{"id":673,"date":"2007-03-18T00:00:00","date_gmt":"2007-03-18T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=673"},"modified":"2020-02-27T17:30:08","modified_gmt":"2020-02-27T16:30:08","slug":"entrevista-a-john-berger","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=673","title":{"rendered":"Entrevista a John Berger"},"content":{"rendered":"<p>&#8216;En su intensidad vital o su tragedia, tales momentos incluyen las experiencias de una libertad en la acci\u00f3n. (La libertad sin acciones no existe.) Momentos as\u00ed son trascendentales -como ning\u00fan \u00bbresultado&#8217; hist\u00f3rico puede serlo, pues rozan lo eterno. Y aunque son frecuentes los momentos que contienen lo eterno de alg\u00fan modo, casi todos ellos son extremadamente duros, y pueden implicar sacrificio, dolor, un dolor compartido, y fatigas, fatigas, fatigas, porque la vida es muy dura&#8217;<\/p>\n<p>02-03-2007<\/p>\n<p>Entrevista con el escritor ingl\u00e9s John Berger<\/p>\n<p><strong>&#8216;Vivimos tiempos oscuros, pero las luces contin\u00faan&#8217;<\/strong><\/p>\n<p>Ram\u00f3n Vera Herrera<\/p>\n<p>John Berger a sus 80 a\u00f1os, captado en su motocicleta, sobre la cual ha recorrido Europa desde hace seis d\u00e9cadas. Pasi\u00f3n por las altas velocidades sobre neum\u00e1ticos y la imaginaci\u00f3n, la inteligencia a toda su potencia. El gran escritor ingl\u00e9s, colaborador de La Jornada, indica que gran parte del material del volumen que se dar\u00e1 a conocer en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Miner\u00eda, no se ha publicado siquiera en Gran Breta\u00f1a<\/p>\n<p>La Jornada Ediciones y Editorial Itaca acaban de publicar en coedici\u00f3n Con la esperanza entre los dientes, de John Berger, primer libro del autor brit\u00e1nico, nacido en 1926, que se difunde primero en castellano que en ingl\u00e9s. Los textos de este volumen alumbran el oscuro periodo hist\u00f3rico que atravesamos. No obstante, no es un libro pesimista. Berger junta claves que nos ayuden a entender los caminos, los saberes, los atisbos surgidos de diferentes rincones, propuestos por culturas, colectivos y personas que en la naturalidad de su propia vida rechazan el mundo que el capitalismo nos impone.<\/p>\n<p>La vastedad de la obra de Berger -conocido mundialmente como cr\u00edtico de arte, narrador, pintor, poeta, guionista, fil\u00f3sofo y analista pol\u00edtico- podr\u00eda hacerlo inasible si no fuera porque \u00e9sta mantiene una coherencia interna: la irrenunciable premisa de buscarle sentido a la existencia, en la infinidad de encrucijadas que una vida contiene y que van de lo m\u00e1s \u00edntimo, imaginante y creativo, a lo m\u00e1s social y pol\u00edtico. Aqu\u00ed, habla en entrevista exclusiva para La Jornada.<\/p>\n<p>Modestia, ante todo<\/p>\n<p>Esta es la primera vez que un libro m\u00edo se publica en castellano antes que en ingl\u00e9s y aparece justamente en M\u00e9xico, en un continente donde hay tantos escritores a quienes admiro, como Eduardo Galeano, Roberto Juarroz, Juan Gelman, Julio Cort\u00e1zar, Luis Sep\u00falveda o Carlos Fuentes. Y siento a la vez orgullo y modestia, hermanos gemelos que se alternan sucesivamente. Siento orgullo de que algo de lo que tenga que decir los alcance all\u00e1 en M\u00e9xico; que algo de lo que digo sea relevante, pese a la gran distancia. Y la modestia llega por la apertura que encuentro en M\u00e9xico. Por la disposici\u00f3n de su gente a escuchar mis palabras y que \u00e9stas valgan. Por el cari\u00f1o y enorme cuidado puestos en este libro. Ante eso, siento mucha modestia.<\/p>\n<p>Muchos de los art\u00edculos y notas de este libro no se han publicado siquiera en Gran Breta\u00f1a, mi pa\u00eds de origen. No porque all\u00e1 exista alguna suerte de censura. Lo que existe es una cierta indiferencia. Y recuerdo de inmediato a Ryszard Kapuscinski, quien falleci\u00f3 recientemente, y a quien admir\u00e9 como escritor y periodista.