{"id":611,"date":"2007-01-26T00:00:00","date_gmt":"2007-01-26T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=611"},"modified":"2020-02-27T18:27:20","modified_gmt":"2020-02-27T17:27:20","slug":"imagenes-marxistas-iv-antologia-de-textos-de-manuel-sacristan-1925-1985","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=611","title":{"rendered":"Im\u00e1genes marxistas IV. Antolog\u00eda de textos de Manuel Sacrist\u00e1n (1925-1985)."},"content":{"rendered":"<p>El autor de este art\u00edculo [\u201cCorrientes principales del pensamiento filos\u00f3fico\u201d], por su parte, ha negado que pueda hablarse de filosof\u00eda marxista en el sentido sistem\u00e1tico tradicional de filosof\u00eda, sosteniendo que el marxismo debe entenderse como otro tipo de hacer intelectual, a saber, como la conciencia cr\u00edtica del esfuerzo por crear un nuevo mundo humano.<\/p>\n<p>Manuel Sacrist\u00e1n (1968)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las opiniones de Marx han cambiado en el curso de su vida, pero no la intencionalidad, el programa. Eso es lo esencial del marxismo en la medida en que \u00e9ste viene de Marx. Sobre eso Marx ha sido siempre marxista. No sobre lo dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Manuel Sacrist\u00e1n<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Debajo de todo esto, de estas dos cosas que he dicho, est\u00e1 naturalmente, y no quiero esconderla, mi personal visi\u00f3n de qu\u00e9 es el marxismo, que no tiene por qu\u00e9 ser compartida con otros que se consideren tambi\u00e9n insertos en la misma tradici\u00f3n. Parto de la base de que Marx es un pensador muerto el a\u00f1o 1883, es decir, dentro de nada har\u00e1 un siglo. Por lo tanto, si lo que el ha hecho es algo con importancia cient\u00edfica entonces tiene que estar m\u00e1s o menos tan revisado como lo que hayan hecho todos los cient\u00edficos importantes muertos en 1883 -por ejemplo, Maxwell- o que han trabajado en 1883, y si lo que \u00e9l ha hecho no se puede tocar, refutar, rehacer, entonces es que no ten\u00eda ning\u00fan valor, o ten\u00eda un valor art\u00edstico, nada m\u00e1s.<\/p>\n<p>No es que yo desprecie el valor art\u00edstico. Tambi\u00e9n es una cosa importante de esa \u00e9poca, precisamente de los a\u00f1os ochenta, las grandes producciones de los historiadores de la escuela positivista, seguramente rebasadas, y siguen siendo muy respetables, siguen siendo historiadores cl\u00e1sicos. Seguramente nadie va a leer literalmente hoy a Ranke o a Burckhardt, pero siguen siendo grandes historiadores de la misma \u00e9poca.<\/p>\n<p>Me parece que en Marx hay m\u00e1s, me parece que en Marx hay el origen de una tradici\u00f3n y, en mi opini\u00f3n, el marxismo vivo es una tradici\u00f3n, no una teor\u00eda, no una ciencia como se suele decir. Pero es obvio que nadie tiene por qu\u00e9 estar de acuerdo con esto que he dicho aunque se considere marxista por su cuenta. Y como tradici\u00f3n me parece una tradici\u00f3n muy potente, dotada de un tronco de pensamiento transformador de los m\u00e1s claros de la historia del pensamiento y capaz naturalmente de muchas l\u00edneas, como toda tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>Manuel Sacrist\u00e1n (1977)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En esta cuarta entrega de \u201cIm\u00e1genes marxistas\u201d se contin\u00faa la selecci\u00f3n de textos de Manuel Sacrist\u00e1n sobre autores de la tradici\u00f3n que no fueron objeto de un largo desarrollo por su parte pero sobre los que ofreci\u00f3 en notas, presentaciones, contraportadas o res\u00famenes reflexiones de innegable inter\u00e9s. Como en los casos anteriores me he basado en textos publicados (<i>Panfletos y materiales, El orden y el tiempo, L\u00f3gica elemental, M.A.R.X, Escritos sobre El Capital, Seis conferencias, Introducci\u00f3n a la l\u00f3gica y al an\u00e1lisis formal<\/i>,\u2026), en notas y presentaciones de sus traducciones y en la documentaci\u00f3n depositada en Reserva, fondo Sacrist\u00e1n, de la Universidad de Barcelona.<\/p>\n<p>Un amable y atento lector, lectora para m\u00e1s se\u00f1as, me ha llamado la atenci\u00f3n sobre el escaso desarrollo de la entrada M\u00e1rkus en la anterior entrega. Me recuerda, con excelente memoria, la importancia de las notas de Sacrist\u00e1n, anotaciones que apenas aparecen recogidas. Tiene raz\u00f3n. Me corrijo iniciando esta selecci\u00f3n con esas notas. Gracias y disculpas. Aprovecho la ocasi\u00f3n para disolver un error -que en absoluto presupongo en la atenta lectora- que a veces se ha cometido: las notas, las largas notas que acompa\u00f1an el texto central de M\u00e1rkus son del propio autor, no de Sacrist\u00e1n. Algunas de ellas, por ejemplo, las del \u00faltimo cap\u00edtulo, sin ser el \u00fanico caso, abarcar\u00edan un mayor espacio que el propio texto del cap\u00edtulo. Hacen buena aquella ocurrencia de Quine sobre los libros que fuerzan al lector a leer en dos dimensiones. Fue el caso de <i>Marxismo y \u201cAntrolog\u00eda\u201d.<\/i><\/p>\n<p>Otro lector, lectora tambi\u00e9n, me ha comentado que algunos textos seleccionados no est\u00e1n datados y que la fecha hubiera ayudado a contextualizarlos. Efectivamente, tambi\u00e9n lleva raz\u00f3n en este caso. Como prueba, basta mirar unos de los breves textos que encabezan esta selecci\u00f3n. El motivo de ello es que, como dije, entre otras fuentes, me he basado en res\u00famenes y notas, en cuadernos de trabajo de Sacrist\u00e1n, depositados en la UB. En ocasiones habr\u00eda podido establecer alguna conjetura sensata y no muy arriesgada pero me ha parecido mejor no hacerlo por el momento. Sea como sea, tiene raz\u00f3n el lector-lectora cuando se\u00f1ala que algunos textos exigir\u00edan una fecha para recordar el contexto pol\u00edtico o filos\u00f3fico en el que fueron pensados y escritos. Agradezco nuevamente este comentario y me atrevo a solicitar a los potenciales lectores cr\u00edticas y ayudas similares (salarnal@gmail.com).<\/p>\n<p>Como en los casos anteriores, mis comentarios est\u00e1n indicadas por \u201cNotas SLA\u201d o est\u00e1n escritas en letra de menor tama\u00f1o.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p><u>29. Markus: Notas de traductor<\/u>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. El t\u00e9rmino \u2018Wesen\u2019 a diferencia de los t\u00e9rminos rom\u00e1nticos \u2018esencia\u2019, `essence\u00b4, etc., no es de origen culto ni est\u00e1 verdaderamente tecnificado en alem\u00e1n. \u2018Wesen\u2019 se usa en la lengua com\u00fan para significar \u201ccosa\u201d, \u201cente\u201d, \u201cinstituci\u00f3n\u201d, \u201cconjunto de instituciones\u201d, \u201cconjunto de funciones\u201d, etc. Pero es tambi\u00e9n utilizado en el alem\u00e1n culto para traducir el latino \u2018essentia\u2019. De aqu\u00ed una ambig\u00fcedad cuya resoluci\u00f3n en cada caso es tarea de la traducci\u00f3n. El autor h\u00fangaro [Gy\u00f6rgy Markus] tropieza con la dificultad al estudiar los textos de Marx importantes para su tema, los cuales, salvo la <i>Miseria de la filosof\u00eda<\/i>, son todos originariamente alemanes (p. 5)<\/p>\n<p>2. \u2018Objetual\u2019 sirve aqu\u00ed para significar la coseidad, la materialidad de las cosas que son objetos. \u2018Objetivo\u2019 designar\u00e1 una propiedad de ciertos contenidos de consciencia (por ejemplo: los conocimientos propiamente dichos). (p. 10).<\/p>\n<p>3. [\u201cCuando existe una relaci\u00f3n, esa relaci\u00f3n existe para m\u00ed; el animal no se relaciona con nada, no tiene relaciones\u201d].<\/p>\n<p>Marx utiliza aqu\u00ed una posibilidad expresiva ofrecida por la etimolog\u00eda com\u00fan de \u2018Verh\u00e4ltnis\u2019 (traducible por \u2018relaci\u00f3n\u2019 y, en otros contextos \u2013matem\u00e1ticos- por \u2018raz\u00f3n\u2019 y \u2018proporci\u00f3n\u2019) y \u2018Verhalten\u2019 (traducible por \u2018comportamiento\u2019, \u2018conducta\u2019). Una versi\u00f3n b\u00e1rbara de su texto que recogiera todos sus matices pod\u00eda ser \u00e9sta: \u201cCuando existe un portarse-respecto-de, ese portarse-respecto-de existe para m\u00ed; el animal no se-porta-respecto-de nada, no se comporta. Para el animal, su portar-se-respecto-de no existe en cuanto relaci\u00f3n\u201d (pp. 34-35).<\/p>\n<p>4. Epoj\u00e9. T\u00e9rmino griego tecnificado por E. Husserl para significar el aislamiento met\u00f3dico, la separaci\u00f3n met\u00f3dica de aspectos tem\u00e1ticamente no interesantes (para la investigaci\u00f3n husserliana) de un fen\u00f3meno (p. 36).<\/p>\n<p>5. Differentia specifica. \u201cLa teor\u00eda tradicional aristot\u00e9lica de la definici\u00f3n construye la definici\u00f3n de una especie como el producto l\u00f3gico del (el conjunto de las notas o rasgos comunes) g\u00e9nero inmediatamente superior a esa especie y la diferencia entre esa especie y las dem\u00e1s pertenecientes al mismo g\u00e9nero\u201d (p. 55).<\/p>\n<p>6. \u201cLas categor\u00edas \u201cindividuo representativo\u201d e \u201cindividuo medio\u201d, as\u00ed como la de \u201cindividuo t\u00edpico\u201d, m\u00e1s adelante usada por el autor, fueron construidas por G. Luk\u00e1cs en su teor\u00eda de la \u00e9pica, particularmente de la \u00e9pica burguesa (novela)\u201d (p. 56).<\/p>\n<p>7. \u201cEn esta carta (probablemente de noviembre de 1877), Marx afirma su coincidencia con la tesis de Chernichevski de que, contra lo que dicen \u201clos economistas liberales\u201d, Rusia puede no destruir la comunidad aldeana, no proletarizar su poblaci\u00f3n campesina y \u201csin pasar por las torturas\u201d del sistema capitalista, \u201capropiarse de todos los frutos de \u00e9ste por el procedimiento de desarrollar los presupuestos hist\u00f3ricos dados\u201d en Rusia (Todas las expresiones entrecomilladas son de Marx, no de Chernichevski, al que Marx no cita literalmente). Luego escribe Marx<\/p>\n<p>\u201cEl cap\u00edtulo (de <i>Capital I<\/i>) sobre la acumulaci\u00f3n originaria no se propone m\u00e1s que describir el camino por el cual ha nacido en la Europa del Oeste el orden econ\u00f3mico capitalista a partir del seno del orden econ\u00f3mico feudal\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y como aplicaci\u00f3n a Rusia, escribe en condicional:<\/p>\n<p>\u201cSi Rusia aspira a convertirse en una naci\u00f3n capitalista al modo europeo occidental -y en los \u00faltimos a\u00f1os se ha esforzado mucho en ese sentido- no lo conseguir\u00e1 sin transformar antes en proletarios buena parte de sus campesinos; y entonces, una vez absorbida por el torbellino de la econom\u00eda capitalista, tendr\u00e1 que soportar las implacables leyes de ese sistema, exactamente igual que los pueblos profanos . Eso es todo\u201d.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, hacia el final de la carta, Marx da plasticidad a su visi\u00f3n no fatalista ni euroc\u00e9ntrica de la determinaci\u00f3n hist\u00f3rica con el c\u00e9lebre ejemplo de la<i><b> <\/b>plebe<\/i> romana:<\/p>\n<p>\u201cEn varios lugares del <i>Capital <\/i>he aludido al destino de los plebeyos de la antigua Rusia. \u00c9stos eran originariamente campesinos libres que cultivaban sus predios, cada cual por su cuenta y riesgo. Fueron expropiados en el curso de la historia romana. El mismo proceso que los separ\u00f3 de sus medios de producci\u00f3n y subsistencia acarre\u00f3 no s\u00f3lo la constituci\u00f3n del latifundio, sino tambi\u00e9n de los grandes capitales monetarios. Y as\u00ed, un buen d\u00eda, hubo, por una parte, hombres libres desprovistos de todo lo que no fuera su fuerza de trabajo y por otra, lo necesario para la explotaci\u00f3n de ese trabajo, los poseedores de las riquezas as\u00ed adquiridas . \u00bfQu\u00e9 ocurri\u00f3? Que los proletarios romanos no se convirtieron en trabajadores asalariados sino en un <i>populacho<\/i> parasitario a\u00fan m\u00e1s despreciable que los <i>por hites <\/i>[blancos pobres] de los estados sure\u00f1os de Norteam\u00e9rica y que a su lado se desarroll\u00f3 no un modo de producci\u00f3n capitalista, sino un modo de producci\u00f3n basado en el trabajo esclavo\u201d (pp. 85-86).<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>30. Paul Mattick (1904-1981)<\/u><\/p>\n<p>Paul Mattick naci\u00f3 en Alemania en 1904 y emigr\u00f3 a los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica en 1929. Milit\u00f3 en el movimiento obrero desde la adolescencia. Fue miembro de la Juventud Socialista Libre (Freie Sozialistische Jugend), de la Liga Espartaquista (Spartakusbund) de KarI Liebknecht y Rosa Luxemburg y luego, tras la escisi\u00f3n del Partido Comunista de Alemania, milit\u00f3 en el fugaz \u201cPartido Comunista Obrero de Alemania\u201d (Kommunistiche Arbeiterpartei Deutschland).<\/p>\n<p>En los Estados Unidos edit\u00f3 en alem\u00e1n la <i>Gaceta Obrera de Chicago<\/i> (<i>Chicagoer Arbeiterzeitung<\/i>), y luego, en ingl\u00e9s, las revistas<i> Living Marxism <\/i>[Vivir el marxismo]<i> <\/i>y <i>New Essays <\/i>[Nuevos ensayos]<b><i>.<\/i><\/b><\/p>\n<p>Mattick fue uno de los representantes m\u00e1s radicales de la llamada \u201cizquierda de los consejos\u201d, o \u201ccomunismo de los consejos\u201d, que en seguida entr\u00f3 en pugna con Lenin y la III Internacional. Para Mattick, como para Pannekoek, el defecto fundamental de los reg\u00edmenes de la Europa del Este y, en general, de los reg\u00edmenes socialistas instaurados en pa\u00edses con poca formaci\u00f3n previa de capital, es no comprender que su tarea es estrictamente burguesa, y su naturaleza la de un \u201ccapitalismo de estado\u201d. Mattick explica incluso la rigidez represiva del r\u00e9gimen estaliniano por esas caracter\u00edsticas del estado de Lenin, y lo expuso ya en vida de \u00e9ste.<\/p>\n<p>La principal obra te\u00f3rica de Mattick es<i> Marx y Keynes <\/i> editada en castellano por el Fondo de Cultura Econ\u00f3mica de M\u00e9xico. La presente <i>Cr\u00edtica de Marcuse <\/i>es, quiz\u00e1, su principal ensayo de teor\u00eda pol\u00edtica marxista completamente libre de los resentimientos producidos por las luchas internas de los a\u00f1os 20 en el seno del movimiento comunista mundial.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>30. Nota a la traducci\u00f3n castellana (de Alejandro P\u00e9rez) de Paul Mattick, <i>Cr\u00edtica de Marcuse. El hombre unidimensional en la sociedad de clases<\/i>. Ediciones Grijalbo, Barcelona 1974, p. 3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Nota SLA::<\/u><\/p>\n<p>De una carpeta dedicada a la revoluci\u00f3n de Octubre depositada en Reserva de la UB, estas anotaciones sobre pasajes de dos trabajos de Paul Mattick.