{"id":676,"date":"2007-03-18T00:00:00","date_gmt":"2007-03-18T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=676"},"modified":"2020-02-27T17:33:05","modified_gmt":"2020-02-27T16:33:05","slug":"izquierda-el-abismo-entre-los-movimientos-sociales-y-la-representacion-politica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=676","title":{"rendered":"Izquierda, el abismo entre los movimientos sociales y la representaci\u00f3n pol\u00edtica"},"content":{"rendered":"<p>Il Manifesto, 6 marzo 2007<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u201cEl gobierno Prodi ya no est\u00e1 en peligro, pero ser\u00eda un grave error continuar como si nada hubiese ocurrido\u201d. Es necesario reconocer que entre los gobernates y los movimientos existe ahora una incomunicabilidad de l\u00f3gicas y de contenidos\u201d<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Todos lanzamos, \u00bfc\u00f3mo vamos a negarlo?, un suspiro de alivio\u00a0 cuando en el Senado, se alcanz\u00f3 el voto ciento sexag\u00e9simo segundo. Y Prodi se volv\u00eda a levantar. Y Berlusconi se arrugaba.Y la pesadilla de un pasado que no acaba de morir se desvanec\u00eda. Ser\u00eda necesario ser masoquista para no compartir estas emociones. Y sin embargo&#8230;Y sin embargo suceden cosas que dan que pensar. Y ser\u00eda injusto no considerarlas, por lo menos, como tema de debate.<\/p>\n<p>Supongamos, por ejemplo, que se discuta durante a\u00f1os de no violencia (sin objeciones ni condiciones) y de paz como valor no negociable, \u00a0y todos aplauden complacidos y se felicitan mutuamente entre ellos por los buenos sentimietos compartidos, y despu\u00e9s, a la primera de cambio, al primer bandazo del gobierno, helos ah\u00ed todos, alineados y prestos (a execepci\u00f3n de un par) a votar los cr\u00e9ditos de guerra. A regalar algunos millones de metros cuadrados de nuetro territorio para una base militar que incluso en senador Andreotti declara in\u00fatil y sin sentido. A aprobar un rearme que eleve el presupuesto de defensa a niveles record, y una inversi\u00f3n en cazabombarderos nucleares de 130 mil millones de euros, s\u00edmbolo evidente de la no violencia escapada hasta lo alto de los cielos&#8230;<\/p>\n<p>Supongamos tambi\u00e9n que se discuta prolija y detenidamente, \u00a0largo y tendido, sobre \u201cdemocracia participativa\u201d acatando el nuevo t\u00e9rmino fetiche de moda, aquel que puede hacer olvidar las pr\u00e1cticas lobbistas y los conflictos de intereses, el \u201copus dei\u201d y las masoner\u00edas, los \u201cpoderes f\u00e1cticos\u201d y los que son \u00a0\u201cocultos\u201d, tras el mito de la gente que toma la palabra en p\u00fablico y participa. Que se repita \u201cnunca sin la gente\u201d, cuando sirve como mero expediente legitimador de las primarias como instrumento para obviar la debilidad del l\u00edder, para pasar a decir despu\u00e9s, cuando el juego pasa a ser sucio y comienzan a intervenir los sucios, que atender esas espectativas y esos valores, un poco ingenuos e impol\u00edticos, es cosa de almas inocentes. Que la pol\u00edtica es algo muy distinto, cosa de espertos navegantes. De gente que sabe ensuciarse las manos. Y que los pactos que cuentan no son los estipulados con los propios electores y los propios territorios, sino los que ligan entre s\u00ed, con v\u00ednculos muy distintos, a los miembros de la coalici\u00f3n gobernante. Los se\u00f1ores de la decisi\u00f3n eficaz.<\/p>\n<p>Supongamos, para acabar, que se reflexione durante decenios, por lo menos desde le 68 en adelante, -\u00bfqui\u00e9n en esta izquierda, no tiene al menos en una peana una imagen sesentayochesca?