{"id":666,"date":"2007-03-18T00:00:00","date_gmt":"2007-03-17T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=666"},"modified":"2020-02-27T17:36:03","modified_gmt":"2020-02-27T16:36:03","slug":"roque-dalton-condenado-por-hereje","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=666","title":{"rendered":"Roque Dalton, condenado por hereje"},"content":{"rendered":"<p><i>\u00abUsted sabe: me quedan algunos meses de vida. Los elegidos de los dioses seguimos estando a la izquierda del coraz\u00f3n. Debidamente condenados como herejes.\u00bb<\/i><\/p>\n<p>Roque Dalton Garc\u00eda nace el 14 de mayo de 1935 en San Salvador, El Salvador. Estudia derecho y antropolog\u00eda en las Universidades de El Salvador, Chile y M\u00e9xico. Desde muy joven se dedica al periodismo y a la literatura, obteniendo diversos galardones en cert\u00e1menes nacionales y centroamericanos. Publica sus primeros poemas en la revista Hoja (Amigos de la Cultura, San Salvador, 195! 6) y en Diario Latino de la misma ciudad. Por su militancia pol\u00edtica, sufre c\u00e1rceles y destierros. Vive emigrado en Guatemala, M\u00e9xico, Cuba, Checoslovaquia, Corea, Vietnam del Norte y otros pa\u00edses. Muere asesinado por orden de sus ex-compa\u00f1eros el 10 de mayo de 1975.<\/p>\n<p>Roque public\u00f3 una vasta obra po\u00e9tica: M\u00eda junto a los p\u00e1jaros (San Salvador, 1957), La Ventana en el rostro (M\u00e9xico, 1961), El Mar (La Habana, 1962), El turno del ofendido (La Habana, 1962) Los Testimonios (La Habana 1964), Poemas (Antolog\u00eda, San Salvador, 1968), Taberna y otros lugares (Premio Casa de las Am\u00e9ricas, Cuba) (La Habana 1969), Los peque\u00f1os infiernos (Barcelona 1970). Entre sus ensayos se encuentran C\u00e9sar Vallejo (La Habana 1963), El intelectual y la sociedad (1969), \u00bfRevoluci\u00f3n en la revoluci\u00f3n? y la cr\u00edtica de la derecha (La Habana 1970). Miguel M\u00e1rmol y los sucesos de 1932 en El Salvador (1972) y Las historias prohibidas del pulgarcito (M\u00e9xico, 1974). P\u00f3stumamente se publica su novela Pobrecito Poeta que era yo (1981) y las obras po\u00e9ticas: Los Hongos, Un libro levemente odioso (1989) y Contra ataque. \u00c9rase un hombre a su pluma y fusil atado Por Pablo Jofr\u00e9 Leal<\/p>\n<p>El d\u00eda 14 de mayo de 1935, nace en San Salvador, capital de la Rep\u00fablica de El Salvador, uno de los m\u00e1s brillantes poetas y ensayistas latinoamericanos, Roque Dalton Garc\u00eda. Comprometido con la lucha de su pueblo, vivi\u00f3 las penurias, alegr\u00edas y las contradicciones de una \u00e9poca que marc\u00f3 igualmente su muerte, a manos de sus propios compa\u00f1eros en la guerrilla, el d\u00eda 10 de mayo de 1975. Hace unos d\u00edas, mi hijo mayor, demand\u00f3 explicaciones respecto a su nombre. El por qu\u00e9 de el, de donde proven\u00eda tal manera de llamar a alguien. Por qu\u00e9 se llamaba Roque y no Juan por ejemplo. No tuve que e hacer mucha memoria para recordar a un poeta y su vida, que llenaron mis horas por largas jornadas y que influenci\u00f3 esta elecci\u00f3n a la hora de dar un nombre significativo a este hijo que hoy interrogaba por su patron\u00edmico. Roque Dalton Garc\u00eda es el nombre del ejemplo. Un hombre al cual podemos perfectamente, asimilar la par\u00e1frasis de su propio homenaje a la muerte del Che. Roque Dalton es: &#8216;la encarnaci\u00f3n de los m\u00e1s puro y lo m\u00e1s hermoso que existe en el seno de esa actividad grandiosa que nos impone nuestra \u00e9poca: la lucha por la liberaci\u00f3n de la humanidad; la profunda lecci\u00f3n moral y pol\u00edtica de su vida y de su muerte forma parte inapreciable del patrimonio revolucionario de todos lo pueblos del mundo, y cuya desaparici\u00f3n f\u00edsica es un hecho irreparable para el cual no debemos escatimar l\u00e1grimas de