<\/p>\n<p><u>A. \u201cDer leninismus und die Arbeiterbewegung des Westens\u201d, en L<i>enin. Revolution und Politik<\/i><\/u><\/p>\n<p>1. \u201cLa edificaci\u00f3n en una Rusia transitoriamente libre de intervenciones extranjeras, pero aislada, significaba, como es natural, que el partido ten\u00eda que asumir la funci\u00f3n hist\u00f3rica de la burgues\u00eda, aunque sin las instituciones de la sociedad burguesa y con otra ideolog\u00eda\u201d (p. 22)<\/p>\n<p>Aqu\u00ed es la reducci\u00f3n de la clase a lo econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>2. \u201cEl partido bolchevique no disimul\u00f3 nunca que se sent\u00eda llamado a dirigir la revoluci\u00f3n y dominar el estado para impedir, en inter\u00e9s de la revoluci\u00f3n mundial, el desarrollo, aparentemente inevitable, de Rusia hacia el capitalismo. Y lo ha conseguido, efectivamente, pero sin con ello hacer avanzar la revoluci\u00f3n proletaria internacional\u201d (p. 32).<\/p>\n<p>Es casi una falsificaci\u00f3n de Lenin, pero tiene inter\u00e9s cr\u00edtico.<\/p>\n<p>Aunque poco despu\u00e9s de 1919 Lenin ya dijo cosas as\u00ed.<\/p>\n<p>3. \u201cSe puede decir con certeza que la teor\u00eda leninista de la edificaci\u00f3n del socialismo por el estado se basa en la ilusi\u00f3n idealista de que basta con la mera voluntad revolucionaria de revoluci\u00f3n y socialismo para eliminar del acaecer hist\u00f3rico todas las fuerzas que se oponen a esa voluntad\u201d (p. 44).<\/p>\n<p>Lo f\u00e1cilmente que la izquierda se hace economicista. Pero interesante.<\/p>\n<p>No hay que tener esa ilusi\u00f3n. Pero hay que hacer en sustancia lo mismo que si se albergara. Tomando medidas y de garant\u00eda.<\/p>\n<p>Criticarlo con ojo en 6.9, porque ignora otras v\u00edas.<\/p>\n<p>4. Cr\u00edtica a la cr\u00edtica de Pannekoek y los de los consejos: \u201cAmbas sociedades [la rusa y la europea occidental] se niegan las diferencias y los parentescos de la pol\u00edtica revolucionaria realista, se pasa por alto la funci\u00f3n del imperialismo y del estado del capitalismo monopolista, y se llega a entregar las luchas revolucionarias a un proceso an\u00f3nimo de crisis y rebeliones obreras\u201d (p. 61).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>B. Pr\u00f3logo a Pannekoek,<i> Lenin als Philosoph<\/i>.<\/u><\/p>\n<p>1. p. 14 [Desde \u201cDesde que el capitalismo de estado bolchevique no es m\u00e1s que una variedad del capitalismo&#8230;\u201d hasta \u201c(&#8230;) puramente imperialista de la lucha entre las potencias mundiales\u201d]. Es notable que casi parafrasea a Zajarov. Se anticipa a Bettelheim (como el ingl\u00e9s de 1953, Cfr. Carr).<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p><u>31. Ronald L. Meek (1917-1978)<\/u><\/p>\n<p>Y R. L. Meek ha hablado de \u201cuna especie de <i>m\u00e9nage \u00e0 trois<\/i>\u201d en el que Marx une \u201cla historia econ\u00f3mica, la sociolog\u00eda y la econom\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>Meek es excelente, en mi opini\u00f3n, en su estudio de la demas\u00eda de la ciencia marxiana. \u201cEn las manos de Marx\u201d, escribe, \u201cla teor\u00eda del valor no es simplemente una teor\u00eda que intenta explicar c\u00f3mo se determinan los precios; es tambi\u00e9n una especie de manifiesto metodol\u00f3gico que contiene la opini\u00f3n de Marx acerca de c\u00f3mo se deber\u00eda estudiar la econom\u00eda y llama a una restauraci\u00f3n de la unidad esencial entre las varias ciencias sociales\u201d. Y observa: \u201cSi es acertada esta interpretaci\u00f3n de la teor\u00eda del valor de Marx, se sigue que toda cr\u00edtica de la teor\u00eda [de Marx] que se base en el supuesto de que es una simplificaci\u00f3n excesiva, ruda y primitiva se equivoca completamente. La \u00fanica cr\u00edtica que se le puede hacer es, creo yo, del tipo opuesto: que para nuestros fines actuales es innecesariamente compleja y refinada\u201d.<\/p>\n<p>Se puede incluso corregir \u201cnuestros fines actuales\u201d de Meek por \u201clos fines de la ciencia\u201d: la excesividad, o la \u201caberraci\u00f3n\u201d del programa de conocimiento marxiano es el correlato material de lo que he llamado la redundancia metodol\u00f3gica de la dial\u00e9ctica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>31. \u201cEl trabajo cient\u00edfico de Marx y su noci\u00f3n de ciencia\u201d (1978), <i>Sobre Marx y marxismo,<\/i> op. cit, pp. 344-345.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Nota SLA:<\/u><\/p>\n<p>De la carpeta \u201cMarxismo\u201d de Reserva de la UB, este esquema de Sacrist\u00e1n sobre el ensayo de Meek \u201cEl m\u00e9todo econ\u00f3mico de Karl Marx\u201d, <i>Econom\u00eda e ideolog\u00eda, y otros ensayos<\/i>, London, 1967.<\/p>\n<p>I.<\/p>\n<p>1. Los grandes modelos \u201cte\u00f3ricos\u201d de car\u00e1cter din\u00e1mico -Quesnay, Smith, Ricardo y Marx- tienen ciertas importantes caracter\u00edsticas comunes (p. 93).<\/p>\n<p>1.1. La inicial visi\u00f3n schumpeteriana, entendida como \u201corientarse hacia cierto factor clave o ciertos factores clave, que considera de importancia causal vital por lo que hace a la estructura y el desarrollo del sistema econ\u00f3mico como un todo (&#8230;)\u201d (p. 93).<\/p>\n<p>1.2. Ordenaci\u00f3n de los hechos mediante esa visi\u00f3n, de acuerdo con una escala de importancia (p. 93).<\/p>\n<p>1.3. Sobre esa fundamentaci\u00f3n, desarrollo de conceptos, categor\u00edas y m\u00e9todos de clasificaci\u00f3n en busca de una explicaci\u00f3n general de la estructura y el desarrollo de la econom\u00eda (p.93).<\/p>\n<p>1.3.1. Utilizaci\u00f3n de elementos anal\u00edticos del pasado (p. 93).<\/p>\n<p>1.3.2. Innovaci\u00f3n.<\/p>\n<p>1.3.3. El conjunto depende de la visi\u00f3n.<\/p>\n<p>1.3.3.1. En mayor o menor grado, desde las categor\u00edas a la estad\u00edstica (pp.93-94).<\/p>\n<p>1.4. Con esos instrumentos, an\u00e1lisis de los hechos tomados como fundamentales.<\/p>\n<p>1.4.1. Explicaci\u00f3n mediante formulaci\u00f3n de leyes y tendencias.<\/p>\n<p>1.4.2. Conjunci\u00f3n de unas leyes en una primera aproximaci\u00f3n te\u00f3rica.<\/p>\n<p>1.5. An\u00e1lisis de hechos menos fundamentales, con detenci\u00f3n de ulteriores aproximaciones te\u00f3ricas.<\/p>\n<p>1.6. \u00daltima tarea: utilizaci\u00f3n del modelo para predicci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. El proceso de construcci\u00f3n del modelo no es consciente en todos los grandes constructores (p. 94).<\/p>\n<p>II.<\/p>\n<ol>\n<li>La visi\u00f3n.\n<ol>\n<li>Particular autoconsciencia en Marx (p. 95).<\/li>\n<\/ol>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p>1.2. El factor causal clave: \u201cla relaci\u00f3n socioecon\u00f3mica de producci\u00f3n entre la clase de los propietarios de capital y la clase de los perceptores de salario\u201d (p.95).<\/p>\n<p>1.3. Composici\u00f3n de la visi\u00f3n (p.95).<\/p>\n<p>1.4. La ordenaci\u00f3n de los hechos: el hecho principal es la existencia en todo sociedad de clases de una masa de renta no ganada.<\/p>\n<p>1.4.1. A\u00f1ade otros cuantos hechos marxianos y observa que estos hechos capitales de su escala los ten\u00eda ya situados en 1844 (p. 95).<\/p>\n<ol>\n<li>El m\u00e9todo general del an\u00e1lisis.<\/li>\n<\/ol>\n<p>2.1. Primer aspecto: selecci\u00f3n de las \u201crelaciones de producci\u00f3n\u201d como relaciones b\u00e1sicas, explicativas, determinantes de todo las dem\u00e1s (pp. 95-96).<\/p>\n<p>2.2. Segundo aspecto: el m\u00e9todo (hegeliano) \u201cl\u00f3gico-hist\u00f3rico\u201d que formula con cita de Engels, Ludwig Feuerbach (p. 96).<\/p>\n<p>2.2.1. Estimaci\u00f3n de Meek. \u201cNo hay duda de que este enfoque \u201cl\u00f3gico-hist\u00f3rico\u201d se realiz\u00f3 alguna vez con exceso (por rasgos que el mismo Marx explic\u00f3 parcialmente en su \u201cEp\u00edlogo\u201d a la segunda edici\u00f3n alemana del <i>Capital<\/i>), pero en sus manos result\u00f3 ser en conjunto muy fecundo. Fue sobre todo importante [&#8230;] a prop\u00f3sito de la teor\u00eda del valor [&#8230;]\u201d (p. 97).<\/p>\n<p>2.3. Tercer aspecto: La idea de que, para su an\u00e1lisis sobre la base de las relaciones de producci\u00f3n, lo que hab\u00eda que hacer era \u201cempezar por postular una sociedad en la cual, aunque se supone que imperan m\u00e1s o menos soberanamente la producci\u00f3n de mercanc\u00edas y la libre competencia, sin embargo, los trabajadores siguieran poseyendo todo el producto de su trabajo\u201d (p.97) [Esto no me parece interpretaci\u00f3n de los Vorchapters, pero, adem\u00e1s, no me gusta lo de poner todo el producto].<\/p>\n<p>2.3.1. Precedentes de eso son Smith y Ricardo (p. 98).<\/p>\n<p>2.3.2. Su estimaci\u00f3n: no es mito, sino \u201cmitolog\u00eda\u201d (p. 98).<\/p>\n<p>3. Herramientas y t\u00e9cnicas.<\/p>\n<p>3.1. Heredados: por ejemplo, el concepto de equilibrio, las clases y rentas de ellas.<\/p>\n<p>3.2. Nuevos: ejs.<\/p>\n<p>3.2.1.La distinci\u00f3n trabajo abstracto \/ concreto;<\/p>\n<p>3.2.2.La distinci\u00f3n trabajo \/ fuerza de trabajo.<\/p>\n<p>3.2.3. La distinci\u00f3n capital constante\/ capital variable.<\/p>\n<p>3.2.4. Su concepto de plusval\u00eda.<\/p>\n<p>3.2.5. La distinci\u00f3n plusval\u00eda absoluta\/ relativa.<\/p>\n<p>3.2.6. Las tasas de plusval\u00eda y beneficio y la composici\u00f3n org\u00e1nica (razones).<\/p>\n<p>3.2.7. Las t\u00e9cnicas de los esquemas de reproducci\u00f3n (p. 98).<\/p>\n<p>III. La teor\u00eda del valor vista como \u201cesencialmente una especie de expresi\u00f3n generalizada o materializaci\u00f3n de su m\u00e9todo econ\u00f3mico\u201d (p 98).<\/p>\n<p>1. \u201cLa tarea del an\u00e1lisis del valor, tal como lo entendi\u00f3 Marx, fue resolver esos problemas b\u00e1sicos sobre la base de las relaciones de producci\u00f3n adecuadas para el estadio \u201chist\u00f3rico\u201d particular considerado\u201d (p. 99).<\/p>\n<p>2. La estudia en el primer estadio (la hipot\u00e9tica sociedad precapitalista).<\/p>\n<p>2.1.El m\u00e9todo l\u00f3gico fundamental es la formaci\u00f3n de los precios explicada sobre la base de las relaciones de producci\u00f3n (p.100).<\/p>\n<p>2.2. Explicaci\u00f3n cualitativa.<\/p>\n<p>2.3. Explicaci\u00f3n cuantitativa: la cantidad de trabajo.<\/p>\n<p>2.4. Precedentes y obviedad de la ley del valor en su contexto presente (p.101).<\/p>\n<p>3. En el segundo estadio.<\/p>\n<p>3.1. El problema nuevo: explicar el nuevo plustrabajo (p.101).<\/p>\n<p>3.2. Explicaci\u00f3n cualitativa: la nueva clase monopolizadora de los medios de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>3.3. Explicaci\u00f3n cuantitativa: aplicaci\u00f3n de la ley del valor a la fuerza de trabajo. Plusval\u00eda.<\/p>\n<p>4.Tercer estadio.<\/p>\n<p>4.1. El problema: determinaci\u00f3n de los precios de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>4.2. Explicaci\u00f3n cualitativa: la relaci\u00f3n trabajo-capital sigue determinando la distribuci\u00f3n de la renta.<\/p>\n<p>4.3. Explicaci\u00f3n cuantitativa: la tesis de la transformaci\u00f3n.<\/p>\n<p>5. Con eso termina el an\u00e1lisis de la teor\u00eda del valor, de la que sostiene que no se puede reducir ni a K I ni a K III.<\/p>\n<p>6. Evaluaci\u00f3n cr\u00edtica de la teor\u00eda por ultracomplejidad desde el punto de vista de la pr\u00e1ctica actual de la ciencia.<\/p>\n<p>IV. Examen de tesis secundarias.<\/p>\n<p>1. La tendencia a la ca\u00edda de la tasa de beneficios. Lo interesante es que queda claro que Marx la afirma a pesar de saber que con la elevaci\u00f3n de la composici\u00f3n org\u00e1nica se eleva normalmente la tasa de plusval\u00eda.<\/p>\n<p>2. La pauperizaci\u00f3n.<\/p>\n<ol>\n<li>El fracaso de la predicci\u00f3n. La interpreta como extrapolaci\u00f3n razonable.<\/li>\n<li>Que lo queda de Marx son los m\u00e9todos.<\/li>\n<\/ol>\n<p>V.<\/p>\n<p>1. La construcci\u00f3n de nueva econom\u00eda marxista.<\/p>\n<p>2. Infiltraci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. La excelencia de la econom\u00eda marxiana es la integraci\u00f3n de las ciencias sociales, el explicar por las relaciones de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>4. \u201cLos aspectos verdaderamente originales y esenciales del modelo econ\u00f3mico de Marx son la visi\u00f3n y el m\u00e9todo general de an\u00e1lisis que Marx emple\u00f3 al construirlo\u201d (p. 112).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>E, igualmente, esta breve observaci\u00f3n sobre un texto de Meek de la carpeta \u201cMarx: la ciencia\u201d de Reserva de la UB:<\/p>\n<p>[Excesividad de la teor\u00eda del valor] \u201cSi es acertada esta interpretaci\u00f3n de la teor\u00eda del valor de Marx, se sigue que toda cr\u00edtica de la teor\u00eda que se base en el supuesto de que es una simplificaci\u00f3n excesiva, ruda y primitiva se equivoca completamente. La \u00fanica cr\u00edtica realmente v\u00e1lida que se le puede hacer es, creo yo, del tipo opuesto: que para nuestros fines actuales es innecesariamente compleja y refinada\u201d (Meek, p. 105).<\/p>\n<p>Para los fines de la ciencia (no s\u00f3lo de la moral).<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>32. Michio Morishima (1923-2004)<\/u><\/p>\n<p><u>A<\/u>. La obra de Michio Morishima es buena representante de un ambiente intelectual exento de las crispaciones de fil\u00f3sofos e ide\u00f3logos, marxistas o antimarxistas, de h\u00e1bitos mentales predominantemente literarios. Escribe Morishima: \u201cSe puede decir sin exagerar que antes de Kalecki, Frish y Tinbergen, ning\u00fan economista, excepto Marx, obtuvo un modelo macrodin\u00e1mico construido rigurosamente por medio de un m\u00e9todo cient\u00edfico. [&#8230;]. Nuestro acercamiento a Marx es distinto del de la llamada econom\u00eda marxista [&#8230;] Nuestra intenci\u00f3n es reconocer la grandeza de Marx desde el punto de vista de la teor\u00eda econ\u00f3mica moderna avanzada y, haciendo esto, contribuir al desarrollo de nuestra ciencia\u201d. (Michio Morishima, <i>Marx\u00b4s economics. A dual theory of value and growth <\/i>[La econom\u00eda de Marx. Una teor\u00eda dual del valor y del crecimiento]<i>,<\/i> Cambridge University Press, 1973. Preface.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>B<\/u>. Lo mejor que debe Marx a su hegelismo juvenil y a su \u201credescubrimiento\u201d de Hegel en los a\u00f1os 1850 es la virtud caracter\u00edstica de su trabajo intelectual, a saber, la globalidad, el programa de una comprensi\u00f3n completa de la realidad social, del todo social. No s\u00f3lo seguidores y continuadores, sino tambi\u00e9n cr\u00edticos o autores ocupados en la refutaci\u00f3n de las principales tesis de Marx han solido reconocer en la obra de \u00e9ste una eminente calidad sistem\u00e1tica, una teorizaci\u00f3n de alcance particularmente extenso y profundo. Lo mejor que la epistemolog\u00eda de Marx debe a Hegel es su elaboraci\u00f3n de la sentencia de fil\u00f3sofo ya recordada \u201clo verdadero es lo completo\u201d.