{"id":70,"date":"2006-03-30T00:00:00","date_gmt":"2006-03-30T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=70"},"modified":"2020-02-12T12:06:57","modified_gmt":"2020-02-12T11:06:57","slug":"ocho-tesis-preliminares-para-una-teoria-del-poder-constituyente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=70","title":{"rendered":"Ocho tesis preliminares para una teor\u00eda del poder constituyente"},"content":{"rendered":"<p>A partir de la hip\u00f3tesis te\u00f3rica de una crisis de la teor\u00eda del valor y por un an\u00e1lisis de la absorci\u00f3n de la totalidad social en el seno de la l\u00f3gica del Capital, el autor orienta hacia nuevas formas de intervenci\u00f3n, con la constituci\u00f3n de una \u00absubjetividad\u00bb revolucionaria no determinada seg\u00fan los modos cl\u00e1sicos de concebirla.<\/p>\n<p>La confrontaci\u00f3n con el pensamiento de Marx vuelve hoy a ser oportuna. No s\u00f3lo para constatar c\u00f3mo hemos cambiado (lo que siempre resulta agradable), sino sobre todo para comprender si y en qu\u00e9 medida puede el marxismo contribuir a la reconstrucci\u00f3n de la teor\u00eda social y pol\u00edtica. Es un hecho que la crisis del marxismo ha dejado un aut\u00e9ntico, seco d\u00e9ficit de teor\u00eda. Algunos, con el marxismo, han tratado subrepticiamente de liquidar las categor\u00edas y los problemas que el marxismo \u00ab\u00fcberhaupt\u00bb desvelaba: como si la crisis de la doctrina inscrita en Das Kapital eliminase del horizonte del mundo de la vida \u00abel capital\u00bb. 0 la explotaci\u00f3n o la lucha de clases. Pero la realidad econ\u00f3mica y social es tozuda: tal vez en otros campos la magia negra consiga modificar el real, pero no en \u00e9ste. \u00bfEntonces? Volvamos a situar las cosas. D\u00e9ficit de verdad de las nuevas lecturas de nuestra realidad pol\u00edtico-social, hemos dicho -esta paradoja a la inversa, no podr\u00e1 sin embargo hacernos fingir que el marxismo es nuevamente capaz de explicar el real, con la \u00fanica justificaci\u00f3n que sus adversarios explican tan s\u00f3lo sus porciones nulas o menores &#8211; no, la crisis del marxismo permanece. Pero nosotros nos preguntamos si el marxismo, aunque agotado como Weltanschaung, no ser\u00e1, como otras veces en su ya larga historia pol\u00edtica, capaz as\u00ed y todo de desplazarse y ofrecer sus categor\u00edas modificadas a las modificaciones estructurales importantes del presente, e innovaciones conceptuales a las consiguientes determinaciones epistemol\u00f3gicas. El problema es arduo y el contexto emblem\u00e1tico no es desde luego soslayable mediante expedientes ret\u00f3ricos. Queda el hecho de que el pensamiento marxiano es, pese a todo, muy f\u00e9rtil. Me gustar\u00eda pues tratar de provocar aqu\u00ed el d\u00e9placement del cuadro te\u00f3rico marxiano, en torno a un tema que me interesa mucho: el de la composici\u00f3n de clase. Lo har\u00e9 de una manera altamente hipot\u00e9tica, y en una forma literaria concisa, ofreciendo a la discusi\u00f3n ocho tesis de un grupo de veinte, redactadas para plantear la base de un trabajo colectivo de investigaci\u00f3n. Las ocho tesis que presento se refieren pues al t\u00f3pico: composici\u00f3n de clase, y se sit\u00faan en un conjunto concerniente a la definici\u00f3n (desplazada) del concepto de valor\/trabajo y las consecuencias (desplazadas) que se pueden derivar. De las otras doce tesis me limitar\u00e9 a dar el enunciado.<\/p>\n<ul>\n<li>Tesis 1.- Entiendo por &#8216;constituci\u00f3n&#8217; el dispositivo socio-pol\u00edtico determinado por la ley del valor.<\/li>\n<li>Tesis 2.- La crisis de la ley del valor no impide que el trabajo est\u00e9 en la base de toda constituci\u00f3n.<\/li>\n<li>Tesis 3.- La explotaci\u00f3n es producci\u00f3n del tiempo de la dominaci\u00f3n contra el tiempo de la liberaci\u00f3n.<\/li>\n<li>Tesis 4.- La periodizaci\u00f3n del desarrollo capitalista muestra que nos hallamos en el comienzo de una nueva \u00e9poca.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Nos ocupamos aqu\u00ed de ese periodo de la revoluci\u00f3n industrial que, a partir de los a\u00f1os en torno a 1848, Marx describe como per\u00edodo de la &#8216;gran industria&#8217;. Marx estudia tambi\u00e9n el periodo precedente de la &#8216;manufactura&#8217;, que hunde sus ra\u00edces en la \u00e9poca de la &#8216;acumulaci\u00f3n primitiva&#8217; y de la construcci\u00f3n del Estado moderno: El inter\u00e9s espec\u00edfico de Marx se dirige sin embargo al per\u00edodo de la \u00abgran industria\u00bb. El arco de desarrollo de la \u00abgran industria\u00bb, descrito por Marx en sus or\u00edgenes y en los pa\u00edses capitalistas centrales, se ha tensado mucho m\u00e1s all\u00e1 del horizonte de la experiencia cient\u00edfica de Marx, se ha prolongado de hecho m\u00e1s de un siglo, hasta la revoluci\u00f3n de 1968.<\/p>\n<p>Podemos aqu\u00ed describir sumariamente este gran per\u00edodo de la revoluci\u00f3n industrial, subrayando ante todo que se divide en dos fases, y que esta divisi\u00f3n se sit\u00faa alrededor de la primera gran guerra mundial de 1914-1918.<\/p>\n<p>La primera fase de la \u00abgran industria\u00bb va pues de 1848 a 1914. Se caracteriza: 1.- Desde el punto de vista de los procesos laborales: el obrero es atra\u00eddo por vez primera dentro del mando de la maquinaria y se convierte en ap\u00e9ndice de \u00e9sta. La fuerza aqu\u00ed aneja al ciclo productivo es fuerza trabajo cualificada (per\u00edodo del \u00abobrero profesional\u00bb), con cierto conocimiento del ciclo laboral. En cuanto al per\u00edodo de la \u00abmanufactura\u00bb, la composici\u00f3n t\u00e9cnica de la clase obrera se ve ahora profundamente modificada porque el artesano es llevado a la f\u00e1brica y su cualificaci\u00f3n, antes independiente, se torna aqu\u00ed la pr\u00f3tesis de una maquinaria cada vez m\u00e1s pesada y compleja; 2. -Desde el punto de vista de las normas de consumo: esta primera fase se caracteriza por la creciente afirmaci\u00f3n de una producci\u00f3n de masa \u00fanicamente regulada por la capacidad salarial adecuada a una demanda efectiva correlativa, por tanto por el determinarse de una profunda irregularidad del ciclo econ\u00f3mico con frecuentes ca\u00eddas catastr\u00f3ficas; 3.-Desde el punto de vista de los modelos de regulaci\u00f3n: el Estado se desarrolla hacia niveles m\u00e1s y m\u00e1s r\u00edgidos de integraci\u00f3n institucional entre construcci\u00f3n del capital financiero, consolidaci\u00f3n de los monopolios y desarrollo imperialista; 4.