{"id":651,"date":"2007-03-03T00:00:00","date_gmt":"2007-03-03T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=651"},"modified":"2020-02-27T17:45:19","modified_gmt":"2020-02-27T16:45:19","slug":"fascismos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=651","title":{"rendered":"Fascismos"},"content":{"rendered":"<h3><u><a href=\"http:\/\/www.elpais.es\/articulo\/elpporopi\/20060214elpepiopi_7\/Tes\/fascismo\/posesi\u00f3n\/inmediata\"><b>El fascismo de la posesi\u00f3n inmediata<\/b><\/a><\/u><\/h3>\n<p>Rafael Argullol<\/p>\n<p>A excepci\u00f3n de unos cuantos fan\u00e1ticos que apenas saben a qu\u00e9 se refieren cuando la defienden, fascismo es una palabra insultante usada por unos y otros como arma arrojadiza. En general, incluso por parte de la derecha, es el t\u00e9rmino m\u00e1s utilizado para descalificar al adversario por sus supuestas tendencias totalitarias. Tambi\u00e9n con frecuencia fascismo es sin\u00f3nimo de barbarie.<\/p>\n<p>Sin embargo, el uso contempor\u00e1neo de esta palabra arrastra perfiles confusos pues todav\u00eda hoy muchos la emplean acusadoramente para describir hechos inmediatos pero, en el momento de imaginar el escenario, se remiten a una parafernalia ideol\u00f3gica del siglo pasado. Se teme a unos b\u00e1rbaros y, a falta de otro modelo de referencia, se cree que esos b\u00e1rbaros volver\u00e1n con sus esv\u00e1sticas, sus brazos en alto y sus camisas negras, azules o pardas. Algunos, sin duda, tendr\u00edan la c\u00edclica tentaci\u00f3n de una mascarada de este tipo. Pero, fuera de una nostalgia m\u00e1s bien pat\u00e9tica, su porvenir es escaso pues no queda nada de la atm\u00f3sfera ideol\u00f3gica ni de la cultura que incub\u00f3 al anterior monstruo. Por tanto, no es el fascismo hist\u00f3rico el que acecha.<\/p>\n<p>No obstante, si el fascismo es una forma de calificar la barbarie actual entonces no podemos albergar demasiadas dudas de que el peligro existe. \u00bfDe d\u00f3nde proviene? S\u00f3lo muy oblicuamente de las grandes doctrinas que promet\u00edan al hombre un mundo feliz a trav\u00e9s de la superioridad de una raza, una clase social o un estado. Nuestra barbarie contempor\u00e1nea es reacia a las grandes doctrinas porque un v\u00e9rtigo depredador ni siquiera admite la enunciaci\u00f3n de palabras y, mucho menos, de ideas. El nuestro es el fascismo de la posesi\u00f3n inmediata. Su doctrina es t\u00e1cita, silenciosa, abrumadora: queremos esto y aquello, y lo queremos inmediatamente pues es el bot\u00edn de guerra que la vida nos ha otorgado.<\/p>\n<p>Y quiz\u00e1 sea, en efecto, esta inmediatez en la rapi\u00f1a lo que conecte al nuevo fascismo con el antiguo. Los viejos fascismos estaban convencidos de que sus ideas justificaban la rapacidad y la conquista mientras los nuevos fascistas tambi\u00e9n lo encuentran todo justificado si el premio es el disfrute sin dilaciones del objeto o sujeto que se ha prometido.<\/p>\n<p>Algunos incautos (incautos con c\u00e1tedra a menudo) han respaldado durante a\u00f1os la bondad de esta actitud como una modalidad moderna del hedonismo. Naturalmente han olvidado un matiz que lo cambia todo. Si la b\u00fasqueda de la posesi\u00f3n es la consecuencia de la aventura y el descubrimiento, el buscador -el aut\u00e9ntico hedonista- se ve inmerso en un juego de derechos y deberes, de transgresiones y l\u00edmites que le dibujan el territorio vital. Avanza, retrocede, arriesga, gana, pierde: as\u00ed se crea la geograf\u00eda \u00edntima del ser humano. Por el contrario, si la posesi\u00f3n se concibe como un derecho de conquista, ilimitado y sin contrapartidas, el depredador jam\u00e1s se mira en el espejo de sus contradicciones y deberes.<\/p>\n<p>Es m\u00e1s que probable que los ritos inici\u00e1ticos de las m\u00e1s diversas tradiciones apuntaran en esta direcci\u00f3n. Al anciano, disminuida la fuerza, le esperaba el don de la sabidur\u00eda pero al inicio de su vida, como ni\u00f1o, hab\u00eda crecido en la libertad del instinto. Entre ambas edades el adulto hab\u00eda tenido que superar ciertas pruebas destinadas a conocer el delicado equilibrio de los derechos y de los deberes, la mutua dependencia del individuo y la comunidad.