{"id":717,"date":"2007-04-15T00:00:00","date_gmt":"2007-04-15T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=717"},"modified":"2020-02-27T11:33:19","modified_gmt":"2020-02-27T10:33:19","slug":"la-revolucion-inoportuna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=717","title":{"rendered":"La revoluci\u00f3n inoportuna"},"content":{"rendered":"<p><b>(*)<\/b><\/p>\n<p>El comienzo de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola \u2013la \u00fanica revoluci\u00f3n que tuvo lugar en Europa durante la existencia de la IC, aparte la ef\u00edmera rep\u00fablica sovi\u00e9tica h\u00fangara de 1919\u00ad- cogi\u00f3 desprevenidos a los dirigentes del \u00abpartido mundial\u00bb.<\/p>\n<p>.En febrero, de 1930, Manu\u00edlsk\u00ed, Informando ante el Ejecutivo de la Komintern, se explaya sobre \u00ablas vastas perspectivas que se abren de transformaci\u00f3n del actual auge revolucionario de los pa\u00edses capitalistas avanzados y de las colonias en situaci\u00f3n revolucionaria\u201d. \u00abAuge revolucionario\u00bb en los \u00abpa\u00edses capitalistas avanzados\u00bb no exist\u00eda en ese momento m\u00e1s que en la imaginaci\u00f3n del representante de Stalin en la Internacional Comunista (IC), pero poco antes de la reuni\u00f3n del Ejecutivo hab\u00eda ca\u00eddo la dictadura de Primo de Rivera, y algunos de los presentes en la reuni\u00f3n se interrogaron sobre la significaci\u00f3n del acon\u00adtecimiento. Manuilski replic\u00f3: \u201cNo es en Espa\u00f1a donde se decidir\u00e1 la suerte de la revoluci\u00f3n proletaria mundial [&#8230;] una huelga parcial puede tener mayor importancia para la clase obrera internacional que ese g\u00e9nero de \u00abrevoluci\u00f3n\u201d a la espa\u00f1ola, efectuada sin que el partido comunista y el proletariado ejerzan su misi\u00f3n dirigente. \u201c(<b>1<\/b>). Pero la revolu\u00adci\u00f3n \u00aba la espa\u00f1ola\u201d se empecin\u00f3 en seguir adelante, pese a no estar en las previsiones de Manuilski ya la casi inexis\u00adtencia del partido ungido por la historia con la \u201cmisi\u00f3n dirigente\u201d. La secci\u00f3n espa\u00f1ola de la IC, en efecto, apenas contaba con 800 miembros cuando cae la monarqu\u00eda, en abril de 1931. M\u00e1s grave que su exig\u00fcidad num\u00e9rica era su reducid\u00edsima influencia en el proletariado, y su extrema debilidad te\u00f3rica (<b>2<\/b>). Rasgo, este \u00faltimo, com\u00fan a todo el movi\u00admiento obrero espa\u00f1ol. Ni socialistas ni anarcosindicalistas las dos grandes tendencias en que se divide el proletariado peninsular desde el siglo XIX- ten\u00edan ideas claras sobre la naturaleza del proceso revolucionario que se inicia en 1930\u00ad-1931.<\/p>\n<p>Los primeros consideran que se trata de una revoluci\u00f3n puramente burguesa y se atienen a su \u201cprograma m\u00ednimo\u201d; la direcci\u00f3n de la rep\u00fablica deben asumirla los partidos republicanos burgueses. Lo m\u00e1s que puede hacer el Partido Socialista es cooperar lealmente con ellos para realizar un programa de reformas que interesen tambi\u00e9n a la clase obrera espa\u00f1ola. Se dispone, en una palabra, a seguir las huellas de la socialdemocracia europea. Los anarcosindicalis\u00adtas parten del mismo&#8217; supuesto -la revoluci\u00f3n es puramente burguesa- pero la conclusi\u00f3n operativa es radicalmente opuesta: ninguna colaboraci\u00f3n con la rep\u00fablica del 14 de abril. Hay que ir a la revoluci\u00f3n social para instaurar el \u00abcomunismo libertario\u201d. Los comunistas, faltos en los pri\u00admeros meses de directivas claras del centro de Mosc\u00fa, impro\u00advisan gui\u00e1ndose por la l\u00ednea general, ultraizquierdista, que sigue la IC en ese periodo. Su posici\u00f3n puede resumirse en las siguientes consignas: \u00ab\u00a1Abajo la rep\u00fablica burguesa de los capitalistas, los generales y el clero! \u00a1Por la rep\u00fablica de los soviets de obreros, soldados y campesinos!\u201d. Muy espa\u00f1ola, casi anarcosindicalista, la primera. Completamente ex\u00f3tica y fuera de lugar, la segunda (<b>3)<\/b>.<\/p>\n<p>En verdad, nadie sab\u00eda lo que iba a ser aquello, ni en Mosc\u00fa ni en Madrid. A poco de ser proclamada, la \u201crep\u00fablica del clero\u201d parec\u00eda un crematorio de iglesias, y los generales comenzaban a conspirar contra la \u201crep\u00fablica de los genera\u00adles\u201d. En un esfuerzo de clarificaci\u00f3n, la nueva Constituci\u00f3n proclama que se trata de una \u00abrep\u00fablica de trabajadores de toda clase\u201d. Pero los trabajadores de \u201cprimera clase\u201d se apresuran a enviar sus capitales al extranjero, mientras que los de tercera declaran huelgas y ocupan fincas de terrate\u00adnientes, con el notorio prop\u00f3sito de reducirla a rep\u00fablica de una sola clase. La Constituci\u00f3n define a Espa\u00f1a como un \u201cEstado integral\u201d, pero admite las \u201cautonom\u00edas\u201d, y las nacionalidades perif\u00e9ricas, que soportan desde el siglo XVI el centralismo castellano, tienden a que el \u201cEstado integral\u201d se desintegre en tres o cuatro. Aza\u00f1a anuncia la sorprendente nueva de que Espa\u00f1a \u201cha dejado de ser cat\u00f3lica\u201d, y las Cortes -que hacen a Aza\u00f1a jefe del gobierno- eligen presi\u00addente de la rep\u00fablica al muy cat\u00f3lico Alcal\u00e1 Zamora. Araquis\u00adtain afirma con aplomo que \u201cning\u00fan pueblo es racialmente [sic] tan socialista como Espa\u00f1a\u201d, y Unamuno sale por los fueros del \u201cindividualismo\u201d espa\u00f1ol. As\u00ed, apenas venida al mundo, la rep\u00fablica espa\u00f1ola ofrece mil perfiles, pero Ortega y Gasset dice muy sesudamente: \u201cEs preciso rectificar el perfil de la rep\u00fablica\u201d. Todas las se\u00f1oras le\u00eddas admiran la profundidad del fil\u00f3sofo, y mientras tanto la guardia civil comienza a \u201crectificar\u201d ametrallando a los campesinos. En una palabra, la revoluci\u00f3n \u201ca la espa\u00f1ola\u201d se presenta bastante embrollada, pero la IC la clasifica r\u00e1pidamente en el tipo de revoluciones \u201cdemocr\u00e1tico-burguesas\u201d que encajan en la teor\u00eda elaborada por Lenin para&#8230; la Rusia de comienzos de siglo.<\/p>\n<p>Seg\u00fan esa teor\u00eda -o m\u00e1s exactamente, seg\u00fan la dogmati\u00adzaci\u00f3n de esa teor\u00eda por la IC- a la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola ten\u00eda que aplic\u00e1rsele una estrategia en dos etapas, cuyo esquema conviene recordar. En la primera etapa habr\u00edan de resolverse las cuestiones dejadas \u00abpendientes\u201d por la inacabada revoluci\u00f3n burguesa peto, como la burgues\u00eda ya no era revolucionaria, el proletariado deb\u00eda asumir el papel, rector en la operaci\u00f3n de liquidar las \u201csupervivencias feuda\u00adles\u201d (latifundismo, dominio de la iglesia, castas militares, aristocracia, opresi\u00f3n de las nacionalidades.. etc.). S\u00f3lo cuando hubieran sido resueltos estos problemas, el proleta\u00adriado pod\u00eda pasar al ataque contra la propiedad privada capitalista de los medios de producci\u00f3n, es decir, pasar de la \u201cetapa democr\u00e1tico-burguesa\u201d a la etapa \u201csocialista\u201d, instaurando la dictadura del proletariado. Hasta mediados de 1934, esta estrategia fue aplicada por la IC en Espa\u00f1a en la forma t\u00e1ctica rabiosamente sectaria que correspond\u00eda al periodo del \u00absocialfascismo\u201d. En las elecciones legislativas de noviembre de 1933, por ejemplo, la plataforma del Partido Comunista espa\u00f1ol [PCE] llamaba a luchar por \u201cla Espa\u00f1a de los soviets\u201d, y declaraba que \u00ab los partidos de la demo\u00adcracia burguesa, junto con los socialistas [&#8230;] han sido y son el centro organizador de toda la contrarrevoluci\u00f3n\u201d. \u201cPor consiguiente -dice el documento- para vencer al fascismo es preciso luchar implacablemente contra la sedicente demo\u00adcracia burguesa que lo fomenta y estimula\u201d. (<b>4<\/b>).<\/p>\n<p>Afortunada\u00admente, el viraje de la Komintern en el verano de 1934 permite al PCE iniciar una pol\u00edtica m\u00e1s acorde con las realidades espa\u00f1olas. Ingresa en las Alianzas Obreras y anuda relaciones con el Partido Socialista. Su participaci\u00f3n des\u00adtacada en la insurrecci\u00f3n asturiana de octubre de 1934 eleva su prestigio revolucionario. En abril de 1935, siguiendo el ejemplo franc\u00e9s, el PCE postula la creaci\u00f3n de un Bloque Popular Antifascista. La idea cuaja, pese a la resistencia de la izquierda del Partido Socialista acaudillada por Largo Caballero y del anarcosindicalismo, porque despu\u00e9s de la insurrecci\u00f3n asturiana la represi\u00f3n se abat\u00eda sobre el prole\u00adtariado, y las fuerzas reaccionarias preparaban la instaura\u00adci\u00f3n de una dictadura, cuyas v\u00edctimas no iban a ser s\u00f3lo las organizaciones obreras sino los partidos republicanos de \u00abizquierdas\u201d. La unidad antifascista era oportuna a fin de oponer un frente defensivo eficaz a esa amenaza y crear condiciones m\u00e1s favorables para la contraofensiva popular. Es poco probable, sin embargo, que hubiera cristalizado de no presentarse la coyuntura electoral de febrero de 1936.<\/p>\n<p>La posibilidad de obtener en caso de ganar las elecciones el bloque obrero-republicano, la amnist\u00eda de los presos pol\u00edticos y la anulaci\u00f3n de otras medidas represivas, fue lo que decidi\u00f3 a los caballeristas e hizo posible la participaci\u00f3n del Partido Socialista Obrero Espa\u00f1ol [PSOE] y la Uni\u00f3n General de Trabajadores [UGT] en el Frente Popular. y fue lo que decidi\u00f3 a una gran parte de la masa anarcosindicalista a votar por las candidaturas frentepopulistas (<b>5<\/b>).<\/p>\n<p>Muy otra era la dimensi\u00f3n que la IC atribu\u00eda a la pol\u00edtica de Frente Popular. \u201cEl frente popular antifascista -dir\u00eda m\u00e1s tarde Togliatti- es la forma original del desarrollo de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola en su etapa actual\u201d, es decir, en su \u201cetapa\u00bb democr\u00e1tico-burguesa (<b>6<\/b>). La concepci\u00f3n b\u00e1sica del car\u00e1cter y el itinerario de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola, a la que m\u00e1s arriba nos hemos referido, segu\u00eda en pie, pero la \u00abforma original \u201c que ahora tomaba incid\u00eda sobre ella en un sentido que podr\u00eda definirse como \u201cmoderador\u201d o \u201csuavizador\u201d, si los acontecimientos no hubieran puesto de relieve que era, ante todo, un sentido ilusorio. Tend\u00eda, en primer lugar, a revalorizar el papel que las fuerzas sociales y pol\u00edticas peque\u00f1o burguesas, e incluso ciertos n\u00facleos de la burgues\u00eda (particularmente en las nacionalidades perif\u00e9ricas), pod\u00edan desempe\u00f1ar en la inevitable etapa democr\u00e1tico-burguesa de la revoluci\u00f3n. Una primera expresi\u00f3n concreta de ese giro moderador fue el programa, electoral del Frente Popular (convertido en programa del gobierno despu\u00e9s de la victoria), el cual no iba m\u00e1s all\u00e1 de lo que hab\u00edan sido los programas tradicionales del republicanismo peque\u00f1o burgu\u00e9s. No con\u00adten\u00eda soluciones efectivas para ninguno de los problemas b\u00e1sicos de la \u00abetapa\u201d aludida. La cuesti\u00f3n de la tierra, e! problema de los problemas, quedaba de nuevo en barbecho. El PCE se comprometi\u00f3 a respetar escrupulosamente el compromiso contra\u00eddo, lo que implicaba subdividir en dos la tan tra\u00edda y manoseada \u201cetapa\u201d: la primera, limitada al cumplimiento del programa indicado, en la que el partido apoyar\u00eda el gobierno (formado exclusivamente por los partidos republicanos peque\u00f1o burgueses y burgueses) encar\u00adgado de aplicar dicho programa; la segunda, en la que el partido seguir\u00eda adelante con todas las fuerzas dispuestas?, llevar hasta el fin\u00bb la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica burguesa. S\u00f3lo despu\u00e9s de ese \u00bb fin \u201c le llegar\u00eda su hora a la revoluci\u00f3n proletaria. (<b>7<\/b>).<\/p>\n<p>En contraste con el simplismo de la \u201cacci\u00f3n directa\u00bb anarcosindicalista y con la vaguedad de la t\u00e1ctica caballe\u00adrista, el plan t\u00e1ctico-estrat\u00e9gico confeccionado por los \u201chis\u00adpan\u00f3logos\u201d de la IC parec\u00eda un modelo de m\u00e9todo: neta distinci\u00f3n de las etapas y fases; concentraci\u00f3n de las fuerzas en cada una de ellas contra el enemigo principal; cataloga\u00adci\u00f3n correspondiente de los objetivos en un orden de radica\u00adlismo creciente, etc. El PCE cuidaba de insistir en que no renunciaba, a ninguno de sus objetivos revolucionarios, y al final del trayecto se situaba siempre la dictadura del prole\u00adtariado, que por supuesto no pod\u00eda ser otro que el sovi\u00e9tico.<\/p>\n<p><i>Prima facie<\/i> el plan parec\u00eda impecable. En realidad ten\u00eda un inconveniente de cierta importancia: iba a contrapelo de la din\u00e1mica profunda de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola. Esta, en efecto, hab\u00eda recorrido un largo camino desde 1930-1931. Se hab\u00eda producido una polarizaci\u00f3n extrema de las fuerzas sociales y pol\u00edticas. Los n\u00facleos principales de la burgues\u00eda, incluyen\u00addo la mayor parte de la burgues\u00eda media y capas importantes de la peque\u00f1a burgues\u00eda urbana y rural -fundamentalmente aquellas que explotaban mano de obra asalariada- formaban bloque, de hecho, con la aristocracia terrateniente, las castas militares y eclesi\u00e1sticas, los grupos fascistas. Bloque hetero\u00adg\u00e9neo, sin duda, no s\u00f3lo por su composici\u00f3n social sino por sus tendencias pol\u00edticas, pero con un denominador com\u00fan: el miedo a la revoluci\u00f3n en marcha. Unido por la idea de que frente al avance de la revoluci\u00f3n el \u00fanico modo de salvar la propiedad, el orden, la familia, la religi\u00f3n, la patria, dem\u00e1s \u201cvalores eternos\u201d, era la vuelta a un poder fuerte, dictatorial. y. el instinto de clase, cuando no la percepci\u00f3n r\u00eda de la situaci\u00f3n objetiva: no enga\u00f1aba a esos grupos sociales, porque en realidad el proletariado hab\u00eda pasado masivamente a posiciones revolucionarias extremas.<\/p>\n<p>Decep\u00adcionado hasta el tu\u00e9tano de la rep\u00fablica: parlamentaria instaurada el 14 de abril y de sus pol\u00edticos liberales, ya no confiaba m\u00e1s que en sus propias fuerzas, en sus organizacio\u00adnes clasistas; ya poco cre\u00eda en programas \u201cm\u00ednimos\u201d, en las medias tintas. Puede decirse, sin exagerar, que su \u201cprograma m\u00ednimo\u201d era la revoluci\u00f3n social. Con toda la confusi\u00f3n ideol\u00f3gica, pol\u00edtica y t\u00e1ctica que se quiera, pero con una idea fija muy clara: expropiar cuanto antes a los capitalistas y terratenientes, no s\u00f3lo a los grandes sino a los medianos, e incluso a los \u201cpeque\u00f1os\u201d. (No hay que olvidar que dadas las estructuras econ\u00f3micas de aquella Espa\u00f1a gran parte del proletariado industrial y agr\u00edcola era explotado por patronos peque\u00f1os y medios.) Tal era el estado de esp\u00edritu, a la altura de 1936, no s\u00f3lo de las masas anarcosindicalistas sino de las socialistas y ugetistas que aclamaban a Largo Caballero como el \u00abLenin espa\u00f1ol\u201d. Estimuladas por el ambiente revolucionario que impregnaba al pa\u00eds y atra\u00eddas por la resoluci\u00f3n de que daba muestras el proletariado, otras capas sociales adoptaban tambi\u00e9n posiciones radicales: la gran masa de campesinos pobres, semibraceros, y parte de los peque\u00f1os campesinos que explotaban su m\u00edsero pedazo de tierra sin mano de obra asalariada; fraccione. importantes de empleados, funcionarios, profesionales, etc, es decir, de \u00a1las capas peque\u00f1o burguesas no explotadoras, as\u00ed como un n\u00facleo apreciable de la juventud universitaria y de la intelectualidad. Tambi\u00e9n en estas capas hab\u00eda cundido la decepci\u00f3n respecto a los pol\u00edticos republicanos liberales.<\/p>\n<p>Si la socorrida imagen del volc\u00e1n para caracterizar situa\u00adciones sociopol\u00edticas suele aplicarse muy a menudo con excesivo subjetivismo, en la Espa\u00f1a de febrero de 1936 pose\u00eda una objetividad rigurosa. Apenas conocida la victo\u00adria electoral del Frente popular el volc\u00e1n comienza a entrar en erupci\u00f3n. y enseguida se pone de manifiesto la inconsis\u00adtencia de la primera \u201csubetapa\u201d prevista en el plan t\u00e1ctico\u00ad-estrat\u00e9gico de la IC, aplicado por el PCE. Los partidos repu\u00adblicanos peque\u00f1o burgueses y burgueses que forman el gobierno dan pruebas inmediatas de que son los de siempre. Su pol\u00edtica se asemeja como un huevo a otro huevo a la del periodo 1931-1933, que hab\u00eda provocado la decepci\u00f3n del pueblo y abierto camino a la contraofensiva reaccionaria. Las que han cambiado son las masas, que como dice el historia\u00addor sovi\u00e9tico Maidanik, \u201cconfiadas ahora s\u00f3lo en su fuerza se hicieron due\u00f1as de la calle, y sin esperar las decisiones del gobierno comenzaron desde abajo, con m\u00e9todos revolucionarios, a realizar el programa del Frente Popular\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLibera\u00adron a los presos pol\u00edticos, obligaron a los patronos a readmi\u00adtir los obreros despedidos por motivos pol\u00edticos e iniciaron, en marzo de aquel a\u00f1o, la ocupaci\u00f3n de tierras. A mediados del mismo mes comenzaron las huelgas suscitadas por la necesidad, el hambre, el paro y las provocaciones fascistas. El movimiento huelgu\u00edstico creci\u00f3 de mes en mes. Se parali\u00adzaban f\u00e1bricas y talleres, andamios y minas; se cerraban comercios. En junio-julio se registr\u00f3 un promedio de diez a veinte huelgas diarias. Hubo d\u00edas con 400 000 a 450 000 huelguistas. y el 95 % de las huelgas que tuvieron lugar entre febrero y julio de 1936 fueron ganadas por los obreros. Grandes manifestaciones obreras desfilaban por las calles exigiendo pan, trabajo, tierra, aplastamiento del fascismo y victoria total de la revoluci\u00f3n. Se crearon las primeras empresas colectivas. Los m\u00edtines congregaban decenas de miles de personas y los obreros aplaud\u00edan con entusiasmo a los oradores que anunciaban la hora no lejana del hundi\u00admiento del capitalismo y llamaban a hacer como en Rusia. De las huelgas se pasaba a la ocupaci\u00f3n de las empresas cerradas por los propietarios. La ocupaci\u00f3n de las calles, de las empresas y de las tierras, la incesante acci\u00f3n huelguis\u00adta, impulsaban al proletariado urbano y agr\u00edcola hacia las formas m\u00e1s elevadas de la lucha pol\u00edtica.\u201d<\/p>\n<p>Descripci\u00f3n elocuente y ver\u00eddica que confirman todos los historiadores de este periodo. Pero, \u00bfque tiene que ver esa explosi\u00f3n revolucionaria con la \u201crealizaci\u00f3n del programa del Frente Popular\u201d, que no inclu\u00eda ni la ocupaci\u00f3n de las tierras, ni la ocupaci\u00f3n. de las f\u00e1bricas, ni la liquidaci\u00f3n del capitalismo?, sino que al contrario, trataba de preservar la propiedad privada a todos los niveles. Maidanik se ve obligado, sin duda, a conciliar el curso real de los acontecimientos con la \u201cdemostraci\u00f3n\u201d de que la pol\u00edtica de la IC era justa. (<b>8<\/b>).<\/p>\n<p>Entre febrero y julio existe en Espa\u00f1a, de hecho, un triple poder. El legal, cuyo poder efectivo es m\u00ednimo. El de los trabajadores, sus partidos y sindicatos, que se manifiesta a la luz del d\u00eda en la forma descrita. y el de la contrarrevo\u00adluci\u00f3n, que aunque se exterioriza en los discursos agresivos que sus representantes parlamentarios, en el sabotaje econ\u00f3\u00admico, y en las acciones de los grupos de choque fascistas, act\u00faa sobre todo en el secreto de los cuartos de banderas, preparando minuciosamente el golpe militar. Secreto de Polichinela, porque la conspiraci\u00f3n de los generales era del dominio p\u00fablico, denunciada en el parlamento, agitada en los m\u00edtines. Cualquiera que estudie estos meses cruciales de la Espa\u00f1a de 1936 no puede por menos de preguntarse: \u00bfPor qu\u00e9 los partidos y organizaciones obreras no actuaron de manera concertada y decidida para aplastar en el huevo. El levantamiento militar e impulsar resueltamente el proceso revolucionario?. La respuesta que el proletariado dio a la sublevaci\u00f3n, derrot\u00e1ndola en la mayor parte del pa\u00eds, pese a que los facciosos ten\u00edan de su parte la sorpresa y la iniciativa, demostr\u00f3 hasta qu\u00e9 punto la correlaci\u00f3n de fuerzas era favorable al pueblo. \u00bfPor qu\u00e9 no se adelantaron los partidos y sindicatos obreros? Una r\u00e1pida ojeada a las posiciones pol\u00edticas fundamentales de \u00e9stos permite, si no un esclareci\u00admiento total del problema, por lo menos discernir las razones esenciales.