{"id":648,"date":"2007-02-18T00:00:00","date_gmt":"2007-02-18T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=648"},"modified":"2020-02-27T17:54:25","modified_gmt":"2020-02-27T16:54:25","slug":"la-rabia-de-chaplin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=648","title":{"rendered":"La Rabia de Chaplin"},"content":{"rendered":"<p>A 30 a\u00f1os de su muerte&#8230; \u00abera sobre todo un hombre con un sentido profundamente arraigado del amor y del odio\u00bb.<\/p>\n<p>Altercom<\/p>\n<p>14 de febrero de 2007<\/p>\n<p><a name=\"nh1\"><\/a>Sale en estos d\u00edas <i>\u00abCharlie Chaplin, Opiniones de un Vagabundo\u00bb\u00a0[<\/i><a href=\"\/\/\/C%7C\/Documents%20and%20Settings\/Joan\/Datos%20de%20programa\/Mozilla\/Profiles\/default\/i1q3xz1m.slt\/Mail\/Local%20Folders\/Inbox?number=686832711#nb1\" name=\"nh1\"><i>1<\/i><\/a><i>]. <\/i><strong><i>Vaya por delante que Charles Chaplin ha sido con certeza uno de los hombres del espect\u00e1culo, y en particular del cine, m\u00e1s importantes del siglo XX.<\/i><\/strong><\/p>\n<p><i>Lo que m\u00e1s me fastidia es el interminable rimero de cr\u00f3nicas de tipo pat\u00e9tico, l\u00edrico o literario que se han escrito sobre \u00e9l desde el mismo momento de su muerte.<\/i><\/p>\n<p><i>Pescando en ese mont\u00f3n de comentarios, les propongo algunos: \u00abEl fondo jud\u00edo de su arte y de su tristeza indudable, la naturaleza de su humor de doble y triple sentido, es poco accesible al p\u00fablico\u00bb (Montale). \u00abTen\u00eda en la sonrisa el llanto del mundo, y en las l\u00e1grimas de las cosas hac\u00eda bailar la alegr\u00eda de la vida\u00bb (Giovanni Grazzini, en el Corriere della Sera). Y etiquetas hasta el hartazgo: \u00abanarquista-l\u00edrico\u00bb, \u00abindividualista-colectivo\u00bb, \u00abpat\u00e9tico\u00bb, \u00abfant\u00e1stico\u00bb, \u00abrebelde\u00bb, \u00abmelanc\u00f3lico\u00bb, \u00abpayaso de la esperanza\u00bb, \u00abgrotesco\u00bb, \u00abexistencialista\u00bb.<\/i><\/p>\n<p><strong><i>Nadie, nadie, digo, habla nunca de su \u00abrabia\u00bb.<\/i><\/strong><\/p>\n<p><i>Chaplin era sobre todo un hombre con un sentido profundamente arraigado del amor y del odio.<\/i><\/p>\n<p><i>Odiaba casi con \u00edmpetu el mundo que ten\u00eda alrededor, el poder, la m\u00e1quina del capital.<\/i><\/p>\n<p><strong><i>Odiaba el orden del Estado, con sus polic\u00edas, sus jueces y sus c\u00e1rceles. Odiaba el orden moral de aquella sociedad, el orden del beneficio comercial, bancario, industrial. El orden religioso con sus hipocres\u00edas, sus dogmas y sus falsas esperanzas. Y finalmente, odiaba el orden cultural de la burgues\u00eda y del capital, y el orden de sus falsos y a menudo infames mitos.<\/i><\/strong><\/p>\n<p><strong><i>La Norteam\u00e9rica convencional, instalada alrededor de los negocios, no le amaba, no le perdonaba sus simpat\u00edas comunistas, sus presuntos lazos con Rusia, su presunta falta de patriotismo debida al hecho de no haber querido nunca adoptar la ciudadan\u00eda norteamericana.<\/i><\/strong><\/p>\n<p><i>Creo que en muy pocas de las obras de cine y de teatro de los \u00faltimos setenta a\u00f1os se puede sentir de manera tan clara tanto odio como el expresado en \u00ab<\/i><strong><i> Tiempos Modernos <\/i><\/strong><i>\u00bb ante la l\u00f3gica de la m\u00e1quina que mortifica, humilla, aliena y asesina al hombre y a su humanidad.