{"id":718,"date":"2007-04-15T00:00:00","date_gmt":"2007-04-15T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=718"},"modified":"2020-02-27T16:00:02","modified_gmt":"2020-02-27T15:00:02","slug":"notas-para-una-discusion-sobre-la-militancia-comunista-de-base","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=718","title":{"rendered":"Notas para una discusi\u00f3n sobre la militancia comunista de base"},"content":{"rendered":"<p><b>(*)<\/b><\/p>\n<p>Salvo contadas excepciones, apenas se habla de los militantes an\u00f3nimos de las filas intermedias de las organizaciones sociales. Un ejemplo bastante manifiesto es el caso de la crisis espa\u00f1ola de los a\u00f1os treinta, imposible de explicar sin los hombres y mujeres conscientes que articularon partidos, sindicatos y todo tipo de asociaciones, obreros en su mayor\u00eda autodidactas sin los cuales nada hubiera sido igual, y sobre los que, s\u00f3lo muy parcialmente, encontramos referencias en novelas, pel\u00edculas u obras de teatro, y sobre los que la historiograf\u00eda suele pasar de puntillas. Se podr\u00eda decir que en el caso del antifranquismo militante, un espacio primordialmente ocupado por los comunistas al menos desde los a\u00f1os sesenta, el olvido resulta todav\u00eda mucho m\u00e1s agravado, y muy poco se sabe de ellos.<\/p>\n<p>Entre las excepciones se cuentan especialmente algunas brillantes reflexiones de Manuel V\u00e1zquez Montalb\u00e1n, uno de los m\u00e1s <i>tovarich<\/i> de los escritores catalanes y espa\u00f1oles. As\u00ed, por ejemplo, en su sugestiva introducci\u00f3n de las (imprescindibles) memorias de Miguel N\u00fa\u00f1ez, <i>La revoluci\u00f3n y el deseo, <\/i>incluy\u00f3 esta apretada confesi\u00f3n: \u00abCada a\u00f1o recibo docenas de manuscritos de luchadores an\u00f3nimos que pasaron del analfabetismo a la conciencia revolucionaria y al sufrimiento y que jam\u00e1s ver\u00e1n publica\u00addas sus memorias. Con el tiempo el n\u00famero de originales va disminuyendo porque el siglo xx probablemente termi\u00adn\u00f3 en 1989 y se trata de sepultar definitivamente a sus ver\u00addugos y a sus v\u00edctimas1\u00bb.<\/p>\n<p>En estas l\u00edneas, Manolo da fe de la intensa pulsi\u00f3n testimonial de muchos militantes que, despu\u00e9s de todo lo que les toc\u00f3 vivir y de todo lo que les sucedi\u00f3 bajo la dictadura, necesitan contar su vida, explicar y explicarse. La suya es una necesidad tan aut\u00e9ntica y humana como escasamente accesible, pero muy pocos cuentan con posibilidades para dejar constancia de que su vida no ha sido en vano. Al llamar a la puerta de Manolo V\u00e1zquez, lo hac\u00edan con la abierta o secreta ilusi\u00f3n de que el autor de <i>Asesinato en el Comit\u00e9 Central<\/i> les comprender\u00eda, y quiz\u00e1s les echar\u00eda una mano, algo que, por supuesto, no le correspond\u00eda a \u00e9l, ya que \u00e9sta ser\u00eda la tarea propia de una entidad o entidades afines e interesadas en dar a conocer un pasado que hasta ahora ha permanecido sacrificado en el altar de las exigencias dictadas por el llamado \u00abpacto entre caballeros\u00bb, seg\u00fan el cual verdugos y v\u00edctimas quedar\u00edan equiparados. Sin embargo, los hechos demuestran que no ha sido as\u00ed, y mientras que, por citar un solo ejemplo, la Iglesia no ha dudado en santificar a diestro y siniestro, los hombres y mujeres que sacrificaron su existencia contra la dictadura y que permanecen en el olvido.<\/p>\n<p>Sin la entrega de estos hombres y mujeres an\u00f3nimos, la resistencia al franquismo, y no digamos la extraordinaria implantaci\u00f3n lograda por un partido como el PSUC, hubiera sido totalmente imposible. Como no pod\u00eda ser menos, as\u00ed lo reconoce expl\u00edcitamente Andreu Mayayo en \u00abLa gente, primero\u00bb, un significativo primer apartado de la obra colectiva <i>Nuestra utop\u00eda. PSUC. Cincuenta a\u00f1os de historia de Catalu\u00f1a<\/i>. Mayayo escribe en un tono inequ\u00edvocamente l\u00edrico: \u00abLa vida de cualquier militante merecer\u00eda llenar las p\u00e1ginas que vienen a continuaci\u00f3n. Hombres y mujeres que no saldr\u00e1n nunca en negrita en los libros de historia, que no tendr\u00e1n las satisfacciones inherentes a los dirigentes e intelectuales org\u00e1nicos que [&#8230;] A pesar de todo, ellos y ellas son los aut\u00e9nticos protagonistas de la historia del PSUC. A todos ellos, a todas ellas, mi respeto, mi admiraci\u00f3n, por su generosa \u2018bondad\u2019. Por eso, a pesar de los defectos y errores cometidos, los militantes del PSUC representan uno de los potenciales m\u00e1s valiosos con que cuenta nuestro pueblo\u00bb2. Sin embargo, dicho esto, se pasa a la p\u00e1gina siguiente, sin considerar ning\u00fan posible \u00abproblema\u00bb. La militancia est\u00e1 ah\u00ed, incondicional, generosa, pero muchos militantes ya no estaban presentes, se hab\u00edan apartado a lo largo de sucesivas crisis, y que ya entonces, los exmilitantes formaban \u2013con ventaja- como el \u201cpartido\u201d mayoritario. Nada se dice de su realidad y aspiraciones.<\/p>\n<p>Si dedicamos un poco de atenci\u00f3n a estas l\u00edneas, podemos comprobar que se trata de un texto editado en 1986, o sea en un tiempo intermedio entre la gran crisis que enfrent\u00f3 a eurocomunistas y prosovi\u00e9ticos y la crisis final que acabar\u00eda con el propio PSUC, y sin contar siquiera con el consuelo que su suced\u00e1neo ocupe de lejos el papel que siguieron ocupando otros partidos comunistas en el resto de Europa, a pesar de sus contradicciones.<\/p>\n<p><i>Nuestra utop\u00eda<\/i> es una obra colectiva en la que abundan las firmas m\u00e1s reconocidas del \u00e1rea PSUC, y se enfoca todav\u00eda desde el \u00e1ngulo del orgullo de lo que signific\u00f3 este partido, sobre todo desde su refundaci\u00f3n. Refleja un ambiente que a\u00fan subsisti\u00f3 unos a\u00f1os m\u00e1s, hasta finales de la misma d\u00e9cada, y de ello qued\u00f3 testimonio en otro libro, en este caso firmado por Manuel V\u00e1zquez Montalb\u00e1n pero, como revela su t\u00edtulo: <i>Rafael Rib\u00f3: l\u2019 optimisme de la ra\u00f3<\/i>3, se trata de una obra al servicio de \u00e9ste \u00faltimo y de su promoci\u00f3n como cabeza de lista. Por la fecha de su edici\u00f3n (1988), tiene todas las caracter\u00edsticas de un epitafio, y algunas de sus proclamas pueden producir un sabor m\u00e1s bien agridulce, comenzando por un subt\u00edtulo en el que se puede leer: \u00ab<i>Una alternativa per Catalunya m\u00e9s enll\u00e0 del bloqueig entre pujolisme i felipisme<\/i>\u00bb. Hay un primer cap\u00edtulo titulado \u00ab<i>El PSUC \u00e9s m\u00e9s que un partit<\/i>\u00bb y un segundo, \u00ab<i>Comunisme i llibertat<\/i>\u00bb, en el que se trata de desligar la historia del PSUC de la de los pa\u00edses del \u00absocialismo real\u00bb, en los que, al decir agudo de Rudi Dutscke, hab\u00eda muchas realidades, pero ninguna era el socialismo.<\/p>\n<p>Empero, entonces al PSUC le quedaba muy poco tiempo vida, y Rib\u00f3, ya como l\u00edder de Iniciativa y entusiasmado con el \u00abOlivo\u00bb a la italiana, no tardar\u00eda mucho en responder en una entrevista electoral en TV3 que el \u00abcomunismo hab\u00eda sido un hermoso ideal que hab\u00eda acabado en el mayor de los desastres\u00bb. No hab\u00eda por lo tanto nada que recuperar; tambi\u00e9n se acabar\u00eda descartando cualquier opci\u00f3n en contraposici\u00f3n al \u00abfelipismo\u00bb. Era la \u00e9poca en que, en Italia, los herederos del PCI con D\u2019Alema al frente citaban al Papa para decir no a la guerra del Golfo y \u00e9ste reconoc\u00eda que Wojtyla \u00abhab\u00eda tenido raz\u00f3n contra el comunismo\u00bb (\u00bfen Nicaragua tambi\u00e9n?), y segu\u00eda en el cargo a\u00fan despu\u00e9s de haber ingresado en el Opus Dei y de haber asistido a la santificaci\u00f3n de su creador.<\/p>\n<p>Muchos psuqueros como Joan no se han recuperado todav\u00eda del estupor que les causaron estos virajes pol\u00edticos hacia la moderaci\u00f3n, al final de los cuales todo el capital pol\u00edtico (y humano) acumulado acabar\u00eda en algo que fue m\u00e1s que una derrota, ya que dej\u00f3 a esta militancia hu\u00e9rfana, desubicada, sin una explicaci\u00f3n coherente de lo que hab\u00eda ocurrido. La utop\u00eda desapareci\u00f3, no hab\u00eda nuevos horizontes. Todav\u00eda m\u00e1s: se conven\u00eda en afirmar (con Cioran) que no hab\u00eda donde ir. Todo lo que se hab\u00eda dicho de aquel partido que era m\u00e1s que un partido y de aquel \u00abmovimiento sociopol\u00edtico\u00bb hab\u00eda sido una especie de malentendido. Todo indicaba que el mundo \u00abcambiaba de base\u00bb, que de la historia \u00abhab\u00eda que hacer tabla rasa\u00bb, y no precisamente de los oc\u00e9anos de ego\u00edsmo propietario, sino de sus alternativas como promet\u00eda la letra de <i>La Internacional<\/i>. Leyendo los diarios, o contemplando los programas de televisi\u00f3n, se pod\u00eda llegar a creer que el socialismo era el problema y m\u00e1s capitalismo, la soluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Obviamente, este giro no pudo por menos que poner un espejo c\u00f3ncavo frente a unos valores que anta\u00f1o eran enaltecedores y opuestos a los del oportunismo social, quiz\u00e1s porque entonces carec\u00edan de bendici\u00f3n institucional. Tomemos el ejemplo del enfoque que presid\u00eda la glosa de Mayayo, explicitado con una cita de Gregorio, seg\u00fan la cual \u00abuna persona que acepta dedicar su vida a la lucha por el socialismo tiene que ser una buena persona. En mi opini\u00f3n, el hecho de optar por el socialismo es una indudable expresi\u00f3n de bondad humana\u00bb. Esta buena fe no tard\u00f3 en romperse. Cada vez se hizo m\u00e1s evidente que la propia palabra \u00absocialismo\u00bb requer\u00eda una redefinici\u00f3n, ya que bajo este ideal emancipador no era oro todo lo que reluc\u00eda, ni mucho menos. Ya los romanos hab\u00edan descubierto que a veces los mayores cr\u00edmenes se comet\u00edan en nombre de los m\u00e1s altos conceptos, y el socialismo no ha sido una excepci\u00f3n. Esto nos conduc\u00eda a una situaci\u00f3n sumamente parad\u00f3jica, ya que, justamente en el momento en que las condiciones objetivas para la liberaci\u00f3n humana (empezando por el simple hecho de que todos los ni\u00f1os del mundo puedan comer) eran m\u00e1s favorables que nunca, ocurr\u00eda que las ideas (el socialismo) que la pod\u00edan hacer posible eran da\u00f1adas casi de muerte por una enfermedad llamada estalinismo.