{"id":69,"date":"2006-03-30T00:00:00","date_gmt":"2006-03-30T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=69"},"modified":"2020-02-12T12:07:42","modified_gmt":"2020-02-12T11:07:42","slug":"crisis-del-estado-crisis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=69","title":{"rendered":"Crisis del Estado-crisis"},"content":{"rendered":"<p><strong>Parte 1<\/strong><\/p>\n<p>Para comenzar, resumamos algunos desarrollos de las pol\u00edticas capitalistas y de estado que parecen caracterizar a los 80. Son s\u00f3lo aproximaciones, ejemplos que vienen a la mente en forma inmediata: &#8211; (1) la transici\u00f3n del &#8216;estado benefactor&#8217; al &#8216;estado de guerra&#8217;;<\/p>\n<p>(2) el uso &#8216;negativo&#8217; de la pol\u00edtica econ\u00f3mica Keynesiana como medio de reactivar un &#8216;uso&#8217; positivo del mercado;<\/p>\n<p>(3) la reestructuraci\u00f3n de los intersticios de la econom\u00eda (la econom\u00eda intersticial), involucrando un nuevo ataque contra todo elemento de homogeneidad en la composici\u00f3n de la clase, especialmente en el \u00e1rea cr\u00edtica que vincula producci\u00f3n con reproducci\u00f3n.<\/p>\n<p>(4) el reatrincheramiento masivo, pol\u00edtico y social de una &#8216;Nueva Derecha&#8217;, que apunta, por razones de consenso y productividad, a recomponer la fragmentaci\u00f3n de la clase trabajadora en t\u00e9rminos de nuevos valores institucionales y estatales.<\/p>\n<p>Dado el peque\u00f1o monto de informaci\u00f3n que tengo a mi disposici\u00f3n (Negri escribe desde la prisi\u00f3n) los siguientes comentarios deben ser tomados como extremadamente provisorios y sujetos a mayor documentaci\u00f3n. Aqu\u00ed est\u00e1n algunos comentarios, bajo cada uno de los encabezamientos arriba listados.<\/p>\n<p><strong>(Punto 1)<\/strong><\/p>\n<p>Por transici\u00f3n de &#8216;estado de bienestar&#8217; a &#8216;estado de guerra&#8217;, me refiero a los efectos internos de la reestructuraci\u00f3n de la m\u00e1quina estatal -su efecto en las relaciones de clase. Esto produce una mayor rigidez en la reproducci\u00f3n de las relaciones de producci\u00f3n y en la estructura de clase como un todo. El desarrollo se planifica ahora en t\u00e9rminos de ideolog\u00edas de escasez y austeridad. Esta transici\u00f3n no involucra solamente pol\u00edticas de estado, sino m\u00e1s particularmente la estructura del estado, tanto pol\u00edtica como administrativa. Las necesidades del proletariado y los pobres est\u00e1n ahora r\u00edgidamente subordinadas a la reproducci\u00f3n capitalista. La constituci\u00f3n material del estado es ciertamente reformulada con miras a la forma en que funcionan los partidos pol\u00edticos &#8211; el marco pluralista de partidos del &#8216;estado representativo&#8217; es transformado. M\u00e1s importante a\u00fan, hay una transformaci\u00f3n en t\u00e9rminos de las fuerzas admitidas a la mesa de negociaciones (partidos, sindicatos, vecindarios, estratos de clase, etc. Estos son admitidos a la negociaci\u00f3n en tanto sean funcionales al sistema y puedan servir a sus fines. De un mecanismo basado en procedimientos formales, vemos un desplazamiento a un proceso pol\u00edtico que est\u00e1 estructuralmente engranado a los beneficios (constitucional, econ\u00f3mico, etc.; en general aquellos de la productividad) que deben ser salvaguardados. El estado tiene un arsenal de medios militares y represivos disponibles (ej\u00e9rcito, polic\u00eda, legales, etc.) para excluir de esta arena a todas las fuerzas que no ofrezcan obediencia incondicional a su constituci\u00f3n material b\u00e1sicamente-austera y a la reproducci\u00f3n est\u00e1tica de relaciones de clase que la acompa\u00f1an.<\/p>\n<p>Esto representa la fase final en la transformaci\u00f3n de la forma-estado que yo defino como el &#8216;estado-crisis&#8217;. No es sobrepasado, sino meramente reformulado junto a l\u00edneas funcionales. Volver\u00e9 a este punto en las secciones que siguen.<\/p>\n<p><strong> (Punto 2)<\/strong><\/p>\n<p>El arma b\u00e1sica que el capital utiliza para su reestructuraci\u00f3n es el despliegue de pol\u00edticas monetarias. Esta implica una sutil combinaci\u00f3n de manipulaci\u00f3n inflacionaria controlada junto a diversos medios (financieros, crediticios, fiscales, etc.) accesibles al empresario capitalista como una ayuda para reconstituir los m\u00e1rgenes de beneficio- esto significa condicionados a altas tasas de productividad. Aqu\u00ed, en otras palabras, tenemos una interacci\u00f3n entre los instrumentos de control monetario, que son perfectamente manipulables por parte del estado, y las proporciones requeridas para reproducir las relaciones de dominaci\u00f3n capitalista. Hemos visto, en el largo per\u00edodo de alta inflaci\u00f3n, por ejemplo, alto desempleo y cortes irreversibles en el gasto p\u00fablico moverse en paralelo con un incremento en la financiaci\u00f3n de la industria y un incremento en la concentraci\u00f3n de los medios designados para garantizar la circulaci\u00f3n de mercanc\u00edas y el flujo de capital. Los instrumentos keynesianos de intervenci\u00f3n fueron utilizados a lo largo de este per\u00edodo, con una visi\u00f3n de restaurar y balancear el marco &#8216;natural&#8217; del mercado, las condiciones necesarias para la reproducci\u00f3n &#8216;espont\u00e1nea&#8217; de las relaciones de beneficio y comando.<\/p>\n<p>Para decir (como frecuentemente se hace) que esta combinaci\u00f3n representa una gigantesca paradoja, que tiene pocas chances de triunfo, que el ideal capitalista de la reproducci\u00f3n &#8216;espont\u00e1nea&#8217; v\u00eda el mercado es una utop\u00eda fant\u00e1stica, es efectivamente decir nada. Lo que cuenta es que los instrumentos de coerci\u00f3n ser\u00e1n multiplicados para asegurar que las ganancias correspondan a las que ofrece esta utop\u00eda de mercado. La contrarrevoluci\u00f3n de los capitales; los empresarios hoy en d\u00eda s\u00f3lo pueden operar dentro de un estricto contexto de incremento de las fuerzas coercitivas del estado. La nueva ideolog\u00eda de derecha del laissez-faire implica en su corolario la extensi\u00f3n de nuevas t\u00e9cnicas coercitivas y mayor intervenci\u00f3n estatal en la sociedad: o para decirlo mejor, un decisivo incremento nuevo de la subsunci\u00f3n de la sociedad dentro del estado. Esta versi\u00f3n &#8216;neo-liberal&#8217; del estado-crisis s\u00f3lo destaca m\u00e1s agudamente las que eran las caracter\u00edsticas de la forma planificada del estado keynesiano, traduci\u00e9ndolas a t\u00e9rminos expl\u00edcitamente autoritarios.