{"id":691,"date":"2007-04-01T00:00:00","date_gmt":"2007-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=691"},"modified":"2020-02-27T16:39:28","modified_gmt":"2020-02-27T15:39:28","slug":"alejandra-kollontai-de-revolucionaria-a-diplomatica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=691","title":{"rendered":"Alejandra Kollonta\u00ef: De revolucionaria a diplom\u00e1tica"},"content":{"rendered":"<p>El largo proceso del movimiento revolucionario ruso -que va desde el intento insurreccional de los \u00abdecembris\u00adtas\u00bb hasta la consolidaci\u00f3n del estalinismo-, es extraordi\u00adnariamente rico en cuanto a su participaci\u00f3n femenina se refiere. Bastante reducido a una vanguardia muy estricta por las propias exigencias de la clandestinidad, este movi\u00admiento fue llevado, hasta la eclosi\u00f3n popular de 1905 y de 1917, por militantes surgidos, fundamentalmente, -del seno de las clases opresoras. Se puede decir que, sobre todo en su etapa final, no existi\u00f3 una familia perteneciente a las clases privilegiadas que no tuviera una o varias \u00abovejas negras\u00bb entre los suyos y que, entre \u00e9stos, no hubiera una mujer que, en ruptura con el ambiente conservador, se lanzara a una incierta aventura revolucionaria que equi\u00adval\u00eda a una terrible clandestinidad y casi invariablemente. la c\u00e1rcel, los malos tratos, el destierro en Siberia o, en el mejor de los casos, el exilio en Europa o en Norteam\u00e9rica, donde la militancia revolucionaria se curt\u00eda culturalmente absorbiendo \u00e1vidamente la producci\u00f3n cultural de la iz\u00adquierda occidental cuya producci\u00f3n intentaba aplicar y enri\u00adquecer en una praxis interior en la que el diletantismo era muy dif\u00edcil.<\/p>\n<p>La historia de estas mujeres est\u00e1 en gran medida, toda\u00adv\u00eda por hacer. Durante su estancia en la Rusia sovi\u00e9tica, la compa\u00f1era de John Reed, Louise Bryant, escribi\u00f3 un am\u00adplio reportaje sobre la aportaci\u00f3n femenina a la revoluci\u00f3n y descubri\u00f3, algo que Lenin y los historiadores reconoce\u00adr\u00edan m\u00e1s tarde, a saber, que hab\u00edan sido las mujeres las que hab\u00edan desencadenado el proceso revolucionario un 8 de febrero (8 de marzo, D\u00eda de la mujer trabajadora, en el calendario occidental). Su testimonio no ha llegado hasta nosotros y posteriormente los trabajos sobre cl papel de la mujer en la revoluci\u00f3n rusa representan una \u00ednfima por\u00adci\u00f3n dentro de la inmensa bibliograf\u00eda escrita sobre este acontecimiento.<\/p>\n<p>La mujer rusa necesitaba todav\u00eda m\u00e1s que los hombres un cambio revolucionario. Hab\u00edan sido las esclavas de los esclavos y todav\u00eda, en pleno siglo XX, la legislaci\u00f3n zarista reconoc\u00eda a los maridos el derecho de maltratar a sus es\u00adposas. Sin embargo, aunque esta necesidad fuese apremian\u00adte, el atraso cultural, la represi\u00f3n y por supuesto, la incom\u00adprensi\u00f3n del propio movimiento revolucionario, hizo que la incorporaci\u00f3n de las mujeres a la lucha fuera tard\u00eda y subordinada. Rusia careci\u00f3 de un per\u00edodo de libertades de\u00admocr\u00e1ticas amplias que permitiera la creaci\u00f3n de organi\u00adzaciones de mujeres con una s\u00f3lida implantaci\u00f3n, con un importante n\u00famero de cuadros capaces de establecer sus propios criterios&#8230; La revoluci\u00f3n, la guerra civil, el ascenso de la burocracia, la sucesi\u00f3n vertiginosa de acontecimientos no permiti\u00f3 que las grandes ideas desarrolladas por dife\u00adrentes generaciones de mujeres revolucionarias rusas, em\u00adpezando por las audaces nihilistas y continuando por las que lucharon en cada una de las ramas del movimiento revolucionario, cobraron cuerpo a trav\u00e9s de organizaciones estables y capaces de imponerse&#8230;Por todo ello, la historia del feminismo revolucionario ruso se ilustra primordial\u00admente a trav\u00e9s de las grandes individualidades, de figuras legendarias como lo fueron las populistas Maria Spirido\u00adnova y Vera Figner, la menchevique Vera Zas\u00falitch, o las bolcheviques Alejandra Kollonta\u00ef, Ang\u00e9lica Balabanov, Larissa Reissner, Nadia Krupskaya, Inessa Armand, Elena St\u00e1ssova, Eugenia Bosch, etc.<\/p>\n<p>No hay duda: ninguna de las mujeres que dieron vida a la revoluci\u00f3n rusa han alcanzado una popularidad in\u00adternacional tan intensa como Alejandra Kollonta\u00ef, a la que el cronista franc\u00e9s de la revoluci\u00f3n Jacques Saboul llamar\u00eda \u00abla egeria bolchevique del amor li\u00adbre\u00bb. Esta gran popularidad se deriva, sobre todo, de la notable importancia de sus escritos feministas, de su papel al frente de la ef\u00edmera y pol\u00e9mica Oposici\u00f3n Obrera, pero sobre todo del hecho de que fue la representante femenina m\u00e1s cualificada del bolchevismo triunfante y como tal, fue una de las \u201cbestias negras\u201d para la derecha, su candidata de mayor prestigio (tercera en las listas para la Asamblea Constituyente), la primera mujer ministra de la historia&#8230; Adem\u00e1s, quiz\u00e1 nadie mejor que ella define el alcance y las limitaciones, los aciertos y los errores de la revoluci\u00f3n, y re\u00adpresenta m\u00e1s fielmente la corrupci\u00f3n que conllev\u00f3 el surgi\u00admiento y la consolidaci\u00f3n de un poder burocr\u00e1tico cuya actitud hacia los derechos de la mujer, refleja mejor que con cualquier otro ejemplo, su naturaleza reaccionaria.