{"id":629,"date":"2007-02-02T00:00:00","date_gmt":"2007-02-02T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=629"},"modified":"2020-02-27T18:21:46","modified_gmt":"2020-02-27T17:21:46","slug":"dos-en-uno-francois-cusset-french-theory-foucault-derrida-deleuze-cia-y-las-mutaciones-de-la-vida-intelectual-en-estados-unidos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=629","title":{"rendered":"Dos en uno. Fran\u00e7ois Cusset, French Theory. Foucault, Derrida, Deleuze &#038; Cia, y las mutaciones de la vida intelectual en Estados Unidos"},"content":{"rendered":"<p>Fran\u00e7ois Cusset, <i>French Theory. Foucault, Derrida, Deleuze &amp; Cia, y las mutaciones de la vida intelectual en Estados Unidos<\/i>, Melusina,\u00a0 Barcelona, 2006 (original franc\u00e9s 2003), traducci\u00f3n de M\u00f3nica Silvia Nasi, 379 p\u00e1ginas.<\/p>\n<p>La filosof\u00eda, dicen, suele ser muy aburrida y los fil\u00f3sofos, dicen tambi\u00e9n, son una de las especies existentes m\u00e1s sopor\u00edferas. Pero no siempre: toda norma, incuso esta misma regla, tiene su excepci\u00f3n. Circula un chiste en \u201cel ambiente\u201d -filos\u00f3fico, of course- que cuenta Bouveresse en una entrevista con Lucien Degoy y J\u00e9r\u00f4me-Alexandre Nielsberg (<i>sin permiso<\/i>, n\u00ba 1, 2006, pp. 199-200): \u201c[\u2026] A menudo se dice que, en lo que en los Estados Unidos ha sido llamado \u201cla teor\u00eda francesa\u201d, el t\u00e9rmino \u201cteor\u00eda\u201d se utiliza de forma intransitiva: <i>conviene evitar preguntar, de un modo que ser\u00eda calificado de \u201cpositivista\u201d, de qu\u00e9 tipo de hechos, exactamente, la \u201cteor\u00eda\u201d constituye la teor\u00eda<\/i>\u201d. Espl\u00e9ndido\u2026 aunque algo cruel y en el fondo equivocado: la \u201cteor\u00eda francesa\u201d pretende ser teor\u00eda de algo, aunque ese \u201calgo\u201d no siempre est\u00e9 suficientemente delimitado (Cabe preguntarse, eso s\u00ed, si no es simple inconsistencia o mera publicidad adjetivar una teor\u00eda con un t\u00e9rmino geogr\u00e1fico-nacional). Barthes se\u00f1alaba, por ejemplo, recuerda el propio Cusset, que <i>teor\u00eda francesa<\/i> designa cierta discontinuidad, una naturaleza fragmentaria de la exposici\u00f3n, an\u00e1loga a enunciaciones de tipo afor\u00edstico o po\u00e9tico, un combate para agrietar la simbolog\u00eda occidental, ya que la teor\u00eda disuelve el significado constantemente y lo excluye como representante de la monolog\u00eda, de la determinaci\u00f3n, de todo lo que no da cuenta de la multiplicidad (p. 114).<\/p>\n<p>Otra cosa es que la teor\u00eda \u201cfrancesa\u201d sea una teor\u00eda en alguna acepci\u00f3n usual del t\u00e9rmino o m\u00e1s bien sea un t\u00e9rmino usado con nuevo significado. As\u00ed, la misma definici\u00f3n de Deleuze que abre el volumen: \u201cLa teor\u00eda es en s\u00ed misma una pr\u00e1ctica, tanto como su objeto. <i>No es m\u00e1s abstracta que su objeto. Es una pr\u00e1ctica de los conceptos<\/i>, y hay que juzgarla en funci\u00f3n de las otras pr\u00e1cticas con las que interfiere\u201d (p. 13), o la que construye el propio Cusset: \u201cla nueva <i>theory<\/i>, francesa o simplemente \u201cliteraria\u201d, de profunda implantaci\u00f3n en los departamentos de literatura desde hace treinta a\u00f1os, es misteriosamente intransitiva y no tiene m\u00e1s objeto que su enigma: es, ante todo, discurso sobre s\u00ed y sobre las condiciones de su producci\u00f3n \u2013y, por consiguiente, sobre la universidad-. De alg\u00fan modo constituye el efecto institucional de la desaparici\u00f3n de la literatura como categor\u00eda delimitada, de una extensi\u00f3n de su territorio pareja a la de su indefinici\u00f3n\u201d (p. 109). Debo confesarlo: tengo problema con varias pasos de la \u00faltima definici\u00f3n, aunque debe recordarse que el\u00a0 mismo Cusset habla a veces de la indefinici\u00f3n de la teor\u00eda: \u201cNo sorprende, pues, que la teor\u00eda, a pesar (o quiz\u00e1s <i>a trav\u00e9s<\/i>) de su indefinici\u00f3n, se transforme en objeto de debates universitarios tan