{"id":64,"date":"2006-03-29T00:00:00","date_gmt":"2006-03-29T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=64"},"modified":"2020-02-11T18:54:16","modified_gmt":"2020-02-11T17:54:16","slug":"dictadura-militar-en-argentina-1976-1983-naturaleza-y-antecedentes-del-estado-genocida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=64","title":{"rendered":"Dictadura militar en Argentina (1976-1983): naturaleza y antecedentes del Estado genocida"},"content":{"rendered":"<p>El prop\u00f3sito de los golpistas de 1976 era fundar una nueva legalidad, una nueva escala de valores y de normas sociales que redujera el exterminio del disidente pol\u00edtico a la categor\u00eda de procedimiento pol\u00edtico rutinario, como m\u00e9todo fundamental de ejercicio del poder en un nuevo orden que sustituyera la discusi\u00f3n y la cr\u00edtica abierta de lo pol\u00edtico y lo social por la obediencia ciega, en una nueva pir\u00e1mide de r\u00edgidas jerarqu\u00edas coronadas por una elite integrada pro los comandantes golpistas y sus socios civiles. La muerte del opositor se transformaba en un objetivo y un horizonte pol\u00edtico definido consciente por los jefes militares, ya que eran el fundamento constitutivo de la sociedad en la que se hab\u00eda suprimido el disenso. Basta para ello como prueba las palabras de Videla justificando el secuestro y desaparici\u00f3n, la muerte clandestina de disidentes, para evitar el impacto emocional en la opini\u00f3n p\u00fablica de fusilamiento a la luz del d\u00eda y masivos. Que la muerte era el objetivo, eso no se discut\u00eda. Seg\u00fan \u00e9ste nadie en la c\u00fapula o los escalones subalternos de la dictadura dudaba sobre la decisi\u00f3n de asesinar. La discusi\u00f3n giraba s\u00f3lo sobre si las ejecuciones de disidentes deb\u00edan ser p\u00fablicas o secretas.<a name=\"_ednref1\"><\/a><a href=\"#_edn1\">[1]<\/a><\/p>\n<p>La necesidad de buscar par\u00e1metros con que juzgar hist\u00f3ricamente esta cat\u00e1strofe nos obligan a mirar a los m\u00e1ximos exponentes de la barbarie en el siglo XX: los fascismos europeos de entreguerras y especialmente el fen\u00f3meno nazi. Existe un sobrecogedor paralelismo entre estos objetivos y caracter\u00edsticas de la dictadura militar y los reg\u00edmenes fascistas europeos, especialmente con la dictadura nazi, salvando las obvias distancias de contexto y per\u00edodo hist\u00f3rico (tambi\u00e9n llama la atenci\u00f3n la extensi\u00f3n geogr\u00e1fica del terrorismo de estado en los a\u00f1os setenta en el sur de Am\u00e9rica Latina, similar a la proliferaci\u00f3n de fascismos en la Europa de entreguerras), que es desde ya un calificativo de las cualidades letales del r\u00e9gimen inaugurado en Argentina con el golpe de estado de marzo de 1976. Tanto en el caso del fascismo alem\u00e1n como de la dictadura militar argentina, reg\u00edmenes an\u00e1logos en muchos sentidos, pero especialmente por compartir el mismo objetivo de refundaci\u00f3n e ingenier\u00eda social basada en la normalizaci\u00f3n del exterminio como mecanismo de mediaci\u00f3n social y de regulaci\u00f3n de las relaciones entre sociedad pol\u00edtica \u2013el estado- y sociedad civil; pueden rastrearse en su propia historia esos antecedentes que precipitaron a sus respectivos pueblos en un abismo de barbarie, y mediante el genocidio produjeron una fisura irreparable en el concepto del hombre y la humanidad.<\/p>\n<p>Para asegurar sus objetivos ambos reg\u00edmenes recurrieron a la deshumanizaci\u00f3n y bestializaci\u00f3n sistem\u00e1tica de las v\u00edctimas, esencial para aislarlos del resto de la sociedad, e impedir no s\u00f3lo la solidaridad de los que podr\u00edan ayudarlos a escapar de su suerte o a resistir, sino, lo que es m\u00e1s contundente y eficaz <strong>para lograr el exterminio, quitar a su eliminaci\u00f3n el car\u00e1cter de muerte, de tal\u00a0 modo que el genocidio se transforma en un asesinato sin culpables, sin responsables, y tampoco sin v\u00edctimas, ya que estas deben morir por que los son, no por lo que han hecho y por eso no merecen seguir con vida<\/strong>, seg\u00fan lo decidido por los nazis y los militares argentinos. La cosificaci\u00f3n de las v\u00edctimas permite la absoluci\u00f3n de los verdugos (\u00bfes acaso un criminal el carnicero que trocea una res en el matadero?), transformando al primero s\u00f3lo en un problema log\u00edstico burocr\u00e1tico que exige soluci\u00f3n, y al segundo en el ejecutor de la soluci\u00f3n del problema.<a name=\"_ednref2\"><\/a><a href=\"#_edn2\">[2]<\/a><\/p>\n<p>En el caso argentino tambi\u00e9n el exterminio de los opositores constituye una finalidad en s\u00ed misma, que mide y comprueba la eficacia del poder desplegado (\u201c<strong>lucharemos no hasta la muerte sino hasta la victoria<\/strong>\u201d, dijo el almirante Massera, o el c\u00e9lebre exabrupto del sanguinario general Ib\u00e9rico Saint Jean<a name=\"_ednref3\"><\/a><a href=\"#_edn3\">[3]<\/a>: \u201c<strong>primero eliminaremos a los subversivos, luego a sus colaboradores, seguiremos con los simpatizantes y acabaremos con los indiferentes<\/strong>\u201d). Y la deshumanizaci\u00f3n de las v\u00edctimas se hace, en lugar de utilizar referentes biol\u00f3gicos seudocient\u00edficos (aunque tambi\u00e9n existieron manifestaciones\u00a0 antisemitas en la represi\u00f3n desatada por la dictadura)<a name=\"_ednref4\"><\/a><a href=\"#_edn4\">[4]<\/a>, mediante la construcci\u00f3n de un no-hombre, no-ciudadano objeto de eliminaci\u00f3n, que carece de existencia pol\u00edtica aunque los motivos de su exterminio lo sean, pero igualmente eficaz para promover la indiferencia o la complicidad de gran parte de la poblaci\u00f3n frente al genocidio: el <strong>\u201csubversivo\u201d<\/strong>. <a name=\"conf\"><\/a>Para ellos el t\u00e9rmino designaba una esencia maligna, una amenaza procedente del ejercicio de la democracia, que tambi\u00e9n se transformaba en sospechosa para los inquisidores uniformados, porque esta, al permitir el intercambio de todo tipo de ideas favorec\u00eda su existencia. El subversivo estaba encarnado por todos aquellos que de alg\u00fan modo se opon\u00edan o disent\u00edan con la jerarqu\u00eda social fundacional de la rep\u00fablica, o, lo que era a\u00fan m\u00e1s inadmisible, propon\u00edan alternativas opuestas a la rep\u00fablica elitista y desigual. Seg\u00fan la dictadura se trata de individuos agrupados para destruir las esencias prepol\u00edticas de la argentinidad, residentes en la comunidad nacional imaginaria preexistente a cualquier normativa constituyente y depositadas en los estamentos sociales tradicionales, la aristocracia de la tierra y las fuerzas armadas que conquistaron\u00a0 y aseguraron las bases materiales y espirituales del orden social vigente y amenazado por la combinaci\u00f3n de \u201cdemocracia y subversi\u00f3n\u201d.<a name=\"_ednref5\"><\/a><a href=\"#_edn5\">[5]<\/a><\/p>\n<p>Si bien no hay nada equiparable en la dictadura militar argentina a las leyes de Nuremberg en la delimitaci\u00f3n normativa de quienes deben ser expulsados de la comunidad nacional, esta ausencia\u00a0 no anula la existencia de proyectos que ten\u00edan por objetivo la consumaci\u00f3n de un genocidio, en este caso sobre un colectivo identificado por su posici\u00f3n pol\u00edtica disidente. Si bien no hubo una delimitaci\u00f3n escrita del grupo de ciudadanos a exterminar, si la hubo f\u00e1ctica.\u00a0 Es lo que ha quedado meridianamente establecido con una argumentaci\u00f3n impecable, si faltaba una \u00faltima consideraci\u00f3n sobre estos cr\u00edmenes, por la Audiencia Nacional, en su sesi\u00f3n en Madrid, en noviembre de 1998.