respecta a su vida privada como a su vida p\u00fablica, Nettl exhum\u00f3 una serie de documentos, hasta entonces inaccesibles, que le permitieron reunir y reconstruir los acontecimientos de su vida, \u00abun trabajo delicado de amor y oficio\u00bb. Es evidente que no sabemos nada de su vida privada porque ella se pro\u00adtegi\u00f3 celosamente de toda publicidad.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No s\u00f3lo es cuesti\u00f3n de fuentes. Es realmente una suerte que estos documentos hayan ido a parar a las manos de Nettl, y \u00e9l tiene el derecho de reubicar en su justo lugar a sus predecesores, quienes fueron menos limitados por la dificultad de conocer los hechos que por su incapacidad de actuar, de pensar y de sentir a nivel del tema que hab\u00edan elegido. La facilidad con la cual Nettl maneja los elementos de esta biograf\u00eda es sorprendente, haciendo uso de ello con una sutileza ex\u00adcepcional. La imagen que bosqueja de esta mujer ex\u00adtraordinaria, con amor, con mucho tacto y delicadeza, es la primera realmente aceptable. Es como si ella hubiera encontrado su \u00faltimo admirador, ya este respecto uno se siente tentado de discutirle al autor algunas afir\u00admaciones.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Nettl est\u00e1 ciertamente equivocado cuando insiste acer\u00adca de la ambici\u00f3n de Rosa Luxemburgo, y sobre la importancia que. ella daba a su carrera. Es necesario creer que el violento desprecio que ella ostentaba por los que quer\u00edan hacer carrera en el partido y llegar a los mejores puestos -aquellos que no cab\u00edan en s\u00ed de alegr\u00eda ante la idea de entrar al Reichstag- \u00bfera s\u00f3lo afectaci\u00f3n? \u00bfCree Nettl que una persona realmen\u00adte ambiciosa hubiera podido mostrar tanta generosidad? (Un d\u00eda, durante un congreso internacional, Jaur\u00e9s pronunci\u00f3 un elocuente discurso, en el cual \u00abridiculiz\u00f3 las equivocadas pasiones de Rosa Luxemburgo, pero su\u00adcedi\u00f3 que no hab\u00eda nadie en ese momento para tradu\u00adcirlo. Rosa se alz\u00f3 y reprodujo exactamente los t\u00e9rmi\u00adnos de esta alocuci\u00f3n, traduci\u00e9ndola del franc\u00e9s a un alem\u00e1n no menos fuerte\u00bb). \u00bfY c\u00f3mo puede Nettl con\u00adciliar esta opini\u00f3n, a menos de acusar a Rosa de desho\u00adnestidad o de ambici\u00f3n, con la siguiente frase, que se encuentra en una de sus cartas a Jogiches: \u00abTengo una terrible nostalgia de felicidad, y estoy dispuesta a lu\u00adchar con la obstinaci\u00f3n de una mula para obtener mi raci\u00f3n cotidiana\u00bb? Lo que \u00e9l toma por ambici\u00f3n es la fuerza natural de su temperamento, capaz, como ella lo dijera mof\u00e1ndose de s\u00ed misma, de \u00abincendiar una pra\u00addera\u00bb; ese temperamento que la empuj\u00f3, casi a pesar suyo, a la vida p\u00fablica y que la dominaba, aun en sus empresas puramente intelectuales. Aun cuando insiste muchas veces sobre el elevado nivel de los criterios mo\u00adrales del \u00abgrupo de los iguales\u00bb, Nettl no parece com\u00adprender, sin embargo, que las ideas como la ambici\u00f3n, el hacer carrera, los puestos, y el \u00e9xito mismo, eran consideradas absolutamente tab\u00fa por quienes pertene\u00adc\u00edan a este grupo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hay otro aspecto de la personalidad de Rosa Luxem\u00adburgo sobre la cual Nettl insiste, pero del cual no pa\u00adrece apreciar todas sus consecuencias: el hecho de que ella fue tan consciente de ser mujer.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Esto s\u00f3lo hubiera sido suficiente para poner l\u00edmites a sus posibles ambiciones, y Nettl no le atribuye m\u00e1s que los que hubiera podido tener cualquier hombre con su capacidad y sus medios. La poca inclinaci\u00f3n que ella mostraba por el movimiento en favor de la emanci\u00adpaci\u00f3n femenina (hacia el cual todas las dem\u00e1s mujeres de su generaci\u00f3n que compart\u00edan sus convicciones pol\u00edticas se sent\u00edan irresistiblemente atra\u00eddas), es significativa: de frente a las reivindicaciones de igual\u00addad de las sufragistas, ella hubiera sentido sin duda la tentaci\u00f3n de gritar: \u00ab\u00a1Viva la \u00abdiferencia!\u00bb. Rosa era una extranjera, no s\u00f3lo porque era jud\u00eda polaca en un pa\u00eds que nunca hab\u00eda amado, y en un partido que ella lleg\u00f3 a despreciar muy pronto, sino, tambi\u00e9n, porque era una mujer. Con todo, se deben perdonar a Nettl sus preconceptos, debidos al hecho de ser hombre; estas ideas no tendr\u00edan casi importancia si no fuera porque le impiden comprender claramente el papel que Leo Jogiches, su marido y su primero (y quiz\u00e1s \u00fanico) amante jug\u00f3 en su vida. La disputa terriblemente seria, provocada por la breve aventura que Jogiches tuvo con otra mujer, las &#8216;peleas interminables complicadas por las reacciones de furor de parte de Rosa, todo esto es muy representativo de esa \u00e9poca y de ese medio, como lo fueron luego los celos de ella y la negativa de \u00e9l a perdonar, que dur\u00f3 muchos a\u00f1os. Esta generaci\u00f3n esta\u00adba a\u00fan profundamente convencida de que el amor s\u00f3lo llega una vez, y el desprecio que mostraba por las ce\u00adremonias oficiales del matrimonio no debe ser