<\/p>\n<p>Nuestra barbarie, en cambio, ha exteriorizado la figura, antes meramente transitiva, del p\u00faber en Adolescente (as\u00ed en may\u00fasculas) anulando las dem\u00e1s edades: al ni\u00f1o se le saca a la fuerza de la ni\u00f1ez para que sea pronto el adolescente, al adulto sin contornos contrastados, se le mantiene en la Adolescencia; y al mismo tiempo, negado para la sabidur\u00eda, se le recomiendan las payasadas suficientes para simular el retorno a su propia sombra maquillada. El viejo fascismo se recreaba con la efigie, m\u00e1s o menos delicuescente, de un Joven Salvaje que, como Sigfrido en el mito wagneriano, irrumpir\u00eda en el horizonte humano para purificarlo y regenerarlo. Todos conocemos perfectamente las consecuencias del tr\u00e1gico manoseo de este mito. La figura favorita del nuevo fascismo es el Adolescente, un protagonista que se caracteriza y es caracterizado por la incapacidad permanente para dibujar su geograf\u00eda vital. Para ese h\u00e9roe de nuestro tiempo s\u00f3lo vale la posesi\u00f3n inmediata pero, de lo contrario, se sume en un estado de sopor o de abulia.<\/p>\n<p>Para ese h\u00e9roe, para esa barbarie nuestra \u00e9poca ha creado un sistema pertinente: una econom\u00eda de la posesi\u00f3n inmediata. En la medida en que se impone el nuevo fascismo nuestro bienestar, nuestros gustos, nuestros deseos dependen de aquella econom\u00eda. Naturalmente, en el sentido m\u00e1s estricto, el capitalismo asume y promueve el modelo con su continua exaltaci\u00f3n y exhibicionismo de la codicia. El b\u00e1rbaro habla el lenguaje que los b\u00e1rbaros puedan entender: compra, posee, \u00bfc\u00f3mo dejar\u00edas de hacerlo si todo es para ti y sin apenas esfuerzos y para tu eterna felicidad? Y para que ese lenguaje de la depredaci\u00f3n dichosa llegue a todos los rincones tenemos la m\u00e1s imponente f\u00e1brica de la hermosa mentira, la publicidad, nuestra \u00fanica religi\u00f3n verdaderamente universal.<\/p>\n<p>La felicidad es la propiedad. Un viejo lema de todas las \u00e9pocas que el b\u00e1rbaro de la nuestra escucha acelerado: posee r\u00e1pidamente. R\u00e1pido, r\u00e1pido, fast food en todas direcciones. De acuerdo con este principio, y pese a todas las proclamas, la pornograf\u00eda desbanca al erotismo en todas las esferas de la vida sensorial y espiritual. La l\u00f3gica del deseo exige el detenimiento, la apuesta, la responsabilidad de la elecci\u00f3n, el descubrimiento de las sensaciones y de los pensamientos. Pero el Adolescente tiene pavor a estos retos y opta inevitablemente por la facilidad pornogr\u00e1fica, por el consumo de lo que se pone de inmediato al alcance de su mano sin necesidad de aventura alguna. Para \u00e9l se han inventado grandes categor\u00edas que quiz\u00e1 tambi\u00e9n sea oportuno escribir en may\u00fasculas: la Marcha, la Diversi\u00f3n, el Espect\u00e1culo. Cuando se detiene la noria todo parece impregnado de una insondable apat\u00eda.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 temer a los b\u00e1rbaros si los b\u00e1rbaros ya est\u00e1n aqu\u00ed? \u00daltimamente se multiplican las alarmas. Las ciudades se defienden con nuevas ordenanzas contra lo que los peri\u00f3dicos llaman decorosamente incivismo y que en la mayor\u00eda de los casos ha sido la pura y dura instalaci\u00f3n de la barbarie durante muchos a\u00f1os en sus calles y en sus noches. Los responsables de educaci\u00f3n denuncian t\u00edmidamente el acoso escolar cuando hace ya mucho tiempo que el odio a la cultura est\u00e1 activamente pertrechado en muchas escuelas con el c\u00f3mplice silencio de maestros y padres de familia. Y ha sido necesario que muriera una mendiga en un cajero autom\u00e1ticoy fueran apalizados unos cuantos indigentes m\u00e1s, para que mucha gente aparentara enterarse de que en la econom\u00eda de la posesi\u00f3n inmediata el entendimiento exige con frecuencia violencia e incluso cr\u00edmenes.