{"id":661,"date":"2007-03-04T00:00:00","date_gmt":"2007-03-04T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=661"},"modified":"2020-02-27T17:39:55","modified_gmt":"2020-02-27T16:39:55","slug":"comunismo-una-historia-italiana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=661","title":{"rendered":"Comunismo, una historia italiana"},"content":{"rendered":"<p>El 27 de marzo de 1944, despu\u00e9s de casi veinte a\u00f1os de ausencia, llega a N\u00e1poles el secretario general del Partido Comunista Italiano, Palmiro Togliatti. La ciudad a la que llega ya ha sido liberada por los Aliados, mientras que podemos afirmar que Italia, en su conjunto, se halla dividida en dos partes. El Sur ha sido liberado, fundamentalmente por los norteamericanos, que ocupan toda la zona, mientras que en el Norte del pa\u00eds\u00a0 los comunistas junto a otras formaciones partisanas contin\u00faan combatiendo con las armas en la mano. El an\u00e1lisis que Togliatti hace de la situaci\u00f3n es el siguiente: la guerra no est\u00e1 ganada, necesitamos concentrar todos nuestros esfuerzos para ganarla, para acabar con los nazis, para devolver la dignidad a la patria. Togliatti, que hab\u00eda formado parte junto con Gramsci del n\u00facleo del que naci\u00f3 el Partido Comunista, l\u00b4Ordine Nuovo, pretende abordar en 1944 una nueva reinvenci\u00f3n del partido. Un partido que al mismo tiempo se inserte en la historia de Italia y que consiga derrotar la idea de que responde mim\u00e9ticamente a los intereses de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. No olvidemos que Togliatti era\u00a0 no solo un pol\u00edtico \u201cpr\u00e1ctico\u201d, sino que era uno de los m\u00e1s l\u00facidos dirigentes de la Internacional Comunista. Un pol\u00edtico que hab\u00eda sido capaz de profundizar en el an\u00e1lisis del fascismo, superando la definici\u00f3n de \u00e9ste como la larga mano del capitalismo y su consiguiente brazo represivo, e identificando su car\u00e1cter de masas al definirlo como \u201cr\u00e9gimen reaccionario de masas\u201d.<\/p>\n<p>Esta nueva l\u00ednea para el partido italiano viene apuntalada en un posterior discurso el 11 de Abril en N\u00e1poles en el que Togliatti afirma: \u201cEl partido comunista y las masas deben empu\u00f1ar la bandera de la defensa de los intereses nacionales que el fascismo y los grupos que le alzaron en el poder han traicionado\u201d. Un partido que no debe ser \u201cpropagandista del comunismo\u201d sino que debe levantar un programa de renovaci\u00f3n del pa\u00eds y que derrote al fascismo construyendo la unidad de las masas populares. Afirma Togliatti: \u201cEl car\u00e1cter de nuestro partido debe cambiar profundamente. El partido no se puede contentar con criticar o protestar, sino que debe tener una soluci\u00f3n para todos los problemas nacionales\u201d. \u201cPor lo tanto,\u00a0 un partido no propagand\u00edstico, no una secta, sino un partido que debe hacer pol\u00edtica de masas\u201d. En el \u00e1mbito organizativo\u00a0 se toman tambi\u00e9n medidas de tipo audaz; mientras que otros partidos, como el socialista, impiden la afiliaci\u00f3n si se ha pertenecido al partido nacional fascista, en el comunista se permite la inscripci\u00f3n, con precauciones, de antiguos miembros de organizaciones fascistas. En este marco se inscribe la pol\u00e9mica, y muy contestada desde las organizaciones partisanas, amnist\u00eda promulgada en 1946, (Togliatti era ministro de Justicia) en la que se eliminan los antecedentes penales de los fascistas que hab\u00edan sido depurados de la administraci\u00f3n del Estado.<\/p>\n<p>El 3 de octubre del mismo a\u00f1o, 1944, en Florencia, Togliatti elabora definitivamente la cultura del nuevo partido comunista, se\u00f1alando los tres caracteres que este partido debe tener. En palabras de Togliatti estos tres caracteres \u201cSon entre ellos inseparables y son el uno condici\u00f3n del otro. Primero: El partido debe ser nacional. Segundo: debe ser de gobierno. Tercero: debe ser de masas\u201d. Este \u00faltimo aspecto se cumple r\u00e1pidamente y en el a\u00f1o 1947 el partido ya cuenta con dos millones doscientos mil inscritos. Nos encontramos en un momento en el que, en el \u00e1mbito interno, la direcci\u00f3n de Togliatti emprende un trabajo dedicado a dotar al partido de caracter\u00edsticas propias, un partido menos cerrado y una pol\u00edtica de cuadros que promocione a los m\u00e1s j\u00f3venes.<\/p>\n<p>Estamos aqu\u00ed en un momento hist\u00f3rico, en el que el partido italiano est\u00e1 siguiendo un desarrollo propio no visto en ning\u00fan otro caso europeo, en un momento en el que, tambi\u00e9n, el partido colabora en el gobierno, y en lo que ser\u00e1 muy importante para el partido y para Italia, en la elaboraci\u00f3n de una nueva Constituci\u00f3n. La participaci\u00f3n de los comunistas en colaboraci\u00f3n con otros grupos de izquierda y los sectores m\u00e1s progresivos de los partidos cat\u00f3licos consigui\u00f3 introducir importantes elementos de democracia social. El art\u00edculo calificado por algunos de \u201csubversivo\u201d de la nueva Constituci\u00f3n italiana es el tercero: \u201cEs misi\u00f3n de la rep\u00fablica suprimir los obst\u00e1culos econ\u00f3micos y sociales que, limitando de hecho la libertad y la igualdad de los ciudadanos, impiden el pleno desarrollo de la persona humana y la participaci\u00f3n efectiva de todos los trabajadores en la organizaci\u00f3n pol\u00edtica, econ\u00f3mica y social del pa\u00eds\u201d. El mismo art\u00edculo introductorio de la citada Constituci\u00f3n es bien innovador: \u201cItalia es una rep\u00fablica democr\u00e1tica, basada en el trabajo\u201d; la propuesta original de los comunistas era: \u201cItalia es una rep\u00fablica democr\u00e1tica de trabajadores\u201d.\u00a0 Un paso importante, el texto constitucional, pero como siempre la falta de aplicaci\u00f3n del texto escrito se hizo patente desde los primeros momentos -con la utilizaci\u00f3n de la Mafia para reprimir al movimiento antilatifunidista por ejemplo- y ha continuado desarroll\u00e1ndose hasta nuestros d\u00edas con los furiosos ataques del berlusconismo hacia el texto constitucional.<\/p>\n<p>La siguiente fecha clave para el comunismo italiano, y para todo el movimiento comunista internacional, es\u00a0 febrero de 1956 y el XX Congreso del PCUS. Kruschev anuncia que el campo socialista es ahora un sistema mundial, la guerra no es inevitable, y cada pa\u00eds tendr\u00e1 su v\u00eda al socialismo. La lectura de la relaci\u00f3n de Kruschev supon\u00eda un h\u00e1lito de esperanza para los partidos occidentales que vislumbraban, en la sovi\u00e9tica, una sociedad con capacidad de reformarse.\u00a0 El conocimiento en d\u00edas posteriores del segundo informe (secreto) de Kruschev, en el que enumeraba y denunciaba los cr\u00edmenes de Stalin, produjo una conmoci\u00f3n a\u00fan m\u00e1s fuerte y fue incluso puesta en duda su veracidad durante varios meses. En un famoso encuentro del Comit\u00e9 Central del PCI, Togliatti afirma refiri\u00e9ndose a lo denunciado por Kruschev: \u201cNo lo sab\u00edamos y no lo pod\u00edamos imaginar\u201d. \u00bfNo lo hab\u00eda sabido y no lo hab\u00eda podido imaginar desde el Comit\u00e9 Ejecutivo de la Internacional Comunista? En el mismo a\u00f1o tiene lugar el VIII Congreso del PCI en el que definitivamente se lanza la \u201cV\u00eda italiana al socialismo\u201d; el informe de Togliatti al congreso lleva precisamente ese nombre. No se trata de un cambio en la l\u00ednea pol\u00edtica, sino de una consolidaci\u00f3n de la que se hab\u00eda desarrollado desde 1944. El grupo dirigente contin\u00faa siendo el mismo hasta el IX Congreso, en 1959; en \u00e9ste queda excluido todo el viejo grupo salido de la Resistencia y se produce una importante renovaci\u00f3n generacional en los cuadros del partido.