{"id":6324,"date":"2019-12-30T10:25:35","date_gmt":"2019-12-30T09:25:35","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=6324"},"modified":"2023-02-04T05:00:17","modified_gmt":"2023-02-04T04:00:17","slug":"francisco-fernandez-buey-y-la-perestroika-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=6324","title":{"rendered":"Francisco Fern\u00e1ndez Buey y la perestroika (I)"},"content":{"rendered":"<p>Como no pod\u00eda ser de otro, no fue la perestroika un asunto ajeno a las reflexiones pol\u00edtico-filos\u00f3ficas del autor de <em>Conocer a Lenin y su obra<\/em>. Fueron frecuentes sus incursiones en este asunto central para cualquier comunista democr\u00e1tico en los a\u00f1os noventa. Pretendo dar cuenta de las consideraciones y tesis centrales de Francisco Fern\u00e1ndez Buey sobre esta tem\u00e1tica. Empiezo por una nota editorial, escrita al alim\u00f3n con V\u00edctor R\u00edos, publicada en <em>mientras tanto<\/em>, n\u00ba 40, primavera de 1990, pp. 37-46, un escrito que, en mi opini\u00f3n, pas\u00f3 algo desapercibido injustamente. El texto est\u00e1 fechado el 8 de enero de 1990, pocos meses despu\u00e9s de la ca\u00edda del muro de Berl\u00edn y un a\u00f1o y medio antes de la desintegraci\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica.<\/p>\n<p>No era desde luego, comentan de entrada los colaboradores de <em>mientras tanto<\/em>, <em>el<\/em> final de la Historia en el sentido que ven\u00edan dando a esta expresi\u00f3n el te\u00f3rico Fukuyama y el pr\u00e1ctico Departamento de Estado norteamericano. Ni era tampoco el final del <em>comunismo marxista<\/em>, respetable ideal, remarcan, \u201cen cuyo nombre han dado su sangre, sudor y l\u00e1grimas varias generaciones de amantes de la libertad, pero, por desgracia, <em>convertido en pseudorrealidad pol\u00edtica y social por la imaginaci\u00f3n calenturienta de las propagandas gemelas de la CIA y la KGB en los d\u00edas aciagos de la guerra fr\u00eda<\/em>.\u201d (la cursiva es m\u00eda).<\/p>\n<p>Si la continuidad de la Historia peligraba, prosegu\u00edan, ello era debido mayormente al arsenal de armas nucleares, qu\u00edmicas y biol\u00f3gicas que segu\u00edan existiendo y al expolio al que d\u00eda a d\u00eda somet\u00edan al planeta los amos de la Tierra, \u201csus gendarmes biocidas\u201d. En cuanto al comunismo, admit\u00edan, no gozaba de buena salud en aquellos tiempos dif\u00edciles, pero, previsiblemente, seguir\u00eda siendo un ideal (y no s\u00f3lo marxista) de aquella parte de la humanidad que \u201ctrabaja con sus manos mientras en esta Tierra haya explotaci\u00f3n de unos hombres por otros, opresi\u00f3n de unos hombres por otros y alienaci\u00f3n entrelazada con la explotaci\u00f3n y la opresi\u00f3n.\u201d<\/p>\n<p>Lo que pasaba en el este de Europa era el final de <em>una<\/em> historia concreta, determinada y relativamente reciente. Era, con toda seguridad, el final de una historia que hab\u00eda tenido su comienzo en 1945, al final de la II Guerra Mundial, y era tambi\u00e9n, muy probablemente, el final de una historia que ya se estaba fraguando en los d\u00edas en que hab\u00eda fallecido V. I. Lenin<\/p>\n<p>el final de la ideolog\u00eda del \u201csocialismo en un solo pa\u00eds\u201d que -con el tiempo- acabar\u00eda engendrando aquel h\u00edbrido incre\u00edble, por innatural, que fue la ideolog\u00eda del \u201cestado de todo el pueblo\u201d injertado en el \u201csocialismo real\u201d.<\/p>\n<p>Algunos querr\u00edan que eso fuera tambi\u00e9n el final de la historia que hab\u00eda empezado con la revoluci\u00f3n de 1917 para as\u00ed poder presentar ya ahora a los Romanov \u201ccon la misma ternura objetiva con la que algunos historiadores nos est\u00e1n presentando a la familia de Luis XVI con motivo del bicentenario de la revoluci\u00f3n francesa\u201d. Eran los mismos que exig\u00edan radicalismo en la condena del pasado revolucionario y, naturalmente, \u201cmoderaci\u00f3n, prudencia y cautela ante la rectificaci\u00f3n en curso, ante los cambios del presente\u201d.