- sobre la reprobabilidad del autoritarismo burocr\u00e1trico, de los aparatos disciplinarios de partido, sobre la escualidez de los procesos internos, de las purgas y de las depuraciones para medir el grado de \u201cpureza\u201d de los militantes (entre\u00a0 los que, se dec\u00eda hace tiempo, cada cual encontrar\u00e1 siempre un puro, m\u00e1s puro, que te depure). Para, despu\u00e9s, al primer tintineo de campanilla en las aulas parlamentarias, desencadenar el mecanismo inquisitorial de los CC y de las Ccc (Comisiones centrales de control). Volviendo a proponer, sin el menor sentido hist\u00f3rico de la iron\u00eda, las mismas purgas que en otra era geol\u00f3gica depuraron a otros herejes, empleando los mismo t\u00e9rminos, los mismos argumentos, que hace menos de diez a\u00f1os, con ocasi\u00f3n de otro tropiezo de Prodi, fueron empleados por otros en contra de \u00e9l, mientras fuera de las sedes institucinales, donde el lenguaje permanece relativamente bajo control, pueden desencadenarse escenas mudas de caza, y cada uno \u2013militantes probados y casuales viandantes, y profesionales de la pol\u00ectica y gigantes y cabezudos- puede arrojar su propia piedrecita sobre los r\u00e9probos de turno con el fin de regenerar \u201cla comunidad de los santos\u201d<\/p>\n<p>S\u00e9 perfectamente que puede elaborarse un largo listado de buenas razones, para afirmar la inevitabilidad de todo esto. S\u00e9 que los partidos son divinidades exigentes, que pretenden afirmar el primado de la propia dimensi\u00f3n colectiva sobre los individuos que forman parte de ellos a costa de \u201csacrificios humanos\u201d con tanto mayor rigor cuanto mayor es la convicci\u00f3n\u00a0 (sin que importe que est\u00e9 m\u00e1s o menos fundada) del propio papel hist\u00f3rico, y de la propia funci\u00f3n conflictual. Y que a menudo, los depurados podr\u00e1n muy bien, en diversas circunstancias, transformarse en depuradores, al compartir en realidad la misma idea de grupo y de la organizaci\u00f3n del partido. S\u00e9 tambi\u00e9n que la apuesta era alta: la amenaza del retorno del \u201cgobierno de los peores\u201d. La ca\u00edda de tantas esperanzas y la frustraci\u00f3n de tantos esfuerzos de quien las hab\u00eda cre\u00eddo. Pero queda el hecho de que el espect\u00e1culo ha sido deprimente, desde el punto de vista est\u00e9tico \u2013digamos que de \u201cestilo\u201d- antes que pol\u00edtico. Que no se puede razonablemente, continuar practicando descaradamente la l\u00f3gica de los dos pesos y las dos medidas: santificar la \u201clibertad de consciencia\u201d cuando concierne a un adversario que viola la disciplina de propio campo y sancionarla como deserci\u00f3n cuando se manifiesta en el propio. Y sobre todo, que no hay muchas razones para sentirse satisfecho<\/p>\n<p>Ciertamente, desde el punto de vista de la cr\u00f3nica las cosas han acabado bien. Berlusconi se ha quedado en su sitio. El peligro inmediato de una venganza y de una revancha de la derecha ha sido superado. Prodi ha ganado algo de tiempo.<\/p>\n<p>La perspectiva de \u201cacuerdos amplios\u201d, que tanto gusta a las altas instancias de la Uni\u00f3n, a su vez, debe plegar alas. Pero ser\u00eda un error, creo yo, poner entre par\u00e9ntesis estas semanas, como si nada hubiese sucedido. Y las cosas fuesen, m\u00e1s o menos, como antes. Porque las cosas no son en absoluto como antes. Durante el mes, o poco m\u00e1s, que culmina con la doble votaci\u00f3n en el senado, en el eje que va de Vicenza a Roma pasando por Bucarest, algo se ha roto en lo profundo de la relaci\u00f3n pol\u00edtica \u2013en el nexo que se establece entre sociedad y pol\u00edtica-\u00a0 algo que afecta desde la ra\u00edz a la estrategia de la izquierda, en particuar de la \u201cizquierda radical\u201d. Es decir, de aquel componente del centro izquierda\u00a0 que hab\u00eda confiado buena parte del propio papel a la posibilidad de \u201cactuar como representante\u201d de lo que se mueve \u201cabajo\u201d. Al determinar que la fuente de la propia legitimaci\u00f3n se fundamenta en la necesidad de