<\/p>\n<p>En un balance escrito ya en la vejez, la propia Kollon\u00adta\u00cd establece su trayectoria militante sobre una triple apor\u00adtaci\u00f3n: \u201cMi primera aportaci\u00f3n, naturalmente, es la que he dado en la lucha por la emancipaci\u00f3n de las mujeres trabajadoras y por el afianzamiento de su igualdad en todas las esferas del trabajo, de la actividad esta\u00adtal, la ciencia y dem\u00e1s. Con la particularidad de que enlazaba indisolublemente, la lucha por la emancipa\u00adci\u00f3n y la igualdad con la doble misi\u00f3n de la mujer: la de ciudadana y la de madre (&#8230;) segunda aporta\u00adci\u00f3n a la lucha por la agitaci\u00f3n de una sociedad nueva es mi labor internacional, la agitaci\u00f3n y la propa\u00adganda realizadas en muchos pa\u00edses y, esencialmente, en los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica durante la primera guerra imperialista. La labor realizada, por indicaci\u00f3n de Lenin, para apartar de la II Interna\u00adcional a los elementos de izquierda y sentar los funda\u00admentos de la III Internacional (&#8230;) tercera aporta\u00adci\u00f3n a la pol\u00edtica de fortalecimiento de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9\u00adtica es mi actuaci\u00f3n en la diplomacia, desde 1922 hasta marzo de 1945&#8230;\u201d (<b>1<\/b>)<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s de acuerdo con Voltaire que afirma que \u201cel amor propio dura toda la vida\u201d, Alejandra reescribe la historia en funci\u00f3n de las exigencias de la historia oficial. Ya no se presenta como una mujer sexualmente emancipada, ni como una inconformista dentro de los rangos marxistas y bolche\u00adviques, no menciona para nada a Stalin que viene a ser algo as\u00ed -salvando las distancias- como hablar del siglo de Pericles sin mencionar a Pericles. Se sit\u00faa bajo el amparo de Lenin con el que mantuvo sus acuerdos, pero tambi\u00e9n sus desacuerdos y adapta su feminismo a la versi\u00f3n oficial del Estado: la mujer debe ser ciudadana y madre.<\/p>\n<p>No hay pues que ser excesivamente perspicaz para distinguir una ruptura muy profunda entre la \u201cegerie bolchevique del amor libre\u201d y la diplom\u00e1tica. Ella misma dice en sus <i>Me\u00admorias<\/i>: \u201c&#8230;En realidad, puede decirse que he vivido varias vidas y no una sola, por haber pasado a trav\u00e9s de etapas tan distintas. No ha sido una vida f\u00e1cil ni un \u00abcamino de rosas\u00bb, como dicen los suecos. En mi vida ha habido de todo: logros, un trabajo tremendo, reconocimiento, popularidad entre las amplias masas, persecuciones, odio, c\u00e1rceles, reveses e incompren\u00adsi\u00f3n de mi idea fundamental (en la cuesti\u00f3n feme\u00adnina y en el planteamiento del problema del matri\u00admonio, muchas rupturas dolorosas con camaradas y divergencias con ellos, pero tambi\u00e9n han existido lar\u00adgos a\u00f1os de labor, unidad y compenetraci\u00f3n en el par\u00adtido (bajo la direcci\u00f3n de Lenin\u201d.<\/p>\n<p>Su autobiograf\u00eda no entra en el alcance de los conflictos que vivi\u00f3, aunque algo se insin\u00faa. Sus etapas quedan di\u00adsueltas por saltos y enormes lagunas en sus recuerdos. Una biograf\u00eda pormenorizada seguramente distinguir\u00eda varias fa\u00adses en su vida, pero a \u00abgrosso modo\u00bb tendr\u00eda que estable\u00adcer dos tiempos totalmente diferenciados. El primero abar\u00adcar\u00eda desde su iniciaci\u00f3n militante hasta 1922, y entrar\u00eda en \u00e9l todas sus aportaciones en el terreno del feminismo socialista y de la pol\u00edtica marxista, tambi\u00e9n entrar\u00edan sus grandes momentos: 1903, 1905, 1914, 1917, 1919&#8230; El segundo ser\u00eda de una absoluta oscuridad sin el anterior. Ning\u00fan historiador hubiera prestado atenci\u00f3n a una opaca y proba diplom\u00e1tica a no ser para acercarse a algunos aconteci\u00admientos importantes (expulsi\u00f3n de Trotsky de Noruega, negociaciones con los finlandeses durante la II Guerra Mun\u00addial, candidatura para el Nobel de la Paz en 1943, etc.), y al hacerlo no hubiera distinguido en Alejandra Kollonta\u00ef ning\u00fan rasgo independiente. Quiz\u00e1s lo m\u00e1s singular que tuviera durante este per\u00edodo es que result\u00f3 ser una triste excepci\u00f3n: la del \u00fanico dirigente de la vieja guardia bolche\u00advique que a\u00fan habiendo pertenecido a un grupo opositor -la Oposici\u00f3n Obrera- sobrevivi\u00f3 las \u201cpurgas\u201d de Stalin.<\/p>\n<p>La vida de Alejandra se inicia en el coraz\u00f3n del indus\u00adtrialismo y de la vida pol\u00edtica rusa: San Petersburgo. El a\u00f1o es 1872 y sus padres pertenec\u00edan a la clase media alta, \u00e9l era un general de carrera y ella una hija de campesinos acomodados. Las obligaciones militares del padre la lleva\u00adron a diferentes lugares, entre ellos Bulgaria y Finlandia, a la saz\u00f3n bajo el yugo zarista. Por sus viajes, sus exilios y su formaci\u00f3n, Alejandra ser\u00e1 una internacionalista for\u00admada en el seno de la II Internacional.<\/p>\n<p>Sus padres pertenec\u00edan, pol\u00edticamente, al sector liberal de la autocracia. Se identificaban con una monarqu\u00eda cons\u00adtitucional seg\u00fan el modelo ingl\u00e9s y aborrec\u00edan los excesos de la dictadura. Sus costumbres eran relativamente abier\u00adtas y su radicalismo era totalmente pasivo, as\u00ed por ejem\u00adplo, aunque simpatizaron con la ejecuci\u00f3n de Alejandro II en 1881, nunca transgredieron la ley conscientemente. Esta moderaci\u00f3n se manifiesta ante el problema de la educaci\u00f3n de su hija: sus planes son totalmente tradicionales, hasta\u00a0 el extremo que tratan de protegerla contra el contagio revolucionario que atravesaban las escuelas y hacen que sea al rev\u00e9s: una aya la que la eduque en casa. Pero el contagio es tal que la maniobra les sale al rev\u00e9s: la aya simpatiza con los populistas. De esta manera, Alejandra M. Domontovich, sufre su primera \u00abinfecci\u00f3n\u00bb socialista.