-Desde el punto de vista de la composici\u00f3n pol\u00edtica del proletario: se asiste a la formaci\u00f3n de partidos obreros, basados en una organizaci\u00f3n dual (de masas y de vanguardia, sindical y pol\u00edtica), y en el programa de gesti\u00f3n obrera de la producci\u00f3n industrial y de la organizaci\u00f3n social, seg\u00fan un proyecto de emancipaci\u00f3n socialista de las masas. La composici\u00f3n t\u00e9cnica del obrero profesional se traduce aqu\u00ed adecuadamente en la composici\u00f3n pol\u00edtica de la organizaci\u00f3n socialista. Los valores del trabajo y la capacidad del trabajo productivo de f\u00e1brica para dominar y dotar de sentido a cualquier otra actividad y estratificaci\u00f3n social se asumen como fundamentales.<\/p>\n<p>La segunda fase del per\u00edodo de la \u00abgran industria\u00bb va desde la primera guerra mundial hasta la revoluci\u00f3n de 1968. Se caracteriza: 1.-Desde el punto de vista de los procesos laborales: por la nueva composici\u00f3n t\u00e9cnica del proletariado, es decir, por un tipo de fuerza trabajo que se ha vuelto completamente abstracta en relaci\u00f3n con la actividad industrial a la que est\u00e1 unida, y, como tal, reorganizada por el taylorismo. Grandes masas de trabajadores, de este modo descalificadas, son introducidas en procesos de elaboraci\u00f3n tan alienantes como complejos. \u00c9l \u00abobrero masa\u00bb pierde el conocimiento del ciclo. 2. -Desde el punto de vista de las normas de consumo: \u00e9sta es la fase en la que se constituye el fordismo, o sea una concepci\u00f3n del salario como anticipaci\u00f3n sobre la adquisici\u00f3n de los bienes producidos por la industria de masa. 3. -Desde el punto de vista de las normas de regulaci\u00f3n: poco a poco se va formando, bajo el impulso de pol\u00edticas keynesianas (pero tambi\u00e9n, en general, por la reflexi\u00f3n sobre las crisis c\u00edclicas de la fase precedente), el modelo de Estado intervencionista, para el sostenimiento de la actividad productiva, para el mantenimiento del pleno empleo y como garant\u00eda de la asistencia social. 4. -Desde el punto de vista de la composici\u00f3n pol\u00edtica del proletariado, mientras se prolongan las experiencias en las organizaciones obreras socialistas (es sobre todo la experiencia sovi\u00e9tica la que perpet\u00faa la desastrosa hegemon\u00eda pol\u00edtica de las viejas figuras del \u00abobrero profesional\u00bb, convertido ahora en stajanovista!), Se configuran, sobre todo en los Estados Unidos y en los pa\u00edses capitalistas avanzados, nuevas formas de organizaci\u00f3n. En estas formas de organizaci\u00f3n del \u00abobrero masa\u00bb, la vanguardia act\u00faa al nivel de masa, desarrollando las grandes contrase\u00f1as del \u00abrechazo al trabajo\u00bb y del \u00abigualitarismo salarial\u00bb, rechazando radicalmente toda forma de delegaci\u00f3n y volviendo a apropiarse del poder bajo formas de masa y de base.<\/p>\n<p>Como puede verse, estas dos fases se unifican y diferencian por el grado de creciente intensidad de la dominaci\u00f3n del capital industrial sobre toda la sociedad. La divisi\u00f3n entre la primera y la segunda fase de este per\u00edodo est\u00e1 marcada por el tr\u00e1nsito a una fase m\u00e1s alta en la abstracci\u00f3n del trabajo, en este caso, por el tr\u00e1nsito de la hegemon\u00eda del \u00abobrero profesional\u00bb a la del \u00abobrero masa\u00bb.Nos encontramos ahora en el comienzo de una nueva \u00e9poca. La tendencia hacia una creciente abstracci\u00f3n del trabajo en efecto ha disminuido, y han aparecido nuevas, originales y radicales perspectivas de desarrollo.<\/p>\n<p>La nueva \u00e9poca comienza en los a\u00f1os inmediatamente posteriores a 1968. Se caracteriza por el hecho de que: 1. -Los procesos laborales se van modificando cada vez m\u00e1s debido a la automatizaci\u00f3n de las f\u00e1bricas y a la informatizaci\u00f3n de la sociedad. El trabajo inmediatamente productivo pierde su centralidad en el proceso de producci\u00f3n, mientras que \u00e9l \u00abobrero social\u00bb (es decir, el conjunto de las funciones de cooperaci\u00f3n laboral vehiculadas en las redes productivas sociales) cobra hegemon\u00eda. 2. -Las normas de consumo son nuevamente reconducidas a elecciones de mercado, y desde este punto de vista un nuevo tipo de individualismo (basado en el presupuesto necesario de la organizaci\u00f3n social de la producci\u00f3n y de la comunicaci\u00f3n) encuentra la manera de manifestarse. 3. -Los modelos de regulaci\u00f3n se extienden en torno a l\u00edneas multinacionales, y cada vez m\u00e1s la regulaci\u00f3n pasa a trav\u00e9s de dimensiones monetarias que cubren el mercado mundial. 4. -La composici\u00f3n del proletariado es social, desde el punto de vista del territorio de pertenencia: es del todo abstracta, inmaterial, intelectual, desde el punto de vista de la sustancia del trabajo; es m\u00f3vil y polivalente desde el punto de vista de su forma.<\/p>\n<p>Resumiendo, \u00bfqu\u00e9 nos lleva a decir que nos encontramos en el comienzo de una nueva \u00e9poca, y no, m\u00e1s simplemente, en la fase conclusiva del proceso de abstracci\u00f3n del trabajo? Nos lleva a decirlo la observaci\u00f3n de que, mientras en el per\u00edodo de la \u00abmanufactura\u00bb, y m\u00e1s a\u00fan en las dos fases del per\u00edodo de la \u00abgran industria\u00bb, el desarrollo de la abstracci\u00f3n del trabajo y la formaci\u00f3n de los procesos de cooperaci\u00f3n social de las fuerzas productivas eran consecuencia del desarrollo de la m\u00e1quina capitalista, industrial y pol\u00edtica, ahora la cooperaci\u00f3n se sit\u00faa antes de la m\u00e1quina capitalista y como condici\u00f3n independiente de la industria. El tercer per\u00edodo del modo de producci\u00f3n capitalista, tras la \u00abmanufactura\u00bb, y despu\u00e9s de la fase del \u00abobrero profesional\u00bb y del \u00abobrero masa\u00bb, se presenta como per\u00edodo del \u00abobrero social\u00bb que reivindica su propia autonom\u00eda de masa, su propia capacidad de autovalorizaci\u00f3n colectiva respecto al capital. \u00bfTercera revoluci\u00f3n industrial o tiempo de la transici\u00f3n al comunismo?<\/p>\n<ul>\n<li>Tesis 5. -La teor\u00eda del valor de Marx est\u00e1 unida a los or\u00edgenes de la revoluci\u00f3n industrial.