{"id":612,"date":"2007-01-26T00:00:00","date_gmt":"2007-01-26T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=612"},"modified":"2020-02-27T18:29:03","modified_gmt":"2020-02-27T17:29:03","slug":"fascismo-y-antifascismo-en-la-cultura-comunista-la-resistencia-antifascista-y-la-internacionalizacion-del-movimiento-comunista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=612","title":{"rendered":"Fascismo y antifascismo en la cultura comunista. La resistencia antifascista y la internacionalizaci\u00f3n del movimiento comunista"},"content":{"rendered":"<p>Universitat Aut\u00f2noma de Barcelona<a href=\"#sdendnote1sym\" name=\"sdendnote1anc\">1<\/a><\/p>\n<p>Domenico Losurdo se\u00f1ala en su libro <i>Il revisionismo storico<\/i>, que la Resistencia contra el fascismo durante la Segunda Guerra Mundial tambi\u00e9n fue blanco de la oleada ensay\u00edstica e historiogr\u00e1fica revisionista que, principalmente desde los a\u00f1os ochenta del siglo pasado, se dedic\u00f3 a demonizar el arco revolucionario que iniciado en 1789 se extendi\u00f3 hasta las luchas revolucionarias y anticoloniales de la segunda mitad del siglo XX.<a href=\"#sdendnote2sym\" name=\"sdendnote2anc\">2<\/a> Las consecuencias nefastas del r\u00e9gimen de Stalin en la URSS, con los gulags y los cr\u00edmenes cometidos en nombre de la revoluci\u00f3n, fueron presentadas por ese pensamiento conservador como \u201cpruebas\u201d de la \u201cperversidad originaria\u201d inscrita en el propio proyecto e ideario emancipador moderno desde su arranque con la Revoluci\u00f3n francesa, y por lo tanto todos los acontecimientos que estuvieran vinculados f\u00e1ctica o ideol\u00f3gicamente con \u00e9l deb\u00edan ser igualmente condenados, o al menos reducidos en su jerarqu\u00eda moral.<a href=\"#sdendnote3sym\" name=\"sdendnote3anc\">3<\/a> Esa devaluaci\u00f3n de la lucha antifascista responde a clich\u00e9s confeccionados durante la Guerra Fr\u00eda, confeccionados por los intereses ideol\u00f3gicos de uno de los bloques m\u00e1s que por el rigor acad\u00e9mico, ya que no se detienen en la complejidad de las relaciones pol\u00edticas nacionales e internacionales del per\u00edodo de entreguerras, donde la instauraci\u00f3n de las dictaduras fascistas con su exaltaci\u00f3n de la violencia, su militarismo y racismo exacerbaron los enfrentamientos en el seno de las sociedades europeas o crearon nuevas tensiones. Es por ello que la intenci\u00f3n de este texto es la de explorar las relaciones que mantuvo el movimiento comunista con el problema del fascismo y concretamente con la resistencia antifascista, para ofrecer otra visi\u00f3n de esa etapa de la historia europea.<\/p>\n<p>1. <u><i>Definiciones del fascismo<\/i><\/u><\/p>\n<p>Puede considerarse que el combate antifascista de los comunistas conoce dos etapas diferenciadas por la definici\u00f3n que hacen del fascismo. La primera, desde 1922 hasta 1935; se caracterizar\u00eda porque no establecen mayores diferencias entre fascismo y capitalismo, siendo el primero y la democracia parlamentaria dos formas de dictadura capitalista y por lo tanto la lucha antifascista ser\u00eda un momento m\u00e1s del enfrentamiento hist\u00f3rico entre capital y trabajo que se resolver\u00eda con el derrocamiento revolucionario del capitalismo. La segunda etapa se iniciar\u00eda con la celebraci\u00f3n del VII\u00ba Congreso de la IC, en 1935 y finalizar\u00eda en 1945.<a href=\"#sdendnote4sym\" name=\"sdendnote4anc\">4<\/a> En esta, en cambio, se establecer\u00edan ciertas diferencias entre ambos sistemas, por lo que no todos los sectores favorecidos por el capitalismo lo ser\u00edan por el fascismo, lo que permitir\u00eda una amplia alianza de estos con la clase obrera para poder enfrentar a los sectores capitalistas monop\u00f3licos, ultranacionalistas y militaristas, por ende m\u00e1s agresivos, representados por el fascismo.<\/p>\n<p>Zinoviev, en el IV Congreso de la COMINTERN (diciembre de 1922), definir\u00eda al fascismo como la forma en que se manifestaba la ofensiva pol\u00edtica que la burgues\u00eda emprend\u00eda en el \u00e1mbito de la econom\u00eda contra la clase obrera, como una guardia blanca que, al mismo tiempo intentaba ganar el apoyo de las clases medias urbanas y rurales as\u00ed como de algunos sectores obreros decepcionados por los fracasos de la democracia liberal.<a href=\"#sdendnote5sym\" name=\"sdendnote5anc\">5<\/a> Con \u00e9l coincidir\u00eda, Clara Zetkin, en el pleno del Comit\u00e9 Ejecutivo de la IC (23\/6\/1923), agregando que el fascismo era un fen\u00f3meno t\u00edpico del capitalismo en crisis, que expresaba el recurso a la violencia de las clases dominantes frente al fracaso del Estado burgu\u00e9s tradicional para defender sus intereses y del movimiento obrero revolucionario. Siguiendo ese hilo argumental, Karl Radek propon\u00eda considerarlo como \u201ccontra-revoluci\u00f3n preventiva\u201d.<a href=\"#sdendnote6sym\" name=\"sdendnote6anc\">6<\/a> Eran declaraciones que se ajustaban a la promoci\u00f3n por la Comintern (IC) del Frente \u00danico Proletario como respuesta al descenso de la oleada revolucionaria inmediata a la revoluci\u00f3n de Octubre y al ascenso del fascismo, junto al fortalecimiento de reg\u00edmenes autoritarios en varios pa\u00edses europeos.<\/p>\n<p>Estas tesis sobre el fascismo ser\u00edan influidas por el clima de hostilidad de los gobiernos europeos hacia la URSS, ya que adem\u00e1s del enfrentamiento ideol\u00f3gico, o alimentado por \u00e9l, los l\u00edderes conservadores de Gran Breta\u00f1a y Francia rechazaban cualquier acuerdo con la URSS si no reconoc\u00eda la deuda contra\u00edda por el r\u00e9gimen zarista y no ofrec\u00eda reparaciones a los propietarios afectados por las nacionalizaciones decretadas por el gobierno revolucionario. Las presiones de las derechas brit\u00e1nicas y francesas, a las que se sumaron las de la Standard Oil, cuyos intereses eran respaldados por el gobierno norteamericano, devolvieron a los sovi\u00e9ticos la impresi\u00f3n de que no cesaba la amenaza de una alianza ofensiva, similar a la experimentada durante la guerra civil de 1918.1920. Al rechazo diplom\u00e1tico a la URSS se agregaban las declaraciones favorables al fascismo de personalidades pr\u00f3ximas o pertenecientes a esos mismos \u00e1mbitos pol\u00edticos y culturales, que reforzaban la concepci\u00f3n del fascismo como una gran ofensiva, que en defensa del capital, pretend\u00eda acabar con el primer estado socialista y con todo el movimiento revolucionario internacional.<a href=\"#sdendnote7sym\" name=\"sdendnote7anc\">7<\/a> Winston Churchill se referir\u00e1 a Mussolini en los siguientes t\u00e9rminos en su discurso ante la Liga Antisocialista brit\u00e1nica, el 18 de febrero de 1933: <i>\u201cEl genio romano personificado por Mussolini, el m\u00e1s grande legislador vivo, ha demostrado a muchas naciones c\u00f3mo se puede resistir al avance del socialismo y ha se\u00f1alado el camino que puede seguir una naci\u00f3n cuando es dirigida valerosamente. Con el r\u00e9gimen fascista, Mussolini ha establecido un centro de orientaci\u00f3n por el que no deben dudar en dejarse guiar los pa\u00edses que est\u00e1n comprometidos en la lucha cuerpo a cuerpo con el socialismo\u201d<\/i>.<a href=\"#sdendnote8sym\" name=\"sdendnote8anc\">8<\/a> Tambi\u00e9n los medios pol\u00edticos liberales norteamericanos saludar\u00e1n al dictador italiano con estos t\u00e9rminos: <i>\u201cEste es el momento del pragmatismo, no del dogmatismo- del realismo, pero de un realismo que puede tambi\u00e9n ser rico en ideas espirituales, y yo quiero dejar registrado en el inicio de este libro sin pretensiones mi fe en Benito Mussolini, el gran premier italiano, y en el fascismo, el fruto de su maravilloso cerebro, como la expresi\u00f3n m\u00e1s elevada de la filosof\u00eda pragm\u00e1tica de gobierno, cuya f\u00f3rmula invariable es la pregunta \u00ab\u00bfEsto funciona?\u00bb-\u201d<\/i>.<a href=\"#sdendnote9sym\" name=\"sdendnote9anc\">9<\/a> Ludwig von Mises, pope del liberalismo, <i>\u201c\u2026 ve\u00eda en el squadrismo mussoliniano un \u00abun remedio moment\u00e1neo dada la situaci\u00f3n de emergencia\u00bb y adecuado al objetivo de salvar la \u00abcivilizaci\u00f3n europea\u00bb: \u00abEl m\u00e9rito de tal modo adquirido por el fascismo vivir\u00e1 eterno en la historia\u00bb<\/i>\u201d.<a href=\"#sdendnote10sym\" name=\"sdendnote10anc\">10<\/a><\/p>\n<p>La referencia al \u201csocial-fascismo\u201d<a href=\"#sdendnote11sym\" name=\"sdendnote11anc\">11<\/a>, un tr\u00e1gico error que no har\u00eda m\u00e1s que dividir a las fuerzas de izquierda frente a la amenaza fascista, especialmente en Alemania, y que caracteriza al per\u00edodo entre el VI y el VII Congresos oficialmente aparecer\u00eda en las resoluciones del X pleno de la IC, reci\u00e9n en julio de 1930.<a href=\"#sdendnote12sym\" name=\"sdendnote12anc\">12<\/a> En este caso el t\u00e9rmino parece deberse m\u00e1s a la imposici\u00f3n de una l\u00ednea ultraiziquierdista<a href=\"#sdendnote13sym\" name=\"sdendnote13anc\">13<\/a> que cre\u00eda ver el fin de la fase de recomposici\u00f3n y estabilidad capitalista, una idea reforzada por el crack iniciado en Wall Street, y el retorno de un nuevo ciclo revolucionario; m\u00e1s que a una exacerbaci\u00f3n de la sensaci\u00f3n de inseguridad y de amenaza de agresi\u00f3n que afectaba a los dirigencia de la URSS. Seg\u00fan esta concepci\u00f3n fascismo era todo aquello que impidiera el derrocamiento del capitalismo. La t\u00e1ctica socialdem\u00f3crata de continuar apoyando a los gobiernos de centro derecha no hac\u00eda m\u00e1s que confirmar ese diagn\u00f3stico.<a href=\"#sdendnote14sym\" name=\"sdendnote14anc\">14<\/a> Pero adem\u00e1s fue en parte resultado de la lucha interna en el seno de la dirigencia sovi\u00e9tica, protagonizada por Bujarin y Stalin, cuyo resultado reflejaba el triunfo de la posiciones del \u00faltimo, aunque ser\u00eda una simplificaci\u00f3n considerar la imposici\u00f3n de esa l\u00ednea como un epifen\u00f3meno de las luchas por el poder en la URSS.<\/p>\n<p>Si bien la acci\u00f3n del KPD y la IC consecuente con la tesis del social-fascismo contribuy\u00f3 a la cat\u00e1strofe alemana, la responsabilidad no es s\u00f3lo suya. Tambi\u00e9n la socialdemocracia contribuy\u00f3 a ello ya que se neg\u00f3 a acordar una alianza con los comunistas, para afrontar conjuntamente el gobierno Br\u00fcning, con la formaci\u00f3n de un \u201cfrente por la base\u201d.<a href=\"#sdendnote15sym\" name=\"sdendnote15anc\">15<\/a> Tampoco acept\u00f3 el SPD acciones conjuntas con el KPD para impedir la disoluci\u00f3n del gobierno socialdem\u00f3crata de Prusia, el 20 de julio de 1932, en lo que se conoce como el \u201cgolpe de estado de von Papen\u201d, ni la convocatoria de huelga general para el 30 de enero de 1933, lanzada por el KPD.<a href=\"#sdendnote16sym\" name=\"sdendnote16anc\">16<\/a> Tampoco el SPD estaba dispuesto a desencadenar una ofensiva antes que los nazis se estabilizaran en el poder, reprimiendo cualquier acci\u00f3n mientras las fuerzas de la derecha no alteraran el curso constitucional o cometieran alguna trasgresi\u00f3n de la legalidad pol\u00edtica.<a href=\"#sdendnote17sym\" name=\"sdendnote17anc\">17<\/a> Desde las filas de la izquierda surgieron cr\u00edticas a esta situaci\u00f3n, como la de Carl von Ossietzky, quej\u00e1ndose de que tanto socialistas como comunistas no hab\u00edan estado a la altura de las circunstancias ante la llegada de los nazis al poder.<a href=\"#sdendnote18sym\" name=\"sdendnote18anc\">18<\/a><\/p>\n<p>La segunda fase se inicia con el giro que se opera en el movimiento comunista internacional en el VII Congreso de la IC, en agosto de 1935, con la propuesta de la constituci\u00f3n de los frentes populares, que implicaba una modificaci\u00f3n no s\u00f3lo t\u00e1ctica sino conceptual sobre las caracter\u00edsticas del fascismo y las necesidades de la lucha antifascista, y se extender\u00eda hasta 1945 con la derrota de las potencias del Eje. La cat\u00e1strofe alemana, se\u00f1alada por la llegada de Hitler al poder y con ella de la versi\u00f3n m\u00e1s amenazadora y brutal del fascismo impulsaba el cambio de perspectiva del movimiento comunista, conmoviendo al conjunto de las fuerzas de izquierda a nivel mundial.