<\/p>\n<p>\u00bfAs\u00ed que es posible que haya entre nosotros un fascismo nuevo, bien distinto al anterior, que ha madurado sigilosamente? \u00bfY qu\u00e9 es lo que hemos hecho mal, desde nuestra tolerancia y nuestra correcci\u00f3n, si es que hemos hecho algo mal? \u00bfPor d\u00f3nde han entrado los b\u00e1rbaros? Soci\u00f3logos y educadores han empezado a explicarse: ha faltado autoridad. Los pol\u00edticos dicen lo mismo, aunque con la boca peque\u00f1a y porque tienden a acusarse unos a otros. Ha faltado autoridad y tambi\u00e9n, sobre todo, osad\u00eda espiritual para saber en qu\u00e9 consist\u00eda la autoridad. La tibieza y el miedo proceden de todos los \u00e1ngulos, con un conservadurismo anticuado y deslegitimado y un progresismo incapaz de hacer frente a sus propios fantasmas. Unos satisfechos prohibiendo y los otros prohibiendo prohibir.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n es saber si nos atreveremos a resistirnos frente a la nueva barbarie y con qu\u00e9 medidas \u00bfNos atreveremos, por ejemplo, a ir m\u00e1s all\u00e1 de las declaraciones moralistas para adentrarnos en el coraz\u00f3n del monstruo? Es f\u00e1cil proclamar que se necesita otra educaci\u00f3n para el futuro lo cual es evidentemente cierto. Pero, \u00bfno podr\u00edamos empezar a legislar contra los aspectos m\u00e1s agresivos de la posesi\u00f3n inmediata? \u00bfNo podr\u00edamos poner en jaque alguno de los engranajes que perpet\u00faan la violenta somnolencia del nuevo b\u00e1rbaro?<\/p>\n<p>Est\u00e1 muy bien mejorar la educaci\u00f3n futura de los cachorros pero mientras los padres de los cachorros sigan atrapados por los fuegos fatuos la rueda continuar\u00e1 girando en la misma direcci\u00f3n. Se trata, por tanto, de poner palos en la rueda y de atreverse a desenmascarar algo de aquella industria del encantamiento.<\/p>\n<p>Los invitados al banquete de la adolescencia perpetua no dejar\u00e1n de exigir sus dosis diarias de depredaci\u00f3n mientras se les siga mostrando que la velocidad en la rapi\u00f1a es lo ejemplar y deseable. El aspirante a b\u00e1rbaro -antes de llegar a ser un b\u00e1rbaro consagrado- es informado de que la salud de un pa\u00eds depende de los beneficios de los bancos o de las ganancias de las inmobiliarias, cifras tan fulminantes como obscenas que, debidamente embellecidas por las im\u00e1genes publicitarias, son recibidas como una invitaci\u00f3n personal a la captura r\u00e1pida del bot\u00edn: haz como nosotros, t\u00f3malo todo con prontitud porque nadie te va a pedir cuentas por ello. El mimetismo funciona a la perfecci\u00f3n. Posee, bendito, posee.<\/p>\n<p>La resistencia a la barbarie significar\u00eda compararse a una democracia capaz de poner en evidencia lo contrario: posee, maldito, posee hasta llegar al nihilismo final. Pero para conseguirlo, adem\u00e1s de educar para el futuro, deber\u00edamos proponernos radicales Leyes Antimentira. Deber\u00edamos prohibir -s\u00ed, prohibir- el exhibicionismo de la codicia: especuladores, ni sois ejemplares ni es legal que utilic\u00e9is vuestro dinero en el embellecimiento propagand\u00edstico de vuestros obscenas ganancias ni estamos dispuestos a que vuestro enga\u00f1o se difunda impunemente.<\/p>\n<p>Si esperamos a que la mejora de la educaci\u00f3n detenga la barbarie podemos encontrarnos con que ya no haya tiempo para tal mejora. Si creemos que los nuevos fascistas est\u00e1n en la calle apalizando mendigos como parte del derecho a la diversi\u00f3n acertaremos una parte del diagn\u00f3stico. No obstante, si queremos golpear el coraz\u00f3n de la barbarie antes de que sea demasiado tarde, lo oportuno es empezar a actuar, sin dilaciones, contra los inspiradores de la gran mentira moral de nuestra \u00e9poca: la vida entendida como un bot\u00edn de guerra que hay que tomar inmediatamente por un derecho de conquista. Que nadie nos has concedido.