<\/li>\n<\/ul>\n<p>La definici\u00f3n de la que encontramos en El Capital, de Marx, pertenece a la que hemos llamado antes primera fase de la segunda revoluci\u00f3n industrial (el per\u00edodo 1848-1914). Pero la teor\u00eda del valor, formulada por Ricardo y desarrollada por Marx, se ha formado de hecho en el precedente periodo de la \u00abmanufactura\u00bb, es decir, en la primera revoluci\u00f3n industrial. De ah\u00ed las grandes carencias de la teor\u00eda, sus ambig\u00fcedades, los vac\u00edos fenomenol\u00f3gicos, la limitada plasticidad de sus conceptos. En realidad, los l\u00edmites hist\u00f3ricos de esta teor\u00eda son asimismo los l\u00edmites de su validez, por mucho que hayan sido los esfuerzos, en ocasiones extremos, que Marx realiz\u00f3 para otorgar a esta teor\u00eda del valor el vigor de una tendencia. Para especificar el discurso, se\u00f1alemos que ya en el curso de la segunda revoluci\u00f3n industrial, y en particular all\u00ed donde se produce el tr\u00e1nsito del \u00abobrero profesional\u00bb al \u00abobrero masa\u00bb, empieza a extinguirse caracteres esenciales de teor\u00eda del valor. Pierde toda importancia (excepto la de suscitar continuas cuestiones bizantinas) la distinci\u00f3n entre trabajo simple\u00bb y \u00abtrabajo socialmente necesario\u00bb, resultando imposible de definir la genealog\u00eda de este \u00faltimo; y sobre todo se altera la distinci\u00f3n entre trabajo productivo\u00bb y \u00abtrabajo improductivo\u00bb, entre \u00abproducci\u00f3n\u00bb y \u00abcirculaci\u00f3n\u00bb, entre \u00abtrabajo simple\u00bb y \u00abtrabajo complejo\u00bb. En cuanto a la primera pareja, ya en la segunda fase de la segunda industrial, pero a\u00fan m\u00e1s al comienzo de la tercera, asistimos a una dislocaci\u00f3n completa de los conceptos: \u00abtrabajo productivo\u00bb no es ya de hecho \u00abel que produce directamente capital\u00bb, sino el que reproduce el social; desde este punto de vista la separaci\u00f3n del \u00abtrabajo productivo\u00bb resulta completamente desplazada. En cuanto a la segunda pareja es preciso revelar que la \u00abproducci\u00f3n\u00bb va siendo cada vez m\u00e1s \u00absubsumida en la circulaci\u00f3n\u00bb y viceversa. En cuanto a la tercera distinci\u00f3n, tambi\u00e9n en este caso asistimos a una recalificaci\u00f3n total de la relaci\u00f3n entre \u00abtrabajo simple\u00bb y \u00abtrabajo complejo\u00bb (o cualificado, o especializado, o te\u00f3rico, o cient\u00edfico&#8230;). En efecto, ya no se trata de una relaci\u00f3n lineal y cuantificable, sino m\u00e1s bien de un recambio entre estratificaciones ontol\u00f3gicas del todo originales. Finalmente, lo que aqu\u00ed se somete a cr\u00edtica es el criterio de la explotaci\u00f3n. Su concepto ya no es revisable bajo la categor\u00eda de la cantidad. La explotaci\u00f3n es por el contrario el signo pol\u00edtico de la dominaci\u00f3n sobre y contra la valorizaci\u00f3n humana del mundo hist\u00f3rico-natural, es mando sobre y contra la cooperaci\u00f3n social productiva. Ahora bien, todo ello representa un concepto adecuado a la filosof\u00eda de Marx y a la metaf\u00edsica del valor como cr\u00edtica de la explotaci\u00f3n, pero no est\u00e1 desde luego contenido en los l\u00edmites hist\u00f3ricos de la teor\u00eda.<\/p>\n<ul>\n<li>Tesis 6. -Las leyes constitutivas de la forma del valor son las leyes de su deconstrucci\u00f3n.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Los procesos de modificaci\u00f3n de la forma del valor, los tr\u00e1nsitos de uno a otro per\u00edodo del desarrollo capitalista, siguen la din\u00e1mica de la relaci\u00f3n social capitalista, y se determinan por la relaci\u00f3n antagonista de explotaci\u00f3n. Estos procesos se desarrollan bajo forma de una dial\u00e9ctica rudimentaria y eficaz: explotando las fuerzas laborales, el capital las encierra en estructuras que las engloban de manera coactiva, pero estas estructuras son, a su vez, o bien destruidas o bien remodeladas por las fuerzas sociales de la producci\u00f3n &#8216;El proceso real es el resultante de estas tensiones particulares, el desarrollo no tiene l\u00f3gica, es simplemente la consolidaci\u00f3n del choque de voluntades colectivas.<\/p>\n<p>(Es preciso insistir particularmente en el hecho de que este desarrollo no ha dado lugar a teleolog\u00eda alguna. Todo resultado es apreciable \u00fanicamente a posteriori, nada es preconcebido. El Materialismo hist\u00f3rico no tiene nada que ver con el materialismo dial\u00e9ctico. Cuando adem\u00e1s ocurre que se comprueban ciertas presuntas leyes, como sucede por ejemplo con la ley de la ca\u00edda tendencias de la tasa de beneficio que, en los l\u00edmites de la segunda revoluci\u00f3n industrial describe fen\u00f3menos sin duda ciertos, pues bien, tampoco en este caso hay ning\u00fan a priori, ninguna inteligibilidad previa, s\u00f3lo existe la verdad a posteriori del acontecimiento.)<\/p>\n<p>Sobre estas bases resulta evidente que la atenci\u00f3n cient\u00edfica deber\u00e1 centrarse m\u00e1s en las discontinuidades (ya sean rupturas o innovaciones) que en las continuidades: ya que en efecto \u00e9stas no son sino discontinuidades o rupturas dominadas. En cuanto a las innovaciones, no son m\u00e1s que estructuras de la dominaci\u00f3n, pero ya m\u00e1s precarias, ya que el choque, la lucha, el rechazo al trabajo han sido, en sus or\u00edgenes, m\u00e1s fuertes. El conflicto no ha podido resolverse m\u00e1s que con un salto hacia adelante, una mutaci\u00f3n de paradigma, una transformaci\u00f3n cualitativa. El capital, por muy reformista que sea, jam\u00e1s accede de buena gana a una fase ulterior o superior del modo de producci\u00f3n. De hecho, la innovaci\u00f3n capitalista es siempre un producto, un compromiso o una respuesta, en resumen, una constricci\u00f3n derivada del antagonismo obrero. Desde este punto de vista el capital siente a menudo el progreso como declive.<\/p>\n<p>Y es un declive, o mejor, una deconstrucci\u00f3n. Porque cuanto m\u00e1s radical es la innovaci\u00f3n, tanto m\u00e1s profundas y fuertes han sido las fuerzas proletarias antagonistas que la han determinado, y extrema ha sido pues la fuerza desplegada por el capital para dominarlas. Toda innovaci\u00f3n es una revoluci\u00f3n fallida, pero tambi\u00e9n intentada. Toda innovaci\u00f3n es secularizaci\u00f3n de revoluci\u00f3n. En consecuencia, dentro de los procesos de socializaci\u00f3n de la forma del valor que hemos descrito, resulta evidente que los procesos dial\u00e9cticos que modifican el equilibrio capitalista y determinan el sentido de sus innovaciones, atacan en medida cada vez mayor al poder capitalista y a su hegemon\u00eda sobre las transformaciones socio-pol\u00edticas de la sociedad. El aumento de la complejidad es aumento de la precariedad de la dominaci\u00f3n. Son simples charlatanes de feria aquellos fil\u00f3sofos que, de la complejidad social, han hecho un laberinto en cuyo interior se diluir\u00eda la funci\u00f3n revolucionaria del proletariado, o los hermeneutas que, de la complejidad hist\u00f3rica, hacen la jaula en cuyo interior las ratas se persiguen sin fin). En efecto, cuanto m\u00e1s se realicen las leyes de la transformaci\u00f3n de la forma valor, tanto m\u00e1s mostrar\u00e1n su eficacia como fuerzas de deconstrucci\u00f3n, desestructuraci\u00f3n del poder. Mientras el capital tuviera la posibilidad de jugar a la baja en la mesa de la innovaci\u00f3n, mientras poseyera otros territorios sobre los que descargar los momentos de desestabilizaci\u00f3n que preparan la deconstrucci\u00f3n, la situaci\u00f3n pod\u00eda ser soportada por el capital y por la fuerza pol\u00edtica en la cual siempre m\u00e1s se encarna e identifica. Pero ahora, en la fase de total subsunci\u00f3n de la sociedad y de completa multinacionalizaci\u00f3n de los procesos productivos, \u00bfqu\u00e9 alternativa tiene ya? Directamente, hoy, el proceso de innovaci\u00f3n desestructura, deconstruye capital. La revoluci\u00f3n, moment\u00e1neamente bloqueada y resuelta en una secuela de momentos innovadores, no puede ser banalizada. Cada cual est\u00e1 a la espera de que la desaz\u00f3n de la civilizaci\u00f3n muestre hasta qu\u00e9 punto se han abierto caen en su alma la anarqu\u00eda y el vac\u00edo de significado.