{"id":605,"date":"2007-01-18T00:00:00","date_gmt":"2007-01-18T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=605"},"modified":"2020-02-28T03:04:49","modified_gmt":"2020-02-28T02:04:49","slug":"anotaciones-de-manuel-sacristan-a-la-critica-y-el-desarrollo-del-conocimiento-y-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=605","title":{"rendered":"Anotaciones de Manuel Sacrist\u00e1n a La cr\u00edtica y el desarrollo del conocimiento (y II)"},"content":{"rendered":"<p>Las actas del Congreso Internacional de Filosof\u00eda de la Ciencia celebrado en Londres en 1965 fueron editadas, tal como se indic\u00f3 en la anterior entrega, por Imre Lakatos y Alan Musgrave en Cambridge University Press en 1970. Fue la segunda edici\u00f3n de 1972 la que sirvi\u00f3 de base a Francisco Hern\u00e1n para su versi\u00f3n castellana, publicada en 1975 en \u201cTeor\u00eda y realidad\u201d de Grijalbo.<\/p>\n<p>Esta es la segunda parte de las anotaciones no fechadas de Sacrist\u00e1n sobre las actas de este congreso, notas que pueden consultarse en una de las carpetas de res\u00famenes de ensayos de filosof\u00eda de la ciencia depositadas en Reserva de la Universidad de Barcelona.<\/p>\n<p>He incorporado en la \u201cNota final\u201d unos materiales anexos: sus anotaciones a uno de los cap\u00edtulos de las <i>Exploraciones metacient\u00edficas<\/i> de Ulises Moulines, y sus notas a <i>La estructura de la teor\u00edas cient\u00edficas<\/i> deFrederick Suppe y a <i>Racionalidad y acci\u00f3n humana<\/i> de Jes\u00fas Moster\u00edn, as\u00ed como una breve aproximaci\u00f3n al creciente inter\u00e9s del Sacrist\u00e1n tard\u00edo por temas de pol\u00edtica de la ciencia -inter\u00e9s que no le hizo aparcar temas m\u00e1s estrictamente epistemol\u00f3gicos-, as\u00ed como algunas de sus definiciones de nociones b\u00e1sicas de filosof\u00eda de la ciencia extra\u00eddas de sus clases de Metodolog\u00eda de las ciencias sociales.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p><u>VI. Margaret Masterman, \u201cLa naturaleza de los paradigmas\u201d (pp. 159-201).<\/u><\/p>\n<p>1. \u201cConsiderado desde el punto de vista sociol\u00f3gico (como opuesto al filos\u00f3fico) un paradigma es un conjunto de h\u00e1bitos cient\u00edficos\u201d (p. 169).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La autora entiende por sociedad la de los cient\u00edficos, e ignora la vertiente especulativa o conceptual de la conducta.<\/p>\n<p>2. \u201cEst\u00e1 claro que el sentido primario de \u2018paradigma\u2019 ha sido un sentido filos\u00f3fico; y que el paradigma ha existido antes que la teor\u00eda. Una vez que se ha establecido esto, al hombre que dice \u201c\u00bfQu\u00e9 es en realidad este paradigma, este ente?\u201d se le puede responder dici\u00e9ndole que vaya y mire lo que est\u00e1 ocurriendo en un campo cient\u00edfico nuevo. Porque en una ciencia nueva no s\u00f3lo es casi seguro que falta la teor\u00eda formal, sino que tambi\u00e9n se requiere una en\u00e9rgica actividad cient\u00edfica destinada a elegir correctamente el momento en que merezca la pena tomarse el trabajo de construir esa teor\u00eda. La alternativa es \u201ccontinuar como ahora\u201d, esto es, con alg\u00fan artificio o t\u00e9cnica en embri\u00f3n, o representaci\u00f3n, y <i>la convicci\u00f3n de que es aplicable en este campo<\/i>. El artificio y la convicci\u00f3n conjuntamente son quienes constituyen el paradigma [MSL: \u00e9sta es la principal convicci\u00f3n de la autora]. La metaf\u00edsica expl\u00edcita (lo que el cient\u00edfico mismo llama \u201cla filosof\u00eda\u201d o \u201cla charla vac\u00eda\u201d), una mayor innovaci\u00f3n matematizadora, unos procedimientos experimentales m\u00e1s desarrollados -cosas todas que, tomadas conjuntamente, se convertir\u00e1n en \u201cla realizaci\u00f3n cient\u00edfica\u201d concreta\u201d- llegan casi siempre mucho despu\u00e9s del artificio pr\u00e1ctico inicial que funciona lo suficientemente bien como para que se le elija para incluir en \u00e9l una convicci\u00f3n potencial, es decir, despu\u00e9s de hechos los primeros ensayos para contrastar el paradigma \u201c (p. 174).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Debajo de este pensamiento, muy fiel a Kuhn, est\u00e1 la simp\u00e1tica creencia en un contacto directo de la inteligencia con la pr\u00e1ctica y con la naturaleza. Pero ocurre que, sin mediaci\u00f3n \u201cte\u00f3rica\u201d acertada, en un vagu\u00edsimo sentido de \u201cacertada\u201d, eso da, por ejemplo, la religi\u00f3n azteca: se tiene el artefacto (t\u00e9cnicas agr\u00edcolas) y se desarrolla la convicci\u00f3n de que hay que alimentar el sol.<\/p>\n<p>3. \u201cDe modo que el verdadero problema, para hacer una filosof\u00eda de la nueva ciencia, es describir filos\u00f3ficamente el artificio o ingenio original sobre el cual est\u00e1 basado el paradigma sociol\u00f3gico (esto es, el conjunto de h\u00e1bitos).<\/p>\n<p>Teniendo presente todo esto, se muestran con una luz nueva los sentidos primero y tercero de \u2018paradigma\u2019 de Kuhn. Como hemos visto, si preguntamos qu\u00e9 <i>e<\/i>s un paradigma de Kuhn, la costumbre kuhniana de dar una definici\u00f3n m\u00faltiple plantea un problema. Pero si preguntamos qu\u00e9 <i>hace<\/i> un paradigma, est\u00e1 claro inmediatamente que (suponiendo siempre la existencia de ciencia normal) es el sentido de \u201cparadigma\u201d como construcci\u00f3n, y no el sentido metaf\u00edsico o metaparadigma, el que es fundamental. <i>Porque s\u00f3lo con un artefacto se puede resolver rompecabezas <\/i>\u201d (p. 175)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Superioridad de un punto de vista marxista sobre el kuhniano, que no se pregunta por la vertiente nocional (ideol\u00f3gica). Y superioridad tambi\u00e9n del aristotelismo escol\u00e1stico, que sab\u00eda que <i>operari sequitur esse <\/i>[el obrar sigue al ser]. Siguen a eso formulaciones de lo m\u00e1s operacionalistas. De todos modos, culminan en una llegada al problema:<\/p>\n<p>\u201c\u00bfC\u00f3mo puede un paradigma-construcci\u00f3n llegar a ser una \u201cmanera de ver\u201d? \u201d (p. 178).<\/p>\n<p>4. \u201c\u00bfEs que no vemos en las ciencias nuevas, especialmente en aquellas en las que las computadoras pueden utilizarse en gran escala para dar la falsa impresi\u00f3n de genuina eficiencia cient\u00edfica, c\u00f3mo empieza a rodearnos como en una pesadilla una prematura \u201cciencia normal\u201d (a la que los cr\u00edticos irritados llaman tambi\u00e9n \u201csimulacro de ciencia\u201d y \u201cpseudociencia\u201d)? Pero no por el hecho de que la nueva ciencia pueda ser extremadamente mala deja de ser mala <i>ciencia <\/i>(y no mala filosof\u00eda, mala pintura o cualquier otra mala cosa que ustedes quieran)\u201d (pp. 181-182).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es en defensa del criterio de demarcaci\u00f3n \u201cresoluci\u00f3n de rompecabezas\u201d.<\/p>\n<p>5. \u201cUn paradigma tiene que ser una \u201crepresentaci\u00f3n\u201d concreta utilizada anal\u00f3gicamente; porque tiene que ser \u201cun modo de ver\u201d (p. 182).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con esta tesis rebasa el operacionalismo ciego que antes le he criticado.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p><u>VII. Imre Lakatos, \u201cLa falsaci\u00f3n y la metodolog\u00eda de los programas de investigaci\u00f3n cient\u00edfica\u201d (pp. 203-343).<\/u><\/p>\n<p>1. La ciencia: \u00bfraz\u00f3n o religi\u00f3n? Sobre todo, la tesis de que hay dos Poppers, de los que Kuhn s\u00f3lo ver\u00eda uno, el falsacionista ingenuo (pp. 204-206).<\/p>\n<p>2. El falsacionismo dogm\u00e1tico es reacci\u00f3n a la inviabilidad del justificacionismo y el probabilismo.<\/p>\n<p>3. Para la cr\u00edtica del falsacionismo dogm\u00e1tico analiza ese supuesto [\u201cla ciencia se desarrolla mediante el repetido derrocamiento de teor\u00edas con ayuda de los puros hechos\u201d] en dos supuestos menores, el del \u201ctratamiento naturalista\u201d psicol\u00f3gico del m\u00e9todo cient\u00edfico y el de la \u201cdoctrina de la demostraci\u00f3n observacional\u201d (p. 210). Va a refutar los dos, claro:<\/p>\n<p>\u201cni hay ni puede haber sensaciones que no est\u00e9n impregnadas de expectativas y por lo tanto <i>no existe ninguna demarcaci\u00f3n natural (esto es, psicol\u00f3gica) entre enunciados de observaci\u00f3n y enunciados te\u00f3ricos<\/i>\u201d (p. 212).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>4. Como cr\u00edtica del convencionalismo primero a la Poincar\u00e9 distingue \u201cdos escuelas rivales de <i>convencionalismo revolucionario<\/i>: el simplicismo de Duhem y el falsacionismo metodol\u00f3gico de Popper\u201d (p. 218).<\/p>\n<p>5. \u201cLlamar \u201cobservacionales\u201d a estos enunciados no es m\u00e1s que una manera de decir que, en el contexto de su problema, esto es, en la contrastaci\u00f3n de nuestra teor\u00eda gravitatoria, el falsacionismo metodol\u00f3gico emplea la radio-\u00f3ptica de manera no-cr\u00edtica, como \u201cconocimiento de fondo\u201d. <i>La necesidad de decisiones que establezcan una demarcaci\u00f3n entre la teor\u00eda sometida a contrastaci\u00f3n y el conocimiento de fondo no problem\u00e1tico es un rasgo caracter\u00edstico de esta rama del falsacionismo metodol\u00f3gico<\/i> (&#8230;Por otra parte, llamar \u201dobservacionales\u201d a los informes que da el ojo humano s\u00f3lo indica que \u201cconfiamos\u201d en alguna vaga teor\u00eda fisiol\u00f3gica de la visi\u00f3n humana)\u201d (pp. 220-221).<\/p>\n<p>\u2018Vaga\u2019 es una restricci\u00f3n ret\u00f3rica salvadora. Alude a, e ignora a la vez, los contenidos no-te\u00f3ricos de consciencia (biol\u00f3gicos, Russell) y la pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>6. \u201cVerdaderamente no es dif\u00edcil ver al menos dos caracter\u00edsticas esenciales comunes al falsacionismo dogm\u00e1tico y a nuestro falsacionismo metodol\u00f3gico que son claramente disonantes con la historia real de la ciencia: 1) que <i>una contrastaci\u00f3n es -o hay que hacer que sea- un enfrentamiento entre dos contendientes, entre la teor\u00eda y la experimentaci\u00f3n, de modo que en la confrontaci\u00f3n final s\u00f3lo estos dos se enfrenten uno al otro; y (2) que el \u00fanico resultado interesante de esa confrontaci\u00f3n es la falsaci\u00f3n (concluyente): ]Los \u00fanicos verdaderos] descubrimientos son las refutaciones de hip\u00f3tesis cient\u00edficas<\/i>\u201d [Agassi]. Sin embargo, la historia de la ciencia sugiere que (1\u2019) las contrastaciones son -al menos- un triple enfrentamiento entre teor\u00edas rivales y experimentaci\u00f3n y (2\u2019) algunos de los experimentos mas interesantes resultan, a primera vista, de la confirmaci\u00f3n m\u00e1s que de la falsaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero si -como parece ser el caso- la historia de la ciencia no parece dar claro apoyo a nuestra teor\u00eda de la racionalidad cient\u00edfica, tenemos dos alternativas. Una de ellas es abandonar los esfuerzos por dar una explicaci\u00f3n racional del \u00e9xito de la ciencia. El m\u00e9todo cient\u00edfico (o \u201cl\u00f3gica del descubrimiento\u201d), concebido como disciplina de la evaluaci\u00f3n racional de las teor\u00edas cient\u00edficas -y de los criterios de <i>progreso<\/i>&#8211; desaparece. Podemos todav\u00eda, desde luego, tratar de explicar cambios de \u201cparadigmas\u201d en t\u00e9rminos de psicolog\u00eda social. Ese es el camino que ha seguido Polany y Kuhn. La otra alternativa es tratar al menos de <i>reducir<\/i> el elemento convencional en el falsacionismo (posiblemente no podamos eliminarlo) y sustituir las versiones <i>ingenuas<\/i> del falsacionismo metodol\u00f3gico -caracterizadas por las tesis (1) y (2) de m\u00e1s arriba- por una versi\u00f3n <i>sofisticada<\/i> que dar\u00eda una nueva fundamentaci\u00f3n racional a la falsaci\u00f3n y pondr\u00eda a salvo la metodolog\u00eda y la idea de <i>progreso<\/i> cient\u00edfico. Este es el camino seguido por Popper y el que yo me propongo seguir\u201d (p. 228).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Propiamente hab\u00eda descrito el falsacionismo metodol\u00f3gico a base de una versi\u00f3n decisionista (por aceptabilidad) de los dos criterios en cuesti\u00f3n (la l\u00ednea de demarcaci\u00f3n de lo emp\u00edrico y la verdad de lo observacional) (p. 219).<\/p>\n<p>7. \u201cEl criterio econ\u00f3mico tradicional para que una teor\u00eda fuese satisfactoria era el estar de acuerdo con los hechos observados. Nuestro criterio emp\u00edrico para una serie de teor\u00edas es el que produzca nuevos hechos. <i>La idea de desarrollo y el concepto de car\u00e1cter emp\u00edrico est\u00e1n fundidos en uno solo<\/i>\u201d (p. 231).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La versi\u00f3n tiene bastante coincidencia con el inmanentismo de Quine.<\/p>\n<p>8. \u201c&#8230;si la falsaci\u00f3n depende de la emergencia de teor\u00edas mejores, de la invenci\u00f3n de teor\u00edas que anticipan nuevos hechos, entonces la falsaci\u00f3n no es simplemente una relaci\u00f3n entre una teor\u00eda y la base emp\u00edrica, sino una relaci\u00f3n m\u00faltiple entre teor\u00edas en competencia, la \u201cbase emp\u00edrica\u201d original y el desarrollo emp\u00edrico resultante de esa competencia. Puede as\u00ed decirse que la falsaci\u00f3n tiene \u201c<i>car\u00e1cter hist\u00f3rico<\/i>\u201d (p. 232).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dudo de que hubiera llegado a eso sin Kuhn.<\/p>\n<p>9. \u201cEn verdad, si la heur\u00edstica positiva est\u00e1 expresada con claridad, las dificultades del programa son m\u00e1s matem\u00e1ticas que emp\u00edricas\u201d (p. 249).<\/p>\n<p>La hegemon\u00eda de la f\u00edsica sigue en pie.<\/p>\n<p>10. \u201cDe modo que la metodolog\u00eda de los programas de investigaci\u00f3n cient\u00edfica explica el porqu\u00e9 de la <i>autonom\u00eda relativa de la ciencia te\u00f3rica<\/i>, un hecho hist\u00f3rico cuya racionalidad no puede ser explicada por los primeros falsacionistas. Cu\u00e1les son los problemas que eligen racionalmente los cient\u00edficos que trabajan en programas potentes de investigaci\u00f3n es algo que est\u00e1 determinado por la heur\u00edstica positiva del programa m\u00e1s que por las psicol\u00f3gicamente molestas (o las tecnol\u00f3gicamente exigentes) anomal\u00edas. Las anomal\u00edas se anotan, pero se las deja a un lado con la esperanza de que, a su debido tiempo, se convertir\u00e1n en corroboraciones del programa. S\u00f3lo tienen que concentrar su atenci\u00f3n en las anomal\u00edas aquellos cient\u00edficos que est\u00e1n metidos en ejercicios de ensayo-error o que trabajan en una fase degenerativa de una rama de investigaci\u00f3n en el que a la heur\u00edstica positiva empieza a faltarle gas\u201d (p. 250).