<\/p>\n<p><strong>(Punto 3)<\/strong><\/p>\n<p>En los \u00faltimos pocos a\u00f1os, he estado prestando atenci\u00f3n a la socializaci\u00f3n del proletariado como el elemento fundamental en la g\u00e9nesis en la presente crisis capitalista. Este proletariado es plenamente social-keynesiano, uno podr\u00eda decir -y extendi\u00f3 la contradicci\u00f3n \/ antagonismo contra la acumulaci\u00f3n capitalista de beneficio del \u00e1rea fabril a la sociedad entera. Es responsable -por alterar y desestabilizar el circuito entero de la producci\u00f3n a la reproducci\u00f3n. Y ha desarrollado la contradicci\u00f3n de las condiciones sociales de reproducci\u00f3n del poder del trabajo como un obst\u00e1culo contra la acumulaci\u00f3n capitalista. La formaci\u00f3n y cualidad social de este nuevo proletariado no ha sido s\u00f3lo una fuerza ideal detr\u00e1s de las recientes luchas de clases. Ha representado sobretodo una nueva calidad de trabajo. Esto en el sentido que representa una fuente m\u00f3vil de fuerza de trabajo, horizontal como verticalmente, un poder de trabajo que es abstracto, y que proyecta nuevas necesidades. Esta nueva fuerza laboral, ha por un largo per\u00edodo, negociado sus horas de trabajo (amoldable a la producci\u00f3n de mercanc\u00edas e intercambio), mientras manten\u00eda una relativa independencia en el nivel de todo el d\u00eda de trabajo. Este hecho le permiti\u00f3 crear condiciones de igualdad y homogeneidad en la clase trabajadora: ha actuado como un factor fortalecedor del poder de clase.<\/p>\n<p>Frente a este proletariado nuevo, m\u00f3vil, abstracto y plenamente socializado, vemos una especie de armisticio en la guerra de clase; como la respuesta inicial del empresario colectivo a trav\u00e9s del desarrollo del mundo capitalista. A\u00fan, en un primer per\u00edodo, la expansi\u00f3n de la econom\u00eda subterr\u00e1nea (trabajo de tiempo parcial m\u00f3vil, etc.) difundido por los intersticios del sistema, fue por delante de la proporci\u00f3n de la expansi\u00f3n del estado benefactor. Para este proletariado keynesiano, salarios ganados iban mano a mano con los avances del salario social y la conquista del tiempo libre. Las luchas y objetivos del nuevo proletariado eran organizados en esta perspectiva.<\/p>\n<p>La contrarrevoluci\u00f3n capitalista de hoy en d\u00eda est\u00e1 dirigida precisamente contra esta homogeneidad, esta cualidad subjetiva y material de movilidad de un poder del trabajo completamente socializado. De ah\u00ed la activaci\u00f3n de poderosos instrumentos de control, para estabilizar y reestructurar la econom\u00eda intersticial. De ah\u00ed, tambi\u00e9n, los intentos por romper la unidad pol\u00edtica y de comportamiento en las luchas de este proletariado social, donde sea y como sea este muestre se\u00f1ales de aparecer. La necesidad capitalista de reestructurar este proceso involucra toda la esfera de reproducci\u00f3n. Implic\u00f3, por ejemplo, intentos reaccionarios de volver a las luchas aut\u00f3nomas del movimiento feminista, etc.: sobretodo, intentos para reconstituir los imperativos de la familia y atacar cualquier elemento tendiente a trastornar la suave reproducci\u00f3n de las relaciones capitalistas. Es dentro de este mismo marco que debi\u00e9ramos entender el rol b\u00e1sico de los presentes intentos del capital de reconquistar el control espacial sobre la reubicaci\u00f3n de las fuerzas de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Todos estos mecanismos de reestructuraci\u00f3n tienen una importante implicaci\u00f3n te\u00f3rica. En el proceso de esta transformaci\u00f3n, el capital, por medio del poder del estado, reconoci\u00f3 su propia existencia como capital social colectivo. De ah\u00ed, y casi en forma contraria al principio de pura competencia de mercado (la ideolog\u00eda de la Nueva Derecha), el capital est\u00e1 siendo centralizado en un nivel social como f\u00e1brica social. Es intentando reorganizar su comando sobre el tiempo laboral social, &#8216;por medio de un correcto flujo administrativo&#8217; sobre el tiempo completo y el espacio de las condiciones de vida y posibilidades del proletariado. Resulta que la cuesti\u00f3n del gasto p\u00fablico y los recortes no es s\u00f3lo una cuesti\u00f3n de gasto estatal en el sentido obvio que el estado quiere extender y reforzar su control sobre todo el conjunto del gasto<strong>&#8216;. <\/strong>Es un problema, sobretodo en el sentido que a trav\u00e9s del gasto p\u00fablico, los problemas que afectan al capital social como un todo, y las contradicciones que trae este proletariado plenamente socializado, son tomados como problemas que conciernen crucialmente a la base misma del estado capitalista como tal; esto es deben ser directamente subordinados imponiendo un comando general sobre el trabajo.<\/p>\n<p><strong>(Punto 4)<\/strong><\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que persisten fuertes elementos de contradicci\u00f3n en esta relaci\u00f3n entre la composici\u00f3n de clase y la forma correspondiente de comando capitalista sobre el trabajo. Hay puntos de ruptura, dificultades en llevar los dos procesos a la sincronizaci\u00f3n, en tratarlos como hom\u00f3logos. Este problema aparece en el nivel del consenso pol\u00edtico. Y este &#8216;problema de legitimaci\u00f3n&#8217; es uno serio para el capital. Es serio porque, visto formalmente, las necesidades de &#8216;salida&#8217; urgentes desde el punto de vista del comando sobre el trabajo no son sim\u00e9tricos con el &#8216;ingreso&#8217; de consenso. Y ellos deben hacerse sim\u00e9tricos, al menos en hip\u00f3tesis. Sin este consenso, sin una eficaz mistificaci\u00f3n, y la manipulaci\u00f3n continua que esto permite al sistema completo de la sociedad f\u00e1brica, es decir el comando sobre el tiempo de trabajo social total no puede funcionar.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed es donde la actividad pol\u00edtica de la Nueva Derecha es tan importante, en todos los pa\u00edses capitalistas desarrollados, tanto en t\u00e9rminos de ideolog\u00eda econ\u00f3mica, y sobretodo en control ideol\u00f3gico de los mass media. Lo que es presentado en un paquete de valores -tradici\u00f3n, autoridad, ley y orden, la familia, liderazgo central, etc.- que se afirman como principios que pueden trascender, ir m\u00e1s all\u00e1, la supuestamente privatizada &#8216;balcanizaci\u00f3n&#8217; de los intereses, y al mismo tiempo hacen coincidir la necesidad de reestablecer sobretodo el comando sobre el trabajo. Tanto el aparato ideol\u00f3gico como el administrativo del estado deben ser purgados; las contradicciones que trae la lucha de clases en este nivel deben ser expurgadas.