<\/p>\n<p>Lo curioso es que en los obituarios aparecidos por su muerte hubo mucho reconocimiento hacia \u00e9l pero casi nadie habl\u00f3 del modo en que por 20 o 30 a\u00f1os fue capaz de remontar, de subvertir, la censura. Escribiendo de Africa o de cualquier otra parte, describ\u00eda maravillosamente lo que miraba, pero de un modo tal que sus lectores polacos (en un tiempo en que la prensa polaca estaba muy censurada) pudieran leer de un modo natural, casi ingenuo, algo que se aplicaba tambi\u00e9n a ellos por la situaci\u00f3n imperante en Polonia. Con ingenio colosal, su trabajo tuvo una natural manera de remontar la censura.<\/p>\n<p>Si relaciono a Kapuscinski con este libro que acaba de salir en M\u00e9xico es porque su publicaci\u00f3n y Kapuscinski me confirman que la imaginaci\u00f3n puede conectar. Esta conecta eventos con eventos, aun aqu\u00e9llos que no son iguales o semejantes, algo en lo que Kapuscinski era muy h\u00e1bil, pero tambi\u00e9n conecta a la gente con la gente, y con sus preocupaciones, por todo el mundo. Y si lo logra a veces, ni siquiera importa cu\u00e1nta gente conecta, porque eso no vale la pena ni es posible cuantificarlo. Uno no puede cuantificar a la gente. As\u00ed que pienso en Tom Waits, el m\u00fasico y cantante, que dijo alguna vez: \u00bbcuando uno escribe una canci\u00f3n, la idea es construir un camino por el que alguien m\u00e1s pueda circular alguna vez&#8217;.<\/p>\n<p>Tiempo de barbarie<\/p>\n<p>Con la esperanza entre los dientes. Es curioso. Al pensar en el t\u00edtulo, de inmediato pienso en tres historias. La primera es un pasaje de un relato de Emine Sevgi Ozdamar, una maravillosa narradora turca: \u00bbsi ves a una persona ciega, no la presiones. Ponte junto ella y cierra un ojo, para que te sienta cerca. Si en la calle te cruzas con un mudo, recoge una piedrita y p\u00f3ntela en la lengua&#8217;. Aunque esto no tenga que ver con la esperanza entre los dientes de forma directa, en otro sentido tiene tanto que ver.<\/p>\n<p>Hay una historia sufi de hace ocho siglos. Un hombre viaja y est\u00e1 muy hambriento. Tiene tanta hambre que se aproxima a un palacio. Toca a la puerta. Y los due\u00f1os sueltan a un perro, uno muy feroz y amenazante se aproxima. Busca una piedra, para mostr\u00e1rsela al perro y desalentarlo. Pero adem\u00e1s de tener hambre tiene mucho fr\u00edo, hace mucho fr\u00edo. Tanto que las piedras est\u00e1n pegadas al suelo. Y entonces el hombre dice: cuando le avientan un perro fiero a un hombre hambriento y las piedras est\u00e1n pegadas al piso, estamos en un tiempo de barbarie.<\/p>\n<p>Y debemos recordar que esta historia puede ocurrir hoy, aunque se narre desde hace ocho siglos, y que dentro de ella subyace un \u00bbpero&#8230; pero&#8230; pero&#8230;&#8217; muy humano: el reconocimiento de una alternativa, porque los tiempos no deber\u00edan ser de barbarie.<\/p>\n<p>Es como esa amiga palestina que me envi\u00f3 por celular un mensaje escrito que dec\u00eda: \u00bb\u00bfla diferencia entre optimismo y esperanza? En ausencia de esperanza lo que queda es una entereza inextinguible&#8217;. S\u00ed. La esperanza tiene un coraz\u00f3n generoso, es una respuesta en la oscuridad y puede nacer justo cuando todo parece perdido.<\/p>\n<p>Respuesta hecha en la oscuridad<\/p>\n<p>Hay una gran diferencia entre esperanza y optimismo. Hoy en Europa la gente habla de optimismo y pesimismo. \u00bfEres optimista? Pero no es como en el caso del orgullo y la modestia, que son gemelos. El optimismo es un c\u00e1lculo, hecho a la luz de datos colectados. Es lo que hacen los inversionistas. Como lo suyo es un c\u00e1lculo, si no es c\u00ednico, por lo menos es esc\u00e9ptico. La esperanza es algo muy diferente. Es una respuesta hecha en la oscuridad. \u00bfA qu\u00e9?, no estoy seguro que podamos saberlo, pero es una respuesta hecha a oscuras. Vivimos tiempos oscuros pero tal vez se nos olvida que muchas otras \u00e9pocas han sido oscuras, lo cual no ha extinguido todas las luces. Estas contin\u00faan.