{"id":698,"date":"2007-04-01T00:00:00","date_gmt":"2007-04-01T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=698"},"modified":"2020-02-27T16:51:11","modified_gmt":"2020-02-27T15:51:11","slug":"contra-la-gran-derrota-del-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=698","title":{"rendered":"Contra la gran derrota del mundo"},"content":{"rendered":"<p>12 Oct, 2004<\/p>\n<p>En la historia de la pintura se pueden encontrar a veces extra\u00f1as profec\u00edas. Profec\u00edas que el pintor no tuvo intenci\u00f3n de que fueran tales. Es casi como si lo visible pudiera por s\u00ed mismo tener sus propias pesadillas. Por ejemplo, en <em>El triunfo de la muerte<\/em>, de Brueghel, pintado en la d\u00e9cada de 1560 y que ahora se halla en el Museo del Prado, hay ya cierta profec\u00eda terrible de los campos de exterminio nazis.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de las profec\u00edas, cuando son espec\u00edficas, est\u00e1n destinadas a ser malas porque, a lo largo de la historia, surgen terrores siempre nuevos -incluso si algunos desaparecen-, pero no hay felicidades nuevas: la felicidad es siempre la vieja felicidad. Son los modos de luchar por esa felicidad los que cambian.<\/p>\n<p>Medio siglo antes de Brueghel, Hieronymus Bosch pint\u00f3 su Tr\u00edptico del milenio, que tambi\u00e9n se encuentra en El Prado. El panel de la izquierda muestra a Ad\u00e1n y Eva en el Para\u00edso, el gran panel central describe el Jard\u00edn de las Delicias y el de la derecha representa el Infierno. Y ese infierno se ha convertido en una extra\u00f1a profec\u00eda del clima mental que han impuesto al mundo al final de nuestro siglo la globalizaci\u00f3n y el nuevo orden econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>Quisiera explicar c\u00f3mo ha ocurrido. Tiene poco que ver con el simbolismo empleado en la pintura. Los s\u00edmbolos del Bosco probablemente ven\u00edan del lenguaje secreto, proverbial y her\u00e9tico de ciertas sectas milenaristas del siglo XV que cre\u00edan, her\u00e9ticamente, que si el mal pudiera ser superado, ser\u00eda posible crear el para\u00edso en la tierra. Se han escrito muchos ensayos sobre las alegor\u00edas que se encuentran en la obra del Bosco.(1) Pero si su visi\u00f3n del infierno es prof\u00e9tica, esa profec\u00eda no reside tanto en los detalles -as\u00ed sean inquietantes y grotescos-, sino en el conjunto. O, para decirlo de otro modo, en lo que constituye el espacio del infierno.<\/p>\n<p>No hay horizonte. No hay continuidad entre las acciones, no hay pausas, no hay rutas, no hay patr\u00f3n, no hay pasado y no hay futuro. S\u00f3lo existe el clamor del disparatado y fragmentario presente. Por todas partes hay sorpresas y sensaciones, pero en ninguna parte hay desenlaces. Nada fluye a trav\u00e9s: todo interrumpe. Hay una especie de delirio espacial.<\/p>\n<p>Compara ese espacio con el que uno ve en una barra publicitaria o en un t\u00edpico bolet\u00edn de noticias de la CNN o cualquier programa de noticias de los medios. Hay una incoherencia comparable, una selva comparable de est\u00edmulos separados, un frenes\u00ed similar.<\/p>\n<p>La visi\u00f3n del Bosco profetizaba la imagen del mundo que nos es comunicada hoy por los medios bajo el impacto de la globalizaci\u00f3n, con su criminal necesidad de vender sin pausa. Ambas son como rompecabezas cuyas infortunadas piezas no concuerdan.<\/p>\n<p>Y \u00e9ste fue precisamente el t\u00e9rmino que el subcomandante Marcos utiliz\u00f3 en una carta sobre el nuevo orden mundial, el a\u00f1o pasado&#8230; Escrib\u00eda desde Chiapas, en el sureste de M\u00e9xico.