<\/p>\n<p><strong>Rafael Argullol<\/strong> es escritor y fil\u00f3sofo.<\/p>\n<p>15-02-2007<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><b>El fascismo despu\u00e9s de Auschwitz<\/b><\/h3>\n<p>Eduardo Subirats<\/p>\n<p>El Mundo<\/p>\n<p>Los bombardeos de ciudades con el objetivo expl\u00edcito de erradicar a una poblaci\u00f3n \u00e9tnica y religiosamente definida como isl\u00e1mica, las masacres genocidas perpetradas por organizaciones paramilitares, los campos de concentraci\u00f3n, tortura y exterminio indiscriminado de partisanos, ciudadanos inocentes y mujeres clasificados como isl\u00e1micos, la destrucci\u00f3n intencionada y sistem\u00e1tica de legados culturales de los pueblos, y el soberano desprecio por cualquier norma legal y moral irrumpieron s\u00fabitamente, al cerrarse el siglo, en una Europa alegremente confiada en las promesas de un neoliberalismo triunfante tras el desmoronamiento de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Cerraba aquella Guerra de los Balcanes la absoluta pasividad de la masa electr\u00f3nica global.<\/p>\n<p>Un historiador europeo, Jacques Julliard, advirti\u00f3 entonces en el t\u00edtulo de su ensayo: Ce fascisme qui vient&#8230; En aquel a\u00f1o de 1994, sin embargo, semejante aviso parec\u00eda extravagante. La ya olvidada Guerra de los Balcanes respond\u00eda, al fin y al cabo, a un conflicto local, y sus estrategias criminales se percib\u00edan m\u00e1s bien como un d\u00e9j\u00e0 vu. Esto es lo que entonces se cre\u00eda o se pretend\u00eda. Por lo dem\u00e1s, la aldea global consum\u00eda alegremente una posmodernidad multicultural y milagrosos \u00edndices de crecimiento. \u00bfQu\u00e9 pod\u00eda significar a comienzos de los a\u00f1os noventa un fascismo del ma\u00f1ana?<\/p>\n<p>La palabra \u00abfascismo\u00bb ya hab\u00eda adquirido, por otra parte, un perfil desgastado. La academia anglosajona (R. Griffin, es un caso tan sintom\u00e1tico como las pel\u00edculas de Hollywood sobre el tema) ha venido trivializando el fascismo hist\u00f3rico y global a la categor\u00eda de un poder carism\u00e1tico ligado a ideolog\u00edas salvadoras y a un concepto de totalitarismo conceptualmente recortado desde una estricta visi\u00f3n jur\u00eddica. Estas versiones acad\u00e9micas han identificado adem\u00e1s fascismo y nacionalismo con apasionada terquedad. A cambio, han ignorado sus ra\u00edces hist\u00f3ricas en los imperialismos cl\u00e1sicos y modernos, y en la teolog\u00eda pol\u00edtica colonial.<\/p>\n<p>Por decirlo m\u00e1s exactamente: la predominante interpretaci\u00f3n academicista norteamericana ha convertido el fascismo en un fantoche nacionalista, al mismo tiempo que lo ha deslindado del colonialismo y el imperialismo financiero y militar, que sin embargo han sido sus fuentes modernas. En consecuencia se siguen ignorando los ostensibles v\u00ednculos del fascismo de ayer y de hoy con las corporaciones industriales, energ\u00e9ticas y militares. Y, sobre todo, esta definici\u00f3n pol\u00edticamente correcta del fascismo se ha preocupado por silenciar las dos interpretaciones cr\u00edticas m\u00e1s importantes del fascismo, formuladas inmediatamente despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial: la de Karl Polany, que pon\u00eda de manifiesto el intercambio de signos entre neoliberalismo y fascismo, y la de Max Horkheimer y Theodor W. Adorno que se\u00f1alaban su continuidad con la tecnociencia baconiana.