<\/p>\n<p>Los \u00faltimos a\u00f1os cincuenta y, sobre todo, el inicio de los sesenta, suponen para Italia el inicio de la estabilizaci\u00f3n y del desarrollo industrial acelerado, la composici\u00f3n social cambiaba y las ciudades crec\u00edan tumultuosamente. Estaba naciendo un nuevo proletariado y un nuevo movimiento obrero. Frente al an\u00e1lisis inmovilista de las organizaciones tradicionales de la clase obrera que continuaban fieles al \u201cdesarrollo progresivo de las fuerza productivas\u201d como motor\u00a0 de la marcha de la humanidad, nac\u00edan experiencias que pretend\u00edan interpretar y actuar ante las nuevas realidades superando la vieja idea productivista. En este sentido, tuvo especial importancia la experiencia de un grupo de j\u00f3venes te\u00f3ricos italianos, algunos procedentes del PCI, otros del Partido Socialista, (Panzieri, Tronti, Alquati, Asor Rosa) que fundan en junio de 1961 la revista Quaderni Rossi. Esta revista, dedicada al estudio de los cambios producidos en la clase obrera y en el propio capitalismo en los primeros a\u00f1os sesenta, marcar\u00e1 el nacimiento de todo un modo de interpretar el marxismo: el operaismo. Quaderni Rossi tendr\u00e1 una vida bastante corta y s\u00f3lo se continuar\u00e1 publicando hasta mayo de 1965. En febrero de 1964 varios miembros (Toni Negri, Tronti, Asor Rosa, Alquati) salen de la redacci\u00f3n y fundan la revista Classe Operaia. De la evoluci\u00f3n de \u00e9sta surgir\u00e1n diversos grupos como Autonom\u00eda Operaia y Potere Operaio que jugar\u00e1n un papel muy importante en las luchas de los a\u00f1os setenta.<\/p>\n<p>La contribuci\u00f3n te\u00f3rica de esta corriente est\u00e1 fuera de toda duda. La definici\u00f3n del \u201cobrero masa\u201d como nuevo sujeto productor neocapitalista, t\u00e9cnicamente no cualificado, en relaci\u00f3n como la anterior figura dominante el \u201cobrero de oficio\u201d, que est\u00e1 \u201csubjetivamente expropiado\u201d y \u201crealmente subordinado\u201d al capital y, que a\u00fan m\u00e1s, se encuentra sin ra\u00edces sociales y pol\u00edticamente sin tradiciones, y que, a pesar de todo, es portador de una fuerza conflictual muy fuerte, o el concepto \u201ccomposici\u00f3n de clase\u201d como un intento de explicaci\u00f3n de la relaci\u00f3n entre las caracter\u00edsticas t\u00e9cnicas, objetivas, que presenta la fuerza de trabajo en un momento hist\u00f3rico concreto, y lo que constituyen las caracter\u00edsticas pol\u00edticas, subjetivas, son buena muestra de la importante aportaci\u00f3n de esta corriente al bagaje te\u00f3rico del movimiento obrero.<\/p>\n<p>Puede sorprender todo esto a los que conozcan las actuales posturas de los herederos del \u201coperaismo\u201d que han ca\u00eddo en la adoraci\u00f3n de mitos que guardan poco contenido en su seno. Adoran la idea de la sociedad postindustrial que parece venir a confirmar la vieja idea de la f\u00e1brica que se difumina y diluye en la sociedad, hasta desaparecer. Adoran el mito del \u201cfin del trabajo\u201d y han vuelto a abrazar el determinismo tecnol\u00f3gico, llegando a teorizar la capacidad de sustraerse del sistema a trav\u00e9s de la pr\u00e1ctica el \u00e9xodo. Un \u00e9xodo que ser\u00eda posible debido a que la direcci\u00f3n capitalista es cada vez m\u00e1s simb\u00f3lica y, al mismo tiempo, est\u00e1 cada vez m\u00e1s desligada de la producci\u00f3n material y de la f\u00e1brica. En definitiva, la posibilidad de una nueva \u201calianza de productores\u201d similar a la defendida por el PCI en sus peores a\u00f1os. Seguramente para ese viaje no hab\u00edan hecho falta alforjas, pero de todos modos, la aportaci\u00f3n positiva de las primeras elaboraciones te\u00f3ricas y su impacto en el movimiento obrero no pueden ser canceladas.<\/p>\n<p>Respecto a la situaci\u00f3n en el Partido Comunista, los primeros a\u00f1os sesenta suponen un renacimiento de las luchas sindicales, el surgimiento de nuevos movimientos relacionados con los temas del antifascismo y el antiimperialismo y la emergencia de una nueva intelectualidad m\u00e1s modernamente marxista; frente a todo esto, la organizaci\u00f3n del partido aparec\u00eda en un declive lento pero constante. El n\u00famero de militantes hab\u00eda ca\u00eddo en diez a\u00f1os en cerca de 500.000, y esta ca\u00edda se acentuaba entre los j\u00f3venes. Las nuevas figuras sociales -estudiantes, j\u00f3venes, obreros, t\u00e9cnicos- aunque eran muy cercanos al partido, no eran muy proclives a sus modos de vinculaci\u00f3n y a sus rituales. Un fen\u00f3meno de separaci\u00f3n entre partido y sociedad era ya, en este momento,\u00a0 reconocible. El \u201cpartido nuevo\u201d construido por Togliatti ya manifestaba sus primeras crisis y un riesgo de involuci\u00f3n gradual e imparable.<\/p>\n<p>Eran tiempos en los que el partido, que hasta ahora hab\u00eda estado siempre a la defensiva, necesitaba cambiar y tomar la iniciativa. En los primeros a\u00f1os sesenta -a\u00fan en vida de Togliatti- se comenzaron a forjar dos l\u00edneas muy distintas en el interior del partido: la derecha, que ten\u00eda como figura visible a Amendola, y la izquierda, cuyo l\u00edder m\u00e1s significativo era Pietro Ingrao. El ala derecha se nutr\u00eda de la vieja teor\u00eda de los l\u00edmites del capitalismo y de su imposibilidad de continuar desarroll\u00e1ndose e innovando, mientras que la izquierda, m\u00e1s pegada a la realidad, vislumbraba los cambios en la composici\u00f3n tanto del capitalismo como de la clase obrera y pretend\u00eda volver a poner al orden del d\u00eda la cuesti\u00f3n de la \u201crevoluci\u00f3n italiana\u201d, tal y como la hab\u00eda denominado Togliatti. Una l\u00ednea de clase, puesta al d\u00eda e inteligente, sobre esto se construye la izquierda del PCI. De todos modos este enfrentamiento permanecer\u00e1 semioculto desde los \u00faltimos a\u00f1os cincuenta hasta 1964.<\/p>\n<p>En 1964 la muerte de Togliatti saca a la luz todas estas diferencias que permanec\u00edan a\u00fan larvadas y con el dirigente hist\u00f3rico apenas sepultado, el l\u00edder del ala derecha del partido, Amendola, propone la unificaci\u00f3n con el Partido Socialista, cerrando as\u00ed el par\u00e9ntesis abierto con el Congreso de Livorno, en el que se produjo la separaci\u00f3n.\u00a0 La izquierda se opuso abiertamente, junto con el futuro secretario general del partido, entonces dirigente de las juventudes, Achille Ochetto.