<\/p>\n<p>Entre los estudiosos de Marx poco o nada identificados con su pensamiento filos\u00f3fico y pol\u00edtico son, probablemente, Schumpeter y Morishima los que, con estilos muy diferentes, m\u00e1s han apreciado la grandeza sistem\u00e1tica del trabajo de Marx. Tambi\u00e9n Joan Robinson.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>32. A. \u201cEl trabajo cient\u00edfico de Marx y su noci\u00f3n de ciencia\u201d (1978), Sobre Marx y marxismo, op. cit, p. 319, n 1. 32. B. <i>Ibidem<\/i>, pp.342-343.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>33. Jan Myrdal (n. 1927)<\/u><\/p>\n<p>Nacido en 1927 en Estocolmo. Hijo de Alva y Gunnar Myrdal. Estudios medios interrumpidos. Desde 1944 actividad period\u00edstica. En los a\u00f1os cincuenta, novelas cr\u00edticas sobre lo que se llam\u00f3 sociedad del bienestar. Estancias de varios a\u00f1os en el Asia central, incluida China. informes sobre \u00e9sta, Afganist\u00e1n y Albania (<i>Informe sobre una aldea china)<\/i>. Myrdal desideologiza en su trabajo period\u00edstico la sociedad sueca del bienestar y muestra la relaci\u00f3n que hay entre la opresi\u00f3n de la clase obrera y la opresi\u00f3n de los pueblos asi\u00e1ticos por el imperialismo<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>33. Nota de la traducci\u00f3n castellana de <i>EMSE <\/i>(1976<i>)<\/i>, p. 8.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p><u>34. Pablo Neruda (1904-1973)<\/u><\/p>\n<p>La perennidad del <i>Deutschland <\/i>puede documentarse caricaturescamente con los enjambres de f\u00e1ciles ep\u00edgonos <i>\u00e0 leur insu<\/i> para cuya impotencia po\u00e9tica es, en realidad, una suerte que hoy resulte delictivo hablar de \u00e1rboles. Pero se documenta esencialmente con los grandes herederos de esa poes\u00eda, en los que siempre alimenta el esfuerzo por encontrar un resquicio para ver estrellas no refractadas por los sucios charcos de las ciudades de clases y opresi\u00f3n. Brecht queda dicho, es el m\u00e1s autorizado de esos herederos. Neruda es otro, con su nueva fundaci\u00f3n de la \u00e9pica y la s\u00e1tira en la poes\u00eda castellana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>34. \u201cHeine, la consciencia vencida\u201d,<i> Lecturas, op. cit, <\/i> pp. 208-209.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h1>Nota SLA<\/h1>\n<p>De un fichero de res\u00famenes depositado en Reserva de la UB, estas anotaciones de Sacrist\u00e1n sobre el libro de memorias de Pablo Neruda, <i>Confieso que he vivido<\/i> (Seix Barral, Barcelona, 1974):<\/p>\n<p>1. \u201cContra los indios todas las armas se usaron con generosidad: el disparo de carabina, el incendio de sus chozas, y luego, en forma m\u00e1s paternal, se emple\u00f3 la ley y el alcohol. El abogado se hizo tambi\u00e9n especialista, en el despojo de sus campos, el juez los conden\u00f3 cuando protestaron, el sacerdote los amenaz\u00f3 con el fuego eterno. Y, por fin, el aguardiente consum\u00f3 el aniquilamiento (&#8230;)\u201d (p. 16)<\/p>\n<p>Para \u201cVolver a Arizona&#8230;\u201d<\/p>\n<p>Se\u00f1alar que se olvida la publicidad, la que pone chistera al pobre Ger\u00f3nimo.<\/p>\n<p>2. \u201cYo ven\u00eda de Espa\u00f1a y nuestra lucha de entonces era contra el Nixon de aquella \u00e9poca, llamado Hitler\u201d (p. 65)<\/p>\n<p>Recoger la frase \u201cnuestra lucha de entonces\u201d.<\/p>\n<p>3. \u201cVallejo -le dije-, si quiere que seamos amigos nunca vuelva a decirme una cosa semejante. No s\u00e9 d\u00f3nde ir\u00edamos a parar si comenzamos a tratarnos como literatos\u201d (p. 98)<\/p>\n<p>Muy bueno: es la expresi\u00f3n t\u00e9tica de la inexistencia tradicional de la <i>r\u00e9publique des lettres<\/i> entre los poetas y los habladores castellanos.<\/p>\n<p>4. p. 120 [Desde \u201cTodo el soterismo filos\u00f3fico de los pa\u00edses orientales, confrontado con la vida real&#8230;\u201d hasta \u201c(&#8230;) Casi siempre los n\u00facleos teos\u00f3ficos eran dirigidos por aventureros occidentales, sin faltar americanos del Norte y del Sur. No cabe duda que entre ellos hab\u00eda gente de buena fe, pero la generalidad explotaba un mercado barato donde se vend\u00edan, al por mayor, amuletos y fetiches ex\u00f3ticos, envueltos en pacotilla metaf\u00edsica. Esa gente se llenaba la boca con el Dharma y el Yoga. Les encantaba la gimnasia religiosa impregnada de vac\u00edo y palabrer\u00eda\u201d (p. 120)<\/p>\n<p>Que progre&#8230; \u00a1Claro que son unos cuentistas! Pero su cuento pega porque tienen razones. Hay que recogerlas, y luego, conseguido el cambio social, exponerlos a ellos a nuestras razones: a ver si las saben recoger; a ver si el (&#8230;) es capaz de trabajo manual.<\/p>\n<p>5. \u201c(&#8230;) la agudeza de su mirada, la seguridad de sus afirmaciones, todo eso me produc\u00eda una especie de mareo\u201d (p. 291)<\/p>\n<p>Se trata de un encargado de negocios, Arellano Mar\u00edn, que el gobierno del Frente Popular le manda a ayudarle en la embajada de Par\u00eds. Es notable la coincidencia con los rasgos del bur\u00f3crata revolucionario plenamente apto para la cooptaci\u00f3n m\u00e1s elevada. Es notable, porque quiz\u00e1s da su secreto: este Arellano, en efecto, no era un revolucionario, sino s\u00f3lo un ambicioso carrerista, como tantos bur\u00f3cratas revolucionarios.<\/p>\n<p>6. El filorrusismo es inaguantable, de cretino o de hip\u00f3crita. Tal vez de hipocretino, porque va acompa\u00f1ado por un progresismo que encuentra hermoso aviones y centrales hidroel\u00e9ctricas, como si fuera Marinetti [Filippo Tommasso] mismo.<\/p>\n<p>7. Otra cosa insoportable es su profesionalizaci\u00f3n de la poes\u00eda que le lleva \u201cA celebrar que los derechos de autor se paguen y que algunos autores, por lo menos [\u00e9l claro], puedan vivir de su santo trabajo\u201d (p. 366). \u00bfQui\u00e9n le har\u00eda creer que era comunista?<\/p>\n<p>8. Curioso que, en cambio, diga lo principal: \u201cLa sociedad socialista tiene que terminar con la mitolog\u00eda de una \u00e9poca apresurada, en la cual val\u00edan m\u00e1s los letreros que las mercanc\u00edas, en la cual las esencias fueron dejadas de lado\u201d (p. 404).<\/p>\n<p>Lo entiende porque est\u00e1 hablando de literatura. As\u00ed y todo, no es verdad que la causa sea el apresuramiento y que ahora haya calma. \u00a1Jo!<\/p>\n<p>9. Estudiar la vida de Jos\u00e9 Miguel Carrera, el independentista argentino fusilado por el estado independiente. Arm\u00f3 tropas de indios que hoy no existen, de la pampa argentina (p. 424)<\/p>\n<p>10. \u201c[Codovila] llegaba apresuradamente a las reuniones y daba la sensaci\u00f3n de tenerlo ya todo pensado y resuelto\u201d (p. 430).<\/p>\n<p>Me suena.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p><u>35. Louis-Ren\u00e9 Nougier, Louis-Ren\u00e9 (n. 1912)<\/u><\/p>\n<p>Nacido en 1912, es disc\u00edpulo de Cholley, Focillon y Pivard. Consigui\u00f3 en 1939 el diploma de Altos Estudios con un estudio de historia contempor\u00e1nea, pero desde 1928 su inter\u00e9s se orienta hacia la arqueolog\u00eda prehist\u00f3rica. Desde esa fecha realiza mucho trabajo de campo, base de sus apreciados mapas arqueol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>En 1950 public\u00f3 sus estudios sobre las civilizaciones campi\u00f1ienses y las fases de las poblaciones prehist\u00f3ricas situadas entre el Loira y el Sena. Fruto en gran parte de esos trabajos es la fundaci\u00f3n de la c\u00e1tedra de arqueolog\u00eda prehist\u00f3rica de Toulouse, cuyo titular es Nougier desde 1953. Nougier es el descubridor de las pinturas y los grabados de la cueva de Rouffignac, la llamada \u201ccaverna de los cien mamuts\u201d. En 1956 public\u00f3, en colaboraci\u00f3n con Romain Robert, el informe sobre su descubrimiento (que ocurri\u00f3 el 6 de junio de aquel a\u00f1o):<i><b> <\/b>Rouffignac ou la guerre des mamouths.<\/i> El libro fue traducido al ingl\u00e9s al a\u00f1o siguiente. Desde entonces Louis-Ren\u00e9 Nougier ha realizado el trabajo de campo en el norte de Europa y en M\u00e9xico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. Nota (1974) de la traducci\u00f3n castellana (Joaqu\u00edn Romero Maura) de Louis-Ren\u00e9 Nougier: <i>En los or\u00edgenes del trabajo<\/i>. Ediciones Grijalbo, Barcelona, p. 4.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p><u>36. Eric Blair Orwell, llamado George (1903-1950).<\/u><\/p>\n<p><i> 1984, <\/i>de George Orwell, es el estudio de la aniquilaci\u00f3n de una persona. Winston, el protagonista de la novela, es un sublevado contra el r\u00e9gimen de supresi\u00f3n de la personalidad, de anulaci\u00f3n de la individualidad mental, que impera en aquella fecha convencional. Winston tiene alguna idea que el Estado no reconoce ni siquiera posible, tiene sentimientos inexistentes ya, ignorados por su mundo. Se le abre una esperanza de vivir al margen de ese mundo, en otro que est\u00e1 abierto (aunque s\u00f3lo dentro de su cabeza) a todas las insinuaciones de las cosas. Pero es descubierto y apresado. Se leen entonces las p\u00e1ginas m\u00e1s extraordinarias de un libro excepcional: Winston no s\u00f3lo es castigado, torturado, deshecho f\u00edsicamente; sino que al final del proceso su alma se rompe y acepta \u00edntimamente, como verdad vital, lo que sigue siendo mentira para su propia raz\u00f3n: al resultado de esta aniquilaci\u00f3n de la personalidad llama Orwell \u201cdoble-pensar\u201d. El \u201cdoble-pensamiento\u201d es la forma mental del hombre de <i>1984<\/i>. El sabe que hace dos a\u00f1os se luchaba contra el Estado A y que hoy se lucha contra el pueblo B. Pues bien, el \u201cdoble-pensar\u201d permite estar seguro al mismo tiempo de que siempre se luch\u00f3 contra el pueblo B, encarnaci\u00f3n de todas las maldades, y nunca contra el fraternal Estado A.<\/p>\n<p>Son necesidades de la t\u00e9cnica pol\u00edtica moderna las que, para Orwell, determinan esa aniquilaci\u00f3n de la persona. T\u00e9cnica cient\u00edfica y t\u00e9cnica pol\u00edtica son, pues, los dos ra\u00edces que conducen a la doble muerte de la persona.<\/p>\n<p>Este oscuro cuadro de Salinas y Orwell -en el que hay pinceladas de tantos otros grandes escritores (Huxley, Capek) y peque\u00f1os charlatanes (los discurseadores reaccionarios)- admite acaso un comentario esperanzador: puesto que la t\u00e9cnica no es nada sustantivo, una sociedad amenazada de muerte por su t\u00e9cnica puede abandonarla y obviar el peligro.<\/p>\n<p>(&#8230;) Tampoco es posible considerar como algo nuevo en la historia la aniquilaci\u00f3n de la personalidad, esa terrible destrucci\u00f3n psicol\u00f3gica que lleva a Winston, el protagonista de<i> 1984<b>,<\/b> <\/i>a renegar \u00edntimamente de s\u00ed mismo, a negarse a s\u00ed mismo ante s\u00ed mismo, derribado, sepultado en un abismo de envilecimiento peor que la muerte f\u00edsica. Giordano Bruno corri\u00f3 Europa durante a\u00f1os huyendo de una amenaza que al final se cumpli\u00f3 con la agravante de la denuncia traidora de quien le hab\u00eda invitado (exactamente igual que sucede a Winston). Vienen entonces otros a\u00f1os de coacci\u00f3n espiritual, s\u00f3lo resistible por un h\u00e9roe como aqu\u00e9l, que, superando por temple religioso al Winston de Orwell, consigui\u00f3 llegar a la hoguera sin haber pasado por el envilecimiento. Se grita hoy, como contra algo nuevo, contra las confesiones y denuncias de propios amigos que son frecuentes en los labios de los acusados por el Partido Comunista. Pero, \u00bfde verdad se ignora que Galileo fue obligado a jurar que denunciar\u00eda a quienes siguieran profesando el heliocentrismo despu\u00e9s de haberse retractado \u00e9l mismo, contra toda verdad? \u00bfSe ignora, en serio? Si se ignora, valgan estas observaciones como humilde recordaci\u00f3n de simples hechos.<\/p>\n<p>36. \u201cTres grandes libros en la estacada\u201d (1953),<i> Lecturas, op. cit,<\/i> pp. 18-19 y 22-23.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p><u>37. Ant\u00f3n Pannekoek (1873-1960)<\/u><\/p>\n<p><u>A<\/u>. Anton Pannekoek, el representante acaso m\u00e1s caracter\u00edstico de la \u201cizquierda de los consejos\u201d, era, como la totalidad de los dirigentes de esa tendencia, un intelectual distinguido, astr\u00f3nomo de s\u00f3lida reputaci\u00f3n. Desde antes de la primera guerra mundial hab\u00eda estado en pol\u00e9mica con la direcci\u00f3n de la socialdemocracia. En 1914 Lenin hab\u00eda intentado ponerse en relaci\u00f3n con \u00e9l, movido por un art\u00edculo del holand\u00e9s sobre \u201cLa bancarrota de la II Internacional\u201d. Dos d\u00e9cadas m\u00e1s tarde, en 1938, Pannekoek publicaba la contracr\u00edtica m\u00e1s sistem\u00e1tica dedicada hasta hoy a los escritos de Lenin sobre el empiriocriticismo desde posiciones no dominadas por el pensamiento burgu\u00e9s. El motivo cr\u00edtico fundamental de Pannekoek es a la vez filos\u00f3fico y pol\u00edtico: Lenin es filos\u00f3ficamente un materialista burgu\u00e9s<b> <\/b><i>porque<\/i> la revoluci\u00f3n que ten\u00eda que realizar y que realiz\u00f3 fue una revoluci\u00f3n burguesa. El mecanicismo de esa afirmaci\u00f3n causal, sorprendente en un cient\u00edfico de aficiones filos\u00f3ficas anal\u00edticas y de bastante elegancia intelectual, como era Pannekoek&#8230;El esquema cr\u00edtico de Pannekoek tiene <i>alguna<\/i> justificaci\u00f3n si se refiere s\u00f3lo a<i><b> <\/b>Materialismo y empiriocriticismo<\/i> (\u00fanico texto filos\u00f3fico de Lenin que parece conocer su contradictor) y acaso sea tambi\u00e9n \u00fatil para promover la consciencia cr\u00edtica acerca de la historia de la URSS. Pero su mecanicismo (que lo sit\u00faa muy por debajo del an\u00e1lisis de la realidad por Lenin, capaz desde muy pronto de reirse ruidosamente de quien encargara a la historia revoluciones \u201cpuras\u201d seg\u00fan esquemas deterministas) y su inaplicabilidad a posteriores documentos del filosofar de Lenin le restan inter\u00e9s para la comprensi\u00f3n de \u00e9ste.