tomado como una tendencia especial hacia el amor libre. Nettl muestra claramente que Rosa tuvo amigos y admirado\u00adres, y que le causaba placer, pero esto no significa que haya habido otro hombre en su vida. Dar cr\u00e9dito a las charlataner\u00edas que circularon en el partido con respecto a sus proyectos de matrimonio con \u00abHiinschen\u00bb Diefen\u00adbach -al cual ella siempre se dirigi\u00f3 utilizando el Sie (Usted), y al que nunca pens\u00f3 tratar de igual a igual \u00adme parece una estupidez. Nettl se refiere a la relaci\u00f3n de Leo Jogiches y Rosa Luxemburgo como a \u00abuna de las grandes y tr\u00e1gicas historias de amor del socialis\u00admo\u00bb, definici\u00f3n que ni siquiera vale la pena discutir si se piensa que la tragedia que sella el fin de sus rela\u00adciones no es imputable a \u00ablos celos obcecados y destruc\u00adtivos\u00bb sino a la guerra, a los a\u00f1os de prisi\u00f3n, a la re\u00advoluci\u00f3n perdida y al final cruento.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Leo Jogiches, cuyo nombre Nettl ha salvado del ol\u00advido, fue una figura notable y un ejemplo t\u00edpico de revolucionario profesional. A los ojos de Rosa, era sin duda <i>masculini<\/i><i> generis<\/i>, lo cual para ella era sumamente importante. Esto lo prueba tambi\u00e9n el hecho que, frente a todos los iluminados del partido socialista ale\u00adm\u00e1n, ella prefer\u00eda al conde Gestar (l\u00edder del partido conservador) \u00abporque, seg\u00fan ella dec\u00eda, era un hom\u00adbre\u00bb. No respet\u00f3 sino a contadas personas, y Jogiches encabezaba una lista en la que no podr\u00edan incluirse con seguridad otros nombres, adem\u00e1s de los de Lenin y Franz Mehrlng. Jogiches era verdaderamente un hom\u00adbre de acci\u00f3n, que supo actuar y sufrir; su personali\u00addad incita a compararlo con Lenin, a quien se asemeja en cierta medida, exceptuando su amor por el anoni\u00admato y su inclinaci\u00f3n por manejar los hilos detr\u00e1s de la escena. Adem\u00e1s, su pasi\u00f3n por la conspiraci\u00f3n y el peligro deb\u00eda a\u00f1adir a su personalidad algo as\u00ed como un hechizo er\u00f3tico. En los hechos, fue un Lenin malogrado, \u00abtotalmente\u00bb incapacitado como escritor (ella lo dice en el retrato sutil y no obstante extrema-dadamente tierno que le hizo en una de sus cartas) y mediocre como orador. Ambos ten\u00edan enorme capacidad para la acci\u00f3n y el mando pero no para m\u00e1s, al punto de sentirse im\u00adpotentes e in\u00fatiles cuando se vieron librados a ellos mis\u00admos. Esto es menos evidente en el caso de Lenin pues\u00adto que \u00e9ste nunca se encontr\u00f3 completamente solo, mientras que Jogiches ri\u00f1e muy pronto con el partido ruso despu\u00e9s de una discusi\u00f3n con Plekhanov, quien considera a este joven jud\u00edo, seguro de s\u00ed, reci\u00e9n lle\u00adgado de su Polonia natal, como \u00abuna versi\u00f3n disminuida de Netchaiev\u00bb. Como consecuencia de esta ruptura, Jo\u00adgiches, seg\u00fan Rosa Luxemburgo, \u00abveget\u00f3, completamen\u00adte desarraigado\u00bb; durante varios a\u00f1os, hasta la revolu\u00adci\u00f3n de 1905, que le ofreci\u00f3 sus primeras oportunidades: \u00abDe golpe logr\u00f3 transformarse en una de las cabezas, no s\u00f3lo del movimiento polaco, sino tambi\u00e9n del ruso.\u00bb (El SDKPIL se destac\u00f3 durante la revoluci\u00f3n y se hizo cada vez m\u00e1s importante en los a\u00f1os subsiguientes. Jo\u00adgiches, si bien \u00abnunca escribi\u00f3 una sola l\u00ednea\u00bb, qued\u00f3 como el verdadero esp\u00edritu de sus publicaciones). Su \u00faltima actividad consisti\u00f3 en organizar una oposici\u00f3n clandestina en el seno del ej\u00e9rcito alem\u00e1n, durante la Primera Guerra mundial, \u00abcuando era completamente desconocido en el SPD\u00bb. \u00abSin \u00e9l, no hubiera existido el Spartakusbund\u00bb, el grupo que, al contrario de las otras organizaciones de la izquierda alemana, pas\u00f3 a ser en poco tiempo algo as\u00ed como un \u00abgrupo ideal de iguales\u00bb. (Naturalmente, esto no significa que Jogi\u00adches haya hecho la revoluci\u00f3n alemana; como todas las revoluciones, aqu\u00e9lla no fue la obra de nadie en par\u00adticular. Tambi\u00e9n Espartaco \u00absigui\u00f3, m\u00e1s que suscit\u00f3, los acontecimientos\u00bb, y la concepci\u00f3n oficial seg\u00fan la cual la \u00absublevaci\u00f3n espartaquista\u00bb de enero de 1918 fue conducida o inspirada por sus jefes -Rosa Lu\u00adxemburgo, Jogiches, Liebknecht- es un mito) .