{"id":721,"date":"2007-04-15T00:00:00","date_gmt":"2007-04-15T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=721"},"modified":"2020-02-27T16:05:55","modified_gmt":"2020-02-27T15:05:55","slug":"la-cuestion-anarquista-en-la-revolucion-espanola","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=721","title":{"rendered":"La cuesti\u00f3n anarquista en la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola"},"content":{"rendered":"<p>(*)<\/p>\n<p>Como es bien sabido, el anarquismo mundial tuvo en Espa\u00f1a su m\u00e1xima representaci\u00f3n e influencia. Esto ha llevado a decir a algunos especialistas que la presencia libertarla ha sido el trazo m\u00e1s original de su historia contempor\u00e1nea. Lo que es m\u00e1s seguro es que este hecho fue el m\u00e1s singular de la guerra y la revoluci\u00f3n de 1936-1939, fechas absolutamente cruciales en la historia de la anarqu\u00eda. Despu\u00e9s de numerosas derrotas, el movimiento libertarlo internacional crey\u00f3 encontrar en la contienda espa\u00f1ola su ocasi\u00f3n de oro para demostrar al mundo, y muy particularmente a los marxistas, c\u00f3mo se hacia una revoluci\u00f3n, o sea de una manera antiestatal y autogestionaria, siguiendo otras pautas de las del modelo bolchevique de 1917 que coincid\u00edan casi un\u00e1nimemente en descalificar (<b>1<\/b>).<\/p>\n<p>En el momento en que estallaron las \u00abjornadas de julio\u00bb, la Asociaci\u00f3n In\u00adternacional de Trabajadores (AIT), creada en 1922 en Berl\u00edn en oposici\u00f3n a la II y a la III Internacional, puede di\u00advidirse claramente entre su principal secci\u00f3n, la espa\u00f1ola, con m\u00e1s de medio mill\u00f3n de afiliados -que se ampliar\u00e1n considerablemente a continuaci\u00f3n-, y el resto, en su mayor parte secciones diezmadas por el avance fascista -Portugal, Alemania, Italia- o en decadencia -Francia, Argentina-, todas francamente minoritarias o instaladas en el exilio, como ser\u00e1 tambi\u00e9n el caso de los anarquista rusos (<b>2<\/b>).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de un ef\u00edmero fulgor con la Internacional Antiautoritaria o Negra, animada por el propio Bakunin, el anarquismo hab\u00eda sido desplazado de los principales centros industriales por la Internacional Socialista que hab\u00eda rechazado tempranamente la filiaci\u00f3n anarquista por antipartidista y antiparlamentaria. A principios de siglo XX conocer\u00e1 otro gran momento con el auge del sindicalismo revolu\u00adcionario -encarnado por Ferdinand Pelloutier y por los principios expuestos en la Carta de Amiens-, pero en el momento del estallido Primera Guerra Mundial, pero sobre todo, con el triunfo de los bolcheviques en Ia revo\u00adluci\u00f3n rusa de Octubre de 1917, conocer\u00e1n sucesivas crisis que se saldan en provecho de la Internacional Comunista en los pa\u00edses semiindus\u00adtrializados; donde muchos de sus cuadros ser\u00e1n atra\u00eddos por el bolchevismo ascendente (<b>3<\/b>). Espa\u00f1a ser\u00e1 aqu\u00ed tambi\u00e9n la gran excepci\u00f3n. As\u00ed ser\u00e1 incluso durante la resistencia contra la dictadura de Primo de Rivera, y as\u00ed se llega cuando se implanta la II Rep\u00fablica, y prosigue cuando estallan la guerra y la revoluci\u00f3n. En este momento el anarquismo mundial har\u00e1 suya las esperanzas de la CNT-FAl y los militantes anarquistas de todo el mundo vivir\u00e1n intensamente su guerra de Espa\u00f1a, algunos lo har\u00e1n viajando para engrosar unas siglas que ya eran m\u00edticas.<\/p>\n<p><strong>La excepci\u00f3n espa\u00f1ola<\/strong><\/p>\n<p>Esta excepci\u00f3n espa\u00f1ola que ha fascinado singularmente a toda una horna\u00adda de historiadores e hispanistas que han tratado de dar una explicaci\u00f3n \u201ccient\u00edfica\u201d al fen\u00f3meno en base a un esquema socioecon\u00f3mico -la existencia de un oc\u00e9ano de peque\u00f1as industrias y de los latifundios que radicalizan a millones de campesinos sin tierra-, a un trasfondo religioso -el anarquismo se explica como una variante de la herej\u00eda religiosa hist\u00f3ricamente frus\u00adtrada en una Espa\u00f1a aferrada a la Iglesia de Trento-, sin olvidar la variante racial, tan cara a los propios anarquistas que han consagrado la singular idea de que \u00abel espa\u00f1ol\u00bb de a pie -adem\u00e1s arbitrariamente uniforma\u00addo- lleva en su \u00abidiosincrasia\u00bb unas dosis menores o mayores de anarquis\u00admo. Para estos historiadores se tra\u00adta de asimilar lo que en buena medida consideran una anomal\u00eda \u2013como s\u00ed la historia en general y el movimiento obrero en particular se pudiera explicar con unos molde de \u201cnormalidad\u201d o paradigmas uni\u00adversales-. y para algunos anarquistas se trata de acentuar una gesta \u00abracial\u00bb cuyo horizonte les parece eterno. Hay no poco de patriotismo\u00bb militante en esta \u00faltima concepci\u00f3n -que ha sido teorizado tambi\u00e9n por cierta derecha y por autores como Heleno Sa\u00f1a-, y que hace del fen\u00f3meno anarquista espa\u00f1ol algo metaf\u00edsico, intemporal.<\/p>\n<p>Estos factores tienden por lo dem\u00e1s a ocultar los m\u00e1s importantes: los pol\u00edticos. Algunos de ellos han sido subrayados por un maduro Joaqu\u00edn Maur\u00edn, que ofrece una versi\u00f3n mucho m\u00e1s pol\u00edtica y matizada del \u00abarraigo del anar\u00adquismo en Espa\u00f1a\u00bb (<b>4<\/b>), afirmando que los anarquistas comprendieron mucho mejor que los \u00abmarxistas\u00bb el car\u00e1cter radical de la cuesti\u00f3n agraria en el Sur, la naturaleza de vanguardia obrera de Barcelona frente al Madrid burocr\u00e1tico, fueron propagandistas mucho m\u00e1s capacitados (<b>5<\/b>), tuvieron una actitud m\u00e1s receptiva hacia los intelectuales radicales y hacia ciertas caracter\u00edsticas del pueblo espa\u00f1ol, supieron responder a la violencia institucional (Durruti) y actuar en la clandestinidad, poseyeron tambi\u00e9n m\u00e1s br\u00edo e imaginaci\u00f3n que los socialistas liderados por el \u201cestrecho\u201d Pablo Iglesias.<\/p>\n<p>El sindicalismo revolucionario hizo mucho m\u00e1s que las tibias presiones parlamentarias por las mejoras en las condiciones de vida concretas y por la dignificaci\u00f3n del trabajo; es m\u00e1s, ser\u00edan las luchas obreras animadas primordialmente por los anarcosindicalistas las que alentaron las escasas reformas legales conseguidas. Su apoliticismo revolucionario no aparec\u00eda entonces como una posici\u00f3n sectaria dada la liviandad moral de los pol\u00edticos libe\u00adrales y cuando presentaban su. proyecto revolucionario parec\u00eda la consecuci\u00f3n l\u00f3gica de un proyecto demo\u00adcr\u00e1tico radical que habla sido secularmente traicionado por la burgues\u00eda. Por otro lado, el anarcosindicalismo supo combinar diversas formas de lucha e integrar en su seno un amplio abanico de tendencias libertarias, desde las gradualistas-pedag\u00f3gicas y pacifistas hasta las insurreccionales y justicie\u00adras, y finalmente logr\u00f3 capear la crisis creada en torno al polo tercerointer\u00adnacionalista, apoyando al principio una l\u00ednea de convergencia t\u00e1ctica -sin olvidar los principios de Baku\u00adnin-, para desvincularse a consecuencia de una suma de acontecimientos como los de Ucrania y de Kronstadt, am\u00e9n del peculiar informe de Angel Pesta\u00f1a, cuando ya el PCE iniciaba su crisis. Solamente en Catalu\u00f1a y Sevilla hubo \u201cproblema\u201d comunista (<b>6<\/b>).<\/p>\n<p>En su larga historia, el anarquismo espa\u00f1ol se habla fortalecido superan\u00addo las \u00abpruebas de fuego\u00bb de una represi\u00f3n constante, muy superior a la que sufri\u00f3 el PSOE. Sobrevivi\u00f3 al fracaso de la revuelta cantonal de 1873 &#8211;donde su responsabilidad ser\u00eda mucho menor que la que le atribuy\u00f3 Engels en su famoso folleto <i>Los bakununistas en acci\u00f3n<\/i> (<b>7<\/b>)-; al \u00abpronunciamiento\u00bb del general Pav\u00eda en 1874; a las oscuras maniobras polic\u00edacas entorno a la \u201cMano Negra\u00bb y a la represi\u00f3n que sigui\u00f3 al atentado del Corpus: La primera descabez\u00f3 el amplio movimiento jerezano y la segunda trat\u00f3 de destruir el n\u00facleo barcelon\u00e9s e hizo c\u00e9lebre las torturas del castillo de Montjuich (<b>8<\/b>); al fracaso de la huelga general que represent\u00f3. el cap\u00edtulo m\u00e1s profundo de la \u00abSetmana Tr\u00e1gica\u00bb; al pistolerismo patronal de principios de los a\u00f1os veinte que acab\u00f3 con un buen n\u00famero de sus cuadros m\u00e1s capacitados (<b>9<\/b>), y finalmente a la dictadura de Primo de Rivera que trat\u00f3 de yugular a la CNT en tanto que permiti\u00f3 la legalidad, aunque mermada, del PSOE.