<\/p>\n<p>En el periodo que estamos considerando los reformistas eran netamente minoritarios en el Partido Socialista y en la UGT, aunque conservaran la direcci\u00f3n del partido gracias al h\u00e1bil manejo del aparato. Bajo la jefatura de Indalecio Prieto, propugnaban la participaci\u00f3n en el gobierno para colaborar con los partidos republicanos en la reedici\u00f3n de la pol\u00edtica de los a\u00f1os 1931-1933: lucha en dos frentes, contra la reacci\u00f3n y contra la revoluci\u00f3n. Pero la oposici\u00f3n decidida de la mayor\u00eda de las organizaciones locales del partido les imped\u00eda poner en pr\u00e1ctica esa participaci\u00f3n. (<b>9<\/b>)<\/p>\n<p>La gran masa de trabajadores afiliados a la UGT, as\u00ed como la mayor\u00eda de los militantes socialistas, se agrupaban en la izquierda, dirigida por Largo Caballero. Las caballeristas formaban, de hecho, un partido independiente, y propugna\u00adban como objetivo inmediato la revoluci\u00f3n socialista, criti\u00adcando la idea de una etapa intermedia, democr\u00e1tico-burguesa\u00ad antifascista, defendida por el Partido Comunista. Hay que ir \u2013dec\u00edan-, a la instauraci\u00f3n directa de la dictadura del prole\u00adtariado. No defin\u00edan con precisi\u00f3n la estructura de tal \u201cdictadura\u201d, pero s\u00ed que su direcci\u00f3n deb\u00eda ser asumida por el Partido Socialista, en tanto que principal partido pol\u00edtico de la clase obrera espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>Sin embargo, postulaban al mismo tiempo la unificaci\u00f3n con los comunistas en un solo partido marxista. Propon\u00edan tambi\u00e9n la unificaci\u00f3n de las dos grandes centrales sindicales, UGT y CNT [Confederaci\u00f3n Nacional del Trabajo]. El caballerismo expresaba la radica\u00adlizaci\u00f3n revolucionaria de la gran masa del proletariado industrial y agr\u00edcola agrupado bajo las viejas banderas del socialismo espa\u00f1ol; su voluntad decidida de acabar de una vez con el r\u00e9gimen de los capitalistas y terratenientes. La debilidad principal del caballerismo es que carec\u00eda de una t\u00e1ctica eficaz de lucha por el poder. Esperaba que el des\u00adgaste y el fracaso del gobierno republicano har\u00eda. caer el Estado en sus manos como fruta madura y subestimando la amenaza del otro poder que fraguaba el asalto contrarrevo\u00adlucionario (<b>10<\/b>).<\/p>\n<p>La otra gran corriente tradicional del movimiento obrero espa\u00f1ol, organizada en los sindicatos de la CNT, se encontraba en la misma disposici\u00f3n revolucionaria extrema. Pero sus fundamentos ideol\u00f3gicos hac\u00edan muy dif\u00edcil que pudiera concertarse con los partidos marxistas, e incluso con los sindicatos de orientaci\u00f3n marxista agrupados en la UGT. Las continuas represiones de que hab\u00eda sido objeto el anarco\u00adsindicalismo por los gobiernos republicanos con participaci\u00f3n socialista, hab\u00edan exacerbado su desconfianza no s\u00f3lo hacia los partidos pol\u00edticos en general, sino hacia los partidos obreros en particular. La idea de un Estado de dictadura del proletariado inspiraba a los anarcosindicalistas casi la misma repulsa que el Estado burgu\u00e9s. y en relaci\u00f3n con este \u00faltimo hac\u00edan poca diferencia entre que tuviera la forma democr\u00e1tica parlamentaria o fascista.<\/p>\n<p>Lo que les llevaba, por razones diferentes a las de los caballeristas, a sub\u00adestimar la amenaza fascista. La evoluci\u00f3n sufrida por el Estado. sovi\u00e9tico, la suerte que, bajo \u00e9l hab\u00eda corrido. el anarquismo, as\u00ed como la reducci\u00f3n de los sindicatos sovi\u00e9ticos a simple ap\u00e9ndice burocr\u00e1tico del Estado, contribuye\u00adron no poco a endurecer las concepciones apol\u00edticas y anti\u00adestatales de la masa anarcosindicalista espa\u00f1ola, y en particular de sus cuadros dirigentes. No obstante, la expe\u00adriencia de los fracasos sufridos en sus anteriores intentonas revolucionarias, y la comprobaci\u00f3n de que la UGT pasaba del reformismo a la revoluci\u00f3n, determinaron un cambio importante en la CNT: su congreso de mayo d\u00e9 1936 propuso a la UGT concluir un \u201cpacto revolucionario\u201d; a fin de \u201cdestruir completamente el r\u00e9gimen pol\u00edtico y social que regula la vida del pa\u00eds\u201d, dejando la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo organi\u00adzar el nuevo r\u00e9gimen social\u00bb a \u201cla libre elecci\u00f3n de los trabajadores reunidos libremente\u201d. Sin embargo, el congreso elabor\u00f3 un programa detallad\u00edsimo sobre la estructura y el funcionamiento de la sociedad \u201ccomunista libertaria\u201d que deb\u00eda salir de la revoluci\u00f3n. y la CNT segu\u00eda oponi\u00e9ndose a toda alianza con los partidos pol\u00edticos obreros (<b>11<\/b>).<\/p>\n<p>En el marco del plan t\u00e1ctico-estrat\u00e9gico m\u00e1s arriba ex\u00adpuesto, el PCE propugnaba la unidad sindical UGT-CNT, ero sobre supuestos radicalmente divergentes de los de la CNT. En primer lugar, no se trataba de ir a la revoluci\u00f3n proletaria sino de defender y consolidar el r\u00e9gimen republi\u00adcano parlamentario, de \u00abpresionar\u201d al gobierno republicano para que aplicara el programa del Frente Popular. En segundo lugar, la direcci\u00f3n de la acci\u00f3n unida proletaria ten\u00eda que estaba en manos de los partidos obreros y no de los sindicatos. El partido pon\u00eda especial empe\u00f1o en desarrollar la unidad de acci\u00f3n, ya establecida, con el Partido Socialista, y al mismo tiempo preconizaba la unificaci\u00f3n de ambos partidos en un solo partido marxista-leninista.<\/p>\n<p>Sus plan\u00adteamientos unitarios a todos los niveles y en todas las esferas, era el lado fuerte de la pol\u00edtica del PCE, porque \u00a1respond\u00edan, evidentemente, a exigencias imperiosas \u00abde la situaci\u00f3n objetiva, en particular a la amenaza de golpe contrarrevolucionario, cuya gravedad el partido percib\u00eda con m\u00e1s sensibilidad y claridad que ninguna otra formaci\u00f3n pol\u00edtica o sindical. Pero al mismo tiempo el contenido de esos planteamientos unitarios chocaba con aspectos especiales de esa misma situaci\u00f3n objetiva. El dilema real que \u00ab\u00e9sta implicaba no era el de instauraci\u00f3n de una dictadura contrarrevolucionaria o consolidaci\u00f3n de la rep\u00fablica parlamentaria democr\u00e1tico-burguesa, sino dictadura contrarrevolucionaria o revoluci\u00f3n proletaria, aunque s\u00f3lo fuera por la simple raz\u00f3n de que la \u00fanica fuerza capaz de impedir la dictadura contrarrevolucionaria no ten\u00eda la m\u00e1s m\u00ednima intenci\u00f3n de sostener despu\u00e9s la rep\u00fablica parlamentaria democr\u00e1tico-burguesa. (Esta era la diferencia radical con la situaci\u00f3n alemana prefascista, en la que la mayor\u00eda del proletariado estaba ideol\u00f3gica y estructuralmente integrado en la democracia burguesa.) Al plantear la urgencia de la acci\u00f3n \u00ad\u00bbunitaria sobre la base de la primera alternativa, el PCE encontraba la plena comprensi\u00f3n del ala minoritaria refor\u00admista del Partido Socialista, la reticencia, cuando no la impugnaci\u00f3n abierta, de los caballeristas, y desde luego la \u00abhostilidad de los anarcosindicalistas\u201d.<\/p>\n<p>Caballeristas y anarco\u00adsindicalistas incurr\u00edan en grave error, al no apreciar la magnitud de la amenaza fascista, al no tomar fa iniciativa -por encima de todas las divergencias doctrinales y t\u00e1cti\u00adcas- para una acci\u00f3n resuelta y concertada contra ella. Pero la sustancia de su error no consist\u00eda en que sub\u00adestimasen la gravedad de esa amenaza para la rep\u00fablica parlamentaria burguesa sino en que no comprend\u00edan su gravedad para la revoluci\u00f3n proletaria, Al no plantear en primer plano este aspecto de la cuesti\u00f3n, el PCE no ayudaba, ciertamente, a que caballeristas. y anarcosindicalistas com\u00adprendiesen su error. Al contrario, contribu\u00eda involuntaria\u00admente a que persistieran en \u00e9l. Hasta tal punto el problema de aplastar en el huevo la conspiraci\u00f3n militar estaba fundido en esos meses con la revoluci\u00f3n proletaria, que el \u00fanico medio real de lograr lo primero hubiera sido desalojar del poder al gobierno republicano peque\u00f1o burgu\u00e9s -gracias a cuya pasividad, cuando no cobertura, pod\u00eda tejerse la trama de la sedici\u00f3n- e instaurar un poder que permitiera a las fuerzas obreras revolucionarias coger el toro por los cuernos.<\/p>\n<p>Entre febrero y julio, a la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola se le fue creando, cada d\u00eda de manera m\u00e1s acuciante, una situaci\u00f3n an\u00e1loga a la de la revoluci\u00f3n rusa en v\u00edsperas de las jornadas de octubre el proletariado revolucionario tomaba la inicia\u00adtiva, el que se enfrentaba a la contrarrevoluci\u00f3n. Casares Quiroga era un Kerenski perfecto. Pero en Espa\u00f1a no hab\u00eda ning\u00fan Lenin. Abundaban, en cambio, los instructores de la IC. Aut\u00e9nticos revolucionarios y organizadores como Jos\u00e9 D\u00edaz y Pedro Checa, tribunos populares de la talla de Dolores Ibarruri, carec\u00edan de la base te\u00f3rica necesaria para enfrentarse con los esquemas frentepopulistas de la IC, importados a Espa\u00f1a con el marchamo franc\u00e9s. (A los comunistas espa\u00f1oles nos sucedi\u00f3 lo mismo que a los liberales peninsulares del XIX: carec\u00edamos de ideas propias, elaboradas sobre la base del an\u00e1lisis de la sociedad espa\u00f1ola. En lugar de apropiarnos el marxismo a partir de la singularidad de la revoluci\u00f3n espa\u00ad\u00f1ola, pretendimos apropiarnos la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola a partir del marxismo singular que hab\u00eda servido para la revoluci\u00f3n rusa. En 1936 acogimos el Frente Popular, versi\u00f3n Thorez o Togliatti, como \u201cforma original\u201d de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola, entretanto le llegara la hora de revestir la \u201cforma sovi\u00e9\u00adtica\u201d.<\/p>\n<p>Durante la existencia de la IC, ning\u00fan otro partido comu\u00adnista tuvo una oportunidad tan favorable de llegar a la unificaci\u00f3n con el ala izquierda de la socialdemocracia en un solo partido marxista, como el partido espa\u00f1ol. La posibilidad de lograrlo existi\u00f3 desde finales de 1934. La izquierda socia\u00adlista pas\u00f3 decididamente a posiciones marxistas revolucio\u00adnarias y era partidaria de la unificaci\u00f3n. Naturalmente, en estas posiciones hab\u00eda mucho de discutible y problem\u00e1tico, y no a todos los dirigentes del ala izquierda les mov\u00edan intenciones puras. En algunos de ellos, sin duda en el mismo Largo Caballero, los c\u00e1lculos partidistas, la pretensi\u00f3n a la hegemon\u00eda, eran evidentes.<\/p>\n<p>Pero la manera como la IC enfo\u00adcaba este problema no estaba exenta de los mismos vicios. Resultaba bastante parad\u00f3jico que siendo lo que era el papel del partido comunista en la dictadura del proletariado sovi\u00e9tica, uno de los reproches principales que el PCE hac\u00eda al caballerismo era su pretensi\u00f3n a ser la fuerza dirigente de la dictadura del proletariado en Espa\u00f1a. Pero el obst\u00e1culo insuperable ven\u00eda de la creencia en que estaba la IC de poseer la verdad absoluta del marxismo, de que la revoluci\u00f3n prole\u00adtaria no pod\u00eda ser dirigida m\u00e1s que por la IC, de que el modelo sovi\u00e9tico era obligado, en sus l\u00edneas esenciales, para todos los pa\u00edses, de que el partido \u201cmarxista-leninista\u201d ten\u00eda que estructurarse y funcionar seg\u00fan el tipo de partido creado por la IC, de que la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola elaborada por la IC era la \u00fanica justa, de que la pol\u00edtica de Frente Popular era tan adecuada a Espa\u00f1a como a Italia o Francia, de que un partido \u201cmarxista-leninista\u201d ten\u00eda que considerar al trotskismo como la m\u00e1s nefanda de las herej\u00edas, y poner fuera de toda cr\u00edtica al tipo de socialismo que se constru\u00eda en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, etc. Aunque los dirigentes de la izquierda socialista hubieran sido angelitos de la revoluci\u00f3n es evidente que no pod\u00edan ir a la unificaci\u00f3n sobre esas bases, y desde luego no manifestaban ninguna predisposici\u00f3n angelical.<\/p>\n<p>La creaci\u00f3n de un gran partido revolucionario del proletariado espa\u00f1ol era extraordinaria\u00admente posible entre 1934 y 1936, pero sobre la base de un marxismo abierto, problem\u00e1tico. La IC, naturalmente, no pod\u00eda abordar as\u00ed la cuesti\u00f3n sin dejar de ser la IC. Es una de sus mayores responsabilidades hist\u00f3ricas, porque la creaci\u00f3n a tiempo de un tal partido hubiera aumentado considerablemente las probabilidades de victoria de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola, y por tanto de modificar el curso de los acontecimientos europeos (<b>12<\/b>)<\/p>\n<p>Las jornadas de julio pusieron plenamente de manifiesto hasta qu\u00e9 punto la revoluci\u00f3n proletaria hab\u00eda \u201cmadurado\u201d en Espa\u00f1a, hasta qu\u00e9 punto la correlaci\u00f3n de fuerzas le era favorable. Aunque el golpe contrarrevolucionario tuvo a su favor la elecci\u00f3n del momento, la ventaja de obedecer a un plan y estar dirigido por un Estado Mayor central, de contar con las principales fuerzas armadas del Estado, fue derro\u00adtado en la mayor parte del pa\u00eds &#8211;en las regiones econ\u00f3micas, y demogr\u00e1ficamente decisivas- por el contraataque decidido de las fuerzas proletarias, pese a actuar en orden disperso, sin plan y sin direcci\u00f3n coordinadora a escala nacional, y ni siquiera local en la mayor parte de los casos. Las organiza\u00adciones obreras desempe\u00f1aron, sin duda, un papel fundamen\u00adtal, pero el impulso espont\u00e1neo, surgido de las profundidades de las masas proletarias de la ciudad y del campo, no fue menos decisivo.<\/p>\n<p>El Estado republicano se derrumb\u00f3 como castillo de naipes y el comportamiento pasivo, vacilante, cuando no francamente capitulador, de las autoridades lega\u00adles y de la mayor parte de los dirigentes de los partidos republicanos peque\u00f1o burgueses, contribuy\u00f3 no poco a los escasos \u00e9xitos de las fuerzas contrarrevolucionarias. Al cabo de los primeros d\u00edas de combate la revoluci\u00f3n no hab\u00eda vencido: definitivamente, pero la correlaci\u00f3n de fuerzas en el conjunto del pa\u00eds le era francamente favorable. Si la guerra civil, que se iniciaba hab\u00eda de dirimirse por los antagonistas espa\u00f1oles exclusivamente, la salida ofrec\u00eda pocas dudas. Pero como no pod\u00eda por menos de suceder la lucha armada entre revoluci\u00f3n y contrarrevoluci\u00f3n en Espa\u00f1a se transform\u00f3 autom\u00e1ticamente en problema internacional.<\/p>\n<p>Hasta ese momento la contradicci\u00f3n entre la idea que la IC ten\u00eda del car\u00e1cter de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola y el contenido real de \u00e9sta, no estaba determinada directamente por las exigencias de la pol\u00edtica exterior sovi\u00e9tica. Exist\u00eda, sin duda, una incidencia indirecta, en la medida que la l\u00ednea general adoptada por el VII Congreso de la IC, y en particular la versi\u00f3n francesa de la pol\u00edtica de frente popular, estaban fuertemente condicionadas, como vimos, por la estrategia europea de los dirigentes sovi\u00e9ticos. Pero Espa\u00f1a como tal no hab\u00eda entrado a\u00fan en el campo visual de Stalin. El problema se le plante\u00f3 de golpe y en t\u00e9rminos nada f\u00e1ciles. La URSS no pod\u00eda eludir su deber de solidaridad activa con el pueblo espa\u00f1ol en armas, so pena de desacreditarse ante el proletariado mundial. Este deber coincid\u00eda, por un lado, con la orientaci\u00f3n antihitleriana de la pol\u00edtica exterior sovi\u00e9tica en ese periodo. Pero por otro lado entraba en conflicto con las modalidades, digamos t\u00e1cticas, de dicha orientaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A este nivel, el objetivo n\u00famero uno de la pol\u00ed\u00adtica sovi\u00e9tica era consolidar la alianza militar con Francia y llegar a un entendimiento con Inglaterra. Pero ni la Francia burguesa de Blum, ni la Inglaterra conservadora de Chamberlain, pod\u00edan admitir la victoria de la revoluci\u00f3n proletaria en Espa\u00f1a. Contribuir a su victoria significaba, para el gobierno sovi\u00e9tico, ir a la ruptura con ambas poten\u00adcias. La \u00fanica posibilidad aparente de conciliar la \u201cayuda a Espa\u00f1a\u201d con los citados objetivos de la pol\u00edtica exterior sovi\u00e9tica era que el proletariado hispano no fuera m\u00e1s all\u00e1 de lo que, en \u00faltimo extremo, pod\u00eda&#8217; ser admisible para la burgues\u00eda franco-inglesa. y lo m\u00e1s que \u00e9sta pod\u00eda aceptar es que en Espa\u00f1a existiese una rep\u00fablica parlamentaria, demo\u00adcr\u00e1tica, antifascista, frentepopulista incluso, todo a la izquierda que se quiera, pero&#8230; \u00a1burguesa!, \u00a1sobre todo burguesa!.<\/p>\n<p>Ni siquiera era seguro -nada hab\u00eda menos seguro- que semejante soluci\u00f3n satisficiera a los conserva\u00addores ingleses, pero en todo caso era la \u00fanica v\u00eda que aparec\u00eda ante Stalin para intentar conciliar, bien que mal, las exigen\u00adcias contradictorias con que el destino abrumaba, una vez m\u00e1s, a su doble personalidad hist\u00f3rica de \u00abjefe probado y reconocido, grande y sabio, de la Internacional Comunista\u201d, como lo calific\u00f3 Dimitrov en el VII Congreso, y de jefe no menos grande y sabio del Estado sovi\u00e9tico. (<b>13<\/b>)<\/p>\n<p>Lo malo era que el proletariado espa\u00f1ol hab\u00eda dejado ya muy atr\u00e1s ese l\u00edmite razonable. En las semanas que siguen al 19 de julio, el r\u00e9gimen capitalista deja pr\u00e1cticamente de existir en la zona republicana; los medios de producci\u00f3n y el poder pol\u00edtico pasan, de hecho, a manos de las organizaciones obreras. Todos los historiadores de la guerra civil espa\u00f1ola coinciden en este punto, menos aquellos cuyo prop\u00f3sito no es servir la verdad hist\u00f3rica sino justificar la pol\u00edtica de Stalin y de la IC. Estos \u00faltimos \u201chistoriadores\u201d siguen afirmando que el contenido de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola no rebas\u00f3 en ning\u00fan momento la \u201cetapa democr\u00e1tico-burgue\u00adsa\u201d, porque reconocer lo contrario equivale a reconocer que la pol\u00edtica estaliniana en Espa\u00f1a consisti\u00f3 en hacer recularla revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>El historiador sovi\u00e9tico antes citado fue objeto de severas cr\u00edticas porque se aventur\u00f3 a contradecir las tesis oficiales en esta y otras cuestiones delicadas: \u00abSeg\u00fan nuestro punto de vista -escribe en su libro <i>El proletariado espa\u00f1ol en la guerra nacional revolucionaria<\/i>&#8211; los aconteci\u00admientos del 19 de julio fueron el comienzo de una etapa cualitativamente nueva de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola. La acci\u00f3n de las masas proletarias y su disposici\u00f3n subjetiva confirman esa conclusi\u00f3n. En julio-agosto de 1936 fueron resueltos, de hecho, los problemas b\u00e1sicos de la revoluci\u00f3n, los problemas del poder y la propiedad de los instrumentos y medios de producci\u00f3n. El poder local pas\u00f3, pr\u00e1cticamente, a manos del proletariado armado. A sus manos pasaron tambi\u00e9n, yen menor grado a las del campesinado, todos los instrumentos y medios de producci\u00f3n pertenecientes a capitalistas y terra\u00adtenientes. Gran parte de la burgues\u00eda y de su aparato estatal fueron liquidados en el territorio conservado por la rep\u00fa\u00adblica. Todo esto no encaja en los marcos de una revoluci\u00f3n democr\u00e1tico-burguesa. \u201c(<b>14<\/b>).<\/p>\n<p>Efectivamente, no \u00abencajaba\u00bb pero hab\u00eda que hacerlo \u00abencajar\u00bb para que la ayuda de la RSS a la rep\u00fablica espa\u00f1ola pudiera \u201cencajar\u201d a su vez con la pol\u00edtica exterior sovi\u00e9tica. y el s\u00f3lido equipo de la IC instalado en Espa\u00f1a para supervisar la acci\u00f3n del PCE, junto con el no menos s\u00f3lido equipo de consejeros militares y pol\u00edticos sovi\u00e9ticos, se aplicaron con todo celo a realizar esa dificultosa operaci\u00f3n. Extraordinariamente dificultosa, porq\u00adue se trataba, nada menos, que de hacer refluir la revoluci\u00f3n proletaria al recinto democr\u00e1tico-burgu\u00e9s del que no \u201cdeb\u00eda\u201d haber salido. y esto era bastante m\u00e1s complicado que el \u201csaber terminar una huelga\u201d de Thorez. Hab\u00eda que comenzar por negar la realidad antiburguesa de la revoluci\u00f3n, para que la acci\u00f3n dirigida a restaurar lo burgu\u00e9s como realidad pudiera aparecer como otra cosa de lo que en realidad era la IC, partido mundial de la revoluci\u00f3n socialista no pod\u00eda permitirse preconizar la rectificaci\u00f3n del perfil socialista de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola con la misma desenvoltura con que el fil\u00f3sofo hab\u00eda preconizado la rectificaci\u00f3n del perfil plebeyo de la rep\u00fablica aza\u00f1ista.