<\/p>\n<p>Y tal vez estos habr\u00edan logrado la inmejorable carambola conservadora consistente en borrar de la imaginaci\u00f3n popular europea dos revoluciones de una sola tacada si no fuera porque \u201cel impulso moral y la conciencia c\u00edvica\u201d de los de abajo -en palabras recientes de Juan\u00a0 Goytisolo- han vuelto a dar una orientaci\u00f3n revolucionaria al viento del Este que sopla estos meses. De manera que lo que al principio parec\u00eda una mera rectificaci\u00f3n pol\u00edtica desde arriba se ha ido convirtiendo poco a poco en \u201crevoluci\u00f3n pasiva\u201d y \u00e9sta, a su vez, en verdadera revoluci\u00f3n pol\u00edtica en Polonia, Rumania, Checoslovaquia, Bulgaria, Hungr\u00eda y algunas nacionalidades de la URSS.<\/p>\n<p>No era f\u00e1cil indicar en aquellos momentos la direcci\u00f3n de los cambios pues para casi todos esos pa\u00edses se trataba de un proceso en marcha, a\u00fan muy reciente, \u201csacudido por aceleraciones bruscas e inesperadas que no s\u00f3lo han sorprendido a la mayor\u00eda de los observadores occidentales sino que parecen haber rebasado tambi\u00e9n a destacados pol\u00edticos y analistas del \u00e1rea en el que se desarrollan los acontecimientos\u201d.<\/p>\n<p>Tal vez el ejemplo m\u00e1s notable de lo se\u00f1alado fuera el caso de Alexander Dubcek, el l\u00edder de la primavera de Praga de 1968 y en aquellos momentos presidente provisional del parlamento checoslovaco. Hac\u00eda poco m\u00e1s de un a\u00f1o, con ocasi\u00f3n de su nombramiento como doctor <em>honoris causa<\/em> por la Universidad de Bolonia, Dubcek hab\u00eda pronunciado un discurso tono eleg\u00edaco que no hac\u00eda presagiar ning\u00fan pr\u00f3ximo cambio importante en su pa\u00eds.<\/p>\n<p>El que fuera secretario general del PCCh justificaba en aquel momento la soledad del pol\u00edtico resistente adoptando como divisa unas palabras (excelentes seg\u00fan los autores) de Francisco de As\u00eds:<\/p>\n<p>Dame, Se\u00f1or, la humildad necesaria para soportar las cosas que no puedo cambiar, el valor suficiente para cambiar las cosas que se han de cambiar y la inteligencia debida para distinguir entre las cosas que uno puede cambiar y las que no se pueden cambiar.<\/p>\n<p>No era el de Dubcek el \u00fanico caso de dirigente pol\u00edtico con experiencia que de improviso quedaba rebasado por la aceleraci\u00f3n del ritmo hist\u00f3rico en los pa\u00edses del Este de Europa.\u00a0 Mikl\u00f3s V\u00e1s\u00e1rhelyi, uno de los principales colaboradores de Imre Nagy en Hungr\u00eda durante el per\u00edodo de 1953 a 1956 y conocido dirigente en aquel entonces de la Asociaci\u00f3n de Dem\u00f3cratas Libres, hab\u00eda subrayado en la primavera de 1989, en una entrevista concedida <em>A sinistra,<\/em> \u201cque la rapidez, la espontaneidad y, por tanto, el car\u00e1cter impredecible estaban siendo rasgos del proceso que se desarrollaba en su pa\u00eds\u201d. Sin embargo, a juzgar por lo que hab\u00eda manifestado en aquella entrevista, tampoco el colaborador de Nagy \u201cpod\u00eda sospechar siquiera el giro iniciado por el partido obrero socialista h\u00fangaro a partir de este mismo oto\u00f1o\u201d.<\/p>\n<p>Por supuesto, no era motivo de descr\u00e9dito el no haber previsto los acontecimientos en curso.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n -all\u00ed o aqu\u00ed- iba a imaginar hace s\u00f3lo unos meses que el sistema de partido \u00fanico se hundir\u00eda o se cuestionar\u00eda en los pa\u00edses del Pacto de Varsovia a trav\u00e9s de un proceso pac\u00edfico y c\u00edvico que, por el momento, no tiene m\u00e1s excepci\u00f3n que la que Ruman\u00eda? \u00bfQui\u00e9n iba a pensar que el a\u00f1o 1990 empezar\u00eda sin muro de Berl\u00edn y se\u00f1alado por la preparaci\u00f3n de elecciones libres en la mayor\u00eda de aquellos pa\u00edses? Si a algo invita la constataci\u00f3n del car\u00e1cter imprevisto de los hechos no es precisamente a desmerecer a aquellas personas que, como Dubcek y\u00a0 V\u00e1s\u00e1rhelyi, adelantaron con su sacrificio conceptos e ideas que hoy finalmente parecen ser aceptados ya por la mayor\u00eda de sus conciudadanos.