<a href=\"#sdendnote19sym\" name=\"sdendnote19anc\">19<\/a> En este congreso Dimitrov defini\u00f3 al fascismo como \u201c<i>&#8230;. la dictadura terrorista descarada de los elementos m\u00e1s reaccionarios, m\u00e1s chovinistas y m\u00e1s imperialistas del capital financiero<\/i>\u201d <a href=\"#sdendnote20sym\" name=\"sdendnote20anc\">20<\/a>, y servir\u00eda de fundamento a la propuesta de los frentes populares. Ha sido considerada como \u201cla visi\u00f3n de la III\u00aa Internacional\u201d por la historiograf\u00eda posterior, como prueba de una concepci\u00f3n demasiado \u201cinstrumental\u201d del fascismo, incapaz de reconocer la autonom\u00eda de lo pol\u00edtico respecto a la econom\u00eda, y para reducir el papel de los fascistas a meras marionetas en manos de los grandes capitalistas. Sin embargo esa visi\u00f3n, indudablemente reduccionista y excesivamente simplificadora de la complejidad hist\u00f3rica, tal como podemos verlo con claridad en la actualidad, no era exclusivo patrimonio del movimiento comunista. En 1937, Harold Laski, desde otra perspectiva de la izquierda juzgaba al fascismo en t\u00e9rminos parecidos: <i>\u201c&#8230; el fascismo no es m\u00e1s que el capitalismo monop\u00f3lico imponiendo su voluntad a unas masas a las que deliberadamente ha transformado en sus esclavos<\/i>\u201d, e incluso consideraba que las democracias parlamentarias de los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados no estaban exentas del riesgo del fascismo en tanto y en cuanto el poder econ\u00f3mico continuaba concentrado en manos de los capitalistas.<a href=\"#sdendnote21sym\" name=\"sdendnote21anc\">21<\/a> Tambi\u00e9n Otto Bauer, aunque al principio se inclinaba por definir al fascismo como una forma de \u201cbonapartismo\u201d, acabar\u00eda defendiendo una definici\u00f3n similar del fascismo como \u201cdictadura terrorista del gran capital\u201d.<a href=\"#sdendnote22sym\" name=\"sdendnote22anc\">22<\/a> Todav\u00eda no hab\u00edan aparecido algunas de las obras m\u00e1s penetrantes sobre el fascismo, como la de Franz Neumann<a href=\"#sdendnote23sym\" name=\"sdendnote23anc\">23<\/a>, los textos de Alfred Sohn-Retel<a href=\"#sdendnote24sym\" name=\"sdendnote24anc\">24<\/a>, de August Thalheimer<a href=\"#sdendnote25sym\" name=\"sdendnote25anc\">25<\/a>, o de Antonio Gramsci, en los que utilizaba el concepto de hegemon\u00eda burguesa para el an\u00e1lisis del fascismo, consider\u00e1ndolo como una soluci\u00f3n populista radical para la restauraci\u00f3n de la hegemon\u00eda de la clase dominante amenazada por la crisis, ser\u00edan conocidos posteriormente.<a href=\"#sdendnote26sym\" name=\"sdendnote26anc\">26<\/a> La difusi\u00f3n de aquella concepci\u00f3n entre los diversos observadores de la izquierda revela que los hechos m\u00e1s salientes de la \u00e9poca dotaban a ese diagn\u00f3stico de urgencia, obligado por la situaci\u00f3n internacional que en la d\u00e9cada de 1930 se hac\u00eda cada vez m\u00e1s amenazadora, de la ventaja heur\u00edstica de la simplicidad. Aunque fuera reduccionista y poco sutil, se ve\u00eda de alg\u00fan modo convalidado por los acontecimientos que afectaban a los militantes comunistas, en los que observaban que las clases dominantes empleaban muchas m\u00e1s energ\u00edas y dureza en la represi\u00f3n del movimiento obrero que en la contenci\u00f3n de los fascismos. No debemos olvidar que en los a\u00f1os treinta se produce un agravamiento de la situaci\u00f3n internacional y en muchos pa\u00edses se asiste a una brutalizaci\u00f3n de la acci\u00f3n pol\u00edtica y a la instauraci\u00f3n de dictaduras fascistas o conservadoras.<\/p>\n<p><a name=\"revisi\u00f3n\"><\/a> La tesis de Dimitrov, sin dejar de se\u00f1alar que la lucha contra el capitalismo continuaba siendo el objetivo fundamental del movimiento obrero y de los partidos comunistas, indicaban que la aparici\u00f3n y consolidaci\u00f3n del fascismo, especialmente en un pa\u00eds de la importancia internacional de Alemania, introduc\u00eda un car\u00e1cter nuevo en aquella lucha. El fascismo, por su car\u00e1cter agresivo y abiertamente imperialista amenazaba una nueva guerra, que ten\u00eda como objetivo buscar una salida a la crisis mediante la conquista colonial, que para la Alemania hitleriana significaba la expansi\u00f3n hacia el Este europeo y por lo tanto la amenaza a la URSS.<a href=\"#sdendnote27sym\" name=\"sdendnote27anc\">27<\/a> Pero tambi\u00e9n una guerra que, seg\u00fan Manuilski, buscaban evitar los gobiernos burgueses de las principales potencias. Estos desacuerdos creaban las condiciones para una nueva alianza pol\u00edtica con todos aquellos que estuvieran dispuestos a oponerse a los proyectos del fascismo. Por lo tanto los objetivos de la emancipaci\u00f3n obrera se confund\u00edan con los de la lucha por la paz y por la defensa de la democracia.<a href=\"#sdendnote28sym\" name=\"sdendnote28anc\">28<\/a> Al mismo tiempo esa situaci\u00f3n abr\u00eda la posibilidad de una acci\u00f3n unitaria con las organizaciones socialdem\u00f3cratas. La propuesta del VII Congreso conten\u00eda elementos de continuidad y ruptura con las tesis anteriores. Por una parte, sin suprimir el contenido de clase del fascismo, lo adscrib\u00eda a una secci\u00f3n muy concentrada, aunque tambi\u00e9n muy poderosa del capital, separ\u00e1ndolo de los dem\u00e1s sectores de la burgues\u00eda, y de la peque\u00f1a burgues\u00eda a la que convocaban en ese momento para evitar que se convirtieran en la fuerza de choque de aquel. La defensa de la democracia, que hasta ese momento no hab\u00eda recibido ninguna atenci\u00f3n, se transformaba en un objetivo fundamental en la medida en que se reconoc\u00eda que era imposible su coexistencia con el fascismo.<a href=\"#sdendnote29sym\" name=\"sdendnote29anc\">29<\/a> En ese marco adquiere especial relevancia la posibilidad de acci\u00f3n conjunta con la socialdemocracia, lo cual revela la recuperaci\u00f3n de las propuestas de frente \u00fanico, vigentes entre 1921 y 1926.<a href=\"#sdendnote30sym\" name=\"sdendnote30anc\">30<\/a> Estas nuevas tesis ofrec\u00edan como importante novedad te\u00f3rica que la defensa de la democracia como eje de la lucha antifascista, exigir\u00eda la realizaci\u00f3n de profundas transformaciones sociales, las que a su vez la radicalizar\u00edan alej\u00e1ndola de la mera defensa del statu quo pol\u00edtico vigente. Un ejemplo de esta visi\u00f3n era la afirmaci\u00f3n de Jos\u00e9 D\u00edaz, secretario del PCE: \u201c<i>La rep\u00fablica por la que luchamos es otra, no es como la que podr\u00eda haber en Francia o en cualquier otro pa\u00eds capitalista. Luchamos para destruir las bases materiales sobre las que se asientan la reacci\u00f3n y el fascismo, porque sin la destrucci\u00f3n de estas bases no pude existir una verdadera democracia pol\u00edtica\u201d<\/i>.<a href=\"#sdendnote31sym\" name=\"sdendnote31anc\">31<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2. <u><i>El pacto nazi-sovi\u00e9tico y la resistencia antifascista<\/i><\/u><\/p>\n<p>Entre 1939 y 1941 se producir\u00eda una interrupci\u00f3n en la aplicaci\u00f3n de la pol\u00edtica de los frentes populares, se\u00f1alada por la firma del Pacto Molotov Ribbentrop, el 23 de agosto de 1939. Para muchos observadores el pacto no s\u00f3lo signific\u00f3 un cambio fundamental en los objetivos pol\u00edticos del movimiento comunista, sino que revelaba la proximidad entre ambas dictaduras, compartiendo intenciones agresivas e imperialistas, aunque doctrinariamente fueron antagonistas irreconciliables y por sobre todas las cosas, la muerte del internacionalismo como rasgo distintivo del movimiento comunista, a favor de los intereses nacionales de la URSS.<\/p>\n<p>Winston Churchill, quien como hemos visto no hab\u00eda escatimado elogios a Mussolini y que p\u00fablicamente hab\u00eda manifestado su consecuente anticomunismo, sin embargo reconoci\u00f3 que Gran Breta\u00f1a y Francia, con sus negociaciones deliberadamente infructuosas con la URSS hab\u00edan empujado a \u00e9sta a firmar el pacto del 23 de agosto de 1939, y que aquellas habr\u00edan debido aceptar la oferta sovi\u00e9tica de alianza. Esta decisi\u00f3n habr\u00eda evitado el pacto nazi-sovi\u00e9tico, al asegurar a la URSS que no quedar\u00eda sola ante una agresi\u00f3n desencadenada por Hitler.<a href=\"#sdendnote32sym\" name=\"sdendnote32anc\">32<\/a> Hab\u00eda adem\u00e1s otros escollos como la postura hist\u00e9ricamente anti-sovi\u00e9tica del gobierno polaco, que se opon\u00eda a una alianza anglo-ruso-francesa neg\u00e1ndose a permitir la entrada de tropas sovi\u00e9ticas en caso de un ataque alem\u00e1n. Las autoridades polacas sab\u00edan que corr\u00edan el riesgo de que la URSS pretendiera recuperar el territorio de la Galitzia oriental, que le hab\u00edan arrebatado con ayuda francesa en el curso de la guerra ruso-polaca de 1920-1921.<a href=\"#sdendnote33sym\" name=\"sdendnote33anc\">33<\/a> A pesar de ello la URSS estaba dispuesta a llegar a una alianza con Francia incluso asumiendo la hip\u00f3tesis de la negativa polaca y rumana a permitir la entrada del Ej\u00e9rcito Rojo en su territorio, proponiendo otras formas de enviar tropas a Francia y mediante apoyo a\u00e9reo, tal como lo ofreci\u00f3 en febrero de 1937. Sin embargo la reacci\u00f3n francesa fue dilatoria. Daladier y Gamelin hicieron todo lo posible para que el gobierno no diera una respuesta claramente favorable, a lo que deb\u00eda agregarse las presiones del gobierno brit\u00e1nico para que no se consumara el acuerdo.<a href=\"#sdendnote34sym\" name=\"sdendnote34anc\">34<\/a> La oposici\u00f3n al pacto franco-sovi\u00e9tico era alimentada por el temor de la opini\u00f3n p\u00fablica francesa conservadora y los miembros del estado mayor del ej\u00e9rcito franc\u00e9s al crecimiento del partido comunista franc\u00e9s en un momento en que este gozaba de gran cr\u00e9dito en el marco del gobierno del Frente Popular, en un medio pol\u00edtico en el que resonaban pol\u00e9micamente los ecos y las consecuencias de la guerra civil espa\u00f1ola.<a href=\"#sdendnote35sym\" name=\"sdendnote35anc\">35<\/a> Estudios recientes parecen confirmar m\u00e1s all\u00e1 de toda duda que, por parte sovi\u00e9tica, la decisi\u00f3n de firmar el pacto con la Alemania nazi fue una decisi\u00f3n tard\u00eda, consecuencia del fracaso de las negociaciones de aquellos con Gran Breta\u00f1a y Francia.<a href=\"#sdendnote36sym\" name=\"sdendnote36anc\">36<\/a> La pol\u00edtica seguida por la URSS, incluyendo la firma del pacto con la Alemania nazi y la delimitaci\u00f3n de esferas de influencia entre ambos pa\u00edses en la Europa del Este, habr\u00eda sido consecuencia contingente de la crisis internacional generada por la agresividad del r\u00e9gimen de Hitler, y del temor de la URSS a sufrir un ataque por parte de Alemania sin tener garantizado el apoyo de Gran Breta\u00f1a y Francia. Apoyo que los sovi\u00e9ticos continuaron buscando, incluso despu\u00e9s de la ruptura definitiva de las negociaciones entre el 14 y el 17 de agosto de 1939.<a href=\"#sdendnote37sym\" name=\"sdendnote37anc\">37<\/a> Por lo tanto no puede condenarse a la URSS por haberse comportado del mismo modo que las potencias occidentales frente a la amenaza de agresi\u00f3n nazi. Teniendo en cuenta que el \u00fanico responsable del desencadenamiento de la Segunda Guerra Mundial es el r\u00e9gimen hitleriano, cualquier consideraci\u00f3n sobre las decisiones adoptadas por los diversos actores pol\u00edticos europeos en la d\u00e9cada de 1930 que permitieron que Hitler considerara que ten\u00eda las manos libres para lanzarse a la guerra, deben distribuir responsabilidades por partes iguales entre las principales potencias occidentales Gran Breta\u00f1a y Francia, por una parte, y la URSS, por otra, seg\u00fan se ha mostrado en los p\u00e1rrafos precedentes.