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La verdad es que esto \u00faltimo me suena mucho a racionalizaci\u00f3n. En cualquier caso, es bastante ambiguo entre el ser y el deber-ser.<\/p>\n<p>11. \u201cUna de las cosas m\u00e1s importantes que se aprende estudiando los programas de investigaci\u00f3n es que hay relativamente pocos experimentos que sean realmente importantes. La gu\u00eda heur\u00edstica que el f\u00edsico te\u00f3rico recibe de las contrastaciones y \u201crefutaciones\u201d es por lo com\u00fan tan trivial que la contrastaci\u00f3n en gran escala -o incluso enredar demasiado con los datos ya disponibles- puede muy bien constituir una p\u00e9rdida de tiempo. En muchos casos no necesitamos ninguna refutaci\u00f3n que nos haga saber que la teor\u00eda est\u00e9 en urgente necesidad de ser sustituida: la heur\u00edstica positiva del programa nos hace avanzar de todos modos. As\u00ed mismo, es un peligrosa crueldad metodol\u00f3gica dar una inflexible \u201cinterpretaci\u00f3n refutable\u201d a una versi\u00f3n poco madura de un programa, Las primeras versiones pueden incluso \u201caplicarse\u201d solamente a casos \u201cideales\u201d inexistentes; puede llevar decenas de a\u00f1os de trabajo te\u00f3rico el llegar a los primeros hechos nuevos y todav\u00eda m\u00e1s tiempo el llegar a versiones <i>interesadamente contrastables<\/i> de los programas de investigaci\u00f3n, en la etapa en que las refutaciones ya no son previsibles a la luz del propio programa\u201d (p. 263).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Todo esto est\u00e1 muy bien, pero revela el peso hegem\u00f3nico del prototipo f\u00edsico-te\u00f3rico.<\/p>\n<p>12. \u201cNunca se debe permitir que un programa de investigaci\u00f3n se convierta en una <i>Weltanschauung<\/i> o en una especie de <i>rigor cient\u00edfico<\/i>, que se erija a si mismo como \u00e1rbitro entre la demostraci\u00f3n y la no-demostraci\u00f3n. Por desgracia es \u00e9sta la postura por la que Kuhn tiene a<i> <\/i>abogar: en verdad, lo que el llama \u201cciencia normal! No es m\u00e1s que un programa de investigaci\u00f3n que ha logrado <i>e<\/i>l monopolio. Pero es un hecho que los programas de investigaci\u00f3n s\u00f3lo raramente han logrado un monopolio completo y a\u00fan as\u00ed s\u00f3lo durante per\u00edodos de tiempo relativamente cortos, a pesar de los esfuerzos de algunos cartesianos, newtonianos y bohrianos. <i>La historia de la ciencia ha sido y deber\u00eda ser una historia de programas de investigaci\u00f3n (o \u201cparadigmas\u201d, si se prefiere) en competencia: pero no ha sido y no debe convertirse en una sucesi\u00f3n de per\u00edodos de ciencia normal: cuando antes comience la competencia, mejor para el progreso<\/i>. El \u201cpluralismo te\u00f3rico\u201d es mejor que el \u201cmonismo te\u00f3rico\u201d; sobre este punto Popper y Feyerabend est\u00e1n en lo cierto y Kuhn est\u00e1 equivocado\u201d (p. 267).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como cr\u00edtica de Kuhn me parece injusta: yo creo que es Lakatos el que usa el deber-ser, no Kuhn. Pero s\u00ed muestra que lo bueno de Kuhn es lo que toma de un campo m\u00e1s ampliamente cultural: lo que s\u00ed es monopolio es (hoy) el paradigma <i>science<\/i> (en ingl\u00e9s). El error de Kuhn es quedarse en el interior de \u201cla\u201d ciencia.<\/p>\n<p>13. \u201cEn un libro conocido de filosof\u00eda de la ciencia [MSL: Nagel] leemos que (1) \u201cla ley (o el principio) de la conservaci\u00f3n de la energ\u00eda fue seriamente desafiado por los experimentos sobre la desintegraci\u00f3n de los rayos beta cuyos resultados no pod\u00edan negarse\u201d; que (2) \u201cno obstante, la ley no fue abandonada y se admiti\u00f3 la existencia de un nuevo ente (llamado \u201cneutrino\u201d) para hacer que la ley estuviera en concordancia con los datos experimentales\u201d y que (3) \u201cla justificaci\u00f3n para admitir la existencia del neutrino es que el rechazo de la ley de conservaci\u00f3n privar\u00eda a una gran parte de nuestro conocimiento f\u00edsico de su coherencia sistem\u00e1tica\u201d. Pero cada uno de estos tres puntos es err\u00f3neo: (1) porque ninguna ley puede ser seriamente desafiada solamente por los experimentos; (2) porque las nuevas hip\u00f3tesis <i>cient\u00edficas <\/i>no se admiten simplemente para poner parches a los agujeros en que la teor\u00eda y los datos no recuerdan, sino para predecir nuevos hechos, y (3) porque en aquel momento parec\u00eda que solo el rechazo de la ley de conservaci\u00f3n asegurar\u00eda la \u201ccoherencia sistem\u00e1tica\u201d de nuestro conocimiento f\u00edsico\u201d (p. 284).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Parece casi de mala fe negar que el experimento de esa clase [la ley de la conservaci\u00f3n de la energ\u00eda y los experimentos sobre la desintegraci\u00f3n de los rayos beta] no motiva la aparici\u00f3n de nuevas hip\u00f3tesis.<\/p>\n<p>14. pp. 286-288, desde \u201cEspero haber mostrado que <i>todas estas teor\u00edas de la racionalidad instant\u00e1nea -y del aprendizaje instant\u00e1neo- fallan<\/i>. Los casos estudiados en esta secci\u00f3n muestran que la racionalidad trabaja mucho m\u00e1s lentamente de lo que la gente tiene tendencia a creer, y que a\u00fan as\u00ed, puede equivocarse&#8230;.\u201d hasta \u201c(&#8230;) Kuhn ha descrito la actitud dogm\u00e1tica de a ciencia \u2013lo que explica sus per\u00edodos de estabilidad- como una caracter\u00edstica de primera importancia de la \u201cciencia normal\u201d. Pero Kuhn trata la continuidad en la ciencia, en un marco general conceptual socio-psicol\u00f3gico, mientras que el m\u00edo es normativo. Yo veo la continuidad en la ciencia a trav\u00e9s de unas \u201cgafas popperianas\u201d. Donde Kuhn ve \u201cparadigmas\u201d yo veo tambi\u00e9n \u201cprogramas de investigaci\u00f3n racionales\u201d.<\/p>\n<p>Este texto es importante porque es un cuadro de conjunto de la posici\u00f3n de Lakatos. Yo estoy con Feyerabend en que, en definitiva, Lakatos viene a decir: las cosas son como dice Kuhn, pero no destruyamos nuestro hermoso juguete, reformulemos las reglas del juego nuestro.<\/p>\n<p>El criterio de \u201cprograma de investigaci\u00f3n\u201d tomado a palo seco (sin otro modo de definir los rigores cient\u00edficos, que ser\u00eda lo espec\u00edfico) es demasiado comprehensivo: tambi\u00e9n hay programas de investigaci\u00f3n de artistas&#8230; y hasta de marxistas.<\/p>\n<p>La afirmaci\u00f3n de que el marxismo no ha predicho nada desde 1917 [Lakatos: \u00bfQu\u00e9 hecho nuevo ha predicho el marxismo desde, pongamos, 1917?] no me convence: 1917 no fue predicho como predice una teor\u00eda cient\u00edfica. La teor\u00eda cient\u00edfica predice acontecimientos puntuales y repetibles. 1917 ocurri\u00f3 una sola vez. Por otra parte, si 1917 fue predicho, entonces tambi\u00e9n la revoluci\u00f3n china y la cubana, puesto que la imprecisi\u00f3n era la misma. El marxismo no es una ciencia, no es una teor\u00eda cient\u00edfica. No predice nada en el mismo sentido.<\/p>\n<p>15. La tesis de que en opini\u00f3n de Kuhn la \u201crevoluci\u00f3n cient\u00edfica es irracional, es cosa de la psicolog\u00eda de masas\u201d (p. 289) muestra la estrechez del concepto de raz\u00f3n de Lakatos&#8230; y de Kuhn.<\/p>\n<p>16. \u201cKuhn menospreci\u00f3 el falsacionismo sofisticado de Popper y el programa de investigaci\u00f3n que Popper inici\u00f3. Popper reemplaz\u00f3 el problema central de la racionalidad cl\u00e1sica, <i>el viejo problema de los fundamentos<\/i>, por <i>el nuevo problema del desarrollo cr\u00edtico-falible<\/i>, y comenz\u00f3 a elaborar standars objetivos de este desarrollo. En el presente trabajo yo he intentado llevar a este programa un paso m\u00e1s adelante, y pienso que este peque\u00f1o avance es suficiente para escapar a las cr\u00edticas de Kuhn\u201d (p. 290).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Este comentario a Popper s\u00ed que es importante. Pero el peque\u00f1o avance de Lakatos es casi decisionismo. A rengl\u00f3n seguido:<\/p>\n<p>\u201cLa reconstrucci\u00f3n del progreso cient\u00edfico como proliferaci\u00f3n de programas de investigaci\u00f3n rivales y cambios de problem\u00e1tica progresivos y generativos da una imagen de la empresa cient\u00edfica que es diferente en muchos aspectos de la imagen que da su reconstrucci\u00f3n como una sucesi\u00f3n de teor\u00edas arriesgadas junto con sus dram\u00e1ticos derrocamientos\u201d.<\/p>\n<p>Clara descripci\u00f3n del Popper cl\u00e1sico.<\/p>\n<p>\u201cSus aspectos principales han sido desarrollados a partir de las ideas de Popper y, en particular, a partir de su prohibici\u00f3n de estratagemas \u201cconvencionalistas\u201d , es decir, de estratagemas que disminuyen el contenido. La principal diferencia con la versi\u00f3n originaria de Popper es, a mi juicio, que en la concepci\u00f3n que no yo he expuesto la cr\u00edtica no destruye \u2013y no debe destruir- tan r\u00e1pidamente como Popper imaginaba. <i>La cr\u00edtica destructiva, puramente negativa, como la \u201crefutaci\u00f3n\u201d o la demostraci\u00f3n de una inconsistencia, no elimina un programa. La cr\u00edtica de un programa es un proceso largo y a menudo frustrante y hay que tratar a los programas incipientes sin severidad<\/i>. Se puede, desde luego, evidenciar la degeneraci\u00f3n de un programa de investigaci\u00f3n, pero es s\u00f3lo la cr\u00edtica constructiva la que, con la ayuda de los programas de investigaci\u00f3n rivales, puede tener verdadero \u00e9xito; y los resultados espectaculares s\u00f3lo se hacen visibles retrospectivamente y mediante una reconstrucci\u00f3n racional\u201d (pp. 290-291).<\/p>\n<p>La estrechez del concepto de racionalidad de Lakatos se aprecia al considerar que es esquema vale exactamente igual para la cr\u00edtica de l\u00edneas pol\u00edticas. Es, pues, injustificado, reservarlo para la actividad normada de los f\u00edsicos.<\/p>\n<p>17. Ap\u00e9ndice: Popper, el falsacionismo y la \u201ctesis de Duhem-Quine\u201d. Buena exhibici\u00f3n de la estrechez de su concepci\u00f3n de raz\u00f3n.<\/p>\n<p><u>Notas.<\/u><\/p>\n<p>1. \u201cEl n\u00facleo real de un programa no surge ya completamente armado como Atenea de la cabeza de Zeus, sino que se desarrolla lentamente, mediante un largo proceso preliminar de ensayo y error\u201d (p. 312).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pues \u00bfno era el \u201cpedestre\u201d ensayo-y-error lo propio de a ciencia m\u00e1s baja, menos productiva?<\/p>\n<p>2. \u201cDe hecho, el programa de Popper abarca m\u00e1s que la ciencia. Los conceptos de cambios \u201cprogresivos\u201d y cambios \u201cdegenerativos\u201d de problemas, la idea de la proliferaci\u00f3n de teor\u00edas, pueden ser generalizadas a cualquier tipo de discusi\u00f3n racional y sirven as\u00ed como herramientas para una teor\u00eda general de la cr\u00edtica. Cfr. mis 1971, 1972a, 1973. (Mi [1963-1964] puede considerarse como la historia de un programa de investigaci\u00f3n progresivo no-emp\u00edrico; mi [1968a] contiene la historia del programa degenerativo no-emp\u00edrico de la l\u00f3gica inductiva)\u201d (pp. 327-328).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aqu\u00ed rebasa la estrechez.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p><u>VIII. Paul Feyerabend, \u201cConsuelos para el especialista\u201d (pp. 345-389).<\/u><\/p>\n<p>1. \u201cSiempre que leo a Kuhn me veo turbado por la siguiente pregunta. \u00bfSe nos presentan aqu\u00ed unas <i>prescripciones metodol\u00f3gicas<\/i> que dicen al cient\u00edfico c\u00f3mo debe proceder, o se nos da una <i>descripci\u00f3n<\/i>, vac\u00eda de todo elemento valorativo, de aquellas actividades que generalmente se llaman \u201ccient\u00edficas\u201d? Los escritos de Kuhn me parecen a m\u00ed que no dan una franca respuesta. Son <i>ambiguos<\/i> en el sentido de que son compatibles con (y prestan apoyo a) ambas interpretaciones\u201d (p. 347).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A m\u00ed no me parecen eso, sino que todos los popperianos y ex-popperianos tienen una noci\u00f3n tan normativa del asunto que ven norma por todas partes.<\/p>\n<p>2. \u201cLa defensa de Kuhn es aceptable <i>siempre que<\/i> las revoluciones sean deseables y siempre que la manera particular que la ciencia normal tenga de desembocar en revoluciones sea tambi\u00e9n deseable\u201d (p. 352).<\/p>\n<p>Primera dificultad: Kuhn no admite, en realidad, progreso (por la tesis de la inconmensurabilidad).<\/p>\n<p>Segunda dificultad: Lo que Kuhn llama estructura fina.<\/p>\n<p>Enumera sus principios: principio de tenacidad (p. 353), principio de proliferaci\u00f3n (p. 354). Tercera dificultad.<\/p>\n<p>3. \u201cLa idea de que las teor\u00edas carecen de fallos durante d\u00e9cada o a\u00fan siglos. Hasta que se presenta una gran refutaci\u00f3n y las pone fuera de combate, esta idea, dice Kuhn, no es m\u00e1s que un mito. Ahora bien, si esto es cierto, entonces \u00bfpor qu\u00e9 no empezar <i>inmediatamente<\/i> con la proliferaci\u00f3n sin permitir <i>jam\u00e1s<\/i> que nazca una ciencia puramente normal? \u00bfSer\u00eda demasiado esperar que los cient\u00edficos pensaran del mismo modo, y que los per\u00edodos normales, si es que alguna vez existieron, no puedan haber durado mucho tiempo y no puedan tampoco haber haberse extendido sobre amplios campos? Una ojeada a un ejemplo, el siglo pasado, muestra que esto parece ser precisamente lo que ocurre.<\/p>\n<p>En el segundo tercio del siglo exist\u00edan al menos tres paradigmas diferentes y mutuamente incompatibles\u201d [el punto de vista de la mec\u00e1nica, el de la teor\u00eda del calor fenomenol\u00f3gica y el de la electrodin\u00e1mica] (p. 357).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Creo que hay mezcla del punto de vista normativo con el descriptivo.