impensables en Francia como el que hizo furor en 1982-83 en las columnas de la revista <i>Critical Inquiry<\/i> bajo el t\u00edtulo \u201cAgainst Theory\u201d (p. 112). El autor llega incluso a establecer, por encima, dice, de la teor\u00eda racional de la ciencia occidental (sin aclarar el sentido de este enunciado), una vinculaci\u00f3n entre esta <i>theory<\/i> estadounidense, de base francesa, concebida como pr\u00e1ctica de lo indefinido, confusi\u00f3n de fronteras, y la <i>theoria <\/i>presocr\u00e1tica celebrada por el mism\u00edsimo Martin Heidegger:<\/p>\n<p>Sea como fuere, hay dos relatos filos\u00f3ficos-sociol\u00f3gicos -o dos narraciones, como se prefiera- en este celebrado ensayo de Fran\u00e7ois Cusset, antiguo director de la Oficina del libro franc\u00e9s en Nueva York, y actual profesor en la Columbia University en Par\u00eds. El primero, el m\u00e1s propiamente sociol\u00f3gico, describe con todo lujo (informado) de detalles, incluso con interesantes y curiosas fotograf\u00edas (p. 192; no hay que perderse la de Baudrillard en escena, al cierre del simposio \u201cChance\u201d, en el <i>casino Whisky Pete\u2019s<\/i> en Nevada en 1996), el desembarco de un conjunto de pensadores franceses -agrupados con la etiqueta de postestructuralistas: Foucault, Derrida, Deleuze, Baudrillard, Lyotard, Barthes, Virilio, Latour, Lacan, Kristeva, Althusser, etc. especialmente los cuatro primeros- en Estados Unidos a partir de la d\u00e9cada de los a\u00f1os setenta, as\u00ed como la difusi\u00f3n y la transformaci\u00f3n de algunas de sus nociones y tesis b\u00e1sicas en la\u00a0 cultura norteamericana: la diseminaci\u00f3n de las huellas, el espacio hiperreal de la simulaci\u00f3n, la deconstrucci\u00f3n, la microf\u00edsica del poder, los planos y conexiones en los planos de inmanencia deleuzianos,&#8230; La incidencia de esta corriente filos\u00f3fica, precisamente cuando como recuerda repetidamente Cusset su influencia iba decayendo en Francia, es clave para entender los debates te\u00f3ricos que han surgido, y siguen surgiendo, en estas \u00faltimas d\u00e9cadas, especialmente, en las facultades de literatura de Universidades americanas de prestigio y en el \u00e1mbito de una izquierda adjetivada como \u201cnueva\u201d y \u201cpost-marxista\u201d. Sin duda, admit\u00e1moslo, algunas de estas discusiones se han trasladado, o se est\u00e1n trasladando, al continente europeo (o a una parte de \u00e9l)<\/p>\n<p>El m\u00e9todo usado en su exposici\u00f3n es anunciado por el propio Cusset: consiste en dar \u201cprioridad a la circulaci\u00f3n social de los signos, el uso pol\u00edtico de las citas, la producci\u00f3n cultural de los conceptos\u201d (p. 23), aun admitiendo que tal categor\u00eda, \u201cteor\u00eda francesa\u201d, para existir, \u201csupone una cierta violencia taxon\u00f3mica a expensas tanto de la singularidad de las obras como de sus divergencias expl\u00edcitas\u201d. En definitiva, una cosa es la obra de Foucault y otra las tesis o el lenguaje de Deleuze, sin olvidar que uno de los agrupados, Baudrillard, argumentaba ya hace m\u00e1s de un cuarto de siglo la necesidad de <i>Olvidar Foucault<\/i>.<\/p>\n<p>Poco hay que decir cr\u00edticamente sobre esta primera narraci\u00f3n. Aparte del discutible -y no muy logrado para mi gusto- paralelismo cinematogr\u00e1fico con el que el autor inicia su relato, <i>French theory<\/i> se lee muy bien, est\u00e1 magn\u00edficamente documentado, ilustra siempre (incluso en exceso, en ocasiones), llena un vac\u00edo informativo no muy transitado en Espa\u00f1a, explica con correcci\u00f3n influencias y debates, narra magn\u00edficamente el <i>humus<\/i> universitario y pol\u00edtico que permiti\u00f3 el arraigo de estas concepciones filos\u00f3ficas, son excelentes sus apuntes sobre la historia de la literatura Norteam\u00e9rica, los retratos de algunos de los grandes nombres de estas corrientes son iluminadores (los de Rorty, Fish o Said, por ejemplo), las notas sobre la literaturizaci\u00f3n de los autores importados son muy pertinentes, etc\u00e9tera, largo etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>Ello no es obst\u00e1culo para se\u00f1alar que en ocasiones sus afirmaciones permitan o exijan matices. Por ejemplo, no se entiende muy bien que Cusset escriba sobre \u201c(\u2026) la misma rabia que hace que <i>un tal<\/i> Jean-Jacques Salomon\u201d (p. 17) para referirse, efectivamente, a Jean-Jacques Salomon, profesor honorario, titular de la c\u00e1tedra de Tecnolog\u00eda y Sociedad en el \u201cConservatoire National des Arts et M\u00e9tiers\u201d, y del que hace m\u00e1s de 30 a\u00f1os Siglo XXI tradujo su excelente <i>Ciencia y pol\u00edtica<\/i>; puede apuntarse que la relaci\u00f3n que establece Cusset entre la \u201crevoluci\u00f3n epistemol\u00f3gica\u201d de Kuhn y la sociolog\u00eda de las ciencias de Latour (p. 104) no ser\u00eda seguramente bien recibida por este \u00faltimo (y acaso tampoco, por el primero, si pudiera opinar); es discutible su afirmaci\u00f3n sobre el \u201cprofundo anticomunismo\u201d del C\u00edrculo de Viena (p. 106) y las consecuencias te\u00f3ricas antihegelianas que extrae de esta precipitada consideraci\u00f3n, o sobre el marxismo ortodoxo que seg\u00fan \u00e9l practican Terry Eagleton o incluso Perry Anderson (p. 136), o el mismo uso del t\u00e9rmino \u201cmaterialismo dial\u00e9ctico\u201d para referirse a la tradici\u00f3n marxista (p. 163); no parece tampoco adecuado presentar la cr\u00edtica de Sokal y Bricmont tal s\u00f3lo en sus primeros compases, sin seguir sus derivadas posteriores y el di\u00e1logo entre Debray y Bricmont, y dar cuenta de ella como si fuera una critica global a <i>la totalidad<\/i> de la obra los \u201cfil\u00f3sofos importados\u201d, ni, desde luego, parece pertinente pasar por alto lo que pudo (y puede) significar la publicaci\u00f3n del art\u00edculo-trampa de Sokal en <i>Social Text<\/i>, una revista codirigida por Andrew Ross, de enorme prestigio en los \u201cCultural Studies\u201d, ni en la negativa posterior del consejo editorial a editar en la misma publicaci\u00f3n otro art\u00edculo de Sokal en el que revelaba su inteligente broma (El texto de Sokal, eso s\u00ed, fue publicado en <i>Lingua Franca<\/i>).<\/p>\n<p>Pero <i>French Theory<\/i> no es solo el relato detallado e informado de la difusi\u00f3n de una muy importante influencia te\u00f3rica. Es tambi\u00e9n, en ocasiones, una defensa de las posiciones o del lenguaje \u2013que el mismo Cusset adjetiva a veces como \u201cjerga\u201d- que ese conjunto (heterog\u00e9neo) de pensadores representa, o del papel pol\u00edtico y cultural del posmodernismo, y es aqu\u00ed, en este punto, donde las cr\u00edticas o el debate filos\u00f3fico pueden hacerse m\u00e1s presente y las matizaciones y desencuentros m\u00e1s manifiestos. Aparte de diversas y esperadas consideraciones sobre la verdad y la objetividad, y por poner un s\u00f3lo ejemplo,\u00a0 cuando Cusset afirma que \u201cdesde entonces, [Francia] s\u00f3lo ha podido oponer a los nuevos temores inspirados por la globalizaci\u00f3n y los desarraigos culturales, la misma escala media, formalizada hace m\u00e1s de dos siglos, del universalismo humanista: <i>el<\/i> sujeto, <i>e<\/i>l debate, <i>la<\/i> sociedad, o, incluso, esa abstracci\u00f3n progresista de \u201cotro mundo posible\u201d (sic). El universalismo abstracto, protocolonial o neokantiano, y su violencia simb\u00f3lica \u2013acarreada por las figuras normativas de la Rep\u00fablica o del <i>progreso<\/i>&#8211; suenan a veces como los nombres en c\u00f3digo de cierto provincianismo cultural\u201d (p. 327), el lector puede notar un cierto abuso del lenguaje, una valoraci\u00f3n excesivamente general y un arista pol\u00edtica poco transitable.