<\/p>\n<p>Los a\u00f1os ochenta, tal como testimonian estas p\u00e1ginas, fueron demoledores para los sue\u00f1os de igualdad, libertad y fraternidad. Comenzaron con una desmovilizaci\u00f3n social y militante controlada por los aparatos emergentes, y siguieron con una tentativa de golpe de Estado que llev\u00f3 a los republicanos a los brazos del monarca. La vida parec\u00eda darle la raz\u00f3n a aquel inv\u00e1lido que fue ilusionado a Lourdes, y que en medio de una avalancha humana, suspir\u00f3 entre las piernas de los creyentes: \u00ab\u00a1Virgencita, que me quede como estoy!\u00bb. Adi\u00f3s, pues, esperanzas. Esto era lo que hab\u00eda, y a dar las gracias y no pedir imposibles porque pod\u00eda ser peor, bastaba con observar el abismo del Tercer Mundo. As\u00ed que todo cobr\u00f3 un sesgo muy diferente. Se perdi\u00f3 el escal\u00f3n primordial, la clase obrera y el pueblo organizado, el \u00abmotor\u00bb de la historia del que hablaban los grandes reformadores. Los militantes se vieron obligados a plegar velas. Los que no se resignaron fueron tildados de \u00abresistencialistas\u00bb y de anacr\u00f3nicos, y como Joan bien sabe, muchas veces junto con una palmada en el hombro.<\/p>\n<p>\u00ab<i>Missing<\/i>\u00bb el PSUC, sin una red de entidades socialistas estables y con un retroceso brutal del pensamiento cr\u00edtico, se impuso una apolog\u00eda del presente que se tradujo en algunos momentos en una descomunal campa\u00f1a denigratoria, incluso contra el propio V\u00e1zquez Montalb\u00e1n, que fue llevada a cabo por los medios de comunicaci\u00f3n y alcanz\u00f3 cotas especialmente repulsivas en diarios convergentes como <i>La Vanguardia<\/i> y <i>Avui<\/i>. En esta tesitura, las posibilidades de ofrecer testimonios an\u00f3nimos quedaban reducidas a la nada, a un <i>jam\u00e1s<\/i>, como indic\u00f3 Montalb\u00e1n, que se acentuar\u00eda con el paso de los a\u00f1os. De esta manera, no es de extra\u00f1ar que el cuadro de lo que hab\u00eda sido nuestra historia comunista quedara restringido a la \u00abfisonom\u00eda hist\u00f3rico-vital de importantes dirigen\u00adtes comunistas espa\u00f1oles: Santiago Carrillo, Santiago \u00c1lva\u00adrez, Manuel Azc\u00e1rate, Gregorio L\u00f3pez Raimundo, Marceli\u00adno Camacho, Irene Falc\u00f3n\u00bb, a los que habr\u00eda que a\u00f1adir, entre otros, a Jordi Sol\u00e9 Tura. La reedici\u00f3n de <i>El \u00fanico camino,<\/i> de Dolores Ibarruri, o los libros relativos al asesinato de Juli\u00e1n Grimau completan el panorama historiogr\u00e1fico de la \u00e9poca. Pero entre ellos apenas se encuentra a alguien con gal\u00f3n de capit\u00e1n para abajo. Otra cuesti\u00f3n aparte ser\u00eda el grado de autenticidad de lo escrito, ya que por lo general los documentos de o sobre estos personajes dan la sensaci\u00f3n de haber estado dictados por un abogado defensor. Demuestran lo que cuesta asumir responsabilidades con las miserias del estalinismo. Valga como excepci\u00f3n las reflexiones agudamente cr\u00edticas contenidas en el ep\u00edlogo de Miguel N\u00fa\u00f1ez que incluye su intervenci\u00f3n en la presentaci\u00f3n de las memorias de Irene Falc\u00f3n, que resultan dolorosamente esclarecedoras.<\/p>\n<p>Inmersos en una nueva historia oficiada a la medida de la monarqu\u00eda y de la nueva derecha, y en la que enfoque se deriva de las categor\u00edas establecidas por los actuales valores dominantes (donde por ejemplo el papel del monarca es, con mucho, superior al del pueblo militante convertido en mero figurante de la pel\u00edcula), Sol\u00e9 Tura apenas menciona a Stalin o a Mao, con los que mantuvo ciertas coincidencias, en particular en su fase mao\u00edsta4. Por supuesto, Carrillo se olvida de demasiadas cosas de ayer y de hoy. Incluso de un peque\u00f1o detalle como es el que hubiera asumido todo el poder de un partido en la c\u00faspide de su influencia de masas para dejarlo en la pendiente m\u00e1s abrupta, o el de que, al parecer, Azcarate siempre fue \u00abliberal\u00bb, etc. A mi juicio la excepci\u00f3n la componen tanto Camacho como Gregorio, dos l\u00edderes naturales bastante at\u00edpicos que ejercieron su militancia en las \u00abtrincheras\u00bb. No fue por otra cosa que se ganaron la admiraci\u00f3n y el respeto militante, y tampoco es por casualidad que, despu\u00e9s de tantos avatares, Joan y <i>Alba<\/i> hayan mantenido con ellos una continuada y renovada afinidad, acentuada por un rearme cr\u00edtico contra el neoliberalismo y sus devastadoras consecuencias.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de los grandes protagonistas quedan las excepciones, esfuerzos expresados en unas pocas obras, como <i>La tragedia olvidada<\/i>, que provoc\u00f3 el entusiasmo de Joan. Se trata del testimonio de un militante an\u00f3nimo llamado \u00c1ngel Aguilera G\u00f3mez que cuenta sus tremendas peripecias en la guerra y sobre todo en la inmediata posguerra, y que no se olvida de rese\u00f1ar los obst\u00e1culos que tuvo que superar para contar algo que el \u00abpacto de caballeros\u00bb hab\u00eda situado fuera de lo establecido, al margen de los dict\u00e1menes de los \u00abexpertos\u00bb. Para llegar a los lectores, Aguilera tuvo que recurrir a una autoedici\u00f3n (Alicante, 1993) distribuida de manera militante en una \u00e9poca en la que el movimiento obrero sufr\u00eda las consecuencias de su desvertebraci\u00f3n, en la que toda la \u00abprensa libre\u00bb pertenece a alg\u00fan monopolio, y por lo tanto no existe un mal diario del tipo <i>Il Manifesto<\/i> italiano, una revista plural como lo fue en su momento <i>Triunfo,<\/i> ni ninguna otra plataforma p\u00fablica que permita expresar una aventura militante que, por su propia naturaleza, contradice la nueva historia oficial.<\/p>\n<p>Se ha llegado a tal extremo de verticalismo historiogr\u00e1fico que resulta factible sufrir la sensaci\u00f3n de que, al final de cuentas, en esto de la historia no han cambiado tantas cosas desde los tiempos en que la Espa\u00f1a visigoda se explicaba enumerando la lista sucesoria de sus monarcas, divididos adem\u00e1s entre los paganos y los que hab\u00edan abrazado la \u00abaut\u00e9ntica\u00bb religi\u00f3n.<\/p>\n<p>Parece pues que, al menos desde este punto de vista, los comunistas de base est\u00e1n condenados al anonimato. As\u00ed, por ejemplo, lo percibe Sergi P\u00e0mies cuando relata su particular visita a una exposici\u00f3n sobre el PSUC organizada por Iniciativa, que se anunciaba como \u00ableg\u00edtima sucesora\u00bb, como si fuera una cuesti\u00f3n de propiedad inmobiliaria, como si el hecho de que la izquierda no haya obtenido un s\u00f3lo avance en el \u00faltimo cuarto de siglo no significara nada. P\u00e0mies advirti\u00f3 que no faltaban las figuras, pero no vio a aquellos \u00abcon manos de trabajar m\u00e1s de la cuenta y ojos de dormir poco, a los que se romp\u00edan la crisma colgando pancartas, pegando carteles o vendiendo loter\u00eda de la agrupaci\u00f3n. Ni a los que, a horas intempestivas, aparec\u00edan para dar un recado, traer un paquete, hacer un favor o recoger un sobre, siempre con una sonrisa que intentaba apaciguar el gusanillo del miedo y del peligro, a veces con una gabardina para no desentonar con la imagen del cl\u00e1sico conspirador revolucionario idealista. Cendr\u00f3s, V\u00edctor, Tom\u00e1s, Bernardo, Ramos&#8230;, \u00e9sos no salen en ninguna foto \u2013\u00bfacaso no eran gente del PSUC?\u2013 y me pregunto qu\u00e9 opinar\u00edan de esta exposici\u00f3n tan pulcra, tan peripuesta, tan fr\u00edamente correcta\u00bb5.<\/p>\n<p>Como no pod\u00eda ser menos, el inicial analfabetismo result\u00f3 un obst\u00e1culo casi insalvable. El oficio de escribir no se aprende sino en circunstancias muy propicias. Baste se\u00f1alar que el n\u00famero de escritores autodidactos de excepci\u00f3n se puede contar con los dedos de una mano. Gente del arroyo con un talento especial que contaron con apoyos excepcionales, como Jack London, nuestro Miguel Hern\u00e1ndez, M\u00e1ximo Gorki o el rumano Panait Istrati que no habr\u00eda sido conocido sin la ayuda de Romain Rolland, y poco m\u00e1s. Adem\u00e1s, resulta evidente que son figuras que de alguna manera expresan el avance de los movimientos sociales con los que se identifican, y as\u00ed fue entre nosotros, en diversas escalas, cuando en cualquier barrio emerg\u00edan propuestas constantes de conferencias, teatros, cine-forums, y sobre todo, no se permit\u00eda que ocurrieran \u00abcosas\u00bb como el desahucio de una anciana indefensa, tal como ha ocurrido recientemente en Sevilla, sin que nadie haya levantado un dedo a pesar de que la historia trascendi\u00f3 a los peri\u00f3dicos (\u00a1hasta la adocenada Rosa Montero escribi\u00f3 una tribuna indignada desde <i>El Pa\u00eds<\/i>\u00a1), por no hablar de los asesinatos diarios de mujeres o de los constantes accidentes mortales provocados, primordialmente por la precarizaci\u00f3n laboral. Como pude comprobar personalmente en Sant Pere de Ribes, un pueblo en el que de 20 concejales, \u00fanicamente tres corresponden a la derecha (2 PP, 1 CiU), al d\u00eda siguiente de la muerte de un alba\u00f1il sus compa\u00f1eros segu\u00edan hablando del \u00faltimo fichaje del Madrid. Evidentemente, no hab\u00eda ning\u00fan \u00abcomunista\u00bb entre ellos.<\/p>\n<p>Pero si nos atenemos a los \u00aban\u00f3nimos\u00bb, podemos comprobar que abundan las personalidades con una sorprendente iluminaci\u00f3n cultural, pero sobre las cuales, empero, el maldito atraso inicial planea como una r\u00e9mora dif\u00edcilmente superable. La \u00abconciencia revolucionaria\u00bb les confiri\u00f3 un coraje singular, el suficiente para superar pruebas muy duras, pero no la posibilidad de dejar constancia de una voz propia. Dicha conciencia se impone duramente contra una suma de dificultades, y no siempre va en l\u00ednea recta, aunque normalmente, convierte a gente sencilla en mejores personas, de las que hacen que el pueblo reaccione ante un atropello. La militancia resulta di\u00e1fana cuando se opone a la opresi\u00f3n, crea movimientos de base, moviliza a los trabajadores, da la cara por los marginados, se enfrenta a las autoridades y a los cuerpos represivos que protegen a los poderosos, anima a las \u00abfuerzas de la cultura\u00bb a tomar partido, lleva las ideas de insumisi\u00f3n hasta donde es posible, procura vivir en consecuencia. Entonces, dicha conciencia aparece como una bendici\u00f3n en un contexto de sometimiento y mediocridad.