revolucionarios; la actitud fundamental a que nos obliga su actual inmortalidad hist\u00f3rica es hacernos verdaderamente dignos de su ejemplar sacrificio&#8217;<\/p>\n<p><b>Un hombre como nosotros<\/b><\/p>\n<p>&#8216;La poes\u00eda no se escribe con ideas, sino con palabras&#8217; declaraba, a fines del siglo XIX, el poeta franc\u00e9s Guillaume Mallarm\u00e9. Esta sentencia, errada en Latinoam\u00e9rica, y supongo que en el resto del planeta, sobre para todo aquel que tenga como arma de combate la escritura contra las injusticias que se cometen, cae estrepitosamente ante la obra vital y literaria de poetas, narradores y todos aquellos hombres y mujeres que han hecho de la literatura el modo de expresar verdades, sentimientos, deseos, anhelos e igualmente fracasos. Uno de esos hombres: vital, vigoroso y tenaz fue Roque Dalton Garc\u00eda, una de las figuras cimeras de la poes\u00eda Latinoamericana del siglo XX. Tan genial como desconocido, tan brillante como comprometido con las causas de justicia y libertad de su pueblo: El Salvador, pa\u00eds en el que naci\u00f3 el 14 de mayo de 1935. Hijo de un estadounidense afincado en esas tierras centroamericanas y una enfermera salvadore\u00f1a, estudi\u00f3 en un Colegio de jesuitas, que le entreg\u00f3 las armas de la disciplina y la constancia. A pesar de esa formaci\u00f3n religiosa supo empaparse de la realidad tr\u00e1gica de su pueblo y abrevar su esp\u00edritu inquieto con letras de Neruda, Vallejo y los representantes de la escuela Surrealista. Los poetas franceses como Bill\u00f3n; Saint John Perse, Kafka, Salarru\u00e9 y hasta Henry Miller allegaron agua a ese molino creativo, inquieto, pleno de un humor desbordante y de extremo rigor intelectual, como sol\u00eda caracterizarlo el fallecido escritor argentino Julio Cort\u00e1zar.<\/p>\n<p>Roque Dalton se defin\u00eda como uno de nosotros, sin m\u00e1s ni menos: &#8216;Yo como t\u00fa amo el amor, la vida, el dulce encanto de las cosas, el paisaje celeste de los d\u00edas de enero. Tambi\u00e9n mi sangre bulle y r\u00edo por los ojos que han conocido el brote de las l\u00e1grimas. Creo que el mundo es bello, que la poes\u00eda es como el pan, de todos. Y que mis venas no terminan en m\u00ed, sino en la sangre un\u00e1nime de los que luchan por la vida, el amor, las cosas, el paisaje y el pan, la poes\u00eda de todos&#8217;. Poeta y revolucionario son dos conceptos que en Roque Dalton se conjugaron con perfecta armon\u00eda. Demostr\u00f3, mediante su tem\u00e1tica como escritor y en la vida pr\u00e1ctica como intelectual comprometido con las causas justas de su pueblo y de Latinoam\u00e9rica, que la verdad s\u00ed pod\u00eda ser encerrada en palabras. Mediante la poes\u00eda, sosten\u00eda Dalton, era posible decirlo todo.<\/p>\n<p>&#8216;&#8230; Poes\u00eda, perd\u00f3name por haberte ayudado a comprender que no est\u00e1s hecha s\u00f3lo de palabras&#8230;&#8217;. &#8216;&#8230;agradecido te saludo poes\u00eda porque hoy al encontrarte (en la vida y en los libros) ya no eres s\u00f3lo para el deslumbramiento, gran aderezo de la melancol\u00eda. Hoy tambi\u00e9n puedes mejorarme, ayudarme a servir, en esta larga y dura lucha del pueblo&#8230;&#8217;<\/p>\n<p>Para Roque Dalton el trabajo po\u00e9tico le permit\u00eda expresar su propia vida, de la que era testigo y coautor, su tiempo, los hombres, el medio que compart\u00edan con todas su interdependencias: &#8216;Camino para tal intento, desde el hecho, aparentemente simple de ser salvadore\u00f1o, o sea, parte de un pueblo latinoamericano que busca su felicidad luchando contra el imperialismo y la oligarqu\u00eda criolla y que, por razones hist\u00f3ricas bien concretas tiene una tradici\u00f3n cultural sumamente pobre. Tan pobre, que solamente en una debil\u00edsima medida la ha podido incorporar a esa lucha que reclama todas las armas&#8217;.