<\/p>\n<p>Hab\u00eda que guardar las formas, y para ello era necesario comenzar por proclamar urbi et orbi que la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola era \u00aben esencia un movimiento popular, democr\u00e1tico, antifascista, nacional, cuyo objetivo principal era la defensa de la rep\u00fablica, de la libertad, de la soberan\u00eda, frente a la rebeli\u00f3n fascista y la ingerencia brutal de las fuerzas armadas de Hitler y Mussolini\u201c (<b>15<\/b>). Todo lo que desbordaba esa \u201cesencia\u201d eran \u201cexcesos\u201d del caballerismo, del anarcosindicalismo, y de las masas insuficientemente instruidas en el marxismo-Ieninismo (<b>16<\/b>). El salvamento de la \u201cesencia\u201d iba acompa\u00f1ado de la reafirmaci\u00f3n de los principios y los s\u00edmbolos. La Constituci\u00f3n del 31, depositaria de los principios, segu\u00eda en vigor. El parlamento -la mitad de cuyos diputados se hab\u00edan unido al movimiento faccioso, y la mitad de la otra mitad (los diputados republicanos) era dif\u00edcil saber a qui\u00e9n representaban en la zona revoluciona\u00adria- conservaba sus funciones. Aza\u00f1a, presidente de la rep\u00fablica, permanec\u00eda en su puesto.<\/p>\n<p>El Estado republicano segu\u00eda siendo el poder legal, aunque los poderes reales estu\u00advieran en otras manos. Jur\u00eddicamente, la propiedad capita\u00adlista de los medios de producci\u00f3n no era abolida, aunque pr\u00e1cticamente hubiera sido destruida. \u201cNo cre\u00e1is nunca exageradamente en la tonter\u00eda de vuestros adversarios\u201d, aconsejaba Talleyrand, y los pol\u00edticos de la burgues\u00eda europea no eran tontos, evidentemente. La fachada legal de la rep\u00fa\u00adblica espa\u00f1ola no les enga\u00f1aba. Exig\u00edan la restauraci\u00f3n efectiva del sistema burgu\u00e9s. Pero la fachada era \u00fatil a Stalin ya la IC en varios aspectos. En primer lugar, les permit\u00eda presentar la \u00abayuda a Espa\u00f1a\u201d como ayuda al r\u00e9gimen legal republicano definido por la Constituci\u00f3n del 31. En segundo lugar, contribu\u00eda a justificar la ficci\u00f3n te\u00f3rica del car\u00e1cter \u00abdemocr\u00e1tico-burgu\u00e9s\u201d de la revoluci\u00f3n espa\u00ad\u00f1ola. y en tercer lugar proporcionaba una estructura ideol\u00f3gica-pol\u00edtica-jur\u00eddica que pod\u00eda servir para acoger, y para promover, la transformaci\u00f3n met\u00f3dica de esa ficci\u00f3n de la realidad.<\/p>\n<p>Naturalmente, esta \u00faltima operaci\u00f3n, la operaci\u00f3n esencial, no pod\u00eda llevarse a cabo m\u00e1s que con el apoyo y la colaboraci\u00f3n de las propias fuerzas revolucionarias espa\u00f1o\u00adlas, lo cual era sumamente problem\u00e1tico. Pero Stalin y la IC dispon\u00edan de una arma decisiva, o m\u00e1s exactamente dispon\u00edan de las armas.<\/p>\n<p>Independientemente, en efecto, de que en la revoluci\u00f3n se afirmase el contenido proletario que ya ten\u00eda, o que retro\u00adcediera al contenido democr\u00e1tico-burgu\u00e9s tal como lo enten\u00add\u00eda la IC, o que volviera al contenido liberal-burgu\u00e9s con el que so\u00f1aban los Aza\u00f1a y los Prieto, una cosa era evidente: sin derrotar a las fuerzas militares de los generales sublevados y de sus aliados italo-germanos todos los \u201ccontenidos\u201d posibles estaban condenados a esfumarse en breve plazo, y para vencer en el terreno militar la revoluci\u00f3n necesitaba urgentemente armas y t\u00e9cnicos en su manejo. Enseguida estuvo claro que no pod\u00edan venir m\u00e1s que de la URSS.- y tambi\u00e9n estuvo claro que de la URSS no vendr\u00edan si los dirigentes espa\u00f1oles no se ajustaban a la pol\u00edtica que los dirigentes sovi\u00e9ticos consideraban necesaria para poder armonizar la ayuda a la rep\u00fablica espa\u00f1ola con la estrategia general estaliniana. En los primeros meses de la guerra civil todos los dirigentes espa\u00f1oles, desde Aza\u00f1a a Nin, comprendieron este imperativo y trataron de adaptarse a \u00e9l, pero no todos de la misma manera. (<b>17<\/b>).<\/p>\n<p>Para el PCE no se planteaba problema alguno, natural\u00admente, puesto que pol\u00edtica de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, pol\u00edtica de la IC y su propia pol\u00edtica formaban un todo indivisible. Se trataba de aplicar la l\u00ednea general del VII Congreso de la IC. Para vencer al fascismo -enemigo principal- lo esencial era asegurar la m\u00e1s amplia unidad de acci\u00f3n de todos sus adversarios. Entre la pol\u00edtica internacional de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica -alianza con los Estados burgueses amenazados por la Alemania hitleriana-, y la pol\u00edtica nacional de los partidos comunistas -alianza con las fracciones liberales de la burgues\u00eda-, no hab\u00eda contradicci\u00f3n. Una vez derrotado el fascismo el camino quedar\u00eda abierto para avanzar hacia la revoluci\u00f3n socialista. En el caso de Espa\u00f1a con m\u00e1s seguri\u00addad que en ning\u00fan otro, puesto que el proletariado ocupaba sin duda posiciones hegem\u00f3nicas dentro de la alianza.<\/p>\n<p>Una vez ganada la guerra se podr\u00eda pasar a la etapa siguiente, hasta llegar a la dictadura del proletariado. Pero para ganar la-guerra lo decisivo era conservar la alianza antifascista, tanto a escala nacional como internacional. Lo que&#8217; exig\u00eda no proponerse de momento objetivos socialistas en Espa\u00f1a, corregir los \u00abexcesos\u201d de la revoluci\u00f3n, e incluso acentuar las concesiones a los republicanos burgueses y socialistas reformistas para ver si de esa <b>manera com\u00fan<\/b> se resolv\u00eda para ayudar a la rep\u00fablica espa\u00f1ola. El esquema era a primera vista muy coherente, pero a condici\u00f3n de que todos los implicados se dispusieran a representar fielmente el papel que se les asignaba. Lo que estaba muy lejos de ocurrir. Los liberales tipo Aza\u00f1a y los socialistas reformistas tipo Prieto eran los mejor dispuestos, puesto que por lo pronto esa l\u00ednea de desarrollo respond\u00eda a sus preocupaciones esen\u00adciales: restaurar el Estado republicano, liquidar los \u201cextre\u00admismos\u201d, aproximarse a las democracias occidentales.<\/p>\n<p>No es casual que en el mes y medio del gobierno Giral (20 de julio-4 de septiembre), formado exclusivamente por los partidos republicanos burgueses, \u201cen los medios gubernamentales ganaba influencia la pol\u00edtica unitaria y construc\u00adtiva del Partido Comunista, que supeditaba todo a las necesidades de la guerra\u201d, ni que Aza\u00f1a dijera a unos periodistas extranjeros: \u00abSi desean valorar acertadamente la, situaci\u00f3n y conocer a hombres que saben lo que quieren, lean ustedes Mundo Obrero.\u201d (<b>18<\/b>). Pero Aza\u00f1a tambi\u00e9n sab\u00eda muy bien lo que quer\u00eda, y desde luego no era ganar la guerra en condiciones tales que el Partido Comunista obtuviera la hegemon\u00eda y quedara despejado el camino hacia la dictadura del proletariado. Como demuestran con absoluta claridad sus <i>Memorias,<\/i> su objetivo era la restauraci\u00f3n de la rep\u00fablica del 14 de abril, y su t\u00e1ctica servirse en una primera fase del Partido Comunista como dique frente al caballerismo y el anarcosindicalismo, para luego, en una segunda fase, reducir a la impotencia al Partido Comunista (aprovechando que la primera fase le habr\u00eda enfrentado con los n\u00facleos mayorita\u00adrios del proletariado revolucionario). La l\u00ednea de Prieto, y la del mismo Negr\u00edn, fue an\u00e1loga, y en las mismas Memorias de Aza\u00f1a se revela la estrecha colaboraci\u00f3n de la \u201ctroika\u201d: Aza\u00f1a-Prieto-Negr\u00edn en la segunda etapa de la guerra, la que se abre con la liquidaci\u00f3n del gobierno Largo Caballero en mayo de 1937 (<b>19<\/b>).<\/p>\n<p>Los caballeristas se adaptaron tambi\u00e9n a la estrategia de Stalin, sin renunciar a sus propias concepciones y objetivos-, cuya debilidad principal era la que ya se\u00f1alamos anterior\u00admente: imprecisi\u00f3n, vaguedad, carencia, en definitiva, de una pol\u00edtica coherente. Reflejando la voluntad de las masas proletarias, se propon\u00edan preservar el contenido socialista de la revoluci\u00f3n, pero no contaban ni con un programa que diese forma concreta a ese contenido, ni con una t\u00e1ctica para luchar eficazmente por \u00e9l en la complej\u00edsima situaci\u00f3n de la guerra civil. Pretend\u00edan asumir el papel rector dentro del bloque pol\u00edtico obrero-republicano, y en la pr\u00e1ctica iban a remolque del Partido Comunista en unas cuestiones, o del anarcosindicalismo, en otras. Pero precisamente esas carac\u00adter\u00edsticas hac\u00edan del caballerismo la formaci\u00f3n ideal para ocupar el proscenio en el drama que se iniciaba.<\/p>\n<p>Su reputa\u00adci\u00f3n revolucionaria, y en particular el mito Caballero (\u201cLenin espa\u00f1ol\u201d), junto con la imprecisi\u00f3n de sus postu\u00adlados, permit\u00edan al caballerismo representar a la revoluci\u00f3n en su expresi\u00f3n m\u00e1s general: no la revoluci\u00f3n bolchevique; ni la revoluci\u00f3n libertaria, sino la Revoluci\u00f3n del proletariado, con may\u00fasculas y sin adjetivos. Su car\u00e1cter, en gran medida sindical, facilitaba el entendimiento; con la CNT, y por otro lado, el que no poseyera una pol\u00edtica coherente, ni una organizaci\u00f3n bien estructurada, era una ventaja para los que ten\u00edan la una y la otra. Para el proletariado, Largo Caballero al frente del gobierno era la garant\u00eda de la revoluci\u00f3n. Para Aza\u00f1a y Prieto, como para Stalin y sus representantes en Espa\u00f1a, la jefatura gubernamental de Caballero pod\u00eda ser la garant\u00eda de que la revoluci\u00f3n colabo\u00adrara en su propia rectificaci\u00f3n, en la restauraci\u00f3n del Estado republicano democr\u00e1tico-burgu\u00e9s. Para los anarcosindicalis\u00adtas era una posibilidad de preservar los enclaves de \u201ccomunismo libertario\u201d creados en las zonas donde ellos ten\u00edan preponderancia. Para el mismo Caballero y los \u201ccaballeristas\u00bb, la alianza con los republicanos burgueses era una especie de astucia de guerra para adaptarse a las condiciones internacionales en que se desarrollaba la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola y al mismo tiempo preservar su pureza proletaria (<b>20<\/b>).<\/p>\n<p>La adaptaci\u00f3n de la CNT y del POUM a los condicionantes internacionales, y en particular al condicionante sovi\u00e9tico, estaba lastrada de reservas an\u00e1logas a las de los caballeristas, pero m\u00e1s radicales por concretarse en posiciones pol\u00edticas mejor definidas y mucho m\u00e1s dif\u00edciles de conciliar con la restauraci\u00f3n del Estado republicano que las de los caballeris\u00adtas. La \u201crevoluci\u00f3n libertaria\u201d que los anarcosindicalistas hab\u00edan llevado a v\u00edas de hecho en Catalu\u00f1a y Arag\u00f3n, y tra\u00adtaban de extender a otras regiones de la zona republicana no s\u00f3lo era absolutamente incompatible con la restauraci\u00f3n del Estado republicano democr\u00e1tico-burgu\u00e9s; lo era tambi\u00e9n con las exigencias m\u00e1s elementales -militares y econ\u00f3mi\u00adcas- de la guerra (<b>21<\/b>). Para el POUM estaba claro el car\u00e1cter socialista de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola y propugnaba la ins\u00adtauraci\u00f3n de un poder proletario. Pero sus fuerzas eran muy limitadas. Confinado pr\u00e1cticamente a Catalu\u00f1a, all\u00ed tropezaba con la influencia aplastante del anarcosindicalismo en los principales n\u00facleos proletarios. y al mismo tiempo le acosaba la hostilidad implacable del Partido Comunista. Los primeros tiempos de la guerra civil espa\u00f1ola coinciden con la extermi\u00adnaci\u00f3n f\u00edsica de las oposiciones en la URSS, y el POUM pas\u00f3 a ser considerado por Stalin y la IC, lo mismo que el trotskismo, como una \u00abagencia fascista\u201d a la que hab\u00eda que exterminar.<\/p>\n<p>Toda la evoluci\u00f3n de la situaci\u00f3n interna de la \u201czona republicana\u201d en el curso de la guerra civil est\u00e1 condicionada por estos datos iniciales, por las contradicciones y conflictos que de ellos derivan. y se desarrolla en dos fases bien diferenciadas: la que va hasta la ca\u00edda de Largo Caballero en mayo de 1937, y la que sigue hasta la derrota, la \u201cfase Negr\u00edn\u201d.<\/p>\n<p>En la primera, el frente de republicanos aza\u00f1istas, nacionalistas reformistas y comunistas, logra retrotraer la revoluci\u00f3n, en lo esencial, al cauce democr\u00e1tico-burgu\u00e9s y restaurar sobre esa base el Estado republicano, con el ej\u00e9rcito regular popular como principal instrumento.<\/p>\n<p>En la segunda, el frente de republicanos aza\u00f1istas y socialistas reformistas se aplica a reducir met\u00f3dicamente las posiciones comunistas en el aparato del Estado, sobre todo en el ej\u00e9rcito, fuerzas de orden p\u00fablico y servicios especiales, as\u00ed como en la esfera econ\u00f3mica; a recortar a\u00fan m\u00e1s en el plano pol\u00edtico general el contenido avanzado de la rep\u00fablica y&#8230; a preparar la capitulaci\u00f3n final. La l\u00ednea de la IC en la revo\u00adluci\u00f3n espa\u00f1ola acab\u00f3 por volverse contra el objetivo supre\u00admo en cuyo nombre fue impuesta: ganar la guerra. y sin embargo es la que hizo posible la prolongada y tenaz. Ese efecto positivo proviene, ante todo, de que la IC y el PCE comprendieron desde el primer momento el car\u00e1cter decisivo del problema militar. Con la ayuda de los t\u00e9cnicos sovi\u00e9ticos y de cuadros comunistas de otras latitudes, el PCE concentr\u00f3 todas sus energ\u00edas en la resoluci\u00f3n de ese pro\u00adblema.<\/p>\n<p>Sus estructuras, su funcionamiento, la formaci\u00f3n de sus cuadros, le hac\u00edan especialmente apto para esa tarea. El Partido Comunista, reconoce Pierre Brou\u00e9, \u201cse mostr\u00f3 como una notable fuerza de organizaci\u00f3n, un instrumento terriblemente eficaz\u201d (<b>22<\/b>). Los rasgos semimilitares del modelo bolchevique con arreglo al cual se hab\u00eda moldeado, le permitieron al PCE convertirse r\u00e1pidamente en el partido militar de la rep\u00fablica, en el n\u00facleo organizador del ej\u00e9rcito que hac\u00eda falta crear r\u00e1pidamente, sin el cual todo estaba condenado a perecer: ensayos libertarios, Estado republicano, partidos y sindica\u00adtos. El m\u00e1s rudimentario sentido com\u00fan hac\u00eda que las masas, independientemente de sus preferencias pol\u00edticas y sindicales, comprendieran que sin ej\u00e9rcito, sin mando \u00fanico, sin disci\u00adplina, sin econom\u00eda de guerra, sin unidad \u201cf\u00e9rrea\u201d -como dec\u00eda el PC- en el frente y en la retaguardia, sin subordinar cualquier otra consideraci\u00f3n a la urgente necesidad de derrotar a las tropas enemigas que avanzaban, no hab\u00eda salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Si los efectivos del Partido Comunista y de su gran auxiliar las Juventudes Socialistas Unificadas [JSU], crecen muy r\u00e1pidamente en los primeros meses de la guerra, lo mismo que su influencia y autoridad pol\u00edticas, no se debe a que el proletariado considerara al PCE \u201cm\u00e1s revolu\u00adcionario\u201d que a los caballeristas o anarcosindicalistas, sino m\u00e1s clarividente y capaz para afrontar el problema crucial de la situaci\u00f3n. El prestigio que adquiere la URSS por su ayuda a la rep\u00fablica influye no poco, indudablemente, en el auge del PCE, pero el factor principal es el que acabamos de indicar. \u00a1Es sintom\u00e1tico que los efectivos y la influencia del partido aumentan relativamente poco en los sindicatos de &#8216;la UGT, sin hablar ya de los de la CNT, es decir, en el seno de la clase obrera organizada.<\/p>\n<p>A las filas del PCE acuden numerosos elementos peque\u00f1o burgueses, atra\u00eddos por el renombre que adquiere el partido de defensor del orden, de la legalidad y de la peque\u00f1a propiedad. y al PCE afluye, sobre todo -o se pone bajo su direcci\u00f3n a trav\u00e9s de la JSU-, un gran contingente de la juventud no formada a\u00fan en los sindicatos y organizaciones obreras tradicionales, atra\u00edda por las virtudes militares del partido, y por una ideolog\u00eda simplificada, en la que revoluci\u00f3n se identifica con anti:. fascismo entreverado de patriotismo (<b>23<\/b>).<\/p>\n<p>El PCE dio, por consiguiente, una contribuci\u00f3n primordial a la organizaci\u00f3n del ej\u00e9rcito republicano, la IC cre\u00f3 las Brigadas Internacionales y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica fue la principal abastecedora en armas de la Rep\u00fablica, am\u00e9n de ayudarla con valiosos especialistas militares. Si la guerra fuera s\u00f3lo una empresa t\u00e9cnico-militar ser\u00eda dif\u00edcil encontrar tacha en la aportaci\u00f3n del trinomio PCE-IC-URSS a la lucha del pueblo espa\u00f1ol contra el fascismo (si prescindimos, por el momento, de la cuesti\u00f3n relativa al volumen de los armamentos propor\u00adcionados por el gobierno sovi\u00e9tico a la Rep\u00fablica). Pero como es bien sabido desde Clausewitz, la guerra es un verdadero instrumento pol\u00edtico, una prosecuci\u00f3n de las relaciones pol\u00ed\u00adticas, una realizaci\u00f3n de \u00e9stas por otros medios (<b>24<\/b>). y muy especialmente, podr\u00eda agregarse, una guerra civil. La tesis del PCE: \u201csi no se gana la guerra, no hay revoluci\u00f3n posi\u00adble\u201d, era la evidencia misma; pero la otra que iba siempre asociada: \u201cganando la guerra hemos ganado la revoluci\u00f3n\u00bb, era la ambig\u00fcedad misma (<b>25<\/b>). Porque, como ya vimos anterior\u00admente, cada una de las organizaciones pol\u00edticas y sindicales del campo republicano ten\u00eda su propia concepci\u00f3n de la \u00abrevoluci\u00f3n\u00bb, y pugnaba por hacerla prevalecer, continuando su pol\u00edtica anterior, desde el primer d\u00eda de la guerra civil.<\/p>\n<p>La \u00abguerra\u00bb no era un aspecto aut\u00f3nomo de la lucha global, que permitiera poner entre par\u00e9ntesis las tres principales \u201cvariantes\u00bb de revoluci\u00f3n que se enfrentaban: la proletaria, la democr\u00e1tica-burguesa, y la liberal burguesa. El combate en los frentes, los instrumentos directamente militares, estaban en conexi\u00f3n estrecha con uno u otro tipo de organizaci\u00f3n social y pol\u00edtica. y seg\u00fan qu\u00e9 tipo de r\u00e9gimen pol\u00edtico\u00ad social prevaleciese durante la guerra civil, todo el porvenir de la Rep\u00fablica quedar\u00eda fuertemente condicionado. La fuerza militar puesta en pie por el PCE, la IC y la ayuda sovi\u00e9tica estaba al servicio de dos objetivos pol\u00edticos esen\u00adciales: resistir militarmente a los facciosos y asegurar que prevaleciese el tipo \u201cdemocr\u00e1tico burgu\u00e9s\u00bb de republica, aceptable para los republicanos burgueses y supuestamente aceptable tambi\u00e9n para las \u201cdemocracias occidentales\u201d. Pero al ser instrumento de este segundo objetivo, la fuerza militar PCE-IC-URSS entraba en conflicto con la realidad revolucionaria creada, y con la mayor\u00eda del proletariado que conside\u00adraba esa realidad como su m\u00e1xima conquista. Semejante conflicto no pod\u00eda por menos que quebrantar, en definitiva, la potencia militar de la rep\u00fablica. Entre los dos objetivos pol\u00edticos a cuyo servicio estaba el esfuerzo militar del PCE, la IC y la ayuda sovi\u00e9tica, no exist\u00eda complementariedad sino contradicci\u00f3n. El segundo socavaba los efectos positivos de primero. Los acontecimientos se encargaron de demostrarlo muy r\u00e1pidamente.<\/p>\n<p>En los primeros meses de 1937, los caballeristas, anarcosindicalistas y poumistas llegaron al convencimiento de que su adaptaci\u00f3n a la l\u00ednea impuesta por Mosc\u00fa, sin tener efecto positivo alguno sobre la actitud de las \u201cdemocracias occi\u00addentales\u201d, se traduc\u00eda, en cambio, en un retroceso continuo del \u201ccontenido proletario\u201d inicial de la revoluci\u00f3n y en el fortalecimiento del PCE, de los socialistas reformistas y de los republicanos burgueses dentro de las estructuras pol\u00edticas y militares. Les inquietaba, sobre todo, la posici\u00f3n hegem\u00f3\u00adnica que el PCE adquir\u00eda en el ej\u00e9rcito. y el terror desenca\u00addenado por Stalin contra las oposiciones dentro de la URSS vino a sumarse a las motivaciones propiamente espa\u00f1olas para llevar esa inquietud al colmo.