{"id":7071,"date":"2020-03-15T05:00:45","date_gmt":"2020-03-15T04:00:45","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=7071"},"modified":"2023-02-04T04:59:15","modified_gmt":"2023-02-04T03:59:15","slug":"francisco-fernandez-buey-y-la-perestroika-vii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=7071","title":{"rendered":"Francisco Fern\u00e1ndez Buey y la perestroika (VII)"},"content":{"rendered":"<p>Francisco Fern\u00e1ndez Buey escribi\u00f3 un pr\u00f3logo para la edici\u00f3n castellana de <i>La ca\u00edda del imperio del mal. Ensayo sobre la tragedia de Rusia<\/i> de Alexandr Zinoviev (Ediciones Bellaterra, Barcelona, pp. 9-22), un ensayo traducido por Juan Vivanco.<\/p>\n<p align=\"justify\">Fechada en 1999, dividi\u00f3 su presentaci\u00f3n en tres apartados. En el primero, dibuj\u00f3 una semblanza del l\u00f3gico, novelista y filosof\u00eda de la ciencia ruso:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"justify\"><span lang=\"es-ES\"><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/alexander_zinvoviev.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-7072 alignleft\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/alexander_zinvoviev.png\" alt=\"\" width=\"236\" height=\"213\" \/><\/a>Alexandr Zinoviev<\/span><span lang=\"es-ES\"> naci\u00f3 en octubre de 1922 en la aldea de Pajtino, del distrito de Chujloma, regi\u00f3n de Kostroma, en el seno de una familia muy numerosa. Su madre era una campesina koljosiana y su padre era obrero pintor. Desde los once a\u00f1os vivi\u00f3 con su padre en Mosc\u00fa y all\u00ed estudi\u00f3. En 1939 empez\u00f3 la carrera de filosof\u00eda y ya ese a\u00f1o fue expulsado del Komsomol (Juventudes Comunistas) por criticar el culto a Stalin. La guerra interrumpi\u00f3 sus estudios. Y durante la guerra sirvi\u00f3 en la caballer\u00eda, en las fuerzas acorazadas y en la aviaci\u00f3n. Al acabar la segunda guerra mundial, ya licenciado, habit\u00f3 con la mayor parte de su familia en un h\u00famedo s\u00f3tano moscovita de diez metros cuadrados. Desde all\u00ed reanud\u00f3 los estudios de filosof\u00eda y los termin\u00f3 en 1951. Se doctor\u00f3 con una tesis de resonancias hegelo-marxianas <\/span><span lang=\"es-ES\">t<\/span><span lang=\"es-ES\">itulada <\/span><em><span lang=\"es-ES\">El m\u00e9todo para ascender<\/span> <span lang=\"es-ES\">de lo abstracto a lo concreto<\/span><\/em><span lang=\"es-ES\">, en la que exploraba varios temas de <\/span><em><span lang=\"es-ES\">El capital<\/span><\/em><span lang=\"es-ES\"> de Marx. Simult\u00e1neamente trabaj\u00f3 como cargador, cavador, auxiliar de laboratorio, traductor y maestro de escuela. Adem\u00e1s, entre 1948 y 1954, ense\u00f1\u00f3 l\u00f3gica y psicolog\u00eda. <\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">En 1954, prosigue el autor de <em>Marx (sin ismos)<\/em>, Zinoviev entr\u00f3 en el Instituto de Filosof\u00eda de la Academia de Ciencias de la URSS donde trabaj\u00f3 hasta 1976.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"justify\">Pero ya en 1958 abandon\u00f3 su proyecto sobre <em>El capital<\/em>, destruy\u00f3 el libro al que hab\u00eda dedicado ocho a\u00f1os y empez\u00f3 a especializarse en el campo de la l\u00f3gica matem\u00e1tica y de la metodolog\u00eda de la ciencia. A partir de entonces se ocupar\u00eda de temas de la l\u00f3gica cl\u00e1sica con atenci\u00f3n preferente a su aplicaci\u00f3n al an\u00e1lisis del lenguaje cient\u00edfico. Desde 1967 a 1976 dirigi\u00f3 la c\u00e1tedra de L\u00f3gica en el Instituto de Filosof\u00eda de la Academia de Ciencias de la URSS y fue tambi\u00e9n miembro de la redacci\u00f3n de la revista <em>Problemas de Filosof\u00eda<\/em>. Durante esos a\u00f1os public\u00f3 varios libros en ingl\u00e9s y alem\u00e1n, el m\u00e1s importante de los cuales es <em>Foundations of the Logical Theory of Scientific Knowledge<\/em> (1973). Como reconocimiento de esta actividad fue nombrado miembro de la Academia de Ciencias de Finlandia en 1974.<\/p>\n<p align=\"justify\">En una nota autobiogr\u00e1fica de 1978, nos recuerda el coautor de <em>Ni tribunos<\/em>, Zinoviev describ\u00eda as\u00ed su trayectoria pol\u00edtico-ideol\u00f3gica:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"justify\">Desde mi juventud fui anti-estalinista y hasta el fallecimiento de Stalin consider\u00e9 que la labor m\u00e1s importante de mi vida era hacer propaganda anti-estalinista. Despu\u00e9s de la muerte de Stalin ingres\u00e9 en el PCUS con el prop\u00f3sito de luchar legalmente contra el estalinismo. Pero pronto pude observar que de esa tarea se ocupaban los propios estalinistas y que yo no ten\u00eda nada que hacer en eso. As\u00ed que decid\u00ed militar de una manera puramente formal (algo muy caracter\u00edstico en los medios intelectuales sovi\u00e9ticos de entonces). En junio de 1976 me di de baja del Partido: dej\u00e9 de cotizar y devolv\u00ed el carnet. Formalmente fui expulsado del Partido en noviembre o diciembre de 1976.