{"id":7233,"date":"2020-03-24T05:00:31","date_gmt":"2020-03-24T04:00:31","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=7233"},"modified":"2020-03-23T19:02:40","modified_gmt":"2020-03-23T18:02:40","slug":"introduccion-a-los-primeros-capitulos-de-fenomenologia-del-espiritu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=7233","title":{"rendered":"Introducci\u00f3n a los primeros cap\u00edtulos de <i>Fenomenolog\u00eda del Esp\u00edritu<\/i>"},"content":{"rendered":"<p><em>En el seminario sobre <\/em>Fenomenolog\u00eda del Esp\u00edritu <em>que est\u00e1 realizando actualmente Espai Marx, las grabaciones empiezan a partir de las sesiones del cap\u00edtulo V. Por eso nos ha parecido necesario una breve sinopsis de lo visto hasta ahora en sesiones anteriores.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo que llevamos editado en audio sobre el seminario de lectura de la <em>Fenomenolog\u00eda del Esp\u00edritu<\/em> de Hegel, en las grabaciones que llevamos hechas, comienza con la lectura l\u00ednea a l\u00ednea de texto que pertenece al cap\u00edtulo quinto de la obra.<\/p>\n<p>Antes hemos le\u00eddo, sin grabarlo, el texto previo: es decir, las dos introducciones a la obra, la primera de ellas, important\u00edsima, por ser resumen, escrita al concluir la redacci\u00f3n, de toda la obra. Y cuatro cap\u00edtulos previos, cuya lectura y comentario tampoco han sido grabados. Tampoco hemos grabado nada sobre la intenci\u00f3n de la obra.<\/p>\n<p>Hacer comentarios a secas sobre la intenci\u00f3n de esta obra es algo sobre lo que, a veces, grandes estudiosos tratan de no comprometerse. Desde luego, no obra as\u00ed el gran Ram\u00f3n Valls Plana, cuyo libro sobre la <em>Fenomenolog\u00eda<\/em> ya es un ep\u00edtome de la obra: <em>Del Yo al nosotros<\/em>. Pero ocurre a menudo. Se puede aducir que eso es conveniente para respetar el propio decurso de la obra. Porque la obra se va generando a medida que se escribe; y durante su redactado Hegel ve nuevas cosas a explicar etc. No se trata de que todo fuera surgiendo en ese momento de trabajo. Hegel hab\u00eda redactado ya elementos muy importantes en el borrador no publicado que se denomina <em>Filosof\u00eda Real<\/em>. Y de los que luego tira para la obra que leemos. Pero es cierto que este trabajo, <em>Fenomenolog\u00eda del Esp\u00edritu<\/em>, comienza con un plan e intenci\u00f3n, que luego se le va transformado entre las manos. Algo como lo que ocurre con <em>El Quijote<\/em>, cuyo autor va descubriendo y comprendiendo todas las posibilidades que se abren a la obra y a sus personajes una vez los crea, los va desarrollando, los reinventa, etc.<\/p>\n<p>As\u00ed pues tenemos una obra, la <em>Fenomenolog\u00eda<\/em>, cuyo eje inicial se modifica y desplaza dr\u00e1sticamente, hasta convertirse en la colosal obra genial que es.<\/p>\n<p>Como no somos grandes autores y adem\u00e1s, otros grandes de veras ya han roturado la cosa, podemos atrevernos a hacer expl\u00edcito escuetamente lo que creemos que es el hilo de transformaci\u00f3n, sin que por ello dej\u00e1ramos de aceptar toda reprimenda matizadora posible.<\/p>\n<p>Comencemos por el t\u00edtulo, para aclarar sentido de la obra, y no como erudici\u00f3n hueca. En el t\u00edtulo se usa la palabra <em><strong>Fenomenolog\u00eda<\/strong> del esp\u00edritu<\/em> -y un subt\u00edtulo, <em>saber de la experiencia de la consciencia<\/em>-. Es importante decir que el t\u00e9rmino Fenomenolog\u00eda no es, sin embargo, el utilizado regularmente en el texto; s\u00ed se usa, pero poco o muy poco. Sobre todo en relaci\u00f3n con otro, con el que Hegel utiliza habitual y constantemente para hacer referencia a lo mismo que define con el t\u00e9rmino Fenomenolog\u00eda, y que es <em>erscheinen<\/em>, \u00abaparecer\/aparici\u00f3n\u00bb. Este t\u00e9rmino se opone al t\u00e9rmino kantiano <em>schein<\/em>, \u00abapariencia\u00bb. Y esto es lo fundamental. La obra comienza tratando de ser, solamente -o nada menos, o nada menos y solamente-, una r\u00e9plica y un desarrollo original y alternativo a la filosof\u00eda de Kant.