<\/p>\n<p>La segunda le vendr\u00e1 por su afici\u00f3n a la literatura ro\u00adm\u00e1ntica. Mientras que sus padres planean un buen matri\u00admonio social, ella sue\u00f1a con \u00abuna gran pasi\u00f3n\u00bb. Esto le lleva a rechazar los preceptos paternos y escoge ella misma su marido. Se trata de un primo suyo cuyo apellido era Ko\u00adllonta\u00ef y que se encontraba en un escal\u00f3n social inferior. Seg\u00fan parece, el joven marido no deja de ser bueno y afectuoso, pero resultaba poca cosa para los sue\u00f1os de Ale\u00adjandra. En un primer momento ella intenta abrirse v\u00edas como escritora, pero en \u00e9ste no se parec\u00eda a George Sand. Escribi\u00f3 una novela que envi\u00f3 al bueno de Vladimir Koro\u00adlenko -el famoso escritor populista que gustaba ayudar a los j\u00f3venes y que fue decisivo en la carrera inicial de Gorki-, y \u00e9ste le contest\u00f3 que era una mala novela pero que deb\u00eda de continuar en su empe\u00f1o. Para el se\u00f1or Kollonta\u00ef se trataba de un capricho in\u00fatil y acept\u00f3 con condescendencia e iron\u00eda estas inclinaciones. Pero el paso siguiente fue la lectura de propaganda antigubernamental. Esto era demasiado. Los conflictos se profundizaron. A los tres a\u00f1os de su matrimonio, Alejandra dejaba a su marido, entregaba su hijo a sus padres y se met\u00eda de lleno en la actividad pol\u00edtica. De su marido solamente conserv\u00f3 el apellido.<\/p>\n<p>A pesar de su primera influencia populista, Alejandra entr\u00f3 en contacto con los c\u00edrculos de propaganda marxista que ya gozaban, a finales del siglo XIX, de un notable predi\u00adcamento entre la oposici\u00f3n activa. Su formaci\u00f3n literaria le ayuda y pronto se encuentra dando clases en un centro de instrucci\u00f3n para obreros y tomando parte en los debates intelectuales que tienen lugar en las grandes mansiones de la oposici\u00f3n liberal. En una de ellas, concretamente en la de la familia de Elena St\u00e1ssova, conoce la existencia de una corriente que pretende revisar el marxismo y que en Rusia tiene como traductores a los llamados \u00abmarxistas legales\u00bb cuyo objetivo era la \u201cmodernizaci\u00f3n\u201d de Rusia como punto previo a toda consideraci\u00f3n sobre el socialismo. Ella se inclina por los radicales, pero quiere poseer una formaci\u00f3n mayor y se traslada al extranjero. Alejandra sale de Rusia en 1898 y su primera etapa es Alemania. All\u00ed ser\u00e1 notablemente influenciada por el feminismo de Clara Zetkin y conoce desde primera fila los contendientes del debate sobre el \u00abrevisionismo\u00bb. Rechaza a Bernstein y simpatiza con Kautsky primero y con Rosa Luxemburgo despu\u00e9s: \u201cme entusiasm\u00e9 con Kautsky, dir\u00e1, devorando la revista <i>Die Neue Zeit,<\/i> editada por \u00e9l, y con los art\u00edculos de Rosa Luxemburgo. Me interes\u00f3 particularmente el li\u00adbrito de \u00e9sta Reforma o revoluci\u00f3n, donde refutaba la idea integracionista de Bernstein\u201d.<\/p>\n<p>Cuando regresa a Rusia a finales del mismo a\u00f1o ingresa en el reci\u00e9n fundado partido socialdem\u00f3crata cuya direc\u00adci\u00f3n cae en manos de la polic\u00eda. Militante del partido, to\u00admar\u00e1 parte en el Congreso de 1903 que ser\u00e1 sacudido por la controversia entre mencheviques y bolcheviques. Ahora la opci\u00f3n no le parece tan clara. Aunque simpatiza con la intransigencia de Lenin, siente un gran respeto por la vieja guardia que encabeza a la otra fracci\u00f3n. Tendr\u00e1 que venir el \u201censayo general\u201d de 1905 para que tome una posici\u00f3n clara a favor del leninismo. En este hist\u00f3rico \u00abensayo\u00bb, Alejandra tomar\u00e1 parte como actora: \u201cEl `domingo sangriento\u00b4 de 1905 me sorprendi\u00f3 en la calle. Me dirig\u00ed con la manifestaci\u00f3n hacia el Pa\u00adlacio de Invierno y la visi\u00f3n de la matanza cruel de los obreros desarmados se grab\u00f3 para siempre en su memoria: aquel d\u00eda de enero extraordinariamente so\u00adleado, los rostros confiados en espera de la se\u00f1al fat\u00ed\u00addica de las tropas desplegadas en torno del palacio&#8230; los mares de sangre sobre el blancor de la nieve, los l\u00e1tigos de cuero, los gritos, los gendarmes, los muer\u00adtos, los heridos&#8230; los ni\u00f1os muertos en las descargas. El comit\u00e9 del partido (bolchevique) desconfiaba de esta manifestaci\u00f3n del 9 de enero. Gran n\u00famero de camaradas, en las reuniones obreras convocadas a tal efecto, trataron de disuadir a los obreros de parti\u00adcipar en la manifestaci\u00f3n, que a ellos s\u00f3lo le pare\u00adc\u00edan una provocaci\u00f3n y una trampa. En cuanto a m\u00ed, opinaba que se deb\u00eda de ir. Esa manifestaci\u00f3n de\u00admostraba la determinaci\u00f3n de la clase obrera, se reve\u00adlaba como una escuela de actividad revolucionaria. Estaba entonces apasionada por las decisiones del Congreso de Amsterdam sobre las \u00abacciones de ma\u00adsas\u00bb\u201d.<\/p>\n<p>Su actuaci\u00f3n ser\u00e1 la propia de una feminista socialista que trata de organizar a las mujeres obreras al margen y en contra de las moderadas mujeres liberales, para las que el movimiento obrero s\u00f3lo tiene que actuar para conquistar las libertades renunciando a tener una pol\u00edtica indepen\u00addiente. Sigue los criterios de Clara Zetkin y forma una asociaci\u00f3n de mujeres muy vinculadas al partido. No obs\u00adtante, a pesar de los brillantes resultados iniciales, la aso\u00adciaci\u00f3n no lograr\u00e1 consolidarse y desaparece ante los pri\u00admeros embates de la represi\u00f3n. Aunque se presenta en sus recuerdos como una bolche\u00advique \u00abde toda la vida\u00bb, lo cierto es que hasta 1917 oscil\u00f3 entre las dos corrientes fundamentales del movimiento obrero ruso. Despu\u00e9s del retroceso de la revoluci\u00f3n de 1905, Alejandra interviene en el debate que separa internamente a los bolcheviques entre los partidarios de participar en las elecciones en la Duma zarista -reconociendo que el movimiento se encontraba en declive y hab\u00eda que aprovechar esta oportunidad para hacer agitaci\u00f3n-, y los que quer\u00edan boicotearlas porque consideraban la participaci\u00f3n como una claudicaci\u00f3n. Lenin se encontraba entre los primeros, Alejandra entre los segundos. Esto le alejar\u00e1 del bolchevismo durante una buena \u00e9poca durante la cual militar\u00e1 con los mencheviques y tomar\u00e1 parte en los frustrados intentos de Trotsky por conciliar a unos y otros en un solo partido como en Alemania.