hacer llegar las exigencias, los valores, las necesidades expresadas en el territorio y en la sociedad al nivel de las instituciones pol\u00edticas, al c\u00edrculo m\u00e1gico en el que la espectativa social puede encontrar aquella eficacia que solo la pol\u00edtica puede darle (por usar las categor\u00edas receinetemente expresadas por Fausto Bertinotti)<\/p>\n<p>Las din\u00e1micas que han precedido a la\u00a0 crisis (el edicto de Bucarest, la parafernalia de inquietud y miedo, organizada a ultranza por los ministros, los medios de comunicaci\u00f3n, los gobernadores civiles y jefes d e polic\u00eda, para dise\u00f1ar el escenario de Vicenza, proyectando en \u00e9l incluso las largas sombras de la investigaci\u00f3n sobre las nuevas Brigadas Rojas); y despu\u00e9s, sobre todo, el modo en el que se ha producido y dirigido la crisis (con la dramatizaci\u00f3n por parte de D\u00b4Alema del voto en la misma ponencia , el comportamiento astuto de los senatores vitalicios, las defecciones de la derecha oscurecidas por el clamor contra las de la izquierda); hasta llegar a la conclusion actual, nos dicen que el marco pol\u00edtico es tan impermeable a las exigencias que surgen desde abajo, como para renunciar a los propios equilibrios mismos, incluso hasta \u201chacerse saltar por los aires\u201d, con t\u00e9cnica kamikace, con tal de no dejarse obstaculizar. Que la indisponibilidad para escuchar (el verdadero escuchar, no esa ficci\u00f3n t\u00e1ctica que sirve para imponer mejor las propias decisiones) es tal que ni tan siquiera un eco, de aquellas voces, puede entrar en el palacio<\/p>\n<p>Los 12 puntos que han rubricado la paz institucional en el seno de la coalici\u00f3n son 12 clavos bien largos clavados sobre la tapa de la caja de las buenas intenciones\u00a0 de quien esperaba lograr infiltrar en las alturas al menos el rumor de las voces de los territorios, ya se trate del Tren dealta velocidad o de las villas paladianas, de la exigencia de paz o de los Cpt. \u00bfQu\u00e9 otra cosa ha sido esta crisis , por otro lado, si no una gigantesca parafernalia simb\u00f3lica y de los medios decomunicaci\u00f3n contra todas las exigencias \u201cparticulares\u201d que no nacen ni se agotan en el interior del marco institucional del gobierno, \u00fanica forma de \u201cgeneral\u201d que esta clase pol\u00edtica est\u00e1 dispuesta a reconocer? Y, en resumidas cuentas, la confirmaci\u00f3n de la deriva olig\u00e1rquica que est\u00e1 devorando a nuestra democracia (la democracia occidental, est\u00e1, claro, no solo la italiana).<\/p>\n<p>De la forma que la gobernaci\u00f3n asume en la \u00e9poca de la globalizaci\u00f3n, en la que las relaciones \u201cverticales\u201d de representaci\u00f3n entre gobernados y gobernantes deben,\u00a0 necesariamente, ceder ante la fuerza embargante de las relaciones \u201chorizontales\u201d de coalici\u00f3n y de asociaci\u00f3n que vinculan entre s\u00ed a los gobernantes en redes amplias, que\u00a0 traspasan los territorios nacionales, los puentean, disuelven las responsabilidades del mandato (con los propios ciudadanos) dentro de la m\u00e1s amplia solidaridad con el propio papel (con los propios \u201ciguales en grado\u201d).<\/p>\n<p>En este marco en el que el principio de representaci\u00f3n est\u00e1 minado desde la ra\u00edz por la crisis de la \u201csociedad de la mediaci\u00f3n\u201d (las grandes agregaciones sociales del pasado, el papel de las organizaciones de masas y de las representaciones surgidas de los intereses)\u00a0 y termina en buena medida por dejarse sutituir por la pr\u00e1ctica de la representaci\u00f3n ( del espect\u00e1culo pol\u00edtico \u2013medi\u00e1tico) , la estrategia de quien cre\u00eda, por as\u00ed decir, \u201cservir al pueblo\u201d trasladando sus exigencias a la arena institucional corre el riesgo no solo de disolverse, sino de convertirse