{"id":686,"date":"2009-03-02T00:00:00","date_gmt":"2009-03-02T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=686"},"modified":"2020-02-25T04:25:32","modified_gmt":"2020-02-25T03:25:32","slug":"el-escandalo-radical-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=686","title":{"rendered":"El esc\u00e1ndalo radical"},"content":{"rendered":"<p><em>Publicamos el texto de la intervenci\u00f3n de Pier Paolo Pasolini que iba a tener lugar en el Congreso del Partido radical de noviembre de 1975. S\u00f3lo se pudo leer, ante un auditorio trastornado y en medio de un silencio sepulcral. Passolini hab\u00eda sido asesinado dos d\u00edas antes. Existe un grave peligro &#8211; nos advierte el gran poeta y ensayista &#8211; que se cierne sobre el Partido radical debido precisamente a los grandes \u00e9xitos obtenidos en la conquista de los derechos civiles. Un nuevo conformismo de izquierdas se apresura a apropiarse de vuestra batalla por los derechos civiles \u00abcreando un nuevo contexto de falsa tolerancia y de falso laicismo\u00bb. Precisamente, los intelectuales del sistema utilizar\u00e1n la cultura radical de los derechos civiles, de la Reforma, de la defensa de las minor\u00edas como fuerza terrorista, violenta y opresora. El poder se prepara a \u00abadoptar a los intelectuales progresistas como sus cl\u00e9rigos\u00bb. La previsi\u00f3n de Pasolini se ha verificado, no s\u00f3lo en Italia, sino tambi\u00e9n en el resto de la sociedad occidental en donde, en nombre del progresismo y del modernismo, se ha afirmado una nueva clase de poder totalizador y transformista, sin lugar a dudas mucho m\u00e1s peligrosa que las tradicionales clases conservadoras. \u00abContra todo \u00e9sto vosotros no ten\u00e9is m\u00e1s que seguir simplemente siendo vosotros mismos, lo cual significa ser continuamente irreconocibles.<\/em><\/p>\n<p>Olvidad r\u00e1pidamente los grandes triunfos y seguid impert\u00e9rritos, obstinados, eternamente contrarios, en vuestro af\u00e1n por pretender, querer e identificaros con lo distinto, seguid escandalizando y blasfemando.<\/p>\n<p>En primer lugar, quisiera justificar mi presencia. No estoy aqu\u00ed en calidad de radical. No estoy aqu\u00ed como socialista. No estoy aqu\u00ed como progresista. Estoy aqu\u00ed como marxista que vota por el Pci (Partido comunista italiano) y que ha depositado sus esperanzas en la nueva generaci\u00f3n de comunistas. Que conf\u00eda en la generaci\u00f3n de comunistas por lo menos como conf\u00eda en los radicales. Es decir, con esa dosis de voluntad e irracionalidad y tal vez algo de arbitrariedad que permiten desplazar &#8211; un poco escuchando a Wittgenstein &#8211; la realidad para poder razonar libremente. Por ejemplo, el Pci oficial declara que acepta, sine die, la praxis democr\u00e1tica. As\u00ed pues, yo no debiera dudar. Por descontado, el Pci no se refiere con ello a la praxis democr\u00e1tica codificada y convencionalizada por el uso durante los \u00faltimos tres decenios, sino que se refiere, sin lugar a dudas, a la praxis democr\u00e1tica entendida en la pureza original de su forma, dicho con otras palabras, de su pacto formal.<\/p>\n<p>Por lo que se refiere a la religi\u00f3n laica de la democracia, ser\u00eda una autodegradaci\u00f3n sospechar que el Pci se refiera a la democraticidad de los democristianos; y no se puede interpretar tampoco que el Pci se refiera a la democraticidad, por ejemplo de los radicales.<\/p>\n<p><strong>Primer p\u00e1rrafo<\/strong><\/p>\n<p>A) Las personas m\u00e1s adorables son las que no saben que tienen derechos.<\/p>\n<p>B) Son tambi\u00e9n adorables las personas que, aun sabiendo que tienen derechos, pretenden lo contrario o renuncian a ellos. C) Son bastante simp\u00e1ticas las personas que luchan por los derechos de los dem\u00e1s (sobre todo por aquellos que no saben que tienen derechos). D) en nuestra sociedad existen explotados y explotadores.