\u00a0 La idea fue dejada a un lado y el debate silenciado al conjunto de la organizaci\u00f3n. El XI Congreso que se celebra en 1966 supone la emergencia de todos estos debates, que se hab\u00edan desarrollado de un modo m\u00e1s o menos encubierto. El enfrentamiento entre derecha e izquierda se desata. Dos concepciones distintas sobre el neocapitalismo y dos concepciones distintas sobre las alianzas y el proyecto alternativo. La izquierda de Ingrao\u00a0 pretende redefinir el togliattismo\u00a0 y levantar un proyecto alternativo org\u00e1nico y para un largo per\u00edodo, un \u201cmodelo alternativo de desarrollo\u201d, con su propia coherencia interna y orientado a una cr\u00edtica m\u00e1s radical del capitalismo moderno.<\/p>\n<p>Este Congreso se sald\u00f3 con la alianza del centro y la derecha, y la rotunda derrota de la izquierda seguidora de Ingrao. Los meses posteriores estuvieron marcados por la represi\u00f3n hacia los perdedores, que fueron enviados a destinos alejados de los centros de decisi\u00f3n del partido y relegados a responsabilidades secundarias. En la secretar\u00eda general continuaba Luigi Longo mientras que se perfilaban como candidatos a la sucesi\u00f3n: Enrico Berlinguer (ligado a Togliatti), Giorgio Napolitano (el recientemente nombrado presidente de la Rep\u00fablica) que era el candidato de la derecha del partido y Mario Alicata como candidato del centro. Berlinguer es apartado de la direcci\u00f3n por una intervenci\u00f3n considerada \u201cpoco severa\u201d con los seguidores de Ingrao, pero ser\u00e1 nombrado vicesecretario del partido por Longo tres a\u00f1os m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p>Con este escenario de divisi\u00f3n y enfrentamiento llegamos a 1968, que comienza con la experiencia \u201coriginal\u201d del partido checo dirigido por Dubcek, contin\u00faa con el Mayo franc\u00e9s y culmina en agosto con la invasi\u00f3n sovi\u00e9tica de Praga. En todos estos temas se constata la divergencia en el interior del partido. Luigi Longo califica la invasi\u00f3n de Praga como un \u201ctr\u00e1gico error\u201d, mientras que algunas de las figuras del ala izquierda, como Luigi Pintor, afirman que no se trata de un tr\u00e1gico error sino que es la l\u00f3gica consecuencia de aquello en lo que se hab\u00eda convertido la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Las cosas empiezan a acelerarse y ese mismo a\u00f1o la preparaci\u00f3n del XII Congreso supone una oportunidad de reagrupamiento para la izquierda, que votar\u00e1 en contra de las tesis oficiales, pero obtiene pocos apoyos durante los debates.<\/p>\n<p>Esta derrota, y la falta de cauces de expresi\u00f3n, fue lo que decidi\u00f3 al grupo de la izquierda del PCI a abordar el proyecto de fundar una revista, de car\u00e1cter mensual, que sirviera como altavoz de sus ideas. En ese proyecto se implicaron parte de los mejores intelectuales de la izquierda comunista italiana, Rossana Rossanda, Luigi Pintor o Lucio Magri entre otros. La fundaci\u00f3n de esta revista, Il Manifesto, supuso tambi\u00e9n una cierta divisi\u00f3n, ya que varios de los m\u00e1s conocidos miembros del ala izquierda no les siguieron en su experiencia y quedaron fuera militantes tan significativos como el propio Pietro Ingrao, Bruno Trentin o Garavini.<\/p>\n<p>Luigi Pintor abr\u00eda el primer n\u00famero de la revista con un editorial que llevaba el significativo t\u00edtulo: \u201cUn di\u00e1logo sin futuro. El di\u00e1logo con la Democracia Cristiana\u201d. En este editorial delineaba cu\u00e1les eran los motivos que hab\u00edan llevado a la fundaci\u00f3n de la revista. \u201cEsta publicaci\u00f3n nace con una convicci\u00f3n, que pensamos que no es s\u00f3lo nuestra: la convicci\u00f3n de que la lucha del movimiento obrero, la historia misma del movimiento, ha entrado en una fase nueva; que muchos esquemas consagrados de interpretaci\u00f3n de la realidad y muchos modos de comportamiento han perdido su validez irremediablemente; que la crisis social y pol\u00edtica que nos rodea no puede ser vivida y afrontada con los habituales instrumentos de gesti\u00f3n&#8230; Los problemas que tenemos delante no son especiales o menores, sino generales y esenciales: se trata de percibir la naturaleza de la crisis que sacude al capitalismo maduro: las razones de la fractura del movimiento obrero y comunista; las v\u00edas de una transici\u00f3n hacia el socialismo en una sociedad \u201cavanzada\u201d como la nuestra, y las posibles condiciones de una uni\u00f3n entre los impulsos madurados en estos a\u00f1os y una tradici\u00f3n de medio siglo\u201d.<\/p>\n<p>Este proyecto era verdaderamente original, un proyecto minoritario y fraccional, pero s\u00f3lido y fundamentado y\u00a0 que hu\u00eda del sectarismo y del dogmatismo, algo realmente peligroso. La reacci\u00f3n de la direcci\u00f3n del PCI fue casi inmediata, y la propuesta de suspensi\u00f3n de la revista llev\u00f3 un debate que dur\u00f3 cuatro meses y dos reuniones del Comit\u00e9 Central. En una tercera reuni\u00f3n se decidi\u00f3 la expulsi\u00f3n del Comit\u00e9, y del Partido, del grupo impulsor de la revista; era noviembre de 1969. Curiosamente, a\u00f1os m\u00e1s tarde mostr\u00f3 su arrepentimiento y reconoci\u00f3 su error, el propio Pietro Ingrao, l\u00edder de la izquierda del PCI, quien tambi\u00e9n vot\u00f3 a favor de la expulsi\u00f3n de sus compa\u00f1eros de \u201cIl Manifesto\u201d. En un art\u00edculo titulado \u201cMi error\u201d, publicado en el n\u00famero 41 (julio-agosto de 2003) de la revista de \u201cIl Manifesto\u201d, Ingrao reconoce que hab\u00eda perdido el contacto con sus amigos de la izquierda y que no hab\u00eda llegado a comprender el alcance del proyecto; tambi\u00e9n afirma, que en su decisi\u00f3n hab\u00eda pesado demasiado la tr\u00e1gica tradici\u00f3n estalinista del partido.<\/p>\n<p>Por fin el grupo hab\u00eda abandonado las esperanzas de construir un polo cr\u00edtico en el interior del PCI y se abr\u00eda un panorama lleno de anhelos y de entusiasmo. El objetivo no era contentarse con ser minoritarios, sino que\u00a0 se pretend\u00eda\u00a0 formar una organizaci\u00f3n a la altura de la crisis de la izquierda hist\u00f3rica y de las dimensiones del movimiento. Que uniese la radicalidad a las mejores experiencias de los comunistas, revisada, y depurada de politicismo.\u00a0 \u00c9se fue el objetivo durante muchos a\u00f1os, y en ese camino se produjeron debates y encuentros con diversos grupos y organizaciones; estos debates llevaron al acuerdo con Potere Operaio en 1971 y a presentarse unidos a las elecciones en 1972. Mientras tanto, en abril de 1971, se decide convertir el mensual en diario, con lo que aparece el primer diario comunista independiente de Europa. Se planteaba un peri\u00f3dico como instrumento pol\u00edtico para los nuevos tiempos, con un funcionamiento asambleario y autogestionado en el que la burocracia no tuviera lugar. Un peri\u00f3dico comunista, tambi\u00e9n en el modo de funcionar. A\u00fan hoy su cabecera sigue proclamando orgullosa \u201cIl Manifesto. Peri\u00f3dico comunista\u201d.<\/p>\n<p>Mientras tanto el alba del los a\u00f1os setenta auguraba malos tiempos para la izquierda. Pronto llegar\u00edan los a\u00f1os del\u00a0 \u201cCompromiso hist\u00f3rico\u201d, pero eso ya ser\u00e1 materia del segundo cap\u00edtulo de este art\u00edculo.