<\/p>\n<p>Todo esto ocurri\u00f3 en un periodo en el que los baches aparecen como antesala de un poderoso resurgimien\u00adto, y en el que los conflictos internos no torcieron su desarrollo como hab\u00eda ocurrido en otros pa\u00edses. Las controversias y enfrentamientos -personales mayormente- entre colectivistas -a la manera de Bakunin- y comunistas -a la de Kropotkin-, fueron bastante amargos, no menos que lo fueron los existentes entre los individualistas -Urales y Ma\u00f1e, Mella- y los sindicalistas -Lorenzo, Segu\u00ed, etc-; pero todas estas tendencias acabaron coexistien\u00addo aunque las diferencias resurgieron con otros problemas de fondo y se acentuaron al final de la Dictadura, cuando un sector -la FAI constituida siguiendo la l\u00ednea argentina de \u201ctrabaz\u00f3n\u201d o \u201cmarcaje\u201d a la posible influencia comunista o posibilista- abogaba por una l\u00ednea de ruptura e insurrecci\u00f3n y otro sector \u2013el \u201ctrentista\u201d o sindicalista- se inclinaban hacia acuerdos puntuales con la izquierda republicana y autonomista.<\/p>\n<p>Estas contradicciones van a atrave\u00adsar todo el periodo republicano hasta la reunificaci\u00f3n que consagrar\u00e1 el Congreso de Zaragoza de enero de 1936, para reproducirse con otras va\u00adriantes durante la contienda e Insta\u00adlarse como algo cr\u00f3nico en el exilio hasta la ruptura final durante la \u00abtransici\u00f3n\u00bb. En este sentido se puede hablar de \u00abdos almas\u00bb del anarquismo y Jos\u00e9 Peirats, nos la presenta as\u00ed durante la Rep\u00fablica: \u201cEntre los anarquistas hab\u00eda dos concepciones revolucionarias: la que podr\u00edamos llamar jacobina y la que pudi\u00e9ramos tildar de oportunista. Los primeros jugaban todo al golpe de au\u00addacia; los otros cre\u00edan que la revolu\u00adci\u00f3n tiene sus plazos. Se hace (o no se hace) todos los d\u00edas. El m\u00e1ximo. historiador de la anarqu\u00eda (Max Nettlau, PG-A) llamaba a esto \u00faltimo la continuidad de la historia. Frente a la concepci\u00f3n conspirativa estaba la oportunista. Los movimientos insu\u00adrreccionales conspirativos de 1933 pusieron en evidencia a ambas ten\u00addencias. Fall\u00f3 repetidamente la revo\u00adluci\u00f3n conspirativa. Los movimientos fueron f\u00e1cilmente aplastados por el gobierno\u201d.<\/p>\n<p>Empero, en su cr\u00edtica, Peirats no se olvida de sus preferencias, y a\u00f1ade: \u201dFall\u00f3 por falta de clima. Para unos la revoluci\u00f3n se forja en fr\u00edo. A costa de machacar el hierro este se caldea y se pone al rojo vivo. La revoluci\u00f3n ser\u00eda hechura de unas minor\u00edas audaces dispuestas a ofrecer el ejemplo de su sacrificio. Caldeado por el ejemplo, el pueblo seguirla. Para los oportunistas esto es jugar a la ruleta rusa. Si sale con barba&#8230; Ambas corrientes creen que la revoluci\u00f3n no es posible sin la intervenci\u00f3n del pueblo. Pero mientras aqu\u00e9llos creen que esta intervenci\u00f3n es voluntaria\u00admente provocable, \u00e9stos estiman que s\u00f3lo un acontecimiento emocional im\u00adponderable puede crispar las multitu\u00addes. Nuestra misi\u00f3n consiste en estar preparados para soplar en el fuego y llevar la revoluci\u00f3n siempre adelante. La conspiraci\u00f3n jacobina puede abo\u00adcar a la dictadura, que ambas tenden\u00adcias repugnan\u201d (<b>10<\/b>).<\/p>\n<p>A esto habr\u00eda a\u00f1adir que la existencia de militantes que comulgaban \u2013al menos parcialmente- con ambas expresiones, no eran ninguna excepci\u00f3n, como no lo fue el hecho de que algunos de los l\u00edderes \u201coportunistas\u201d provinieran del sector m\u00e1s extremo como la propia Federica, Garc\u00eda Oliver, \u201cMarianet\u201d o Prieto.<\/p>\n<p><strong>Tan poco tiempo<\/strong><\/p>\n<p>Con la revoluci\u00f3n pol\u00edtica del 14 de abril de 1931, el dilema <i>jacobinismo<\/i> u <i>oportunismo <\/i>atravesar\u00e1 de extrema a extremo el poderoso desarrollo de la CNT. Para la corriente \u00abmoderada\u00bb agrupada en torno al c\u00e9lebre <i>Manifiesto de los Treinta<\/i> (Angel Pesta\u00f1a, Joan Peir\u00f3, Juan L\u00f3pez, etc), no est\u00e1n creadas todas las condiciones para la revolu\u00adci\u00f3n y se impone un trabajo de acumu\u00adlaci\u00f3n de fuerzas, de avance sindical y de concienciaci\u00f3n cultural. Por tanto no se trata de buscar el enfrentamien\u00adto directo contra el Estado y la burgues\u00eda sino de aprovechar posibles acuerdos con sus sectores m\u00e1s avan\u00adzados, como los catalanistas de izquierdas con los que los \u201ctrentis\u00adtas\u00bb tienen bastantes puentes. El modelo social de esta corriente -en la que se insertan numerosas variantes menores como la municipalista, la pacifista tolstoiana, etc.-. ser\u00e1 una traducci\u00f3n de las teor\u00edas de Pierre Besnard y. Christian Cornelissen que abogan por una f\u00f3rmula de \u00abtodo el poder\u00bb para las federaciones sindica\u00adles, una idea muy en boga dentro de la corriente hist\u00f3rica sindicalista revolucionaria (IWW).<\/p>\n<p>Los \u201ctrentistas\u201d, a pesar del inmenso prestigio de algunos de ellos, fueron muy duramente tratados por la mayor\u00eda (Ricardo Sanz llega a escribir un panfleto llamado <i>Los treinta Judas<\/i>), y expulsados. Durante un tiempo permanecen marginados fuera de la CNT, aunque acabar\u00e1n reintegr\u00e1ndose, con la excepci\u00f3n de la fracci\u00f3n que representa incuestionablemente Angel Pesta\u00f1a construye -sin \u00e9xito- el \u00ednfimo Partido Sindicalista que toma parte en la Alianza Obrera, y que tratar\u00e1 de convencer a los confederales de la importancia de tener una formaci\u00f3n pol\u00edtica as\u00ed como de tender puentes con cierto marxismo. Durante la guerra civil, el pesta\u00f1ismo (en el que toman parte personalidades tan notales como Mar\u00edn Civera, Eduardo Pons Prades y un biso\u00f1o \u00c1ngel M\u00aa de Lera) coincidir\u00e1 ampliamente con la de un sector cenetista de procedencia faista \u00adencabezado por Horacio Prieto, principal animador del Partido Libertario (<b>11<\/b>).<\/p>\n<p>La mayor\u00eda que se Impone pr\u00e1cti\u00adcamente en todo el Estado se articula a trav\u00e9s del Irregular esquema org\u00e1nico de la FAI en base a la premisa de que la CNT est\u00e1 perdida sin una hegemon\u00eda anarquista. El ascenso del movimiento de masas en general y en particular de su expresi\u00f3n anarcosindicalista plantea para los te\u00f3ricos de la \u00abgimnasia revoluciona\u00adr\u00eda\u00bb que ha llegado el momento de avanzar en el camino de la revoluci\u00f3n mediante un vasto movimiento de in\u00adsurrecciones locales -a la manera de Bakunin en Italia-, que ser\u00e1n definidas por los \u201ctrentistas\u00bb como una forma de actuaci\u00f3n anarco\u00adbolchevique (t\u00e9rmino acu\u00f1ado de una lectura del bolchevismo como exponente de una t\u00e9cnica de golpe de Estado a la ma\u00adnera expuesta por Curzio Malaparte en su libro hom\u00f3nimo), y que se debe caracterizar m\u00e1s correc\u00adtamente como una variante anarquista de <i>putschismo<\/i>. Este movimiento, iniciado en Figols, tendr\u00e1 su cap\u00edtulo m\u00e1s c\u00e9lebre y trascendente en Casas Viejas donde las fuerzas de orden p\u00fablico hicieron una demostraci\u00f3n de c\u00f3mo cab\u00eda tratar este tipo de ac\u00adciones que nunca duraron m\u00e1s que unas horas o unos d\u00edas, aunque sus protagonistas estaban convencidos de que no eran unos ensayos sino d\u00edas de \u201censayo\u201d de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sus razones te\u00f3ricas m\u00e1s elaboradas fueron hechas por el Dr. Isaac Puente, principal intelectual cenetista de la \u00e9poca y que las expuso como sigue: \u201cUna revoluci\u00f3n pol\u00edtica puede ha\u00adcerse en el frente urbano&#8230; La revoluci\u00f3n social necesita tener el m\u00e1s amplio frente, haciendo de cada villorrio un baluarte&#8230;Un pu\u00f1ado de camaradas audaces o un peque\u00f1o sindicato rural, pueden proceder f\u00e1cilmente al desarme de los enemigos y al armamento de los revolucionarios. En un pueblo es f\u00e1cil resistir muchos d\u00edas un bloqueo, porque hay medios abundan\u00adtes de subsistencia&#8230; Los compa\u00f1e\u00adros de la ciudad tienen algo m\u00e1s importante que hacer. Traer en jaque a la fuerza armada para que no pueda acudir a someter a sus hermanos, los campesinos sublevados. Distraer las fuerzas del enemigo. Mantener la huelga revolucionaria y la lucha violenta. Hacer que la experiencia del campo dure el mayor tiempo posible para que nadie pueda negar la evidencia: lo realizable del comunismo libertario (<b>12<\/b>).