<a name=\"_ednref6\"><\/a><a href=\"#_edn6\">[6]<\/a><\/p>\n<p>Existe otra coincidencia entre la dictadura militar argentina y el r\u00e9gimen nazi. Es el car\u00e1cter p\u00fablico de la degradaci\u00f3n del disidente y su expulsi\u00f3n \u2013mediante el secuestro- de la comunidad nacional, y el car\u00e1cter secreto y clandestino de su exterminio: se produjo un <strong>Nacht und Nebel <\/strong>rioplatense similar al que practic\u00f3 Alemania en su propio territorio y en los pa\u00edses aliados y ocupados por los ej\u00e9rcitos nazis. La desaparici\u00f3n ten\u00eda el prop\u00f3sito de ocultar a la opini\u00f3n p\u00fablica las formas en que se estaba produciendo la represi\u00f3n\u00a0 para que la poblaci\u00f3n no tuviera reparos en aprobar la represi\u00f3n de disidentes al deshumanizarlos, present\u00e1ndolos como bestias sin alma dispuestas a la destrucci\u00f3n, anulando la existencia del crimen al ser practicado sobre un no-ser humano: de ah\u00ed el car\u00e1cter demon\u00edaco y bestial con que era reforzado cualquier mensaje desde el poder al hacer referencia a los disidentes como \u201csubversivos\u201d y a su conducta general como \u201cla subversi\u00f3n\u201d.<a name=\"_ednref7\"><\/a><a href=\"#_edn7\">[7]<\/a> Al mismo tiempo el car\u00e1cter ostensiblemente irregular de los procedimientos de secuestro, que se produc\u00edan muchas veces en plena luz del d\u00eda y en las calles m\u00e1s concurridas de las grandes ciudades, mediante coches sin matr\u00edcula y personal armado sin uniformes que les identificaran, ten\u00edan como objeto resaltar el car\u00e1cter aparentemente incontrolado de la represi\u00f3n,\u00a0\u00a0 cualitativamente distinta a la que podr\u00eda aplicarse de acuerdo a preceptos legales convencionales, y por lo tanto dirigidos a provocar un sentimiento permanente de inseguridad e indefensi\u00f3n en toda la poblaci\u00f3n induciendo conductas sumisas al poder por ciudadanos que estar\u00edan dominados por la percepci\u00f3n de que cualquier desviaci\u00f3n podr\u00edan lanzarlos m\u00e1s all\u00e1 de la l\u00ednea de sombra y expulsarlos a las tinieblas de un destino incierto, y que permanentemente actuar\u00edan movidos por el deseo de adivinar cuales conductas ser\u00edan del agrado de las elites dominantes.<a name=\"_ednref8\"><\/a><a href=\"#_edn8\">[8]<\/a> Porque las causas de la detenci\u00f3n por las fuerzas represivas nunca eran anunciadas p\u00fablicamente mediante un juicio o procedimientos normales de procesamiento. El poder disuasorio y atemorizador sobre la normalidad del m\u00e9todo utilizado actuaba a modo de tribunal kafkiano sobre la base de la duda de las motivaciones de la dictadura para proceder de ese modo. Tambi\u00e9n podr\u00eda actuar como un mecanismo de sometimiento que consistir\u00eda en la regresi\u00f3n infantil de gran parte de la poblaci\u00f3n preocupada en agradar al poder con conductas sumisas para no pisar esa peligrosa zona de sombra donde se perd\u00edan otros, al actuar de modo socialmente reprobado por la dictadura, convertida en un padre cruel e inescrutable, similar a los modelos de comportamiento que los nazis pretend\u00edan inducir en los prisioneros de los campos de concentraci\u00f3n, seg\u00fan las conclusiones elaboradas por Bruno Bettelheim, sobre la base de sus experiencias como preso pol\u00edtico en la Alemania nazi en los campos de Dachau y Buchenwald.<a name=\"_ednref9\"><\/a><a href=\"#_edn9\">[9]<\/a> Otra similitud de este con aquel fascismo es la desnaturalizaci\u00f3n de los t\u00e9rminos empleados, basada en el recurso al eufemismo para describir los procedimientos m\u00e1s atroces: as\u00ed \u201cchupar\u201d significa secuestrar, \u201ctraslado\u201d ejecuci\u00f3n mediante los vuelos de la muerte o el tiro en la nuca, etc. La misma tergiversaci\u00f3n de las palabras que practicaban los nazis: \u201csoluci\u00f3n final\u201d exterminio de los jud\u00edos, \u201cinstalaciones especiales\u201d las c\u00e1maras de gas en Auschwitz, \u201ctratamiento especial\u201d los asesinatos en masa practicados por los grupos SS en los territorios ocupados de la URSS. <a name=\"_ednref10\"><\/a><a href=\"#_edn10\">[10]<\/a><\/p>\n<p>El secuestro de ni\u00f1os complementa el secuestro y desaparici\u00f3n de sus padres al reafirmar la declaraci\u00f3n p\u00fablica por parte del Estado terrorista\u00a0 de la inexistencia de su v\u00edctimas (de su no-existencia) haciendo que los hijos de los desaparecidos dejen de ser hu\u00e9rfanos al procurarle sus verdugos nuevos padres, socialmente aceptables seg\u00fan los valores sostenidos por el fascismo militar.<\/p>\n<p>La impunidad de los cr\u00edmenes perpetrados por la dictadura militar argentina entre 1976 y 1983 no s\u00f3lo es el efecto de la ausencia de castigo por el crimen cometido, sino tambi\u00e9n el s\u00edntoma de la persistencia de las estructuras y sistemas que han posibilitado y\/o exigido la realizaci\u00f3n del crimen.<a name=\"_ednref11\"><\/a><a href=\"#_edn11\">[11]<\/a> Esta ha favorecido el desarrollo de una evidente anomia<a name=\"_ednref12\"><\/a><a href=\"#_edn12\">[12]<\/a>, caracterizada porque la violencia y la corrupci\u00f3n se han transformado en pr\u00e1cticas casi cotidianas en las relaciones sociales, y cuanto m\u00e1s pr\u00f3ximo del poder o de los organismos estatales \u2013como la polic\u00eda- se encuentre el grupo que las practique m\u00e1s seguro se sentir\u00e1 de estar a salvo de cualquier reclamo de la justicia.<a name=\"_ednref13\"><\/a><a href=\"#_edn13\">[13]<\/a> La impunidad viene en este caso a prolongar en el tiempo un prop\u00f3sito de la dictadura militar: la normalizaci\u00f3n del exterminio de la disidencia pol\u00edtica,<a name=\"_ednref14\"><\/a><a href=\"#_edn14\">[14]<\/a> ya que la ausencia de castigo de un delito, no por omisi\u00f3n sino por legislaci\u00f3n,\u00a0 autom\u00e1ticamente elimina desde un punto de vista pol\u00edtico, y con el transcurso del tiempo, cultural y moralmente (lo que es a\u00fan m\u00e1s grave porque entra\u00f1a la afectaci\u00f3n de coordenadas de civilizaci\u00f3n) el car\u00e1cter criminal del exterminio de opositores, as\u00ed como el uso de la violencia para alcanzar cualquier tipo de objetivo por los grupos que disponen de poder para ejercerla. Aqu\u00ed adem\u00e1s se suscita otra cuesti\u00f3n. Las acciones del terrorismo de estado son incompatibles con la vigencia plena de las normas y valores de la sociedad democr\u00e1tica, especialmente la vigencia de los derechos humanos. Si su car\u00e1cter criminal es anulado por la impunidad, simult\u00e1neamente la sociedad democr\u00e1tica se pervierte, ya que no pueden ser \u201cnormales\u201d y \u201cpermitidas\u201d conductas calificadas como criminales por esa misma sociedad de derecho. La vigencia de estas contra-normas produce una violaci\u00f3n en la propia legalidad democr\u00e1tica, por lo que la democracia no puede hacer suyos principios de un r\u00e9gimen que la niega.<\/p>\n<p>Pero el arsenal ideol\u00f3gico de la dictadura no s\u00f3lo es el resultado de la difusi\u00f3n de la doctrina de Seguridad nacional que como subproducto de la Guerra Fr\u00eda fue inculcado por el Alto mando norteamericano a los ej\u00e9rcitos latinoamericanos, ni de la influencia del militarismo germano en la formaci\u00f3n hist\u00f3rica de los oficiales del ej\u00e9rcito argentino.<a name=\"_ednref15\"><\/a><a href=\"#_edn15\">[15]<\/a> Es tambi\u00e9n el resultado de la acumulaci\u00f3n de experiencias, comprobables en la historia argentina, mediante las que se fue construyendo cultural y pol\u00edticamente la legitimaci\u00f3n del exterminio de disidentes y opositores.