<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No sabremos jam\u00e1s qu\u00e9 opini\u00f3n pol\u00edtica ten\u00eda Rosa Luxemburgo respecto de Jogiches; trat\u00e1ndose de una pareja, no es siempre f\u00e1cil determinar las opiniones personales de cada uno. Pero que Jogiches fracasara all\u00ed donde Lenin triunf\u00f3, fue tanto la consecuencia de las circunstancias -\u00e9l era jud\u00edo y polaco- como de su menor envergadura. En cualquier eventualidad, Rosa Luxemburgo hubiera sido la \u00faltima en reproch\u00e1rselo; los miembros del grupo de los iguales jam\u00e1s se juzgaban mutuamente seg\u00fan tales criterios. Sin duda, Jogiches compart\u00eda el juicio de Eugene Levin\u00e9, ruso y jud\u00edo \u00e9l tambi\u00e9n, aunque m\u00e1s joven, quien dec\u00eda: \u00abNosotros so\u00admos muertos a plazo fijo\u00bb. Esta disposici\u00f3n de esp\u00edritu lo diferenciaba de los dem\u00e1s, puesto que ni Lenin ni Trotsky, ni aun Rosa Luxemburgo, parecen haber guar\u00addado semejante pensamiento. Despu\u00e9s de la -muerte de Rosa, Jogiches\u00a0 reh\u00fasa a abandonar Berl\u00edn para su seguridad personal: \u00abAlguien debe quedarse para es\u00adcribir nuestros epitafios\u00bb. habian pasado dos meses del asesinato de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, cuando fue arrestado y ultimado de un balazo en la es\u00adpalda, en un destacamento policial. Se supo el nombre\u00a0 del asesino, \u00abpero nada se hizo para intentar castigar\u00adlo\u00bb; cometi\u00f3 otro crimen similar y luego \u00abprosigui\u00f3 su carrera y obtuvo ascensos en la polic\u00eda prusiana\u00bb. Tal era lo que acostumbraba hacer la Rep\u00fablica de Weimar. <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Al leer y evocar estas viejas historias, no se puede evitar, aunque dolorosamente, de aceptar la diferencia que hab\u00eda entre los miembros del partido socialista ale\u00adm\u00e1n y el grupo de Rosa Luxemburgo. Durante la revo\u00adluci\u00f3n rusa de 1905 ella fue arrestada en Varsovia y sus camaradas se unieron para pagar su cauci\u00f3n (es probable que el dinero haya sido proporcionado por el partido alem\u00e1n) , acompa\u00f1ando el dep\u00f3sito con \u00abuna t\u00e1cita amenaza de represalias: si algo le sucediera a Rosa, ellos tomar\u00edan sus represalias contra personajes oficiales importantes\u00bb. La idea de una \u00abacci\u00f3n\u00bb seme\u00adjante no parti\u00f3 jam\u00e1s de sus amigos alemanes, ni an\u00adtes ni despu\u00e9s de la ola de cr\u00edmenes pol\u00edticos, ni cuando la impunidad de los asesinos se hizo notoria.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En la actuaci\u00f3n de Rosa Luxemburgo hay circunstan\u00adcias m\u00e1s embarazosas para su memoria y seguramente m\u00e1s penosas para ella misma que los \u00aberrores\u00bb que se le atribuyen: nos referimos a algunas circunstancias cruciales en las que lejos de mantenerse al margen del problema en cuesti\u00f3n, se mostr\u00f3 totalmente de acuerdo con los dirigentes del partido socialista alem\u00e1n. Pero termin\u00f3 por reconocer todos estos errores indiscutibles, arrepinti\u00e9ndose amargamente de haberlos cometido. El de menor gravedad es el que se refiere a la cuesti\u00f3n del nacionalismo: Rosa Luxemburgo hab\u00eda llegado a Ale\u00admania en 189&#8217;8, despu\u00e9s de haber obtenido su doctorado en Z\u00fcrich con \u00abuna disertaci\u00f3n de primer orden sobre el desarrollo industrial en Polonia\u00bb (seg\u00fan los t\u00e9rminos empleados por el profesor Julius Wolf, quien, en su autobiograf\u00eda, se refiere con ternura a su \u00abmejor alum\u00adna\u00bb), disertaci\u00f3n que recibi\u00f3 la desusada distinci\u00f3n de \u00abser publicada inmediatamente y puesta en venta\u00bb, y que en la actualidad es utilizada todav\u00eda por los estu\u00addiantes interesados en la historia de Polonia.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Seg\u00fan esta tesis, el desarrollo econ\u00f3mico de Polonia depend\u00eda por completo del mercado ruso, y toda ten\u00adtativa \u00abpara crear un Estado Nacional o ling\u00fc\u00edstico consistir\u00eda en negar el progreso y el desarrollo de los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os\u00bb. Que esta opini\u00f3n haya sido acertada desde el punto de vista econ\u00f3mico, lo prueba suficientemente el atraso cr\u00f3nico de la econom\u00eda pola\u00adca entre las dos guerras. Ella pasa a ser entonces un experto de los problemas polacos en el partido alem\u00e1n, propagandista entre los habitantes d\u00e9 origen polaco las provincias del este de Alemania y concierta, algo inc\u00f3moda, una alianza con los partidarios de la \u00abgermanizaci\u00f3n\u00bb de los polacos, quienes \u00abhabr\u00edan regalado de buen grado a todos los polacos, incluidos los socialistas polacos\u00bb, como le hab\u00eda dicho un secretario del SPD. Es evidente que \u00abla importancia de una aprobaci\u00f3n oficial podr\u00eda enga\u00f1arla.\u00bb <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mucho m\u00e1s grave fue su desacertado acuerdo con el partido en la controversia sobre el revisionismo, donde ella jug\u00f3 un papel principal. Esta furiosa dis\u00adcusi\u00f3n hab\u00eda sido iniciada por Eduardo Bernstein. El revisionismo hist\u00f3rico tom\u00f3 la forma de una prefe\u00adrencia por la reforma contra la revoluci\u00f3n, pero este\u00a0 grito de combate conduce a error por dos razones: porque podr\u00eda hacer creer que el SPD, a principios de\u00a0 siglo, todav\u00eda se preocupaba por realizar la revoluci\u00f3n,\u00a0 lo cual no era cierto; y porque ocultaba la verdad sobre muchas ideas de Bernstein. Su cr\u00edtica a las teo\u00adr\u00edas econ\u00f3micas de Marx estaba en realidad, como \u00e9l afirm\u00f3, \u00abperfectamente de acuerdo con los hechos\u00bb. Bernstein se\u00f1al\u00f3 que, en una sociedad, \u00abel acrecenta\u00admiento considerable de la prosperidad no va acompa\u00ad\u00f1ado por una disminuci\u00f3n del n\u00famero de los grandes capitalistas, sino de un aumento del n\u00famero de capitalistas de todo tipo\u00bb, que \u00abno