(2) El ve el planeta hoy d\u00eda como el campo de batalla en que tiene lugar la Cuarta Guerra Mundial. (La Tercera fue la llamada Guerra Fr\u00eda). La meta de los beligerantes es conquistar el mundo entero por medio del mercado. Los arsenales son financieros; sin embargo, hay millones de personas mutiladas o muertas cada minuto. El objetivo de los que hacen la guerra es dominar el mundo desde centros de poder nuevos y abstractos -meg\u00e1polis del mercado, que no se someter\u00e1 a ning\u00fan control salvo el de la l\u00f3gica de la inversi\u00f3n. Entre tanto nueve d\u00e9cimas partes de las mujeres y los hombres que habitan el planeta viven con las piezas rotas que no encajan.<\/p>\n<p>El rompecabezas del panel del Bosco es tan similar que casi espero encontrar all\u00ed las siete piezas que Marcos enumer\u00f3.<\/p>\n<p>La primera pieza tiene un signo de d\u00f3lar y es verde. Consiste en la nueva concentraci\u00f3n de la riqueza global en cada vez menos manos y la distribuci\u00f3n sin precedentes de una pobreza sin esperanzas.<\/p>\n<p>La segunda pieza es triangular y consiste en una mentira. El nuevo orden proclama que racionaliza y moderniza la producci\u00f3n y el esfuerzo humano. En realidad es un regreso a la barbarie de principios de la Revoluci\u00f3n Industrial, con la importante diferencia de que esta vez la barbarie no est\u00e1 acotada por ninguna consideraci\u00f3n o principio \u00e9tico que se le oponga. El nuevo orden es fan\u00e1tico y totalitario. (Dentro de su sistema no hay apelaci\u00f3n. Su totalitarismo no se refiere a la pol\u00edtica -que, desde su punto de vista, ya ha sido superada- sino al control monetario mundial). Piensa en los ni\u00f1os. Cien millones en el mundo viven en la calle. Doscientos millones forman parte de la fuerza de trabajo mundial.<\/p>\n<p>La tercera pieza es redonda como un c\u00edrculo vicioso. Consiste en la migraci\u00f3n forzada. Los m\u00e1s emprendedores entre quienes no tienen nada intentan emigrar para sobrevivir. Pero el nuevo orden trabaja d\u00eda y noche seg\u00fan el principio de que alguien que no produce, que no consume, que no tiene dinero para poner en el banco, sale sobrando. As\u00ed que los emigrantes, los sin tierra, los sin casa, son tratados como desperdicios del sistema: desechables.<\/p>\n<p>La cuarta pieza es rectangular como un espejo. Consiste en el incesante intercambio entre los bancos comerciales y el crimen organizado mundial, porque tambi\u00e9n el crimen se ha globalizado.<\/p>\n<p>La quinta pieza es m\u00e1s o menos un pent\u00e1gono. Consiste en la represi\u00f3n f\u00edsica. Bajo el nuevo orden, los estados nacionales han perdido su independencia econ\u00f3mica, su iniciativa pol\u00edtica y su soberan\u00eda. (La nueva ret\u00f3rica de la mayor\u00eda de los pol\u00edticos intenta disfrazar su falta de poder pol\u00edtico, distinto del poder c\u00edvico o represivo). La nueva tarea de los estados nacionales es administrar lo que les es asignado, proteger los intereses de las megaempresas del mercado y, sobre todo, controlar y vigilar a los que salen sobrando.<\/p>\n<p>La sexta pieza es el perfil de un garabato y consiste en una multiplicaci\u00f3n de las fracturas. Por una parte, el nuevo orden acaba con las fronteras y las distancias mediante la instantaneidad de la telecomunicaci\u00f3n de las operaciones y los tratos comerciales, mediante zonas obligatorias de libre comercio (TLCAN) y por la imposici\u00f3n en todas partes de la \u00fanica e incuestionable ley del mercado; y por otra parte, provoca fragmentaci\u00f3n y una proliferaci\u00f3n de fronteras, al liquidar el Estado nacional, por ejemplo, la antigua Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, Yugoslavia, etc\u00e9tera. \u00bbUn mundo de espejos rotos\u00bb, escribi\u00f3 Marcos, \u00bbque reflejan la in\u00fatil unidad mundial del rompecabezas neoliberal\u00bb.