<\/p>\n<p>Esa constataci\u00f3n invitaba a que reflexionen aquellos otros que cre\u00edan disponer del m\u00e9todo o de la t\u00e9cnica siempre adecuados para la predicci\u00f3n y la prognosis hist\u00f3rico-social. Por una iron\u00eda del destino las cosas m\u00e1s imprevistas hab\u00edan ocurrido all\u00ed donde \u201clos provectos te\u00f3logos del materialismo hist\u00f3rico-dial\u00e9ctico se jactaban de dominar los recovecos de la historia pasada y la plana linealidad de la historia futura desde las doradas cumbres abismales de una Teor\u00eda sin igual.\u201d Pero la f\u00e1bula, a\u00f1ad\u00edan<\/p>\n<p>tal vez valga tambi\u00e9n para los dem\u00e1s, pues no en balde ha sido precisamente en aquellos pa\u00edses de cuyos dirigentes se jaleaba no hace mucho en Occidente la independencia de criterio -China y Ruman\u00eda- donde se han vuelto las armas contra el pueblo y se ha derramado la sangre de los que en la calle exig\u00edan cambios.<\/p>\n<p>Pese a las cautelas que hubiera que adoptar en tales condiciones, hab\u00eda sin embargo al menos tres aspectos que los autores quer\u00edan subrayar. El primero: la importancia de la perestroika sovi\u00e9tica para el conjunto de los cambios que se estaban produciendo en los pa\u00edses del Este. El segundo: la veracidad y la dignidad con que, en general, dirigentes y dirigidos est\u00e1n haciendo frente en esos mismos pa\u00edses (y en aquellos momentos) a un pasado reciente que hab\u00eda marcado a varias generaciones con la implantaci\u00f3n institucional de la mentira. El tercero: la diversidad de los procesos en curso seg\u00fan los pa\u00edses, diversidad que ten\u00eda mucho que ver con factores hist\u00f3ricos y geopol\u00edticos, pero que, en cualquier caso, desment\u00eda la apresurada visi\u00f3n del Este europeo como un \u201cbloque\u201d satelizado por la URSS, de la que depender\u00eda, adem\u00e1s, el destino del conjunto de los pa\u00edses que a\u00fan conformaban formalmente el Pacto de Varsovia (disuelto, como se recuerda, muy poco despu\u00e9s; no, en cambio, la alianza atl\u00e1ntica).<\/p>\n<p>Por lo que hab\u00eda al primer punto, no hab\u00eda duda de que uno de los motores, tal vez el principal, de los cambios que se estaban produciendo hab\u00eda sido la reorientaci\u00f3n o refundaci\u00f3n promovida por Mijail Gorbachov, el secretario general del PCUS, desde 1985.<\/p>\n<p>En su primera formulaci\u00f3n, en el pleno del CC del PCUS celebrado en abril de aquel a\u00f1o [1985], esta reestructuraci\u00f3n o refundaci\u00f3n fue presentada como un medio para lograr una aceleraci\u00f3n [uskorenia] general del desarrollo econ\u00f3mico y social del pa\u00eds. Para decirlo con m\u00e1s propiedad: en su dimensi\u00f3n pol\u00edtica interna, la <em>perestroika<\/em> era, junto con la trasparencia [glasnot] informativa y la franqueza en las relaciones entre dirigentes y dirigidos, un <em>medio<\/em> para la recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica entonces considerada como urgente y necesaria.<\/p>\n<p>El hecho mismo de que la reestructuaci\u00f3n o refundaci\u00f3n fuera considerada como un medio para lograr el fin de la aceleraci\u00f3n econ\u00f3mica hab\u00eda despistado en un primer momento a no pocos analistas occidentales, que hab\u00edan interpretado las intenciones de Gorbachov como una prolongaci\u00f3n de la era brezneviana porque esta hab\u00eda empezado tambi\u00e9n con un proyecto de modernizaci\u00f3n cient\u00edfico-t\u00e9cnica y de aceleraci\u00f3n econ\u00f3mica. Pronto se hizo bien visible la diferencia. Para empezar, en el plano de las relaciones internacionales (tal como tambi\u00e9n ha destacado Rafael Poch de Feliu, el autor de <em>La gran transici\u00f3n<\/em>, un libro muy del gusto de los autores).<\/p>\n<p>Pues desde el a\u00f1o 1985 la diplomacia gorbachoviana ha ido proponiendo toda una serie de medidas tendentes a la desnuclearizaci\u00f3n y a la desmilitarizaci\u00f3n con la intenci\u00f3n de poner fin de derecho a la nueva fase de \u201cguerra fr\u00eda\u201d que se abri\u00f3 con la elecci\u00f3n de Reagan como presidente de los EEUU de Norteam\u00e9rica.