<\/p>\n<p>Parece tomar \u2018paradigma\u2019 m\u00e1s ampliamente que Lakatos.<\/p>\n<p>4. \u201c\u00bfQu\u00e9 valores elegiremos para poner a prueba las ciencias de hoy?<\/p>\n<p>A m\u00ed me parece que la felicidad y el completo desarrollo del ser humano individual sigue siendo el valor m\u00e1s alto posible. Este valor no excluye los valores que surgen de las formas de vida institucionalizadas (verdad, valent\u00eda, altruismo, etc.), antes bien los alienta, <i>pero s\u00f3lo<\/i> en la medida en que puedan contribuir al progreso de alg\u00fan individuo. Lo que se excluye es la utilizaci\u00f3n de los valores institucionalizados para condenar, o quiz\u00e1s incluso eliminar, a aquellos que prefieren organizar sus vidas de diferente forma. Lo que se excluye es el intento de \u201ceducar\u201d a los ni\u00f1os de modo que les haga perder sus m\u00faltiples talentos y les haga estar limitados a un estrecho campo de pensamiento, de acci\u00f3n y de emoci\u00f3n. Al adoptar este valor b\u00e1sico lo que queremos es una <i>metodolog\u00eda<\/i> y un conjunto de instituciones que hagan posible que nuestras capacidades se vean lo menos mermadas que sea posible y que nos obliguen a desviarnos de nuestras inclinaciones naturales lo menos posible tambi\u00e9n\u201d (pp. 359-360).<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s acr\u00edtico de eso es el concepto de naturaleza. Pero me coincide mucho.<\/p>\n<p>5. Luego afirma que su metodolog\u00eda de los principios de tenacidad y proliferaci\u00f3n satisface ese objetivo o valor:<\/p>\n<p>\u201dLa proliferaci\u00f3n significa que no hay necesidad de suprimir ni siquiera los productos m\u00e1s extravagantes del cerebro humano. <i>Todo el mundo puede seguir sus propias inclinaciones<\/i> y la ciencia, concebida como una empresa cr\u00edtica, sacar\u00e1 provecho de tal actividad. La tenacidad significa que nos vemos animados no s\u00f3lo a seguir nuestras propias inclinaciones, sino a desarrollarlas, a llevarlas, con ayuda de la cr\u00edtica (lo cual implica la comparaci\u00f3n con las alternativas existentes), a un nivel m\u00e1s alto de articulaci\u00f3n <i>y a defenderlas por tanto con un nivel de conciencia m\u00e1s alto<\/i>. La interconexi\u00f3n de proliferaci\u00f3n y tenacidad lleva tambi\u00e9n a la prosecuci\u00f3n, a un nuevo nivel, de la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica de las especies y puede incluso aumentar la tendencia a mutaciones biol\u00f3gicas \u00fatiles. Puede que sea el \u00fanico medio posible para impedir el estancamiento de nuestra especie. Creo que \u00e9ste es el \u00faltimo y m\u00e1s importante argumento contra la ciencia \u201cmadura\u201d tal como la describe Kuhn. Tal empresa no s\u00f3lo est\u00e1 mal concebida y es inexistente, sino que su defensa es incompatible con una perspectiva humanitaria\u201d (p. 360).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Salvo que el pesimismo est\u00e9 justificado. Y \u00bfpor qu\u00e9 no ha de ser un goce lo de los rompecabezas? Adm\u00edtalo usted como parte de la proliferaci\u00f3n por lo menos.<\/p>\n<p>6. \u201cHablar\u00e9 por lo tanto de la <i>componente<\/i> normal y la <i>componente<\/i> filos\u00f3fica de la ciencia, y no del <i>per\u00edodo<\/i> normal y <i>per\u00edodo <\/i>de revoluci\u00f3n\u201c (p. 363).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Curiosa implicaci\u00f3n evolucionista en pol\u00edtica. \u00bfC\u00f3mo no se da cuenta?<\/p>\n<p>7. \u201c&#8230;los standards que Lakatos quiere defender o son <i>vanos<\/i> -no se sabe cuando aplicarlos- o son <i>criticables<\/i> sobre bases muy similares a las que antes condujeron a ellos\u201d (p. 366).<\/p>\n<p>Es cr\u00edtica buen\u00edsima.<\/p>\n<p>8. \u201cPero -y llegamos ahora al punto decisivo- \u00bfc\u00f3mo puede hacerse la transici\u00f3n de determinados standards a otros standards? M\u00e1s espec\u00edficamente, \u00bfqu\u00e9 les ocurre a nuestros standards (nos referimos a standards ahora, y no a teor\u00edas) durante un per\u00edodo de revoluci\u00f3n) \u00bfSe les cambia de un modo popperiano mediante una discusi\u00f3n cr\u00edtica de alternativas, o hay procesos que desaf\u00edan a un an\u00e1lisis racional? Esta es una de las cuestiones presentadas por Kuhn. Veamos qu\u00e9 respuesta podemos darle.<\/p>\n<p>(4) El mismo Popper ha se\u00f1alado que los standards no siempre se adoptan bas\u00e1ndose en argumentos\u201d (p. 367).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como antes Lakatos, concepto estrecho de racionalidad. La piensan s\u00f3lo autoconscientemente, y l\u00f3gico-formalmente. Por eso a Lakatos le parece irracional el pragmatismo, y a Popper la limitaci\u00f3n infantil. Cuando, desde el punto de vista de la racionalidad biol\u00f3gica, no pueden ser m\u00e1s racionales.<\/p>\n<p>9. \u201cAhora bien, esta preferencia a las contestaciones y a la critica que se supone que garantizan la racionalidad de la ciencia y, quiz\u00e1, de toda nuestra vida, o bien es relativa a los <i>procedimientos claramente definidos<\/i> sin los cuales no puede decirse que haya tenido lugar una cr\u00edtica o una contrastaci\u00f3n, o bien es puramente <i>abstracta<\/i> de modo que se nos deja la tarea de llenarla ahora con \u00e9ste y luego con aquel contenido concreto. El primer caso acabamos justamente de discutirlo [MSL: con resultado negativo]. En el segundo caso no tenemos m\u00e1s que un ornamento verbal, al igual que result\u00f3 ser un ornamento verbal la defensa que hizo Lakatos de sus propios \u201cstandars objetivos\u201d (pp. 368-369).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esto \u00faltimo me afecta.<\/p>\n<p>10. \u201cPara empezar, me parece que una empresa cuyo car\u00e1cter humano est\u00e1 a la vista de todos es preferible a una que se muestre \u201cobjetiva\u201d e impermeable a las acciones y los deseos humanos. Despu\u00e9s de todo, la ciencias, incluidos todos los severos standards que parecen imponernos son creaci\u00f3n nuestra. Es bueno tener siempre presente este hecho. Es bueno tener siempre presente el hecho de que tal como la conocemos hoy la ciencia no es ineludible y que podemos construir un mundo en el que no desempe\u00f1e ning\u00fan papel (me atrevo a sugerir que ese mundo ser\u00eda m\u00e1s agradable que el mundo en el que hoy vivimos)\u201d (p. 379).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Olvida: a) que cualquiera sabe, y b) que la ciencia ha aguantado todo cambio social.<\/p>\n<p>11. \u201dPopper ha afirmado repetidamente, tanto en sus conferencias como en sus escritos, que mientras que en las ciencias hay progreso en las artes no lo hay. Basa su afirmaci\u00f3n en la creencia de que el contenido de las teor\u00edas sucesivas puede ser comparado y de que puede juzgarse acerca de su verosimilitud. La refutaci\u00f3n de esta creencia elimina una importante diferencia (y quiz\u00e1 la <i>\u00fanica<\/i> importante diferencia) entre la ciencia y las artes y hace que sea posible hablar de estilos y preferencias en la primera y de progreso en las segundas\u201d (p. 387).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n esto tiene que ver con la cerraz\u00f3n dentro el mundo de los cient\u00edficos y los fil\u00f3sofos. Para el ciudadano cuyo bisabuelo muri\u00f3 de tifus a los cuarenta a\u00f1os, el progreso cient\u00edfico es una cosa muy clara, que no depende de reglas de contrastaci\u00f3n ni dem\u00e1s monsergas parecidas.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p><u>IX. Thomas S. Kuhn, \u201cConsideraci\u00f3n en torno a mis cr\u00edticos\u201d (pp. 391-454).<\/u><\/p>\n<p>1. \u201cTodos nosotros, al contrario que los miembros de lo que hasta hace poco ha sido la corriente principal en filosof\u00eda de la ciencia, hacemos investigaci\u00f3n hist\u00f3rica y al desarrollar nuestros puntos de vista nos basamos tanto en ella como en lo que hacen los cient\u00edficos contempor\u00e1neos\u201d (p. 393).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La alusi\u00f3n hostil es a los neopositivistas. Y sigue:<\/p>\n<p>\u201cEn estos puntos de vista, adem\u00e1s, lo descriptivo y lo normativo est\u00e1n inextricablemente mezclados (&#8230;) Probablemente Feyerabend est\u00e1 en lo cierto cuando dice que hay en mi obra repetidas pretensiones normativas\u201d (p. 394)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esto es concluyente, y obliga a rectificar la lectura de Kuhn que yo hab\u00eda hecho hace unos a\u00f1os.<\/p>\n<p>2. \u201c\u00c9l [Popper] y sus seguidores comparten con los fil\u00f3sofos de la ciencia m\u00e1s tradicionales la suposici\u00f3n de que el problema de la elecci\u00f3n de teor\u00edas puede resolverse empleando t\u00e9cnicas que sean sem\u00e1nticamente neutrales. Las consecuencias observacionales de ambas teor\u00edas se enuncian primeramente en un vocabulario b\u00e1sico com\u00fan (no necesariamente completo o permanente). Alguna medida de comparaci\u00f3n de su verdad \/ falsedad proporciona despu\u00e9s la base para elegir entre ellas. Para Sir Karl y su escuela, no menos que para Carnap y Reichenbach, los c\u00e1nones de racionalidad se derivan as\u00ed exclusivamente de los de la sintaxis l\u00f3gica y ling\u00fc\u00edstica. Paul Feyerabend es la excepci\u00f3n que confirma la regla. Al negar la existencia de un vocabulario adecuado para los informes de observaci\u00f3n neutrales, saca inmediatamente la conclusi\u00f3n de la intr\u00ednseca irracionalidad de la elecci\u00f3n de teor\u00edas.<\/p>\n<p>Esa conclusi\u00f3n es pickwickiana. No se puede poner la etiqueta de \u201cirracional\u201d a ning\u00fan proceso esencial del desarrollo cient\u00edfico sin violentar grandemente ese t\u00e9rmino. Por lo tanto, es una suerte que la conclusi\u00f3n sea innecesaria. Se puede negar, como Feyerabend y yo lo hacemos, la existencia de un lenguaje de observaci\u00f3n totalmente com\u00fan a dos teor\u00edas y confiar en que sigue habiendo buenas razones para elegir entre ambas\u201d (pp. 395-396).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Kuhn es el \u00fanico que puede escapar del inmanentismo de la ciencia.<\/p>\n<p>3. \u201cSi tengo una teor\u00eda de c\u00f3mo y por qu\u00e9 trabaja la ciencia, esto debe tener necesariamente implicaciones sobre el modo en que los cient\u00edficos deber\u00edan actuar para que su empresa fuese floreciente\u201d (p. 399).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sospecho que esa afirmaci\u00f3n, por debajo de su aparente evidencia, se apoya en cierta ambig\u00fcedad de \u201ctrabajar\u201d, \u201cfuncionar\u201d.<\/p>\n<p>4. \u201c\u00bfHay algo en este argumento que indique que le pueden ser aplicadas con propiedad frases como decisi\u00f3n mediante la \u201cpsicolog\u00eda de las masas\u201d? Yo creo que no. Por el contrario, una de las caracter\u00edsticas de una masa es el rechazo de valores que su miembros ordinariamente comparten. Si eso lo hiciesen los cient\u00edficos, el resultado ser\u00eda el fin de su ciencia; el caso Lysenko puede ser un buen ejemplo. Mi argumento, sin embargo, va todav\u00eda m\u00e1s lejos, porque subraya que, al contrario que en la mayor\u00eda de las disciplinas, la responsabilidad de aplicar los valores cient\u00edficos compartidos debe dejarse al grupo de especialistas. Ni siquiera puede extenderse a todos los cient\u00edficos, mucho menos a otros, a los hombres instruidos, mucho menos a la masa. Si el grupo de especialistas se comporta como la masa, entonces la ciencia no tiene salvaci\u00f3n\u201d (p. 431).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La falta de un horizonte suficientemente amplio hace que una observaci\u00f3n modesta y exacta (que un grupo de especialistas no debe comportarse como el p\u00fablico de un campo de f\u00fatbol) se convierte en negaci\u00f3n de la influencia social global, de la cultura, en los grupos de especialistas. Con eso pierde Kuhn su m\u00e9rito espec\u00edfico, el no quedarse dentro del mundo de los cient\u00edficos, como sus cr\u00edticos y colegas.<\/p>\n<p>5. \u201cSuponer que poseemos criterios de racionalidad que son independientes antes de nuestra comprensi\u00f3n de lo esencial del proceso cient\u00edfico es abrir la puerta a las mayores arbitrariedades\u201d (p. 432).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es una teorizaci\u00f3n del criterio de Quine. Pero le falta el reconocimiento de que lo \u201cesencial del proceso cient\u00edfico\u201d es lo mismo que lo esencial del conocimiento com\u00fan.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p><u>X. Imre Lakatos, \u201cLa historia de la ciencia y sus reconstrucciones racionales\u201d (pp. 455-509).<\/u><\/p>\n<p>1. \u201cLa demarcaci\u00f3n fundamental entre normativo-interno y emp\u00edrico-externo es distinta para cada metodolog\u00eda. Las teor\u00edas historiogr\u00e1ficas internas y externas determinan, conjuntamente, en muy gran medida la elecci\u00f3n de problemas por parte del historiador. Pero algunos de los problemas m\u00e1s cruciales de la historia externa solo pueden ser formulados en t\u00e9rminos de la metodolog\u00eda que uno tenga; de modo que, as\u00ed definidas, la historia interna es fundamental, y la historia externa es s\u00f3lo secundaria. En verdad, en vista de la autonom\u00eda de la historia interna (pero no de la historia externa) la historia externa es irrelevante para el entendimiento de la ciencia\u201c (p. 456).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esta tesis auxiliar (y confusionaria) se basa en una definici\u00f3n bastante arbitraria de historia interna y externa. La primera es en realidad la reconstrucci\u00f3n racional, no la historia interna de la ciencia real (emp\u00edrica).<\/p>\n<p>2. \u201cEntonces [MSL: en el siglo XVII o incluso en el siglo XVIII] se esperaba que la metodolog\u00eda dotase a los cient\u00edficos de un conjunto de reglas utilizables mec\u00e1nicamente para resolver problemas. Esta esperanza ha sido abandonada. Las modernas metodolog\u00edas o \u201cl\u00f3gicas del descubrimiento\u201d consisten meramente en un conjunto de reglas (posiblemente ni siquiera estrechamente enlazadas, menos aun mec\u00e1nicas) para la <i>evaluaci\u00f3n<\/i> de teor\u00edas articuladas y puestas ya a punto\u201d (pp. 456-457).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La metodolog\u00eda eval\u00faa, no impetra.<\/p>\n<p>3.