<\/p>\n<p>Pues muy bien, peor para los explotadores. E) Existen intelectuales, intelectuales comprometidos, que consideran deber propio y de los dem\u00e1s informar a las personas adorables, que no lo saben, que tienen derechos; incitar a las personas adorables que saben que tienen derechos pero que renuncian a ellos para que no renuncien a ellos; empujar a todo el mundo a sentir el impulso hist\u00f3rico de luchar por los derechos de los otros; y, por \u00faltimo, considerar fuera de toda discusi\u00f3n y controversia el hecho de que, entre explotados y explotadores, los infelices son los explotados.<\/p>\n<p>Entre estos intelectuales que desde hace m\u00e1s de un siglo han adoptado un papel similar, en los \u00faltimos a\u00f1os se han distinguido grupos particularmente emperrados en hacer de dicho papel un papel extremista. As\u00ed pues, me refiero a los extremistas, a los j\u00f3venes y a los ancianos aduladores. Dichos extremistas (quisiera ocuparme s\u00f3lo de los mejores) se plantean como objetivo primario y b\u00e1sico el de difundir entre la gente, yo dir\u00eda apost\u00f3licamente, la conciencia de los derechos de la persona. Lo hacen con determinaci\u00f3n, rabia, desesperaci\u00f3n, paciencia optimista o impaciencia dinamitada, segun los casos (&#8230;)<\/p>\n<p><strong>Segundo p\u00e1rrafo<\/strong><\/p>\n<p>Desobedeciendo la distorsionada voluntad de los historiadores y de los pol\u00edticos de profesi\u00f3n, adem\u00e1s de la de las feministas romanas &#8211; voluntad que me habr\u00eda confinado en Elicona exactamente como los mafiosos en Ustica &#8211; una noche de este verano, particip\u00e9 en un debate pol\u00edtico en una ciudad del Norte. Tal y como suele suceder, un grupo de j\u00f3venes quiso continuar el debate por la calle, en la c\u00e1lida velada llena de cantos. Entre estos j\u00f3venes se hallaba un griego. Que era, precisamente, uno de esos extremistas marxistas \u00absimp\u00e1ticos\u00bb de los que hablaba. Sobre el fondo de plena simpat\u00eda afloraban los m\u00e1s vistosos defectos de la ret\u00f3rica y de la subcultura extremista. Era un \u00abadolescente\u00bb un tanto desastrado en el vestir, incluso me atrever\u00eda a decir un poco golfillo, pero, al mismo tiempo, ten\u00eda una barba de aut\u00e9ntico pensador, oscilando entre Menippo y Aramis; pero el pelo, largo hasta los hombros, correg\u00eda la funci\u00f3n gestual y grandilocuente de la barba, con un algo de ex\u00f3tico e irracional, una alusi\u00f3n a la filosof\u00eda braham\u00e1nica, a la ingenua altaner\u00eda de los gurumparampara. El joven griego viv\u00eda su ret\u00f3rica en la m\u00e1s completa ausencia de autocr\u00edtica. Ignoraba que pose\u00eda estas se\u00f1ales tan vistosas, y por eso resultaba tan adorable, al igual que las personas que no saben que tienen derechos&#8230;. Entre sus defectos tan c\u00e1ndidamente vividos, el m\u00e1s grave de todos era sin lugar a dudas esa vocaci\u00f3n por difundir entre la gente (\u00abdespacio, sin prisas\u00bb dec\u00eda, para \u00e9l la vida era una cosa larga, casi sin fin) la conciencia de sus derechos y la voluntad de luchar por ellos. Pues bien, he ah\u00ed la enormidad, tal y como la entend\u00ed en ese estudiante griego, encarnada en su persona inconsciente. A trav\u00e9s del marxismo, el apostolado de los j\u00f3venes extremistas de extracci\u00f3n burguesa &#8211; el apostolado a favor de la conciencia de los derechos y de la voluntad de realizarlos- no es m\u00e1s que la rabia inconsciente del burgu\u00e9s pobre contra el burgu\u00e9s rico, del burgu\u00e9s joven contra el burgu\u00e9s viejo, del burgu\u00e9s impotente contra el burgu\u00e9s potente, del peque\u00f1o burgu\u00e9s