<\/p>\n<ul>\n<li>Tesis 7. -La deconstrucci\u00f3n del valor es matriz de subjetividad.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Y viceversa. La deconstrucci\u00f3n es la l\u00ednea quebrada que atraviesa las transformaciones de la forma del valor. Pero, \u00bfqui\u00e9n deconstruye a qui\u00e9n? El objeto es conocido: deconstrucci\u00f3n es desestructuraci\u00f3n de la dominaci\u00f3n; profunda, implacable, irreversible, se produce en el momento en que la forma pol\u00edtica y social de la explotaci\u00f3n se determina y sus innovaciones se manifiestan. Pero, \u00bfqui\u00e9n act\u00faa en el interior de las din\u00e1micas este antagonismo? El actor es en primer lugar la multitud, es la multiplicidad innumerable de poderes y saberes sociales, es la red del cotidiano significante. No hablamos a\u00fan de sujeto, porque no puede atribuirse caracter\u00edsticas subjetivas esta galaxia. Son otros los tr\u00e1mites cr\u00edticos que probablemente se necesitan para identificar el condensarse de la subjetividad. No obstante, tenemos ahora un polvillo de energ\u00eda, ante nosotros, una aut\u00e9ntica trama ontol\u00f3gica de la multiplicidad que est\u00e1 situada debajo de la deconstrucci\u00f3n. Si no hay subjetividad consumada, aqu\u00ed hay sin embargo en movimiento un proceso de invenci\u00f3n de subjetividad, que reconocemos como inherente, consustancial a la actividad de deconstrucci\u00f3n, una matriz gen\u00e9tica de subjetividad. El fantasma de la subjetividad es la trama poderosa y fundamental de la deconstrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el marxismo ortodoxo del siglo pasado, en todo caso antes del 68, las funciones de destrucci\u00f3n y de reconstrucci\u00f3n estaban separadas por el acto de la insurrecci\u00f3n. En cuanto a la estrategia inmediata de la lucha, \u00e9sta ten\u00eda que articular desestabilizaci\u00f3n y desestructuraci\u00f3n, momentos de guerra de movimiento y de guerra de posici\u00f3n. Esta separaci\u00f3n ha dejado de funcionar. Destrucci\u00f3n y reconstrucci\u00f3n conviven en esta deconstrucci\u00f3n. La trama sobre la que define la subjetividad antagonista no una tendencia proyectada hacia un porvenir m\u00edtico, hacia una hip\u00f3stasis futura; por el contrario, el proceso de deconstrucci\u00f3n es tambi\u00e9n proceso de construcci\u00f3n de una subjetividad. Sabotaje y autovalorizaci\u00f3n son caras de un mismo sujeto, mejor a\u00fan, la doble figura de la puerta de Jano que introduce a la constituci\u00f3n del sujeto.<\/p>\n<p>Comprendemos as\u00ed c\u00f3mo, si la deconstrucci\u00f3n implica un fantasma y aboca a un elemento de subjetividad, la subjetividad no puede vivir m\u00e1s que mediante la deconstrucci\u00f3n. La propia forma del antagonismo se define a partir de esta compleja y articulado nueva relaci\u00f3n entre subjetividad y deconstrucci\u00f3n. Si en efecto la producci\u00f3n es ya del todo comunicaci\u00f3n, el sentido del antagonismo no tendr\u00e1 un lugar o un tiempo de fundaci\u00f3n distintos de la propia comunicaci\u00f3n. Es en la deconstrucci\u00f3n de la comunicaci\u00f3n donde se construye el sujeto, donde la multitud halla la potencia.<\/p>\n<ul>\n<li>Tesis 8. -Las figuras sincr\u00f3nicas y diacr\u00f3nicas de la transformaci\u00f3n del valor conducen a contraindicaciones estrat\u00e9gicas del desarrollo.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Defino ante todo los t\u00e9rminos. Por figuras sincr\u00f3nicas de la forma del valor entiendo aquellas que para Marx se constituyen en torno al \u00abtrabajo socialmente necesario\u00bb, para ilustrar su consistencia ontol\u00f3gica. Debemos remitirnos sobre todo al libro II de El Capital, y en particular a dos conceptos. El primero es el de la \u00abmediaci\u00f3n\u00bb o de la \u00abigualaci\u00f3n\u00bb de los valores de la fuerza trabajo en el proceso en que precisamente se produce la constituci\u00f3n de su dimensi\u00f3n social. Ahora bien, el trend de socializaci\u00f3n, en el preciso momento en que constituye individualidades colectivas siempre m\u00e1s abstractas y productivas, en ese mismo momento las define como entidades antag\u00f3nicas -en relaci\u00f3n con el mando que, sobre el consolidarse subjetivo del trabajo socialmente necesario, el capital desear\u00eda ejercer. El segundo concepto sobre el que Marx se detiene ampliamente es el de las tendencias unidad de producci\u00f3n y de circulaci\u00f3n, que se realiza a trav\u00e9s de la progresiva integraci\u00f3n del movimiento del valor, entonces en las redes del transporte, ahora en las de la comunicaci\u00f3n. Ahora bien, esta din\u00e1mica integrativa est\u00e1 sometida a la definici\u00f3n del antagonismo en el terreno ontol\u00f3gico permite recoger la multitud en la polaridad antagonista.<\/p>\n<p>Por figuras diacr\u00f3nicas de la forma del valor entiendo aquellas de las que se ha hablado ampliamente en la Tesis 4; sobre \u00abobrero profesional\u00bb, \u00abobrero masa\u00bb y \u00abobrero social\u00bb volveremos m\u00e1s adelante, para centrar a\u00fan m\u00e1s las contradicciones materiales que el movimiento de sus figuras determina. Aqu\u00ed interesa \u00fanicamente definir la forma de su movimiento. Para precisar, en primer lugar, que este movimiento no tiene nada de determinista. Si en efecto observamos la transformaci\u00f3n de las formas del valor y el afirmarse, mediante esta transformaci\u00f3n, de un proceso de creciente abstracci\u00f3n e integraci\u00f3n del trabajo, podr\u00edamos pensar en una especie de motor o de raz\u00f3n finalista del desarrollo. Pero admitir esto, aun bajo forma de s\u00edntesis dial\u00e9ctica, ser\u00eda negar la profundizaci\u00f3n de la contradicci\u00f3n del proceso. Nada de lo que experimentamos nos permite por el contrario concluir en la racionalidad y en la