<\/p>\n<p align=\"justify\">En enero de 1977, el autor de <em>Cumbres abismales<\/em> era ya considerado un \u201cdisidente\u201d. Fue despedido del Instituto de Filosof\u00eda de la Academia de Ciencias de la URSS. Empero, prosigue uno de los fundadores de <em>mientras tanto<\/em>, aprovechando<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"justify\">[\u2026] la invitaci\u00f3n a un congreso cient\u00edfico internacional, algunos meses m\u00e1s tarde, pudo viajar a Alemania y se qued\u00f3 all\u00ed. A partir de entonces vivi\u00f3 en Munich y en Zurich. As\u00ed pues, cuando lleg\u00f3 a la Europa occidental Alexandr Zinoviev era relativamente conocido en los medios acad\u00e9micos por sus trabajos de l\u00f3gica y metodolog\u00eda de las ciencias. Y sobre estos temas todav\u00eda sigui\u00f3 publicando espor\u00e1dicamente en los a\u00f1os siguientes: <em>Logical Physics<\/em> (1983). Pero la publicaci\u00f3n por L\u2019\u00c2ge d\u2019Homme, en 1976, de su obra <em>Cumbres abismales<\/em> [<em>Ziyaintshie vysoty<\/em>] empez\u00f3 a cambiar la consideraci\u00f3n en que se le ten\u00eda hasta entonces. A pesar de lo cual, hay que decir que la preocupaci\u00f3n l\u00f3gico-metodol\u00f3gica (presentada a veces en serio y otras ir\u00f3nicamente) no s\u00f3lo es patente en <em>Cumbres abismales<\/em> sino que constituye uno de los hilos conductores del libro que dio fama mundial a Zinoviev.<\/p>\n<p align=\"justify\">Lector apasionado del ensayo, Francisco Fern\u00e1ndez Buey se aproximaba a las <em>Cumbres <\/em>del escritor ruso en estos t\u00e9rminos:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"justify\"><em>Cumbres abismales<\/em> es una obra soberbia, aunque de tono muy distinto al de las obras que por entonces hab\u00edan publicado o estaban publicando otros disidentes sovi\u00e9ticos, como Solzhenitsyn o Amalric. Para mi gusto es la m\u00e1s fascinante de las cr\u00edticas de la sociedad sovi\u00e9tica de los a\u00f1os del estalinismo y del breznevismo. Lo que domina en ella no es la queja apocal\u00edptica, ni el esp\u00edritu prof\u00e9tico, ni la nostalgia, sino la iron\u00eda, el absurdo y el sarcasmo; un sarcasmo de aquellos de los que dec\u00eda Gramsci que hacen mella. Presentada como si se tratara de un manuscrito encontrando en un basurero, la obra disecciona y caricaturiza las relaciones sociales, los t\u00f3picos ideol\u00f3gicos y la vida cotidiana en una ciudad imaginaria significativamente llamada Ibansk. Zinoviev juega ah\u00ed con el sufijo habitual de muchos pueblos y aldeas rusos, relacionado con un nombre corriente, Iv\u00e1n, y lo junta con el vocablo \u201cebat\u201d (o sea, \u201cjoder\u201d). En la traducci\u00f3n castellana de Luis Gorrachategui este juego ruso de palabras da el nombre de la ciudad sobre cuya vida ironiza Zinoviev: Jodensk.<\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Liberation Serif, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\"><i>Cumbres<\/i> mezclaba los g\u00e9neros de una manera que no ten\u00edan parang\u00f3n en la literatura rusa de la disidencia.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"justify\"><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/cumbres_abismales.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-7073 alignleft\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/cumbres_abismales.png\" alt=\"\" width=\"259\" height=\"194\" \/><\/a>Por su dimensi\u00f3n y estructura, por su barroquismo, por la capacidad del autor para aunar y alternar an\u00e1lisis, cr\u00edtica, iron\u00eda, argumentaci\u00f3n, juegos ling\u00fc\u00edsticos, di\u00e1logo del absurdo y paradojas, o para formular bromas imaginativas y crear caricaturas de personajes realmente existentes (el Calumniador, el Esquizofr\u00e9nico, el Grit\u00f3n, el Miembro, el Charlat\u00e1n, el Desviacionista, el M\u00ednimo&#8230;), <em>Cumbres abismales<\/em> trae a la memoria del lector <em>El critic\u00f3n<\/em> de Baltasar Graci\u00e1n o <em>Los \u00faltimos d\u00edas de la humanidad<\/em> de Karl Kraus. Comparte, adem\u00e1s, con estas otras obras, y con algunas piezas contempor\u00e1neas de la literatura del absurdo, la agudeza de esp\u00edritu, la cr\u00edtica despiadada de las ideolog\u00edas dominantes, la atenci\u00f3n prestada a las consecuencias pr\u00e1cticas de la perversi\u00f3n de las palabras, la importancia dada a la recuperaci\u00f3n del concepto y tambi\u00e9n, impl\u00edcitamente, la conciencia moral. En algunos pasos su autor recuerda iron\u00edas y situaciones de Saltykov-Schedrin, de Gogol y de Ch\u00e9jov. La fusi\u00f3n entre an\u00e1lisis descriptivo, intenci\u00f3n antiideol\u00f3gica lograda y lucidez dan en esa rara pero, por lo dem\u00e1s, conocida paradoja seg\u00fan la cual la caricatura acaba resultando m\u00e1s real que lo que cre\u00edamos que era la realidad misma. Y como ocurre a veces con los resultados del pesimismo de la inteligencia, el car\u00e1cter sombr\u00edo del cuadro que crea puede acabar siendo un gozo para el esp\u00edritu, un est\u00edmulo para todo aquel que quiera seguir pensando fuera de los t\u00f3picos establecidos, de los idola de la tribu.<\/p>\n<p align=\"justify\">De ese tronco sal\u00edan otros brotes igualmente interesantes, se\u00f1alaba el autor de <em>Por una universidad democr\u00e1tica<\/em>. Algunos en forma narrativa, otros en forma directamente ensay\u00edstica.