<\/p>\n<p>De ah\u00ed la Nueva Derecha, en primera instancia, es una suerte de &#8216;anticuerpo&#8217;, capaz de contener conflictos dentro y entre instituciones estatales, entre los cuerpos corporativos del estado, previniendo que cualquier elemento residual de la vieja dial\u00e9ctica de mediaci\u00f3n-conflicto alcance el punto cr\u00edtico de romper las mismas instituciones. (En Italia esto se consigue por la solidaridad duradera como pacto del partido de sistema) secundariamente, la Nueva Derecha es un veneno poderoso contra las fuerzas que no aceptan esta constituci\u00f3n material del estado, que no est\u00e1n atados a esos &#8216;beneficios constitucionales&#8217;, y que demandan una transformaci\u00f3n fundamental en la relaci\u00f3n de clase. En ambas instancias, la producci\u00f3n de ideolog\u00edas de consenso y su manipulaci\u00f3n, transform\u00e1ndolas en comoditties industriales en el punto que emergen como &#8216;sentido com\u00fan&#8217; y &#8216;opini\u00f3n p\u00fablica&#8217; jugando un rol vital y relevante, como econ\u00f3mico, en la forma contempor\u00e1nea del estado-crisis. Habiendo esquematizado estos puntos por medio del ejemplo, no estoy sugiriendo que representen un tratamiento exhaustivo de los aspectos innovadores de la presente fase de desarrollo de la forma estado-crisis. Estas son s\u00f3lo ilustraciones &#8211; a las que pueden ser a\u00f1adidas otra serie de medios institucionalistas, desde el punto de vista capitalista, y en t\u00e9rminos militares, la ruptura total de cualquier equilibrio o proporcionalidad entre las luchas y las necesidades del proletariado de una parte, y el desarrollo capitalista en la otra. Estamos ahora en el estadio de la plena maduraci\u00f3n de la forma estado-crisis. \u00a1Cu\u00e1les fueron las formas tempranas en este desarrollo? Su primera emergencia puede ser seguida hasta la ruptura en la relaci\u00f3n entre la lucha de clases y el desarrollo capitalista en los 60- una relaci\u00f3n que provey\u00f3 la base para la reforma de posguerra y la cohesi\u00f3n democr\u00e1tica. La ruptura lleg\u00f3 a trav\u00e9s de la emergencia cuantitativa de las luchas desproporcionadas por los salarios, y como resultado, una alteraci\u00f3n del &#8216;c\u00edrculo virtuoso&#8217; de las proporciones de las cuales depend\u00eda el desarrollo keynesiano. En la segunda etapa, en los 70, esta separaci\u00f3n se hizo m\u00e1s profunda. La variable salario desarroll\u00f3 su propia independencia, su propia autonom\u00eda, al punto cr\u00edtico en que no representaba m\u00e1s, simplemente una desproporci\u00f3n cuantitativa: fue ahora transformada, en forma irreversible, en una aserci\u00f3n cualitativa del salario como expresi\u00f3n de la sociabilidad de la clase trabajadora. (trans: &#8216;salario pol\u00edtico&#8217;). En este punto el capital empez\u00f3 a responder mediante el intento de fragmentaci\u00f3n y dispersi\u00f3n del circuito productivo en el cual la unidad del poder-social del trabajo estaba basado. Pero ten\u00eda que hacer esto tomando en su basamento, como su punto de partida la socializaci\u00f3n de la clase trabajadora, la recomposici\u00f3n irreversible de la clase tra\u00edda por esta etapa avanzada de la subordinaci\u00f3n del trabajo al capital.<\/p>\n<p>Es este \u00faltimo nivel en el despliegue del problema, como ya he enfatizado, lo que lleva a la &#8216;crisis del estado-crisis&#8217;, en el cual el estado-crisis est\u00e1 obligado, como un resultado, a perfeccionar sus propios mecanismos. (Por caso el t\u00edtulo de este art\u00edculo se lee como una tautolog\u00eda, debiera ser claro ahora que estoy aludiendo simplemente a la realizaci\u00f3n m\u00e1s plena de esta forma estado-crisis). Y me parece a m\u00ed que la restauraci\u00f3n capitalista de los 70, que comenz\u00f3 con una pol\u00edtica de solidaridad en sus diversas maneras, representa en este sentido una verdadera contrarrevoluci\u00f3n. No estoy argumentando una rigidez de causa efecto entre cambios pol\u00edticos y cambios en la pol\u00edtica econ\u00f3mica. Estoy solamente indicando puntos obvios de coincidencia. Lo que quiero enfatizar es que cualquiera que piense que la conexi\u00f3n, entre la regulaci\u00f3n m\u00e1s profunda y la utilizaci\u00f3n de los instrumentos de la crisis, y las nuevas formas especiales de persecuci\u00f3n estatal contra las luchas de la clase trabajadora y su sujeto, es pura coincidencia est\u00e1 negando no s\u00f3lo causalidad en esta relaci\u00f3n, que es siempre un punto debatible. Est\u00e1n tambi\u00e9n negando que esta coincidencia debe ser considerada, a\u00fan cuando esto no sea visto como necesario o esencial, como un hecho permanente, sobre el cual &#8216;no hay marcha atr\u00e1s&#8217;, y desde ah\u00ed un t\u00e9rmino mediador para el transcurso de los 80. Es solamente viendo estos problemas como estables y en curso, que podemos presentarlos de forma tal como para hacerlos amenos a la explicaci\u00f3n racional. Este es el punto que quiero desarrollar en las dos siguientes secciones.<\/p>\n<p><strong>Parte Dos<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que esta acentuaci\u00f3n de la forma estado-crisis involucra realmente? Significa sobre todo, un punto de ruptura definitivo con cualquier contrato social para un desarrollo planificado. Significa que la democracia (como fue entendida en los viejos buenos tiempos, como r\u00e9gimen contractual &#8211; tanto en sus formas liberales como socialistas) deviene obsoleta. En otras palabras, una forma de poder estatal estructuralmente basado en una relaci\u00f3n din\u00e1mica entre el desarrollo capitalista y el desarrollo de las luchas de la clase trabajadora y el proletariado -el \u00faltimo actuando como la fuerza motivadora del primero- no tiene m\u00e1s esta base din\u00e1mica El resultado es un profundo cambio en las formas en que el conflicto social es registrado en el nivel pol\u00edtico. En t\u00e9rminos institucionales esto es marcado como un desplazamiento a una nueva relaci\u00f3n de poder, que es demostrable en el lado del capital. Con este desplazamiento, la base &#8216;natural&#8217; (esto es hist\u00f3rica) de la democracia moderna es rota en pedazos. Hay una analog\u00eda entre esta definici\u00f3n de la forma estado-crisis y aquella del fascismo, dando por hecho que no tensamos la relaci\u00f3n al punto de una similitud hist\u00f3rica. Descansa en una base de dependencia com\u00fan entre la naturaleza espec\u00edfica de la forma de comando (separada) y la naturaleza espec\u00edfica de la relaci\u00f3n(interrumpida) entre las fuerzas y las relaciones de producci\u00f3n. En otras palabras la analog\u00eda puede ser puesta en t\u00e9rminos formales solamente, y como tal debe poder limarse anal\u00edticamente. No puede ser vista esta analog\u00eda como linear en sus consecuencias, forma estado-crisis y el r\u00e9gimen de tipo fascista no llevan al mismo resultado. Si existe un estado &#8216;fascista&#8217;, no es que digamos que existe una pol\u00edtica econ\u00f3mica fascista. Lo que existe es una forma pol\u00edtica, un tipo de fascismo: esto es, una forma estado cuyas premisas se asientan en la ruptura entre el desarrollo capitalista y las luchas de la clase trabajadora, y el uso de la crisis como los institucionalismos del comando capitalista.