<a href=\"#sdendnote38sym\" name=\"sdendnote38anc\">38<\/a> En ese sentido el pacto de 24 de agosto de 1939 tiene un impacto similar al Pacto de Munich; con el que Francia y Gran Breta\u00f1a consintieron la destrucci\u00f3n de Checoslovaquia. Ello sin tener en cuenta las actitudes de Rumania o de Polonia, en las que el anticomunismo de la primera y la mala conciencia de la otra por los territorios adquiridos como consecuencia de la debilidad sovi\u00e9tica posrevolucionaria pesaron igualmente en la imposibilidad final de alcanzar una alianza que, posiblemente, hubiese detenido la cat\u00e1strofe. Esta afirmaci\u00f3n, lejos de ser un contra-f\u00e1ctico tuvo su confirmaci\u00f3n en el decurso de la Segunda Guerra Mundial, ya que al fin y al cabo las condiciones de la derrota militar del fascismo se hicieron posibles cuando se hicieron realidad los presupuestos militares que implicaba esa alianza buscada en los a\u00f1os treinta con mayor insistencia por la URSS que por sus aliados putativos (y esta vez con la ampliaci\u00f3n a los EE.UU.). Los hechos forzaron lo que los bloqueos ideol\u00f3gicos hab\u00edan impedido hasta 1939. Gran Breta\u00f1a se redimi\u00f3 de su error a partir de Dunquerque y plenamente durante la Batalla de Inglaterra, porque enfrent\u00f3 sola a la barbarie nazi. Francia a partir de la resistencia, despu\u00e9s de la ignominiosa <i>dr\u00f4le de guerre<\/i>. La URSS, en 1941. A partir de ah\u00ed, sustituyendo a Gran Breta\u00f1a en su sacrificio, soport\u00f3 esta el peso principal de la lucha contra el fascismo en esfuerzo b\u00e9lico y en v\u00edctimas. O sea que los hechos demostraron que ten\u00edan raz\u00f3n Litvinov y Potemkin, y tambi\u00e9n desde el lado occidental, los \u201cdisidentes\u201d brit\u00e1nicos como Vansitart.<\/p>\n<p>Sin embargo, estas consideraciones no pueden ocultar una dimensi\u00f3n en la que el pacto tuve un efecto casi devastador: el des\u00e1nimo y confusi\u00f3n que provoc\u00f3 en los cuadros y militantes de los partidos comunistas, as\u00ed como en todos aquellos antifascistas que hab\u00edan cre\u00eddo en la solidez de los acuerdos que hab\u00edan permitido constituir los Frentes populares. Era para muchos una p\u00e9rdida de sentido de los s\u00edmbolos esenciales que estructuraban su cultura pol\u00edtica, ya que era impensable que la URSS se comportara como un estado convencional. Incluso aquellos que eran muy cr\u00edticos con los m\u00e9todos dictatoriales de Stalin, diferenciaban la violencia sovi\u00e9tica en su pol\u00edtica interior con el papel ben\u00e9fico de su pol\u00edtica exterior, gracias a su enfrentamiento sin claudicaciones con el fascismo. Giuseppe Saragat le escrib\u00eda a Pietro Nenni en septiembre de 1938, comparando la actitud claudicante de Gran Breta\u00f1a y Francia frente a Hitler luego del pacto de Munich, con la de la URSS: <i>\u201cRusia es simplemente sublime. Litvinov est\u00e1 dando lecciones de dignidad y democracia con una delicadeza de gran estadista. Mientras las acciones de Francia van a la baja, las rusas vuelan a las estrellas\u201d<\/i>;<i> <\/i>mientras que el 22 de agosto de 1939 escribe: \u201c<i>Querido Nenni, la traici\u00f3n rusa se ha consumado. No podemos seguir cerrando los ojos. Es el final de la III Internacional, y es tal vez el principio de un nuevo movimiento socialista al que deben ir a parar los militantes comunistas asqueados y desenga\u00f1ados<\/i>\u201d.<a href=\"#sdendnote39sym\" name=\"sdendnote39anc\">39<\/a><\/p>\n<p>Sin embargo la <i>dr\u00f4le de guerr<\/i>e no fue tal para todos los militantes comunistas, y su conducta no puede considerarse simplemente como la sumisi\u00f3n a las directrices emanadas del pacto nazi-sovi\u00e9tico tal como lo han hecho con frecuencia los autores de orientaci\u00f3n conservadora.<a href=\"#sdendnote40sym\" name=\"sdendnote40anc\">40<\/a> Es necesario examinar las reacciones a nivel local y nacional de los militantes comunistas ya que las repuestas que dieron revelan una particular interpretaci\u00f3n de los acontecimientos que se\u00f1alan los elementos prevalecientes de su discurso ideol\u00f3gico, en funci\u00f3n no s\u00f3lo de la tradici\u00f3n cultural que manejaban sino de las correlaciones que ese discurso ten\u00eda con su praxis concreta. Si bien abandonaron el partido, como consecuencia del pacto nazi-sovi\u00e9tico, destacados militantes como Paul Nizan o Marcel Gitton, la mayor\u00eda de los militantes acat\u00f3 las nuevas consignas elaboradas por la IC a partir del 7 de septiembre de 1939 (momento de la reuni\u00f3n de Stalin y Molotov con Dimitrov), mientras que a su manera, continuaron realizando una tarea antifascista, que podr\u00edamos decir silente, casi clandestina, no s\u00f3lo a los ojos de las autoridades de ocupaci\u00f3n y de la Gestapo, sino de la propia direcci\u00f3n de los PC\u2019s, que se mov\u00edan m\u00e1s en el \u00e1mbito de la ambig\u00fcedad. Las claves para interpretar esta aparente contradicci\u00f3n en su conducta surgen de c\u00f3mo reprocesaban la informaci\u00f3n recibida en funci\u00f3n de sus propias experiencias. En Francia, por ejemplo, desde noviembre de1938, el gobierno presidido por Edouard Daladier hab\u00eda iniciado una contraofensiva sobre los derechos adquiridos por los trabajadores a lo largo de la d\u00e9cada y especialmente durante el per\u00edodo del Frente Popular. La respuesta de la CGT, convocando una huelga general fue duramente reprimida, mientras iniciaba una campa\u00f1a de hostigamiento al PCF.<a href=\"#sdendnote41sym\" name=\"sdendnote41anc\">41<\/a> Exist\u00eda una actitud de hostilidad gubernamental hacia las fuerzas de izquierda y en especial a los comunistas que coincid\u00eda con el final del Frente Popular, que era considerada por muchos militantes como una revancha de las derechas por las conquistas del movimiento obrero entre 1936-37, as\u00ed como por los acontecimientos de la guerra civil espa\u00f1ola. El mismo gobierno Daladier ilegaliz\u00f3 la prensa comunista el 26 de agosto, tres d\u00edas despu\u00e9s de la firma del pacto.<a href=\"#sdendnote42sym\" name=\"sdendnote42anc\">42<\/a> Una vez desencadenada la agresi\u00f3n nazi a Polonia, la situaci\u00f3n de los militantes comunistas empeor\u00f3, a pesar de que sus diputados hab\u00edan votado favorablemente los cr\u00e9ditos de guerra el 2 de septiembre de 1939. El 26 de septiembre es ilegalizado el PCF y entre esa fecha y marzo de 1940 se calcula que aproximadamente fueron encarcelados 18.000 militantes comunistas.<a href=\"#sdendnote43sym\" name=\"sdendnote43anc\">43<\/a> Despu\u00e9s de la derrota de Francia en junio de 1940, la situaci\u00f3n no cambiar\u00e1 para los miembros del PCF, continuar\u00e1n siendo perseguidos con sa\u00f1a por la polic\u00eda de Vichy y tambi\u00e9n por las fuerzas de ocupaci\u00f3n cuando comienzan los primeros actos de resistencia, que ser\u00e1n anteriores a la agresi\u00f3n nazi a la URSS. Estos se expresan tanto por medio de iniciativas sindicales, como las huelgas de mineros en el norte de Francia<a href=\"#sdendnote44sym\" name=\"sdendnote44anc\">44<\/a>, acciones de sabotaje<a href=\"#sdendnote45sym\" name=\"sdendnote45anc\">45<\/a>, o la publicaci\u00f3n de textos que preconizan la resistencia al invasor, la lucha contra el colaboracionismo (en el que el principal acusado es el r\u00e9gimen de Vichy) y la lucha por la independencia y la liberaci\u00f3n nacional, que de alg\u00fan modo preanuncian la postura comunista a partir del 22 de junio de 1941.<a href=\"#sdendnote46sym\" name=\"sdendnote46anc\">46<\/a> Si bien las acciones armadas contra el ocupante ser\u00e1n iniciadas por el PCF a partir del atentado emblem\u00e1tico contra un oficial nazi en la estaci\u00f3n de metro Barb\u00e8s\u2014Rochechouart, realizado por el Colonel Fabien (Pierre F\u00e9lix Georges) el 21 de agosto de 1941, existe toda una fase preparativa de la lucha clandestina que comienza mucho antes del 22 de junio de 1941, resumida m\u00e1s arriba y que permite lanzar una proclama al PCF el 15 de mayo de 1941 para la creaci\u00f3n de un Frente nacional de Lucha por la independencia de Francia y la uni\u00f3n de todas la fuerzas nacionales, sin la cual la rapidez con que los comunistas inician la lucha armada ser\u00eda inexplicable.<a href=\"#sdendnote47sym\" name=\"sdendnote47anc\">47<\/a> En ese sentido y como expresi\u00f3n semip\u00fablica del PCF, en julio de 1940, postula la constituci\u00f3n de un frente de la libertad, la independencia y del renacimiento de Francia en el cual afirma que sobre la naci\u00f3n francesa pende la amenaza de su desaparici\u00f3n como tal y que mientras <i>\u201c&#8230;. el imperialismo alem\u00e1n realiza su proyecto de reducir a Francia a la esclavitud, la \u00fanica preocupaci\u00f3n de la burgues\u00eda francesa es la salvaguarda de sus privilegios [&#8230;] para ello ella est\u00e1 dispuesta a buscar un entendimiento con el invasor\u201d<\/i>.<a href=\"#sdendnote48sym\" name=\"sdendnote48anc\">48<\/a> En este documento se revela los lineamientos b\u00e1sicos de los que pueden haber sido las claves interpretativas de los militantes comunistas de ese momento. La nueva situaci\u00f3n creada por el inesperado pacto oblig\u00f3 a los militantes a acatarlo, a pesar suyo en la mayor\u00eda de los casos, pero al mismo tiempo les oblig\u00f3 a imaginar y adoptar un nuevo argumento que les permitiera mantener la lucha antifascista sin sentir que estaban faltando a la obligaci\u00f3n de seguir disciplinadamente las directrices del partido. El n\u00facleo del argumento es una combinaci\u00f3n de los viejos paradigmas de la lucha de clases correspondiente a los lineamentos del programa aprobado por la IC en 1928, del cual se derivaba pensar al fascismo como un r\u00e9gimen de opresi\u00f3n indiferenciado del capitalismo de los pa\u00edses con un r\u00e9gimen parlamentario; con las definiciones del fascismo derivadas del V Congreso de la IC, que lo se\u00f1alaban como la principal amenaza. Debe notarse que en esos 19 meses no vuelve a utilizarse el t\u00e9rmino social-fascismo, y en cambio se va produciendo una progresiva aunque lenta preparaci\u00f3n y realizaci\u00f3n de actividades de resistencia. En cambio lo que muchos militantes comunistas intentaban argumentar era que el pacto de la URSS con la Alemania nazi hab\u00eda impedido una ataque directo a la \u201cpatria del socialismo y los trabajadores\u201d y hab\u00eda devuelto el eje de la lucha al enfrentamiento con las burgues\u00edas y elites nacionales, a las que consideraban responsables de connivencia o debilidad con el fascismo, mientras se mostraban agresivas con el movimiento obrero. Este tipo de argumentos, combinado con la sospecha de que Francia y Gran Breta\u00f1a no s\u00f3lo se hab\u00edan negado a materializar una alianza con la URSS, sino que alentaban y esperaban desviar el expansionismo nazi en direcci\u00f3n a un ataque a la patria del socialismo, hab\u00edan hecho m\u00e1s aceptable ese pacto, que todos consideraban que era s\u00f3lo un simple respiro frente a la segura confrontaci\u00f3n. La prensa comunista recoge aspectos que enriquecen la constelaci\u00f3n simb\u00f3lica del antifascismo que se est\u00e1 fraguando en ese momento, como una clara manifestaci\u00f3n de denuncia del racismo, premonitoria de la persecuci\u00f3n nazi que con la complicidad de Vichy poco tiempo despu\u00e9s dejar\u00e1 tambi\u00e9n en Francia el rastro sangriento del Holocausto, y de compromiso republicano. <a href=\"#sdendnote49sym\" name=\"sdendnote49anc\">49<\/a><\/p>\n<p>En definitiva, la actitud adoptada por la militancia comunista, en muchos casos como iniciativa local y formalmente en contra de las resoluciones de la IC o de las propias direcciones, revela que como mucho consideraban el pacto como una tregua necesaria para poder afrontar con eficacia un combate antifascista que era al mismo tiempo contra el invasor nazi y las elites nacionales colaboracionistas, con los cual efectuaban una combinaci\u00f3n sincr\u00e9tica de ambos antifascismos, en t\u00e9rminos menos sectarios que los esgrimidos en el per\u00edodo 1928-1934. Algunos ejemplos pueden apoyar esta hip\u00f3tesis. Por ejemplo este testimonio de un ferroviario de Lyon que explicaba que,<\/p>\n<p>\u201c\u2026<i>. cuando observ\u00e9 que no se trataba despu\u00e9s de todo de una guerra contra Hitler, ya que el primer acto del gobierno hab\u00eda sido el de disolver el Partido Comunista y luego la CGT, llegu\u00e9 a la conclusi\u00f3n de que esto no podr\u00eda ayudar de ning\u00fan modo a la guerra contra Hitler. Recordaba que la huelga de los ferroviarios en 1938 hab\u00eda sido reprimida con el ej\u00e9rcito [\u2026] en el momento en que me enter\u00e9 de la represi\u00f3n del Partido Comunista y los ataques a sus militantes, adopt\u00e9 una decisi\u00f3n. Mi mujer y yo nos afiliamos al Partido [\u2026] con dos m\u00e1s form\u00e9 el primer grupo en las f\u00e1bricas Oullins y comenc\u00e9 a escribir, imprimir y distribuir documentos. La primera resistencia comenz\u00f3 de este modo: informando a la gente. Explic\u00e1bamos las razones por las que el gobierno hab\u00eda suprimido al Partido Comunista, lo que revelaba la duplicidad del gobierno que en lugar de librar la guerra contra Hitler la hab\u00eda declarado contra el Partido Comunista y los sindicatos [\u2026] El pacto Germano-Sovi\u00e9tico confundi\u00f3 a muchos militantes quienes no comprend\u00edan sus razones, desde el momento en que hasta pocos d\u00edas antes hab\u00edan estado pegando carteles llamando a la firma de un pacto Franco-Sovi\u00e9tico como un medio de asegurar la paz. Por mi parte fui uno de los que jam\u00e1s perdi\u00f3 su confianza en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. No pod\u00eda creer que ellos hicieran algo lesivo para nosotros. Por ello uno de nuestros primeros actos fue explicar el pacto Germano-Sovi\u00e9tico<\/i>\u201d.