<\/p>\n<p>Nota : (&#8230;) Y eso no es la culminaci\u00f3n del determinismo de Pannekoek para el cual est\u00e1 incluso \u201cclaro que lo que Lenin entend\u00eda por marxismo, <i>determinado como estaba<\/i> por la particular posici\u00f3n de Rusia respecto del capitalismo, <i>tiene que ser completamente<\/i> diferente del marxismo real, tal como \u00e9ste crece en el proletariado de pa\u00edses de capitalismo plenamente desarrollado\u201d (op. cit. p\u00e1g. 12, cursiva m\u00eda). Pocas maneras de pensar ser\u00e1n tan burguesas como esta adial\u00e9ctica reducci\u00f3n del materialismo hist\u00f3rico a determinismo pseudo-dieciochesco&#8230;<\/p>\n<p>B. Lo que pasa es que esa acumulaci\u00f3n originaria socialista que dec\u00eda Preobrazhenski, muy probablemente no hay que verla como socialista. \u00bfPor qu\u00e9 <i>socialista<\/i>? Lo que ha conseguido es en gran parte lo mismo que consigui\u00f3 la acumulaci\u00f3n originaria burguesa, a saber: una civilizaci\u00f3n industrial. En esto creo -lo digo porque me parece bueno arriesgar la propia opini\u00f3n- que llevaba raz\u00f3n la extrema izquierda de los a\u00f1os veinte, \u00e9stos a los que Lenin criticaba por izquierdistas. Yo creo que cuando Pannekoek dec\u00eda que lo que se estaba haciendo all\u00ed era lo <i>mismo <\/i>que en la revoluci\u00f3n burguesa inglesa llevaba raz\u00f3n: una acumulaci\u00f3n originaria de capital. Sin embargo, esa acumulaci\u00f3n originaria se ha producido en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica no bajo el dominio de la vieja clase dominante, sino bajo el dominio de una nueva clase, de un nuevo grupo -como se le quiera llamar-, de una nueva agrupaci\u00f3n de personas, los funcionarios del partido y del estado, cosa en la cual no llevaban raz\u00f3n, creo, los izquierdistas de los a\u00f1os veinte, es decir: esta nueva acumulaci\u00f3n no reproduce exactamente una acumulaci\u00f3n burguesa de capital al modo cl\u00e1sico estudiado por Marx.<\/p>\n<p>Es un nuevo grupo social, el de la direcci\u00f3n del estado y del partido el que domina esa acumulaci\u00f3n, la dirige, como han puesto de manifiesto varios soci\u00f3logos contempor\u00e1neos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>37. A. \u201cEl filosofar de Lenin\u201d (1970), <i>Sobre Marx y marxismo, op. cit<\/i>, pp. 141-142. 2. \u201cSobre el stalinismo\u201d (1978),<i>mientras tanto<\/i> n\u00ba 40, pp. 154-155.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Nota SLA:<\/u><\/p>\n<p>\u201cEstas observaciones est\u00e1n tomadas de \u201cCinco tesis acerca de la lucha de clases\u201d, del marxista Anton Pannekoek, uno de los te\u00f3ricos m\u00e1s destacados del movimiento por un comunismo organizado mediante consejos obreros (council comunist movement). Y es que, de hecho, el marxismo radical se funde con las corrientes anarquistas\u201d<\/p>\n<p>Noam Chomsky (1973), \u201cApuntes sobre el anarquismo\u201d, <i>For Reasons of State<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Del fichero \u201cdial\u00e9ctica\u201d depositado en Reserva de la UB, estas notas de Sacrist\u00e1n en torno a <i>Lenin como fil\u00f3sofo<\/i>, de Pannekoek, seg\u00fan la edici\u00f3n de Europa-Verlag de 1969:<\/p>\n<p>1. [Vorwort von Paul Mattick]. a. Otros libros de Pannekoek: <i>Marxismus und Darwinismus<\/i>. <i>Anthropogenesis<\/i>. p. 14 [Desde \u201cDesde que el capitalismo de estado bolchevique no es m\u00e1s que una variedad del capitalismo&#8230;\u201d hasta \u201c(&#8230;) puramente imperialista en la lucha entre las potencias mundiales\u201d]. Curioso que casi parafrasea a Zajarov .<\/p>\n<p>2. \u201cUna clarificaci\u00f3n de esas contraposiciones que se extienden desde las concepciones pol\u00edticas hasta todos los terrenos de la vida social, no es posible m\u00e1s que si nos remontamos a los principios m\u00e1s profundos de lo que ambas partes llaman marxismo. Y esos principios son las cuestiones filos\u00f3ficas fundamentales\u201d (pp. 19-20).<\/p>\n<p>El sofisma de falsa deducibilidad, m\u00e1s la mala interpretaci\u00f3n del marxismo.<\/p>\n<p>3. \u201cLa filosof\u00eda hegeliana en la cual la Idea absoluta crea por su autodesarrollo el mundo y se extra\u00f1a en \u00e9l, para luego volver a autoconsciencia en el mundo mismo, en el ulterior desarrollo, en el hombre, fue el revestimiento del cristianismo en la forma que correspond\u00eda a la restauraci\u00f3n desde 1815\u201d (p. 22).<\/p>\n<p>Exagerao&#8230; Interesante para la confusi\u00f3n en que vivimos, seg\u00fan la cual (Fetscher, etc) Hegel inspira la izquierda marxista, y el antihegelismo inspirar\u00eda el stalinismo.<\/p>\n<p>4. \u201cEl m\u00e9todo materialista consiste en sustituir el fantasear y el discutir sobre conceptos abstractos por el estudio del mundo material real\u201d (p. 25).<\/p>\n<p>Tampoco esta exageraci\u00f3n parecer\u00eda hoy de izquierda.<\/p>\n<p>5. \u201cDe este modo el materialismo hist\u00f3rico tiene que ver en las formaciones de la ciencia, en los conceptos, las sustancias, las leyes naturales, las fuerzas, por mucho que consten de materia natural, creaciones, ante todo, del trabajo espiritual humano\u201d (pp. 40-41).<\/p>\n<p>En contraposici\u00f3n al materialismo burgu\u00e9s claro. Prepara la tesis de que el materialismo de Lenin es el burgu\u00e9s, lo cual en <i>Materialismo y Empiriocriticismo<\/i> es pr\u00e1cticamente verdad.<\/p>\n<p>6. \u201cOtra contraposici\u00f3n se encuentra en la dial\u00e9ctica, la herencia hegeliana del materialismo hist\u00f3rico\u201d (p. 41).<\/p>\n<p>Pero, como es natural, se defiende epistemol\u00f3gicamente, pese a citar mucho <i>Anti-D\u00fchring.<\/i> Y as\u00ed formula redondo:<\/p>\n<p>\u201cEl pensamiento dial\u00e9ctico es adecuado a la realidad porque al aplicar esos conceptos [tajantes del sentido com\u00fan] se mantiene siempre consciente de que lo limitado y r\u00edgido no puede representar el mundo fluyente, y de que casa concepto tiene que desarrollarse en nuevos conceptos o incluso que mutar en su opuesto\u201d (p. 42).<\/p>\n<p>7. \u201cEl marxismo supera la religi\u00f3n con explicarla\u201d (p. 45).<\/p>\n<p>Je.<\/p>\n<p>8. \u201cCuando en nuestras representaciones y enunciados acerca del \u00e9ter o de los \u00e1tomos se presentan contradicciones, \u00e9stas no se encuentran en la naturaleza misma, sino en la forma que escogemos para nuestras abstracciones y nuestras leyes con objeto de poder utilizarlas del modo m\u00e1s breve y manejable\u201d (p. 63).<\/p>\n<p>Claro sobre dial\u00e9ctica de la naturaleza.<\/p>\n<p>9. p. 66 [Desde \u201cEn la proposici\u00f3n de que el mundo consta de nuestras sensaciones se contiene&#8230;\u201d hasta \u201c(&#8230;) elementos y presentarlos como elementos \u2018ps\u00edquicos\u2019 \u201d]. El es consecuente con el machismo. Abstenci\u00f3n ontol\u00f3gica.<\/p>\n<p>10. \u201cCuando los hombres constituyen el mundo con sus vivencias, lo que hacen es reconstruir el mundo objetivo. Poseemos el mundo dos veces, y con eso empiezan las cuestiones de la teor\u00eda del conocimiento. El materialismo hist\u00f3rico muestra c\u00f3mo se resuelven sin metaf\u00edsica\u201d (p. 68)<\/p>\n<p>Es su visi\u00f3n dial\u00e9ctica, sin la palabra \u201cdial\u00e9ctica\u201d, sino \u201cinteracci\u00f3n\u201d. Pero no es la interacci\u00f3n entre \u201cbase\u201d y \u201csobreestructura\u201d que tanto molestaba a Korsch.<\/p>\n<p>11. La concepci\u00f3n de Pannekoek es que Mach subraya el valor de abstracci\u00f3n de la ciencia, en lo cual coincide con Dietzgen, pero que se diferencia de \u00e9ste por estar sometido, como Carnap, a la involuci\u00f3n m\u00edstica de la burgues\u00eda (pp. 68-69).<\/p>\n<p>12. \u201cEsta es, pues, la contraposici\u00f3n: la filosof\u00eda burguesa sit\u00faa la fuente del conocimiento en la cavilaci\u00f3n personal, la marxista en el trabajo social\u201d (p. 81).<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito de Avenarius.<\/p>\n<p>13. Critica el partidismo en sentido de falta de honradez (pp. 87-88)<\/p>\n<p>14. La cr\u00edtica de P. -acertada- consiste en decir que Lenin profesa frente a Mach el \u201cmaterialismo burgu\u00e9s\u201d. Esa expresi\u00f3n tiende empero a hacer olvidar que tan burgu\u00e9s como ese materialismo -o m\u00e1s- es Mach. M\u00e1s, porque el viejo materialismo \u201cburgu\u00e9s\u201d no lo fue apolog\u00e9ticamente (p. 90).<\/p>\n<p>15. \u201cNegar la existencia objetiva de leyes naturales significa (&#8230;) para \u00e9l [Lenin] negar la naturaleza misma; hacer del hombre el creador de las leyes naturales significa para \u00e9l hacer de la raz\u00f3n humana la creadora de la naturaleza; ser\u00e1 siempre una l\u00f3gica incomprensible para el lector sin prejuicios que el buen Dios surja de eso como creador\u201d (p. 91).<\/p>\n<p>Independientemente de que Lenin no llevaba raz\u00f3n, P. muestra olvidarse de la l\u00ednea Berkeley y de su paralela continental, Malebranche, etc.<\/p>\n<p>16. \u201cLa condensaci\u00f3n de una multitud de fen\u00f3menos en una f\u00f3rmula breve, en la ley natural, es puesta por Mach como principio de la investigaci\u00f3n con el r\u00f3tulo de \u201ceconom\u00eda del pensamiento\u201d. Se podr\u00eda pensar que esa reconducci\u00f3n de la teor\u00eda abstracta a la pr\u00e1ctica del trabajo (cient\u00edfico) tendr\u00eda que simp\u00e1tica precisamente a un marxista. Pero Lenin no ha entendido nada de ello&#8230;\u201d (p. 93).<\/p>\n<p>Yo tambi\u00e9n creo que Lenin no lo ha entendido, pero pienso adem\u00e1s que no hay motivo para entusiasmarse con la idea de la econom\u00eda del pensamiento como tesis sobre lo que es la ciencia. Es m\u00e1s program\u00e1tica que descriptiva (v. Bunge).<\/p>\n<p>17. \u201cMuy bien; se puede estar de acuerdo con la definici\u00f3n contenida en las primeras frases [de la cita de Lenin de <i>Materialismo y Empiriocriticismo<\/i>, p.117]. Pero si se limita ese concepto a la materia f\u00edsica que consta de mol\u00e9culas y \u00e1tomos, se pone uno en contradicci\u00f3n con la definici\u00f3n.Tambi\u00e9n la electricidad es realidad objetiva, mas \u00bfbasta eso para decir que es materia f\u00edsica?\u201d (pp. 98-99).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed Pannekoek no parece haber entendido nada de Lenin&#8230; ni de la moderna teor\u00eda de la ciencia. Lenin est\u00e1 postulando un uso de \u2018materia\u2019. P. siente el moderno disgusto burgu\u00e9s por la palabra.<\/p>\n<p>18. Corrige a Lenin de modo completamente injusto y con la misma sabihonder\u00eda que reprocha a Lenin, pues \u00e9ste no ha pensado nunca en reducir a los \u00e1tomos la noci\u00f3n de \u2018materia\u2019, contra lo que dice P, en las p\u00e1ginas 99-100.<\/p>\n<p>19. Plej\u00e1nov ser\u00eda el origen del materialismo burgu\u00e9s de Lenin. En este contexto se encuentra uno de los mejores pasos del libro (pp. 106-107) [Desde \u201cLa parte esencial del marxismo es aquello en lo cual se diferencian los varios materialismos&#8230;\u201d hasta \u201c(&#8230;) a saber, a la comunidad de la tesis de que las ideas proceden del cerebro\u201d].<\/p>\n<p>20. \u201cEl materialismo burgu\u00e9s identifica la materia f\u00edsica con la realidad objetivamente existente; por eso tiene que considerar todo lo dem\u00e1s, incluso lo espiritual, como un atributo, una propiedad de esa materia\u201d (p. 100).<\/p>\n<p>La colocaci\u00f3n de la realidad objetiva como naturaleza tiene en el pensamiento de P. dos funciones: a) superar el esquema materialista com\u00fan, rechazando el dualismo en cuanto a la objetividad; b) recoger a Mach, o dejarlo, al menos, muy cerca del \u201cmaterialismo hist\u00f3rico\u201d.<\/p>\n<p>21. \u201cNo es, pues, veros\u00edmil que (Engels) haya considerado la sensaci\u00f3n, que es una caracter\u00edstica de los organismos vivos, como una propiedad general de toda materia [MSL: contra la lectura de Lenin]. Semejante generalizaci\u00f3n de una propiedad, que aparece en algunas formas especiales de la materia, para atribuirla a toda materia corresponde esencialmente a la actitud del materialismo burgu\u00e9s, que es adial\u00e9ctico\u201d (p. 101).<\/p>\n<p>Este paso, de los pocos -si no el \u00fanico- que relaciona materialismo con dial\u00e9ctica, sugiere bastante bien lo que es para P. dial\u00e9ctico en este caso: admisi\u00f3n de emergencias.<\/p>\n<p>22. \u201cLa clase obrera no puede apoyarse en la ciencia de la naturaleza; tiene que luchar contra la burgues\u00eda, la cual ha puesto esa ciencia a su servicio [MSL: Pues que no se sirva tampoco ni del agua ni del pan]. El arma teor\u00e9tica del proletariado es la ciencia del desarrollo social. Combatir la religi\u00f3n por medio del conocimiento de la naturaleza no tiene para la clase obrera ning\u00fan sentido, puesto que sabe que la religi\u00f3n queda sin ra\u00edces por obra del desarrollo capitalista, y se\u00f1aladamente por obra de su propia lucha de clases\u201d (pp. 108-109).<\/p>\n<p>Falta de dial\u00e9ctica. Interesantes medias verdades. Que la clase obrera no pueda basarse en la ciencia de la naturaleza es afirmaci\u00f3n fals\u00edsima cuando la clase obrera tiene el poder, falsa por ignorar el criterio de verdad cient\u00edfica en cuanto oportuno (irreligi\u00f3n) y pol\u00edticamente desarmadora porque va en contra de la consciencia de hegemon\u00eda obrera. Pero contiene la verdad que dice literalmente.<\/p>\n<p>23. \u201cPero en Rusia no hab\u00eda ninguna burgues\u00eda de m\u00ednima importancia y que pudiera emprender la lucha [contra la aristocracia y la religi\u00f3n] como futura clase dominante. Esta tarea correspondi\u00f3 a la intelectualidad rusa, la cual sostuvo sola durante decenios una dura lucha por la ilustraci\u00f3n del pueblo y contra el zarismo\u201d (p. 109).<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 luch\u00f3, si no hab\u00eda burgues\u00eda? \u00bfDe d\u00f3nde proced\u00eda ella? La verdad es que hab\u00eda burgues\u00eda, d\u00e9bil, y nada combativa, como en todas partes en el siglo XX, desde 1870. En eso se basaba la t\u00e1ctica de Lenin y su comprensi\u00f3n de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>24. p. 111 [Desde \u201cDe este modo la lucha con la religi\u00f3n quedaba para Lenin en el centro de la teor\u00eda&#8230;\u201d hasta \u201c(&#8230;) a su materialismo marxismo y crey\u00f3 que su materialismo era marxismo\u201d]. Los tres por qu\u00e9s son paralogismos mecanicistas&#8230; supermaterialistas.<\/p>\n<p>25. p. 112 [Desde \u201cLenin se ten\u00eda que apoyar en la clase obrera, y como su lucha ten\u00eda que ser radical&#8230;\u201d hasta \u201c(&#8230;) tal como \u00e9ste crece en el proletariado de los pa\u00edses de capitalismo plenamente desarrollado\u201d]. De tan materialismo burgu\u00e9s mecanicista es fatalismo. Falta completa de dial\u00e9ctica. Lenin se ha re\u00eddo ya de la \u201crevoluci\u00f3n pura\u201d.<\/p>\n<p>26. \u201cSu [de los obreros] situaci\u00f3n material, su posici\u00f3n de explotados en el proceso de producci\u00f3n, tendr\u00eda que llevarles f\u00e1cilmente a la unidad, a asir en com\u00fan el dominio de la producci\u00f3n. Lo que se lo impide es el poder del los sistemas de ideas tradicionales, todo el enorme poder espiritual del mundo burgu\u00e9s\u201d (p. 121).<\/p>\n<p>Y de los ej\u00e9rcitos, de las tropas represivas especiales, ni idea.