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os transcurridos desde entonces, los nuevos dirigentes de la URSS impopulares de la <em>perestroika <\/em>no s\u00f3lo hab\u00edan seguido multiplicando las propuestas de desarme sino, cosa a\u00fan m\u00e1s importante, \u201clas medidas unilaterales de reducci\u00f3n de armamentos\u201d. Tanto era as\u00ed que era ya entonces un hecho generalmente reconocido la notable disminuci\u00f3n del gasto militar de la URSS durante este periodo. El propio Gorbachov, al abordar los problemas relacionados con el peligro armamentista y con los riesgos de crisis ecol\u00f3gica global, hab\u00eda hecho suya de manera expl\u00edcita una parte sustancial del discurso que desarrollaron los grupos pacifistas independientes en toda Europa durante el lustro anterior. Esto inclu\u00eda, desde el punto de vista de los miembros del consejo de redacci\u00f3n de <em>mientras tanto<\/em>, \u201cla exigencia einsteiniana de una nueva forma de pensar, de un pensamiento nuevo adecuado a la era nuclear\u201d, y la idea, tambi\u00e9n pacifista, de construir en el respeto y la tolerancia la \u201ccasa com\u00fan europea\u201d (URSS incluida). Gracias a ello algunos de los m\u00e1s angustiosos agobios por los que tuvo que pasar la humanidad en la primera mitad de la d\u00e9cada de los ochenta hab\u00edan cedido o ha\u00edban empezado a ceder.<\/p>\n<p>Tampoco la reestructuraci\u00f3n econ\u00f3mica se hab\u00eda quedado en el proyecto de \u201caceleraci\u00f3n\u201d modernizadora de la era brezneviana.<\/p>\n<p>Si aquella acab\u00f3 convirti\u00e9ndose en un dejar hacer econ\u00f3mico-social que favoreci\u00f3 ampliamente a la <em>nomenklatura, <\/em>multiplic\u00f3 los casos de corrupci\u00f3n, hizo crecer el parasitismo y contribuy\u00f3 a consolidar la despolitizaci\u00f3n, ya muy extendida en la poblaci\u00f3n, la denominada <em>perestroika econ\u00f3mica<\/em> de ahora est\u00e1 cuestionando seriamente las categor\u00edas b\u00e1sicas de la planificaci\u00f3n burocr\u00e1tica y centralizada.<\/p>\n<p>Sea cual fuere el prop\u00f3sito del equipo econ\u00f3mico que hab\u00eda estado asesorando a Gorbachov durante este quinquenio, lo cierto era que, tambi\u00e9n en el plano interno, la <em>perestroika<\/em> hab\u00eda dejado de ser simple medio para acelerar las modernizaciones y estaba implicando numerosos aspectos de la vida social, pol\u00edtica y cultural de la URSS. M\u00e1s importante que todo eso: hab\u00eda abierto camino a un debate pol\u00edtico como no se conoc\u00eda desde los a\u00f1os veinte. Por el momento esa era tal vez la principal consecuencia de una \u201crefundaci\u00f3n\u201d que se hab\u00eda iniciado con cambios de la pol\u00edtica exterior y en la pol\u00edtica econ\u00f3mica estatal: <em>el retorno de la pol\u00edtica a la vida de los ciudadanos, <\/em>subrayaban los autores<em>.<\/em><\/p>\n<p>Se entiende: el retorno de la pol\u00edtica como campo espec\u00edfico de la actividad humana en el que se manifiestan, chocan y tratan de imponerse, mediante la confrontaci\u00f3n p\u00fablica, intereses de clases y de grupos, ideas y opiniones. Y cae con ello, como ha visto l\u00facidamente el historiador Le\u00f3nidas Batkin, la politizaci\u00f3n de todo lo divino y lo humano por orden de la superioridad, la degradaci\u00f3n de la pol\u00edtica que era la politizaci\u00f3n unilateral de todo comportamiento en una poblaci\u00f3n profundamente despolitizada, esto es, sin m\u00e1s ideas pol\u00edticas que las permitidas por la polic\u00eda.<\/p>\n<p>Hab\u00eda que analizar en detalle, prosegu\u00edan los activistas del CANC, las luces y las sombras -que tambi\u00e9n las hab\u00eda- de este ampl\u00edsimo fen\u00f3meno pol\u00edtico-cultural en que se estaba convirti\u00e9ndose la <em>perestroika<\/em>. Y hab\u00eda que hacerlo sin olvidar algunas repercusiones internacionales que empezaban a ser patentes:<\/p>\n<p>De un lado, las reticencias de los gobernantes conservadores occidentales frente al ritmo r\u00e1pido con el que est\u00e1n sucedi\u00e9ndose los cambios, sin alterar ellos mismos las pr\u00e1cticas imperialistas ni la configuraci\u00f3n b\u00e1sica de su alianza