{"id":634,"date":"2007-02-11T00:00:00","date_gmt":"2007-02-11T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=634"},"modified":"2020-02-27T18:00:04","modified_gmt":"2020-02-27T17:00:04","slug":"historia-de-un-trascendental-descubrimiento-cientifico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=634","title":{"rendered":"Historia de un trascendental descubrimiento cient\u00edfico"},"content":{"rendered":"<p>Spencer Weart, <i>El calentamiento global.<\/i> Editorial Laetoli, Pamplona, 2006. Traducci\u00f3n de Jos\u00e9 Luis Gil Aristu; revisi\u00f3n t\u00e9cnica de Alfredo Rueda y Bosco Imbert, 262 p\u00e1ginas.<\/p>\n<p>Uno de los datos cient\u00edficos m\u00e1s significativos es el reconocimiento creciente de que el cambio clim\u00e1tico no se debe exclusivamente al CO2. (aunque, por supuesto, se deba tambi\u00e9n al CO2). La actividad humana est\u00e1 aportando -adem\u00e1s de otros gases de efecto invernadero como el metano- una cuarta parte, al menos, de polvo, niebla qu\u00edmica y otras part\u00edculas en aerosol presentes en la atm\u00f3sfera terrestre. \u201cTodos estos agentes tienen m\u00faltiples efectos sobre la radiaci\u00f3n de entrada y salida, directamente o mediante su influencia en las nubes\u201d (p. 202). La principal fuerte de incertidumbre actual no se halla en la ciencia. \u201cPara predecir el cambio clim\u00e1tico habr\u00e1 que prever antes los cambios en el nivel de CO2 metano y otros gases de efecto invernadero, adem\u00e1s de las emisiones de humo y otros aerosoles, por no mencionar los cambios en cultivos y bosques. Estos cambios dependen menos de geoqu\u00edmica y la biolog\u00eda de las acciones humanas. La cuesti\u00f3n de si el mundo experimentar\u00e1 un calentamiento suave o dr\u00e1stico depende, sobre todo, de las futuras tendencias sociales y econ\u00f3micas (p. 226). Hay m\u00e1s probabilidades de que suframos un calentamiento global que lo contrario: \u201cDebemos esperar que el comportamiento del clima siga cambiando y que los mares contin\u00faen subiendo de nivel ateni\u00e9ndose a unas pautas cada vez peores que conoceremos a lo largo de nuestras vidas y que se prolongar\u00e1 hasta las de nuestros nietos\u201d (p. 235).<\/p>\n<p>Spencer Weart, director desde 1974 del Centro de Historia de la F\u00edsica del American Institut of Physics en College Park, Maryland, advierte en el pr\u00f3logo de su ensayo (p\u00e1gs 7-10), con alg\u00fan que otro presupuesto euroc\u00e9ntrico, que tenemos que tomar decisiones dif\u00edciles, que nuestra respuesta a la amenaza del calentamiento global afectar\u00e1 a nuestro bienestar, a la evoluci\u00f3n de las sociedades humanas y, de hecho, \u201ca todas las formas de vida de nuestro planeta\u201d. Uno de los objetivos de su ensayo es ayudar a los lectores a entender el atolladero en el que nos encontramos, explicando c\u00f3mo se ha llegado a \u00e9l. No es, pues, tema central de <i>El calentamiento global<\/i> las acciones que podamos y debamos acometer en el futuro y en nuestro inmediato presente. Se narra en \u00e9l, \u201cc\u00f3mo hemos llegado a la situaci\u00f3n actual y c\u00f3mo hemos llegado a comprenderla. La larga lucha para concebir c\u00f3mo la humanidad pod\u00eda estar alterando las condiciones atmosf\u00e9ricas fue un esfuerzo poco visible\u201d (p. 7). Algunos eslabones de este descubrimiento, mayoritariamente aceptado por las comunidades cient\u00edficas, ser\u00edan los siguientes: 1. En 1896, un solitario cient\u00edfico sueco \u2013Svante Arrhenius- descubri\u00f3 el calentamiento global como concepto te\u00f3rico, tesis que en aquel entonces la mayor\u00eda de los especialistas declararon como muy improbable, y a\u00fan m\u00e1s: la mayor\u00eda\u00a0 