{"id":7279,"date":"2020-03-30T05:00:28","date_gmt":"2020-03-30T04:00:28","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=7279"},"modified":"2020-04-02T12:39:43","modified_gmt":"2020-04-02T11:39:43","slug":"nuestra-crisis-actual-1968","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=7279","title":{"rendered":"Nuestra crisis actual (1968)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Nota introductoria<\/p>\n<p>Karel Kos\u00edk public\u00f3 los textos que componen\u00a0<em>Nuestra crisis actual<\/em>\u00a0en diversos n\u00fameros del peri\u00f3dico\u00a0<em>Liter\u00e1rn\u00ed listy<\/em>, un medio habitual para el debate cultural y pol\u00edtico checoslovaco de su momento, en abril y mayo de 1968. As\u00ed pues, la crisis a la que hac\u00eda referencia el t\u00edtulo puede hoy parecer a quien lee, ante todo, aquella que en esos momentos atravesaba la naci\u00f3n en relaci\u00f3n con la direcci\u00f3n pol\u00edtica sovi\u00e9tica, que fue llamada \u00abPrimavera de Praga\u00bb, y que termin\u00f3, en agosto de ese mismo a\u00f1o, con la invasi\u00f3n de tropas del Pacto de Varsovia, la represi\u00f3n y la restauraci\u00f3n del \u00absocialismo real\u00bb. Y el documento podr\u00eda considerarse \u00fanicamente vinculado con esa experiencia.\u00a0Sin embargo, las intenciones de\u00a0Kos\u00edk\u00a0con su publicaci\u00f3n\u00a0no se refer\u00edan solo a ese estrecho contexto, local e inmediato. Al contrario, la crisis checoslovaca (crisis pol\u00edtica, de la pol\u00edtica y de la personalidad pol\u00edtica, crisis de las clases y de sus interrelaciones, del pueblo y del sentido de lo nacional, del poder y de su relaci\u00f3n con la violencia, y del socialismo como alternativa liberadora -tal y como apuntaba Kos\u00edk en los distintos apartados de su escrito) mostraba a sus ojos el tambalearse de \u00abla metaf\u00edsica de los tiempos modernos\u00bb. Era la crisis de la raz\u00f3n como t\u00e9cnica manipulatoria de la realidad, que, asumida en el r\u00e9gimen burocr\u00e1tico de la URSS, condenaba al hombre a la vida como \u00abmasa\u00bb y a la irresponsabilidad.<\/p>\n<p>Pese a eso, el estallido de la crisis no favorec\u00eda necesariamente el desarrollo de tal conceptualizaci\u00f3n, y lo sustancial amenazaba con quedar oculto tras la superficie de los conflictos y permanecer sometiendo y dominando a los hombres y el mundo como meros objetos. As\u00ed, en propuestas como la \u00abrevoluci\u00f3n t\u00e9cnico-cient\u00edfica\u00bb que entonces ciertos c\u00edrculos defend\u00edan en Checoslovaquia, y que\u00a0Kos\u00edk\u00a0consideraba una mistificaci\u00f3n incapaz de verse como expresi\u00f3n de lo ya existente; pero tambi\u00e9n en las llamadas de otros sectores al capitalismo y la sociedad de consumo, igualmente percibidos por Kos\u00edk como otra manera, \u201cformalmente democr\u00e1tica, refinada, mucho menos visible y alarmante\u201d -escribir\u00eda en <em>La crisis del hombre contempor\u00e1neo y el socialismo<\/em>, otro texto coet\u00e1neo- de realizarse el mismo sistema de manipulabilidad general. Era el objetivo de sus publicaciones advertir de todo ello a la alternativa que nac\u00eda entonces en su naci\u00f3n, para que pudiera comprenderse mejor a s\u00ed misma, distinguirse con mayor radicalidad de las ilusiones de cambio y as\u00ed poder constituir una verdaderamente nueva, revolucionaria, forma de vida.