<\/p>\n<p>II<\/p>\n<p>Dej\u00e1bamos la primera parte de este art\u00edculo en el final de los a\u00f1os sesenta del pasado siglo,\u00a0 con un ascenso de la lucha de clases que se hab\u00eda materializado en las revueltas estudiantiles del 68 y las luchas obreras en el 69. Al calor de estas luchas, y en oposici\u00f3n a la pasividad, en algunos casos, o franca hostilidad, en otros, del PCI hacia \u00e9stas, hab\u00edan nacido diversos grupos que pretend\u00edan recuperar la perspectiva revolucionaria dejada a un lado por un Partido Comunista, que se estaba convirtiendo en un instrumento directo para la integraci\u00f3n de las masas obreras y estudiantiles en el sistema capitalista.<\/p>\n<p>Muy pronto comienza la estrategia del Estado para criminalizar a todos estos grupos y a las luchas que no aceptan el marco institucional y que pretenden cuestionar el sistema. El 12 de diciembre de 1969 estalla una bomba en la Banca Nacional de la Agricultura, en\u00a0 la Piazza Fontana, en Mil\u00e1n. Se cuentan 16 muertos y 87 heridos. Todas las indagaciones y sospechas policiales se dirigen a los militantes de la extrema izquierda, con numerosas detenciones y alguna muerte en comisar\u00eda en \u201cextra\u00f1as circunstancias\u201d.\u00a0 La masacre de Piazza Fontana inaugura un largo per\u00edodo plagado de bombas y atentados que culminar\u00e1 con la \u00faltima bomba que estalla el 2 de agosto de 1980 en la estaci\u00f3n de Bolonia y en la que mueren 85 personas. En el origen de la estrategia de la tensi\u00f3n se hallan, sin duda, los servicios secretos italianos y los estrechos contactos establecidos entre los golpistas griegos y los grupos de la extrema derecha italiana. En abril de 1968 los responsables de los servicios secretos griegos explican a cincuenta neofascistas italianos c\u00f3mo han utilizado el arma de la provocaci\u00f3n de tal modo que se culpase de los atentados a la izquierda.<\/p>\n<p>Mientras tanto, el PCI, que hab\u00eda celebrado en 1969 su duod\u00e9cimo congreso, en el que redefine la <i>v\u00eda italiana al socialismo, <\/i>a trav\u00e9s de una estrategia de reformas, definida como unitaria y democr\u00e1tica, que comprende un posible \u201cencuentro\u201d entre comunistas y cat\u00f3licos, da la espalda a las luchas obreras y estudiantiles y se centra en su actividad institucional, tratando de convertirse en partido de gobierno. Estamos en los primeros escarceos de un proyecto que ya se hallaba definido hac\u00eda tiempo en las mentes del ala derecha del partido, el \u201cCompromiso Hist\u00f3rico\u201d.<\/p>\n<p>En 1972 el XIII Congreso del PCI concluye con la elecci\u00f3n de Enrico Berlinguer, un pol\u00edtico heredero de la tradici\u00f3n togliattiana, pero al que no se puede asociar directamente con el ala derecha del partido. Este congreso tiene lugar en un momento en el que se acelera el proceso de integraci\u00f3n de Italia tanto en la OTAN como en la Comunidad Econ\u00f3mica Europea. En la relaci\u00f3n introductiva del Congreso, Berlinguer afirma: <i>En un pa\u00eds como Italia, una perspectiva nueva s\u00f3lo puede ser realizada con la colaboraci\u00f3n entre las tres grandes corrientes populares: comunista, socialista y cat\u00f3lica. De esta colaboraci\u00f3n, la unidad de las izquierdas es condici\u00f3n necesaria pero no suficiente. <\/i><\/p>\n<p>En julio del mismo a\u00f1o se integra en el PCI, el PSIUP (Partido Socialista Italiano de Unidad Proletaria), que hab\u00eda nacido en 1964 de una escisi\u00f3n del Partido Socialista. La decisi\u00f3n no es un\u00e1nime y una parte del grupo dirigente da vida al PdUP (Partido de Unidad Proletaria) en el que se integrar\u00e1 el grupo Il Manifesto. El PdUP contin\u00faa su vida en la primera mitad de los a\u00f1os setenta, se presenta a las elecciones municipales de 1975 y a las nacionales de 1976, sufriendo sendas derrotas que producen la divisi\u00f3n y posterior disoluci\u00f3n del partido.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente del golpe de estado en Chile, Berlinguer publica un ensayo en Rinascita, la revista del partido, en el que trata los principales problemas nacionales e internacionales y redefine la perspectiva estrat\u00e9gica del XIII Congreso como propuesta\u00a0 de compromiso hist\u00f3rico entre las grandes corrientes populares de la historia y de la pol\u00edtica italiana, la comunista, la socialista y la de inspiraci\u00f3n cat\u00f3lica. En el a\u00f1o 1975 el XIV Congreso del PCI aprueba el abandono de la propuesta de la salida de Italia del Pacto Atl\u00e1ntico y de la OTAN, justificado con una supuesta <i>l\u00f3gica gradual y compleja superaci\u00f3n de los bloques, y el apoyo a un proceso de distensi\u00f3n nacional e internacional. La estrategia del compromiso hist\u00f3rico &#8211;<\/i>afirma Berlinguer- <i>no es s\u00f3lo una propuesta de gobierno, sino una compleja hip\u00f3tesis de transformaci\u00f3n democr\u00e1tica de la sociedad.<\/i><\/p>\n<p>Podemos barajar diversas teor\u00edas para justificar la decisi\u00f3n del grupo dirigente del partido comunista por esta propuesta. En primer lugar se debe considerar el clima de hostilidad, tanto nacional (los poderes f\u00e1cticos, comprendida una importante fracci\u00f3n de la jerarqu\u00eda religiosa), como internacional, respecto al acceso de los comunistas al gobierno de Italia. Esta hostilidad no s\u00f3lo era, como pudiera pensarse, una cuesti\u00f3n norteamericana. Hay que se\u00f1alar, por ejemplo, que en una reuni\u00f3n desarrollada en 1976, en Puerto Rico, que contaba con la presencia de los cuatro grandes de Occidente, fue el l\u00edder socialdem\u00f3crata alem\u00e1n Helmut Schmidt, el que propuso cortar todas las ayudas financieras a Italia en caso de la formaci\u00f3n de un gobierno con presencia de los comunistas. En segundo lugar, se desarroll\u00f3 por parte de la direcci\u00f3n comunista un an\u00e1lisis que result\u00f3 ser profundamente err\u00f3neo: el comienzo de la crisis econ\u00f3mica del capitalismo, al principio de los setenta,\u00a0 era el signo de una creciente incapacidad de este sistema para hacer frente a sus contradicciones internas, evitar la recesi\u00f3n y afrontar un nuevo desarrollo. Los hechos demostraron claramente cu\u00e1n err\u00f3neo era este an\u00e1lisis; mientras que Berlinguer pensaba en la posibilidad del resurgimiento del fascismo, la derecha, despu\u00e9s de la cancelaci\u00f3n de Bretton Woods y la crisis energ\u00e9tica se reorganizar\u00eda sobre bases distintas al fascismo.