<\/p>\n<p>Manteniendo este an\u00e1lisis en el nivel de la tendencia general, quiero enfocarme tambi\u00e9n espec\u00edficamente en la forma que esta profundizaci\u00f3n del estado-crisis ha tenido lugar en nuestra situaci\u00f3n inmediata en los pa\u00edses europeos. No hay duda que en Europa el m\u00e1ximo desarrollo de la democracia se correspondi\u00f3 con el per\u00edodo de mayores luchas de la clase trabajadora y del proletariado al final de los 60. La naturaleza dual\u00edstica y el estar montado en la crisis que el desarrollo capitalista y su r\u00e9gimen democr\u00e1tico ten\u00edan en ese momento son m\u00e1s que evidente en ese per\u00edodo. El grado de unidad del movimiento de clase era considerable. El sentimiento ampliamente difundido de &#8216;ser estado dentro del estado&#8217; le permiti\u00f3 al proletariado ser inventivo e innovador en sus propias formas de ser. Ahora era capaz de mejorar su calidad de vida. Era capaz de usar su poder para promover la legislaci\u00f3n, y legitimar toda un \u00e1rea de &#8216;contra-poder&#8217;. Hab\u00eda tambi\u00e9n puntos altos de lucha -y \u00e9xitos notables- en la lucha por menos horas de trabajo (que siempre ha sido un terreno primordial de la clase trabajadora y de la iniciativa proletaria) Estas luchas implicaron, en particular una redefinici\u00f3n de lo que se entend\u00eda por &#8216;pol\u00edtica&#8217; en el movimiento. La cr\u00edtica de pol\u00edticas oficiales que siempre ha sido una fuerza impulsora de toda clase trabajadora y del discurso proletario y su lucha, ahora no s\u00f3lo destruy\u00f3 los viejos modos de hacer pol\u00edtica &#8211; tambi\u00e9n desarroll\u00f3 de pol\u00edtica de clase aut\u00f3noma absorbiendo e integrando dentro de la pol\u00edtica colectiva de acci\u00f3n directa todos los aspectos de la reproducci\u00f3n social del poder del trabajo. Un comentador reciente, Claus Offe, ciertamente no revolucionario, ha enfatizado los nuevos aspectos cualitativos subjetivos de estos &#8216;nuevos l\u00edmites de la pol\u00edtica&#8217;. De acuerdo a \u00e9l, esta nueva calidad de subjetividad pol\u00edtica lleva a la emergencia de nuevos paradigmas conflictivos -dentro y fuera de las instituciones- que tensan el marco de la democracia tradicional a su l\u00edmite \u00faltimo.<\/p>\n<p>La respuesta capitalista en lo que nosotros podemos definir como la primera fase en el desarrollo del estado-crisis consisti\u00f3 en el an\u00e1lisis y pr\u00e1ctica de medios funcionales para invertir estos \u00e9xitos de las clases trabajadoras. La clase trabajadora y el proletariado fuerzan al estado a devolver una creciente proporci\u00f3n de su gasto para mantener y garantizar el proceso de reproducci\u00f3n social. El reconocimiento de parte del capital de esta naturaleza social de su acumulaci\u00f3n le fue impuesta forzosamente, como siempre pasa en la lucha de clases, y de una devino la base de demandas negociadas, inmediatas, organizadas y monetaristas por parte de la clase trabajadora. La respuesta capitalista consisti\u00f3 en primer lugar en bloquear, luego en controlar, y finalmente en intentar invertir las funciones atribuidas por el proletariado a la expansi\u00f3n del gasto p\u00fablico -precisamente el terreno de la movilidad y la unificaci\u00f3n del poder proletario. El capital, junto a las fuerzas del reformismo, impuso ahora en el gasto p\u00fablico el criterio productivista de la empresa privada. Este &#8216;paradigma productivista&#8217; fue hecho a tiempo, establecido y administrado, a trav\u00e9s de la coaptaci\u00f3n del movimiento sindical (acuerdos de planificaci\u00f3n, etc.). De esta forma el principio est\u00e1tico de incorporaci\u00f3n apareci\u00f3 a lo largo de los 70, como el principal instrumento para romper la unidad de los comportamientos de clase y suavizar el camino para la reorganizaci\u00f3n capitalista. Una l\u00ednea similar fue tambi\u00e9n perseguida con la intenci\u00f3n de imponer divisiones en las nuevas \u00e1reas de agregaci\u00f3n del poder del trabajo, como los sectores intelectuales y terciarios: estos hab\u00edan emergido como una fuerza organizada y antagonista en los 60, a trav\u00e9s del incremento de la socializaci\u00f3n de la producci\u00f3n. Esta estrategia, que podemos llamar &#8216;separar el ghetto de los nuevos estratos de una burgues\u00eda corporativa&#8217;, fue m\u00e1s plenamente conseguida en otros pa\u00edses europeos que en Italia. A lo largo de un extenso per\u00edodo de los 70, el estado-crisis oper\u00f3 una pol\u00edtica conciente de demolici\u00f3n de todos los par\u00e1metros de un equilibrio general, las relaciones pol\u00edticas basadas en las pol\u00edticas de ingreso de tipo Keynesiano fueron gen\u00e9ricamente rechazadas. Esta fase puede decirse que dur\u00f3 en tanto el proceso de fragmentaci\u00f3n y desmilitarizaci\u00f3n de las fuerzas de clase, del estrato proletario, no pod\u00eda todav\u00eda permitir el salto adelante, m\u00e1s all\u00e1 de la responsabilizaci\u00f3n corporativa, hacia la creaci\u00f3n de un nuevo tipo de equilibrio, esta vez basado en relaciones de comando puro. Este paso final probablemente requiere, en la mayor\u00eda de los casos, el monitoreo de la desmitificaci\u00f3n activa del marco corporativo del pacto de al menos aquellos elementos de \u00e9l que hab\u00edan sido adoptados en el per\u00edodo de intervenci\u00f3n sobre una base de transitoriedad. Esto est\u00e1 se\u00f1alado por la naturaleza y desarrollo de varias de las mayores luchas de los trabajadores que ocurrieron en este punto de giro cr\u00edtico &#8211; tal como Ford Cologne(1973); la huelga del acero en Lorraine (1978); y la huelga de la Fiat y los despidos en masa de 1980.<\/p>\n<p>Esto, entonces nos provee con un esquema de tres fases &#8211; un plan de control basado en el paradigma de productividad y una estrategia de corporaci\u00f3n combinada con ghettizaci\u00f3n; tercera fase -reconstrucci\u00f3n de un equilibrio general de tipo &#8216;fascista&#8217; (en el sentido definido antes) &#8211; que Aldo Moro, ir\u00f3nicamente describi\u00f3 como diezmo del tercer per\u00edodo. Este esquema que encontramos ampliamente aplicado por la mayor\u00eda de las fuerzas gobernantes de Europa. Esto fue teorizado y desarrollado a lo largo de la d\u00e9cada de los 70; y los or\u00edgenes del modelo pueden ser rastreados en ciertos desarrollos anticipatorios de EE.UU. Debe sobretodo enfatizarse que encontramos una fuerte coincidencia de estas fases en todos los pa\u00edses europeos, y en particular, una coincidencia clave de apoyo dado a estas estrategias de estado por la izquierda establecida o los movimientos del trabajo, etc. Esto es verdad al menos en lo que hace a la segunda fase de reestructuraci\u00f3n. El Compromiso Hist\u00f3rico del Partido comunista Italiano en 1974, la l\u00ednea EUR, el plan Pandolfi, no son exclusivamente italianos en su significado pol\u00edtico. Pactos laborales semejantes ocurrieron a lo largo de Europa: una pr\u00e1ctica ilusoria de organizar el consenso de la clase trabajadora con las l\u00edneas corporativas como una defensas contra la marcha adelante proteica de la reestructuraci\u00f3n capitalista -mientras que por otro lado se aislaba y marginaba el nuevo proletariado social, que fue relegado a un nivel de mera subsistencia. Esta fue la pol\u00edtica de los partidos socialistas y comunistas de Europa &#8211; y en especial aquellos partidos de los sindicatos. Pero este tipo de pacto, es en realidad, un viejo instrumento pol\u00edtico con dos caras, la corporaci\u00f3n misma es un buen ejemplo. No solo esta estrategia fracas\u00f3 en bloquear el movimiento hacia un r\u00e9gimen autoritario y de comando. Contribuy\u00f3 en realidad a la realizaci\u00f3n plena de la forma estado-crisis!. Y as\u00ed las naturalezas vanas y auto derrotadas de estos proyectos al final se pusieron de manifiesto. Lo que estimul\u00f3 esta ilusi\u00f3n de la Izquierda establecida, y la llev\u00f3 a su derrota, debe ser puesto en claro. Desde el inicio mismo de la crisis, no fue simplemente la estructura pol\u00edtica del estado la que fue desarticulada, requiriendo una nueva base de consenso a trav\u00e9s del sistema de partidos (PCI). Lo que fue roto fue la relaci\u00f3n estructural b\u00e1sica entre comando y consenso, entre estructuras administrativas y el mundo real del trabajo. Y en las ra\u00edces de esta crisis estructural yace la irreversible emergencia de una nueva composici\u00f3n de clase.