<a href=\"#sdendnote50sym\" name=\"sdendnote50anc\">50<\/a><\/p>\n<p>Lise London, esposa de Arthur London, escribe en sus memorias, haciendo referencia al manifiesto de julio de 1940:<\/p>\n<p>\u201c\u2026 <i>el gran m\u00e9rito del Partido Comunista ante la historia consiste en haber conseguido tejer, desde julio de 1940, en un pa\u00eds destrozado y desorientado a causa de la derrota y de la ocupaci\u00f3n, desmovilizado por el mito P\u00e9tain \u00absalvador de Francia\u00bb, una amplia red de organizaciones, de comit\u00e9s bien estructurados, adaptados a las condiciones de la clandestinidad, [\u2026], que se convertir\u00e1 en la primera y la m\u00e1s importante cantera de la Resistencia y de la lucha armada contra los invasores. Es esta realidad la que debe contar cuando juzguemos los hechos de aquel momento. Pesa mucho m\u00e1s en la balanza que la pol\u00edtica legalista, err\u00f3nea, que se practic\u00f3 durante unas semanas en la direcci\u00f3n del Partido, obedeciendo \u00f3rdenes procedentes de Mosc\u00fa llegadas por la v\u00eda del COMINTERN<\/i>\u201d.<a href=\"#sdendnote51sym\" name=\"sdendnote51anc\">51<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En un sentido similar se expresa Henri \u201cRol\u201d Tanguy<\/p>\n<p>\u201c<i>uno se encontraba frente a un episodio nuevo, particular, pero nada hab\u00eda cambiado en mi compromiso, mi visi\u00f3n del enemigo principal. Hitler, el hitlerismo, el fascismo. Jam\u00e1s me asalt\u00f3 la sombra de una duda. Para m\u00ed el pacto germano-sovi\u00e9tico era una decisi\u00f3n que, dentro de su estrategia general y en el inter\u00e9s mismo de la revoluci\u00f3n, la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica hab\u00eda juzgado necesario adoptar [\u2026] yo pensaba, como dec\u00eda el Partido, que la actitud de Francia y de Inglaterra durante las negociaciones de Mosc\u00fa hab\u00eda forzado a la URSS a firmar el pacto, aunque la alianza franco-anglo-sovi\u00e9tica era posible [\u2026] La declaraci\u00f3n de Thorez sobre el compromiso del pueblo franc\u00e9s, encabezado por los comunistas, en caso de agresi\u00f3n hitleriana, no pod\u00eda m\u00e1s que reforzar esa actitud<\/i>\u201d.<a href=\"#sdendnote52sym\" name=\"sdendnote52anc\">52<\/a><\/p>\n<p>A su vez, observando el nivel m\u00e1s general, de la direcci\u00f3n sovi\u00e9tica y de la IC, puede comprobarse un lento pero decidido viraje hacia la recuperaci\u00f3n de la anterior pol\u00edtica de alianzas, propia de la etapa de los frentes populares. El viraje, aunque sea lento, pausado, se debe tambi\u00e9n a la evoluci\u00f3n del conflicto, que se prolonga y se generaliza hacia el Este, como observa Jos\u00e9 Luis Mart\u00edn Ramos.<a href=\"#sdendnote53sym\" name=\"sdendnote53anc\">53<\/a> El ataque de Hitler a los Balcanes vuelve a acercar peligrosamente a la maquinaria de guerra alemana a la URSS, y por lo tanto crece en Stalin y otros dirigentes el temor a la agresi\u00f3n nazi. El telegrama enviado por Thorez y Dimitrov al delegado de la IC en Francia se\u00f1ala claramente este paso, en el que se exhorta a encarar al lucha por la paz con la estricta condici\u00f3n de que lo sea por la liberaci\u00f3n nacional, por lo tanto dependiente de la expulsi\u00f3n de los invasores y la derrota del fascismo, mediante la forma de un frente amplio que s\u00f3lo excluyera a los colaboracionistas. <a href=\"#sdendnote54sym\" name=\"sdendnote54anc\">54<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>3. <u><i>La lucha contra el racismo en el marco de la resistencia antifascista<\/i><\/u><\/p>\n<p>Constituy\u00f3 parte inherente del combate antifascista de los comunistas su participaci\u00f3n en la defensa de la poblaci\u00f3n jud\u00eda perseguida y la lucha contra el racismo. Uno de los primeros actos de resistencia en este sentido fue la huelga general realizada en Holanda, iniciada a iniciativa de los obreros ferroviarios para impedir la deportaci\u00f3n de los jud\u00edos de Amsterdam, que comenz\u00f3 el 25 de febrero de 1941, tres d\u00edas despu\u00e9s de la primeras redadas hechas por los nazis, y que r\u00e1pidamente se transform\u00f3 en una huelga general de la ciudad. Fue un hecho extraordinario ya que fue una huelga general realizada bajo la ocupaci\u00f3n, reprimida con gran dureza (cuatro huelguistas fueron ejecutados y cientos encarcelados), que concit\u00f3 la adhesi\u00f3n de la poblaci\u00f3n y reforz\u00f3 su hostilidad a las medidas antisemitas y su solidaridad con los perseguidos.<a href=\"#sdendnote55sym\" name=\"sdendnote55anc\">55<\/a> Eran militantes comunistas holandeses los que se ocupaban de esconder a jud\u00edos y otros perseguidos que hu\u00edan de Alemania, como las militantes de un grupo de resistencia comunista Truus y Fredie Oversteegen y Hannie Scahft.<a href=\"#sdendnote56sym\" name=\"sdendnote56anc\">56<\/a> En 1943, el a\u00f1o de Stalingrado, se va a producir uno de los acontecimientos m\u00e1s importantes de la Segunda Guerras Mundial, especialmente por su dimensi\u00f3n \u00e9tica: el levantamiento de los habitantes del gueto de Varsovia.<a href=\"#sdendnote57sym\" name=\"sdendnote57anc\">57<\/a> En esa lucha les cupo a los comunistas un papel, tanto en el interior del gueto participando en las organizaciones jud\u00edas de combate, como en el exterior, en el apoyo a los combatientes, el \u00fanico apoyo concreto, aunque m\u00e1s heroico que eficaz dadas las por las dificil\u00edsimas condiciones en que se entabl\u00f3 el combate. El Partido comunista polaco (KPP), disuelto por la IC en la primavera-verano de 1938, se pudo reconstituir en enero de 1942, no sin sufrir una fuerte represi\u00f3n por la GESTAPO. El nuevo partido constituido con el concurso de militante socialistas que se denominar\u00e1 primero Partido Polaco Obrero y Campesino, y luego Partido Obrero Polaco (PPR), organiz\u00f3 inmediatamente despu\u00e9s de su constituci\u00f3n un grupo de resistencia armado, que recibi\u00f3 el nombre de Guardia Ludowa, bajo la direcci\u00f3n de Boleslaw Molojec, quien fue ejecutado por los nazis en agosto de 1942 y sustituido por Franciszek J\u00f3\u017awiak. <a href=\"#sdendnote58sym\" name=\"sdendnote58anc\">58<\/a> Fue este grupo quien apoyar\u00eda con armas e intentos de ataques externos a los combatientes del gueto, y ayudar\u00eda a huir a los supervivientes hacia los bosques para unirse a los grupos partisanos que operaban en esas zonas.<a href=\"#sdendnote59sym\" name=\"sdendnote59anc\">59<\/a> En cambio los contactos de los combatientes del ZOB (Organizaci\u00f3n Jud\u00eda de Combate) con el Armia Krajowa, que respond\u00eda al gobierno de Londres en el exilio fueron infructuosos, neg\u00e1ndose a proveerles de armas o alg\u00fan tipo de ayuda.<a href=\"#sdendnote60sym\" name=\"sdendnote60anc\">60<\/a> En el gueto de Minsk en cambio la resistencia opt\u00f3 por no ofrecer combate y huir hacia los bosques donde eran acogidos por las unidades partisanas sovi\u00e9ticas, y junto a ellas continuar la lucha. Tambi\u00e9n se formaron grupos de guerrilleros jud\u00edos que combat\u00edan junto a las unidades partisanas vinculadas al Ej\u00e9rcito Rojo en la zona de Bielorrusia. <a href=\"#sdendnote61sym\" name=\"sdendnote61anc\">61<\/a><\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en Alemania, donde las actividades de resistencia eran de una dificultad inefable, los jud\u00edos que se incorporaron a la resistencia clandestina lo hicieron en su mayor\u00eda en organizaciones comunistas. Durante la guerra se organizaron grupos de orientaci\u00f3n comunista compuestos por numerosos j\u00f3venes jud\u00edos, algunos numerosos, constituidos con algunos centenares de miembros, como el Herbert Baum Gruppe, que se dedicaban a distribuir prensa clandestina, as\u00ed como a acciones de sabotaje y a organizar a los trabajadores esclavos en la industria alemana. <a href=\"#sdendnote62sym\" name=\"sdendnote62anc\">62<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>4. <u><i>El proyecto pol\u00edtico y social de la Resistencia antifascista<\/i><\/u><\/p>\n<p>La lucha que emprendi\u00f3 la Resistencia no buscaba la vuelta a la situaci\u00f3n anterior a septiembre de 1939. Su objetivo era el de la derrota del fascismo no s\u00f3lo mediante la expulsi\u00f3n de los ej\u00e9rcitos nazis ocupantes sino tambi\u00e9n mediante la supresi\u00f3n de las condiciones pol\u00edticas y sociales, que ha juicio de los resistentes hab\u00edan favorecido el surgimiento de reg\u00edmenes fascistas o colaboracionistas, mediante la instauraci\u00f3n de una democracia avanzada con un profundo contenido de justicia social. Para ellos era evidente que hab\u00eda que reducir el poder de las elites pol\u00edticas y sociales de la preguerra que hab\u00edan sido en muchos casos colaboracionistas con el ocupante y hab\u00edan proporcionado los cuadros de los gobiernos t\u00edteres as\u00ed como contribuido a la producci\u00f3n de material de guerra nazi. Por otra parte el inmenso esfuerzo de la lucha resistente as\u00ed como los mayores padecimientos sufridos por las clases populares durante la guerra exig\u00edan un nuevo proyecto pol\u00edtico y social, m\u00e1s equitativo y democr\u00e1tico.<a href=\"#sdendnote63sym\" name=\"sdendnote63anc\">63<\/a> Consideraban que era la forma adecuada para impedir en el futuro la reedici\u00f3n de la barbarie fascista. En ese sentido el papel de los comunistas fue esencial, no s\u00f3lo al dotar al movimiento de resistencia de su eficacia organizativa y la entrega de la abnegaci\u00f3n de sus militantes, sino en la definici\u00f3n de esos objetivos de reconstrucci\u00f3n despu\u00e9s de la victoria sobre el fascismo, que conform\u00f3 lo que en la posguerra se denominar\u00eda como \u201cel esp\u00edritu de la resistencia\u201d. Es por estas razones que la vinculaci\u00f3n entre lucha antifascista y radicalismo social y pol\u00edtico fue una condici\u00f3n necesaria para su materializaci\u00f3n, ya que ambas se apoyaban y posibilitaban mutuamente.<\/p>\n<p>A pesar de que la resistencia fue un fen\u00f3meno general en los pa\u00edses ocupados, en cada uno de ellos adquiri\u00f3 obviamente caracter\u00edsticas singulares vinculadas a la especificidad de cada escenario nacional. Sin embargo es posible establecer una perspectiva general y afirmar, aunque parezca parad\u00f3jico, que fue la propia experiencia de la resistencia y al lucha partisana la que model\u00f3 muchas de las pautas para dise\u00f1ar los programas de reconstrucci\u00f3n nacional posteriores a la victoria, con las exigencias de cambios estructurales que eran consideradas imprescindibles para que los resultados de la lucha antifascista fueran duraderos. La lucha antifascista clandestina signific\u00f3, por las profundas convicciones \u00e9ticas y morales comprometidas con ella, y por su negaci\u00f3n radical de la tiran\u00eda, una expresi\u00f3n de autonom\u00eda cr\u00edtica pr\u00e1xica en cada uno de sus miembros, mientras que por el gran n\u00famero de participantes, en proporci\u00f3n al riesgo elevad\u00edsimo que implicaba esa participaci\u00f3n, es la expresi\u00f3n de un movimiento de un profundo compromiso y contenido democr\u00e1tico. Podr\u00eda considerarse a la Resistencia como una nueva forma de polis, la \u00fanica posible en la noche tenebrosa del fascismo. Por otra parte las actividades de resistencia en las que se vio implicado el partido comunista no fueron solamente de car\u00e1cter armado, sino tambi\u00e9n movilizaciones pac\u00edficas de masas, como sucedi\u00f3 con las huelgas de marzo de 1943 en Tur\u00edn, anteriores a la ca\u00edda de Mussolini, o las ya comentadas en Holanda.