<\/p>\n<p>Por lo expuesto anteriormente, la derrota de la \u201cPrimavera de Praga\u201d no signific\u00f3 el fin de la crisis para Kos\u00edk, como tampoco la ca\u00edda de la URSS. Y en este sentido escribir\u00eda en 1990, en un prefacio a la edici\u00f3n americana de una antolog\u00eda de escritos de la primavera de 1968, titulada significativamente <em>La crisis de la modernidad<\/em>, que esos textos todav\u00eda \u00abpod\u00edan ofrecer alimento para el pensamiento\u00bb en aquellos lugares en que se trataba la conexi\u00f3n entre la crisis local checa y la crisis mundial, y que sus conclusiones podr\u00edan aplicarse en otros pa\u00edses, y les afectar\u00edan igualmente, si era cierto que la crisis de Europa Central y Oriental era \u00abmeramente una manifestaci\u00f3n de la entera edad moderna\u00bb. Todo ello, terminaba, deber\u00eda funcionar como recordatorio: \u00abhablamos sobre vosotros, tambi\u00e9n\u00bb. Del mismo modo, la apelaci\u00f3n sigue siendo pertinente en nuestro presente, cuando la crisis de los tiempos modernos y su raz\u00f3n no solo sigue abierta, sino que pone en peligro como nunca antes el porvenir de la existencia humana. Y la profundidad cr\u00edtica de sus reflexiones puede ayudar del mismo modo hoy al lector, en la tarea de dar una expresi\u00f3n pr\u00e1ctica a su voluntad de emancipaci\u00f3n, al contribuir a esclarecerse sobre su \u00a0lugar en la realidad y as\u00ed evitar caer en viejas o nuevas mistificaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Espai Marx<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>I. Crisis del sistema pol\u00edtico: partidista y no partidista<\/strong><\/p>\n<p>La pol\u00edtica no es una ciencia, ni tampoco un arte, sino un juego por el poder y con el poder. Este juego no es un pasatiempo, sino un asunto mortalmente serio y, por eso, la muerte, el fanatismo y el c\u00e1lculo se manifiestan en \u00e9l m\u00e1s a menudo que el humor y la risa. No solo los que quieren hacer pol\u00edtica y los que luchan por el poder est\u00e1n sometidos a sus reglas y leyes, sino tambi\u00e9n los que solo hacen de espectadores y hasta los que se giran de espaldas a ellos. La indiferencia hacia la pol\u00edtica no ha garantizado nunca a nadie que no se ver\u00e1 involucrado en sus efectos. La apoliticidad es parte de la pol\u00edtica. La pol\u00edtica es un juego despiadado en el que no cuentan las recriminaciones sentimentales de los que cre\u00edan en \u00e9l y ahora se sienten enga\u00f1ados, ni tampoco las excusas pueriles de los que detentaban el poder y que \u00abno sab\u00edan\u00bb, \u00abno fueron informados a tiempo\u00bb o, en fin, \u00abhan llegado tarde\u00bb: la insuficiencia de informaci\u00f3n pertenece a un determinado tipo de pol\u00edtica, tanto como la vac\u00eda ret\u00f3rica o el oportunismo.<\/p>\n<p>La pol\u00edtica moderna se atribuye derechos absolutos y pretende alcanzarlo todo. No es una ciencia, pero de sus decisiones dependen la ciencia y sus resultados. No es poes\u00eda, pero despierta en los hombres pasiones e instintos ocultos. No es una religi\u00f3n, pero tiene sus \u00eddolos, sus sumos sacerdotes. La pol\u00edtica se ha vuelto para la edad moderna un destino y cada hombre puesto delante de las cuestiones pol\u00edticas se da cuenta en cierta medida del sentido de su existencia.<\/p>\n<p>Nuestra crisis actual no es simplemente una crisis pol\u00edtica, es tambi\u00e9n una crisis de la pol\u00edtica; y plantea problemas no solamente sobre un determinado sistema pol\u00edtico sino, al mismo tiempo y sobre todo, sobre el sentido de la pol\u00edtica. El sistema que hasta ahora ha estado en vigor lo ha mistificado todo y ha ofuscado no solamente su sustancia, sino, en general, la sustancia misma de la pol\u00edtica. El primer paso para la superaci\u00f3n de la crisis es la eliminaci\u00f3n de toda mistificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la conocida definici\u00f3n, una