<\/p>\n<p>Kant, como todo fil\u00f3sofo de la Modernidad -podemos aceptar Descartes como origen del registro filos\u00f3fico de ello- recoge la experiencia de que el ser humano es un ser activo que se sabe activo. S\u00f3lo que el inicio de esta consciencia -tomamos ya la propia explicaci\u00f3n de Hegel- comienza con el Renacimiento. Con el Humanismo, si se quiere. Y el Renacimiento, lo que desarrolla en primer lugar activamente de forma clara es una nueva creatividad teor\u00e9tica, y, dentro de ella, una nueva creatividad teor\u00e9tica denominada ciencia -Galileo puede ser un ejemplo \u00f3ptimo-. Esta actividad es la que genera experiencia, experiencia en la consciencia de los que la ponen en obra y la practican, sobre s\u00ed misma, y esa experiencia de hacer teor\u00e9tico se abre a la reflexi\u00f3n segunda, al pensar sobre la experiencia: a la filosof\u00eda.<\/p>\n<p>El sujeto de la Modernidad es aut\u00f3nomo, activo, creativo. Es un ente que preexiste innatamente a todo lo humano cultural, y puede crearlo. Crea el saber sobre el mundo porque lo investiga, y crea el saber sobre s\u00ed mismo\u2026as\u00ed ser\u00eda lo que elabora Descartes, lo que elabora Kant, pero, si se acepta esta caricatura que es nuestra, sobre la historia del pensamiento y la historia de la filosof\u00eda que reconoce que la subjetividad es protagonista activo, no ente pasivo, lo dejamos ahora aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Esta reflexi\u00f3n sobre la creaci\u00f3n de un nuevo saber, que es elaboraci\u00f3n nuestra activa, g\u00e9nesis activa de conocimientos, lleva a Kant, como decimos. \u00c9ste elabora una potente teor\u00eda explicativa sobre la actividad, la creatividad activa que genera el conocer, el saber. Su teor\u00eda es epistemol\u00f3gica -el giro epistemol\u00f3gico, la reflexi\u00f3n sobre la capacidad de conocer y la forma de elaborarlo, etc., de Descartes, pasa a ser el factor determinante de esta corriente filos\u00f3fica activista, accionista, creadora de saber, mediante la imaginaci\u00f3n, que es la filosof\u00eda Moderna-. Por ella y por el deber ser es conocido fundamentalmente Kant.<\/p>\n<p>Para Kant, el ser humano, que est\u00e1 constituido <em>ex ante<\/em> e incluso posee en su intelecto algunos trascendentales o elementos epistemol\u00f3gicos innatos, y luego elabora unas categor\u00edas, recibe una catarata de est\u00edmulos e impresiones que le entran por los sentidos, procedentes de fuera. Estos est\u00edmulos, sensaciones, e impresiones, no poseen orden ni sentido. Y la mente humana, activamente, mediante su protagonismo intelectual, proceder\u00e1 a tratar de construir teor\u00edas que las ordenen, expliquen, etc. Y a construir teor\u00edas sobre esa actividad protagon\u00edstica activa de nuestro intelecto, dentro del cual se incluye la ciencia. Pero lo que no resulta posible es conocer qu\u00e9 es lo que hay al otro lado de esa masa de fen\u00f3menos -aqu\u00ed, la palabra-, de manifestaciones desordenadas que nos llegan. Y denomina a eso que hay detr\u00e1s <em>No\u00fameno<\/em>. Y a lo recibido en los sentidos, manifestaci\u00f3n fenom\u00e9nica y <em>shein<\/em>, apariencia, apariencia de algo que se nos oculta, que no aparece, que no conocemos si no mediante la activ\u00edsima elaboraci\u00f3n interpretativa y explicativa de sus apariencias fenom\u00e9nicas. Recordemos que Hegel opone frente a la apariencia, al fen\u00f3meno percibido entendido como apariencia, el <em>ercheinen<\/em>, el fen\u00f3meno entendido como algo que aparece, que aparece porque es puesto o creado y que a cada autoponerse o autocrearse, diverso, genera una inherente, diversa forma inherente de autoentenderse y autopercibirse. Pero la percepci\u00f3n de la consciencia es hist\u00f3rica, no desarrollo de innatismos, y tan hist\u00f3rica como aquello que la produce, que es no otra cosa que nosotros mismos y nuestra creaci\u00f3n en com\u00fan, no algo ignoto, y queda ya aqu\u00ed expuesto lo que es el cogollo del meollo del centollo. El giro copernicano de Hegel.