contra el gran burgu\u00e9s. Es una guerra civil inconsciente &#8211; disfrazada de lucha de clases &#8211; dentro del infierno de la conciencia burguesa. (Insisto, estoy hablando de extremistas, no de comunistas). Las personas adorables que no saben que tienen derechos, o las personas que lo saben pero renuncian &#8211; en esta guerra civil disfrazada &#8211; revisten una conocida y antigua funci\u00f3n, la de ser carne de ca\u00f1\u00f3n. Con hiprocresia inconsciente, \u00e9stos son utilizados, en primer lugar, como sujetos de un transfert que libera la conciencia del peso de la envidia y del rencor econ\u00f3mico, y, en segundo lugar, son lanzados por burgueses j\u00f3venes, pobres, inciertos y fan\u00e1ticos, como un ej\u00e9rcito de parias \u00abpuros\u00bb, en una lucha inconscientemente impura, precisamente contra los burgueses viejos, ricos, aut\u00e9nticos y fascistas.<\/p>\n<p>Entend\u00e1monos, el estudiante griego que he tomado como s\u00edmbolo, tambi\u00e9n \u00e9l era, a todos los efectos (excepto con respecto a una feroz verdad) un \u00abpuro\u00bb, como los pobres. Y esa \u00abpureza\u00bb se deb\u00eda precisamente al radicalismo que hab\u00eda en \u00e9l.<\/p>\n<p><strong>Tercer p\u00e1rrafo<\/strong><\/p>\n<p>Es hora de decirlo: los derechos de los cuales estoy hablando son los \u00abderechos civiles\u00bb que, al margen de un contexto estrictamente democr\u00e1tico, tal y como pod\u00eda ser un ideal de democracia puritana en Inglaterra o en los Estados Unidos &#8211; o bien laica en Francia &#8211; han adquirido un color clasista. La italianizaci\u00f3n socialista de los \u00abderechos civiles\u00bb no pod\u00eda fatalmente (hist\u00f3ricamente) hacer otra cosa que vulgarizarse. De hecho, el extremista que ense\u00f1a a los dem\u00e1s a tener derechos \u00bfQu\u00e9 est\u00e1 ense\u00f1ando exactamente? Ense\u00f1a que hay que pretender la misma felicidad que la de los explotadores. El resultado que de esa manera se consigue es una identificaci\u00f3n, en el mejor de los casos una democratizaci\u00f3n en el sentido burgu\u00e9s. La tragedia de los extremistas consiste en haber provocado una regresi\u00f3n en una lucha que ellos definen verbalmente como revolucionario-marxista-leninista, en una lucha civil vieja como la burgues\u00eda, esencial para la existencia misma de la burgues\u00eda. La realizaci\u00f3n de los derechos no hace m\u00e1s que ascender a quien los obtiene al grado de burgu\u00e9s.<\/p>\n<p><strong>Cuarto p\u00e1rrafo<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 sentido la conciencia de clase no tiene nada que ver con la conciencia de los derechos marxistizados? \u00bfEn qu\u00e9 sentido el Pci no tiene nada que ver con los extremistas (aunque a veces a trav\u00e9s de la vieja diplomacia burocr\u00e1tica los llama a su seno, por ejemplo, tal y como ha hecho al codificar el Sesenta y ocho en la l\u00ednea de la resistencia)? Es bastante simple, mientras que los extremistas luchan por los derechos civiles marxistizados pragm\u00e1ticamente, en nombre, tal y como he dicho, de una identificaci\u00f3n final entre explotado y explotador, los comunistas, por el contrario, luchan por los derechos civiles en nombre de una alteridad. Alteridad (no simple alternativa) que por su misma naturaleza excluye toda posible asimilaci\u00f3n de los explotados con los explotadores. La lucha de clases ha sido hasta ahora una lucha en pro del predominio de otra forma de vida (citando de nuevo a Wittgenstein potencial antrop\u00f3logo), es decir de otra cultura. Tanto es as\u00ed que las dos clases en lucha eran tambi\u00e9n &#8211; \u00bfcomo dir\u00eda yo? &#8211; racialmente distintas. Y en realidad, lo siguen siendo b\u00e1sicamente. En plena edad del consumo.