<\/p>\n<p><b>Un poeta revolucionario<\/b><\/p>\n<p>Todo tipo de temas ocuparon su mente. Sus letras, opiniones y acciones son expresi\u00f3n de diversidad basada en la riqueza en el uso del lenguaje, y el compromiso pol\u00edtico que lo embargaba. Su riqueza oral y escrita se demostraba verbo a verbo, en una poes\u00eda de rompimiento con los moldes y usanzas de la \u00e9poca. Sus poemas son verdaderos edificios elaborados con ins\u00f3litas relaciones, entre elementos dis\u00edmiles en una lucha dial\u00e9ctica de uni\u00f3n y lucha de contrarios.<\/p>\n<p>Viaj\u00f3, al igual que su referente pol\u00edtico y modelo de hombre: El Che, por gran parte de Latinoam\u00e9rica. Vivi\u00f3 en Santiago de Chile, donde estudi\u00f3 la carrera de leyes y en M\u00e9xico, donde se empap\u00f3 de periodismo y tertulias literarias. A pesar de militancias, luchas, y avatares pol\u00edticos su visi\u00f3n de la poes\u00eda era firme: &#8216;El poeta debe ser, fundamentalmente fiel con la poes\u00eda, con la belleza. Dentro del caudal de lo bello debe sumergir el contenido que su actitud ante la vida y los hombres le imponga como gran responsabilidad de convivencia, Y aqu\u00ed no caben los subterfugios ni la inversi\u00f3n de los t\u00e9rminos.<\/p>\n<p>El poeta es tal porque hace poes\u00eda, es decir, porque crea una obra bella. Mientras haga otra cosa ser\u00e1 todo lo que quiera menos un poeta. Lo cual, por supuesto, no implica con respecto al poeta una privilegiada situaci\u00f3n entre los hombres, sino tan s\u00f3lo una exacta ubicaci\u00f3n entre los mismos y una rigurosa limitaci\u00f3n de sus actividades, que tambi\u00e9n ser\u00eda eficaz en el caso de particularizar la calidad de los m\u00e9dicos, los carpinteros, los soldados o los criminales&#8217;.<\/p>\n<p>&#8216;La ventana en el rostro&#8217; escrito en el a\u00f1o 1961 fue su primer libro, y en \u00e9l est\u00e1n contenidos las caracter\u00edsticas de lo que ser\u00eda todo su trabajo futuro: Un lenguaje fulgurante y de ruptura, la voluntad conceptual y una estructura innovadora que empieza a abrirle paso en la gran camada de poetas, cuentistas, ensayista y novelistas que ha dado Latinoam\u00e9rica en el siglo XX. Le sigui\u00f3 &#8216;El Turno del Ofendido&#8217;, donde comienza a perfilarse con mayor nitidez su poes\u00eda plena de iron\u00eda y cr\u00edtica no s\u00f3lo frente a otros poetas, sobre todo los adoradores del soneto, que para Dalton significaba, en ese momento &#8216;una poes\u00eda conservadora, anacr\u00f3nica y no s\u00f3lo por el formalismo esencial que el sonetismo conlleva, sino porque los problemas de la vida actual no caben en vasos tan puros y estrechos&#8217; (Carta de Roque Dalton a los autores de la Revista &#8216;De aqu\u00ed en adelante&#8217;.<\/p>\n<p>En el Poema &#8216;Canto a Nuestra Posici\u00f3n&#8217; dedicado a su amigo y compa\u00f1ero Otto Ren\u00e9 Castillo, expresa su cr\u00edtica afilada a esos llamados de hacer florecer todo en el poema ya que el hombre parec\u00eda ser un peque\u00f1o dios: &#8216;&#8230;\u00bfC\u00f3mo pudisteis cantar infamemente a las abstractas rosas y a la luna bru\u00f1ida, cuando se caminaba paralelamente al litoral del hambre y se sent\u00eda el alma sepultada bajo un volc\u00e1n de l\u00e1tigos y c\u00e1rceles, de patrones borrachos y gangrenas y obscuros desperdicios de vida sin estrellas?&#8230;Ay poetas que os olvidasteis del hombre, que os olvidasteis de lo que duelen los calcetines rotos, que os olvidasteis del final de los meses de los inquilinos, que os olvidasteis del proletario que se qued\u00f3 en una esquina con un bostezo eterno inacabado, lleno de balas y sin sangre, lleno de hormigas y definitivamente sin pan&#8230; ay poetas \u00a1como duelen vuestras estaturas in\u00fatiles!.