<\/p>\n<p>En cuanto a las ra\u00edces ideol\u00f3gicas del compromiso hist\u00f3rico son tambi\u00e9n diversas las teor\u00edas formuladas. Desde la que plantea que se trataba de un gramscianismo mal entendido o exagerado, que se traducir\u00eda en la b\u00fasqueda de alianzas con\u00a0 los cat\u00f3licos, basadas en privilegiar las consideraciones \u00e9ticas con respecto al an\u00e1lisis de clase. Esta conclusi\u00f3n flaquear\u00eda o har\u00eda resaltar m\u00e1s la mala interpretaci\u00f3n de Gramsci, ya que si este hubiera sido el camino elegido se hubieran tambi\u00e9n privilegiado las relaciones con los nuevos movimientos surgidos a partir del 68, expresadas en las luchas estudiantiles, en la lucha de las mujeres, en la ecolog\u00eda, o en las nuevas problem\u00e1ticas expresadas en las luchas obreras. M\u00e1s que a una inspiraci\u00f3n gramsciana parece que el compromiso hist\u00f3rico responde a una relectura de Togliatti, eso s\u00ed, mecanicista y reductiva. Para Berlinguer se trataba de afrontar una renovaci\u00f3n nacional que permitiese recuperar la unidad antifascista entre las grandes corrientes populares que hab\u00edan permitido la elaboraci\u00f3n de la Constituci\u00f3n: encarando as\u00ed, la segunda etapa de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica y antifascista en la cual, para Berlinguer, se deber\u00eda traducir la pol\u00edtica de compromiso hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Es necesario reconocer que la propuesta del compromiso hist\u00f3rico recibi\u00f3 un importante consenso tanto fuera como dentro del partido comunista, al menos hasta las elecciones de 1976 y fue uno de los factores que llev\u00f3 al considerable \u00e9xito electoral alcanzado en esos a\u00f1os. Era una pol\u00edtica cuya ambig\u00fcedad serv\u00eda para, de un lado, acercarse al centro laico y cat\u00f3lico, haciendo caer algunos viejos prejuicios anticomunistas, y de otro, permit\u00eda un debate con la Democracia Cristiana que cuestionaba su sistema de poder, el clientelismo y la corrupci\u00f3n, apareciendo como una propuesta alternativa y de profundo cambio en la direcci\u00f3n de Italia. Una vez dicho esto, tenemos que constatar que el fracaso fue rotundo y marc\u00f3 una l\u00ednea extremadamente perniciosa para el comunismo italiano. Un hilo argumental que podemos encontrar a\u00fan en la experiencia de los Dem\u00f3cratas de Izquierda. En primer t\u00e9rmino, la aceptaci\u00f3n de la integraci\u00f3n de los comunistas bajo el paraguas de la OTAN constitu\u00eda una grave e irreversible renuncia que implicaba la idea de que el capitalismo y su forma pol\u00edtica hab\u00edan vencido o deb\u00edan vencer. En segundo lugar, la aceptaci\u00f3n de la producci\u00f3n como bien de todos, respecto a los intereses de la clase, coloca al partido contra todo el movimiento de base que se desarrollaba en las f\u00e1bricas y en las universidades, y tambi\u00e9n contra los propios sindicatos.<\/p>\n<p>Como dec\u00edamos m\u00e1s arriba, en el a\u00f1o 1976 el PCI consigue sus mejores resultados en las elecciones (34,8% en el Congreso y 33,8% en el Senado), la v\u00eda elegida es la de dar al pa\u00eds un gobierno de estabilidad, que se traduce en la abstenci\u00f3n ante el gobierno monocolor de Andreotti. El a\u00f1o siguiente, Berlinguer concreta su propuesta por una \u201cpol\u00edtica de austeridad\u201d, para actuar juntos en el saneamiento de la econom\u00eda nacional y las necesarias reformas institucionales. Es la llamada pol\u00edtica de \u201csolidaridad nacional\u201d. El acercamiento entre la Democracia Cristiana y el PCI lleva a una nueva ocupaci\u00f3n de las universidades, conducida por el movimiento aut\u00f3nomo. Al mismo tiempo los grupos armados, entre los que destacan las Brigadas Rojas y Primera L\u00ednea, intensifican sus acciones y comienzan los atentados mortales. Surge el \u00faltimo estallido consecuencia de la revuelta juvenil iniciada en 1968, es el llamado \u201cMovimiento de 1977\u201d. Este movimiento se enfrenta directamente al PCI\u00a0 y al mismo tiempo critica a los grupos de la izquierda extraparlamentaria acus\u00e1ndoles de burocratismo. En febrero de 1977 se agudiza el enfrentamiento de este movimiento con el PCI cuando Luciano Lama, secretario general de la CGIL, es expulsado de la Universidad de Roma, que hab\u00eda sido ocupada, y cuando, en Bolonia, la principal ciudad gobernada por los comunistas, una revuelta, propiciada por el asesinato de un estudiante, es reprimida por blindados de la polic\u00eda. El movimiento de 1977, carente de bases y referencias, se extingue inmediatamente despu\u00e9s de la Conferencia de Bolonia.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 1977 se produce un primer intento de plasmar el proyecto del compromiso hist\u00f3rico mediante las reuniones celebradas entre el l\u00edder de la derecha del PCI, Amendola, y el pol\u00edtico centrista La Malfa; los contactos fracasan por diversos desacuerdos con sectores de la Democracia Cristiana y de la socialdemocracia. En Marzo de 1978 nace un nuevo gobierno presidido por Andreotti; la inclusi\u00f3n en \u00e9ste, de notables anticomunistas como Antonio Bisaglia, supone la retirada del apoyo por parte de Berlinguer, situaci\u00f3n que durar\u00e1 poco.\u00a0 Aldo Moro, que era favorable a la colaboraci\u00f3n con los comunistas, es secuestrado en el d\u00eda que deb\u00eda votarse una moci\u00f3n de confianza; este hecho y el posterior asesinato de Moro, hacen que el PCI decida abstenerse en la votaci\u00f3n y continuar manteniendo el compromiso hist\u00f3rico con reservas.<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s de la muerte de Moro, el PCI vuelve a la oposici\u00f3n. La dimisi\u00f3n del presidente Giovanni Leone hac\u00eda presuponer que la elecci\u00f3n de un nuevo presidente, Sandro Pertini, provocar\u00eda la dimisi\u00f3n de Giulio Andreotti; bien al contrario, Andreotti no s\u00f3lo no dimite sino que corta las relaciones con el PCI. De este modo acaba, abruptamente, la etapa del compromiso hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>La larga fase del conflicto social inaugurada en Italia en 1968\u00a0 concluye en oto\u00f1o de 1980 con una dram\u00e1tica lucha que dura 35 d\u00edas, se desarrolla en la f\u00e1brica de la Fiat y\u00a0 terminar\u00e1 con una clara derrota que marcar\u00e1 el posterior desarrollo del movimiento sindical. El PCI, tras el fracaso del compromiso hist\u00f3rico, decide implicarse en la lucha hasta el punto de que Enrico Berlinguer celebra un mitin en los alrededores de la f\u00e1brica en el que garantiza el total apoyo del partido en caso de ocupaci\u00f3n por parte de los trabajadores. Eran los \u00faltimos estertores de la lucha obrera contra el neoliberalismo. Como dijo en su d\u00eda Rossana Rossanda, Berlinguer se acerc\u00f3 a las puertas de la Fiat demasiado tarde.<\/p>\n<p>En 1984 Berlinguer muere en Padua, y el XVII Congreso del PCI, anticipado por la desilusi\u00f3n por las elecciones regionales del a\u00f1o precedente, se caracteriza por el intento de integrar al PCI en la izquierda europea, liquidando cualquier residuo, incluso cr\u00edtico, de su pertenencia al movimiento comunista mundial. Un peque\u00f1o grupo, liderado por Armando Cossutta, se presenta expl\u00edcitamente como oposici\u00f3n, polemizando particularmente con las posiciones del Partido sobre el socialismo real. En 1984 hab\u00eda sido elegido como secretario general Alessandro Natta, que es confirmado en su puesto. En contra de lo que pareciera l\u00f3gico, los puestos de mando no son copados por los viejos togliattianos de derecha (Napolitano, Chiaromonte&#8230;) sino por los j\u00f3venes dirigentes de las Juventudes (D\u2019Alema, Ochetto, Veltroni). Estos j\u00f3venes \u201cnihilistas\u201d ser\u00e1n los que comandar\u00e1n el posterior proceso de disoluci\u00f3n y mutaci\u00f3n de la identidad comunista italiana.<\/p>\n<p>En mayo de 1988 las elecciones administrativas traen el \u00e9xito del PSI y el mantenimiento y reforzamiento de las posiciones de centro en la Democracia Cristiana,\u00a0 mientras el PCI desciende ligeramente. Alessandro Natta env\u00eda una carta de dimisi\u00f3n al Comit\u00e9 Central, el cual designa a Achille Ochetto como nuevo secretario.