<\/p>\n<p>Esta l\u00ednea de \u00abacciones ejemplares\u00bb que suscitan el entusiasmo de personalidades tan especiales como Federica Montseny, desde\u00f1a los programas -concebidos como una artima\u00f1a marxista que obstaculiza la libre iniciativa-, se justifican como una t\u00e1ctica en la que el campo cerca a las corruptas ciudades y sobre la inmediatez -en l\u00ednea recta, sin pro\u00adcesos de transici\u00f3n- de un comunis\u00admo libertario que no transige con he\u00adgemon\u00edas sindicales ni con ninguna forma de Estado. Su objetivo es el re\u00adgreso a la vida natural, precapitalista, en la que (no se precisa muy bien c\u00f3mo) se restablecer\u00e1 el equilibrio en\u00adtre el individualismo y el colectivismo. No hay lugar por lo tanto para ninguna forma de colaboraci\u00f3n con otras ex\u00adpresiones del movimiento obrero y su primordial dilema es o Estado o Revoluci\u00f3n. Un dilema que se plantea en una fase hist\u00f3rica en la que la derecha ya se hab\u00eda pertrechado contra la confianza y las \u201cbuenas intenciones\u201d representadas por Kerenski y el gobierno provisional ruso, cuando las clases dominantes ya han adoptado la carta de la \u201ccontrarrevoluci\u00f3n preventiva\u201d o sea de la \u201crevoluci\u00f3n fascista\u201d (<b>14<\/b>).<\/p>\n<p><strong>El papel de la hegemon\u00eda faista<\/strong><\/p>\n<p>Desde la historia, se ha presentado habitualmente esta experiencia como el producto de la hegemon\u00eda faista, olvid\u00e1ndose a menudo que \u00e9sta respond\u00eda a un sentimiento muy extendido entre los cuadros medios confederales -el coraz\u00f3n de la CNT \u00ady entre los afiliados, y que se comprend\u00eda como una alternativa re\u00advolucionaria frente la mediocridad ins\u00adtitucionalista y profesoral de la coali\u00adci\u00f3n republicano-socialista que se mostr\u00f3 mucho m\u00e1s dura con el anarco\u00adsindicalismo que con la nueva extrema derecha (hubo guante blanco para Sanjurjo y Juan March). Ten\u00eda la virtualidad de plantear la actualidad de la revoluci\u00f3n de una manera infan\u00adtil y sectaria, pero no hay dudas de que la revoluci\u00f3n se estaba gestando m\u00e1s lenta y ampliamente. Cuando esta revoluci\u00f3n vuelve a llamar a las puertas de la CNT-FAI, \u00e9sta se encuentra en una grave crisis en la que inciden adem\u00e1s el fiasco de la campana de apoliticismo revolucionario que contribuir\u00e1 (a los ojos de los trabajadores) a la victoria de las derechas que tra\u00adtar\u00e1n mucho m\u00e1s duramente que el gobierno anterior a los anarquistas. y la emergencia de un peligro fascista internacional que ser\u00e1 (aisladamente) comprendido por un testigo del ascenso nazi; Orob\u00f3n Fern\u00e1ndez (<b>15<\/b>). La mayor\u00eda \u00abfa\u00edsta\u00bb aunque en retro\u00adceso todav\u00eda seguir\u00e1 mostrando su sectarismo ante la Alianza Obrera.<\/p>\n<p>La Alianza Obrera responder\u00e1 a tres exigencias b\u00e1sicas: a) la unificaci\u00f3n proletaria frente al ascenso fascista; b) la revoluci\u00f3n contemplada como la destrucci\u00f3n del Estado burgu\u00e9s, y c) la democracia proletaria como f\u00f3rmula magistral postrevolucionaria&#8230;<\/p>\n<p>Animada en un principio de la izquier\u00adda comunista, la Alianza se extiende con otros grupos disidentes del PSOE y de la CNT -Pesta\u00f1a-, y alcanza a la izquierda socialista cuyo proceso de radicalizaci\u00f3n es repudiado por la ma\u00adyor\u00eda libertaria. La entrada de la CNT en ella hubiera sido hist\u00f3ricamente decisiva, podr\u00eda haber sido una alter\u00adnativa determinante frente a la nueva coalici\u00f3n de izquierdas en la que los republicanos pon\u00edan el programa y los personajes rectores y el movimiento obrero, la mano de obra.<\/p>\n<p>Pero como lo demuestran los debates del Congreso de Zaragoza, la CNT no consideraba la eminencia del peli\u00adgro fascista, tampoco se planteaba la destrucci\u00f3n del Estado con las dem\u00e1s formaciones revolucionarias y por tanto, tampoco la necesidad de un pluralismo revolucionario (<b>16<\/b>). La CNT asturiana permanecer\u00e1 tr\u00e1\u00adgicamente sola en aquel ano del \u00a1UHP!, y mientras Federica Montseny clamaba contra los marxistas sin ning\u00fan esfuerzo de distinci\u00f3n, el astur Jos\u00e9 M\u00aa Mart\u00ednez proclamaba que dos anarquistas y dos marxistas eran cuatro revolucionarios, o dicho de otra manera, si bien los marxistas no pueden prescindir de los anarquistas si quieren hacer una revoluci\u00f3n \u2013aunque sea a la defensiva como pretend\u00eda la izquierda socialista-, tampoco lo anarquistas pueden pensar en la suya sin contar con los marxistas, sobre todo con los m\u00e1s abiertos .<\/p>\n<p>El tema del frente \u00fanico es analiza\u00addo como una mera maniobra pol\u00edtica de los diferentes marxismos, y lo que se impone es la mano de hierro contra los que se \u00abinfiltran\u00bb dentro de la CNT, lo que no es obst\u00e1culo para que notorios libertarios como Cipriano Mera trabajen en la UGT en algunos centros industriales -como Madrid \u00aden donde los confederales no tienen suficiente influencia. Por lo dem\u00e1s, el planteamien\u00adto unificador y unitario se encuentra en el esp\u00edritu de la primera CNT y alcanz\u00f3 momentos brillantes como el de la huelga general de agosto de 1917. Sigue siendo una vocaci\u00f3n dentro de no pocas federaciones y tiene te\u00f3ricos como el veterano Eleuterio Ouintanilla y sobre todo el joven Orob\u00f3n Fern\u00e1ndez, fallecido prematuramente.<\/p>\n<p>La unidad no es el tema central del Congreso de Zaragoza, se plantea colateralmente. Tampoco lo ser\u00e1 el \u00abclima\u00bb de golpe militar que se adivina incluso en el ambiente, ni el nubarr\u00f3n fascista que ha cobrado un sesgo alarmante desde la victoria de Hitler, y mucho menos la situaci\u00f3n en la URSS donde Stalin ha efectuado su especta\u00adcular giro hacia la derecha, ni siquiera el impulso del Frente Popular que va a contar con el apoyo abierto de notorios \u00abtrentistas\u00bb y t\u00e1cito de muchos \u00abfa\u00edstas\u00bb. El Congreso se consagra a la determinaci\u00f3n de c\u00f3mo va a construirse el comunismo liberta\u00adrio e Isaac Puente impone su potente vena l\u00edrica; el comunismo libertario no teme ni a la contrarrevoluci\u00f3n ni al cerco internacional. Pero parece evidente que su logro no podr\u00e1 hacerse al margen de las condiciones concretas (que se menosprecian y que cuando se citan en otros casos hist\u00f3ricos -como el sovi\u00e9tico- se describen como meros pretextos de \u00abautoritarios\u00bb). En Zaragoza la voluntad lo es todo, las condiciones no son nada. Ser\u00e1 en esta \u00e9poca cuando en pleno apogeo de los llamados \u00abprocesos de Mosc\u00fa\u00bb, la prensa liber\u00adtaria trata el hecho con indiferencia y lo explica como un ajuste de cuentas entre \u00abcamarillas\u00bb marxistas.