<\/i><\/p>\n<p><i>Nadie mejor que Chaplin ha sabido desarrollar la cr\u00edtica agresiva, llena de rabia, frente a la ideolog\u00eda de la m\u00e1quina, y en particular, frente a los m\u00e9todos de Taylor, es decir, los que explotan al hombre hasta en su gestualidad.<\/i><\/p>\n<p><i>Del mismo modo ha atacado a toda la ideolog\u00eda del moralismo norteamericano, el de la \u00abbuena sociedad\u00bb que es infame en ciertas aspectos, pero que se resuelve siempre con el buen coraz\u00f3n y la buena voluntad de los humildes: se opuso, en suma, a todo el cine de Frank Capra.<\/i><\/p>\n<p><i>Cuando usa el patetismo, Chaplin lo vierte siempre con gran crueldad. Basta recordar el desenlace en verdad cruel de las escenas de Chaplin en la <\/i><strong><i>\u00abCalle del Miedo\u00bb <\/i><\/strong><i>, cuando distribuye la comida a los ni\u00f1os hambrientos y arroja el grano en torno como si hubiera muchas gallinas a las que dar de comer.<\/i><\/p>\n<p><i>Incluso cuando entra en el juego de la felicidad, siempre lo resuelve en la hu\u00edda de esta sociedad.<\/i><\/p>\n<p><i>En la \u00ab<\/i><strong><i> Quimera del Oro <\/i><\/strong><i>\u00bb hay todav\u00eda m\u00e1s rabia. E insulto a la gran trampa del capital: \u00abTengan paciencia, sean buenos, todos podr\u00e1n un d\u00eda tener fortuna. La fortuna es la gran madre de esta sociedad que nos hace a todos iguales\u00bb. Esa interminable caravana que se dirige hacia la \u00abesperanza\u00bb, hacia la riqueza, hacia el sue\u00f1o.<\/i><\/p>\n<p><strong><i>La historia individual es en cambio la historia de cientos y cientos de angustias<\/i><\/strong><i>, de dificultades, de violencias sufridas, con lo que la historia norteamericana sale de esta pel\u00edcula mucho m\u00e1s despiadadamente lastimada que de decenas de pel\u00edculas consideradas \u00abhist\u00f3ricas\u00bb.<\/i><\/p>\n<p><strong><i>Y tambi\u00e9n en este caso, como siempre, Chaplin no parti\u00f3 de hechos imaginarios o literarios, sino de una realidad bien clara y, por lo tanto, nacida y crecida sobre las espaldas y sobre la piel de todos.<\/i><\/strong><\/p>\n<p><i>Como me hace notar Andreina Lombardi Bom, la traductora de este libro, nadie se preocupa de subrayar la rabia de Chaplin contra la sociedad (curiosamente, entre las entrevistas recogidas, no hay ninguna que aluda a <\/i><strong><i>\u00abTiempos Modernos\u00bb <\/i><\/strong><i>), pero tampoco, y sobre todo, la rabia de la sociedad contra Chaplin, una sociedad ya exacerbada y exageradamente desconfiada de cualquier cosa que oliera a \u00abdiferente\u00bb.<\/i><\/p>\n<p><i>La mirada de Chaplin sobre la vida, sobre las relaciones entre los hombres, tambi\u00e9n sobre la econom\u00eda y la pol\u00edtica, era demasiado heterodoxa como para que la autocomplaciente Norteam\u00e9rica de la posguerra no se resintiera; y el atacado respondi\u00f3.<\/i><\/p>\n<p><i>Y me permito, a mi vez, agregar que el cine todo de Chaplin recupera temas y modos que est\u00e1n en el origen del mundo de los payasos.