{"id":668,"date":"2007-03-18T00:00:00","date_gmt":"2007-03-18T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=668"},"modified":"2020-02-27T17:27:23","modified_gmt":"2020-02-27T16:27:23","slug":"un-marxista-socratico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=668","title":{"rendered":"Manuel Sacrist\u00e1n: un marxista socr\u00e1tico"},"content":{"rendered":"<p><strong>I. Tres maneras de hacer filosof\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Sin excesivas simplificaciones se puede hablar de tres modos de hacer filosof\u00eda. Si se me permite, para entendernos, ponerles etiquetas \u201cnacionales\u201d, los podr\u00edamos llamar: el alem\u00e1n, el anglosaj\u00f3n y el griego. Es in\u00fatil insistir en que no hay que tomarse muy en serio esas etiquetas geogr\u00e1ficas: el pensamiento no tiene patria. No hay una manera \u201ccatalana\u201d\u00a0 o \u201cespa\u00f1ola\u201d de pensar como no hubo una\u00a0 manera \u201calemana\u201d de pensar. Y si en alguna ocasi\u00f3n alg\u00fan historiador de las ideas se refiere a la \u201cfilosof\u00eda alemana\u201d antes que aludir a unos rasgos que tengan que ver con la gen\u00e9tica o con las \u201cesencias nacionales\u201d, remite a un conjunto de problemas, m\u00e1s o menos precisados, que ese es ya otro cantar- que ocuparon a una estela de autores que hicieron filosof\u00eda en Europa en los entornos y las estelas de la Revoluci\u00f3n Francesa y que por obvias razones de facilidad comunicativa, o de dificultad, para ser exactos, quedan enmarcados a un espacio geogr\u00e1fico.\u00a0 En el siglo XX, la ausencia de nacionalidad adquiere un sentido m\u00e1s radical. No s\u00f3lo es que los procedimientos y los problemas sean de todos, sino que tambi\u00e9n los foros est\u00e1n abiertos a cualquiera que tenga algo que decir. Hoy hablar de filosof\u00eda alemana empieza a ser tan poco sensato como hablar de f\u00edsica alemana y sus cultivadores, si se dan, ser\u00e1n, por lo general, dinosaurios intelectuales atentos a prebendas locales. La elecci\u00f3n del \u201caislacionismo\u201d es, desde hace tiempo, la elecci\u00f3n de la ignorancia. Y, tambi\u00e9n, y por lo mismo, una elecci\u00f3n moral, o mejor, inmoral. Lo que se da en llamar \u201cfilosof\u00eda francesa\u201d \u2013no la filosof\u00eda practicada por muchos fil\u00f3sofos franceses- es un ejemplo pat\u00e9tico.<\/p>\n<p>De modo que las etiquetas nacionales me sirven aqu\u00ed tan s\u00f3lo como un modo econ\u00f3mico de remitir a problemas y maneras de hacer que han ocupado a los fil\u00f3sofos en distintos momentos de la historia. El primero, el \u201calem\u00e1n\u201d, es el fil\u00f3sofo en el sentido m\u00e1s cl\u00e1sico-especulativo: el fil\u00f3sofo poseedor de un SISTEMA, as\u00ed, sin concesiones y con may\u00fasculas.\u00a0 Sistema que incluye o deber\u00eda incluir, jerarquizadas de alg\u00fan modo, pocas veces precisado, una metaf\u00edsica, una est\u00e9tica, una \u00e9tica y una epistemolog\u00eda.\u00a0 Adem\u00e1s, se supone una coherencia entre esos g\u00e9neros, todos ellos expresi\u00f3n del sistema que, de ese modo,\u00a0 se proyectar\u00eda en cada uno de ellos. El tipo de preguntas qu\u00e9 se hace \u201cel fil\u00f3sofo alem\u00e1n\u201d es de largo aliento, del tipo \u201cqu\u00e9 es el ser\u201d, \u201cc\u00f3mo es posible la experiencia\u201d. En la respuestas, por lo general, se hace uso de un lenguaje m\u00e1s o menos autorreferencial, que parte de las intuiciones, de la experiencia com\u00fan de todos, no mediada \u201cpor las abstracciones\u201d de la ciencia, para, mediante inferencias comedidamente arbitrarias, plagadas de supuestos impl\u00edcitos, derivar la explicaci\u00f3n desde unos principios generales, los principios del Sistema. El sistema, que puede prescindir del conocimiento cient\u00edfico, sin embargo, se muestra en condiciones de responder a todas las preguntas. Aunque, en el mejor de los casos, los t\u00e9rminos de su andamiaje l\u00e9xico se iluminan mutuamente, sin jerarqu\u00edas conceptuales, como las piezas de un rompecabezas,\u00a0 el sistema parece entenderse como una suerte de conjunto axiom\u00e1tico, nunca formulado con claridad, capaz de generar \u201cteoremas\u201d en cualquier dominio. Sucede que, como los principios nunca son claros y distintos, se acaban por confundir con sus creadores.\u00a0 Para resolver el problema P parece que antes que hablar de las teor\u00edas T de X sobre P, teor\u00edas nunca definitivamente claras, hay que hablar con X.\u00a0 De hecho, no es imposible que los cultivadores (porque este genero propicia los feligreses) se pregunten \u201cque pensar\u00eda o que piensa X de P\u201d, donde X es el pensador en cuesti\u00f3n y P\u00a0 puede ser cualquier cosa, desde la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica hasta el Holocausto. No resulta exagerado comparar estas maneras de hacer con una religi\u00f3n, al menos, con las que nos resultan m\u00e1s pr\u00f3ximas. Un sistema de esa naturaleza est\u00e1 mas all\u00e1 de las posibilidades computacionales de cualquier cerebro humano. El criterio de avance es geol\u00f3gico: hay que averiguar que es lo que \u201crealmente\u201d piensa X, cual es el sentido m\u00e1s profundo de su sistema, que, de hecho, vienen a ser sus \u201cintenciones \u00faltimas\u201d. El procedimiento de trabajo habitual es hermen\u00e9utico, casi psicol\u00f3gico: hay de \u201cinterpretar\u201d lo que el autor-Dios \u201crealmente quer\u00eda decir cuando dijo lo que dijo\u201d. Rep\u00e1rese que si el sistema fuera parecido a una genuina teor\u00eda, este problema no existir\u00eda: simplemente habr\u00eda que ver si lo que se discute es compatible, consistente o no, o ajeno, al sistema axiom\u00e1tico. Cuando hay que preguntar al te\u00f3rico que es lo que piensa, es que la teor\u00eda no dice mucho. Si existe el sistema, el fil\u00f3sofo resulta innecesario. Si hay que llamar al fil\u00f3sofo, es que no hay sistema. En sus versiones dignas, este g\u00e9nero est\u00e1 cultivado por pulcros historiadores de las ideas que se ocupan de fil\u00f3sofos muertos, en labores de correcci\u00f3n y pulimentado l\u00e9xico, inventariando ambig\u00fcedades e intuiciones. En las otras, propicia en fil\u00f3sofo charlat\u00e1n que, ante el laconismo de su teor\u00eda, est\u00e1 siempre presto a acudir a cualquier entrevista a \u201cresolver\u201d en persona el problema de la falta de elocuencia del sistema. Cuando el fil\u00f3sofo es un contempor\u00e1neo, lo mejor es invitarlo a dar una charla. Si ya no est\u00e1 entre los vivos,\u00a0 parece que el \u00fanico criterio para resolver las disputas ser\u00eda una suerte de m\u00e9dium que consiguiera obviar las dificultades. Bromas aparte, los intentos de resolver con \u201ccitas\u201d los problemas contempor\u00e1neos, participan de pareja actitud mental.<\/p>\n<p>El segundo tipo de filosofar, el que he llamado \u201canglosaj\u00f3n\u201d, es el m\u00e1s contempor\u00e1neo. Por dos razones. En primer lugar, porque no se entiende sin la existencia de una comunidad investigadora internacional que, al modo de las comunidades cient\u00edficas, trabaja sobre una serie de problemas compartidos, perfilados,\u00a0 y discute en unos foros (congresos, revistas) sobre esos problemas. En segundo lugar, porque ha estado asociado a la tradici\u00f3n anal\u00edtica, el producto filos\u00f3fico m\u00e1s genuino del siglo XX. No cuesta entender esa circunstancia conociendo su programa. Una vez la filosof\u00eda \u201cdecide\u201d\u00a0 &#8211;que de eso va la filosof\u00eda anal\u00edtica&#8211; abandonar \u201csus\u201d problemas para concentrarse en el an\u00e1lisis de los diversos tipos de lenguajes (emp\u00edricos, normativos, art\u00edsticos), mal que bien, empieza a disponer de alg\u00fan tipo de tribunal con el que tasar sus quehaceres. Se puede reconocer, por ejemplo, si cierto modelo de explicaci\u00f3n es que se utiliza en f\u00edsica o si el predicado \u201cbueno\u201d se usa de cierta manera.<\/p>\n<p>No ha de extra\u00f1ar que en este caso la idea de progreso se parezca m\u00e1s al progreso cient\u00edfico, al menos en lo que, desde Kuhn, se ha dado en llamar periodos de \u201cciencia normal\u201d, esto es, cuando se comparten las preguntas y las maneras de abordar las respuestas: un proceder geogr\u00e1fico, una investigaci\u00f3n que avanza a partir de los resultados de los trabajos m\u00e1s recientes y con una lista de problemas p\u00fablicamente compartidos,\u00a0 sin \u201cinaugurar el mundo\u201d cada ma\u00f1ana, que es lo que les gusta desayunar a los fil\u00f3sofos del primer grupo. Por ejemplificar con algunos de sus problemas: hoy sabemos m\u00e1s que a principios de siglo acerca de\u00a0 qu\u00e9 es una explicaci\u00f3n funcional, de la idea de causalidad, de los requisitos de los conceptos m\u00e9tricos, de los que es un condicional subjuntivo o de las estrategias de argumentaci\u00f3n de lenguaje moral. El modelo de este filosofar es el de la ciencia: el fil\u00f3sofo importa menos que su teor\u00eda. Se discute sobre una teor\u00eda formulada expl\u00edcitamente, publicada en revistas. El fil\u00f3sofo puede tener intereses diversos (ah\u00ed est\u00e1n Nozick, Putnam, Mackie, Nagel), pero no aspira a tener una teor\u00eda que armonice sus reflexiones en distintos campos. Puede, por as\u00ed decir, aportar en diversos \u00e1mbitos, como el que a\u00f1ade un teorema a un cuerpo de conocimiento disponible. Y, del mismo modo, que el f\u00edsico es f\u00edsico por horas, sin que, al salir del laboratorio, en su vida normal, para andar por la calle, le sirvan sus conocimientos de mec\u00e1nica cu\u00e1ntica, el fil\u00f3sofo \u201canglosaj\u00f3n\u201d, el fil\u00f3sofo profesional no tiene porque comprometer su vida con sus opiniones porque sus opiniones, por lo general, tienen poco que ver, en sentido fuerte, con \u201cc\u00f3mo vivir\u201d. Se dan, por supuesto, gentes comprometidas, y tambi\u00e9n estramb\u00f3ticas, pero eso, lo bueno o lo malo, salvo excepciones, poco o nada tiene que ver con su quehacer intelectual.\u00a0 Son \u201cexcentricidades\u201d, desgajadas del \u201ccentro\u201d de su actividad intelectual. Oxford y Cambridge tienen un amplia n\u00f3mina de personajes de esa pasta.<\/p>\n<p>El tercer tipo de fil\u00f3sofo, el que he llamado \u201cgriego\u201d, es el que hace de la tarea de vivir con sabidur\u00eda el centro de su reflexi\u00f3n y de su acci\u00f3n. La filosof\u00eda no es en este caso un saber a\u00f1adido, sino que, por as\u00ed decir, coge la vida de trav\u00e9s. Arist\u00f3teles lo expresaba con claridad y econom\u00eda en el paso antes citado: investigamos\u00a0 para ser buenos. En cierto modo se ajusta mejor a la idea popular que esta detr\u00e1s de expresiones como \u201ces mi filosof\u00eda de la vida\u201d o \u201cse toma las cosas con filosof\u00eda\u201d. El fil\u00f3sofo griego hace hacer de la vida una vocaci\u00f3n (Ortega). Lo importante es saber vivir y el bien vivir requiere un buen conocimiento de uno, una mapa del mundo para orientarse y encarar la modificaci\u00f3n de aquello que pueda modificar.