\u201c(Es importante aclarar la <i>relaci\u00f3n existente entre convencionalismo e instrumentalismo<\/i>. El convencionalismo descansa en el reconocimiento de que posiciones falsas pueden tener consecuencias verdaderas, por lo tanto, las teor\u00edas falsas pueden tener gran poder predictivo (\u2026). Fue la teor\u00eda del contenido de verdad, la verosimilitud y la corroboraci\u00f3n de Popper lo que sent\u00f3 (\u2026) las bases de una versi\u00f3n filos\u00f3ficamente perfecta del convencionalismo [contra la filosof\u00eda pragmatista]. Por otra parte, algunos convencionalistas carec\u00edan de la educaci\u00f3n l\u00f3gica suficiente para darse cuenta de que algunos enunciados pueden ser verdaderos aun no estando demostrados, y otros falsos aun teniendo consecuencias verdaderas, y que tambi\u00e9n hay algunos que son falsos, pero de manera aproximada verdaderos. Estos convencionalistas optaron por el \u201cinstrumentalismo\u201d; consideraron que las teor\u00edas no eran ni ciertas ni falsas, sin meros \u201cinstrumentos\u201d de predicci\u00f3n. El convencionalismo, tal como aqu\u00ed se ha definido, es una posici\u00f3n filos\u00f3ficamente razonable; el instrumentalismo es una versi\u00f3n de \u00e9l basada en una mera confusi\u00f3n filos\u00f3fica causada por una elemental falta de competencia l\u00f3gica\u201c (pp. 460-461).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Este juicio ser\u00eda verdadero s\u00f3lo si no hubiera otra justificaci\u00f3n del instrumentalismo (claro que no como teor\u00eda de la verdad, no como teor\u00eda l\u00f3gica). Pero la hay, a saber, la conveniencia de no profesar una gnoseolog\u00eda especular (\u201creflejo\u201d).<\/p>\n<p>3. Un resumen claro de su posici\u00f3n:<\/p>\n<p>\u201cLa unidad b\u00e1sica de evaluaci\u00f3n no debe ser una teor\u00eda aislada o una conjunci\u00f3n de teor\u00edas aisladas, sino un \u201c<i>programa de investigaci\u00f3n<\/i>\u201d con un \u201c<i>n\u00facleo<\/i>\u201d aceptado por convenio (y por ello \u201cirrefutable\u201d por decisi\u00f3n provisional) y convenio (y por ello \u201cirrefutable\u201d por decisi\u00f3n provisional) y con una \u201c<i>heur\u00edstica positiva<\/i>\u201d que define problemas, traza las l\u00edneas generales de la construcci\u00f3n de un cintur\u00f3n protector de hip\u00f3tesis auxiliares, prev\u00e9 anomal\u00edas y las convierte victoriosamente en ejemplos, todo ello seg\u00fan un plan preconcebido. El cient\u00edfico hace una relaci\u00f3n de las anomal\u00edas, pero en tanto que su programa de investigaci\u00f3n mantiene su propio empuje, puede tranquilamente dejarlas a un lado. <i>Es la heur\u00edstica positiva de su programa, y no de las anomal\u00edas, lo que fundamentalmente dicta la elecci\u00f3n de sus problemas<\/i>. S\u00f3lo cuando la fuerza impulsora de la heur\u00edstica positiva se debilita es cuando se presta m\u00e1s atenci\u00f3n a las anomal\u00edas. De este modo la metodolog\u00eda de los programas de investigaci\u00f3n puede explicar <i>el alto grado de autonom\u00eda de la ciencia te\u00f3rica<\/i>; las desligadas cadenas de conjeturas y refutaciones del falsacionista no pueden. Lo que para Popper, Agassi, y Watkins es influencia metaf\u00edsica <i>externa<\/i>, se convierte aqu\u00ed en el n\u00facleo interno de un programa\u201d (p. 465).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>4. \u201c<i>Ni la demostraci\u00f3n de inconsistencia por parte del l\u00f3gico ni el veredicto de anomal\u00eda del cient\u00edfico experimental pueden echar abajo de un soplo un programa de investigaci\u00f3n<\/i>. S\u00f3lo se puede ser \u201cagudo y perspicaz\u201d despu\u00e9s de los acontecimientos\u201d (p. 467).<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n es muy graciosa. Pero problema. \u00bfcu\u00e1ndo empieza a ser despu\u00e9s? \u00bfY cu\u00e1les son los acontecimientos, si ninguno basta?<\/p>\n<p>Por otra parte, este resumen entero (no s\u00f3lo la frase \u00faltima) sugiere vivamente que el \u201cprograma de investigaci\u00f3n\u201d puede ser un paradigma m\u00e1s amplio (m\u00e1s culturalmente entendido) que el del mismo Kuhn.<\/p>\n<p>5. \u201c(Deber\u00edamos referirnos aqu\u00ed al menos a los principales problemas epistemol\u00f3gicos de los programas de investigaci\u00f3n cient\u00edfica. En su situaci\u00f3n presente, al igual que el falsacionismo metodol\u00f3gico de Popper representa una versi\u00f3n muy radical del convencionalismo. Es preciso estipular alg\u00fan principio inductivo extra-metodol\u00f3gico que relacione \u2013aunque sea ligeramente- la pr\u00e1ctica cient\u00edfica de aceptaciones y rechazos program\u00e1ticos con la verosimilitud. S\u00f3lo tal \u201cprincipio inductivo\u201d puede hacer pasar a la ciencia de ser un mero juego a ser un ejercicio epistemol\u00f3gicamente racional; de ser un conjunto de amables pasatiempos esc\u00e9pticos emprendidos para entretenimiento intelectual a ser una \u2013la m\u00e1s seria- aventura falibilista que trata de aproximarse a la Verdad acerca del Universo).\u201c (p. 467).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Deber\u00eda decir \u201cproblemas epistemol\u00f3gicos de la metodolog\u00eda de los programas de investigaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>6. \u201cLa reconstrucci\u00f3n racional de la ciencia (en el sentido en que yo utilizo el t\u00e9rmino) no puede abarcar todo porque los seres humanos no son animales <i>completamente<\/i> racionales; y aun cuando act\u00faen racionalmente cabe que tengan una falsa teor\u00eda de sus propias acciones racionales\u201d (p. 468).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Su uso del t\u00e9rmino implica que lo no-interno no es racional: que la pol\u00edtica (ni siquiera la de la ciencia) no es racional, etc. Y la segunda cl\u00e1usula es innecesaria.<\/p>\n<p>7. \u201cPero la metodolog\u00eda de los programas de investigaci\u00f3n traza una l\u00ednea de demarcaci\u00f3n entre la historia interna y la historia externa que es notablemente diferente de la trazada por otras teor\u00edas de la racionalidad. Por ejemplo, lo que para el falsacionista constituye el (desgraciadamente frecuente) fen\u00f3meno de aferrarse irracionalmente a una teor\u00eda \u201crefutada\u201d o a una teor\u00eda inconsistente, fen\u00f3meno que transfiere por ello a la historia <i>externa<\/i>, puede explicarse muy bien <i>internamente<\/i> en t\u00e9rminos de mi metodolog\u00eda como una defensa racional de un prometedor programa de investigaci\u00f3n. O, por ejemplo las predicciones acerca de nuevos hechos que constituyen una seria evidencia en favor de un programa de investigaci\u00f3n y son por lo tanto parte esencial de la historia interna, son, sin embargo, irrelevantes tanto para el inductivista como para el falsacionista\u201d (p. 468).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lleva raz\u00f3n Feyerabend cuando dice que Lakatos oculta que su sistema es el todo vale. Yo a\u00f1adir\u00eda: es la apolog\u00eda de todo lo que ha pasado.<\/p>\n<p>8. \u201cLa historia de la ciencia es siempre m\u00e1s rica que su reconstrucci\u00f3n racional. <i>Pero la reconstrucci\u00f3n racional o historia interna prima sobre la historia externa, ya que la mayor\u00eda de los problemas importantes de la historia externa se definen mediante la historia interna<\/i>. La historia externa o bien ofrece una explicaci\u00f3n no racional del ritmo, la localizaci\u00f3n, la selecci\u00f3n., etc, de los acontecimientos hist\u00f3ricos <i>interpretada<\/i> en t\u00e9rminos de la historia interna; o bien, cuando la historia difiere de su reconstrucci\u00f3n racional, ofrece una explicaci\u00f3n emp\u00edrica de por qu\u00e9 difiere. Pero es la l\u00f3gica del descubrimiento cient\u00edfico que uno tenga la que explica completamente el car\u00e1cter <i>raciona<\/i>l del desarrollo cient\u00edfico\u201d (p. 472).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esta tautolog\u00eda. \u00bfcubre el lugar del <i>quodammodo omnia [en cierto modo todas las cosas]<\/i>?<\/p>\n<p>9. \u201cFeyerabend y Kuhn inmediatamente trataron de \u201cfalsas\u201d a su vez mi metodolog\u00eda. Pronto hube de descubrir que, al menos en el sentido descrito en la presente secci\u00f3n, tambi\u00e9n mi metodolog\u00eda -y toda metodolog\u00eda sea cual sea- <i>puede<\/i> ser \u201cfalsada\u201d, por la simple raz\u00f3n de que ning\u00fan conjunto de juicios humanos es completamente racional, con lo que ninguna reconstrucci\u00f3n racional puede coincidir jam\u00e1s con la historia real.<\/p>\n<p>El reconocer esto me llev\u00f3 a proponer un nuevo criterio <i>constructivo<\/i> mediante el cual pudieran ser evaluadas las metodolog\u00edas en su calidad de reconstrucciones racionales de la historia\u201d (p. 484).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Su restringido uso de \u2018raz\u00f3n\u2019 es unas veces sin\u00f3nimo de \u2018teor\u00eda\u2019 y otras de \u2018autoconsciencia\u2019. Otras de \u2018ciencia\u2019.<\/p>\n<p>10. De repente amplia el concepto:<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) a la luz de la metodolog\u00eda de los programas de investigaci\u00f3n cient\u00edfica (las) escaramuzas de retaguardia son perfectamente explicables internamente: donde algunos externalistas ven luchas de poder o s\u00f3rdidas controversias personales, el historiador (\u2026) hallar\u00e1 frecuentemente discusi\u00f3n racional\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Notas.<\/u><\/p>\n<p>1. \u201cLa rivalidad de dos programas de investigaci\u00f3n es, desde luego, un largo proceso durante el cual es racional el trabajar en uno cualquiera de ellos (<i>o, si se puede, en los dos<\/i>). Esto \u00faltimo es importante, por ejemplo, cuando uno de los programas rivales adolece de vaguedad y sus oponentes desean desarrollarlo en una forma m\u00e1s aguda con objeto de hacer patente su debilidad. Newton trabaj\u00f3 con detalle la teor\u00eda cartesiana de los v\u00f3rtices con objeto de mostrar que era inconsistente con las leyes de Kepler (El trabajo simult\u00e1neo en programas rivales mina, desde luego, la tesis de Kuhn de la inconmensurabilidad psicol\u00f3gica de los paradigmas rivales)\u201d (p. 495).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Salvo que Descartes y Newton no fueran paradigmas (que probablemente lo son en el sentido de Kuhn). Pero lo que aqu\u00ed me interesa es la escasa historicidad de todos estos fil\u00f3sofos: lo que es imposible es que un matem\u00e1tico de Megara hiciera ret\u00edculos, y que un matem\u00e1tico de hoy proceda como un pre-meg\u00e1rico.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p><u>XI. Thomas S. Kuhn, \u201cNotas sobre Lakatos\u201d (pp. 511-523)<\/u><\/p>\n<p>1. Ahora tengo el convencimiento de que un elemento al menos de la posici\u00f3n de Kuhn es muy cl\u00e1sico desde el punto de vista gnoseol\u00f3gico y epistemol\u00f3gico. Es el principio de la certeza. La caracter\u00edstica de la ciencia normal es que es cierta, no discutida. Tiene criterio de certeza. En cambio, la ciencia revolucionaria no. La primera es epist\u00e9me a la plat\u00f3nica, la segunda es filosof\u00eda en el sentido del Symposio, un <i>metaxy<\/i> [punto medio] gnoseol\u00f3gico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Nota SLA:<\/u><\/p>\n<p>Acaso sean de inter\u00e9s estas anotaciones complementarias de Sacrist\u00e1n sobre la obra de dos fil\u00f3sofos espa\u00f1oles que sin duda valor\u00f3 muy positivamente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>C. Ulises Moulines,<u> \u201cConsideraciones metafilos\u00f3ficas\u201d. <i>Exploraciones metacient\u00edficas. Estructura, desarrollo y contenido de la ciencia<\/i>, Madrid, Alianza 1982.<\/u><\/p>\n<p>1. \u201cDe manera muy tentativa podr\u00eda \u201cdefinir\u201d una interpretaci\u00f3n de cierto dominio de objetos de conocimiento como la \u201cincrustaci\u00f3n\u201d en este dominio, de modo consciente y deliberado, de un aparato conceptual elaborado previamente que nos permite \u201creconstruir\u201d ese dominio (mejor dicho, ciertos aspectos del mismo). (\u2026) Para los prop\u00f3sitos subsiguientes basta con que aceptemos esa noci\u00f3n intuitiva de interpretaci\u00f3n y la idea de que una teor\u00eda es precisamente el resultado de una tal incrustaci\u00f3n de un aparato conceptual sobre un dominio\u201d (pp. 44-45)<\/p>\n<p>MSL: En el rechazo de \u201cteor\u00eda descriptiva\u201d hay expresi\u00f3n del rechazo del empirismo (que se supone relacionado con \u201cdescripci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2. \u201cA mi entender, el famoso \u201cproblema de la demarcaci\u00f3n\u201d entre ciencia y no-ciencia, que tanto apasion\u00f3 a los fil\u00f3sofos \u201ccl\u00e1sicos\u201d de la ciencia, s\u00f3lo es relevante para una filosof\u00eda de la ciencia de tipo normativo. Es evidente que hay diferencias notables, pongamos por caso, entre la cosmogon\u00eda b\u00edblica y la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n de Darwin. Pero no es menos evidente que tambi\u00e9n hay diferentes notables entre la cosmogon\u00eda b\u00edblica y la budista, o entre la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n y la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica. Y tratar de concebir un criterio seg\u00fan el cual unas diferencias sean \u201cm\u00e1s esenciales\u201d que otras seg\u00fan alg\u00fan prejuicio favorito me parece poco fruct\u00edfero y, en todo caso, demasiado prematuro: la verdad es que a\u00fan sabemos muy poco de la estructura y funci\u00f3n de las diversas clases de teor\u00edas\u201d (p. 45)<\/p>\n<p>MSL: Eso le va a remitir a un principio sociol\u00f3gico de autoridad, a la Kuhn.