se hab\u00eda evidenciado una disminuci\u00f3n marcada del n\u00famero de capitalistas, simult\u00e1neamente a un incremento de la miseria en las clases m\u00e1s pobres\u00bb, y que la f\u00f3rmula de Marx \u00abel pro\u00adletariado no tiene patria\u00bb, ya no era v\u00e1lida. El sufragio universal hab\u00eda concedido al proletariado derechos po\u00adl\u00edticos, los sindicatos hab\u00edan conquistado para ellos un lugar en la sociedad y la nueva evoluci\u00f3n del impe\u00adrialismo hac\u00eda que se sintieran interesados por la po\u00adl\u00edtica exterior de su pa\u00eds. Sin ninguna duda, la reac\u00adci\u00f3n del partido socialista alem\u00e1n ante estas verdades fastidiosas, fue inspirada principalmente por un firme rechazo al examen cr\u00edtico de sus bases te\u00f3ricas. Estaba en juego el estatuto mismo del SPD en su calidad de \u00abEstado dentro del Estado\u00bb: el partido, convertido en una enorme burocracia bien organizada, se manten\u00eda al margen de la sociedad y tenia sumo inter\u00e9s en que las cosas no cambiaran. El revisionismo de Bernstein hubiera obligado al partido a reintegrar la sociedad alemana, lo cual fue considerado peligroso, tanto para los intereses del partido, como para los de la revo\u00adluci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El an\u00e1lisis de Nettl sobre la posici\u00f3n del SPD se basa en una interesante teor\u00eda que \u00e9l desarroll\u00f3 en un art\u00edculo titulado \u00abEl partido socialdem\u00f3crata alem\u00e1n, de 1890 a 1914, considerado como modelo pol\u00edtico\u00bb, pu\u00adblicado en el n\u00famero de abril de 1966 de la revista Past and Present: en \u00e9l Nettl describe la \u00abposici\u00f3n de paria\u201d del SPD en la sociedad alemana, y c\u00f3mo su participaci\u00f3n en el gobierno fue un fracaso. Sus miem\u00adbros estimaron que el partido pod\u00eda \u00abproveer, por s\u00ed mismo, una alternativa superior a la del capitalismo corrupto\u00bb. Pero, al determinar \u00abdefenderse contra la sociedad en todos los frentes\u00bb, engendra ese falso sen\u00adtimiento de \u00abcamarader\u00eda\u00bb (como lo muestra Nettl) que los socialistas franceses consideraron con el ma\u00adyor de los desprecios.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De todos modos, cuanto m\u00e1s aumentaba el n\u00famero) de los militantes del partido, m\u00e1s el movimiento radi\u00adcal estaba \u00aborganizado fuera de todo contacto con la realidad\u00bb; le era posible vivir muy confortablemente en ese \u00abEstado dentro del Estado\u00bb, evitando todo con\u00adflicto con la sociedad en general y tom\u00e1ndole gusto a un sentimiento de superioridad moral, que no compor\u00adtaba ninguna consecuencia. No hubo necesidad de pagar el precio de una verdadera alienaci\u00f3n puesto que esta \u00absociedad paria\u00bb no era en realidad m\u00e1s que una imagen reflejada, \u00abuna reproducci\u00f3n en miniatura\u00bb de la so\u00adciedad alemana. Este callej\u00f3n sin salida en el cual se hab\u00eda internado el partido socialista alem\u00e1n, puede ser analizado correctamente seg\u00fan diferentes puntos de vista: el del revisionismo bernsteiniano, seg\u00fan el cual la emancipaci\u00f3n de la clase obrera en la sociedad capitalista era un hecho y por consiguiente urg\u00eda terminar\u00a0 con una revoluci\u00f3n de la cual todo el mundo hablaba\u00a0 pero en la que nadie cre\u00eda; o bien desde el punto de vista de los que no s\u00f3lo se sent\u00edan alienados en la sociedad burguesa, sino que realmente deseaban transformar el mundo.\u00a0 Esta \u00faltima posici\u00f3n era la de los revolucionarios del este, quienes hab\u00edan dirigido los ataques contra Bernstein (Plekhanov, Parvus y Rosa Luxemburgo) y apo\u00adyado a Karl Kautsky, el m\u00e1s destacado de los te\u00f3ricos\u00a0 del partido alem\u00e1n, aunque probablemente \u00e9l se hubiera encontrado m\u00e1s c\u00f3modo con Bernstein que con sus nue\u00advos aliados. La victoria que obtuvieron fue m\u00e1s bien una victoria a lo Pirro: \u00abno hizo m\u00e1s que reforzar la alie\u00adnaci\u00f3n alej\u00e1ndolos de la realidad\u00bb. Puesto que el ver\u00addadero problema no se planteaba sobre el plano eco\u00adn\u00f3mico ni sobre el te\u00f3rico; lo que se cuestionaba era la convicci\u00f3n de Bernstein, disimulada vergonzosamen\u00adte en una nota al pie de p\u00e1gina, seg\u00fan la cual \u00aben su masa, la clase media, inclu\u00ed da la clase media alemana, (era) a\u00fan muy fuerte, no s\u00f3lo desde el punto de vista econ\u00f3mico, sino tambi\u00e9n moralmente\u00bb (subrayado por m\u00ed) . Es por este motivo que Plekhanov lo acusa de \u00abfi\u00adliste\u00edsmo\u00bb, y que Parvus y Rosa Luxemburgo estiman que el combate contra su tesis es de gran importancia para el porvenir del partido. En realidad, Bernstein y Kautsky ten\u00edan en com\u00fan una profunda aversi\u00f3n por la revoluci\u00f3n (la ley de la \u00abf\u00e9rrea necesidad\u00bb era para Kautsky la mejor excusa para no hacer nada). Los hu\u00e9spedes llegados del este eran los \u00fanicos que no s\u00f3lo cre\u00edan en la revoluci\u00f3n como una necesidad te\u00f3rica, si\u00adno que deseaban actuar con el prop\u00f3sito de acelerarla, precisamente porque pensaban que :por razones ,morales y de justicia, la sociedad, tal como se