<a href=\"#sdendnote64sym\" name=\"sdendnote64anc\">64<\/a> En primer t\u00e9rmino la lucha contra la ocupaci\u00f3n nazi exigi\u00f3 una amplia alianza entre las fuerzas pol\u00edticas que impon\u00eda de hecho la restauraci\u00f3n del proyecto de los frentes populares. La experiencia de muchos de los cuadros de la resistencia en la Guerra Civil espa\u00f1ola reforz\u00f3 este enfoque, ya que esa hab\u00eda sido su primera gran experiencia de enfrentamiento armado con el fascismo bajo las condiciones de un amplio frente pol\u00edtico. Esa pol\u00edtica se\u00f1alaba la importancia que ten\u00eda incluso la antes denostada \u201cdemocracia burguesa\u201d, para detener al fascismo, reivindicando como objetivo la plena vigencia de las instituciones democr\u00e1ticas. Pero como el fascismo hab\u00eda llegado al poder con el apoyo de intereses y estructuras econ\u00f3micas y sociales que negaban la democracia, la reivindicaci\u00f3n de esta y la modificaci\u00f3n radical de aquellas, especialmente las que representaban a las grupos econ\u00f3micos m\u00e1s poderosos, se trasformaba en condiciones esenciales para evitar la repetici\u00f3n de la barbarie. \u00c9ste ser\u00eda uno de los m\u00e1s importantes legados de la Resistencia antifascista: la vinculaci\u00f3n indisoluble entre democracia y transformaci\u00f3n social radical, ya que ambas eran negaciones rec\u00edprocamente necesarias del fascismo. Un ejemplo de ello fue el programa elaborado en 1944 por el Consejo nacional de la Resistencia francesa en el que se enumeraban las reformas que deb\u00edan emprenderse luego de la liberaci\u00f3n de Francia, entre las que se contaban: la nacionalizaci\u00f3n de los grandes medios de producci\u00f3n, la producci\u00f3n de energ\u00eda, las riquezas del subsuelo y la banca; salario m\u00ednimo y plenos derechos sindicales, control obrero de la producci\u00f3n, seguridad social universal, igualdad absoluta de los ciudadanos frente a la ley e independencia de la prensa respecto del Estado y los poderes econ\u00f3micos, principios que fueron recogidos en el pre\u00e1mbulo de la constituci\u00f3n aprobada en 1946.<a href=\"#sdendnote65sym\" name=\"sdendnote65anc\">65<\/a> As\u00ed mismo la constituci\u00f3n italiana de1948 enunciaba en su art\u00edculo 3\u00ba que deb\u00edan suprimirse \u201c\u2026<i>los obst\u00e1culos econ\u00f3micos y sociales que, limitando de hecho la libertad y la igualdad de los ciudadanos, impiden el pleno desarrollo de la persona humana y la participaci\u00f3n efectiva de todos los trabajadores en la organizaci\u00f3n pol\u00edtica, econ\u00f3mica y social del pa\u00eds\u201d<\/i>, con el cual se introduc\u00edan formulaciones pr\u00f3ximas al concepto de <i>ega-libert\u00e9<\/i> sostenido por \u00c9tienne Balibar y que no son ajenas a las actuales teor\u00edas republicanas con fundamento socialista<i>.<\/i><a href=\"#sdendnote66sym\" name=\"sdendnote66anc\">66<\/a><\/p>\n<p>Si bien fue inevitable para todos los partidos comunistas su estalinizaci\u00f3n forzada durante la fase m\u00e1s autoritaria de la IC, entre el VI y el VII congresos, que coincidi\u00f3 tambi\u00e9n con las violentas purgas que sufri\u00f3 la vieja guardia bolchevique, esa fue puesta en cuesti\u00f3n, parad\u00f3jicamente, por el propio desarrollo de la lucha partisana, la que, a pesar de las exigencias de la clandestinidad, implic\u00f3 el ingreso numeroso de una nueva generaci\u00f3n de militantes no contaminada por esas pr\u00e1cticas autoritarias.<a href=\"#sdendnote67sym\" name=\"sdendnote67anc\">67<\/a> La nueva imagen pol\u00edtica que surge de la lucha antifascista no es como algunos autores afirman, una negaci\u00f3n de la identidad de clase y las referencias al socialismo para asumir una identidad nacional representada por una lucha contra el invasor ocupante (aunque en el caso de Italia se tratara de una dictadura fascista propia), sino que por el contrario, asume que la l\u00ednea de clivaje social y pol\u00edtica que define a las clases pasa por el meridiano del antifascismo. La contradicci\u00f3n b\u00e1sica burgues\u00eda-proletariado, fue reemplazada por fascismo-antifascismo, pero que traducido a las categor\u00edas sociales y pol\u00edticas quer\u00eda decir grandes propietarios y capitalistas beneficiarios y promotores del fascismo y representantes pol\u00edticos del fascismo enfrentados a todas las clases que fueron en un sentido u otro oprimidas o subyugadas por el fascismo: clase obrera industrial y agraria, peque\u00f1o campesinado, intelectuales y profesionales; o sea la traducci\u00f3n sociol\u00f3gica de los frentes populares de la segunda mitad de los a\u00f1os treinta.<a href=\"#sdendnote68sym\" name=\"sdendnote68anc\">68<\/a> La Resistencia permiti\u00f3 a los partidos comunistas, y tambi\u00e9n a los socialistas, romper el \u201cl\u00edmite hist\u00f3rico de clase\u201d que les hab\u00eda impedido, incluso antes de la Primera Guerra Mundial atraer a otros sectores sociales que se hab\u00edan mostrado indiferentes u hostiles a sus propuestas. Pero adem\u00e1s ese avance en prestigio de comunistas y socialistas entre otros sectores sociales no obreros cumpl\u00eda con una de las premisas principales para evitar la reedici\u00f3n del fascismo, ya que justamente hab\u00edan sido aquellos sectores los que hab\u00edan constituido la base social atra\u00edda mayoritariamente por los movimientos fascistas. Ahora se interpretaba la naturaleza contradictoria de la sociedad en la que hab\u00eda surgido el fascismo o que hab\u00eda permitido la instalaci\u00f3n del fascismo v\u00eda ocupaci\u00f3n mediante nuevas categor\u00edas surgidas de la propia praxis del movimiento comunista; una praxis realizada en los t\u00e9rminos que exig\u00eda la propia lucha antifascista y en la que los nuevos proyectos pol\u00edticos y la redefinici\u00f3n de sus agentes se hab\u00eda acelerado por el efecto catalizador de la Resistencia. Estas palabras de Palmiro Togliatti en 1944 de alguna manera reflejan este nuevo enfoque sobre las derivaciones pol\u00edticas y sociales de la nueva contradicci\u00f3n social puesta en relieve por la lucha antifascista:<\/p>\n<p>\u201c<i>\u00bfQu\u00e9 queremos decir nosotros marxistas cuando hablamos de la naci\u00f3n? Hablamos de la clase obrera, del campesinado, de la masa de intelectuales, de las masas de trabajadores no s\u00f3lo manuales sino intelectuales [\u2026.] S\u00f3lo excluimos de la comunidad nacional aquellos grupos ego\u00edstas, esas clases propietarias reaccionarias pol\u00edticamente incapaces \u2013y lo han demostrado en Italia y en el conjunto de Europa \u2013 de elevarse por encima de sus mezquinos intereses, y en cambio los han colocado por encima de los intereses generales del pueblo de su pa\u00eds\u201d<\/i>.<a href=\"#sdendnote69sym\" name=\"sdendnote69anc\">69<\/a><\/p>\n<p>Es sobre esa vinculaci\u00f3n ente lucha antifascista y radicalismo social y pol\u00edtico sobre el que se situar\u00e1 el dedo acusador del revisionismo, especialmente desde los a\u00f1os ochenta del siglo pasado con el pretexto de \u201cdesmitificar\u201d la resistencia.<a href=\"#sdendnote70sym\" name=\"sdendnote70anc\">70<\/a> En realidad \u00e9ste no es m\u00e1s que un contraataque en plena apoteosis dela globalizaci\u00f3n capitalista y el \u201cfin de la historia\u201d, a la acusaci\u00f3n impl\u00edcita que la resistencia levantaba, con su propio programa, contra las elites dirigentes y los grupos sociales dominantes de la Europa de preguerra, y con ellos al orden social establecido.<a href=\"#sdendnote71sym\" name=\"sdendnote71anc\">71<\/a><\/p>\n<p>En t\u00e9rminos historiogr\u00e1ficos y pol\u00edticos la Resistencia fue la lucha simult\u00e1nea por la derrota militar del fascismo y la liberaci\u00f3n nacional de los pa\u00edses sometidos y la lucha cultural y pol\u00edtica, no s\u00f3lo por la recuperaci\u00f3n de las libertades conculcadas por la tiran\u00eda nazi, sino por la construcci\u00f3n de un tipo de democracia avanzada y radical que uniera libertad y justicia social, que contuviera en s\u00ed un programa avanzado de conquistas sociales.<a href=\"#sdendnote72sym\" name=\"sdendnote72anc\">72<\/a> Su tensi\u00f3n participativa, que auguraba una democracia radical, m\u00e1s profunda que las conocidas en la preguerra, aunque alejada del modelo sovi\u00e9tico cl\u00e1sico, qued\u00f3 frustrada hacia 1947 cuando acab\u00f3 el proceso de desmantelamiento de los organismos de autoorganizaci\u00f3n popular, los comit\u00e9s antifascistas, originados en el curso de la lucha resistente que constitu\u00edan el embri\u00f3n de esa participaci\u00f3n y que autores como Geoff Eley equiparan a los consejos obreros de 1917-21. Un desmantelamiento impuesto por el rechazo rotundo de las clases dominantes y de las instituciones restauradas, con la aquiescencia de la izquierda moderada.<a href=\"#sdendnote73sym\" name=\"sdendnote73anc\">73<\/a> El siguiente escenario que se abr\u00eda era ya la segunda Guerra Fr\u00eda.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote1anc\" name=\"sdendnote1sym\">1<\/a> Agradezco las aportaciones y cr\u00edticas a este texto realizadas por Ferran Gallego, Francisco Morente, Jos\u00e9 Luis Mart\u00edn Ramos y Joan Tafalla.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote2anc\" name=\"sdendnote2sym\">2<\/a> D. Losurdo, <i>Il revisionismo storico. Problemi e miti<\/i>, Roma-Bari, Laterza, 2002, pp. 6-8.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote3anc\" name=\"sdendnote3sym\">3<\/a> G. Eley, <i>Un mundo que ganar. Historia de la izquierda en Europa, 1850-2000<\/i>, Barcelona, Cr\u00edtica, 2003, pp. 279-280.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote4anc\" name=\"sdendnote4sym\">4<\/a> B. Groppo, \u201cL\u2019antifascisme dans la culture politique communiste\u201d, en Jean Vigreux et Serge Wolikow (dir.), <i>Cultures communistes au xxe si\u00e8cle<\/i>, Paris, La Dispute\/SN\u00c9DIT, 2003, p. 88.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote5anc\" name=\"sdendnote5sym\">5<\/a> J. Degras, <i>The Communist International 1919-1943 Documents, Volume I 1919-1923<\/i>, London, Frank Kass and Company, 1971, pp. 421-422 y 446-449.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote6anc\" name=\"sdendnote6sym\">6<\/a> J. Degras, <i>The Communist International 1919-1943 Documents\u2026<\/i>, op. cit., Volume II pp. 39-40. Esta era una idea que tomaban prestada del anarquista Luigi Fabbri. Su trabajo, <i>La controrivoluzione preventiva<\/i>, (1923) estaba escrito al calor de las luchas recientes contra el fascismo, en las cuales el movimiento obrero italiano hab\u00eda experimentado el frente \u00fanico proletario. La defensa de Parma contra el ataque fascista en agosto de 1922 ser\u00eda un ejemplo de esta confluencia entre fuerzas obreras.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote7anc\" name=\"sdendnote7sym\">7<\/a> M. Jabara Carley, \u201cEpisodes from the Early Cold War. Franco-Soviet Relations, 1917-1927\u201d, <i>Europe-Asia Studies<\/i>, Vol. 52, n\u00ba 7 (Nov. 2000), p. 1299. Para las actitudes de los gobiernos y las clases dirigentes brit\u00e1nicas especialmente en su relaci\u00f3n con el nazismo, ver I. Kershaw, <i>Un amigo de Hitler. Inglaterra y Alemania antes de la Segunda Guerra Mundial<\/i>, Barcelona, Pen\u00ednsula, 2006.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote8anc\" name=\"sdendnote8sym\">8<\/a> L. Canfora, <i>La democracia. Historia de una ideolog\u00eda<\/i>, Barcelona, Cr\u00edtica, 2004, p. 185.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote9anc\" name=\"sdendnote9sym\">9<\/a> Milford W. Howard (congresista norteamericano), <i>Fascism: A Challenge to Democracy<\/i>, (New York 1928), 18-19; citado por J.P. Diggins, \u201cFlirtation with Fascism: American Pragmatic Liberals and Mussolini\u2019s Italy\u201d, <i>The American Historical Review<\/i>, Volume 71, Issue 2, January 1966, p. 487.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote10anc\" name=\"sdendnote10sym\">10<\/a> D. Losurdo, <i>Il revisionismo storico\u2026<\/i>, op. cit., p. 28.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote11anc\" name=\"sdendnote11sym\">11<\/a> Sin embargo, cabe agregar que al menos hasta 1931 muchos partidos comunistas se resist\u00edan a utilizar o aplicar el concepto social-fascismo o le negaban seriedad a las tesis que lo argumentaban, ver J. Degras, <i>The Communist International 1919-1943 Documents\u2026<\/i>, op. cit., Volume III, p. 151.