<\/i><\/p>\n<p><i>Los grandes payasos no han desarrollado jam\u00e1s su arte como si tuviera el fin en s\u00ed mismo, es decir, como puro divertimento. Por ejemplo, el payaso fijo del teatro nace, en el siglo XIX, del personaje del operario destinado al trabajo de mantenimiento de jaulas y trapecios. O sea, el mozo de cuerda, \u00abel eterno menor de edad\u00bb: sobre \u00e9l se yerque siempre amenazante la figura del director del circo, que lo trata como a un siervo, que no le permite beber, que no le deja acercarse a las bailarinas, que no le consiente amar. Es un desheredado, un inferior, hombre de carga sin siquiera derecho a gozar de la fantas\u00eda propia del circo.<\/i><\/p>\n<p><i>Es un diferente. Y el juego que desarrolla es siempre el mismo, ya le obliguen a sustituir al hombre bala o a meterse en la jaula de los leones persuadido de que son de mentira y presto a hacer las cosas m\u00e1s inauditas con estos leones que cree ficticios. Esta es la clave de la violencia, del terror, del enga\u00f1o, del verse obligado a ganarse la vida a cualquier costo.<\/i><\/p>\n<p><i>Lo que importa no es ya vivir, sino sobrevivir.<\/i><\/p>\n<p><i>Cuando luego el payaso se da cuenta de que los leones son de verdad y est\u00e1n fam\u00e9licos, no tiene sino continuar su juego porque, fuera de la jaula y a modo de chantaje, est\u00e1 su mujer, est\u00e1n sus hijos (payasines, tal vez enanos), que piden de comer mientras el director grita: \u00ab\u00a1Si no terminas el n\u00famero y el p\u00fablico no se r\u00ede, te echo sin darte un c\u00e9ntimo!\u00bb.<\/i><\/p>\n<p><i>Pero muchos han hecho intentos desesperados por presentar a Charlie Chaplin como un poeta aislado, y lo han descrito como \u00abun peque\u00f1o jud\u00edo individualista\u00bb, como \u00abun anarquista-l\u00edrico\u00bb que expresa un arte tan elevado, \u201cde doble y triple sentido\u201d, \u00abque se vuelve un arte para pocos\u00bb.<\/i><\/p>\n<p><i>Lo describen como un diferente, pero tambi\u00e9n como un excelso, un genio descollante por encima de las \u201climitaciones\u201d de una masa de iguales.<\/i><\/p>\n<p><i>No saben ni quieren saber que los diferentes que personifica Charlot eran en Norteam\u00e9rica, y lo siguen siendo, el 70 o el 80 por ciento de esa sociedad. <\/i><strong><i>El peque\u00f1o vagabundo representa al jud\u00edo, al turco, al italiano, al irland\u00e9s, al espa\u00f1ol, por no hablar de los mestizos, los negros y los hispanos, a todos quienes se ven forzados a subir una cuesta erizada por las dificultades y los estorbos de la lengua, de los usos y de la expresi\u00f3n de una sociedad que los atenaza, los acoge, los repele, los explota, los manipula como objetos, los aplasta y los tira.<\/i><\/strong><\/p>\n<p><i>No olvidemos que con la oleada de los inmigrantes, de los diferentes, la sociedad norteamericana dobl\u00f3 su n\u00famero (fen\u00f3meno nunca ocurrido en parte alguna del mundo: basta pensar que, s\u00f3lo de Italia, partieron algo as\u00ed como 8 millones de desesperados en poqu\u00edsimos a\u00f1os; y as\u00ed tambi\u00e9n en Grecia, en Turqu\u00eda, en Francia, en Espa\u00f1a; por doquier).<\/i><\/p>\n<p><strong><i>Precisamente la llegada de estos diferentes, y de tanta gente obligada a dar el salto mortal para mantenerse con vida, fue el signo caracter\u00edstico de una nueva sociedad cruel y monstruosa que, sin embargo, daba en el drama espacio a la esperanza.<\/i><\/strong><\/p>\n<p><i>Chaplin siempre se sinti\u00f3 el campe\u00f3n de este pueblo de desechos, siempre quiso sentir su pulso: <\/i><strong><i>la prueba es que finalizado el primer montaje de cada pel\u00edcula, lo proyectaba en p\u00fablico \u2013p\u00fablico perif\u00e9rico y popular\u2014 para sentir los ritmos, verificar los tiempos, la aceptaci\u00f3n o el rechazo de las pausas.