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>3. \u201c(&#8230;) el objetivo del fil\u00f3sofo de la ciencia no es describir, sino interpretar o reconstruir productos cient\u00edficos. En este contexto puede ayudarse establecer una comparaci\u00f3n entre el objetivo del fil\u00f3sofo de la ciencia y la tarea usual de un cr\u00edtico literario moderno. Pienso en la clase de an\u00e1lisis literarios que usan categor\u00edas formales generales y que son t\u00edpicas, por ejemplo, de la escuela estructuralista (No es relevante ahora que uno concuerde o no con las conclusiones de esa escuela: lo \u00fanico que interesa para la discusi\u00f3n presente es la metodolog\u00eda que usan). El cr\u00edtico literario moderno no concibe su propia tarea como una mera descripci\u00f3n del contenido de una obra literaria ni como una ex\u00e9gesis de la misma, sino m\u00e1s bien como un an\u00e1lisis interpretativo que le permite revelar las estructuras impl\u00edcitas, subyacentes, de las cuales el autor mismo es inconsciente en la mayor\u00eda de los casos. Para lograr esto, el cr\u00edtico literario tiene que subsumir esa obra como objeto cultural bajo ciertas categor\u00edas formales presupuestas. De una manea similar, la tarea del fil\u00f3sofo de la ciencia consiste en reconstruir, es decir, interpretar las obras cient\u00edficas para poner al descubierto e identificar las estructuras abstractas subyacentes que llamamos te\u00f3ricas\u201d (p. 53).<\/p>\n<p>MSL: Es de desear que cuando el estructuralismo literario haya revelado toda su bizantina ridiculez, no le pase lo mismo a los sneedianos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>4. \u201cSuppes cree que la estructura de una teor\u00eda emp\u00edrica, como <i>teor\u00eda<\/i>, no es esencialmente diferente de la estructura de una teor\u00eda de la matem\u00e1tica pura. Pero eso es un error metodol\u00f3gico (o una decisi\u00f3n nominal sobre \u2018teor\u00eda\u2019). Las teor\u00edas emp\u00edricas poseen una estructura m\u00e1s compleja , que una axiomatizaci\u00f3n normal no puede abarcar completamente. Este mayor grado de complejidad resulta bien claro cuando consideramos los aspectos sem\u00e1nticos y pragm\u00e1ticos de las ciencias emp\u00edricas. Estos aspectos se hallan involucrados en lo que podemos llamar la \u201cjustificaci\u00f3n <i>externa<\/i>\u201d de las teor\u00edas emp\u00edricas, mientras que la matem\u00e1tica pura solo se preocupa por la justificaci\u00f3n <i>interna<\/i>, es decir, por la consistencia l\u00f3gica. Creo que todos estos aspectos sem\u00e1nticos y pragm\u00e1ticos adicionales de las teor\u00edas emp\u00edricas se pueden resumir alrededor de la noci\u00f3n clave de una aplicaci\u00f3n de una teor\u00eda. El an\u00e1lisis del concepto de <i>aplicaci\u00f3n<\/i> resulta, pues, central para la filosof\u00eda de la ciencia\u201d (p. 56).<\/p>\n<p>MSL: Es posible que ah\u00ed est\u00e9 una de las motivaciones centrales de los estructuralistas. Yo creo que se satisface con un equ\u00edvoco o incluso paralogismo. El equ\u00edvoco consiste en considerar cosa de fondo lo que acaso sea puro l\u00e9xico: hablar de aspectos sem\u00e1nticos y pragm\u00e1ticos de la teor\u00eda misma, en vez de decir que una teor\u00eda tiene una proyecci\u00f3n pragm\u00e1tica. Se puede uno preguntar si eso no lleva al absurdo de convertirlo todo en la teor\u00eda. En todo caso, no es evidente sin m\u00e1s que la creencia en una teor\u00eda (pragm\u00e1tico aspecto) haya de ser parte de la teor\u00eda.<\/p>\n<p>Se puede estar de acuerdo en que el concepto de aplicaci\u00f3n es central para una filosof\u00eda de la ciencia, pero eso no implica que el concepto de aplicaci\u00f3n sea nota del concepto de teor\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>5. \u201cLas teor\u00edas emp\u00edricas est\u00e1n siempre construidas en vistas a algunas aplicaciones \u201cexternas\u201d concretas, de tal modo que las aplicaciones est\u00e1n incluidas <i>tambi\u00e9n conceptualmente<\/i> en la teor\u00eda misma \u201c (p. 57)<\/p>\n<p>MSL: Eso podr\u00eda ser m\u00e1s psicol\u00f3gico y heur\u00edstico que anal\u00edtico. Tambi\u00e9n las teor\u00edas matem\u00e1ticas se construyen para algo. Sigue:<\/p>\n<p>\u201cNo podemos realmente separar las dos cosas. Algunos autores, que de alg\u00fan modo se han dado cuenta de que las teor\u00edas y sus aplicaciones est\u00e1n entrelazadas conceptualmente, han propuesto la famosa tesis de la \u201ccarga te\u00f3rica\u201d de todas las observaciones emp\u00edricas. Pero parece que han olvidado se\u00f1alar la otra cara de la moneda, a saber, lo que podr\u00edamos llamar la \u201ccarga aplicativa\u201d de todos los constructos te\u00f3ricos\u201d (p. 57).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>6. \u201c(\u2026) Quisiera se\u00f1alar un rasgo b\u00e1sico del nuevo concepto de teor\u00eda, tal como ha surgido de los trabajos de autores como Sneed, Stegm\u00fcller y Ludwig (y quiz\u00e1s tambi\u00e9n los polacos) aunque los detalles pueden diferir grandemente entre estos autores. En ellos una teor\u00eda ya no se concibe como un conjunto de enunciados o proposiciones, sino m\u00e1s bien como una estructura conceptual compleja, cuyas unidades, por as\u00ed decir, son, a su vez, estructuras elementales a veces llamadas \u201cmodelos\u201d, a veces \u201caplicaciones\u201d (Ludwig las llama \u201cBereich der Gegebenheiten\u201d, \u201cdominio de cosas dadas\u201d). Una teor\u00eda determinada no tiene un \u00fanico modelo est\u00e1ndar en la realidad, como la concepci\u00f3n hab\u00eda dado por supuesto impl\u00edcita o expl\u00edcitamente\u2026<\/p>\n<p>MSL: No me lo parece.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(\u2026) Por el contrario, una teor\u00eda dada consiste en una multiplicidad abierta de modelos o aplicaciones que, por as\u00ed decir, sistematizan diferentes pedazos de realidad en el marco conceptual propio de la teor\u00eda. Cada modelo o aplicaci\u00f3n es una estructura a dos niveles en la que distinguen dos clases de conceptos: aquellos que son espec\u00edficos de la teor\u00eda en cuesti\u00f3n y que no tienen sentido fuera de ella, y aquellos que presuponen teor\u00edas previas y que constituyen algo as\u00ed como la base confirmatoria de la teor\u00eda en cuesti\u00f3n. Es importante observar, sin embargo, que esta distinci\u00f3n entre dos niveles conceptuales dentro de cada aplicaci\u00f3n de la teor\u00eda dada no tiene que ver con la distinci\u00f3n cl\u00e1sica entre un lenguaje observacional y uno te\u00f3rico tal como aparece representada principalmente en la obra de Carnap y Hempel. La nueva distinci\u00f3n no es epistemol\u00f3gica, sino funcional, y no es absoluta, sino relativa a cada teor\u00eda (Es la distinci\u00f3n T-te\u00f3rico, no-T-te\u00f3rico)\u201d.<\/p>\n<p>MSL: Me pregunto c\u00f3mo puede un modelo componerse de conceptos y no de enunciados. Ambig\u00fcedad aplicaci\u00f3n-modelo.<\/p>\n<p>(\u2026) \u201cLa multiplicidad de aplicaciones que, seg\u00fan estas concepciones m\u00e1s recientes, <i>constituyen<\/i> una teor\u00eda es un conjunto abierto, en el sentido de que no se puede determinar extensionalmente de una vez por todas. Depende de consideraciones pragm\u00e1ticas, las cuales, lo mismo que cualquier otro aspecto pragm\u00e1tico de la ciencia, cambian en el transcurso del tiempo e incluso seg\u00fan usuario\u201d (pp. 57-58).<\/p>\n<p>MSL: Las ganas de meter la historia en el concepto de teor\u00eda ensancha tanto \u00e9ste que no s\u00e9 si sigue sirviendo para entenderse. Funciona casi como el antiguo de ciencia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cDado que, por otro lado, la teor\u00eda misma est\u00e1 esencialmente constituida por esta multiplicidad (siendo la idea b\u00e1sica la de que no podemos separar completamente la teor\u00eda de sus aplicaciones), se desprende que la teor\u00eda misma es una especie de entidad abierta cuyas determinaci\u00f3n conceptual no s\u00f3lo debe tomar en cuenta los aspectos sint\u00e1cticos y sem\u00e1nticos, sino tambi\u00e9n los cambiantes aspectos pragm\u00e1ticos. As\u00ed, pues, una teor\u00eda resulta ser una entidad esencialmente determinada no s\u00f3lo por su estructura formal y por su referencia, sino tambi\u00e9n por su uso. Esto hace que el criterio de identidad para teor\u00eda sea indudablemente m\u00e1s dif\u00edcil de manejar, pero tambi\u00e9n m\u00e1s realista y adecuado\u201d (pp. 57-58).<\/p>\n<p>MSL: Quiz\u00e1 la teor\u00eda estructuralista sea capaz de decir mejor qu\u00e9 pasa con el hecho ciencia, pero su uso de \u201cteor\u00eda\u201d es un simple neologismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En una conferencia impartida en enero de 1981 sobre \u201cLa funci\u00f3n de la ciencia en la sociedad contempor\u00e1nea\u201d, que fue presentada y organizada por su disc\u00edpula y amiga M. R. Borr\u00e0s, Sacrist\u00e1n se refiri\u00f3 al libro de Jes\u00fas Moster\u00edn <i>Racionalidad y acci\u00f3n humana<\/i> al reflexionar sobre la forma de superar la contradictoriedad que, en su opini\u00f3n, conten\u00eda la ciencia moderna.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n conflictiva de la ciencia moderna, de la ciencia de hoy, no era superable, aventuraba Sacrist\u00e1n como hip\u00f3tesis, como se dec\u00eda en la filosof\u00eda hegeliana, o \u201cdicho de una manera que vaya mejor incluso para no aficionados a la historia de la filosof\u00eda. Hay un poeta, compa\u00f1ero de estudios de Hegel adem\u00e1s, H\u00f6lderlin (&#8230;) que expresa la misma idea de Hegel en un par de versos que dicen: De donde nace el peligro\/ nace la salvaci\u00f3n tambi\u00e9n\u201d. \u00c9sta es, indic\u00f3 Sacrist\u00e1n, la misma noci\u00f3n hegeliana, la idea de que el choque, el riesgo de una contradicci\u00f3n, se salva o se supera mediante la exacerbaci\u00f3n: \u201dComo dice H\u00f6lderlin, la salvaci\u00f3n del peligro tiene que nacer de la misma fuente de la que nace el peligro\u201d.<\/p>\n<p>Observ\u00f3 entonces Sacrist\u00e1n que \u201cen nuestra misma ciudad, en la Universidad de Barcelona, tenemos un partidario ferviente de esta soluci\u00f3n para el problema de la contradictoriedad de la ciencia moderna que es el profesor de l\u00f3gica de la Facultad de letras, Jes\u00fas Moster\u00edn, que en su \u00faltimo libro, un libro muy bonito y muy recomendable para todos los aficionados a cuestiones de filosof\u00eda formal, titulado <i>Racionalidad y acci\u00f3n humana<\/i>, reconoce la situaci\u00f3n muy preocupante de crisis social, econ\u00f3mica, de la sociedad en que vivimos, reconoce la importancia de la ciencia en esa crisis, y entonces explica que esa crisis se debe a que vivimos en una sociedad de racionalidad incompleta, una sociedad que trabaja cient\u00edficamente en algunos campos, en la f\u00edsica, por ejemplo, o en la biolog\u00eda, pero, en cambio, no trabaja cient\u00edficamente, racionalmente, en otros campos, por ejemplo, en la sociedad o en la econom\u00eda. Entonces la soluci\u00f3n, dice \u00e9l, es implantar el pensamiento cient\u00edfico en todos los aspectos de la vida. Es decir, exacerbar una de las ramas. Hacer, como dice el poeta H\u00f6lderlin, que la salvaci\u00f3n del peligro nazca de la misma fuente de la que naci\u00f3 el peligro\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 decir de todo esto se preguntaba Sacrist\u00e1n? Esta posici\u00f3n, coment\u00f3, puede ser correcta descriptivamente ya que no hab\u00eda duda de que describ\u00eda una realidad, a saber, que aunque el pensamiento racional se ha aplicado intensamente, en forma de ciencia, en algunos aspectos de la vida moderna, \u201ces verdad que, en cambio, no se ha aplicado en absoluto en otros. Cuando se piensa en c\u00f3mo se ordena la producci\u00f3n de bienes materiales en nuestra sociedad es evidente que no se ordena por reflexiones racionales, sino que se ordena por el inter\u00e9s primario de cada individuo que est\u00e1 en disposici\u00f3n de influir en la producci\u00f3n (que no son todos desde luego)\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, la descripci\u00f3n de la situaci\u00f3n sociedad-ciencia-raz\u00f3n dada en el libro de Moster\u00edn le parec\u00eda globalmente correcta a Sacrist\u00e1n, pero, en cambio, el dejar el poder de decisi\u00f3n a los t\u00e9cnicos en todos los problemas que tienen que ver con la t\u00e9cnica, \u201cque es la conclusi\u00f3n de Moster\u00edn, eso, en cambio, no me parece justificado. Me parece bastante ingenuo, porque ignora que los t\u00e9cnicos y cient\u00edficos son grupos sociales como cualesquiera otros\u201d.<\/p>\n<p>Los t\u00e9cnicos est\u00e1n sujetos igualmente, aunque no siempre desde luego, \u201cpero s\u00ed en un t\u00e9rmino medio estad\u00edstico\u201d, a reaccionar seg\u00fan sus intereses de grupo. Cuando se afirma que lo que hay que hacer es entregar ya el poder a los t\u00e9cnicos, y dejarse de romanticismos pol\u00edticos, \u201cse est\u00e1 suponiendo que los t\u00e9cnicos son seres sobrehumanos, los cuales van a actuar siempre de acuerdo con el beneficio de la gente, como llega a decir Moster\u00edn con gran ingenuidad: \u201cEl t\u00e9cnico es un individuo que decide seg\u00fan el inter\u00e9s de la gente\u201d. Pues eso es m\u00e1s bien sospechoso, no estoy muy seguro de eso. Hay en estos momentos t\u00e9cnicos en una proporci\u00f3n de m\u00e1s del 50% en la producci\u00f3n de armamento, nuclear o no, y a m\u00ed no me parece que la producci\u00f3n de armamento, nuclear o no, est\u00e9 en el inter\u00e9s de la gente. Por consiguiente, dudo mucho que esos t\u00e9cnicos de la industria armament\u00edstica est\u00e9n trabajando en el inter\u00e9s de la gente; est\u00e1n trabajando, dicho sea sin ning\u00fan \u00e1nimo acusador, en la inercia de sus propios intereses de grupo. Los t\u00e9cnicos y cient\u00edficos son un grupo social como cualquier otro\u201d.<\/p>\n<p>La soluci\u00f3n propuesta, prosegu\u00eda Sacrist\u00e1n, ignoraba adem\u00e1s que muchos problemas, los fundamentales, no son t\u00e9cnicos, sino que son morales y pol\u00edticos, \u201cpol\u00edticos\u201d en el sentido general de organizaci\u00f3n de la convivencia social. De ah\u00ed que, en su opini\u00f3n, la contradictoriedad con la que presenta nuestra sociedad, y dentro de ella la pol\u00edtica cient\u00edfica, no sea salvable por la v\u00eda de la exacerbaci\u00f3n de uno de los contrarios.