<\/p>\n<p>En 1908, Alejandra ser\u00e1 expulsada de Rusia por dos cargos: por tratar de organizar a los obreros textiles y por la llamada a la insurrecci\u00f3n que hab\u00eda hecho en su libro Finlandia y el socialismo. A\u00f1os antes (1903), hab\u00eda ya publicado <i>Las condiciones de vida de los obreros finlandeses<\/i>. Obras aplicadas que dar\u00e1n la medida de la capacidad de an\u00e1lisis y de investigaci\u00f3n marxista de Alejandra que trabaj\u00f3 durante cerca de tres a\u00f1os para escribir el segundo. Permanecer\u00e1 ahora nueve a\u00f1os en el exilio. Un largo per\u00edodo durante el cual la internacionalista luchar\u00e1 como escritora y agitadora en Alemania, Francia, Inglaterra -donde polemizar\u00e1 agriamente con Beatriz Webb-, Suiza, B\u00e9lgica, Dinamarca, Noruega y los Estados Unidos donde per\u00admanecer\u00e1 durante cerca de dos a\u00f1os. Durante todo este tiempo, Alejandra m\u00e1s que una representante de una u otra tendencia es una figura notable dentro del socialismo ruso, que mantiene sus propios puntos de vista que una vez coinciden con unos y otra vez con otros. Ante la prueba decisiva de la Gran Guerra su actitud la acerca paulatinamente a los bolcheviques&#8230; Internacionalista activa, escribe un folleto, \u00bf<i>Al quien sirve la guerra?<\/i> que tuvo una gran aco\u00adgida y que denuncia los intereses imperialistas y el patrio\u00adtismo burgu\u00e9s como principales responsables de una contienda que define en t\u00e9rmino de barbarie.<\/p>\n<p>Al principio de la \u201cGran Guerra\u201d participa en la redacci\u00f3n de la revista <i>Nasche Slovo<\/i> (Nuestra palabra), que anima en Par\u00eds Trotsky. En campa\u00f1a de agitaci\u00f3n en Alemania, colaborar\u00e1 con Karl Liebknecht hasta que ser\u00e1 detenida y finalmente expulsada. En 1915 inicia su acercamiento pol\u00edtico definitivo a Lenin -en ocasiones tratar\u00e1 de ser m\u00e1s \u201cleni\u00adnista\u201d que Lenin-, y participa en varias conferencias internacionales defendiendo sus criterios. Este es el caso de la II Conferencia Internacional de las Mujeres Socialistas y de la famosa Conferencia de Zimmervald. Regresar\u00e1 a Rusia poco despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n de Fe\u00adbrero. Desde el primer momento representa las posiciones de Lenin al que describir\u00e1 como un hombre por encima de la humanidad, como la \u201cencarnaci\u00f3n de una fuerza c\u00f3smica\u201d. Se opondr\u00e1 por lo tanto a la direcci\u00f3n del interior de los bolcheviques (Kam\u00e9nev, Stalin), y se manifestar\u00e1 con\u00adtraria al apoyo que \u00e9stos dan cr\u00edticamente al Gobierno Provisional. Dentro del Comit\u00e9 Central ser\u00e1 la \u00fanica voz favorable a las Tesis de abril escritas por Lenin rectifi\u00adcando sus anteriores premisas en torno al car\u00e1cter de la revoluci\u00f3n por hacer: si antes propugnaba una \u201cdictadura conjunta de obreros y campesinos\u201d para instaurar una Re\u00adp\u00fablica democr\u00e1tica, ahora afirma que ser\u00e1 socialista y proletaria. La identificaci\u00f3n de Alejandra con Lenin es tal que en la reci\u00e9n bautizada Petrogrado circulaba una \u201cchas\u00adtushka\u201d, que dec\u00eda:\u00a0\u00a0 Lo que Lenin grita \/ la Kollonta\u00ef imita.<\/p>\n<p>Su papel en la lucha revolucionaria fue notable desde el principio. Ser\u00eda la primera mujer elegida para el Comi\u00adt\u00e9 Ejecutivo del Soviets de Petrogrado, y m\u00e1s tarde miem\u00adbro del Comit\u00e9 Ejecutivo Pan-Ruso de los Soviets. Su popu\u00adlaridad como agitadora alcanz\u00f3 su punto m\u00e1s alto en v\u00edspera de la revoluci\u00f3n, hasta el punto que los bolche\u00adviques la nombraron en su ausencia -se encontraba en las c\u00e1rceles de Kerensky- para el CC, y como tercera para las elecciones a constituyente. De las c\u00e1rceles al poder s\u00f3lo hubo un paso que Lenin defini\u00f3 como de \u201cv\u00e9rtigo\u201d.<\/p>\n<p>En unos pocos d\u00edas consigui\u00f3 una celebridad mundial al ser nombrada \u201ccomisar\u00eda\u201d del Ministerio de Asistencia P\u00fabli\u00adca. Su entrada en su nuevo puesto de trabajo desdice toda la fama que le hab\u00eda creado la derecha. Los funcionarios, hostiles a la revoluci\u00f3n, la recibieron con una huelga. Ale\u00adjandra sorprendida s\u00f3lo acert\u00f3 a llorar. Luego vendr\u00eda la guerra civil con su secuela de terror, hambre y muerte. Su paso por el Ministerio fue breve, pero mientras dur\u00f3 se hicieron m\u00e1s cambios de los que un gobierno tradicional nunca ser\u00eda capaz de hacer&#8230; Alejandra firm\u00f3 la supresi\u00f3n de los cultos, el reparto de las tierras de los monasterios a los campesinos, la creaci\u00f3n de guarder\u00edas estatales, el lanzamiento de una gran campa\u00f1a para la protecci\u00f3n de la mujer-madre. Mirando m\u00e1s globalmente, Yolanda Marcos escribe:\u00a0 \u201c&#8230;La mujer rusa, con la revoluci\u00f3n de 1917, alcanzaba su mayor\u00eda de edad total legalmente, pod\u00eda parti\u00adcipar en todos los sectores de la vida p\u00fablica en igualdad de condiciones con los hombres; y estas enormes posibilidades iban acompa\u00f1adas por el ejem\u00adplo que constitu\u00edan mujeres que, como Kollontai y otras, con su pr\u00e1ctica en las gestiones p\u00fablicas e incluso en su vida privada, adelantaban las caracte\u00adr\u00edsticas de un tipo de mujer del futuro. La situaci\u00f3n de igualdad reci\u00e9n adquirida por las mujeres rusas las situaba en una posici\u00f3n ventajosa respecto a las mujeres del resto de Europa. Efectivamente, los pa\u00ed\u00adses de la Europa \u00abdemocr\u00e1tica\u00bb apenas empezar\u00edan a reconocer el derecho a voto a las mujeres entre los a\u00f1os 20 y 30, y en otros como Italia y Alemania daba comienzo un proceso reaccionario que iba a significar para la mujer el retorno a los moldes ju\u00addaicos y orientales m\u00e1s primitivos con la legislaci\u00f3n fascista y nazi\u201d.