<a name=\"_ednref16\"><\/a><a href=\"#_edn16\">[16]<\/a> No contiene esta afirmaci\u00f3n ninguna teleolog\u00eda, ni habla de ning\u00fan desarrollo \u201cespecial\u201d en la historia argentina (no se trata de ning\u00fan Sonderweg). Ning\u00fan acontecimiento hist\u00f3rico es la consecuencia mec\u00e1nica y obligada de la cadena de acontecimientos que le precedieron, pero si es concebible la relaci\u00f3n inversa, un acontecimiento hist\u00f3rico se debe no s\u00f3lo al contexto inmediato contempor\u00e1neo nacional e internacional, sino tambi\u00e9n a la genealog\u00eda fenomenol\u00f3gica que le antecede, en cuya articulaci\u00f3n residen las condiciones y posibilidades de su ocurrencia. No es s\u00f3lo cuesti\u00f3n de sincron\u00eda sino tambi\u00e9n de diacron\u00eda. Por eso es necesario observar la gestaci\u00f3n de esa cultura negativa, de esa contracultura que condicion\u00f3 los reflejos morales de una gran parte de la ciudadan\u00eda argentina, la misma que dio aquiescencia al golpe de estado de 1976,\u00a0 como m\u00ednimo con su actitud pasiva.<\/p>\n<p>Digamos de antemano que esa cultura de la muerte se construy\u00f3 b\u00e1sicamente alrededor del eje de la impunidad que se cre\u00f3 sobre los numerosos cr\u00edmenes de estado perpetrados o alentados desde las alturas del poder pol\u00edtico, pero tambi\u00e9n econ\u00f3mico. En la impunidad y en la ideolog\u00eda exterminista como medio de realizaci\u00f3n pol\u00edtica se complementan y apoyan mutuamente necesariamente los dos pilares de la Argentina moderna, la gran burgues\u00eda agraria y financiera y el ej\u00e9rcito, desde la consolidaci\u00f3n del estado naci\u00f3n y la incorporaci\u00f3n definitiva de la Argentina al mercado mundial hasta nuestros d\u00edas. En el tercio medio del siglo XIX se produjo una de las mayores apropiaciones de tierras que registran los anales americanos, como resultado de las operaciones militares que liquidaron a los pueblos n\u00f3madas que ocupaban las vastas praderas del centro sur pampeano-patag\u00f3nico integr\u00e1ndolas al sistema de explotaci\u00f3n del capitalismo agroexportador disfrazando la campa\u00f1a de exterminio con el\u00a0 eufemismo \u201c<strong>Conquista del Desierto<\/strong>\u201d. <strong>Es ya en esta \u00e9poca, mucho antes de la aparici\u00f3n de la doctrina de la Seguridad Nacional, cuando se utiliza la figura del &#8216;enemigo interior&#8217; para resolver un conflicto econ\u00f3mico o social mediante el exterminio al ser presentado como un problema militar, que lo convierte en ajeno a la sociedad donde se produce el conflicto en que participa.<\/strong> Pero su car\u00e1cter ajeno no es dado por su pertenec\u00eda a otra sociedad o comunidad nacional, como tradicionalmente se defin\u00eda a un enemigo, sino por su <strong>&#8216;inadaptaci\u00f3n&#8217;<\/strong> a la sociedad con la que convive. Fue un remedo del avance que EE.UU. realiz\u00f3 durante el mismo siglo, por dos motivos, la \u00faltima campa\u00f1a se realiz\u00f3 en muy poco tiempo (1878-1879) y la tierra ocupada pas\u00f3 a integrar el patrimonio de un pu\u00f1ado de terratenientes, en lugar de permitir el acceso a la propiedad de un gran n\u00famero de peque\u00f1os granjeros, como hab\u00eda sucedido en EE.UU.<\/p>\n<p><strong>Si el &#8216;nacimiento de una naci\u00f3n&#8217; fue un parto sangriento, no pod\u00edan ser inocuos los primeros y sucesivos pasos de la criatura.<\/strong> Una consecuencia del modelo de desarrollo emprendido por Argentina fue la atracci\u00f3n de numerosos inmigrantes procedentes principalmente del sur y el este europeos, para suplir la demanda creciente de mano de obra que no pod\u00eda ser cubierta por la poblaci\u00f3n nativa de un pa\u00eds de muy baja densidad demogr\u00e1fica.\u00a0 Esto tuvo como resultado que pr\u00e1cticamente <strong>el grueso de los trabajadores asalariados en la Argentina del cambio de siglo fueran inmigrantes europeos<\/strong>. Al producirse las primeras protestas obreras, inevitables como en otras sociedades en las que se produc\u00eda un r\u00e1pido desarrollo de la econom\u00eda capitalista, estas fueron convenientemente mistificadas, por las elites aprovechando el mayoritario car\u00e1cter extranjero de la fuerza de trabajo, present\u00e1ndolas como el resultado &#8216;artificial&#8217; de ideolog\u00edas extra\u00f1as a la cultura y tradici\u00f3n argentinas, procedentes de los pa\u00edses de origen de esos trabajadores. Estos autom\u00e1ticamente quedaban bajo la sospecha\u00a0 de atentar contra las instituciones, y, lo que era a\u00fan m\u00e1s grave, contra las esencias prepol\u00edticas que determinaban el ser nacional. Escribe Manuel G\u00e1lvez en 1910:\u00a0 \u201c&#8230; la mejor medida de polic\u00eda espiritual ser\u00e1 expulsar del pa\u00eds a todos los ap\u00f3stoles de religiones extranjeras y de doctrinas sociales internacionalistas. La Constituci\u00f3n es sin duda muy respetable, pero la nacionalidad debe primar sobre la Constituci\u00f3n; la salvaci\u00f3n de aqu\u00e9lla exige la violaci\u00f3n de \u00e9sta\u201d.<a name=\"_ednref17\"><\/a><a href=\"#_edn17\">[17]<\/a> <strong>Por lo tanto la construcci\u00f3n ideol\u00f3gica que hab\u00eda guiado la liquidaci\u00f3n de los pueblos ind\u00edgenas, ser\u00eda pronto utilizada para intentar frenar las luchas que un movimiento obrero de inspiraci\u00f3n anarquista y socialista estaba impulsando<\/strong>.<a name=\"_ednref18\"><\/a><a href=\"#_edn18\">[18]<\/a><\/p>\n<p>El 22 de noviembre de 1902<a name=\"_ednref19\"><\/a><a href=\"#_edn19\">[19]<\/a> se aprobaba la <strong>Ley de Residencia<\/strong>, inspirada en el proyecto presentado varios a\u00f1os antes por Miguel Can\u00e9, un conspicuo representante de la literatura y la elite porte\u00f1a. El texto, corto y tajante, es la condena a la deportaci\u00f3n para todo inmigrante cuya conducta no resulte del completo agrado de las autoridades. La gran burgues\u00eda agraria que disfruta del control casi omn\u00edmodo del aparato pol\u00edtico, con su presidente Julio A. Roca a la cabeza, el \u201ch\u00e9roe\u201d de la campa\u00f1a al desierto, est\u00e1 preocupada por las crecientes movilizaciones obreras que desembocar\u00e1n en la primera huelga general que se convoca en el R\u00edo de La Plata. Si bien la huelga no afectaba directamente sus intereses, ya que se trataba de una movilizaci\u00f3n de obreros porte\u00f1os, constitu\u00eda un abierto desaf\u00edo a una sociedad pol\u00edtica que admit\u00eda la inmigraci\u00f3n como mal necesario para suplir la falta de mano de obra pero que recelaba de la lealtad de esa abigarrada mezcla ling\u00fc\u00edstica y cultural.