\u00a0 La b\u00fasqueda consciente y reflexiva de la buena vida, de estar alerta con uno y con el mundo, constituye el norte que regula el quehacer de este filosofar. Para decirlo con un poeta oriental: \u201ccon la serenidad\/para aceptar las cosas que no puedo cambiar\/el valor para transformar las que puedo\/y la sabidur\u00eda para apreciar la diferencia\u201d. Sea en su versi\u00f3n estoico-epic\u00farea, \u201cvuelta hacia dentro\u201d, evitando la exposici\u00f3n a las contingencias del mundo, sea en la aristot\u00e9lica, \u201cvuelta hacia fuera\u201d, hacia la pol\u00edtica, hacia el cultivo de bienes como la amistad o la educaci\u00f3n<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>,\u00a0 el fil\u00f3sofo \u201cgriego\u201d busca acomodar la vida al pensamiento. Pero quiz\u00e1 sea mejor dejar la palabra a un joven Manuel Sacrist\u00e1n, cuando se refiere a Ortega:<\/p>\n<p>\u201c<i>Una tradici\u00f3n venerable distingue entre el sabio y el que sabe muchas cosas. El sabio a\u00f1ade al conocimiento de las cosas un saber de s\u00ed mismo y de los dem\u00e1s hombres, y de lo que interesa al hombre. El sabedor de cosas cumple con comunicar sus conocimientos. El sabio, en cambio, est\u00e1 obligado a m\u00e1s: si cumple con su obligaci\u00f3n, se\u00f1ala fines. <\/i><\/p>\n<p>Dos modos hay de se\u00f1alarlos: poni\u00e9ndolos fuera de la vida de cada hombre, sin tomar muy en cuenta los trabajos de este por alcanzarlos y dando por bueno su logro casual, o preocup\u00e1ndose, m\u00e1s que por su consecuci\u00f3n, porque los hombres se la propongan. Esta \u00faltima fue la preocupaci\u00f3n de S\u00f3crates que su nieto Arist\u00f3teles expreso de este modo: \u201cSeamos como arqueros que tienden a un blanco\u201d.<\/p>\n<p><i>Tal es la divisa de Ortega.<\/i><\/p>\n<p><i>Cuando el sabio ense\u00f1a as\u00ed los fines del hombre, m\u00e1s que ense\u00f1ar cosas lo que ense\u00f1a es a ser hombre. Ense\u00f1a a bien protagonizar el drama que es la vida, a vertebrar el cuerpo que es la sociedad, a construir el organismo que es nuestro mundo<\/i>\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a><\/p>\n<p>La simpat\u00eda filos\u00f3fica que destilan estas l\u00edneas perdurar\u00e1n en el quehacer intelectual de MSL. Por detr\u00e1s de su marxismo palpitar\u00e1 siempre la vieja aspiraci\u00f3n aristot\u00e9lica: \u201cSeamos como arqueros que tiende a un blanco\u201d.\u00a0 En la tradici\u00f3n marxista encontrar\u00e1 la cristalizaci\u00f3n intelectual contempor\u00e1nea del lema aristot\u00e9lico y a \u00e9l le veremos volver una y otra vez.<\/p>\n<p>Esas eran las posibilidades en el siglo XX, pero en la Espa\u00f1a de la postguerra las cosas eran m\u00e1s complicadas.\u00a0 No todas las oportunidades estaban igualmente abiertas. Los fil\u00f3sofos \u201c\u00e0 la\u201d alemana pod\u00edan encontrar en aquella atm\u00f3sfera claustrof\u00f3bica y represiva un nicho ecol\u00f3gico propicio. El aislamiento comunicativo alienta ese tipo de \u201clocura\u201d, de reflexi\u00f3n que -no sometida a la criba p\u00fablica de ideas y con los cuatro libros que se tienen a mano- parece proponerse empezarlo todo desde el principio, de mirar inauguralmente el mundo y levantarlo a pulso. Son escenarios propicios a \u201ch\u00e9roes\u201d locales que, a falta de posibilidades de comparaci\u00f3n, alientan en torno suyo una especie de religiosidad de radio de acci\u00f3n limitada, con sus liturgias y jerarqu\u00edas, amparada en la propia ignorancia del entorno. Debe decirse que, en los t\u00e9rminos descritos,\u00a0 cabe no s\u00f3lo el fil\u00f3sofo \u201cadicto al r\u00e9gimen\u201d para decirlo en el l\u00e9xico de aquella hora que tambi\u00e9n caben no pocos fil\u00f3sofos cr\u00edticos con la dictadura, pero que, de un modo u otro, repet\u00eda las maneras aisladas y doctrinarias de los \u201cadictos\u201d <a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>.<\/p>\n<p>El fil\u00f3sofo anglosaj\u00f3n que en otras latitudes era el prototipo del fil\u00f3sofo profesional, con jornada laboral seg\u00fan convenio, en una atm\u00f3sfera pacata y doctrinaria como la espa\u00f1ola, no era un personaje c\u00f3modo. La l\u00f3gica y el an\u00e1lisis, sus herramientas de trabajo m\u00e1s genuinas, que en otros sitios eran eso, utillaje, parec\u00edan convertirse aqu\u00ed en tesis sustantivas, en punto de vista. En un ambiente tan irracionalista\u00a0 y plagado de mitos. Un tipo de filosofar que, simplemente, aspiraba a ser\u00a0 \u2013en expresi\u00f3n de Williams- \u201cnecrologista de la metaf\u00edsica\u201d y \u201csecretaria de las ciencias\u201d era un aut\u00e9ntico peligro<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>. Ayudar a pensar, desvelar la especulaci\u00f3n en la que se cimentaba la cultura oficial era un modo de decir que aquello era un fraude descomunal.\u00a0 De ese modo, estar informado, amen de los enormes costos personales que supon\u00eda, dada la precariedad de medios de la universidad espa\u00f1ola, se convert\u00eda por s\u00ed mismo en una suerte de provocaci\u00f3n. Y es bien cierto que en la Espa\u00f1a de entonces, no se puede ignorar el compromiso efectivo, el asumido riesgo, de no pocos fil\u00f3sofos anal\u00edticos. Otra cosa es que ese compromiso personal estuviera desvinculado de su reflexi\u00f3n <i>qua<\/i> fil\u00f3sofos, salvo en la aludida dimensi\u00f3n \u201cnegativa\u201d, corrosiva\u00a0 de la filosof\u00eda anal\u00edtica, sin duda\u00a0\u00a0 no despreciable en aquellas singulares circunstancias.<\/p>\n<p>El tercer modo de ejercer la filosof\u00eda era bastante complicado. Es cierto que el fil\u00f3sofo infinitamente sabio, en la vecindad de los dioses, es inmune a las contingencias de la vida, que no hay avatar mundano que pueda enturbiar su capacidad de elegirse, de ser feliz en cualquier circunstancia. Pero para las gentes comunes la virtud moral no se puede conseguir en abstracto, requiere un entorno en donde desarrollarse. Y, desde luego,\u00a0 para quien se tomase en serio el oficio de vivir, reflexivamente, la Espa\u00f1a de la posguerra no resultaba un lugar muy propicio. No era \u00fanicamente que no tuviera acceso a las herramientas intelectuales con los que mirar el mundo, es que el mundo mismo estaba lleno de obst\u00e1culos. Porque aqu\u00ed la unidad de pensamiento y acci\u00f3n, no era cosa de broma. Por la acci\u00f3n, por querer\u00a0 cambiar las cosas, claro.<\/p>\n<p><strong>II. &#8230;como el arquero<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se sit\u00faa Sacrist\u00e1n en ese tri\u00e1ngulo de las maneras del filosofar?\u00a0 Por las razones que se ver\u00e1 es bueno empezar por la segunda, por el filosofar que tiene su forma m\u00e1s cuajada en la filosof\u00eda anal\u00edtica. Caben pocas dudas acerca de la importancia de ese esa tradici\u00f3n en el quehacer de Sacrist\u00e1n. Entre 1954 y 1956 Sacrist\u00e1n estudia l\u00f3gica matem\u00e1tica en uno los centros universitarios m\u00e1s reputados de aquel momento, en M\u00fcnster. En 1964 publicar\u00e1 su <i>Introducci\u00f3n a la l\u00f3gica y al an\u00e1lisis formal<\/i>, el primer texto de l\u00f3gica matem\u00e1tica solvente t\u00e9cnicamente publicado en Espa\u00f1a y en el que destaca la sensibilidad por los problemas de fundamentos de las ciencias<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. A trav\u00e9s de traducciones, de escritos diversos\u00a0 (pr\u00f3logos, textos para enciclopedias<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>) y muy especialmente a trav\u00e9s de su tarea docente, Sacrist\u00e1n introducir\u00e1 a los principales fil\u00f3sofos anal\u00edticos, con especial atenci\u00f3n hacia los que se orientaban hacia la filosof\u00eda de la Ciencia. No ha de pasar desapercibida esa circunstancia: la dedicaci\u00f3n como docente a la filosof\u00eda de la ciencia.\u00a0 Por dos razones. Primero porque el entrenamiento en filosof\u00eda de la ciencia le proporcionaba un provechoso instrumental para desmontar muchas pretensiones cientificistas fuera de lugar, para mostrar la insolvencia, por ejemplo, de los intentos de hacer del marxismo una ciencia. Pero tambi\u00e9n,\u00a0 y no menos importante para un fil\u00f3sofo \u201cgriego\u201d, porque considerar\u00e1 esa actividad docente como su profesi\u00f3n, si queremos decirlo as\u00ed. Para MSL, y sobre eso volver\u00e9 m\u00e1s adelante, la filosof\u00eda vuelta sobre s\u00ed misma, endog\u00e1mica e ignorante del mundo, no deber\u00eda tener cabida en la Universidad. Por contra, si hab\u00eda lugar leg\u00edtimo para la filosof\u00eda en contacto con la ciencia, que reflexiona sobre sus fundamentos y sus pr\u00e1cticas explicativas, realizada en la proximidad de la investigaci\u00f3n real. En MSL hab\u00eda una profunda preocupaci\u00f3n por \u201cganarse decentemente la vida\u201d que, desde luego, no es ajena \u201cel fil\u00f3sofo virtuoso\u201d, al fil\u00f3sofo griego. No s\u00f3lo era que las herramientas anal\u00edticas de la filosof\u00eda de la ciencia \u2013la filosof\u00eda anal\u00edtica por excelencia&#8211; proporcionen un utillaje impreciso, un instrumental con el que pensar claro, es que,\u00a0 muy fundamentalmente, para MSL, si uno se toma la vida en serio, si aspira a ser un sabio \u201cgriego\u201d,\u00a0 ha de empezar por hacer bien algo en particular: para ser un fil\u00f3sofo cl\u00e1sico hay que empezar por ser un buen fil\u00f3sofo profesional. No se investiga \u201cpor saber que es la virtud\u201d, pero hay que estar en condiciones de investigar bien.<\/p>\n<p>Esa competencia como fil\u00f3sofo \u201canglosaj\u00f3n\u201d condiciona los modos en los cuales MSL pod\u00eda hacer filosof\u00eda en sentido \u201calem\u00e1n\u201d. La filosof\u00eda anal\u00edtica hab\u00eda arrancado como una filosof\u00eda antiespeculativa, intentando mostrar que buena parte la filosof\u00eda tradicional era metaf\u00edsica en el peor sentido, afirmaciones vac\u00edas, de imposible control y ajenas a la reflexi\u00f3n cient\u00edfica. En ese sentido, para alguien que fuera un buen fil\u00f3sofo profesional no cab\u00eda cultivar \u201cel sistema\u201d. Ahora bien el an\u00e1lisis pod\u00eda servir como instrumental cr\u00edtico a la hora de hacer buena historia, reconstrucci\u00f3n y cr\u00edtica de quienes s\u00ed que hab\u00edan intentado los sistemas. En sus textos sobre historia de la filosof\u00eda, en sus acotaciones sobre la dial\u00e9ctica, que le llevaron a una investigaci\u00f3n hist\u00f3rica detallada<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>, o en su tesis\u00a0 (1959) sobre uno de los \u00faltimos grandes fil\u00f3sofos con vocaci\u00f3n de sistema<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>, Heidegger, se reconoce al historiador escrupuloso, que reconstruye la tensi\u00f3n interna del pensamiento, detecta las inconstancias, las ambig\u00fcedades y los trucos, las falacias, que permiten a la argumentaci\u00f3n avanzar en su particular coherencia.