de los cient\u00edficos pensaban en 1910 que los c\u00e1lculos de Arrhenius eran completamente err\u00f3neos. El argumento de Arrhenius fue el siguiente: si una racha de erupciones volc\u00e1nicas expulsara gran cantidad de CO2, elevar\u00eda con ello la temperatura y este peque\u00f1o incremento tendr\u00eda como consecuencia que el aire caliente retendr\u00eda m\u00e1s humedad; como el valor de agua es el gas de efecto invernadero m\u00e1s importante, la humedad adicional aumentar\u00eda el calentamiento de forma considerable al bloquear m\u00e1s la radiaci\u00f3n infrarroja; a la inversa si se interrumpieran todas las erupciones volc\u00e1nicas: el CO2 acabar\u00eda siendo absorbido por el suelo y el agua de los oc\u00e9anos, y el aire, al enfriarse, retendr\u00eda menos vapor de agua y por consiguiente, se bloquear\u00eda en mucha menor media la radiaci\u00f3n infrarroja: este proceso conducir\u00eda a una gladiaci\u00f3n. 2. En la d\u00e9cada de los cincuenta del siglo XX, unos cient\u00edficos californianos descubrieron el calentamiento global como mera posibilidad, como un riesgo que pod\u00eda tener lugar en un futuro muy remoto. 3. En 2001, apenas 50 a\u00f1os m\u00e1s tarde, una organizaci\u00f3n que moviliz\u00f3 a miles de cient\u00edficos de todo el mundo descubri\u00f3 el calentamiento global como fen\u00f3meno que hab\u00eda comenzado ya a influir de manera cuantificable en las condiciones atmosf\u00e9ricas y que pod\u00eda agravarse mucho m\u00e1s.<\/p>\n<p>El lector no encontrar\u00e1 en este estudio denuncias pol\u00edticas globales contra el demenciado sistema de producci\u00f3n regido por el beneficio maximizado como norma esencial; sin embargo, hay apuntes, reflexiones, notas puntuales que no parecen transitar por sendero opuesto (quiz\u00e1s pueda afirmarse, eso s\u00ed, que el estudio de Weart est\u00e9 demasiado centrado en aportaciones de los cient\u00edficos norteamericanos y que acaso no tenga suficientemente en cuenta contribuciones de cient\u00edficos de otras \u00e1reas geogr\u00e1ficas). Por ejemplo, el autor no tiene ning\u00fan reparo en recordar que Reagan asumi\u00f3 la presidencia de USA con una administraci\u00f3n que despreciaba \u201cabiertamente las preocupaciones por el medio ambiente, incluido el calentamiento global. Muchos conservadores met\u00edan en un mismo saco todos esos asuntos consider\u00e1ndolos peroratas de progresistas hostiles al mundo empresarial, un caballo de Troya para favorecer el desarrollo de la regulaci\u00f3n gubernamental y los valores profanos\u201d (p. 172). Igualmente se\u00f1ala que, despu\u00e9s de la confirmaci\u00f3n del descubrimiento, los estudiosos que criticaban de manera mas categ\u00f3rica las previsiones del calentamiento global, generalmente, no editaban sus trabajos en publicaciones cient\u00edficas cl\u00e1sicas sino en \u201cescenarios financiados por grupos industriales y fundaciones conservadoras, o en medios de orientaci\u00f3n empresarial, como <i>The<\/i><i> Wall Street Journal<\/i>\u201d (p. 198), o tambi\u00e9n que \u201cEl problema desaparecer\u00eda de la atenci\u00f3n p\u00fablica en medio de los distintos episodios de la pol\u00e9mica. Los pol\u00edticos no cre\u00edan poder ganar mucho agit\u00e1ndolo. El propio Gore se limit\u00f3 a mencionar brevemente el calentamiento global durante su campa\u00f1a para la presidencia de EEUU el a\u00f1o 2000\u201d (p. 215) (Ello no es obst\u00e1culo, claro est\u00e1, para discrepar de algunas afirmaciones pol\u00edticas \u2013laterales- del autor. Por ejemplo, su optimista balance sobre el avance de los gobiernos democr\u00e1ticos en el mundo a lo largo del siglo XX (p. 189), su consideraci\u00f3n de la influencia creciente de las instituciones con fundamentos democr\u00e1ticos en los asuntos mundiales, o sobre su misma acepci\u00f3n de la categor\u00eda democracia).