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"justify\"><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/homo_sovieticus.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-7074 alignright\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/homo_sovieticus.png\" alt=\"\" width=\"182\" height=\"277\" \/><\/a>Cuatro de ellos conservan el tono, la intenci\u00f3n sarc\u00e1stica y las delirantes descripciones de<em> Cumbres abismales<\/em>: <em>Las notas de un vigilante nocturno<\/em> (1975), <em>El radiante porvenir<\/em> (1976), <em>La antec\u00e1mara del Para\u00edso<\/em> (1977) y <em>La casa amarilla<\/em> (1978). Pero durante aquellos a\u00f1os de la segunda fase de la guerra fr\u00eda Zinoviev escribi\u00f3 tambi\u00e9n obras ensay\u00edsticas o sociol\u00f3gicas cuyos t\u00edtulos son igualmente significativos: <em>Sin ilusiones<\/em> (1979), <em>El comunismo como realidad<\/em> (1981), <em>Nosotros y Occidente<\/em> (1981), <em>Homo sovieticus<\/em> (1982), <em>Ni libertad, ni igualdad, ni fraternidad<\/em> (1983).<\/p>\n<p align=\"justify\">A partir de la perestroika gorbachoviana, y a\u00fan m\u00e1s acentuadamente despu\u00e9s de la desaparici\u00f3n de la URSS, se\u00f1ala el que fuera profesor de Metodolog\u00eda de la Ciencia de la Facultad de Econ\u00f3micas de la UB, Zinoviev empez\u00f3 a torcer el bast\u00f3n de su an\u00e1lisis en la otra direcci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"justify\">la denuncia del occidentalismo y la cr\u00edtica de la triunfante cr\u00edtica, anticomunista, del comunismo derrotado. Sin perder la iron\u00eda, su escritura se hizo entonces menos sarc\u00e1stica y m\u00e1s directa y explicativa.<\/p>\n<p align=\"justify\"><span lang=\"es-ES\">A esta fase correspond\u00ed<\/span><span lang=\"es-ES\">an<\/span><span lang=\"es-ES\"> obras como <\/span><em><span lang=\"es-ES\">El gorbachovismo<\/span><\/em><span lang=\"es-ES\"> (1987), <\/span><em><span lang=\"es-ES\">Las confesiones del hombre del exceso <\/span><\/em><span lang=\"es-ES\">(1990), <\/span><em><span lang=\"es-ES\">Perestro<\/span><span lang=\"es-ES\">i<\/span><span lang=\"es-ES\">ka y contra-perestro<\/span><span lang=\"es-ES\">i<\/span><span lang=\"es-ES\">ka <\/span><\/em><span lang=\"es-ES\">(1991), <\/span><em><span lang=\"es-ES\">Katastroika <\/span><\/em><span lang=\"es-ES\">(1992) y <\/span><em><span lang=\"es-ES\">Occidentalismo. Ensayo<\/span> <span lang=\"es-ES\">sobre el triunfo de una ideolog\u00eda<\/span><\/em><span lang=\"es-ES\"> (1995). <\/span><span lang=\"es-ES\">En su opini\u00f3n, <\/span><span lang=\"es-ES\">La ca\u00edda del<\/span> <span lang=\"es-ES\">imperio del mal <\/span><span lang=\"es-ES\">era, <\/span><span lang=\"es-ES\">en cierto modo, una s\u00edntesis de las ideas desarrolladas en esas otras obras. <\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/katastroika.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-7075 aligncenter\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/katastroika-198x300.png\" alt=\"\" width=\"198\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/katastroika-198x300.png 198w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/katastroika.png 323w\" sizes=\"auto, (max-width: 198px) 100vw, 198px\" \/><\/a><\/p>\n<p align=\"justify\"><span lang=\"es-ES\">El segundo apartado <\/span><span lang=\"es-ES\">de<\/span><span lang=\"es-ES\">l pr\u00f3logo se<\/span><span lang=\"es-ES\"> abr\u00eda con estas palabras:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"justify\">Desde que le\u00ed hace veinte a\u00f1os <em>Cumbres abismales<\/em> siempre he considerado a Alexandr Zinoviev como uno de los analistas m\u00e1s l\u00facidos del \u00faltimo tercio del siglo XX. He buscado y le\u00eddo en todas las lenguas que puedo leer todas y cada una de las obras que Zinoviev iba publicando. Y en todas he encontrado an\u00e1lisis originales, sugerencias de nota y materia para la reflexi\u00f3n. Siento no haber podido leerle en ruso porque presiento que las otras lenguas europeas no acaban de captar toda la profunda iron\u00eda y el sarcasmo que hay en la transparente prosa anal\u00edtica de Zinoviev, en su serio humorismo y en sus juegos ling\u00fc\u00edsticos, que a veces me recuerdan el pensamiento de nuestro Joaqu\u00edn R\u00e1bago, \u201cEl Roto\u201d, otro abridor de ojos.<\/p>\n<p align=\"justify\">Y uno de sus fil\u00f3sofos-humoristas m\u00e1s reconocidos. Zinoviev era un escritor iconoclasta, inclasificable.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"justify\">Un pensador de los que no tienen escuela ni seguramente la har\u00e1n. La cubierta de la edici\u00f3n castellana de <em>Cumbres abismales<\/em>, publicada por Ediciones Encuentro en 1979, es un montaje fotogr\u00e1fico realizado por Pablo D\u00edaz Campo\u00f3 sobre un dibujo original del propio Zinoviev: en el centro de ese montaje una enorme rata roja deambula amenazadoramente por los tejados planos de una ciudad semisumergida en la que domina un bloque de edificios cuadrados sobre tonos negros y agrisados; al fondo y arriba, entrevistas entre el sol y la luna, las cumbres que se supone van a dar al abismo. La cubierta de la edici\u00f3n francesa de <em>El comunismo como realidad<\/em>, en L\u2019\u00c2ge d\u2019Homme, es otro montaje concebido a partir de un dibujo de Zinoviev: sobre un rect\u00e1ngulo de fondo intensamente rojo dos ratas con rasgos humanoides, en posici\u00f3n erguida, frente a frente; est\u00e1n entrelazadas por los rabos, se sostienen sobre garras, chocan dos de sus manos-patas y aprietan con las otras dos el pescuezo de la oponente para ahogarse mutuamente.