{"id":604,"date":"2007-01-18T00:00:00","date_gmt":"2007-01-18T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=604"},"modified":"2020-02-28T03:04:07","modified_gmt":"2020-02-28T02:04:07","slug":"destacable-aproximacion-a-la-mecanica-cuantica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=604","title":{"rendered":"Destacable aproximaci\u00f3n a la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica"},"content":{"rendered":"<p>Georges Charpak y Roland Omn\u00e8s, <i>Sed sabios, convert\u00edos en profetas. <\/i>Ed. Anagrama. Barcelona (Espa\u00f1a), 2005 Traducci\u00f3n de Javier Calzada<\/p>\n<p>Es muy probable que el t\u00edtulo de este ensayo produzca temblores (y horrores) en m\u00e1s de un lector. Es posible que si se ojea al azar el volumen y se lee el texto de Jawaharlal Nehru que lo cierra (p. 253), sin tener en cuenta tiempo y contexto -\u00ab\u00bfQuien podr\u00eda permitirse ignorar la ciencia hoy? En cada instante debemos buscar su ayuda&#8230; \u00a1El futuro pertenece a la ciencia y a aquellos que se profesan sus amigos!\u00bb-, pueda verse aqu\u00ed una sospechos\u00edsima declaraci\u00f3n de cientificismo que parece olvidar a estas alturas de la jugada la otra cara, la cara m\u00e1s amarga de la empresa tecnocient\u00edfica; puede uno discrepar de aproximaciones excesivamente r\u00e1pidas, confusas y poco meditadas (Heidegger, pp. 159-161) -o, por contra, acaso generosas en exceso (Nietzsche, 155-159)-; puede se\u00f1alarse que algunos pasos hubiera sido necesario argumentarlos con mayor lujo de detalles (\u00abComo ha mostrado el f\u00edsico Wolfgang Pauli, el mundo de los \u00e1tomos y su mec\u00e1nica cu\u00e1ntica son claramente incompatibles con la teor\u00eda kantiana de las categor\u00edas\u00bb, p. 154), tesis que parecen coincidir con otras declaraciones poco afortunadas: \u00abLas ciencias necesitan de la prueba para demostrar su grado de fiabilidad, mientras que la filosof\u00eda es una monta\u00f1a de papeles\u00bb (Georges Charpak, <i>El Pa\u00eds<\/i>, 16 de abril de 2005), o, en fin, puede parecer impropio de dos inteligencias tan poderosas como las de Charpak (premio Nobel de F\u00edsica en 1993) u Omn\u00e8s (f\u00edsico te\u00f3rico de relieve) que escriban, negro sobre blanco y sin m\u00e1s matices, que fue \u00abas\u00ed como Marx imagin\u00f3 conocer con seguridad los conceptos que describen <i>exactamente<\/i> la sociedad, as\u00ed como ciertas leyes que permitir\u00edan predecir su curso\u00bb (p. 56), aunque puedan ser pertinentes sus cr\u00edticas a afirmaciones de Althusser en su presentaci\u00f3n del libro I de <i>El Capital<\/i>.<\/p>\n<p>No importa, incluso tampoco importa en demas\u00eda la tesis sobre mutaciones -digamos, filos\u00f3fico-hist\u00f3rica- que sostienen los autores de este ensayo: ha habido tres grandes mutaciones en la historia de la humanidad: la primera fue el comienzo de la era neol\u00edtica, hace unos 12.000 a\u00f1os, tras el \u00faltimo per\u00edodo glaciar; la segunda, el surgimiento de la ciencia experimental hace unos 400 a\u00f1os, con la obra de Galileo y Newton, y estamos ahora inmersos en la tercera de ellas. Es igual. Cabe destacar, en cambio, algunas de sus tesis, posiciones y desarrollos. Los siguientes, por ejemplo:<\/p>\n<p>1. Los autores creen que \u00absin haber penetrado realmente en el significado de la ciencia, no es posible entender nada del mundo moderno que vaya m\u00e1s all\u00e1 de una comprensi\u00f3n superficial. Esta es la idea b\u00e1sica del presente libro y su raz\u00f3n de ser\u00bb (p. 9). No hay posible discrepancia sobre este punto, m\u00e1s teniendo cuenta la perspectiva moral que mantienen: el cap\u00edtulo 7\u00ba, que cierra la primera parte del ensayo, finaliza con una cita de Rabelais: \u00abLa ciencia sin conciencia no es m\u00e1s que la ruina del alma\u00bb (p. 139).