<\/p>\n<p>No lo es tanto cuando titubea o confunde fines y medios. Se torna oscura cuando antepone la fidelidad partidaria a la verdad, se somete a los prejuicios dominantes o acepta acr\u00edticamente el castigo a los disidentes. O, una vez se convierte en instituci\u00f3n, cuando evoca el pasado como una forma de \u00abautoridad\u00bb, como pasa con algunos de esos antiguos militantes \u00abcomunistas\u00bb que aceptan la doble escala salarial y predican a los j\u00f3venes aquello tan manido de que \u00abEllos a su edad&#8230;\u00bb. A veces la herencia no resulta tan clara, y seg\u00fan c\u00f3mo, la nostalgia act\u00faa como un tap\u00f3n.<\/p>\n<p>El militante revolucionario no es pues alguien \u00absin problemas\u00bb. Sus contradicciones son m\u00faltiples y arduas. La primera quiz\u00e1s sea tener que lidiar entre el hoy prosaico y un ma\u00f1ana liberador en el que est\u00e1 casi todo por escribir. Tiene que tener un pie en cada mundo. Por lo tanto, puede cojear bien pleg\u00e1ndose a la <i>realpolitik<\/i> (\u00abno se puede hacer m\u00e1s\u00bb, justificando en conformismo por las dificultades de la rebeli\u00f3n), bien olvidando el d\u00eda a d\u00eda por un difuso ma\u00f1ana \u00abaut\u00e9ntico\u00bb o un pasado mitificado. Esta ambivalencia se reproduce en la propia organizaci\u00f3n, que mira hacia atr\u00e1s o se adapta a la situaci\u00f3n presente. Ocurre muchas veces que la m\u00fasica de ayer ya no suena igual hoy. La verdad revolucionaria no funciona como un descubrimiento consagrado, sino como las almenas de un castillo que hay que conquistar constantemente, dando respuesta a nuevas situaciones, ordenando la acci\u00f3n solidaria y reivindicativa bajo los nuevos prismas de la pasi\u00f3n cr\u00edtica.<\/p>\n<p>Personalmente, mi modelo de autodidacto analfabeto y con conciencia revolucionaria m\u00e1s pr\u00f3ximo fue Francesc Pedra, al que trat\u00e9 especialmente en mis a\u00f1os de aprendizaje pol\u00edtico. \u00c9l fue quien me ense\u00f1\u00f3 a estudiar y a reflexionar tanto sobre la teor\u00eda como sobre la acci\u00f3n. Al final de su trayectoria, mientras permaneci\u00f3 en mi casa por una temporada, hizo muy buenas migas con Joan y <i>Alba<\/i>, posiblemente porque \u00e9stos ya estaban muy hechos a tratar con personas de este calibre, y muestra de ello es su amistad incondicional con la legendaria y entra\u00f1able Tomasa Cueva cuando la vejez le pas\u00f3 las facturas de los tormentos perpetrados por los \u00abcruzados\u00bb. Me gustar\u00eda remarcar que, la firmeza ideol\u00f3gica de unos y otros, las divergencias que han separado a comunistas y a anarcosindicalistas, tuvieron en este encuentro un car\u00e1cter relativo no s\u00f3lo por el tamiz de la amabilidad, sino sobre todo por algo que los un\u00eda a todos: el hecho de situar los ideales de justicia por encima de las banderas ideol\u00f3gicas. Arquetipo de autodidacta libertario, Pedra era un hombre que se hac\u00eda notar brillantemente en cualquier encuentro, incluyendo los culturales, pues ofrec\u00eda una reflexi\u00f3n siempre apasionada sobre sus propias dificultades, aunque estos destellos nunca hubiera podido plasmarlos sobre el papel. Bastante ten\u00eda con firmar su nombre, y poco m\u00e1s. Lo suyo eran las relaciones personales, las discusiones, la acci\u00f3n y la palabra hablada.<\/p>\n<p>La escuela de la vida, pues, tiene sus limitaciones. Algunas excepciones est\u00e1n ligadas a la existencia de \u00abuniversidades\u00bb improvisadas donde el r\u00e9gimen quer\u00eda castigarlos. Uno de estos lugares fueron los largos a\u00f1os de c\u00e1rcel. En este libro se habla del caso de Cipriano Garc\u00eda, convertido en uno de los iconos de la historia del PSUC y de Comisiones Obreras, distinci\u00f3n que merece, como muchos otros y otras, por su actividad insobornable durante los a\u00f1os m\u00e1s duros de la recomposici\u00f3n organizativa. Sin embargo, existen otras p\u00e1ginas que resultan m\u00e1s cuestionables, incluso de una ingenuidad sorprendente. Estoy pensando en unas notas de Joan, tomadas al calor del IX Congreso del PCE, en las que se hace constar una intervenci\u00f3n \u00abdel Cipri\u00bb a favor de la \u00abmovilizaci\u00f3n\u00bb para hacer cumplir las \u00abcontrapartidas\u00bb de los Pactos de la Moncloa, lo que intuyo provocar\u00eda la sonrisa del zorro maniobrero de Santiago Carrillo, que sab\u00eda muy bien lo que firmaba aunque seguramente no previ\u00f3 todas sus consecuencias. Nada fue ya igual para el movimiento obrero, aunque algunos fueron \u00abcondecorados\u00bb, por as\u00ed decirlo. Es evidente que la fidelidad al Partido no le permit\u00eda ver que dicha movilizaci\u00f3n ya no se iba a realizar y que dichos Pactos colocaban el movimiento que tanto hab\u00eda contribuido a crear en una direcci\u00f3n de contenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por otro lado, las \u00abuniversidades\u00bb mencionadas resultaron una excepci\u00f3n, y seguramente no pod\u00eda ser de otra manera, sobre todo cuando los planes de formaci\u00f3n no constaban en los esquemas del partido. Por otro lado, en la clandestinidad no era f\u00e1cil disponer de tiempo ni de \u00abprofesores\u00bb a mano. Aunque no todos ten\u00edan una voluntad ilustradora, tambi\u00e9n hab\u00eda quien prefer\u00eda poder contar con una \u00abtropa\u00bb. Por supuesto, siempre hab\u00eda cosas que hacer y en general se ten\u00eda la convicci\u00f3n de que para los temas de estudio ya estaban los camaradas \u00abintelectuales\u00bb. \u00c9ste fue uno de los primeros argumentos que, all\u00e1 por la mitad de los a\u00f1os sesenta, me ofrecieron unos amigos interesados en que ingresara en el Partido, orgullosos de tener gente como Alfonso Sastre, mi paisano <i>Jose\u00edto<\/i> Moreno Galv\u00e1n, Francisco Rabal, Bardem, nuestro Manuel Sacrist\u00e1n y muchos otros, por lo tanto \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s quer\u00eda? Mis amigos, abnegados sindicalistas de las primeras Comisiones, aplicaban las teor\u00edas a la pr\u00e1ctica, y as\u00ed funcionaban las cosas. El Partido \u2013me dec\u00edan\u2013 no era, ni pod\u00eda ser, un club de discusi\u00f3n. En esta l\u00f3gica subsist\u00eda no poco conformismo pues, para muchos, la lucha contra el franquismo era ya de por s\u00ed una tarea m\u00e1s que suficiente y hubiera sido demasiado molesto a\u00f1adir otras, como pod\u00eda ser la cr\u00edtica de la izquierda tradicional, o del estalinismo, algo que seg\u00fan c\u00f3mo pod\u00eda ser entendido como una hidra divisoria.<\/p>\n<p>Una imagen de lo impropio del debate por la base lo ofrec\u00eda el periodista sovi\u00e9tico Mijhail Koltsov en una de sus cr\u00f3nicas sobre la guerra antifascista en la que describe una ca\u00f3tica asamblea libertaria con su fina iron\u00eda. Koltsov parec\u00eda no tener ninguna duda de que resultaba mucho m\u00e1s eficaz la confianza en un \u00abl\u00edder supremo\u00bb, y es una l\u00e1stima que \u00e9ste, Stalin, no se lo agradeciera. Koltsov \u00abdesapareci\u00f3\u00bb a su regreso a la URSS, como lo har\u00eda una gran mayor\u00eda de los voluntarios sovi\u00e9ticos, como m\u00e1s tarde ocurrir\u00eda tambi\u00e9n en las \u00abdemocracias populares\u00bb con los brigadistas. Un drama sobre el que Irene Falc\u00f3n ofrece su propio \u2013y doloroso- testimonio.<\/p>\n<p>Este esquema \u00abmarxista-leninista\u00bb ten\u00eda pues un gran predicamento. Recuerdo que me lo resum\u00eda con toda su convicci\u00f3n el camarada del barrio de Magoria de Barcelona, <i>Fede,<\/i> que en 1967 form\u00f3 parte del sector llamado \u00abdel Provincial\u00bb, escindido del PSUC, con el que coincid\u00ed en el exilio parisino. All\u00ed <i>Fede<\/i> hab\u00eda desplegado una actividad arrolladora para hacer llegar la propaganda mao\u00edsta a Catalu\u00f1a con el apoyo de la embajada china, en la que lleg\u00f3 a ser casi en un agregado m\u00e1s. Tan noble como incansable, para <i>Fede<\/i> servidor sufr\u00eda un craso error de soberbia propio de la peque\u00f1a burgues\u00eda. Consideraba que al torcer mi inquietud hacia el terreno te\u00f3rico, lo que hac\u00eda era caer en \u00abvicios intelectuales\u00bb cuando no escabullir el bulto de las tareas m\u00e1s prosaicas. A su entender las tareas del \u00abpensamiento y la teor\u00eda\u00bb le correspond\u00edan a la direcci\u00f3n partidaria, la direcci\u00f3n era la representaci\u00f3n del \u00abintelectual colectivo\u00bb. Ni que decir tiene que \u00e9ste era un criterio plenamente estaliniano que no permit\u00eda la menor discrepancia, convirtiendo al disidente en una suerte de indeseable.<\/p>\n<p>Cuando esto ocurr\u00eda, se desencadenaba la ira en la direcci\u00f3n, y los militantes d\u00edscolos eran condenados al ostracismo o a cosas peores. Algunos se enteraban de que hab\u00edan ca\u00eddo en el \u00abtrotskismo\u00bb (el <i>Fede <\/i>lo acabar\u00eda siendo de verdad, y especialmente cr\u00edtico adem\u00e1s), aunque a veces se trataba de una acusaci\u00f3n de intenciones ejercida por alg\u00fan comit\u00e9 que no ten\u00eda m\u00e1s que una vaga idea de que Trotsky fue un hereje \u2013al decir de los \u00abexpertos\u00bb que pude escuchar en su d\u00eda\u2013, un expulsado del partido bolchevique por Lenin y Stalin, aunque el primero llevaba cinco a\u00f1os muerto. Por cierto, hoy todas las investigaciones \u00faltimas parecen indicar que a Lenin lo envenen\u00f3 Stalin, que hab\u00eda actuado antes de la revoluci\u00f3n como un agente zarista.<\/p>\n<p>Creo que estas concepciones verticalistas consagraban la divisi\u00f3n \u00abnatural\u00bb entre la militancia ilustrada y una base social respecto a la que nunca se planteaba la necesidad de una formaci\u00f3n especial y constante. Muestra fehaciente de esta realidad son esos militantes que despu\u00e9s de d\u00e9cadas de compromiso permanecen anclados en las primeras cuatro reglas que aprendieron en sus inicios, atados a la mitolog\u00eda y a la fidelidad, sin medios para actuar aut\u00f3nomamente en los debates internos o en la vida social. Esta divisi\u00f3n resulta todav\u00eda m\u00e1s lacerante en el caso de las \u00abcompa\u00f1eras\u00bb, tantas veces utilizadas para las actividades de relleno y que resultan invisibles como comunistas hasta que el partido las necesita para votar al delegado m\u00e1s af\u00edn, y cosas por el estilo. Y todo esto es a\u00fan m\u00e1s lamentable cuando se trata de militantes de una integridad y un voluntarismo \u00abcongelados\u00bb por una din\u00e1mica en que la confianza en el partido funciona por encima de algo indisociable al socialismo: el libre pensamiento.