{"id":689,"date":"2007-03-24T00:00:00","date_gmt":"2007-03-24T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=689"},"modified":"2020-02-27T17:22:21","modified_gmt":"2020-02-27T16:22:21","slug":"ideas-y-opiniones-de-un-nobel-de-fisica-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=689","title":{"rendered":"Ideas y opiniones de un Nobel de f\u00edsica"},"content":{"rendered":"<p>Steven Weinberg, <i>Plantar cara. La ciencia y sus adversarios culturales.<\/i> Paid\u00f3s, Barcelona 2003. Traducci\u00f3n de Juan Vicente Mayoral, 280 p\u00e1ginas.<\/p>\n<p><i>No est\u00e1 en absoluto claro que las verdades objetivas no produzcan jam\u00e1s esfuerzo moral: Cop\u00e9rnico y Galileo no han muerto, como Bruno, en la hoguera, pero han luchado y sufrido por verdades as\u00ed. Y es que, al no haber demostrabilidad absoluta, tambi\u00e9n es necesaria una decisi\u00f3n para imponerse el modo de pensar -y a\u00fan m\u00e1s el de vivir- racional.<\/i><\/p>\n<p>Manuel Sacrist\u00e1n (1967), \u201cUn problema para tesina en filosof\u00eda\u201d<\/p>\n<p>Sostiene Steven Weinberg en la presentaci\u00f3n de <i>Plantar cara<\/i> (PC) que hasta donde hemos podido descubrir \u201clas leyes de la naturaleza son impersonales, sin indicios de plan divino o de alg\u00fan status especial para los seres humanos. De un modo u otro, cada uno de los ensayos de esta recopilaci\u00f3n se enfrenta a la necesidad de afrontar estos descubrimientos. Expresan un punto de vista racionalista, reduccionista, realista y devotamente secular. <i>Plantar cara<\/i> es, despu\u00e9s de todo, la postura opuesta a la oraci\u00f3n\u201d (p.12). \u201cCada uno de los ensayos\u201d probablemente sea en este caso una expresi\u00f3n algo imprecisa, pero sin duda esta colecci\u00f3n de art\u00edculos de Weinberg -catedr\u00e1tico de F\u00edsica y Astronom\u00eda en la Universidad de Texas, premio Nobel de F\u00edsica en 1979, junto con Sheldon Glashow y Abdus Salam, por sus aportaciones a la teor\u00eda electrod\u00e9bil e\u00a0 inolvidable autor de <i>Los tres primeros minutos del universo<\/i>&#8211; puede verse y leerse como un comentario razonado y detallado que, desde diferentes puntos de vista y en diferentes circunstancias, da cuenta de esa perspectiva filos\u00f3fica que el autor presenta aqu\u00ed como un punto de vista racionalista, realista, secular y, por si fuera poco, reduccionista.<\/p>\n<p>PC contiene 23 ensayos o conferencias, gran parte ellos ya publicados en revistas como <i>The New York Review of Books<\/i>, <i>Scientific American<\/i> o <i>Daedalus<\/i>. Editados entre 1985 y 2000, Weinberg ha escrito para cada uno de ellos una breve presentaci\u00f3n donde da cuenta de las circunstancias que motivaron su elaboraci\u00f3n y, en algunos casos, de las encendidas pol\u00e9micas que desencadenaron. Los temas recorren un amplio e interesante espectro: desde la cr\u00edtica de la pol\u00edtica armament\u00edstica del gobierno Reagan (\u201cLa ciencia como arte liberal\u201d, pp.13-18) hasta una aproximaci\u00f3n a la reflexi\u00f3n epist\u00e9mica de los soci\u00f3logos de la ciencia (\u201cLa b\u00fasqueda de la paz en las guerras de la ciencia\u201d, pp.263-268), pasando por un comentario cr\u00edtico y sosegado a algunas de las tesis kuhnianas (\u201cLa no revoluci\u00f3n de Thomas Kuhn\u201d, pp.191-208) y por sus agudas observaciones sobre las reacciones producidas tras la publicaci\u00f3n de <i>Imposturas intelectuales<\/i> (\u201cEl ensayo Sokal\u201d, pp.141-155 y \u201cLa ciencia y el enga\u00f1o de Sokal: respuesta a las cr\u00edticas\u201d, pp.157-163), cuyo autor, el f\u00edsico neoyorquino Alan Sokal,\u00a0 hab\u00eda seguido un curso de doctorado sobre mec\u00e1nica cu\u00e1ntica impartido por el mismo Weinberg en la Universidad de Harvard en 1974-1975. Es destacable el sucinto cap\u00edtulo 16 (\u201cEl Camaro rojo\u201d, pp.187-189), donde Weinberg da cuenta de la g\u00e9nesis de un descubrimiento crucial en la f\u00edsica del XX en torno a la interacci\u00f3n d\u00e9bil, en el que se\u00f1ala: \u201cten\u00eda la respuesta correcta, pero hab\u00eda estado centrado en el problema equivocado\u201d (p.188). En medio de todo ello, reflexiones tan poco cientificistas, tan escasamente positivistas, tan inusuales, tan sostenibles, tan a pie del trabajo real de las comunidades cient\u00edficas, como las siguientes:<\/p>\n<p>\u201c<i>(&#8230;) La empresa cient\u00edfica depende en el mejor de los casos de los meros prejuicios y de las preconcepciones humanas. S\u00e9 que hice parte de mi mejor trabajo porque ten\u00eda ciertas preconcepciones sobre la manera en que las fuerzas deb\u00edan funcionar, e ignor\u00e9 evidencias experimentales en su contra, y no tuve \u00e9xito en dar el paso siguiente en ese trabajo porque ten\u00eda prejuicios en contra de ciertos m\u00e9todos matem\u00e1ticos. No es una historia at\u00edpica\u201d.<\/i><\/p>\n<p>Cabe destacar aqu\u00ed dos de los trabajos incluidos en PC que tratan abiertamente uno de los temas recurrentes en la historia del pensamiento filos\u00f3fico, y afines: las complicadas y en ocasiones nada amistosas relaciones entre el conocimiento cient\u00edfico y las afirmaciones, saberes o creencias religiosas. Weinberg discute la tesis y argumentaci\u00f3n de si el Universo muestra signos de un dise\u00f1ador inteligente en los cap\u00edtulos 20 (\u201c\u00bfEl Universo de un dise\u00f1ador?, pp.231-242) y 21 (\u201c\u00bfEl universo de un dise\u00f1ador?: respuesta a las cr\u00edticas\u201d, pp.243-246). El primero de estos trabajos fue incluido en dos colecciones diferentes de los mejores ensayos usamericanos del a\u00f1o (The Best American Essays, 2000 y The Best American Science Writings, 2000) y algunas de sus afirmaciones dieron pie al mayor n\u00famero de cartas de respuesta que se recuerda en la historia reciente de <i>The New York Review<\/i>. Se entiende. En algunos de los pasajes, Weinberg se\u00f1ala: \u201c[&#8230;] Con o sin la religi\u00f3n, la buena gente se puede comportar bien y la mala gente puede hacer el mal; pero para que la buena gente haga el mal, para eso se requiere la religi\u00f3n\u201d (p.242). El pormenorizado an\u00e1lisis concreto de \u201cla situaci\u00f3n concreta\u201d -en la mejor tradici\u00f3n leninista, que tambi\u00e9n la hay- que Weinberg realiza sobre la afirmaci\u00f3n de algunos miembros de la comunidad cient\u00edfica de que ciertas constantes de la naturaleza tienen valores \u201cque parecen haber sido misteriosamente bien ajustados s\u00f3lo a los valores que permiten la posibilidad de la vida, de una manera que s\u00f3lo podr\u00eda ser explicada mediante la intervenci\u00f3n de un dise\u00f1ador con alg\u00fan inter\u00e9s especial por la vida\u201c (p.235) deber\u00eda merecer toda nuestra atenci\u00f3n cr\u00edtica y me atrevo a aventurar que resultar\u00eda gozosa incluso a la mirada atenta del mism\u00edsimo Kant, el fil\u00f3sofo cr\u00edtico por excelencia. Su comentario en torno al principio antr\u00f3pico -\u201d(&#8230;) esto me parece poco m\u00e1s que un galimat\u00edas m\u00edstico\u201d- tampoco deber\u00eda ser arrojada al cubo de lo obviable. Las p\u00e1ginas finales dedicadas al tema del mal y del libre albedr\u00edo son tan pertinentes que no dudo que Epicuro y Hume apenas tendr\u00edan objeciones para hacerlas suyas.