<\/p>\n<p>2. No es descabellado afirmar, como hacen los autores, que el sentimiento experimentado por quienes se acercan a la comprensi\u00f3n de algunas leyes de la naturaleza es un sentimiento pr\u00f3ximo a lo sagrado, ni tampoco reconocer que la aproximaci\u00f3n a los \u00e1mbitos disputados por la filosof\u00eda y la teolog\u00eda no siempre se encuentran candidatos a la altura de las circunstancias \u00abpara afrontar las perspectivas actuales o los desaf\u00edos presentes\u00bb (p. 11).<\/p>\n<p>3. Charpak y Omn\u00e8s ven con claridad la importancia que el tema de la ciencia y la religi\u00f3n est\u00e1n adquiriendo, y va a adquirir, en muchos debates y en muchas comunidades. Viendo la riqueza del movimiento de las ideas en la Edad Media \u00e1rabe, se preguntan, \u00bfc\u00f3mo entonces se ha secado la fuente de genios como Alhaz\u00e9n (inventor de la c\u00e1mara oscura) y por qu\u00e9, desde entonces y con reconocidas excepciones (el premio Nobel Abdus Salam, fundador del Instituto Internacional de Trieste), el pensamiento cient\u00edfico ha languidecido en el mundo musulm\u00e1n? La respuesta, con la que coinciden, ha sido avanzada por Ahmed Zewail, premio Nobel de Qu\u00edmica en 1999, y titular de la c\u00e1tedra Linus Pauling del California Instituye of Technology: la influencia de tendencias oscurantistas, hostiles por principio a toda investigaci\u00f3n cient\u00edfica y a todo conocimiento de este orden\u00bb (p. 195). En definitiva, el fundamentalismo religioso, de all\u00ed pero tambi\u00e9n de aqu\u00ed, estar\u00eda taponando cualquier perspectiva de mejora no s\u00f3lo en el desarrollo de la ciencia en ciertas \u00e1reas sino en la comprensi\u00f3n ciudadana de resultados asentados.<\/p>\n<p>4. En la tercera parte de su ensayo, los autores dan numerosas ideas a favor de una educaci\u00f3n a la altura de nuestro tiempo, una educaci\u00f3n para la paz que persiga la alfabetizaci\u00f3n cient\u00edfica de todos los ni\u00f1os del planeta, con interesantes y estimulantes descripciones pedag\u00f3gicas (\u00abRetrato de una alumna: Soumia o la \u00abrecuperaci\u00f3n escolar\u00bb\u00bb, pp. 240-242).<\/p>\n<p>5. La critica matizada pero rigurosa que Charpak y Omn\u00e8s trazan a determinadas construcciones filos\u00f3ficas ilustra, e ilustra mucho. Por ejemplo, al uso ideol\u00f3gico que hace Richard Dawkins de su idea did\u00e1ctica sobre el gen ego\u00edsta (pp. 131-132) o a las tesis de Michael Ruse sobre la libertad humana como ilusi\u00f3n y a la consideraci\u00f3n del pensamiento como simple juego de mecanismos (pp. 132-137), con una muy notable aclaraci\u00f3n de nociones usadas alegremente en contextos muy diversos, y no siempre con intenciones ingenuas, como linealidad o no linealidad: una ecuaci\u00f3n es lineal cuando la suma de dos de sus soluciones tambi\u00e9n es una soluci\u00f3n; un mecanismo es lineal cuando al sumarse sus datos iniciales podemos predecir su resultado final sumando los respectivos resultados (el flujo de la sangre en los capilares es lineal, pero no lo son la mayor\u00eda de los fen\u00f3menos biol\u00f3gicos).<\/p>\n<p>Pero, desde mi punto de vista, lo esencial de este ensayo de estos dos grandes f\u00edsicos no es todo lo anterior, sin ning\u00fan menosprecio a sus posiciones, sino la deslumbrante aproximaci\u00f3n (pp. 77-130), una buena forma de empezar la lectura del ensayo, sin formalismo matem\u00e1tico alguno, ampar\u00e1ndose en figuras geom\u00e9tricas elementales y con nociones b\u00e1sicas sobre composici\u00f3n de vectores, que realizan a la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica, una de las teor\u00edas m\u00e1s complejas de la f\u00edsica contempor\u00e1nea y con mayor n\u00famero de implicaciones