<\/p>\n<p align=\"justify\">Ya eso daba una idea de lo que Zinoviev quer\u00eda describir. La reflexi\u00f3n sobre las ratas era uno de los temas de <em>Cumbres abismales<\/em>:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"justify\">\u201cPesimismo c\u00f3smico\u201d, dijo lapidariamente alg\u00fan cr\u00edtico cuando esas obras aparecieron. Y cuando diez a\u00f1os despu\u00e9s, con motivo de un encuentro sobre la perestroika, pregunt\u00e9 a un amigo ruso sobre la obra de Zinoviev (que, en plena euforia de los occidentalistas, acababa de publicar un nuevo libro con el inequ\u00edvoco titulo de <em>Katastroika<\/em>), \u00e9ste, el amigo ruso, me dijo: \u201c\u00bfZinoviev? \u00a1Pero si es El Demonio&#8230;!\u201d (Lo escribo con may\u00fasculas por el tono empleado). Nunca yo me hab\u00eda imaginado al demonio as\u00ed. Pero querr\u00eda entender la expresi\u00f3n del amigo ruso y tratar de explicar ese sentimiento a los dem\u00e1s. Lo har\u00e9 dando un rodeo.<\/p>\n<p align=\"justify\">La idea central del rodeo es casi una constante pol\u00edtico-cultural en el Paco Fern\u00e1ndez Buey de sus \u00faltimos a\u00f1os:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"justify\">El gran Maquiavelo, en los or\u00edgenes de la modernidad, justo en el momento en que se dispon\u00eda a abrir los ojos de sus contempor\u00e1neos a los misterios de la pol\u00edtica (esto es, de la pol\u00edtica que se hace, no de la pol\u00edtica que se dice que se hace), escribi\u00f3 al padre de la historiograf\u00eda moderna, Francesco Guicciardini, algo as\u00ed: \u201cNada de imaginar para\u00edsos. Lo que hay que hacer es conocer los caminos que conducen al infierno para evitarlos\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">Eso era lo m\u00e1s a lo que pod\u00edan aspirar los seres humanos en este mundo de la pol\u00edtica moderna.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"justify\">Durante mucho tiempo Maquiavelo fue considerado por las almas c\u00e1ndidas y por los amigos del Poder que se hac\u00edan pasar por c\u00e1ndidos como el demonio por antonomasia. Pero con el paso de los siglos, la ayuda de la historiograf\u00eda y la reflexi\u00f3n sobre el Pol\u00edtico hemos llegado a saber que no es el demonio quien ense\u00f1a a los mortales los caminos que conducen al infierno (y menos para evitarlos) sino los l\u00f3gicos y anal\u00edticos que en una cultura laica deber\u00edan estar considerados ya -\u00bfpor qu\u00e9 no?- como \u00e1ngeles guardianes de la ciudadan\u00eda. Maquiavelo es la inversi\u00f3n directa del Gran Inquisidor en versi\u00f3n dostoievskiana. Quien no sepa ya esto es que no sabe nada del mundo de la pol\u00edtica estrechamente vinculada desde entonces al poder del Estado. Y para que no se me entienda mal a\u00f1adir\u00e9: a una conclusi\u00f3n muy parecida llegaron, por v\u00edas diferentes pero pensando sobre la misma cosa (o sea, en la interpretaci\u00f3n de Maquiavelo) otros dos grandes de nuestro siglo: Antonio Gramsci e Isaiah Berlin.<\/p>\n<p align=\"justify\">No pod\u00eda documentar aqu\u00ed el rodeo: no era ni el sitio ni el momento. S\u00f3lo quer\u00eda sugerir con \u00e9l que tal vez<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"justify\">[&#8230;] con la obra de Alexandr Zinoviev, \u201cEl Demonio\u201d del amigo ruso, pase algo parecido a lo que ocurri\u00f3 con Maquiavelo. Eso s\u00ed: dentro de unos a\u00f1os, cuando los ecos de la guerra fr\u00eda sean ya s\u00f3lo eso, ecos en nuestras mentes. Zinoviev no es propiamente un novelista, ni un soci\u00f3logo ni un polit\u00f3logo. Es un narrador de la mec\u00e1nica social, un estudioso de la l\u00f3gica del esp\u00edritu comunitario. Es un hombre que declara la aspiraci\u00f3n de hacer ciencia de lo social. Un hombre que ha encontrado otra forma, y muy peculiar, de decir la verdad en una \u00e9poca en que la mera expresi\u00f3n \u201cdecir la verdad\u201d est\u00e1 mal vista. Y doblemente mal vista cuando la verdad que se dice es igualmente amarga para los ide\u00f3logos de aquel sistema llamado \u201ccomunista\u201d como para los ilusos del final de las ideolog\u00edas. \u00c9l ha hecho la cr\u00edtica m\u00e1s dr\u00e1stica, m\u00e1s radical, de lo que se llam\u00f3 comunismo o socialismo real y, al mismo tiempo, la cr\u00edtica m\u00e1s contundente y despiadada del occidentalismo capitalista.<\/p>\n<p align=\"justify\">El l\u00f3gico y filosof\u00eda de la ciencia ruso era uno de esos autores que daban muy pocas cosas por supuesto. No se dejaba coger por el recubrimiento ideol\u00f3gico de las palabras al uso. Sab\u00eda que \u00e9sa, la ideol\u00f3gica, hab\u00eda sido siempre la forma en que los hombres prostitu\u00edan las mejores palabras y vend\u00edan el concepto al mejor postor.