<\/p>\n<p><strong>Anarquismo y revoluci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n, por supuesto, no va a desarrollarse siguiendo las pautas del IDEAL sino en medio de una l\u00ednea quebrada por unas condiciones hist\u00f3ricas muy complejas y dram\u00e1ticas, y su consecuci\u00f3n no va a ser el producto de una huelga general o de un conjunto de insurrecciones sino que, una vez derrotada la sublevaci\u00f3n en las principales capitales, va a tener que superar una doble muralla que se le opone con m\u00e9todos muy diferentes:<\/p>\n<p>-1) la de la contrarrevoluci\u00f3n militar-\u00adfascista vertebrada desde el sector m\u00e1s reaccionario del ej\u00e9rcito que se ha constituido como un \u201cpartido\u201d y que no duda ante la aniquilaci\u00f3n total del movimiento obrero y de todas las li\u00adbertades, incluso de las bases cultu\u00adrales progresistas m\u00e1s moderadas.<\/p>\n<p>-2) la de una antirrevoluci\u00f3n en la zona republicana que tiene en el Frente Popular la expresi\u00f3n, pretendidamente leg\u00edtima, de la \u00abunidad antifascista\u00bb, concretada en un Estado republicano que, animado por el PCE-PSUC se sit\u00faa en la onda del pacto que la URSS busca con las \u00abdemocracias occidentales\u00bb y que por ende, rechaza -tal como se expresi\u00f3n claramente en su documento constituyente- las reivindicaciones que sobrepasan el marco republicano.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n al primer problema se constata claramente una abierta subestimaci\u00f3n por parte del movimiento obrero en general y del anarco\u00adsindicalista en particular, a pesar de que existen los conocidos antecedentes represivos de 1909, 1917, 1923 y 1934, la intentona golpista de Sanjurjo en 1932, y por supuesto, la represi\u00f3n contra la \u201cComuna\u201d asturiana, frente a la cual se utilizan las tropas coloniales. Esta vocaci\u00f3n contrarrevolucionaria del ej\u00e9rcito se refuerza cuando la clase dominante considera cerrada su experiencia \u00abreformista\u00bb en la II Rep\u00fablica, y cuando el ascenso nazi-fascista la alienta hacia una \u00abcontrarrevoluci\u00f3n preventi\u00adva\u00bb. La oposici\u00f3n dentro del ej\u00e9rcito ser\u00e1 amplia pero desarticulada; no encuentra en su contra los nudos de un trabajo antimilitarista consecuen\u00adte. Empero, Mola y Franco estaban preparados para aplastar una previsible huelga ge\u00adneral; pero el hecho de que la respuesta sea mucho m\u00e1s amplia y profunda revela que exist\u00edan las condiciones elementales para una revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>En cuanto a la zona republicana, conviene recordar que el Frente Popular se justificaba, desde la derecha aza\u00f1ista, como un medio para neutralizar con su moderaci\u00f3n la posibilidad de un golpe de Estado. Pero era evidente que la reacci\u00f3n no s\u00f3lo consideraba las in\u00adtenciones de Aza\u00f1a y Prieto sino tambi\u00e9n la voluntad y la mirada de los obreros y campesinos. Cuando el golpe militar se destap\u00f3 -despu\u00e9s de ser un secreto de Polichinela que el ministro Casares Ouiroga menospreci\u00f3 con una patochada de declaraciones-, la derecha republi\u00adcana fue totalmente desbordada, primero porque, su actitud ante el ej\u00e9rcito era ambivalente -tem\u00eda sus tentaciones golpistas pero lo necesitaba frente a una revoluci\u00f3n- y segundo porque no era, en lo m\u00e1s m\u00ednimo, consciente de lo que signifi\u00adcaba un peligro como el fascista. Su actuaci\u00f3n entonces fue grotesca, oscil\u00f3 entre la indiferencia (Quiroga), el pactismo (Mart\u00ednez Barrios), la pasividad (negando las armas a los trabajadores), cuando no la claudicaci\u00f3n o la complicidad. La confianza de los trabajadores en los gobernantes republicanos fue fatal en muchas capitales.<\/p>\n<p>No habla nada preparado, pero cuando lleg\u00f3 la hora el hero\u00edsmo de las muchedumbres- sobre todo de los m\u00e1s j\u00f3venes- hizo el milagro de contrarrestar el golpe en la mayor parte del Estado, y aqu\u00ed los anarcosindicalistas mostraron su valor en donde mejor se sab\u00edan batir; en las ba\u00adrricadas. Nada se pod\u00eda hacer sin la CNT, aunque la ingenuidad tuvo con\u00adcreciones tr\u00e1gicas en Sevilla Zaragoza y Oviedo, sin olvida; Mallorca y Canarias, todas ellas situaciones claves para la guerra que ven\u00eda. El resultado de todo ello fue un punto de partida victorioso con algunas derrotas. Pero la situaci\u00f3n se iba a resolver progresivamente a favor de los que ten\u00edan mejores armas y una comprensi\u00f3n m\u00e1s clara de los medios necesarios para vencer. La contrarre\u00advoluci\u00f3n ten\u00eda la terrible certitud de la consecuencia, la unidad de prop\u00f3sitos, la ayuda y la contribuci\u00f3n internacional am\u00e9n de la m\u00e1s absoluta falta de escr\u00fapulos y de piedad.<\/p>\n<p><strong>Las grandes opciones del anarquismo<\/strong><\/p>\n<p>Nadie dentro del movimiento obrero espa\u00f1ol se hab\u00eda preparado tanto para una revoluci\u00f3n como los anarquistas. Hablan comenzado su odisea en los tiempos de la I Internacional, y se hablan forjado en una batalla continua contra los poderes establecidos. La CNT condensaba en sus federaciones a una mayor\u00eda militante con una reconocida capacidad de lucha y una decidida voluntad de transformar el mundo. Su programa hab\u00eda sido la Anarqu\u00eda como \u201cla m\u00e1s alta expresi\u00f3n del orden\u00bb (Eliseo Recl\u00fas). Por ello hab\u00edan rechazado cualquier transacci\u00f3n con la clase dominante. Hablan rechazado el juego parlamentario y la \u00abpol\u00edtica\u00bb tradicional en aras de la acci\u00f3n directa, de la lucha por la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando durante las \u00abjornadas de julio\u201d lograron un protagonismo indiscutible en la derrota de los sublevados, todo parec\u00eda posible. Barcelona, dir\u00eda Durruti, se habla convertido \u00aben la capital espiritual del mundo\u00bb, y la palabra libertad se concretiz\u00f3 en un movimiento liberador que alcanz\u00f3 a todos los oprimidos. El nexo entre la contrainsurrecci\u00f3n y la revoluci\u00f3n fue perfectamente natural; los burgueses supieron sin dificultad en donde estaban sus barricadas y sus posesiones le fueron colectivizadas en medio de una fiesta igualitaria. Por su capacidad de organizaci\u00f3n, la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola se mostr\u00f3 mucho m\u00e1s profunda que lo sovi\u00e9tica, todo funcion\u00f3 desde el primer d\u00eda. Sin embargo hab\u00eda un punto d\u00e9bil; el del poder. La revoluci\u00f3n hab\u00eda dado la \u00abvuelta a la tortilla\u00bb, pero \u00bfqui\u00e9n ten\u00eda que mandar ahora?.<\/p>\n<p>Con la revoluci\u00f3n en las manos, a la c\u00faspide de la CNT se le plantearon al menos tres grandes opciones fundamentales: 1. La del Congreso de Zaragoza, a sea la proclamaci\u00f3n del comunismo li\u00adbertario, o dicho de otra manera; la Re\u00advoluci\u00f3n contra el Estado o \u201cel todo\u201d como dir\u00eda Garc\u00eda Oliver; 2. Otra en la onda de la Alianza Obre\u00adra, o sea, la unidad de la izquierda re\u00advolucionaria (confederales, caballeris\u00adtas y poumistas), defensa de la revo\u00adluci\u00f3n, democracia proletaria&#8230; 3. Llegar a un acuerdo con las auto\u00adridades republicanas, manteniendo las conquistas revolucionarias dentro de un frente antifascista que no cuestiona\u00adba la legitimidad del r\u00e9gimen del Frente Popular, que fue la que se impuso&#8230;hasta mayo de 1937<\/p>\n<p>En el hist\u00f3rico Pleno desarrollado en Barcelona despu\u00e9s de los hechos revolucio\u00adnarios, el dilema se resumi\u00f3 en dos. Los defensores del primero no estuvie\u00adron muy convincentes, lo siguieron planteando desde la misma \u00f3ptica de anta\u00f1o, nosotros solos yen l\u00ednea recta hacia \u00abel todo social\u00bb. Su defensor m\u00e1s conocido fue Garc\u00eda Oliver que pasar\u00eda a ser a continuaci\u00f3n el defen\u00adsor m\u00e1s consecuente de una tercera opci\u00f3n -seg\u00fan \u00e9l mismo, no quiso hacer de Trotsky-, que se justificaba en base al reconocimiento de las \u00abcon\u00addiciones objetivas\u00bb; hab\u00eda un enemigo terrible que era el fascismo y exist\u00edan otras fuerzas pol\u00edticas y sindicales que eran predominantes en otras zo\u00adnas del Estado. La primera opci\u00f3n, se dijo, implicaba -hab\u00eda que decir que les descubr\u00eda- una dictadura anar\u00adquista en la que nadie hasta entonces hab\u00eda pensado, y eso era una contradicci\u00f3n con sus principios. El interrogante que se nos ocurre es, \u00bfpensaban antes que su programa de comunismo libertario se iba a imponer por consentimiento?. Es evidente que no. Los anarcosindi\u00adcalistas nunca hab\u00edan dudado que la revoluci\u00f3n no se hac\u00eda por \u00abconsenso\u00bb sino mediante la violencia revoluciona\u00adria -la forma autoritaria que dir\u00eda Engels- y la aplicaron rotundamente en sus insurrecciones, y no fue otra cosa lo que hicieron donde se impusieron las colectivizaciones (contra patronos, autoridades y obreros y campesinos renuentes) .