<\/p>\n<p>En marzo de 1989 Ochetto concluye los trabajos del XVIII Congreso del PCI definiendo la perspectiva del nuevo curso del Partido Comunista Italiano. El Secretario incide en la l\u00f3gica de la interdependencia y la superaci\u00f3n de la cultura y la acci\u00f3n pol\u00edtica del per\u00edodo de la guerra fr\u00eda, \u201c<i>en la b\u00fasqueda de un desarrollo abierto a los intereses comunes de toda la humanidad, con el reconocimiento del valor universal de la democracia\u201d.<\/i><\/p>\n<p>El 12 de noviembre Ochetto interviene en una manifestaci\u00f3n de los partisanos en la Bolognina y recuerda que Mijail Gorbachov, antes de afrontar las \u201cprofundas transformaciones\u201d en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, se dirigi\u00f3 a los ancianos que derrotaron al ej\u00e9rcito hitleriano, para que comprendiesen que eran necesarios grandes cambios, que era necesario no continuar por \u201clos viejos senderos\u201d y que hab\u00eda que inventar nuevos caminos para unificar las fuerzas de progreso. La suerte estaba echada. En 1990 fue convocado un Congreso extraordinario en Bolonia, el XIX del PCI. Tres fueron las mociones presentadas:<\/p>\n<p><b>-Dar vida a la fase constituyente de una nueva formaci\u00f3n pol\u00edtica<\/b>. \u00c9sta fue la moci\u00f3n presentada por el secretario general y cuyo objetivo declarado era la construcci\u00f3n de una nueva formaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p><b>-Por una verdadera renovaci\u00f3n del PCI y de la izquierda<\/b>: Esta moci\u00f3n fue presentada por los llamados neo-comunistas (entre otros P. Ingrao, L. Castellina, G. Chiarante y A. Tortorella) en la que afirmaban la necesidad de un PCI que corrigiese su l\u00ednea pero que no cambiase su naturaleza.<\/p>\n<p><b>-Por una democracia socialista en Europa<\/b>. Moci\u00f3n presentada por los llamados neo-ortodoxos, liderados por Armando Cossutta, y que defiende la negativa absoluta a la liquidaci\u00f3n del partido.<\/p>\n<p>El resultado final del Congreso es el triunfo de la moci\u00f3n de Ochetto que es reelegido secretario general y consigue el respaldo para llevar a cabo la liquidaci\u00f3n del partido.<\/p>\n<p>En 1991 tiene lugar en Rimini el vig\u00e9simo, y \u00faltimo, Congreso del PCI, en el cual se sanciona el nacimiento del Partido Democr\u00e1tico de la Izquierda. Ochetto resulta elegido secretario general de la nueva formaci\u00f3n con el 72% de los votos. Se presentan otras dos mociones al Congreso. La de <b>Refundaci\u00f3n Comunista<\/b> (suscrita entre otros por P. Ingrao, A. Natta, L. Magri, A. Cossutta, S. Garavini, L. Castellina) y otra con el t\u00edtulo <b>Por un moderno partido antagonista<\/b>, suscrita, entre otros, por Mario Tronti y Alberto Asor Rosa.<\/p>\n<p>A partir de aqu\u00ed, una historia que conocemos mejor. Un Partido Democr\u00e1tico de la Izquierda que pretend\u00eda ser heredero de las mejores tradiciones del PCI y que ha terminado por abrazar el neoliberalismo y por participar, de modo criminal y vergonzoso, en el bombardeo de la OTAN a la Republica Federal de Yugoslavia. El intento de Refundaci\u00f3n Comunista, en un primer momento comandado por los \u201cintegristas togliattianos\u201d capitaneados por Cossutta, sufri\u00f3 un importante giro con la llegada a la secretaria general de Fausto Bertinotti, un pol\u00edtico al que no podemos definir como de la \u201ctradici\u00f3n comunista\u201d sino como un socialista radical. Bertinotti tras una breve militancia en los Dem\u00f3cratas de Izquierda se afilia a Refundaci\u00f3n y su llegada a la secretaria general inaugura una primera etapa, en la que una privilegiada relaci\u00f3n con los movimientos sociales y una acertada comprensi\u00f3n de la intervenci\u00f3n en las instituciones, llenan de ilusi\u00f3n y esperanza a la recuperaci\u00f3n de la perspectiva comunista. M\u00e1s recientemente el personalismo evidente de Bertinotti, la \u201cgobernabilidad\u201d y la falta de paciencia en la relaci\u00f3n entre el resultado electoral y la apuesta por los movimientos sociales han producido un nuevo giro en Refundaci\u00f3n en el que parece haber abrazado presupuestos m\u00e1s institucionalistas. En fin, la historia del comunismo contin\u00faa&#8230;<\/p>\n<p><b>A modo de ep\u00edlogo<\/b><\/p>\n<p>En un momento hist\u00f3rico en el que el comunismo y la perspectiva socialista caminan, al menos en nuestra desarrollada Europa, por los senderos de la marginalidad y el minoritarismo, es imprescindible que m\u00e1s que tratar de buscar culpables o traidores, o refugiarnos en explicaciones simplistas: \u201ctodo es un problema de direcci\u00f3n\u201d, intentemos\u00a0 sacar conclusiones y comprender c\u00f3mo se han desarrollado los procesos, cu\u00e1les han sido las implicaciones ideol\u00f3gicas y culturales, y c\u00f3mo \u00e9stas han condicionado el desarrollo de los distintos intentos de construcci\u00f3n del socialismo que hemos conocido.<\/p>\n<p>La primera parte de este art\u00edculo comienza, intencionadamente, en el momento crucial en el que est\u00e1 terminando la Segunda Guerra Mundial y en el que la Italia liberada se plantea la disyuntiva entre continuar con un proceso revolucionario o construir un partido comunista de masas influyente. La verdadera refundaci\u00f3n y giro que imprime Togliatti al partido marcar\u00e1n la futura historia del partido italiano; en mi opini\u00f3n, la marcan hasta nuestros d\u00edas. De todos modos, el debate sobre si la elecci\u00f3n togliattiana fue la acertada o si fue una traici\u00f3n a la revoluci\u00f3n italiana no me parece en estos momentos\u00a0 trascendental. Que el fermento revolucionario estaba en marcha y que gran parte del pueblo apoyaba la continuidad revolucionaria es evidente, est\u00e1 claro tambi\u00e9n que los objetivos de Togliatti se cumplieron: se construy\u00f3 el partido comunista m\u00e1s potente en influyente de Occidente y este partido tuvo el apoyo de las masas durante una gran parte de su historia.<\/p>\n<p>M\u00e1s interesante y \u00fatil para nosotros, los y las militantes que pretendemos sacar la propuesta comunista de la insignificancia en la que se encuentra inmersa, es comprender c\u00f3mo ese partido conectado con las masas fue perdiendo su influencia y tomando un camino err\u00e1tico que culmin\u00f3 en un desplome comparable al de los reg\u00edmenes del socialismo real. Que el hundimiento del gran partido comunista occidental fuera el m\u00e1s estrepitoso de todos, y se produjese en paralelo al de los pa\u00edses del Este europeo, puede resultar especialmente parad\u00f3jico, ya que el partido italiano fue, seguramente, el que trat\u00f3 de distanciarse m\u00e1s de las directrices de Mosc\u00fa y construir una experiencia muy relacionada con las peculiaridades de la historia y la vida nacionales. Pese a ese distanciamiento, es necesario reconocer que la cr\u00edtica no fue suficiente, y que \u00e9sta no pas\u00f3 de las meras declaraciones, mientras que el miedo a que se montase una escisi\u00f3n, al estilo de la espa\u00f1ola con el partido de L\u00edster, paralizaba una toma de posici\u00f3n m\u00e1s firme.