crisis pol\u00edtica se abre cuando los dominantes ya no pueden dominar m\u00e1s y los dominados ya no quieren ser dominados. Entonces se agudiza el conflicto entre el \u00abno-poder\u00bb de los unos y el \u00abno-querer\u00bb de los otros. El car\u00e1cter y la soluci\u00f3n de la crisis dependen del contenido que ambas partes dan a esta voluntad negativa y a esta impotencia. Puesto que cada grupo dominante aspira a mantenerse en el poder y no renuncia nunca a \u00e9l voluntariamente, interpreta la crisis a su manera y se esfuerza en superarla cambiando los viejos m\u00e9todos de dominaci\u00f3n desacreditados e ineficaces con m\u00e9todos nuevos y m\u00e1s aptos. Para los dominados, en el per\u00edodo de crisis, es decisivo descubrir la mistificaci\u00f3n del grupo dominante y conseguir dar expresi\u00f3n pr\u00e1ctica a la voluntad de no ser ya dominados, ni con los viejos m\u00e9todos ni con los nuevos, porque, en general, uno ya no quiere m\u00e1s ser dominado.<\/p>\n<p>La causa de nuestra crisis pol\u00edtica consiste en el hecho de que los habitantes de este pa\u00eds ya no quieren vivir m\u00e1s como masa, dentro y fuera del partido, sin derechos o faltos de algunos, mientras que los poseedores del poder ya no pueden sostener por m\u00e1s tiempo su funci\u00f3n dirigente bajo la forma de una dictadura burocr\u00e1tica de polic\u00eda, esto es, mediante el monopolio absoluto del gobierno y de las decisiones, basado en la arbitrariedad y la violencia. Una soluci\u00f3n radical de esta crisis es posible solo si el sistema de la dictadura burocr\u00e1tica de polic\u00eda es sustituido por un sistema de democracia socialista. La diferencia entre ambos es sustancial. En la base de uno hay la masa, dentro y fuera del partido, privada de todos o de algunos de los derechos pol\u00edticos; en la base del otro hay los ciudadanos del Estado socialista, que gozan plenamente e igualmente de todos los derechos pol\u00edticos.<\/p>\n<p>La masa y la manipulaci\u00f3n pol\u00edtica constituyen un todo \u00fanico. Quien dice \u00abla masa\u00bb -no importa si dentro del partido o fuera- presupone un determinado sistema en el que se niega una voluntad pol\u00edtica propia a un gran n\u00famero de personas (\u00abla masa\u00bb), para poderles imponer del exterior una voluntad extra\u00f1a, un sistema en el que el hombre existe no como sujeto del curso pol\u00edtico (esto es, del pensamiento y de las decisiones pol\u00edticas, de los derechos y de los deberes civiles), sino solamente como objeto de manipulaci\u00f3n. Los hombres no nacen masa, se vuelven tal. Se vuelven tal en un sistema que realice pr\u00e1cticamente la divisi\u00f3n de la sociedad en dos categor\u00edas: la mayor\u00eda an\u00f3nima y los manipuladores. La masa an\u00f3nima se compone de personas sin fisonom\u00eda particular y sin responsabilidad. No obstante, en el sistema masificado, el anonimato y la irresponsabilidad no reinan en una parte, sino en ambas. Al anonimato de la masa corresponde la irresponsabilidad de los manipuladores. En el sistema de la masa y de los manipuladores impera la irresponsabilidad general y, al mismo tiempo, una general mistificaci\u00f3n: una vez que la ret\u00f3rica pol\u00edtica sustituye el pensamiento, el sistema funciona de tal modo que solo crea falsas consciencias masificadas, como presupuesto de su existencia, y condena como herej\u00eda o sacrilegio cualquier intento de reflexi\u00f3n cr\u00edtica. La inteligencia dial\u00e9ctica, e incluso el buen sentido, quedan excluidos de las decisiones.