militar; de otro lado, la preocupaci\u00f3n de los desheredados del tercer mundo que temen ahora quedarse a\u00fan m\u00e1s solos con su hambre y que contemplan con comprensible miedo la arrogancia con que los EEUU de Norteam\u00e9rica se comporta en los albores de la nueva distensi\u00f3n y la hipocres\u00eda con que casi todos los pa\u00edses de la CEE exculpan las actividades militares del Gran Amo. Desde esta perspectiva hay que decir, hay que decir<em>nos<\/em>, que solo un impulso moral y dignificador en el Oeste como el que viene del Este podr\u00e1 hacer duradera la <em>perestroika<\/em> en el plano internacional. Pues no es de creer que cuando cae la vieja defensa de la \u201csoberan\u00eda limitada\u201d c\u00ednicamente afirmada pueda seguir manteni\u00e9ndose su antiguo exacto contrario: la imposici\u00f3n de la \u201csoberan\u00eda limitada\u201d hip\u00f3critamente consentida.<\/p>\n<p>Se dec\u00eda que un segundo aspecto a tener en cuenta era la <em>veracidad<\/em> con que se expresan los \u201crefundadores\u201d, particularmente en la URSS, lo mismo cuando se refer\u00eda a cuestiones internacionales que a los problemas internos. Y as\u00ed era, en efecto. Algunos de sus ejemplos:<\/p>\n<p>La autocr\u00edtica respecto de la intervenci\u00f3n en Afganist\u00e1n (y la consiguiente vuelta a casa de las tropas), la consideraci\u00f3n de la invasi\u00f3n de Checoslovaquia en 1968 por los ej\u00e9rcitos del Pacto de Varsovia como un error hist\u00f3rico, la valoraci\u00f3n del nuevo curso entonces impulsado por Dubcek como un antecedente de la actual <em>perestroika<\/em>, la denuncia abierta de la corrupci\u00f3n de altos dirigentes del partido comunista hasta hace poco en cargos relevantes en la URSS, la RDA, Bulgaria, Hungr\u00eda y Checoslovaquia, la revisi\u00f3n de la propia historia con ojos limpios y la rehabilitaci\u00f3n de las v\u00edctimas del despotismo en la \u00e9poca de Stalin son algunos ejemplos de que la verdad hist\u00f3rica y la franqueza en la cr\u00edtica pueden legar a ser algo m\u00e1s que palabras cuando se la decisi\u00f3n de cambiar las cosas.<\/p>\n<p>Exist\u00edan sin embargo, en opini\u00f3n de los militantes de Izquierda Unida, varias concepciones de la <em>perestroika, e<\/em>n la URSS y fuera de la URSS. La batalla que se estaba dando ya sobre el tipo de pol\u00edtica econ\u00f3mica a seguir en el pr\u00f3ximo futuro, con la aparici\u00f3n, advert\u00edan, <em>de defensores ac\u00e9rrimos del neoliberalismo m\u00e1s agresivo<\/em>, era una muestra. Sal\u00edan en ese debate las luces y las sombras de la reestructuraci\u00f3n:<\/p>\n<p>la cr\u00edtica del burocratismo, pero tambi\u00e9n la loa del comunismo m\u00e1s descabellado; el traspaso de amplios poderes a los colectivos de trabajadores y la potenciaci\u00f3n de la autogesti\u00f3n, pero tambi\u00e9n la reconsideraci\u00f3n de la empresa como centro de la actividad econ\u00f3mica y del esp\u00edritu empresarial como impulsor de toda econom\u00eda; la invitaci\u00f3n a restituir el poder a los soviets, pero tambi\u00e9n la tendencia a despedir a la mano de obra sobrante de las reconversiones industriales y a justificar como natural el desempleo; la exaltaci\u00f3n del autogobierno, pero tambi\u00e9n las reticencias frente al ejercicio en concreto del derecho a la autodeterminaci\u00f3n; la recuperaci\u00f3n del debate pol\u00edtico, la admisi\u00f3n del pluralismo y la introducci\u00f3n del pluripartidismo, pero tambi\u00e9n la mitifcaci\u00f3n del \u201cmercado libre\u201d como panacea, con un \u00e9nfasis s\u00f3lo comparable al que suelen poner en ello los partidarios de las pol\u00edticas reaganianas y thatcherianas [1]<\/p>\n<p>No pod\u00edamos olvidarnos tampoco, sosten\u00edan los autores, que los cambios se estaban produciendo en los distintos pa\u00edses del Este europeo a trav\u00e9s de caminos que no siempre coincid\u00edan y con orientaciones que sin duda estaban condicionadas por las diferencias nacionales. Hab\u00eda, tambi\u00e9n, rasgos comunes que se repet\u00edan en estos procesos y que permit\u00edan ver la situaci\u00f3n, superficialmente, como un movimiento