<\/i><\/strong><i> Yo creo que Chaplin trabajaba con el p\u00fablico metido en la c\u00e1mara. Chaplin siempre actu\u00f3 como en el teatro, como si hubiera una platea que le marcara el ritmo.<\/i><\/p>\n<p><strong><i>Pero ahora hablemos de la decadencia: el problema de fondo es el discurso ideol\u00f3gico, la toma de posici\u00f3n del especialista.<\/i><\/strong><i> El ejemplo: Chaplin, que veinte a\u00f1os antes se preocup\u00f3 por la guerra mundial, por el nazismo, las masacres, la violencia del poder en todas sus formas, no hizo lo propio en lo que respecta a Vietnam. Aun teniendo la posibilidad, los medios y la autoridad para intervenir. Como ignor\u00f3 el problema de Palestina y las otras cuitas del mundo tras la guerra. Dej\u00f3 de lado lo que hab\u00eda sido clave fundamental de su discurso, la cr\u00f3nica escurril de la realidad, y se arrellan\u00f3 en otra dimensi\u00f3n, ciertamente m\u00e1s grata al poder.<\/i><\/p>\n<p><i>Recordar\u00e9 para terminar a una mujer calabresa, una campesina que, entrevistada por la televisi\u00f3n, dej\u00f3 dicho:<\/i><\/p>\n<p><strong><i>\u00abCharlot era un tipo capaz de hacernos llorar por cosas de las que normalmente nos re\u00edmos, y de hacernos re\u00edr con cosas que nos hacen llorar. Era uno que hablaba de nosotros, porque era uno de nosotros\u00bb.<\/i><\/strong><i> <\/i><\/p>\n<p><a name=\"auteur120290\"><\/a><a name=\"auteur4991\"><\/a><i>Altercom<br \/>\nAgencia de Prensa de Ecuador. Comunicaci\u00f3n para la Libertad.<br \/>\nDar\u00edo Fo<\/i><\/p>\n<p><i>Dramaturgo y escritor revolucionario italiano. Premio Nobel de Literatura 1997. Ha publicado \u201cMisterio Bufo\u201d (1969), \u201cMuerte accidental de un anarquista\u201d (1970), \u201cFedayin\u201d (1971), \u201cAqu\u00ed no paga nadie\u201d (1974), \u201cEl pa\u00eds de los murci\u00e9lagos\u201d &#8211; Autobiograf\u00eda (2002).<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i><br \/>\n<\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><P>A 30 a&ntilde;os de su muerte&#8230; &quot;era sobre todo un hombre con un sentido profundamente arraigado del amor y del odio&quot;.LA RABIA DE CHAPLINAltercom* Dar&iacute;o Fo* <\/P><P>14 de febrero de 2007  <\/P><P>Sale en estos d&iacute;as &laquo;Charlie Chaplin, Opiniones de un Vagabundo&raquo; [1]. Vaya por delante que Charles Chaplin ha sido con certeza uno de los hombres del espect&aacute;culo, y en particular del cine, m&aacute;s importantes del siglo XX.<\/P><P>  <\/P><P>Lo que m&aacute;s me fastidia es el interminable rimero de cr&oacute;nicas de tipo pat&eacute;tico, l&iacute;rico o literario que se han escrito sobre &eacute;l desde el mismo momento de su muerte.<\/P><P>Pescando en ese mont&oacute;n de comentarios, les propongo algunos: &quot;El fondo jud&iacute;o de su arte y de su tristeza indudable, la naturaleza de su humor de doble y triple sentido, es poco accesible al p&uacute;blico&quot; (Montale). &quot;Ten&iacute;a en la sonrisa el llanto del mundo, y en las l&aacute;grimas de las cosas hac&iacute;a bailar la alegr&iacute;a de la vida&quot; (Giovanni Grazzini, en el Corriere della Sera). 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