<\/p>\n<p>Volvamos a las tendencias caracter\u00edsticas de la forma estado-crisis en su \u00faltima fase. Dos elementos b\u00e1sicos deben ser tensados. El primero es la mayor maduraci\u00f3n de la teor\u00eda del comando: el comando deviene m\u00e1s fascista en su forma, m\u00e1s anclado que nunca en la simple reproducci\u00f3n de s\u00ed mismo, m\u00e1s vaciado que nunca de cualquier racionalidad que no sea la reproducci\u00f3n de su propia eficacia. El segundo elemento es la necesidad para este comando el ser ejercido en una forma tal que sea intr\u00ednseca a la totalidad de las relaciones sociales, dada la real sublimaci\u00f3n del trabajo en el capital. Puesto en estos t\u00e9rminos, todo el proyecto en esta &#8216;tercer fase &#8216; es claramente y altamente problem\u00e1tico. Implica dos contradicciones. La primera es funcional: como puede el comando esperar cada vez m\u00e1s trascender una realidad de la cual cada vez m\u00e1s tiene que tomar y a la vez ser parte? La segunda contradicci\u00f3n es estructural: como puede el comando ser articulado en una situaci\u00f3n en la cual la ruptura entre el comando y el consenso, entre el capital y el proletariado, es estructuralmente irreversible? La primera de estas contradicciones ha sido cubierta en una extensa y \u00fatil literatura. El an\u00e1lisis se ha enfocado en la capacidad del capital para reproducir un simulacro de sociedad y para formular el comando a trav\u00e9s de una efectiva simulaci\u00f3n de la totalidad social. Este fen\u00f3meno no debiera sorprender a los economistas, que siempre han definido la esfera del comando monetario en t\u00e9rminos similares (funciones de simulacro) En la f\u00e1brica social, el dinero es el prototipo de este control dentro de las relaciones sociales. Pero mientras tanto nosotros debemos ciertamente tensar esta necesidad de control sobre y dentro de la totalidad social, de la cual el control monetario el prototipo y lynch-pin, es de todas las formas\u00a0 probablemente la dimensi\u00f3n cultural del comando que es la cultura-fundamental, la p\u00e1lida alusi\u00f3n al poder del dinero. La velocidad de las mistificaciones, y su adecuaci\u00f3n a los procesos de transformaci\u00f3n real que tienen lugar devienen una condici\u00f3n fundamental para que el comando sea ejercido. La primera de nuestras contradicciones, en otras palabras no es superada sino m\u00e1s bien desviada, sobredeterminada por las funciones de simulacro, organizadas por medio del micro-funcionamiento de la ideolog\u00eda a trav\u00e9s de los sistemas de informaci\u00f3n. Este es el fascismo &#8216;normal&#8217;, de todos los d\u00edas, cuya figura m\u00e1s perceptible es cuan desapercibido es. No s\u00f3lo estos mecanismos mismos est\u00e1n sujetos a crisis; ellos tambi\u00e9n tienen efectos que son secundarios en relaci\u00f3n a la transformaci\u00f3n real que est\u00e1 teniendo lugar en la esfera de la circulaci\u00f3n. Y esta crisis de la circulaci\u00f3n se corresponde con la subsunci\u00f3n real del trabajo en el capital. Es una crisis &#8216;secundaria&#8217; (s\u00ed hemos de continuar utilizando t\u00e9rminos marxistas); teniendo en cuenta que el concepto de circulaci\u00f3n est\u00e1 ahora cargado de sus connotaciones econom\u00e9tricas (el t\u00e9rmino &#8216;econom\u00eda&#8217; puede en el mejor de los casos ponerse entre comillas).La circulaci\u00f3n debe ahora ser redefinida en el nivel de la real y total subsunci\u00f3n del trabajo.<\/p>\n<p>La segunda contradicci\u00f3n, por otro lado, es estructural y determinante. Su car\u00e1cter inductor-de crisis debe ser visto como primario. La cualidad productiva del poder del trabajo social- y no simplemente aqu\u00e9l de la clase trabajadora en t\u00e9rminos tradicionales- pone una contradicci\u00f3n que es insoluble. Las diversas teor\u00edas pol\u00edticas que han sido mostradas en este art\u00edculo, que intentan resolver el funcionamiento del sistema, por ejemplo en el trabajo de Luhmann (Truth and Power and Differentiation and Society, Columbia University Press) son incompletos y fr\u00e1giles, como ut\u00f3picos. Luhmann toma la contradicci\u00f3n productiva fuera de su propia esfera &#8211; de esta manera contribuyendo concientemente a la mistificaci\u00f3n del poder, el resuelve entonces en base a esta falsa duplicaci\u00f3n. El resultado es falsedad e ilusi\u00f3n en el punto que la ciencia cesa de ser significante; el concepto de &#8216;falacia sociol\u00f3gica&#8217; se suma a las funciones eficazmente mistificadoras de esta operaci\u00f3n, que es perfectamente consonante con los intereses capitalistas. Pero en t\u00e9rminos de pr\u00e1ctica, tal discurso no puede servir siquiera como cobertura ideol\u00f3gica, en t\u00e9rminos de ejercicio de poder real, debe ser desestimada. La \u00fanica garant\u00eda teor\u00e9tica para superar la contradicci\u00f3n en el terreno de la circulaci\u00f3n, construir un simulacro funcional al poder real, inmediatamente aparece como lo que es: una negaci\u00f3n coercitiva y violenta de la contradicci\u00f3n en el terreno de la misma producci\u00f3n, tanto en la teor\u00eda como en la pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos marxistas, esta segunda contradicci\u00f3n debe ser puesta dentro de relaciones de clase, relaciones que de hecho han sido transformadas, pero no por eso son menos reales. De un lado, tenemos ahora las fuerzas productivas completamente corporizadas en un proletariado plenamente socializado, y en el otro, tenemos las relaciones de producci\u00f3n completamente reconstituidas como funciones sistem\u00e1ticas de mistificaci\u00f3n y dominaci\u00f3n. M\u00e1s a\u00fan este poder productivo del proletariado tambi\u00e9n es ejercido -directamente- sobre el espacio entero y las dimensiones temporales del proceso de reproducci\u00f3n, que ha devenido ahora una esfera clave de antagonismo. De esta manera el car\u00e1cter autoritario del estado debe ser desarrollado en esta esfera con m\u00e1xima coherencia y poder. Es solamente la negaci\u00f3n de cualquier mecanismo de mediaci\u00f3n en el \u00e1rea real y directa de relaciones de clase lo que puede permitir a la mira totalitaria del sistema de estado ser efectiva. La contradicci\u00f3n estructural, b\u00e1sica, debe ser forzosamente -y sobretodo preventivamente -negada y transformada en una contradicci\u00f3n funcional que es susceptible de manipulaci\u00f3n. El estado transforma a la sociedad en su simulacro, en su mayor parte, de modo tal que el capital puede gastarlo!. En esos aspectos radican las caracter\u00edsticas fascistas del estado-crisis en esta fase ulterior de su desarrollo.