unitario en concordancia con la <em>perestroika<\/em> sovi\u00e9tica:<\/p>\n<p>la insatisfacci\u00f3n ante la deplorable situaci\u00f3n econ\u00f3mica de la mayor\u00eda de las poblaciones del \u00e1rea, la aspiraci\u00f3n a la democracia pol\u00edtica y, consiguientemente, la cr\u00edtica al sistema de partido \u00fanico, la reafirmaci\u00f3n de la conciencia de la identidad nacional en pueblos separados a consecuencia de la guerra y en etnias enteras obligadas a emigrar por razones econ\u00f3mico-pol\u00edticas, la asimilaci\u00f3n apresurada de h\u00e1bitos y valores occidentales que los nuevos medios internacionales de comunicaci\u00f3n han contribuido a difundir con una rapidez inusitada. La lista no es cerrada. Seguramente no son \u00e9sas las \u00fanicas caracter\u00edsticas comunes que generan parecidas protestas y aspiraciones desde los Urales hasta la puerta de Brandeburgo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n era verdad que hab\u00eda que estudiar con m\u00e1s detalle cu\u00e1les eran las prioridades seg\u00fan los pa\u00edses, cu\u00e1les eran las expectativas principales de sus gentes.<\/p>\n<p>Pero mientras tanto, prosegu\u00edan, destacaban en una primera aproximaci\u00f3n las diferencias que particularizan los distintos procesos; diferencias respecto de la situaci\u00f3n econ\u00f3mico-social de partida, sobre la forma en que se estaba reestructurando la econom\u00eda, sobre los m\u00e9todos seguidos para lograr la\u00a0 democratizaci\u00f3n pol\u00edtica y acerca del tipo de organizaci\u00f3n social para estados que eran casi todos ellos estados plurinacionales. Esas diferencias estaban condicionando la relaci\u00f3n con<\/p>\n<p>la perestroika sovi\u00e9tica o hab\u00edan contribuido a que determinado pa\u00eds se viera mayormente condicionado por ella.<\/p>\n<p>As\u00ed hay pa\u00edses -como la RDA y Bulgaria- para los que la profundizaci\u00f3n de la <em>perestroika<\/em> ha tenido un papel decisivo a la hora de sustituir a los grupos dirigentes, mientras que en otros -Checoslovaquia, Hungr\u00eda- aquella solo ha contribuido a acelerar procesos que estaban ya en marcha y que ten\u00edan detr\u00e1s una larga historia de luchas, o a ratificar situaciones en las que la oposici\u00f3n pol\u00edtica hab\u00eda sido ya reconocida formalmente y se tend\u00eda al pacto social (Polonia).<\/p>\n<p>Estaba a\u00fan por ver la funci\u00f3n que la <em>perestroika<\/em> hab\u00eda tenido en las m\u00e1s reciente rebeli\u00f3n que hab\u00eda acabado con el r\u00e9gimen de Nicolai Ceaucescu en Ruman\u00eda, aunque seg\u00fan todos los indicios, en opini\u00f3n de Fern\u00e1ndez Buey y V\u00edctor R\u00edos, tambi\u00e9n all\u00ed parec\u00eda haber sido esencial, material o idealmente, para las fueras que hab\u00edan puesto fin a la tiran\u00eda.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n los caminos recorridos en la resistencia contra el sistema unipartidista y en la lucha en favor del \u00fanico socialismo digno de este nombre, esto es, el socialismo pluripartidista, condicionaban ya entonces -y a\u00fan condicionar\u00edan m\u00e1s en el pr\u00f3ximo futuro- las orientaciones pol\u00edticas y econ\u00f3micas que se impon\u00edan en cada uno de esos pa\u00edses. Los caminos hab\u00edan sido varios y muy distintos:<\/p>\n<p>Desde la larga, dura, continuada presi\u00f3n sindical, desde abajo, de los polacos, favorecida por la solidez de las creencias religiosas y -como ahora se sabe ya muy bien- por el dinero del Vaticano hasta la intuitiva y apresurada formaci\u00f3n de un comit\u00e9 de salvaci\u00f3n nacional para acabar con el despotismo y llenar el vac\u00edo de poder en el pa\u00eds del conde Dr\u00e1cula; desde el lento trabajo de todo de los compatriotas de Kafka y del valeroso soldado Schwejk para minar los cimientos de un r\u00e9gimen mantenido por la fuerza de los tanques (y que acaba con la curiosa reconversi\u00f3n de los mismos que mandaban a Dubcek y Havel a la c\u00e1rcel o al destierro votando solemnemente a estos como presidente de la Rep\u00fablica y del parlamento) hasta la \u201crevoluci\u00f3n pasiva\u201d que los h\u00fangaros llaman \u201ctercera revoluci\u00f3n\u201d, con el inesperado cambio de nombre y de programa del partido en el poder sin conceder apenas tiempo a organizarse a la oposici\u00f3n pol\u00edtica alternativa; desde la lucha de los b\u00falgaros contra las corrupciones de sus antiguos dirigentes hasta lo m\u00e1s inesperado de todo: el final del muro de Berl\u00edn, anunciado por dirigentes de los que s\u00f3lo se esperaban afeites y retoques, un final procedido y seguido por grandes manifestaciones masivas como hac\u00eda tiempo que no se recordaban en Alemania.