presentaba, se hac\u00eda insoportable. Bernstein y Rosa Luxemburgo, por otra parte, eran honestos (lo que explicar\u00eda la \u00absecreta ternura\u00bb que Bernstein guardaba hacia ella), ambos \u00adanalizaron los hechos tal como los vieron, fueron leales frente a la realidad, y asumieron una actitud de cr\u00edtica con respecto a Marx. Bernstein se dio perfectamente cuenta de eso y en su respuesta a los ataques de Rosa Luxemburgo hizo notar con delicadeza que tambi\u00e9n ella hab\u00eda cuestionado \u00abtodas las profec\u00edas de Marx sobre el porvenir de la evoluci\u00f3n social, en cuanto ellas se fundamentaban en la teor\u00eda de las crisis\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los primeros triunfos de Rosa Luxemburgo en el partido alem\u00e1n se basaron en un doble malentendido. Al cambiar el siglo, el SPD era \u00abla envidia y la admiraci\u00f3n de todos los socialistas del mundo\u00bb. Augusto Bebel, su \u00abgran viejo\u00bb que desde la fundaci\u00f3n del Reich alem\u00e1n por Bismark hasta la Primera Guerra mundial \u00abdo\u00admin\u00f3 su pol\u00edtica y su esp\u00edritu\u00bb, hab\u00eda afirmado repeti\u00addamente: \u00abYo soy y ser\u00e9 siempre el enemigo mortal de la sociedad tal como es\u00bb. Estas palabras, \u00bfno traen a la memoria el esp\u00edritu del grupo polaco \u00abde los igua\u00adles\u00bb? \u00bfSemejante recelo no podr\u00e1 hacer pensar que el poderoso partido alem\u00e1n era en cierto modo un SDKPIL aumentado? Fueron necesarios casi 10 a\u00f1os -hasta el momento de su regreso, despu\u00e9s de haber asistido a la primera revoluci\u00f3n rusa- para que Rosa Luxemburgo percibiera que el secreto de ese recelo era un rechazo obstinado a comprometerse con el mundo y una preocu\u00adpaci\u00f3n exclusiva por el desarrollo organizativo del par\u00adtido. Es a partir de esa experiencia, es decir, despu\u00e9s de 1910, que ella comprende el verdadero sentido del programa, que exig\u00eda una oposici\u00f3n constante hacia la sociedad, hecho que, como acababa de entender, con\u00addenaba a la esterilidad la fuente misma del esp\u00edritu re\u00advolucionario. No quer\u00eda pasar toda su vida en medio de una secta, por m\u00e1s amplia que fuese; su devoci\u00f3n por la revoluci\u00f3n era ante todo una cuesti\u00f3n moral, es de\u00adcir, que permanec\u00eda empe\u00f1ada apasionadamente en la vida pol\u00edtica y en los problemas p\u00fablicos, interes\u00e1ndose con ardor por el destino de la humanidad. Su preocu\u00adpaci\u00f3n por la vida pol\u00edtica europea m\u00e1s all\u00e1 de los in\u00adtereses inmediatos de la clase obrera -y por consiguien\u00adte sobrepasando de lejos el punto de vista de todos los marxistas.- se demostr\u00f3 de la manera m\u00e1s sorprendente cuando no ces\u00f3 de insistir sobre la necesidad un programa republicano\u00bb para los partidos socialistas: ruso y alem\u00e1n. <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Este fue uno de los temas centrales de su famoso Juniusbrochure, que hab\u00eda escrito en la c\u00e1rcel durante la \u00adguerra y que despu\u00e9s sirvi\u00f3 de plataforma a los es\u00adpartaquistas. Lenin, sin saber qui\u00e9n era el autor, de\u00adclar\u00f3 inmediatamente que proclamar \u00abel programa de una rep\u00fablica. &#8230;(significa) en realidad proclamar la revoluci\u00f3n con un programa revolucionario incorrecto\u00bb, Un a\u00f1o despu\u00e9s, sin ning\u00fan \u00abprograma\u00bb, estalla la re\u00advoluci\u00f3n rusa, y su primera medida fue la abolici\u00f3n de la monarqu\u00eda y la instalaci\u00f3n de la rep\u00fablica, circuns\u00adtancias que se reprodujeron en Alemania y en Austria, lo cual, de todos modos, no impidi\u00f3 que sus camaradas rusos, polacos y alemanes se declararan en violento des\u00adacuerdo con ella sobre este punto. En realidad, fue esta discusi\u00f3n sobre la rep\u00fablica m\u00e1s que aqu\u00e9lla sobre el nacionalismo, lo que la alej\u00f3 de los dem\u00e1s de una ma\u00adnera decisiva. All\u00ed se encontr\u00f3 completamente sola, del mismo modo -aunque result\u00f3 menos evidente- que cuando insisti\u00f3 en la necesidad absoluta no s\u00f3lo de la libertad individual sino tambi\u00e9n de las libertades p\u00fablicas, bajo cualquier circunstancia.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El segundo malentendido se relaciona directamente con la discusi\u00f3n sobre el revisionismo. La vacilaci\u00f3n de Kautsky en aceptar los an\u00e1lisis de Bernstein enga\u00f1\u00f3 a Rosa pues ella la tom\u00f3 como un aut\u00e9ntico compromiso con el porvenir de la revoluci\u00f3n. Despu\u00e9s de la revolu\u00adci\u00f3n rusa de 1905, que la hizo regresar con urgencia a Varsovia vali\u00e9ndose de documentos falsos, ya no pod\u00eda hacerse demasiadas ilusiones. Esos pocos meses fueron para ella no s\u00f3lo una experiencia crucial, sino tambi\u00e9n, como sol\u00eda decir, los m\u00e1s felices de su vida. A su regre\u00adso, discuti\u00f3 aquellos sucesos con sus amigos del partido, socialista alem\u00e1n y comprendi\u00f3 muy pronto que la pa\u00adlabra revoluci\u00f3n, puesta en contacto con una situaci\u00f3n realmente revolucionaria, se transforma de inmediato en unas pocas s\u00edlabas desprovistas de todo sentido. Pa\u00adra los socialistas alemanes ese tipo de acontecimientos no podr\u00edan darse sino en regiones b\u00e1rbaras y remotas.