<\/p>\n<p>No obstante, solamente unos pocos y pocas trascienden estas limitaciones partidarias logrando, a pesar de las dificultades, forjar una personalidad militante propia, capaz de actuar y generar actividad, lo que resulta patente en el caso de Joan en su \u00faltima fase en Sant Pere de Ribes. Sin embargo, tambi\u00e9n resulta evidente que las limitaciones tuvieron una repercusi\u00f3n dolorosa en un \u00e1mbito de mayor complejidad, como era el de la vida municipal. A\u00fan teniendo sus razones y sus argumentos, \u00e9stos no coincidieron con una reflexi\u00f3n te\u00f3rica adecuada, entre otras cosas porque ya no exist\u00eda un partido con voluntad de avanzar. Lo que antes le hab\u00eda servido para \u2013por decirlo de alguna manera\u2013, tirar del carro, ya no funcionaba igual, de manera que durante muchos a\u00f1os la actividad dej\u00f3 de ser una fuente de satisfacci\u00f3n y se convirti\u00f3 en algo bastante distinto. Despu\u00e9s de mil y una discusiones, no qued\u00f3 pr\u00e1cticamente nada con vida propia, y lo que fue el PSUC, apenas si es ya un lejano recuerdo.<\/p>\n<p>Acceder a un criterio propio, no es de ning\u00fan modo f\u00e1cil. No tener escuela, trabajar duramente, no son factores que permitan tener una voz propia, por lo que el militante se ve obligado a tomar prestadas otras voces, como ocurre en la historia del cartero que tomaba los poemas de Pablo Neruda en la novela <i>Ardiente impaciencia<\/i>, de Antonio Skarmeta (y en la pel\u00edcula de Michael Radford <i>El cartero y Pablo Neruda<\/i>). Lo mismo que el cartero interpretado por el malogrado Massimo Troisi las requer\u00eda imperiosamente para conquistar a su hermosa novia, Joan buscaba la mejor manera para ofrecer \u00abperspectivas\u00bb, aunque fuesen prestadas, all\u00ed donde hab\u00eda que hacer algo con un colectivo de obreros inquietos. Lo hizo durante muchos a\u00f1os con la documentaci\u00f3n del Partido que le sirvi\u00f3 para establecer su propio discurso, sin necesidad ni posibilidad de distinguir muchas veces entre lo que era \u201cdel Partido\u201d y lo que era propio. Lo ha seguido haciendo bajo otros formatos, cumpliendo con una necesidad cada vez que lo ha necesitado para desarrollar un discurso en tal o cual actividad, y el hecho, m\u00e1s que una cuesti\u00f3n personal, nos plantea \u2013como sugiere muy bien Skarmeta\u2013, un debate sobre a qui\u00e9n pertenecen los versos del capit\u00e1n. Neruda \u2013que era un comunista convencido- ten\u00eda toda la raz\u00f3n al decir que eran suyos porque los escrib\u00eda, pero tambi\u00e9n la ten\u00eda el cartero cuando respond\u00eda que la poes\u00eda era para quien la m\u00e1s la necesitaba.<\/p>\n<p>De hecho, se trata de un debate tan viejo como las ideas igualitarias en una sociedad en que la cultura es un privilegio, y el analfabetismo, una condena inherente a la pobreza. Aunque tambi\u00e9n es verdad que ahora hemos sido testigos de que es igualmente inherente al desinter\u00e9s, que es lo que ocurre cuando medios como la TVE o las consolas ocupan el imaginario juvenil, y se vive la sensaci\u00f3n de que saber y estudiar no sirve para nada porque los que llegan arriba ni saben ni estudian. Les ha tocado vivir un tiempo en el que, como dec\u00eda El Roto en uno de sus dibujos, la meritocracia se entiende al rev\u00e9s, como el triunfo de los m\u00e1s mediocres. Y habr\u00eda que decir que, por lo general, son tambi\u00e9n los que mejor se adaptan a las circunstancias, sino no se explica el \u00e9xito social de partidos como el PP.<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que Montalb\u00e1n, tanto por su talento literario como por su car\u00e1cter abierto y fraternal, se convirti\u00f3 en un referente para aquellos revolucionarios an\u00f3nimos que, despu\u00e9s de llamar vanamente a diversas puertas, trataron de encontrar en el camarada m\u00e1s ilustre una complicidad imposible. Presumiblemente, todos ellos ten\u00edan una larga historia que contar, batallas sin cuento, y tambi\u00e9n cabe pensar que raramente pudieron superar el estadio de conseguir escribir alguna cr\u00f3nica social lo suficientemente correcta en lo formal como para ser publicada en <i>Mundo Obrero<\/i> o <i>Treball<\/i>.<\/p>\n<p>En esas condiciones, la escritura es poco menos que un imposible, sobre todo si se trata de abordar proyectos mayores. Cierto es que la voluntad mueve monta\u00f1as, y algunos de esos militantes de base llegar\u00edan a ordenar centenares de p\u00e1ginas. En este punto me viene a la memoria el esfuerzo del poumista Francecs del Cabo, que dedic\u00f3 los \u00faltimos a\u00f1os de su existencia a este empe\u00f1o testimonial cuyas p\u00e1ginas eran totalmente impublicables tal como yo las vi (luego aparecer\u00eda una versi\u00f3n resumida en editorial Shepa como Nuestros a\u00f1os treinta). Pero incluso cuando ese trabajo consigue mantener una articulaci\u00f3n y una cierta coherencia narrativa, editorialmente carece de la menor posibilidad so pena de que, como suele ocurrir, el autor se convierta tambi\u00e9n en editor, como en el citado caso del voluntarioso Aguilera. En estos casos, adem\u00e1s, no exist\u00eda una proyecci\u00f3n p\u00fablica, entre otras cosas porque el siglo xx hab\u00eda dado un vuelco, ya nada era como antes, y el militante integral de anta\u00f1o pasaba en la nueva coyuntura a ser una especie en peligro de extinci\u00f3n.<\/p>\n<p>Otro problema a\u00f1adido a este tipo de proyecto es el de la perspectiva, un concepto eminentemente marxista que Joan ten\u00eda en los a\u00f1os setenta constantemente en la boca, hasta el punto de que fue bautizado como <i>el Perspectiva<\/i> en los medios \u00abprogres\u00bb de Vilanova i la Geltr\u00fa. Entonces la perspectiva era ver c\u00f3mo se avanzaba cada vez m\u00e1s hacia el derrocamiento de la dictadura, y a Joan esta idea le serv\u00eda para involucrarse como pocos lo hac\u00edan. Ahora se trata de otra mucho m\u00e1s global, la que comprende un arco que abarca todo el siglo xx, con especial \u00e9nfasis en el curso cerrado de una Transici\u00f3n que ha tenido lugar en el contexto de una restauraci\u00f3n neoconservadora mundial, y en el cap\u00edtulo de la ca\u00edda del \u00absocialismo\u00bb policiaco (\u00bfexisten dos t\u00e9rminos que sean m\u00e1s antag\u00f3nicos?), con todo lo que ha significado para el movimiento obrero en general y para la militancia comunista en particular.<\/p>\n<p>Hasta los primeros a\u00f1os de las conquistas democr\u00e1ticas, los militantes de base como Joan lo ten\u00edan todo en su sitio. Sin embargo, apenas se acababa de legalizar el PCE cuando en programas de debates del tipo de \u201cLa Clave\u201d, Carrillo se ve\u00eda confrontado en los medios por escritores e historiadores que le preguntaban, por supuesto sobre el caso Nin, pero tambi\u00e9n sobre los de Monz\u00f3n, Trilla, Comorera, etc. Luego fueron llegando los sucesivos pactos de Estado, el sacrificio del movimiento obrero y de todo lo que pudiera \u00abtransgredir\u00bb dichos pactos, en particular de la izquierda radical. A continuaci\u00f3n, lleg\u00f3 la tentativa de golpe de Estado, los desastrosos resultados electorales del PCE de 1982 y la derrota en la victoria que signific\u00f3 el triunfo del PSOE de Felipe y Guerra, que le dieron la vuelta a su programa como si hubiera sido un guante. Los a\u00f1os que siguieron fueron de acoso y derribo del comunismo desde todos los frentes, tomando al Lenin de la guerra civil rusa como cabeza de turco y atribuy\u00e9ndole todos los horrores perpetrados por Stalin en su nombre. Un \u00abpecado original\u00bb que manchaba a todos los comunistas sin excepci\u00f3n<\/p>\n<p>A pesar del retroceso, hubo una nueva oportunidad con la campa\u00f1a contra la OTAN. A pesar de su ignominioso fracaso, dicha campa\u00f1a dio la medida de lo que cab\u00eda esperar del PSOE y cre\u00f3 las condiciones para una apremiante tentativa de recomposici\u00f3n que encarn\u00f3, con todas sus limitaciones, Julio Anguita, un puente en el que Joan y un servidor coincidimos, primero en Iniciativa y luego en EUiA. Sin embargo, al empuje renovador de Anguita le faltaba todav\u00eda contar con los pilares suficientes. Todav\u00eda quedaba un <i>lapsus<\/i> de tiempo para que dicha recuperaci\u00f3n encontrara un escal\u00f3n de soporte que se anunciar\u00eda en Seattle, luego en Porto Alegre, Niza, G\u00e9nova, Barcelona, en un proceso en el que emerg\u00eda un nuevo protagonista, el altermundialismo, al que, empero, le quedaba todav\u00eda mucho para traducirse en avances organizativos concretos y eficientes.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 ten\u00eda de particular Anguita?, pues, sencillamente que no aceptaba las reglas del juego impuestas en el PCE por Carrillo ni se doblegaba ante el sindicalismo de negociaci\u00f3n, se convirti\u00f3 en un <i>hombre de m\u00e1s<\/i> para los tribunalistas (como Sol\u00e9 Tura o Antonio Elorza) que desde la militancia comunista se hab\u00edan acabado poniendo al servicio de PRISA y de la raz\u00f3n de Estado, y fue acusado injustamente de todo lo que no era: un sectario estalinista como lo hab\u00eda sido Carrillo incluso cuando sonre\u00eda. Desgraciadamente, algunos viejos y honorables comunistas desubicados, como Sim\u00f3n S\u00e1nchez Montero, se prestaron a ese juego, y vieron en Anguita lo que anta\u00f1o no hab\u00edan sabido ver en Carrillo, cuando \u00e9ste dilapid\u00f3 todo el capital que gente como el propio Sim\u00f3n (o Miguel N\u00fa\u00f1ez) hab\u00edan defendido en las m\u00e1s espantosas comisar\u00edas.<\/p>\n<p>La constataci\u00f3n de situaciones como \u00e9sta le provocaba a Joan una enorme tristeza, entre otras cosas porque llov\u00eda sobre mojado, y se tiraban por la borda nuevos a\u00f1os de trabajo, proyectos de recomposici\u00f3n fallidos por la desactivaci\u00f3n de la base social y por la falta del eslab\u00f3n de una juventud que no pod\u00eda ser sustituido por dos o tres j\u00f3venes con los que no se identificaba. El caso era que una derrota suced\u00eda a otra, y la marcha que estaba tomando la historia deprim\u00eda a cualquier persona consciente y sensible.<\/p>\n<p>Al relatar la historia de Joan, la adhesi\u00f3n personal no pod\u00eda confundirse con la idealizaci\u00f3n, y era consciente de que, m\u00e1s all\u00e1 de la mitificaci\u00f3n o de la denigraci\u00f3n, el comunista concreto es alguien afectado por toda clase de problemas, los menores de los cuales no son los de la vida cotidiana. La idea del comunista de un temple especial era una leyenda estaliniana. En realidad, si existieron militantes de una pieza, eso no les impidi\u00f3 tener que pasar por pruebas muy duras, incluyendo, a veces especialmente, las que les impon\u00eda el propio partido o los desgarros de la historia sovi\u00e9tica (se ha comprobado que fueron innumerables los trabajadores que abandonaron el PCF durante los procesos de Mosc\u00fa o con ocasi\u00f3n de la edici\u00f3n de <i>El cero y el infinito<\/i>, de Arthur Koestler). La idea de Sartre de que no se pod\u00eda hablar claro de estos temas para no desmoralizar al obrero de la Renault acabar\u00eda siendo dinamitada, y \u00e9l mismo contribuy\u00f3 a ello con op\u00fasculos titulado <i>\u00bfTienen los comunistas miedo a la revoluci\u00f3n?,<\/i> escrito al calor del mayo del 68, un acontecimiento que Joan vivi\u00f3 con una ilusi\u00f3n revolucionaria.