<\/p>\n<p>Este sistema funciona ignorando su propia sustancia, mientras cada una de las partes vive haci\u00e9ndose ilusiones sobre s\u00ed misma y sobre las otras. La masa fuera del partido supone que la masa en el partido constituye un conjunto colectivo, que lo sabe todo y que decide sobre todo. La masa en el partido supone que los dirigentes pol\u00edticos son se\u00f1ores omnipotentes y omniscientes, que deciden bas\u00e1ndose en informaciones precisas y completas. Los dirigentes pol\u00edticos consideran la masa del partido formada por eternos menores, sin una inteligencia propia, los cuales, por eso, no pueden decidir por s\u00ed mismos lo que pueden y lo que tienen que saber, lo que pueden y lo que tienen que hacer. Los dirigentes pol\u00edticos est\u00e1n convencidos de que la masa fuera del partido est\u00e1 sumamente satisfecha de su propio derecho de no saber nada y de no decidir nada y del deber de dar, de tanto en tanto, alguna sugerencia y de \u00abconfiar en la l\u00ednea\u00bb.<\/p>\n<p>Este sistema pol\u00edtico se ha definido a s\u00ed mismo como un sistema de correas de transmisi\u00f3n, pero evidentemente se le ha escapado el sentido de sus propias palabras. Un sistema de transmisiones, tornillos y ruedas, de ingenieros de almas humanas, f\u00e9rrea disciplina y f\u00e9rreas leyes hist\u00f3ricas, funciona y puede funcionar solo porque -y solo en la medida en que sea as\u00ed- todo se reduce al com\u00fan denominador de la t\u00e9cnica y la tecnolog\u00eda pol\u00edtica. En un sistema de transmisiones y correas, todo debe ser transmisi\u00f3n y correa, incluso el partido. La masa del partido es una correa de transmisi\u00f3n, gracias a la cual se pone en movimiento la correa de transmisi\u00f3n llamada \u00abmasa sin partido\u00bb. Este, pues, es un sistema de general deformaci\u00f3n pol\u00edtica, el cual transforma a los comunistas en masa del partido y a los no comunistas en masa sin partido. El sistema de las correas de transmisi\u00f3n es el sistema de la masa y del anonimato.<\/p>\n<p>El sistema no crea a los hombres y, a\u00fan menos, sus cualidades y actitudes. Solo explota y utiliza las cualidades, las pasiones y los intereses que se necesitan para su buen funcionamiento. Si en un determinado sistema pol\u00edtico la \u00abselecci\u00f3n natural\u00bb se desarrolla de tal modo que los lugares dirigentes solo son ocupados por personas de inteligencia mediocre, que siempre hacen costilla, d\u00e9biles de car\u00e1cter, siempre obedientes y devotas, cargadas de prejuicios y dominadas por los resentimientos, esto no deriva del hecho que el hombre sea as\u00ed por naturaleza. El hecho es que tal sistema, para funcionar, requiere precisamente cualidades y actitudes parecidas. Cualquier otra cualidad o actitud es, desde el punto de vista de sus necesidades, in\u00fatil o bien nociva.<\/p>\n<p>Un sistema basado en tal relaci\u00f3n entre los militantes del partido y los sin-partido forma y deforma, parecidamente, incluso el contenido y el sentido de la direcci\u00f3n pol\u00edtica. Puesto que los militantes y los sin-partido son una masa manipulable, privada de todos o solo de algunos de sus derechos, despose\u00edda de subjetividad pol\u00edtica y, pues, tambi\u00e9n de libertad y de responsabilidad, se llega a hacer coincidir la direcci\u00f3n pol\u00edtica con el monopolio del poder. En este sistema, ser fuerza dirigente significa tener el monopolio del poder y, al contrario, quien est\u00e1 en el gobierno, solo por eso es la fuerza dirigente. Esta realidad tiene su l\u00f3gica, las consecuencias de la cual, no obstante, los poseedores del poder no quieren reconocer: quien tiene todo el poder tambi\u00e9n acepta toda la responsabilidad; quien puede decidir sobre todo y por todo tiene la responsabilidad de todo y por todos.