<\/p>\n<p><strong>Quinto p\u00e1rrafo<\/strong><\/p>\n<p>Todos saben que los \u00abexplotadores\u00bb cuando (a trav\u00e9s de los \u00abexplotados\u00bb) producen mercanc\u00eda, producen en realidad humanidad (relaciones sociales). Los \u00abexplotadores\u00bb de la segunda revoluci\u00f3n industrial (llamada tambi\u00e9n consumismo, es decir, grandes cantidades, bienes sup\u00e9rfluos, funci\u00f3n hedonista) producen nueva mercanc\u00eda, as\u00ed que producen nueva humanidad (nuevas relaciones sociales). Ahora bien, durante los casi dos siglos de su historia, la primera revoluci\u00f3n industrial ha producido siempre relaciones sociales modificables. \u00bfCu\u00e1l es la prueba? La prueba es la certeza substancial de la modificabilidad de las relaciones sociales en aquellos que luchaban en nombre de la alteridad revolucionaria. Ellos nunca han propuesto ni a la econom\u00eda ni a la cultura del capitalismo una alternativa, sino, precisamente, una alteridad. Alteridad que hubiera debido modificar radicalmente las relaciones sociales existentes, es decir, antropol\u00f3gicamente hablando, la cultura existente. En el fondo, la \u00abrelaci\u00f3n social\u00bb que se encarnaba en la relaci\u00f3n entre siervo de la gleba y se\u00f1or feudal, no era muy distinta de la que se encarnaba en la relaci\u00f3n entre obrero y patr\u00f3n de la industria. Y, en cualquier caso, se trata de \u00abrelaciones sociales\u00bb que se han demostrado igualmente modificables. Pero, \u00bfy si la segunda revoluci\u00f3n industrial &#8211; a trav\u00e9s de las nuevas e inmensas posibilidades que ofrece &#8211; produjese de ahora en adelante \u00abrelaciones sociales\u00bb inmodificables? Esta es la gran y tal vez tr\u00e1gica pregunta que hay que plantearse. Y en esto consiste en definitiva la burguesizaci\u00f3n total que est\u00e1 teniendo lugar en todos los pa\u00edses, definitivamente en los pa\u00edses capitalistas, definitivamente en Italia. Desde este punto de vista, las perspectivas del capital son de color rosa. Las necesidades creadas por el viejo capitalismo se parec\u00edan mucho a las necesidades primarias. Las necesidades que el nuevo capitalismo puede crear son total y perfectamente in\u00fatiles y artificiales. He ah\u00ed por qu\u00e9, a trav\u00e9s de ellas, el nuevo capitalismo no se limitar\u00eda a cambiar hist\u00f3ricamente un tipo de hombre sino la humanidad misma. Cabe a\u00f1adir que el consumismo puede crear \u00abrelaciones sociales\u00bb inmodificables, o bien creando, en el peor de los casos, en lugar del viejo cl\u00e9rigofascismo un nuevo tecnofascismo (que podr\u00eda realizarse s\u00f3lo con la condici\u00f3n de que se le llamase antifascismo), o bien creando como contexto de su propia ideolog\u00eda hedonista un contexto de falsa tolerancia y de falso laicismo, de falsa realizaci\u00f3n, es decir, de los derechos civiles, que en realidad es lo m\u00e1s probable. En ambos casos, el espacio para una aut\u00e9ntica alteridad revolucionaria se reducir\u00eda a la utop\u00eda o al recuerdo. Reduciendo de esa manera la funci\u00f3n de los partidos marxistas a una funci\u00f3n socialdem\u00f3crata, incluso competamente nueva desde el punto de vista hist\u00f3rico.<\/p>\n<p><strong>Sexto p\u00e1rrafo<\/strong><\/p>\n<p>Querido Pannella, querido Spadaccia, queridos amigos radicales, pacientes con todo el mundo como santos, y tambi\u00e9n conmigo. La alteridad no est\u00e1 s\u00f3lo en la conciencia de clase y en la lucha revolucionaria marxista. La alteridad existe tambi\u00e9n por s\u00ed misma en la entrop\u00eda capitalista. Es ah\u00ed en donde goza (o mejor dicho, sufre,y a menudo sufre horriblemente) su car\u00e1cter concreto, su factualidad. Lo que es, y lo que existe en eso, son dos datos culturales. Entre dichos datos existe una relaci\u00f3n de prevaricaci\u00f3n, a menudo, horrible. Transformar