<\/p>\n<p>En realidad, la idea del comunista con todos los problemas que conlleva nada menos que transformar el mundo resultaba una obviedad antes de la corrupci\u00f3n estaliniana que convirti\u00f3 al aparato en due\u00f1o de la militancia. Hasta entonces, los comunistas debat\u00edan y debat\u00edan, y se puede decir que la historia bolchevique es la historia de un debate permanente, en el que pr\u00e1cticamente todo, incluso la actuaci\u00f3n cotidiana, fue puesto en cuesti\u00f3n en uno u otro momento.<\/p>\n<p>Un buen ejemplo en este aspecto lo tenemos en los \u00faltimos escritos de Lenin, en los que ofrec\u00eda el testimonio de su doloroso sentimiento ante la realidad que se hab\u00eda hecho patente despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n. Lenin hab\u00eda comprobado que muchos comunistas eran culturalmente deudores de las tradiciones reaccionarias, y aunque la mayor\u00eda hab\u00eda mostrado un extraordinario valor durante la revoluci\u00f3n y la guerra, se mostraban luego como maridos violentos y opresores. Lo mismo suced\u00eda con otras muchas cuestiones, por ejemplo el del patriota gran-ruso bajo el manto del \u00abinternacionalismo proletario\u00bb. Esta ambivalencia se acentu\u00f3 con el estalinismo, y con el tiempo muchas historias que se consideraban fuera de toda sospecha, revelaban sus facetas oscuras&#8230; En unas declaraciones a <i>El Pa\u00eds<\/i>, Teresa P\u00e0mies ofreci\u00f3 su propio testimonio en este sentido. Hab\u00eda descubierto casos concretos de malos tratos, con nombres y apellidos, pero en Comisiones no se lo dejaron publicar porque hab\u00eda que preservar lo que no deja de ser otra \u00abhistoria oficial\u00bb.<\/p>\n<p>A mi parecer, la cuesti\u00f3n femenina era uno de los aspectos que m\u00e1s \u00abperspectiva\u00bb requer\u00eda de esta historia, empezando por un drama materno tan doloroso como revelador. Cuando llegamos al cap\u00edtulo de la crisis de pareja obrera en un tiempo en que esto era como una raya en el agua, Joan tuvo miedo de herir susceptibilidades de personas que respetaba mucho, pero la verdad era que, al margen de obvias delicadezas personales, \u00e9ste fue un episodio que marc\u00f3 n\u00edtidamente un antes y un despu\u00e9s en la l\u00ednea de su vida: la existente entre un matrimonio sencillo, casi de amigos, en el que la compa\u00f1era, estaba <i>al lado<\/i> de un l\u00edder comunista, y la creada entre dos iguales, con una militancia y una entrega equiparable entre \u00e9l y su compa\u00f1era., aunque es justo decir que la trayectoria de \u00e9sta ha sido todav\u00eda menos reconocida<\/p>\n<p>En la \u00e9poca en que nos conocimos, Joan viv\u00eda intensamente bajo el principio de la duda. Pero, a diferencia de tanto expsuquero <i>ligth<\/i>, lo hizo estableciendo una clara separaci\u00f3n entre el agua sucia (el comunismo de las pesadillas) y el ni\u00f1o (el comunismo de los sue\u00f1os), y reconsider\u00f3 la historia de una manera mucho m\u00e1s radical que los comunistas \u00abortodoxos\u00bb (una palabra que, como casi todas, se puede interpretar de muchas maneras, sobre todo cuando la ortodoxia resulta b\u00e1sicamente \u00abutilitarista\u00bb), que todav\u00eda citan a los partidos \u00abhermanos\u00bb de Corea, China, etc. Joan no mostr\u00f3 ninguna reserva en la condena del estalinismo. \u00c9ste no fue un error sino un horror, y casos concretos como el del nieto de Ignacio Gallego, le estremecieron.<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que, de haberlo sabido, su admiraci\u00f3n hubiera quedado mediatizada y sus preguntas habr\u00edan taladrado al antiguo estalinista, tan campechano \u00e9l, pero testigo de p\u00e1ginas muy oscuras. No le encontr\u00e9 ninguna reserva a la hora de enjuiciar el \u00absocialismo\u00bb en la URSS y los llamados \u00abpa\u00edses socialistas\u00bb y, como se puede entrever en el pasaje que habla de su estancia en la RDA, su sensibilidad apuntaba hacia los de abajo, hacia aquella muchacha que cantaba para distraer a los funcionarios. As\u00ed pues, en ning\u00fan momento trat\u00f3 de escamotear las grandes cuestiones y cuando hablaba de desconocimiento de lo ocurrido en la URSS o en la guerra espa\u00f1ola, no ment\u00eda.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s el \u00fanico cap\u00edtulo de fervor estaliniano que \u00e9l recuerda se explica con una an\u00e9cdota bastante reveladora. Siendo todav\u00eda un reci\u00e9n llegado al PSUC, Joan pas\u00f3 por una de las librer\u00edas de Terrassa, y cuando mir\u00f3 sus escaparates vio anunciando un libro titulado <i>Los cr\u00edmenes de Stalin<\/i>. Seg\u00fan \u00e9l, lo firmaba Le\u00f3n Tolstoy, lo que demuestra que ni siquiera hab\u00eda o\u00eddo hablar de Le\u00f3n Trotsky, autor de una serie de art\u00edculos escritos con ocasi\u00f3n de los procesos de Mosc\u00fa que fueron editados en pleno franquismo como una contribuci\u00f3n al ambiente anticomunista, siguiendo un t\u00f3pico seg\u00fan el cual las revoluciones (cuando no gustan) devoran a sus propios hijos y resultan irremisiblemente traicionadas. En aquel horizonte de anticomunismo franquista, a Joan aquel libro le pareci\u00f3 ofensivo. Lo compr\u00f3 y lo quem\u00f3, y luego se lo cont\u00f3 a sus camaradas, que naturalmente lo felicitaron por haberlo hecho. Para ellos no hab\u00eda m\u00e1s comunismo que el que representaban la URSS y el movimiento comunista internacional, o sea lo contrario del r\u00e9gimen de dictadura y desigualdad que les hab\u00eda tocado vivir. La URSS era necesaria para doblegar el miedo y fortalecer las esperanzas en otra sociedad.<\/p>\n<p>Durante aquellos a\u00f1os, el sentimiento digamos prosovi\u00e9tico conoci\u00f3 una \u00faltima expansi\u00f3n coincidiendo con el esp\u00edritu reformista de Jruschev, el XX Congreso del PCUS y la expansi\u00f3n econ\u00f3mica. Se contaba un chiste muy a cuento, en el que un millonario, al regresar de un viaje a la URSS, declaraba: \u00abAll\u00ed viven peor que <i>nosotros<\/i>\u00bb. Por aquel tiempo, el que esto escribe le\u00eda en <i>La Vanguardia<\/i> que una exposici\u00f3n de tapices de Goya hab\u00eda convocado enormes colas en Mosc\u00fa. Cuando visit\u00e9 la misma muestra en Barcelona, apenas hab\u00eda unos cuantos curiosos.<\/p>\n<p>Por aquel entonces, a muy pocos militantes de base les llegaron las discusiones sobre las crisis y disidencias. Adem\u00e1s, durante su trayectoria no se produjo ninguna crisis con minor\u00edas cr\u00edticas y prof\u00e9ticas. Su vida pol\u00edtica transcurri\u00f3 siempre \u00aben el interior\u00bb del PSUC, aunque su fidelidad hacia este partido siempre permaneci\u00f3 estrechamente ligada a la idea de que el socialismo era, sobre todo, la liberaci\u00f3n de la clase trabajadora y de los oprimidos. Por lo tanto, pr\u00e1cticamente no tuvieron contacto con posiciones antiestalinistas antes de la invasi\u00f3n sovi\u00e9tica a Checoslovaquia, aunque la brecha no se abri\u00f3 del todo hasta la ca\u00edda del muro de Berl\u00edn. En una situaci\u00f3n as\u00ed, parece que lo m\u00e1s oportuno fue, bien el repliegue (aquello de con mi patria con raz\u00f3n o sin ella), bien el desarme (como una enmienda a la totalidad aunque esto significara someterse al orden dominante).<\/p>\n<p>Otra opci\u00f3n era escuchar todas las cr\u00edticas necesarias, no sin antes regatear sobre su rigor y justeza, y admitirlas con generosidad cuando quedaba demostrada su realidad fehaciente pero revalorizando y defendiendo a la vez lo que hab\u00eda de aut\u00e9ntico en una lucha que anim\u00f3 a miles de trabajadores y trabajadoras&#8230;A lo largo de nuestra relaci\u00f3n, Joan permaneci\u00f3 firme en este \u00faltimo criterio, al tiempo que le\u00eda, escuchaba o ve\u00eda \u2013pel\u00edculas como <i>Tierra y Libertad<\/i>\u2013 diferentes episodios reveladores, momentos estelares en los que el idealismo y la falsedad burocr\u00e1tica se confund\u00edan. En estos casos, Joan se manten\u00eda firme en un terreno en el que nadie pod\u00eda hacerle reproches, el de su propia lucha. Era el terreno en el que trabaj\u00f3 como militante del PSUC, en una etapa en que la militancia de base lo daba todo. Naturalmente, tambi\u00e9n quedaban muchas cosas de las que discutir, sobre todo de la \u00faltima fase, pero siempre estuvo claro que hab\u00eda que comenzar de nuevo, o sea superando los errores m\u00e1s insostenibles.<\/p>\n<p>Hubo una an\u00e9cdota com\u00fan que sali\u00f3 a colaci\u00f3n desde el primer d\u00eda que nos conocimos. \u00c9l insist\u00eda en que se hab\u00eda quedado con mi cara (alto, delgado, con gafas y flequillos, orador incisivo). El escenario era una de aquellas tumultuosas reuniones que precedieron el asesinato de Puig Antich. En la ocasi\u00f3n, mi grupo (la Liga Comunista) despleg\u00f3 un activismo desenfrenado en dos frentes, una con acciones \u00abejemplares\u00bb en las que grupos de encapuchados destrozaban las vidrieras de bancos y entidades similares, otra interviniendo en toda clase de mesas o coordinadoras para denunciar la pasividad de los partidos mayoritarios, en particular la del PSUC frente a aquella ejecuci\u00f3n. Le hab\u00eda impresionado el tono de denuncia prof\u00e9tica y la reacci\u00f3n indignada, que concluy\u00f3 con mi salida de la sala de reuniones, posiblemente una iglesia, dando un portazo. Desde luego, el gesto cuadraba con actuaciones m\u00edas de la \u00e9poca, pero me costaba precisar mayores detalles. Despu\u00e9s de darle alguna que otra vuelta a la an\u00e9cdota, estaba claro que la indignaci\u00f3n estaba justificada, pero el hecho de que Joan junto con otros militantes del PSUC se arriesgaron para alumbrar una manifestaci\u00f3n bastante nutrida en Vilanova, muestra que uno hab\u00eda abusado utilizando de aquella manera el dedo acusador.