<a name=\"_ednref20\"><\/a><a href=\"#_edn20\">[20]<\/a> La ley ten\u00eda s\u00f3lo cinco art\u00edculos, y en el segundo establec\u00eda que: \u201c<strong>El Poder Ejecutivo podr\u00e1 ordenar la salida de todo extranjero cuya conducta comprometa la seguridad nacional o perturbe el orden p\u00fablico<\/strong>\u201d. Ello demuestra que el concepto de \u201cSeguridad Nacional\u201d, principal eje doctrinario de las dictaduras latinoamericanas de las d\u00e9cadas de 1960 y 1970, ya estaba configurado a comienzos de siglo. Y, por lo menos en Argentina, es v\u00e1lido suponer que deriva de la impronta fuertemente militarista con que se abordaron las cuestiones sociales. <a name=\"_ednref21\"><\/a><a href=\"#_edn21\">[21]<\/a> Al mismo tiempo la xenofobia encontraba un fundamento legal, y comenzar\u00eda a ser moneda corriente la asociaci\u00f3n entre conflicto social y presencia de extranjeros, a tal punto que desde las mismas filas del grupo social dirigente comenzaron a elevarse voces pidiendo una limitaci\u00f3n de la inmigraci\u00f3n y su sustituci\u00f3n por obreros nativos, considerados m\u00e1s sumisos y menos conflictivos que los europeos. Respaldando la aplicaci\u00f3n de la ley se instaur\u00f3 el estado de sitio, repetido en otras tres oportunidades hasta 1910 (1902, 1905 y 1909), figura reservada en la constituci\u00f3n para situaciones de grave conmoci\u00f3n interior y pensadas para situaciones de guerra internacional o civil por sus redactores; y la intervenci\u00f3n militar en los conflictos laborales, con resultados sangrientos como la masacre de huelguistas en Ingeniero White en 1907, o la producida en Buenos Aires en el 1\u00ba de mayo de 1909. La sustituci\u00f3n de conservadores por radicales en el gobierno nacional a partir de 1916 no modific\u00f3 significativamente esta actitud frente a los problemas sociales que afectaban a la poblaci\u00f3n trabajadora. Incluso en 1919 y\u00a0 en 1920-21 se produjo una exacerbaci\u00f3n cualitativa de la violencia represiva. Durante la Semana Tr\u00e1gica de enero de 1919 la represi\u00f3n adquiri\u00f3, por una parte componentes xen\u00f3fobos al descargarse principalmente contra inmigrantes jud\u00edos, fueran o no miembros del movimiento obrero; y por otra no s\u00f3lo particip\u00f3 el ej\u00e9rcito y la polic\u00eda sino que se sumaron grupos de civiles pertenecientes a las clases medias y alta, no s\u00f3lo miembros de organizaciones conservadoras sino tambi\u00e9n de la UCR, partido en el gobierno<a name=\"_ednref22\"><\/a><a href=\"#_edn22\">[22]<\/a>, que actuaron como \u201cguardias blancas\u201d durante los acontecimientos.<a name=\"_ednref23\"><\/a><a href=\"#_edn23\">[23]<\/a> Su intervenci\u00f3n estar\u00e1 en el origen de\u00a0 la Liga Patri\u00f3tica (fundada inmediatamente despu\u00e9s de la Semana Tr\u00e1gica, con el apoyo de instituciones militares y representantes de la elite econ\u00f3mica y social), un grupo de extrema derecha que har\u00e1 del antisocialismo y la xenofobia su raz\u00f3n de ser, y que intervendr\u00e1 durante la segunda gran violaci\u00f3n de los derechos humanos mediante una operaci\u00f3n militar: la represi\u00f3n de la huelga de los peones patag\u00f3nicos,\u00a0 en 1921 y 1922. La impunidad fue total ya que nadie fue procesado ni condenado por los cr\u00edmenes cometidos en Buenos Aires\u00a0 o en la lejana Santa Cruz, e incluso en este \u00faltimo caso el gobierno agradeci\u00f3 la actuaci\u00f3n de los militares Varela y Anaya, porque se adujo que los huelguistas hab\u00edan sido armados por Chile.<a name=\"_ednref24\"><\/a><a href=\"#_edn24\">[24]<\/a> Estos hechos demuestran como el racismo alcanza\u00a0 a ser la expresi\u00f3n m\u00e1s despiadada del odio de clase desde el momento en que los racistas creen poder \u201cobjetivar\u201d mediante rasgos f\u00edsicos y culturales el car\u00e1cter \u201cnatural\u201d y no social de la\u00a0 miseria, la inadaptaci\u00f3n y la protesta.<a name=\"_ednref25\"><\/a><a href=\"#_edn25\">[25]<\/a> En la objetivaci\u00f3n de los problemas sociales en la existencia de un \u201cotro\u201d cuya supresi\u00f3n implica la de los problemas, es tambi\u00e9n una consecuencia de la ideolog\u00eda militarista que alientan las elites argentinas. En lugar del reconocimiento de la alteridad se apostaba por su supresi\u00f3n.<\/p>\n<p>La primera interrupci\u00f3n del orden constitucional, en septiembre de 1930, instaur\u00f3 una dictadura, la del general F\u00e9lix Uriburu (llamado von Pepe, por su fervorosa admiraci\u00f3n hacia el militarismo prusiano) que no dud\u00f3 en aplicar la pena de muerte contra opositores y disidentes, como fue el caso del fusilamiento de los militantes anarquistas Severino Di Giovanni y Paulino Scarf\u00f3. Pero tambi\u00e9n este per\u00edodo marca el inicio de un salto cualitativo en el accionar represivo. La tortura se vuelve instrumento sistem\u00e1tico para los detenidos, como denunciar\u00eda el socialista Alfredo Palacios. Mediada la d\u00e9cada de 1930 comenzar\u00e1n a aplicarse descargas el\u00e9ctricas en los interrogatorios.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n comienzan a utilizarse otras t\u00e9cnicas adem\u00e1s de las violentas para controlar la rebeld\u00eda social que estimula un sistema que no abandona sus esencias fundacionales. Los medios de comunicaci\u00f3n de masas, ahora reforzados por la difusi\u00f3n de t\u00e9cnicas novedosas como al radiofon\u00eda y el cinemat\u00f3grafo contribuir\u00e1n a establecer un \u201ccord\u00f3n\u00a0 sanitario\u201d ideol\u00f3gico entre la poblaci\u00f3n y los sectores sociales m\u00e1s conscientes y combativos. Pero no sustituir\u00e1n ni las t\u00e9cnicas ni la ideolog\u00eda exterminista que constituye la ratio \u00faltima de estado. Tampoco la tortura desaparecer\u00e1 incluso durante el mandato constitucional de Per\u00f3n, y con el funcionamiento normal de las instituciones parlamentarias<\/p>\n<p>En <strong>1955<\/strong> un golpe de estado pone fin a la experiencia populista peronista, cuya\u00a0 naturaleza es todav\u00eda hoy motivo de controversia, pero <strong>que puso en pie una versi\u00f3n limitada pero eficaz de estado de Bienestar o estado asistenci<\/strong>al.<a name=\"_ednref26\"><\/a><a href=\"#_edn26\">[26]<\/a> En realidad la resistencia popular impidi\u00f3 un r\u00e1pido derribo de esa estructura redistribuidora que paliaba las grandes desigualdades de la sociedad fundada en el capitalismo agroexportador, y marc\u00f3 las caracter\u00edsticas del juego pol\u00edtico hasta la instauraci\u00f3n fascista de 1976. En lo inmediato el golpe mostr\u00f3 claramente que se trataba de un castigo ejemplar a las pretensiones de la clase obrera de participar en la renta nacional de un modo un poco m\u00e1s equitativo de lo que lo hab\u00eda hecho hasta 1946. su car\u00e1cter clasista se revel\u00f3 no s\u00f3lo en las pol\u00edticas de ajuste de corte ortodoxamente liberal que se adoptaron en lo inmediato y sucesivamente, sino ya en las actitudes de los golpistas que mientras bombardeaban la Plaza de Mayo y masacraban civiles que intentaban defender al gobierno, permit\u00edan que Per\u00f3n marchara al exilio a bordo de una ca\u00f1onera de la misma marina que estaba dando el golpe de estado.<a name=\"_ednref27\"><\/a><a href=\"#_edn27\">[27]<\/a> Este golpe de estado ya marcaba un estilo distinto a los anteriores, m\u00e1s parecidos a un paseo militar sin sevicia inmediata. Un a\u00f1o despu\u00e9s, en 1956 el levantamiento de un grupo de generales leales al peronismo conducir\u00eda a una nueva matanza, denunciada por Rodolfo Walsh en su libro Operaci\u00f3n masacre, de civiles y militantes obreros en Jos\u00e9 Le\u00f3n Su\u00e1rez, mientras era fusilado el general Valle y otros treinta siete participantes entre militares y civiles, era el \u00fanico militar de alta graduaci\u00f3n ejecutado por un delito de sedici\u00f3n desde las guerras civiles del siglo XIX.\u00a0 Se inaugura una \u00e9poca en que la democracia limitada se alterna con el golpismo militar: 1962-63 y 1966-73. En esta \u00faltima dictadura se manifestar\u00e1, con la masacre de Trelew, de agosto de 1972, una nueva escalada en la violencia estatal que se manifestar\u00eda plenamente a partir de 1976, pero ya a partir de la conmoci\u00f3n que en los medios conservadores produce la revoluci\u00f3n cubana, se difundir\u00e1 una paranoia anitizquierdista que se concretar\u00e1 en proyectos estatales como el Plan CONINTES (Conmoci\u00f3n Interna del Estado), inspirado en los lineamientos de la doctrina de la Seguridad Nacional, promovida por EE.UU., y que define como objetivo a perseguir la figura del \u201csubversivo\u201d sin mayor fundamento que la vaga sospecha.