<\/p>\n<p>La s\u00e9ptima pieza del rompecabezas tiene la forma de un bolsillo, y consiste en todos los diversos bolsillos de resistencia contra el nuevo orden que est\u00e1n surgiendo en todo el globo. Los zapatistas en el sureste mexicano son una de esas bolsas. Otros, en diferentes circunstancias, no han elegido necesariamente la resistencia armada. Los muchos bolsillos no tienen un programa pol\u00edtico com\u00fan. \u00bfC\u00f3mo podr\u00edan tenerlo, si existen en un rompecabezas roto? Pero su heterogeneidad puede ser prometedora. Lo que tienen en com\u00fan es su defensa de los que salen sobrando, los prescindibles, y su creencia en que la Cuarta Guerra Mundial es un crimen contra la humanidad.<\/p>\n<p>Las siete piezas nunca concordar\u00e1n para adquirir ning\u00fan sentido. Esa falta de sentido, este absurdo, es end\u00e9mico del nuevo orden. Como el Bosco anticip\u00f3 en su visi\u00f3n del infierno, no hay horizonte. El mundo arde. Cada figura trata de sobrevivir concentr\u00e1ndose en su necesidad y su supervivencia propias e inmediatas. La claustrofobia, en su versi\u00f3n extrema, no est\u00e1 causada por el amontonamiento, sino por la falta de cualquier continuidad entre una acci\u00f3n y la siguiente, que est\u00e1n tan cerca que se tocan. Esto es lo que resulta un infierno.<\/p>\n<p>La cultura en que vivimos es tal vez la m\u00e1s claustrof\u00f3bica que jam\u00e1s ha existido; en la cultura de la globalizaci\u00f3n, como en el infierno del Bosco, no hay ni un resquicio de otro lugar o de otra manera. Lo dado es una prisi\u00f3n. Y frente a tal reduccionismo, la inteligencia humana se reduce a la codicia.<\/p>\n<p>Marcos terminaba su carta diciendo: \u00bbEs necesario hacer un mundo nuevo, un mundo donde quepan muchos mundos, donde quepan todos los mundos\u00bb.<\/p>\n<p>Lo que el cuadro del Bosco hace es recordarnos -si las profec\u00edas se pueden llamar recordatorios- que el primer paso para construir un mundo alternativo es rechazar la imagen del mundo implantada en nuestras mentes y todas las falsas promesas que se emplean en todas partes para justificar e idealizar la necesidad criminal e insaciable de vender. Es vitalmente necesario otro espacio.<\/p>\n<p>Primero, hay que descubrir un horizonte. Y para ello tenemos que rencontrar la esperanza. A pesar de todo lo que el nuevo orden pretende y perpetra.<\/p>\n<p>La esperanza, sin embargo, es un acto de fe y tiene que estar sostenido por otras acciones concretas. Por ejemplo, la acci\u00f3n de acercarse, medir distancias y caminar hacia. Esto conducir\u00e1 a colaboraciones que nieguen la discontinuidad. El acto de resistencia no significa s\u00f3lo negarse a aceptar el absurdo de la imagen del mundo que se nos ofrece, sino denunciarlo. Y cuando el infierno es denunciado desde adentro, deja de ser infierno.<\/p>\n<p>En los bolsillos de resistencia tal como existen hoy, se pueden estudiar los otros dos paneles del tr\u00edptico del Bosco, con Ad\u00e1n y Eva y el Jard\u00edn de las Delicias, a la luz de las antorchas, en la oscuridad&#8230; Los necesitamos.<\/p>\n<p>Me gustar\u00eda citar de nuevo al poeta argentino Juan Gelman.(3)<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 la muerte con su recordaci\u00f3n\/<br \/>\nnosotros vamos a emprender otra vez<br \/>\nla lucha\/ otra vez vamos a empezar<br \/>\notra vez vamos a empezar nosotros.<br \/>\ncontra la gran derrota del mundo\/<br \/>\ncompa\u00f1eritos que no terminan\/ o<br \/>\narden en la memoria como fuegos<br \/>\notra vez\/ otra vez\/ otra vez.