\u00a0 Para cada una de esas tareas el an\u00e1lisis se revela como una herramienta imprescindible. Cuando, en mitad de una impecable reconstrucci\u00f3n de la idea de dial\u00e9ctica de Hegel, MSL nos se\u00f1ala la confusi\u00f3n que se da en Hegel entre lo \u201cabstracto\u201d y lo \u201cvago\u201d, adem\u00e1s de mostrarnos \u201cla trampa\u201d, nos ayuda a entender esa extra\u00f1a idea hegeliana seg\u00fan la cual\u00a0 el conocimiento, que reproduce la evoluci\u00f3n y el despliegue mismo del Ser, avanza desde lo \u201cabstracto\u201d (confundido con lo \u201cindeterminado\u201d)\u00a0 inicial hasta llegar a \u201clo concreto\u201d (confundido con \u201clo preciso\u201d, \u201clo determinado\u201d). En el mismo paso est\u00e1 la cr\u00edtica y la intelecci\u00f3n. En todo caso, lo que no cab\u00eda, una vez mostrados sus trucos,\u00a0 era el cultivo del g\u00e9nero.<\/p>\n<p>Con las coordenadas descritas,\u00a0 Sacrist\u00e1n parec\u00eda naturalmente abocado a aunar el pensamiento y la vida,\u00a0 a la filosof\u00eda pr\u00e1ctica.\u00a0 En la cultura filos\u00f3fica de la \u00e9poca el cat\u00e1logo en ese terreno no andaba muy surtido. Por una parte, las tradiciones anglosajonas, las anal\u00edticas, durante mucho tiempo, hab\u00edan despreciado la \u00e9tica, al menos las preguntas importantes cl\u00e1sicas de la \u00e9tica, y, entre ellas, la m\u00e1s importante de todas: \u00bfc\u00f3mo vivir?. Cuando MSL se pertrecha intelectualmente, la filosof\u00eda anal\u00edtica (intuicionismo, emotivismo, expresivismo) \u00fanicamente se preocupaba por el funcionamiento del lenguaje moral no por las ideas morales, incluidas las que ata\u00f1en a la vida de todos, como justicia, libertad o igualdad. Para esas tradiciones la \u00e9tica era un lenguaje vac\u00edo o irresoluble, indecidible. Mientras en la ciencia, mal que bien, hab\u00eda lugar para el control emp\u00edrico de los enunciados, en la moral no hab\u00eda modo de afirmar, de asegurar, que unos juicios eran mejores que otros, no hab\u00eda posibilidad de criba racional. La \u00e9tica era poco m\u00e1s que la expresi\u00f3n de emociones, de supersticiones compartidas o, en el mejor de los casos, de vagas intuiciones. De un modo u otro, la filosof\u00eda no ten\u00eda nada que decir;\u00a0 a lo sumo se interesaba por lo que la gente hacia cuando utilizaba en lenguaje moral, cuando condenaba o aprobaba algo. Pero del mismo modo que analizar en lenguaje religioso no requiere hacer teolog\u00eda, la filosof\u00eda \u201cmoral\u201d pod\u00eda hacer lo propio sin pisar el territorio normativo. Y, por supuesto, la filosof\u00eda (anal\u00edtica, del lenguaje) moral y\u00a0 la filosof\u00eda (anal\u00edtica, del lenguaje) de la religi\u00f3n, pod\u00edan\u00a0 ser disciplinas solventes, con control p\u00fablico de los argumentos, sin que por ello se comprometieran con la idea de que la teor\u00eda moral o la religi\u00f3n, como tal, fueran \u201cinvestigaciones\u201d leg\u00edtimas. La gente pod\u00eda usar el lenguaje moral\u00a0 incluso pod\u00eda entenderse y resolver sus discrepancias,\u00a0 pero eso no quer\u00eda decir que su lenguaje se refiriera a algo, al igual que los acuerdos entre los te\u00f3logos sobre la idea de Dios nada\u00a0 aseguran sobre la existencia de Dios o al igual que los astr\u00f3logos resuelvan sus disputas sin que ello otorgue suelo firme a sus locuras compartidas. En eso hab\u00eda una diferencia con la ciencia. Mientras los enunciados de la ciencia, al final, se encuentran con el mundo, hay modo de aquilatarlos, de ver si las teor\u00edas son verdaderas \u2013compatibles con las observaciones, dir\u00e1n otros&#8211; o no, en el lenguaje moral no hay referentes, no hay \u201chechos o propiedades morales\u201d,\u00a0 no parece que exista una manera de asegurar que un juicio\u00a0 -o una acto&#8211; es moralmente correcto. Lo \u00fanico que cab\u00eda hacer era ver como funciona ese lenguaje, las \u00fanicas preguntas con posible respuesta son del tipo: \u201c\u00bfc\u00f3mo opera el predicado \u201cbueno\u201d?\u201d, \u201c\u00bflos enunciados morales son prescripciones o manifestaciones de deseos?\u201d, \u201c\u00bfCu\u00e1l es anatom\u00eda l\u00f3gica de las inferencias morales?\u201d. Todo eso era \u201cracional\u201d, controlable, pero, por supuesto, ello no implicaba que la moral misma fuera racional. Tambi\u00e9n es \u201cracional\u201d el estudio de la comunidad de los astr\u00f3logos,\u00a0 pero esa racionalidad no otorga ning\u00fan aval racional a las actividades de los astr\u00f3logos. El enunciado \u201clos astr\u00f3logos realizan predicciones sobre el fin del mundo\u201d es, con toda probabilidad verdadero, pero eso no quiere decir que los enunciados de los astr\u00f3logos, sobre el fin del mundo o sobre lo que sea, resulten verdaderos. <i>Mutatis mutandis<\/i>, lo mismo val\u00eda para la \u00e9tica, seg\u00fan la filosof\u00eda (moral) anal\u00edtica: su actividad, el an\u00e1lisis del lenguaje moral, era leg\u00edtima, pero eso nada aseguraba sobre la filosof\u00eda moral.\u00a0 Es m\u00e1s,\u00a0 el hecho mismo de que no se hiciera, como tal, filosof\u00eda pr\u00e1ctica, era un modo de descalificarla como actividad racional.\u00a0 Y eso no carec\u00eda de implicaciones que MSL, siempre respetuoso con la tradici\u00f3n anal\u00edtica, destac\u00f3 cr\u00edticamente: para la tradici\u00f3n anal\u00edtica no parece haber m\u00e1s raz\u00f3n que la que toma cuerpo en la ciencia, \u201cno hay m\u00e1s posibilidad de pensamiento racional que la que consiste en recoger datos emp\u00edricos\u201d\u00a0 lo que arrastra como consecuencia, \u201cla entrega de la concepci\u00f3n del mundo a instancias no racionales\u201d y, por implicaci\u00f3n, puesto que no cabe su cr\u00edtica racional, la aceptaci\u00f3n complaciente del lo existente<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>.<\/p>\n<p>De modo que s\u00f3lo quedaban dos tradiciones \u201crealmente existentes\u201d en el cat\u00e1logo de la filosof\u00eda pr\u00e1ctica:\u00a0 la filosof\u00eda existencial y el marxismo. La primera hab\u00eda hecho de la tarea de vivir su principal asunto. Para el existencialismo, estar vivo era elegir, elegir continuamente, entre otras cosas, el seguir vivo. Lo recog\u00eda emblem\u00e1ticamente la famosa sentencia de Camus, en <i>El mito de S\u00edsifo<\/i>: \u201cLa \u00fanica cuesti\u00f3n filos\u00f3ficamente seria es el suicido\u201d. Lo malo con el existencialismo es que, a fuerza de \u201cpoder elegirlo\u201d todo, no hay sitio desde donde elegir. Para elegir se necesitan criterios, valores, alg\u00fan asidero previo.\u00a0 Si no,\u00a0 la elecci\u00f3n se queda en pura arbitrariedad, en capricho sin razones, sin fundamento. Y, al fin, si no hay razones, si todo da lo mismo, la pregunta es inmediata: \u00bfpara qu\u00e9 elegir?.\u00a0 Con econom\u00eda y brillantez lo expresa MSL en una cr\u00edtica que anticipa argumentos de la contempor\u00e1nea filosof\u00eda pol\u00edtica, de la moderna cr\u00edtica de la filosof\u00eda comunitarista al liberalismo: \u201cPero puesto que no hay ser que preexista a la libertad, la elecci\u00f3n no puede ser aut\u00e9nticamente tranquila adhesi\u00f3n a nada, ya fuera esa adhesi\u00f3n a algo justo y fundamental, ya lo fuera a algo torcido e inconsistente(\u2026)sobre la base de esa total arbitrariedad se hace dif\u00edcil entender la postulaci\u00f3n sartriana de elecciones concretas. \u00bfPor qu\u00e9 una elecci\u00f3n y no otra?`\u00bfPor qu\u00e9 practicarla de tal modo que \u201ccomprometa\u201d al hombre en la realidad, en vez de elegir en forma art\u00edstico po\u00e9tica o fabuladora?\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>.\u00a0 Por esa v\u00eda, con la ignorancia de los hechos, de que somos historia, de que no todo se puede elegir, el existencialismo, acaba por despachar a la propia ciencia: \u201cPara esa concepci\u00f3n de la libertad, todo lo que no es \u201caut\u00e9ntica\u201d o \u201cpropia\u201d decisi\u00f3n del individuo es ilibertad. Y es claro que el conocimiento cient\u00edfico positivo no es decisi\u00f3n del propio individuo\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a> .<\/p>\n<p>El paso anterior sigue: \u201cPero es decisi\u00f3n propia del hombre hacer ciencia, y el considerar que los datos de que se puede partir para intentar comprender aquello que nunca es dato cient\u00edfico \u2013la totalidad universal y las totalidades particulares en su concreta cualidad real\u2014son los datos de la ciencia. Esa decisi\u00f3n es efectivamente propia del marxismo\u201d. Ah\u00ed, en el marxismo, encuentra MSL, la filosof\u00eda pr\u00e1ctica que no colapsa en irracionalismo, que no desprecia la\u00a0 ciencia, antes al contrario que cree que para transformar hay que conocer. El hombre se construye, se elige, puede ser due\u00f1o de su historia, pero sin ignorar que tiene historia y entorno y que, incluso para modificarse, tiene que actuar desde la historia y sobre el entorno. Y ah\u00ed Sacrist\u00e1n se volver\u00e1 hacia Gramsci \u2013que, contra lo que a veces se ha dicho,\u00a0 se refer\u00eda al marxismo como\u00a0 \u201cfilosof\u00eda de la pr\u00e1ctica\u201d, por convicci\u00f3n y no s\u00f3lo por las necesidades impuestas por la censura carcelaria &#8212; y hacia aquellos marxistas que hab\u00eda destacado el componente pr\u00e1ctico del marxismo.\u00a0\u00a0 Se pregunta con Gramsci: \u201c \u00bfQu\u00e9 puede llegar a ser el hombre? Esto es, si el hombre puede dominar su\u00a0 propio destino, si puede \u201chacerse\u201d, si puede crearse una vida\u201d. Y contin\u00faa MSL: \u201cTodas las filosof\u00edas han fracasado hasta ahora en el tratamiento de esa pregunta porque han considerado al hombre reducido a su individualidad (\u2026) Cada uno se cambia a s\u00ed\u00a0 mismo, se modifica, en la medida misma en que cambia y modifica el complejo de relaciones de la cual \u00e9l es el centro de anudamiento\u201d<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>.