<\/p>\n<p>Como un buen libro no estrictamente acad\u00e9mico de historia de la ciencia, que es lo que en definitiva es <i>El calentamiento global<\/i>, podemos encontrar en \u00e9l excelentes apuntes sobre cuestiones epistemol\u00f3gicas anexas. As\u00ed, entre otros asuntos, sobre la complejidad: \u201cMiles de personas realizan estudios afanosos que s\u00f3lo casualmente nos dir\u00e1n algo sobre el cambio del clima. Muchos cient\u00edficos son apenas conscientes de la existencia de otros como ellos (\u2026) <i>Este tipo de ciencia cuyas especialidades s\u00f3lo establecen contactos parciales se ha extendido conforme los cient\u00edficos se esforzaban por entender asuntos cada vez m\u00e1s complejos<\/i>\u201d (p. 9); sobre los inevitables l\u00edmites del conocimiento humano: \u201cEl car\u00e1cter enmara\u00f1ado de los estudios clim\u00e1ticos es un reflejo de la propia naturaleza. <i>El sistema clim\u00e1tico de la Tierra es de una complicaci\u00f3n tan poco simplificable que nunca lo entenderemos por completo como podemos entender una ley f\u00edsica. <\/i>Esas incertidumbres contaminan la relaci\u00f3n entre climatolog\u00eda y pol\u00edtica\u201d (p. 9); sobre las presuposiciones metacient\u00edficas: \u201cSeg\u00fan esta concepci\u00f3n, el aumento o la reducci\u00f3n de la nubosidad para estabilizar la temperatura o a manera como los oc\u00e9anos mantendr\u00edan un nivel fijo de gases en la atm\u00f3sfera eran ejemplos de un principio universal: el equilibrio de la naturaleza. <i>Casi nadie imaginaba que las acciones humanas, tan insignificantes en medio de la vastedad de las fuerzas naturales, pudieran trastocar el equilibrio que gobernaba el conjunto del planeta<\/i>. Esa visi\u00f3n de la Naturaleza \u2013como algo sobrehumano, benevolente e intr\u00ednsecamente estable- se hallaba profundamente asentada en la mayor\u00eda de las culturas humanas\u201d (p. 19); sobre la politizaci\u00f3n de la ciencia: \u201cEn 1945, conforme remit\u00eda el esfuerzo b\u00e9lico, los cient\u00edficos se preguntaban qu\u00e9 ser\u00eda de aquellas empresas. La Armada de Estados Unidos decidi\u00f3 tomar cartas en el asunto y financiar estudios de base a trav\u00e9s de un nuevo Departamento de Investigaci\u00f3n Naval\u2026La disponibilidad sin trabajas de unos cerebros preparados pod\u00eda ser esencial en futuras situaciones de emergencia. Entre tanto, los cient\u00edficos que hicieran descubrimientos c\u00e9lebres dar\u00edan prestigio a la naci\u00f3n en la competici\u00f3n mundial con la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica en marcha ya para entonces: la Guerra Fr\u00eda. <i>Hab\u00eda, pues, motivos para apoyar a los buenos cient\u00edficos, sin que importara qu\u00e9 problemas decidieran resolver<\/i>\u201d (p. 35) o \u201cEn 1981, por ejemplo, Hansen envi\u00f3 a Sullivan un informe cient\u00edfico que estaba a punto de publicar y en el que anunciaba que el planeta se estaba calentando perceptiblemente. El efecto invernadero fue por primera vez noticia de primera p\u00e1gina en <i>The<\/i><i> New York Times<\/i>. Sullivan amenaz\u00f3 al mundo con un calentamiento sin precedentes que pod\u00eda provocar una subida desastrosa del nivel del mar\u2026<i>El Departamento de Energ\u00eda respondi\u00f3 incumpliendo la promesa de financiaci\u00f3n dada a Hansen, quien tuvo que despedir a cinco personas de su Instituto<\/i>\u201d (p. 173); o sobre las normas cient\u00edficas y el contexto social: \u201cEl mantenimiento de la confianza es m\u00e1s dif\u00edcil cuando la estructura social no tiene