<\/p>\n<p>El terror estalinista aparec\u00eda ante caballeristas, anarcosindicalistas y poumistas, como la prefiguraci\u00f3n de es que les esperaba en caso de un final victorioso de la guerra civil con hegemon\u00eda comunista. y la posici\u00f3n que inmediatamente hab\u00eda adoptado el PCE y no era como para tranquilizarles. En perfecta sincronizaci\u00f3n con los \u201cprocesos de Mosc\u00fa\u201d reclamaba, en efecto, el exter\u00adminio del POUM, y acusaba de enemigos de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, de c\u00f3mplices del fascismo, a los caballeristas y anarquistas que denunciaban los cr\u00edmenes de Stalin (<b>26<\/b>). Imbuidos de una fe ciega en los dirigentes sovi\u00e9ticos, los comunistas espa\u00f1oles no pod\u00edan dudar de que en Mosc\u00fa se estaba exter\u00adminando a \u201cenemigos del pueblo\u201d, a \u201cesp\u00edas fascistas\u201d, y cuando en Espa\u00f1a se estaba librando una lucha a muerte contra el fascismo, cuando la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica era la \u00fanica potencia que ayudaba a la rep\u00fablica espa\u00f1ola, s\u00f3lo otros \u201cenemigos del pueblo\u201d, otros \u201cagentes encubiertos\u00bb del fascismo -se dec\u00edan los comunistas espa\u00f1oles- pod\u00edan salir en defensa de los que Stalin suprim\u00eda.<\/p>\n<p>La introducci\u00f3n de este virus de desconfianza, cuando no de odio, llev\u00f3 al paroxismo las divergencias pol\u00edticas y doctrinales entre las organizaciones y grupos que representaban al proletariado revolucionario. Mientras tanto, los republicanos burgueses y los reformistas del PSOE observaban una sabia discreci\u00f3n ante el drama que se desarrollaba en Mosc\u00fa. El foso que se \u00adabr\u00eda entre el PCE y las otras fracciones del proletariado revolucionario hac\u00eda de Aza\u00f1a y Prieto los \u00e1rbitros de la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La \u00abcrisis de mayo\u201d (1937) fue el resultado de ese proceso global, Se elimin\u00f3 del gobierno al caballerismo y al anarco\u00adsindicalismo, y el poder qued\u00f3 en manos de socialistas reformistas, republicanos burgueses y PCE (<b>27<\/b>). Inmediata\u00admente se llev\u00f3 a cabo la represi\u00f3n polic\u00edaca contra el POUM, seguida de la ofensiva pol\u00edtica contra Largo Caballero y sus partidarios. Mientras el PCE los denunciaba como c\u00f3mplices del POUM, el grupo de Prieto maniobraban para desalojar a los caballeristas de sus posiciones en el PSOE y en la UGT. Paralelamente, en la CNT fortalec\u00edan sus posiciones los elementos m\u00e1s moderados y reformistas (<b>28<\/b>).<\/p>\n<p>Se daba as\u00ed un paso decisivo en la dif\u00edcil tarea encomendada por Stalin a la IC: reintegrar la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola al recinto \u201cdemo\u00adcr\u00e1tico burgu\u00e9s\u201d del que no \u201cdeb\u00eda\u201d haber salido. Pero el principal beneficiario de la operaci\u00f3n no fue su principal ejecutor, el PCE; lo fue el bloque de republicanos burgueses y socialistas reformistas, que ocuparon los puestos clave del gobierno: adem\u00e1s de la jefatura, el ej\u00e9rcito, la pol\u00edtica exterior y la econom\u00eda. Cierto que el PCE controlaba a una parte esencial del ej\u00e9rcito, pero teniendo en cuenta que el principio supremo de su pol\u00edtica -de la pol\u00edtica de Stalin\u00ad era conservar la alianza con el bloque burgu\u00e9s reformista de la rep\u00fablica, al PCE le estaba absolutamente vedado utilizar esa fuerza militar contra sus sagrados aliados. y Prieto, al frente del Ministerio de Defensa, pudo emprender met\u00f3dica\u00admente la tarea de ir reduciendo el peso espec\u00edfico de los comunistas en los cuadros de mando de las fuerzas armadas y del Comisariado. Al mismo tiempo la pol\u00edtica general del gobierno evolucionaba r\u00e1pidamente hacia la derecha en el plano interior y se orientaba a una salida negociada de la guerra. Lo que se abr\u00eda paso, en definitiva, era la pol\u00edtica de Aza\u00f1a (v\u00e9ase la nota <b>8<\/b>). y es que las grandes revolucio\u00adnes sociales, como era la espa\u00f1ola, o avanzan decididamente hasta sus \u00faltimas consecuencias, o retroceden no menos deci\u00addidamente y desembocan en la contrarrevoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Mucho antes de que las tropas fascistas irrumpieran en Barcelona y Madrid, la contrarrevoluci\u00f3n se instalaba silenciosamente en la zona republicana. A medida que la guerra civil se prolongaba, con su cortejo de privaciones y sacrificios, a medida que la correlaci\u00f3n de fuerzas militares se modificaba a favor del enemigo (el cual recib\u00eda de Alemania e Italia una asistencia mucho mayor que la proporcionada por la URSS a la rep\u00fablica), el des\u00e1nimo y el derrotismo se propagaba entre las capas peque\u00f1o burguesas de la ciudad y del campo, contagiando tambi\u00e9n de grupos del proletariado. La pol\u00edtica capituladota de Aza\u00f1a y Prieto adquir\u00eda una base social cada vez m\u00e1s amplia, mientras que la resistencia a ultranza pre\u00adconizada por los comunistas encontraba un escepticismo creciente. El PCE se esforzaba desesperadamente por atajar esa degradaci\u00f3n de la situaci\u00f3n, pero ni la propaganda, ni las medidas destinadas a reforzar el ej\u00e9rcito o a intensificar la producci\u00f3n de armas, pod\u00edan compensar el vac\u00edo dejado por la p\u00e9rdida de lo que hab\u00eda sido el resorte decisivo de la combatividad popular en los primeros meses: el entu\u00adsiasmo revolucionario.<\/p>\n<p>La masa m\u00e1s radical del proletariado se sent\u00eda relegada y burlada, y en el seno mismo del Partido Comunista, tras un optimismo de fachada, nac\u00eda la duda y la vacilaci\u00f3n. Aparecieron cr\u00edticas contra la pol\u00edtica de alianza con los dirigentes republicanos burgueses y los reformistas del PSOE, y se expres\u00f3 la idea de que la \u00fanica salida a la, situaci\u00f3n creada era que el partido tomara plenamente en sus manos la direcci\u00f3n de la guerra (<b>29<\/b>). Estas tendencias iban asociadas a la convicci\u00f3n, que ganaba a muchos comunistas, de que las esperanzas puestas en una ayuda de las \u201cdemocracias occidentales\u201d se hab\u00edan revelado totalmente ilusorias. \u00bfPor qu\u00e9 tener miramientos con los que en Espa\u00f1a personi\u00adficaban pol\u00edticamente a esa \u201cburgues\u00eda democr\u00e1tica\u00bb anglofrancesa, y a esa \u201csocialdemocracia\u201d que traicionaban al pueblo espa\u00f1ol? \u00bfPor qu\u00e9 sacrificar a la alianza con los que se orientaban a la capitulaci\u00f3n las posibilidades que pudiesen quedar de una pol\u00edtica de guerra revolucionaria, susceptible de reanimar las energ\u00edas combativas del proleta\u00adriado, de imponer una disciplina f\u00e9rrea, y de aprovechar al m\u00e1ximo los recursos existentes?.<\/p>\n<p>Tales ideas llegaron a reflejarse, incluso, en uno de los \u00f3rganos centrales del PCE, Mundo Obrero, que por publicar\u00adse en Madrid no se encontraba bajo el control inmediato de la direcci\u00f3n del partido ( cuya sede estaba en Barcelona y ten\u00eda como \u00f3rgano oficial de expresi\u00f3n Frente Rojo). En el n\u00famero del 23 de marzo de 1938 la redacci\u00f3n de Mundo Obrero plantea: \u201cNo se puede, como hace un peri\u00f3dico, decir que la \u00fanica soluci\u00f3n de nuestra guerra es que Espa\u00f1a no sea fascista ni comunista, porque Francia so quiere as\u00ed [&#8230;] El pueblo espa\u00f1ol vencer\u00e1 con. la oposici\u00f3n del capita\u00adlismo\u201d. La direcci\u00f3n del PCE reacciona inmediatamente. En una carta firmada por Jos\u00e9 D\u00edaz y publicada en Frente Rojo del 30 de marzo, se amonesta con severidad a la redacci\u00f3n de Mundo Obrero: \u00bb La afirmaci\u00f3n de que \u00ab la \u00fanica soluci\u00f3n para nuestra guerra es que Espa\u00f1a no sea fascista ni comu\u00adnista -dice la \u201ccarta\u201d-, es plenamente correcta y corres\u00adponde exactamente a la posici\u00f3n de nuestro partido \u00ab. En cuanto a la tesis de que \u201cel pueblo espa\u00f1ol vencer\u00e1 con la oposici\u00f3n del capitalismo \u00ab, \u00ab tampoco corresponde, escribe Jos\u00e9 D\u00edaz, ni a la situaci\u00f3n ni a la pol\u00edtica de nuestro partido y de la Internacional Comunista\u201d. \u201cEn mi informe al Pleno de noviembre [1937] de nuestro Comit\u00e9 Central -sigue diciendo el secretario general del PCE- afirm\u00e1bamos: \u201cHay un terreno sobre cual todos los Estados democr\u00e1ticos pueden unirse y actuar juntos. Es el terreno de la defensa de su propia existencia contra el agresor de todos: el fascismo; es el terreno de la defensa contra la guerra que nos amenaza a todos\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando habl\u00e1bamos aqu\u00ed de \u201ctodos los Estados democr\u00e1ticos\u201d no pens\u00e1bamos solamente en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9\u00adtica, donde existe una democracia socialista, sino que pens\u00e1\u00adbamos tambi\u00e9n en Francia, Inglaterra, Checoslovaquia, en los Estados Unidos, etc., que son pa\u00edses democr\u00e1ticos, pero capitalistas. Nosotros queremos que estos Estados nos ayuden; pensamos que defienden su propio inter\u00e9s al ayudar\u00adnos; nos esforzamos en hac\u00e9rselo comprender y solicitamos su ayuda. La posici\u00f3n que adopt\u00e1is en vuestro art\u00edculo es muy diferente y no es justa [&#8230;] nos llevar\u00eda inevitablemente, una vez m\u00e1s, a restringir el frente de nuestra lucha, en el momento en que es preciso ampliarlo. (<b>30<\/b>) Por consiguiente, el 30 de marzo de 1938, cuando ya era archievidente (en realidad lo era desde que Blum, a los pocos d\u00edas de estallar la guerra civil espa\u00f1ola, supedit\u00f3 su actitud a la del gobierno conservador ingl\u00e9s) que el capitalismo \u201cdemocr\u00e1tico\u00bb no mover\u00eda un dedo en ayuda de la rep\u00fablica espa\u00f1ola, por mucho que \u00e9sta \u201campliara\u00bb su significaci\u00f3n pol\u00edtica, la IC (bajo la firma de Jos\u00e9 D\u00edaz) segu\u00eda meci\u00e9ndose en la dulce ilusi\u00f3n -y foment\u00e1ndola en los combatientes espa\u00f1oles- de que Francia, Inglaterra, los Estados Unidos, ayudar\u00edan al pueblo de Espa\u00f1a. Sigue fomentando estas ilusiones (y basando en ellas toda la pol\u00edtica de su secci\u00f3n espa\u00f1ola), pese a que, como reconocen los historiadores sovi\u00e9ticos, \u00bb desde finales de 1937 era cada vez m\u00e1s notoria la confabu\u00adlaci\u00f3n [contra la rep\u00fablica espa\u00f1ola] de los Estados fascistas con los Estados Unidos, Inglaterra y Francia (<b>31)<\/b>. Yen efecto, quince d\u00edas despu\u00e9s de la reprimenda a Mundo Obrero, Inglaterra llega a un acuerdo con Mussolini sobre la retirada de los \u00ab voluntarios \u00bb italianos una vez lograda la victoria de Franco; a mediados de junio el gobierno franc\u00e9s cierra la frontera pirenaica; y septiembre trae Munich.<\/p>\n<p>Mientras tanto, la \u00ab ampliaci\u00f3n \u00bb preconizada por la \u201ccarta\u00bb se traduce en la renuncia formal ( que en la pr\u00e1ctica era el reconocimiento de la situaci\u00f3n ya existente) al contenido revolucionario que inicialmente hab\u00eda tenido la lucha. Como muy exactamente dice G. Jackson, con los \u00ab 13 puntos\u00bb de Negr\u00edn, patrocinados por el PCE, se presentaba a la opini\u00f3n mundial la imagen de un r\u00e9gimen cuyos prop\u00f3sitos y m\u00e9todos eran similares a los de las democracias occidentales; era un esfuerzo supremo para convencer a los gobiernos de Occi\u00addente de su propio inter\u00e9s en la supervivencia de la Rep\u00fa\u00adblica (<b>32<\/b>).<\/p>\n<p>Pero los \u201cgobiernos de Occidente \u00ab, a diferencia de IC, enfocaban el problema con criterio clasista, y el repre\u00adsentante m\u00e1s solvente del capitalismo espa\u00f1ol no era el gobierno de Negr\u00edn sino el gobierno de Franco. El capitalismo \u00ab democr\u00e1tico \u00bb no se conformaba con menos que el aplastamiento total del proletariado espa\u00f1ol, es cual exig\u00eda el aplastamiento de una rep\u00fablica que durante casi una d\u00e9cada hab\u00eda demostrado suficientemente su imposibilidad hist\u00f3rica como \u00abrep\u00fablica democr\u00e1tico-burguesa\u00bb. Los \u00abgobiernos occidentales\u00bb pod\u00edan, en todo caso, ser sensibles a la quim\u00e9rica imagen de la realidad republicana espa\u00f1ola que el PCE y Negr\u00edn se esforzaban en presentar, pero eran org\u00e1nicamente incompatibles con la realidad que se ocultaba tras esa imagen: la realidad de un proletariado revoluciona\u00adrio, presto a levantar cabeza a la primera oportunidad. El drama se aproximaba a su desenlace sobre la base de los t\u00e9rminos mismos en. que las clases y la lucha de clases (y no el dogma te\u00f3rico de la IC sobre la inevitabilidad de una etapa \u201cdemocr\u00e1tico burguesa ) lo hab\u00edan planteado en la Espa\u00f1a concreta de 1936: fascismo o comunismo. (Enten\u00addiendo por \u201ccomunismo\u00bb lo que todo el mundo entend\u00eda por aquel entonces refiri\u00e9ndose a Espa\u00f1a: la revoluci\u00f3n proletaria peculiar, de rasgos originales e intransferibles, espa\u00f1ola en una palabra, que se hab\u00eda propagado como hurac\u00e1n por el territorio peninsular en la segunda mitad de 1936.)<\/p>\n<p>Las concesiones ideol\u00f3gicas y pol\u00edticas que en los \u00faltimos meses de la guerra hacen el PCE y Negr\u00edn para \u00abfacilitar\u00bb la \u00abuni\u00f3n nacional\u00bb de los \u00abespa\u00f1oles patriotas\u00bb de ambos bandos, la reducci\u00f3n a 3 de los \u00ab13 puntos\u00bb de Negr\u00edn, s\u00f3lo serv\u00eda para convencer a los m\u00e1s optimistas de que la rep\u00fablica estaba al borde del desastre. El \u00abpartido de la capitulaci\u00f3n\u00bb engros\u00f3 hasta ser el m\u00e1s influyente de la zona republicana. De ah\u00ed el hundimiento catastr\u00f3fico de Catalu\u00f1a, y el \u00e9xito del complot de Casado que lleva al derrumbamiento final. A \u00faltima hora, el PCE intent\u00f3 reaccionar, dando de lado todo miramiento con los aliados burgueses y reformis\u00adtas, toda preocupaci\u00f3n respecto al capitalismo \u00ab democr\u00e1\u00adtico \u00ab. Pero era tarde (<b>33<\/b>). Todos los sacrificios y hero\u00edsmos de tres a\u00f1os se hund\u00edan junto con una pol\u00edtica que desde el primer d\u00eda de la, guerra civil hab\u00eda vuelto la espalda a imperativos esenciales de la realidad revolucionaria espa\u00f1ola para ajustarse a los imperativos de la estrategia internacional de Stalin.<\/p>\n<p>La sujeci\u00f3n del PCE a esa estrategia fue, en efecto, un grave obst\u00e1culo para el pleno despliegue de las reservas combativas y de las iniciativas creadoras, de las fuerzas capaces de hacer milagros, que toda gran revoluci\u00f3n social lleva en su seno. Dentro de los l\u00edmites que le impuso esa sujeci\u00f3n (el partido dio ejemplo, como ya hemos dicho, en la organizaci\u00f3n del ej\u00e9rcito, en alentar el esp\u00edritu de com\u00adbate, en exaltar los aspectos antifascistas, nacional libera\u00addores, de la lucha, etc. Cosa que era absolutamente necesaria y vital. Pero el pleno despliegue de las potencialidades m\u00e1s arriba indicadas exig\u00eda, ante todo y sobre todo, que el pro\u00adletariado -la fuerza revolucionaria decisiva- no dudase en ning\u00fan momento de que la lucha a muerte entablada era la lucha que le liberaba de la esclavitud capitalista. No como promesa para una etapa ulterior sino como afirmaci\u00f3n y desarrollo del contenido socialista que la revoluci\u00f3n en acto hab\u00eda tenido desde las jornadas de julio; como traducci\u00f3n de ese contenido en una nueva legalidad y nuevas institu\u00adciones, como instauraci\u00f3n, ante todo, del poder proletario. Todos los otros contenidos de la guerra revolucionaria eran importantes y ninguno deb\u00eda ser subestimado, pero a con\u00addici\u00f3n de ser subordinados a ese contenido socialista. Sobre esta base era necesario, y pod\u00eda ser comprendido por el proletariado, el respeto de la peque\u00f1a propiedad que no explotase trabajo ajeno, la alianza con las capas peque\u00f1o burguesas no explotadoras, la colaboraci\u00f3n con grupos pol\u00ed\u00adticos no proletarios que en funci\u00f3n de los otros aspectos de la guerra (antifascista, nacional, etc.) estuviesen dispuestos a participar en la lucha. Sobre esa base, el aspecto de defensa de la independencia nacional que la intervenci\u00f3n italogermana confer\u00eda a la guerra civil pod\u00eda significar para el proletariado algo m\u00e1s que el patriotismo tradicional: la defensa de su propia liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Reconocer la prioridad absoluta de la esencia proletaria y socialista de la revoluci\u00f3n, reafirmarla en todos los planos, y partir de ella para la soluci\u00f3n de todos los problemas que planteaba la guerra, era un imperativo tanto m\u00e1s insoslayable -conviene insistir en ello- cuanto que esa esencia hab\u00eda sido inscrita ya en la realidad por las mismas masas, y todo\u00bb retroceso no pod\u00eda por menos de provocar su desconfianza, quebrantar su moral y, en definitiva, llevarlas a la conclusi\u00f3n \u00a1de que para restaurar la rep\u00fablica aza\u00f1ista no vale la pena consentir tan inmensos sacrificios. El esp\u00edritu que hizo posi\u00adble la defensa de Madrid fue el esp\u00edritu de la revoluci\u00f3n proletaria, y si exist\u00eda una posibilidad de victoria no pod\u00eda esta m\u00e1s que en su preservaci\u00f3n y propagaci\u00f3n. Para lo cual hac\u00eda falta la creaci\u00f3n de un poder proletario revolucionario, que no dejara lugar a dudas sobre los objetivos de la lucha y abordara con firmeza m flexible la resoluci\u00f3n de las tareas que la guerra pon\u00eda en primer plano: organizaci\u00f3n del ej\u00e9r\u00adcito y de la producci\u00f3n de armamento, abastecimiento, etc.<\/p>\n<p>Y algo que el gobierno restaurador del Estado republicano demoburgu\u00e9s, dominado cada vez m\u00e1s por los Aza\u00f1a, Prieto y compa\u00f1\u00eda, preocupado de acercarse lo m\u00e1s posible a las \u00abdemocracias occidentales \u00ab, no se propuso, ni pod\u00eda proponerse. : la organizaci\u00f3n en gran escala de la guerrilla revo\u00adlucionaria en la zona ocupada por los militares sublevados. Las caracter\u00edsticas pol\u00edticas que iba adoptando esa restau\u00adraci\u00f3n se traduc\u00edan en una concepci\u00f3n \u00ab convencional\u00bb de la forma de hacer la guerra. Pero si la organizaci\u00f3n de un ej\u00e9rcito regular, la guerra de frentes y de movimiento a base de grandes unidades, eran obligadas en las condiciones concretas de la guerra civil espa\u00f1ola, la, lucha de guerrillas era no menos necesaria y posible. S\u00f3lo que requer\u00eda otro tipo de poder. Hay que subrayar esta carencia de la rep\u00fablica porque tuvo una influencia considerable en el resultado final de la lucha. La acci\u00f3n guerrillera en gran escala -para la que exist\u00edan condiciones muy favorables en toda una serie de zonas del pa\u00eds- no s\u00f3lo hubiera reforzado considerable\u00admente la potencia militar de la Rep\u00fablica y las probabilida\u00addes de victoria, sino que incluso en la eventualidad de una derrota a nivel de la \u00ab guerra convencional \u00ab, habr\u00eda sentado las bases para proseguir la lucha armada durante largo tiempo y enlazarla durante la guerra mundial con la resistencia antihitleriana (<b>34<\/b>).<\/p>\n<p>La incomprensi\u00f3n del problema del Estado por los anarcosindicalistas, la inconsistencia t\u00e1ctica y organizacional del caballerismo constitu\u00edan, sin duda, un gran obst\u00e1culo para la organizaci\u00f3n del tipo de poder revolucionario que las condiciones de guerra civil exig\u00edan de manera inexorable. Pero si el Partido Comunista, que comprend\u00eda mejor los imperativos de esas condiciones, hubiese abordado la cr\u00edtica del anarcosindicalismo y del caballerismo coloc\u00e1ndose en las posiciones de la revoluci\u00f3n proletaria, en funci\u00f3n de las necesidades de la guerra revolucionaria, y no en nombre de la democracia peque\u00f1o burguesa, habr\u00eda encontrado un eco profundo en las masas anarcosindicalistas y caballeristas, y en muchos de sus mejores cuadros. Durruti no era, ni mucho menos, una excepci\u00f3n. Porque la guerra y la revolu\u00adci\u00f3n ense\u00f1aban con enorme rapidez. Y en realidad, impor\u00adtantes sectores del anarcosindicalismo y del caballerismo comprendieron muy pronto que hacia falta poder estatal, ej\u00e9rcito, disciplina, etc. Y lo hubieran comprendido a\u00fan m\u00e1s r\u00e1pida y profundamente si el PCE no hubiese planteado esas tareas en oposici\u00f3n al contenido socialista de la revoluci\u00f3n. En los primeros meses de la guerra exist\u00edan grandes posibi\u00adlidades para la unificaci\u00f3n de comunistas, caballeristas, poumistas y anarcosindicalistas tipo Durruti, en un gran partido revolucionario, o al menos para su colaboraci\u00f3n estrecha en la construcci\u00f3n de un Estado proletario. Pero el aprovechamiento de esas posibilidades depend\u00eda, ante todo, de que el PCE se situaba. sin reservas en el terreno de la revoluci\u00f3n y abandonas; todo esquema dogm\u00e1tico. seme\u00adjante partido y Estado ten\u00edan que ser plenamente indepen\u00addientes de la IC y del Estado sovi\u00e9tico. S\u00f3lo as\u00ed pod\u00edan ser aceptables para las otras fracciones revolucionarias del proletariado espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>Sobra decir que nada de esto era posible siendo lo que eran la IC y la pol\u00edtica estaliniana. Aun situ\u00e1ndonos en la hip\u00f3tesis, puramente especulativa a la altura de 1936, de que el PCE hubiese tomado el camino que acabamos de indicar, la situaci\u00f3n internacional de la hipot\u00e9tica rep\u00fablica socialista habr\u00eda sido probablemente desesperada, a consecuencia de la oposici\u00f3n de la IC y de Stalin. Cierto que pod\u00eda jugar cartas que le estaban vedadas a la rep\u00fablica frentepopulista, enfeudada a la pol\u00edtica de Stalin y prisionera de su propia esencia peque\u00f1o burguesa: pod\u00eda, con el ejemplo y su llamamiento directo, fomentar la lucha revolucionaria de proletariado franc\u00e9s. (En la segunda mitad de 1936 el esp\u00edritu del mayo-junio franc\u00e9s a\u00fan estaba vivo.)