<\/p>\n<p>27. p.124 [Desde \u201cLa dificultad pr\u00e1ctica es que la intelectualidad es, como clase social, demasiado heterog\u00e9nea..\u201d hasta \u201c(&#8230;) al orden dominante los primeros golpes graves o consigue incluso una primera victoria, entonces le llega su hora\u201d]. Am\u00e9n Jes\u00fas, tr\u00e1iganos Dios la crisis.<\/p>\n<p>28. En todo el cap\u00edtulo II de <i>Lenin als Philosoph<\/i> -\u201dDer Marxismus\u201d- no se habla de dial\u00e9ctica ni de materialismo dial\u00e9ctico. Lo que se contrapone al materialismo burgu\u00e9s\u201d es el \u201cmaterialismo hist\u00f3rico\u201d. Pannekoek conserva -muy parcamente- el adjetivo \u201cdial\u00e9ctico\u201d, pero en el sentido de la primera afirmaci\u00f3n de Engels en el <i>Anti-D\u00fchring<\/i>: como una caracter\u00edstica del pensamiento cient\u00edfico; y no mantiene la idea de dial\u00e9ctica como l\u00f3gica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Igualmente, este apartado del curso sobre \u201cInducci\u00f3n y dial\u00e9ctica\u201d impartido en la UNAM en 1982-1983 dedicado a Pannekoek:<\/p>\n<p>2.31. Algo sobre su vida y su obra.<\/p>\n<p>2.3.2. Pannekoek [P] utiliza muy escasamente el t\u00e9rmino y sus derivados:<\/p>\n<p>2.3.2.1. En el cap\u00edtulo II de <i>Lenin als Philosoph<\/i>, \u201cMarxismus\u201d, lo que contrapone a \u201cmaterialismo burgu\u00e9s\u201d es \u201cmaterialismo hist\u00f3rico\u201d.<\/p>\n<p>2.3.2.1.1. Lo hace sistem\u00e1ticamente, con una aplicaci\u00f3n algo oscura de su noci\u00f3n de realidad objetiva no igual a materia.<\/p>\n<p>\u201c(&#8230;) El materialismo burgu\u00e9s identifica la materia f\u00edsica con la realidad objetivamente existente; por eso tiene que considerar todo lo dem\u00e1s, incluso lo espiritual, como un atributo, una propiedad de esa materia\u201d <i>(Ib\u00eddem<\/i>, p. 100).<\/p>\n<p>La colocaci\u00f3n de la realidad objetiva como naturaleza tiene en el pensamiento de P. dos funciones: a) superar el esquema materialista com\u00fan, rechazando el dualismo en cuanto a la objetividad; b) recoger a Mach, o dejarlo, al menos, muy cerca del \u201cmaterialismo hist\u00f3rico\u201d.<\/p>\n<p>2.3.2.1.1.1. Lo cual es un punto de contacto con la neutralidad de los \u201celementos\u00bb de Mach.<\/p>\n<p>2.3.3. Otro punto de contacto con Mach es su noci\u00f3n prediccionista peculiar (un tanto operacionalista) de la ley natural.<\/p>\n<p>A. \u201c(&#8230;) Lo que dice la ley natural no es lo que suceder\u00e1 en la naturaleza, sino nuestra expectativa de lo que suceder\u00e1; y \u00e9sa es su finalidad\u201d (<i>Ib\u00eddem<\/i>, p. 85)<\/p>\n<p>B. \u201c(&#8230;) La ley determina lo que la naturaleza va a hacer, sino lo que esperamos que va a hacer\u201d (<i>Ib\u00eddem<\/i>, p. 92)<\/p>\n<p>2.3.4. El principio de econom\u00eda del pensamiento y el principio de la pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>2.3.4.1. Proximidad de Mach al materialismo hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>\u201c(&#8230;) No las cosas (cuerpos), sino colores, sonidos, presiones, espacios, tiempos (lo que solemos llamar sensaciones) son propiamente los elementos del mundo. Todo el proceso tiene simplemente un sentido econ\u00f3mico (&#8230;) En esta obra, en la que estudia el desarrollo hist\u00f3rico de los principios de la mec\u00e1nica, (Mach) llega, sin conocerlo, hasta muy cerca del m\u00e9todo del materialismo hist\u00f3rico. La historia de la ciencia no es para \u00e9l la sucesi\u00f3n de grandes hombres que producen por arte de magia con su genialidad grandes descubrimientos. (Mach) muestra que los problemas surgidos de la pr\u00e1ctica de la vida se dominan con los m\u00e9todos de pensar de la vida cotidiana, hasta que al final cobran su forma te\u00f3rica m\u00e1s simple. En esto se acent\u00faa siempre la funci\u00f3n econ\u00f3mica de la ciencia\u201d (<i>Ib\u00eddem<\/i>, p. 61)<\/p>\n<p>2.3.4.2. Los dos principios son afines.<\/p>\n<p>\u201c(&#8230;) La reuni\u00f3n de una multitud de fen\u00f3menos en una f\u00f3rmula breve, en la ley natural, llega a ser para Mach un principio de la investigaci\u00f3n, con el nombre de \u201ceconom\u00eda de pensamiento\u201d. Se pod\u00eda pensar que esa reconducci\u00f3n de la teor\u00eda abstracta a la pr\u00e1ctica del trabajo (cient\u00edfico) fuera simp\u00e1tica precisamente para un marxista. Pero Lenin no entiende nada de ello (&#8230;)\u201d (<i>Ib\u00eddem,<\/i> p. 93)<\/p>\n<p>2.3.5. Pero Pannekoek no es un neopositivista propiamente.<\/p>\n<p>2.3.5.1. Declaraci\u00f3n general:<\/p>\n<p>\u201c(&#8230;) Nada importante para la teor\u00eda del marxismo se puede tomar de Mach\u201d (<i>Ib\u00eddem<\/i>, p. 82).<\/p>\n<p>2.3.2. En el empiriocriticismo y en el neopositivismo act\u00faa \u201cel esp\u00edritu anti-materialista del mundo burgu\u00e9s\u201d.<\/p>\n<p>A. \u201c(&#8230;) En la proposici\u00f3n de que el mundo consta de nuestras sensaciones se contiene, sin duda, la verdad fundamental de que s\u00f3lo conocemos y s\u00f3lo podemos conocer algo del mundo mediante nuestras sensaciones; ellas son el \u00fanico material con el que construir <i>nuestro<\/i> mundo. En este sentido el mundo, incluido el YO, consta s\u00f3lo de sensaciones. Pero para Mach la proposici\u00f3n tiene al mismo tiempo otro sentido, a saber, la acentuaci\u00f3n del car\u00e1cter subjetivo de los elementos, expresi\u00f3n de una orientaci\u00f3n intelectual que ha dominado cada vez m\u00e1s el mundo burgu\u00e9s (&#8230;) \u201cPi\u00e9nsese que nada puede ser objeto de la experiencia o de una ciencia si no se puede convertir de un modo u otro en contenido de consciencia\u201d (<i>Erkenntnis und Irrtum<\/i>, nota p. 3). En esta nota de una obra de 1905 se abre paso el esp\u00edritu anti-materialista del mundo burgu\u00e9s, al abandonarse de repente la caracterizaci\u00f3n generalmente cauta y bien pensada de los elementos y presentarlos como elementos \u2018ps\u00edquicos\u2019 \u201d (<i>Ib\u00eddem<\/i>, p. 66).<\/p>\n<p>El es consecuente con el machismo. Abstenci\u00f3n ontol\u00f3gica.<\/p>\n<p>B. \u201c(&#8230;) No se dan (en Mach) los pasos ulteriores para llegar a un mundo objetivo. Y no se trata de una imperfecci\u00f3n casual, sino de una concepci\u00f3n b\u00e1sica sistem\u00e1tica. As\u00ed se aprecia por el hecho de que lo mismo se repite luego, m\u00e1s resueltamente todav\u00eda, en la obra de Carnap, una de las cabeza rectoras de la moderna filosof\u00eda natural. En su obra <i>Der logische Aufbau der Welt <\/i>[La construcci\u00f3n l\u00f3gica del mundo] se enfrenta con la misma tarea a\u00fan m\u00e1s concienzudamente que Mach: cuando se empieza no sabiendo nada, pero con toda la capacidad mental, \u00bfc\u00f3mo se puede fijar el mundo entero con todo su contenido? O constituirlo, como dice \u00e9l. Parto de mis \u201cvivencias\u201d, constituyo con ellas un sistema de proposiciones y \u201cobjetos\u201d (nombre de todo aquello acerca de la cual se pueden hacer proposiciones), identifico \u201cobjetos\u201d f\u00edsicos y ps\u00edquicos y construyo as\u00ed el \u201cmundo\u201d como forma del orden de mis vivencias\u201d (<i>Ib\u00eddem,<\/i> p. 67).<\/p>\n<p>2.3.5.2.1. Que se manifiesta en subjetivismo, inconsecuentemente con la neutralidad postulada de los elementos.<\/p>\n<p>2.3.5.3. La filosof\u00eda marxista se constituye con un principio de m\u00e9todo contrapuesto al de toda filosof\u00eda burguesa.<\/p>\n<p>\u201c(&#8230;) Esta es, pues, la contraposici\u00f3n: la filosof\u00eda burguesa sit\u00faa la fuente del conocimiento en la cavilaci\u00f3n personal, la marxista en el trabajo social\u201d (<i>Ib\u00eddem<\/i>, p.81).<\/p>\n<p>2.3.6. Noci\u00f3n de lo dial\u00e9ctico.<\/p>\n<p>2.3.6.1. Dialecticidad no es contradictoriedad real.<\/p>\n<p>\u201c(&#8230;) Cuando en nuestras representaciones y enunciados acerca del \u00e9ter o de los \u00e1tomos se presentan contradicciones, \u00e9stas no se encuentran en la naturaleza misma, sino en la forma que escogemos para nuestras abstracciones y nuestras leyes con objeto de poder utilizarlas del modo m\u00e1s breve y manejable\u201d (<i>Ib\u00eddem<\/i>, p.63)<\/p>\n<p>Claro sobre dial\u00e9ctica de la naturaleza.<\/p>\n<p>2.3.6.2. Interaccionismo.<\/p>\n<p>\u201c(&#8230;) Es f\u00e1cil ver d\u00f3nde est\u00e1 la debilidad de esta construcci\u00f3n del mundo. Tanto para Mach cuanto para Carnap, el mundo que as\u00ed se constituye es un mundo quieto, el mundo del instante (&#8230;) Los hechos de la evoluci\u00f3n obligan a admitir un mundo sin vivencias. Con eso se pasa del mundo intersubjetivo, com\u00fan a todos los seres humanos, a un mundo objeto que existe con independencia de todos los seres humanos. Con eso cambia la imagen del mundo. Una vez establecido el mundo objetivo, se considera cada fen\u00f3meno como independiente del ser humano que lo observa, como relaci\u00f3n entre las partes del mundo. El mundo es la totalidad de sus partes que, en n\u00famero infinito, act\u00faan las unas sobre las otras; cada parte consiste s\u00f3lo en la totalidad de todas las interacciones con el resto del mundo, \u00e9stas constituyen los fen\u00f3menos que son objeto de la ciencia. En este mundo aparecen tambi\u00e9n los hombres; todo lo que somos es interacci\u00f3n con el mundo externo. El mundo costa ahora no s\u00f3lo de sensaciones; consta de toda las interacciones, entre las cuales las sensaciones son s\u00f3lo una parte reducida, aunque son tambi\u00e9n los \u00fanicos elementos que nos est\u00e1n dados inmediatamente&#8230;\u201d (<i>Ib\u00eddem<\/i>, p.77).<\/p>\n<p>2.3.6.3. Dinamismo [V\u00e9ase: ficha apartado 2.361]<\/p>\n<p>2.3.6.4. Evolucionismo.<\/p>\n<p>\u201c(&#8230;) La mayor\u00eda de los escritos de Pannekoek se caracteriza por esta combinaci\u00f3n de reflexi\u00f3n cient\u00edfico-natural, cient\u00edfico-social y filos\u00f3fica. Una de sus primeras publicaciones, <i>Marxismus und Darwinismus<\/i> (1909), estudia la relaci\u00f3n entre ambas teor\u00edas; y una de sus \u00faltimas, la <i>Antropog\u00e9nesis<\/i> (1947), el origen del hombre. \u201cLa importancia cient\u00edfica del marxismo y del darwinismo\u201d, escribe, \u201cconsiste en haber aplicado la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n el uno al mundo org\u00e1nico, el mundo de los seres vivos, y el otro a la sociedad humana\u201d (Paul Mattick, Vorwort [Pr\u00f3logo] a Anton Pannekoek,<i> Lenin als Philosoph, op. cit<\/i>, pp. 5-6).<\/p>\n<p>2.3.6.5. Emergentismo.<\/p>\n<p>\u201c(&#8230;) No es, pues, veros\u00edmil que (Engels) haya considerado la sensaci\u00f3n, que es una caracter\u00edstica de los organismos vivos, como una propiedad general de toda materia1. Semejante generalizaci\u00f3n de una propiedad, que aparece en algunas formas especiales de la materia, para atribuirla a toda materia corresponde esencialmente a la actitud del materialismo burgu\u00e9s, que es <i>adial\u00e9ctico<\/i>\u201d (<i>Ib\u00eddem,<\/i> p. 101).<\/p>\n<p>(1) Contra la lectura de Lenin.<\/p>\n<p>Este paso, de los pocos -si no el \u00fanico- que relaciona materialismo con dial\u00e9ctica, sugiere bastante bien lo que es para Pannekoek dial\u00e9ctico en este caso: admisi\u00f3n de emergencias.<\/p>\n<p>2.3.6.6. Consideraci\u00f3n final.<\/p>\n<p>En todo el cap. II de <i>Lenin als Philosoph <\/i>-\u201dDer Marxismus\u201d- no se habla de dial\u00e9ctica ni de materialismo dial\u00e9ctico. Lo que se contrapone al materialismo burgu\u00e9s\u201d es el \u201cmaterialismo hist\u00f3rico\u201d. Pannekoek conserva -muy parcamente- el adjetivo \u201cdial\u00e9ctico\u201d, pero en el sentido de la primera afirmaci\u00f3n de Engels en el <i>Anti-D\u00fchring<\/i>: como una caracter\u00edstica del pensamiento cient\u00edfico; y no mantiene la idea de dial\u00e9ctica como l\u00f3gica.<\/p>\n<p>La cr\u00edtica de P. -acertada- consiste en decir que Lenin profesa frente a Mach el \u201cmaterialismo burgu\u00e9s\u201d. Esa expresi\u00f3n tiende empero a hacer olvidar que tan burgu\u00e9s como ese materialismo -o m\u00e1s- es Mach. M\u00e1s, porque el viejo materialismo \u201cburgu\u00e9s\u201d no lo fue apolog\u00e9ticamente (v\u00e9ase, p. 90).<\/p>\n<p>\u201c(&#8230;) Negar la existencia objetiva de leyes naturales significa (&#8230;) para \u00e9l [Lenin] negar la naturaleza misma; hacer del hombre el creador de las leyes naturales significa para \u00e9l hacer de la raz\u00f3n humana la creadora de la naturaleza; ser\u00e1 siempre una l\u00f3gica incomprensible para el lector sin prejuicios que el buen Dios surja de eso como creador\u201d (<i>Ib\u00eddem<\/i>, p.91).<\/p>\n<p>Independientemente de que Lenin no llevaba raz\u00f3n, P. muestra olvidarse de la l\u00ednea Berkeley y de su paralela continental, Malebranche, etc.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p><u>Sergei Podolinski (1850-1891)<\/u><\/p>\n<p><u>A<\/u>. El segundo caso excepcional y brillante que querr\u00eda evocar es el de un marxista polaco de finales del siglo pasado, mucho menos conocido que Kautsky, llamado Sergei Podolinski, el cual public\u00f3 en el \u00f3rgano de la socialdemocracia alemana un interesant\u00edsimo ensayo en dos partes acerca del concepto marxista de valor-trabajo y de la segunda ley de la termodin\u00e1mica, el principio de entrop\u00eda&#8230;<\/p>\n<p>Podolinski tuvo el gran m\u00e9rito de recuperar el punto de vista naturalista que Marx hab\u00eda abandonado expresamente (para dedicarse desde entonces a la econom\u00eda pol\u00edtica) en las primeras p\u00e1ginas de <i>La ideolog\u00eda alemana.<\/i> Podolinski vuelve a cultivarlo, intentando reconstruir la idea de valor-trabajo en el marco de la termodin\u00e1mica. Es justo, pues, honrar a este prop\u00f3sito la memoria de Kautsky y Podolinski, pero despu\u00e9s de haberlo hecho se puede repetir que los conatos de pensamiento ecol\u00f3gico-pol\u00edtico de los cl\u00e1sicos no han tenido pr\u00e1cticamente continuaci\u00f3n en la tradici\u00f3n marxista. Cualquier cosa que hoy llamar\u00edamos problema ecol\u00f3gico-pol\u00edtico se subsum\u00eda en la tradici\u00f3n marxista bajo el r\u00f3tulo \u201cMales del capitalismo\u201d, sin ver la especificidad de los riesgos del trato civilizado con la naturaleza: as\u00ed se constituy\u00f3 una tradici\u00f3n progresista sin problemas que ten\u00eda mucho m\u00e1s de tradici\u00f3n burguesa que de novedad socialista.