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Este fue el primer golpe, del que jam\u00e1s se repuso; el mundo, en 1914, la llev\u00f3 al borde del suicidio. <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Su verdadero contacto con una verdadera revoluci\u00f3n le brind\u00f3 algo m\u00e1s que la desilusi\u00f3n o el arte del desd\u00e9n o\u00a0 la desconfianza. En primer lugar, esta experiencia hizo que elaborara una idea sobre la naturaleza de la acci\u00f3n pol\u00edtica que Nettl considera como su contribuci\u00f3n m\u00e1s trascendente a Ia teor\u00eda pol\u00edtica. Los consejos obreros revolucionarios (m\u00e1s tarde transformados en soviets) le ense\u00f1aron lo ella consider\u00f3 m\u00e1s impor\u00adtante: que \u00abla buena organizaci\u00f3n no\u00a0 precede la\u00a0 acci\u00f3n sino que es su consecuencia\u00bb, que \u00abla organizaci\u00f3n de la lucha revolucionaria puede y debe surgir de la revoluci\u00f3n misma, del mismo modo que no s\u00e9\u00a0 puede aprender a nadar fuera del agua\u00bb, que nadie \u00abhace\u00bb las revoluciones. sino que estallan \u00abespont\u00e1nea\u00admente\u00bb, que la\u00a0 \u00abcompulsi\u00f3n a la lucha\u201d siempre parte \u00abdesde abajo\u00bb, y\u00a0 tambi\u00e9n que una revoluci\u00f3n es grande y fuerte hasta que no la hundan los socialdem\u00f3cratas\u201d<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sin embargo, se le hab\u00edan escapado por completo dos aspectos de este preludio de 1905: de manera sorprendente , la revoluci\u00f3n hab\u00eda estallado en un pa\u00eds no industrializado, atrasado, donde no exist\u00eda ning\u00fan movimiento socialista poderosos que dispusiera del apoyo de las masas: adem\u00e1s hab\u00eda sido la innegable consecuencia de la derrota rusa en la guerra contra el Jap\u00f3n. Estas fueron las dos lecciones que Lenin aprendi\u00f3 de los acontecimientos: no es necesaria entonces una organizaci\u00f3n poderosa, basta un grupo reducido pero \u00edntimamente organizado, con un jefe que sabe donde quiere llegar, para tomar el poder en el momento en que se desploma la autoridad del viejo r\u00e9gimen. Y ya que nadie \u201chace\u201d las revoluciones puestos que son el resultado de circunstancias y acontecimientos que exceden las fuerzas de cualquier, entonces la guerra es bienvenida, y\u00a0 una organizaci\u00f3n revolucionaria importante no presenta m\u00e1s que inconvenientes.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El primer punto ya estaba impl\u00edcito en el desacuerdo de Rosa Luxemburgo con Lenin durante la Primera Guerra mundial. El segundo; suscita sus cr\u00edticas a la t\u00e1ctica empleada por \u00e9l en la revoluci\u00f3n rusa, ya que hasta el fin ella se rehus\u00f3 a ver en la guerra otra cosa que un espantoso desastre, cualquiera fuese el resultado posible. Lo que costaba una guerra en vidas huma\u00adnas -especialmente en vidas proletarias- era en cualquier caso un precio demasiado alto, y honestamente no pod\u00eda considerar a la revoluci\u00f3n como una feliz conse\u00adcuencia de la guerra y la masacre, a las que Lenin, en cambio, no atribuy\u00f3 ninguna importancia, En cuanto al problema de la organizaci\u00f3n, no cre\u00eda en una victoria donde el pueblo no tuviera su parte y su voz, En reali\u00addad concedi\u00f3 tan poco valor a la toma del poder que \u00abte\u00adm\u00eda m\u00e1s una revoluci\u00f3n deformada que un fracaso\u00bb, y esto constituy\u00f3 la mayor diferencia entre ella y los bolcheviques.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfAcaso los hechos no le dieron raz\u00f3n? \u00bfLa historia de Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica no es una buena demostraci\u00f3n de los peligros grav\u00edsimos que representa una revoluci\u00f3n deformada?. El \u00abhundimiento moral\u00bb que ella hab\u00eda pre\u00advisto \u2013a\u00fan sin imaginar los cr\u00edmenes evidentes del sucesor de Lenin-\u00a0 no han hecho m\u00e1s da\u00f1o a la causa de la revoluci\u00f3n. tal como ella lo entendi\u00f3, que \u00abalgunos fracasos pol\u00edticos sufridos durante el combate honesto contra fuerzas superiores\u201d o que alguna ca\u00edda en las redes de la historia?. Le falt\u00f3 raz\u00f3n al decir que Lenin \u201cse equivoc\u00f3 totalmente\u201d en los medios empleados y que la revoluci\u00f3n s\u00f3lo pod\u00eda salvarse mediante la democracia m\u00e1s amplia, ilimitada, con la ense\u00f1anza del civismo y con el respeto de la opini\u00f3n p\u00fablica?. \u00bfY que el terror \u201cdesmoraliza\u201d y se termina por destruirlo todo?.