<\/p>\n<p>\u00bfDefinen estos aspectos tambi\u00e9n el estado de guerra? Pareciera ser que s\u00ed. Si vamos m\u00e1s all\u00e1 de la definici\u00f3n puramente formal, una serie de caracter\u00edsticas pueden ser resumidas: una objetivaci\u00f3n tecnol\u00f3gica m\u00e1xima de la racionalizaci\u00f3n del poder del estado (el estado nuclear), la articulaci\u00f3n m\u00e1xima\u00a0 de la producci\u00f3n de consenso por el estado (estado-sistema de informaci\u00f3n; la posible -aunque no por ello necesaria- mediaci\u00f3n en t\u00e9rminos est\u00e1ticos a trav\u00e9s de grupos de inter\u00e9s (el estado corporativo); el consecuente impulso hasta los l\u00edmites de los mecanismos de exclusi\u00f3n, marginalizaci\u00f3n y represi\u00f3n selectiva (estado fascista) &#8211; y as\u00ed en m\u00e1s. Por \u00faltimo, pero no por menos, tenemos el uso calculado y c\u00ednico de la guerra interior como instrumento de control. Vale la pena notar que, al nivel de la sublimaci\u00f3n real del trabajo y como soluci\u00f3n al problema de la circulaci\u00f3n visto como un problema de consenso, el factor terrorista es fundamental; tan &#8216;natural&#8217; al estado contempor\u00e1neo como fue la tributaci\u00f3n al ancien regime. Una vez m\u00e1s, la crisis repite y reproduce la g\u00e9nesis de la forma estado. Es un verdadero Leviat\u00e1n que preside sobre y contra las fuerzas de las luchas del proletariado hoy en d\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Parte Tres<\/strong><\/p>\n<p>La ciencia de la clase trabajadora se enfrenta hoy en d\u00eda con una tarea socr\u00e1tica &#8211; la de reimponer el principio de realidad. El clima de hoy en d\u00eda es extra\u00f1o, con reminiscencias de los 20; pero la vendetta de Hoover, el ataque sedicioso a la clase trabajadora que muchos piensan se est\u00e1 repitiendo hoy en d\u00eda, es en s\u00ed mismo un fantasma, un simulacro de realidad. La transformaci\u00f3n de la composici\u00f3n de la clase trabajadora, por otro lado, es el desarrollo real e irreversible, y ha sido as\u00ed desde los 60. Y cuanto m\u00e1s el capital intenta destruir y mistificar esta recomposici\u00f3n -en el conocimiento que el antagonismo de clase se ha ensanchado y extendido a la esfera social como un todo- m\u00e1s se encuentra as\u00ed mismo privado de toda l\u00f3gica positiva, y es forzado simplemente a armarse con violencia y brutalidad en orden a ejercer su dominaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Parece claro, que mientras podemos identificar una fase del movimiento en los 60 que vio una aceleraci\u00f3n de esta transformaci\u00f3n, y una fase de maduraci\u00f3n en el nivel social en los 70, la fase presente debiera ser vista como una de posiciones de guerra entre clases. Ciertas tareas teor\u00e9ticas y pr\u00e1cticas surgen de esta definici\u00f3n de la fase corriente. Aqu\u00ed limitar\u00e9 la discusi\u00f3n a algunos aspectos teor\u00e9ticos de la cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Mi propio pron\u00f3stico es que, en tanto concierne a la clase trabajadora y el proletariado, los 80 ser\u00e1n dominados por la b\u00fasqueda &#8211; por un per\u00edodo de t\u00e9rmino medio -de formas m\u00e1s s\u00f3lidas de mediaci\u00f3n pol\u00edtica dentro de la clase misma; entre agrupamientos sociales y diferentes estratos de trabajo asalariado, entre los g\u00e9neros, entre generaciones, etc. Los problemas que nos fueron pasados desde el estadio m\u00e1s tard\u00edo de la confrontaci\u00f3n son a la vez negativos y positivos. El problema negativo es como romper las estrategias corporativas de dominaci\u00f3n (donde, como parece, estos no han sido liquidados por la dial\u00e9ctica de las mismas instituciones); la tarea aqu\u00ed es construir un terreno generalizado de resistencia. El problema positivo es como encontrar una manera de afirmar como una fuerza efectiva la calificada nueva recomposici\u00f3n social del trabajo subsumido en todas sus formas. Aqu\u00ed, la tarea teor\u00e9ticamente clave es la de completar y actualizar el an\u00e1lisis marxista basado en la composici\u00f3n de la masa de la clase trabajadora de la primera parte de los 60. La composici\u00f3n de clase del &#8216;obrero masa&#8217; debe ser considerado ahora como un fen\u00f3meno subordinado a las caracter\u00edsticas m\u00f3viles, socializadas y abstractas del proletariado en la \u00e9poca de transici\u00f3n al comunismo. En otras palabras, tenemos que desarrollar una fenomenolog\u00eda de las mediaciones del nuevo sujeto proletario, capaz de tomar su movilidad cultural y social, espacial y temporal, horizontal y vertical, como la base de un cap\u00edtulo enteramente nuevo en la teor\u00eda comunista del presente. Un n\u00famero de estas han sido adelantadas\u00a0 por un creciente cuerpo de te\u00f3ricos marxistas (por ejemplo, De Gaudemar, Fox Piven, and Clovard, Hossfeld u O\u00b4Connor), sugiriendo que la teor\u00eda de composici\u00f3n de clases debe una vez m\u00e1s ser tomada y sistem\u00e1ticamente actualizada dentro del marco de una teor\u00eda del tiempo: en otras palabras, en una forma din\u00e1mica que acompa\u00f1e las relaciones internas dentro de la clase en su dimensi\u00f3n temporal, y vea a la movilidad como la caracter\u00edstica clave de la formaci\u00f3n y el proceso de reformaci\u00f3n de la clase trabajadora.<\/p>\n<p>En un sentido autocr\u00edtico, debemos considerar el &#8216;impasse&#8217; que el movimiento proletario llev\u00f3 en Italia a fines de los 70 como el producto de la habilidad capitalista para imponer nuevas estrategias de divisi\u00f3n y elegir diversas t\u00e1cticas para disciplinar diferentes sectores del movimiento de clase en el tiempo. La derrota por el pacto corporativo, el bloqueo impuesto a una mayor expansi\u00f3n de la actividad revolucionaria de importantes sectores &#8211; y sobretodo del sector del obrero masa teniendo lugar en una dimensi\u00f3n temporal precisa. Si pusi\u00e9ramos esto en t\u00e9rminos filos\u00f3ficos, podr\u00edamos decir que al tiempo constitutivo de la tendencia revolucionaria se le opuso el tiempo anal\u00edtico del comando capitalista; y que la tarea ahora es reducir el an\u00e1lisis capitalista del tiempo al tiempo constitutivo de la clase trabajadora y el proletariado. Pero los modos filos\u00f3ficos de problematizar el tema no son indicados, a pesar que son probablemente la \u00fanica manera de ubicar el problema de organizaci\u00f3n en una guerra de posiciones. De ah\u00ed que los an\u00e1lisis emp\u00edricos deban ser desarrollados en la perspectiva del tiempo de recomposici\u00f3n del movimiento de clase; en tanto reconozcan que la dimensi\u00f3n anal\u00edtica temporal es fundamental en vista a determinar los antagonismos de clase en la relaci\u00f3n con las estrategias.