&#8217;<\/p>\n<p>Estudi\u00f3 e investig\u00f3 con rigurosidad y con originalidad la historia de El Salvador a trav\u00e9s de la publicaci\u00f3n de un libro de testimonio fundamental, para el estudio de los acontecimientos relacionados con las luchas obreras y campesinas en El Salvador: \u00bbMiguel M\u00e1rmol: la insurrecci\u00f3n en El Salvador: a\u00f1o 1932\u00bb donde a trav\u00e9s de la historia de este personaje real se da cuenta de la represi\u00f3n al levantamiento campesino y que ocasion\u00f3 20.000 muertos en apenas tres meses. Su quehacer literario lo coloc\u00f3 al servicio de su pueblo y cuando este reclam\u00f3 su presencia en esa inmensa estepa verde que son las monta\u00f1as de Moraz\u00e1n, y ellas se convirtieron en su hogar no dud\u00f3 un minuto en convertirlas en una nueva trinchera de palabras y balas. Moraz\u00e1n se convirti\u00f3 en el \u00faltimo centro de su creaci\u00f3n, no s\u00f3lo de dardopalabras maravillosas lanzadas al centro de la injusticia, golpes de ideas, de agudezas sustantivas, verbales y adjetivas, bofetadas de realidad, sino tambi\u00e9n de plasmaci\u00f3n de ese hombre nuevo, que a\u00f1os atr\u00e1s, en monta\u00f1as de la sierra boliviana se empez\u00f3 a visualizar en forma de un p\u00e1jaro de fuego llamado Ernesto. Moraz\u00e1n ser\u00eda su escal\u00f3n m\u00e1s alto en la vida de un revolucionario, su vida plena pero tambi\u00e9n su muerte, tan brutal como absurda a manos de una fracci\u00f3n de la organizaci\u00f3n guerrillera en la cual militaba, en el tr\u00e1gico 14 de mayo del a\u00f1o 1975. Este hombre, bajo en estatura pero gigante como poeta y rebelde en una conjugaci\u00f3n pr\u00e1ctica, estaba convencido que una de las v\u00edas fundamentales, posibles de transformar al intelectual en intelectual revolucionario era la acci\u00f3n social. Una pr\u00e1ctica que le daba temor, tan presente junto al miedo y la p\u00e9rdida de la inocencia en cada uno de sus poemas: &#8217;27 a\u00f1os: Es una cosa seria tener veintisiete a\u00f1os, en realidad es una de las cosas m\u00e1s serias. En derredor se mueren los amigos de la infancia ahogada y empieza a dudar uno de su inmortalidad&#8217;. Esa praxis social deb\u00eda hacerse en el seno de la lucha de los pueblos que llevan a cabo su combate por dejar s\u00f3lo de sobrevivir y llegar a conocer lo que es vivir como un verdadero ser humano. Su paso por Cuba, donde dej\u00f3 a sus dos hijos, para dedicarse a la lucha guerrillera le dio la formaci\u00f3n necesaria, no s\u00f3lo desde el punto de vista pol\u00edtico sino que literario y de reconocimiento expresado en su Premio Casa de las Am\u00e9ricas, La Habana, Cuba, 1969, por su poemario &#8216;Taberna y Otros Lugares&#8217;.<\/p>\n<p>Este libro de poemas es la expresi\u00f3n de lo que fue Roque Dalton, un insurrecto permanente, un visionario, un hombre dotado de gran sutileza. En plena efervescencia pre-Primavera de Praga en el a\u00f1o 1968, Roque Dalton sol\u00eda visitar las viejas tabernas del centro de la capital de la ex Checoslovaquia, despu\u00e9s de su trabajo en la Revista Internacional, que reun\u00eda la crema y nata de los ide\u00f3logos comunistas de ese entonces. En esas visitas llenas de espumosos brebajes, Roque, armado de una vieja m\u00e1quina grabadora se deleitaba escuchando las conversaciones de estudiantes, obreros y soldados. De ese trabajo sali\u00f3 Taberna y Otros Lugares, pero tambi\u00e9n el convencimiento que el socialismo, en aquellos grises pa\u00edses de Europa del Este no eran el modelo natural de esa visi\u00f3n de mundo, que tarde o temprano reventar\u00eda por sus propias contradicciones, y que Latinoam\u00e9rica no deb\u00eda trasladar mec\u00e1nicamente las experiencias pol\u00edticas allende el Atl\u00e1ntico.