<\/p>\n<p>Contemplando la an\u00e9cdota en perspectiva, resultaba evidente que ambos asumimos el drama de Puig Antich con la misma intensidad y sufrimos la misma frustraci\u00f3n. Conven\u00edamos en que deb\u00edamos de haber actuado con mayor radicalidad cuando se anunci\u00f3 su asesinato legal, y ambos participamos en la organizaci\u00f3n y puesta en pr\u00e1ctica de las protestas. Ahora tampoco quer\u00edamos olvidar, y Joan escrib\u00eda con recientemente sobre el joven anarquista con que los hab\u00eda hecho sobre Juli\u00e1n Grimau, Salvador Allende o Ernesto Guevara en la prensa vilanovina. Esta actitud es plenamente concordante la esmerada colecci\u00f3n de recortes de prensa y de octavillas referidas a obreros y j\u00f3venes asesinados por la dictadura, sobre los cuales se aprecia una sentida y extensa presencia en sus archivos:<\/p>\n<p>Al adoptar esta posici\u00f3n que combina la autocr\u00edtica con la reafirmaci\u00f3n, Joan se mostraba fiel a una condici\u00f3n inherente a su militancia: su entrega en Comisiones y en la Assemblea de Catalunya part\u00eda de una alta consideraci\u00f3n por todas las dem\u00e1s corrientes pol\u00edticas antifranquistas. Colabor\u00f3 sin dudarlo con cristianos o con militantes del FOC en Terrassa, y en Vilanova i la Geltr\u00fa, hizo todo lo que estuvo en su mano para convencer a otros partidos y personajes m\u00e1s tibios de que se incorporaran a la Assemblea. Su acendrado sentimiento psuquero no le ha impedido reconocer otras aportaciones, sin excluir personas con las que tendr\u00eda numerosos problemas personales en el tiempo. As\u00ed, su admiraci\u00f3n por los camaradas que no le fallaron fue siempre extensible a la que tambi\u00e9n expresar\u00eda tanto en su relaci\u00f3n con Pedra como la m\u00e1s prolongada que tuvo con Roma, un entra\u00f1able y exaltado poumista de Vilanova, o por cualquier representante de cualquier otra escuela con tal que se mostrara firme y coherente con sus convicciones a favor de lo que, personalmente, entend\u00eda como mejor para los trabajadores.<\/p>\n<p>Cuando llegamos al cap\u00edtulo de Vilanova, el peso de lo personal fue pasando m\u00e1s a un segundo plano.<\/p>\n<p>En esta ciudad la memoria se confunde con los actos partidarios y los acontecimientos, dentro de los cuales no siempre ha sido f\u00e1cil establecer su propio papel, hasta qu\u00e9 punto fue o no significativo, aunque lo cierto es que todas las verificaciones documentales no han hecho m\u00e1s que reafirmar lo hablado y lo escrito. En ning\u00fan momento percib\u00ed que Joan sobredimensionara su protagonismo, antes al contrario, tend\u00eda a integrarse dentro de la acci\u00f3n colectiva, rese\u00f1ando detalles como \u00abAqu\u00ed habl\u00e9 yo\u00bb, o \u00abtal reuni\u00f3n se hizo en mi casa\u00bb. Creo que esto se explica estableciendo una distinci\u00f3n entre la necesidad de reconocimiento y la vanagloria. En su d\u00eda, fue el primer sorprendido cuando lo requirieron para tareas de direcci\u00f3n o lo auparon al Comit\u00e9 Central. Luego no plante\u00f3 ninguna dificultad, ning\u00fan apego al cargo, cuando fue relevado de la secretaria del PSUC de Vilanova por un camarada m\u00e1s d\u00f3cil a los nuevos dictados. Seg\u00fan su manera de ver las cosas, el Partido, sus camaradas, merec\u00edan toda la confianza, aunque ten\u00eda motivos para dudar. Su autoestima estaba vinculada a la lucha, de ah\u00ed que su historia siempre resulte indisociable del trabajo desarrollado por su partido, el PSUC.<\/p>\n<p>Creo que es m\u00e1s correcto definir la militancia en clave de alegr\u00edas m\u00e1s que de \u00absufrimientos\u00bb de los que habla V\u00e1zquez Montalb\u00e1n. Cierto es que Joan fue un agitador con suerte, ya lo hemos dicho, pero su actitud no es muy diferente de que la disfrut\u00f3 Juan Mart\u00ednez, quien, a pesar de sus penosos avatares, todav\u00eda considera que aquellos a\u00f1os audaces fueron los mejores de su vida. Su balance com\u00fan es sencillo: aprendieron a luchar, a enfrentarse contra cualquier eventualidad, y por lo tanto conocieron la alegr\u00eda de la lucha&#8230; Su mayor \u00absufrimiento\u00bb llegar\u00eda con la divisi\u00f3n, con un vac\u00edo organizativo producido, precisamente, al comp\u00e1s del rearme derechista. As\u00ed pues, el \u00absufrimiento\u00bb se relacionaba m\u00e1s con el final de una historia de lucha que con los dolores causados en el curso de \u00e9sta, cuando la solidaridad estaba garantizada y ninguna represi\u00f3n les pudo sustraer la voluntad de crecer como comunistas.<\/p>\n<p>Como era de esperar, en cuanto se comenz\u00f3 a hablar de este proyecto surgieron recriminaciones en torno a su car\u00e1cter inevitablemente imp\u00fadico, as\u00ed como serias dudas sobre la relevancia del biografiado y, por lo tanto, fue acusado del pecado de la inmodestia.<\/p>\n<p>Al escribir <i>Memorias de un bolchevique andaluz <\/i>tuve que responder al mismo interrogante inicial de amistades que no se hab\u00edan cuestionado los autorretratos de personajes mayores de edad y muy ilustres. Por supuesto, nadie es inmune a los halagos y, en mi opini\u00f3n, creo que Joan es una persona especialmente necesitada de afecto, por lo que puede parecer bastante fr\u00e1gil en ocasiones. Pero esto no contradice el que sus \u00abantiguos\u00bb conocidos sepan poco o nada de sus vicisitudes militantes y no digamos ya las nuevas generaciones, que pueden creer que las ventajas sociales de las que disfrutan cayeron del \u00e1rbol como manzanas maduras. Incluso los m\u00e1s pr\u00f3ximos apenas sabr\u00edan citar algunos episodios de su trayectoria, lo cual significa que Joan no ha ido presumiendo por ah\u00ed. Se puede decir que su vanidad es la inherente a toda persona modesta. Cuando Joan habla de su pasado, su historia se confunde con la del Partido y los movimientos en los que particip\u00f3.<\/p>\n<p>Un factor muy importante que ha influido en esta evocaci\u00f3n es la aproximaci\u00f3n de Joan a la edad augusta, a un tiempo en el que el militante, por decirlo as\u00ed, para de correr, y es por lo tanto id\u00f3neo para el examen de conciencia. Y ese examen supone una terapia personal de valor inapreciable para un buen envejecimiento, una etapa en la que el luchador requiere, aparte de salud e ilusiones, recuperando para ello una imagen densa y ordenada de lo vivido. Esto, que resulta indicado en cualquier \u00e9poca, parece a\u00fan m\u00e1s necesario en un tiempo tan desconcertante y acelerado como el de un presente marcado por una dolorosa sensaci\u00f3n de vac\u00edo y de desvinculaci\u00f3n generacional.<\/p>\n<p>Pero lleg\u00f3 un momento en que pareci\u00f3 que algo se mov\u00eda, y esta vez por abajo, y con una parte de las nuevas generaciones. Escribo estas l\u00edneas despu\u00e9s de un par de a\u00f1os de haber asistido a algunas de las mayores manifestaciones de nuestra vida, e inmerso en los cuatro d\u00edas de marzo del 2004 que, sin llegar ni de lejos a la escala John Reed, conmovieron el mundo. El jueves 11 de marzo las noticias del d\u00eda nos colmaban de un horror sin nombre. La gente entregada a unos ideales de solidaridad no se acostumbra nunca al horror por m\u00e1s que reciba el hast\u00edo diario de tantos informativos donde los desastres ajenos (\u00a1esas pateras que parecen tan extra\u00f1as a nosotros como los robots que urgan en el planeta Marte\u00a1) se muestran junto con los desfiles de moda o las declaraciones institucionales.<\/p>\n<p>Conversando con Joan, una vez expresado el sentimiento compartido de intensa tristeza por las v\u00edctimas, recordamos lo que el Pozo del T\u00edo Raimundo hab\u00eda significado para nosotros.<\/p>\n<p>La presunta autor\u00eda de ETA echaba todav\u00eda m\u00e1s vinagre en nuestras viejas heridas por dos motivos. Primero, porque hubo un tiempo en que ETA form\u00f3 parte del antifranquismo, ciertamente de su parte m\u00e1s l\u00f3brega, y aquello colmaba todas las medidas. Era una pu\u00f1alada mort\u00edfera contra las leg\u00edtimas aspiraciones del nacionalismo democr\u00e1tico, de aquel que gente como Juan luch\u00f3 por integrar en el sue\u00f1o de la Assemblea de Catalunya. Segundo, porque un acontecimiento tan atroz reforzaba brutalmente la segunda guerra, la guerra interior que el PP hab\u00eda emprendido contra dicho nacionalismo con la est\u00fapida complicidad del PSOE y de muchos intelectuales integrados en la estela neoliberal. Desastres como estos hab\u00edan ido mermando el caudal militante e idealista y tem\u00edamos una nueva mayor\u00eda absoluta del \u00abrepublicanismo\u00bb made in USA en el Estado Espa\u00f1ol, una derrota devastadora para todas las personas que se hab\u00edan manifestado contra el capitalismo sin ley que hab\u00eda provocado el desastre del <i>Prestige<\/i>, contra el \u00abdecretazo\u00bb que hab\u00eda obligado a las direcciones sindicales a echar mano de una huelga general ninguneada por unos medios informativos a lo <i>yanqui<\/i>, contra el Plan Hidrol\u00f3gico Nacional que hab\u00eda sublevado contra el imperio del cemento y los grandes negocios urban\u00edsticos a las poblaciones de la cuenca del Ebro&#8230;Esto por no hablar de la privatizaci\u00f3n silenciosa de los bienes p\u00fablicos.<\/p>\n<p>No hubiera sido solamente una derrota electoral. Habr\u00eda demostrado a la gran mayor\u00eda de la gente que no val\u00eda la pena oponerse a atrocidades como la ocupaci\u00f3n militar de Irak porque, al fin y al cabo, los poderosos siempre tienen las de ganar. No fue otro el discurso del candidato Rajoy, quien recuerdo que en las elecciones anteriores hab\u00eda declarado: \u00abYa nadie es de nada\u00bb, un jactancioso homenaje al fin de las ideolog\u00edas (de izquierdas, claro). Ellos eran los que estaban en mejores condiciones de gestionar, y as\u00ed lo han reconocido abiertamente los fundamentalistas del dinero en la CEOE, Wall Street o en los art\u00edculos de algunos de sus intelectuales org\u00e1nicos como Mario Vargas Llosa, que sigue confundiendo la libertad con los beneficios mafiosos de unos pocos, porque lo que m\u00e1s le importa es tener su parte en el bot\u00edn.