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote12anc\" name=\"sdendnote12sym\">12<\/a> M. H\u00e1jek, <i>Historia de la Tercera Internacional\u2026.<\/i>, op. cit., p. 199.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote13anc\" name=\"sdendnote13sym\">13<\/a> M. H\u00e1jek, <i>Historia de la Tercera Internacional\u2026.<\/i>, op. cit., pp. 213-215. Ver tambi\u00e9n M. Worley, \u201cThe Communist internacional, The Communist Party of Great Britain, and the \u2018Third Period\u2019, 1928-1932\u201d, <i>European History Quaterly<\/i>, Vol. 30(2), 2000, PP. 185-208.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote14anc\" name=\"sdendnote14sym\">14<\/a> A ello se sumaban sucesos como la sangrienta represi\u00f3n de manifestantes comunistas a manos de la polic\u00eda dirigida por un socialdem\u00f3crata, Z\u00f6rgebiel el 1 de mayo de 1929 en Berl\u00edn; lo mismo hab\u00eda sucedido un a\u00f1o antes en Varsovia donde la milicia socialista, que m\u00e1s tarde se separar\u00eda de PPS para unirse a Pilsudski, hab\u00eda disparado contra obreros comunistas, M. H\u00e1jek, <i>Historia de la Tercera Internacional\u2026.<\/i>, op. cit., pp. 196-197 y n. 53. Ver tambi\u00e9n H. Mommsen, <i>The Rise &amp; Fall of Weimar Democracy<\/i>, The University of North Carolina Press, Chapel Hill &amp; London:1996, p. 234 y H. A. Winkler, <i>Weimar 1918-1933. <\/i><i>Die Geschichte der ersten deutschen Demokratie<\/i>, Verlag C.H. Beck, M\u00fcnchen: 2005, pp. 349-350. Seg\u00fan este autor, el t\u00e9rmino \u201csocial-fascismo\u201d, que hasta ese momento representaba un concepto abstracto para la mayor\u00eda de militantes del KPD, se transform\u00f3 en realidad en el \u201cMayo sangriento\u201d (\u201cBlutmai\u201d) de 1929.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote15anc\" name=\"sdendnote15sym\">15<\/a> H. Mommsen, <i>The Rise &amp; Fall\u2026<\/i>, op. cit., pp. 405-406.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote16anc\" name=\"sdendnote16sym\">16<\/a> M. H\u00e1jek, <i>Historia de la Tercera Internacional\u2026.<\/i>, op. cit., pp. 224-226.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote17anc\" name=\"sdendnote17sym\">17<\/a> H. Mommsen, <i>The Rise &amp; Fall\u2026<\/i>, op. cit., pp. 535-537. Como afirma este autor \u201cAunque el SPD era consciente de la crueldad de los nazis, subestim\u00f3 la disposici\u00f3n de estos a utilizar toda la brutalidad y violencia necesaria para conseguir sus objetivos de aplastar a la oposici\u00f3n\u201d, p. 539. Para H. A. Winkler las diferencias entre SPD y KPD no eran t\u00e1cticas sino estrat\u00e9gicas, <i>Weimar 1918-1933&#8230;<\/i>, op. cit., p. 595.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote18anc\" name=\"sdendnote18sym\">18<\/a> Hans Mommsen, <i>The Rise &amp; Fall\u2026<\/i>, op. cit., p. 540. En el VII Congreso de la IC varios delegados alemanes reconocieron la responsabilidad del KPD en la cat\u00e1strofe alemana a su incapacidad de conectar con los obreros socialdem\u00f3cratas debido al predominio del sectarismo, y lo por no realizar un mayor esfuerzo en la defensa de las libertades y derechos democr\u00e1ticos, as\u00ed como por no centrarse exclusivamente en enfrentar a los nazis, ver Jane Degras, <i>The Communist International 1919-1943 Documents\u2026<\/i>, op. cit., Volume III, pp. 350-351.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote19anc\" name=\"sdendnote19sym\">19<\/a> L. Canfora, <i>La democracia&#8230;<\/i>, op. cit., pp. 168-169.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote20anc\" name=\"sdendnote20sym\">20<\/a> J. Dimitrov, <i>Contra el fascismo. Informe ante el VII Congreso de la Internacional Comunista. 1935<\/i>, Emiliano Escolar Editor, Barcelona: 1977, p. 6.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote21anc\" name=\"sdendnote21sym\">21<\/a> H. Laski, pr\u00f3logo al libro de R. Brady, <i>The Spirit and Structure of German Fascism<\/i>, New York, The Citadel Press, 1971 (ed. original 1937), pp. xiii y xvi-xvii.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote22anc\" name=\"sdendnote22sym\">22<\/a> O. Bauer, <i>Der Faschismus S. 143-167 <\/i>(1936), aus: <i>Zwischen Zwei Weltkriegen? Die Krise der Weltwirtschaft, der Demokratie und des Sozialismus<\/i>, Bratislava 1936, <a href=\"http:\/\/www.otto-bauer.net\/otto_bauer_faschismus.html\"><u>http:\/\/www.otto-bauer.net\/otto_bauer_faschismus.html<\/u><\/a>. Ver tambi\u00e9n A. Kriegel, \u201cLa Tercera Internacional\u201d, en J. Droz (dir.), Historia General del Socialismo, Barcelona, Ediciones Destino, 1985, p. 141.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote23anc\" name=\"sdendnote23sym\">23<\/a> F. Neumann, <i>Behemoth. Pensamiento y acci\u00f3n en el nacionalsocialismo<\/i>, FCE, M\u00e9xico:1943. \u00c9ste caracterizaba por primera vez al nazismo como una dictadura basada en la asociaci\u00f3n cooperativa entre varios bloques, la gran industria, el ej\u00e9rcito, y el partido nazi, que constitu\u00edan un c\u00e1rtel de poder en alianza y cooperaci\u00f3n inestable, en la cual Hitler ejerc\u00eda el poder como \u00e1rbitro supremo, introduciendo la idea de la \u201cautonom\u00eda relativa\u201d del poder pol\u00edtico.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote24anc\" name=\"sdendnote24sym\">24<\/a> A. Sohn-Retel, <i>Economy and Class Structureof German Fascism<\/i>, CSEBooks, London: 1978 (redactado durante el exilio del autor en Gran Breta\u00f1a, pero publicado en Alemania en 1970).<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote25anc\" name=\"sdendnote25sym\">25<\/a> Este autor utilizaba el concepto bonapartismo para analizar el fascismo.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote26anc\" name=\"sdendnote26sym\">26<\/a> Para un excelente ensayo sobre el nazismo a la luz de los enfoques actuales, ver F. Gallego, \u201cEl nazismo como fascismo consumado\u201d, en F. Gallego (ed.), <i>Pensar despu\u00e9s de Auschwitz<\/i>, Barcelona, El Viejo Topo, 2004, pp. 11-102, y para otro enfoque igualmente brillante de la Italia fascista, esta vez desde el prisma m\u00e1s espec\u00edfico de la educaci\u00f3n y la cultura, ver F. Morente Valero, <i>\u201cLibro e moschetto\u201d. Pol\u00edtica educativa y pol\u00edtica de juventud en la Italia fascista (1922-1943)<\/i>, Barcelona, PPU, 2001.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote27anc\" name=\"sdendnote27sym\">27<\/a> Desde la perspectiva sovi\u00e9tica el cambio en la pol\u00edtica de alianzas, al implicar a otros sectores sociales, como las clases medias y a los partidos burgueses dispuestos a enfrentar al fascismo, buscaba la protecci\u00f3n de la URSS, de su integridad territorial y de su desarrollo econ\u00f3mico en un momento en el que se estaba impulsando un gigantesco proceso de industrializaci\u00f3n y de desarrollo infraestructural. En los informes sobre el VII\u00ba Congreso de la IC se enfatiza el riesgo que significa el fascismo alem\u00e1n para la URSS, y por lo tanto tambi\u00e9n para todo el proletariado mundial, como instigador principal de la pr\u00f3xima guerra imperialista que se dirigir\u00eda a la destrucci\u00f3n de la \u201cpatria de los trabajadores\u201d, ver por ejemplo F. Bonte, \u201cLe Parti communiste fran\u00e7ais au VIIe congr\u00e8s de l\u2019Internationale communiste\u201d, <i>Cahiers du Bolchevisme<\/i>, 12e Ann\u00e9e, 15 Octobre 1935, pp. 1227-1228.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote28anc\" name=\"sdendnote28sym\">28<\/a> J. Degras, <i>The Communist International 1919-1943 Documents\u2026<\/i>, op. cit., Volume III, p. 360.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote29anc\" name=\"sdendnote29sym\">29<\/a> J. Degras, <i>The Communist International 1919-1943 Documents\u2026<\/i>, op. cit., Volume III, pp. 353-356. Ese es el sentido de la declaraci\u00f3n de Dimitrov en el congreso sobre la defensa de la democracia: \u00ab\u00a0Nosotros somos partidarios de la democracia sovi\u00e9tica, la democracia de los trabajadores, la democracia m\u00e1s consecuente del mundo. Pero defendemos y seguiremos defendiendo en los pa\u00edses capitalistas, palmo a palmo, las libertades democr\u00e1tico-burguesas contra las cuales atenta el fascismo y la reacci\u00f3n burguesa, pues as\u00ed lo exigen los intereses de la lucha de clases del proletariado\u201d, Jorge Dimitrov, <i>Contra el fascismo\u2026<\/i>, op. cit., 1977, p. 29.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote30anc\" name=\"sdendnote30sym\">30<\/a> J. Dimitrov, <i>Contra el fascismo\u2026<\/i>, op. cit., 1977, p. 106-107. Ver tambi\u00e9n J. Degras, <i>The Communist International 1919-1943 Documents\u2026<\/i>, op. cit., Volume III, pp. 358 y 369.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote31anc\" name=\"sdendnote31sym\">31<\/a> L. Canfora, <i>La democracia&#8230;<\/i>, op. cit., p. 192. Ver tambi\u00e9n R. Vinyes <i>La Catalunya internacional. El frontpopulisme en l&#8217;exemple catal\u00e0<\/i>, Curial, Barcelona: 1983.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote32anc\" name=\"sdendnote32sym\">32<\/a> L. Canfora, <i>La democracia&#8230;<\/i>, op. cit., p. 193.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote33anc\" name=\"sdendnote33sym\">33<\/a> L. Canfora, <i>La democracia&#8230;<\/i>, op. cit., pp. 193-194; ver tambi\u00e9n A. Lacroix-Riz, \u201cEl papel \u201colvidado\u201d de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica\u201d, <i>Le Monde Diplomatique<\/i>, mayo 2005, p. 20. Ver tambi\u00e9n M. Jabara Carley, \u201cEnd of the \u2018Low, Dishonest Decade\u2019: Failure of the Anglo-Franco-Soviet Alliance in 1939\u201d, <i>Europe-Asia Studies<\/i>, Vol. 45, N\u00ba 2 (1993), pp. 311 y 315-317. Seg\u00fan este autor el gobierno franc\u00e9s pose\u00eda informaci\u00f3n, cuando la crisis de los Sudetes, de que Polonia consideraba a la URSS como el principal enemigo, por lo que impedir\u00eda cualquier intento del Ej\u00e9rcito Rojo de atravesar su territorio para acudir en ayuda de Checoslovaquia; y en enero de 1939, el ministro de Asuntos Exteriores polaco coronel Beck rechazaba la propuesta brit\u00e1nica de una declaraci\u00f3n conjunta de Gran Breta\u00f1a, Francia, Polonia y la URSS de advertencia a Alemania.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote34anc\" name=\"sdendnote34sym\">34<\/a> Algunos miembros del Foreign Office, como Vansitart eran, desde Munich al menos, partidarios de la alianza con la URSS, incluso lo eran tambi\u00e9n Churchill o Lloyd George, ya que supon\u00edan que Hitler no se atrever\u00eda a desencadenar una guerra si deb\u00eda combatir en dos frentes, pero se opon\u00edan rotundamente Halifax y el primer ministro Chamberlain, desde posiciones netamente ideol\u00f3gicas, M. Jabara Carley, \u201cEnd of the \u2018Low, Dishonest Decade\u2019\u2026.\u201d, op. cit., pp. 313-317.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote35anc\" name=\"sdendnote35sym\">35<\/a> Michael Jabara Carley, \u201cEnd of the \u2018Low, Dishonest Decade\u2019\u2026.\u201d, op. cit<i>.<\/i>, pp. 307-309.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote36anc\" name=\"sdendnote36sym\">36<\/a> G. Roberts, \u201cThe Soviet Decision for a Pact with Nazi Germany\u201d, <i>Soviet Studies<\/i>, vol. 44, N\u00ba 1 (1992), pp. 57-78. Este autor cita una declaraci\u00f3n de Stalin a Dimitrov, el 7 de septiembre de 1939, en la que afirmaba que \u201cnosotros habr\u00edamos preferido un acuerdo con los llamados pa\u00edses democr\u00e1ticos, por ello hab\u00edamos iniciado negociaciones con ellos, pero Gran Breta\u00f1a y Francia pretend\u00edan que fu\u00e9ramos sus \u201casalariados\u201d sin pagar por ello\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote37anc\" name=\"sdendnote37sym\">37<\/a> El gobierno brit\u00e1nico era consciente de que estaban empujando a la URSS a un callej\u00f3n sin salida que les obligara a llegar alg\u00fan tipo de acuerdo con la Alemania nazi, mediante su pol\u00edtica dilatoria, como muestra esta minuta de uno de los miembros m\u00e1s antisovi\u00e9ticos, sir Alexander Cadogan: \u201c. . .Es dif\u00edcil rechazar la oferta sovi\u00e9tica. Nos hemos acostumbrado a que los Soviets nos sermoneen sobre la \u2018seguridad colectiva\u2019 pero no hemos hecho ninguna propuesta pr\u00e1ctica. Ahora nos han hecho una propuesta [se refer\u00eda a la presentada por Litvinov el 17 de abril de 1939 para una alianza pol\u00edtica y militar contra Alemania], [\u2026] existe el riesgo, aunque pienso que remoto de que si nosotros rechazamos esta propuesta, la URSS puede llegar a alg\u00fan tipo de acuerdo de \u2018no intervenci\u00f3n\u2019 con el gobierno alem\u00e1n\u201d, citado por M. Jabara Carley, \u201cEnd of the \u2018Low, Dishonest Decade\u2019\u2026\u201d, op. cit<i>.