{"id":636,"date":"2007-02-11T00:00:00","date_gmt":"2007-02-11T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=636"},"modified":"2020-02-27T18:04:36","modified_gmt":"2020-02-27T17:04:36","slug":"la-naturaleza-como-fuente-de-inspiracion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=636","title":{"rendered":"La naturaleza como fuente de inspiraci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Jorge Riechmann, <i>Biom\u00edmesis<\/i><i>. Ensayos sobre imitaci\u00f3n de la naturaleza, ecosocialismo y autocontenci\u00f3n<\/i>. Los Libros de la Catarata, Madrid, 2006, 362 p\u00e1ginas.<\/p>\n<p>Jorge Riechmann inicia su reflexi\u00f3n en este \u00faltimo ensayo (que, como \u00e9l mismo se\u00f1ala, se mueve a caballo entre las ciencias ambientales y la filosof\u00eda ecol\u00f3gica) recordando la sugerencia de Javier Echevarr\u00eda: los fil\u00f3sofos espa\u00f1oles deber\u00edan abordar los temas de nuestro tiempo sin caer en las tentaciones del absentismo filos\u00f3fico y de la irresponsabilidad. El autor de trilog\u00eda de la autocontenci\u00f3n recoge el reto, una vez m\u00e1s, y aborda con detalle y singularidad estos grandes y urgentes temas que concreta en los tres siguientes: la crisis ecol\u00f3gica global, la creciente desigualdad social planetaria y los desaf\u00edos planteados por la tecnociencia que emergi\u00f3 a largo del siglo XX.<\/p>\n<p>Uno de los hilos conductores que gu\u00edan su reflexi\u00f3n puede formularse as\u00ed: en lo que respecta al desarrollo o al progreso opera una suerte de ley de rendimientos decrecientes de tal modo que, superados ciertos umbrales, seguir avanzando por caminos trillados se torna cada vez m\u00e1s contraproducente. Las \u201cf\u00f3rmulas antiproductivistas\u201d no expresan ninguna tendencia rom\u00e1ntica trasnochada, m\u00edstica o desinformada; no constituyen ninguna perspectiva antiilustrada. Todo lo contrario: son muestra de una\u00a0 racionalidad completa, de un punto de vista no sesgado ni centrado \u00fanicamente en aspectos parciales de un sistema necesariamente global. Debemos ser conscientes que estamos en el final de la era del derroche energ\u00e9tico que, como Riechmann se\u00f1ala, no s\u00f3lo representa una manera imposible de vivir sino que, adem\u00e1s, es una forma moralmente injusta de estar en el mundo, una manera vital y est\u00e9ticamente abyecta de transmitir nuestra herencia a las futuras generaciones (Un dato, un s\u00f3lo dato que corrobora su descripci\u00f3n: un d\u00eda es el tiempo que tarda la econom\u00eda mundial en consumir el equivalente a 22 millones de toneladas de petr\u00f3leo; nuestro planeta necesit\u00f3 m\u00e1s de 10.000 d\u00edas en generar esa energ\u00eda).<\/p>\n<p>Riechmann sintetiza en cinco rasgos problem\u00e1ticos los puntos nodales de la situaci\u00f3n: 1. El problema de la escala: hemos llenado el mundo, satur\u00e1ndolo en t\u00e9rminos ecol\u00f3gicos. 2. El problema del dise\u00f1o: nuestra tecnoesfera est\u00e1 mal pensada, y est\u00e1 por ello en conflicto con la biosfera. 3. El problema de la eficiencia: somos terriblemente ineficaces en el uso de materia y energ\u00eda. 4. El problema f\u00e1ustico: nuestra tecnociencia anda descontrolada y soberbia y est\u00e1 irresponsablemente orgullosa de su inmenso poder. 5. El problema de las desigualdades: barreras sociales, crecientes, hist\u00f3ricamente inauditas, son el marco en el que se desarrolla nuestra civilizaci\u00f3n: si en 1913 la proporci\u00f3n entre el 20% m\u00e1s rico y el 20% m\u00e1s pobre era de 11 a 1, en 1998 la proporci\u00f3n era de 66 a 1. Frente a estos problemas, para conseguir sociedades ecol\u00f3gicamente sostenibles y para lograr una ciudad humana global que sea habitable, Riechmann se\u00f1ala cinco principios b\u00e1sicos: el principio de gesti\u00f3n generalizada de la demanda, el principio de biom\u00edmesis, el principio de ecoeficiencia (el \u00fanico, se\u00f1ala el autor,\u00a0 que de forma m\u00e1s o menos natural encaja con la din\u00e1mica del capitalismo), el principio de precauci\u00f3n y el principio de igualdad social (\u201co mejor, la vieja buena tr\u00edada de la Gran Revoluci\u00f3n de 1789: libertad + igualdad + fraternidad o solidaridad, todos ellos adecuadamente corregidos por la mirada feminista sobre la realidad\u201d (p. 43)). Al desarrollo y explicaci\u00f3n de estas problem\u00e1ticas y de algunos de esos principios, est\u00e1 dedicado el grueso de <i>Biom\u00edmesis<\/i>.<\/p>\n<p>La categor\u00eda que da t\u00edtulo al libro desempe\u00f1a, seg\u00fan Riechmann, un papel central a la hora de dotar de contenido la idea m\u00e1s formal de sustentabilidad (recordando que el principio, por s\u00ed solo, no basta para alcanzar la reconciliaci\u00f3n entre sistemas humanos y naturales). El concepto surge de una tradici\u00f3n que tiene en Lewis Mumford, Ramon Margalef, H. T. Odum o Barry Commoner algunos de sus eslabones esenciales y puede definirse as\u00ed: debemos imitar la naturaleza a la hora de reconstruir los sistemas productivos humanos con el fin de hacerlos compatibles con la biosfera, y, m\u00e1s que imitar organismos, o algunas de sus partes, como de hecho ya se ha realizado ocasionalmente en \u00e1mbitos de la rob\u00f3tica o de la ciencia de los materiales, se trata de imitar ecosistemas. \u00c9ste es el objetivo, se\u00f1ala Riechmann, que hemos de plantearnos primordialmente (p. 189).