<\/p>\n<p>M\u00e1s bien le parec\u00edaa Sacrist\u00e1n que, \u201caunque esto pueda desesperar a inteligencias muy simples, a personas que gusten de zanjar intelectualmente en blanco o negro, estamos ante una problem\u00e1tica que no puede ser objeto m\u00e1s que de tratamiento razonable, de tratamiento equilibrado. Esto no quiere decir de tratamiento tibio. Seguramente para conseguir un tratamiento equilibrado de estas contradicciones hacen falta grandes cambios morales y sociales. Seguramente no basta con el simple buen sentido com\u00fan de la sociedad en que vivimos. Si me permit\u00eds un ejemplo un poquit\u00edn mal\u00e9volo quiz\u00e1, un poquit\u00edn malintencionado, para mostrar hasta qu\u00e9 punto el buen sentido com\u00fan contempor\u00e1neo est\u00e1 cogido en esta contradictoriedad, sin conseguir manejarla, me referir\u00e9 a una cosa aparentemente inocua: el n\u00famero relativamente abundante de personas contrarias a la energ\u00eda nuclear que lleva el cartel \u201cNUCLEAR: NO, GRACIAS\u201d en su autom\u00f3vil y se desplaza en ese autom\u00f3vil \u00e9l s\u00f3lo cada vez, cuatro veces al d\u00eda, a su lugar de trabajo, consumiendo petr\u00f3leo, aumentando la demanda energ\u00e9tica innecesariamente, contaminando por otros medios y, por lo tanto, facilitando la tarea a los promotores de las centrales nucleares, claramente\u201d.<\/p>\n<p>Cuando afirmaba Sacrist\u00e1n que hac\u00eda falta seguramente una metodolog\u00eda muy equilibrada, no en blanco y negro, no se estaba situando en posiciones centristas. Cre\u00eda que seguramente har\u00edan falta cambios sociales muy importantes. Uno, del todo revolucionario, ser\u00eda el \u201corientar la producci\u00f3n no seg\u00fan el principio del rendimiento m\u00e1ximo para la clase propietaria de los instrumentos de producci\u00f3n, sino seg\u00fan criterios de equilibrio, muy distintos, pero no menos cient\u00edficos. De aqu\u00ed que pensara que, aunque hab\u00eda una manera de salvar esta idea de H\u00f6lderlin o de Hegel, seg\u00fan la cual \u201cDe donde nace el peligro \/ nace la salvaci\u00f3n tambi\u00e9n\u201d, hab\u00eda que referirse no s\u00f3lo a la tecnolog\u00eda sino a la raz\u00f3n en general.<\/p>\n<p>Consiguientemente, Sacrist\u00e1n estaba dispuesto a admitir que la contradictoriedad aludida s\u00f3lo se pod\u00eda salvar mediante un uso mayor de la raz\u00f3n, \u201cpero de la raz\u00f3n en su totalidad, no precisamente de la raz\u00f3n tecnol\u00f3gica sola. La tecnolog\u00eda, la raz\u00f3n tecnol\u00f3gica, t\u00e9cnico-cient\u00edfica, no tiene nada qu\u00e9 decir sobre valores. Un cient\u00edfico, un f\u00edsico, cuando est\u00e1 trabajando como f\u00edsico, no tiene nada qu\u00e9 opinar acerca de la bondad o maldad de las conductas pr\u00e1cticas, pero nuestra raz\u00f3n de seres humanos completos s\u00ed que tiene que ver con los fines\u201d. En ese sentido, \u00e9l s\u00ed que estaba dispuesto a afirmar \u201cque tanto la contradictoriedad de la ciencia moderna y contempor\u00e1nea, cuanto otras contradictoriedades de nuestra sociedad, s\u00f3lo se pueden salvar consiguiendo una racionalidad completa en vez de incompleta, pero entendiendo, repito, por racionalidad no s\u00f3lo la racionalidad tecnol\u00f3gica, sino, fundamentalmente, una racionalidad social, que busque una reorganizaci\u00f3n social de acuerdo con criterios de equilibrio, de homeostasis, que dicen, o de homeostasia, y no con criterios de maximizaci\u00f3n del beneficio privado\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por otra parte, de uno de los ficheros de res\u00famenes de Reserva de la UB, estas notas de Sacrist\u00e1n al citado ensayo de Moster\u00edn &#8211;<i>Racionalidad y acci\u00f3n humana,<\/i> Madrid, Alianza, 1978- del que el mismo Sacrist\u00e1n public\u00f3 una rese\u00f1a en el n\u00ba 1 de la revista <i>Mundo cient\u00edfico<\/i>.<\/p>\n<p>1. \u201cLas palabras \u201cracional\u201d y \u201cracionalidad\u201d gozan actualmente de buena salud y se usan m\u00e1s que&#8230; nunca\u201d (p. 11).<\/p>\n<p>MSL: Al rev\u00e9s de te lo digo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2. \u201cDe hecho, las aportaciones m\u00e1s s\u00f3lidas a la tarea de dilucidar el concepto de racionalidad han procedido del campo de la matem\u00e1tica y especialmente de las teor\u00edas de la probabilidad, de la decisi\u00f3n de la programaci\u00f3n lineal y de juegos. Si en el presente libro no menciono para nada sus resultados, no es porque crea que carecen de inter\u00e9s para la problem\u00e1tica que nos ocupa -m\u00e1s bien creo lo contrario-, sino porque he preferido concentrarme en parte en aquella parte de la tarea que m\u00e1s est\u00e1 por hacer: la del an\u00e1lisis, dilucidaci\u00f3n y elaboraci\u00f3n del concepto de racionalidad y de otros conceptos afines a un nivel filos\u00f3fico y global, que no s\u00f3lo est\u00e1 m\u00e1s cerca de las preocupaciones e inquietudes ampliamente sentidas, sino que puede y debe servir de puente entre las intuiciones de la gente, por un lado, y las t\u00e9cnicas formalizadas de decisi\u00f3n racional desarrolladas por las teor\u00edas arriba indicadas para \u00e1mbitos determinados de aplicaci\u00f3n, por otro\u201d (pp. 11-12).<\/p>\n<p>MSL: Su tarea.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>3. Racionalidad: \u201cAqu\u00ed nos interesa el uso que del adjetivo \u201cracional\u201d hacemos cuando decimos de determinados creencias, decisiones, acciones y conductas de los humanas que son racionales, y de otras, que no lo son. Es evidente que la racionalidad (en ese sentido) presupone el uso de raz\u00f3n, que es una condici\u00f3n necesaria, pero no suficiente de ella\u201d (p. 17).<\/p>\n<p>Racionalidad creencial y pr\u00e1ctica (p. 18).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>4. A prop\u00f3sito de su uso del criterio de los competentes: esta pieza de \u201cfilosof\u00eda anal\u00edtica perenne\u201d se debe completar con un principio de docta ignorancia, como lo sugieren las vicisitudes de la idea de [Alfred] Wegener, que es el ejemplo que \u00e9l mismo usa (p. 21).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>5. A prop\u00f3sito de sus conceptos de dogm\u00e1tico y esc\u00e9ptico:<\/p>\n<p>\u201cSi un individuo cree de hecho todas y s\u00f3lo las ideas en que le resulta racional creer, o al menos est\u00e1 siempre dispuesto a modificar su sistema de creencias en tal sentido, diremos de \u00e9l que es racional en sus creencias. Si cree m\u00e1s ideas que las que racionalmente puede creer, diremos que es un dogm\u00e1tico; si cree menos un esc\u00e9ptico\u201d (p. 23).<\/p>\n<p>Las nociones son muy buenas. Pero habr\u00eda al menos que aludir al \u201cdogmatismo\u201d inevitable de las valoraciones. Einstein y la bomba.<\/p>\n<p>6. \u201cEl doctrinario t\u00edpico adoctrina a los tibios, defiende la doctrina frente a los cr\u00edticos, condena a los heterodoxos y a veces, si puede, los persigue f\u00edsicamente, condena sus escritos y los encarcela; en \u00e9pocas turbulentas, incluso los mata. Muy rara vez -si es que alguna- han matado o encarcelado los cr\u00edticos en nombre de idearios o hip\u00f3tesis cient\u00edficas. Pero los anales de la historia est\u00e1n llenos de matanzas y persecuciones en defensa de doctrinas\u201d (pp. 26-27)<\/p>\n<p>Verdad, pero insuficiente el punto de vista social u objetivo, desde el cual se puede apreciar que terriblemente mata la ciencia. Enlazar con la racionalidad completa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>7. Uno de sus criterios de la racionalidad pr\u00e1ctica consiste en:<\/p>\n<p>\u201cponer en obra (al menos, en la medida de lo posible) los medios necesarios para conseguir los fines perseguidos\u201d (p.29).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed s\u00ed que introduce la voluntad, mientras que en lo creencial no introduce ni menciona los juicios de valor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>8. \u201c[&#8230;] evidentemente en la aceptaci\u00f3n de ese fin como \u00faltimo hay un momento de gratuidad. Los fines intermedios son justificables en funci\u00f3n de los fines \u00faltimos. Los fines \u00faltimos pueden ser explorados y elevados a un plano de consciencia, pero en \u00faltimo t\u00e9rmino no pueden ser justificados -\u00bfen funci\u00f3n de qu\u00e9 lo ser\u00edan?-[&#8230;]\u201d (p. 31).<\/p>\n<p>Est\u00e1 muy bien dicho. Pero esto tiene m\u00e1s consecuencias. Las cuales son destructivas para su ingenuidad ilustrada. La arbitrariedad de los fines \u00faltimos y la falta de sentido del mundo hacen hueco, p. e., a la decisi\u00f3n homicida y a la tr\u00e1gica, que \u00e9l ignora.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>9. Concluye la discusi\u00f3n de su ejemplo del aborto:<\/p>\n<p>\u201cdesde el punto de vista racional, nada est\u00e1 absolutamente permitido o prohibido, ni por Dios ni por el diablo, ni por la naturaleza ni por la historia. Lo \u00fanico que no se puede hacer es lo que es f\u00edsicamente imposible. Esto no significa, naturalmente, que todo d\u00e9 igual -lo cual ser\u00eda caer en la frivolidad pr\u00e1ctica- sino que todo depende las metas que en un omento dado persigamos y de la informaci\u00f3n sobre el mundo de que dispongamos\u201d (p. 37)<\/p>\n<p>Pero entonces, con la misma argumentaci\u00f3n demogr\u00e1fica, deber\u00eda ser partidario del senicidio, y con mayor raz\u00f3n que del aborto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>10. \u201cLa segunda condici\u00f3n de la conducta racional consiste (&#8230;) en la asunci\u00f3n de los propios intereses en el sistema de fines; es decir, el bienestar propio ha de ser uno de nuestros fines \u00faltimos\u201d (p. 53).<\/p>\n<p>Por razonable que eso sea, implica que hay racionalidad de fines \u00faltimos, contra el principio de arbitrariedad antes establecido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>11. \u201c(&#8230;) s\u00f3lo en nuestra actual cultura universal se ha desarrollado una cosmovisi\u00f3n de este tipo [MSL: cient\u00edfico, racional]. S\u00f3lo en esta cultura puede uno plantearse la racionalidad creencial y, por tanto, tambi\u00e9n la pr\u00e1ctica, que viene condicionada por la anterior\u201d (pp. 57-58)<\/p>\n<p>Eso es demasiado, no est\u00e1 contenido en su definici\u00f3n de creencia racional m\u00e1s que si se toma absolutamente la ciencia de hoy y se desprecia el esfuerzo por ser sensato en otras culturas. Si la definici\u00f3n es consecuente, no es conveniente, porque hace irracional la conducta sensata en otras culturas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>12.\u201cUna cultura es un conjunto de pautas de conducta, de instituciones e ideas, etc. En la mayor parte de los casos esas pautas, instituciones e ideas son aceptadas sin discusi\u00f3n por todos o la mayor\u00eda de los componentes del grupo humano en cuesti\u00f3n. Pero a veces ocurre que algunas de esas pautas de conducta y de esas instituciones carecen de sentido, no cumplen ninguna de las finalidades ni satisfacen los intereses de las personas que las aceptan. Unas veces se trata de pautas que en otro tiempo tuvieron sentido, pero, luego lo han perdido por completo [&#8230;] Otras veces se trata de pautas absurdas, que nunca tuvieron sentido (pi\u00e9nsese en las m\u00faltiples mutilaciones a las que tradicionalmente se ha sometido la gente en muchas culturas, tatuajes, deformaci\u00f3n de los labios, orejas, cuello, clitorotom\u00eda, estrujamiento de los pies femeninos, etc)\u201d (p. 59)<\/p>\n<p>Falta de visi\u00f3n sociol\u00f3gica: todas esas cosas tienen sentido seg\u00fan la misma definici\u00f3n de Moster\u00edn: responden a los fines de ciertos agentes, que no siempre son los que las padecen.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>13. \u201cA lo largo de los \u00faltimos cuatro siglos, nuestra cultura \u201coccidental\u201d ha sido siendo sometida a una serie de intentos m\u00e1s o menos exitosos de racionalizaci\u00f3n parcial, pero nunca se ha intentado su total racionalizaci\u00f3n. El resultado es la situaci\u00f3n actual de nuestro sistema sociocultural, en el que determinados ambientes han sido considerablemente racionalizados, mientras que otros han quedado en la inerte penumbra de la tradici\u00f3n\u201d (pp. 60-61)<\/p>\n<p>Es una descripci\u00f3n aceptable, aunque en su mismo plano fenom\u00e9nico tiene una variante mejor: la racionalidad de la empresa frente a la irracionalidad del modo de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero, sobre todo, importa el an\u00e1lisis causal de lo as\u00ed descrito. Y eso es una gran tarea sociol\u00f3gica e hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Por otra parte, no menciona a la bomba.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>14. \u201c\u00bfA d\u00f3nde vamos? \u00bfA d\u00f3nde va la humanidad? La poblaci\u00f3n humana crece an\u00e1rquicamente y crece m\u00e1s all\u00ed donde menos se la puede alimentar. Pero no crece con una meta determinada o porque queramos que crezca. Crece al azar incontrolado de los nuevos desequilibrios creados por la incompleta racionalidad\u201d (p. 64)<\/p>\n<p>Muy superficial. Los muchos hijos son racionales en una sociedad no del todo desaparecida. No es racionalidad incompleta: es mezcla de dos racionalidades, porque no hay sin m\u00e1s racionalidad absoluta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>15. \u201cNuestro sistema sociocultural, nuestro mundo, ha entrado en crisis. Y los aspectos m\u00e1s visibles de esa crisis son el resultado de la aplicaci\u00f3n tecnol\u00f3gica (basada en la ciencia) a unos campos s\u00ed y a otros no, son el resultado -en definitiva- de la desigual aplicaci\u00f3n del m\u00e9todo racional a parcelas sectoriales de la actividad humana\u201d (pp. 64-65)<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se puede admitir esa descripci\u00f3n cl\u00e1sica, que siempre sale cuando se habla, p.e., del atraso de las ciencias sociales. Pero tal vez habr\u00eda que decir m\u00e1s claramente que hay aplicaci\u00f3n irracional de t\u00e9cnicas racionales, p.e., el armamento. Moster\u00edn puede recoger esto en su esquema, pero innaturalmente. En general, se olvida mucho de que la raz\u00f3n t\u00e9cnica es instrumental.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>16. \u201cDe hecho, si hemos sabido y querido desarrollar t\u00e9cnicas de producci\u00f3n de pl\u00e1sticos, lo que hemos de hacer es desarrollar y aplicar t\u00e9cnicas de eliminaci\u00f3n. Si hemos sabido ensuciar los r\u00edos, hemos de aprender a limpiarlos\u201d (p. 66).<\/p>\n<p>Puede ser m\u00e1s racional prevenir, seg\u00fan los casos.<\/p>\n<p>17. \u201cNuestros conceptos de familia y de propiedad son prerracionales y no han sido puestos a fondo en cuesti\u00f3n. Pero al menos hay una cierta conciencia de su crisis \u00bfQu\u00e9 podemos decir, en cambio, de esa forma irracional, rom\u00e1ntica y grotesca de estructurar espacial y socialmente nuestro planeta que son las naciones y los estados nacionales, y de la m\u00edstica del nacionalismo, hoy m\u00e1s viva que nunca?