justamente en lo contrario. Ya no en recurso para quien est\u00e1 fuera y abajo, sino en potencial factor de amenaza. Ya no en medio a trav\u00e9s del cual hacerse valer, sino en responsabilidad por la cual sacrificarse. Si las exigencias de quien cree en la paz como valor y no solo como t\u00e9cnica de gobierno, en el rechazo del uso de la fuerza, en el respeto del propio territorio, en el valor de la lentitud contrapuesta a la velocidad dominante, en la importancia de una econom\u00eda de la sobriedad, contrapuesta al mito del desarrollo, son tan desestabilizadores que tan solo pronunciar su nombre en las sedes del gobierno suena como un sabotaje contra la estabilidad pol\u00edtica, la existencia de los mismos representantes (directos o indirectos) en el ejecutivo se convierte en una carga demasiado pesada. Una responsabilidad excesiva, que termina por acumular \u00a0sobre la cabeza de quien \u201cdesde abajo\u201d practica aquellos valores todo el potencial de agresividad y de competitividad que caracteriza al espacio pol\u00edtico central, al favorecer aquella ilusi\u00f3n \u00f3ptica por la cual, tras la ca\u00edda de Prodi, quien lucha en el valle de Susa contra el Tren de alta velocidad, o en Vicenza contra la base, o en Venecia contra Mois\u00e9s, acaba por ver que se le achaca por entero el peso de la derrota del \u00fanico gobierno de centro izquierda posible, y del retorno de Berlusconi<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 ha llegado el momento de reconocer que entre la l\u00f3gica \u201chorizontal\u201d de las oligarqu\u00edas gobernantes, y la l\u00f3gica tambi\u00e9n \u201chorizontal\u201d de los denominados\u00a0 movimientos\u00a0 (en realidad de esa galaxia que comparte valores radicalmente antit\u00e9ticos a los del relato social prevaleciente) existe ahora una fuerte incomunicabilidad. De l\u00f3gicas y no solo de contenidos. Que los valores de los segundos son, ahora, tan universalmente radicales ( se miden en relaci\u00f3n con el espacio \u2013mundo y con sus extremas contradicciones) y tan proyectados hacia el futuro que no permiten sino moment\u00e1neas y t\u00e1cticas l\u00edneas de tangencia con lo que constituye para los otros el \u00fanico universopol\u00edtico concebible, ferozmente ligado al aqu\u00ed y ahora. Que aquel exiguo gir\u00f3n de cord\u00f3n umbilical que sobrevivi\u00f3 hasta fines del siglo XX, y que es la pr\u00e1ctica dela representaci\u00f3n, ya no funciona en el nuevo escenario global. Y que todo, pero completamente todo \u2013incluida la posibilidad de la supervivencia de la propia \u201cizquierda\u201d- debe volver a ser pensado desde esta perspectiva.<\/p>\n<p>Un asunto demasiado importante para dej\u00e1rselo s\u00f3lo a los pol\u00edticos. O para reducirlo a la cuesti\u00f3n, ciertamente relevante, del destino de un gobierno.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Il Manifesto, 6 marzo 2007<\/p>\n<p>Izquierda, el abismo entre movimientos y representaci\u00f3n pol\u00edtica<\/p>\n<p>\u201cEl gobierno Prodi ya no est\u00e1 en peligro, pero ser\u00eda un grave error continuar como si nada hubiese ocurrido\u201d. Es necesario reconocer que entre los gobernates y los movimientos existe ahora una incomunicabilidad de l\u00f3gicas y de contenidos\u201d<\/p>\n<p>Marco Revelli<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":["post-676","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-materiales-para-la-refundacion-comunista"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/676","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=676"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/676\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=676"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=676"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=676"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}