(<b>2<\/b>) .<\/p>\n<p>En su famosa <i>autobiograf\u00eda,<\/i> Alejandra Kollonta\u00ef se de\u00adfine como una mujer emancipada, y si tenemos en cuenta el contexto en que vivi\u00f3, no debe de haber duda de que lo fue. A lo largo de su vida militante, llev\u00f3 una lucha constante y casi solitaria -no tuvo un movimiento feme\u00adnino detr\u00e1s como lo tuvo Clara Zetkin- por los derechos de la mujer, excluida la libre sexualidad. Esta actividad se concret\u00f3 en su acci\u00f3n como agitadora tanto en Rusia como en los numerosos pa\u00edses donde vivi\u00f3, en sus aportaciones en diferentes congresos y conferencias internacionales, en su acci\u00f3n dentro del marxismo ruso por potenciar organiza\u00adciones aut\u00f3nomas de mujeres, y en el proceso revolucio\u00adnario sovi\u00e9tico en la defensa de unas premisas que pode\u00admos sintetizar as\u00ed: Destruir la familia burguesa, liberar la sexualidad, oponer al matrimonio mon\u00f3gamo la comuni\u00addad, desarrollar una mujer nueva con una nueva moral en la construcci\u00f3n del socialismo.<\/p>\n<p>Estas ideas iban acompa\u00f1adas por una actitud sexual demasiado libre incluso para muchos de sus compa\u00f1eros revolucionarios. Hab\u00eda tenido un buen n\u00famero de aman\u00adtes, y hablaba de la sexualidad con un desenfado que s\u00f3lo compart\u00eda en Rusia otra bolchevique: Inessa Armand. Esto era demasiado para la derecha que la cogi\u00f3 como un ejem\u00adplo de la perversidad revolucionaria. Un ejemplo de lo que decimos es el que tuvo lugar cuando, con un grupo de obre\u00adros, intentaba apagar el incendio del Palacio de la Mater\u00adnidad que se hab\u00eda creado a instancia de su ministerio. El incendio hab\u00eda sido provocado por los saboteadores, pero la jefe de las ni\u00f1eras -en una actitud sintom\u00e1tica de que en todo este per\u00edodo tuvo el funcionariado zarista-, comenz\u00f3 a gritar contra ella de forma hist\u00e9rica, clamando: \u201c \u00a1Miradla! Esa es la Kollonta\u00ef, la bolchevique feroz. \u00a1Ella es quien ha prendido fuego a nuestra casa! \u00a1Quer\u00eda abrasar\u00adnos con estas criaturas! Para que se condenaran nuestras almas cristianas. \u00a1Lo que quieren los comisarios es que\u00addarse con el racionamiento de los ni\u00f1os!&#8230;\u201d:<\/p>\n<p>Alejandra encontr\u00f3 en la primera fase de la revoluci\u00f3n un amplio movimiento protagonizado por las mujeres. Fue un momento \u00fanico en la historia de Rusia. En muy pocos d\u00edas se tomaron medidas que poco antes parec\u00edan impo\u00adsibles. Se lleg\u00f3 a facilitar el derecho al aborto, y desapareci\u00f3 el concepto de hijo ileg\u00edtimo. El matrimonio y el divorcio se redujeron a un tr\u00e1mite sin complicaciones. En el terreno econ\u00f3mico se abolieron las trabas que imped\u00edan el acceso de la mujer a la industria ya la administraci\u00f3n. Se crearon innumerables comedores p\u00fablicos, guarder\u00edas&#8230; La propia Alejandra har\u00e1 en 1921, el siguiente balance de los primeros tiempos del poder de los soviets: \u201c&#8230;Durante los tres a\u00f1os de revoluci\u00f3n, en los que se derribaron los pilares fundamentales de la sociedad burguesa y se intentaba tenazmente erigir con la ma\u00adyor rapidez posible las bases para la sociedad comu\u00adnista, reinaba una atm\u00f3sfera en la que las tradicio\u00adnes rebasadas se extingu\u00edan con rapidez incre\u00edble. En su lugar brotaban ante nuestros ojos formas to\u00adtalmente nuevas de sociedad humana. La familia burguesa ya no era indispensable. La mujer por raz\u00f3n del trabajo general obligatorio para la comunidad, y en \u00e9sta, se encontraba con formas de vida totalmente originales. Se hallaba obligada a estar presente en el trabajo no s\u00f3lo exclusivamente para su propia familia, sino tambi\u00e9n para la colectividad; surg\u00edan nuevas condiciones de vida y tambi\u00e9n nuevos tipos de matrimonio&#8230;\u201d.<\/p>\n<p>El propio partido bolchevique, que hasta el momento no hab\u00eda concedido a la cuesti\u00f3n de la mujer el lugar que merec\u00eda, dec\u00eda en su programa escrito en 1919: \u201cEn el te\u00adrreno ideol\u00f3gico y educativo, la tarea principal del Partido en este momento consiste en desterrar los prejuicios heredados fundamentalmente por las capas m\u00e1s atrasadas del proletariado y los campesinos. No podemos conformarnos con declarar la igualdad formal de la mujer. Debemos liberarla de las cargas del trabajo dom\u00e9stico, creando casas comunales, comedores colectivos, guarder\u00edas infantiles, etc.\u00bb. Pero el ideal era una cosa y la realidad otra, no olvidemos que la revoluci\u00f3n se desarroll\u00f3 en un marco pleno de dificultades pol\u00edticas y materiales. Los <i>soviets<\/i> que ya hab\u00eda heredado unas bases econ\u00f3micas subdesarro\u00adlladas y una situaci\u00f3n de crisis total motivada por la Gran Guerra y el propio proceso revolucionario, se encontr\u00f3 adem\u00e1s con un cerco internacional y una guerra civil que destruy\u00f3 todas las posibilidades de una evoluci\u00f3n coherente. La clase obrera y su fracci\u00f3n m\u00e1s avanzada sufrieron un desgaste total. Los viejos proyectos que alumbraron Octubre tuvieron que adaptarse a una salida de supervivencia; sus protagonistas sociales se encontraron con un nuevo dilema: reconstruir el poder de los soviets y extender la revoluci\u00f3n internacional, o consolidar el camino de un nuevo poder basado en la burocracia y buscar un \u201cmodus vivendis\u201d con el capitalismo internacional&#8230; La victoria de Stalin signific\u00f3 la segunda v\u00eda.