teleolog\u00eda de las transformaciones. Antes bien: en el desarrollo hist\u00f3rico, en el subseguirse y en el separarse de \u00e9pocas y de fases del desarrollo, lo \u00fanico constante es la imprevisibilidad de los dispositivos en acci\u00f3n, s\u00f3lo la lucha que se abre siempre entre cada polaridad de poder y de saber. El hecho de que el desarrollo hist\u00f3rico parezca seguir un ritmo marcado por el tr\u00e1nsito a formas m\u00e1s altas de socializaci\u00f3n de la producci\u00f3n y del antagonismo, no revela destino alguno: no ser\u00eda correcto sustituir a la inmensa variedad del acontecer hist\u00f3rico las reglas de nuestra lectura. De hecho, estos procesos son relativamente casuales, expuestos a vaivenes y a cat\u00e1strofes, y su tendencia, aun siendo a veces progresiva, se revela m\u00e1s como diseminaci\u00f3n que como unilinearidad. Los procesos diacr\u00f3nicos de la forma del valor tienen aspecto de fuegos artificiales, y, entre pausas y \u00abcrescendos\u00bb, se despliegan sobre el horizonte en figuras m\u00e1s y m\u00e1s complejas. Las indicaciones de Marx sobre los saltos de calidad en la diacron\u00eda de las formas del valor, y en particular en el volumen 1 de El Capital, cuando estudia la formaci\u00f3n de la \u00abgran industria\u00bb, o en el volumen III cuando analiza la recomposici\u00f3n de todos los componentes de la producci\u00f3n y de la circulaci\u00f3n en la constituci\u00f3n del mercado mundial, o en los Grundrisse, cuando analiza la g\u00e9nesis del \u00abindividuo colectivo universal\u00bb; pues bien, conviene retomar, verificar estas indicaciones: entonces, m\u00e1s all\u00e1 de los residuos de determinismo l\u00f3gico que se rastrean a veces, se podr\u00e1 comprobar la riqueza de la intuici\u00f3n hist\u00f3rica que despliega el antagonismo, y sus movimientos y sus tendencias, sobre la integralidad de las dimensiones del desarrollo. Entiendo por contradicciones estrat\u00e9gicas aquellos efectos que, al conectarse con las secuencias sincr\u00f3nicas o diacr\u00f3nicas del desarrollo, se determinan al l\u00edmite de la emergencia, o directamente en torno a la emergencia, de subjetividades adecuadas. Para explicarme mejor acerca de lo que he venido diciendo, quiero proponer ahora alg\u00fan ejemplo. En la primera fase de la segunda revoluci\u00f3n industrial, la que va de 1848 hasta la primera guerra mundial, las mayores contradicciones (sincr\u00f3nicas, internas al ciclo productivo) se dan entre procesos laborales directos y proceso capitalista de producci\u00f3n. \u00c9l \u00abobrero profesional\u00bb, insertado en medio del proceso laboral que controla plenamente, quiere tambi\u00e9n el control de la producci\u00f3n. La reivindicaci\u00f3n de la autogesti\u00f3n del proceso laboral y el control del ciclo productivo constituyen, en esta fase, contradicci\u00f3n estrat\u00e9gica. Est\u00e1 claro por qu\u00e9: porque una subjetividad, un programa, nacen all\u00ed donde maduran las determinaciones sincr\u00f3nicas y los ritmos diacr\u00f3nicos que definen de manera general un per\u00edodo. En torno al tema de la autogesti\u00f3n y del control, la multitud de los \u00abobreros profesionales\u00bb construye la matriz de un sujeto revolucionario y desarrolla el proyecto comunista en un \u00abmodelo apropiativo\u00bb. En la segunda fase de la segunda revoluci\u00f3n industrial, es decir, en la que va desde el final de la primera guerra mundial imperialista hasta la revoluci\u00f3n de 1968, la contradicci\u00f3n estrat\u00e9gica se plantea entre procesos productivos Y procesos reproductivos, o de socializaci\u00f3n avanzada. Tambi\u00e9n en este caso tenemos una multitud de sujetos laborables atrapados en una contradicci\u00f3n mayor, en la conspiraci\u00f3n de la figura sincr\u00f3nica de la forma del valor. Es decir, aqu\u00ed se vuelve explosiva la contradicci\u00f3n, entre masificaci\u00f3n de un trabajo descalificado y abstracto, que los obreros rechazan, y elevaci\u00f3n general del grado de cooperaci\u00f3n, del nivel del salario, de la calidad de las necesidades. \u00c9l \u00abobrero masa\u00bb construye, en torno a su \u00abrechazo al trabajo\u00bb y al descubrimiento de la alt\u00edsima socializaci\u00f3n de su trabajo, su propio modelo de comunismo, en t\u00e9rminos de modelo \u00abalternativo\u00bb. Llegamos as\u00ed a la \u00e9poca que empezamos a vivir, la tercera revoluci\u00f3n industrial. Desde los a\u00f1os 70 en adelante hemos tenido la infeliz fortuna de vivir el per\u00edodo m\u00e1s cruel Y est\u00fapido de la reestructuraci\u00f3n y de la represi\u00f3n. Pero en este mismo Per\u00edodo hemos captado la determinaci\u00f3n de una nueva, alt\u00edsima contradicci\u00f3n estrat\u00e9gica la que se ha abierto por la radical socializaci\u00f3n productiva en relaci\u00f3n con el mando capitalista (ya sea burgu\u00e9s o socialista). Elemento clave de este tr\u00e1nsito es la dislocaci\u00f3n de las contradicciones sincr\u00f3nicas en la forma del pol\u00edtico, de la objetividad de la explotaci\u00f3n en relaci\u00f3n con la estructura del mando. De lo que resulta que aqu\u00ed la contradicci\u00f3n roza de inmediato la esfera de la subjetividad. La propia contradicci\u00f3n se revela bajo esa forma particular de subjetividad que es el antagonismo. De ello se deriva una consecuencia fundamental: la contradicci\u00f3n estrat\u00e9gica, o sea, el dep\u00f3sito de los momentos sincr\u00f3nicos y diacr\u00f3nicos del antagonismo del desarrollo, se presenta de forma subjetiva, pol\u00edtica; el comunismo se propone seg\u00fan el modelo del \u00abpoder constituyente\u00bb. Tras el modelo \u00abapropiativo\u00bb, despu\u00e9s del \u00abalternativo\u00bb, tenemos el modelo \u00abconstituyente\u00bb, que resume todos los otros, llevando la contradicci\u00f3n estrat\u00e9gica directamente hasta la subjetividad. \u00c9l \u00abpoder constituyente\u00bb Configura la producci\u00f3n social, engloba el social y el econ\u00f3mico en el pol\u00edtico, abarca la organizaci\u00f3n de la producci\u00f3n y la organizaci\u00f3n pol\u00edtica de manera radicalmente constructiva. Pero volveremos sobre ello. Llegados a este punto podemos concluir nuestra argumentaci\u00f3n se\u00f1alando que el resultado al que hemos llegado no es sino consecuencia actual de lo que hemos defendido en la Tesis 7: \u00abla deconstrucci\u00f3n del valor es matriz de subjetividad\u00bb.<\/p>\n<p>Ahora comprobamos que las contradicciones estrat\u00e9gicas del desarrollo muestran, o mejor, producen, instituyen una nueva subjetividad antagonista. Todo esto no ocurre de modo determinista es por el contrario fruto de un proceso dominado por la multitud, que exalta en la libertad su propia potencia. Podemos aqu\u00ed concluir nuestra demostraci\u00f3n de la siguiente manera:<\/p>\n<ul>\n<li>Tesis 9. -Las contradicciones estrat\u00e9gicas del desarrollo verifican las leyes de la deconstrucci\u00f3n.