\u201d (pp. 68-69)<\/p>\n<p>Inobjetable en lo que dice, pero faltan las multinacionales, y fueron \u00e9stas, y no lo estados, las que, por ejemplo, determinaron la irracionalidad de la locura del petr\u00f3leo y determinan hoy la irracionalidad del exagerado aumento del consumo final de electricidad. No se puede olvidar que la celebrada descontaminaci\u00f3n de Londres la est\u00e1 pagando la Tierra en electricidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>18. \u201cLa manera <i>tecnocr\u00e1tica<\/i> de administrar un asunto o de solucionar un problema colectivo consiste en tener en cuenta sobre todo los intereses de la gente, estimados por los expertos o entendidos en el tema de que se trate; en \u00faltimo t\u00e9rmino, en <i>hacer lo que conviene a la gente<\/i>\u201d (p. 78)<\/p>\n<p>Al casi contraponer este sistema al democr\u00e1tico, est\u00e1 defendiendo un despotismo ilustrado como el sovi\u00e9tico, p. e., sin darse cuenta de que los t\u00e9cnicos son un grupo particular.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>19. \u201cEvidentemente, cuanto m\u00e1s racional e informada es la gente, tanto m\u00e1s tienden a coincidir las soluciones democr\u00e1ticas y las tecnocr\u00e1ticas. Pero muchos de los problemas globales actuales exigen soluciones tecnocr\u00e1ticas dr\u00e1sticas y urgentes, si es que queremos salvaguardar los intereses humanos m\u00e1s elementales\u201d (p. 81).<\/p>\n<p>Como Harich y los oc\u00e9anos.<\/p>\n<p>20. \u201cLo \u00fanico que excluye la racionalidad es que el amor por el amado nos lleve a olvidarnos de nuestros propios intereses, sustituy\u00e9ndolos completamente por los suyos. Este tipo de amor loco puede ser quiz\u00e1s admirable desde otros puntos de vista, pero es incompatible con la racionalidad\u201d (p. 91)<\/p>\n<p>Por su definici\u00f3n de conducta racional est\u00e1 implicando constantemente que hay fines e intereses racionales, lo que quiere decir absolutos; y eso equivale a buenos en s\u00ed mismos. Pero entonces deber\u00eda decirlo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>21. \u201cAl enjuiciar instituciones alternativas de la propiedad hay que tener en cuenta dos factores que contribuyen al bienestar general: el factor de igualdad, seguridad y justicia distributiva (que suele ser subrayado por los socialistas) y el factor de productividad, eficiencia y maximizaci\u00f3n del <i>output<\/i> total (que suele ser subrayado por los economistas del mercado). Ser\u00eda absurdo ignorar (en nombre de prejuicios doctrinarios) alguno de los dos factores\u201d (p. 96).<\/p>\n<p>Pero probablemente Moster\u00edn deber\u00eda encontrar otra descripci\u00f3n de esta cuesti\u00f3n, para evitar cierta incoherencia con p\u00e1g. 70, n\u00ba 19 [\u201cLas expectativas individuales y colectivas de niveles crecientes de consumo no pueden ser mantenidas\u201d].<\/p>\n<p>22. \u201cDesde dentro, subjetivamente, yo tengo conciencia de mi estado cerebral como intenci\u00f3n. Desde fuera objetivamente, el observador percibir\u00eda (en el caso hipot\u00e9tico de que se diesen condiciones de observaci\u00f3n que aun no se dan) mi intenci\u00f3n como estado cerebral.<\/p>\n<p>El \u00fanico objeto de esta disgresi\u00f3n ha sido mostrar que nuestra definici\u00f3n de acci\u00f3n b\u00e1sica seg\u00fan la cual una intenci\u00f3n causa un evento f\u00edsico, no introduce ning\u00fan elemento de fantasmagor\u00eda espiritualista en nuestra descripci\u00f3n de la conducta humana\u201d (p. 157).<\/p>\n<p>La vieja cuesti\u00f3n neopositivista de los pseudoproblemas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En cuanto a Frederick Suppe, <i>La estructura de las teor\u00edas cient\u00edficas <\/i>(Madrid, Editora Nacional, 1979, estas ser\u00edan las notas de Sacrist\u00e1n a los cuatro primeros apartados del art\u00edculo del propio Suppe, \u201cEn busca de una comprensi\u00f3n filos\u00f3fica de las teor\u00edas cient\u00edficas\u201d (pp. 13-266).<\/p>\n<p>1. Centro y limitaci\u00f3n de la idea de filosof\u00eda de la ciencia en este siglo, concepci\u00f3n que obliga a distinguir entre filosof\u00eda de la ciencia y ciencia de la ciencia:<\/p>\n<p>\u201cNo es demasiado exagerado afirmar que una filosof\u00eda de la ciencia es poco m\u00e1s que un an\u00e1lisis de las teor\u00edas y de su papel en la empresa cient\u00edfica. Una filosof\u00eda del an\u00e1lisis cient\u00edfico de la estructura de las teor\u00edas es, por tanto, su piedra de toque; y si ese an\u00e1lisis resultara inadecuado, esa inadecuaci\u00f3n afectar\u00eda la consideraci\u00f3n de los restantes aspectos de la empresa y del conocimiento cient\u00edfico que de ella se sigue. Lo menos que requiere es una reconsideraci\u00f3n global del valor del conocimiento cient\u00edfico\u201d (p. 15).<\/p>\n<p>El final del p\u00e1rrafo est\u00e1 escasamente justificado por la argumentaci\u00f3n, pero preludia lo que ha sido, o est\u00e1 siendo, el desarrollo Kuhn-Feyerabend.<\/p>\n<p>2. Versi\u00f3n inicial de la concepci\u00f3n heredada (pp. 27-28\u201d [Desde \u201c(&#8230;) una teor\u00eda cient\u00edfica debe ser axiomatizada seg\u00fan la l\u00f3gica matem\u00e1tica&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230;y la \u00fanica interpretaci\u00f3n dada de los t\u00e9rminos te\u00f3ricos es su definici\u00f3n expl\u00edcita por medio de reglas de correspondencia\u201d].<\/p>\n<p>3. Luego [final cap\u00edtulo I], haciendo historia, el autor cuenta la formalizaci\u00f3n de la concepci\u00f3n en una epistemolog\u00eda general, el triunfo del lenguaje fisicalista sobre el fundamentalista en la concepci\u00f3n de las proposiciones de protocolo.<\/p>\n<p>4. Precisi\u00f3n de la versi\u00f3n inicial de la concepci\u00f3n heredada (pp. 35-36) [Desde \u201cEn lo esencial esa versi\u00f3n inicial de la CH conceb\u00eda las teor\u00edas cient\u00edficas como teor\u00edas axiomatizadas&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230;(III) Los t\u00e9rminos de Vo se interpretan como referidos a objetos f\u00edsicos o caracter\u00edsticas de los objetos f\u00edsicos, directamente observables (*) [\u2026] (V) ]\u2026] donde \u2018Ox\u2019 es una expresi\u00f3n de L que contiene s\u00edmbolos solamente de V y posiblemente del vocabulario l\u00f3gico\u201d].<\/p>\n<p>(*) El autor indica que esta precisi\u00f3n sem\u00e1ntica es posterior a G\u00f6del y Tarski, e iniciada por ellos.<\/p>\n<p>5. Examina el operacionalismo como salida. Luego de mostrar que tampoco funciona, pone esta interesante nota:<\/p>\n<p>\u201cEn el fondo este problema sigue acosando a la CH en todas sus versiones, pues la teor\u00eda se identifica con TC, y de este modo cualquier cambio en las reglas de correspondencia (esto es, cualquier nuevo procedimiento experimental) supone un cambio en la teor\u00eda\u201d (p. 40).<\/p>\n<p>6. Defectos de las versiones iniciales de CH (p.40).<\/p>\n<p>7. La definici\u00f3n por enunciados de reducci\u00f3n es parcial (normalmente) porque hay m\u00e1s de uno para cada t\u00e9rmino te\u00f3rico. Cada uno de ellos es una \u201ccondici\u00f3n de prueba\u201d o verificaci\u00f3n (p. 42).<\/p>\n<p>8. <u>Cr\u00edtica de los enunciados de reducci\u00f3n<\/u>. La hace siguiendo a Hempel, con el caso de los conceptos te\u00f3ricos m\u00e9tricos, que, por suponer los n\u00fameros reales, no pueden ser cubiertos por expresiones definitorias con t\u00e9rminos observacionales (finitas en n\u00famero o numerables) (p. 44).<\/p>\n<p>9. En nota interesante, discrepa de Hempel (pp. 44-45).<\/p>\n<p>10. Cr\u00edtica y \u00faltima evoluci\u00f3n de CH:<\/p>\n<p>\u201cLa dificultad m\u00e1s grande con respecto a (V\u2019\u2019) reside en especificar la condici\u00f3n (e). Bajo (V\u2019\u2019) es la teor\u00eda como un todo (esto es, la conjunci\u00f3n de los postulados te\u00f3ricos T y de las reglas de correspondencia C) lo que debe ser cognitivamente significativo. Hubo varios intentos de especificar en qu\u00e9 consist\u00eda esto\u201d (p. 46).<\/p>\n<p>11. Fallo por los intentos, por eliminaci\u00f3n indeseada de los t\u00e9rminos te\u00f3ricos (p.46).<\/p>\n<p>12. Explica los intentos de fundamentar el primer cuerno del dilema a base del teorema de Craig y los enunciados de Ramsey, y concluye (pp. 54-55) [Desde \u201cNinguna de las t\u00e9cnicas ideadas ha tenido \u00e9xito en el intento de mostrar que se puede prescindir de los t\u00e9rminos y principios te\u00f3ricos en el sentido previo de TC&#8230;\u201d hasta \u201c(&#8230;) Adem\u00e1s, la historia de la ciencia indica que el medio de obtener un alto grado de econom\u00eda sistem\u00e1tica y de fertilidad heur\u00edstica es el uso de principios te\u00f3ricos que contienen conceptos no observacionales. Por tanto, parece que el primer cuerno del dilema del te\u00f3rico es falso y no se puede mantener. El dilema del te\u00f3rico es un pseudodilema\u201d].<\/p>\n<p>13. \u201cPor consiguiente, la mayor\u00eda de los seguidores de la CH que aceptan los t\u00e9rminos te\u00f3ricos eluden el instrumentalismo y adoptan una interpretaci\u00f3n realista de las teor\u00edas\u201d (p. 55).<\/p>\n<p>El principal argumento que ha dado para eso es \u00e9ste:<\/p>\n<p>\u201c(&#8230;) uno de los atractivos del instrumentalismo es que permite introducir cualquier termino te\u00f3rico que se necesite para obtener una teor\u00eda fruct\u00edfera que permita la predicci\u00f3n econ\u00f3mica de fen\u00f3menos observables sin tener que preocuparse de si designan o no algo real. Por otra parte, el aceptar t\u00e9rminos te\u00f3ricos al tiempo que se mantienen un instrumentalismo lleva a la inc\u00f3moda postura de mantener que los t\u00e9rminos te\u00f3ricos son necesarios pero ni significan ni se refieren a nada\u201d (p. 55).<\/p>\n<p>13. La l\u00f3gica del condicional (Afecta a la cl\u00e1usula I). Aparente necesidad de la modificaci\u00f3n de (I), porque (I) implica extensionalidad (p. 57).<\/p>\n<p>14. Condicional contrafactual no es condicional material (p. 57). Los enunciados de reducci\u00f3n no especifican (completamente) el condicional contraf\u00e1ctico, porque cada uno de ellos s\u00f3lo da una condici\u00f3n suficiente del disposicional (p. 58). Contraf\u00e1cticos y causalidad (p. 59). Contraf\u00e1cticos y leyes naturales (Goodman) (p. 59). Contraf\u00e1cticos y l\u00f3gicas modales causales (p. 63). Cr\u00edtica de Suppe a la soluci\u00f3n modal (p. 63).<\/p>\n<p>15. \u201cAntes de concluir nuestro an\u00e1lisis del desarrollo de la concepci\u00f3n heredada, se deber\u00e1 observar cu\u00e1nto difiere su versi\u00f3n final de la inicial. Inicialmente, la CH era un cuerpo de teor\u00edas que conced\u00eda poca importancia al aparato te\u00f3rico TC, siendo su funci\u00f3n poco m\u00e1s que un medio de introducir las matem\u00e1ticas en la ciencia. En su versi\u00f3n final, las teor\u00edas se consideran realistamente como descripciones de sistemas de no-observables que se relacionan de modos no especificables del todo con sus manifestaciones observables, en este an\u00e1lisis el aparato te\u00f3rico es central y el \u00e9nfasis se pone en c\u00f3mo el aparato te\u00f3rico se relaciona con los fen\u00f3menos\u201d (p. 73).<\/p>\n<p>Muy interesante observar que esa paulatina admisi\u00f3n de una ontolog\u00eda realista coincide con la difusi\u00f3n de una f\u00edsica no intuitiva y una econom\u00eda muy abstracta.<\/p>\n<p>16. El desarrollo de la ciencia seg\u00fan la concepci\u00f3n heredada: reducci\u00f3n de teor\u00edas. La expone seg\u00fan Nagel y, evidentemente, para introducir a Kuhn (p. 77) [Desde \u201cEsta concepci\u00f3n del desarrollo cient\u00edfico, a la que yo llamo tesis del desarrollo por reducci\u00f3n &#8230;\u201d hasta \u201c&#8230;De aqu\u00ed que el rechazo de la tesis del desarrollo por reducci\u00f3n ocupe un lkugar central en el rechazo por parte de Feyerabend, Hanson, Kuhn y Bohm de la CH\u201d].<\/p>\n<p>17. Aparente descriptivismo de CH (p. 81). Pero, en realidad, tiene una finalidad explicativa (p. 82). \u201cExplicaci\u00f3n\u201d seg\u00fan Carnap (p. 82). Su aclaraci\u00f3n con el \u201can\u00e1lisis\u201d de Langford (p. 82).<\/p>\n<p>18. \u201cTodo esto indica que Carnap estar\u00eda probablemente dispuesto a aceptar la siguiente caracterizacion de la explicaci\u00f3n. Una explicaci\u00f3n consta de un enunciado explicandum y un enunciado explicatum, y satisface los siguientes requisitos: 1) Explicandum y explicatum han tener la misma denotaci\u00f3n (o extensi\u00f3n) pero esto se refiere \u00fanicamente a instancias y no-instancias bien definidas del explicandum\u201d (p. 84).<\/p>\n<p>Pues, por la vaguedad de \u00e9ste, la identidad de denotacion no se podr\u00edan cumplir sin esa restricci\u00f3n.<\/p>\n<p>19. La distinci\u00f3n anal\u00edtico-sint\u00e9tico. La CH entra\u00f1a esta distinci\u00f3n (pp. 94-96). Cr\u00edtica de la distinci\u00f3n por Quine (pp. 95-99). Cr\u00edtica de la cr\u00edtica de Quine (pp. 99-100). Cr\u00edtica de Grice y Strawson. Tesis de Putnam.<\/p>\n<p>20. Maxwell y la contextualidad (p. 104). Feigl. Suppe.<\/p>\n<p>21. Distinci\u00f3n entre t\u00e9rminos te\u00f3ricos y observacionales. El sentido corriente de \u201cobservar\u201d hace a la distinci\u00f3n insostenible (Achinstein) (pp. 108-109). Tampoco el sentido tecnificado por Carnap funciona (p. 109). Putnam: imposibilidad de la distinci\u00f3n (pp. 110-111). Balance de Suppe: a) La distinci\u00f3n es sostenible (pp. 111-112). b) S\u00f3lo vale la pena mantener la distinci\u00f3n si tiene importancia filos\u00f3fica (p. 113).<\/p>\n<p>22. Importancia en CH de la idea de interpretaci\u00f3n parcial (p. 115). Cr\u00edticas de Achinstein y Putnam por vaguedad. An\u00e1lisis por Suppe de las cr\u00edticas de Achinson. Conclusi\u00f3n (pp. 117-118). An\u00e1lisis por Suppe de las cr\u00edticas de Putnam (p. 118). Variaci\u00f3n de [nota] 4) por Suppe. Comentario (pp. 120-121) [Desde \u201cEmpieza a estar claro en este punto que la interpretaci\u00f3n parcial&#8230;\u201d hasta \u201c&#8230;Y es f\u00e1cil ver que \u00e9sta es la versi\u00f3n 1) de la interpretaci\u00f3n parcial sugerida por Acinstein\u201d].