<\/p>\n<p><b>El gran habitante del peque\u00f1o Pulgarcito<\/b><\/p>\n<p>Uno de sus hijos, Juan Jos\u00e9 Dalton lo describe como un tipo genial, poseedor de sentido del humor inigualable, un hombre que sab\u00eda esconder las tristezas bajo una permanente sonrisa y con una decisi\u00f3n inquebrantable. As\u00ed, cuenta Juan Jos\u00e9: &#8216;En la Habana ten\u00edamos un vecino que se llamaba Fernando Mart\u00ednez, era un experto en marxismo-leninismo. Como en su casa se hab\u00eda roto el refrigerador, mi pap\u00e1 le guardaba la carne y el pollo a cambio de clases de materialismo. Cuenta Fernando que en una de esas calurosas tardes de 1972, hab\u00eda salido a la verja de su casa. Bajando por la calle J, del Vedado (donde a\u00fan est\u00e1 nuestra casa en La Habana), ven\u00eda rodando mi padre. El poste de la esquina lo detuvo. Fernando se le acerc\u00f3. &#8216;\u00bfRoque, que te pasa chico? Mira como vienes&#8230;&#8217; &#8216;No voy a seguir bebiendo Fernando, porque si no, no voy a poder ser guerrillero&#8217;, le contest\u00f3 a modo de autocr\u00edtica. &#8216;Efectivamente, nunca m\u00e1s lo volv\u00ed a ver tomado&#8230; Fue la \u00faltima vez. Nunca cre\u00ed que esa la despedida&#8217;, me cont\u00f3 aquel cubano&#8217;. Era la \u00faltima vez pues su pr\u00f3ximo paso era integrarse a las fuerzas guerrilleras que actuaban en El Salvador.<\/p>\n<p>Roque era tambi\u00e9n un escritor del m\u00e1s \u00edntimo lirismo, capaz de expresar los dolores que llegaban del testimonio pr\u00e1ctico de las heridas de su peque\u00f1o pulgarcito, como una vez defini\u00f3 la poetisa chilena Gabriela Mistral a El Salvador. Sus letras ven\u00edan del pueblo, de la herida vallejiana que carcom\u00eda la vida de ese Salvador suplicante de ser salvado. Nos leg\u00f3 la policrom\u00eda de su estilo, la riqueza y vivacidad de su prosa refulgente y din\u00e1mica, la belleza de sus ideas y lenguaje. Nos dej\u00f3 un arma defensiva a la cual recurrir, cuando los significados y significantes nos amenazan con evadir sus responsabilidades. Sus escritos no marcharon nunca al margen de la hoy tan vilipendiada lucha de clases pero, esa contradicci\u00f3n vital era transmitida en forma tan sugerente y pedag\u00f3gica, tan finamente ir\u00f3nica y genial, que pod\u00eda ense\u00f1ar m\u00e1s con el coraz\u00f3n que con manuales, con su experiencia m\u00e1s que con citas de sesudos personajes.<\/p>\n<p>Roque, a su manera, mostr\u00f3 el escal\u00f3n m\u00e1s alto del ser humano, para llegar a tener los derechos nunca alcanzados de su pueblo: &#8216;El escritor y el artista latinoamericano promedio, lucha en distintos niveles contra el r\u00e9gimen que lo discrimina, lo humilla y lo persigue; y m\u00e1s, que el poeta y el escritor, es el subversivo, el perseguido, el preso, el torturado. Y comienza a ser el asesinado junto a miles de su pueblo, y el que combate con las armas en la mano, en consecuencia los nombres de Javier Heraud, Edgardo Tello, Otto Ren\u00e9 Castillo encabezan la lista&#8217;.<\/p>\n<p>Su peque\u00f1a amada patria era un tema constante en sus letras. Mezclaba en ello la rabia y la ternura, el amor y el odio m\u00e1s profundo. Mientras su madurez biol\u00f3gica avanzaba inexorable, su florecimiento intelectual, nutrido en tierras latinoamericanas y europeas, desbordaba los cauces po\u00e9ticos conocidos hasta la \u00e9poca. Su amor por ese pedazo de tierra de 20.000 kil\u00f3metros cuadrados, no ten\u00eda los l\u00edmites se\u00f1alados en mapas y acuerdos pol\u00edticos, pero se hab\u00eda transformado, con el paso de los a\u00f1os y el exilio, en un dolor que laceraba todo su ser, y lo convenc\u00eda que la redenci\u00f3n de su Salvador, pasaba por liberarlo de todo aquello que ro\u00eda su existencia.