<\/p>\n<p>Y sin embargo, a la hora de la manifestaci\u00f3n \u00abmillonaria\u00bb del viernes 12 de marzo en Barcelona, se ve\u00eda cada vez m\u00e1s claro en el ambiente que por mucho que el gobierno se empe\u00f1ara en ocultarlo, el incalificable atentado proven\u00eda de los \u00abcruzados\u00bb islamistas, y que por lo tanto hab\u00eda que insertar el desastre humanitario como un componente m\u00e1s del horror alimentado por la llamada guerra de Irak. Las cuentas ya estaban m\u00e1s claras, ellos pon\u00edan la guerra y el pueblo, aqu\u00ed y all\u00e1, las v\u00edctimas inocentes, como dec\u00edamos en las manifestaciones y proclam\u00f3 uno de los curas de la escuela del Padre Gamo en un sepelio sin la ostentaci\u00f3n de algunos c\u00f3mplices. Hubo un momento en que la cabeza de la manifestaci\u00f3n marc\u00f3 el cambio en la percepci\u00f3n del horror. Algunos de los principales culpables estaban entre nosotros; all\u00ed estaban los de la guerra, el ministro de las privatizaciones, Rato, y Josep Piqu\u00e9, que hab\u00edan tratado de convencer al pueblo con sus artima\u00f1as diciendo que para combatir el terrorismo hab\u00eda que hacer una guerra, o sea apagar el fuego con gasolina. El s\u00e1bado d\u00eda 13, en los pasillos del poder del partido que matrimoniaba el neofranquismo con el neoliberalismo, se sigui\u00f3 apuntando contra ETA. ETA, dec\u00edamos nosotros, no merec\u00eda vivir, pero algo as\u00ed le quedaba muy lejos. Pasar\u00e1 mucho tiempo antes de que se sepa la verdad, pero la trayectoria pol\u00edtica del Sr. Aznar Navarro permit\u00eda creer y esperar lo peor. De ah\u00ed que la \u00abinformaci\u00f3n\u00bb de que en el PP estaban barajando aplazar las elecciones y declarar el Estado de Excepci\u00f3n, traspasara las calles, los bares, las plazas de los garrafones, las discotecas\u2026Una multitud convocada espont\u00e1neamente v\u00eda m\u00f3vil ocup\u00f3 el escenario como culminaci\u00f3n de un proceso de respuesta social que se quer\u00eda enterrar, y todo cambi\u00f3.<\/p>\n<p>La tarde-noche del d\u00eda 15 aparec\u00eda clara la \u00fanica v\u00eda posible: la victoria del PSOE. Cierto, no era el PSOE de Pablo Iglesias, ni que decir tiene, pero tampoco se parec\u00eda al de Felipe, aquel que permiti\u00f3 que Aznar pudiera se\u00f1alar con el dedo la corrupci\u00f3n y la manipulaci\u00f3n de los medios. Es muy dudoso que \u00e9ste o Bono se hubieran manifestado tan rotundamente contra la guerra, como lo es que Solbes haga una pol\u00edtica econ\u00f3mica muy diferente que la de Rato. Pero lo que era m\u00e1s importante: Zapatero no contaba con un cheque en blanco como el que le dieron a Felipe (despu\u00e9s de Tejero), sino con un ruego muy distinto: \u00abNo nos falles\u00bb, aunque en el orden socioecon\u00f3mico, la socialdemocracia acepta las cartas marcadas por el neoliberalismo, la actitud de la ciudadan\u00eda y de los trabajadores ya no ser\u00e1 igual, como hubiera sido detr\u00e1s de otra derrota m\u00e1s. Con todo, las elecciones pon\u00edan al rey al desnudo en todas las plazas del mundo; los manifestantes evocar\u00edan una semana m\u00e1s tarde la \u00abpropuesta espa\u00f1ola\u00bb, y desde el d\u00eda 15 de marzo ocurr\u00eda algo ins\u00f3lito: los \u00f3rganos del \u00abpensamiento \u00fanico\u00bb bramaban contra Zapatero.<\/p>\n<p>Cierto que todav\u00eda queda mucho por hacer, pero la suma de problemas provocados por la reacci\u00f3n neoconservadora ha renovado unas condiciones objetivas nuevas. Era la derecha en el poder la que alimentaba el sentimiento de rechazo que la izquierda institucional hab\u00eda acabado casi enterrando.<\/p>\n<p>Este libro se redactaba en un tiempo de espera.<\/p>\n<p>Su protagonista y su autor eran productos de muchas derrotas y compart\u00edan el sentimiento dominante de que pasaba el tiempo sin que el viento cambiara de direcci\u00f3n. Hac\u00eda mucho que la historia volv\u00eda a ser ocupada por rostros de personajes an\u00f3nimos (\u201cgente\u201d, al decir de Rajoy), y ahora esto se convirti\u00f3 en una evidencia. No se puede actuar impunemente contra la verdad y el pueblo. Nuestra lucha pues, segu\u00eda teniendo sentido. Al menos, la historia hab\u00eda dado, por primera vez en mucho tiempo, un paso hacia delante. Claro que si el sindicalismo sigue en los despachos, la clase trabajadora, el \u00abmotor\u00bb del cambio, seguir\u00e1 ajena a la removilizaci\u00f3n, al menos m\u00e1s all\u00e1 de los n\u00facleos de la vieja clase obrera que, como los de Sintel, todav\u00eda resisten. Es esta grave carencia m\u00e1s que cualquier otro factor, lo que explica que una fuerza como IU retroceda cuando el movimiento avanza. Carece de una \u00abbandera\u00bb radical en funci\u00f3n de la cual mostrar que \u201chay motivos\u201d para decir no, tantos como antes. Sin la \u00abbandera\u00bb nacionalista y radical, ERC no habr\u00eda encabezado un revuelo parlamentario. Sin mostrar una voluntad firme de contestaci\u00f3n y organizaci\u00f3n contra la explotaci\u00f3n, la precariedad, los accidentes laborales, la discriminaci\u00f3n salarial y laboral de la mujer, la defensa de los inmigrantes, la denuncia de los beneficios de esc\u00e1ndalo, de la l\u00f3gica que atenta contra el medio ambiente, etc. Hay motivos de sobra para que los sindicatos recuerden sus or\u00edgenes y sus finalidades, si no es as\u00ed, se impondr\u00e1 trabajar por otro sindicalismo.<\/p>\n<p>Ahora m\u00e1s que nunca parece evidente la importancia de todo lo que se ha perdido. Se aprecia la importancia que tuvo en su d\u00eda la base social del PSUC, un pilar sobre el que se construyeron muchas cosas, y que, de alguna manera, tambi\u00e9n aliment\u00f3, dentro y fuera, una conciencia cr\u00edtica. Cuando Joan se refiere al suicidio del Partido, mira con envidia experiencias claramente m\u00e1s constructivas, como la de <i>Refundazione<\/i> en Italia&#8230;<\/p>\n<p>Estos acontecimientos tambi\u00e9n le dan otro sesgo a un tema, el del conflicto intergeneracional que apenas aparece en estas p\u00e1ginas aunque podr\u00eda haberlo hecho ampliamente, de haber contado espacio para otro libro, mucho m\u00e1s pesimista que \u00e9ste. En unos pocos d\u00edas, este conflicto ha adquirido una nueva perspectiva, ya que se puede afirmar que hasta en la juventud m\u00e1s integrada bulle un inicial aliento de rebeld\u00eda y que dicha rebeld\u00eda necesita ser potenciada y canalizada.<\/p>\n<p>No se trata de un problema personal, por m\u00e1s que tambi\u00e9n haya que hablar de esto. De hecho, \u00e9sta es una vieja cuesti\u00f3n. Uno de los problemas que plantea la pasi\u00f3n pol\u00edtica son los conflictos aparecidos respecto a las obligaciones paternas, las de siempre, pero que en la actualidad se han complicado, sobre todo cuando se ha dado plena \u00abautonom\u00eda\u00bb a unos ni\u00f1os crecidos ya en una \u00e9poca de avances sociales que se sienten ajenos a palabras como \u00abdificultades\u00bb u \u00abobligaciones\u00bb. En esta \u00e9poca, en que se han disipado la familia, la comunidad y el sentimiento de clase, y su lugar est\u00e1 siendo ocupado por un sentimiento de aburrimiento y desidia, por una suma de atracciones banales (como puede serlo un tipo de programas de televisi\u00f3n al estilo de \u00abCr\u00f3nicas marcianas\u00bb u otros similares), las preocupaciones de la juventud parecen a veces las propias de cualquier \u00abhijo de pap\u00e1\u00bb cuyo problema es la marca del coche cuando en el trabajo no tienen ni la mitad de derechos que lograron sus padres y creen que no necesitan esforzarse para crecer en todos los sentidos.<\/p>\n<p>La clase obrera m\u00e1s consciente del antifranquismo tuvo que buscar por lo general sus propios padres, y no pocas veces los elegidos fueron los abuelos que hab\u00edan hecho suya la Rep\u00fablica. Sin familia y sin una escuela digna de tal nombre, Joan aprendi\u00f3 a ser un trabajador y a crear su mundo mediante un esfuerzo que le permiti\u00f3 enriquecerse como persona. Su historia es, nada m\u00e1s y nada menos, que la propia del militante que crece personalmente abriendo caminos para que la clase mayoritaria y explotada a la que pertenece tenga \u00abDerechos\u00bb que necesitaron siglos para establecerse, y que se le est\u00e1n sustrayendo en una involuci\u00f3n global. Un horario laboral que permita tiempo para vivir, unas condiciones de trabajo dignas, una remuneraci\u00f3n justa, unas libertades para negociar y pelear con la empresa, un tiempo para so\u00f1ar, para su propio desarrollo cultural y humano, por supuesto, y no para embrutecerse, lo que hubiera ocurrido si Joan hubiera limitado su pasi\u00f3n al f\u00fatbol. No quer\u00edan otra cosa los que dise\u00f1aron la lucha por las ocho horas, los protagonistas del Primero de Mayo, no era otra cosa lo que so\u00f1aban los que hicieron posible aquel PSUC antifranquista y comunista de base. Ya lo dijo uno de los cerebros del encuentro de Davos mientras ve\u00eda pasar una manifestaci\u00f3n: mientras aquellas protestas no llegaran a las empresas, pod\u00edan estar tranquilos.<\/p>\n<p>En una entrevista, el <i>alter ego<\/i> de Joan, Juan Mart\u00ednez, con m\u00e1s descendencia y con m\u00e1s c\u00e1rceles y exilios, afirmaba que si ten\u00eda algo que reprocharse era que el compromiso no le permiti\u00f3 en su d\u00eda atender a sus hijos como hubiera querido. A partir de aqu\u00ed se podr\u00edan construir varios cap\u00edtulos para los que no existe todav\u00eda quiz\u00e1s el distanciamiento necesario. Por sus numerosas dificultades, este conflicto sobrepasa el espacio de estas p\u00e1ginas, y en estas pocas l\u00edneas trato de registrar simplemente que el corte generacional a\u00f1ade m\u00e1s sensaci\u00f3n de vac\u00edo al sentimiento de continuidad, no s\u00f3lo porque dicha continuidad no parece pr\u00f3xima. Tambi\u00e9n por una sensaci\u00f3n de desvinculaci\u00f3n extensible a un marco social en el que la juventud no aparece, o mejor dicho aparece en otra orilla. A este cuadro habr\u00eda que a\u00f1adirle un detalle m\u00e1s: una sociedad en la que la memoria se diluye mediante la difuminaci\u00f3n de lo colectivo (delegado de tal cual entidad o instituci\u00f3n), la emergencia de las \u00abmuchedumbres solitarias\u00bb y el sentimiento de vac\u00edo.<\/p>\n<p>Ya no se trataba de que no hab\u00eda donde ir, tambi\u00e9n parec\u00eda que no hab\u00eda con qui\u00e9n hablar y mucho menos debatir.<\/p>\n<p>Tal como he indicado m\u00e1s atr\u00e1s, este libro es el fruto de un encuentro que dio paso inmediato a una ya larga amistad. Entre 1992 y el presente median centenares de conversaciones marcadas por una convergencia que, por m\u00e1s que Joan ha seguido con los restos de <i>su<\/i> PSUC y yo con los restos de <i>mi<\/i> LCR, nos ha hecho del \u00abmismo partido\u00bb, y existe una gran coincidencia en la mayor parte de actividades que hemos realizado juntos o por separado. A mi juicio, esto no hubiera sido posible sin una plena sinceridad y sin una condena sin paliativos de la parte oscura del comunismo.