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>B<\/u>. No creo que est\u00e9 clara la \u00faltima palabra de Marx acerca de todas estas cosas que estamos discutiendo. Creo que, a pesar de la aspiraci\u00f3n que siempre tuvo de producir obra muy terminada literariamente -lo cual es una de las causas de que dejara tanto manuscrito in\u00e9dito-, Marx ha muerto sin completar su pensamiento, sin pacificarse consigo mismo. Eso debe tener que ver con el hecho de que la \u00faltima parte de su vida coincide con una importante transici\u00f3n en el conocimiento cient\u00edfico. El a\u00f1o de la muerte de Marx, 1883, es el a\u00f1o de la aparici\u00f3n de la<i><b> <\/b>Introducci\u00f3n a las ciencias del esp\u00edritu <\/i>de Dilthey y, sobre todo, de la<i> Historia de la mec\u00e1nica <\/i> de Mach y de los dos ensayos de Podolinski en <i>Die Neue Zeit <\/i>sobre termodin\u00e1mica y ley del valor, con conceptos que Marx ya no puede alcanzar, pero cuya problem\u00e1tica, percibida m\u00e1s o menos claramente, ha hecho vacilar, en mi opini\u00f3n, al viejo Marx.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>38. A. \u201cAlgunos atisbos pol\u00edtico-ecol\u00f3gicos de Marx\u201d, <i>Pacifismo, ecolog\u00eda y pol\u00edtica alternativa, op. cit, <\/i>pp.144-145. 38. B.\u201cEntrevista con <i>Dial\u00e9ctic<\/i>a\u201d, <i>Acerca de Manuel Sacrist\u00e1n, op. cit, <\/i>p. 205.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Nota SLA:<\/u><\/p>\n<p>El siguiente es el esquema de una conferencia impartida por Sacrist\u00e1n en M\u00e9xico, en noviembre de 1981. Desconozco el t\u00edtulo exacto y el lugar de exposici\u00f3n. Como se observar\u00e1 hay en ella m\u00faltiples referencias al trabajo de Podolinski, autor al que Sacrist\u00e1n se refiri\u00f3 reiteradamente en sus \u00faltimos trabajos sobre ecologismo, nuevos movimientos sociales y cambios e hilos perdidos en la tradici\u00f3n marxista:<\/p>\n<p>\u201c1. La negaci\u00f3n de la autonom\u00eda relativa de la ciencia econ\u00f3mica (de la legitimidad de sus categor\u00edas).<\/p>\n<p>1.1. Juan Mart\u00ednez Alier y Naredo en <i>Cuadernos de Ruedo Ib\u00e9rico<\/i>.<\/p>\n<p>2. Los dos frentes: el f\u00edsico y el biol\u00f3gico.<\/p>\n<p>2.1. Breve descripci\u00f3n previa.<\/p>\n<p>3. Econom\u00eda y termodin\u00e1mica.<\/p>\n<p>3.1. Planteamiento energ\u00e9tico habitual.<\/p>\n<p>3.2. La entrop\u00eda material (Georgescu).<\/p>\n<p>3.3. Conclusi\u00f3n negativa.<\/p>\n<p>4. La sociobiolog\u00eda.<\/p>\n<p>4.1. Descripci\u00f3n general breve.<\/p>\n<p>4.2. Caracter\u00edstico antimarxismo.<\/p>\n<p>4.2.1. Wilson no cita a otros economistas.<\/p>\n<p>4.3. La anticipaci\u00f3n de Marx muestra que no era para \u00e9l cosa desconocida.<\/p>\n<p>4.4. Lo que no excluye plantear el problema de la legitimidad cient\u00edfica de las categor\u00edas econ\u00f3micas.<\/p>\n<p>4.4.1. Inciso aprovechando: no se trata de afirmar que exista un ente econ\u00f3mico, ni un <i>homo oeconomicus<\/i>: se trata de saber si \u00e9se es un buen objeto de conocimiento y un buen objeto formal, una buena abstracci\u00f3n y la teor\u00eda correspondiente un buen artificio.<\/p>\n<p>5. Es muy notable que la cuesti\u00f3n se plante\u00f3 ya en los comienzos del marxismo, en tiempos de los cl\u00e1sicos. Podolinski, Sergei, \u201cMenschliche Arbeit und Einheit der Kraft\u201d [Trabajo humano y unidad de la energ\u00eda], Die Neue Zeit, 1883; September, Heft 9, SS. 413-424; Oktober, Heft 10, SS. 449-457.<\/p>\n<p>5.1. Por conservaci\u00f3n de la energ\u00eda (1\u00aa ley) el trabajo no puede crear: su utilidad consiste en transformaci\u00f3n.<\/p>\n<p>5.1.1. Esto es un inicial abandono en efectos del punto de vista econ\u00f3mico y cultural desde los cuales la cosa se puede considerar no pertinente: porque el que no haya creaci\u00f3n f\u00edsica no implica que no haya creaci\u00f3n econ\u00f3mica, y no s\u00f3lo de valores sino incluso de valor de uso, como es natural. El silicio no se crea al producir un elemento fotovoltaico, ni se crea energ\u00eda, pero s\u00ed que se aumenta la utilizabilidad de la energ\u00eda solar. Esto lo sabe Podolinski.<\/p>\n<p>5.1.2. La transformaci\u00f3n \u00fatil consiste en afectar la mayor parte de las fuerzas de la naturaleza a la satisfacci\u00f3n de las necesidades humanas.<\/p>\n<p>5.1.2.1. El trabajo lo puede hacer, acumulando adem\u00e1s en sus resultados cantidades de energ\u00eda mayores de las necesarias para producir la fuerza de trabajo.<\/p>\n<p>5.1.2.1.1. Esto, que no va acompa\u00f1ado de explicaci\u00f3n, es probablemente la manera que tiene el marxista Podolinski de establecer un fundamento f\u00edsico al hecho del excedente y, as\u00ed, de la plusval\u00eda.<\/p>\n<p>5.1.2.1.2. Sin embargo, la falta de explicaci\u00f3n est\u00e1 compensada por la inclusi\u00f3n t\u00e1cita del fen\u00f3meno trabajo en el m\u00e1s general de la retenci\u00f3n de la radiaci\u00f3n solar, evitando parte de su reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>5.1.3. Lo cual es parte de la \u00abelevaci\u00f3n del grado de energ\u00eda\u00bb a partir de las plantas: radiaci\u00f3n-calor-mec\u00e1nica-qu\u00edmica.<\/p>\n<p>5.1.3.1. Entrop\u00eda negativa local. Explicar consistencia.<\/p>\n<p>5.2. As\u00ed llega Podolinski al planteamiento de lo que considera el problema real.<\/p>\n<p>5.2.1. \u00abLa mayor parte de las energ\u00edas f\u00edsicas que se encuentran en la superficie de la Tierra no est\u00e1n, ni mucho menos, en el estado m\u00e1s favorable para la satisfacci\u00f3n de las necesidades humanas\u201d. \u00abPese a la importante cantidad de energ\u00eda que contiene la superficie terrestre, \u00e9sta no abunda en modo alguno en energ\u00eda transformable, como, por ejemplo, movimiento mec\u00e1nico o libre afinidad qu\u00edmica\u00bb.<\/p>\n<p>5.2.2. La capacidad de acumulaci\u00f3n de energ\u00eda y de neguentrop\u00eda (local) del planeta: Cuadro de la situaci\u00f3n de partida para la soluci\u00f3n del problema central: \u00abLas plantas poseen la propiedad de acumular energ\u00eda solar, mientras que los animales, aliment\u00e1ndose de sustancias vegetales, transforman en trabajo mec\u00e1nico una parte de esa energ\u00eda ahorrada y la dispersan luego en el espacio c\u00f3smico. Si la cantidad de energ\u00eda acumulada por las plantas se mantiene mayor que la dispersada por los animales y se forman reservas de energ\u00eda, p.e.durante el per\u00edodo carbon\u00edfero y en el cual, manifiestamente la vida vegetal tuvo un considerable predominio sobre la animal. En cambio, si predominara la vida animal se dispersar\u00edan pronto las reservas de energ\u00eda acumuladas y la vida animal tendr\u00eda que reducirse de nuevo a la medida determinada por la riqueza vegetal. De ese modo se tendr\u00eda que constituir un cierto estado de equilibrio entre la acumulaci\u00f3n y la dispersi\u00f3n de energ\u00eda. El balance energ\u00e9tico de la superficie terrestre ser\u00eda entonces una magnitud m\u00e1s o menos estable, pero la acumulaci\u00f3n de energ\u00eda se reducir\u00eda a cero y en cualquier caso, caer\u00eda muy por debajo de lo que era en la \u00e9poca de predominio de la vida vegetal.\u00bb<\/p>\n<p>5.2.3. Punto crucial y arranque de la soluci\u00f3n:<\/p>\n<p>5.2.3.1.\u00bbPero, de hecho, no observamos un equilibrio as\u00ed del balance energ\u00e9tico de la superficie terrestre. Tambi\u00e9n ahora crece generalmente la cantidad de energ\u00eda acumulada\u00bb.<\/p>\n<p>5.2.3.2. \u00abEs f\u00e1cil probar que la cantidad de energ\u00eda solar que se transforma en libre afinidad qu\u00edmica o en trabajo mec\u00e1nico no es siempre la misma, y que esa cantidad puede ser influida por la acci\u00f3n del hombre, entre otras causas.\u201d<\/p>\n<p>5.2.3.3. M\u00e1s precisamente: \u201ces seguro que el ser humano mediante ciertas acciones dependientes de su voluntad puede aumentar la cantidad de energ\u00eda acumulada por la vida vegetal y disminuir la cantidad de energ\u00eda dispersada por los animales.\u00bb<\/p>\n<p>5.2.3.3.1. Cita: la irrigaci\u00f3n, las m\u00e1quinas, la destrucci\u00f3n de insectos, el exterminio de depredadores de la agricultura.<\/p>\n<p>5.2.3.3.1.1. Sobre el punto de irrigaci\u00f3n, sab\u00eda m\u00e1s Marx, gracias a Fraas.<\/p>\n<p>5.2.4. Tesis: \u00abLa causa principal de ese aumento general es el trabajo realizado por los seres humanos y por los animales dom\u00e9sticos que utilizan\u201d.<\/p>\n<p>5.2.5. Definici\u00f3n trabajo: \u00abEl trabajo es un uso de la energ\u00eda mec\u00e1nica e intelectual acumulada en el organismo, que tiene por consecuencia un aumento del balance energ\u00e9tico general de la superficie de la Tierra.\u00bb<\/p>\n<p>5.2.5.1. Discutible hoy. Pero no lo voy a discutir.<\/p>\n<p>5.2.6. El ser humano es la m\u00e1quina termodin\u00e1micamente perfecta de Sadi-Carnot: \u00abLa humanidad crea constantemente el material y los elementos para la ulterior continuaci\u00f3n del trabajo\u00bb.<\/p>\n<p>5.2.6.1. Hoy dudoso.<\/p>\n<p>5.2.7. Reconstrucci\u00f3n de la tesis marxiana del valor-trabajo: s\u00f3lo el trabajo muscular humano o dirigido por el hombre tiene ese efecto.<\/p>\n<p>5.2.8. Coeficiente econ\u00f3mico del hombre como m\u00e1quina termodin\u00e1mica: 20%, 10%.<\/p>\n<p>5.2.9. Argumentaci\u00f3n final pro socialismo.<\/p>\n<p>6. La reacci\u00f3n de Engels a Marx (1883).<\/p>\n<p>6.1. Primera: despectiva.<\/p>\n<p>6.2. Luego: aprecio, pero reducido a una tesis sobre la agricultura.<\/p>\n<p>7. Mi opini\u00f3n sobre el caso:<\/p>\n<p>7.1. No est\u00e1 justificado presentar a Podolinski como \u201cecologista\u201d: la cuesti\u00f3n de la materia.<\/p>\n<p>7.2. Y cae en muchos errores.<\/p>\n<p>7.3. Pero su intento es valios\u00edsimo, sobre todo para la macrovisi\u00f3n.<\/p>\n<p>8. Ahora bien: eso no debe zanjar el problema.<\/p>\n<p>8.1. Quesnay, Marx, han sabido eso.<\/p>\n<p>8.2. No han considerado por ello ocioso otro recorte, otra totalizaci\u00f3n (tan artificiosa y parcial como todas, pero acaso buena).<\/p>\n<p>8.2.1. Porque con cualquier coeficiente econ\u00f3mico y de acumulaci\u00f3n energ\u00e9tico tiene sentido la averiguaci\u00f3n de las condiciones de administraci\u00f3n del trabajo.<\/p>\n<p>8.2.2. Y eso justifica la categorizaci\u00f3n econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>9. Esta conclusi\u00f3n no depende del tratamiento marxista.<\/p>\n<p>9.1. Por lo que se puede ilustrar con Georgescu\u201d.<\/p>\n<p>Igualmente, de la carpeta \u201cMarxismo\u201d depositada en Reserva de la UB, anotaci\u00f3n inicial y esquema comentado de este ensayo de Serge Podolinski, \u201cMenschliche Arbeit und Einheit der Kraft\u201d,<i> Die Neue Zeit<\/i>, 1883.<\/p>\n<p>\u201c1. Enseguida se presenta el problema de la docta ignorancia. Escribe Podolinski: \u201cSi admitimos que es correcta la teor\u00eda de la unidad de la fuerza, de la constancia de la energ\u00eda, entonces nos vemos tambi\u00e9n obligados a reconocer que el trabajo no puede crear nada, y que su finalidad y su utilidad no puede consistir m\u00e1s que en una transformaci\u00f3n de ciertas cantidades de energ\u00eda\u201d (p. 413).<\/p>\n<p>La verdad f\u00edsica es, en una primera consideraci\u00f3n, no pertinente, porque el que no haya creaci\u00f3n f\u00edsica no implica que no haya creaci\u00f3n econ\u00f3mica, y sea s\u00f3lo de valor, sino tambi\u00e9n de valor de uso. El silicio no se crea al producir un elemento fotovoltaico, ni se aumenta la cantidad de energ\u00eda del sistema solar, pero s\u00ed que se crea utilizabilidad de energ\u00eda solar para la especie.<\/p>\n<p>En un segundo plano de consideraci\u00f3n, sin embargo, s\u00ed que hay que preguntarse por la pertinencia de las consideraciones f\u00edsicas: en el plano que se descubre cuando aparece la posibilidad de que ciertas incompatibilidades f\u00edsicas destruyan la posibilidad de la creaci\u00f3n econ\u00f3mica. Eso ocurre hoy de manera muy visible.<\/p>\n<p>Engels, pues, llevaba raz\u00f3n econ\u00f3mica.<\/p>\n<p><u>Esquema [del art\u00edculo de S.P.].<\/u><\/p>\n<p><u>I. Die Lehre von der Energie.<\/u><\/p>\n<p>1. Seg\u00fan la teor\u00eda de la constancia de la energ\u00eda, el trabajo no crea nada, sino que transforma cantidades de energ\u00eda.<\/p>\n<p>2. Preguntas del art\u00edculo:<\/p>\n<p>2. 1. \u00bfC\u00f3mo se producen esas transformaciones?<\/p>\n<p>2. 2. \u201cCu\u00e1les son los medios mejores que utiliza el trabajo humano para afectar la mayor parte posible de las fuerzas de la naturaleza a la satisfacci\u00f3n de las necesidades humanas?\u201d (p.413).<\/p>\n<p>3. El trabajo humano acumula en sus resultados cantidades de energ\u00eda mayores de las necesarias para producir la fuerza de trabajo.<\/p>\n<p>3.1. \u00bfPor qu\u00e9 y de qu\u00e9 modo?<\/p>\n<p>4. Explicaci\u00f3n intuitiva de la 1\u00aa y la 2\u00aa ley de la termodin\u00e1mica.<\/p>\n<p>5. Relativa aplicaci\u00f3n de un principio de docta ignorantia: \u201c[&#8230;] est\u00e1 todav\u00eda lejos el peligro de que un d\u00eda falten en la superficie de la Tierra energ\u00edas capaces de transformaci\u00f3n\u201d (p. 414)<\/p>\n<p>6. Sigue lo que considera problema real: \u201cPero, en realidad, la mayor parte de las energ\u00edas f\u00edsicas que se encuentran en la superficie de la Tierra no se encuentran, ni mucho menos, en el estado m\u00e1s favorable para la satisfacci\u00f3n de las necesidades humanas\u201d (p. 414).<\/p>\n<p>7. La energ\u00eda radiante del Sol es casi la \u00fanica fuente de todas las energ\u00edas \u00fatiles para el hombre que se encuentran en la superficie terrestre.<\/p>\n<p>7.1. Esa energ\u00eda radiante no es reflejada inmediatamente, sino que se mantiene por m\u00e1s tiempo en la Tierra gracias a su transformaci\u00f3n. Y hasta se acumula. Papel de las plantas en eso por \u201celevaci\u00f3n del grado de la energ\u00eda\u201d (William Thomson).<\/p>\n<p><u>II. Die umwendlungsf\u00e4leige Energie auf der&#8230;<\/u><\/p>\n<p>1. Formas de transformaci\u00f3n de la energ\u00eda radiante del Sol en la Tierra: vientos, evaporaci\u00f3n, descomposici\u00f3n qu\u00edmica por las plantas (funci\u00f3n clorof\u00edlica, etc), trabajo muscular, m\u00e1quinas. Estas son las transformaciones utilizadas.<\/p>\n<p>2. Hay en la Tierra muchas otras formas de energ\u00eda transformable no utilizadas, o casi. Darse cuenta de que esto igual incluye las \u201calternativas\u201d que la nuclear y el petr\u00f3leo.<\/p>\n<p>2.1. La energ\u00eda de rotaci\u00f3n terrestre.<\/p>\n<p>2.2. El calor interior de la Tierra.<\/p>\n<p>2.3. El magnetismo terrestre.<\/p>\n<p>2.4. Fuentes calientes.<\/p>\n<p>2.5. Elementos libres.<\/p>\n<p>3. La degradaci\u00f3n de la energ\u00eda solar radiante.<\/p>\n<p>3.1. Ejemplo del viento.<\/p>\n<p>3.2. Teorizaci\u00f3n muy bonita con el ejemplo: \u201cY no puede ser de otro modo, porque, seg\u00fan la ley general de la dispersi\u00f3n [i.e., el principio de entrop\u00eda] el calor solar, que es una energ\u00eda de grado bajo, no puede jam\u00e1s transformarse totalmente en movimiento mec\u00e1nico del aire, que es una energ\u00eda de grado alto. Incluso la parte de la energ\u00eda que se transforma en movimiento pasa a dispersarse, pues el viento no es sino un resultado de la tendencia a la homogeneizaci\u00f3n de las temperaturas\u201d (p. 418).