<\/p>\n<p>En esta perspectiva estrat\u00e9gica, la importancia de reestructurar el enemigo de clase no debe ser olvidado &#8211; de hecho, es decisivo. Los an\u00e1lisis temporales de las relaciones de clase deben estar esencialmente basados en la subjetividad de las fuerzas proletarias, de los diversos estratos de la clase, de su pluralidad. Y el pluralismo de la subjetividad proletaria debe ser visto en la dimensi\u00f3n temporal del d\u00eda de trabajo total. Como sabemos, la subjetividad de la clase no es un elemento espiritual, es tan material como todos los otros elementos que tienen peso en el d\u00eda de trabajo. Lo que tenemos que hacer es considerar din\u00e1micamente las diferencias culturales, de edad, de g\u00e9nero, etc., en el proceso de recomposici\u00f3n de clase, en orden a alcanzar una definici\u00f3n de la subjetividad de clase. La tarea b\u00e1sica hoy en d\u00eda es definir y hacer posible una s\u00edntesis organizacional de estos procesos subjetivos. Para clarificar mi argumento, vale la pena volver atr\u00e1s por un momento a la problem\u00e1tica que plante\u00f3 el movimiento de los 70.\u00a0 Del lado capitalista, como ya hemos dicho, la restauraci\u00f3n fue llevada adelante por medio de pol\u00edticas de divisi\u00f3n y estrategias corporativas de coaptaci\u00f3n. Fox &#8211; Piven y Cloward ya han demostrado este proceso bastante claramente, al menos en lo que hace a EE.UU., en su estudio de los &#8216;Movimientos de gente pobre&#8217;. Pero lo que falta en sus an\u00e1lisis es precisamente una dimensi\u00f3n temporal constitutiva, capaz de ir m\u00e1s all\u00e1 de las diversas divisiones impuestas desde arriba y tomar la nueva calidad de composici\u00f3n de clase que es el movimiento de clase como un todo. En otras palabras, lo que realmente necesitamos es entender como la nueva cualidad y nivel de necesidades y nuevas formas de movilidad producen circuitos materiales de recomposici\u00f3n dentro de la clase. En el viejo esquema &#8216;laboralista&#8217; de an\u00e1lisis, la centralidad era acorde al proceso laboral -como distinto del proceso productivo como un todo. El an\u00e1lisis del obrero masa como tal, dentro del proceso laboral, era visto como suficiente para rastrear una suerte de circulaci\u00f3n subjetiva de la lucha que era la reversi\u00f3n singular del proceso de las mercanc\u00edas. Esta circulaci\u00f3n subjetiva a la vez provey\u00f3 la clave para caracterizar la subjetividad de las luchas que tuvo lugar. En una suerte de camino vulgar (y no s\u00f3lo en la corriente laboralista italiana), esta t\u00e9cnica de (&#8216;reversi\u00f3n &#8216; fue extendida entonces al an\u00e1lisis del gasto p\u00fablico, para identificar los circuitos de lucha del obrero social a la vez que aquellos del obrero masa: el gasto p\u00fablico es parte de vuestro paquete salarial &#8216; Claramente este an\u00e1lisis fue insuficiente.<\/p>\n<p>Similarmente, lo que se necesita ahora no es simplemente un an\u00e1lisis de la movilidad de la clase trabajadora, mostrando que es el lado &#8216;reverso&#8217; del paradigma de comando, e indicando la posibilidad de largo tiempo en t\u00e9rminos de agitaci\u00f3n entre trabajadores desempleados y de f\u00e1brica, amas de casa explotadas y ancianos pensionados, estudiantes y j\u00f3venes trabajadores en la econom\u00eda marginal, etc. Obviamente necesitamos esto -pero no es suficiente. El an\u00e1lisis debe estar enraizado en una perspectiva comunista. Claramente, esto debe acompa\u00f1ar los problemas pr\u00e1cticos de la lucha contra las articulaciones del comando capitalista, el problema de resistir y derrocar el chantaje del gasto p\u00fablico y la disciplina del trabajo total diario en un sentido global -pero el hilo conector del an\u00e1lisis s\u00f3lo puede ser hallado\u00a0 por medio de un movimiento progresivo, tanto te\u00f3rico como pr\u00e1ctico, que anticipa un futuro comunista. Examinemos una instancia espec\u00edfica de este problema mirando en otro aspecto de la derrota del movimiento al final de los 70. Esta derrota tuvo lugar, no s\u00f3lo como resultado de las pol\u00edticas corporativas del estado, sino tambi\u00e9n a trav\u00e9s de la Ghettizaci\u00f3n del mismo movimiento; la represi\u00f3n y\/o aislamiento de las luchas particulares que se mostraron incapaces de generalizarse al nivel de una nueva cualidad de inter\u00e9s de clase como un todo, y que consecuentemente devino presa del paradigma represivo del control capitalista sobre el gasto p\u00fablico. Este proceso ha sido particularmente evidente en los grandes centros metropolitanos europeos. Recientemente, Karl Heinz Roth (en el diario Autonomie &#8211; Materialen gegen die Fabrikgessellchaft &#8211; Neue Folge, no .4 &#8211; 5) ha confrontado directamente este problema en el caso de Alemania donde este fen\u00f3meno de Ghettizaci\u00f3n y englobamiento ha sido excepcionalmente evidente. En Alemania, la derrota del movimiento fue debida enteramente a la inhabilidad para tomar y construir sobre la nueva cualidad de separaci\u00f3n de clase y antagonismo que por si solo pod\u00eda proveer objetivos generales para el movimiento como un todo; no en el sentido de cualquier objetivo impuesto externamente, sino objetivos surgiendo de la cualidad de la existencia proletaria misma.<\/p>\n<p>Esto plantea un serio problema. El abandono del viejo marco Marxista de &#8216;demandas generales&#8217; program\u00e1ticas y del racionalismo cient\u00edfico en el movimiento &#8211; con el cual todos han flirteado en un momento u otro, y que se necesitaba precisamente para tomar o asir la nueva cualidad de los sujetos y las luchas &#8211; tambi\u00e9n llev\u00f3 a un colapso de las posibilidades de reconstruir como v\u00ednculos en cualquier proyecto general material. El resultado, como muestra Roth, es que la productividad de los movimientos de autovalorizaci\u00f3n (particularmente evidente en el subsuelo del gheto) ha sido recuperado dentro de la segregaci\u00f3n capitalista de los mercados de trabajo y dentro de la reorganizaci\u00f3n de la econom\u00eda intersticial; y esto es al grado tal que el capital es ahora libre de reformar y manipular este sector a voluntad. Entonces la libertad deviene narcotr\u00e1fico, la autovalorizaci\u00f3n se reduce a negocio; el ejercicio del contrapoder se niega a trav\u00e9s del terrorismo. Estos items que proveen contenidos parciales de las luchas (antinucleares o ecol\u00f3gicas) ellos mismos devienen atados y reintegrados dentro del poder del simulacro de las relaciones sociales que gobiernan la producci\u00f3n capitalista. La \u00fanica soluci\u00f3n a este impasse, de acuerdo a Roth, es una recuperaci\u00f3n radical del m\u00e9todo marxista en orden a tomar la cualidad nueva de los comportamientos de clase; en una perspectiva que puede reconstituir el sujeto de clase como un todo con sus contenidos y metas comunistas. Pero no quiero que estas cuestiones sean