su relaci\u00f3n en una relaci\u00f3n dial\u00e9ctica es precisamente la funci\u00f3n, hasta el momento presente, del marxismo. Relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre la cultura de la clase dominante y la cultura de la clase dominada. Dicha relaci\u00f3n dial\u00e9ctica no seguir\u00eda siendo posible si la cultura de clase desapareciese, se eliminase o se abrogase, como dec\u00eds vosotros. Es por ello que hay que luchar para conservar todas las formas alternas y subalternas de cultura. Es lo que hab\u00e9is hecho vosotros durante todos estos a\u00f1os, especialmente en los \u00faltimos a\u00f1os. Y hab\u00e9is conseguido encontrar formas alternas y subalternas de cultura en todas partes, en el centro de la ciudad y en los rincones m\u00e1s lejanos, m\u00e1s muertos y m\u00e1s poco frecuentados. No hab\u00e9is tenido ning\u00fan respeto humano, ni ninguna falsa dignidad y no os hab\u00e9is subyugado a ning\u00fan chantaje. No hab\u00e9is tenido miedo ni de rameras ni de recaudadores, ni tampoco &#8211; todo hay que decirlo &#8211; de fascistas.<\/p>\n<p><strong>S\u00e9ptimo p\u00e1rrafo<\/strong><\/p>\n<p>Los derechos civiles son b\u00e1sicamente los derechos de los dem\u00e1s. Ahora bien, decir alteridad es enunciar un concepto casi ilimitado. En vuestra afabilidad y en vuestra intransigencia, no hab\u00e9is hecho distinciones. Os hab\u00e9is comprometido hasta el final por toda alteridad posible. Pero hay que hacer una observaci\u00f3n. Existe una alteridad que ata\u00f1e a la mayor\u00eda y otra que ata\u00f1e a las minor\u00edas. El problema que concierne a la destrucci\u00f3n de la cultura de la clase dominada, como eliminaci\u00f3n de una alteridad dial\u00e9ctica y amenazante es un problema que ata\u00f1e a la mayor\u00eda. El problema del divorcio es un problema que afecta a la mayor\u00eda. El problema del aborto es un problema que afecta a la mayor\u00eda. De hecho, los obreros y los campesinos, maridos y mujeres, padres y madres constituyen la mayor\u00eda. A prop\u00f3sito de la defensa gen\u00e9rica de la alteridad, a prop\u00f3sito del divorcio, a prop\u00f3sito del aborto, hab\u00e9is obtenido grandes triunfos. Ello constituye &#8211; y vosotros lo sab\u00e9is perfectamente &#8211; un gran peligro. Para vosotros &#8211; y vosotros sab\u00e9is perfectamente como reaccionar &#8211; y para todo el pa\u00eds que, por el contrario, especialmente en niveles culturales que deber\u00edan ser altos, reacciona bastante mal. \u00bfQu\u00e9 quiero decir con \u00e9sto? A trav\u00e9s de la adopci\u00f3n marxistizada de los derechos civiles por parte de los extremistas &#8211; de los que he hablado en la primera parte de mi intervenci\u00f3n &#8211; los derechos civiles han entrado a formar parte no s\u00f3lo de la conciencia sino tambi\u00e9n de la din\u00e1mica de toda la clase italiana de fe progresista. No estoy hablando de vuestros simpatizantes &#8230; No hablo de los que hab\u00e9is llegado hasta los m\u00e1s remotos y distintos lugares, hecho del que est\u00e1is justamente orgullosos. Hablo de los intelectuales socialistas, de los intelectuales comunistas, de los intelectuales cat\u00f3licos de izquierdas, de los intelectuales en general (&#8230;)<\/p>\n<p><strong>Octavo p\u00e1rrafo<\/strong><\/p>\n<p>Se que estoy diciendo cosas grav\u00edsimas. Por otra parte, era inevitable. Si no \u00bfA qu\u00e9 iba a haber venido aqu\u00ed? Os anuncio &#8211; en un momento de justa euforia de las izquierdas &#8211; lo que para m\u00ed es el mayor y el peor peligro que nos acecha, especialmente a nosotros los intelectuales, en el futuro pr\u00f3ximo. Una nueva \u00abtrahison des clercs\u00bb, una nueva aceptaci\u00f3n, una nueva adhesi\u00f3n, un nuevo claudicar ante el hecho consumado, un nuevo r\u00e9gimen incluso s\u00f3lo como