<\/p>\n<p>3.3. Otro bonito ejemplo: el agua del molino.<\/p>\n<p>4. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>4.1. \u201cVemos pues que, pese a la importante cantidad de energ\u00eda solar que contiene la superficie terrestre, \u00e9ste no alumbra en modo alguno en energ\u00eda transformable, como, por ejemplo, movimiento mec\u00e1nico o libre afinidad qu\u00edmica\u201d (p. 418).<\/p>\n<p>4.2. La energ\u00eda positiva se encuentra s\u00f3lo en los combustibles org\u00e1nicos, cierto que en gran cantidad.<\/p>\n<p><u>III. Energie&#8230;<\/u><\/p>\n<p>1. Al comienzo, la energ\u00eda no se transform\u00f3 en la superficie de la tierra, salvo vientos y aguas.<\/p>\n<p>1.1. Como hoy en los desiertos o polos.<\/p>\n<p>2. Por otra parte, disminuye constantemente la energ\u00eda recibida del Sol.<\/p>\n<p>3. Pero: \u201cEn los tiempos presentes la superficie de la Tierra posee en un grado superior que en \u00e9pocas remotas la propiedad de transformar formas inferiores de la energ\u00eda solar (calor) en formas superiores (afinidad qu\u00edmica, movimiento)\u201d (p. 419).<\/p>\n<p>3.1. Se trata de una transformaci\u00f3n productora de neguentrop\u00eda (p. 419).<\/p>\n<p>4. Punto crucial del desarrollo: \u201cEs f\u00e1cil probar que la cantidad de energ\u00eda solar que se transforma en libre afinidad qu\u00edmica o en trabajo mec\u00e1nico no es siempre la misma, y que esa cantidad puede ser influida por la acci\u00f3n del hombre, entre otras causas \u201c (pp. 419-420).<\/p>\n<p>4.1. M\u00e1s precisamente: \u201c[&#8230;] es seguro que el ser humano, mediante ciertas acciones dependientes de su voluntad, pueda aumentar la cantidad de energ\u00eda acumulada por la vida vegetal y disminuya la cantidad de energ\u00eda dispersada por los animales\u201d (p. 420).<\/p>\n<p>4.1.1. El primer objetivo se consigue por v\u00edas que hoy sabemos desastrosas. Podolinski da la irrigaci\u00f3n, las m\u00e1quinas, la destrucci\u00f3n de insectos. Sobre la irrigaci\u00f3n sab\u00eda m\u00e1s Marx, gracias a Fraas.<\/p>\n<p>4.1.2. El segundo, mediante el exterminio de animales da\u00f1inos para la agricultura.<\/p>\n<p>5. Sobre el balance energ\u00e9tico de la Tierra: \u201cLas plantas poseen la propiedad de acumular energ\u00eda solar&#8230;\u201d (p. 420).<\/p>\n<p>6. \u201cPero, de hecho, no observamos un equilibrio as\u00ed del balance energ\u00e9tico en la superficie terrestre. Tambi\u00e9n ahora crece generalmente la cantidad de energ\u00eda acumulada\u201d (p. 420).<\/p>\n<p>6.1. Se hace m\u00e1s optimista, sin comparaci\u00f3n con Fraas-Marx: \u201cSi la anterior fertilidad y la poblaci\u00f3n de algunas tierras han disminuido, ello se debe a errores econ\u00f3micos muy groseros y evidentes; pero, en general, la regla es lo contrario, y, vistos las cosas en conjunto, no se puede ya poner en duda que hay un aumento general de la cantidad de material alimenticio y, de un modo general, de la energ\u00eda transformable en la superficie de la Tierra\u201d (pp. 420-421).<\/p>\n<p>7. Segundo punto decisivo. \u201cLa causa principal de ese aumento general es el trabajo realizado por los seres humanos y por los animales dom\u00e9sticos que utilizan\u201d (p. 421).<\/p>\n<p>7.1. Lo documenta con ejemplos agr\u00edcolas franceses.<\/p>\n<p>7.2. Definici\u00f3n consiguiente: \u201cEl trabajo es un uso de la energ\u00eda mec\u00e1nica e intelectual acumulada en el organismo, que tiene por consecuencia un aumento del balance energ\u00e9tico general de la superficie de la Tierra\u201d (p.422).<\/p>\n<p>7.2.1. Directa o indirectamente.<\/p>\n<p>7.3. Argumentaci\u00f3n de que s\u00f3lo el trabajo muscular humano o dirigido por el hombre tiene ese efecto \u00fatil: no el viento, no el agua, no las plantas solas, no las m\u00e1quinas solas.<\/p>\n<p>7.3.1. Quiere decir que las plantas no consiguen solas movimiento.<\/p>\n<p>7.3.2. Curiosa y barroca argumentaci\u00f3n contra la teor\u00eda del ahorro del capitalista.<\/p>\n<p>7.4. \u201cEn el sentido estricto de la palabra, la verdad de nuestra definici\u00f3n del trabajo no aparece claramente m\u00e1s que en la agricultura\u201d (p. 424).<\/p>\n<p>7.4.1. De nuevo expresi\u00f3n m\u00e1s optimista que la de Fraas-Marx, aunque probablemente con el mismo contenido. \u201cComo es natural, el ser humano no crea ni materia ni energ\u00eda [&#8230;] Pero gracias al trabajo humano ha podido una hect\u00e1rea de terreno acumular en la capa vegetal que la cubre tal vez diez veces m\u00e1s energ\u00eda que la que habr\u00eda acumulado sin aquel trabajo.Y no hay que creer que toda esa energ\u00eda estuviera ya en el terreno y que el trabajo humano se limite a dispersarla en mayor cantidad. Eso ser\u00eda un error, pues la agricultura no debilita la tierra m\u00e1s que cuando se practica irracionalmente, esto es, despilfarradamente\u201d (p. 424).<\/p>\n<p>Es la misma idea de control de Marx,<\/p>\n<p><u>IV. Die Arbeit des menschlichen Organismus<\/u>.<\/p>\n<ol>\n<li>Las preguntas del cap\u00edtulo:<\/li>\n<\/ol>\n<p>1.1. \u00bfDe d\u00f3nde procede en el organismo la energ\u00eda necesaria para el trabajo?<\/p>\n<p>1.2. \u00bfDe qu\u00e9 dispositivos se sirve esa actividad?<\/p>\n<p>1.3. \u00bfQu\u00e9 fen\u00f3menos la acompa\u00f1an?<\/p>\n<ol>\n<li>Exposici\u00f3n de la transformaci\u00f3n alimento-calor-trabajo, con el c\u00e1lculo del coeficiente econ\u00f3mico de la m\u00e1quina humana.<\/li>\n<\/ol>\n<p>2.1. Exposici\u00f3n de diferencias entre cualquier otra m\u00e1quina t\u00e9rmica y el ser humano.<\/p>\n<p>2.1.1. Medios involuntarios y voluntarios para evitar la dispersi\u00f3n de energ\u00eda, desde la ropa hasta la instrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>2.1.2. Variedad de movimientos.<\/p>\n<p>2.1.3. Pero tambi\u00e9n causas que disminuyen la importancia del alto coeficiente econ\u00f3mico del 20%: gasto en necesidades culturales.<\/p>\n<p>2.1.3.1. Eso le lleva a aceptar el coeficiente 10%.<\/p>\n<p>3. La evoluci\u00f3n del hombre vista como desarrollo de la capacidad de acumular energ\u00eda, por la agricultura.<\/p>\n<p>4. Pasa a la pregunta 2\u00aa, con una formulaci\u00f3n muy interesante, que sin duda anuncia la cuesti\u00f3n de la t\u00e9cnica: \u201cAunque las necesidades espirituales de los seres humanos aumentan con la evoluci\u00f3n de estos, lo que, naturalmente, reduce el coeficiente econ\u00f3mico, sin embargo, el trabajo total de la humanidad sigue progresando en general. \u00bfCu\u00e1les son las causas de esa aparente contradicci\u00f3n?\u201d (p. 452).<\/p>\n<p>4.1. Respuesta: el ser humano es la m\u00e1quina perfecta de Sadi-Carnot. \u201cdie Menschheit [la humanidad] crea constantemente el material y los elementos para la ulterior continuaci\u00f3n de su trabajo\u201d (p. 453).<\/p>\n<p>4.2. Pero hay grados de perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>4.3. \u201cLa existencia y la posibilidad de trabajar est\u00e1n garantizadas para la m\u00e1quina humana mientras el trabajo de \u00e9sta se pueda transformar en una acumulaci\u00f3n de energ\u00eda satisfactoria de nuestras necesidades&#8230;\u201d (p. 454).<\/p>\n<p><u>V. Die Arbeit als Mittel zur&#8230;<\/u><\/p>\n<p>1. Soluci\u00f3n de la contradicci\u00f3n Quesnay-Smith-Say sobre la productividad del trabajo, la naturaleza y el capital. \u201cHoy podemos reconducir esa discrepancia al hecho de que el trabajo, ciertamente, no crea materia alguna y que la productividad del trabajo no puede consistir m\u00e1s que en a\u00f1adir al objeto Algo que tampoco ha creado el trabajo. Ese \u201cAlgo\u201d es en nuestra opini\u00f3n la energ\u00eda\u201d (p. 455).<\/p>\n<p>2. Respuestas finales da las preguntas.<\/p>\n<p>2.1. La cantidad de energ\u00eda recibida en la Tierra disminuye. Pero la acumulaci\u00f3n de energ\u00eda aumenta.<\/p>\n<p>2.2. La acumulaci\u00f3n es obra del trabajo.<\/p>\n<p>2.3. El coeficiente econ\u00f3mico del ser humano como m\u00e1quina t\u00e9rmica disminuye con el aumento de las necesidades.<\/p>\n<p>2.4. Pero la productividad del trabajo aumenta en mayor proporci\u00f3n, con lo que aumenta la satisfacci\u00f3n de las necesidades.<\/p>\n<p>2.5. Ley de la inversa del coeficiente econ\u00f3mico: \u201cLa existencia de la humanidad est\u00e1 materialmente asegurada mientras todo ser humano disponga de una cantidad de energ\u00eda qu\u00edmica y de trabajo mec\u00e1nico que (?) su propia fuerza tantas veces cuatas el denominador del coeficiente econ\u00f3mico sea mayor que su numerador\u201d (p. 456). Es evidente que la agregaci\u00f3n energ\u00eda es ecol\u00f3gicamente tan imprecisa como la agregaci\u00f3n valor.<\/p>\n<p><u>VI. Einheit der Kraft und Volkswirtschaft.<\/u><\/p>\n<p>1. Va a ser respuesta a la segunda pregunta inicial, la que versa sobre los mejores medios. \u201cLos mejores medios son los que causan la mayor acumulaci\u00f3n de energ\u00eda en la tierra\u201c (p. 456).<\/p>\n<p>2.1. La cultura primitiva no es ese medio.<\/p>\n<p>2.2. La sociedad esclavista tampoco, aunque ya es mejor.<\/p>\n<p>2.3. La servidumbre \u201ccontiene ya m\u00e1s elementos de progreso\u201d (p. 456).<\/p>\n<p>2.4. El capitalismo mucho m\u00e1s.<\/p>\n<p>2.4.1. Pero tiene sus lados sombr\u00edos.<\/p>\n<p>2.4.11. Dispersi\u00f3n de la energ\u00eda por las crisis de sobreproducci\u00f3n, al parar obreros.<\/p>\n<p>Muy confuso final en lo econ\u00f3mico-social.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p><u>39. Radovan Richta (1924-1983): la revoluci\u00f3n cient\u00edfico-t\u00e9cnica<\/u><\/p>\n<p>A. Pero, como la mayor\u00eda de los sinsentidos (y contra lo que parecen creer los neopositivistas), tambi\u00e9n \u00e9ste nace de un problema real, luego ideologizado, pervertido. La pregunta se\u00f1ala el problema real (aunque para hacerlo entra en contradicci\u00f3n con una afirmaci\u00f3n de la primera pregunta) al hablar de la \u201cfase de desaparici\u00f3n de la dictadura del proletariado\u201d en los pa\u00edses socialistas adelantados. Esa manera de hablar es probablemente un poco optimista. Pero me parece admisible, porque el contenido de esta fase -el final de las urgencias de mera acumulaci\u00f3n y defensa en condiciones de inferioridad- s\u00ed que podr\u00eda anunciar la reabsorci\u00f3n de la dictadura del proletariado. Ahora bien: una mutaci\u00f3n as\u00ed exige un esfuerzo cient\u00edfico (y tambi\u00e9n cr\u00edtico-teleol\u00f3gico, o sea, filos\u00f3fico-pol\u00edtico) que, por el momento, no se ve cuajar con dimensiones suficientes. En ninguna parte, desde luego, y no s\u00f3lo en Checoeslovaquia. Pero en varias partes se ven conatos de ese nuevo esfuerzo cient\u00edfico necesario para el socialismo. Y precisamente en la Rep\u00fablica Socialista de Checoeslovaquia se hab\u00eda producido el esfuerzo m\u00e1s sistem\u00e1tico y consciente: los trabajos del grupo de investigadores dirigido por Richta y Klein. Los resultados de la primera fase de su trabajo (\u00fanicos publicados) pueden gustar m\u00e1s o menos. A m\u00ed particularmente me parece que est\u00e1 a\u00fan lejos de bastar su consideraci\u00f3n de la complicaci\u00f3n internacional de la problem\u00e1tica, del modo actual de presentarse el \u201cproblema original\u201d del socialismo existente, el asunto del \u201csocialismo en un solo pa\u00eds\u201d. Pero, en todo caso, los nueve puntos que toca ese texto (dividido en cuatro grandes secciones) son <i>todos <\/i>cient\u00edficos y cr\u00edtico-cient\u00edficos, y ni uno solo es filos\u00f3fico en el sentido de la pregunta. Independientemente de su valor, en algunos casos muy notable, no hay esfuerzo <i>cient\u00edfico <\/i>as\u00ed en ning\u00fan otro pa\u00eds ni en ninguna otra orientaci\u00f3n del movimiento marxista contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>Lo que pasa es que una cosa es gritar \u201c\u00a1Teor\u00eda, teor\u00eda!\u201d como \u201c\u00a1th\u00e1lassa, th\u00e1lassa!\u201d los griegos de Jenofonte, y otra echarse a navegar de verdad, hacer ciencia en serio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>B. Por \u00faltimo, ocurre que la presente intoxicaci\u00f3n espa\u00f1ola [la del aceite de colza] tiene veros\u00edmilmente que ver con elementos adelantados de nuestra civilizaci\u00f3n. En efecto, es muy probable que, si los agentes t\u00f3xicos son productos del metabolismo (es decir, de las descomposiciones y composiciones que el cuerpo hace con lo que se introduce en \u00e9l), la toxicidad de esos metabolitos dependa del hecho de que los procesos metab\u00f3licos correspondientes act\u00faen sobre productos artificiales, sobre productos muy adelantados, para disgusto de los paletos de la \u00abrevoluci\u00f3n cient\u00edfico-t\u00e9cnica\u00bb. Al cabo de una larga evoluci\u00f3n, el cuerpo de los seres humanos hoy vivientes sabe apa\u00f1\u00e1rselas, por ejemplo, con los alcaloides de la col, pero se envenena irremediablemente, de modo m\u00e1s o menos r\u00e1pido, con muchos \u00abfrutos del progreso\u00bb. Alguno de \u00e9stos hay, muy probablemente, en el origen de nuestro envenenamiento de este a\u00f1o. El que las operaciones productivo-destructivas con esas sustancias y las decisiones acerca de su producci\u00f3n y empleo est\u00e9n dominadas por los lamentables personajes procesados hasta hoy -y <i>por sus colegas inocentes, ricos, benem\u00e9ritos y condecorados-, <\/i>con el siniestro efecto conocido, es una buena ilustraci\u00f3n de la contradicci\u00f3n entre las fuerzas productivas y las relaciones de producci\u00f3n, en una forma que era ya visible hace m\u00e1s de cien a\u00f1os.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>39. A. \u201cChecoeslovaquia y la construcci\u00f3n del socialismo\u201d, <i>Acerca de Manuel Sacrist\u00e1n, op. cit, <\/i>pp. 48-49. 39. B \u201cIntoxicaci\u00f3n de masas, masas intoxicadas\u201d, <i>Pacifismo, ecolog\u00eda y pol\u00edtica alternativa, op. cit<\/i>, pp. 78-79.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Nota SLA:<\/u><\/p>\n<p>En <i>Ap 74<\/i>, Sacrist\u00e1n criticaba esta categor\u00eda porque, en su opini\u00f3n, se trataba de una \u201cmanera tecnocr\u00e1tica burguesa de definir la transformaci\u00f3n de la fuerza de trabajo y su productividad\u201d.