<\/p>\n<p>Hoy, especialmente en Europa, la esperanza est\u00e1 conectada con una promesa que ata\u00f1e al futuro. En los dos siglos anteriores la esperanza existe en la promesa de un progreso que uniforma en ciertos sentidos. La promesa siempre proclamada por el capitalismo -el enriquecimiento y el progreso tecnol\u00f3gico, etc\u00e9tera- y la esperanza proclamada, no tanto por Marx sino por el socialismo realmente existente, de que despu\u00e9s de ese socialismo se lograr\u00eda el comunismo.<\/p>\n<p>Para el pensador mexicano Gustavo Esteva el capitalismo y el socialismo realmente existente se basan en la premisa de que tenemos que tener mucho pero que para compartirlo debe haber plenitud. Como tal, la prioridad no se sit\u00faa en compartir sino en acumular. \u00bbHoy no f\u00edo, ma\u00f1ana s\u00ed&#8217;, reza el letrero que muchas tiendas de abarrotes mexicanas fijan en sus instalaciones.<\/p>\n<p>De modo natural, la igualdad viene aparejada a la frugalidad. El verdadero compartir ocurre cuando hay muy poco. Y ese verdadero compartir no implica compartir \u00fanicamente los pocos o peque\u00f1os pedazos de algo compartible. Lo que en el fondo se comparte es el mismo acto de compartir. Lo cual es de un enorme valor humano. Junto con compartir lo escaso, lo frugal, llega tambi\u00e9n la posibilidad de compartir decisiones. Compartir las decisiones es un acto pol\u00edtico. No es la pol\u00edtica de los partidos. Tampoco es la pol\u00edtica como se entiende normalmente, con toda la enga\u00f1ifa de las elecciones, algo que prosigue. Hablamos del coraz\u00f3n de la pol\u00edtica. Y por supuesto los zapatistas entienden muy bien esto.<\/p>\n<p>Teodor Shanin nos ayuda a profundizar este compartir. Shanin le debe muchas de las maravillas que ha escrito acerca de los campesinos a Alexander Chayanov, quien afirm\u00f3 que la erradicaci\u00f3n del campesinado en favor de la colectivizaci\u00f3n de la agricultura ser\u00eda el suicidio del socialismo. Y ten\u00eda raz\u00f3n. Como ten\u00eda raz\u00f3n fue fusilado en 1937. Pero su punto es el siguiente: en el capitalismo los obreros trabajan activamente para producir algo y les pagan s\u00f3lo lo suficiente para sobrevivir siendo aptos para reproducirse, y luego trabajan para producir plusval\u00eda para el capitalista. En cambio, en la econom\u00eda campesina, en la v\u00eda campesina de trabajo, ocurre algo diferente, porque lo que les arrebatan -mediante diferentes instancias legales o sac\u00e1ndole ventaja a lo que los campesinos producen- ocurre primero. Luego, lo que le queda a los campesinos es producir ellos mismos para sobrevivir, por lo cual producen seg\u00fan sus necesidades, y nada m\u00e1s, lo cual es duro en extremo. As\u00ed que la noci\u00f3n de la acumulaci\u00f3n es muy diferente.<\/p>\n<p>Esto nos trae al presente (porque todo lo anterior es el antecedente hist\u00f3rico), donde por todo el mundo, en diferentes proporciones y diferentes regiones del planeta, existe una gran econom\u00eda no oficial, en parte legal, con frecuencia ilegal, de la que nadie puede sacar cuentas porque es clandestina.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de ser clandestina es tambi\u00e9n algo muy personal, es decir, de persona a persona, es muy \u00edntima. No es ni la econom\u00eda del capitalismo ni la del Estado. Es una econom\u00eda de intercambios que ocurren en formas muy personales, de modos comunitarios, y que tiene gran versatilidad -pues la gente cambia de roles sin que haya contratos, tan s\u00f3lo con la palabra, por la confianza en las personas, en la palabra de los otros.<\/p>\n<p>Shanin habla de esto. Tras el colapso de la econom\u00eda rusa, la gente supuso que habr\u00eda una hambruna generalizada en Rusia. Y por supuesto hubo muchas p\u00e9rdidas humanas, mucho sufrimiento y mucha hambre. Esto lo ha estado investigando Shanin, muy recientemente. No ocurri\u00f3 tal hambruna generalizada en el campo debido a la existencia de esta econom\u00eda no oficial, de intercambios. Una econom\u00eda comunitaria de intercambio.