<\/p>\n<p>A estas condiciones impuestas por las graves circunstancias que rodearon la revoluci\u00f3n, hay que a\u00f1adirle las derivadas de los errores y tradiciones seculares de la clase obrera en el poder. El propio Lenin reconoci\u00f3 dolorosa\u00admente que bajo el barniz de muchos comunistas se escond\u00eda un marido tradicional, y los sectores burocr\u00e1ticos ahora predominantes fueron desarrollando un \u00abobrerismo\u00bb de marcado signo antifeminista. Se empez\u00f3 a decir que el fe\u00adminismo representaba algo as\u00ed como una desviaci\u00f3n de la lucha de clases, y se dec\u00eda que la liberaci\u00f3n de la mujer se garantizar\u00eda con el triunfo de la revoluci\u00f3n. Mujeres del temple de Clara Zetkin y de Alejandra Kollonta\u00ef no fueron capaces de contraponerse a estos criterios. Incluso, en el caso de esta \u00faltima, se llega a teorizar una serie de desi\u00adgualdades como: 1) la que conllevaba el acaparamiento masculino de la mayor\u00eda de puestos de trabajo, y en \u00e9stos, de los m\u00e1s cualificados, al tiempo que las mujeres eran relegadas al sector de servicios; 2) la que se derivaba de la elevaci\u00f3n del salario fa\u00admiliar, de manera que el hombre no necesitar\u00e1 que la mujer abandonara el hogar y que, por lo tanto, se viera obligada a permanecer como esclava dom\u00e9s\u00adtica.<\/p>\n<p>Obviamente, la cocinera sigui\u00f3 siendo la cocinera, cortada de la vida pol\u00edtica y social, sujeta a su marido. M\u00e1s tarde, ya con Stalin, la mujer sovi\u00e9tica fue perdiendo todas sus conquistas. Pero esta es ya otra historia ante la cual Alejandra Kollonta\u00ef mantuvo un silencio aprobatorio. Entre aquella mujer que quer\u00eda acabar con la esclavitud femenina y \u00e9sta ya instalada en un sistema en el que el machismo estaba plenamente insti\u00adtucionalizado aunque de una forma muy diferente al de los tiempos del zarismo&#8230; hay un intermedio marcado por las derrotas.<\/p>\n<p>La tendencia natural de Alejandra Kollonta\u00ef dentro del bolchevismo fue la de inclinarse siempre hacia su sector m\u00e1s izquierdista. En v\u00edspera de la revoluci\u00f3n ya pesar de su plena admiraci\u00f3n por Lenin, comparti\u00f3 las posiciones de Bujar\u00edn y Piatakov que contrapon\u00edan la dictadura del proletariado contra derechos democr\u00e1ticos tradicionales como el de la autodeterminaci\u00f3n de las nacionalidades. Durante los debates que tuvieron lugar alrededor de la per\u00adtinencia de los acuerdos de Brest-Litovsk, Alejandra se ali\u00adne\u00f3 con el sector intransigente que propugnaba su nega\u00adtiva a cualquier compromiso. Como miembro de los comu\u00adnistas de izquierda, dimiti\u00f3 como comisar\u00eda y declar\u00f3 en el VII Congreso del partido: \u201cSi nuestra Rep\u00fablica Sovi\u00e9tica ha de perecer, otros llevar\u00e1n m\u00e1s adelante su bandera\u201d.<\/p>\n<p>Ya no fue nunca m\u00e1s reelegida para el Comit\u00e9 Central. En 1920, uni\u00f3 su prestigio al de Sl\u00edapnikov para crear la Oposici\u00f3n Obrera, una tendencia dentro del bolchevismo cuyo programa redact\u00f3, este prestigio segu\u00eda intacto, ya pesar de la virulencia del debate, Alejandra pudo expresar abiertamente sus posiciones en el interior del partido e incluso a una instancia superior, como en aquel tiempo se consideraba la Internacional Comunista. La Oposici\u00f3n Obrera consideraba que la burocracia hab\u00eda esclerotizado al partido. La burocratizaci\u00f3n desarrollada durante el \u00abco\u00admunismo de guerra\u00bb imped\u00eda, a sus ojos, cualquier inicia\u00adtiva personal o colectiva de la clase que, al menos te\u00f3rica\u00admente, ostentaba el poder. El partido se hab\u00eda ido sepa\u00adrando de la clase y hab\u00eda comenzado a establecer un r\u00edgido control econ\u00f3mico e ideol\u00f3gico sobre ella. En su op\u00fasculo escrito de cara al X Congreso del partido, defin\u00eda as\u00ed el problema: \u201cEl punto cardinal de la controversia entre los diri\u00adgentes del partido y esta oposici\u00f3n, es el siguiente: \u00bfa qui\u00e9n confiar\u00e1 el partido la edificaci\u00f3n de la eco\u00adnom\u00eda comunista? \u00bfal Consejo Superior de Econom\u00eda Nacional, con todos sus departamentos burocr\u00e1ticos, o a los sindicatos industriales?\u201d<\/p>\n<p>Los dirigentes del partido tachan a su grupo de \u201canarco\u00adsindicalista\u201d, y lo cierto es que en su propuestas se en\u00adcuentra la huella de Daniel de Le\u00f3n y de las teor\u00edas sobre la democracia industrial que imperaba entre la IWW nor\u00adteamericana (Obreros Industriales del Mundo). La Oposi\u00adci\u00f3n defiende el control obrero basado en un sindicalismo independiente del Estado, y plantea que para \u00abdesterrar la burocracia que se alberga en las estructuras sovi\u00e9ticas, hay que empezar por desterrar la burocracia del propio par\u00adtido\u00bb. Para Lenin y Trotsky, la Oposici\u00f3n Obrera denuncia una realidad que reconocen, pero la combate a trav\u00e9s de grandes conceptos y no de una situaci\u00f3n concreta en la que el control obrero carece de un movimiento real para apli\u00adcarse y en la que la supervivencia del Estado sovi\u00e9tico pasa por encima de cualquier otra consideraci\u00f3n. La Oposi\u00adci\u00f3n Obrera es derrotada y Alejandra ya no volver\u00e1 a le\u00advantar la cabeza como discrepante, y ello a pesar de que los elementos de corrupci\u00f3n que denunciaba se fueron ha\u00adciendo cada vez m\u00e1s grandes. Solamente un peque\u00f1o grupo de militantes poco conocidos siguen manteniendo su ban\u00addera hasta que las \u201cpurgas\u201d de los a\u00f1os treinta los barrer\u00e1 definitivamente.