<\/i>, p. 318.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote38anc\" name=\"sdendnote38sym\">38<\/a> M. Jabara Carley opina que \u201c\u2026 la pol\u00edtica de Chamberlain-Daladier fue menos un error que un riesgo calculado que fracas\u00f3. Fue una pol\u00edtica inducida por el antibolchevismo [\u2026] muchos historiadores occidentales condenan a los dirigentes sovi\u00e9ticos por su pacto con los nazis. Tal vez las responsabilidades deber\u00edan ser repartidas m\u00e1s equitativamente. Hasta agosto de 1939 la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica hab\u00eda situado su preocupaci\u00f3n pol\u00edtica principal en la resistencia al nazismo\u201d, \u201cEnd of the \u2018Low, Dishonest Decade\u2019\u2026\u201d, op. cit<i>.<\/i>, p. 333.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote39anc\" name=\"sdendnote39sym\">39<\/a> L. Canfora, <i>La democracia&#8230;<\/i>, op. cit., p. 193.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote40anc\" name=\"sdendnote40sym\">40<\/a> J. L. Mart\u00edn Ramos, \u201cLA UNION NACIONAL ESPA\u00d1OLA (1941-1945)\u201d, ponencia presentada en las <i>Jornadas de Historia del Partido Comunista de Espa\u00f1a<\/i>, Universidad Complutense, Madrid, 2005, pp. 1-2.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote41anc\" name=\"sdendnote41sym\">41<\/a> L. Taylor, \u201cThe Parti Communiste Fran\u00e7ais and the French resistance in the Second World War\u201d, en T. Judt (ed.), <i>Resistance and Revolution in Mediterranean Europe, 1939-1948<\/i>, Routledge, London and New York: 1989, pp. 53-54.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote42anc\" name=\"sdendnote42sym\">42<\/a> M. Ferro, <i>Questions sur la II Guerre Mondiale<\/i>, Casterman-Giunti, Firenze: 1993, p. 67.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote43anc\" name=\"sdendnote43sym\">43<\/a> L. Taylor, \u201cThe Parti Communiste Fran\u00e7ais and the French resistance\u2026\u201d, op. cit., p. 57. M. Ferro, <i>Questions sur&#8230;,<\/i> op. cit., pp. 74-75.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote44anc\" name=\"sdendnote44sym\">44<\/a> La huelga general minera de mayo a junio de 1941, una acci\u00f3n que afecta directamente los intereses alemanes ya que afecta la producci\u00f3n de materiales estrat\u00e9gicos, es organizada por militantes comunistas de la zona, ver Marc Ferro, <i>Questions sur&#8230;,<\/i> op. cit., p. 77; tambi\u00e9n R. Bourderon, <i>Rol-Tanguy<\/i>, Tallander, Paris: 2004, p. 169 y L. Taylor, \u201cThe Parti Communiste Fran\u00e7ais and the French resistance \u2026\u201d, op. cit., p. 70. Esta autora plantea que a veces es dif\u00edcil distinguir las acciones de resistencia comunista de las no comunistas, ya que en la etapa previa al 22 de junio de 1941 las autoridades alemanas de ocupaci\u00f3n \u201cacostumbraban\u201d a imputar todas las acciones hostiles a los comunistas. Si esto es as\u00ed es una prueba indirecta de que deb\u00edan ser lo suficientemente abundantes, adem\u00e1s la imputaci\u00f3n sugiere que al menos a los comunistas franceses no les alcanzaba la condici\u00f3n de \u201cno beligerantes\u201d o \u201cno combatientes\u201d que deber\u00edan haber disfrutado por parte de las autoridades nazis en virtud del pacto nazi sovi\u00e9tico, seg\u00fan los c\u00e1nones de la historiograf\u00eda conservadora o revisionista. Lo que revela esa afirmaci\u00f3n es que efectivamente el ej\u00e9rcito ocupante segu\u00eda considerando al partido comunista franc\u00e9s como su enemigo principal, ver p. 67. Hay otros datos que tambi\u00e9n sugieren estas preocupaciones de las autoridades de ocupaci\u00f3n, como los informes peri\u00f3dicos de la comandancia alemana en Par\u00eds sobre las actividades del PCF, ver M. Ferro, <i>Questions sur&#8230;,<\/i> op. cit., p. 75; en el informe de enero de 1941 que nos muestra este autor puede leerse: \u00ab\u2026Se ha constatado en los \u00faltimos tiempos, adem\u00e1s de la colaboraci\u00f3n en el plano de la propaganda, una colaboraci\u00f3n que se extiende al \u00e1mbito de la organizaci\u00f3n entre el PCF y el movimiento nacional de resistencia francesa\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote45anc\" name=\"sdendnote45sym\">45<\/a> Los grupos de sabotaje, organizados por el PCF, contra la producci\u00f3n de material de guerra alemana comenzaron a actuar a comienzos de 1941, aunque todav\u00eda no se ha aclarado si fue una decisi\u00f3n de la direcci\u00f3n del partido o iniciativa de militantes comunistas de la CGT vinculados a los Comit\u00e9s Populares organizados desde el comienzo de la ocupaci\u00f3n, R. Bourderon, <i>Rol-Tanguy\u2026<\/i>, op. cit., p. 162.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote46anc\" name=\"sdendnote46sym\">46<\/a> L. Taylor reconoce numerosos ejemplos de resistencia comunista \u00ab\u00a0no oficial\u00a0\u00bb desde el comienzo de la ocupaci\u00f3n, como la recuperaci\u00f3n de armas por Maurice Romagnon y Marcel Paul, respectivamente en julio y septiembre de 1940, el sabotaje en agosto del mismo a\u00f1o de la producci\u00f3n de material de guerra en la f\u00e1brica Renault, organizado por Henri Rol-Tanguy, y los atentados a l\u00edneas f\u00e9rreas y de comunicaciones realizados por Charles Tillon, Auguste Havez y Georges Guingouin, \u201cThe Parti Communiste Fran\u00e7ais and the French resistance \u2026\u201d, op. cit., p. 67.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote47anc\" name=\"sdendnote47sym\">47<\/a> Para algunos de sus detalles, ver R. Bouderon, <i>Rol-Tanguy<\/i>, op. cit., pp. 151- 175. Tambi\u00e9n H.R. Kedward, \u201cBehind the Polemics: French Communists and Resistance 1939-41\u201d, en S. Hawes, R. White (eds.), <i>Resistance in Europe: 1939-45<\/i>, Harmondsworth, Penguin, 1975, p. 102<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote48anc\" name=\"sdendnote48sym\">48<\/a> M. Ferro, <i>Questions sur&#8230;,<\/i> op. cit., p. 74.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote49anc\" name=\"sdendnote49sym\">49<\/a> Como estos de <i>Le Travailleur du Languedoc<\/i>, mars 1941\u00a0; citado por H.R. Kedward, \u201cBehind the Polemics\u2026\u201d, op. cit., p. 108: \u201cEn un per\u00edodo que se parece mucho al que estamos viviendo, en 1851, el Languedoc se opuso con energ\u00eda al golpe de estado de Napole\u00f3n el peque\u00f1o [\u2026] La Comuna y el caso Dreyfus reafirman una vieja tradici\u00f3n de lucha, una llama que nunca se ha extinguido\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote50anc\" name=\"sdendnote50sym\">50<\/a> H.R. Kedward, \u201cBehind the Polemics: French Communists and Resistance 1939-41\u201d, op. cit., p. 112.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote51anc\" name=\"sdendnote51sym\">51<\/a> L. London, <i>La madeja del tiempo. Memoria de la Resistencia<\/i>, Ediciones del oriente y del mediterr\u00e1neo, Madrid: 1997, p. 123.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote52anc\" name=\"sdendnote52sym\">52<\/a> R. Bourderon, <i>Rol-Tanguy\u2026<\/i>, op. cit., p. 137. La declaraci\u00f3n de Maurice Thorez es de 1 de septiembre de 1939, en la C\u00e1mara de Diputados y es la siguiente: \u201cSalud a todos los comunistas y a sus miembros llamados a filas [\u2026] El grupo ha decidido el env\u00edo de una delegaci\u00f3n al Presidente de la C\u00e1mara para reclamar la uni\u00f3n de todas las fuerzas del pa\u00eds y afirmar que los comunistas son siempre los mejores defensores del pa\u00eds\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote53anc\" name=\"sdendnote53sym\">53<\/a> J. L. Mart\u00edn Ramos, \u201cLA UNION NACIONAL ESPA\u00d1OLA\u2026\u201d, op. cit., pp. 3-5.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote54anc\" name=\"sdendnote54sym\">54<\/a> B.H. Bayerlein, M. Narinski, B. Studer , S. Wolikow, <i> Moscou-Paris-Berlin. <\/i><i>T\u00e9l\u00e9grammes chiffr\u00e9s du Comintern (1939-1941)<\/i>, 2003, citado por J. L. Mart\u00edn Ramos, \u00eddem, p. 4.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote55anc\" name=\"sdendnote55sym\">55<\/a> I. Strobl, <i>Partisanas. La mujer en la resistencia armada contra el fascismo y la ocupaci\u00f3n alemana (1936-1945)<\/i>, Barcelona, Virus, 1996, pp. 08-109, y tambi\u00e9n H. Arendt, <i>Eichmann, en Jerusal\u00e9n. Un estudio sobre la banalidad del mal<\/i>, Barcelona, 1999, pp. 254-255.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote56anc\" name=\"sdendnote56sym\">56<\/a> I. Strobl, <i>Partisanas\u2026.<\/i>, pp. 112-131. Tambi\u00e9n ver p\u00e1gina web del Museo de la Resistencia en \u00c1msterdam: http:\/\/www.scep.nl\/verzet\/index_home.html.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote57anc\" name=\"sdendnote57sym\">57<\/a> E. Traverso, <i>Understanding the Nazi genocide. Marxism after Auschwitz<\/i>, London, Pluto Press, 1999, pp. 88-89. Como afirma este autor: \u201cLos combatientes del gueto nos han dejado un mensaje universal de humanismo y esperanza: nos ense\u00f1an que, antes que una cuesti\u00f3n de estrategia y correlaci\u00f3n de fuerzas, la rebeli\u00f3n es sobre todo una cuesti\u00f3n de \u00e9tica. La gente no se rebela s\u00f3lo cuando tiene una oportunidad de triunfar; se rebela fundamentalmente porque no puede aceptar un insulto a al dignidad humana\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote58anc\" name=\"sdendnote58sym\">58<\/a> A. Korbonski, \u201cThe Polish Communist Party 1938-1942\u201d, <i>Slavic Review<\/i>, vol. 26, n\u00ba 3 (Sep. 1967), pp. 430-440.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote59anc\" name=\"sdendnote59sym\">59<\/a> M. Edelman, \u201cThe Warsaw Ghetto Uprising\u201d, <a href=\"http:\/\/www.writing.upenn.edu\/~afilreis\/Holocaust\/warsaw-uprising.html\"><u>http:\/\/www.writing.upenn.edu\/~afilreis\/Holocaust\/warsaw-uprising.html<\/u><\/a> (9\/6\/2006). ver tambi\u00e9n Kazik (Simha Rotem), <i>Memoirs of a Wasaw Ghetto Fighter<\/i>, New Haven and London, Yale University Press, 1994, pp. 48-49, 84; Ingrid Strobl, <i>Partisanas\u2026.<\/i>, op. cit., p\u00e0g. 189, 203-205 y I.Gutman, <i>Resistance.the Warsaw Ghetto Uprising<\/i>, Boston \u2013 New York, Marine Book Houghton Mifflin Company\/United States Holocaust Memorial Museum, pp. 197, 218. La insurrecci\u00f3n del gueto comenz\u00f3 el 19\/4\/1943, pero el 18\/1\/1943 ya se hab\u00eda producido un primer levantamiento. Mayo de 1942 fundaci\u00f3n del Bloque Antifascista: Partido Comunista (PPR) m\u00e1s sionistas de izquierdas. Otro grupo fue el Bund jud\u00edo.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote60anc\" name=\"sdendnote60sym\">60<\/a> Kazik (Simha Rotem), idem, pp. 120-121. Este autor, combatiente en el gueto y en la insurrecci\u00f3n de Varsovia de 1944 comenta que sus compa\u00f1eros del ZOB no confiaban en el AK, al que consideraban una organizaci\u00f3n de extrema derecha. Ver tambi\u00e9n I. Strobl, pp. 187-188. La Central Polaca de la Resistencia Oficial, Antyk (Agencia Anticomunista) (verano de 1942): \u201cTanto si lo queremos como si no, el comunismo nos ataca. El exterminio de los jud\u00edos europeos por los alemanes, que ser\u00e1 el resultado de la guerra entre jud\u00edos y alemanes, representa desde nuestro punto de vista un desarrollo sin duda digno de encomio, puesto que debilitar\u00e1 la fuerza explosiva del comunismo en el momento del derrumbe alem\u00e1n o incluso ya antes\u201d, Ingrid Strobl, <i>Partisanas\u2026.<\/i>, op. cit., p. 205. Ver tambi\u00e9n Ziviah Lubetkin, \u201cThe Lasts Days of the Warsaw Ghetto. A Survivior\u2019s Account of a Heroic Chapter in Jewish History\u201d, <i>Commentary<\/i>, 3 (1947), p. 409.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote61anc\" name=\"sdendnote61sym\">61<\/a> Ingrid Strobl, pp. 197-199. Ver tambi\u00e9n Hill Stephenson, \u201cResistance and the Third Reich\u201d, <i>Journal of Contemporary History<\/i>, Vol. 36 (3), 2001, p. 510. Muchos jud\u00edos polacos se trasladaron a la zona de Polonia ocupada por el ej\u00e9rcito sovi\u00e9tico para protegerse de los nazis y se trasladaron a la URSS cuando comenz\u00f3 la invasi\u00f3n hitleriana. Ver Don Levin, <i>The Lesser of two Evils. Eastern European Jewry under Soviet Rule, 1939-1941<\/i>, Philadelphia \u2013 Jerusalem, The Jewish Publication Society, 1995.