\u00a0 Tampoco fueron juzgados ni investigados ninguno de los cr\u00edmenes realizados por los cuerpos represivos, las fuerzas armadas o los parapoliciales, del tipo Triple A (dirigido por L\u00f3pez Rega, durante el mandato de Isabel Per\u00f3n) antes de 1976.<\/p>\n<p>La impunidad con que se realizaron esta\u00a0 y otras masacres, y que persiste pese al presunto restablecimiento de la legalidad del statu quo anterior al golpe de 1976, demuestra que sus ra\u00edces pol\u00edticas son m\u00e1s profundas y que su solidez va m\u00e1s all\u00e1 del dominio circunstancial del monopolio de las armas por los mismos que han actuado como verdugos de su pueblo.<a name=\"_ednref28\"><\/a><a href=\"#_edn28\">[28]<\/a> El fondo de la impunidad, la raz\u00f3n de su robustez y vitalidad, es que la violencia ejercida desde la alianza de les elites econ\u00f3micas con las pol\u00edtico-militares es el mediador fundamental, en \u201c\u00faltima instancia\u201d, en el ejercicio del poder pol\u00edtico, y sin aquella, es impensable un continuado y sistem\u00e1tico ejercicio de esta.<a name=\"_ednref29\"><\/a><a href=\"#_edn29\">[29]<\/a> Esa exclusividad en el ejercicio del poder pol\u00edtico y econ\u00f3mico s\u00f3lo puede mantenerse mediante la violencia, y en ese marco la impunidad cumple una funci\u00f3n complementaria, que no consiste s\u00f3lo en la ausencia de castigo por el crimen cometido sino tambi\u00e9n en la permanencia de las estructuras o sistemas sociales que la generan.\u00a0 Funcionalmente a cumplido el papel de un principio, como una norma jur\u00eddica t\u00e1cita que garantiza la supervivencia del dominio social y pol\u00edtico de la oligarqu\u00eda conservadora argentina.\u00a0 La descripci\u00f3n de esta aut\u00e9ntica filogenia represiva a lo largo de los ejemplos de la historia argentina contempor\u00e1nea comentados, no niega el car\u00e1cter singular y catastr\u00f3fico de la \u00faltima dictadura militar, en todo caso revelan el desarrollo de un sistema de acci\u00f3n pol\u00edtica desde el poder estatal y compartido por las elites civiles, cuya m\u00e1xima potencialidad letal fue desplegada entre 1976 y 1983.<\/p>\n<p>Lo sucedido tambi\u00e9n debe servir para hacernos reflexionar sobre los mismos acontecimientos del siglo XX que nos sirven como referencia de la barbarie desplegada por la dictadura militar en Argentina. Me refiero a la Shoah, al exterminio de los jud\u00edos durante la Segunda Guerra Mundial. Su singularidad incuestionable, ilumina tambi\u00e9n lo ocurrido a partir de 1976, mostrando no s\u00f3lo a la magnitud del crimen realizado por los nazis, sino tambi\u00e9n el car\u00e1cter de rotura, de herida cualitativamente irreparable en el tejido de la convivencia humana. El exterminio realizado por la dictadura ha mutilado irreversiblemente una parte de nosotros mismos. La \u00fanica forma de reparar algo lo destruido consiste en primero ser conscientes de esa mutilaci\u00f3n ya que es el testimonio y la presencia de los ausentes. La segunda es la reparaci\u00f3n que implica el proceso y condena de los culpables, bajo condiciones legales y consideraciones que jam\u00e1s los asesinos tuvieron para con sus v\u00edctimas.<\/p>\n<p>.<\/p>\n<p>Alejandro Andreassi Cieri<\/p>\n<p><a name=\"_edn1\"><\/a><a href=\"#_ednref1\">[1]<\/a> El Pa\u00eds, \u201cEl verdadero Videla al descubierto\u201d, 4\/03\/2000.<\/p>\n<p><a name=\"_edn2\"><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ednref2\">[2]<\/a> La banalidad del mal detectada por Hanna Arendt en Eichman tambi\u00e9n se advierte en la forma en que los verdugos argentinos relatan sus cr\u00edmenes. En la entrevista que Horacio Verbitsky realiza a Schilingo, \u00e9ste habla de los vuelos de la muerte sin pasi\u00f3n ni odio hacia sus v\u00edctimas, a las que nombra s\u00f3lo como \u201csubversivos\u201d (le es imposible reconocer la humanidad del otro, su propia humanidad quedar\u00eda instant\u00e1neamente cuestionada): \u201cEra algo que deb\u00eda hacerse [&#8230;] Nadie lo quer\u00eda hacer [&#8230;.] Pero lo que nos e discut\u00eda es que era la mejor soluci\u00f3n. Algo supremo que se realizaba por el pa\u00eds. Y que se cumpl\u00eda de modo autom\u00e1tico\u201d, manteniendo la distancia fr\u00eda del bur\u00f3crata cuyo mayor m\u00e9rito es la obediencia a las \u00f3rdenes de su superior, A. Guerin, \u201cL\u2019Argentine, au temps du cauchemar\u201d, <a href=\"http:\/\/wwww.humanite.presse.fr\/journal\/1998\/1998-03\/1998-03-23\">http:\/\/wwww.humanite.presse.fr\/journal\/1998\/1998-03\/1998-03-23<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"_edn3\"><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ednref3\">[3]<\/a> Gobernador de la Provincia de Buenos Aires durante la dictadura.<\/p>\n<p><a name=\"_edn4\"><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ednref4\">[4]<\/a> Como han demostrado recientemente Juan Pablo Jaroslavsky, Gabriel Jacovkis y Ra\u00fal Castro, La violaci\u00f3n de los derechos humanos de argentinos jud\u00edos bajo el r\u00e9gimen militar (1976-1983), Barcelona, COSOFAM, febrero de 1999.<\/p>\n<p><a name=\"_edn5\"><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ednref5\">[5]<\/a> El car\u00e1cter mesi\u00e1nico y m\u00edstico de la ideolog\u00eda de la dictadura militar al fundamentar sus acciones en la lucha apocal\u00edptica contra una \u201camenaza\u201d parapol\u00edtica, esencial queda reflejado en la adjetivaci\u00f3n subversiva de las matem\u00e1ticas modernas que con su teor\u00eda de los conjuntos constitu\u00edan un veh\u00edculo apto para la acci\u00f3n \u201cdisolvente\u201d de las esencias fundacionales de la argentinidad imaginada por las elites.\u00a0 Ver J. Vazeilles, El fracaso argentino. Sus ra\u00edces hist\u00f3ricas en la ideolog\u00eda olig\u00e1rquica, Buenos Aires, 1997, p. 51 y nota 23. este autor cita un documento del Ministerio de Educaci\u00f3n de 1978, titulado \u201cSubversi\u00f3n en el \u00e1mbito educativo. Conozcamos a nuestro enemigo\u201d (aprobado por al resoluci\u00f3n n\u00ba 538\/77) en el que se atribu\u00eda la Reforma universitaria de 1918 directamente a la influencia de la Revoluci\u00f3n Rusa y que consideraba como producto directo del marxismo y la subversi\u00f3n a la literatura infantil que pretend\u00eda promover el desarrollo en el ni\u00f1o de una inteligencia y personalidad aut\u00f3nomas.<\/p>\n<p><a name=\"_edn6\"><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ednref6\">[6]<\/a> Ver el texto del dictamen en <a href=\"http:\/\/www.derechos.org\/nizkor\/arg\/audi.html\">http:\/\/www.derechos.org\/nizkor\/arg\/audi.html<\/a><\/p>\n<p><a name=\"_edn7\"><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ednref7\">[7]<\/a> Ricardo Rodr\u00edguez Molas, Historia de la tortura y el orden represivo en la Argentina, Buenos Aires, EUDEBA, 1984, p. 166.<\/p>\n<p><a name=\"_edn8\"><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ednref8\">[8]<\/a> Sobre la condici\u00f3n no humana a que pretend\u00edan reducir los militares al desaparecido, ver el testimonio de Luis P\u00e9rez Aguirre, \u201cLa impunidad impide la reconciliaci\u00f3n nacional\u201d, en <a href=\"http:\/\/www.derechos.org\/koagani\/2\/perez.html\">http:\/\/www.derechos.org\/koagani\/2\/perez.html<\/a>, p. 2. Ver tambi\u00e9n Nunca M\u00e1s, CONADEP, Buenos Aires, EUDEBA, 1984, p. 10.