<\/p>\n<p>Pero adem\u00e1s de las incuestionables \u00abcondiciones objetivas\u00bb estaban las \u00absubjetivas\u00bb que eran mucho m\u00e1s determinantes porque para los anar\u00adquistas era un principio que el poder \u00abestaba maldito\u00bb (Louise Michel), y que al ocuparlo el m\u00e1s santo se pod\u00eda convertir en un sanguinario (Proudhom). sin embargo, el principio ten\u00eda otro lado: hab\u00eda que abolir la maldici\u00f3n. Pero llegada la \u201chora de la verdad\u201d; resultaba que no solamente subsist\u00eda sino que se reforzaba desde el momento en que los anarcosindica\u00adlistas le reconoc\u00edan una legitimidad y consent\u00edan en integrar en el poder republicano sus milicias y sus colectividades. Enton\u00adces fue cuando el diario <i>Solidaridad Obrera<\/i> escribi\u00f3 que se trataba de otra clase de poder, evidentemente, era un poder en tiempos de crisis, obligado a enfrentarse a su propio ej\u00e9rcito, pero su l\u00f3gica era la restauraci\u00f3n del orden, de la propiedad privada, del \u201cestatus\u201d colonial&#8230;<\/p>\n<p>Durante las \u00abjornadas de julio\u201d ellos hab\u00edan heredado la ciudad de las barricadas, y as\u00ed se lo reconoci\u00f3 Companys cuando en un alarde de inteligencia pol\u00edtica liberal burguesa, fue a ponerse al servicio de la revoluci\u00f3n siguiendo al frente de la Generalitat. Companys ten\u00eda ya en mente toda una maniobra pol\u00edtica de largo alcance. Primero pon\u00edan una \u00abcolchoneta\u00bb a los pies de la CNT-FAI para que estos se acomodaran, luego coexistir\u00eda con ellos, recuperando progresivamente la inicia\u00adtiva en todos los terrenos, apoy\u00e1ndose en su legitimidad, su dominio sobre los recursos financieros y sobre todo, en el desgaste de la revoluci\u00f3n; en este plan lo m\u00e1s inteligente era inte\u00adgrar las conquistas revolucionarias que pasaban a depender de las instituciones. Para ello cont\u00f3 con un aliado militante y radical, el PSUC, que de acuerdo con la pol\u00edtica del PCE en el resto del Estado, no tard\u00f3 en tomar una iniciativa m\u00e1s dura que no tardar\u00eda en hacer. imposible dicha coexistencia (<b>14<\/b>).<\/p>\n<p>Fueron los propios anarcosindicalistas los que rechazaron como descabellada la primera opci\u00f3n -sin cuestionar toda su trayectoria-, y optaron por una \u00abintermedia\u00bb. Ahora cabe preguntarse las razones de por qu\u00e9 no lo hicieron por la segunda opci\u00f3n que habr\u00eda contado con la connivencia de la izquierda socialista ;&#8211;que fue m\u00e1s lejos que la CNT en su oposici\u00f3n a Giral- y del POUM (<b>15<\/b>). Esta opci\u00f3n ten\u00eda detr\u00e1s la referencia del UHP y respond\u00eda al sentimiento de la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n que hab\u00eda rechazado al fascismo. La respuesta a esta pregunta nos lleva a la cuesti\u00f3n de la naturaleza de la CNT. Era una organizaci\u00f3n muy po\u00adderosa que se hab\u00eda educado en com\u00adpetencia con los marxismos, y que hab\u00eda planeado un proyecto revolu\u00adcionario solitario y al margen del tiem\u00adpo y del lugar. Miraba a las otras ten\u00addencias obreras con m\u00e1s desconfian\u00adza que al ERC con el cual habla tenido enfrentamientos muy graves a\u00f1os atr\u00e1s. Tem\u00eda que los marxistas le pisaran su terreno, y no conceb\u00eda por tanto un frente revolucionario bajo su iniciativa. Al rechazar la posibilidad de un poder revolucionario, se orienta\u00adba hacia una posici\u00f3n aparentemente m\u00e1s en consonancia con su rechazo del poder. Pensaban que colaborando en diferentes instituciones, o en di\u00adversos \u00f3rganos de gobierno -a los que pat\u00e9ticamente quisieron cambiar\u00adle el nombre- podr\u00edan tener las manos libres para lo que consideraban prioritario para sus convicciones: la consolidaci\u00f3n de las colectividades. En aras de este planteamiento el Consejo de Arag\u00f3n busc\u00f3 sus aliados en la ERC de Companys y entre los \u00abcaballeristas\u00bb, descuidando otros problemas. Tambi\u00e9n pensaban que esta cohabitaci\u00f3n \u00abperfecta\u00bb -seg\u00fan Santill\u00e1n- no iba a deteriorarse. Esto explica, por ejemplo, su alegr\u00eda cuando el gobierno de la Generalitat se desprendi\u00f3 de un partido (el POUM) y dio entrada a tres sindicalistas de la UGT, \u00a1que eran dirigentes del PSUC!.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es cierto que esta opci\u00f3n no tuvo otra vanguardia que la impu\u00adsiera. La izquierda socialista podr\u00eda haberla suscrito desde una posici\u00f3n m\u00e1s de derecha, y muy preocupad por su papel en el aparato del Estada y el POUM no ten\u00eda el potencial suficiente para hacer que sus propuestas fueran acompa\u00f1adas por la fuerza de los movimientos. Ni la CNT ni nadie -al margen de los \u00abtrotskistas\u00bb que eran un factor externo- imaginaban siquiera lo que iba a significar un PCE-PSUC fruto de una combinaci\u00f3n extra\u00f1a en la que la mistificaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n de Octubre coexist\u00eda con sectores sociales de republicanos tradicionales, y convertido en la vanguardia m\u00e1s implantada, m\u00e1s consecuente, y mejor abastecida de la derecha republicana. Iban a asistir a lo nunca visto, al as\u00adcenso irresistible de un partido que utilizaba los s\u00edmbolos y determinados m\u00e9todos del bolchevismo -la disciplina, la eficacia, la unidad del&#8217; ejecutivo, la agitaci\u00f3n y la propaganda a gran escala, etc- para derrotar a la revoluci\u00f3n e implantar un gobierno en consonancia con la pol\u00edtica de Stalin de alianza con las \u201cdemocracias occi\u00addentales\u00bb.<\/p>\n<p>Esta incomprensi\u00f3n no justifica una actitud de complicidad. Los dirigentes de la CNT pensaron que podr\u00edan con\u00adseguir un mejor trato en la cuesti\u00f3n del armamento, lanzando loas a Stalin ya la URSS, y practicando una pol\u00edtica de buena vecindad con el PCE-PSUC&#8230;<\/p>\n<p><strong>El \u201ccircunstancialismo\u201d gubernamental<\/strong><\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n espa\u00f1ola, animada principalmente por los anarcosindi\u00adcalistas, no acab\u00f3 nunca de concre\u00adtarse. Fue profunda en el \u00e1mbito de las industrias y del agro, tuvo desarrollos muy importantes en el \u00e1mbito de las costumbres y conoci\u00f3 una importante participaci\u00f3n de Ia mujer, a trav\u00e9s sobre todo de la avanzada de las Mujeres libres. Su potencial fue tan indiscutible que sus m\u00e1s irreductibles adversarios, los co\u00admunistas oficiales no la atacaron abiertamente sino por sus flancos.<\/p>\n<p>Planteaban estos que era mucho mejor dejarla para despu\u00e9s de la guerra, y cifraban su inoportunidad en . el hecho de que obstaculizaba el esfuerzo de guerra, asustaba a los mode\u00adrados, y <i>last not but least;<\/i> ahuyenta\u00adba a los aliados internacionales, a unas \u00abdemocracias\u00bb que, como era de esperar, tem\u00edan mucho m\u00e1s al \u00abcomunismo\u00bb (o a la anarqu\u00eda) que a Franco, que les garantizaba adem\u00e1s sus beneficios. Los comunistas tampoco atacaron directamente a la CNT, cifraron su presi\u00f3n hacia los \u00adllamados \u00abincontrolados\u00bb, saco muy amplio donde met\u00edan a los poderes locales y regionales \u00abrebeldes\u00bb -el m\u00e1s importante de los cuales era nada menos que el Consejo de Arag\u00f3n-, a los sectores de izquierdas presentes en las milicias o en la retaguardia, jus\u00adto con los que se dejaban llevar por la tradiciones anticlericales m\u00e1s instintivas y primarias, quemaban templos y persegu\u00edan al fascismo detr\u00e1s de cualquier manifestaci\u00f3n arcaica de religiosidad.