<\/li>\n<li>Tesis 10. -La trama constitutiva de la fase actual del desarrollo capitalista es un enorme nudo de contradicciones estrat\u00e9gicas.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Las caracter\u00edsticas del per\u00edodo actual del desarrollo capitalista &#8211; fase inicial de la tercera revoluci\u00f3n industrial &#8211; se forjaron en la d\u00e9cada de los 70, y en particular entre 1971 y 1982. 1971, 17 de agosto: Nixon-Kissinger sueltan el broche de oro del d\u00f3lar; con ello se lanza una gran se\u00f1al de desreglamentaci\u00f3n al capitalismo mundial. Se trataba de romper la presi\u00f3n, de efecto cumulativo, que las luchas obreras en los pa\u00edses del Tercer Mundo hab\u00edan producido en los a\u00f1os 60 (en el \u00faltimo per\u00edodo de lucha ofensiva del obrero masa). En los a\u00f1os 60 la Trilateral capitalista impone su pol\u00edtica contra la Tricontinental proletaria de los a\u00f1os 60. \u00bfCu\u00e1l es el proyecto que desarrolla el capital a partir de este momento? El resquebrajamiento de la f\u00e1brica, y en particular la liquidaci\u00f3n de la hegemon\u00eda del proceso de trabajo taylorizado. El an\u00e1lisis del trabajo se profundiza, y su organizaci\u00f3n se va descentralizando m\u00e1s y m\u00e1s en el espacio, y centrando en la expropiaci\u00f3n de los saberes sociales, en la capitalizaci\u00f3n de las redes laborales sociales, en suma, en la explotaci\u00f3n de una figura obrera que desborda ampliamente los l\u00edmites de la f\u00e1brica. Llamo a esta figura \u00abobrero social\u00bb. La informatizaci\u00f3n del social, y en particular la utilizaci\u00f3n productiva de la comunicaci\u00f3n, el traspaso del programa de control de la sociedad de fuera (la f\u00e1brica) a dentro (la comunicaci\u00f3n) de la propia sociedad. Un modo de producci\u00f3n social empieza aqu\u00ed a perfilarse, y su caracter\u00edstica fundamental es la de integrar a la sociedad en la producci\u00f3n (es decir, marxianamente, reproducci\u00f3n y circulaci\u00f3n). En los a\u00f1os 70 hemos podido seguir este tr\u00e1nsito, y ver sobre todo su lado sucio: la destrucci\u00f3n del modelo fordista, de la garant\u00eda del empleo y del Welfare, la construcci\u00f3n de la marginaci\u00f3n y del mercado de pluriempleo, la intensificaci\u00f3n de la explotaci\u00f3n sobre las capas d\u00e9bilmente protegidas, y en especial sobre mujeres y j\u00f3venes, el furibundo mixage de las formas de explotaci\u00f3n, todas ellas ahora compatibles en el seno de la socializaci\u00f3n de los flujos de producci\u00f3n. La nueva forma-Estado se va conmensurando esencialmente con este mixage de la explotaci\u00f3n, de sus diversas capas, composiciones, niveles: un control diferenciado de la totalidad social productiva, una org\u00e1nica capacidad-necesidad de producir crisis en todo momento y en todo lugar. El Estado capitalista, en esta fase de desarrollo, es Estado-crisis, y s\u00f3lo tal: es el Estado que planifica la crisis. La mundializaci\u00f3n del sistema de explotaci\u00f3n. En este nivel asistimos a un proceso de integraci\u00f3n (vertical, entre varias capas de desarrollo, y horizontal, o sea, universal) de todas las formas de la explotaci\u00f3n. Primero, un proceso de multinacionalizaci\u00f3n, cada vez m\u00e1s expl\u00edcito; despu\u00e9s, una fase de desplazamiento del taylorismo y del fordismo hacia la periferia, y la instauraci\u00f3n de un sistema jer\u00e1rquico, aproximado pero eficaz, puesto en marcha en escala mundial; finalmente, una integraci\u00f3n financiera mundial siempre m\u00e1s avanzada: \u00e9stas son las etapas que a lo largo de los a\u00f1os 70 ha recorrido el neoimperialismo capitalista. Y es necesario reconocer que el monetarismo, utilizado dentro de un cuadro de desreglamentaci\u00f3n, ha sabido ser, tanto en contra de las clases obreras como del proletariado social, un espantoso ingenio de control y de represi\u00f3n. Llegamos as\u00ed a 1982, a\u00f1o en que la crisis de la deuda mexicana (primera entre tantas) conclu\u00eda \u00e9l \u00abheroico\u00bb per\u00edodo de la extensi\u00f3n mundial de las nuevas formas de desreglamentaci\u00f3n y de nueva acumulaci\u00f3n. Con la crisis del 82 se evidenciaba el hecho de que, si la desreglamentaci\u00f3n hab\u00eda funcionado ferozmente contra el obrero central, tan s\u00f3lo parcial. Mente hab\u00eda herido al obrero perif\u00e9rico, es m\u00e1s, la mundializaci\u00f3n del modo de producci\u00f3n abr\u00eda surcos a trav\u00e9s de los cuales los efectos de descentralizaci\u00f3n se revelaban como perversos, aut\u00e9nticos boomerangs, a veces, para el capital. La presi\u00f3n de las contradicciones mayores hacia la periferia del sistema pon\u00eda al descubierto una serie de focos de revuelta y algunas ocasiones de revoluci\u00f3n, tal vez insignificantes en s\u00ed mismos, pero capaces de levantar ondas expansivas sobre, hacia el centro del sistema. No ya eslabones d\u00e9biles, sino r\u00e9seaux d\u00e9biles. En verdad, la trama del presente es un enorme nudo de contradicciones estrat\u00e9gicas es como un volc\u00e1n en ebullici\u00f3n, que multiplica explosiones y flujos. 1982 consolida la crisis como forma permanente del ciclo en que hemos entrado. Tesis 11. -El punto de contradicci\u00f3n revolucionaria es hoy el antagonismo entre cooperaci\u00f3n social y mando productivo. Lo que diferencia a la actual de las fases precedente de desarrollo del modo de producci\u00f3n capitalista, es el hecho de que la cooperaci\u00f3n social productiva, en otras ocasiones producida por el capital. Se presupone ahora a toda pol\u00edtica sur, o mejor, es condici\u00f3n de su existencia. Desde este punto de vista, las contradicciones sincr\u00f3nicas o diacr\u00f3nicas no han concluido en las contradicciones estrat\u00e9gicas sino que se vuelven a abrir gracias a ellas.<\/p>\n<p>En consecuencia, la crisis no revela como una dificultad, un incidente es la sustancia misma del proceso capitalista. De ah\u00ed el hecho de que el capital puede mostrarse \u00fanicamente como sujeto pol\u00edtico, como Estado, como poder, Por contra, el obrero social es el productor, productor, antes que de toda mercanc\u00eda, de su propia cooperaci\u00f3n social. Expliqu\u00e9monos mejor. En todo momento del desarrollo del modo de producci\u00f3n capitalista, el capital ha propuesto siempre la forma de la cooperaci\u00f3n. Esta ten\u00eda que ser funcional a la forma de explotaci\u00f3n, cuando no inherente. S\u00f3lo sobre esta base el trabajo se volv\u00eda productivo. Tambi\u00e9n en el per\u00edodo de la acumulaci\u00f3n primitiva, cuando el capital vuelve a asumir y obliga a la valorizaci\u00f3n a formas laborales preexistentes, el capital es el que plantea la forma de la cooperaci\u00f3n, que consiste en el vaciamiento de los v\u00ednculos preconstituidos en los sujetos laborales tradicionales. Pero ahora la situaci\u00f3n ha cambiado completamente.