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, algunas de las afirmaciones del documentado autor de <i>French Theory<\/i> parecen algo precipitadas. Al se\u00f1alar, por ejemplo, que las tesis constructivistas, popularizadas en Estados Unidos por los trabajos de Latour y Hacking y las cuestiones de la minor\u00eda o de la diferencia cultural nunca han conseguido penetrar en la epistemolog\u00eda y en la sociolog\u00eda de la ciencia francesa, concluye \u201cde ah\u00ed el aislamiento institucional de Latour\u00a0 confinado en el laboratorio de sociolog\u00eda de la Escuela de Minas de Par\u00eds. La confianza en la raz\u00f3n, y hasta la unidad de la Rep\u00fablica no sobrevivir\u00edan, seg\u00fan parece\u201d (p. 324). M\u00e1s all\u00e1 de la adecuaci\u00f3n de la agrupaci\u00f3n Hacking-Latour, acaso haya que recordar que Ian Hacking es profesor del Coll\u00e8ge de France y que Bruno Latour, aparte de haber sido profesor visitante en la London School y en la Universidad de Harvard, ha sido investido doctor honoris causa por varias universidades europeas. No parece que confinamiento sea el t\u00e9rmino m\u00e1s ajustado para describir su situaci\u00f3n profesional. Tampoco la adscripci\u00f3n de Jacques Bouveresse (p. 278) al liberalismo franc\u00e9s parece un acierto interpretativo ni incluso la expresi\u00f3n \u201cmuy racionalista\u201d (p. 198) para referirse a Noam Chomsky parece un hallazgo ling\u00fc\u00edstico.<\/p>\n<p>Salvador L\u00f3pez Arnal<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><P>Dos en uno<\/P><P> <\/P><P>Fran&ccedil;ois Cusset, French Theory. Foucault, Derrida, Deleuze &amp; Cia, y las mutaciones de la vida intelectual en Estados Unidos, Melusina,  Barcelona, 2006 (original franc&eacute;s 2003), traducci&oacute;n de M&oacute;nica Silvia Nasi, 379 p&aacute;ginas.<\/P><P> <\/P><P>            La filosof&iacute;a, dicen, suele ser muy aburrida y los fil&oacute;sofos, dicen tambi&eacute;n, son una de las especies existentes m&aacute;s sopor&iacute;feras. 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Es una pr&aacute;ctica de los conceptos, y hay que juzgarla en funci&oacute;n de las otras pr&aacute;cticas con las que interfiere&rdquo; (p. 13), o la que construye el propio Cusset: &ldquo;la nueva theory, francesa o simplemente &ldquo;literaria&rdquo;, de profunda implantaci&oacute;n en los departamentos de literatura desde hace treinta a&ntilde;os, es misteriosamente intransitiva y no tiene m&aacute;s objeto que su enigma: es, ante todo, discurso sobre s&iacute; y sobre las condiciones de su producci&oacute;n &ndash;y, por consiguiente, sobre la universidad-. De alg&uacute;n modo constituye el efecto institucional de la desaparici&oacute;n de la literatura como categor&iacute;a delimitada, de una extensi&oacute;n de su territorio pareja a la de su indefinici&oacute;n&rdquo; (p. 109). Debo confesarlo: tengo problema con varias pasos de la &uacute;ltima definici&oacute;n, aunque debe recordarse que el  mismo Cusset habla a veces de la indefinici&oacute;n de la teor&iacute;a: &ldquo;No sorprende, pues, que la teor&iacute;a, a pesar (o quiz&aacute;s a trav&eacute;s) de su indefinici&oacute;n, se transforme en objeto de debates universitarios tan impensables en Francia como el que hizo furor en 1982-83 en las columnas de la revista Critical Inquiry bajo el t&iacute;tulo &ldquo;Against Theory&rdquo; (p. 112). El autor llega incluso a establecer, por encima, dice, de la teor&iacute;a racional de la ciencia occidental (sin aclarar el sentido de este enunciado), una vinculaci&oacute;n entre esta theory estadounidense, de base francesa, concebida como pr&aacute;ctica de lo indefinido, confusi&oacute;n de fronteras, y la theoria presocr&aacute;tica celebrada por el mism&iacute;simo Martin Heidegger:  <\/P><\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[1423,1424,917],"class_list":["post-629","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-filosofia","tag-francois-cusset","tag-french-theory-foucault-derrida-deleuze-cia-y-las-mutaciones-de-la-vida-intelectual-en-estados-unidos","tag-resenas"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/629","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=629"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/629\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=629"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=629"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=629"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}