<\/p>\n<p>No estamos, desde luego, ante una forma reactualizada de la vieja tradici\u00f3n del derecho natural o ante una \u00e9tica de cu\u00f1o naturalista que pretenda deducir valores morales a partir del mundo natural o\u00a0 de ciertos rasgos del mismo, incurriendo con ello, advierte el autor, en errores pr\u00f3ximos a la falacia naturalista. No se trata de eso, no se trata de imitar la naturaleza porque sea una maestra moral o porque lo natural <i>per<\/i><i> se<\/i> supere moral o metaf\u00edsicamente a lo artificial, sino, b\u00e1sica, esencialmente, porque funciona, porque \u201clleva m\u00e1s tiempo de rodaje\u201d, porque en los sistemas\u00a0 naturales las partes y el todo son rec\u00edprocamente coherentes despu\u00e9s de casi 4.000 millones de a\u00f1os de coevoluci\u00f3n. La biosfera funciona aunque, sin duda, sea de forma no siempre acogedora; incluso en ocasiones poco amigable para el ser humano.<\/p>\n<p>No se trata, sin embargo, de que no podamos hacer reformas en esta, nuestra casa, sino que debemos pensar muy bien qu\u00e9 tipo de reformas queremos ensayar y cu\u00e1les no en nuestro vulnerable habitat. Debemos reconstruir los sistemas humanos de manera que encajen armoniosamente, sin inconsistencias, con los sistemas naturales. La biom\u00edmesis es, por tanto, una estrategia de reinserci\u00f3n: debemos reintegrar la tecnoesfera en la biosfera. Estudiar esta \u00faltima nos indicar\u00e1 como reformar el mal dise\u00f1o de la primera, enlazando con ello con algunas propuestas y principios de la tecnolog\u00eda alternativa de los a\u00f1os sesenta-setenta del siglo XX.<\/p>\n<p>A la cr\u00edtica del capitalismo y a las propuestas ecosocialistas dedica el autor los cap\u00edtulos 11-14 del volumen. Su cr\u00edtica central: la expansi\u00f3n mundial del capitalismo, buscando la m\u00e1xima rentabilidad monetaria por varias v\u00edas, incluyendo la generaci\u00f3n irresponsable de supuestas \u201cexternalidades\u201d (que jam\u00e1s, claro est\u00e1, quiere \u201cinternalizar\u201d), choca frontalmente contra el equilibrio ecol\u00f3gico y la estabilidad de los ecosistemas. Por ello, sin poner trabas a este tipo de acumulaci\u00f3n, no puede atajarse este din\u00e1mica suicida, pero, por otra parte, poner trabas a la acumulaci\u00f3n quiere decir ni m\u00e1s ni menos cuestionar los mismos fundamentos del sistema (p. 263). Es decir, negarse a aceptar, con razones e informaciones, la viabilidad del sistema capitalista y de su modelo civilizatorio que mirado fr\u00edamente parte de un supuesto suicida: producir y producir, sea como sea, incluso haci\u00e9ndolo de forma obsoleta y err\u00f3nea, a riesgo de transitar por el borde del abismo material, para que la giratoria rueda de la acumulaci\u00f3n monetaria no detenga su marcha.<\/p>\n<p>Riechmann delimita la perspectiva ecosocialista de la forma siguiente: el socialismo, como sistema social y como modo de producci\u00f3n, se caracteriza por dejar de considerar el trabajo como una simple mercanc\u00eda, el ecosocialismo a\u00f1ade a esta consideraci\u00f3n, sin ning\u00fan olvido de \u201clo social\u201d, el de la sostenibilidad: tambi\u00e9n la naturaleza debe dejar de ser una mercanc\u00eda; modo de producci\u00f3n, organizaci\u00f3n social,\u00a0 deben cambiar para llegar a ser ecol\u00f3gicamente sostenibles y, adem\u00e1s, justos. Por ello, se\u00f1ala, el ecosocialismo es una perspectiva socialista que toma nota del fracaso real del socialismo irreal, del fracaso y abandono de finalidades alternativas de las socialdemocracias europeas, sin disminuir por ello su voluntad de transformaci\u00f3n social, manteniendo el n\u00facleo moral fuerte de la tradici\u00f3n (igualdad, comunidad, libertad, autorrealizaci\u00f3n), asumiendo que el presupuesto de la abundancia es un postulado falso e imposible que debe ser abandonado en todo intento de cambio revolucionario (es decir, real, no s\u00f3lo declarativo) y en toda concepci\u00f3n sobre los fines \u00faltimos de la tradici\u00f3n que piense por s\u00ed misma y que no se limite a repetir talm\u00fadicamente, como tantas veces hemos hecho, tesis, ideas, datos y argumentos fechados.<\/p>\n<p>La doble faceta de ensayista-fil\u00f3sofo y de poeta del autor queda plasmada en el hermoso cap\u00edtulo 15 que cierra el volumen: \u201cTodo el sitio para la belleza\u201d. Por si faltara alg\u00fan aliciente, un magn\u00edfico pr\u00f3logo de Francisco Fern\u00e1ndez Buey sobre \u201cFilosof\u00eda de la sustentabilidad\u201d abre el ensayo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jorge Riechmann, Biom\u00edmesis. Ensayos sobre imitaci\u00f3n de la naturaleza, ecosocialismo y autocontenci\u00f3n. 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