<\/p>\n<p>Veamos la cosa con un poco m\u00e1s de detalle.<\/p>\n<p>La obra de Hegel es, tal como dice Gramsci, una novela de la peripecia de nosotros mismos o \u00abesp\u00edritu\u00bb. Es la <em>Odisea<\/em> de nosotros mismos -o, repetimos, \u00abesp\u00edritu\u00bb-, a lo largo de la historia, en la b\u00fasqueda de nosotros mismos y de lo que somos, sin saber ad\u00f3nde vamos, como Odiseo. Es el <em>Calvario<\/em> de nosotros mismos, de la humanidad en praxis intersubjetiva autocreadora de nosotros mismos -\u00abesp\u00edritu\u00bb-, con sus ca\u00eddas, en su peripecia dram\u00e1tica, en su recorrido de su dromos, somos el Cristo.<\/p>\n<p>Esa obra se abre aceptando esa teor\u00eda activa creadora sobre la actividad que es el conocimiento y que recibe una elaboraci\u00f3n radical y plena por parte de Kant. Parte de la filosof\u00eda como epistemolog\u00eda. E indaga sobre las elaboraciones de la consciencia. El apartado primero de la obra, titulado \u00abConciencia\u00bb, se ocupa de esto. El primer cap\u00edtulo, con el que se abre este primer apartado, tiene 10 paginillas, es sobre la sensaci\u00f3n: sobre la certeza que la consciencia tiene de las sensaciones. En el mismo, nos muestra que eso que, de entrada, a la conciencia le parec\u00eda ser sensaci\u00f3n pura o bruta registrada por ella, se le revela a la misma consciencia como consecuencia de su relaci\u00f3n y experiencias con eso, y como consecuencia de la elaboraci\u00f3n reflexionada sobre la experiencia, como percepci\u00f3n, o sea, no como una impresi\u00f3n recibida pasivamente en nuestra consciencia, de elementos externos que nos entran por los sentidos, sino como elaboraci\u00f3n activa de lo que nos llega, sin lo cual no ser\u00edamos capaces de registrarlo. Lo que registramos, conocemos, etc. es elaboraci\u00f3n intelectual activa, interpretaci\u00f3n. En la relaci\u00f3n activa con lo que nos parec\u00eda, al pronto, ser solo algo recibido, en la relaci\u00f3n de lo que nos parece ser solo sensaci\u00f3n bruta con otros elementos de nuestra experiencia, nos desdoblamos de eso as\u00ed percibido, y lo comprendemos como elaboraci\u00f3n intelectiva, activa, humana. Y se comienza la historizaci\u00f3n de todo -algo nuevo- al comprender eso, nos hemos desdoblado de nuestro anterior modo de entendernos, de nosotros mismos y de nuestro anterior modo de elaboraci\u00f3n de la experiencia de la consciencia, y generamos una nueva figura de consciencia sobre nosotros mismos, que es inherente a los cambios\u2026.pero no podemos adelantarnos a lo no adelantado. Entre tanto, lo que en el modelo kantiano era algo fijo, la consciencia perceptiva, dotada de trascendentales innatos, est\u00e1 aqu\u00ed transformado en una consciencia no fija hist\u00f3rica, cuyos elementos activos de elaboraci\u00f3n van relacionados con su autotransformaci\u00f3n y producen elaboraciones no dependientes de una ra\u00edz gnoseol\u00f3gica innata, sino creada ella misma por la historicidad. Se han dejado atr\u00e1s, como quien no quiere la cosa, los trascendentales innatos fijos, desde los que la subjetividad, tambi\u00e9n innata, proced\u00eda a elaborar creativamente su conocer. Kant ha quedado al lado, respondido. El segundo cap\u00edtulo, la \u00abPercepci\u00f3n\u00bb, tiene 14 paginillas. Tengamos en cuenta que el cap\u00edtulo quinto tiene 126, y el sexto tiene 148. El s\u00e9ptimo, tiene 70, y el octavo y \u00faltimo, sobre el \u00abSaber Absoluto\u00bb, tiene 30, la obra se va apaciguando tras el sexto. Se\u00f1alo esto para que se entienda que existe una descompensaci\u00f3n estructural en la obra. Que se\u00f1ala que la obra ha sido reelaborada, reconsiderada y repensada, incluso en su estructura, durante el proceso de creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Estamos ya ante una nueva forma de entender el conocer. La obra intelectiva de la consciencia. Como hemos dicho, Hegel la explica como parte de una consciencia que es cambiante por ser hist\u00f3rica, y que va cambiando consiguientemente su manera de elaboraci\u00f3n activa de su relaci\u00f3n cognoscitiva con el mundo. El cap\u00edtulo dos sobre la percepci\u00f3n explica c\u00f3mo se relaciona la consciencia con esta nueva creaci\u00f3n suya y c\u00f3mo se desdobla de la misma, y deja de concebirla como elaboraci\u00f3n natural y la va interpretando en relaci\u00f3n con la nueva experiencia que elabora al tratar la realidad desde esa consciencia y al entrar en contradicci\u00f3n y encontrar incongruencias no explicables etc., desde esa simple interpretaci\u00f3n. Al no ver respuestas claras, se entra en el cap\u00edtulo 3, de 28 p\u00e1ginas, en el que la consciencia comienza a pensar que, tras lo percibido, tras lo que ella sabe ya creaci\u00f3n intelectiva suya, debe buscar activamente, poniendo en obra activa su intelecto, leyes, fuerzas operantes que expliquen el comportamiento de eso interpretado y percibido, cuyo comportamiento no acaba nunca de obedecer a lo que se esperaba, etc. Leyes y fuerzas a conjeturar, pues no se ven, que expliquen lo que s\u00ed se percibe, de lo que se sabe que su percepci\u00f3n es elaboraci\u00f3n activa. Este cap\u00edtulo es muy importante por varias razones; se\u00f1alamos dos. Porque, por primera vez, se ve a Hegel en toda su potencia, destruyendo una y otra vez todo intento de explicar la realidad seg\u00fan principio de causalidad y toda concepci\u00f3n de Fundamento &#8211;<em>Grund<\/em>-. Nada tiene una causalidad externa, previa, anterior a lo existente. Estamos ante la primera piedra del edificio de la historicidad. Si lo que hay, lo existente ahora, fuera consecuencia de una causa anterior, procediera de antes, solo habr\u00eda causalidades deterministas, cadenas causales, no historicidad. Si fuese producto de leyes preexistentes, lo mismo. Est\u00e1 aqu\u00ed el primer espect\u00e1culo de demolici\u00f3n de toda explicaci\u00f3n y todo principio <em>ex ante<\/em>. Solo cada nueva totalidad es principio de todos y cada uno de sus elementos y todo elemento nuevo es nuevo y es causa y efecto de los dem\u00e1s. Comienza aqu\u00ed este machaque sistem\u00e1tico\u2026constante y perenne de todos los cap\u00edtulos, porque cada nuevo cap\u00edtulo va a abordar diferentes formas de consciencia que surgen de diferentes experiencias internas consecuencia de distintas totalidades y Hegel, una y otra vez, va a destruir siempre todo elemento que trate de explicar el cambio de forma evolutiva: repito, no ya teleol\u00f3gica, sino simplemente evolutiva. La etapa \u00abA\u00bb tiene como consecuencia, ejem, no querida, ejem, no pensada\u2026 tal ley constante, tal principio o fundamento externo previo que es B: ataque despiadado contra todo esto, destrucci\u00f3n demoledora, elemento a elemento, pieza a pieza de todo tipo de posible edificio interpretativo en tal sentido. Y los cap\u00edtulos crecen, en este momento, porque Hegel, discutiendo sin duda con teor\u00edas de su \u00e9poca, plantea diversos modelos alternativos que basan su explicaci\u00f3n sobre lo existente en las hip\u00f3tesis de un fundamento o de una ley, modelos que Hegel reconstruye cuidadosamente, para luego machacarlos sistem\u00e1ticamente a conciencia y tambi\u00e9n con destructividad cuidadosa. El <em>Grund<\/em>, fundamento causal o fondo, o ley previa, ya sea anterior-diacr\u00f3nico o interior-sincr\u00f3nico (por ejemplo: base- superestructura), se va siempre al fondo, se va a pique, al garete el fondo se va al fondo: Hegel usa juegos de palabra as\u00ed, como colof\u00f3n, etc. Todo lo que existe, la experiencia que esto genera y la consciencia de lo mismo, es resultado del despliegue de algo nuevo, que se autogenera, cuyos elementos nuevos \u2013 que pueden ser en parte integraci\u00f3n nueva subsumida desde lo nuevo, de elementos anteriores cuya nueva actividad y funci\u00f3n es por entero dependiente de su nueva totalidad y por entero inexplicable desde lo anterior: historicidad- son causa y consecuencia de esa totalidad <em>ex novo<\/em>: de nuevo, Historicidad. Todo lo que existe es creado y recreado, es historicidad. Pero los lectores de la obra saben que me voy adelantado en exceso. Quedamos en el machaque de los fundamentos. Y en que, tras mucho reflexionar sobre sus contradicciones, esa nueva consciencia que buscaba detr\u00e1s de lo percibido leyes y fuerzas explicativas, descubre que detr\u00e1s de eso que ha puesto intelectualmente ante su consciencia, como objeto de investigaci\u00f3n, no hay nada, que eso que ha puesto como objeto de conocimiento no es sino un escenario tras el cual no hay nada. No hay sino \u00e9l mismo. Porque lo que tenemos delante es nosotros mismos y nuestra obra. Nos acercamos a la primera declaraci\u00f3n de identidad de sujeto y objeto. Sabemos ya que lo que contemplamos no es apariencia &#8211;<em>Schein<\/em>, <em>Erscheinung<\/em>&#8211; qui\u00e9n sabe a qu\u00e9 grado real o solo fantasmal, fen\u00f3meno de un <em>no\u00fameno<\/em>, de algo ignoto, sino aparecer <em>erscheinen<\/em>, de algo que aparece porque lo ponemos o creamos ontol\u00f3gicamente, y del que tenemos una percepci\u00f3n consciente que depende de la forma intersubjetiva en que lo creamos. Lo que aparece, porque lo creamos nos parece de una determinada manera, como consecuencia de la experiencia creadora concreta. Pero no es una apariencia fenom\u00e9nica de algo ignoto, es nosotros mismos. Se ha producido el giro ontol\u00f3gico. Las subjetividades de Hegel son las de la Modernidad, protag\u00f3nicas, activas, creadoras. Pero carecen de programa innato, y deben elaborar en comunidad su saber hacer y generar en comunidad su hacer. Desde este punto nuevo, elevado, que no renuncia, sino que desarrolla sumamente, radicaliz\u00e1ndola, la ontolog\u00eda de la subjetividad -intersubjetiva- creadora, y su inherente historicidad ontol\u00f3gica, Hegel recupera toda la filosof\u00eda del <em>ethos<\/em>, de la cultura material de vida, elaborada por la clasicidad grecolatina y la actualiza y recrea.<\/p>\n<p>Pero volvamos al texto. El cap\u00edtulo cuarto es un desarrollo y tambi\u00e9n un interludio, en el que se nos muestra c\u00f3mo nace una nueva instancia interna de autoconocimiento desde la cual se va a poder entender el desarrollo de lo anterior. Si hemos llegado a descubrir -cap\u00edtulo 3- que eso que nos parec\u00eda Cosa, seg\u00fan el Entendimiento &#8211;<em>Verstand<\/em>-, cuya obra intelectual es declarada como muy valiosa, sin embargo -\u00a1ojo!-, a partir de ah\u00ed, la consciencia, que sabe que eso no es sino ella misma y sus producciones, comienza a abrir un nuevo desarrollo intelectual que, a partir de esa sorpresa descubierta, no puede ser sino sobre s\u00ed misma: consciencia vuelta sobre s\u00ed misma; y el cap\u00edtulo es sobre la g\u00e9nesis de esta consciencia desdoblada que se reflexiona, la autoconsciencia, y sus elaboraciones intelectuales. En este autodesarrollo tienen mucha importancia las diversas experiencias de la consciencia. La estoica, esc\u00e9ptica, la del esclavo. La estoica es una consciencia que se percibe a s\u00ed misma como consciente de s\u00ed, gracias al desarrollo experiencial e interior que ha posibilitado un mundo, Roma imperial, pero en un mundo que no puede modificar, y que debe aceptar tal cual es; un mundo que le genera la libertad, pues llega a comprenderse a s\u00ed misma en su autonom\u00eda, pero libertad que solo le consiente aceptar libremente su estar en ese mundo, pues no tiene mediaciones que le permitan cambiarlo. La esc\u00e9ptica, que acrece su libertad interior autoconsciente poniendo en duda y relativizando la verdad y sentido de ese mundo. Y la divergencia amo-esclavo, cristiana-feudal, que escinde el mundo en protagonistas del mismo y esclavos -pero productores- del mismo, autoconsciencia y consciencia activas desdobladas al extremo de la escisi\u00f3n\u2026este subcapitulito, el del amo y el esclavo, ha recibido una excesiva atenci\u00f3n, por Kojeve, y ha sido distorsivo para la explicaci\u00f3n del pensamiento de Hegel -como otras interpretaciones sobre otros puntos- y para la interpretaci\u00f3n de la obra de Marx. Qu\u00e9 se le va a hacer.