<\/p>\n<p>Si en este cambio de fase, sosten\u00edan los autores, acabar\u00edan imponi\u00e9ndose las ideas neoliberales de Walesa, de Kuron, de Gavril Popov, de Nicolai Chmeliov y de tantas otros o triunfar\u00eda, por el contrario, el programa socialista renovado que parece haber inspirado la <em>perestroika <\/em>sovi\u00e9tica en sus inicios, era algo que se empezar\u00eda a saber ese mismo a\u00f1o de 1990: \u201clas elecciones previstas en todos esos pa\u00edses para los pr\u00f3ximos meses ser\u00e1n, sin duda, un primer indicio de la profundidad de los cambios que se quieren, de las expectativas y prop\u00f3sitos de las gentes y de las fuerzas pol\u00edticas en presencia\u201d. En todo caso una cosa estaba ya clara desde entonces: \u201c<em>las distintas perestroikas han puesto las condiciones de posibilidad para un debate plural acerca de las grandes opciones econ\u00f3mico-sociales que se discuten tambi\u00e9n en los pa\u00edses del capitalismo tard\u00edo\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>Los cambios en la Europa del Este tend\u00edan a aproximar, por tanto, las condiciones pol\u00edticas b\u00e1sicas para el gran debate del fin de siglo. Un debate que no ser\u00eda s\u00f3lo te\u00f3rico. En \u00e9l, por primera vez desde la \u00e9poca de Stalin, la izquierda de la Europa occidental -comunistas, socialistas, alternativos, libertarios, radicales- pod\u00eda enlazar con los anticapitalistas del Este de Europa \u201csin la duda que entonces conduc\u00eda al silencio, sin la conciencia desgraciada y el disgusto que produc\u00edan la identificaci\u00f3n del socialismo con el despotismo\u201d. Ca\u00eda el velo ideol\u00f3gico, las diferencias y las contraposiciones de intereses entre las clases y grupos sociales volver\u00edan a verse con m\u00e1s claridad a partir de ahora. Lo cual, en opini\u00f3n de los miembros del consejo de redacci\u00f3n de la revista que hab\u00eda sido fundada y dirigida por Manuel Sacrist\u00e1n, \u201cera un motivo para el optimismo de todos aquellos que en la larga lucha por el socialismo s\u00f3lo conocieron sacrificios ante la opresi\u00f3n y la explotaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Las sombras que lo hac\u00edan sombr\u00edo no ven\u00edan de ah\u00ed, en su opini\u00f3n. Ven\u00edan de la observaci\u00f3n de los obst\u00e1culos que a\u00fan tendr\u00edan que vencer las <em>perestroikas<\/em> de los pa\u00edses del este de Europa, donde la <em>glasnot<\/em> ten\u00eda todav\u00eda que superar a la<em> glasnot<\/em> (\u201c\u00a1siempre la exageraci\u00f3n de la \u201ctransparencia\u201d! \u00bfPor qu\u00e9 antes bastaba con la \u201cclaridad\u201d?\u201d) para convertirse en aquello tan simple que era la libertad de palabra; pero sobre todo, a\u00f1ad\u00edan, las sombras ven\u00edan del otro lado: <em>de la prepotencia con que el capitalismo contemplaba los cambios en la Europa del Este, de la euforia con que proclamaba la superioridad absoluta del mercado y de la sumisi\u00f3n con la que las antiguas socialdemocracias se plegaban a los intereses del gran capital <\/em>[la cursiva es m\u00eda].<\/p>\n<p>Era en circunstancias as\u00ed, al caer los velos ideol\u00f3gicos y manifestarse en toda su crudeza las viejas y nuevas desigualdades sociales, cuando socialistas y comunistas que no ten\u00edan nada de qu\u00e9 arrepentirse, deb\u00edan sentirse orgullosos de la propia identidad. Ca\u00eda un modelo muchas veces criticado por socialistas y comunistas con independencia de criterio desde hac\u00eda mucho tiempo, desde hac\u00eda cincuenta a\u00f1os. No era momento para someterse resignadamente (como de hecho ha ocurrido) a la nueva ideolog\u00eda del capital que trataba de vender a d\u00f3lar los ladrillos del muro de Berl\u00edn a los hijos de los que lo construyeron.