<\/p>\n<p><strong>III. El marxismo de Sacrist\u00e1n<\/strong><\/p>\n<p>MSL busca y, como se ver\u00e1, recrea en el marxismo una dimensi\u00f3n genuinamente ilustrada. Un racionalismo que no se somete a la historia, que quiere construir un entorno para el despliegue de la mejor naturaleza humana, para la virtud y la excelencia, para la autorrealizaci\u00f3n. La dimensi\u00f3n pr\u00e1ctica, de \u201cla raz\u00f3n en acci\u00f3n\u201d, marcar\u00e1 el Marx de MSL. Y esa misma calidad lo alejaba del existencialismo. Porque \u00e9ste,\u00a0 con cierta paradoja, derivaba en la inacci\u00f3n. Se volv\u00eda para \u201cadentro\u201d, por as\u00ed decir. La elecci\u00f3n se resolv\u00eda en\u00a0 la decisi\u00f3n de relacionarse o no con el mundo, no en la de modificarlo. El marxismo proporcionaba, por una parte, una vocaci\u00f3n de plausibilidad: hab\u00eda que conocer la realidad, sin conocimiento la acci\u00f3n estaba condenada al fracaso; y por otra, criterios de valoraci\u00f3n de lo existente y principios para orientar las acciones. De nuevo, como el arquero de Arist\u00f3teles.<\/p>\n<p>Eso era lo que MSL buscaba en Marx. Era, en buena medida, \u201csu\u201d particular Marx, por m\u00e1s que no dejase de ajustarse a lo m\u00e1s esencial del empe\u00f1o intelectual de Marx: proporcionar una concepci\u00f3n del mundo, una manera de mirar cr\u00edticamente el mundo existente, desde la afirmaci\u00f3n de ciertos valores emancipatorios que serv\u00edan tanto para valorar lo existente como para dotar de norte a las acciones transformadoras y que se apoyaba en el mejor conocimiento disponible, tanto en el estudio de lo existente como en de la exploraci\u00f3n de los horizontes posibles.\u00a0 Esa era la veta de Marx que interesaba a MSL.<\/p>\n<p>Pero el marxismo de la \u00e9poca andaba por otros derroteros. Por dos, fundamentalmente, que no eran sino prolongaciones de dos almas presentes en Marx, pero que, desprendidas, descuidaban lo m\u00e1s original de su quehacer. Me refiero a las interpretaciones cientificistas y voluntaristas. Las primeras encontraban sus cultivadores, para seguir con los criterios geogr\u00e1ficos, en el continente, en Francia e Italia. Para \u00e9stos, el marxismo era una teor\u00eda cient\u00edfica,\u00a0 una teor\u00eda de la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica que, en sus peores versiones, tomaba la forma de unas leyes de la historia que apuntaban en la direcci\u00f3n del comunismo y, en las menos malas, en unos modelos de alcance m\u00e1s limitado que describ\u00edan una serie de secuencias causales cerradas que mostraban\u00a0 mecanismos de quiebra (m\u00e1s o menos ineluctable) de la sociedad capitalista. Muchas cosas resultaban llamativas en\u00a0 esta perspectiva, pero acaso la m\u00e1s visible, y que revelaba su dogmatismo, es que se repet\u00eda una y mil veces el car\u00e1cter cient\u00edfico de la obra de Marx, pero no se cultivaba la ciencia. Incluso parec\u00eda evitarse la ciencia social, sustituida casi siempre por unas pseudoverificaciones que intentaban cuadrar citas de Marx con cuatro resultados emp\u00edricos mal elaborados. Y lo cierto es que el mejor, el \u00fanico, modo de mostrar que hay una ciencia es ejerci\u00e9ndola, obteniendo resultados. La f\u00edsica existe no porque se proclame, sino porque explica. Quienes insist\u00edan en ver en el marxismo una teor\u00eda social hac\u00edan poco m\u00e1s que proclamarlo, en ning\u00fan caso lo ejerc\u00edan.<\/p>\n<p>La otra tradici\u00f3n, inglesa, para seguir con las localizaciones geogr\u00e1ficas, la que he calificado \u2013quiz\u00e1 con poca justicia&#8211; como voluntarista, parec\u00eda estar entre la clandestinidad y la esquizofrenia. Eran profesores (historiadores, cient\u00edficos sociales y naturales de distinto cu\u00f1o, pero tambi\u00e9n fil\u00f3sofos) que, por as\u00ed decir, ejerc\u00edan su marxismo al salir del aula. Realizaban competentes aportaciones en sus respectivos \u00e1mbitos profesionales, pero sin mayor preocupaci\u00f3n por \u201ccultivar el legado de Marx\u201d. El marxismo se resolv\u00eda en su radicalismo pol\u00edtico, en su honestidad en las elecciones de cada d\u00eda, pero apenas dejaba testimonio en su reflexi\u00f3n escrita. En todo caso, \u201csu\u201d marxismo se dejaba ver en\u00a0 ciertas elecciones tem\u00e1ticas, de problemas a investigar, o de perspectivas. Hay algo muy <i>british<\/i>,\u00a0 muy del mundo <i>oxbridge<\/i>, en esa despreocupaci\u00f3n por lo que huele a metaf\u00edsica hueca y en esa resoluci\u00f3n de la \u00e9tica en las elecciones personales, en una especie de existencialismo llevado a la pr\u00e1ctica y que tiene acaso su expresi\u00f3n m\u00e1s extrema en aquellos personajes, conservadores y eruditos de d\u00eda y esp\u00edas rusos de noche. En todo caso, lo indiscutible es que, aun fil\u00f3sofos con buen entrenamiento anal\u00edtico e indiscutibles simpat\u00edas radicales, ejerc\u00edan su filosof\u00eda por horas y sin continuidad con sus elecciones vitales. Por la ma\u00f1ana, el an\u00e1lisis; por la tarde, el comit\u00e9 pol\u00edtico. En ning\u00fan momento, m\u00e1s all\u00e1 de los asesoramientos de los problemas de corto alcance de los gobiernos laboristas,\u00a0 se dio una preocupaci\u00f3n por la exploraci\u00f3n de ideario, de las ideas de igualdad, o por modelos econ\u00f3micos del socialismo. En breve, que el propio marxismo participaba, tambi\u00e9n, de aquella escisi\u00f3n entre \u201cla ciencia sin vida\u201d y \u201cla vida sin ciencia\u201d que hemos visto como caracter\u00edstica de las dos tradiciones filos\u00f3ficas principales, la existencial y la anal\u00edtica. Lo que no hab\u00eda era una filosof\u00eda que prolongara la v\u00eda socr\u00e1tica, la meditaci\u00f3n fundamentada acerca de los fines, de los de uno y de los de todos.<\/p>\n<p>MSL cultivar\u00e1 un marxismo que acent\u00faa las dimensiones pr\u00e1cticas, transformadoras, las que alentaron las elecciones intelectuales y vitales del propio Marx.\u00a0 Recuperar\u00e1, a trav\u00e9s de pr\u00f3logos, traducciones y peque\u00f1as piezas la obra de autores como Gramsci, Luk\u00e1cs, Labriola o Korsch, que aunaban a\u00a0 reflexiones filos\u00f3ficas no despreciables, reflexiones con el denominador com\u00fan de destacar los aspectos pr\u00e1cticos, emancipadores del marxismo, aunaban, digo, a esas reflexiones una implicaci\u00f3n pol\u00edtica personal, una elecci\u00f3n vital, por lo general costosa, a veces \u00e9pica, casi siempre tr\u00e1gica. Pero esas recuperaciones no las har\u00e1 para\u00a0 justificar sus tesis, con beater\u00eda. No. Al rev\u00e9s, cuando uno mira los textos que MSL dedica a esos autores, llama la atenci\u00f3n que, para \u00e9l, lo importante es m\u00e1s la actitud, la perspectiva, que las tesis particulares, que somete a una cr\u00edtica devastadora. En realidad, lo que llamaba\u00a0 la atenci\u00f3n al leer sus pr\u00f3logos y notas era lo poco que salvaba de aquellos que apreciaba. MSL no se ve\u00eda obligado a \u201cdefender\u201d el marxismo, cada una de las tesis de Marx o de sus herederos.\u00a0 Ten\u00eda bastante claro lo que le importaba del marxismo, que era lo que le permit\u00eda reconocerse en esa tradici\u00f3n;\u00a0 entre otras cosas porque no se hab\u00eda \u201ceducado\u201d en ella\u00a0 y dispon\u00eda de un instrumental con el que cribar, con el que separar el trigo de la paja. Le interesaba el marxismo como \u201cuna concepci\u00f3n del mundo\u201d, para decirlo con su propia formulaci\u00f3n. Y lo que har\u00e1, en su obra, es diseccionar los componentes de esa \u201cconcepci\u00f3n del mundo\u201d racional y emancipadora. Su tarea consistir\u00e1, antes que en otra cosa, en se\u00f1alar perspectivas m\u00e1s que resultados, en clarificar el \u00e1rea y trazar el mapa, antes que en explorar el territorio. Es, sobre todo,\u00a0 program\u00e1tica, y reconstructiva, saneadora. Voy a justificar cada una de esas calificaciones.<\/p>\n<p><strong>IV. Una doble tarea<\/strong><\/p>\n<p>Empecemos por la primera, por la program\u00e1tica. He dicho \u201cprogram\u00e1tica\u201d, aunque tambi\u00e9n podr\u00eda decir \u201csocr\u00e1tica\u201d. MSL nos ayud\u00f3 a pensar limpiamente la obra de Marx. La deslinda de la complacencia positivista que mira la realidad pero descuida su cr\u00edtica y de los diversos irracionalismos \u2013empezando por la filosof\u00eda existencial\u2014que descuidan el conocimiento de la realidad y critican desde ninguna parte. Esa tarea tiene su cristalizaci\u00f3n m\u00e1s elaborada en \u201cla tarea de Engels en el Anti-D\u00fcring\u201d o \u201cSobre el filosofar de Lenin\u201d, textos que desandaban, hasta reencontrar la buena senda, cerca de cien a\u00f1os de doctrinarios marxista; textos, sobre todo el primero, que ayudaron a unas cuantas generaciones de gentes \u2013comprometidas o no con la actividad pol\u00edtica\u2014a pensar m\u00e1s claro, a empezar a mirar el mundo mejor pertrechados. En esos textos, MSL recuerda verdades elementales pero que, ignoradas por los herederos de Marx, eran fuente de malas estrategias teorizadoras y, aun peor, lastres a la hora de responder cuerdamente a la pregunta acerca de \u201cqu\u00e9 hacer\u201d: que una cosa es el conocimiento de la realidad, el conocimiento positivo, y otra su valoraci\u00f3n; que no hay un \u201cm\u00e9todo marxista\u201d (especial) de conocimiento, que a la hora de valorar una conjetura emp\u00edrica siempre, al final,\u00a0 queda la vieja pregunta: \u00bfverdadero o falso?; que no hay una ciencia \u201cmarxista\u201d, sino a lo sumo un conjunto de tesis referidas a los procesos sociales que, en la medida que eran conocimiento solvente, formaban parte de las ciencias al uso y que, tarde o temprano, estaban llamadas a ser superados, como le sucede a todo conocimiento positivo; que en Marx se daban unas interesantes intuiciones metodol\u00f3gicas y filos\u00f3ficas, todas ellas, de un modo u otro, marcadas por su preocupaci\u00f3n emancipadora, pero que no hab\u00edan alcanzado una suficiente clarificaci\u00f3n, entre otras razones porque estaban demasiado cargadas en origen, por su procedencia \u201chegeliana\u201d, especulativa, como era el caso de su idea de dial\u00e9ctica o del principio de la pr\u00e1ctica, sobre los que volver\u00e9 m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p>Todas esas reflexiones, importantes, son, para decirlo parafraseando un texto suyo, tareas dedicadas a determinar\u00a0 \u201ca qu\u00e9 genero pertenece el marxismo\u201d.\u00a0 Por eso digo que su labor es program\u00e1tica, porque lo que sobre todo le ocupa es determinar la naturaleza de producto, destacar sus componentes, desmarcarlo de otros \u201cg\u00e9neros\u201d, como la teor\u00eda positiva o la especulaci\u00f3n moralista. Pero esa tarea genuinamente anal\u00edtica se queda ah\u00ed.