<\/p>\n<p>Algunos otros trabajos de PC pertenecer\u00edan al \u00e1mbito de la filosof\u00eda pol\u00edtica. As\u00ed, \u201cCinco utop\u00edas y media\u201d (pp.247-262) o \u201cEl sionismo y sus adversarios\u201d (pp.183-185). En este brev\u00edsimo art\u00edculo, escrito por alguien que \u201cno tiene inter\u00e9s en la preservaci\u00f3n del juda\u00edsmo (o, me apresuro a decir, cualquier otra religi\u00f3n), sino mucho inter\u00e9s en la preservaci\u00f3n de los jud\u00edos\u201d (p.184), el \u201cliberal\u201d Weinberg, el Nobel de centro-izquierda Weinberg, sostiene tesis tan singulares como las siguientes: 1. El sionismo representa la intrusi\u00f3n de una cultura democr\u00e1tica, cient\u00edfica, sofisticada y secular (sic) en una zona del mundo tradicionalmente desp\u00f3tica, atrasada y obsesionada por la religi\u00f3n. 2. Hasta que los atentados \u00e1rabes hicieron <i>necesaria <\/i>[cursiva m\u00eda] la acci\u00f3n militar, la apropiaci\u00f3n de tierras se hizo por compra y establecimiento m\u00e1s que por conquista. 3. El ideal del sionismo ser\u00eda traicionado si los fan\u00e1ticos ortodoxos tuvieran \u00e9xito en hacer de Israel un Estado teocr\u00e1tico, pero Weinberg sostiene a continuaci\u00f3n que no puede \u201ccreer que esto vaya a ocurrir\u201d.\u00a0 4. El antisionismo, adem\u00e1s de liberar sentimientos antisem\u00edticos y de haber pasado a desempe\u00f1ar el papel de un multiculturalismo sensacionalista, ayuda \u201ca calmar el sentimiento musulm\u00e1n y a mantener as\u00ed el acceso al petr\u00f3leo de Oriente Medio\u201d.\u00a0 Finaliza Weinberg su peculiar reflexi\u00f3n con una pregunta ret\u00f3rica. \u201c\u00bfNecesito decir que en realidad hay una gran distinci\u00f3n moral entre el Israel democr\u00e1tico y secular creado por el sionismo, cuyo objetivo a largo plazo es simplemente que lo dejen en paz, y los enemigos que lo rodean?\u201d (p.185).\u00a0 El autor de <i>El sue\u00f1o de una teor\u00eda final<\/i>\u00a0 se\u00f1ala una neta diferencia entre los proyectos de construcci\u00f3n y alojamiento de Jerusal\u00e9n, que el mism\u00edsimo halc\u00f3n Sharon ha calificado recientemente de ocupaci\u00f3n,\u00a0 y \u201cel disparo de ametralladoras sobre autobuses escolares\u201d. Se sobreentiende, que los disparos asesinos son \u00fanica y estrictamente palestinos. El art\u00edculo est\u00e1 fechado en 1997. Cuando uno piensa lo hecho y ordenado por los gobiernos de Sharon en estos \u00faltimos a\u00f1os, en asesinatos como el de Rachel Corrie, compatriota de Weinberg, bajo las ruedas de una \u201cdefensiva\u201d excavadora del ej\u00e9rcito israel\u00ed pasando, sin temblor, por encima de ella y aplast\u00e1ndola, no hay m\u00e1s remedio que pensar que nadie, ni incluso Weinberg, est\u00e1 libre de decir, de cuando en cuando, alguna barbaridad no marginal bajo apariencia de cr\u00edtica a lugares comunes.