<\/p>\n<p>La fuerza del PCE y de la derecha republicana era por tanto tambi\u00e9n la debilidad del sector revolucionario y de su componente mayoritario, la CNT. FAI. Estos no ten\u00edan una estrategia pol\u00edtica y sus dirigentes, como Horacio M. Prieto primero y el gitano Mariano V\u00e1zquez \u00abMarianet\u00bb despu\u00e9s reflejaron la inclinaci\u00f3n de sus cuadros dirigentes hacia la pol\u00edtica pragm\u00e1tica, o sea a trav\u00e9s de unas instituciones que eran las de un Estado en reconstrucci\u00f3n. Estos dirigentes llegaron a enfrentarse abiertamente contra las colectivizaciones y contra los que criticaban la pol\u00edtica republicana oficial. Se hab\u00edan convertido, a su manera, al credo de primero la guerra, como s\u00ed guerra y revoluci\u00f3n fueran t\u00e9rminos contradictorios, como s\u00ed la revoluci\u00f3n fuese algo que no pudiera aplicarse en una guerra en la que los antagonismos de clase resultaba lo m\u00e1s obvio.<\/p>\n<p>La culminaci\u00f3n de este proceso hacia la pol\u00edtica institucional ser\u00eda la integraci\u00f3n de cuatro cabezas del anarquismo en el gobierno de Largo Caballero, un gobierno de \u00abtransici\u00f3n\u00bb en el que como en Catalu\u00f1a, el equilibrio se fue torciendo irreversiblemen\u00adte a favor de una derecha republicana que iba reconstruyendo las instituciones \u00ableg\u00edtimas\u00bb frente a una revolu\u00adci\u00f3n inconclusa y descabezada.<\/p>\n<p>No todos aceptaron el cargo con el mismo entusiasmo. Joan Peir\u00f3 y Juan L\u00f3pez, que hab\u00edan sido dos cualificados \u00abtrentistas\u00bb, no tuvieron ninguna duda (aunque Peir\u00f3 hizo luego un balance muy autocr\u00edtico), pero Garc\u00eda Oliver no quiso dar el paso sin contar tambi\u00e9n con Federica Montseny que encarnaba mejor que nadie la tradi\u00adci\u00f3n purista. Montseny se plante\u00f3 lo que habla sido una -sino la princi\u00adpal- de las se\u00f1as de identidad de su corriente como una cuesti\u00f3n de honor personal, pero en la medida en que se encontraba inserta en las posiciones \u00abcircunstancialistas\u00bb acab\u00f3 aceptando, no antes de haber recibido la bendici\u00f3n de su padre, Federico Urales, que estimaba. que habla que apoyar la democracia contra el fascis\u00admo.<\/p>\n<p>Integrada gubernamentalmente, la CNT sufr\u00eda el embate entre sus dos almas, y mientras la posibilista llegaba a \u00abteorizar con entusiasmo la participaci\u00f3n gubernamental, la espontane\u00edsta, sumergida sobre todo en la base militante, contemplaba con estupor c\u00f3mo eran destruidas una a una todas las conquistas revoluciona\u00adr\u00edas. Ambas posiciones Iban a aflorar cuando el proceso de \u00abnormalizaci\u00f3n\u00bb republicana se encontr\u00f3 con que habla llegado el momento de acabar con las ambivalencias y que habla que llegar hasta el fin. Esos obst\u00e1culos en este sentido eran varios, pero primordial\u00admente pueden resumirse en dos: en el peso todav\u00eda determinante de la revo\u00adluci\u00f3n en Catalu\u00f1a y en Arag\u00f3n, y en la actitud ambivalente, \u00abcentrista\u00bb, de Largo Caballero y de la Ezquerra. En medio de todo esto se encontraba el POUM dentro del cual el PCE-PSUC encontraban dos problemas suple\u00admentarios; representaba una opci\u00f3n revolucionaria m\u00e1s consecuente, y por lo tanto era el peligro potencial de haber un cambio de situaci\u00f3n, y adem\u00e1s era lo suficientemente anties\u00adtalinista para ser catalogado como \u00abtrotskista\u00bb&#8230;<\/p>\n<p>Desde finales de 1936 el \u00abclima\u00bb pol\u00edtico se hab\u00eda ido tensando por la actitud cada vez m\u00e1s audaz del comu\u00adnismo oficial. Las contradicciones estaban a flor de piel y el estallido surgi\u00f3 durante los acontecimientos de mayo de 1937, dentro de las cuales se pueden diferenciar cuanto menos tres fases; a) la pro\u00advocaci\u00f3n de Telef\u00f3nica da lugar a una situaci\u00f3n revolucionaria, externamen\u00adte muy parecida a la de julio pero inter\u00adnamente situada a la defensiva; b) la llegada de los ministros anarquistas -en particular Federica Montseny, m\u00e1s escuchada por su pasado revolucionario-, y la actitud vergonzante de los dirigentes de la CNT barcelo\u00adnesa, da lugar a un repliegue del mo\u00advimiento que no construye ninguna salvaguarda; c) el movimiento retroce\u00adde y comienza una nueva ofensiva de la derecha republicana, dentro de la cual el estalinismo ha conseguido introducirse como un \u201cpoder f\u00e1ctico\u201d.<\/p>\n<p>Sus conse\u00adcuencias son harto conocidas, por el mismo boquete de la derrota del mayo del 37 caen Nin y muchos otros militantes (Berneri, Wolf, Landau, etc). El c\u00edrculo se cierra. Es ilegalizado el POUM, se acent\u00faa el declive de la CNT, cae <i>manu militari<\/i> el Consejo de Arag\u00f3n, se desmontan nu\u00admerosas colectividades, cae Largo Caballero y Catalu\u00f1a pierde su amplia autonom\u00eda. La CNT, que se habla es\u00adforzado sobre todo en desautorizar sus \u00abenr\u00e2ges\u00bb de Los Amigos de Durruti que han llevado su propio cuyo an\u00e1lisis del \u201ccircunstancialismo\u201d y que expresan la respuesta airad, el expresar el malestar y la voluntad de resistencia de una amplia masa militante, carente por otro, lado de uno programa pol\u00edtico que no fuese recuperar lo que se hab\u00eda perdido. La CNT tambi\u00e9n llega tarde a la hora de comprender que la persecu\u00adci\u00f3n del POUM tambi\u00e9n va con ellos. Curiosamente, Emma Goldman, la m\u00e1s esforzada te\u00f3rica de la idea de que bolchevismo (trotskismo) y estalinismo eran si\u00adm\u00e9tricos, defiende finalmente a los &#8216;verdaderos bolcheviques\u00bb como Nin, y Federico recupera su voz cr\u00edtica y airada (<b>16<\/b>).<\/p>\n<p>El desconcierto de la CNT-FAI en la etapa final de la guerra civil se traslu\u00adce por ejemplo en su voluntad de con\u00adtrarrestar la hegemon\u00eda comunista a trav\u00e9s de diversas maniobras -visitan a Aza\u00f1a para que \u00e9ste, d\u00e9bil y ag\u00f3nico, destituya a Negr\u00edn- y acciones de\u00adsesperadas como la \u00faltima y m\u00e1s sig\u00adnificativa, la del apoyo a la Junta de Casado que se enfrent\u00f3 con el m\u00e1s que dudoso numantinismo del Negr\u00edn y el PCE -que limitaron su resistencia a la Junta de Defensa casadista a algunos grupos aislados-, con la que se trat\u00f3, in\u00fatil\u00admente, de conseguir un final un tanto digno de una guerra que, en el interior del campo republicano, se hab\u00eda combinado primero con una \u00abguerra\u00bb contra la revoluci\u00f3n con el consenso de toda la derecha republicana y fi\u00adnalmente, con otra \u00abguerra\u00bb, esta vez entre comunistas oficiales y la tenden\u00adcia de Negr\u00edn en el PSOE de un lado, y del resto -republicanos, socialistas derechas seguidores de Prieto y Besteiro, nacionalistas y anarquistas- por el otro.<\/p>\n<p>Esta \u00faltima \u00abguerra\u00bb tambi\u00e9n tuvo sus diferentes traducciones en el cam\u00adpo libertario. Ni que decir tiene que obsesivamente, la legendaria his\u00adtoria colectiva y\/o particular del anarcosindicalismo durante la guerra civil espa\u00f1ola, con sus prolongaciones en los \u201ccaquis\u201d y en las resistencias francesa y espa\u00f1ola, pasar\u00eda a ser la cuesti\u00f3n de las cuestiones de todos los grandes debates anarquistas ulte\u00adriores. Es dif\u00edcil encontrar un s\u00f3lo te\u00f3rico del movimiento de cualquier parte del mundo que sus escritores y te\u00f3ricos no hayan producido uno o varios textos sobre las lecciones de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola, algunos tan brillantes como los de Vernon Richards, Andr\u00e9 Prudhommeaux, Rudolf de Jong, Noam Chomsky, Hans Magnus Enzensberger, y un largo etc\u00e9tera, atizando una controversia siempre inconclusa, siempre abierta a nuevos enfoques y aportaciones.