cohesi\u00f3n. <i>Un grupo especializado no puede comprobar a fondo el trabajo de investigadores de otra rama cient\u00edfica, sino que debe aceptar su palabra en el terreno en que es v\u00e1lida<\/i>. El estudio del cambio clim\u00e1tico es un ejemplo extremo. Los investigadores no pueden aislar la meteorolog\u00eda de la f\u00edsica solar; los estudios sobre contaminaci\u00f3n de la inform\u00e1tica; la oceanograf\u00eda de la qu\u00edmica glacial; etc\u00e9tera. La gama de revistas que citan en sus notas a pie de p\u00e1gina es muy amplia. Esta amplitud resulta inevitable, al ser tantos los factores diferentes que influyen realmente en el cima\u201d (p. 229).<\/p>\n<p>El cambio clim\u00e1tico, advierte Weart, no es una historia sino muchas historias paralelas conectadas de forma espor\u00e1dica; su libro las entreteje artificialmente en una \u00fanica perspectiva. Para mayor profundizaci\u00f3n, para conseguir m\u00e1s informaci\u00f3n, el autor remite a una p\u00e1gina que, con sus propias palabras, contiene dos docenas de ensayos paralelos y tres veces m\u00e1s informaci\u00f3n que el libro: www.aip.org\/history\/climate.<\/p>\n<p>Apuntaba el climat\u00f3logo Stephen H. Schneider en su rese\u00f1a del ensayo de Weart en <i>Nature<\/i>: \u201c\u00c9ste es un libro excepcional. Quiz\u00e1s el mayor elogio que pueda hacerle es afirmar que tratar\u00e9 de utilizarlo en lugar de mi propio libro en las clases sobre el clima. <i>El calentamiento global<\/i> est\u00e1 m\u00e1s puesto al d\u00eda, es m\u00e1s s\u00f3lido hist\u00f3ricamente, est\u00e1 muy\u00a0 bien escrito y, lo que es m\u00e1s importante, es corto y va derecho al grano\u201d. Suena a mensaje publicitario \u2013y de hecho la cita de Schneider figura en la contraportada del libro- pero, adem\u00e1s, es una afirmaci\u00f3n verdadera, verdadera sin sombra razonable de duda. De hecho, como recordaba Jos\u00e9 A. Tapia, James Hansen, el cient\u00edfico de la NASA al que hac\u00eda referencia Weart, sostiene que las estimaciones de las consecuencias del cambio clim\u00e1tico que se han hecho hasta ahora son muy optimistas en cuanto a la subida del nivel del mar. Seg\u00fan el IPCC -el Panel Intergubernamental de las Naciones Unidas- y la EPA -la Agencia de Protecci\u00f3n Ambiental de EEUU-, lo esperable es una subida de un metro como mucho en los pr\u00f3ximos cien a\u00f1os, pero Hansen sostiene que, teniendo en cuenta la velocidad a la que se est\u00e1 deshelando Groenlandia y la Ant\u00e1rtida, pueden ser m\u00e1s bien 25 metros. Imaginemos las consecuencias de esta subida para ciudades costeras como Buenos Aires, Nueva York, Lisboa o Barcelona.<\/p>\n<p>Nota: Esta rese\u00f1a fue publicada en El Viejo Topo, 2006.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Spencer Weart, El calentamiento global. Editorial Laetoli, Pamplona, 2006. Traducci\u00f3n de Jos\u00e9 Luis Gil Aristu; revisi\u00f3n t\u00e9cnica de Alfredo Rueda y Bosco Imbert, 262 p\u00e1ginas.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Uno de los datos cient\u00edficos m\u00e1s significativos es el reconocimiento creciente de que el cambio clim\u00e1tico no se debe exclusivamente al CO2. (aunque, por supuesto, se deba tambi\u00e9n al CO2). La actividad humana est\u00e1 aportando -adem\u00e1s de otros gases de efecto invernadero como el metano- una cuarta parte, al menos, de polvo, niebla qu\u00edmica y otras part\u00edculas en aerosol presentes en la atm\u00f3sfera terrestre. \u201cTodos estos agentes tienen m\u00faltiples efectos sobre la radiaci\u00f3n de entrada y salida, directamente o mediante su influencia en las nubes\u201d (p. 202). La principal fuerte de incertidumbre actual no se halla en la ciencia. \u201cPara