\u00a0 En ese sentido, resulta interesante destacar <i>que es lo que MSL no hace<\/i>. Y resulta particularmente oportuno porque en los \u00faltimos treinta a\u00f1os, sobre todo en el \u00e1mbito anglosaj\u00f3n, una solvente l\u00ednea de reflexi\u00f3n, que se ha dado en llamar \u201cmarxismo anal\u00edtico\u201d, ha desarrollado un conjunto de investigaciones positivas, anal\u00edticas y te\u00f3ricas,\u00a0 y normativas, muy acordes con la sensibilidad intelectual de MSL<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>. En sus textos program\u00e1ticos los \u201cmarxistas anal\u00edticos\u201d no han dudado en destacar que el marxismo es, sobre todo, un pensamiento emancipador, que no tiene un \u201cm\u00e9todo\u201d especial, que se reconoce en cierto ideario, que ha de procurar disponer del mejor conocimiento disponible para basar la pr\u00e1ctica y que hay en la obra de Marx ciertas intuiciones metaf\u00edsicas que proporcionar una interesante heur\u00edstica para la teor\u00eda social; tesis todas ellas presentes, negro sobre blanco, en textos como los antes citados. Pero, sin embargo, el programa en MSL no se traduce en lo que estos autores har\u00e1n, en elaboraci\u00f3n positiva: clarificaci\u00f3n anal\u00edtica de la teor\u00eda (de la historia) de Marx; cultivo de la teor\u00eda social con herramientas (formales y te\u00f3ricas)\u00a0 y resultados de la ciencia social\u00a0 contempor\u00e1nea, de nociones como las de clase social, explotaci\u00f3n o la teor\u00eda del valor; precisi\u00f3n de las intuiciones filos\u00f3ficas (contradicci\u00f3n, proceso, totalidad) que acompa\u00f1an a \u201cla dial\u00e9ctica\u201d con la ayuda de \u00fatiles anal\u00edticos y formales (l\u00f3gica modal, teor\u00eda de juegos, l\u00f3gicas paraconsistentes);\u00a0 clarificaci\u00f3n del ideario, de las ideas de libertad o de igualdad o de los proyectos sociales (socialismo de mercado, p.e.); evaluaci\u00f3n de la obra de Marx a la luz de la teor\u00eda social m\u00e1s reciente. Cada una de esas tareas se corresponden con importantes trabajos de distintos \u201cmarxistas anal\u00edticos\u201d.<\/p>\n<p>MSL no realiz\u00f3 ninguna de ellas, o s\u00f3lo al paso. Entre las razones que a uno se ocurren de ese \u201cno hacer\u201d est\u00e1n, obviamente, la magnitud de la tarea, con el propio estado de desarrollo, de subdesarrollo, de la teor\u00eda social y normativa en el momento que MS escribe\u00a0 &#8211;hay que pensar que esos trabajos se sit\u00faan en la estela de la revitalizaci\u00f3n de la teor\u00eda social y de la teor\u00eda moral que arranca de mediados de los setenta\u2014y, sobre todo, las muchas urgencias que dibujaron los escenarios biogr\u00e1ficos de MSL, las dificultades materiales que le impusieron no pocos trabajos de ocasi\u00f3n, la militancia pol\u00edtica y sus entornos. No importa ahora eso. S\u00f3lo quer\u00eda mostrar, por la v\u00eda del contraste, a qu\u00e9 me refer\u00eda cuando dec\u00eda que su tarea era program\u00e1tica. Que es la importante, la que revela radicalidad en el pensar. Lo otro es ciencia \u201cnormal\u201d en sentido khuniano, trabajo que arranca ya con los problemas inventariados y las l\u00edneas de trabajo apuntaladas. Pero la autenticidad y la limpieza mental se detectan sobre todo en la actitud inicial, la que lleva a corregir camino, a desandar y a volver a empezar. Lo otro en seguir senda trazada. Importante, pero de menos hondura filos\u00f3fica.<\/p>\n<p>La otra tarea es reconstructiva y, si se quiere decir as\u00ed, depuradora. Acabo de decir que MSL no desarrolla propiamente el marxismo, entendiendo por ello, el desarrollo de ciertas teor\u00edas cuyo cimientos conceptuales Marx hab\u00eda formulado, como la teor\u00eda de las clases o de la explotaci\u00f3n. Pero esa no es toda la verdad. Porque en lo que era la m\u00e1s genuina tarea de Marx, el conocer para cambiar, s\u00ed que MSL se\u00f1ala los nuevos datos (nuevo papel de la ciencia en la sociedad, crisis ecol\u00f3gica, aparici\u00f3n de nuevos movimientos sociales) con los que hab\u00eda que contar para dotar de plausibilidad al proyecto emancipador, datos que, en ocasiones suponen rectificaciones esenciales de las tesis emp\u00edricas de Marx y tambi\u00e9n nuevas v\u00edas de justificaci\u00f3n de sus tesis normativas. Es lo que sucede se\u00f1aladamente con su revisi\u00f3n de la hip\u00f3tesis de crecimiento ilimitado de las fuerzas productivas, el supuesto de fondo del comunismo de Marx, una sociedad de la abundancia que dispondr\u00eda de todo para todos y, tambi\u00e9n, con su modelo antropol\u00f3gico b\u00e1sico, el natural acompa\u00f1ante de la hip\u00f3tesis de la abundancia: un individuo que desarrolla su naturaleza a trav\u00e9s del despliegue de sus crecientes necesidades. Con ese par hab\u00eda construido Marx buena parte de su dial\u00e9ctica hist\u00f3rica: el desarrollo del capitalismo alentaba unas necesidades que se mostraba incapaz de satisfacer y, por esa v\u00eda, desencadenaba su crisis en la direcci\u00f3n del comunismo, la sociedad de la abundancia, la cristalizaci\u00f3n hist\u00f3rica de la realizaci\u00f3n de la Raz\u00f3n y en la que la libertad de cada uno es la condici\u00f3n de la libertad de cada todos, entre otras razones porque cuando hay de todo para todos desaparecen buena parte de los conflictos.<\/p>\n<p>En opini\u00f3n de MSL, los datos ecol\u00f3gicos, el reconocimiento de que vivimos en un planeta con recursos limitados y compartido, en donde las acciones de cada uno repercuten sobre todos, obligaba a abandonar las dos ideas, la del crecimiento ilimitado y la de la liberaci\u00f3n a trav\u00e9s de la plena satisfacci\u00f3n de cualquier necesidad. Y esos cambios modificaban la estrategia de fundamentaci\u00f3n del comunismo: \u00e9ste ya no se justificaba en su capacidad para cumplir cualquier deseo. Antes al contrario, si el comunismo encontraba hoy un argumento moral poderoso era precisamente por mostrase como la \u00fanica sociedad medianamente humana compatible con la escasez: si no hab\u00eda de todo para todos, el reparto igualitario de la escasez se revelaba m\u00e1s urgente. Toda otra sociedad acabar\u00eda en la tiran\u00eda de unos pocos, los poderosos, para seguir manteniendo sus modos de vida.\u00a0 Desde luego, la rectificaci\u00f3n no era peque\u00f1a. Y no fue la \u00fanica.<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>\u00a0 En todo caso, es suficiente para mostrar que MSL no estaba interesado en preservar ninguna ortodoxia, ning\u00fan conjunto de tesis sustantivas acerca de como es o como debe ser el mundo. Su ortodoxia era otra, de punto de vista, ten\u00eda que ver con la preservaci\u00f3n del legado racionalista y critico del presente. Pero tambi\u00e9n aqu\u00ed hay una genuina revisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Porque esa tarea \u201cdepuradora y reconstructiva\u201d no se limita al conocimiento de los datos y a la extracci\u00f3n de sus implicaciones normativas y pol\u00edticas. Tambi\u00e9n se dirige a la propia naturaleza del proyecto de Marx, a la clarificaci\u00f3n de la empresa intelectual de Marx.\u00a0 Antes se ha hecho alusi\u00f3n a ese objetivo, ahora interesa destacar que MSL no se limit\u00f3 a las tareas convencionales del an\u00e1lisis, de clarificar conceptos, reconstruir inferencias y dem\u00e1s, sino a lo que, para ser justos, hay que reconocer como aut\u00e9nticos desarrollos suyos, no en el sentido realizado por el marxismo anal\u00edtico, sino en el de la especificaci\u00f3n de la originalidad del racionalismo marxista, de su particular entronque y diferencia. Pienso en tres ideas, imbricadas entre ellas, que MS destaca como parte importante de la aportaci\u00f3n de Marx: el marxismo como concepci\u00f3n del mundo, el principio de la pr\u00e1ctica y la idea de dial\u00e9ctica.\u00a0 Sobre la primera algo se ha dicho m\u00e1s arriba. La caracterizaci\u00f3n de MSL es en buena medida negativa: el marxismo no es un saber especializado, no es una ciencia, aunque contiene conjeturas sobre los procesos sociales y busca disponer de buena informaci\u00f3n acerca de como son las cosas, para que las intervenciones pr\u00e1cticas est\u00e9n bien fundamentadas, para que puedan tener \u00e9xito; pero tampoco es una simple jeremiada que se limita a lamentar el estado del mundo, una moralina. En ese sentido MSL suscrib\u00eda la f\u00f3rmula de Gramsci del marxismo como filosof\u00eda de la practica: \u201cTodos los hombres son fil\u00f3sofos. La tesis implica una visi\u00f3n de la filosof\u00eda como un aprender a orientarse en el mundo, y la caracterizaci\u00f3n del conformismo del hombre masa por la negativa a llevar la filosof\u00eda espont\u00e1nea al plano reflexivo. La transformaci\u00f3n social requiere este paso a la reflexi\u00f3n cr\u00edtica, para abandonar el conformismo que mantiene la sumisi\u00f3n de las gentes al viejo desorden. Y la instauraci\u00f3n del orden nuevo exige que los seres humanos lleguen a pensar coherentemente y de modo unitario el presente real. Conseguir eso es un \u201checho filos\u00f3fico mucho m\u00e1s importante y original que el que un genio filos\u00f3fico descubra una verdad nueva que se quede en el patrimonio de peque\u00f1os grupos intelectuales\u00bb (Gramsci). La mutaci\u00f3n de la filosof\u00eda espont\u00e1nea es el hecho filos\u00f3fico fundamental. Esta concepci\u00f3n hist\u00f3rico social de la filosof\u00eda permite a Gramsci llegar a una de sus tesis m\u00e1s plausibles y perennes: la filosof\u00eda no es una ciencia especial, separada de las dem\u00e1s y superior a ellas\u201d<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a><\/p>\n<p>No estamos lejos del fil\u00f3sofo \u201cgriego\u201d. El marxismo aparece como un modo de estar sabiamente en el mundo, un modo de bien vivir que necesita de un buen conocimiento del mundo y de uno mismo, un saber qu\u00e9 se es, qu\u00e9 se quiere, y c\u00f3mo realizarlo, que requiere, por ello,\u00a0 modificar aquellas circunstancias que impiden realizarlo, porque, despu\u00e9s de todo, la virtud moral no se puede conseguir en abstracto, sin un entorno donde desarrollarse. Una vez m\u00e1s, la imagen del arquero aristot\u00e9lico, una vez m\u00e1s las razones que llevaban a elogiar a Ortega, al sabio que se\u00f1ala fines.<\/p>\n<p>El principio de la pr\u00e1ctica y la dial\u00e9ctica han de entenderse desde esa voluntad de transformaci\u00f3n.