<\/p>\n<p>Al tiempo, servidor no ha podido por menos que descubrirse ante una trayectoria militante como la suya. Mientras la describ\u00eda me animaba el deseo de reconocer y homenajear a tantos comunistas de base que conoc\u00ed, y con los que, en su mayor parte, mantuve un trato de amistad profunda a pesar de las diferencias. Y podr\u00eda mencionar aqu\u00ed a una extensa lista que comenzar\u00eda por Antonio Segura, un pariente de La Puebla de Cazalla, y seguir\u00eda con <i>la Pura<\/i>, una antigua comunista de Bellvitge, a la que recuerdo vivamente haber o\u00eddo hablar con una intensa emotividad proletaria en Torre-Bar\u00f3 durante una concentraci\u00f3n-mitin el Primero de Mayo de 1966. Con Avelino S\u00e1nchez, un inolvidable campesino de Ja\u00e9n con mucha historia que milit\u00f3 en Pubilla Casas y que nunca soport\u00f3 mis discrepancias no por sectarismo sino por afecto, y que al final de todo, con sus ilusiones rotas, me abrazaba para darme la raz\u00f3n en algunas de mis cr\u00edticas premonitorias, sobre todo cuando a la luz de tantas experiencias, advert\u00eda que los socialistas nos estaban escamoteando la revoluci\u00f3n en Portugal. Podr\u00eda citar muchos nombres m\u00e1s. Al escribir sobre Joan, tambi\u00e9n lo he hecho sobre todos aquellos militantes de base que, m\u00e1s all\u00e1 de \u00abpecados\u00bb y errores, dieron brillo y honor a este concepto, hoy injustamente menospreciado por los que se apuntan al capitalismo sin trabas.<\/p>\n<p>Al calor de la historia de Joan, he pretendido a\u00f1adir una pieza m\u00e1s a favor de la memoria contra el olvido, dar un testimonio de las v\u00edctimas y se\u00f1alar qui\u00e9nes fueron los verdugos y los responsables en dilapidar un capital humano tan extraordinario. He intentado enmarcarlo como un cap\u00edtulo m\u00e1s de la historia concreta y cercana que le toc\u00f3 vivir a la clase trabajadora durante varias d\u00e9cadas del siglo xx y dejar constancia, al mismo tiempo, de que la existencia viva, concreta, con fisonom\u00eda y personalidad propias de los obreros an\u00f3nimos que, como Joan y <i>Alba<\/i>, dieron lo mejor de s\u00ed mismos mientras so\u00f1aron y lucharon por una sociedad mejor. No llegaron a ella, pero en el camino consiguieron, entre otras cosas, crear un partido de masas, recomponer el movimiento obrero y popular, dar al traste con la dictadura franquista, as\u00ed como una serie de conquistas sociales y democr\u00e1ticas que no llevaron al socialismo sino al consumismo. Pero el consumismo se hace sobre las espaldas de los expoliados y destruyendo el medio natural, por lo que, hoy m\u00e1s que nunca, el socialismo y la libertad son m\u00e1s posibles y necesarios que nunca, y la memoria de las luchas, un punto de partida inexcusable para afrontar nuevas metas.<\/p>\n<ol>\n<li>Ed. Pen\u00ednsula, Barcelona, 2002.<\/li>\n<li>Se trata de una obra inexcusable para cualquier estudio sobre el PSUC. Su edici\u00f3n fue coordinada por <i>Nous Horitzons<\/i> para Planeta, Barcelona, 1966. Mayor inter\u00e9s tiene a\u00fan tiene la obra de Carme Cebri\u00e1n, <i>Estimat PSUC<\/i>, Ed. Emp\u00faries, Barcelona, 1997.<\/li>\n<li>Ed. Planeta, Barcelona, 1988.<\/li>\n<li>Por ejemplo, en <i>Una historia optimista<\/i>, Sol\u00e9 Tura no escribe ni una l\u00ednea sobre un detalle que encuentro bastante significativo. Se trata del acariciado proyecto en el que \u00e9l tom\u00f3 parte como miembro de la direcci\u00f3n de Bandera Roja, la organizaci\u00f3n mao\u00edsta que hab\u00eda ayudado a crear, de redactar una historia \u00abantirrevisionista\u00bb del PCE y el PSUC, cuyo enfoque primordial era acusar a \u00e9stos de haber abandonado las \u00abesencias\u00bb de la \u00e9poca m\u00e1s estalinista. A modo de acotaci\u00f3n, me gustar\u00eda rese\u00f1ar que el vac\u00edo sobre las diversas tentativas mao\u00edstas, tan activas entre finales de los a\u00f1os sesenta y ochenta, no han tenido qui\u00e9n las explique; es m\u00e1s, algunos de sus protagonistas parecen haberlas olvidado completamente.<\/li>\n<li><i>Viva la gente<\/i> (del PSUC), <i>El Pa\u00eds,<\/i> 13-01-1999. Existe una edici\u00f3n (<i>Gente del PSUC. La lluita per la Llibertat, la democracia i el socialisme a Catalunya<\/i>), complementaria a la exposici\u00f3n, editada por el Museu d\u2019Hist\u00f2ria de Catalunya, prologada por el presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, que encarnaba la Catalu\u00f1a alternativa conservadora, paternalista y neoliberal, y cuyos dioses privatizadores ocuparon el lugar de los dioses igualitaristas que animaron la lucha del PSUC y de la Assemblea de Catalunya.<\/li>\n<\/ol>\n<p>(*) Este texto figura en el apartado final de mi libro, <i>Elogio de la militancia. La historia de Joan Rodr\u00edguez, comunista del PSUC<\/i> (Ed. Intervenci\u00f3n cultural\/El Viejo topo), como <i>Ep\u00edlogo: Mis encuentros con Joan<\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><P> (*)<\/P><P>Salvo contadas excepciones, apenas se habla de los militantes an&oacute;nimos de las filas intermedias de las organizaciones sociales. Un ejemplo bastante manifiesto es el caso de la crisis espa&ntilde;ola de los a&ntilde;os treinta, imposible de explicar sin los hombres y mujeres conscientes que articularon partidos, sindicatos y todo tipo de asociaciones, obreros en su mayor&iacute;a autodidactas sin los cuales nada hubiera sido igual, y sobre los que, s&oacute;lo muy parcialmente, encontramos referencias en novelas, pel&iacute;culas u obras de teatro, y sobre los que la historiograf&iacute;a suele pasar de puntillas. Se podr&iacute;a decir que en el caso del antifranquismo militante, un espacio primordialmente ocupado por los comunistas al menos desde los a&ntilde;os sesenta, el olvido resulta todav&iacute;a mucho m&aacute;s agravado, y muy poco se sabe de ellos.  <\/P><P> Entre las excepciones se cuentan especialmente algunas brillantes reflexiones de Manuel V&aacute;zquez Montalb&aacute;n, uno de los m&aacute;s tovarich de los escritores catalanes y espa&ntilde;oles. As&iacute;, por ejemplo, en su sugestiva introducci&oacute;n de las (imprescindibles) memorias de Miguel N&uacute;&ntilde;ez, La revoluci&oacute;n y el deseo, incluy&oacute; esta apretada confesi&oacute;n: &laquo;Cada a&ntilde;o recibo docenas de manuscritos de luchadores an&oacute;nimos que pasaron del analfabetismo a la conciencia revolucionaria y al sufrimiento y que jam&aacute;s ver&aacute;n publica&shy;das sus memorias. Con el tiempo el n&uacute;mero de originales va disminuyendo porque el siglo xx probablemente termi&shy;n&oacute; en 1989 y se trata de sepultar definitivamente a sus ver&shy;dugos y a sus v&iacute;ctimas1&raquo;.  <\/P><P> En estas l&iacute;neas, Manolo da fe de la intensa pulsi&oacute;n testimonial de muchos militantes que, despu&eacute;s de todo lo que les toc&oacute; vivir y de todo lo que les sucedi&oacute; bajo la dictadura, necesitan contar su vida, explicar y explicarse. La suya es una necesidad tan aut&eacute;ntica y humana como escasamente accesible, pero muy pocos cuentan con posibilidades para dejar constancia de que su vida no ha sido en vano. Al llamar a la puerta de Manolo V&aacute;zquez, lo hac&iacute;an con la abierta o secreta ilusi&oacute;n de que el autor de Asesinato en el Comit&eacute; Central les comprender&iacute;a, y quiz&aacute;s les echar&iacute;a una mano, algo que, por supuesto, no le correspond&iacute;a a &eacute;l, ya que &eacute;sta ser&iacute;a la tarea propia de una entidad o entidades afines e interesadas en dar a conocer un pasado que hasta ahora ha permanecido sacrificado en el altar de las exigencias dictadas por el llamado &laquo;pacto entre caballeros&raquo;, seg&uacute;n el cual verdugos y v&iacute;ctimas quedar&iacute;an equiparados. Sin embargo, los hechos demuestran que no ha sido as&iacute;, y mientras que, por citar un solo ejemplo, la Iglesia no ha dudado en santificar a diestro y siniestro, los hombres y mujeres que sacrificaron su existencia contra la dictadura y que permanecen en el olvido.  <\/P><P> Sin la entrega de estos hombres y mujeres an&oacute;nimos, la resistencia al franquismo, y no digamos la extraordinaria implantaci&oacute;n lograda por un partido como el PSUC, hubiera sido totalmente imposible. Como no pod&iacute;a ser menos, as&iacute; lo reconoce expl&iacute;citamente Andreu Mayayo en &laquo;La gente, primero&raquo;, un significativo primer apartado de la obra colectiva Nuestra utop&iacute;a. PSUC. Cincuenta a&ntilde;os de historia de Catalu&ntilde;a. Mayayo escribe en un tono inequ&iacute;vocamente l&iacute;rico: &laquo;La vida de cualquier militante merecer&iacute;a llenar las p&aacute;ginas que vienen a continuaci&oacute;n. Hombres y mujeres que no saldr&aacute;n nunca en negrita en los libros de historia, que no tendr&aacute;n las satisfacciones inherentes a los dirigentes e intelectuales org&aacute;nicos que [&#8230;] A pesar de todo, ellos y ellas son los aut&eacute;nticos protagonistas de la historia del PSUC. A todos ellos, a todas ellas, mi respeto, mi admiraci&oacute;n, por su generosa &lsquo;bondad&rsquo;. Por eso, a pesar de los defectos y errores cometidos, los militantes del PSUC representan uno de los potenciales m&aacute;s valiosos con que cuenta nuestro pueblo&raquo;2. Sin embargo, dicho esto, se pasa a la p&aacute;gina siguiente, sin considerar ning&uacute;n posible &laquo;problema&raquo;. La militancia est&aacute; ah&iacute;, incondicional, generosa, pero muchos militantes ya no estaban presentes, se hab&iacute;an apartado a lo largo de sucesivas crisis, y que ya entonces, los exmilitantes formaban &ndash;con ventaja- como el &ldquo;partido&rdquo; mayoritario. Nada se dice de su realidad y aspiraciones.<\/P><P> Si dedicamos un poco de atenci&oacute;n a estas l&iacute;neas, podemos comprobar que se trata de un texto editado en 1986, o sea en un tiempo intermedio entre la gran crisis que enfrent&oacute; a eurocomunistas y prosovi&eacute;ticos y la crisis final que acabar&iacute;a con el propio PSUC, y sin contar siquiera con el consuelo que su suced&aacute;neo ocupe de lejos el papel que siguieron ocupando otros partidos comunistas en el resto de Europa, a pesar de sus contradicciones.  <\/P><\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[1386,923,1320],"class_list":["post-718","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-la-izquierda-a-debate","tag-elogio-de-la-militancia-la-historia-de-joan-rodriguez-comunista-del-psuc","tag-fragmentos","tag-pepe-gutierrez-alvarez"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/718","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=718"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/718\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=718"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=718"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=718"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}