predecir el cambio clim\u00e1tico habr\u00e1 que prever antes los cambios en el nivel de CO2 metano y otros gases de efecto invernadero, adem\u00e1s de las emisiones de humo y otros aerosoles, por no mencionar los cambios en cultivos y bosques. Estos cambios dependen menos de geoqu\u00edmica y la biolog\u00eda de las acciones humanas. La cuesti\u00f3n de si el mundo experimentar\u00e1 un calentamiento suave o dr\u00e1stico depende, sobre todo, de las futuras tendencias sociales y econ\u00f3micas (p. 226). Hay m\u00e1s probabilidades de que suframos un calentamiento global que lo contrario: \u201cDebemos esperar que el comportamiento del clima siga cambiando y que los mares contin\u00faen subiendo de nivel ateni\u00e9ndose a unas pautas cada vez peores que conoceremos a lo largo de nuestras vidas y que se prolongar\u00e1 hasta las de nuestros nietos\u201d (p. 235).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/p>\n<p>Spencer Weart, director desde 1974 del Centro de Historia de la F\u00edsica del American Institut of Physics en College Park, Maryland, advierte en el pr\u00f3logo de su ensayo (p\u00e1gs 7-10), con alg\u00fan que otro presupuesto euroc\u00e9ntrico, que tenemos que tomar decisiones dif\u00edciles, que nuestra respuesta a la amenaza del calentamiento global afectar\u00e1 a nuestro bienestar, a la evoluci\u00f3n de las sociedades humanas y, de hecho, \u201ca todas las formas de vida de nuestro planeta\u201d. Uno de los objetivos de su ensayo es ayudar a los lectores a entender el atolladero en el que nos encontramos, explicando c\u00f3mo se ha llegado a \u00e9l. No es, pues, tema central de El calentamiento global las acciones que podamos y debamos acometer en el futuro y en nuestro inmediato presente. Se narra en \u00e9l, \u201cc\u00f3mo hemos llegado a la situaci\u00f3n actual y c\u00f3mo hemos llegado a comprenderla. La larga lucha para concebir c\u00f3mo la humanidad pod\u00eda estar alterando las condiciones atmosf\u00e9ricas fue un esfuerzo poco visible\u201d (p. 7). Algunos eslabones de este descubrimiento, mayoritariamente aceptado por las comunidades cient\u00edficas, ser\u00edan los siguientes: 1. En 1896, un solitario cient\u00edfico sueco \u2013Svante Arrhenius- descubri\u00f3 el calentamiento global como concepto te\u00f3rico, tesis que en aquel entonces la mayor\u00eda de los especialistas declararon como muy improbable, y a\u00fan m\u00e1s: la mayor\u00eda\u00a0 de los cient\u00edficos pensaban en 1910 que los c\u00e1lculos de Arrhenius eran completamente err\u00f3neos. El argumento de Arrhenius fue el siguiente: si una racha de erupciones volc\u00e1nicas expulsara gran cantidad de CO2, elevar\u00eda con ello la temperatura y este peque\u00f1o incremento tendr\u00eda como consecuencia que el aire caliente retendr\u00eda m\u00e1s humedad; como el valor de agua es el gas de efecto invernadero m\u00e1s importante, la humedad adicional aumentar\u00eda el calentamiento de forma considerable al bloquear m\u00e1s la radiaci\u00f3n infrarroja; a la inversa si se interrumpieran todas las erupciones volc\u00e1nicas: el CO2 acabar\u00eda siendo absorbido por el suelo y el agua de los oc\u00e9anos, y el aire, al enfriarse, retendr\u00eda menos vapor de agua y por consiguiente, se bloquear\u00eda en mucha menor media la radiaci\u00f3n infrarroja: este proceso conducir\u00eda a una gladiaci\u00f3n. 2. En la d\u00e9cada de los cincuenta del siglo XX, unos cient\u00edficos californianos descubrieron el calentamiento global como mera posibilidad, como un riesgo que pod\u00eda tener lugar en un futuro muy remoto. 