<\/p>\n<p>Roque estaba convencido, que la libertad de su diminuta tierra era parte de la construcci\u00f3n de m\u00faltiples patrias dispersas por la mestiza Latinoam\u00e9rica. La edificaci\u00f3n de un verdadero Nuevo Mundo, con hombres nuevos era considerada por Roque Dalton como un camino plagado de dificultades, una senda dif\u00edcil, dura y terrible, que necesitaba de in\u00e9ditos y m\u00e1s penetrantes dolores para lograr erradicar su enajenaci\u00f3n: &#8216;Necesitas bofetones, electro-Shocks, Psicoan\u00e1lisis, para que despert\u00e9s a tu verdadera personalidad&#8230; habr\u00e1 que meterte a la cama, a pan de dinamita y agua, lavativas de c\u00f3ctel molotov cada quince minutos, y luego nos iremos a la guerra de verdad, todos juntos, novia encarnizada, mam\u00e1 que par\u00e1s el pelo&#8217;.<\/p>\n<p><b>Ser fuerte sin perder la ternura<\/b><\/p>\n<p>Roque fue tambi\u00e9n periodista, de aquel que desolla, que ense\u00f1a y no hace de la lisonja el pan de cada d\u00eda. Se alej\u00f3 y burl\u00f3 del dogmatismo obnubilante, verdadero opio del deseo y pr\u00e1ctica de cambios. Los esquemas incuestionables, hayan sido pol\u00edticos o literarios no eran su alimento. No exist\u00eda disyuntiva entre su creaci\u00f3n art\u00edstica y su actividad pol\u00edtica, entre versos y reforma agraria, entre ensayos literarios y pr\u00e1cticas guerreras \u00bfSu m\u00e1xima? La duda, siempre la duda en lugar del dogma que adormece. La cr\u00edtica que construye en lugar del acatamiento incondicional. El aprendizaje de esto fue un proceso doloroso: &#8216;Mi actitud ante el contenido ideol\u00f3gico y la trascendencia social de la obra po\u00e9tica est\u00e1 determinada fundamentalmente por dos hechos extremos: el de mi larga y profunda formaci\u00f3n burguesa y el de la militancia revolucionaria que mantengo desde algunos a\u00f1os. La pr\u00e1ctica en las filas del partido ha organizado mi preocupaci\u00f3n de siempre por los problemas de la gente que me rodea, del pueblo, en \u00faltimo grado y ha ubicado con exactitud ante mi atenci\u00f3n, las responsabilidades fundamentales a las cuales deberse, as\u00ed como a la forma concreta de realizar esos deberes a lo largo de la vida. Pero los largos a\u00f1os en el Colegio Jesuita, el desarrollo de mi primera juventud en el seno de la chata burgues\u00eda salvadore\u00f1a, el apegamiento a formas de vida irresponsables, alejadas con santo horror del sacrificio o de los problemas esenciales de la \u00e9poca, han dejado en m\u00ed sus marcas, las cicatrices que a\u00fan ahora duelen&#8217;.<\/p>\n<p>Estas palabras escritas en su Ensayo &#8216;Poes\u00eda y Militancia en Am\u00e9rica Latina&#8217; son ese ejemplo de autocr\u00edtica que animaba a Roque Dalton y que resumen esa vida plagada de contradicciones pero siempre honesta. El destino con la revoluci\u00f3n marc\u00f3 su existencia, era un indiscutible compromiso de pareja. En un mundo como el que se nos presenta en este nuevo milenio requiere de nuevos honores, de nuevas formas de enfocar los cambios necesarios para los pueblos subdesarrollados, pero igualmente se necesita de un conciencia de revolucionarios, de poetas como Roque que si la muerte no lo tuviese en su seno, seguir\u00eda convocando a esta generaci\u00f3n de m\u00f3viles y globalizaci\u00f3n en la necesidad de ser revolucionarios hoy, en la \u00e9poca dura, la \u00fanica que da posibilidades de ser sujeto de epopeyas: &#8216;Ser revolucionario cuando la revoluci\u00f3n ha eliminado a sus enemigos y se ha consolidado en todos los sentidos puede ser, sin lugar a dudas, m\u00e1s o menos glorioso y heroico. Pero serlo, cuando la calidad de revolucionario se suele premiar con la muerte es lo verdaderamente digno de la poes\u00eda. El poeta entonces la poes\u00eda de su generaci\u00f3n y la entrega a la historia&#8217;.