<\/p>\n<p><a name=\"_edn9\"><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ednref9\">[9]<\/a> Bruno Bettelheim, Sobrevivir. El holocausto una generaci\u00f3n despu\u00e9s, Barcelona, Cr\u00edtica, 1983.<\/p>\n<p><a name=\"_edn10\"><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ednref10\">[10]<\/a>Raoul Hillberg, The Destruction of European Jews, New York-London, Holmes &amp; Meyer, 1985 (Students Edition), pp. 240-243.<\/p>\n<p><a name=\"_edn11\"><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ednref11\">[11]<\/a> Dr. Carlos Portillo, \u201cImpunidad: memoria u olvido\u201d, <a href=\"http:\/\/www.derechos.org\/koaga\/xi\/2\/portillo.html\">http:\/\/www.derechos.org\/koaga\/xi\/2\/portillo.html<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"_edn12\"><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ednref12\">[12]<\/a> Entre los efectos sociales de la impunidad cabe considerar que \u201cLa falta de sanci\u00f3n genera la convicci\u00f3n en los cuadros represivos de que pueden reeditar el exterminio de la persona humana como medio para resolver un conflicto entre el Estado y la sociedad civil o entre un civil y un agente de las Fuerzas del Estado\u201d, as\u00ed como que \u201cSe subvierten los valores que sostienen la relaci\u00f3n Estado-sociedad civil, cuando el Estado de Derecho tiende a sancionar los delitos contra la propiedad y a amnistiar y\/o indultar los delitos contra la vida. La preservaci\u00f3n del ser humano pierde un espacio irrecuperable frente a la preservaci\u00f3n de los bienes materiales\u201d, as\u00ed como tambi\u00e9n que \u201csi el crimen no es castigado la sociedad lo absorbe como un acto que el poder aprueba [&#8230;.] genera corrupci\u00f3n. Y el peligro latente de la repetici\u00f3n de los cr\u00edmenes\u201d,\u00a0 Abuelas de Plaza de Mayo y otros, \u201cLa Impunidad en Am\u00e9rica Latina. El Caso Argentino. Informe al Parlamento Europeo con motivo de la Audiencia P\u00fablica a realizarse el 30\/31 de octubre de 1996\u201d, <a href=\"http:\/\/www.derechos.org\/nizkor\/arg\/parlamento\/\">http:\/\/www.derechos.org\/nizkor\/arg\/parlamento\/<\/a>, p. 6\/16.<\/p>\n<p><a name=\"_edn13\"><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ednref13\">[13]<\/a> Una organizaci\u00f3n de Buenos Aires, CORREPI (Coordinadora Contra la Represi\u00f3n Policial e Institucional), contabiliza 470 personas asesinadas por la polic\u00eda entre 1983 y 1998, ver <a href=\"http:\/\/www.derechos.org\/correpi\/muertes.html\">http:\/\/www.derechos.org\/correpi\/muertes.html<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"_edn14\"><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ednref14\">[14]<\/a> Es un delito permanente, \u201cEl desaparecido es considerado como un no-ser; el Estado\u00a0 que garantiza la impunidad no quiere reconocerle su car\u00e1cter de humano\u201d, <a href=\"http:\/\/www.derechos.org\/koaga\/xi\/2\/portillo.html\">http:\/\/www.derechos.org\/koaga\/xi\/2\/perez.html<\/a><\/p>\n<p><a name=\"_edn15\"><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ednref15\">[15]<\/a> Esta doctrina fue impuesta por EE.UU. en 1947 al comienzo de la Guerra Fr\u00eda junto al crear el National Security Council, dotado de la CIA como brazo operativo.<\/p>\n<p><a name=\"_edn16\"><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ednref16\">[16]<\/a> Considero que son dos figuras vinculadas por ser diana del genocidio pero que poseen distintas caracter\u00edsticas. El disidente podr\u00eda ser cualquier persona que por su trayectoria era un potencial o real opositor a las pol\u00edticas de la dictadura, mientras que el opositor era el que realizaba acciones concretas de resistencia a la dictadura. Justamente el asesinato de disidentes es el que revela con claridad el car\u00e1cter sistem\u00e1tico e inmanente a la pr\u00e1ctica rutinaria del poder por la dictadura militar, el car\u00e1cter genocida del terrorismo de estado que no necesita que la v\u00edctima potencial tenga alguna actitud activa de enfrentamiento al r\u00e9gimen para ser eliminada, es eliminada simplemente por lo que es, no por lo que hace. Adem\u00e1s aquel, el disidente es una categor\u00eda m\u00e1s amplia y que engloba al opositor.<\/p>\n<p><a name=\"_edn17\"><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ednref17\">[17]<\/a> J.Vazeilles, El fracaso argentino. Sus ra\u00edces hist\u00f3ricas en la ideolog\u00eda olig\u00e1rquica, Buenos Aires, Biblos, 1997, p. 164.<\/p>\n<p><a name=\"_edn18\"><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ednref18\">[18]<\/a> Sin embargo, los peligros para las elites no ven\u00edan s\u00f3lo de las ideas socializantes que transportaban a Am\u00e9rica los inmigrantes; si no tambi\u00e9n desde una perspectiva racista, de la &#8216;contaminaci\u00f3n y degeneraci\u00f3n&#8217; que los pueblos aut\u00f3ctonos, reducidos a ocupar los rangos inferiores, pod\u00edan\u00a0 producir en una sociedad tan blanca como la Argentina, ver J.Vazeilles, op. cit., pp. 151-157.<\/p>\n<p><a name=\"_edn19\"><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ednref19\">[19]<\/a> Ser\u00eda derogada reci\u00e9n en 1958.<\/p>\n<p><a name=\"_edn20\"><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ednref20\">[20]<\/a> Otros dos destacados escritores de la \u00e9poca, vinculados a las elites, Leopoldo Lugones\u00a0 y Manuel G\u00e1lvez, llamaban rec\u00edprocamente a los inmigrantes la \u201cplebe ultramarina\u201d y\u00a0 \u201cla gringocracia\u201d, ver J.Vazeilles, op. cit, p. 161.<\/p>\n<p><a name=\"_edn21\"><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ednref21\">[21]<\/a> Tambi\u00e9n comienza a utilizarse con frecuencia el t\u00e9rmino \u201csubversivo\u201d o \u201csubversi\u00f3n\u201d para referirse a las actividades del movimiento obrero, como denunciaba el partido socialista en 1904, La Vanguardia,\u00a0 5\/11\/1904.<\/p>\n<p><a name=\"_edn22\"><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ednref22\">[22]<\/a> Ver\u00a0 Pablo R. Fihman, \u201cA 80 a\u00f1os de la Semana Tr\u00e1gica. Pogrom en Buenos Aires\u201d, <a href=\"http:\/\/www.geocities.com\/Ca...ill\/Senate\/1137\/desaparecidos\/pogrom.html\">http:\/\/www.geocities.com\/Ca&#8230;ill\/Senate\/1137\/desaparecidos\/pogrom.html<\/a>; Carina Rodr\u00edguez, \u201cBuenos Aires, enero de 1919: Semana tr\u00e1gica\/semana de holgorio\u201d, <a href=\"http:\/\/www.argiropolis.com.ar\/univerisdad....onales\/unq\/sociales\/Literatura\/semana.htm\">http:\/\/www.argiropolis.com.ar\/univerisdad<\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.argiropolis.com.ar\/univerisdad....onales\/unq\/sociales\/Literatura\/semana.htm\">&#8230;.onales\/unq\/sociales\/Literatura\/semana.htm<\/a>.<\/p>\n<p><a name=\"_edn23\"><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ednref23\">[23]<\/a> En realidad ya en 1910, con ocasi\u00f3n de las protestas obreras durante la conmemoraci\u00f3n del Centenario se hab\u00edan producido actuaciones de este tipo, dirigidas por militares, entre ellos el general Dellepiane, jefe de la polic\u00eda y m\u00e1s tarde responsable de la represi\u00f3n durante la Semana Tr\u00e1gica. Seg\u00fan Sandra McGee Deutsch, el general Luis Dellepiane habr\u00eda declarado a Frederic Stimson, representante estadounidense ante el gobierno argentino que los hechos de la Semana Tr\u00e1gica podr\u00edan haberse evitado \u201chaciendo desaparecer uno por uno a los cabecillas, sin ning\u00fan arresto legal\u201d, citado por Clar\u00edn, Buenos Aires, 27\/05\/2000 (http:\/\/wwww.clarin.com\/suplementos\/zona\/2000-08-27\/i-00902d.htm) .