<\/p>\n<p>Seguir\u00e1 siendo dif\u00edcil llamarse comunista en estos tiempos sin reivindicar simult\u00e1neamente y con toda franqueza, la rehabilitaci\u00f3n de todos aquellos que pagaron on sus vidas la valent\u00eda de adelantarse a denunciar lo que ahora ce con el aplauso de todo. Por lo dem\u00e1s, \u00bfen qu\u00e9 \u00e9poca y en qu\u00e9 pa\u00eds no fue dif\u00edcil llamarse comunista y ejercer de tal, cumplir con los actos lo que se dice de palabra? Aun con sombr\u00edo optimismo, puede afirmarse que tal vez no hubo otro momento mejor para volver a empezar, all\u00ed y aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Por eso no era posible compartir la actividad de quienes, al final de esta historia, pretend\u00edan dejar caer el propio nombre para acercarse al socialiberalismo. La opini\u00f3n de Francisco Fern\u00e1ndez Buey y V\u00edctor R\u00edos era otra muy distinta:<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de las <em>perestroikas<\/em>, despu\u00e9s de la lecci\u00f3n que llega del Este de Europa, son ellos, los restos de las viejas socialdemocracia europeas, los que tienen que empezar a cambiar. Y hacerse m\u00e1s libres.<\/p>\n<p>Veremos la semana que viene una nueva aproximaci\u00f3n al tema del autor de <em>Marx (sin ismos)<\/em> y <em>Leyendo a Gramsci.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Notas<\/p>\n<p>1) Los autores recomendaban el art\u00edculo de J. M. Chauvier en <em>Le Monde Diplomarique<\/em>, octubre de 1989, y Andr\u00e9 Catone en <em>A Sinitra<\/em>, 3 de abril de 1989.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como no pod\u00eda ser de otro, no fue la perestroika un asunto ajeno a las reflexiones pol\u00edtico-filos\u00f3ficas del autor de <em>Conocer a Lenin y su obra<\/em>. Fueron frecuentes sus incursiones en este asunto central para cualquier comunista democr\u00e1tico en los a\u00f1os noventa. Pretendo dar cuenta de las consideraciones y tesis centrales de Francisco Fern\u00e1ndez Buey sobre esta tem\u00e1tica. Empiezo por una nota editorial, escrita al alim\u00f3n con V\u00edctor R\u00edos, publicada en <em>mientras tanto<\/em>, n\u00ba 40, primavera de 1990, pp. 37-46, un escrito que, en mi opini\u00f3n, pas\u00f3 algo desapercibido injustamente. El texto est\u00e1 fechado el 8 de enero de 1990, pocos meses despu\u00e9s de la ca\u00edda del muro de Berl\u00edn y un a\u00f1o y medio antes de la desintegraci\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica.<\/p>\n<p>No era desde luego, comentan de entrada los colaboradores de <em>mientras tanto<\/em>, <em>el<\/em> final de la Historia en el sentido que ven\u00edan dando a esta expresi\u00f3n el te\u00f3rico Fukuyama y el pr\u00e1ctico Departamento de Estado norteamericano. Ni era tampoco el final del <em>comunismo marxista<\/em>, respetable ideal, remarcan, \u201cen cuyo nombre han dado su sangre, sudor y l\u00e1grimas varias generaciones de amantes de la libertad, pero, por desgracia, <em>convertido en pseudorrealidad pol\u00edtica y social por la imaginaci\u00f3n calenturienta de las propagandas gemelas de la CIA y la KGB en los d\u00edas aciagos de la guerra fr\u00eda<\/em>.\u201d (la cursiva es m\u00eda).<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1948,17,13],"tags":[1002],"class_list":["post-6324","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-francisco-fernandez-buey","category-historia","category-la-izquierda-a-debate","tag-francisco-fernandez-buey"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6324","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=6324"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/6324\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=6324"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=6324"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=6324"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}