<\/p>\n<p>Roque Dalton Garc\u00eda entreg\u00f3 su poes\u00eda a toda una generaci\u00f3n de latinoamericanos que a 27 a\u00f1os de su asesinato, tan brutal como absurda a manos de un grupo de dogm\u00e1ticos que jam\u00e1s conocieron al verdadero Roque, camuflado bajo el nombre de Julio Delfus Mar\u00edn en las monta\u00f1as de Moraz\u00e1n. Quienes lo asesinaron jam\u00e1s le perdonaron su humor, su desparpajo ante las m\u00e1s ins\u00f3litas situaciones, su imaginaci\u00f3n llena de optimismo por el mejoramiento humano.<\/p>\n<p>El poeta nicarag\u00fcense Julio Valle al saber sobre la muerte de su amigo dijo a su hijo Juan Jos\u00e9 &#8216;Mir\u00e1 hermano, quienes mataron a Roque no ten\u00edan humor&#8217; una ingeniosidad tan permanente y vital que hizo exclamar a Eduardo Galeano que Roque era capaz de hacer re\u00edr hasta las piedras. Capaz de sacar sonrisas, pero recordarnos sobre el sufrimiento de sus hermanos en el Poema de Amor: &#8216;Los que ampliaron el Canal de Panam\u00e1 (y fueron clasificados como &#8216;silver roll&#8217; y no como &#8216;gold roll&#8217;) los que repararon la flota del Pac\u00edfico en las bases de California, los que se pudrieron en las c\u00e1rceles de Guatemala, M\u00e9xico, Honduras, Nicaragua, por ladrones, contrabandistas, por estafadores, por hambrientos&#8230; los sembradores de ma\u00edz en plena selva extranjera, los reyes de las p\u00e1ginas rojas, los que nunca sabe nadie de d\u00f3nde son, los mejores artesanos del mundo, los que fueron cosidos a balazos al cruzar la frontera, los que murieron de paludismo o de las picadas del escorpi\u00f3n o de la barba amarilla en el infierno de la bananeras, los que lloraron borrachos por el himno nacional, los arrimados, los mendigos, los marihuaneros, los guanacos hijos de la gran puta&#8230; los eternos indocumentados, los hacelotodo, los vendelotodo, los comelotodo, los primeros en sacar el cuchillo, los tristes m\u00e1s tristes del mundo, mis compatriotas, mis hermanos&#8217;.<\/p>\n<p>Roque Dalton muri\u00f3, y ahora que El Salvador luego de muchos a\u00f1os de guerra civil empez\u00f3 una nueva y enigm\u00e1tica caminata por in\u00e9ditos derroteros, es imperativo recordar a aquellos, que regaron con su fresqu\u00edsima sangre el camino que hoy transitan otros nuevos hombres. El muri\u00f3, pero est\u00e1 encarnado en muchas vidas, que encuentran en su ejemplo, la luz que gu\u00eda y alecciona. Ha resucitado en este nuevo El Salvador, tal vez un poco mejor que aquel sangrante pa\u00eds que conoci\u00f3 sus pasos terrenos. Roque Dalton, hombre peque\u00f1ito de estatura pero gigante y feroz con la pluma y el fusil est\u00e1 riendo, y lo hace henchido de placer a pesar de las masacres y las l\u00e1grimas jam\u00e1s recuperadas. Roque es el recuerdo de la sangre joven prodigada por salvadore\u00f1os e internacionalistas que lucharon por un Salvador m\u00e1s justo, que entregaron sus vidas por una causa que no importaba tener como norte la muerte si de verdad se mor\u00eda entre p\u00e1jaros y \u00e1rboles, como dec\u00eda el poeta Javier Heraud. Roque ha triunfado y pronto ser\u00e1: Parques infantiles, escuelas, hospitales, ser\u00e1 nuevos poemas por venir, un continente reidor y feliz por tener en su vientre a millones de nuevos Roques por nacer.<\/p>\n<p><i>Pablo Jofr\u00e9 Leal es periodista y escritor chileno<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><P>Roque Dalton condenado por hereje<\/P><P> Pablo Jofr&eacute; Leal<\/P><P>&quot;Usted sabe: me quedan algunos meses de vida. Los elegidos de los dioses seguimos estando a la izquierda del coraz&oacute;n. Debidamente condenados como herejes.&quot;<\/P><P>Roque Dalton Garc&iacute;a nace el 14 de mayo de 1935 en San Salvador, El Salvador. Estudia derecho y antropolog&iacute;a en las Universidades de El Salvador, Chile y M&eacute;xico. Desde muy joven se dedica al periodismo y a la literatura, obteniendo diversos galardones en cert&aacute;menes nacionales y centroamericanos. Publica sus primeros poemas en la revista Hoja (Amigos de la Cultura, San Salvador, 195! 