<\/p>\n<p>An\u00e1loga carta ten\u00eda ante Stalin. Negar ayuda al proletariado espa\u00f1ol, con el inmenso eco de simpat\u00eda que su lucha encontraba incluso en el movimiento obrero socialdem\u00f3crata, equival\u00eda a asestar un terrible golpe al prestigio de la URSS entre los trabaja\u00addores de todos los pa\u00edses. y aunque la estrategia interna\u00adcional estaliniana se basaba fundamentalmente en la utiliza\u00adci\u00f3n de las contradicciones interimperialistas -y no en el desarrollo del movimiento revolucionario mundial- no pod\u00eda prescindir del apoyo del movimiento obrero. Lo necesitaba, incluso, desde el punto de vista de la utilizaci\u00f3n de dichas contradicciones (para asegurar, por ejemplo, la alianza con Francia y llegar a un entendimiento con Inglaterra, necesi\u00adtaba la \u201dpresi\u00f3n\u00bb de las clases obreras respectivas sobre sus burgues\u00edas). Una rep\u00fablica espa\u00f1ola socialista del tipo supuesto -es decir, independiente de la IC y de Stalin-, y s\u00f3lo as\u00ed era concebible, pose\u00eda el arma que m\u00e1s tem\u00eda Stalin: el arma de la cr\u00edtica abierta, la posibilidad de denunciar claramente ante el proletariado mundial la conducta del gobierno de Mosc\u00fa en caso de que \u00e9ste negase la ayuda a la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola. No es absurdo suponer que puesto ante ese riesgo \u00abMosc\u00fa se hubiese visto obligado a proporcionar armas, y tal vez a un precio m\u00e1s moderado\u00bb, como dec\u00eda Trotsky (<b>35<\/b>).<\/p>\n<p>Pero visto el problema a la luz de los acontecimientos posteriores, y en particular del pacto germano sovi\u00e9tico o de la condena y abandono de la revolu\u00adci\u00f3n yugoslava en 1948, tampoco es absurdo suponer que Stalin hubiese reaccionado&#8217; denunciando la alianza de nuestros hipot\u00e9ticos comunistas espa\u00f1oles heterodoxos, su alianza con anarcosindicalistas, caballeristas y poumistas, como una siniestra confabulaci\u00f3n -montada por la Gestapo bajo la direcci\u00f3n de Trotski- contra la URSS y las democra\u00adcias occidentales, a fin de impedir que una y otras pudiesen acudir en ayuda de la rep\u00fablica espa\u00f1ola legal, constitucional, parlamentaria, etc.<\/p>\n<p>No prolongaremos esta especulaci\u00f3n ucr\u00f3nica, cuya \u00fanica finalidad es poner de relieve facetas esenciales de lo que incluso algunos historiadores sovi\u00e9ticos califican ya de \u00ab traici\u00f3n de Stalin a la rep\u00fablica espa\u00f1ola (<b>36<\/b>). Coincidiendo con otros de Occidente, esos historiadores aluden, m\u00e1s parti\u00adcularmente, a la insuficiencia de la ayuda militar que Stalin, dio a la rep\u00fablica. Nuestra ucron\u00eda trata de poner de mani\u00adfiesto las posibilidades que esa \u201ctraici\u00f3n\u00bb frustr\u00f3, al impe\u00addir la creaci\u00f3n de un poder revolucionario en la zona, repu\u00adblicana que habr\u00eda acrecentado considerablemente la capa\u00adcidad de combate del pueblo espa\u00f1ol. La pol\u00edtica de Stalin, aplicada por la IC y el PCE, dio la hegemon\u00eda en la rep\u00fablica a las fuerzas burgueses y reformistas que se orientaban al compromiso con el enemigo. Con la de que ni siquiera respet\u00f3 el orden legal y la soberan\u00eda en los que deb\u00eda fundarse la respetabilidad del Estado republicano ante las \u00ab democracias occidentales. Los servicios secretos estali\u00adnianos actuaron, en efecto, dentro de la rep\u00fablica como si fuese la Rep\u00fablica de Mongolia Exterior.<\/p>\n<p>El caso m\u00e1s escan\u00addaloso, pero no el \u00fanico, fue el asesinato de Nin despu\u00e9s de haber fracasado el intento de utilizar al l\u00edder del POUM para montar una edici\u00f3n espa\u00f1ola de los \u201cprocesos de Mosc\u00fa\u00bb. Como dice el historiador G. Jackson: \u00ab El caso Nin fue un terrible golpe moral al prestigio del gobierno Negr\u00edn. Dos meses despu\u00e9s de haber ocupado el cargo, con en\u00e9rgicas promesas de restablecer la justicia y la seguridad personal, el jefe del gobierno se vio obligado a tolerar el ultraje comu\u00adnista o a batirse en retirada, con el riesgo de ser destruido como lo fue Largo Caballero\u201d (<b>37<\/b>).<\/p>\n<p>Juicio exacto, con la salve\u00addad de que no era un \u201cultraje comunista\u00bb, sino un ultraje al comunismo, m\u00e1s a\u00fan que al prestigio de Negr\u00edn. Pero el aspecto de la \u201ctraici\u00f3n\u00bb de Stalin que destacan los historia\u00addores indicados, no es menos cierto: el yugulamiento de la revoluci\u00f3n, la dependencia a que se vio constre\u00f1ida la rep\u00fa\u00adblica, no fueron compensadas por una ayuda siquiera equiva\u00adlente a la recibida por los generales franquistas de Alemania e Italia, pese a que el armamento sovi\u00e9tico fue pagado por anticipado con el oro del Banco de Espa\u00f1a, como es bien sabido. La cuesti\u00f3n de la \u201cinsuficiencia\u00bb no podr\u00e1 aclararse definitivamente hasta que se abran los correspondientes archivos sovi\u00e9ticos. S\u00f3lo entonces podr\u00e1 delimitarse lo que esa insuficiencia debe a las dificultades t\u00e9cnicas con que tropezaba la ayuda (a consecuencia de la distancia, del bloqueo, etc.) y el grado en que fue una insuficiencia \u00abplani\u00adficada\u00bb, obedeciendo las consideraciones de pol\u00edtica exterior.<\/p>\n<p>Lo que parece indudable es la existencia de este \u00faltimo aspecto. Stalin, en efecto, no pod\u00eda -a menos de modificar radicalmente su estrategia internacional- ayudar a la rep\u00fa\u00adblica espa\u00f1ola. m\u00e1s all\u00e1 de lo que era compatible con su pol\u00edtica de alianzas con las \u00ab democracias occidentales \u00bb. y \u00e9stas no admit\u00edan, en modo alguno, que dicha ayuda llegara al punto de dar una ventaja militar decisiva a la rep\u00fablica. Aza\u00f1a y el embajador de la rep\u00fablica en Mosc\u00fa (Marcelino Pascua, miembro del Partido Socialista) lo comprendieron perfectamente. En el carnet de notas del primero figura la siguiente conversaci\u00f3n con Pascua el 13 de agosto de 1937: \u00abA m\u00ed me parece -dice Aza\u00f1a-, en contra de lo que por ah\u00ed se cree, que la cooperaci\u00f3n rusa tiene un l\u00edmite, que no es el posible bloqueo, sino la amistad oficial inglesa. Opino que la URSS no har\u00e1 nada en favor nuestro que pueda embarullar gravemente sus relaciones con Inglaterra, ni comprometer su posici\u00f3n en la pol\u00edtica de amistades occi\u00addentales. \u201cEso no ofrece duda ninguna -responde Pascua. Para la URSS el asunto de Espa\u00f1a es baza menor\u201d (<b>38<\/b>) Stalin ayud\u00f3 a la rep\u00fablica espa\u00f1ola para que pudiera prolongar su resistencia y llegar a una soluci\u00f3n de compromiso, acep\u00adtable para las \u201cdemocracias occidentales\u00bb en el marco de un sistema de alianzas antihitlerianas; no para que pudiera vencer.<\/p>\n<p>Esta conclusi\u00f3n que imponen los hechos y el an\u00e1lisis de la pol\u00edtica exterior estaliniana, parec\u00eda entonces a los comunis\u00adtas, ya muchos antifascistas espa\u00f1oles no comunistas, la calumnia m\u00e1s monstruosa de todos los tiempos. Pero los acontecimientos posteriores han demostrado con suficiente evidencia que Stalin no vacilaba en sacrificar a la raz\u00f3n de Estado, no ya la posibilidad sino la realidad de una revolu\u00adci\u00f3n victoriosa, &#8216;aunque tuviera lugar cerca de las fronteras sovi\u00e9ticas y no existiesen dificultades \u201ct\u00e9cnicas \u00bb para proporcionarle la ayuda necesaria contra la intervenci\u00f3n imperia\u00adlista. El caso de la Resistencia griega al generalizar la segunda guerra mundial es suficientemente demostrativo (<b>39<\/b>).<\/p>\n<p>Entre las dos guerras mundiales, la pol\u00edtica espa\u00f1ola de Stalin, aplicada por la IC y el PCE, fue el caso m\u00e1s relevante de supeditaci\u00f3n de una revoluci\u00f3n en acto a la raz\u00f3n de Estado de la potencia sovi\u00e9tica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>1.<\/b> D. Manuilski: La crise \u00e9conomique el l&#8217; essor r\u00e9volutionnaire. Rapport et discours de clausure de Manuilski au Pres\u00eddium \u00e9largi du Comit\u00e9 Ex\u00e9cutif de l'[C (18-28 de febrero de 1930). Bureau d&#8217;\u00e9ditions, Par\u00eds, 1930, p. 23, 35. El desarrollo de los acontecimientos en el transcurso de 1930, y sobre todo la ca\u00edda de la monarqu\u00eda en abril de 1931 hizo cambiar r\u00e1pidamente de opini\u00f3n a la direcci\u00f3n de la IC.<\/p>\n<p><b>2.<\/b> La historia del PCE ofrece uno de los ejemplos m\u00e1s signifi\u00adcativos del da\u00f1o que ocasionaron los m\u00e9todos seguidos para construir fuera de Rusia el partido revolucionario de\u00bb tipo bolchevique, (v\u00e9ase cap\u00edtulo 3 del presente libro).<\/p>\n<p>Al fundarse la IC, la clase obrera espa\u00f1ola estaba organizada en dos grandes sectores ideol\u00f3gicos: socialista-marxista y anarcosindicalista. Tanto en el Partido Socialista Obrero Espa\u00f1ol (PSOE) y en los sindicatos dirigidos por \u00e9l, agrupados en la Uni\u00f3n General de Trabajadores (UGT), como en los sindicatos de orien\u00adtaci\u00f3n anarcosindicalista agrupados en la Confederaci\u00f3n Nacional del Trabajo (CNT), exist\u00eda una ala revolucionaria mayoritaria. La revoluci\u00f3n de octubre tuvo profundo impacto en ambos sectores. La mayor\u00eda de la CNT y la mayor\u00eda del PSOE-UGT se pronunciaron por el ingreso en la nueva Internacional. Evidente\u00admente, el ingreso de la CNT en la IC (que lleg\u00f3 a efectuarse pero fue anulado al poco tiempo) no ten\u00eda justificaci\u00f3n, dadas las grandes divergencias de principio entre marxismo y anarco\u00adsindicalismo, pero pon\u00eda de relieve la posibilidad de colaboraci\u00f3n y discusi\u00f3n. En lo que se refiere al PSOE, su ingreso por mayor\u00eda en la IC se hubiera realizado de no mediar el obst\u00e1culo de las \u00bb 21 condiciones\u00bb. y en todo caso exist\u00edan condiciones muy favorables para la constituci\u00f3n en su seno de una fuerte tendencia marxista revolucionaria.<\/p>\n<p>En lugar de orientarse a promover un proceso de ese g\u00e9nero (an\u00e1logo al que hizo posible la creaci\u00f3n del partido bolchevique), se fue a la constituci\u00f3n inmediata del Partido Comunista espa\u00f1ol (PCE), sobre la base de la escisi\u00f3n en el PSOE y en la CNT. La gran mayor\u00eda de las masas revolucionarias sigui\u00f3 a sus organiza\u00adciones tradicionales, y el nuevo partido apareci\u00f3 desde el primer momento como responsable de una nueva divisi\u00f3n del ya tan dividido movimiento obrero espa\u00f1ol. Divisi\u00f3n que no era resul\u00adtado org\u00e1nico del movimiento mismo, de una elaboraci\u00f3n te\u00f3rica y de una lucha pol\u00edtica &#8216;enraizadas en las condiciones originales del proceso revolucionario espa\u00f1ol, sino impuesta por la impor\u00adtaci\u00f3n de doctrinas y m\u00e9todos cultivados en otras latitudes. El PCE se qued\u00f3 aislado, con la de que se consideraba en posesi\u00f3n de todas las claves de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola. No hab\u00eda que buscarlas investigando la realidad nacional; ven\u00edan dadas por Mosc\u00fa. Se ve\u00eda privado del acicate que hubiera sido la lucha ideol\u00f3gica y pol\u00edtica dentro del movimiento obrero. Se convirti\u00f3 en un repetidor de f\u00f3rmulas hechas.<\/p>\n<p>La fase sectaria de la IC iniciada en 1924 (coincidiendo con el paso del PCE a la ilegalidad, bajo la dictadura de Primo de Rivera) agrav\u00f3 m\u00e1s esos males de su artificial secci\u00f3n espa\u00f1ola. La lucha interna en el partido sovi\u00e9tico tuvo tambi\u00e9n graves repercusiones en el PCE, algunos de cuyos mejores cuadros apoyaron las posiciones de Trotski.<\/p>\n<p>Hacia 1930 el partido hab\u00eda perdido m\u00e1s de las nueve d\u00e9cimas partes de sus efectivos iniciales (unos 10000 miembros en 1922). En 1930 se desgaja del PCE una de sus principales organizaciones, la Federaci\u00f3n Catalana-Balear, que poco despu\u00e9s se fusiona con el Partit Comunista catal\u00e1 para formar el Bloc Obrer i Camperol. Este se unificar\u00eda en 1935 con la Izquierda Comunista (trotskista) dirigida por Andr\u00e9s Nin, dando naci\u00admiento al Partido Obrero de Unificaci\u00f3n Marxista (POUM). (El detalle del proceso que lleva hasta la creaci\u00f3n del POUM, puede verse en el art\u00edculo de Pedro Bonet, publicado en La Batalla, diciembre de 1965.) Hasta la guerra civil el PCE no logr\u00f3 recu\u00adperarse de esta p\u00e9rdida y crear una organizaci\u00f3n propia, de importancia, en la principal zona industrial de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p><b>3.<\/b> La direcci\u00f3n del PCE hab\u00eda adoptado esta posici\u00f3n de acuerdo con los representantes de la IC (Humbert Droz y Rabat\u00e9, seg\u00fan revela el que entonces era secretario general del partido, Jos\u00e9 Bullejos, en su libro Europa entre dos guerras, p. 135), pero el centro de Mosc\u00fa descarg\u00f3 toda la responsabilidad sobre los dirigentes espa\u00f1oles. Con fecha 21 de mayo de 1931, el Comit\u00e9 Ejecutivo de la IC envi\u00f3 una Carta abierta al Comit\u00e9 Central del PCE se\u00f1alando los errores del partido. El principal era no haber comprendido el car\u00e1cter \u00ab democr\u00e1tico-burgu\u00e9s \u00bb de la revoluci\u00f3n, y el \u00abpapel dirigente\u00bb que el PCE deb\u00eda desempe\u00f1ar en dicha revoluci\u00f3n. La\u00bb carta \u00bb daba, entre otras directivas, \u00ab la consigna de creaci\u00f3n de los soviets de obreros, campesinos y soldados, los soviets ser\u00edan \u00ab la fuerza motriz para conducir la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica hasta el fin y asegurar su desarrollo en revoluci\u00f3n socialista \u00ab. El PCE, indicaba la \u00ab carta \u00ab, deb\u00eda utilizar \u00ab la furiosa resistencia de los jefes anarcosindicalistas y reformistas a la formaci\u00f3n de los soviets para mostrar el car\u00e1cter contrarre\u00advolucionario del anarcosindicalismo y del reformismo espa\u00f1oles \u00abUna de las directivas m\u00e1s tajantes de este documento (el cual fue el documento gu\u00eda del PCE en 1931-1932) era que: \u201cEl partido comunista no debe, en ninguna circunstancia, hacer pactos o alianzas, ni siquiera moment\u00e1neamente, con ninguna otra fuerza pol\u00edtica\u00bb-<\/p>\n<p>Como se ve, la manera que ten\u00eda la IC de corregir el sectarismo del grupo dirigente del PCE era bastante particular. Desde abril de 1931 se inici\u00f3 un conflicto, que fue agrav\u00e1ndose en los meses siguientes, entre la direcci\u00f3n del PCE y la IC. La primera, una vez que comprendi\u00f3 lo absurdo de sus posiciones iniciales, tom\u00f3 una orientaci\u00f3n que se aproximaba en ciertos aspectos a los primeros an\u00e1lisis de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola por Trotski, y al mismo tiempo mostraba veleidades de independencia respecto a los representantes de la IC en Espa\u00f1a (el principal de ellos, Codovilla, actuaba como s\u00ed fuera el verdadero secretario general del partido, y en realidad lo era y 10 sigui\u00f3 siendo hasta la guerra civil; entonces entraron en escena funcionarios de m\u00e1s alta categor\u00eda). El conflicto. hizo crisis a ra\u00edz del intento de golpe de Estado del general Sanjurjo (10 de agosto de 1932). La direc\u00adci\u00f3n del PCE Ianz\u00f3 la consigna de \u00abdefensa de la Rep\u00fablica\u00bb, y la direcci\u00f3n de la IC calific\u00f3 de \u00aboportunista\u00bb esa posici\u00f3n. Poco despu\u00e9s Bullejos (secretario general), Adame, Vega y Trilla (representante, este \u00faltimo, del PCE ante la IC) fueron expulsados de la direcci\u00f3n y m\u00e1s tarde del partido, acusados de constituir un \u00abgrupo sectario-oportunista \u201c.<\/p>\n<p>La esencia de la posici\u00f3n de Trotski era que entre la etapa que estaba viviendo la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola, bajo la hegemon\u00eda de la burgues\u00eda y peque\u00f1a burgues\u00eda, y la etapa proletaria bajo la hegemon\u00eda de la clase obrera (dictadura del proletariado), no pod\u00eda haber una etapa \u00ab democr\u00e1tica burguesa \u00abcon hegemon\u00eda proletaria, que se limitase a liquidar las \u201csupervivencias feudales\u201d. La historia de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola hasta 1939 le dio la raz\u00f3n. V\u00e9ase en particular\u00bb La r\u00e9volution espagnole et les taches communistes, y La r\u00e9volution espagnole et les dangers qui la menacent, recogidos en La r\u00e9volution permanente (Gallimard, 1963). Estos y otros trabajos de Trotski que se refieren al periodo 1936-1939 est\u00e1n recogidos tambi\u00e9n en Ecrits, III, Quatrie\u00adme Internationale, Par\u00eds. Ruedo ib\u00e9rico prepara una edici\u00f3n m\u00e1s completa de los trabajos -de Trotski sobre Espa\u00f1a. En el segundo de los art\u00edculos citados, escrito en septiembre de 1932, Trotski dice: \u201cLa tarea inmediata de los comunistas espa\u00f1oles no es apoderarse del poder; es conquistar las masas. Esta lucha, en el periodo pr\u00f3ximo, va a desarrollarse sobre las bases de la rep\u00fablica burguesa y, en gran medida, con consignas democr\u00e1\u00adticas. \u00bb (La r\u00e9volution permanente, p. 344.)<\/p>\n<p><b>4.<\/b> En estas elecciones el PCE obtuv9 en toda Espa\u00f1a 400000 votos, contra 60000 en las elecciones a Cortes constituyentes de julio de 1931. En las elecciones de noviembre de 1933 hubo 8.711.136 votantes. Los socialistas tuvieron 1800 000 votos.<\/p>\n<p><b>5.<\/b> Desde octubre de 1934 el gobierno estaba en manos de una coalici\u00f3n formada por los republicanos radicales de Lerroux (partido burgu\u00e9s de derecha) y la CEDA (Confederaci\u00f3n Espa\u00f1ola de Derechas Aut\u00f3nomas, bloque de partidos y grupos de la gran burgues\u00eda y de los grandes terratenientes, cuyo jefe era Gil Robles). El movimiento de protesta obrero y republicano contra la represi\u00f3n que este gobierno hab\u00edan desencadenado despu\u00e9s de la insurl1ecci\u00f3n de octubre (30000 presos pol\u00edticos y varios fusila\u00admientos), y la corrupci\u00f3n del partido lerrouxista, determinaron la crisis de la coalici\u00f3n CEDA-radicales. El presidente de la rep\u00fablica, Alcal\u00e1 Zamora, que acariciaba el plan de formar un gran partido de centro, crey\u00f3 llegada la ocasi\u00f3n y encarg\u00f3 del nuevo gobierno a un pol\u00edtico de su confianza, Portela Valladares, que no pod\u00eda tener mayor\u00eda parlamentaria, lo que justificaba la disoluci\u00f3n de las Cortes y la convocatoria de nuevas elecciones. A las derechas de Gil Robles tampoco les desagradaba la justa electoral, porque pensaban ganarla, aunque hubieran preferido ser ellas las organizadoras. La uni\u00f3n de las izquierdas, con el nombre de Frente Popular, derrot\u00f3 ambos planes y cre\u00f3 una nueva situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la coalici\u00f3n de Frente Popular entraban los partidos republicanos de Aza\u00f1a y Mart\u00ednez Barrio, el Partido Socialista, las Juventudes Socialistas y la UGT, el Partido Comunista, el Partido Sindicalista y el POUM. El programa era, en realidad, el programa de los republicanos aza\u00f1istas. Bajo la presi\u00f3n de los caballeristas, el PSOE hab\u00eda propuesto la nacionalizaci\u00f3n de la tierra y la Banca, y el control obrero de la industria, pero los republicanos se opusieron. Se negaron, incluso, a que figurara otro punto propuesto por los socialistas: el seguro de paro. Todos los problemas de fondo se elud\u00edan, e incluso las t\u00edmidas reformas que inclu\u00eda eran formuladas equ\u00edvocamente. Como dice el historiador socialista Antonio Ramos-Oliveira, \u00bb todo era ambiguo aqu\u00ed cada partida ten\u00eda el aire de un vago efugio \u00bb (Historia de Espa\u00f1a, M\u00e9xico, t. III, p. 240). El pacto implicaba, adem\u00e1s, el compromiso de que gobernaran los partidos republi\u00adcanos solos. Era todo lo que hac\u00eda falta para abrir camino a la guerra civil, que en estado larvado se hab\u00eda instalado ya en el pa\u00eds.<\/p>\n<p><b>6.