<\/p>\n<p><a name=\"_edn24\"><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ednref24\">[24]<\/a> Ver A. Andreassi, \u201cLos l\u00edmites del reformismo en la Argentina agroexportadora. La experiencia de la clase trabajadora bajo el radicalismo, 1916-1930\u201d, pp. 281-282. se calculan en mil los obreros y peones fusilados en la Patagonia,\u00a0 entre 400 y 700 los de la Semana Tr\u00e1gica, adem\u00e1s de 4.000 heridos. Tambi\u00e9n se registran en esta \u00e9pocas los cr\u00edmenes de la \u201cgendarmer\u00eda volante\u201d de La Forestal, contra los huelguistas de los obrajes, R. Rodr\u00edguez Molas, Historia del tortura y del orden represivo, pp. 88-89.<\/p>\n<p><a name=\"_edn25\"><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ednref25\">[25]<\/a> El diputado conservador, Jos\u00e9 M\u00aa Bustillo se\u00f1alar\u00eda en 1932, al defender la acci\u00f3n de los grupos parapoliciales que responsabilidad por los males del pa\u00eds deb\u00eda recaer en el partido socialista \u201crepresentante de la clase que est\u00e1 m\u00e1s cerca de los extranjeros\u201d, citado por R. Rodr\u00edguez Molas, Historia del tortura y del orden represivo, p. 92.<\/p>\n<p><a name=\"_edn26\"><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ednref26\">[26]<\/a> A pesar de que Per\u00f3n no escatim\u00f3 cierta violencia contra sus oponentes pol\u00edticos, revirti\u00f3 tendencias reaccionarias seculares de la pol\u00edtica argentina, como su freno al antisemitismo, David Rock, Argentina, 1516-1987, Alianza Editotial, p. 353.<\/p>\n<p><a name=\"_edn27\"><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ednref27\">[27]<\/a> Los muertos oficialmente reconocidos fueron unos 300 pero otras fuentes hablan de 1.000 o 2.000 enterrados secretamente, ver Alain Rouqui\u00e9, Poder militar y sociedad pol\u00edtica en la Argentina. II 1943-1973, Buenos Aires, Emec\u00e9, 1982, p. 109 y sobre las conclusiones y recetas neoliberales del Plan Prebisch ver pp. 125-136.<\/p>\n<p><a name=\"_edn28\"><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ednref28\">[28]<\/a> La Cartilla Militar de 1938 que se entrega a los reclutas establece que la misi\u00f3n del ej\u00e9rcito es la defensa de la naci\u00f3n \u201ctanto contra los enemigos exteriores como contra los enemigos interiores\u201d, citado por R. Rodr\u00edguez Molas, p. 151. este autor se pregunta \u00bfquienes pod\u00edan ser esos enemigos? Y se responde: los pa\u00edses vecinos y la clase obrera argentina movilizada en ese momento en defensa de la rep\u00fablica espa\u00f1ola, de tal modo que la alianza entre elite econ\u00f3mica y militar se establece sobre la base de copmpartir enemigos, lo que es loo mismo que compartir objetivos, desde un punto de vista instrumental. Aqu\u00ed adquiere pleno significado la sentencia de Walter Benjamin: \u201cEl militarismo es el impulso de utilizar de forma generalizada la violencia como medio para los fines del Estado [&#8230;.] la primera funci\u00f3n de la violencia es fundadora de derecho, y esta \u00faltima conservadora de derecho\u201d,\u00a0 Para una cr\u00edtica de la violencia y otros ensayos, Madrid, Taurus, 1998, pp. 29-30.<\/p>\n<p><a name=\"_edn29\"><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ednref29\">[29]<\/a> Alcides L\u00f3pez Aufranc, un general que particip\u00f3 en los golpes de estado de la d\u00e9cada de 1960, totalmente identificado con la dictadura de 1976, escribe en 1980 que:\u201dLa guerra, en una palabra, es la m\u00e1s destacada de las formas\u00a0 de transformaci\u00f3n de la sociedad&#8230; la guerra es una parte de la pol\u00edtica, uno de sus elementos, algunas veces, el argumento final, citado en Ricardo Rodr\u00edguez Molas, Historia de la tortura y el orden represivo en la Argentina, Buenos Aires, EUDEBA, 1984, p. 153.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El prop\u00f3sito de los golpistas de 1976 era fundar una nueva legalidad, una nueva escala de valores y de normas sociales que redujera el exterminio del disidente pol\u00edtico a la categor\u00eda de procedimiento pol\u00edtico rutinario, como m\u00e9todo fundamental de ejercicio del poder en un nuevo orden que sustituyera la discusi\u00f3n y la cr\u00edtica abierta de lo pol\u00edtico y lo social por la obediencia ciega, en una nueva pir\u00e1mide de r\u00edgidas jerarqu\u00edas coronadas por una elite integrada pro los comandantes golpistas y sus socios civiles. La muerte del opositor se transformaba en un objetivo y un horizonte pol\u00edtico definido consciente por los jefes militares, ya que eran el fundamento constitutivo de la sociedad en la que se hab\u00eda suprimido el disenso. Basta para ello como prueba las palabras de Videla justificando el secuestro y desaparici\u00f3n, la muerte clandestina de disidentes, para evitar el impacto emocional en la opini\u00f3n p\u00fablica de fusilamiento a la luz del d\u00eda y masivos. Que la muerte era el objetivo, eso no se discut\u00eda. Seg\u00fan \u00e9ste nadie en la c\u00fapula o los escalones subalternos de la dictadura dudaba sobre la decisi\u00f3n de asesinar. La discusi\u00f3n giraba s\u00f3lo sobre si las ejecuciones de disidentes deb\u00edan ser p\u00fablicas o secretas.[1]<\/p>\n<p>La necesidad de buscar par\u00e1metros con que juzgar hist\u00f3ricamente esta cat\u00e1strofe nos obligan a mirar a los m\u00e1ximos exponentes de la barbarie en el siglo XX: los fascismos europeos de entreguerras y especialmente el fen\u00f3meno nazi. Existe un sobrecogedor paralelismo entre estos objetivos y caracter\u00edsticas de la dictadura militar y los reg\u00edmenes fascistas europeos, especialmente con la dictadura nazi, salvando las obvias distancias de contexto y per\u00edodo hist\u00f3rico (tambi\u00e9n llama la atenci\u00f3n la extensi\u00f3n geogr\u00e1fica del terrorismo de estado en los a\u00f1os setenta en el sur de Am\u00e9rica Latina, similar a la proliferaci\u00f3n de fascismos en la Europa de entreguerras), que es desde ya un calificativo de las cualidades letales del r\u00e9gimen inaugurado en Argentina con el golpe de estado de marzo de 1976. Tanto en el caso del fascismo alem\u00e1n como de la dictadura militar argentina, reg\u00edmenes an\u00e1logos en muchos sentidos, pero especialmente por compartir el mismo objetivo de refundaci\u00f3n e ingenier\u00eda social basada en la normalizaci\u00f3n del exterminio como mecanismo de mediaci\u00f3n social y de regulaci\u00f3n de las relaciones entre sociedad pol\u00edtica \u2013el estado- y sociedad civil; pueden rastrearse en su propia historia esos antecedentes que precipitaron a sus respectivos pueblos en un abismo de barbarie, y mediante el genocidio produjeron una fisura irreparable en el concepto del hombre y la humanidad.<\/p>\n<p>Para asegurar sus objetivos ambos reg\u00edmenes recurrieron a la deshumanizaci\u00f3n y bestializaci\u00f3n sistem\u00e1tica de las v\u00edctimas, esencial para aislarlos del resto de la sociedad, e impedir no s\u00f3lo la solidaridad de los que podr\u00edan ayudarlos a escapar de su suerte o a resistir, sino, lo que es m\u00e1s contundente y eficaz para lograr el exterminio, quitar a su eliminaci\u00f3n el car\u00e1cter de muerte, de tal\u00a0 modo que el genocidio se transforma en un asesinato sin culpables, sin responsables, y tampoco sin v\u00edctimas, ya que estas deben morir por que los son, no por lo que han hecho y por eso no merecen seguir con vida, seg\u00fan lo decidido por los nazis y los militares argentinos. La cosificaci\u00f3n de las v\u00edctimas permite la absoluci\u00f3n de los verdugos (\u00bfes acaso un criminal el carnicero que trocea una res en el matadero?), transformando al primero s\u00f3lo en un problema log\u00edstico burocr\u00e1tico que exige soluci\u00f3n, y al segundo en el ejecutor de la soluci\u00f3n del problema.