<\/p>\n<p>Sin embargo, seguimos aplicando corrientemente la palabra fascista (de manera impropia si consider\u00e1semos propia la apropiaci\u00f3n acad\u00e9mica de las palabras) a un concepto agresivo de poder que no respeta l\u00edmites nacionales ni morales, utiliza los medios del escarnio medi\u00e1tico y la propaganda total, emplea la tortura, el crimen y el terror como instrumentos de coacci\u00f3n, y aplica con perfecta impunidad estrategias genocidas como medio de extender sus megam\u00e1quinas militares y pol\u00edticas. Llamamos fascistas a las estrategias que buscan la destrucci\u00f3n de comunidades hist\u00f3ricas, de ecosistemas y legados culturales, y de normas morales establecidas a lo largo de la historia de los pueblos. En este sentido, nos referimos a Hitler, Franco o Pinochet como fascistas. Y en este sentido decimos que las pol\u00edticas de aniquilaci\u00f3n de Oriente medio apantalladas por Bush o Blair son fascistas. Y que es fascista la estrategia de exterminio terminal que Putin ha desplegado en Chechenia. Y que la aniquilaci\u00f3n de las ciudades sagradas de Irak o los barrios chiitas de Beirut es un genocidio fascista, como lo fue el bombardeo de Guernica y del ghetto de Varsovia.<\/p>\n<p>El carisma de un poder personalizado ha sido otro signo distintivo del fascismo hist\u00f3rico. Y qu\u00e9 duda cabe que esta dimensi\u00f3n no se aplica a los l\u00edderes de la Guerra global del siglo XXI. De la dislexia a la simple necedad, las escasas dotes intelectuales de los l\u00edderes de la guerra global y la Guerra contra el Mal han sido reiterado motivo de chanzas populares. El nuevo fascismo tampoco se sirve de grandes oradores como Mussolini o Per\u00f3n. En la sociedad del espect\u00e1culo, que ha depuesto al arte, la pol\u00edtica ya no se define como gran estilo, sino como design. Sus l\u00edderes son m\u00e1scaras medi\u00e1ticas sin otra funci\u00f3n que la de ocultar con su impenetrable y vac\u00eda opacidad la irresponsabilidad hist\u00f3rica del nuevo orden militar del mundo.<\/p>\n<p>Este remozado fascismo no se distingue del viejo en su misticismo regresivo de guerras salvadoras contra el mal, ni en su fanfarrie de los valores de Occidente; tampoco en la cultura del odio sin el que esa falsa trascendencia no podr\u00eda triunfar. Su dimensi\u00f3n fundamental reside en la naturaleza terror\u00edfica de sus armas, y en el desorden y la dominaci\u00f3n globales que instauran. Los cientos de toneladas de uranio empobrecido sembrados en Kosovo, Afganist\u00e1n e Irak, y la guerra biol\u00f3gica en el Amazonas colombiano son paradigmas de este terror que ha inaugurado el siglo XXI.<\/p>\n<p>Pero la Guerra de los Balcanes puso de manifiesto un subsiguiente aspecto perturbador. No s\u00f3lo brindaban horribles masacres y cuadros de putrefacci\u00f3n pol\u00edtica en sus pantallas. Al mismo tiempo reduc\u00edan al ciudadano a la condici\u00f3n de consumidor de sus im\u00e1genes degradadas y lo evaporaban como conciencia. Este doble proceso de aniquilaci\u00f3n, que por un lado comprende la reducci\u00f3n de ciudades y vidas humanas a la condici\u00f3n de ruinas; y por otro la rendici\u00f3n de nuestra existencia a la condici\u00f3n de consumidores, ha adquirido en la producci\u00f3n medi\u00e1tica de nuestra guerra global el car\u00e1cter de un sistema de escarnio y deshumanizaci\u00f3n permanentes.<\/p>\n<p>Eso explica la parad\u00f3jica diferencia entre el fascismo nacionalsocialista y el fascismo global de hoy. La transformaci\u00f3n de la democracia en espect\u00e1culo permite la implantaci\u00f3n masiva de controles totalitarios, desde la vigilancia electr\u00f3nica de internet hasta la tortura, sin necesidad de modificar sustancialmente su supraestructura jur\u00eddica y su apariencia cosm\u00e9tica liberal, feminista y multicultural.