<\/p>\n<p>Mientras que en la situaci\u00f3n de post-guerra, un pol\u00edtico eminentemente pr\u00e1ctico como Togliatti -admirado fundamentalmente en esa dimensi\u00f3n por alguien tan poco sospechoso de seguidismo de la l\u00ednea oficial sovi\u00e9tica como Manuel Sacrist\u00e1n-\u00a0 fue capaz de comprender cu\u00e1l era la situaci\u00f3n nacional e internacional y conseguir un partido influyente, sus sucesores no supieron acertar en sus an\u00e1lisis y pretendieron aplicarlos de modo mec\u00e1nico y descontextualizado hist\u00f3ricamente. As\u00ed la consigna togliattiana de \u201calta productividad y altos salarios\u201d chocaba de frente con la aut\u00e9ntica \u201crevoluci\u00f3n pasiva\u201d llevada a cabo por el capital internacional a ra\u00edz de su crisis de los a\u00f1os 70. Los dirigentes comunistas italianos, como tantos otros, no fueron capaces de entender que el capitalismo, no s\u00f3lo no estaba al borde del derrumbe, como cre\u00edan sinceramente algunos de ellos, sino que estaba a punto de lanzar un violento ataque en el que se jugaba su propia existencia.<\/p>\n<p>Los nuevos sujetos sociales que expresaban un fuerte antagonismo con el sistema y que hab\u00edan irrumpido, liderados fundamentalmente por los j\u00f3venes estudiantes y obreros, en los \u00faltimos a\u00f1os sesenta, fueron ignorados por parte de unos partidos comunistas que, haciendo dejaci\u00f3n de lo fundamental del an\u00e1lisis marxista, eran incapaces de comprender los nuevos e ilusionantes escenarios. Este error motiv\u00f3 que todo este nuevo caudal de potencial revolucionario y transformador se organizase por su cuenta, en algunos casos cayendo en infantilismos individualistas, y que posteriormente, se fuese diluyendo hasta, en muchos casos, terminar integr\u00e1ndose en el sistema. Las \u00faltimas posibilidades del PCI de recuperar su rumbo se produjeron con las ocupaciones de la Fiat en los primeros a\u00f1os 80, pero todo al final fue un espejismo. Un partido al que se podr\u00eda comparar con un dinosaurio: un gran, enorme, cuerpo y una cabeza muy peque\u00f1a, que terminar\u00eda derrumb\u00e1ndose con la facilidad y el estruendo propios del mastodonte sin rumbo en el que se hab\u00eda convertido.<\/p>\n<p>La historia del comunismo en Italia, y en el resto del mundo, no ha terminado, los agoreros del fin de la historia se han visto obligados a plegar velas y hay peque\u00f1as luces en el horizonte, fundamentalmente en Am\u00e9rica Latina -nuevamente la revoluci\u00f3n contra El Capital de Gramsci-, que se\u00f1alan la esperanza para la perspectiva comunista. El comunismo italiano del siglo XX aport\u00f3 mucho al caudal de experiencias que nos debe servir para nuestra paciente tarea de refundaci\u00f3n: por una parte la construcci\u00f3n de un partido de masas, fuerte e influyente, que supo ser muy importante para el conjunto del pueblo italiano e influir en la sociedad consiguiendo una vida mejor para la clase trabajadora. Por otra el surgimiento de diversas experiencias al margen del partido oficial, tan importantes como el Operaismo y la Autonom\u00eda de los primeros a\u00f1os o la aventura del grupo Il Manifesto. Seguramente cualquier an\u00e1lisis realista de la historia llegar\u00eda a la conclusi\u00f3n que ni la v\u00eda oficial ni la \u201calternativa\u201d, al final,\u00a0 consiguieron gran cosa. Esto s\u00f3lo es cierto, en mi opini\u00f3n, a medias, sobre todo si lo comparamos con la situaci\u00f3n en nuestro pa\u00eds. Al menos tres partidos de considerable tama\u00f1o (DS, Rifondazione y PDCi)\u00a0 se reclaman en nuestros d\u00edas herederos de la tradici\u00f3n del PCI y Il l Manifesto contin\u00faa public\u00e1ndose como diario comunista.<\/p>\n<p>No todo est\u00e1 perdido, la experiencia italiana lo demuestra. Intentar reproducir experiencias hist\u00f3ricas o formas organizativas sin analizar la historia y los sujetos sociales no lleva a otra cosa que al fracaso. Qui\u00e9nes condenan las v\u00edas no violentas al socialismo para descalificar por ejemplo, la experiencia de la revoluci\u00f3n bolivariana en Venezuela, con el gastado argumento de la derrota de Allende en Chile, deber\u00edan reconocer, tambi\u00e9n, que, al menos en Europa occidental, todas las experiencias insurreccionales habidas desde la gran Revoluci\u00f3n de Octubre han terminado en derrota. El Socialismo del Siglo XXI, o m\u00e1s bien, los Socialismos del Siglo XXI, dependen de todos nosotros, no s\u00f3lo de las vanguardias, sino fundamentalmente de las masas. La historia la hacen los pueblos, y la lucha de cada uno de ellos es la \u00fanica que podr\u00e1 conseguir la emancipaci\u00f3n de la humanidad, o lo que es lo mismo, el comunismo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><P>            El 27 de marzo de 1944, despu&eacute;s de casi veinte a&ntilde;os de ausencia, llega a N&aacute;poles el secretario general del Partido Comunista Italiano, Palmiro Togliatti. La ciudad a la que llega ya ha sido liberada por los Aliados, mientras que podemos afirmar que Italia, en su conjunto, se halla dividida en dos partes. El Sur ha sido liberado, fundamentalmente por los norteamericanos, que ocupan toda la zona, mientras que en el Norte del pa&iacute;s  los comunistas junto a otras formaciones partisanas contin&uacute;an combatiendo con las armas en la mano. El an&aacute;lisis que Togliatti hace de la situaci&oacute;n es el siguiente: la guerra no est&aacute; ganada, necesitamos concentrar todos nuestros esfuerzos para ganarla, para acabar con los nazis, para devolver la dignidad a la patria. Togliatti, que hab&iacute;a formado parte junto con Gramsci del n&uacute;cleo del que naci&oacute; el Partido Comunista, l&acute;Ordine Nuovo, pretende abordar en 1944 una nueva reinvenci&oacute;n del partido. Un partido que al mismo tiempo se inserte en la historia de Italia y que consiga derrotar la idea de que responde mim&eacute;ticamente a los intereses de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica. No olvidemos que Togliatti era  no solo un pol&iacute;tico &ldquo;pr&aacute;ctico&rdquo;, sino que era uno de los m&aacute;s l&uacute;cidos dirigentes de la Internacional Comunista. Un pol&iacute;tico que hab&iacute;a sido capaz de profundizar en el an&aacute;lisis del fascismo, superando la definici&oacute;n de &eacute;ste como la larga mano del capitalismo y su consiguiente brazo represivo, e identificando su car&aacute;cter de masas al definirlo como &ldquo;r&eacute;gimen reaccionario de masas&rdquo;.<\/P><P>            Esta nueva l&iacute;nea para el partido italiano viene apuntalada en un posterior discurso el 11 de Abril en N&aacute;poles en el que Togliatti afirma: &ldquo;El partido comunista y las masas deben empu&ntilde;ar la bandera de la defensa de los intereses nacionales que el fascismo y los grupos que le alzaron en el poder han traicionado&rdquo;. Un partido que no debe ser &ldquo;propagandista del comunismo&rdquo; sino que debe levantar un programa de renovaci&oacute;n del pa&iacute;s y que derrote al fascismo construyendo la unidad de las masas populares. Afirma Togliatti: &ldquo;El car&aacute;cter de nuestro partido debe cambiar profundamente. El partido no se puede contentar con criticar o protestar, sino que debe tener una soluci&oacute;n para todos los problemas nacionales&rdquo;. &ldquo;Por lo tanto,  un partido no propagand&iacute;stico, no una secta, sino un partido que debe hacer pol&iacute;tica de masas&rdquo;. En el &aacute;mbito organizativo  se toman tambi&eacute;n medidas de tipo audaz; mientras que otros partidos, como el socialista, impiden la afiliaci&oacute;n si se ha pertenecido al partido nacional fascista, en el comunista se permite la inscripci&oacute;n, con precauciones, de antiguos miembros de organizaciones fascistas. En este marco se inscribe la pol&eacute;mica, y muy contestada desde las organizaciones partisanas, amnist&iacute;a promulgada en 1946, (Togliatti era ministro de Justicia) en la que se eliminan los antecedentes penales de los fascistas que hab&iacute;an sido depurados de la administraci&oacute;n del Estado.