<\/p>\n<p>El capital se ha convertido en una potencia de captaci\u00f3n, un fantasma, un \u00eddolo: a su alrededor se desarrollan procesos de autovalorizaci\u00f3n, radicalmente aut\u00f3nomos, que tan s\u00f3lo el poder pol\u00edtico, por las buenas o las malas, consigue doblegar hacia la puesta en forma capitalista. La traslaci\u00f3n del econ\u00f3mico al pol\u00edtico, que aqu\u00ed se produce, y en dimensiones globales en lo que concierne a la vida social productiva, se realiza no porque el econ\u00f3mico se haya vuelto una determinante menos esencial, sino \u00fanicamente porque el pol\u00edtico puede arrancar al econ\u00f3mico de la tendencia que lo lleva a confundirse con el social y a realizarse en la autovalorizaci\u00f3n. El pol\u00edtico es impulsado a ser la forma valor de nuestra sociedad porque los nuevos procesos laborales se fundan en el rechazo al trabajo y la forma de la producci\u00f3n es su crisis.<\/p>\n<p>La cooperaci\u00f3n productiva del obrero social es la consolidaci\u00f3n del rechazo al trabajo, es la trinchera social desde la que los productores se defienden de la explotaci\u00f3n. Por contra, el pol\u00edtico, como forma de valor, posee un m\u00e1ximo contenido de mixtificaci\u00f3n y de violencia. Y tampoco el cuadro se modifica por la alt\u00edsima intensidad de la composici\u00f3n del capital que se derrama sobre el social para controlarlo, porque, en realidad, cuanto m\u00e1s abstracta se vuelve la instrumentalizaci\u00f3n de la producci\u00f3n, supera la figura de la mecanizaci\u00f3n y se vuelve inmaterial, tanto m\u00e1s implicada est\u00e1 en la lucha que atraviesa el social. La automatizaci\u00f3n participa todav\u00eda, en parte, de la vieja econom\u00eda pol\u00edtica del control mediante la maquinaria: pero la inform\u00e1tica se encuentra ya m\u00e1s all\u00e1 de este horizonte, y ofrece enormes potenciales de posible ruptura.<\/p>\n<p>En la comunicaci\u00f3n, la inmaterialidad es absoluta, la mercanc\u00eda es la transparencia, aqu\u00ed las posibilidades de lucha son alt\u00edsimas y s\u00f3lo controladas por un poder exterior. Estas breves ejemplificaciones s\u00f3lo para indicar c\u00f3mo ya, tambi\u00e9n y ante todo en el terreno del avance tecnol\u00f3gico, y en raz\u00f3n directa a su perfeccionamiento, existen sectores sensibles, m\u00e1s y m\u00e1s sensibles, a la autonom\u00eda de la cooperaci\u00f3n social y a la autovalorizaci\u00f3n de los sujetos proletarios, a la exaltaci\u00f3n de las microf\u00edsicas individuales y colectivas. Todo ello lleva a asumir como demostrada la tesis de que el antagonismo entre cooperaci\u00f3n social del proletario y mando pol\u00edtico del capital, aun d\u00e1ndose dentro de la producci\u00f3n, se funda fuera de ella, en el movimiento real del social. La cooperaci\u00f3n social no s\u00f3lo anticipa dial\u00e9cticamente el movimiento pol\u00edtico y econ\u00f3mico, sino que le preexiste, se afirma como aut\u00f3noma.<\/p>\n<ul>\n<li>Tesis 12. -Las luchas preceden y prefiguran producci\u00f3n y reproducci\u00f3n sociales<\/li>\n<li>Tesis 13. -La vida clandestina de las masas es ontol\u00f3gicamente creativa.<\/li>\n<li>Tesis 14. -Las secuencias de la potencia proletaria son asim\u00e9tricas respecto a las secuencias del desarrollo capitalista.<\/li>\n<li>Tesis 15. -La estructuraci\u00f3n capitalista del social es destructiva, la proletaria es creativa.<\/li>\n<li>Tesis 16. -El tr\u00e1nsito de la estructura al sujeto es ontol\u00f3gico y excluye soluciones formalistas o dial\u00e9cticas.<\/li>\n<li>Tesis 17. -La teor\u00eda del partido obrero presupon\u00eda la separaci\u00f3n del pol\u00edtico del social.<\/li>\n<li>Tesis 18. -Hoy el pol\u00edtico invade y constituye radicalmente el social.<\/li>\n<li>Tesis 19. -La potencia del proletariado es poder constituyente.<\/li>\n<li>Tesis 20. -Hoy est\u00e1 madura la constituci\u00f3n del comunismo.<\/li>\n<\/ul>\n<p>T.N. (30-XI- 1988.) Traducci\u00f3n: Carla Matteini. REVISTA DE CR\u00cdTICA Y DEBATE &#8216;CONTRARIOS&#8217;. Abril 1989<\/p>\n<p>\u00a9EspaiMarx 2002<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A partir de la hip\u00f3tesis te\u00f3rica de una crisis de la teor\u00eda del valor y por un an\u00e1lisis de la absorci\u00f3n de la totalidad social en el seno de la l\u00f3gica del Capital, el autor orienta hacia nuevas formas de intervenci\u00f3n, con la constituci\u00f3n de una \u00absubjetividad\u00bb revolucionaria no determinada seg\u00fan los modos cl\u00e1sicos de concebirla.<\/p>\n<p>La confrontaci\u00f3n con el pensamiento de Marx vuelve hoy a ser oportuna. No s\u00f3lo para constatar c\u00f3mo hemos cambiado (lo que siempre resulta agradable), sino sobre todo para comprender si y en qu\u00e9 medida puede el marxismo contribuir a la reconstrucci\u00f3n de la teor\u00eda social y pol\u00edtica. Es un hecho que la crisis del marxismo ha dejado un aut\u00e9ntico, seco d\u00e9ficit de teor\u00eda. Algunos, con el marxismo, han tratado subrepticiamente de liquidar las categor\u00edas y los problemas que el marxismo \u00ab\u00fcberhaupt\u00bb desvelaba: como si la crisis de la doctrina inscrita en Das Kapital eliminase del horizonte del mundo de la vida \u00abel capital\u00bb. 0 la explotaci\u00f3n o la lucha de clases. Pero la realidad econ\u00f3mica y social es tozuda: tal vez en otros campos la magia negra consiga modificar el real, pero no en \u00e9ste. \u00bfEntonces? Volvamos a situar las cosas. D\u00e9ficit de verdad de las nuevas lecturas de nuestra realidad pol\u00edtico-social, hemos dicho -esta paradoja a la inversa, no podr\u00e1 sin embargo hacernos fingir que el marxismo es nuevamente capaz de explicar el real, con la \u00fanica justificaci\u00f3n que sus adversarios explican tan s\u00f3lo sus porciones nulas o menores &#8211; no, la crisis del marxismo permanece. Pero nosotros nos preguntamos si el marxismo, aunque agotado como Weltanschaung, no ser\u00e1, como otras veces en su ya larga historia pol\u00edtica, capaz as\u00ed y todo de desplazarse y ofrecer sus categor\u00edas modificadas a las modificaciones estructurales importantes del presente, e innovaciones conceptuales a las consiguientes determinaciones epistemol\u00f3gicas. El problema es arduo y el contexto emblem\u00e1tico no es desde luego soslayable mediante expedientes ret\u00f3ricos. Queda el hecho de que el pensamiento marxiano es, pese a todo, muy f\u00e9rtil. Me gustar\u00eda pues tratar de provocar aqu\u00ed el d\u00e9placement del cuadro te\u00f3rico marxiano, en torno a un tema que me interesa mucho: el de la composici\u00f3n de clase. Lo har\u00e9 de una manera altamente hipot\u00e9tica, y en una forma literaria concisa, ofreciendo a la discusi\u00f3n ocho tesis de un grupo de veinte, redactadas para plantear la base de un trabajo colectivo de investigaci\u00f3n. Las ocho tesis que presento se refieren pues al t\u00f3pico: composici\u00f3n de clase, y se sit\u00faan en un conjunto concerniente a la definici\u00f3n (desplazada) del concepto de valor\/trabajo y las consecuencias (desplazadas) que se pueden derivar. De las otras doce tesis me limitar\u00e9 a dar el enunciado.