<\/p>\n<p><strong>Colof\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><i>Grosso modo<\/i> puede hablarse de una posici\u00f3n m\u00e1s o menos oficial y de una posici\u00f3n constructiva de la revoluci\u00f3n -autogesti\u00f3n-, y justifica su actua\u00adci\u00f3n pol\u00edtica como inevitable dadas las condiciones hist\u00f3ricas, incluso se llega a afirmar (Federica Montseny) que no hay una ruptura en la conti\u00adnuidad sino una reafirmaci\u00f3n de los principios. \u00c9sta reconoce como formidable la experiencia de autoges\u00adti\u00f3n sin Estado -lo cual no es total\u00admente justo-, pero hace notar que el \u00abcircunstancialismo\u00bb provoc\u00f3 la ruina de la revoluci\u00f3n, aunque desconozco a alg\u00fan autor que haya hecho alguna va\u00adloraci\u00f3n alternativa. Una tercera posici\u00f3n, la m\u00e1s \u201crevisionista\u201d, es la pesta\u00f1ista-horacioprietista que teoriza que el error estuvo en no haber llevado el cir\u00adcunstancialismo y la acci\u00f3n pol\u00edtica con m\u00e1s coherencia al tiempo que tiende a confundir su causa con la de la Rep\u00fablica en oposici\u00f3n a la versi\u00f3n estalinista (<b>19<\/b>).<\/p>\n<p>Este debate, incesante y extrema\u00addamente variado, se inserta ya en otra coyuntura hist\u00f3rica para el anarcosin\u00addicalismo. Radicalmente dividido en la resistencia, desvinculado de las nuevas generaciones desde los anos cincuenta, el anarcosindicalismo so\u00adbrevivi\u00f3 en el exilio en la firme confianza de que con el marco de las libertades democr\u00e1ticas -se lleg\u00f3 a teorizar de que ya no era apropiado para la ilegalidad, olvidando que lo hab\u00eda sido en otros tiempos- iban a resurgir gloriosamente por ser \u00abinhe\u00adrentes\u00bb a la naturaleza individualista del \u00abespa\u00f1ol\u201d, y durante un momento alguien pudo creer que pod\u00eda ser as\u00ed, saltando desde la generaci\u00f3n de la guerra a la inexperta que encarnaba por ejemplo un Puig Antich, con sus lecturas de la Nueva Izquierda (Reich, Guevara, Sartre). El curso conservador de la Transici\u00f3n dio al traste con este sue\u00f1o. El movimiento obrero y popular ya estaba b\u00e1sicamente ocupado por los diversos comunistas. Las relaciones industriales y sociales eran ya muy diferentes a las de antes de la guerra. El peso de la \u00abvieja guardia\u00bb ahogaba a las nuevas promociones y el choque entre el anarquismo cl\u00e1sico -AIT- y el marcado por los nuevos tiempos, dio lugar a una historia de crisis y depuraciones realmente chocante, sobre todo cuando se establece desde la apolog\u00eda de la libertad ilimitada.<\/p>\n<p>Ciertamente, el anarcosindicalismo no habla desaparecido, su memorias era demasiado potente, su ejemplo aleccionador y su continuidad militante por abajo, digna del mayor respeto, pero se habla convertido en una p\u00e1lida sombra de las glorias de anta\u00f1o y su militancia, voluntariamente marginalizada salvo excepciones, contempla tanto m\u00e1s la m\u00fasica del pasado cuanto m\u00e1s dificultades encuentra en comprender la del presente y la del futuro.<\/p>\n<p>Con esto no quiero decir que la del anarcosindicalismo sea una historia muerta, una pieza de arqueolog\u00eda. El pasado nunca muere definitivamente y el anarquista es lo suficientemente rico y esplendoroso para que podamos encontrar en su historial constantes lecciones de gran valor y efectuar lectura del mayor inter\u00e9s, porque el principal error del socialis\u00admo no ha sido querer demasiada libertad sino el haber renunciado con excesiva frecuencia a ella. Por eso, en muchos sentidos, hay que reivindicar lo libertario aunque para hacerla haya que lavarse la boca muchas veces.<\/p>\n<p><strong>NOTAS<\/strong>:<\/p>\n<p>(1) Esta descalificaci\u00f3n es inicial en el caso de los m\u00e1s doctrinarios, comienza a crecer con la firma del tratado de paz de Brest-Listovk y ser\u00e1 de\u00adfinitiva con Kronstadt. Aunque este hecho no puede ser asimilado seriamente como un acto anarquista -la tercera revolu\u00adci\u00f3n-, s\u00ed es revelador de la creciente he\u00adgemon\u00eda del aparato represivo dentro del Estado sovi\u00e9tico. Sobre este punto hay un abundante material (en el que es justo destacar la aportaci\u00f3n de Paul Avrich, Kronstadt 1921, editada en Proyecci\u00f3n, Buenos Aires: hay una reedici\u00f3n reciente), y ha sido una controversia que ha acompa\u00f1ado las relaciones entre anarquistas y comunistas antiestalinistas.<\/p>\n<p>(2} El anarcosindicalismo habla protagoni\u00adzado numerosas derrotas pol\u00edticas -sin ir muy lejos la de la CGT en 1914-, pero nunca habla tenido un papel tan descollan\u00adte como en la guerra de Espa\u00f1a. Un caso muy poco conocido es el de la CGT portu\u00adguesa, muy potente en v\u00edspera del golpe de Estado encabezado por Salazar, ante el cual preconiz\u00f3 una l\u00ednea abiertamente suicida, llamada de \u00abneutralidad prole\u00adtaria\u00bb. No he encontrado nunca ning\u00fan estudio cr\u00edtico sobre dicha experiencia en la literatura anarquista.<\/p>\n<p>(3) En todos los pa\u00edses donde el anarquis\u00admo era importante, los partidos comunistas se constru\u00adyeron con un fuerte componente -en oca\u00adsiones decisorio- de dicha extracci\u00f3n, y fue concebida como preferente frente a la socialdem\u00f3crata en los primeros congresos de la Internacional comunista. No deja de ser significativo que algunos de los prin\u00adcipales dirigentes del POUM -Nin, Maur\u00edn, Bonet, etc- provinieran de la CNT y esto es extensi\u00adble a toda la Oposici\u00f3n de Izquierda Inter\u00adnacional.<\/p>\n<p>(4) Se puede decir, sin miedo a exagerar, que todo el anarquismo internacional tuvo \u00absu guerra de Espa\u00f1a\u00bb. Un ejemplo senci\u00adllo y dram\u00e1tico de lo que signific\u00f3 la derrota se puede encontrar en un \u201capunte\u201d en pel\u00edculas como <i>La historia oficial,<\/i> de Luis Puenzo (Argentina, 1985), o <i>Salvador,<\/i> de Manuel Huerga (2006).<\/p>\n<p>(5) Federica Montseny llegaba a encontrar \u00abhuellas\u00bb de anarquismo hasta en la extre\u00adma derecha y un autor como Heleno Sa\u00f1a relaciona esta naturaleza an\u00e1rquica con la. fuerte presencia de una sociedad precapitalista en Espa\u00f1a; John dos Passos efect\u00faa una reflexi\u00f3n parecida su <i>Rocinante&#8230;<\/i><\/p>\n<p>(6) Maur\u00edn (en confrontaci\u00f3n con Joan Peir\u00f3), Nin y Jordi Arquer tomaron parte desde el lado marxista en un amplio debate sobre este tema, ver <i>El arraigo del anar\u00adquismo en Espa\u00f1a. Textos de 1926\/1932<\/i>, edici\u00f3n de Albert Balcells (A. Redondo, Barcelona, 1973). Vuelve sobre el problema en <i>Revoluci\u00f3n &#8216;y contrarrevolu\u00adci\u00f3n en Espa\u00f1a<\/i> (Ruedo Ib\u00e9rico, Paris, 1966). Tambi\u00e9n Juan Andrade le dedica una gran atenci\u00f3n al anarquismo en su <i>Notas sobre la guerra civil<\/i> (Ed. Libertarias, Madrid, 1986)<\/p>\n<p>(7) Puede ayudar a comprender la diferen\u00adcia el an\u00e1lisis de Ernest Bloch sobre el len\u00adguaje \u00abcaliente\u00bb y el lenguaje \u00abfr\u00edo\u00bb. La literatura anarquista quiz\u00e1s no tuvo una gran calidad, pero tuvo la incuestionable virtud de \u00abllegar\u201d hasta a los m\u00e1s trabajadores m\u00e1s analfabe\u00adtos que escuchaban Iluminados -en el mejor sentido de la palabra- la lectura de obras como La conquista del pan, tal como describe Juan D\u00edaz del Moral en su insustituible historia de las agitaciones campesinas en Andaluc\u00eda (Alianza, Madrid, con m\u00faltiples ediciones). Para un estudio de esta Importante cuesti\u00f3n, ver A. Tirana Ferrer, Educaci\u00f3n libertaria y revo\u00adluci\u00f3n social, Univ. Nacional a Distancia.. Madrid 1987.<\/p>\n<p>(8) Es interesante constatar las diferencias entre las posiciones de la Izquierda comu\u00adnista -BOC, OIC- y el PCE estalinizado sobre la cuesti\u00f3n del trabajo en el interior de la CNT. Mientras los \u00faltimos s\u00f3lo lo conceb\u00edan desde una posici\u00f3n instrumental -crearon una CNT \u201cpropia\u201d- y consideraban a los anar\u00adquistas como enemigos -anarcofascistas o \u00abincontrolados\u00bb-, los primeros defen\u00addieron -la democracia sindical, la unidad con la UGT, y criticaron la concepci\u00f3n que convert\u00eda a la CNT patrimonio exclusivo de los anarquistas, que no admit\u00edan a trabajadores que tuvieran otras opciones pol\u00edticas a las suyas, que no dejaba de ser por m\u00e1s que fuese \u201cdiferente\u201d.