<\/p>\n<p>Una vez la autoconsciencia sabe ser contraparte interna de una consciencia -usando esta segunda palabra con dos sentidos- y que eso que le parec\u00eda ser cosa, no es sino ella misma, su hacer creado y su saber hacer previamente creado para poder ponerlo en obra, todo ello consecuencia de la peripecia de su hacer hist\u00f3rico, de la experiencia que le crea y de las conclusiones que su reflexi\u00f3n interna le genera, comprende, est\u00e1 en condiciones de comprender que ella no es solo entendimiento que estudia la realidad, sino toda realidad, que somos nosotros toda realidad. Que nuestra intersubjetividad es la que crea toda realidad. Que no solo creamos activamente <em>episteme<\/em>, <em>gnosis<\/em>, conocimiento, saber, ciencia y reflexi\u00f3n sobre estas actividades, epistemolog\u00eda y filosof\u00eda gnoseol\u00f3gica, sino que somos actividad que crea <em>onton<\/em>, que crea el mundo existente, que somos creadores de nosotros mismos, que esa capacidad creadora emerge de la intersubjetividad, no de la individualidad aislada, y que eso que emerge -no que baja o desciende, sino que emerge y surge- de la comunidad, esa capacidad creadora, es lo que se denomina Esp\u00edritu. El ser humano, en el Renacimiento, se pone a tratar de saber qu\u00e9 es todo, y sobre todo qu\u00e9 es \u00e9l mismo, a sabiendas de que en \u00e9l est\u00e1 la explicaci\u00f3n de todo. Y se pone a trabajar en la investigaci\u00f3n sobre lo que \u00e9l es: toda realidad. Y estamos ya en el cap\u00edtulo quinto. Sherezade ha cumplido con el sult\u00e1n. Pero a\u00f1adamos algo m\u00e1s. Lo primero que se le ocurre a la autoconsciencia consciente de ser consciencia y autoconsciencia y de ser creadora es buscarse a s\u00ed misma dentro de la individualidad, en su interior. Sicolog\u00eda, fisiogn\u00f3mica y frenolog\u00eda -de lo m\u00e1s externo a lo m\u00e1s interno- pasan por el pelot\u00f3n de fusilamiento y por el tribunal del escarnio de Hegel. Al final, cuando ya no queda algo dentro, interno, que sea puesto como origen del esp\u00edritu, Hegel explica que nos ponemos a buscarnos en la comunidad intersubjetiva, cuya actividad crea a la par el mundo objetivo humano y la subjetividad hist\u00f3rica inherente a cada mundo \u2026pero a\u00fan deberemos atravesar todas las cat\u00e1strofes que experimentan las diversas figuras del esp\u00edritu del cap\u00edtulo quinto, como consecuencia de las cuales llegamos a comprender que no solo somos subjetividades sociales, sino fruto de un mundo creado pr\u00e1xicamente por todos, y llegar al sexto que es \u00abEsp\u00edritu como Eticidad\u00bb o <em>ethos<\/em> o saber hacer creado entre todos\u2026y por ah\u00ed adelante\u2026Sherezade le recuerda al sult\u00e1n que debe seguir escuchando las pr\u00f3ximas noches lo que cuenta el libro, que lo que viene es a\u00fan m\u00e1s asombroso y nunca visto ni o\u00eddo. Que la historicidad de la historia del \u00abEsp\u00edritu\u00bb, esto es, de nuestra intersubjetividad pr\u00e1xica carente de naturaleza ni de saber hacer ni concebir innatos, es la m\u00e1s asombrosa historia jam\u00e1s contada y que a\u00fan est\u00e1 tanto por contar como por crear\u2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el seminario sobre Fenomenolog\u00eda del Esp\u00edritu que est\u00e1 realizando actualmente Espai Marx, las grabaciones empiezan a partir de las sesiones del cap\u00edtulo V. 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