<\/p>\n<p>En lo que respecta al grupo praguense de Richta y sus concepciones sobre la revoluci\u00f3n cient\u00edfico-t\u00e9cnica, hay un paso de inter\u00e9s en las clases impartidas en M\u00e9xico en 1982-1983 en su curso sobre \u201cKarl Marx como soci\u00f3logo de la ciencia\u201d. Sacrist\u00e1n comenta que la tr\u00edada hegeliana de tesis-ant\u00edtesis-s\u00edntesis es omnipresente en los<i> Grundrisse<\/i>. Un buen ejemplo de ello est\u00e1 en las pp. 496-497 de <i>OME 21<\/i>. Advierte que el texto es algo largo y que \u201ca m\u00ed no me molesta trabajar con mucha ex\u00e9gesis de l\u00e9xico. Si os resulta cansado, ya os lo ped\u00ed el otro d\u00eda, lo ten\u00e9is que decir vosotros, si resulta cansado el excesivo uso de ex\u00e9gesis. A m\u00ed me parece m\u00e1s esencial. Lo mismo podr\u00eda decirlo yo, as\u00ed, recitando, pero me parece m\u00e1s eficaz el texto. Adem\u00e1s tiene la ventaja de familiarizar con quien no sea historiador ni tenga mucha vocaci\u00f3n por la historia de las ideas\u201d.<\/p>\n<p>El texto acotado y comentado de Marx era el siguiente:<\/p>\n<p>\u201cEl capital pone la producci\u00f3n de riquezas y, por lo tanto, el desarrollo universal de las fuerzas productivas y la constante revoluci\u00f3n de sus presupuestos presentes como presupuestos de su reproducci\u00f3n. El valor no excluye ning\u00fan valor de uso. Por lo tanto, tampoco incluye ninguna clase particular de consumo, etc., comercio, etc. como condici\u00f3n absoluta y todo grado del desarrollo de las fuerzas productivas sociales, del comercio, del saber, etc. se le presenta s\u00f3lo como un l\u00edmite que \u00e9l tiende a superar [MSL: cada estadio del comercio o del saber]. Su presupuesto mismo, el valor [MSL: el presupuesto del capitalismo] es puesto como producto, no como presupuesto superior que flota por encima de la producci\u00f3n. El l\u00edmite del capital consiste en que todo este desarrollo procede antit\u00e9ticamente [MSL: quiere decir, con contradicciones] y en que la elaboraci\u00f3n de las fuerzas productivas, de la riqueza general, etc, del saber, etc. se presenta en la forma de alienaci\u00f3n del individuo que trabaja. El individuo se relaciona con las cosas por \u00e9l elaboradas no como condiciones de s\u00ed mismo sino como con riqueza ajena y con su propia pobreza. Pero esta misma forma antit\u00e9tica es evanescente y produce las condiciones reales de su propia superaci\u00f3n [MSL: ya estamos en el tercer estadio]. El resultado es el siguiente: el desarrollo tendencial y, en potencia, general de las fuerzas productivas, de la riqueza en general, aparece como base. Es decir, la universalidad del tr\u00e1fico y el mercado mundial se presentan como base. La base se presenta como posibilidad del desarrollo universal del individuo y el desarrollo real de los individuos a partir de esa base aparece como superaci\u00f3n constante de su l\u00edmite que es reconocido como obst\u00e1culo y no como l\u00edmite sagrado. La universalidad de los individuos, no como universalidad ideal o imaginada, sino como universalidad de sus relaciones reales e ideales. De ah\u00ed tambi\u00e9n la comprensi\u00f3n de su historia como un proceso y el conocimiento de la naturaleza, que se traduce en el dominio pr\u00e1ctico sobre ella, como su cuerpo real. El proceso de desarrollo es puesto y reconocido como presupuesto de s\u00ed mismo. Para ello es necesario, ante todo, que el desarrollo completo de las fuerzas productivas haya devenido condici\u00f3n de producci\u00f3n y no que determinadas condiciones de producci\u00f3n sean puestas como l\u00edmite para el desarrollo de las fuerzas productivas\u201d.<\/p>\n<p>Este texto, en opini\u00f3n de Sacrist\u00e1n, es uno de los pasos m\u00e1s cl\u00e1sicos de la idea de ciencia como fuerza productiva que, sorprendentemente, algunos marxistas de 1960 en adelante -con clara referencia al grupo de Richta y a su revoluci\u00f3n cient\u00edfico-t\u00e9cnica- creyeron descubrir como una novedad. \u201cEstaba escrito desde 1857 en la tradici\u00f3n marxista y, sin embargo, en textos de Richta y de su grupo en Praga, recordar\u00e9is que aparec\u00eda como una novedad: <i>ahora<\/i> la ciencia es una fuerza productiva directa. Est\u00e1 dicho, quiz\u00e1 en ninguno otro lugar del manuscrito, tan pregnantemente como en este paso, pero aqu\u00ed est\u00e1 muy claro. En esa acumulaci\u00f3n y desarrollo de fuerzas productivas, la materia, el cuerpo real del proceso de la historia, se traduce precisamente en el desarrollo de la ciencia de la naturaleza. As\u00ed est\u00e1 vista la ciencia de la naturaleza, entendida como dominio pr\u00e1ctico sobre la naturaleza. Est\u00e1, por tanto, toda la idea de ciencia como fuerza productiva y, adem\u00e1s, como fuerza productiva casi de punta, o por lo menos situada muy en el v\u00e9rtice de la din\u00e1mica de las fuerzas productivas\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Igualmente, de una de las carpetas de res\u00famenes depositadas en Reserva de la UB, estas notas de Sacrist\u00e1n en torno a Radovan Richta und Kollektiv, <i>Technischer Fortschritt und industrielle Gesellschaft<\/i>, Frankfurt am Main, Makol Verlag, 1972.<\/p>\n<p><u>A. Flechtheim, \u201cDer Prager Fr\u00efhling und die Zukunft des Menschen\u201d.<\/u><\/p>\n<p>1. El cl\u00e1sico ensayo anticomunista, sin pudor siquiera de contradicciones abiertas, pero con alguna informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. Un interesante modo de formular la peculiaridad del caso ruso (p. 14) [Desde \u201cComo un hilo rojo atraviesa toda la sucesi\u00f3n..\u201d hasta \u201c(&#8230;) hace extraordinariamente opaco el desarrollo ruso por lo menos hacia afuera(&#8230;)\u201d].<\/p>\n<p>3. El motivo del volumen: \u201cEn el momento culminante de la primavera de Praga el grupo Richta decidi\u00f3 discutir sus concepciones con expertos del pa\u00eds y del extranjero. De las 20 ponencias principales presentadas all\u00ed reimprimimos aqu\u00ed las principales\u201d (p. 19).<\/p>\n<p><u>B. Jiri Kosta, \u201cEl hombre y la sociedad en la revoluci\u00f3n cient\u00edfico-t\u00e9cnica (RCT)\u201d.<\/u><\/p>\n<p>1. Ese era el t\u00edtulo de la conferencia de Marianske Lazne.<\/p>\n<p>2. El programa de la conferencia abarcaba los siguientes \u00e1mbitos tem\u00e1ticos: 1\u00ba. Teor\u00eda general de la RCT. 2\u00ba. Las perspectivas futuras de la ciencia y la tecnolog\u00eda. 3\u00ba. Econom\u00eda y RCT. 4\u00ba. El futuro del trabajo humano y de la educaci\u00f3n. 5\u00ba. La situaci\u00f3n del hombre en la RCT. 6\u00ba. La RCT en la historia contempor\u00e1nea (p.33).<\/p>\n<p><u>C. Radovan Richta, \u201cLa revoluci\u00f3n cient\u00edfico-t\u00e9cnica y las alternativas de la civilizaci\u00f3n moderna\u201d<\/u><\/p>\n<p>1. La red de revoluciones: Revoluci\u00f3n en la ciencia-t\u00e9cnica. Procesos sociales revolucionarios: tipos de crecimiento econ\u00f3mico; crecimiento intensivo.<\/p>\n<p>2. pp. 43-44 [Desde \u201cLa silenciosa, pero profunda transformaci\u00f3n que podemos observar en este \u00e1mbito&#8230;\u201d hasta \u201c(&#8230;) Donde la ciencia se convierte en factor b\u00e1sico del crecimiento -por la mediaci\u00f3n de la t\u00e9cnica, de la organizaci\u00f3n o de la calificaci\u00f3n, la curva de crecimiento de la producci\u00f3n se separa de la curva de crecimiento del trabajo aplicado (igual del vivo que del materializado); a causa de ello la cuota de acumulaci\u00f3n y los \u2018coeficientes de capital\u2019 no tienen ya por qu\u00e9 seguir aumentando, con lo que cambia todo el entramado de relaciones y proporciones econ\u00f3micas\u201d]. \u00bfC\u00f3mo es compatible eso con la resistencia creciente da la inversi\u00f3n en ciencia hoy (1976)? \u00bfY con el hecho de que los pa\u00edses con m\u00e1s ciencia sean los pa\u00edses con m\u00e1s acumulaci\u00f3n?<\/p>\n<p>3. El aumento del consumo. Sus contradicciones internas.<\/p>\n<p>4. p. 48 [Desde \u201cMientras que hasta llegar a cierto estadio la cantidad de actividad&#8230;\u201d hasta \u201c(&#8230;) A consecuencia de eso los modelos de calificaci\u00f3n elaborados a base de una clasificaci\u00f3n del desarrollo t\u00e9cnico permiten apreciar una revoluci\u00f3n de la calificaci\u00f3n y desencadenan una \u201crevoluci\u00f3n de la educaci\u00f3n (en cuanto a nivel, concepci\u00f3n y medios)\u201d ]. Me parece muy mal formulado: pues, si el cambio no se produce en la producci\u00f3n directa, la contraposici\u00f3n es coja. Con eso no quiero decir que no haya cambio. Pero se refiere m\u00e1s a la productividad aumentada de un mismo trabajo simple.<\/p>\n<p>5. \u201cLa civilizaci\u00f3n industrial pudo todav\u00eda apoyarse en el equilibrio externo entre lo natural y lo artificial. Pero hoy se cierra el anillo de la civilizaci\u00f3n. No hay manera de escaparse. La entera vida del hombre, la reconstrucci\u00f3n de sus funciones vitales elementales y hasta la conservaci\u00f3n de su existencia, todo tiene cada vez m\u00e1s el car\u00e1cter de lo artificial. Esta<i> revoluci\u00f3n ecol\u00f3gica<\/i> culmina con la dependencia del hombre respecto de su propia creaci\u00f3n, respecto de su propio conocimiento y autoconocimiento. Con ello se abre inapelablemente una amplia escala de posibilidades y variantes del ulterior proceso civilizatorio, desde el autodespliegue hasta la autoaniquilaci\u00f3n del ser humano\u201d (p. 48)<\/p>\n<p>Notablemente neutral de formulaci\u00f3n. Conexi\u00f3n entre cambios del sistema productivo y el socialismo.<\/p>\n<p>6. p. 69 [Desde \u201cEste crecimiento de las fuerzas productivas est\u00e1 inevitablemente enlazado&#8230;\u201d hasta \u201c(&#8230;) La zona de crecimiento masivo del consumo se extiende as\u00ed hasta ser toda una etapa de la evoluci\u00f3n de la sociedad, y hace que surja as\u00ed una variante progresiva, evidentemente y espec\u00edficamente limitada, pero \u00fanica que existe hasta ahora, de los comienzos de la RCT\u201d ]. Es su concepci\u00f3n de la \u201csociedad de consumo\u201d.<\/p>\n<p>7. \u201cDe este modo [en el socialismo] la sociedad de los que trabajan se constituye en se\u00f1ora del mecanismo industrial, pero hasta el momento \u00e9ste domina la vida de la masa principal de los miembros de la sociedad (&#8230;) Se puede decir, simplificando un poco, que, mientras la sociedad socialista -teniendo en cuenta el punto de partida de su base civilizatoria- no consigue desarrollar las fuerzas productivas de los individuos y ampliar al mismo tiempo su proceso vital (consumo, tiempo libre, etc) de modo que el desarrollo general presupone una determinada limitaci\u00f3n del desarrollo de los que trabajan, el socialismo act\u00faa sobre una base inadecuada de fuerzas productivas y, en realidad, resuelve de otro modo las tareas civilizatorias que no ha resuelto el capitalismo\u201d (p. 71).<\/p>\n<p>He aqu\u00ed a Pannekoek reapareciendo, con Kautsky, al cabo de los siglos. Y puesto que tantos y tan diversos est\u00e1n de acuerdo, habr\u00e1 que pensar que \u00e9ste es el verdadero diagn\u00f3stico.<\/p>\n<p>Por otra parte, este viejo planteamiento, \u00bfno supone ignorancia de las nuevas angustias ecol\u00f3gicas?<\/p>\n<p><u>D. Loewenstein, \u201cLa civilizaci\u00f3n y sus callejones sin salida\u201d.<\/u><\/p>\n<p>1. Historiador filosofante, con bastante de Ortega y Ghlen. Se ocupa sustancialmente de cr\u00edtica rom\u00e1ntica a la civilizaci\u00f3n. En el hilo, hace algunas reflexiones sobre Europa, principalmente la de que, como es sabido, ninguna revoluci\u00f3n ha terminado sino en forma mixtas no previstas.<\/p>\n<p><u>E. Ota Klein, \u201cLa RCT y la configuraci\u00f3n del estilo de vida\u201d.<\/u><\/p>\n<p>1. Me parece que Ota Klein es el colaborador de Richta que muri\u00f3 de accidente en Francia en 1966 o 1967 o 1968.<\/p>\n<p>2. \u201cEl hombre-masa no se ha convertido en un dominador de las circunstancias, sino s\u00f3lo en un consumidor de los productos que le imponen las circunstancias\u201d (p. 103).<\/p>\n<p>Una de las formulaciones m\u00e1s bonitas del asunto.<\/p>\n<p>3. \u201c(Como es natural, si el movimiento civilizatorio siguiera sin tener m\u00e1s impulso que el de las transformaciones internas de un sistema cerrado, se producir\u00eda una nueva miseria, cuyo comienzo, por lo dem\u00e1s, es ya perceptible: falta de fuentes naturales, agua, aire, etc)\u201d (p. 109).<\/p>\n<p>Parece en contexto mal traducido: no se sabe si el autor da eso como contrafactual o no.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p><u>40. Wenceslao Roces (1897-1992).<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En esta cargada expresi\u00f3n -\u201dvalorizaci\u00f3n del valor\u201d- queda muy de manifiesto que el t\u00e9rmino de Marx \u201cvalorizaci\u00f3n \u201c (<i>Verwertung<\/i>) es propiamente un t\u00e9rmino t\u00e9cnico de su cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica. Tanto \u201c<i>Verwertung<\/i>\u201d cuanto su traducci\u00f3n \u201cvalorizaci\u00f3n\u201d son, ciertamente, t\u00e9rminos del alem\u00e1n o del castellano comunes. En castellano, valorizar es \u201caumentar la utilidad o el precio de una cosa\u201d. En alem\u00e1n, <i>verwerten<\/i> es, en la acepci\u00f3n m\u00e1s usual, \u201cutilizar\u201d y, en otras tambi\u00e9n muy frecuentes, \u201caprovechar, hacer valer\u201d. El sentido del t\u00e9rmino marxiano es pr\u00f3ximo al de esos usos comunes en alem\u00e1n o en castellano, pero con un matiz importante: con `valorizar\u00b4 Marx dice hacer valer o aumentar en el sentido de conseguir expansi\u00f3n de un valor. Pero si ese sentido est\u00e1 relativamente cerca de usos comunes del lenguaje, en cambio, no se suele encontrar en el vocabulario econ\u00f3mico no-marxista. El propio Roy no se atrevi\u00f3 a reproducir sistem\u00e1ticamente en su traducci\u00f3n francesa la dureza del acusativo interno de \u201cvalorizar el valor\u201d. Entre los muchos m\u00e9ritos de Wenceslao Roces hay que contar su uso sistem\u00e1tico y fundado, desde su edici\u00f3n de 1934, de esa traducci\u00f3n que recoge un modo de pensar t\u00edpico de la cr\u00edtica marxista de la econom\u00eda pol\u00edtica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>40. <i> OME-40<\/i>, p. 166, n 56 (Nota de traductor).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><P>\tEl autor de este art&iacute;culo [&ldquo;Corrientes principales del pensamiento filos&oacute;fico&rdquo;], por su parte, ha negado que pueda hablarse de filosof&iacute;a marxista en el sentido sistem&aacute;tico tradicional de filosof&iacute;a, sosteniendo que el marxismo debe entenderse como otro tipo de hacer intelectual, a saber, como la conciencia cr&iacute;tica del esfuerzo por crear un nuevo mundo humano.<\/P><P>\t\t\t\tManuel Sacrist&aacute;n (1968)<\/P><P> <\/P><P>Las opiniones de Marx han cambiado en el curso de su vida, pero no la intencionalidad, el programa. Eso es lo esencial del marxismo en la medida en que &eacute;ste viene de Marx. Sobre eso Marx ha sido siempre marxista. 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