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"justify\">En esto Zinoviev tiene algo del Voltaire recordado por Musil: \u201cLos hombres se sirven de las palabras para ocultar sus pensamientos y de los pensamientos para justificar sus injusticias\u201d. He aqu\u00ed su versi\u00f3n del viejo asunto: \u201dEl poder de las palabras sobre los hombres es en verdad sorprendente. En lugar de utilizarlas sencillamente como medios que permitan fijar los resultados de las observaciones sobre la realidad, los hombres s\u00f3lo ven la realidad bajo el deslumbramiento de las palabras y casi siempre consideran \u00e9sta como algo secundario por comparaci\u00f3n con lo que constituye su principal preocupaci\u00f3n: la manipulaci\u00f3n de las palabras\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\"><span style=\"font-family: Liberation Serif, serif;\"><span style=\"font-size: medium;\">Cuando Zinoviev pintaba ratas rojas con rasgos humanoides para ilustrar sus libros no hab\u00eda que enga\u00f1arse. No estaba queriendo decir que los hombres sean ratas. <\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"justify\">Est\u00e1 insinuando -con humor negro, eso s\u00ed- que una de las variantes de la plasticidad de la naturaleza humana, favorecida en su desarrollo celular por cierta historia y cierta estructura social, es la visi\u00f3n ratonil del mundo. No es cinismo, en el sentido vulgar de la palabra, lo que anima a Zinoviev; es, en el fondo, la misma conciencia moral que alimentaba ya los sarcasmos de la parte final del erasmiano <em>Elogio de la locura<\/em>, de la <em>Nave de los locos<\/em> de Sebastian Brandt o del contempor\u00e1neo teatro del absurdo.<\/p>\n<p align=\"justify\">Zinoviev era, sobre todo, un anatomista en la acepci\u00f3n barroca de la palabra. Un anatomista no era un carnicero pero tampoco era un soci\u00f3logo o un polit\u00f3logo que se piensa neutral. El mismo l\u00f3gico ruso lo hab\u00eda dicho as\u00ed, nos recuerda Fern\u00e1ndez Buey:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"justify\">Un carnicero enumera las partes de un buey de forma diferente a como lo hace un anatomista, aunque a veces sus resultados pueden coincidir. En la mayor\u00eda de los trabajos sociol\u00f3gicos, politol\u00f3gicos y econ\u00f3micos de los que yo tengo conocimiento, la sociedad ha sido analizada de acuerdo con los principios del carnicero, no del anatomista.<\/p>\n<p align=\"justify\">Un anatomista, en el sentido de Zinoviev, es un l\u00f3gico humanista desencantado que no cre\u00eda ya ni en ciudades ideales ni en utop\u00edas, se\u00f1alaba el autor de <em>Utop\u00edas e ilusiones naturales<\/em>:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"justify\"><span lang=\"es-ES\">P<\/span><span lang=\"es-ES\">ero que sabe que el instinto de la comunidad sigue siendo uno de los rasgos esenciales de la naturaleza humana, un rasgo particularmente conformado en el caso de algunos pueblos por la propia historia. Rusia, su pa\u00eds de origen, le parece a Zinoviev uno de esos casos. El m\u00e1s manifiesto en el mundo del siglo XX. Y por eso distingue entre la cr\u00edtica ideol\u00f3gica del comunismo y la explicaci\u00f3n de lo que fue el \u201ccomunismo\u201d realmente existente. Sostiene Zinoviev que \u00e9ste tuvo su base en el tradicional sentimiento comunitario del pueblo ruso, luego planificadamente organizado por el Estado y por el Partido durante d\u00e9cadas. Y a partir de ah\u00ed, volviendo del rev\u00e9s el calcet\u00edn de la ideolog\u00eda (su mentira y la realidad a la que dio lugar, puesto que la mentira produce realidades), explica tanto el fracaso de lo que se llam\u00f3 comunismo como el caos que se cre\u00f3 en Rusia a partir de la perestroika. <\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span lang=\"es-ES\">El resultado de la aplicaci\u00f3n del escalpelo a la comprensi\u00f3n de lo que fue aquella sociedad, hasta llegar a sus c\u00e9lulas constitutivas, ven\u00ed<\/span><span lang=\"es-ES\">a<\/span><span lang=\"es-ES\"> a ser una paradoja <\/span><span lang=\"es-ES\">en opini\u00f3n de Fern\u00e1ndez Buey<\/span><span lang=\"es-ES\">: <\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"justify\">un punto de vista tan alejado de lo que han dicho la mayor\u00eda de los soci\u00f3logos y polit\u00f3logos occidentales como la mayor\u00eda de los ide\u00f3logos del comunismo real. En las calles de Mosc\u00fa esta paradoja se suele expresar ahora as\u00ed: \u201cDe todas las mentiras que nos contaron los comunistas hab\u00eda una que era verdad: el capitalismo es peor\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\"><span lang=\"es-ES\">En e<\/span><span lang=\"es-ES\">l tercer y \u00faltimo apartado, <\/span><span lang=\"es-ES\">el prologuista<\/span><span lang=\"es-ES\"> comenta<\/span><span lang=\"es-ES\">ba<\/span><span lang=\"es-ES\"> que e<\/span><span lang=\"es-ES\">ra<\/span><span lang=\"es-ES\"> dudoso que la forma en que Zinoviev <\/span><span lang=\"es-ES\">hab\u00eda<\/span><span