<\/p>\n<p>Rozamos lo eterno<\/p>\n<p>Desde el siglo XIX se ha entendido la esperanza como una promesa que ata\u00f1e al futuro. Una visi\u00f3n alternativa de la esperanza es aqu\u00e9lla que implica anhelar con toda nuestra fuerza el infinito, ahora. Esto significa devenir y no s\u00f3lo ser pasivamente. Este devenir, transformarnos, implica aspirar a algo que aparentemente no es inmediato. Tal vez es algo que trasciende cualquier inmediatez y tiene que ver con lo eterno. Es Spinoza (el fil\u00f3sofo favorito de Marx) quien afirma que si nuestras respuestas a lo que existe, si aquellas respuestas que \u00e9l llama \u00bbadecuadas&#8217; (y que no guardan un inter\u00e9s inmediato propio) implican una receptividad a todo cuanto existe, entonces, de hecho, rozamos lo eterno. En otras palabras, lo eterno no es algo que debamos aguardar, es algo que se hace presente en esos fogonazos moment\u00e1neos de conexi\u00f3n, de \u00bbadecuaci\u00f3n&#8217;, algo que nos sostiene y a lo cual pertenecemos.<\/p>\n<p>La promesa de un movimiento en pos de la justicia es su victoria futura, mientras que las promesas de los momentos de los que hablo (incluyendo las innumerables decisiones personales, los encuentros, las iluminaciones, los sacrificios, los nuevos deseos, los pesares y, finalmente, las memorias que ese movimiento hace emerger y que, en estricto sentido, ser\u00edan incidentales a dicho movimiento), tienen un efecto instant\u00e1neo. En su intensidad vital o su tragedia, tales momentos incluyen las experiencias de una libertad en la acci\u00f3n. (La libertad sin acciones no existe.) Momentos as\u00ed son trascendentales -como ning\u00fan \u00bbresultado&#8217; hist\u00f3rico puede serlo, pues rozan lo eterno. Y aunque son frecuentes los momentos que contienen lo eterno de alg\u00fan modo, casi todos ellos son extremadamente duros, y pueden implicar sacrificio, dolor, un dolor compartido, y fatigas, fatigas, fatigas, porque la vida es muy dura. Es importante no olvidar que son frecuentes, y que pueden ser muy duros.<\/p>\n<p>Pero tenemos que vivir el presente, y nuestras relaciones, de un modo muy diferente al que nos propone la visi\u00f3n que del mundo se implanta por todas partes. Podemos resistirla -casi nadie cree en ella- es algo que uno escucha, que nos difunden por los medios. Y podemos resistirla mediante las acciones de las que hemos hablado, mediante el tipo de relaciones que hemos mencionado, pero debemos rechazar por completo su vocabulario actual. No me parece que valga la pena argumentar en sus t\u00e9rminos. Debemos crear otro vocabulario, por completo. Hay ciertos t\u00e9rminos que perdieron totalmente su sentido. T\u00e9rminos usados en la actualidad, como \u00bbdesarrollo&#8217; o \u00bbdemocracia&#8217; y el modo en que se utilizan.<\/p>\n<p>Resistimos, sobre todo (es muy importante escuchar a Franz Fanon), cuando nos negamos a juzgarnos con los criterios de nuestros opresores. Cuando rechazamos los valores de la manipulaci\u00f3n. Cuando rechazamos no s\u00f3lo los t\u00e9rminos de nuestros opresores sino la historia como ellos la cuentan. Debemos recordar que la peor ocupaci\u00f3n es tener invadidos el esp\u00edritu y el pensamiento.<\/p>\n<p>Entonces, algo m\u00e1s que tenemos que hacer es prestar una atenci\u00f3n cuidadosa a lo que nos circunda. Dado que la visi\u00f3n dominante del mundo -\u00e9sa que no necesariamente aceptamos- nos ensordece, no nos percatamos de que asume una escala temporal muy breve y limitada. Aun en sus propios t\u00e9rminos. S\u00f3lo le compete la m\u00e1xima ganancia en los pr\u00f3ximos cuatro minutos, en el lapso de las pr\u00f3ximas 24 horas. Cuando mucho abarca los pr\u00f3ximos cinco, diez a\u00f1os. Esta es una incre\u00edble limitaci\u00f3n de la perspectiva. Nunca hab\u00eda existido algo as\u00ed en la historia. Con una visi\u00f3n tan limitada, es inevitable ignorar las escalas temporales diversas que existen en todo lo natural que nos rodea, incluidos nosotros mismos. Se puede ser una persona que mira una cabra, y \u00fanicamente la contempla en t\u00e9rminos del precio y la comercializaci\u00f3n de la leche, en vez de estar en la mirada que fluye de nosotros y a nosotros. Pero si pensamos en la existencia de la leche y en todo lo que va de ella y viene a ella, en todo su ciclo, ah\u00ed hallamos tambi\u00e9n se\u00f1ales de esperanza en escalas temporales muy vastas.