3. En 2001, apenas 50 a\u00f1os m\u00e1s tarde, una organizaci\u00f3n que moviliz\u00f3 a miles de cient\u00edficos de todo el mundo descubri\u00f3 el calentamiento global como fen\u00f3meno que hab\u00eda comenzado ya a influir de manera cuantificable en las condiciones atmosf\u00e9ricas y que pod\u00eda agravarse mucho m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El lector no encontrar\u00e1 en este estudio denuncias pol\u00edticas globales contra el demenciado sistema de producci\u00f3n regido por el beneficio maximizado como norma esencial; sin embargo, hay apuntes, reflexiones, notas puntuales que no parecen transitar por sendero opuesto (quiz\u00e1s pueda afirmarse, eso s\u00ed, que el estudio de Weart est\u00e9 demasiado centrado en aportaciones de los cient\u00edficos norteamericanos y que acaso no tenga suficientemente en cuenta contribuciones de cient\u00edficos de otras \u00e1reas geogr\u00e1ficas). Por ejemplo, el autor no tiene ning\u00fan reparo en recordar que Reagan asumi\u00f3 la presidencia de USA con una administraci\u00f3n que despreciaba \u201cabiertamente las preocupaciones por el medio ambiente, incluido el calentamiento global. Muchos conservadores met\u00edan en un mismo saco todos esos asuntos consider\u00e1ndolos peroratas de progresistas hostiles al mundo empresarial, un caballo de Troya para favorecer el desarrollo de la regulaci\u00f3n gubernamental y los valores profanos\u201d (p. 172). Igualmente se\u00f1ala que, despu\u00e9s de la confirmaci\u00f3n del descubrimiento, los estudiosos que criticaban de manera mas categ\u00f3rica las previsiones del calentamiento global, generalmente, no editaban sus trabajos en publicaciones cient\u00edficas cl\u00e1sicas sino en \u201cescenarios financiados por grupos industriales y fundaciones conservadoras, o en medios de orientaci\u00f3n empresarial, como The Wall Street Journal\u201d (p. 198), o tambi\u00e9n que \u201cEl problema desaparecer\u00eda de la atenci\u00f3n p\u00fablica en medio de los distintos episodios de la pol\u00e9mica. Los pol\u00edticos no cre\u00edan poder ganar mucho agit\u00e1ndolo. El propio Gore se limit\u00f3 a mencionar brevemente el calentamiento global durante su campa\u00f1a para la presidencia de EEUU el a\u00f1o 2000\u201d (p. 215) (Ello no es obst\u00e1culo, claro est\u00e1, para discrepar de algunas afirmaciones pol\u00edticas \u2013laterales- del autor. Por ejemplo, su optimista balance sobre el avance de los gobiernos democr\u00e1ticos en el mundo a lo largo del siglo XX (p. 189), su consideraci\u00f3n de la influencia creciente de las instituciones con fundamentos democr\u00e1ticos en los asuntos mundiales, o sobre su misma acepci\u00f3n de la categor\u00eda democracia).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Como un buen libro no estrictamente acad\u00e9mico de historia de la ciencia, que es lo que en definitiva es El calentamiento global, podemos encontrar en \u00e9l excelentes apuntes sobre cuestiones epistemol\u00f3gicas anexas. As\u00ed, entre otros asuntos, sobre la complejidad: \u201cMiles de personas realizan estudios afanosos que s\u00f3lo casualmente nos dir\u00e1n algo sobre el cambio del clima. Muchos cient\u00edficos son apenas conscientes de la existencia de otros como ellos (\u2026) Este tipo de ciencia cuyas especialidades s\u00f3lo establecen contactos parciales se ha extendido conforme los cient\u00edficos se esforzaban por entender asuntos cada vez m\u00e1s complejos\u201d (p. 9); sobre los inevitables l\u00edmites del conocimiento humano: \u201cEl car\u00e1cter enmara\u00f1ado de los estudios clim\u00e1ticos es un reflejo de la propia naturaleza. El sistema clim\u00e1tico de la  Tierra es de una complicaci\u00f3n tan poco simplificable que nunca lo entenderemos por completo como podemos entender una ley f\u00edsica. Esas incertidumbres