<\/p>\n<p>En la presentaci\u00f3n del ensayo final de PC (\u201cLa b\u00fasqueda de la paz en las guerras de la ciencia\u201d), por lo dem\u00e1s excelente, explica Weinberg que el editor de <i>Times Literaty Supplement\u00a0 <\/i>le pregunt\u00f3 por la posibilidad de escribir un rese\u00f1a sobre un libro de Ian Hacking en torno al programa fuerte de los soci\u00f3logos de la ciencia (<i>La construcci\u00f3n social \u00bf de qu\u00e9?<\/i>). Se\u00f1ala Weinberg que no tuvo dudas, que contest\u00f3 afirmativamente sin vacilar, entre otras razones porque ya estaba leyendo libro de Hacking ya que \u201ccomo le dije a Meinhardt, <i>hab\u00eda visto referencias hacia m\u00ed en el \u00edndice, lo que siempre tomo como un buen signo<\/i>\u201d (p.263). Este es acaso uno de los pocos delirios de PC. Cabe acaso a\u00f1adir un breve instante de enso\u00f1aci\u00f3n. En el cap.2 -\u201cNewtonismno, reduccionismo y el arte de testificar ante el Congreso\u201d-, Weinberg, al dar cuenta de los descubrimientos de los <i>Principia<\/i>, se\u00f1ala que:<\/p>\n<p>\u201c<i>(&#8230;) En l\u00f3gica formal, puesto que las leyes de Kepler y las leyes de Newton son ambas verdad, cualquiera de ellas puede decirse que implica la otra (Despu\u00e9s de todo, en l\u00f3gica simb\u00f3lica la afirmaci\u00f3n \u201cA implica B\u201d s\u00f3lo quiere decir que nunca ocurre que A es verdad y B no lo es, pero si de hecho A y B son verdad entonces se puede decir que A implica B y que B implica A\u201d).<\/i><\/p>\n<p>Es obvio que las leyes de Kepler y las de Newton no se coimplican y que aunque A y B sean ambas proposiciones verdaderas de hecho, de ah\u00ed no puede inferirse que A implique B o que B implique A porque el t\u00e9rmino \u201cnunca\u201d de la definici\u00f3n de implicaci\u00f3n l\u00f3gica refiere no s\u00f3lo a cuestiones f\u00e1cticas sino a posibilidades consistentes, a otros mundos posibles (que tal vez ya est\u00e9n en \u00e9ste, en alguno de los posibles sentidos de \u201cestar\u201d).<\/p>\n<p>Sea como sea, suele decirse que los genios suelen dormir una vez en su vida y es muy posible que \u00e9ste sea el momento de la sucinta cabezada de Weinberg. De lo que no hay duda es que el autor de PC no s\u00f3lo es uno de los grandes de la f\u00edsica del siglo, un interesante liberal (con falta notable de informaci\u00f3n en alg\u00fan \u00e1mbito y con desviados sesgos ideol\u00f3gicos en otros, tal vez por tr\u00e1gica historia familiar) sino un comentarista de asuntos epistemol\u00f3gicos exquisito que cultiva con esmero un jard\u00edn filos\u00f3fico que ya hab\u00eda cuidado con atenci\u00f3n otro gran f\u00edsico del XX llamado Albert Einstein.<\/p>\n<p>El subt\u00edtulo de <i>Plantar cara <\/i>-\u201dLa ciencia y sus adversarios culturales\u201d- creo que no figura en el original ingl\u00e9s pero, sea como fuere, recoge adecuadamente una de las finalidades b\u00e1sicas de Weinberg: dar argumentos que erosionen, debiliten y acaso falseen los frecuentes y, en ocasiones, indocumentados ataques irracionalistas, contrarios al conocimiento cient\u00edfico, al que por cierto toman como visi\u00f3n imperial de una Raz\u00f3n\u00a0 tecnificada y deshumanizada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><P>Ideas y opiniones de un Nobel de f&iacute;sica        <\/P><P>                <\/P><P> Salvador L&oacute;pez Arnal  <\/P><P> <\/P><P>Steven Weinberg,Plantar cara. 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