<\/p>\n<p>El infinito nos circunda y habita<\/p>\n<p>Personalmente, cuando dibujo, flores, \u00e1rboles, rostros de personas, me impacta la infinita complejidad de lo existente, una especie de empalme perfecto, un orden que ocurre ante mis ojos. Y que est\u00e1 ah\u00ed, visiblemente. Es algo f\u00edsico, no es metaf\u00edsico. Eso sugiere la noci\u00f3n de lo creativo. La creaci\u00f3n humana, la creaci\u00f3n de lo existente. Podr\u00edamos hablar de un infinito en otro sentido, sea microsc\u00f3pico o macrosc\u00f3pico. Pero es visible, en la complejidad de lo que embona, y est\u00e1 ah\u00ed. Cuando dibujo, recibo sus signos, \u00bftal vez es una plegaria? Es una se\u00f1al de lo infinito que nos circunda y nos habita.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, si la imaginaci\u00f3n conecta, es crucial reavivar nuestra relaci\u00f3n con los muertos. En ingl\u00e9s el t\u00e9rmino es remember y en castellano es remembrar, que significan com\u00fanmente el acto de traer a la memoria, recordar. Qu\u00e9 significan literalmente. Significa reunir de nuevo a los miembros que fueron separados. Aun en franc\u00e9s, el t\u00e9rmino rappeler, usado como recordar, implica un llamado a reunir lo apartado. Si Giambattista Vico est\u00e1 en lo correcto cuando afirma que humano viene de humanitas, humare, es decir, el acto de enterrar a los muertos, este acto de enterrar es un acto de mantener la memoria, de re-membrar, de reconectar los miembros que han sido separados, y esto es absolutamente intr\u00ednseco a la imaginaci\u00f3n humana, a la identidad humana. Ese acto de remembrar es por supuesto un honrar a los muertos, pero es algo m\u00e1s. Tal vez entonces dejar que Roberto Juarroz, el poeta argentino (ver el poema n\u00famero 61 de su Sexta poes\u00eda vertical, 1975), nos hable de esa relaci\u00f3n y de nuestra b\u00fasqueda:<\/p>\n<p>Miro un \u00e1rbol.<\/p>\n<p>T\u00fa miras lejos cualquier cosa.<\/p>\n<p>Pero yo s\u00e9 que si no mirara este \u00e1rbol<\/p>\n<p>t\u00fa lo mirar\u00edas por m\u00ed<\/p>\n<p>y t\u00fa sabes que si no miraras lo<\/p>\n<p>que miras<\/p>\n<p>yo lo mirar\u00eda por ti.<\/p>\n<p>Ya no nos basta<\/p>\n<p>mirar cada uno con el otro.<\/p>\n<p>Hemos logrado<\/p>\n<p>que si uno de los dos falta,<\/p>\n<p>el otro mire<\/p>\n<p>lo que uno tendr\u00eda que mirar.<\/p>\n<p>S\u00f3lo necesitamos ahora<\/p>\n<p>fundar una mirada que mire por<\/p>\n<p>los dos<\/p>\n<p>lo que ambos deber\u00edamos mirar<\/p>\n<p>cuando no estemos ya en ninguna parte.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8216;En su intensidad vital o su tragedia, tales momentos incluyen las experiencias de una libertad en la acci\u00f3n. (La libertad sin acciones no existe.) Momentos as\u00ed son trascendentales -como ning\u00fan \u00bbresultado&#8217; hist\u00f3rico puede serlo, pues rozan lo eterno. Y aunque son frecuentes los momentos que contienen lo eterno de alg\u00fan modo, casi todos ellos son extremadamente duros, y pueden implicar sacrificio, dolor, un dolor compartido, y fatigas, fatigas, fatigas, porque la vida es muy dura&#8217;<\/p>\n<p>02-03-2007<\/p>\n<p>Entrevista con el escritor ingl\u00e9s John Berger<\/p>\n<p>&#8216;Vivimos tiempos oscuros, pero las luces contin\u00faan&#8217;<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ram\u00f3n Vera Herrera<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[],"class_list":["post-673","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historia-general"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/673","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=673"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/673\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=673"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=673"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=673"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}