nueva cultura y nueva calidad de vida. Me remito a lo que he dicho al final del quinto p\u00e1rrafo. El consumismo puede hacer que se conviertan en inmodificables las nuevas relaciones expresadas por el nuevo modo de producci\u00f3n \u00abcreando como contexto de su propia ideolog\u00eda hedonista un contexto de falsa tolerancia y de falso laicismo, de falsa realizaci\u00f3n, es decir, de los derechos civiles\u00bb. Ahora bien, la masa de los intelectuales que ha tomado de vosotros, a trav\u00e9s de una marxizaci\u00f3n pragm\u00e1tica de extremistas, la lucha por los derechos civiles haci\u00e9ndola entrar en su c\u00f3digo progresista, o conformismo de izquierda, no hace otra cosa que seguirle el juego al poder. Cuanto m\u00e1s fan\u00e1ticamente convencido est\u00e1 un intelectual progresista de la bondad de su contribuci\u00f3n a la realizaci\u00f3n de los derechos civiles, m\u00e1s acepta la funci\u00f3n socialdem\u00f3crata que el poder le impone aboliendo, a trav\u00e9s de la realizaci\u00f3n falsificada y totalizadora de los derechos civiles, cualquier alteridad aut\u00e9ntica. As\u00ed pues, dicho poder se prepara para adoptar a los intelectuales progresistas como sus cl\u00e9rigos. Y ellos ya han dado a ese poder invisible una adhesi\u00f3n invisible haci\u00e9ndose un carnet invisible. Contra todo \u00e9sto vosotros no ten\u00e9is m\u00e1s que seguir simplemente siendo vosotros mismos, lo cual significa ser continuamente irreconocibles.<\/p>\n<p>Olvidad r\u00e1pidamente los grandes triunfos y seguid impert\u00e9rritos, obstinados, eternamente contrarios, en vuestro af\u00e1n por pretender, querer e identificaros con lo distinto, seguid escandalizando y blasfemando.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><P>El esc&aacute;ndalo radicalPier Paolo Pasolini  <\/P><P> <\/P><P>Publicamos el texto de la intervenci&oacute;n de Pier Paolo Pasolini que iba a tener lugar en el Congreso del Partido radical de noviembre de 1975. S&oacute;lo se pudo leer, ante un auditorio trastornado y en medio de un silencio sepulcral. Passolini hab&iacute;a sido asesinado dos d&iacute;as antes. Existe un grave peligro &#8211; nos advierte el gran poeta y ensayista &#8211; que se cierne sobre el Partido radical debido precisamente a los grandes &eacute;xitos obtenidos en la conquista de los derechos civiles. Un nuevo conformismo de izquierdas se apresura a apropiarse de vuestra batalla por los derechos civiles &quot;creando un nuevo contexto de falsa tolerancia y de falso laicismo&quot;. Precisamente, los intelectuales del sistema utilizar&aacute;n la cultura radical de los derechos civiles, de la Reforma, de la defensa de las minor&iacute;as como fuerza terrorista, violenta y opresora. El poder se prepara a &quot;adoptar a los intelectuales progresistas como sus cl&eacute;rigos&quot;. La previsi&oacute;n de Pasolini se ha verificado, no s&oacute;lo en Italia, sino tambi&eacute;n en el resto de la sociedad occidental en donde, en nombre del progresismo y del modernismo, se ha afirmado una nueva clase de poder totalizador y transformista, sin lugar a dudas mucho m&aacute;s peligrosa que las tradicionales clases conservadoras. &quot;Contra todo &eacute;sto vosotros no ten&eacute;is m&aacute;s que seguir simplemente siendo vosotros mismos, lo cual significa ser continuamente irreconocibles.<\/P><P> Olvidad r&aacute;pidamente los grandes triunfos y seguid impert&eacute;rritos, obstinados, eternamente contrarios, en vuestro af&aacute;n por pretender, querer e identificaros con lo distinto, seguid escandalizando y blasfemando<\/P><P> <\/P><P>En primer lugar, quisiera justificar mi presencia. No estoy aqu&iacute; en calidad de radical. No estoy aqu&iacute; como socialista. No estoy aqu&iacute; como progresista. 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