<\/p>\n<p>(9) Sobre este aspecto ver el pr\u00f3logo de Manuel Sacrist\u00e1n a los escritos de Marx y Engels sobre Espa\u00f1a, Ed. Ariel, Barcelona. 1966.<\/p>\n<p>(10) Este tipo de provocaciones fueron bastante usuales. Se aprovechaba la exis\u00adtencia de alg\u00fan desesperado, o a veces, ni siquiera eso. Como en Chicago en 1885. hay alguien que provoca una matanza o una serie de cr\u00edmenes \u00abvengativos\u00bb. No hay ninguna prueba, y las que hay, como en Jerez, no se sostienen. Pero la maniobra sirve para descabezar el movimiento. Aunque a menor nivel, parece evidente que algo por el estilo intent\u00f3 llevar a cabo en su \u00e9poca de ministro del Interior Mart\u00edn Villa con el \u00abcaso Scala\u201d.<\/p>\n<p>(11). Eduardo Mendoza interpreta muy bien estos hechos en su mejor obra <i>La verdad sobre eI caso Savolta,<\/i> present\u00e1ndolos como un .&#8217;ensa\u00adyo\u00bb de metodolog\u00eda fascista.<\/p>\n<p>(12) Prol. a <i>Los de Barcelona<\/i> de H. E. Kaminski (Ed. del Cotal, Barcelona, 1977).<\/p>\n<p>(13) Cit., por Antonio Elorza, <i>La utop\u00eda anarquista durante la II Rep\u00fablica<\/i> (Ed. Ayuso, Madrid, 1973}. Obra Indispensable, con el defecto de autonomizar del contexto hist\u00f3rico general el enfoque de los debates \u00e1cratas.<\/p>\n<p>(14) Ver en este sentido la obra de Elorza. Este dilema fue ef\u00edmeramente relucido por un sector de las JJLL durante los hechos de mayo de 1937, pero a pesar de su car\u00e1cter categ\u00f3rico no volvi\u00f3 a plantearse seria\u00admente desde 1936.<\/p>\n<p>(15) Ver Imprecor extra dedicado a 1934 (diciembre, 1984).<\/p>\n<p>(16) Desde mucho antes de mayo de 1937, Comorera tiene claro esto: mientras que para la ERC el problema no radica en que piense de una manera diferente. lo que ocurre es que sus planes pasan por una integraci\u00f3n m\u00e1s a largo plazo -Companys estaba persuadido de que la CNT acabarla por claudicar- y tiene la precauci\u00f3n de no perder autonom\u00eda frente al gobierno central. Empero, durante los acontecimientos de mayo, ERC olvid\u00f3 esta precauci\u00f3n y reclam\u00f3 ayuda polic\u00edaca a Valencia.<\/p>\n<p>(17) En su importante obra sobre el PCE de la postguerra, Gregorio Mor\u00e1n ironiza sobre la idea expresada por el Fernando Claud\u00edn de <i>La crisis del movimiento comunista,<\/i> en su cap\u00edtulo sobre Espa\u00f1a sobre el hecho de que la derechizaci\u00f3n del PCE de 1935-36 disloc\u00f3 el frente revolucionarlo. A nosotros la reflexi\u00f3n no nos parece tan descabe\u00adllada tanto y cuanto su l\u00ednea de actuaci\u00f3n respond\u00eda a exigencias externas a la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola y no a la propia evoluci\u00f3n del movimiento o del propio PCE que se habla acercado en 1934 a trancas y barrancas, a posiciones de frente \u00fanico m\u00e1s nobles que las que mantu\u00advo durante el \u00abtercer periodo\u201d.<\/p>\n<p>(18). Emma Goldman fue una de las pocas voces del anarquismo internacional -junto con Camillo Berneri- que criticaron las posiciones \u00abcircunstancialistas\u00bb, sobre todo la acci6n ministerialista, sin embargo las excuso con el argumento de que los cenetistas eran honrados y actuaban de buena fe. Durante los \u00abprocesos de Mosc\u00fa\u00bb la CNT .se hizo eco de sus posiciones, expresadas en m\u00faltiples escritos suyos y sobre los cuales ilustra bien el titulo de uno de ellos: Trotsky habla demasiado. Venia a decir que aquello no era m\u00e1s que la mera continuidad de la represi\u00f3n antianarquista de Kronstadt o Ucrania. Despu\u00e9s de mayo de 1937 defendi\u00f3 al POUM.<\/p>\n<p>(19). Estas posiciones se encuentran bastante bien expresadas en el libro de C\u00e9sar M. Lorenzo -hijo de Horacio Prieto- <i>Los anarquistas espa\u00f1oles y el poder<\/i> (Ruedo ib\u00e9rico, Par\u00eds, 1972).<\/p>\n<p>)*) Este art\u00edculo apareci\u00f3 en la revista Imprecor, y fue traducido para el Cahiers L\u00e9on Trotsky n\u00ba 10 (junio 1987).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><P>  (*)<\/P><P> Como es bien sabido, el anarquismo mundial tuvo en Espa&ntilde;a su m&aacute;xima representaci&oacute;n e influencia. Esto ha llevado a decir a algunos especialistas que la presencia libertarla ha sido el trazo m&aacute;s original de su historia contempor&aacute;nea. Lo que es m&aacute;s seguro es que este hecho fue el m&aacute;s singular de la guerra y la revoluci&oacute;n de 1936-1939, fechas absolutamente cruciales en la historia de la anarqu&iacute;a. Despu&eacute;s de numerosas derrotas, el movimiento libertarlo internacional crey&oacute; encontrar en la contienda espa&ntilde;ola su ocasi&oacute;n de oro para demostrar al mundo, y muy particularmente a los marxistas, c&oacute;mo se hacia una revoluci&oacute;n, o sea de una manera antiestatal y autogestionaria, siguiendo otras pautas de las del modelo bolchevique de 1917 que coincid&iacute;an casi un&aacute;nimemente en descalificar (1).<\/P><P> En el momento en que estallaron las &quot;jornadas de julio&quot;, la Asociaci&oacute;n In&shy;ternacional de Trabajadores (AIT), creada en 1922 en Berl&iacute;n en oposici&oacute;n a la II y a la III Internacional, puede di&shy;vidirse claramente entre su principal secci&oacute;n, la espa&ntilde;ola, con m&aacute;s de medio mill&oacute;n de afiliados -que se ampliar&aacute;n considerablemente a continuaci&oacute;n-, y el resto, en su mayor parte secciones diezmadas por el avance fascista -Portugal, Alemania, Italia- o en decadencia -Francia, Argentina-, todas francamente minoritarias o instaladas en el exilio, como ser&aacute; tambi&eacute;n el caso de los anarquista rusos (2).  <\/P><P> Despu&eacute;s de un ef&iacute;mero fulgor con la Internacional Antiautoritaria o Negra, animada por el propio Bakunin, el anarquismo hab&iacute;a sido desplazado de los principales centros industriales por la Internacional Socialista que hab&iacute;a rechazado tempranamente la filiaci&oacute;n anarquista por antipartidista y antiparlamentaria. A principios de siglo XX conocer&aacute; otro gran momento con el auge del sindicalismo revolu&shy;cionario -encarnado por Ferdinand Pelloutier y por los principios expuestos en la Carta de Amiens-, pero en el momento del estallido Primera Guerra Mundial, pero sobre todo, con el triunfo de los bolcheviques en Ia revo&shy;luci&oacute;n rusa de Octubre de 1917, conocer&aacute;n sucesivas crisis que se saldan en provecho de la Internacional Comunista en los pa&iacute;ses semiindus&shy;trializados; donde muchos de sus cuadros ser&aacute;n atra&iacute;dos por el bolchevismo ascendente (3). Espa&ntilde;a ser&aacute; aqu&iacute; tambi&eacute;n la gran excepci&oacute;n. As&iacute; ser&aacute; incluso durante la resistencia contra la dictadura de Primo de Rivera, y as&iacute; se llega cuando se implanta la II Rep&uacute;blica, y prosigue cuando estallan la guerra y la revoluci&oacute;n. En este momento el anarquismo mundial har&aacute; suya las esperanzas de la CNT-FAl y los militantes anarquistas de todo el mundo vivir&aacute;n intensamente su guerra de Espa&ntilde;a, algunos lo har&aacute;n viajando para engrosar unas siglas que ya eran m&iacute;ticas.<\/P><P>  <\/P><P> La excepci&oacute;n espa&ntilde;ola<\/P><\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[22],"tags":[],"class_list":["post-721","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-historia-del-movimiento-y-de-la-clase-obrera"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/721","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=721"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/721\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=721"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=721"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=721"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}