\u00a0 Para actuar sobre el mundo hay que disponer de buen conocimiento y, en eso, las teor\u00edas de la ciencia son necesarias. Pero no suficientes. Las teor\u00edas emp\u00edricas se ocupan de segmentos (de propiedades)\u00a0 de la realidad. No describen o explican la Luna o la sociedad espa\u00f1ola, sino la \u201c<i>trayectoria<\/i> (o la <i>posici\u00f3n)<\/i> de la Luna\u201d o la \u201c<i>pir\u00e1mide de edad <\/i>de la poblaci\u00f3n espa\u00f1ola\u201d. Las teor\u00edas, cuando se contrastan, no se comparan con \u201clos hechos\u201d, sino con \u201cinformes sobre los hechos\u201d, con\u00a0 ciertas propiedades de \u201clos hechos\u201d, con los hechos contemplados desde cierta perspectiva (econ\u00f3mica, biol\u00f3gica, pol\u00edtica, etc.). Sin embargo, cuando nosotros tratamos con la realidad,\u00a0 \u00e9sta se nos presenta en todas sus dimensiones, para decirlo con Marx, como \u201cuna s\u00edntesis de una multiplicidad de determinaciones\u201d. En ese sentido, cuando se quiere intervenir pr\u00e1cticamente para modificar el mundo, el conocimiento diseccionado de la ciencia resulta insuficiente y la intervenci\u00f3n basada el conocimiento parcial (sea econ\u00f3mico, biol\u00f3gico o pol\u00edtico) errada. La acci\u00f3n racional ha de articular el mejor conocimiento, el conocimiento que proporcionan las ciencias particulares, en un producto unitario que, en alg\u00fan sentido, reproduzca esa realidad que, como tal, no se presenta diseccionada. La reflexi\u00f3n de MSL sobre la dial\u00e9ctica es\u00a0 la formulaci\u00f3n expl\u00edcita de esa circunstancia, de que, contra una idea que arranca de Arist\u00f3teles y que tiene en el positivismo car\u00e1cter emblem\u00e1tico, cabe el conocimiento de lo particular y que precisamente ese es el conocimiento verdaderamente relevante cuando se quiere intervenir sobre el mundo. Cuando MSL se refiere a los aspectos epistemol\u00f3gicamente interesantes de la dial\u00e9ctica, entre otros, se referir\u00e1 a ese conocimiento que busca \u201creproducir lo concreto real como concreto de pensamiento\u201d, para expresarlo con el cargado l\u00e9xico hegeliano de Marx. El principio de la pr\u00e1ctica es el criterio de calibraci\u00f3n de ese producto intelectual que sirve de basamento a la intervenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Junto a ese aspecto, hay otros que tambi\u00e9n le invitar\u00e1n a no despachar sin m\u00e1s la \u201cdial\u00e9ctica\u201d.\u00a0 Muchos fil\u00f3sofos marxistas hab\u00edan querido encontrar en \u201cel materialismo dial\u00e9ctico\u201d una nueva escol\u00e1stica,\u00a0 una suerte de compacta filosof\u00eda del conocimiento \u201cgenuinamente marxista\u201d, ajena a los resultados de la investigaci\u00f3n epistemol\u00f3gica normal, a los m\u00e9todos de la ciencia e, incluso, a la l\u00f3gica matem\u00e1tica. El \u201cdiamat\u201d pod\u00eda ser, seg\u00fan quien lo defendiera, un m\u00e9todo de conocimiento, una l\u00f3gica, uno conjunto de leyes de la naturaleza o una ontolog\u00eda. Por supuesto, habr\u00eda que a\u00f1adir en cada uno de esas posibilidades la calificaci\u00f3n de \u201cespecial\u201d, esto es, distinto de lo que en las respectivas comunidades acad\u00e9micas se consideraba como aceptable. MSL criticar\u00e1 duramente esas pretensiones de \u201cconocimiento superior\u201d,\u00a0 que no eran sino ignorancias de la naturaleza de la ciencia,\u00a0 emp\u00edrica o formal,\u00a0 de lo que es la l\u00f3gica o el m\u00e9todo cient\u00edfico. Pero una vez llevada hasta el final su cr\u00edtica, MSL destacar\u00e1 que por detr\u00e1s de la palabra \u201cdial\u00e9ctica\u201d se ocultan intuiciones filos\u00f3ficas interesantes, muchas de ellas incorporadas ya al quehacer normal de la actividad cient\u00edfica.\u00a0 Intuiciones referidas en unos casos a un \u201cestilo de pensamiento\u201d, a un modo de mirar y entender la realidad, como procesual, cambiante, que sensibiliza frente a ciertos problemas, que invita a ciertas preguntas; en otros, a modo de exponer los resultados que busca, por as\u00ed decir,\u00a0 reproducir en el pensamiento el curso de las cosas mismas; y en otras, a la ya aludida aspiraci\u00f3n a un conocimiento globalizador, totalizador, que, a partir de los resultados parciales que proporcionan las distintas disciplinas cient\u00edficas, \u201creconstruya la unidad\u00a0 del objeto real\u201d. Ser\u00e1 esta la intuici\u00f3n que MSL reconozca como m\u00e1s interesante. La dial\u00e9ctica, aparece as\u00ed, como el\u00a0 reverso epist\u00e9mico del principio de la pr\u00e1ctica: ese conocimiento totalizador encuentra su sentido \u00faltimo en la interacci\u00f3n con el mundo, con un mundo que se quiere cambiar.<\/p>\n<p>Pero lo interesante es que esas ideas que \u201cest\u00e1n\u201d en Marx no aparecen expl\u00edcitamente\u00a0 en Marx. Es ah\u00ed donde la labor reconstructiva de MSL muestra su originalidad filos\u00f3fica. Porque no hay que enga\u00f1arse, no hay teor\u00edas \u201cinconscientes\u201d. En el pensamiento, lo que es germen no es, lo que no est\u00e1 escrito negro sobre blanco no est\u00e1. Lo que caracteriza a las teor\u00edas es que est\u00e1n escritas, formuladas expl\u00edcitamente. Cuando MSL \u201cdestaca\u201d esas ideas en Marx, de alguna manera, las est\u00e1 formulando por primera vez. En ese sentido su reconstrucci\u00f3n es algo m\u00e1s que simple aclarar formulaciones. Su relaci\u00f3n con Marx no es la que Laplace pudo tener con Newton, no es la simple clarificaci\u00f3n y mejora de la arquitectura argumental. Y no es que MSL estuviera buscando \u201csalvar\u201d a Marx, de hacerle decir lo que deber\u00eda haber dicho. Si algo no hay en su trato con\u00a0 Marx es beater\u00eda.\u00a0 Acaso no hay mayor descalificaci\u00f3n profesional para un fil\u00f3sofo que destacar su ingenuidad,\u00a0 el car\u00e1cter azaroso, casi inconsciente, de sus formulaciones m\u00e1s felices. Y es eso lo que MSL hace con Marx cuando sostiene que buena parte de sus mejores hallazgos metodol\u00f3gicos eran como intuiciones, sin clara conciencia de lo que andaba haciendo, irreflexivos, eran, por as\u00ed decir, casuales; por ejemplo, el singular azar hist\u00f3rico de que se encontrar\u00e1 con una camisa de fuerza hegeliana, con su aspiraci\u00f3n insensata a un conocimiento totalizador, cuando empieza a pensar sobre los procesos sociales\u00a0 con el instrumental de la naciente ciencia social, y sustituye la ontolog\u00eda idealista por otra \u201cmaterialista\u201d<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>. En el gremio filos\u00f3fico, esencialmente reflexivo, pocas cr\u00edticas pueden ser m\u00e1s dura que la de \u201cinconsciencia\u201d que late en esa descripci\u00f3n de c\u00f3mo realmente fueron las cosas en la formaci\u00f3n las ideas de Marx.<\/p>\n<p>Por supuesto que MSL, cuando destacaba\u00a0 la insolvencia de muchas de sus tesis no cree \u201ctraicionar\u201d el legado de Marx. Se da ah\u00ed la misma disposici\u00f3n que encontramos cuando se sit\u00faa en la herencia de autores a los que somete a cr\u00edticas devastadoras, a los que no siempre juzga como competentes fil\u00f3sofos profesionales, al menos en no pocos de sus escritos,\u00a0 como era los casos de Luk\u00e1cs o del propio Lenin. Los criticar\u00e1 implacablemente, sin pretender salvar sus descuidos, ignorancias, tonter\u00edas o trampas, sin que ello le enturbiase el reconocimiento de su inter\u00e9s,\u00a0 el mismo que encontraba en Marx y que era, a su modo, tambi\u00e9n anal\u00edtico. Como dice en las p\u00e1ginas que a \u00e9ste \u00faltimo dedica, lo que realmente le permite situarse en la misma herencia, en la tradici\u00f3n de Marx, es \u201cuna pr\u00e1ctica filos\u00f3fica, un filosofar que no consiste en sentar filosofemas, sino en vivir una conducta mental hecha del esfuerzo de conocer y de la voluntad de transformar\u201d<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a>. Ese era su austero y radical marxismo, el mismo que hac\u00eda de \u00e9l un fil\u00f3sofo \u201cgriego\u201d, alguien que \u201cse\u00f1ala\u201d fines.\u00a0 Con esa concepci\u00f3n no ha de extra\u00f1ar que MSL se sintiera c\u00f3modo \u201cprofesionalmente\u201d con la filosof\u00eda anal\u00edtica. Tampoco \u00e9sta defiende ninguna tesis filos\u00f3fica sustantiva, tambi\u00e9n esta se reconoc\u00eda en la misma ra\u00edz kantiana, tambi\u00e9n \u00e9sta es, antes que otra cosa, una pr\u00e1ctica filos\u00f3fica, un mirar cr\u00edtico con voluntad racionalista (aun si desprendido de la voluntad de transformar, claro es).<\/p>\n<p>No cabe desde\u00f1ar esa motivaci\u00f3n anal\u00edtica. Cuando, en un\u00a0 texto que desat\u00f3 una de las escasas pol\u00e9micas en el erial intelectual de la Espa\u00f1a de aquella hora, MSL recomendaba cerrar las facultades de filosof\u00eda, invocaba una convicci\u00f3n que era la carta de presentaci\u00f3n program\u00e1tica de la filosof\u00eda anal\u00edtica, a saber: la de que no hay un saber \u201cprofesional\u201d, sustantivo, ajeno (\u201csuperior\u201d) al de la ciencia, y que, a estar alturas de la historia, con el conocimiento cient\u00edfico disponible, la pretensi\u00f3n de que \u201cexiste un \u201csaber\u201d filos\u00f3fico sistem\u00e1tico diferenciado del \u201cmero conocimiento cient\u00edfico\u201d\u201d es algo m\u00e1s que ignorancia, algo peor. La constataci\u00f3n de que las facultades de filosof\u00eda se hab\u00edan convertido en expedidoras de t\u00edtulos que declaran a su titular \u201cconocedor del Ser en general sin saber nada serio de ning\u00fan ente en particular\u201d, le llev\u00f3 a reclamar el cierre de las facultades de filosof\u00eda y desplazar \u201cla motivaci\u00f3n filos\u00f3fica, universalmente cr\u00edtica\u201d a un Instituto general de Filosof\u00eda, emanaci\u00f3n de todas las facultades, en relaci\u00f3n estrecha con la ciencia, que \u201crecibe principalmente a licenciados, pero no excluye a estudiantes\u201d, que se ocupa de los problemas despu\u00e9s de la ciencia, que, para expresarlo burocr\u00e1ticamente, s\u00f3lo expide el titulo de doctor en Filosof\u00eda si antes se ha obtenido un titulo de licenciatura en alguna especialidad, si antes se tiene un conocimiento real<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a>.<\/p>\n<p>Pero esa motivaci\u00f3n no se agotaba en el an\u00e1lisis, an\u00e1lisis que, con el tiempo, a su modo, tambi\u00e9n se ha convertido en un \u201csaber profesional\u201d, desapegado de la ciencia y de la vida<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a>.\u00a0 Esa motivaci\u00f3n, digo,\u00a0 se ve\u00eda reforzada por otra m\u00e1s b\u00e1sica, m\u00e1s fundamental, por esa idea de la filosof\u00eda entendida como pr\u00e1ctica reflexiva del vivir que viene del \u201carquero que tiende a un blanco\u201d de Arist\u00f3teles, la misma que destacaba en Ortega y reencuentra, ya marxista, en las mejores intuiciones de Gramsci para quien tambi\u00e9n, como le hemos visto recordar,\u00a0 \u201cla filosof\u00eda no es una ciencia especial, separada de las dem\u00e1s y superior a ellas\u201d.