<\/b> Togliatti: \u00abSulle particularita della revoluzione spagnola\u00bb. Ensayo incluido en la recopilaci\u00f3n Sul movimento operaio internazionale, Reuniti, Roma, 1964. El pasaje citado se encuentra en la p. 181. Togliatti escribe este ensayo ya entrada la guerra civil, pero la \u00ab etapa \u00bb a que se refiere incluye el periodo ante\u00adrior. Togliatti desempe\u00f1\u00f3 un papel primordial en la orientaci\u00f3n pol\u00edtica e, incluso, en la direcci\u00f3n operativa del PCE durante la guerra civil. Junto con \u00e9l, el b\u00falgaro Stepanov, el h\u00fangaro Ger\u00f6e, el argentino Codovilla, y los altos consejeros militares y pol\u00edticos sovi\u00e9ticos.<\/p>\n<p><b>7.<\/b> Tanto en su propaganda electoral, como en sus tomas de posici\u00f3n entre febrero y julio, el PCE deslinda claramente las dos \u00absubetapas\u00bb. En su discurso del 9 de febrero Jos\u00e9 D\u00edaz declara: \u00ab Hay un programa m\u00ednimo, que debe realizarse desde el gobierno, entendedlo bien, y cuya realizaci\u00f3n crear\u00e1 las condiciones para el desarrollo ulterior de la revoluci\u00f3n democr\u00e1\u00adtica en Espa\u00f1a. \u00bb (Jos\u00e9 D\u00edaz: Tres a\u00f1os de lucha, Nuestro Pueblo, Toulouse, 1947, p. 70.) Despu\u00e9s del triunfo electoral el partido observa rigurosamente la l\u00ednea de apoyar al gobierno, respetar el compromiso contra\u00eddo, y al mismo tiempo presionar a los dirigentes republicanos para que cumplan \u00abr\u00e1pidamente\u00bb el \u00abprograma m\u00ednimo\u00bb. Pero esta l\u00ednea equival\u00eda, en la pr\u00e1ctica, a dejar la iniciativa pol\u00edtica al gobierno, que pod\u00eda, como efectivamente hizo, \u00ab resistir \u00ab. a la presi\u00f3n popular. En este aspecto el gobierno aza\u00f1ista dio prueba de gran \u00abfirmeza\u00bb, toda la que le falt\u00f3 para reprimir la conspiraci\u00f3n contrarrevolu\u00adcionaria. Refiri\u00e9ndose a esta cuesti\u00f3n crucial, Jos\u00e9 D\u00edaz dice en su discurso del 1 de junio: \u00abMe interesa subrayar, camaradas, que esto no puede hacerlo el gobierno solo. La lucha de masas es la \u00fanica garant\u00eda eficaz de que se har\u00e1 implacablemente todo lo que debe hacerse para barrer a la reacci\u00f3n y el fascismo. Yo espero que si el gobierno ve en nosotros el \u00e1nimo resuelto y la voluntad decidida a hacerlo ya exigirlo, meter\u00e1 mano de una vez a todos estos enemigos de la rep\u00fablica y de los trabaja\u00addores\u201d (lbid., p. 161). Lo que era sembrar ilusiones en las masas, porque no exist\u00edan los m\u00e1s m\u00ednimos indicios de que el gobierno pudiera decidirse a\u00bb meter mano\u00bb a los generales.<\/p>\n<p>La debilidad fundamental de esta pol\u00edtica consist\u00eda en que no respond\u00eda a las exigencias perentorias de la situaci\u00f3n. Aun suponiendo que el gobierno cumpliese el \u00abprograma m\u00ednimo\u00bb ning\u00fan problema fundamental era resuelto, y la cuesti\u00f3n decisiva del poder capaz de matar en el huevo el plan contrarrevolucionario quedaba en pie. S\u00f3lo un nuevo poder dirigido por la clase obrera revolucionaria pod\u00eda resolver dicha tarea.<\/p>\n<p>El partido llamaba a las masas a movilizarse, pero al mismo tiempo las frenaba, a fin de hacer compatible la\u00bb lucha de masas \u00bb con el apoyo total al gobierno. En este mismo discurso del 1 de junio, por ejemplo, Jos\u00e9 D\u00edaz dice que es justo que los trabajadores recurran a la huelga para defender sus intereses, pero agrega: \u201cSin embargo, no conviene a los intereses del proletariado y de la revoluci\u00f3n que se declaren huelgas por cualquier motivo, sin antes meditar bien sobre las posibilidades de resolver los conflictos sin apelar a este procedimiento. \u00bb (lbid., p. 165.)<\/p>\n<p><b>8.<\/b> K.L. Maidanik: lspanski proletariat v natsionalne-revoliut\u00adsionnoi voini [El proletariado espa\u00f1ol en la guerra nacional revolucionaria]. Akademii Nauk, Mosc\u00fa, 1960, p. 64-65. Refiri\u00e9ndose a este mismo periodo, el historiador ingl\u00e9s G. Jackson dice: \u00bb La atm\u00f3sfera de odio de clases era casi palpable. (La rep\u00fablica espa\u00f1ola y la guerra civil, Grijalbo, M\u00e9xico, 1967, p. 185.) Es raro el historiador que no coincida en esta apreciaci\u00f3n. Probablemente la \u00fanica excepci\u00f3n es la Historia del Partido Comunista de Espa\u00f1a, redactada por una comisi\u00f3n presidida por Dolores Ibarruri, en la que se dice: \u00ab El principal significado pol\u00edtico-hist\u00f3rico del 16 de febrero es que hab\u00eda abierto una posibilidad de desarrollo pac\u00edfico, constitucional y parlamentario de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica en Espa\u00f1a. \u00bb (Edi\u00adtions sociales, Par\u00eds, 1960, p. 113.) En el libro Guerra y revoluci\u00f3n en Espa\u00f1a, elaborado posteriormente por la misma comisi\u00f3n (Progreso, Mosc\u00fa, 1966), ya no se sostiene esa tesis, pero se dice que la guerra civil pudo ser evitada si se hubiera seguido el camino preconizado por el partido comunista: \u00bb Aplicaci\u00f3n efectiva y r\u00e1pida del programa del Bloque Popular, y adopci\u00f3n de medidas en\u00e9rgicas para maniatar a la reacci\u00f3n y desmontar el tinglado que \u00e9sta ya ten\u00eda preparado con vistas a la sublevaci\u00f3n militar\u201d (p. 86). Por \u00ab desgracia \u00ab, ni los republicanos, ni los socialistas reformistas, ni los socialistas caballeristas, escucharon la voz del partido comunista. Pero, \u00bfpod\u00eda esperarse otra cosa de los dos primeros grupos? En cuando a los caballeristas: \u00bfPor qu\u00e9 el PCE no les propuso una acci\u00f3n independiente? Los autores de Guerra y revoluci\u00f3n en Espa\u00f1a eluden el problema de fondo: por sus mismas caracter\u00edsticas, la coalici\u00f3n que triunf\u00f3 electoralmente no pod\u00eda resolver la tarea eminentemente revolu\u00adcionaria de aplastar a la contrarrevoluci\u00f3n armada. Para ello hac\u00eda falta otro tipo de coalici\u00f3n, otra estrategia. La coalici\u00f3n de las organizaciones revolucionarias del proletariado: Partido Comunista, izquierda socialista, anarcosindicalismo. La estrategia de tomar el poder, aprovechando precisamente la debilidad del gobierno republicano. Si el PCE hubiera intentado este camino, y hubiera fallado por oposici\u00f3n de caballeristas y anarcosindica\u00adlistas, habr\u00eda salvado su responsabilidad hist\u00f3rica. Pero tal como fue su pol\u00edtica, le corresponde incuestionablemente una parte no peque\u00f1a de responsabilidad por el curso que tomaron los aconte\u00adcimientos.<\/p>\n<p><b>9.<\/b> Los reformistas hab\u00edan logrado apoderarse de la direcci\u00f3n del PSOE a finales de 1935, aprovechando un paso falso de Largo Caballero (dimiti\u00f3 de la presidencia del partido por una cuesti\u00f3n de segundo orden). Pero la influencia de la izquierda sigui\u00f3 aumentando en los meses siguientes. En el verano de 1936 deb\u00eda haberse celebrado el congreso del PSOE. Las elecciones de delegados en las organizaciones locales daban mayor\u00eda a la izquierda. La direcci\u00f3n encabezada por Prieto recurri\u00f3 a maniobras descaradas para aplazar la convocatoria del congreso.<\/p>\n<p><b>10.<\/b> Desde abril de 1936 los caballeristas ten\u00edan su propio \u00f3rgano diario, Claridad. En abril la Agrupaci\u00f3n socialista madrile\u00f1a adopt\u00f3 una resoluci\u00f3n que refleja la posici\u00f3n fundamental del ala izquierda: \u201cEl proletariado no debe limitarse a defender a la democracia burguesa, sino que debe asegurar por todos los medios la conquista del poder pol\u00edtico, para realizar a partir de \u00e9l su propia revoluci\u00f3n social. En el periodo de transici\u00f3n de la sociedad capitalista a la sociedad socialista, la forma de gobierno, ser\u00e1 la dictadura del proletariado. \u00bb El 1 de mayo de 1936 las juventudes socialistas desfilaron uniformadas con las consignas: \u00bb gobierno obrero \u00ab, \u00ab ej\u00e9rcito rojo\u201d. Los caballeristas ten\u00edan s\u00f3lidamente en sus manos la UGT, que entre febrero y julio de 1936 lleg\u00f3 al mill\u00f3n y medio de afiliados. Dentro de la UGT estaba la poderosa Federaci\u00f3n de Trabajadores de la Tierra, que englobaba varios cientos de miles de braceros y semibraceros.<\/p>\n<p><b>11<\/b>. V\u00e9ase La CNT en la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola, de Jos\u00e9 Peirats, CNT, Toulouse, 1951, p. 116. Las p. 111-136 est\u00e1n dedicadas al Congreso de Zaragoza (mayo de 1936), con el texto del dictamen sobre \u00ab Concepto confederal del Comunismo Libertario \u00bb en el que se expone con gran detalle la organizaci\u00f3n social que debe salir de la \u00abrevoluci\u00f3n libertaria\u00bb. Pero no hay ninguna resoluci\u00f3n en la que se diga qu\u00e9 debe hacer la clase obrera para salir al paso del inminente y notorio peligro de levantamiento con\u00adtrarrevolucionario.<\/p>\n<p><b>12.<\/b> En su discurso del 11 de abril de 1936, Jos\u00e9 D\u00edaz dice: \u201c Este partido \u00fanico debe formarse bajo los puntos que fueron estudiados en el VII Congreso de la IC, y como estos puntos han sido aceptados por los camaradas socialistas de izquierda, podremos llegar en breve plazo a un acuerdo\u201d. Pero a continua\u00adci\u00f3n agrega que el nuevo partido tiene que pertenecer a la Internacional Comunista, sobre lo cual existen recelos en \u00ab algunos camaradas \u00ab[socialistas]: \u00ab Hay que desterrar los recelos que todav\u00eda tengan algunos camaradas sobre ella; pues es evidente que este partido \u00fanico del proletariado no podr\u00e1 estar m\u00e1s que en la Tercera Internacional, en la Internacional de Marx, Engels, Lenin y Stalin\u00bb (Tres a\u00f1os de lucha, p. 143). Lo evidente es que esa condici\u00f3n representaba un obst\u00e1culo insupe\u00adrable para hombres como Largo Caballero y otros-dirigentes de la izquierda socialista. Si se lleg\u00f3 a la unificaci\u00f3n de las juven\u00adtudes comunistas y socialistas es porque la mayor\u00eda de los dirigentes de \u00e9stas \u00faltimas aceptaban t\u00e1citamente esa condici\u00f3n. Otro de los principales obst\u00e1culos eran las divergencias sobre el car\u00e1cter de la revoluci\u00f3n, lo que hac\u00eda que en el problema de la colaboraci\u00f3n con los partidos republicanos burgueses el PCE estuviera m\u00e1s cerca del ala. reformista del PSOE que del ala izquierda. La actitud del PCE hacia el trotskismo era un entorpecimiento m\u00e1s en la v\u00eda hacia la unificaci\u00f3n, porque en el problema del car\u00e1cter de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola los dirigentes caballeristas estaban m\u00e1s cerca de las concepciones de Trotski que de las de la IC. Pero, seg\u00fan el PCE, \u00ab para acelerar y facilitar la unidad pol\u00edtica de la clase obrera hay que llevar a cabo una lucha tenaz contra la secta degenerada del trotskismo, cuya misi\u00f3n fundamental es desorganizar el movimiento obrero, laborando sistem\u00e1ticamente por entorpecer y sabotear la unidad de la clase obrera, desarmar al proletariado ante el fascismo y arrastrarlo al campo de la cruzada contra la URSS, contra el socialismo triunfante, contra la fortaleza de la, revoluci\u00f3n mun\u00addial \u00ab. (Discurso de Jos\u00e9 D\u00edaz el 1 de junio de 1936, Tres a\u00f1os de lucha, p. 176.) y \u00a1en ese momento el POUM era el aliado del partido dentro del Frente Popular!<\/p>\n<p><b>13.<\/b> El PCE reconoce en la obra ya citada (Guerra y revoluci\u00f3n en Espa\u00f1a), que en el momento decisivo el gobierno de los republicanos burgueses no s\u00f3lo no fue de ninguna utilidad para hacer frente a la sublevaci\u00f3n facciosa, sino que all\u00ed donde los militares tuvieron \u00e9xito se debi\u00f3 en gran medida a las autori\u00addades republicanas: \u00ab La clase obrera fue el nervio y el alma de la lucha popular, a la que impregn\u00f3 de su combatividad y de su firmeza: Sus principales m\u00e9todos de acci\u00f3n fueron la huelga general; pol\u00edtica; el armamento del pueblo mediante un acto de iniciativa revolucionaria, legalizado posteriormente por las autoridades republicanas; el asalto de los cuarteles, y la lucha armada contra la sedici\u00f3n fascista en la calle. Estos m\u00e9todos de lucha tuvieron una importancia decisiva y gracias a ellos la rep\u00fablica pudo hacer frente a la sublevaci\u00f3n militar fascista.<\/p>\n<p>Donde las masas no pudieron o no supieron sobreponerse revolu\u00adcionariamente a la pasividad, amparada en pretextos legalistas, de los gobernantes, fueron derrotadas. Donde ese\u00bb legalismo \u00abfue superado a tiempo, donde las masas se adue\u00f1aron de las armas por los medios a su alcance y pasaron a la acci\u00f3n ofensiva contra los facciosos, triunfaron sobre \u00e9stos (p. 175\u00ad176).<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l hubiera sido el curso de los acontecimientos si el \u00ablegalismo hubiese sido \u00ab superado\u00bb en los meses preceden\u00adtes? \u00bf Si en lugar de comenzar por asaltar los cuarteles, cuando ya los militares han tomado la iniciativa, la clase obrera hubiera comenzado por \u00abasaltar el poder\u00bb, que pr\u00e1cticamente estaba a su alcance desde el 16 de febrero, y hubiera utilizado el poder para organizar el asalto de los cuarteles?<\/p>\n<p><b>14.<\/b> Dimitrov: Oeuvres choisies, p. 156. G Jackson, en la obra ya citada (v\u00e9ase nota 135), caracteriza perfectamente el punto de vista sovi\u00e9tico, coincidiendo, en lo esencial, con casi todos los historiadores que han tratado esta cuesti\u00f3n: \u00ab Si las nacio\u00adnes occidentales, vi\u00e9ndose a su vez amenazadas por la extensi\u00f3n del poder fascista, pudieran ser llevadas a cooperar con los sovi\u00e9ticos en la defensa de un gobierno democr\u00e1tico libremente elegido. tal acci\u00f3n colectiva podr\u00eda detener la ininterrumpida serie de triunfos fascistas desde la subida al poder de Hitler . Con esta idea en la mente, la literatura del mundo sovi\u00e9tico y comunista dio \u00e9nfasis a la composici\u00f3n enteramente burguesa del gobierno republicano ya la peque\u00f1a representaci\u00f3n de los comunistas en las Cortes. Asimismo, los sovi\u00e9ticos se refrenaron ostentosamente de enviar armas durante los meses de agosto y septiembre, cuando pareci\u00f3 haber una ligera posibilidad de que el plan de No Intervenci\u00f3n contuviera la ayuda de las potencias fascistas a los insurgentes. (p. 219-220).<\/p>\n<p><b>15<\/b>. Maidanik: Op. cit.; p. 103.<\/p>\n<p><b>16<\/b>. Este pasaje de Guerra y revoluci\u00f3n en Espa\u00f1a, t. I\u00ba, p. 256, escrito treinta a\u00f1os despu\u00e9s, sintetiza fielmente lo que eran los an\u00e1lisis y la propaganda del PCE a partir de julio de 1936. La inspiradora directa de ese enfoque era la IC, que en su af\u00e1n por presentar la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola de manera que pudiera ser \u00ab tragada \u00bb por las democracias occidentales, llega a la idealiza\u00adci\u00f3n del papel de los grupos pol\u00edticos burgueses y peque\u00f1o burgueses. Togliatti, por ejemplo, cita las siguientes palabras de Aza\u00f1a: \u00ab\u00bfQu\u00e9 cosa quedaba por hacer desde el momento que una gran parte del ej\u00e9rcito romp\u00eda el juramento de fidelidad a la rep\u00fablica? \u00bfDeb\u00edamos renunciar a la defensa y someternos a la tiran\u00eda? No. Deb\u00edamos dar al pueblo la posibilidad de defenderse. \u00ab. Y sigue Togliatti: \u00ab De este modo la peque\u00f1a burgues\u00eda pas\u00f3 al empleo de m\u00e9todos plebeyos en la lucha contra el fascismo, consinti\u00f3 en dar las armas a los obreros y campesinos, sostiene la organizaci\u00f3n de tribunales revolucionarios que proceden con no menor energ\u00eda que el Comit\u00e9 de salud p\u00fablica de los tiempos de Robespierre y de Saint-Just. 11 (Op. cit., nota 133, p. 190. El subrayado es nuestro.)<\/p>\n<p><b>17<\/b>. \u00ab Una de las caracter\u00edsticas del Frente popular espa\u00f1ol -escribe Togliatti- consiste en el hecho que la divisi\u00f3n del proletariado, el paso relativamente lento de la masa campesina a la lucha armada, la influencia del anarquismo peque\u00f1o burgu\u00e9s y de las ilusiones socialdem\u00f3cratas por superadas del todo a\u00fan, que hoy se expresan en la tendencia a saltar la etapa de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica burguesa, todo eso, crea a la lucha del pueblo espa\u00f1ol por la defensa de la rep\u00fablica democr\u00e1tica una serie de dificultades suplementarias. (Op. cit., nota 133, p. 196. El subrayado es nuestro.<\/p>\n<p><b>18.<\/b> En las primeras semanas de la guerra, los caballeristas y anarcosindicalistas, lo mismo que el POUM, se orientaban a la formaci\u00f3n de un gobierno obrero revolucionario. Seg\u00fan Rabassaire (Espagne, creuset politique, Par\u00eds, 1938, p. 98) y Clara Campoamor (La r\u00e9volution espagnole vue par une r\u00e9publicaine, Par\u00eds, 1937, p. 143-145), a finales de agosto el proyecto lleg\u00f3 a formalizarse en una reuni\u00f3n conjunta de dirigentes de la UGT y CNT. Se trataba de formar una Junta presidida por Largo Caballero, con representantes de los partidos socialistas y comu\u00adnistas, de la FAI, as\u00ed como de la CNT y UGT. Los republicanos quedar\u00edan excluidos. Al tomar conocimiento del proyecto, Aza\u00f1a amenaz\u00f3 con dimitir. Pero el factor decisivo fue la intervenci\u00f3n del embajador sovi\u00e9tico, Rosenberg, que acababa de llegar a Madrid. Rosenberg plante\u00f3 las graves consecuencias internacio\u00adnales que tendr\u00eda el hecho, privando a los amigos de Espa\u00f1a del argumento de la \u00ablegalidad\u00bb del gobierno republicano. y propuso que en lugar de constituir la Junta obrera, se constituyera un gobierno presidido por Largo Caballero, en el que estuviesen representadas las fuerzas obreras pero tambi\u00e9n las republicanas burguesas. Esta soluci\u00f3n de la crisis har\u00eda posible la ayuda de la URSS. Pierre Brou\u00e9, en su obra La revoluci\u00f3n y la guerra de Espa\u00f1a, ya citada, recoge esta versi\u00f3n (p. 230-231).<\/p>\n<p>En Guerra y revoluci\u00f3n. en Espa\u00f1a (t. II, p. 45-46), se desmiente que existiera el complot UGT-CNT: \u00ab No es seria -dice- la versi\u00f3n dada por algunos historiadores seg\u00fan la cual Largo Caballero organiz\u00f3 un complot de la UGT y la CNT para derribar el gobierno Giral. \u00bb Pero agrega: \u00ab En cambio s\u00ed es cierto que Largo Caballero arreciaba sus ataques y exacerbaba sus cr\u00edticas al gobierno Giral, sobre todo a finales de agosto, cuando se agrav\u00f3 la situaci\u00f3n militar de la rep\u00fablica. Algunos de sus m\u00e1s pr\u00f3ximos correligionarios, como Araquistain y Baraibar, agitaban, m\u00e1s o menos p\u00fablicamente, la idea de que era preciso eliminar a los ministros republicanos y entregar a Caballero la direcci\u00f3n del pa\u00eds para establecer una \u00ab dictadura obrera\u00bb o un \u00ab gobierno sindical \u00ab, planes en los que exist\u00edan puntos de coincidencia con los anarquistas y trotskistas. . Lo que equivale casi a la confir\u00admaci\u00f3n de lo que se acaba de desmentir.<\/p>\n<p>La historia avalada por el PCE guarda silencio sobre la intervenci\u00f3n de Rosenberg y su equipo de consejeros. Pero la entrevista entre Largo Caballero y Koltsov, que \u00e9ste relata en su Diario de la guerra de Espa\u00f1a (Ruedo ib\u00e9rico, Par\u00eds, p. 56-58) deja pocas dudas sobre la realidad de esa intervenci\u00f3n y su sentido. Ser\u00eda un poco ingenuo suponer que el diplom\u00e1tico sovi\u00e9tico no hizo \u00ab presi\u00f3n en el mismo sentido que uno de sus principales colaboradores pol\u00edticos. Lo inexacto, posiblemente, en la versi\u00f3n de Clara Campoamor, es que el \u201ccomplot \u00bb UGT\u00adCNT llegara al punto de que Aza\u00f1a amenazase con su dimisi\u00f3n. En las Memorias de Espa\u00f1a no se dice nada al respecto.<\/p>\n<p><b>19<\/b>. Guerra y revoluci\u00f3n en Espa\u00f1a, t. I\u00ba, p. 259.<\/p>\n<p><b>20.