lang=\"es-ES\"> expres<\/span><span lang=\"es-ES\">ado<\/span><span lang=\"es-ES\"> esa paradoja en <\/span><em><span lang=\"es-ES\">La ca\u00edda<\/span> <span lang=\"es-ES\">del Imperio del <\/span><span lang=\"es-ES\">m<\/span><span lang=\"es-ES\">al<\/span><\/em><span lang=\"es-ES\"> lleg<\/span><span lang=\"es-ES\">ara<\/span> <span lang=\"es-ES\">a <\/span><span lang=\"es-ES\">enlazar, al menos por el momento, con la broma que <\/span><span lang=\"es-ES\">entonces <\/span><span lang=\"es-ES\">se o\u00ed<\/span><span lang=\"es-ES\">a<\/span><span lang=\"es-ES\"> en los barrios populares de Mosc\u00fa. <\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span lang=\"es-ES\">Tampoco <\/span><span lang=\"es-ES\">sab\u00eda<\/span><span lang=\"es-ES\"> c\u00f3mo <\/span><span lang=\"es-ES\">iba<\/span><span lang=\"es-ES\"> a ser acogida en Mosc\u00fa <\/span><span lang=\"es-ES\">la<\/span><span lang=\"es-ES\"> declaraci\u00f3n reciente <\/span><span lang=\"es-ES\">de Zinoviev <\/span><span lang=\"es-ES\">en el sentido de que \u201cel comunismo era tal vez lo mejor para el pueblo ruso en aquellas circunstancias\u201d, aunque no para \u00e9<\/span><span lang=\"es-ES\">l. <\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"justify\"><span lang=\"es-ES\">Para que el pensamiento parad\u00f3jico de anatomistas as\u00ed llegue a enlazar con los chistes parad\u00f3jicos de las gentes hace falta tiempo, conciencia de las propias contradicciones y otras mediaciones. Eso no se construye en cuatro d\u00edas. Y menos ante la contemplaci\u00f3n del caos econ\u00f3mico, social y pol\u00edtico que es ahora <\/span><span lang=\"es-ES\">[septiembre de 1999]<\/span><span lang=\"es-ES\"> lo que fue la URSS.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"><span lang=\"es-ES\">La forma en que <\/span><span lang=\"es-ES\">el autor ruso<\/span><span lang=\"es-ES\"> ha<\/span><span lang=\"es-ES\">b\u00eda<\/span><span lang=\"es-ES\"> dicho su verdad (que, en opini\u00f3n <\/span><span lang=\"es-ES\">de Fern\u00e1ndez Buey<\/span><span lang=\"es-ES\">, e<\/span><span lang=\"es-ES\">ra<\/span><span lang=\"es-ES\"> la forma de la verdad que m\u00e1s se acerca<\/span><span lang=\"es-ES\">ba<\/span><span lang=\"es-ES\"> a la verdad de fondo) <\/span><span lang=\"es-ES\">ten\u00eda<\/span><span lang=\"es-ES\"> una peculiaridad que enlaza<\/span><span lang=\"es-ES\">ba<\/span><span lang=\"es-ES\"> mal con alguno de los rasgos del sentimiento comunitarista que <\/span><span lang=\"es-ES\">el<\/span><span lang=\"es-ES\"> mismo <\/span><span lang=\"es-ES\">Zinoviev <\/span><span lang=\"es-ES\">defend\u00ed<\/span><span lang=\"es-ES\">a<\/span><span lang=\"es-ES\">: \u201ces l\u00f3gica, clara, sencilla y anti-ideol\u00f3gica\u201d, <\/span><span lang=\"es-ES\">t<\/span><span lang=\"es-ES\">an contundente \u201cen la cr\u00edtica de la mentira institucionalizada como de la ignorancia sin institucionalizar\u201d.<\/span><\/p>\n<p align=\"justify\">El anatomista ruso no ahorraba adjetivos cuando trataba de expresar esa verdad de fondo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"justify\">Y en su cr\u00edtica del teatro de marionetas en que ve convertido su pa\u00eds no deja, como suele decirse, t\u00edtere con cabeza. Por lo visto, ya no se escribe as\u00ed. Ni siquiera en Rusia. El posmodernismo ha hecho a un lado, con raz\u00f3n, el moralismo y la jerem\u00edada; pero, tal vez exagerando la misma raz\u00f3n que le da su fuerza, tiene horror a llamar a las cosas por su nombre. Se escuda en la existencia de la complejidad para declarar que todo es demasiado complejo. Zinoviev, en cambio, llama a las cosas por su nombre. Y en ese llamar a las cosas por su nombre le sale, tambi\u00e9n a \u00e9l, el grito de la conciencia moral, un par de veces repetido en este libro: \u201c\u00a1Que pa\u00eds, Dios santo, qu\u00e9 pueblo!\u201d (p\u00e1gs. 109 y 149). Sabemos: cuando hace uso del escalpelo el anatomista no suele decir cosas as\u00ed. Y por eso digo yo que Zinoviev no es \u201cEl Demonio\u201d, sino <em>otro miembro de la especie de los humanistas con conciencia de la tragedia que es la Historia<\/em> [la cursiva es m\u00eda]<\/p>\n<p align=\"justify\">Al leer la retah\u00edla de adjetivos que Zinoviev hab\u00eda lanzado sobre Gorbachov y los gorbachovianos, sobre Yeltsin y sobre la casi totalidad de la nueva <em>nomenklatura<\/em> rusa, algunos lectores dar\u00edan en pensar quiz\u00e1s que todo eso era excesivo e impropio, adem\u00e1s, de un l\u00f3gico fr\u00edo y anal\u00edtico.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"justify\">Pero, adem\u00e1s de constatar que cuando nuestro analista desesperado acude a los peores adjetivos (\u201ctraidores\u201d, \u201ccanallas\u201d, \u201cimb\u00e9ciles\u201d, \u201clacayos\u201d, \u201cpusil\u00e1nimes\u201d, \u201ccobardes\u201d) ha tenido la valent\u00eda de incluirse \u00e9l mismo pasando a la primera persona del plural, el lector encontrar\u00e1 en la realidad misma motivos fundados para preguntarse: \u00bfy qu\u00e9 palabras emplear para calificar actuaciones cuyos resultados ahora ya empiezan a ser reconocidos por todos?, \u00bfc\u00f3mo llamar en 1999 a este desastre hist\u00f3rico, probablemente el m\u00e1s grande de los desastres del siglo XX, que fue \u201cla ca\u00edda del imperio del mal\u201d?