<\/p>\n<p>Cuando ocurre esta claudicaci\u00f3n de Alejandra, el femi\u00adnismo revolucionario de los primeros a\u00f1os, ya ha pasado a la historia. En los medios de opini\u00f3n se la trataba de \u201cgeorgedandista\u201d y carece de apoyos en el movimiento para defender sus viejas ideas. Gradualmente, se va situando bajo la sombra de Stalin. No se sabe c\u00f3mo \u00e9ste consigui\u00f3 que la vieja dama inconformista se adaptara a sus planes, pero no es descabellado pensar que concurrieron dos alter\u00adnativas: o arriesgarse a sufrir una gran campa\u00f1a de des\u00adprestigio apoyada sobre sus divergencias lejanas con Lenin y en su vida privada, o una carrera diplom\u00e1tica al servicio del equipo dirigente. Est\u00e1 claro que opt\u00f3 por lo segundo y as\u00ed, la encontraremos, desde 1923 a 1925 en Noruega; desde 1925 a 1927, en M\u00e9xico; desde 1927 a 1930, otra vez en Noruega, y desde 1930 a 1945, en Suecia&#8230;Su colaboraci\u00f3n con el estalinismo fue poco notable, con la excepci\u00f3n de su incalificable intervenci\u00f3n en 1927 para someter a Nadia Krupskaya, la mujer de Lenin, aunque en este tramo de la historia ya se sabe que Stalin puede emplear los m\u00e9todos m\u00e1s torvos para conseguir su prop\u00f3sito, y que le obedezcan por la fuerza. El caso es que su novela, <i>Un gran amor,<\/i> trataba al parecer de las posibles relaciones que tuvo el jefe bolchevique con Inessa Armand. De persistir en su actitud militante a favor de la Oposi\u00adci\u00f3n de izquierda, la novela se publicar\u00eda siendo mucho m\u00e1s expl\u00edcita&#8230;<\/p>\n<p>Para Nadia Krupskaya, esto era demasiado. Alejandra Kollonta\u00ef hab\u00eda ya puesto su vida a los pies del Estado al que servir\u00eda sin fisuras manifiestas. Es m\u00e1s que posible que sufriera interiormente todo lo que pudo contemplar, pero careci\u00f3 de valor para escoger el camino de la oposici\u00f3n. Muri\u00f3 en 1952, olvidada como revoluciona\u00adria y recordada como diplom\u00e1tica. Su casa era como un museo lleno de viejos muebles y de fotograf\u00edas que recor\u00addaban sus a\u00f1os j\u00f3venes. Sus obras no aparecieron, incluso en su versi\u00f3n adaptada a las nuevas circunstancia, hasta tiempo despu\u00e9s de la muerte de Stalin. El renacimiento del pensamiento revolucionario en los a\u00f1os sesenta pas\u00f3 tam\u00adbi\u00e9n por ella, y tanto su figura como su obra anterior a 1921, ha sido desde entonces, un foco de atenci\u00f3n para las nuevas generaciones.<\/p>\n<p>&#8212;1. <i>Memorias<\/i>, Ed. Debate\/Tribuna feminista, Madrid, p\u00e1gs. 383-384.\u00a0 En Ru\u00adsia su t\u00edtulo fue <i>De mi vida y trabajos<\/i>, Mosc\u00fa, Ediciones en Lengua Extranjera, 1974.<\/p>\n<p>&#8212;2. Yolanda Marcos, pr\u00f3logo a <i>Autobiograf\u00eda de una mujer emancipada y otros escritos de<\/i> Alejandra Kollonta\u00ef,\u00a0 Fon\u00adtamara, Barcelona, 1976, p\u00e1g. 47. Esta introducci\u00f3n es quiz\u00e1s el trabajo biogr\u00e1fico m\u00e1s amplio y elaborado que se ha publicado sobre Alejandra en el Estado espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>5. Otras obras suyas (en muchos casos antolog\u00edas de sus textos) publicadas fueron: <i>El marxismo y la re\u00advoluci\u00f3n sexual,<\/i> Miguel Castellote, Ed., Madrid, 1976. Este texto fue publicado originalmente en 1909 como <i>Las bases sociales de la cuesti\u00f3n femenina<\/i>; <i>La oposici\u00f3n obrera,<\/i> publicada el mismo a\u00f1o por la misma editorial, junto con el texto de Paul Cardan<i>, El papel de la ideolog\u00eda bolchevique en la aparici\u00f3n de la bu\u00adrocracia<\/i>. Existen otras ediciones, en Fontamara, Anagrama&#8230; <i>La mujer en el desarrollo social;<\/i> en Guadarrama, Barcelona, 1976, con un ep\u00edlogo, <i>Alejandra Kollonta\u00ef: entre el feminismo y el socialismo, de Annemarie Troger<\/i>. Otra edici\u00f3n posterior es la de Fontamara con el t\u00edtulo de <i>Sobre la liberaci\u00f3n de la mujer<\/i> que recoge su Conferencias en la Universidad de Sverdlov. En <i>Los bolcheviques<\/i>, de George Haupt y Jean-Jacques. Marie, aparece su autobiograf\u00eda escrita brevemente para la Enciclopedia sovi\u00e9tica Granac: <i>La bolchevi\u00adque enamorada<\/i>, apareci\u00f3 en La Sal, Barcelona, 1978; hay que registrar tambi\u00e9n unos Cuentos sovi\u00e9ticos aparecidos Cenit, 1930 al principio de la Rep\u00fablica. La mayor parte de sus obras fueron publicadas\u00a0 durante la II Rep\u00fablica, y formaron parte de los esfuerzos de divulgaci\u00f3n de un cierto feminismo marxista, vd. Mary Nash, Mujer y movimiento obrero en Espa\u00f1a, 1931-1939\u00a0 (Fontamara, Barcelona, 1981).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El largo proceso del movimiento revolucionario ruso -que va desde el intento insurreccional de los &quot;decembris\u00adtas&quot; hasta la consolidaci\u00f3n del estalinismo-, es extraordi\u00adnariamente rico en cuanto a su participaci\u00f3n femenina se refiere. Bastante reducido a una vanguardia muy estricta por las propias exigencias de la clandestinidad, este movi\u00admiento fue llevado, hasta la eclosi\u00f3n popular de 1905 y de 1917, por militantes surgidos, fundamentalmente, -del seno de las clases opresoras. Se puede decir que, sobre todo en su etapa final, no existi\u00f3 una familia perteneciente a las clases privilegiadas que no tuviera una o varias \u00abovejas negras\u00bb entre los suyos y que, entre \u00e9stos, no hubiera una mujer que, en ruptura con el ambiente conservador, se lanzara a una incierta aventura revolucionaria que equi\u00adval\u00eda a una terrible clandestinidad y casi invariablemente. la c\u00e1rcel, los malos tratos, el destierro en Siberia o, en el mejor de los casos, el exilio en Europa o en Norteam\u00e9rica, donde la militancia revolucionaria se curt\u00eda culturalmente absorbiendo \u00e1vidamente la producci\u00f3n cultural de la iz\u00adquierda occidental cuya producci\u00f3n intentaba aplicar y enri\u00adquecer en una praxis interior en la que el diletantismo era muy dif\u00edcil.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La historia de estas mujeres est\u00e1 en gran medida, toda\u00adv\u00eda por hacer. Durante su estancia en la Rusia sovi\u00e9tica, la compa\u00f1era de John Reed, Louise Bryant, escribi\u00f3 un am\u00adplio reportaje sobre la aportaci\u00f3n femenina a la revoluci\u00f3n y descubri\u00f3, algo que Lenin y los historiadores reconoce\u00adr\u00edan m\u00e1s tarde, a saber, que hab\u00edan sido las mujeres las que hab\u00edan desencadenado el proceso revolucionario un 8 de febrero (8 de marzo, D\u00eda de la mujer trabajadora, en el calendario occidental). Su testimonio no ha llegado hasta nosotros y posteriormente los trabajos sobre cl papel de la mujer en la revoluci\u00f3n rusa representan una \u00ednfima por\u00adci\u00f3n dentro de la inmensa bibliograf\u00eda escrita sobre este acontecimiento.