<\/b> El Cuaderno de la Pobleta (1937) y el diario de Pedral\u00adbes (1938, 1939), incluidos en las Memorias de Aza\u00f1a, in\u00e9ditas hasta su publicaci\u00f3n en 1968 por las Ediciones Oasis, M\u00e9xico, aportan datos sumamente valiosos para la reconstrucci\u00f3n hist\u00f3\u00adrica de la guerra civil espa\u00f1ola. y ponen de relieve que Aza\u00f1a desempe\u00f1o un papel m\u00e1s importante del que en general le atribuye hasta ahora la historiograf\u00eda relativa a ese periodo, sobre todo a partir de la constituci\u00f3n del gobierno Negr\u00edn. Su orienta\u00adci\u00f3n fundamental, compartida por Prieto y Negr\u00edn, se centraba \u00a1 en dos objetivos estrechamente enlazados: llevar la restauraci\u00f3n del Estado republicano burgu\u00e9s todo lo lejos que fuera posible y llegar a un compromiso con los generales sublevados patroci\u00adnado por las grandes potencias. El 31 de agosto de 1937 anota la conversaci\u00f3n que tiene ese d\u00eda con Negr\u00edn y Giral, a conti\u00adnuaci\u00f3n de otra con Prieto, y entre otras cosas escribe: \u201cHe recapitulado mis antiguos puntos de vista: Paz-Rep\u00fablica-Pacto de garant\u00eda de que en Espa\u00f1a no habr\u00e1 dictadura ni bolche\u00advismo. Conserv\u00e1ndose las instituciones republicanas, en lo esencial, son posibles muchas concesiones. Es preciso asumir en esas conversaciones el papel de colaboradores para la paz, tanto en Espa\u00f1a como en Europa, y deslizar en los o\u00eddos del gobierno franc\u00e9s las palabras convenientes, partiendo de la conveniencia general de la pacificaci\u00f3n. Creo que hemos quedado de acuerdo. \u00bb (Manuel Aza\u00f1a: Obras completas, t. IV, p. 761. Los tres primeros subrayados son nuestros. El cuarto est\u00e1 en el texto.) Aza\u00f1a alude aqu\u00ed a conversaciones que Negr\u00edn va a tener en Ginebra, con los representantes de diversas potencias, en primer lugar franceses e ingleses, aprovechando una reuni\u00f3n de la Sociedad de las Naciones. El 30 de septiembre tiene reuni\u00f3n con el consejo de ministros. Anota: \u00bb Les he dicho que vayan a las Cortes sabiendo que este gobierno, por la pol\u00edtica que represent3, tiene detr\u00e1s al presidente de la rep\u00fablica. El gobierno significa para m\u00ed que se ha concluido la anarqu\u00eda, que a todo el mundo se le har\u00e1 entrar en raz\u00f3n, primeramente con razones, y si no bastan, con la fuerza de la ley. El \u00fanico defecto que pongo a la pol\u00edtica general del gobierno, es que no va tan aprisa como fuera de desear. He insistido en la necesidad de proseguir sin descanso el rescate de las atribuciones, servicios, etc\u00e9tera, usurpados al Estado, y he renovado ante el gobierno mi decisi\u00f3n de no poner mi firma en nada que pretenda convalidarlas. \u00bb (Ibid., p. 808.)<\/p>\n<p>En varios lugares de las Memorias anota las reacciones favora\u00adbles de los comunistas hacia su pol\u00edtica. El 31 de mayo, reci\u00e9n liquidado Largo Caballero como jefe de gobierno y constituido el gobierno Negr\u00edn, escribe: \u00bb Me cuentan que los comunistas est\u00e1n entusiasmados conmigo. Especialmente, D\u00edaz, a pesar de lo que cargu\u00e9 sobre \u00e9l la tarde de la crisis. Dice que debiera ser yo quien dirigiese a todos. Hum! i Si dirigiese veinticuatro horas, buena se armar\u00eda! De todos modos, s\u00ed contra toda apariencia, D\u00edaz; se percat\u00f3 de lo que hab\u00eda en las bambalinas de aquella escena, hay que darle un gal\u00f3n. \u00bb (Ibid., p. 606.) La escena, descrita unas p\u00e1ginas antes por Aza\u00f1a, es la reuni\u00f3n convocada por \u00e9ste con los dirigentes de los partidos del Frente Popular, a fin de encontrar una soluci\u00f3n a la crisis del gobierno Largo Caballero. y lo que hab\u00eda entre bambalinas era el prop\u00f3sito de los republicanos y los reformistas del partido socialista de que los comunistas aparecieran como los responsables de la eliminaci\u00f3n de Caballero. Este, en efecto, hab\u00eda puesto como condici\u00f3n para asumir la jefatura del nuevo gobierno, detentar al mismo tiempo la cartera de guerra. Los socialistas y republi\u00adcanos no estaban de acuerdo, pero aceptaron a condici\u00f3n de que aceptasen en los comunistas. Aza\u00f1a resumi\u00f3: \u00ab Si todos ustedes aceptan que en el nuevo gobierno entren las sindicales, unos porque lo aprueban, otros porque se allanan 0 se resignan, y siendo Largo Caballero el \u00fanico presidente que admiten las sindicales, es preciso dejar en claro que si tal gobierno no se forma depende de que los comunistas no transigen con Largo en Guerra y de que Largo no quiere tampoco soltar esa cartera. (Ibid., p. 602.) El PCE no \u00abtransigi\u00f3 \u00bb y carg\u00f3 con la responsa\u00adbilidad de que se formara un gobierno en el que no estaban representadas la UGT y la CNT. No transigi\u00f3 con Largo Caballero en Guerra, pero acept\u00f3 en ese puesto a priet8, que ya entonces -como demuestran las Memorias de Aza\u00f1a- estaba de acuerdo con el presidente de la rep\u00fablica en busca! la paz \u00abde compromiso, garantizada por lo que Aza\u00f1a llamaba el \u00abpacto de los iguales\u00bb.Inglaterra, Francia, URSS, Alemania, Italia), y naturalmente, de un r\u00e9gimen burgu\u00e9s que conservando la forma republicana hiciera \u00abmuchas concesiones\u00bb a los sublevados: -Aza\u00f1a y Prieto sab\u00edan que esa l\u00ednea coincid\u00eda con el gobierno sovi\u00e9tico y que por eso no se arriesgaban mucho al aceptar formalmente las exigencias de Caballero: los comunistas no iban a transigir.<\/p>\n<p>El \u00abgobierno de la victoria\u00bb -como el PCE llam\u00f3 al gobierno Negr\u00edn- ten\u00eda como misi\u00f3n, en realidad, llevar a cabo el plan de Aza\u00f1a. Para ello era necesario \u00abresistir\u00bb, no \u00abvencer\u00bb. y el conflicto que m\u00e1s tarde surge entre Aza\u00f1a y Prieto, por un lado, y Negr\u00edn por otro, no afecta al fondo de la orientaci\u00f3n, sino a que desde mediados de 1938, y sobre todo despu\u00e9s de Munich, Aza\u00f1a y Prieto dan la guerra por perdida, mientras que Negr\u00edn piensa que es posible prolongar la resistencia para enlazar la guerra espa\u00f1ola con la mundial, que se ve venir .<\/p>\n<p>El 13 de octubre de 1937, una representaci\u00f3n de la direcci\u00f3n del PCE, presidida por Dolores Ibarruri, visita a Aza\u00f1a. Le va a plantear que el partido no est\u00e1 de acuerdo con el traslado del gobierno a Barcelona (en ese momento resid\u00eda a\u00fan en Valencia). Aza\u00f1a describe as\u00ed la entrevista: \u201cLa Pasionaria, hablando por todos, argumenta con el efecto desmoralizador que esa medida producir\u00e1 en la opini\u00f3n. De paso a\u00f1ade que su partido no est\u00e1 muy conforme con la pol\u00edtica del gobierno. Cree advertir en los socialistas una tendencia a la dictadura. En este mismo asunto del traslado, el presidente [Negr\u00edn] procede por s\u00ed y ante s\u00ed, y cuando todo el mundo est\u00e1 enterado de sus prop\u00f3sitos y se han hecho en Barcelona gestiones para obtener locales suficientes, todav\u00eda el consejo de ministros no ha tratado de ello. Hace quince d\u00edas que no se re\u00fane el consejo. Ellos no est\u00e1n conformes con ninguna clase de dicta\u00adduras a pesar de que en su programa figura la del proletariado. \u00bb Supongo -le digo ri\u00e9ndome- que eso de la dictadura del proletariado lo habr\u00e1n aplazado ustedes por una temporadita.<\/p>\n<p>\u00bb -S\u00ed, se\u00f1or presidente, porque tenemos&#8217; sentido com\u00fan. (Ibid., p. 819.)<\/p>\n<p>En efecto, la pol\u00edtica de la direcci\u00f3n reformista del Partido Socialista, una vez que el caballerismo y el anarcosindicalismo hab\u00edan sido puestos pr\u00e1cticamente fuera de combate con la ayuda del Partido Comunista, se orientaba a ir recortando las posiciones de \u00e9ste \u00faltimo en todas las esferas: aparato del Estado, ej\u00e9rcito, sindicatos, Si el PCE hab\u00eda aplazado toda idea de \u00ab dictadura del proletariado \u00bb por algo m\u00e1s que una \u201ctemporadita\u00bb, los reformistas -en estrecha alianza con los republicanos- no hab\u00edan renunciado a restaurar la \u00abdictadura de la burgues\u00eda. Su perspectiva final era \u00e9sta.<\/p>\n<p><b>21<\/b>. El fracaso rotundo del caballerismo fue determinado por la ambig\u00fcedad de su pol\u00edtica, o de su falta de pol\u00edtica. En las condiciones de la guerra civil espa\u00f1ola no cab\u00edan posiciones intermedias. O se hac\u00eda la guerra en nombre de la democracia burguesa, sobre la base de reorganizar s\u00f3lidamente el Estado republicano con ese contenido, y entonces hab\u00eda que enfrentarse resueltamente con las fracciones del proletariado que trataban de afirmar y desarrollar \u201csu revoluci\u00f3n\u201d, o se iba resuelta\u00admente a la instauraci\u00f3n de un poder revolucionario capaz de hacer la guerra con sus m\u00e9todos propios. Los caballeristas trataron de conciliar a todos -para lo que, por otra parte, no se prestaba en absoluto el car\u00e1cter de su jefe- y acabaron enfren\u00adt\u00e1ndose con todos. A medida que avanzaba la restauraci\u00f3n del Estado republicano se iban convirtiendo en un obst\u00e1culo mayor para llevar esa restauraci\u00f3n hasta sus \u00faltimas consecuencias. Las presiones sobre Largo Caballero se acentuaron, no s\u00f3lo por parte del PCE, de los delegados de la IC y de los consejeros sovi\u00e9ticos, sino del mismo Stalin, que no vacil\u00f3 en intervenir directamente en los problemas de la pol\u00edtica interior espa\u00f1ola. En una carta firmada por Stalin, Molotov y Vorochilov, fechada el 21 de diciembre de 1936, y dirigida a Largo Caballero, se le dan a \u00e9ste \u00ab cuatro consejos amistosos. Entre ellos: \u201cAtraer al lado del gobierno a la burgues\u00eda urbana, peque\u00f1a y media\u00bb, \u201cno rechazar a los dirigentes de los partidos republicanos, sino, contraria\u00admente, atraerlos, aproximarlos y asociarlos al esfuerzo com\u00fan del gobierno \u201cen particular es necesario asegurar el apoyo al gobierno por parte de Aza\u00f1a y su grupo, haciendo todo lo posible para ayudarlos a cancelar sus vacilaciones. \u00abEsto es tambi\u00e9n necesario -agrega Stalin- para impedir que los enemigos de Espa\u00f1a vean en ella una rep\u00fablica comunista y prevenir as\u00ed su intervenci\u00f3n declarada, que constituye el peligro m\u00e1s grave para la Espa\u00f1a republicana. Y, otra \u201csugerencia\u00bb: Es muy posible que la v\u00eda parlamentaria resulte un procedi\u00admiento de desarrollo revolucionario m\u00e1s eficaz en Espa\u00f1a de lo que fue en Rusia. \u00bb (En Guerra y revoluci\u00f3n en Espa\u00f1a, t. II, p<b>,<\/b> se incluyen los textos completos de la carta de Stalin y de la respuesta de Caballero.)<\/p>\n<p>Huelga comentar lo que significaban estos \u00ab consejos amis\u00adtosos \u00bb viniendo del jefe de Estado que ten\u00eda en sus manos el abastecimiento en armas de la rep\u00fablica espa\u00f1ola y sus reservas de oro. Caballero responde, en sustancia, que todo lo que le aconsejan ya se hace, lo que en buen castellano quer\u00eda decir que los consejos eran innecesarios. Y se permite una objeci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abContestando a su alusi\u00f3n, conviene se\u00f1alar que, cualquiera que sea la suerte que lo porvenir reserva a la instituci\u00f3n parlamen\u00adtaria, \u00e9sta no goza entre nosotros, ni aun entre los republicanos, de defensores entusiastas. Lo que no era -ni la observaci\u00f3n, ni la afirmaci\u00f3n; de que todo lo que preconizaba Stalin ya se hac\u00eda- como para tranquilizar al destinatario de la respuesta. Stalin acent\u00faa la presi\u00f3n. A finales de febrero de 1937, env\u00eda a Caballero otro \u00abconsejo \u00ab, esta vez apremiante: debe procederse inmediatamente a la unificaci\u00f3n de los partidos comunista y socialista. Caballero se niega. (El hecho fue revelado por Araquistain, despu\u00e9s de terminada la guerra, y su versi\u00f3n es recogida por Peirats en el libro ya citado -nota 138-, t. II, p. 375-376. Maidanik lo confirma en estos t\u00e9rminos: \u00bb Caballero rechaz\u00f3 de nuevo la propuesta de unificaci\u00f3n inmediata de los dos partidos, que le hicieron el PCE y dirigentes del movimiento obrero internacional. \u00bb No menciona a Stalin, pero da como fuente de su afirmaci\u00f3n&#8230; el libro de Peirats, t. II, p. 375-376. V\u00e9ase Maidanik (Op. cit., p. 293.)<\/p>\n<p>En vista de la terca resistencia de Caballero a actuar como un buen secretario de secci\u00f3n nacional de la IC, hab\u00eda que echarlo. No se hac\u00eda con los malos secretarios de las secciones nacionales de la IC. La operaci\u00f3n se realiza, como hemos visto (nota 147) a finales de mayo de 1937.<\/p>\n<p><b>22<\/b>. Independientemente de que las concepciones anarcosindica\u00adlistas sobre el sistema social llamado a reemplazar al capitalismo fueran v\u00e1lidas o no, lo evidente era su absoluta incompatibilidad con las exigencias de la guerra. La demostraci\u00f3n m\u00e1s inapelable la dio la pr\u00e1ctica, y tambi\u00e9n es significativo que, en el plano del an\u00e1lisis, hasta los autores m\u00e1s simpatizantes con las realizaciones sociales de la CNT durante la guerra civil tienen que reconocer ese fallo fundamental. En la medida en que los anarcosindicalistas intentaron afrontar la guerra con eficacia, tuvieron que abandonar uno tras otro sus postulados esenciales. y en la medida en que no los abandonaban, el intento de llevarlos a la pr\u00e1ctica constituy\u00f3 un enorme obst\u00e1culo para resolver el problema m\u00e1s inmediato y angustioso que ten\u00eda planteada la revoluci\u00f3n : derrotar a la contrarrevoluci\u00f3n personificada en los ej\u00e9rcitos de los generales espa\u00f1oles y de sus aliados extranjeros. Esta tarea exig\u00eda un poder dictatorial, una unidad m\u00e1xima, el sacrificio temporal de toda aspiraci\u00f3n de mejora material, etc. La tarea pod\u00eda resolverla un poder proletario revolucionario o un poder burgu\u00e9s. Como no pod\u00eda resolverse en manera alguna era sin poder. La tragedia de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola es que no supo darse ni un poder revolucionario a semejanza del bolchevique en la guerra civil rusa, ni un poder jacobino burgu\u00e9s a seme\u00adjanza del de los revolucionarios franceses de 1793.<\/p>\n<p><b>23<\/b>. Sobre el nacimiento del POUM, v\u00e9ase final, de la nota 129. El comienzo de la guerra civil espa\u00f1ola coincidi\u00f3 con la iniciaci\u00f3n de los \u00abprocesos de Mosc\u00fa\u00bb. Kamenev y Zinoviev fueron conde\u00adnados a muerte en agosto. El POUM, al denunciar los cr\u00edmenes de Stalin contra la vieja guardia bolchevique, se convirti\u00f3 en la bestia negra del dictador y, en consecuencia, de la IC y del PCE. En noviembre impusieron a los otros partidos del Frente Popular que el POUM no estuviera representado en la Junta de Defensa de Madrid. El socialista Albar inform\u00f3 a los dirigentes del POUM que Rosenberg hab\u00eda puesto el veto. (V\u00e9ase Brou\u00e9: Op. cit., p. 275.) El 28 del mismo mes el c\u00f3nsul sovi\u00e9tico en Barcelona dio una nota a la prensa calificando a La Batalla, \u00f3rgano del POUM, de \u00abprensa vendida al fascismo internacional\u00bb. Poco despu\u00e9s el POUM era excluido del Consejo de la Generalidad. El 17 de diciembre Pravda escrib\u00eda: \u00abEn Catalu\u00f1a ha comenzado la limpieza de trotskistas y anarquistas y ser\u00e1 llevada a cabo con la misma energ\u00eda que en la URSS\u201d (Hugh Thomas: La guerra civil espa\u00f1ola, Ruedo ib\u00e9rico, p. 302). Es decir, hab\u00eda que ir a la exterminaci\u00f3n f\u00edsica de poumistas y anarquistas. La prensa del PCE desencadena una campa\u00f1a virulenta con el estribillo de que trotskistas e \u00ab incontrolados \u00bb (en Espa\u00f1a no se pod\u00eda escribir abiertamente \u00ab anarquistas \u00ab, como Pravda) son enemigos del pueblo igual que los fascistas. El Pleno del Comit\u00e9 Central del PCE cebrado del 5 al 8 de marzo de 1937, plantea la tarea concreta de acabar con el POUM. En el m forme al pleno le\u00eddo por Jos\u00e9 D\u00edaz se dice: \u00ab\u00bfQui\u00e9nes son los enemigos del pueblo? Los enemigos del pueblo son los fascistas, los trotskistas y los \u201cincontrolados. Nuestro enemigo principal es el fascismo. Contra \u00e9l concentramos todo el fuego y todo el odio del pueblo [&#8230;] pero nuestro odio va dirigido tambi\u00e9n con la misma fuerza concentrada, contra los agentes del fascismo, que como los \u00ab poumistas \u00ab, trotskistas disfrazados, se esconden detr\u00e1s de consignas pretendidamente revolucionarias, para cumplir mejor su misi\u00f3n de agentes de nuestros enemigos emboscados en nuestra propia retaguardia\u201d Y m\u00e1s adelante se declara: \u00abEl fascismo, el trotskismo y los \u00abincontrolados\u00bb, son, pues, los tres enemigos del pueblo que deben ser eliminados de la vida pol\u00edtica, no solamente en Espa\u00f1a, sino tambi\u00e9n en todos los pa\u00edses civilizados\u201d (Jos\u00e9 D\u00edaz: Tres a\u00f1os de lucha, p. 322-324.) La campa\u00f1a se intensifica hasta los acontecimientos de mayo en Barcelona: el choque armado entre las fuerzas del gobierno, representadas principalmente por las fuerzas del PCE, y el POUM m\u00e1s una fracci\u00f3n del anarcosindicalismo. Apoy\u00e1ndose en documentos alemanes, el PCE sostuvo la tesis -no rectificada hasta la fecha- de que los promotores principales de los sucesos fueron los dirigentes del POUM movidos por agentes de Franco. Pero como dice justamente Brou\u00e9, de los citados docu\u00admentos no se desprende que dichos agentes actuaran sirvi\u00e9ndose del POUM o s\u00f3lo a trav\u00e9s del POUM. Ning\u00fan agente o grupo de agentes provocadores hubiera podido tener \u00e9xito si la situaci\u00f3n objetiva para el choque no estuviera creada. (Brou\u00e9: Op. cit., p. 340.) y esa situaci\u00f3n hab\u00eda sido creada por la campa\u00f1a idea. l\u00f3gica y pol\u00edtica dirigida desde Mosc\u00fa contra el POUM. A nuestro juicio, los planteamientos pol\u00edticos del POUM en ese periodo hicieron el juego a la provocaci\u00f3n que se estaba montando contra \u00e9l, y de la que era plenamente consciente. El 14 de marzo de 1937, Nin plantea que \u00ab aunque menos favorable que durante los primeros meses de la Revoluci\u00f3n, la relaci\u00f3n de fuerzas es tal que el proletariado puede actualmente apoderarse del poder sin recurrir a la insurrecci\u00f3n armada (reproducido en La Batalla, julio-agosto de 1966). Cosa totalmente falsa. Las fraccio\u00adnes del proletariado que en aquella situaci\u00f3n pod\u00edan hipot\u00e9tica\u00admente coincidir con las posiciones de Nin -determinada fracci\u00f3n del caballerismo y del anarcosindicalismo, aparte del propio POUM- no pod\u00edan intentar apo4erarse del poder n1\u00e1s que a trav\u00e9s de la lucha armada contra las fuerzas del PCE (y de los republicanos y socialistas que coincid\u00edan con sus posiciones pol\u00edticas), el cual controlaba parte fundamental del ej\u00e9rcito. Plantear la cuesti\u00f3n como la planteaba Nin era encaminarse a la guerra civil dentro del campo republicano. y la guerra civil dentro del campo republicano no pod\u00eda llevar a la salvaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n proletaria ni del Estado republicano democr\u00e1tico burgu\u00e9s: s\u00f3lo pod\u00eda conducir a acelerar la victoria de la con\u00adtrarrevoluci\u00f3n fascista. Ver la \u00abrelaci\u00f3n de fuerzas\u00bb en el campo de la rep\u00fablica sin tomar en consideraci\u00f3n el \u00abotro campo\u00bb era un error monumental. El 28 de septiembre de ese a\u00f1o Trotski escrib\u00eda: \u00abEl gobierno Negr\u00edn-Stalin es un freno casi-democr\u00e1\u00adtico sobre la v\u00eda del socialismo, pero es tambi\u00e9n un freno, cierto que no seguro, ni duradero, pero sin embargo un freno, sobre la v\u00eda del fascismo. Ma\u00f1ana, pasado ma\u00f1ana, el proleta\u00adriado espa\u00f1ol podr\u00e1, tal vez, romper ese freno para apoderarse del poder. Pero si ayudase, aunque s\u00f3lo fuera pasivamente, a romperlo hoy, no servir\u00eda m\u00e1s que al fascismo. \u00bb (Ecrits, III, p. 528-529.) Este juicio l\u00facido -poco despu\u00e9s Trotski formular\u00e1 otros no tan l\u00facidos, que se contradicen con \u00e9ste- era perfecta\u00admente aplicable a la situaci\u00f3n de marzo de 1937. Posiblemente el error de Nin fue determinado, al menos en parte, por la dram\u00e1tica situaci\u00f3n de acosamiento en que se encontraba el POUM. En todo caso sirvi\u00f3 para hacer el juego al criminal de Stalin.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de las sangrientas jornadas de mayo vino final de la persecuci\u00f3n contra el POUM, cuya cr\u00f3nica reconocida. (V\u00e9ase, entre los escritos recientes sobre el ponderado art\u00edculo de Juan Andrade, en La Batalla enero de 1967.) Agregamos, por nuestra parte, que la represi\u00f3n contra el POUM, y en particular el odioso asesinato de Andr\u00e9s Nin, es la p\u00e1gina m\u00e1s negra en la historia del Partido Comunista de Espa\u00f1a, que se hizo c\u00f3mplice del crimen cometido por los servi\u00adcios secretos de Stalin. Los comunistas espa\u00f1oles est\u00e1bamos, sin duda, alienados -como todos los comunistas del mundo en esa \u00e9poca y durante muchos a\u00f1os despu\u00e9s- por las mentiras mons\u00adtruosas fabricadas en Mosc\u00fa. Pero eso no salva nuestra respon\u00adsabilidad hist\u00f3rica. Han pasado catorce a\u00f1os desde el XX Con\u00adgreso y el PCE no ha hecho a\u00fan su autocr\u00edtica, ni ha prestado su colaboraci\u00f3n al esclarecimiento de los hechos. Suponiendo -cosa bastante probable, a nuestro conocimiento- que los actuales dirigentes del PCE no puedan aportar gran cosa a lo que ya es sabido, s\u00ed podr\u00edan exigir del PCUS que revelara los datos que s\u00f3lo \u00e9l posee. El caso de Nin pertenece a la historia de Espa\u00f1a, no s\u00f3lo a la de la URSS.<\/p>\n<p><b>24.<\/b> Pierre Brou\u00e9: Op. cit., p. 272.<\/p>\n<p><b>25.<\/b> En su informe de marzo de 1937, ante el Pleno del Comit\u00e9 Central del PCE, Jos\u00e9 D\u00edaz da los siguientes datos sobre la composici\u00f3n social de los 249140 miembros que en ese momento cuenta el partido (sin contar los 45000 del PSU de Catalu\u00f1a):<\/p>\n<p>Obreros industriales 87 000 Obreros agr\u00edcolas 62 000 Campesinos * 76000 Clase media 15 000 Intelectuales y profesiones afines 7045<\/p>\n<p>(Jos\u00e9 D\u00edaz: Tres a\u00f1os de lucha, p. 326.)