[2]<\/p>\n<p>En el caso argentino tambi\u00e9n el exterminio de los opositores constituye una finalidad en s\u00ed misma, que mide y comprueba la eficacia del poder desplegado (\u201clucharemos no hasta la muerte sino hasta la victoria\u201d, dijo el almirante Massera, o el c\u00e9lebre exabrupto del sanguinario general Ib\u00e9rico Saint Jean[3]: \u201cprimero eliminaremos a los subversivos, luego a sus colaboradores, seguiremos con los simpatizantes y acabaremos con los indiferentes\u201d). Y la deshumanizaci\u00f3n de las v\u00edctimas se hace, en lugar de utilizar referentes biol\u00f3gicos seudocient\u00edficos (aunque tambi\u00e9n existieron manifestaciones\u00a0 antisemitas en la represi\u00f3n desatada por la dictadura)[4], mediante la construcci\u00f3n de un no-hombre, no-ciudadano objeto de eliminaci\u00f3n, que carece de existencia pol\u00edtica aunque los motivos de su exterminio lo sean, pero igualmente eficaz para promover la indiferencia o la complicidad de gran parte de la poblaci\u00f3n frente al genocidio: el \u201csubversivo\u201d. Para ellos el t\u00e9rmino designaba una esencia maligna, una amenaza procedente del ejercicio de la democracia, que tambi\u00e9n se transformaba en sospechosa para los inquisidores uniformados, porque esta, al permitir el intercambio de todo tipo de ideas favorec\u00eda su existencia. El subversivo estaba encarnado por todos aquellos que de alg\u00fan modo se opon\u00edan o disent\u00edan con la jerarqu\u00eda social fundacional de la rep\u00fablica, o, lo que era a\u00fan m\u00e1s inadmisible, propon\u00edan alternativas opuestas a la rep\u00fablica elitista y desigual. Seg\u00fan la dictadura se trata de individuos agrupados para destruir las esencias prepol\u00edticas de la argentinidad, residentes en la comunidad nacional imaginaria preexistente a cualquier normativa constituyente y depositadas en los estamentos sociales tradicionales, la aristocracia de la tierra y las fuerzas armadas que conquistaron\u00a0 y aseguraron las bases materiales y espirituales del orden social vigente y amenazado por la combinaci\u00f3n de \u201cdemocracia y subversi\u00f3n\u201d.[5]<\/p>\n<p>Si bien no hay nada equiparable en la dictadura militar argentina a las leyes de Nuremberg en la delimitaci\u00f3n normativa de quienes deben ser expulsados de la comunidad nacional, esta ausencia\u00a0 no anula la existencia de proyectos que ten\u00edan por objetivo la consumaci\u00f3n de un genocidio, en este caso sobre un colectivo identificado por su posici\u00f3n pol\u00edtica disidente. Si bien no hubo una delimitaci\u00f3n escrita del grupo de ciudadanos a exterminar, si la hubo f\u00e1ctica.\u00a0 Es lo que ha quedado meridianamente establecido con una argumentaci\u00f3n impecable, si faltaba una \u00faltima consideraci\u00f3n sobre estos cr\u00edmenes, por la Audiencia Nacional, en su sesi\u00f3n en Madrid, en noviembre de 1998.[6]<\/p>\n<p>Existe otra coincidencia entre la dictadura militar argentina y el r\u00e9gimen nazi. Es el car\u00e1cter p\u00fablico de la degradaci\u00f3n del disidente y su expulsi\u00f3n \u2013mediante el secuestro- de la comunidad nacional, y el car\u00e1cter secreto y clandestino de su exterminio: se produjo un Nacht und Nebel rioplatense similar al que practic\u00f3 Alemania en su propio territorio y en los pa\u00edses aliados y ocupados por los ej\u00e9rcitos nazis. La desaparici\u00f3n ten\u00eda el prop\u00f3sito de ocultar a la opini\u00f3n p\u00fablica las formas en que se estaba produciendo la represi\u00f3n\u00a0 para que la poblaci\u00f3n no tuviera reparos en aprobar la represi\u00f3n de disidentes al deshumanizarlos, present\u00e1ndolos como bestias sin alma dispuestas a la destrucci\u00f3n, anulando la existencia del crimen al ser practicado sobre un no-ser humano: de ah\u00ed el car\u00e1cter demon\u00edaco y bestial con que era reforzado cualquier mensaje desde el poder al hacer referencia a los disidentes como \u201csubversivos\u201d y a su conducta general como \u201cla subversi\u00f3n\u201d.[7] Al mismo tiempo el car\u00e1cter ostensiblemente irregular de los procedimientos de secuestro, que se produc\u00edan muchas veces en plena luz del d\u00eda y en las calles m\u00e1s concurridas de las grandes ciudades, mediante coches sin matr\u00edcula y personal armado sin uniformes que les identificaran, ten\u00edan como objeto resaltar el car\u00e1cter aparentemente incontrolado de la represi\u00f3n,\u00a0\u00a0 cualitativamente distinta a la que podr\u00eda aplicarse de acuerdo a preceptos legales convencionales, y por lo tanto dirigidos a provocar un sentimiento permanente de inseguridad e indefensi\u00f3n en toda la poblaci\u00f3n induciendo conductas sumisas al poder por ciudadanos que estar\u00edan dominados por la percepci\u00f3n de que cualquier desviaci\u00f3n podr\u00edan lanzarlos m\u00e1s all\u00e1 de la l\u00ednea de sombra y expulsarlos a las tinieblas de un destino incierto, y que permanentemente actuar\u00edan movidos por el deseo de adivinar cuales conductas ser\u00edan del agrado de las elites dominantes.[8] Porque las causas de la detenci\u00f3n por las fuerzas represivas nunca eran anunciadas p\u00fablicamente mediante un juicio o procedimientos normales de procesamiento. El poder disuasorio y atemorizador sobre la normalidad del m\u00e9todo utilizado actuaba a modo de tribunal kafkiano sobre la base de la duda de las motivaciones de la dictadura para proceder de ese modo. Tambi\u00e9n podr\u00eda actuar como un mecanismo de sometimiento que consistir\u00eda en la regresi\u00f3n infantil de gran parte de la poblaci\u00f3n preocupada en agradar al poder con conductas sumisas para no pisar esa peligrosa zona de sombra donde se perd\u00edan otros, al actuar de modo socialmente reprobado por la dictadura, convertida en un padre cruel e inescrutable, similar a los modelos de comportamiento que los nazis pretend\u00edan inducir en los prisioneros de los campos de concentraci\u00f3n, seg\u00fan las conclusiones elaboradas por Bruno Bettelheim, sobre la base de sus experiencias como preso pol\u00edtico en la Alemania nazi en los campos de Dachau y Buchenwald.[9] Otra similitud de este con aquel fascismo es la desnaturalizaci\u00f3n de los t\u00e9rminos empleados, basada en el recurso al eufemismo para describir los procedimientos m\u00e1s atroces: as\u00ed \u201cchupar\u201d significa secuestrar, \u201ctraslado\u201d ejecuci\u00f3n mediante los vuelos de la muerte o el tiro en la nuca, etc. La misma tergiversaci\u00f3n de las palabras que practicaban los nazis: \u201csoluci\u00f3n final\u201d exterminio de los jud\u00edos, \u201cinstalaciones especiales\u201d las c\u00e1maras de gas en Auschwitz, \u201ctratamiento especial\u201d los asesinatos en masa practicados por los grupos SS en los territorios ocupados de la URSS. [10]<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[32],"tags":[],"class_list":["post-64","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-america-latina"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/64","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=64"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/64\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=64"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=64"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=64"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}