filos\u00f3ficas extra\u00eddas, no siempre documentadas y con base en la compresi\u00f3n real de los resultados cient\u00edficos aceptados. No me resisto a reproducir un paso de sus conclusiones: \u00ab\u00a1Cu\u00e1ntas cosas no se han dicho y escrito a prop\u00f3sito de un supuesto conflicto y de una incompatibilidad fundamental entre las leyes cu\u00e1nticas y el sentido com\u00fan! Algunos trabajos de l\u00f3gica suficientemente desarrollados han permitido reconciliarlos, pero una vez m\u00e1s es la decoherencia la que ha trabado los \u00faltimos nudos. Sin entrar en temibles meandros, basta sin duda mencionar que, despu\u00e9s de la transmutaci\u00f3n de las leyes mediante la decoherencia, no s\u00f3lo se convierte en cl\u00e1sico cuando puede decirse acerca del mundo sensible, sino que su correspondiente l\u00f3gica se aproxima al sentido com\u00fan\u00bb (p. 129).<\/p>\n<p>Salvador L\u00f3pez Arnal<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Georges Charpak y Roland Omn\u00e8s, Sed sabios, convert\u00edos en profetas<\/p>\n<p>\u00a0Ed. Anagrama. Barcelona (Espa\u00f1a), 2005 Traducci\u00f3n de Javier Calzada <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Es muy probable que el t\u00edtulo de este ensayo produzca temblores (y horrores) en m\u00e1s de un lector. Es posible que si se ojea al azar el volumen y se lee el texto de Jawaharlal Nehru que lo cierra (p. 253), sin tener en cuenta tiempo y contexto -&quot;\u00bfQuien podr\u00eda permitirse ignorar la ciencia hoy? En cada instante debemos buscar su ayuda&#8230; \u00a1El futuro pertenece a la ciencia y a aquellos que se profesan sus amigos!&quot;-, pueda verse aqu\u00ed una sospechos\u00edsima declaraci\u00f3n de cientificismo que parece olvidar a estas alturas de la jugada la otra cara, la cara m\u00e1s amarga de la empresa tecnocient\u00edfica; puede uno discrepar de aproximaciones excesivamente r\u00e1pidas, confusas y poco meditadas (Heidegger, pp. 159-161) -o, por contra, acaso generosas en exceso (Nietzsche, 155-159)-; puede se\u00f1alarse que algunos pasos hubiera sido necesario argumentarlos con mayor lujo de detalles (&quot;Como ha mostrado el f\u00edsico Wolfgang Pauli, el mundo de los \u00e1tomos y su mec\u00e1nica cu\u00e1ntica son claramente incompatibles con la teor\u00eda kantiana de las categor\u00edas&quot;, p. 154), tesis que parecen coincidir con otras declaraciones poco afortunadas: &quot;Las ciencias necesitan de la prueba para demostrar su grado de fiabilidad, mientras que la filosof\u00eda es una monta\u00f1a de papeles&quot; (Georges Charpak, El Pa\u00eds, 16 de abril de 2005), o, en fin, puede parecer impropio de dos inteligencias tan poderosas como las de Charpak (premio Nobel de F\u00edsica en 1993) u Omn\u00e8s (f\u00edsico te\u00f3rico de relieve) que escriban, negro sobre blanco y sin m\u00e1s matices, que fue &quot;as\u00ed como Marx imagin\u00f3 conocer con seguridad los conceptos que describen exactamente la sociedad, as\u00ed como ciertas leyes que permitir\u00edan predecir su curso&quot; (p. 56), aunque puedan ser pertinentes sus cr\u00edticas a afirmaciones de Althusser en su presentaci\u00f3n del libro I de El Capital.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No importa, incluso tampoco importa en demas\u00eda la tesis sobre mutaciones -digamos, filos\u00f3fico-hist\u00f3rica- que sostienen los autores de este ensayo: ha habido tres grandes mutaciones en la historia de la humanidad: la primera fue el comienzo de la era neol\u00edtica, hace unos 12.000 a\u00f1os, tras el \u00faltimo per\u00edodo glaciar; la segunda, el surgimiento de la ciencia experimental hace unos 400 a\u00f1os, con la obra de Galileo y Newton, y estamos ahora inmersos en la tercera de ellas. 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