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la historia de la pintura se pueden encontrar a veces extra\u00f1as profec\u00edas. Profec\u00edas que el pintor no tuvo intenci\u00f3n de que fueran tales. Es casi como si lo visible pudiera por s\u00ed mismo tener sus propias pesadillas. Por ejemplo, en El triunfo de la muerte, de Brueghel, pintado en la d\u00e9cada de 1560 y que ahora se halla en el Museo del Prado, hay ya cierta profec\u00eda terrible de los campos de exterminio nazis.   La mayor\u00eda de las profec\u00edas, cuando son espec\u00edficas, est\u00e1n destinadas a ser malas porque, a lo largo de la historia, surgen terrores siempre nuevos -incluso si algunos desaparecen-, pero no hay felicidades nuevas: la felicidad es siempre la vieja felicidad. Son los modos de luchar por esa felicidad los que cambian.  Medio siglo antes de Brueghel, Hieronymus Bosch pint\u00f3 su Tr\u00edptico del milenio, que tambi\u00e9n se encuentra en El Prado. El panel de la izquierda muestra a Ad\u00e1n y Eva en el Para\u00edso, el gran panel central describe el Jard\u00edn de las Delicias y el de la derecha representa el Infierno. Y ese infierno se ha convertido en una extra\u00f1a profec\u00eda del clima mental que han impuesto al mundo al final de nuestro siglo la globalizaci\u00f3n y el nuevo orden econ\u00f3mico.  Quisiera explicar c\u00f3mo ha ocurrido. Tiene poco que ver con el simbolismo empleado en la pintura. Los s\u00edmbolos del Bosco probablemente ven\u00edan del lenguaje secreto, proverbial y her\u00e9tico de ciertas sectas milenaristas del siglo XV que cre\u00edan, her\u00e9ticamente, que si el mal pudiera ser superado, ser\u00eda posible crear el para\u00edso en la tierra. Se han escrito muchos ensayos sobre las alegor\u00edas que se encuentran en la obra del Bosco.(1) Pero si su visi\u00f3n del infierno es prof\u00e9tica, esa profec\u00eda no reside tanto en los detalles -as\u00ed sean inquietantes y grotescos-, sino en el conjunto. O, para decirlo de otro modo, en lo que constituye el espacio del infierno.  No hay horizonte. No hay continuidad entre las acciones, no hay pausas, no hay rutas, no hay patr\u00f3n, no hay pasado y no hay futuro. S\u00f3lo existe el clamor del disparatado y fragmentario presente. Por todas partes hay sorpresas y sensaciones, pero en ninguna parte hay desenlaces. Nada fluye a trav\u00e9s: todo interrumpe. Hay una especie de delirio espacial.  Compara ese espacio con el que uno ve en una barra publicitaria o en un t\u00edpico bolet\u00edn de noticias de la CNN o cualquier programa de noticias de los medios. Hay una incoherencia comparable, una selva comparable de est\u00edmulos separados, un frenes\u00ed similar.  La visi\u00f3n del Bosco profetizaba la imagen del mundo que nos es comunicada hoy por los medios bajo el impacto de la globalizaci\u00f3n, con su criminal necesidad de vender sin pausa. Ambas son como rompecabezas cuyas infortunadas piezas no concuerdan.  Y \u00e9ste fue precisamente el t\u00e9rmino que el subcomandante Marcos utiliz\u00f3 en una carta sobre el nuevo orden mundial, el a\u00f1o pasado&#8230; Escrib\u00eda desde Chiapas, en el sureste de M\u00e9xico.(2) El ve el planeta hoy d\u00eda como el campo de batalla en que tiene lugar la Cuarta Guerra Mundial. (La Tercera fue la llamada Guerra Fr\u00eda). La meta de los beligerantes es conquistar el mundo entero por medio del mercado. Los arsenales son financieros; sin embargo, hay millones de personas mutiladas o muertas cada minuto. El objetivo de los que hacen la guerra es dominar el mundo desde centros de poder nuevos y abstractos -meg\u00e1polis del mercado, que no se someter\u00e1 a ning\u00fan control salvo el de la l\u00f3gica de la inversi\u00f3n. Entre tanto nueve d\u00e9cimas partes de las mujeres y los hombres que habitan el planeta viven con las piezas rotas que no encajan.  