<\/p>\n<p>La volatilizaci\u00f3n digital de las \u00faltimas elecciones mexicanas o la escenificaci\u00f3n par\u00f3dica de la democracia bajo los t\u00e9rminos constituyentes de la sangrienta ocupaci\u00f3n militar en Irak son dos extremos complementarios de este mismo sistema democr\u00e1tico que hoy ampara un efectivo pero intangible sistema de dominaci\u00f3n totalitaria global. Que las megam\u00e1quinas del poder financiero y militar contempor\u00e1neo no necesitan organizar movilizaciones de masas f\u00edsicas es precisamente un argumento a favor del nuevo fascismo que acompa\u00f1a las guerras imperialistas de nuestros d\u00edas y amenazan nuestro ma\u00f1ana con una regresi\u00f3n pol\u00edtica y cultural radical. No tenemos movimientos de masas fascistas como los que ten\u00edamos en los a\u00f1os treinta del siglo pasado, porque los highways electr\u00f3nicos concentran hoy mucho m\u00e1s expeditivamente a la masa humana global en los containers medi\u00e1ticos, la moviliza m\u00e1s eficazmente a trav\u00e9s de sus est\u00edmulos virtuales y evaporan terminalmente su existencia a trav\u00e9s de su conversi\u00f3n digital y estad\u00edstica. La guerra contempor\u00e1nea, con sus consecuencias genocidas cada d\u00eda m\u00e1s patentes, es la expresi\u00f3n culminante de esta l\u00f3gica aniquiladora del espect\u00e1culo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><P>Rafael Argullol: El fascismo de la posesi&oacute;n inmediata<\/P><P>A excepci&oacute;n de unos cuantos fan&aacute;ticos que apenas saben a qu&eacute; se refieren cuando la defienden, fascismo es una palabra insultante usada por unos y otros como arma arrojadiza. En general, incluso por parte de la derecha, es el t&eacute;rmino m&aacute;s utilizado para descalificar al adversario por sus supuestas tendencias totalitarias. Tambi&eacute;n con frecuencia fascismo es sin&oacute;nimo de barbarie.<\/P><P>Sin embargo, el uso contempor&aacute;neo de esta palabra arrastra perfiles confusos pues todav&iacute;a hoy muchos la emplean acusadoramente para describir hechos inmediatos pero, en el momento de imaginar el escenario, se remiten a una parafernalia ideol&oacute;gica del siglo pasado. Se teme a unos b&aacute;rbaros y, a falta de otro modelo de referencia, se cree que esos b&aacute;rbaros volver&aacute;n con sus esv&aacute;sticas, sus brazos en alto y sus camisas negras, azules o pardas. Algunos, sin duda, tendr&iacute;an la c&iacute;clica tentaci&oacute;n de una mascarada de este tipo. Pero, fuera de una nostalgia m&aacute;s bien pat&eacute;tica, su porvenir es escaso pues no queda nada de la atm&oacute;sfera ideol&oacute;gica ni de la cultura que incub&oacute; al anterior monstruo. Por tanto, no es el fascismo hist&oacute;rico el que acecha.<\/P><P>No obstante, si el fascismo es una forma de calificar la barbarie actual entonces no podemos albergar demasiadas dudas de que el peligro existe. &iquest;De d&oacute;nde proviene? S&oacute;lo muy oblicuamente de las grandes doctrinas que promet&iacute;an al hombre un mundo feliz a trav&eacute;s de la superioridad de una raza, una clase social o un estado. Nuestra barbarie contempor&aacute;nea es reacia a las grandes doctrinas porque un v&eacute;rtigo depredador ni siquiera admite la enunciaci&oacute;n de palabras y, mucho menos, de ideas. El nuestro es el fascismo de la posesi&oacute;n inmediata. Su doctrina es t&aacute;cita, silenciosa, abrumadora: queremos esto y aquello, y lo queremos inmediatamente pues es el bot&iacute;n de guerra que la vida nos ha otorgado.<\/P><P>Y quiz&aacute; sea, en efecto, esta inmediatez en la rapi&ntilde;a lo que conecte al nuevo fascismo con el antiguo. Los viejos fascismos estaban convencidos de que sus ideas justificaban la rapacidad y la conquista mientras los nuevos fascistas tambi&eacute;n lo encuentran todo justificado si el premio es el disfrute sin dilaciones del objeto o sujeto que se ha prometido.<\/P><P>Algunos incautos (incautos con c&aacute;tedra a menudo) han respaldado durante a&ntilde;os la bondad de esta actitud como una modalidad moderna del hedonismo. Naturalmente han olvidado un matiz que lo cambia todo. Si la b&uacute;squeda de la posesi&oacute;n es la consecuencia de la aventura y el descubrimiento, el buscador -el aut&eacute;ntico hedonista- se ve inmerso en un juego de derechos y deberes, de transgresiones y l&iacute;mites que le dibujan el territorio vital. Avanza, retrocede, arriesga, gana, pierde: as&iacute; se crea la geograf&iacute;a &iacute;ntima del ser humano. 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