<\/p>\n<p>*\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 *<\/p>\n<p>El arquero aristot\u00e9lico, la vida como vocaci\u00f3n ortegiana, el \u2018vivir una conducta mental hecha del esfuerzo de conocer y la voluntad de transformar\u201d de Lenin, \u201cel dominar el propio destino\u201d de Grasmci, por detr\u00e1s de cada uno de esos argumentos se percibe la misma disposici\u00f3n, la del sabio que \u201csabe de s\u00ed\u00a0 mismo\u201d y \u201cse\u00f1ala fines\u201d. Hay continuidad entre la vida de uno y la vida de todos, el reto existencial del trato con el mundo, pero que no se resuelve ni en malditismo ni tremendismo. MSL se interes\u00f3 y mucho por marxistas que no separaron el conocimiento de la acci\u00f3n. Todos ellos, a su manera, fueron ilustres derrotados, con vidas marcadas por la tragedia. Pero hay algo que llama la atenci\u00f3n en la mirada de MSL, algo que se percibe en su mirada sobre Luk\u00e1cs y sobre Gramsci, en especial, en su modo de vivir el final de sus d\u00edas, cuando cita a \u00e9ste \u00faltimo diciendo \u201cahora, por el contrario, siento toda la mezquindad, la aridez, lo s\u00f3rdido de una vida que sea exclusivamente voluntad\u201d. MSL destaca esas palabras\u00a0 y se refiere a ellas como \u201cuna sabidur\u00eda bien diferente del voluntarismo doctrinario de sus a\u00f1os mozos\u201d.<a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a> Es el mismo hombre que muestra su admiraci\u00f3n por\u00a0 \u201cla capacidad de alegr\u00eda con que Luk\u00e1cs, incluso en su \u00faltima vejez, ha vivido esa vida prevista a pesar de todas las vicisitudes, a veces tan dram\u00e1ticas\u201d, por su \u201cserenidad inveros\u00edmil, su alegre fuerza nestoriana\u201d, a\u00fan en medio de sufrimiento f\u00edsico, la enfermedad y la derrota pol\u00edtica. Y de nuevo aparece aqu\u00ed la repetida imagen:\u00a0 \u201cLuk\u00e1cs ha realizado m\u00e1s que el mismo Arist\u00f3teles la divisa de ser como arqueros que tienden a un blanco. Ha sido una vida planificada, y su moral, la moral de un plan\u201d<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a>. Sin faltar el matiz, importante, el mismo que inspiraba su elogio a Gramsci: \u201c Esa coherencia de esa realizaci\u00f3n del plan vital no parece haber tenido nunca nada de crispaci\u00f3n de la voluntad\u201d<a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a>.<\/p>\n<p>En la tradici\u00f3n socialista no han faltado funebrismos avinagrados,\u00a0 psiquis siniestras que suscrib\u00edan aquello de que \u201clos comunistas somos cad\u00e1veres de permiso\u201d. MSL nos record\u00f3 con su vida y su obra que\u00a0 la coherencia no es rigidez ni simplicidad, aun si no escapa completamente a esos riesgos, riegos inevitables en la \u201cplanificaci\u00f3n del car\u00e1cter\u201d, especialmente cuando las circunstancias son adversas<a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a>. La coherencia entre el hacer y el pensar no quiere decir homogeneidad psicol\u00f3gica ni, por supuesto, coherencia \u201csistem\u00e1tica\u201d de \u201cfil\u00f3sofo alem\u00e1n\u201d. Quien hace de la propia vida un empe\u00f1o reflexivo empieza por no ignorar la complejidad de la vida.\u00a0 Por ello, quiz\u00e1 no sea improcedente recordar las palabras que dedicara Guillen a Antonio Machado, precisamente comentando la complejidad del personaje, que est\u00e1 detr\u00e1s de sus diversos heter\u00f3nimos, de las diversas voces de \u201csombra \u00fanica\u201d para decirlo con otro poeta: \u201cresplandece ante todo su integridad, o dig\u00e1moslo sin latinismo culto, su entereza. Entereza que unifica al hombre y al poeta con su proceder, su saber y su escribir\u201d<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a>. A Manuel Sacrist\u00e1n le cuadraban impecablemente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> M. Nussbaum, \u201cLawyer for Humanity: Theory and Practice in Ancient Political Thought\u201d, I. Shapiro, J. W. DeCew (edts.), <i>Theory and Practice<\/i>, N. York U.P.: N. Y. 1995.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> \u201cHomenaje a Ortega\u201d (1953), <i>Papeles de Filosof\u00eda, Panfletos y Materiales II<\/i>, Icaria: Barcelona, 1984: p. 13.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> No ser\u00eda justo con esta filosof\u00eda \u201ca la alemana\u201d ignorar que tambi\u00e9n\u00a0 hab\u00eda lugar para una paciente y pulcra historia del pensamiento, que intentaba vencer las condiciones de aislamiento, las limitaciones de acceso y recursos.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> B. Williams, Introd. I. Berlin, <i>Concepts and Categories<\/i>, Londres, 1978, p. xii.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a>\u00a0 Antes del libro de Sacrist\u00e1n los \u00fanicos textos publicados en Espa\u00f1a eran los de Garc\u00eda Bacca, pero con notables deficiencias. Ferrater Mora (con H. Leblanc)\u00a0 public\u00f3 en 1955, en M\u00e9xico, otra introducci\u00f3n no completa y, desde Caracas, S\u00e1nchez Mazas, en 1963, tambi\u00e9n hab\u00eda publicado unos <i>Fundamentos matem\u00e1ticos de l\u00f3gica formal<\/i>, con un punto de vista (intensional) alejado de las caracter\u00edsticas sistem\u00e1ticas del libro de MSL. Eso no quiere decir que el trabajo de MSL careciera de punto de vista. Su idea de la l\u00f3gica era tributaria de las ideas de su maestro H. Scholz: la l\u00f3gica viene a ser las leyes a las que tiene que \u201csometerse todo objeto para ser pensable\u201d. Por lo dem\u00e1s, no fue ese libro\u00a0 su \u00fanico escrito sobre la materia. Poco tiempo despu\u00e9s escribir\u00eda una <i>L\u00f3gica elemental<\/i>, una introducci\u00f3n a la l\u00f3gica de enunciados y de primer orden, que permanecer\u00eda in\u00e9dita hasta 1996. En 1967 escribi\u00f3 el articulo sobre \u201cL\u00f3gica formal\u201d para la <i>Enciclopedia Planeta-Larousse<\/i>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Recogidos en su mayor\u00eda en <i>Papeles de Filosof\u00eda,<\/i> op. cit. La revisi\u00f3n de este texto para su publicaci\u00f3n me da ocasi\u00f3n de recomendar M. Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n, <i>M.A.R.X. (M\u00e1ximas, aforismos y reflexiones con algunas variables libres)<\/i>, El Viejo Topo: Barcelona, 2003. Se trata de una cuidada antolog\u00eda de pasos de la obra de Sacrist\u00e1n realizada por el mejor especialista en su obra, Salvador L\u00f3pez Arnal, y que dan una ajustada medida de la musculatura intelectual de su quehacer. Incluso cuando pensaba equivocado pensaba bien. Creo que ese volumen y el libro de entrevistas, con y sobre MSL, de S. L\u00f3pez Arnal y P.\u00a0 de la Fuente, <i>Acerca de Manuel Sacrist\u00e1n<\/i>, Destino: Barcelona, 1996, constituyen dos de las mejores de acercase a su obra.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Parte de sus textos est\u00e1n recogidos en <i>Papeles de Filosof\u00eda<\/i>, op. cit. De todos modos hay mucha m\u00e1s obra que la qued\u00f3\u00a0 impresa. Entre ella los dos cursos que dedic\u00f3 a la idea de dial\u00e9ctica en forma de cursos de Doctorado a principios de los ochenta. La mayor parte de sus ideas sobre dial\u00e9ctica se incluyen en el volumen al que este texto acompa\u00f1a: M. Sacrist\u00e1n,\u00a0 <i>Sobre dial\u00e9ctica<\/i>, Barcelona, Montesinos ( edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez).<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> <i>Las ideas gnoseol\u00f3gicas de Heidegger<\/i>, Barcelona: Cr\u00edtica, 1995.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> La tarea de Engels en el Anti-D\u00fchring\u201d (1964),\u00a0 <i>Sobre Marx y marxismo. Panfletos y Materiales I<\/i>, Barcelona: Icaria, 1983, p. 49.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> \u201cLa filosof\u00eda desde la terminaci\u00f3n de la Segunda Guerra Mundial hasta 1958\u201d (1961), <i>Papeles de Filosof\u00eda<\/i>, op. Cit. Pp: 105-6.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> \u201cLa tarea\u2026\u201d, art. cit. p. 49.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> \u201cLa filosof\u00eda desde\u2026\u201d, art. cit. p. 190.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Para una antolog\u00eda: J. Roemer, <i>Analytical Marxism<\/i>, Cambridge: Cambrigde U.P., 1986. Es obligado decir que\u00a0 en los \u00faltimos diez a\u00f1os los \u201cmarxistas anal\u00edticos\u201d se han dedicado a realizar \u201cinvestigaci\u00f3n normal\u201d en sus respectivas \u00e1reas: teor\u00eda social o econ\u00f3mica o filosof\u00eda normativa, en su mayor\u00eda. En ese sentido, tambi\u00e9n cabr\u00eda reconocer el paralelo con MSL.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Cf. Los trabajos incluidos en<i>. Intervenciones pol\u00edticas. Panfletos y materiales III<\/i>, Barcelona: Icaria, 1985; <i>Pacificismo, ecolog\u00eda y pol\u00edtica alternativa<\/i> Barcelona: Icaria, 1987.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> \u201cEl und\u00e9cimo cuaderno de Gramsci\u201d (1985), <i>Pacifismo, ecolog\u00eda<\/i>, \u2026p. 202.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> \u201cEl trabajo cient\u00edfico de Marx y su noci\u00f3n de ciencia\u201d (1978), <i>Sobre Marx y marxismo<\/i>, op. cit.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> \u201cEl filosofar de Lenin\u201d (1970), Ibidem, p. 175.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> \u201cSobre el lugar de la filosof\u00eda en los estudios superiores\u201d, <i>Papeles de filosof\u00eda, <\/i>op. cit. p. 357.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> V\u00e9ase a ese respecto el hermoso texto de J. Moster\u00edn, \u201cLa insuficiencia de la filosof\u00eda actual\u201d,\u00a0 <i>Claves de raz\u00f3n pr\u00e1ctica,<\/i> 48, 1994.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> \u201cEl und\u00e9cimo cuaderno\u2026\u201d, <i>Pacifismo, ecolog\u00eda<\/i>\u2026, p. 189.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> \u201cNota necrol\u00f3gica sobre Luk\u00e1cs\u201d (1971), <i>Sobre Marx<\/i>\u2026.op. cit. p. 230.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a>\u00a0 <i>Ibidem<\/i>, p.\u00a0 231.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> M. Nussbaum, <i>The Fragility of Goodness<\/i>, Cambridge: Cambridge U.P. 1983.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> J. Guill\u00e9n, \u201cEl ap\u00f3crifo Antonio Machado\u201d, <i>Obra en prosa, <\/i>Tusquets: Barcelona, 1999, p. 481.