<\/p>\n<p>23. Modelos. Obligaci\u00f3n para CH de dar un modelo de T, por la interpretaci\u00f3n sem\u00e1ntica independiente de Vt (p. 124). La posici\u00f3n de Campbell, Nagel Hesse, como modificaci\u00f3n de CH. Bajo una aparente coincidencia, Nagel discrepa de la CH, porque su noci\u00f3n de modelo matem\u00e1tico no es la misma. Con el ejemplo del modelo at\u00f3mico de Bohr (pp. 125-126).<\/p>\n<p>24. El estupendo ejemplo de Hesse de la refracci\u00f3n (pp. 128-129). En el mismo contexto Hesse (p. 128). Juicio de Suppe sobre Hesse (p. 129). Balance de Suppe (p. 130).<\/p>\n<p>24. Reglas de correspondencia. Reducci\u00f3n cr\u00edtica de las dos primeras funciones de C. E incluso tres cr\u00edticas a la concepci\u00f3n reducida de la funci\u00f3n de C (pp.131-136). Conclusi\u00f3n de Suppe (p. 138): \u201cPara resumir el tratamiento que la CH hace de las reglas de correspondencia es inadecuado&#8230; La interpretaci\u00f3n que la CH hace de las reglas de correspondencia es indudablemente insatisfactoria\u201d. Pero, en mi opini\u00f3n, s\u00f3lo se ha probado que es insatisfactoria por simplificadora, no por radicalmente falsa\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En diciembre de 1976, dentro de un ciclo de conferencias sobre filosof\u00eda, historia y pol\u00edtica de la ciencia organizado por el Colegio de Ingenieros de Barcelona, Sacrist\u00e1n dict\u00f3 una conferencia con el significativo t\u00edtulo \u201cDe la filosof\u00eda de la ciencia a la pol\u00edtica de la ciencia\u201d. Refiri\u00e9ndose en primer lugar a la entonces denominada \u201ccrisis de la filosof\u00eda anal\u00edtica de la ciencia\u201d, se\u00f1al\u00f3 que, por de pronto, parece obvio que sobraba ah\u00ed la palabra \u201canal\u00edtica\u201d. De hecho, \u201cesa crisis de la filosof\u00eda anal\u00edtica de la ciencia ha sido de paso crisis de <i>toda<\/i> la filosof\u00eda de la ciencia y, tal vez, incluso, por hablar brevemente, de algo m\u00e1s, de toda la tradici\u00f3n epistemol\u00f3gica, tecno-cient\u00edfico-filos\u00f3fica, que nace del intento de Kant. Muy probablemente\u201d.<\/p>\n<p>El estado actual de esa crisis, su resoluci\u00f3n, nos devolv\u00eda, en su opini\u00f3n, a la situaci\u00f3n existente antes de que empezara este \u00faltimo episodio. Su impresi\u00f3n es que la crisis del popperismo nos volv\u00eda a colocar cultural, filos\u00f3ficamente, en la situaci\u00f3n inmediatamente anterior al momento en el que la variaci\u00f3n de Popper sobre la tradici\u00f3n del C\u00edrculo de Viena dio esperanzas acerca de una continuaci\u00f3n sistem\u00e1tica, productiva, de la filosof\u00eda de la ciencia.<\/p>\n<p>Verdad es, empero, se\u00f1alaba Sacrist\u00e1n, que aunque nos encontremos otra vez como a principios de siglo, en el sentido de estar completamente desprovistos de certezas fundamentadoras, seg\u00fan la tradici\u00f3n kantiana de la filosof\u00eda de la ciencia, el recorrido de la historia de la filosof\u00eda moderna de la ciencia puede verse, de todos modos, como una espiral. Nos encontramos as\u00ed en una situaci\u00f3n parecida a la de principios de siglo, pero, en cambio, enormemente enriquecidos con conocimientos de todo tipo, desde los l\u00f3gico-formales hasta los filos\u00f3fico-materiales y de filosof\u00eda general, pasando incluso por cap\u00edtulos de creciente densidad hacia todos, como la filosof\u00eda de la inducci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ello no era obst\u00e1culo, prosegu\u00eda MSL, para que aun teniendo ese importante enriquecimiento filos\u00f3fico se pudiera hablar de situaci\u00f3n cr\u00edtica. \u201cLas personas de hoy recuerdan mucho los momentos de sabia desesperanza y de docta ignorancia de algunos neopositivistas decepcionados, como la c\u00e9lebre met\u00e1fora de la barca, del nav\u00edo que simbolizar\u00eda nuestro conocimiento, porque carece de fundamento, va navegando y se va reconstruyendo en la misma navegaci\u00f3n, sin que se pueda esperar de un lugar que est\u00e9 en el puerto, o que est\u00e9 fondeando, y a\u00fan menos en un dique seco en el que ya no pudiera hundirse nunca. Tanto es as\u00ed, tanto reproduce esta situaci\u00f3n la inseguridad de principios de siglo, que el viejo Quine -que ahora ya debe ser realmente viejo, pero sigue siendo muy legible-, en el \u00faltimo libro de una cierta extensi\u00f3n, ha llegado a ocuparse de los problemas de fundamentaci\u00f3n de la ciencia (\u00e9l siempre los hab\u00eda rehuido) pero esta vez de una forma incluso un poco provocadora, negando que tenga sentido alguno disputar acerca de la racionalidad en ciencia, que lo que hay que hacer es trabajar en ella y basta, y que los mismos problemas anal\u00edticos y de fundamentaci\u00f3n se tienen que resolver sin tener el menor reparo en proceder circularmente, es decir, en utilizar la misma teor\u00eda cient\u00edfica de cuya imposible fundamentaci\u00f3n se trata\u201d.<\/p>\n<p>Comentaba Sacrist\u00e1n que esta posici\u00f3n de Quine, \u201cdicho sea de paso y puestos a ser nost\u00e1lgicos y cultivadores de la docta ignorancia\u201d, se parece tanto a las po\u00e9ticas frases de Arist\u00f3teles cuando se le preguntaba en torno a la justificaci\u00f3n del conocimiento, \u201cque pod\u00eda sugerir la vanidad de toda ocupaci\u00f3n en filosof\u00eda del conocimiento sino fuera por el otro aspecto de la cuesti\u00f3n a que me he referido antes: por el importante enriquecimiento en conocimientos no definitivamente fundamentadores, pero s\u00ed aclaratorios y potenciadores de nuestra capacidad anal\u00edtica\u201d, por lo que, conclu\u00eda, no hace falta decir que la crisis de la filosof\u00eda de la ciencia en absoluto la elimina o la hace caduca \u201cy si me tengo que ocupar aqu\u00ed del paso de la filosof\u00eda de la ciencia a la pol\u00edtica de la ciencia eso no ocurrir\u00e1 en ning\u00fan sentido apocal\u00edptico. No, la filosof\u00eda de la ciencia sigue teniendo el valor que realmente tuvo siempre por debajo de las grandes esperanzas trascendentales de fundamentaci\u00f3n de tradici\u00f3n kantiana\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, lo que s\u00ed pod\u00eda suceder, se\u00f1alaba, es que la crisis ampliara las perspectivas de la epistemolog\u00eda contempor\u00e1nea. \u201cLa <i>historice<\/i> en un sentido amplio, es decir, introduzca en ella no s\u00f3lo motivaciones intelectuales, hist\u00f3ricas en sentido estricto, sino tambi\u00e9n sociales\u201d. De ello, infer\u00eda que no ten\u00eda inter\u00e9s alguno una salida demag\u00f3gica de la situaci\u00f3n, concebida al modo de \u201cel hacer filosof\u00eda de la ciencia es contemplarse el ombligo; vamos a pasar a la pol\u00edtica de la ciencia sin m\u00e1s\u201d. Parafraseando a Lakatos, eso servir\u00eda, remarcaba, para hacer probablemente pol\u00edtica de la ciencia a ciegas.<\/p>\n<p>Sobre los puntos de vista externalista e internalista en filosof\u00eda de la ciencia, este paso de una carta del 14 de agosto de 1980 dirigida a Alex Costa:<\/p>\n<p>\u201c(&#8230;) Tampoco me parece buen punto de partida tu insinuaci\u00f3n de que una cr\u00edtica externalista normativa (pol\u00edtica) puede prescindir de la interna. Por de pronto, \u00bfhasta d\u00f3nde llega lo interno? Ejemplo de inter\u00e9s para nosotros en ciencias sociales: la <i>Methodenstreit <\/i>no era disputa interna a una teor\u00eda (puesto que postulaba dos tipos diversos de teor\u00eda), sino a un grupo de personas (los economistas).<\/p>\n<p>De todos modos, la acentuaci\u00f3n que t\u00fa haces no me parece mala. Porque lo que s\u00ed es verdad es que la cr\u00edtica externa normativa lo culmina y lo zanja todo, por as\u00ed decirlo. Cuando parece no haberla, lo que hay es sanci\u00f3n aprobadora de la normativa social o cultural impl\u00edcita\u201d.<\/p>\n<p>En las clases de Metodolog\u00eda de las ciencias sociales de 1983-1984, Sacrist\u00e1n se interrogaba por las razones por las que hubiera filosof\u00eda de la ciencia, en sentido no estricto, desde la misma irrupci\u00f3n de la ciencia. Las mismas figuras en las que solemos situar el comienzo de la ciencia greco-europea (Tales, Anaximandro, Euclides) pueden aparecer tanto en la historia de la ciencia (Tales como astr\u00f3nomo, como f\u00edsico o primer ge\u00f3metra) como en cualquier manual de historia de la filosof\u00eda. Cabe preguntarse, prosegu\u00eda Sacrist\u00e1n, \u00bfpor qu\u00e9 esa coextensividad? O, igualmente, \u00bfpor qu\u00e9 ha ocurrido adem\u00e1s que no s\u00f3lo en el origen sino en cualquier momento de inflexi\u00f3n de la historia de la ciencia hay igualmente una reorientaci\u00f3n importante o \u201cun rebrote del filosofar sobre la ciencia\u201d? Dos mil a\u00f1os despu\u00e9s de Tales, tambi\u00e9n se puede decir que Descartes y Galileo representan a un tiempo la revoluci\u00f3n en ciencia y en filosof\u00eda de la ciencia. \u00bfQu\u00e9 es Descartes? \u00bfEl cient\u00edfico de <i>La G\u00e9om\u00e9trie<\/i> o el fil\u00f3sofo del <i>Discurso del m\u00e9todo<\/i>? Ambas cosas, indiferentemente. O en el caso de Galileo \u00bfqu\u00e9 es? \u00bfUn f\u00edsico, el fundador de la nueva mec\u00e1nica, o el fil\u00f3sofo pitag\u00f3rico que desarrolla toda una especulaci\u00f3n filos\u00f3fico pitag\u00f3rica sobre el lenguaje del mundo y nuestra posibilidad de conocerlo?<\/p>\n<p>Lo mismo podr\u00eda decirse de algunos autores contempor\u00e1neos, apuntaba, como por ejemplo Einstein o Keynes. Para Sacrist\u00e1n ambos hab\u00edan \u201csido dos de los fil\u00f3sofos m\u00e1s influyentes del siglo XX; en el sentido de dos de los hombres que m\u00e1s han influido en la concepci\u00f3n de la realidad de la humanidad en el siglo XX, o hacia la mitad del siglo XX\u201d. Eran las casillas mentales y los encasillamientos acad\u00e9micos los que no nos dejan ver las cosas de ese modo. As\u00ed, pues, en su opini\u00f3n, todos los grandes momentos de innovaci\u00f3n cient\u00edfica son al mismo tiempo momentos muy filos\u00f3ficos, tesis que, adem\u00e1s, se pod\u00eda documentar muy ampliamente.<\/p>\n<p>Sobre la expresi\u00f3n \u201cfilosof\u00eda de la ciencia\u201d y sus relaciones con la filosof\u00eda del conocimiento, se manifestaba as\u00ed en este paso del curso de metodolog\u00eda de 1983-84:<i> <\/i><\/p>\n<p><i> <\/i>\u201cDesde un punto de vista sistem\u00e1tico, por la significaci\u00f3n de las palabras, se podr\u00eda pensar que \u201cfilosof\u00eda de la ciencia\u201d es una parte de \u201cfilosof\u00eda del conocimiento\u201d, pero, adem\u00e1s, habr\u00eda que a\u00f1adir que \u201cfilosof\u00eda del conocimiento\u201d es algo muy anterior al siglo XX y, por tanto, a la filosof\u00eda de la ciencia en sentido estricto. Esta \u00faltima, la noci\u00f3n de filosof\u00eda de la ciencia, es en realidad muy moderna a pesar de sus precedentes de veinticinco o veintis\u00e9is siglos, y se puede considerar nacida con obra de un f\u00edsico y fil\u00f3sofo ingl\u00e9s de finales del siglo pasado llamado Karl Pearson. Su libro <i>La gram\u00e1tica de la ciencia<\/i> -primer gran cl\u00e1sico de la filosof\u00eda de la ciencia en el sentido moderno- se public\u00f3 en 1892, es decir, en las puertas del siglo XX&#8230;\u201d<\/p>\n<p>Respecto a los puntos de vista internalista y externalista en filosof\u00eda de la ciencia, se\u00f1alaba a continuaci\u00f3n: \u201cSe llama internalista a toda filosof\u00eda de la ciencia que tome en consideraci\u00f3n exclusivamente datos y razonamientos de la historia de la ciencia misma, no externos a ella. Es decir, no, por ejemplo, datos sociol\u00f3gicos, ni psicol\u00f3gicos, ni hist\u00f3ricos, ni pol\u00edticos, ni econ\u00f3micos. Si intervienen datos o planteamientos de este otro tipo, entonces se dice que el punto de vista de ese fil\u00f3sofo es externalista\u201d.<\/p>\n<p>El prototipo de un tratamiento puramente internalista ser\u00eda aquel que se redujera a estudiar, en expresi\u00f3n de Popper -quien, en su opini\u00f3n, era marcadamente internalista- lo que se sol\u00eda llamar \u201cla l\u00f3gica de la ciencia, esto es, la estructura del hacer cient\u00edfico, la estructura de la prueba, de la experimentaci\u00f3n, de la construcci\u00f3n te\u00f3rica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><P>\tLas actas del Congreso  Internacional de Filosof&iacute;a de la Ciencia celebrado en Londres en 1965 fueron editadas, tal como se indic&oacute; en la anterior entrega, por Imre Lakatos y Alan Musgrave en Cambridge University Press en 1970. Fue la segunda edici&oacute;n de 1972 la que sirvi&oacute; de base a Francisco Hern&aacute;n para su versi&oacute;n castellana, publicada en 1975 en &ldquo;Teor&iacute;a y realidad&rdquo; de Grijalbo.  <\/P><P>\t Esta es la segunda parte de las anotaciones no fechadas de Sacrist&aacute;n sobre las actas de este congreso, notas que pueden consultarse en una de las carpetas de res&uacute;menes de ensayos de filosof&iacute;a de la ciencia depositadas en Reserva de la Universidad de Barcelona.<\/P><P>\tHe incorporado en la &ldquo;Nota final&rdquo; unos materiales anexos: sus anotaciones a uno de los cap&iacute;tulos de las Exploraciones metacient&iacute;ficas de Ulises Moulines, y sus notas a La estructura de la teor&iacute;as cient&iacute;ficas deFrederick Suppe y a Racionalidad y acci&oacute;n humana de Jes&uacute;s Moster&iacute;n, as&iacute; como una breve aproximaci&oacute;n al creciente inter&eacute;s del Sacrist&aacute;n tard&iacute;o por temas de pol&iacute;tica de la ciencia -inter&eacute;s que no le hizo aparcar temas m&aacute;s estrictamente epistemol&oacute;gicos-, as&iacute; como algunas de sus definiciones de nociones b&aacute;sicas de filosof&iacute;a de la ciencia extra&iacute;das de sus clases de Metodolog&iacute;a de las ciencias sociales.<\/P><P> \t\t\t\t\t\t\t*<\/P><P> VI. Margaret Masterman, &ldquo;La naturaleza de los paradigmas&rdquo; (pp. 159-201).<\/P><P> 1. &ldquo;Considerado desde el punto de vista sociol&oacute;gico (como opuesto al filos&oacute;fico) un paradigma es un conjunto de h&aacute;bitos cient&iacute;ficos&rdquo; (p. 169).<\/P><\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":["post-605","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/605","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=605"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/605\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=605"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=605"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=605"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}