El rompecabezas del panel del Bosco es tan similar que casi espero encontrar all\u00ed las siete piezas que Marcos enumer\u00f3.  La primera pieza tiene un signo de d\u00f3lar y es verde. Consiste en la nueva concentraci\u00f3n de la riqueza global en cada vez menos manos y la distribuci\u00f3n sin precedentes de una pobreza sin esperanzas.  La segunda pieza es triangular y consiste en una mentira. El nuevo orden proclama que racionaliza y moderniza la producci\u00f3n y el esfuerzo humano. En realidad es un regreso a la barbarie de principios de la Revoluci\u00f3n Industrial, con la importante diferencia de que esta vez la barbarie no est\u00e1 acotada por ninguna consideraci\u00f3n o principio \u00e9tico que se le oponga. El nuevo orden es fan\u00e1tico y totalitario. (Dentro de su sistema no hay apelaci\u00f3n. Su totalitarismo no se refiere a la pol\u00edtica -que, desde su punto de vista, ya ha sido superada- sino al control monetario mundial). Piensa en los ni\u00f1os. Cien millones en el mundo viven en la calle. Doscientos millones forman parte de la fuerza de trabajo mundial.  La tercera pieza es redonda como un c\u00edrculo vicioso. Consiste en la migraci\u00f3n forzada. Los m\u00e1s emprendedores entre quienes no tienen nada intentan emigrar para sobrevivir. Pero el nuevo orden trabaja d\u00eda y noche seg\u00fan el principio de que alguien que no produce, que no consume, que no tiene dinero para poner en el banco, sale sobrando. As\u00ed que los emigrantes, los sin tierra, los sin casa, son tratados como desperdicios del sistema: desechables.  La cuarta pieza es rectangular como un espejo. Consiste en el incesante intercambio entre los bancos comerciales y el crimen organizado mundial, porque tambi\u00e9n el crimen se ha globalizado.  La quinta pieza es m\u00e1s o menos un pent\u00e1gono. Consiste en la represi\u00f3n f\u00edsica. Bajo el nuevo orden, los estados nacionales han perdido su independencia econ\u00f3mica, su iniciativa pol\u00edtica y su soberan\u00eda. (La nueva ret\u00f3rica de la mayor\u00eda de los pol\u00edticos intenta disfrazar su falta de poder pol\u00edtico, distinto del poder c\u00edvico o represivo). La nueva tarea de los estados nacionales es administrar lo que les es asignado, proteger los intereses de las megaempresas del mercado y, sobre todo, controlar y vigilar a los que salen sobrando.  La sexta pieza es el perfil de un garabato y consiste en una multiplicaci\u00f3n de las fracturas. Por una parte, el nuevo orden acaba con las fronteras y las distancias mediante la instantaneidad de la telecomunicaci\u00f3n de las operaciones y los tratos comerciales, mediante zonas obligatorias de libre comercio (TLCAN) y por la imposici\u00f3n en todas partes de la \u00fanica e incuestionable ley del mercado; y por otra parte, provoca fragmentaci\u00f3n y una proliferaci\u00f3n de fronteras, al liquidar el Estado nacional, por ejemplo, la antigua Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, Yugoslavia, etc\u00e9tera. \u00bbUn mundo de espejos rotos&quot;, escribi\u00f3 Marcos, \u00bbque reflejan la in\u00fatil unidad mundial del rompecabezas neoliberal&quot;.  