<\/p>\n<p>Nos ocupamos aqu\u00ed de ese periodo de la revoluci\u00f3n industrial que, a partir de los a\u00f1os en torno a 1848, Marx describe como per\u00edodo de la &#8216;gran industria&#8217;. Marx estudia tambi\u00e9n el periodo precedente de la &#8216;manufactura&#8217;, que hunde sus ra\u00edces en la \u00e9poca de la &#8216;acumulaci\u00f3n primitiva&#8217; y de la construcci\u00f3n del Estado moderno: El inter\u00e9s espec\u00edfico de Marx se dirige sin embargo al per\u00edodo de la \u00abgran industria\u00bb. El arco de desarrollo de la \u00abgran industria\u00bb, descrito por Marx en sus or\u00edgenes y en los pa\u00edses capitalistas centrales, se ha tensado mucho m\u00e1s all\u00e1 del horizonte de la experiencia cient\u00edfica de Marx, se ha prolongado de hecho m\u00e1s de un siglo, hasta la revoluci\u00f3n de 1968.<\/p>\n<p>Podemos aqu\u00ed describir sumariamente este gran per\u00edodo de la revoluci\u00f3n industrial, subrayando ante todo que se divide en dos fases, y que esta divisi\u00f3n se sit\u00faa alrededor de la primera gran guerra mundial de 1914-1918.<\/p>\n<p>La primera fase de la \u00abgran industria\u00bb va pues de 1848 a 1914. Se caracteriza: 1.- Desde el punto de vista de los procesos laborales: el obrero es atra\u00eddo por vez primera dentro del mando de la maquinaria y se convierte en ap\u00e9ndice de \u00e9sta. La fuerza aqu\u00ed aneja al ciclo productivo es fuerza trabajo cualificada (per\u00edodo del \u00abobrero profesional\u00bb), con cierto conocimiento del ciclo laboral. En cuanto al per\u00edodo de la \u00abmanufactura\u00bb, la composici\u00f3n t\u00e9cnica de la clase obrera se ve ahora profundamente modificada porque el artesano es llevado a la f\u00e1brica y su cualificaci\u00f3n, antes independiente, se torna aqu\u00ed la pr\u00f3tesis de una maquinaria cada vez m\u00e1s pesada y compleja; 2. -Desde el punto de vista de las normas de consumo: esta primera fase se caracteriza por la creciente afirmaci\u00f3n de una producci\u00f3n de masa \u00fanicamente regulada por la capacidad salarial adecuada a una demanda efectiva correlativa, por tanto por el determinarse de una profunda irregularidad del ciclo econ\u00f3mico con frecuentes ca\u00eddas catastr\u00f3ficas; 3.-Desde el punto de vista de los modelos de regulaci\u00f3n: el Estado se desarrolla hacia niveles m\u00e1s y m\u00e1s r\u00edgidos de integraci\u00f3n institucional entre construcci\u00f3n del capital financiero, consolidaci\u00f3n de los monopolios y desarrollo imperialista; 4.-Desde el punto de vista de la composici\u00f3n pol\u00edtica del proletario: se asiste a la formaci\u00f3n de partidos obreros, basados en una organizaci\u00f3n dual (de masas y de vanguardia, sindical y pol\u00edtica), y en el programa de gesti\u00f3n obrera de la producci\u00f3n industrial y de la organizaci\u00f3n social, seg\u00fan un proyecto de emancipaci\u00f3n socialista de las masas. La composici\u00f3n t\u00e9cnica del obrero profesional se traduce aqu\u00ed adecuadamente en la composici\u00f3n pol\u00edtica de la organizaci\u00f3n socialista. Los valores del trabajo y la capacidad del trabajo productivo de f\u00e1brica para dominar y dotar de sentido a cualquier otra actividad y estratificaci\u00f3n social se asumen como fundamentales.<\/p>\n<p>La segunda fase del per\u00edodo de la \u00abgran industria\u00bb va desde la primera guerra mundial hasta la revoluci\u00f3n de 1968. Se caracteriza: 1.-Desde el punto de vista de los procesos laborales: por la nueva composici\u00f3n t\u00e9cnica del proletariado, es decir, por un tipo de fuerza trabajo que se ha vuelto completamente abstracta en relaci\u00f3n con la actividad industrial a la que est\u00e1 unida, y, como tal, reorganizada por el taylorismo. Grandes masas de trabajadores, de este modo descalificadas, son introducidas en procesos de elaboraci\u00f3n tan alienantes como complejos. \u00c9l \u00abobrero masa\u00bb pierde el conocimiento del ciclo. 2. -Desde el punto de vista de las normas de consumo: \u00e9sta es la fase en la que se constituye el fordismo, o sea una concepci\u00f3n del salario como anticipaci\u00f3n sobre la adquisici\u00f3n de los bienes producidos por la industria de masa. 3. -Desde el punto de vista de las normas de regulaci\u00f3n: poco a poco se va formando, bajo el impulso de pol\u00edticas keynesianas (pero tambi\u00e9n, en general, por la reflexi\u00f3n sobre las crisis c\u00edclicas de la fase precedente), el modelo de Estado intervencionista, para el sostenimiento de la actividad productiva, para el mantenimiento del pleno empleo y como garant\u00eda de la asistencia social. 4. -Desde el punto de vista de la composici\u00f3n pol\u00edtica del proletariado, mientras se prolongan las experiencias en las organizaciones obreras socialistas (es sobre todo la experiencia sovi\u00e9tica la que perpet\u00faa la desastrosa hegemon\u00eda pol\u00edtica de las viejas figuras del \u00abobrero profesional\u00bb, convertido ahora en stajanovista!), Se configuran, sobre todo en los Estados Unidos y en los pa\u00edses capitalistas avanzados, nuevas formas de organizaci\u00f3n. En estas formas de organizaci\u00f3n del \u00abobrero masa\u00bb, la vanguardia act\u00faa al nivel de masa, desarrollando las grandes contrase\u00f1as del \u00abrechazo al trabajo\u00bb y del \u00abigualitarismo salarial\u00bb, rechazando radicalmente toda forma de delegaci\u00f3n y volviendo a apropiarse del poder bajo formas de masa y de base.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[],"class_list":["post-70","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-la-izquierda-a-debate"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/70","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=70"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/70\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=70"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=70"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=70"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}