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La mujer rusa necesitaba todav\u00eda m\u00e1s que los hombres un cambio revolucionario. Hab\u00edan sido las esclavas de los esclavos y todav\u00eda, en pleno siglo XX, la legislaci\u00f3n zarista reconoc\u00eda a los maridos el derecho de maltratar a sus es\u00adposas. Sin embargo, aunque esta necesidad fuese apremian\u00adte, el atraso cultural, la represi\u00f3n y por supuesto, la incom\u00adprensi\u00f3n del propio movimiento revolucionario, hizo que la incorporaci\u00f3n de las mujeres a la lucha fuera tard\u00eda y subordinada. Rusia careci\u00f3 de un per\u00edodo de libertades de\u00admocr\u00e1ticas amplias que permitiera la creaci\u00f3n de organi\u00adzaciones de mujeres con una s\u00f3lida implantaci\u00f3n, con un importante n\u00famero de cuadros capaces de establecer sus propios criterios&#8230; La revoluci\u00f3n, la guerra civil, el ascenso de la burocracia, la sucesi\u00f3n vertiginosa de acontecimientos no permiti\u00f3 que las grandes ideas desarrolladas por dife\u00adrentes generaciones de mujeres revolucionarias rusas, em\u00adpezando por las audaces nihilistas y continuando por las que lucharon en cada una de las ramas del movimiento revolucionario, cobraron cuerpo a trav\u00e9s de organizaciones estables y capaces de imponerse&#8230;Por todo ello, la historia del feminismo revolucionario ruso se ilustra primordial\u00admente a trav\u00e9s de las grandes individualidades, de figuras legendarias como lo fueron las populistas Maria Spirido\u00adnova y Vera Figner, la menchevique Vera Zas\u00falitch, o las bolcheviques Alejandra Kollonta\u00ef, Ang\u00e9lica Balabanov, Larissa Reissner, Nadia Krupskaya, Inessa Armand, Elena St\u00e1ssova, Eugenia Bosch, etc.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No hay duda: ninguna de las mujeres que dieron vida a la revoluci\u00f3n rusa han alcanzado una popularidad in\u00adternacional tan intensa como Alejandra Kollonta\u00ef, a la que el cronista franc\u00e9s de la revoluci\u00f3n Jacques Saboul llamar\u00eda &quot;la egeria bolchevique del amor li\u00adbre&quot;. Esta gran popularidad se deriva, sobre todo, de la notable importancia de sus escritos feministas, de su papel al frente de la ef\u00edmera y pol\u00e9mica Oposici\u00f3n Obrera, pero sobre todo del hecho de que fue la representante femenina m\u00e1s cualificada del bolchevismo triunfante y como tal, fue una de las \u201cbestias negras\u201d para la derecha, su candidata de mayor prestigio (tercera en las listas para la Asamblea Constituyente), la primera mujer ministra de la historia&#8230; Adem\u00e1s, quiz\u00e1 nadie mejor que ella define el alcance y las limitaciones, los aciertos y los errores de la revoluci\u00f3n, y re\u00adpresenta m\u00e1s fielmente la corrupci\u00f3n que conllev\u00f3 el surgi\u00admiento y la consolidaci\u00f3n de un poder burocr\u00e1tico cuya actitud hacia los derechos de la mujer, refleja mejor que con cualquier otro ejemplo, su naturaleza reaccionaria.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En un balance escrito ya en la vejez, la propia Kollon\u00adta\u00cd establece su trayectoria militante sobre una triple apor\u00adtaci\u00f3n: \u201cMi primera aportaci\u00f3n, naturalmente, es la que he dado en la lucha por la emancipaci\u00f3n de las mujeres trabajadoras y por el afianzamiento de su igualdad en todas las esferas del trabajo, de la actividad esta\u00adtal, la ciencia y dem\u00e1s. Con la particularidad de que enlazaba indisolublemente, la lucha por la emancipa\u00adci\u00f3n y la igualdad con la doble misi\u00f3n de la mujer: la de ciudadana y la de madre (&#8230;) segunda aporta\u00adci\u00f3n a la lucha por la agitaci\u00f3n de una sociedad nueva es mi labor internacional, la agitaci\u00f3n y la propa\u00adganda realizadas en muchos pa\u00edses y, esencialmente, en los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica durante la primera guerra imperialista. La labor realizada, por indicaci\u00f3n de Lenin, para apartar de la II Interna\u00adcional a los elementos de izquierda y sentar los funda\u00admentos de la III Internacional (&#8230;) tercera aporta\u00adci\u00f3n a la pol\u00edtica de fortalecimiento de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9\u00adtica es mi actuaci\u00f3n en la diplomacia, desde 1922 hasta marzo de 1945&#8230;\u201d (1)<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Quiz\u00e1s de acuerdo con Voltaire que afirma que \u201cel amor propio dura toda la vida\u201d, Alejandra reescribe la historia en funci\u00f3n de las exigencias de la historia oficial. Ya no se presenta como una mujer sexualmente emancipada, ni como una inconformista dentro de los rangos marxistas y bolche\u00adviques, no menciona para nada a Stalin que viene a ser algo as\u00ed -salvando las distancias- como hablar del siglo de Pericles sin mencionar a Pericles. Se sit\u00faa bajo el amparo de Lenin con el que mantuvo sus acuerdos, pero tambi\u00e9n sus desacuerdos y adapta su feminismo a la versi\u00f3n oficial del Estado: la mujer debe ser ciudadana y madre.<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-691","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-siglo-xx"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/691","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=691"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/691\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=691"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=691"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=691"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}