<\/p>\n<p>* Por \u00abcampesinos\u00bb debe entenderse aqu\u00ed propietarios agr\u00edcolas peque\u00f1os y medios; por \u00abclase media \u00ab, la peque\u00f1a burgues\u00eda urbana propietaria de peque\u00f1as industrias y comercios; por \u00ab profesiones afines a los \u00abintelectuales\u00bb, los funcionarios, m\u00e9dicos, abogados, etc.). De estos 250000 miembros, 130000 estaban en el ej\u00e9rcito; en la primavera de 1937, alrededor de los dos tercios del ej\u00e9rcito se encontraba bajo la influencia del PCE, y no menos de un tercio militaba en las filas del PCE, seg\u00fan datos de Maidanik (Op. cit., p. 278-280). Posiblemente haya cierta exageraci\u00f3n en estos \u00faltimos porcentajes, pero es indudable que la mayor parte de los 150000 proletarios industriales y agr\u00edcolas miembros del partido, por lo general muy j\u00f3venes, estaban en el ej\u00e9rcito. El mismo Maidanik dice: \u00ab Un comunista b\u00falgaro llegado a Espa\u00f1a a comienzos de 1937 [se trata probablemente de \u00ab Stepanov \u00ab, delegado de la IC. PCE escrib\u00eda que\u00bb el partido comunista es, en lo esencial, un partido militar \u00bb (Op. cit., p. 280). y agrega: \u00bb Al mismo tiempo hay que reconocer que la conquista por los comunistas de las masas trabajadoras de la retaguardia, si se excluye Catalu\u00f1a, fue comparativamente lenta, sobre todo entre el proletariado agr\u00edcola. En la retaguardia y en los sindicatos la fuerza de la tradici\u00f3n segu\u00eda jugando a favor de socialistas y anarquistas \u00bb (p. ~80-281). La exclusi\u00f3n de Catalu\u00f1a es muy discutible; en la primavera de 1937 el partido no ten\u00eda aqu\u00ed m\u00e1s que 45000 miembros, y su crecimiento principal fue entre los trabajadores del c0mercio, peque\u00f1a burgues\u00eda, etc.<\/p>\n<p><b>26.<\/b> Carl von Clausewitz: De la guerre, Editions de Minuit, Par\u00eds, 1965, p. 62.<\/p>\n<p><b>27.<\/b> Jos\u00e9 D\u00edaz; Tres a\u00f1os de lucha, p. 350.<\/p>\n<p><b>28.<\/b> V\u00e9ase nota 150. En el mismo informe de Jos\u00e9 D\u00edaz al que se alude en esa nota (informe le\u00eddo por Jos\u00e9 D\u00edaz, pero elaborado fundamentalmente por el equipo de la IC que superdirig\u00eda al PCE) se dice: \u201cHe aqu\u00ed que se descubre una conspiraci\u00f3n gestada por los trotskistas en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y los reos trotskistas traidores a la Patria del Socialismo, convictos y confesos, van a ser juzgados por el Tribunal Proletario. He aqu\u00ed que la prensa fascista alemana e italiana, llena de injurias al r\u00e9gimen sovi\u00e9tico por haber descubierto la trama criminal de sus agentes. Pues los trotskistas espa\u00f1oles, como no pod\u00edan menos, corren en defensa de sus amigos, empleando, para ello el mismo lenguaje de los fascistas. La Batalla del d\u00eda 24 de enero de 1937, para no citar m\u00e1s que un n\u00famero, contiene la siguiente afirmaci\u00f3n: \u00ab En Mosc\u00fa se prepara un nuevo crimen. En la Rusia actual ha sido abolida la m\u00e1s elemental idea de democracia obrera, para caer en un r\u00e9gimen burocr\u00e1tico de dictadura personal. Al proletariado internacional no se le puede decir que defienda la causa de Rusia si se le niega el derecho a saber lo que ocurre en Rusia.<\/p>\n<p>\u00bfPara qu\u00e9 citar m\u00e1s? Basta con lo expuesto para poner de relieve la coincidencia entre fascistas y trotskistas. Como se ve, estas gentes no tienen nada que ver con el proletariado, ni con ninguna tendencia que se precie de honrada. y si nosotros combatimos a los trotskistas es porque son agentes de nuestros enemigos, introducidos en las filas antifascistas. Es un grave error considerar a los trotskistas como u\u00a1)a fracci\u00f3n del movi\u00admiento&#8217; obrero. Se trata de un grupo sin principios, de con\u00adtrarrevolucionarios clasificados como agentes del fascismo inter\u00adnacional. El reciente proceso de Mosc\u00fa ha demostrado, a la luz del d\u00eda, que el jefe de la banda, Trotski, es un agente directo de la Gestapo. \u00bb (Tres a\u00f1os de lucha, p. 323.)<\/p>\n<p><b>29.<\/b> Las dos centrales sindicales, UGT y CNT se negaron a parti\u00adcipar en el nuevo gobierno. En los meses siguientes la direcci\u00f3n prietista del PSOE, con ayuda del aparato del Estado, logr\u00f3 desalojar de la direcci\u00f3n de la UGT a los caballeristas y decidir la reincorporaci\u00f3n de \u00e9sta al gobierno. Al cabo de un a\u00f1o los elementos moderados lograron predominar tambi\u00e9n en la direc\u00adci\u00f3n de la CNT, la cual volvi\u00f3 a estar representada en el gobierno (abril de 1938).<\/p>\n<p><b>30<\/b>. En el informe al Pleno del Comit\u00e9 Central del PCE, de noviembre de 1937, le\u00eddo por Jos\u00e9 D\u00edaz, se dice: \u201c Despu\u00e9s de la ca\u00edda del gobierno Largo Caballero s\u00e9 mani\u00adfest\u00f3 la tendencia a la formaci\u00f3n de un bloque de oposici\u00f3n al gobierno del Frente Popular. El eje de este bloque era el grupo derrotado de Largo Caballero, que ha ca\u00eddo bajo la influencia del trotskismo, y que por un lado se ligaba al trotskismo contrarrevolucionario, mientras por el otro hac\u00eda esfuerzos por atraer a la CNT a una pol\u00edtica antigubernamental [&#8230;] El grupo Largo Caballero lucha tambi\u00e9n contra el Frente Popular. Es el complemento de su pol\u00edtica escisionista y derrotista. No es una casualidad el que este grupo se haya convertido en el protector oficial del general Asensio y de los poumistas. Sus vincula\u00adciones con Asensio y con los esp\u00edas trotskistas son parte de su misma pol\u00edtica. . (Tres a\u00f1os de lucha, p. 416-417.) Mientras los m\u00e1ximos representantes de la pol\u00edtica derrotista y capituladota, Aza\u00f1a y Prieto, estaban en la presidencia de la rep\u00fablica y al frente del Ministerio de Defensa, el PCE concen\u00adtraba el fuego contra la tendencia de Largo Caballero, recurriendo al mismo tipo de \u00abargumentos\u00bb que serv\u00edan para la represi\u00f3n contra el POUM. Paralelamente, la direcci\u00f3n prietista del PSOE, llevaba a cabo la ofensiva contra los caballeristas en el seno del PSOE y de la UGT. El PCE aplaude. En un art\u00edculo publicado el 16 de agosto de 1938 en Frente Rojo, se elogia \u00ab el acuerdo firme y en\u00e9rgico del Comit\u00e9 Nacional del Partido Socialista de ordenar \u00ab a todos los organismos del partido que tomen las medidas adecuadas para asegurar la compenetraci\u00f3n de todos los militantes, sin tolerar la organizaci\u00f3n y el funcionamiento de tendencias o fracciones\u00bb (Tres a\u00f1os de lucha, p. 470-471).<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s de derribado Largo Caballero del gobierno, el PCE estrecha las relaciones con la direcci\u00f3n reformista del PSOE, llegando a un programa com\u00fan el 17 de agosto de 1937.<\/p>\n<p><b>31<\/b>. Ya en el Pleno del Comit\u00e9 Central del PCE, de noviembre de 1937, se se\u00f1ala como un s\u00edntoma grave la \u00abgran debilidad del trabajo del partido en los frentes\u00bb, pese a que \u00abel sesenta por ciento de nuestros efectivos est\u00e1n en el frente\u00bb (Tres a\u00f1os de lucha, p. 433).<\/p>\n<p>En el mismo pleno se plantea: \u00abDebemos luchar enormemente contra las vacilaciones [dentro del partido]. Debemos luchar contra los que insin\u00faan algunas veces, con palabras sueltas, su disconformidad con esto o con lo otro, aun despu\u00e9s de haberse celebrado plenos y reuniones. Esto obedece a dos causas. Una es la incomprensi\u00f3n todav\u00eda de las necesidades de nuestro partido y de nuestra pol\u00edtica, porque en nuestro partido hay muchos afiliados nuevos [&#8230;] Pero hay otros camarada9, ya viejos en nuestro partido, que vacilan. Se presentan como si no compren\u00addieran bien. Hacen insinuaciones que, naturalmente, en estos momentos, ponen en peligro m\u00e1s que nunca la unidad del par\u00adtido. \u00bb (Ibid., p. 439.)<\/p>\n<p><b>32<\/b>. Tres a\u00f1os de lucha, p. 461-463. Obs\u00e9rvese en el pasaje citado por Jos\u00e9 D\u00edaz del informe de noviembre de 1937, al definir el \u00abterreno sobre el cual todos los Estados democr\u00e1ticos pueden unirse, la formulaci\u00f3n: es el terreno de la defensa contra la guerra que nos amenaza a todos\u00bb. Que al a\u00f1o y medio de haber comenzado la guerra en Espa\u00f1a se hablara en un documento del PCE de la guerra \u00abque nos amenaza\u00bb, pone bien de relieve la mano no espa\u00f1ola que hab\u00eda intervenido en su elaboraci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>33<\/b>. Vsemirnaia Istoria, t. IX, p. 349-350. {Historia Universal, en diez tomos, elaborada colectivamente por los m\u00e1s destacados historiadores sovi\u00e9ticos. Literatura socioecon\u00f3mica, Mosc\u00fa, 1956\u00ad1962.)<\/p>\n<p><b>34.<\/b> G. Jakson: Op. cit., p. 376.<\/p>\n<p><b>35<\/b>. En los primeros d\u00edas de marzo de 1939 la direcci\u00f3n del Partido Comunista espa\u00f1ol intent\u00f3 tomar en sus manos los principales puestos de mando de la zona central (la \u00fanica que le quedaba a la rep\u00fablica despu\u00e9s de la p\u00e9rdida de Catalu\u00f1a), en la que todav\u00eda exist\u00edan bastantes fuerzas militares y recursos para prolongar la resistencia. Pero la sublevaci\u00f3n de Casado en Madrid y la hu\u00edda de la flota de Cartagena -y, sobre todo, la actitud general de la poblaci\u00f3n- frustraron el plan del PCE.<\/p>\n<p><b>36<\/b>. Basta leer los informes y art\u00edculos de Jos\u00e9 D\u00edaz recopilados en Tres a\u00f1os de lucha, para comprobar hasta qu\u00e9 punto la cuesti\u00f3n de la lucha guerrillera en la zona ocupada por el enemigo qued\u00f3 relegada al \u00faltimo lugar. Despu\u00e9s de la derrota se reconoc\u00eda en los medios dirigentes del PCE que \u00e9sa hab\u00eda sido una de sus mayores debilidades. Pero no era, evidentemente, una debilidad casual. El partido encontraba en esta cuesti\u00f3n la in\u00adcomprensi\u00f3n y la resistencia de los dirigentes republicanos burgueses y de socialistas como Prieto. y se plegaba -en \u00e9sta como en otras cuestiones- para conservar la alianza.<\/p>\n<p><b>37<\/b>. Trotsky: Ecrits, III, p. 545.<\/p>\n<p><b>38.<\/b> El 16 de febrero de 1966 tuvo lugar en el Instituto de Marxismo-Leninismo del Comit\u00e9 Central del PCUS, una discusi\u00f3n entre historiadores sovi\u00e9ticos, con participaci\u00f3n de historiadores y especialistas militares. Se trataba de discutir el libro de Alexandre Nekritch: 22 de junio de 1941, publicado en 1965 en Mosc\u00fa, por las Ediciones Nauka. (Edici\u00f3n francesa de Grasset, 1968, Par\u00eds, bajo el t\u00edtulo: L&#8217;Arm\u00e9e Rouge assassin\u00e9e, con una presentaci\u00f3n de Georges Haup.) M\u00e1s adelante tendremos que referirnos a este libro en relaci\u00f3n con los problemas de la IC en el periodo del pacto germanosovi\u00e9tico, limit\u00e1ndonos a se\u00f1alar aqu\u00ed que Nekritch pone de relieve las responsabilidades de Stalin en las derrotas sufridas por el ej\u00e9rcito rojo en la primera fase de la guerra. El libro, que fue acogido con enorme inter\u00e9s por el lector sovi\u00e9tico, fue objeto poco despu\u00e9s de una violenta campa\u00f1a de los estalinistas, que llev\u00f3 a su prohibici\u00f3n ya tomar represalias contra el autor. Pero en la discusi\u00f3n del 16 de febrero de 1966 fue apoyado por la mayor\u00eda de los participantes. y en el curso de la discusi\u00f3n hubo referencias a otros temas. Uno de los que intervinieron, de nombre Snegov, aludi\u00f3 de paso a que Stalin \u00abhab\u00eda traicionado la rep\u00fablica espa\u00f1ola, Polonia y los comunistas de todos los pa\u00edses\u00bb. Pero lo m\u00e1s significativo es que Deborin, representante en la discusi\u00f3n del punto de vista oficial, replic\u00f3 violentamente a Snegov en lo que se refiere a Polonia, pero guard\u00f3 silencio sobre el caso de la rep\u00fablica espa\u00f1ola. (V\u00e9ase la edici\u00f3n francesa citada, p. 244.)<\/p>\n<p><b>39.<\/b> G. Jackson: Op. cit., p. 338.<\/p>\n<p><b>40<\/b>. Memorias de Aza\u00f1a, t. IV, p. 734. No podemos entrar aqu\u00ed en un an\u00e1lisis de la posici\u00f3n sovi\u00e9tica en la pol\u00edtica de No Intervenci\u00f3n impuesta por Londres. Pero es evidente que la aceptaci\u00f3n de esta pol\u00edtica por el gobierno sovi\u00e9tico, y su observaci\u00f3n escrupulosa durante los meses de agosto-septiembre y parte de octubre de 1936 -mientras que era infringida descara\u00addamente por Alemania e Italia- impidi\u00f3 a la rep\u00fablica aprove\u00adchar la ventaja inicial que ten\u00eda sobre los sublevados. Y, en general, entrar en el juego de la No Intervenci\u00f3n era ya una manera de situar sobre un terreno desventajoso para la rep\u00fa\u00adblica el problema de la asistencia a la misma.<\/p>\n<p><b>41.<\/b> A finales de 1944, la Resistencia griega, dirigida principal\u00admente por los comunistas, era pr\u00e1cticamente due\u00f1a del territorio nacional, con un programa claramente revolucionario. La inter\u00advenci\u00f3n del cuerpo expedicionario ingl\u00e9s restableci\u00f3 el poder de la reacci\u00f3n, sin que Stalin moviera un dedo para impedirlo. En la segunda parte de este libro tendremos ocasi\u00f3n de examinar lo que fue la pol\u00edtica de Stalin en este caso y, posteriormente, en relaci\u00f3n con la guerra civil griega.<\/p>\n<p><b>42.<\/b> B. Ponomariev y otros autores: El movimiento revolucio\u00adnario internacional de la clase obrera. Progreso, Mosc\u00fa, 1967, traducci\u00f3n espa\u00f1ola, p. 362.<\/p>\n<p><b>43<\/b>. Marx: La revoluci\u00f3n en China y en Europa, Obras de Marx y Engels, ed. cit., t. 9, p. 98-99. La reflexi\u00f3n de Marx se funda en el siguiente esquema: el capitalismo es un sistema<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(*) Cap\u00edtulo espa\u00f1ol de <em>La crisis del movimiento comunista internacional. Del Komintern al Kominforn<\/em>, editada por Ruedo Ib\u00e9rico en Paris, 1967, con pr\u00f3logo de Jorge Sempr\u00fan, y que se\u00f1ala el mayor esfuerzo de su autor, y a mi entender (PG-A), de los comunistas de su generaci\u00f3n<\/p>\n<p>(nota de Pepe Guti\u00e9rrez-\u00c1lvarez)<\/p>\n<p>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><P>  <\/P><P> (*)<\/P><P> El comienzo de la revoluci&oacute;n espa&ntilde;ola &ndash;la &uacute;nica revoluci&oacute;n que tuvo lugar en Europa durante la existencia de la IC, aparte la ef&iacute;mera rep&uacute;blica sovi&eacute;tica h&uacute;ngara de 1919&shy;- cogi&oacute; desprevenidos a los dirigentes del &quot;partido mundial&quot;.<\/P><P> .En febrero, de 1930, Manu&iacute;lsk&iacute;, Informando ante el Ejecutivo de la Komintern, se explaya sobre &quot;las vastas perspectivas que se abren de transformaci&oacute;n del actual auge revolucionario de los pa&iacute;ses capitalistas avanzados y de las colonias en situaci&oacute;n revolucionaria&rdquo;. &quot;Auge revolucionario&quot; en los &quot;pa&iacute;ses capitalistas avanzados&quot; no exist&iacute;a en ese momento m&aacute;s que en la imaginaci&oacute;n del representante de Stalin en la Internacional Comunista (IC), pero poco antes de la reuni&oacute;n del Ejecutivo hab&iacute;a ca&iacute;do la dictadura de Primo de Rivera, y algunos de los presentes en la reuni&oacute;n se interrogaron sobre la significaci&oacute;n del acon&shy;tecimiento. Manuilski replic&oacute;: &ldquo;No es en Espa&ntilde;a donde se decidir&aacute; la suerte de la revoluci&oacute;n proletaria mundial [&#8230;] una huelga parcial puede tener mayor importancia para la clase obrera internacional que ese g&eacute;nero de &quot;revoluci&oacute;n&rdquo; a la espa&ntilde;ola, efectuada sin que el partido comunista y el proletariado ejerzan su misi&oacute;n dirigente. &ldquo;(1). Pero la revolu&shy;ci&oacute;n &quot;a la espa&ntilde;ola&rdquo; se empecin&oacute; en seguir adelante, pese a no estar en las previsiones de Manuilski ya la casi inexis&shy;tencia del partido ungido por la historia con la &ldquo;misi&oacute;n dirigente&rdquo;. La secci&oacute;n espa&ntilde;ola de la IC, en efecto, apenas contaba con 800 miembros cuando cae la monarqu&iacute;a, en abril de 1931. M&aacute;s grave que su exig&uuml;idad num&eacute;rica era su reducid&iacute;sima influencia en el proletariado, y su extrema debilidad te&oacute;rica (2). Rasgo, este &uacute;ltimo, com&uacute;n a todo el movi&shy;miento obrero espa&ntilde;ol. Ni socialistas ni anarcosindicalistas las dos grandes tendencias en que se divide el proletariado peninsular desde el siglo XIX- ten&iacute;an ideas claras sobre la naturaleza del proceso revolucionario que se inicia en 1930&shy;-1931.  <\/P><P> Los primeros consideran que se trata de una revoluci&oacute;n puramente burguesa y se atienen a su &ldquo;programa m&iacute;nimo&rdquo;; la direcci&oacute;n de la rep&uacute;blica deben asumirla los partidos republicanos burgueses. Lo m&aacute;s que puede hacer el Partido Socialista es cooperar lealmente con ellos para realizar un programa de reformas que interesen tambi&eacute;n a la clase obrera espa&ntilde;ola. Se dispone, en una palabra, a seguir las huellas de la socialdemocracia europea. Los anarcosindicalis&shy;tas parten del mismo&#8217; supuesto -la revoluci&oacute;n es puramente burguesa- pero la conclusi&oacute;n operativa es radicalmente opuesta: ninguna colaboraci&oacute;n con la rep&uacute;blica del 14 de abril. Hay que ir a la revoluci&oacute;n social para instaurar el &quot;comunismo libertario&rdquo;. Los comunistas, faltos en los pri&shy;meros meses de directivas claras del centro de Mosc&uacute;, impro&shy;visan gui&aacute;ndose por la l&iacute;nea general, ultraizquierdista, que sigue la IC en ese periodo. Su posici&oacute;n puede resumirse en las siguientes consignas: &quot;&iexcl;Abajo la rep&uacute;blica burguesa de los capitalistas, los generales y el clero! &iexcl;Por la rep&uacute;blica de los soviets de obreros, soldados y campesinos!&rdquo;. Muy espa&ntilde;ola, casi anarcosindicalista, la primera. Completamente ex&oacute;tica y fuera de lugar, la segunda (3).<\/P><P> En verdad, nadie sab&iacute;a lo que iba a ser aquello, ni en Mosc&uacute; ni en Madrid. A poco de ser proclamada, la &ldquo;rep&uacute;blica del clero&rdquo; parec&iacute;a un crematorio de iglesias, y los generales comenzaban a conspirar contra la &ldquo;rep&uacute;blica de los genera&shy;les&rdquo;. En un esfuerzo de clarificaci&oacute;n, la nueva Constituci&oacute;n proclama que se trata de una &quot;rep&uacute;blica de trabajadores de toda clase&rdquo;. Pero los trabajadores de &ldquo;primera clase&rdquo; se apresuran a enviar sus capitales al extranjero, mientras que los de tercera declaran huelgas y ocupan fincas de terrate&shy;nientes, con el notorio prop&oacute;sito de reducirla a rep&uacute;blica de una sola clase. La Constituci&oacute;n define a Espa&ntilde;a como un &ldquo;Estado integral&rdquo;, pero admite las &ldquo;autonom&iacute;as&rdquo;, y las nacionalidades perif&eacute;ricas, que soportan desde el siglo XVI el centralismo castellano, tienden a que el &ldquo;Estado integral&rdquo; se desintegre en tres o cuatro. Aza&ntilde;a anuncia la sorprendente nueva de que Espa&ntilde;a &ldquo;ha dejado de ser cat&oacute;lica&rdquo;, y las Cortes -que hacen a Aza&ntilde;a jefe del gobierno- eligen presi&shy;dente de la rep&uacute;blica al muy cat&oacute;lico Alcal&aacute; Zamora. Araquis&shy;tain afirma con aplomo que &ldquo;ning&uacute;n pueblo es racialmente [sic] tan socialista como Espa&ntilde;a&rdquo;, y Unamuno sale por los fueros del &ldquo;individualismo&rdquo; espa&ntilde;ol. As&iacute;, apenas venida al mundo, la rep&uacute;blica espa&ntilde;ola ofrece mil perfiles, pero Ortega y Gasset dice muy sesudamente: &ldquo;Es preciso rectificar el perfil de la rep&uacute;blica&rdquo;. Todas las se&ntilde;oras le&iacute;das admiran la profundidad del fil&oacute;sofo, y mientras tanto la guardia civil comienza a &ldquo;rectificar&rdquo; ametrallando a los campesinos. En una palabra, la revoluci&oacute;n &ldquo;a la espa&ntilde;ola&rdquo; se presenta bastante embrollada, pero la IC la clasifica r&aacute;pidamente en el tipo de revoluciones &ldquo;democr&aacute;tico-burguesas&rdquo; que encajan en la teor&iacute;a elaborada por Lenin para&#8230; la Rusia de comienzos de siglo.<\/P><\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[22],"tags":[923,1385],"class_list":["post-717","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historia-del-movimiento-y-de-la-clase-obrera","tag-fragmentos","tag-la-crisis-del-movimiento-comunista-internacional-del-komintern-al-kominforn"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/717","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=717"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/717\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=717"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=717"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=717"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}