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><P>Manuel Sacrist&aacute;n: un marxista socr&aacute;tico<\/P><P> F&eacute;lix Ovejero Lucas <\/P><P>Sin excesivas simplificaciones se puede hablar de tres modos de hacer filosof&iacute;a. Si se me permite, para entendernos, ponerles etiquetas &ldquo;nacionales&rdquo;, los podr&iacute;amos llamar: el alem&aacute;n, el anglosaj&oacute;n y el griego. Es in&uacute;til insistir en que no hay que tomarse muy en serio esas etiquetas geogr&aacute;ficas: el pensamiento no tiene patria. No hay una manera &ldquo;catalana&rdquo;  o &ldquo;espa&ntilde;ola&rdquo; de pensar como no hubo una  manera &ldquo;alemana&rdquo; de pensar. Y si en alguna ocasi&oacute;n alg&uacute;n historiador de las ideas se refiere a la &ldquo;filosof&iacute;a alemana&rdquo; antes que aludir a unos rasgos que tengan que ver con la gen&eacute;tica o con las &ldquo;esencias nacionales&rdquo;, remite a un conjunto de problemas, m&aacute;s o menos precisados, que ese es ya otro cantar- que ocuparon a una estela de autores que hicieron filosof&iacute;a en Europa en los entornos y las estelas de la Revoluci&oacute;n Francesa y que por obvias razones de facilidad comunicativa, o de dificultad, para ser exactos, quedan enmarcados a un espacio geogr&aacute;fico.  En el siglo XX, la ausencia de nacionalidad adquiere un sentido m&aacute;s radical. No s&oacute;lo es que los procedimientos y los problemas sean de todos, sino que tambi&eacute;n los foros est&aacute;n abiertos a cualquiera que tenga algo que decir. Hoy hablar de filosof&iacute;a alemana empieza a ser tan poco sensato como hablar de f&iacute;sica alemana y sus cultivadores, si se dan, ser&aacute;n, por lo general, dinosaurios intelectuales atentos a prebendas locales. La elecci&oacute;n del &ldquo;aislacionismo&rdquo; es, desde hace tiempo, la elecci&oacute;n de la ignorancia. Y, tambi&eacute;n, y por lo mismo, una elecci&oacute;n moral, o mejor, inmoral. Lo que se da en llamar &ldquo;filosof&iacute;a francesa&rdquo; &ndash;no la filosof&iacute;a practicada por muchos fil&oacute;sofos franceses- es un ejemplo pat&eacute;tico.<\/P><P>De modo que las etiquetas nacionales me sirven aqu&iacute; tan s&oacute;lo como un modo econ&oacute;mico de remitir a problemas y maneras de hacer que han ocupado a los fil&oacute;sofos en distintos momentos de la historia. El primero, el &ldquo;alem&aacute;n&rdquo;, es el fil&oacute;sofo en el sentido m&aacute;s cl&aacute;sico-especulativo: el fil&oacute;sofo poseedor de un SISTEMA, as&iacute;, sin concesiones y con may&uacute;sculas.  Sistema que incluye o deber&iacute;a incluir, jerarquizadas de alg&uacute;n modo, pocas veces precisado, una metaf&iacute;sica, una est&eacute;tica, una &eacute;tica y una epistemolog&iacute;a.  Adem&aacute;s, se supone una coherencia entre esos g&eacute;neros, todos ellos expresi&oacute;n del sistema que, de ese modo,  se proyectar&iacute;a en cada uno de ellos. El tipo de preguntas qu&eacute; se hace &ldquo;el fil&oacute;sofo alem&aacute;n&rdquo; es de largo aliento, del tipo &ldquo;qu&eacute; es el ser&rdquo;, &ldquo;c&oacute;mo es posible la experiencia&rdquo;. En la respuestas, por lo general, se hace uso de un lenguaje m&aacute;s o menos autorreferencial, que parte de las intuiciones, de la experiencia com&uacute;n de todos, no mediada &ldquo;por las abstracciones&rdquo; de la ciencia, para, mediante inferencias comedidamente arbitrarias, plagadas de supuestos impl&iacute;citos, derivar la explicaci&oacute;n desde unos principios generales, los principios del Sistema. El sistema, que puede prescindir del conocimiento cient&iacute;fico, sin embargo, se muestra en condiciones de responder a todas las preguntas. Aunque, en el mejor de los casos, los t&eacute;rminos de su andamiaje l&eacute;xico se iluminan mutuamente, sin jerarqu&iacute;as conceptuales, como las piezas de un rompecabezas,  el sistema parece entenderse como una suerte de conjunto axiom&aacute;tico, nunca formulado con claridad, capaz de generar &ldquo;teoremas&rdquo; en cualquier dominio. Sucede que, como los principios nunca son claros y distintos, se acaban por confundir con sus creadores.  Para resolver el problema P parece que antes que hablar de las teor&iacute;as T de X sobre P, teor&iacute;as nunca definitivamente claras, hay que hablar con X.  De hecho, no es imposible que los cultivadores (porque este genero propicia los feligreses) se pregunten &ldquo;que pensar&iacute;a o que piensa X de P&rdquo;, donde X es el pensador en cuesti&oacute;n y P  puede ser cualquier cosa, desde la mec&aacute;nica cu&aacute;ntica hasta el Holocausto. No resulta exagerado comparar estas maneras de hacer con una religi&oacute;n, al menos, con las que nos resultan m&aacute;s pr&oacute;ximas. Un sistema de esa naturaleza est&aacute; mas all&aacute; de las posibilidades computacionales de cualquier cerebro humano. El criterio de avance es geol&oacute;gico: hay que averiguar que es lo que &ldquo;realmente&rdquo; piensa X, cual es el sentido m&aacute;s profundo de su sistema, que, de hecho, vienen a ser sus &ldquo;intenciones &uacute;ltimas&rdquo;. El procedimiento de trabajo habitual es hermen&eacute;utico, casi psicol&oacute;gico: hay de &ldquo;interpretar&rdquo; lo que el autor-Dios &ldquo;realmente quer&iacute;a decir cuando dijo lo que dijo&rdquo;. Rep&aacute;rese que si el sistema fuera parecido a una genuina teor&iacute;a, este problema no existir&iacute;a: simplemente habr&iacute;a que ver si lo que se discute es compatible, consistente o no, o ajeno, al sistema axiom&aacute;tico. Cuando hay que preguntar al te&oacute;rico que es lo que piensa, es que la teor&iacute;a no dice mucho. Si existe el sistema, el fil&oacute;sofo resulta innecesario. Si hay que llamar al fil&oacute;sofo, es que no hay sistema. En sus versiones dignas, este g&eacute;nero est&aacute; cultivado por pulcros historiadores de las ideas que se ocupan de fil&oacute;sofos muertos, en labores de correcci&oacute;n y pulimentado l&eacute;xico, inventariando ambig&uuml;edades e intuiciones. En las otras, propicia en fil&oacute;sofo charlat&aacute;n que, ante el laconismo de su teor&iacute;a, est&aacute; siempre presto a acudir a cualquier entrevista a &ldquo;resolver&rdquo; en persona el problema de la falta de elocuencia del sistema. Cuando el fil&oacute;sofo es un contempor&aacute;neo, lo mejor es invitarlo a dar una charla. Si ya no est&aacute; entre los vivos,  parece que el &uacute;nico criterio para resolver las disputas ser&iacute;a una suerte de m&eacute;dium que consiguiera obviar las dificultades. Bromas aparte, los intentos de resolver con &ldquo;citas&rdquo; los problemas contempor&aacute;neos, participan de pareja actitud mental.<\/P><P>El segundo tipo de filosofar, el que he llamado &ldquo;anglosaj&oacute;n&rdquo;, es el m&aacute;s contempor&aacute;neo. Por dos razones. En primer lugar, porque no se entiende sin la existencia de una comunidad investigadora internacional que, al modo de las comunidades cient&iacute;ficas, trabaja sobre una serie de problemas compartidos, perfilados,  y discute en unos foros (congresos, revistas) sobre esos problemas. En segundo lugar, porque ha estado asociado a la tradici&oacute;n anal&iacute;tica, el producto filos&oacute;fico m&aacute;s genuino del siglo XX. No cuesta entender esa circunstancia conociendo su programa. Una vez la filosof&iacute;a &ldquo;decide&rdquo;  &#8211;que de eso va la filosof&iacute;a anal&iacute;tica&#8211; abandonar &ldquo;sus&rdquo; problemas para concentrarse en el an&aacute;lisis de los diversos tipos de lenguajes (emp&iacute;ricos, normativos, art&iacute;sticos), mal que bien, empieza a disponer de alg&uacute;n tipo de tribunal con el que tasar sus quehaceres. Se puede reconocer, por ejemplo, si cierto modelo de explicaci&oacute;n es que se utiliza en f&iacute;sica o si el predicado &ldquo;bueno&rdquo; se usa de cierta manera.   <\/P><P>No ha de extra&ntilde;ar que en este caso la idea de progreso se parezca m&aacute;s al progreso cient&iacute;fico, al menos en lo que, desde Kuhn, se ha dado en llamar periodos de &ldquo;ciencia normal&rdquo;, esto es, cuando se comparten las preguntas y las maneras de abordar las respuestas: un proceder geogr&aacute;fico, una investigaci&oacute;n que avanza a partir de los resultados de los trabajos m&aacute;s recientes y con una lista de problemas p&uacute;blicamente compartidos,  sin &ldquo;inaugurar el mundo&rdquo; cada ma&ntilde;ana, que es lo que les gusta desayunar a los fil&oacute;sofos del primer grupo. Por ejemplificar con algunos de sus problemas: hoy sabemos m&aacute;s que a principios de siglo acerca de  qu&eacute; es una explicaci&oacute;n funcional, de la idea de causalidad, de los requisitos de los conceptos m&eacute;tricos, de los que es un condicional subjuntivo o de las estrategias de argumentaci&oacute;n de lenguaje moral. El modelo de este filosofar es el de la ciencia: el fil&oacute;sofo importa menos que su teor&iacute;a. Se discute sobre una teor&iacute;a formulada expl&iacute;citamente, publicada en revistas. El fil&oacute;sofo puede tener intereses diversos (ah&iacute; est&aacute;n Nozick, Putnam, Mackie, Nagel), pero no aspira a tener una teor&iacute;a que armonice sus reflexiones en distintos campos. Puede, por as&iacute; decir, aportar en diversos &aacute;mbitos, como el que a&ntilde;ade un teorema a un cuerpo de conocimiento disponible. Y, del mismo modo, que el f&iacute;sico es f&iacute;sico por horas, sin que, al salir del laboratorio, en su vida normal, para andar por la calle, le sirvan sus conocimientos de mec&aacute;nica cu&aacute;ntica, el fil&oacute;sofo &ldquo;anglosaj&oacute;n&rdquo;, el fil&oacute;sofo profesional no tiene porque comprometer su vida con sus opiniones porque sus opiniones, por lo general, tienen poco que ver, en sentido fuerte, con &ldquo;c&oacute;mo vivir&rdquo;. Se dan, por supuesto, gentes comprometidas, y tambi&eacute;n estramb&oacute;ticas, pero eso, lo bueno o lo malo, salvo excepciones, poco o nada tiene que ver con su quehacer intelectual.  Son &ldquo;excentricidades&rdquo;, desgajadas del &ldquo;centro&rdquo; de su actividad intelectual. Oxford y Cambridge tienen un amplia n&oacute;mina de personajes de esa pasta.<\/P><\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[993],"class_list":["post-668","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general","tag-manuel-sacristan"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/668","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=668"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/668\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=668"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=668"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=668"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}