La s\u00e9ptima pieza del rompecabezas tiene la forma de un bolsillo, y consiste en todos los diversos bolsillos de resistencia contra el nuevo orden que est\u00e1n surgiendo en todo el globo. Los zapatistas en el sureste mexicano son una de esas bolsas. Otros, en diferentes circunstancias, no han elegido necesariamente la resistencia armada. Los muchos bolsillos no tienen un programa pol\u00edtico com\u00fan. \u00bfC\u00f3mo podr\u00edan tenerlo, si existen en un rompecabezas roto? Pero su heterogeneidad puede ser prometedora. Lo que tienen en com\u00fan es su defensa de los que salen sobrando, los prescindibles, y su creencia en que la Cuarta Guerra Mundial es un crimen contra la humanidad.  Las siete piezas nunca concordar\u00e1n para adquirir ning\u00fan sentido. Esa falta de sentido, este absurdo, es end\u00e9mico del nuevo orden. Como el Bosco anticip\u00f3 en su visi\u00f3n del infierno, no hay horizonte. El mundo arde. Cada figura trata de sobrevivir concentr\u00e1ndose en su necesidad y su supervivencia propias e inmediatas. La claustrofobia, en su versi\u00f3n extrema, no est\u00e1 causada por el amontonamiento, sino por la falta de cualquier continuidad entre una acci\u00f3n y la siguiente, que est\u00e1n tan cerca que se tocan. Esto es lo que resulta un infierno.  La cultura en que vivimos es tal vez la m\u00e1s claustrof\u00f3bica que jam\u00e1s ha existido; en la cultura de la globalizaci\u00f3n, como en el infierno del Bosco, no hay ni un resquicio de otro lugar o de otra manera. Lo dado es una prisi\u00f3n. Y frente a tal reduccionismo, la inteligencia humana se reduce a la codicia.  Marcos terminaba su carta diciendo: \u00bbEs necesario hacer un mundo nuevo, un mundo donde quepan muchos mundos, donde quepan todos los mundos&quot;.  Lo que el cuadro del Bosco hace es recordarnos -si las profec\u00edas se pueden llamar recordatorios- que el primer paso para construir un mundo alternativo es rechazar la imagen del mundo implantada en nuestras mentes y todas las falsas promesas que se emplean en todas partes para justificar e idealizar la necesidad criminal e insaciable de vender. Es vitalmente necesario otro espacio.  Primero, hay que descubrir un horizonte. Y para ello tenemos que rencontrar la esperanza. A pesar de todo lo que el nuevo orden pretende y perpetra.  La esperanza, sin embargo, es un acto de fe y tiene que estar sostenido por otras acciones concretas. Por ejemplo, la acci\u00f3n de acercarse, medir distancias y caminar hacia. Esto conducir\u00e1 a colaboraciones que nieguen la discontinuidad. El acto de resistencia no significa s\u00f3lo negarse a aceptar el absurdo de la imagen del mundo que se nos ofrece, sino denunciarlo. Y cuando el infierno es denunciado desde adentro, deja de ser infierno.  En los bolsillos de resistencia tal como existen hoy, se pueden estudiar los otros dos paneles del tr\u00edptico del Bosco, con Ad\u00e1n y Eva y el Jard\u00edn de las Delicias, a la luz de las antorchas, en la oscuridad&#8230; Los necesitamos.  Me gustar\u00eda citar de nuevo al poeta argentino Juan Gelman.(3)  Lleg\u00f3 la muerte con su recordaci\u00f3n\/ nosotros vamos a emprender otra vez la lucha\/ otra vez vamos a empezar otra vez vamos a empezar nosotros. contra la gran derrota del mundo\/ compa\u00f1eritos que no terminan\/ o arden en la memoria como fuegos otra vez\/ otra vez\/ otra vez.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":["post-698","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-materiales-para-la-refundacion-comunista"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/698","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=698"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/698\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=698"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=698"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=698"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}