<\/p>\n<p align=\"justify\">Los adjetivos que empleaba Zinoviev en la parte doliente de <em>La ca\u00edda del imperio del mal<\/em> hab\u00edan sido escritos entre 1994 y 1995. Por entonces todav\u00eda se estaba diciendo aqu\u00ed, en Occidente, recuerda el autor de <em>Conocer Lenin y su obra<\/em>, que Rusia caminaba hacia la democracia de la mano del \u201camigo dem\u00f3crata\u201d Boris Yeltsin.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"justify\">El Fondo Monetario Internacional hizo su apuesta anticomunista en favor de alguien que mand\u00f3 bombardear el Parlamento del propio pa\u00eds y condicion\u00f3 as\u00ed, decisivamente, desde fuera, el desarrollo de las elecciones presidenciales rusas. Hoy, cinco a\u00f1os despu\u00e9s, los mismos que ayudaron a ese desastre llaman al r\u00e9gimen que contribuyeron a crear \u201ccleptocracia olig\u00e1rquica\u201d. Y Michael Camdessus, director del FMI, declara que \u201chemos contribuido a crear all\u00ed un desierto institucional y una cultura del enga\u00f1o\u201d. Cierto. Pero la verdad es a\u00fan m\u00e1s amarga. Es peor que eso. Democracia, hablando con propiedad, no hay all\u00ed (ni, hablando con la misma propiedad, tampoco aqu\u00ed, por cierto).<\/p>\n<p align=\"justify\">La democracia segu\u00eda siendo un ideal (una noci\u00f3n que no le abandon\u00f3 hasta el final de sus d\u00edas). Pero all\u00ed, en Rusia, hab\u00eda adem\u00e1s algo infamante.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"justify\">El Informe que acaba de elaborar el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo confirma, para el caso de Rusia, lo que ven\u00edan diciendo, a ojo, desde 1992 los pocos analistas l\u00facidos (Karol, Sapir) que no se dejaron obnubilar por la euforia ideol\u00f3gica del momento. <em>La esperanza de vida de la poblaci\u00f3n masculina ha bajado en Rusia durante este per\u00edodo de los 62 a los 58 a\u00f1os. Ya s\u00f3lo ese dato, por sus implicaciones de todo tipo, pone los pelos de punta a cualquier anatomista de la sociedad. Pero a\u00fan hay m\u00e1s: la tasa de suicidios es ahora en Rusia tres veces mayor que en la Uni\u00f3n Europea; han reaparecido all\u00ed enfermedades hace tiempo erradicadas, como la tuberculosis, la polio y la difteria; el hambre ha hecho su aparici\u00f3n donde no lo hab\u00eda; el n\u00famero de pobres (en sentido riguroso) se ha disparado; las desigualdades entre los pocos ricos y los muchos pobres se han multiplicado; el presupuesto dedicado a la educaci\u00f3n ha bajado hasta el 50% de lo que era cuando imperaba \u201cel mal\u201d; las tasas de desempleo han alcanzado cifras nunca imaginadas en lo que fue la URSS; la actividad econ\u00f3mica se ha quebrado y el producto nacional bruto ha quedado reducido a la mitad en siete a\u00f1os.<\/em> Datos, todos ellos, procedentes de las estad\u00edsticas del \u201cimperio del bien\u201d. Y, mientras tanto, la corrupci\u00f3n en el entorno familiar, pol\u00edtico y econ\u00f3mico, de Boris Yeltsin ha alcanzado tal magnitud que las revelaciones de un d\u00eda sobre Ceaucescu junior parecen ahora historias sobre juegos de ni\u00f1os traviesos con sus huchas [la cursiva es m\u00eda]<\/p>\n<p align=\"justify\">Una vez m\u00e1s lo demag\u00f3gico, lo verdaderamente demag\u00f3gico, eran los hechos, insist\u00eda el profesor de la UPF. Los adjetivos eran s\u00f3lo el grito desesperado del anatomista cr\u00edtico<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"justify\">que habiendo contribuido a levantar los velos ideol\u00f3gicos que tapaban la realidad de lo que se llam\u00f3 comunismo, descubre simult\u00e1neamente, con dolor, que hay otro enga\u00f1o paralelo: el del occidentalismo, el del \u201ctotalitarismo del dinero\u201d que a\u00fan no deja ver a los m\u00e1s la verdadera dimensi\u00f3n de la tragedia. En una de sus \u00faltimas entrevistas, concedida a Xavier Cheneseau, dijo Zinoviev: \u201cEl totalitarismo se ha expandido por doquier en la medida en que la estructura supranacional impone su ley a las naciones. Existe una superestructura no democr\u00e1tica que da las \u00f3rdenes, sanciona, fija embargos, bombardea y mata de hambre. El totalitarismo financiero ha sometido a los poderes pol\u00edticos. El totalitarismo es fr\u00edo. No conoce de sentimientos ni piedades. Es preciso subrayar que no podemos resistir frente a un banco, y sin embargo se puede salir de cualquier dictadura pol\u00edtica.<\/p>\n<p align=\"justify\">Hab\u00eda en Zinoviev una vena fatalista, como \u201csi el an\u00e1lisis de la estructura celular de la sociedad tuviera que coincidir con la fuerza del sino\u201d. El l\u00f3gico y analista ruso acababa su libro afirmando que ya era tarde para rectificar en Rusia. No era pesimismo paralizador, pod\u00eda tener raz\u00f3n, se\u00f1alaba Fern\u00e1ndez Buey.