malinterpretadas como un pedido por un tipo de nuevo, y actualizado Gramscianismo. No estoy de ninguna manera sugiriendo que el concepto de hegemon\u00eda, con sus debilidades te\u00f3ricas obvias y su derivaci\u00f3n idealista, puedan ser ahora cargado con una consistencia materialista, traducida a los t\u00e9rminos de la sociedad contempor\u00e1nea. Las diferencias de m\u00e9todo que nos diferencian de cualquier soluci\u00f3n &#8216;hegem\u00f3nica&#8217; permanecen como sustanciales, y ninguna autocr\u00edtica concerniente a los eventos de los recientes a\u00f1os y los proyectos por delante pueden cerrar la brecha. No es una cuesti\u00f3n de autocr\u00edtica en relaci\u00f3n a la aproximaci\u00f3n anal\u00edtica; de hecho, el m\u00e9todo debe ser el mismo &#8211; una continuidad radical del m\u00e9todo subversivo apuntado a la desestructuraci\u00f3n y sabotaje del sistema. Cualquier determinaci\u00f3n del futuro a partir de un punto de vista de clase requiere ahora un salto adelante en la revoluci\u00f3n cultural del proletariado. Todas las cartas deben ser dadas de nuevo en este proceso. Lo que se necesita es una suerte de &#8216;Nueva Econom\u00eda Pol\u00edtica&#8217; Leninista que modifique las relaciones de producci\u00f3n en orden a hacer surgir la subjetividad de la transformaci\u00f3n engendrada por el nuevo proletariado. El corporativismo debe ser destruido como la mayor fuerza est\u00e1tica bloqueando toda emergencia revolucionaria. Y debemos tomar plenamente la importancia central la movilidad de clase como el elemento clave en los circuitos de lucha que llevan a la recomposici\u00f3n de clase. En el concepto de hegemon\u00eda &#8211; la concepci\u00f3n cl\u00e1sica de unidad de clase en la ciencia pol\u00edtica Leninista tiene que tener toda la relevancia para este proceso, esto s\u00f3lo puede ser dentro de una perspectiva que lleve la organizaci\u00f3n de la movilidad &#8211; en el proceso continuo de formaci\u00f3n y re-formaci\u00f3n de la unidad proletaria &#8211; contra la reproducci\u00f3n capitalista del simulacro (pol\u00edtico, econ\u00f3mico e informativo) que es el arma b\u00e1sica de dominaci\u00f3n. Debemos reinterpretar la movilidad como un arma proletaria, descubrir su uso por la clase trabajadora como el medio de conquista del tiempo libre y de la redefinici\u00f3n del d\u00eda de trabajo. Y debemos ver el uso de esta movilidad como una clave contra las formas rigidificadas y fascistas del comando del Estado de guerra &#8211; el comando petrificado e ilusionista sobre la liquidez monetaria, junto con sus reflejos culturales e institucionales.<\/p>\n<p>Desde el punto italiano, yo pienso que para indicaciones futuras debemos volver a la Fiat. Esto es tan cierto ahora como lo ha sido en todos los puntos previos de torsi\u00f3n en la lucha de clases &#8211; como en 1962, 1969, o 1973. Pero ahora no es suficiente con volver a los piquetes. Se han ido los tiempos cuando la huelga salvaje, la primera forma primitiva de insurgencia del obrero masa, y la generalizaci\u00f3n del comportamiento de lucha del obrero masa en los piquetes masivos, eran suficientes para indicar la direcci\u00f3n de la lucha de clase como un todo. Ahora el an\u00e1lisis debe acompa\u00f1ar a toda la metr\u00f3poli y la recomposici\u00f3n de clase debe ser vista en t\u00e9rminos de movilidad; la libertad dela clase trabajadora puede ser ahora solamente entendida en los t\u00e9rminos del d\u00eda total de trabajo social, que &#8211; al nivel de la subsunci\u00f3n real, social del trabajo- es lo mismo que el tiempo de vida mismo. Volvemos a Fiat hoy para nuevas respuestas: para probar la hegemon\u00eda y el status mayoritario (tanto cualitativo como cuantitativo) de los movimientos de recomposici\u00f3n del obrero social sobre toda otra secci\u00f3n o estrato de la clase.<\/p>\n<p>El tiempo ha llegado de romper definitivamente con todos aquellos que han mistificado, dividido y retenido al proletariado, sobretodo en el terreno del gasto p\u00fablico, para empujar estas posibilidades esquizoides del gasto p\u00fablico al l\u00edmite, para aceptar con iron\u00eda extractiva la restauraci\u00f3n capitalista del mercado, mientras se revela y ataca materialmente su naturaleza idealista, ut\u00f3pica y reaccionaria, y para afirmar, sobretodo, aquel principio de realidad que impone la contradicci\u00f3n estructural fundamental contra sus distorsiones funcionales. Al hacerlo, tambi\u00e9n podemos hacer ineficaces las capacidades militares del estado empleadas contra el movimiento de clase. Mientras que todo esto no va a producir ciertamente un banquete para nosotros, podemos ahora decir finalmente y definitivamente: &#8216;No va a ser un picnic para ellos tampoco&#8217;.<\/p>\n<p>Prisi\u00f3n especial de Trani<\/p>\n<p>Noviembre de 1980<\/p>\n<p>(Introducci\u00f3n y texto principal tomado de Revoluci\u00f3n Recobrada, una colecci\u00f3n de los trabajos de Negri, publicado por Red Notes, 1998)<\/p>\n<p>Traducido del Ingles, por A. Suero (Bs.As. abril de 2001)<\/p>\n<p>\u00a9EspaiMarx 2002<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Parte 1<\/p>\n<p>Para comenzar, resumamos algunos desarrollos de las pol\u00edticas capitalistas y de estado que parecen caracterizar a los 80. Son s\u00f3lo aproximaciones, ejemplos que vienen a la mente en forma inmediata: &#8211; (1) la transici\u00f3n del &#8216;estado benefactor&#8217; al &#8216;estado de guerra&#8217;;<\/p>\n<p>(2) el uso &#8216;negativo&#8217; de la pol\u00edtica econ\u00f3mica Keynesiana como medio de reactivar un &#8216;uso&#8217; positivo del mercado;<\/p>\n<p>(3) la reestructuraci\u00f3n de los intersticios de la econom\u00eda (la econom\u00eda intersticial), involucrando un nuevo ataque contra todo elemento de homogeneidad en la composici\u00f3n de la clase, especialmente en el \u00e1rea cr\u00edtica que vincula producci\u00f3n con reproducci\u00f3n.<\/p>\n<p>(4) el reatrincheramiento masivo, pol\u00edtico y social de una &#8216;Nueva Derecha&#8217;, que apunta, por razones de consenso y productividad, a recomponer la fragmentaci\u00f3n de la clase trabajadora en t\u00e9rminos de nuevos valores institucionales y estatales.<\/p>\n<p>Dado el peque\u00f1o monto de informaci\u00f3n que tengo a mi disposici\u00f3n (Negri escribe desde la prisi\u00f3n) los siguientes comentarios deben ser tomados como extremadamente provisorios y sujetos a mayor documentaci\u00f3n. Aqu\u00ed est\u00e1n algunos comentarios, bajo cada uno de los encabezamientos arriba listados.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[],"class_list":["post-69","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-imperio-imperialismo"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/69","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=69"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/69\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=69"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=69"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=69"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}