6) y en Diario Latino de la misma ciudad. Por su militancia pol&iacute;tica, sufre c&aacute;rceles y destierros. Vive emigrado en Guatemala, M&eacute;xico, Cuba, Checoslovaquia, Corea, Vietnam del Norte y otros pa&iacute;ses. Muere asesinado por orden de sus ex-compa&ntilde;eros el 10 de mayo de 1975.<\/P><P>Roque public&oacute; una vasta obra po&eacute;tica: M&iacute;a junto a los p&aacute;jaros (San Salvador, 1957), La Ventana en el rostro (M&eacute;xico, 1961), El Mar (La Habana, 1962), El turno del ofendido (La Habana, 1962) Los Testimonios (La Habana 1964), Poemas (Antolog&iacute;a, San Salvador, 1968), Taberna y otros lugares (Premio Casa de las Am&eacute;ricas, Cuba) (La Habana 1969), Los peque&ntilde;os infiernos (Barcelona 1970). Entre sus ensayos se encuentran C&eacute;sar Vallejo (La Habana 1963), El intelectual y la sociedad (1969), &iquest;Revoluci&oacute;n en la revoluci&oacute;n? y la cr&iacute;tica de la derecha (La Habana 1970). Miguel M&aacute;rmol y los sucesos de 1932 en El Salvador (1972) y Las historias prohibidas del pulgarcito (M&eacute;xico, 1974). P&oacute;stumamente se publica su novela Pobrecito Poeta que era yo (1981) y las obras po&eacute;ticas: Los Hongos, Un libro levemente odioso (1989) y Contra ataque. &Eacute;rase un hombre a su pluma y fusil atado Por Pablo Jofr&eacute; Leal<\/P><P>El d&iacute;a 14 de mayo de 1935, nace en San Salvador, capital de la Rep&uacute;blica de El Salvador, uno de los m&aacute;s brillantes poetas y ensayistas latinoamericanos, Roque Dalton Garc&iacute;a. Comprometido con la lucha de su pueblo, vivi&oacute; las penurias, alegr&iacute;as y las contradicciones de una &eacute;poca que marc&oacute; igualmente su muerte, a manos de sus propios compa&ntilde;eros en la guerrilla, el d&iacute;a 10 de mayo de 1975. Hace unos d&iacute;as, mi hijo mayor, demand&oacute; explicaciones respecto a su nombre. El por qu&eacute; de el, de donde proven&iacute;a tal manera de llamar a alguien. Por qu&eacute; se llamaba Roque y no Juan por ejemplo. No tuve que e hacer mucha memoria para recordar a un poeta y su vida, que llenaron mis horas por largas jornadas y que influenci&oacute; esta elecci&oacute;n a la hora de dar un nombre significativo a este hijo que hoy interrogaba por su patron&iacute;mico. Roque Dalton Garc&iacute;a es el nombre del ejemplo. Un hombre al cual podemos perfectamente, asimilar la par&aacute;frasis de su propio homenaje a la muerte del Che. Roque Dalton es: &#8216;la encarnaci&oacute;n de los m&aacute;s puro y lo m&aacute;s hermoso que existe en el seno de esa actividad grandiosa que nos impone nuestra &eacute;poca: la lucha por la liberaci&oacute;n de la humanidad; la profunda lecci&oacute;n moral y pol&iacute;tica de su vida y de su muerte forma parte inapreciable del patrimonio revolucionario de todos lo pueblos del mundo, y cuya desaparici&oacute;n f&iacute;sica es un hecho irreparable para el cual no debemos escatimar l&aacute;grimas de revolucionarios; la actitud fundamental a que nos obliga su actual inmortalidad hist&oacute;rica es hacernos verdaderamente dignos de su ejemplar sacrificio&#8217;<\/P><\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[32],"tags":[1376],"class_list":["post-666","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-america-latina","tag-roque-dalton"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/666","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=666"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/666\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=666"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=666"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=666"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}