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote62anc\" name=\"sdendnote62sym\">62<\/a> Konrad Kwiet, \u201cJ\u00fcdischer Widerstand\u201d, y Kurt Schilde, \u201eHerbart-Baum Grupppe\u201c, Wolfgang Benz und Walter H. Pehle, <i>Lexikon des deutschen Widerstandes<\/i>, Frankfurt am Main, S. Fischer Verlag GmbH, 2004, pp. 235 y 225-227. Tambi\u00e9n ver, Barbara Koehn, <i>La resistencia alemana contra Hitler<\/i>, Madrid, Alianza Editorial, 2005, pp. 148-150,<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote63anc\" name=\"sdendnote63sym\">63<\/a> Para el colaboracionismo del empresariado franc\u00e9s ver Annie Lacroix-Riz, <i>Industriels et banquiers sous l\u2019occupation. La collaboration \u00e9conomique avec la Reich et Vichy<\/i>, Paris, Armand Colin, 1999.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote64anc\" name=\"sdendnote64sym\">64<\/a> Tim Mason considera esas huelgas el primer ejemplo de resistencia masiva ofrecida por un pueblo contra la opresi\u00f3n fascista, y que su \u00e9xito contribuy\u00f3 decisivamente a consagrar a PCI como la principal fuerza de resistencia al fascismo. Tim Mason, <i>Nazism, Fascism and the Working Class<\/i>, Cambridge, Cambridge University Press, 1995, pp. 274-294. Sobre el car\u00e1cter masivo de la participaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n en actividades de resistencia en Italia, ver David Travis, \u201cCommunism and resistance in Italy, 1943-48\u201d, en Tony Judt (ed.), <i>Resistance and Revolution in Mediterranean Europe, 1939-1948<\/i>, London and New York, Routledge, 1989, pp. 88-95. Este autor calcula que la fuerzas partisanas que operaban en el norte de Italia contaban con m\u00e1s de 80.000 hombres en el verano de 1944, y del total de 70.000 bajas sufridas por los partisanos 42.000 correspondieron a los comunistas de las Brigadas Garibaldi.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote65anc\" name=\"sdendnote65sym\">65<\/a> Serge Woliikow, \u201cEl esp\u00edritu de la Resistencia todav\u00eda de actualidad. Hace 60 a\u00f1os, un programa social audaz\u201d, <i>Le Monde Diplomatique<\/i>, marzo 2004, y tambi\u00e9n Geoff Eley, <i>Un mundo que ganar\u2026<\/i>, op. cit., p. 288.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote66anc\" name=\"sdendnote66sym\">66<\/a> Citado por Luciano Canfora, <i>La democracia\u2026<\/i>, op. cit., p. 208. \u00c9tienne Balibar, \u201cMan and Citizen: Who\u2019s Who?\u201d, <i>The Journal of Political Philosophy<\/i>, Vol. 2, Number 2, 1994, pp. 99-114<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote67anc\" name=\"sdendnote67sym\">67<\/a> Geoff Eley, <i>Un mundo que ganar\u2026<\/i>, op. cit., pp. 287-288.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote68anc\" name=\"sdendnote68sym\">68<\/a> Geoff Eley, <i>Un mundo que ganar\u2026<\/i>, op. cit., p. 288.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote69anc\" name=\"sdendnote69sym\">69<\/a> Citado por David Travis, \u201cCommunism and resistance in Italy, 1943-48\u201d, op. cit., p. 95.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote70anc\" name=\"sdendnote70sym\">70<\/a> En esta acertada frase de Geof Eley pueden encontrarse las claves que motivaron la actual condena revisionista: \u201cSi bien la psicolog\u00eda pol\u00edtica de las victorias del Ej\u00e9rcito Rojo fue important\u00edsima, el prestigio del comunismo naci\u00f3 sobre todo de la Resistencia\u201d, <i>Un mundo que ganar\u2026<\/i>, op. cit., p. 289.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote71anc\" name=\"sdendnote71sym\">71<\/a> Bruno Groppo, \u201cL\u2019antifascisme dans la culture politique communiste\u201d, op. cit, p. 83., p. 85.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote72anc\" name=\"sdendnote72sym\">72<\/a> Serge Woliikow, \u201cEl esp\u00edritu de la Resistencia todav\u00eda de actualidad. Hace 60 a\u00f1os, un programa social audaz\u201d, op. cit., p. 24.<\/p>\n<p><a href=\"#sdendnote73anc\" name=\"sdendnote73sym\">73<\/a> Geoff Eley, <i>Un mundo que ganar\u2026<\/i>, op. cit., pp. 296-297<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><P>\t\t\t\tUniversitat Aut&ograve;noma de Barcelona1<\/P><P> Domenico Losurdo se&ntilde;ala en su libro  Il revisionismo storico, que la Resistencia contra el fascismo durante la Segunda Guerra Mundial tambi&eacute;n fue blanco de la oleada ensay&iacute;stica e historiogr&aacute;fica revisionista que, principalmente desde los a&ntilde;os ochenta del siglo pasado, se dedic&oacute; a demonizar el arco revolucionario que iniciado en 1789 se extendi&oacute; hasta las luchas revolucionarias y anticoloniales de la segunda mitad del siglo XX.2 Las consecuencias nefastas del r&eacute;gimen de Stalin en la URSS, con los gulags y los cr&iacute;menes cometidos en nombre de la revoluci&oacute;n, fueron presentadas por ese pensamiento conservador como &ldquo;pruebas&rdquo; de la &ldquo;perversidad originaria&rdquo; inscrita en el propio proyecto e ideario emancipador moderno desde su arranque con la Revoluci&oacute;n francesa, y por lo tanto todos los acontecimientos que estuvieran vinculados f&aacute;ctica o ideol&oacute;gicamente con &eacute;l deb&iacute;an ser igualmente condenados, o al menos reducidos en su jerarqu&iacute;a moral.3 Esa devaluaci&oacute;n de la lucha antifascista responde a clich&eacute;s confeccionados durante la Guerra Fr&iacute;a, confeccionados por los intereses ideol&oacute;gicos de uno de los bloques m&aacute;s que por el rigor acad&eacute;mico, ya que no se detienen en la complejidad de las relaciones pol&iacute;ticas nacionales e internacionales del per&iacute;odo de entreguerras, donde la instauraci&oacute;n de las dictaduras fascistas con su exaltaci&oacute;n de la violencia, su militarismo y racismo exacerbaron los enfrentamientos en el seno de las sociedades europeas o crearon nuevas tensiones. Es por ello que la intenci&oacute;n de este texto es la de explorar las relaciones que mantuvo el movimiento comunista con el problema del fascismo y concretamente con la resistencia antifascista, para ofrecer otra visi&oacute;n de esa etapa de la historia europea.  <\/P><P> 1. Definiciones del fascismo<\/P><P> Puede considerarse que el combate antifascista de los comunistas conoce dos etapas diferenciadas por la definici&oacute;n que hacen del fascismo. La primera, desde 1922 hasta 1935; se caracterizar&iacute;a porque no establecen mayores diferencias entre fascismo y capitalismo, siendo el primero y la democracia parlamentaria dos formas de dictadura capitalista y por lo tanto la lucha antifascista ser&iacute;a un momento m&aacute;s del enfrentamiento hist&oacute;rico entre capital y trabajo que se resolver&iacute;a con el derrocamiento revolucionario del capitalismo. La segunda etapa se iniciar&iacute;a con la celebraci&oacute;n del VII&ordm; Congreso de la IC, en 1935 y finalizar&iacute;a en 1945.4 En esta, en cambio, se establecer&iacute;an ciertas diferencias entre ambos sistemas, por lo que no todos los sectores favorecidos por el capitalismo lo ser&iacute;an por el fascismo, lo que permitir&iacute;a una amplia alianza de estos con la clase obrera para poder enfrentar a los sectores capitalistas monop&oacute;licos, ultranacionalistas y militaristas, por ende m&aacute;s agresivos, representados por el fascismo.  <\/P><P> Zinoviev, en el IV Congreso de la COMINTERN (diciembre de 1922), definir&iacute;a al fascismo como la forma en que se manifestaba la ofensiva pol&iacute;tica que la burgues&iacute;a emprend&iacute;a en el &aacute;mbito de la econom&iacute;a contra la clase obrera, como una guardia blanca que, al mismo tiempo intentaba ganar el apoyo de las clases medias urbanas y rurales as&iacute; como de algunos sectores obreros decepcionados por los fracasos de la democracia liberal.5 Con &eacute;l coincidir&iacute;a, Clara Zetkin, en el pleno del Comit&eacute; Ejecutivo de la IC (23\/6\/1923), agregando que el fascismo era un fen&oacute;meno t&iacute;pico del capitalismo en crisis, que expresaba el recurso a la violencia de las clases dominantes frente al fracaso del Estado burgu&eacute;s tradicional para defender sus intereses y del movimiento obrero revolucionario. Siguiendo ese hilo argumental, Karl Radek propon&iacute;a considerarlo como &ldquo;contra-revoluci&oacute;n preventiva&rdquo;.6 Eran declaraciones que se ajustaban a la promoci&oacute;n por la Comintern (IC) del Frente &Uacute;nico Proletario como respuesta al descenso de la oleada revolucionaria inmediata a la revoluci&oacute;n de Octubre y al ascenso del fascismo, junto al fortalecimiento de reg&iacute;menes autoritarios en varios pa&iacute;ses europeos.  <\/P><P> Estas tesis sobre el fascismo ser&iacute;an influidas por el clima de hostilidad de los gobiernos europeos hacia la URSS, ya que adem&aacute;s del enfrentamiento ideol&oacute;gico, o alimentado por &eacute;l, los l&iacute;deres conservadores de Gran Breta&ntilde;a y Francia rechazaban cualquier acuerdo con la URSS si no reconoc&iacute;a la deuda contra&iacute;da por el r&eacute;gimen zarista y no ofrec&iacute;a reparaciones a los propietarios afectados por las nacionalizaciones decretadas por el gobierno revolucionario. Las presiones de las derechas brit&aacute;nicas y francesas, a las que se sumaron las de la Standard Oil, cuyos intereses eran  respaldados por el gobierno norteamericano, devolvieron a los sovi&eacute;ticos la impresi&oacute;n de que no cesaba la amenaza de una alianza ofensiva, similar a la experimentada durante la guerra civil de 1918.1920. Al rechazo diplom&aacute;tico a la URSS se agregaban las declaraciones favorables al fascismo de personalidades pr&oacute;ximas o pertenecientes a esos mismos  &aacute;mbitos pol&iacute;ticos y culturales, que reforzaban la concepci&oacute;n del fascismo como una gran ofensiva, que en defensa del capital, pretend&iacute;a acabar con el primer estado socialista y con todo el movimiento revolucionario internacional.7 Winston Churchill se referir&aacute; a Mussolini en los siguientes t&eacute;rminos en su discurso ante la Liga Antisocialista brit&aacute;nica, el 18 de febrero de 1933: &ldquo;El genio romano personificado por Mussolini, el m&aacute;s grande legislador vivo, ha demostrado a muchas naciones c&oacute;mo se puede resistir al avance del socialismo y ha se&ntilde;alado el camino que puede seguir una naci&oacute;n cuando es dirigida valerosamente. Con el r&eacute;gimen fascista, Mussolini ha establecido un centro de orientaci&oacute;n por el que no deben dudar en dejarse guiar los pa&iacute;ses que est&aacute;n comprometidos en la lucha cuerpo a cuerpo con el socialismo&rdquo;.8 Tambi&eacute;n los medios pol&iacute;ticos liberales norteamericanos saludar&aacute;n al dictador italiano con estos t&eacute;rminos: &ldquo;Este es el momento del pragmatismo, no del dogmatismo- del realismo, pero de un realismo que puede tambi&eacute;n ser rico en ideas espirituales, y yo quiero dejar registrado en el inicio de este libro sin pretensiones mi fe en Benito Mussolini, el gran premier italiano, y en el fascismo, el fruto de su maravilloso cerebro, como la expresi&oacute;n m&aacute;s elevada de la filosof&iacute;a pragm&aacute;tica de gobierno, cuya f&oacute;rmula invariable es la pregunta &laquo;&iquest;Esto funciona?&raquo;-&rdquo;.9 Ludwig von Mises, pope del liberalismo, &ldquo;&hellip; ve&iacute;a en el squadrismo mussoliniano un &laquo;un remedio moment&aacute;neo dada la situaci&oacute;n de emergencia&raquo; y adecuado al objetivo de salvar la &laquo;civilizaci&oacute;n europea&raquo;: &laquo;El m&eacute;rito de tal modo adquirido por el fascismo vivir&aacute; eterno en la historia&raquo;&rdquo;.10  <\/P><\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-612","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-siglo-xx"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/612","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=612"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/612\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=612"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=612"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=612"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}