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Rosa Luxemburgo no vivi\u00f3 lo suficiente como para comprobar hasta qu\u00e9 punto estaba en lo cierto ni para asistir al terrible y vertiginoso deterioro moral de los partidos comunistas, primer y directo resultado de la revoluci\u00f3n rusa, en todo el mundo. No m\u00e1s de lo que pudo comprobar Lenin quien, a pesar de sus errores, tuvo m\u00e1s rasgos en com\u00fan con aquel \u00abgrupo de los igua\u00adles\u00bb que todos sus sucesores. Como se demostr\u00f3 cuando, tres a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Rosa Luxemburgo, Paul Levi, sucesor de Jogiches como l\u00edder de los espartaquistas, publica las observaciones que ella hab\u00eda escrito sobre la revoluci\u00f3n rusa, en las que hab\u00eda anotado \u00abs\u00f3lo para usted\u00bb, es decir, sin intenci\u00f3n de publi\u00adcarlas, (Como una iron\u00eda del destino. este panfleto es el m\u00e1s difundido de sus trabajos). \u00abFue un momento de gran embarazo\u00bb tanto para el partido ruso como para el alem\u00e1n. y si los t\u00e9rminos de su respuesta hu\u00adbieran sido violentos- sin guardar la menor modera\u00adci\u00f3n, Lenin habr\u00e1 sido excusado. Sin embargo escribi\u00f3\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201cResponderemos (&#8230;) citando un viejo prover\u00adbio ruso: un \u00e1guila puede a veces volar m\u00e1s bajo que un pollo, pero un pollo no podr\u00e1 nunca remontarse tan alto como un \u00e1guila. Rosa Luxemburgo (&#8230;) a pesar de sus errores, era y es a\u00fan un \u00e1guila\u00bb. Pidi\u00f3 que se publicaran \u00absu biograf\u00eda y una edici\u00f3n completa de sus obras\u00bb, una edici\u00f3n no expurgada que conten\u00addr\u00eda sus \u00aberrores y reprendi\u00f3 a sus camaradas ale\u00admanes por la \u201cincre\u00edble\u201d negligencia cometida al res\u00adpecto. Esto sucedi\u00f3 en 1922. Tres a\u00f1os despu\u00e9s los su\u00adcesores de Lenin decidieron \u00abbolchevizar\u00bb el partido comunista alem\u00e1n y en consecuencia ordenaron \u00abun ataque especial contra todo lo que tuviera algo que ver con Rosa Luxemburgo\u00bb. tarea emprendida con pla\u00adcer por una joven comunista llamada Ruth Fischer, reci\u00e9n llegada de Viena. Ella declar\u00f3 a sus compa\u00f1e\u00adros alemanes que Rosa Luxemburgo y su influencia \u201ceran comparables al microbio de la s\u00edfilis\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De este alba\u00f1al hab\u00eda surgido lo que Rosa Luxembur\u00adgo hubiera llamado una \u00abnueva especie zool\u00f3gica\u00bb. Ya no fue necesario ning\u00fan \u00abagente de la burgues\u00eda\u00bb, nin\u00adg\u00fan \u00abtraidor social\u00bb para destruir a los pocos sobre\u00advivientes del \u00abgrupo de los iguales\u00bb y para sepultar en el olvido las \u00faltimas trazas de su recuerdo. In\u00fatil decir que jam\u00e1s se public\u00f3 una edici\u00f3n completa de las obras de Rosa Luxemburgo, y desde 1920 ninguno de sus trabajos principales fue reimpreso en ning\u00fan idio\u00adma. Despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial aparecie\u00adron en Berl\u00edn Este algunos res\u00famenes con \u00abesmeradas anotaciones se\u00f1alando sus errores\u00bb. La edici\u00f3n de dos vol\u00famenes estaba acompa\u00f1ada por un \u00aban\u00e1lisis com\u00adpleto del m\u00e9todo equivocado de Rosa Luxemburgo\u00bb, escrito por Paul Delssner, an\u00e1lisis que muy pronto cayo; en el olvido porque se hab\u00eda hecho \u00abdemasiado estalinista \u00ab. Esto no era precisamente lo que Lenin hab\u00eda pedido y esos trabajos ya no podr\u00edan servir -como \u00e9l hab\u00eda esperado- a la \u00abeducaci\u00f3n de varias generaciones de comunistas\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Muerto Stalin, las cosas comenzaron a cambiar, aun\u00adque no en la Rep\u00fablica Popular Alemana donde es no\u00adtorio que la revisi\u00f3n de la historia seg\u00fan Stalin, tom\u00f3 la forma de un \u00abculto de Bebel\u00bb. El \u00fanico que protest\u00f3 contra este absurdo fue el anciano Hermann Duncker, \u00faltimo sobreviviente del grupo, que evocaba, dec\u00eda, el recuerdo \u00abdel per\u00edodo m\u00e1s maravilloso de mi vida, los tiempos en que era joven y trabajaba con Rosa Lu\u00adxemburgo, Karl Liebknecht y Franz Mehring\u00bb. Los dos vol\u00famenes de la edici\u00f3n polaca de obras elegidas, publicadas en 1959, se \u00absuperponen en parte con la edici\u00f3n alemana\u00bb; no obstante, los polacos \u00abexhumaron su reputaci\u00f3n casi intacta, de la caja donde estuvo guardada\u00bb desde la muerte de Lenin. Despu\u00e9s de 1956 se asisti\u00f3 en Polonia a una \u00aboleada de publicaciones\u00bb sobre este tema. Es una pena que Nettl no mencione estas publicaciones en su bibliograf\u00eda y no las discuta en su libro. Ser\u00eda grato conservar la esperanza de que, a pesar de tanta demora, alg\u00fan d\u00eda se rinda justicia a Rosa Luxemburgo por lo que fue y por lo que rea\u00adliz\u00f3, y ocupe por fin el lugar que le corresponde en la educaci\u00f3n de los especialistas en ciencias pol\u00edticas de occidente. Nettl dice con raz\u00f3n: \u00abSus pensamientos deben estar presentes en todo lugar donde la historia de las ideas pol\u00edticas se ense\u00f1a con seriedad\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>&#8211;1). P. Nettl: Rosa Luxemburgo. Oxford, 2 vol\u00famenes, 1006 p\u00e1ginas (hay una traducci\u00f3n en castellano editada por Era, M\u00e9xico).<\/p>\n<p>&#8211;2 Esta situaci\u00f3n era muy semejante a la del ej\u00e9rcito franc\u00e9s duran\u00adte el caso Dreyfus, crisis que Rosa Luxemburgo hab\u00eda analizado bri\u00adllantemente en su art\u00edculo \u00abLa crisis social en Francia\u00bb, apareci\u00f3 en Die Neue Zeit (vol. 1, 1901). \u00abLa raz\u00f3n por la que el ej\u00e9rcito se rehusaba a retirarse de la escena era que quer\u00eda mostrar su oposici\u00f3n a loa poderes civiles de la Rep\u00fablica, y al mismo tiempo no quer\u00eda perder la fuerza que le aportaba esta oposici\u00f3n, comprometi\u00e9ndose. a servir a otra forma de gobierno por medio de un golpe de estado, lo cual hubiera sido grave.