contaminan la relaci\u00f3n entre climatolog\u00eda y pol\u00edtica\u201d (p. 9); sobre las presuposiciones metacient\u00edficas: \u201cSeg\u00fan esta concepci\u00f3n, el aumento o la reducci\u00f3n de la nubosidad para estabilizar la temperatura o a manera como los oc\u00e9anos mantendr\u00edan un nivel fijo de gases en la atm\u00f3sfera eran ejemplos de un principio universal: el equilibrio de la naturaleza. Casi nadie imaginaba que las acciones humanas, tan insignificantes en medio de la vastedad de las fuerzas naturales, pudieran trastocar el equilibrio que gobernaba el conjunto del planeta. Esa visi\u00f3n de la  Naturaleza \u2013como algo sobrehumano, benevolente e intr\u00ednsecamente estable- se hallaba profundamente asentada en la mayor\u00eda de las culturas humanas\u201d (p. 19); sobre la politizaci\u00f3n de la ciencia: \u201cEn 1945, conforme remit\u00eda el esfuerzo b\u00e9lico, los cient\u00edficos se preguntaban qu\u00e9 ser\u00eda de aquellas empresas. La Armada de Estados Unidos decidi\u00f3 tomar cartas en el asunto y financiar estudios de base a trav\u00e9s de un nuevo Departamento de Investigaci\u00f3n Naval\u2026La disponibilidad sin trabajas de unos cerebros preparados pod\u00eda ser esencial en futuras situaciones de emergencia. Entre tanto, los cient\u00edficos que hicieran descubrimientos c\u00e9lebres dar\u00edan prestigio a la naci\u00f3n en la competici\u00f3n mundial con la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica en marcha ya para entonces: la  Guerra Fr\u00eda. Hab\u00eda, pues, motivos para apoyar a los buenos cient\u00edficos, sin que importara qu\u00e9 problemas decidieran resolver\u201d (p. 35) o \u201cEn 1981, por ejemplo, Hansen envi\u00f3 a Sullivan un informe cient\u00edfico que estaba a punto de publicar y en el que anunciaba que el planeta se estaba calentando perceptiblemente. El efecto invernadero fue por primera vez noticia de primera p\u00e1gina en The New York Times. Sullivan amenaz\u00f3 al mundo con un calentamiento sin precedentes que pod\u00eda provocar una subida desastrosa del nivel del mar\u2026El Departamento de Energ\u00eda respondi\u00f3 incumpliendo la promesa de financiaci\u00f3n dada a Hansen, quien tuvo que despedir a cinco personas de su Instituto\u201d (p. 173); o sobre las normas cient\u00edficas y el contexto social: \u201cEl mantenimiento de la confianza es m\u00e1s dif\u00edcil cuando la estructura social no tiene cohesi\u00f3n. Un grupo especializado no puede comprobar a fondo el trabajo de investigadores de otra rama cient\u00edfica, sino que debe aceptar su palabra en el terreno en que es v\u00e1lida. El estudio del cambio clim\u00e1tico es un ejemplo extremo. Los investigadores no pueden aislar la meteorolog\u00eda de la f\u00edsica solar; los estudios sobre contaminaci\u00f3n de la inform\u00e1tica; la oceanograf\u00eda de la qu\u00edmica glacial; etc\u00e9tera. La gama de revistas que citan en sus notas a pie de p\u00e1gina es muy amplia. Esta amplitud resulta inevitable, al ser tantos los factores diferentes que influyen realmente en el cima\u201d (p. 229).<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[1416,917,1415],"class_list":["post-634","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ciencia","tag-el-calentamiento-global","tag-resenas","tag-spencer-weart"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/634","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=634"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/634\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=634"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=634"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=634"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}