<\/P><P>            El 3 de octubre del mismo a&ntilde;o, 1944, en Florencia, Togliatti elabora definitivamente la cultura del nuevo partido comunista, se&ntilde;alando los tres caracteres que este partido debe tener. En palabras de Togliatti estos tres caracteres &ldquo;Son entre ellos inseparables y son el uno condici&oacute;n del otro. Primero: El partido debe ser nacional. Segundo: debe ser de gobierno. Tercero: debe ser de masas&rdquo;. Este &uacute;ltimo aspecto se cumple r&aacute;pidamente y en el a&ntilde;o 1947 el partido ya cuenta con dos millones doscientos mil inscritos. Nos encontramos en un momento en el que, en el &aacute;mbito interno, la direcci&oacute;n de Togliatti emprende un trabajo dedicado a dotar al partido de caracter&iacute;sticas propias, un partido menos cerrado y una pol&iacute;tica de cuadros que promocione a los m&aacute;s j&oacute;venes.  <\/P><P>            Estamos aqu&iacute; en un momento hist&oacute;rico, en el que el partido italiano est&aacute; siguiendo un desarrollo propio no visto en ning&uacute;n otro caso europeo, en un momento en el que, tambi&eacute;n, el partido colabora en el gobierno, y en lo que ser&aacute; muy importante para el partido y para Italia, en la elaboraci&oacute;n de una nueva Constituci&oacute;n. La participaci&oacute;n de los comunistas en colaboraci&oacute;n con otros grupos de izquierda y los sectores m&aacute;s progresivos de los partidos cat&oacute;licos consigui&oacute; introducir importantes elementos de democracia social. El art&iacute;culo calificado por algunos de &ldquo;subversivo&rdquo; de la nueva Constituci&oacute;n italiana es el tercero: &ldquo;Es misi&oacute;n de la rep&uacute;blica suprimir los obst&aacute;culos econ&oacute;micos y sociales que, limitando de hecho la libertad y la igualdad de los ciudadanos, impiden el pleno desarrollo de la persona humana y la participaci&oacute;n efectiva de todos los trabajadores en la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica, econ&oacute;mica y social del pa&iacute;s&rdquo;. El mismo art&iacute;culo introductorio de la citada Constituci&oacute;n es bien innovador: &ldquo;Italia es una rep&uacute;blica democr&aacute;tica, basada en el trabajo&rdquo;; la propuesta original de los comunistas era: &ldquo;Italia es una rep&uacute;blica democr&aacute;tica de trabajadores&rdquo;.  Un paso importante, el texto constitucional, pero como siempre la falta de aplicaci&oacute;n del texto escrito se hizo patente desde los primeros momentos -con la utilizaci&oacute;n de la Mafia para reprimir al movimiento antilatifunidista por ejemplo- y ha continuado desarroll&aacute;ndose hasta nuestros d&iacute;as con los furiosos ataques del berlusconismo hacia el texto constitucional.<\/P><P>            La siguiente fecha clave para el comunismo italiano, y para todo el movimiento comunista internacional, es  febrero de 1956 y el XX Congreso del PCUS. Kruschev anuncia que el campo socialista es ahora un sistema mundial, la guerra no es inevitable, y cada pa&iacute;s tendr&aacute; su v&iacute;a al socialismo. La lectura de la relaci&oacute;n de Kruschev supon&iacute;a un h&aacute;lito de esperanza para los partidos occidentales que vislumbraban, en la sovi&eacute;tica, una sociedad con capacidad de reformarse.  El conocimiento en d&iacute;as posteriores del segundo informe (secreto) de Kruschev, en el que enumeraba y denunciaba los cr&iacute;menes de Stalin, produjo una conmoci&oacute;n a&uacute;n m&aacute;s fuerte y fue incluso puesta en duda su veracidad durante varios meses. En un famoso encuentro del Comit&eacute; Central del PCI, Togliatti afirma refiri&eacute;ndose a lo denunciado por Kruschev: &ldquo;No lo sab&iacute;amos y no lo pod&iacute;amos imaginar&rdquo;. &iquest;No lo hab&iacute;a sabido y no lo hab&iacute;a podido imaginar desde el Comit&eacute; Ejecutivo de la Internacional Comunista? En el mismo a&ntilde;o tiene lugar el VIII Congreso del PCI en el que definitivamente se lanza la &ldquo;V&iacute;a italiana al socialismo&rdquo;; el informe de Togliatti al congreso lleva precisamente ese nombre. No se trata de un cambio en la l&iacute;nea pol&iacute;tica, sino de una consolidaci&oacute;n de la que se hab&iacute;a desarrollado desde 1944. El grupo dirigente contin&uacute;a siendo el mismo hasta el IX Congreso, en 1959; en &eacute;ste queda excluido todo el viejo grupo salido de la Resistencia y se produce una importante renovaci&oacute;n generacional en los cuadros del partido.<\/P><P>            Los &uacute;ltimos a&ntilde;os cincuenta y, sobre todo, el inicio de los sesenta, suponen para Italia el inicio de la estabilizaci&oacute;n y del desarrollo industrial acelerado, la composici&oacute;n social cambiaba y las ciudades crec&iacute;an tumultuosamente. Estaba naciendo un nuevo proletariado y un nuevo movimiento obrero. Frente al an&aacute;lisis inmovilista de las organizaciones tradicionales de la clase obrera que continuaban fieles al &ldquo;desarrollo progresivo de las fuerza productivas&rdquo; como motor  de la marcha de la humanidad, nac&iacute;an experiencias que pretend&iacute;an interpretar y actuar ante las nuevas realidades superando la vieja idea productivista. En este sentido, tuvo especial importancia la experiencia de un grupo de j&oacute;venes te&oacute;ricos italianos, algunos procedentes del PCI, otros del Partido Socialista, (Panzieri, Tronti, Alquati, Asor Rosa) que fundan en junio de 1961 la revista Quaderni Rossi. Esta revista, dedicada al estudio de los cambios producidos en la clase obrera y en el propio capitalismo en los primeros a&ntilde;os sesenta, marcar&aacute; el nacimiento de todo un modo de interpretar el marxismo: el operaismo. Quaderni Rossi tendr&aacute; una vida bastante corta y s&oacute;lo se continuar&aacute; publicando hasta mayo de 1965. En febrero de 1964 varios miembros (Toni Negri, Tronti, Asor Rosa, Alquati) salen de la redacci&oacute;n y fundan la revista Classe Operaia. De la evoluci&oacute;n de &eacute;sta surgir&aacute;n diversos grupos como Autonom&iacute;a Operaia y Potere Operaio que jugar&aacute;n un papel muy importante en las luchas de los a&ntilde;os setenta.<\/P><\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-661","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-siglo-xx"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/661","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=661"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/661\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=661"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=661"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=661"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}