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Nota introductoria. \u201cA lo largo del\u00a0 pasado a\u00f1o hemos asistido a toda clase de eventos relacionados con el centenario de Hannah Arendt. Se han publicado trabajos biogr\u00e1ficos, se han publicado \u201cdossiers\u201d en los diarios, y se han organizado numerosos debates. Sin embargo,\u00a0 tal como mandan los c\u00e1nones establecidos en la coyuntura cultural dominante, solamente en alg\u00fan caso se ha hecho referencia a sus posicionamientos \u201cconsejistas\u201d (una corriente surgida en el seno de los primeros partidos comunistas \u2013sobre todo en el holand\u00e9s y en el alem\u00e1n- que situaba a los consejos obreros como alternativos a los sindicatos y al parlamentarismo, y entre cuyos representantes se pueden citar el joven Luk\u00e1cs, Karl Korsch, Otto R\u00fchle, Hermann Gorter, etc),\u00a0 y apenas si se ha citado la amistad de Marthe, su madre, con Rosa Luxemburgo, a la que Hannah admir\u00f3 profundamente. Una muestra de esta vinculaci\u00f3n la encontramos en este trabajo \u2013con el que podemos polemizar en alg\u00fan que otro punto como en el del marxismo de Rosa-, que hemos recuperado de El desaf\u00edo de Rosa Luxemburgo, editado en Proceso, Buenos Aires, 1972, junto con trabajos de Bertand D. Wolfe, Gilbert Badia, Le\u00f3n Trotsky, Lenin (el libro est\u00e1 precedido por una cita suya: \u201cRosa Luxemburgo fue y seguir\u00e1 siendo un \u00e1guila\u201d), J.P. Netl, John Knieff, Daniel Bensa\u00efd, Alian Nair, Michael Lowy y Paul M. Sweezy&#8230;El texto de Hannah fue traducido de la reviste Preuves, Par\u00eds, noviembre, 1967. PGA\u201d.\u00a0 <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La biograf\u00eda monumental, al estilo ingl\u00e9s bien docu\u00admentada, cargada de notas y generosamente sembrada de citas- es uno de los g\u00e9neros m\u00e1s admirables de la historiograf\u00eda, y fue un rasgo de genialidad por parte de J. P. Nettl elegir la de Rosa Luxemburgo, cuya vida podr\u00eda. parecer la menos indicada para este tipo de empresa (1). En efecto, se trata de un g\u00e9nero cl\u00e1sico apto para relatar la vida de grandes hombres de estado o de personajes importantes, y Rosa Luxemburgo no tiene nada en com\u00fan con ellos. Aun en su propio medio, el del movimiento socialista europeo, ella ha sido m\u00e1s bien un personaje marginal que conoci\u00f3 contados mo\u00admentos de esplendor o de gloria, y su influencia tanto por sus acciones como por sus escritos, apenas puede compararse con la de sus contempor\u00e1neos, Plekhanov, Trotsky y Lenin, Bebel y Kautsky, Jaur\u00e9s y Millerand. <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Muy joven a\u00fan, Rosa Luxemburgo abandon\u00f3 su Po\u00adlonia natal, para entregarse a una intensa actividad en el partido socialdem\u00f3crata alem\u00e1n; continu\u00f3 desem\u00adpe\u00f1ando un papel decisivo en la historia tan descuidada y mal conocida del socialismo polaco, y durante casi veinte a\u00f1os fue el personaje m\u00e1s discutido e incom\u00adprendido de la izquierda alemana. Cabe preguntarse c\u00f3mo Nettl ha logrado llevar a cabo su prop\u00f3sito tra\u00adt\u00e1ndose de una mujer que, si bien actu\u00f3 con tanto em\u00adpe\u00f1o en el \u00e1mbito de la pol\u00edtica europea de su tiempo. nunca fue reconocida oficialmente. En realidad, el \u00e9xito o el fracaso de una biograf\u00eda al estilo ingl\u00e9s no s\u00f3lo depende de la gloria del personaje elegido, o del inte\u00adr\u00e9s que pudo revestir su existencia; en este g\u00e9nero literario la historia no se toma como el inevitable fondo de determinada vida humana, sino que se trata de lo\u00adgrar que la luz incolora de una \u00e9poca hist\u00f3rica se re\u00adfracte a trav\u00e9s del prisma representado por una fuerte personalidad, de manera que el espectro resultante ofrezca una coherencia perfecta, lograda mediante la uni\u00f3n de una existencia y un mundo. Dicho de otra manera, el \u00e9xito parece ser una condici\u00f3n previa para el buen resultado de una obra de este tipo. y es preci\u00adsamente el \u00e9xito -aun en su propio universo, el de la revoluci\u00f3n- lo que le ha sido negado a Rosa Luxem\u00adburgo durante su vida, en la hora de su muerte, y aun despu\u00e9s. \u00bfSer\u00e1 que el fracaso en que terminaron todos sus esfuerzos, por lo menos en lo que respecta al lugar que se le reconoce oficialmente, est\u00e1, de un modo u otro, ligado al siniestro fracaso de la revoluci\u00f3n en este siglo? \u00bfNo ver\u00edamos la historia con una luz diferente si la observ\u00e1ramos a trav\u00e9s del prisma de su vida y sus obras?<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-599","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-siglo-xx"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/599","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=599"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/599\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=599"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=599"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=599"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}