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"justify\">Visto desde aqu\u00ed, el conjunto de su obra sugiere, sin embargo, una reflexi\u00f3n m\u00e1s general, de \u00e1mbito te\u00f3rico-historiogr\u00e1fico. Desde el final de la URSS una parte notable de la historiograf\u00eda actual est\u00e1 reinterpretando lo que fue el siglo XX como si la comprensi\u00f3n de \u00e9ste dependiera casi exclusivamente de los documentos que la KGB, la CIA y otras instituciones pr\u00f3ximas guardaron en secreto hasta hace muy pocos a\u00f1os. <em>Pero rara vez se pone en duda la categorizaci\u00f3n implicada en los conceptos ideol\u00f3gicos b\u00e1sicos de este siglo (comunismo y capitalismo). Se podr\u00eda, en cambio, hacer el esfuerzo de interpretar lo que ha sido la historia de este siglo desideologizando tales palabras y ateni\u00e9ndonos a lo que realmente hubo en las sociedades o por debajo de lo que los ide\u00f3logos (y tras ellos, los dem\u00e1s) dec\u00edan (o dec\u00edamos) que hab\u00eda. En Rusia y en Estados Unidos de Norteam\u00e9rica, para empezar.<\/em> [la cursiva es m\u00eda]<\/p>\n<p align=\"justify\">Para el autor de <em>Leyendo a Gramsci<\/em>, el autor ruso hab\u00eda hecho dos contribuciones esenciales en esa l\u00ednea, al analizar el comunismo ruso como realidad y despu\u00e9s el occidentalismo capitalista en la pr\u00e1ctica cotidiana, \u201cen sus formas de producir para el mercado y de vivir para el dinero.\u201d<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"justify\">De ese an\u00e1lisis resulta que durante este siglo el capitalismo se transform\u00f3 en otra cosa, en algo sustancialmente distinto de lo que era cuando naci\u00f3 y fue descrito y criticado por Karl Marx; y el comunismo, aquella aspiraci\u00f3n ya milenaria de una parte de la humanidad, no lleg\u00f3 a existir en lugar alguno. Una obviedad, sin duda. Algunos, pocos, lo presintieron ya as\u00ed en el per\u00edodo de entreguerras. \u201c\u00a1Qu\u00e9 tiempos, \u00e9stos en los que hay que mostrar lo obvio!\u201d, dijo uno de ellos [Bertolt Brecht]. \u201cComo todos los tiempos\u201d, se podr\u00eda replicar. Pero, con r\u00e9plica o sin ella, desde el reconocimiento de lo que es obvio tal vez se pueda volver a hablar en serio de lo que los hombres, nuestros contempor\u00e1neos, hicieron realmente en relaci\u00f3n con sus necesidades, all\u00ed y aqu\u00ed. Entonces s\u00ed se podr\u00e1 decir que la guerra fr\u00eda ha terminado. Tambi\u00e9n en nuestras cabezas.<\/p>\n<p align=\"justify\">Entonces se comprender\u00eda tambi\u00e9n mejor, en opini\u00f3n de Fern\u00e1ndez Buey, por qu\u00e9 al l\u00f3gico anatomista se le escapaban los adjetivos de la sentimentalidad:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\" align=\"justify\">el cuerpo presente al que aplica el escalpelo es de un pariente, es el cuerpo yacente de uno de los suyos. Al fin y al cabo, son los t\u00e9cnicos de la ONU quienes eval\u00faan en nueve millones y medio los rusos y ucranianos \u201cdesaparecidos\u201d como consecuencia de la Gran Cat\u00e1strofe de estos \u00faltimos a\u00f1os. Y a\u00f1aden -paradoja de las paradojas en la \u00e9poca del neoliberalismo- que estos hombres y mujeres habr\u00edan sobrevivido de no haberse dado all\u00ed \u201cuna deserci\u00f3n pol\u00edtica del Estado\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\">As\u00ed pues, finalizaba el amigo, camarada y disc\u00edpulo de Manuel Sacrist\u00e1n, hab\u00eda que volver a pensarlo todo. De arriba abajo.<\/p>\n<p align=\"justify\">Alexandr Zinoviev ayudaba en eso.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"justify\"><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/viejo_topo_zinoviev.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-7076\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/viejo_topo_zinoviev.png\" alt=\"\" width=\"225\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/viejo_topo_zinoviev.png 225w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/viejo_topo_zinoviev-150x150.png 150w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/viejo_topo_zinoviev-144x144.png 144w\" sizes=\"auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Francisco Fern\u00e1ndez Buey escribi\u00f3 un pr\u00f3logo para la edici\u00f3n castellana de La ca\u00edda del imperio del mal. Ensayo sobre la tragedia de Rusia de Alexandr Zinoviev (Ediciones Bellaterra, Barcelona, pp. 9-22), un ensayo traducido por Juan Vivanco.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":7077,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1948,26,28],"tags":[1492,1002,1491,953],"class_list":["post-7071","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-francisco-fernandez-buey","category-historia-del-comunismo","category-siglo-xx","tag-alexander-zinoviev","tag-francisco-fernandez-buey","tag-la-caida-del-imperio-del-mal","tag-prologos"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7071","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7071"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7071\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/7077"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7071"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7071"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7071"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}