<\/p>\n<p>Ya es hora de que uno proceda a efectuar una indagaci\u00f3n objetiva, centrada en la problem\u00e1tica de la direcci\u00f3n pol\u00edtica y en el sentido y las funciones de un efectivo o presunto papel dirigente en el proceso social. Toda funci\u00f3n dirigente presupone la existencia de algunos que se encuentran en la cabeza y otros que los siguen. Pero en lo que respecta a su relaci\u00f3n, \u00bfcu\u00e1ndo se basa en la estima y el respeto rec\u00edprocos, y cu\u00e1ndo, en cambio, se basa en la dependencia unilateral y, pues, en la sumisi\u00f3n forzosa? \u00bfQu\u00e9 cualidades intelectuales, morales y de car\u00e1cter deben tener los individuos y los grupos para poder, en general, ejercer una funci\u00f3n dirigente en la sociedad?<\/p>\n<p>En un sistema de correas de transmisi\u00f3n, la funci\u00f3n dirigente equivale a una posici\u00f3n dominante y no puede expresarse de otra forma que como mando, vigilancia y restricci\u00f3n, como presi\u00f3n y mon\u00f3logo pol\u00edticos. De la identificaci\u00f3n de la funci\u00f3n dirigente con la posici\u00f3n dominante nace una de las m\u00e1s profundas mistificaciones de la historia del socialismo. Los pol\u00edticos hablan del papel dirigente del partido, que entienden, sin embargo, como la posici\u00f3n dominante de los grupos de poder. Esta ambivalencia y ambig\u00fcedad no hacen nada m\u00e1s que confirmar la realidad: en un sistema de correas de transmisi\u00f3n el partido se desmigaja, la minor\u00eda dominante se arroga el derecho exclusivo de hablar en nombre del partido y de la clase obrera, mientras que la masa de los militantes tiene objetivamente la funci\u00f3n de correa de transmisi\u00f3n.<\/p>\n<p>En la identificaci\u00f3n mistificadora de posici\u00f3n dominante y funci\u00f3n dirigente, desaparece la interrogaci\u00f3n inquietante sobre qu\u00e9 es en realidad esta vanguardia y c\u00f3mo se afianza. \u00bfLos dirigentes deben tener madurez de pensamiento pol\u00edtico, capacidad de formular ideas verdaderas, grandeza moral y coraje, gusto y generosidad? \u00bfEl estrato dirigente se debe presentar como portador de un pensamiento de tal nivel, de tal capacidad de acci\u00f3n, de tal c\u00f3digo moral, de tal compostura personal que pueda servir como modelo para una sociedad libre y para todo individuo responsable? \u00bfO bien el modelo social se cumple tambi\u00e9n de una forma negativa, mientras la sociedad se encuentra con que debe resolver el problema de saber qu\u00e9 puede y qu\u00e9 quiere significar la presencia de un grupo privilegiado que resuelve sus propios conflictos internos de poder con el homicidio y la intriga, y los representantes del cual sufren de p\u00e9rdida de memoria, de falta de pudor y se distinguen m\u00e1s por la mediocridad que no por la inteligencia y la nobleza de \u00e1nimo?<\/p>\n<p><strong>II. Crisis de la personalidad pol\u00edtica<\/strong><\/p>\n<p>Como dice el poeta, el lenguaje es la m\u00e1s inocente de las cosas humanas, pero tambi\u00e9n la m\u00e1s peligrosa. La m\u00e1s inocente porque todo lo que el lenguaje es y puede ser es palabra y s\u00f3lo palabra, combinaci\u00f3n de palabras, pura expresi\u00f3n y pronuncia; por eso los dominadores de la palabra, los poetas, no podr\u00e1n dominar nunca el mundo. El lenguaje, sin embargo, es tambi\u00e9n la cosa m\u00e1s peligrosa porque lo revela todo y ante su poder esclarecedor no hay escapatoria o refugio. Pues el lenguaje es revelador tambi\u00e9n, y sobre todo, cuando las palabras a simple vista no dicen nada especial, cuando parecen consuetas y naturales. El lenguaje siempre dice m\u00e1s que lo que dicen aquellos que utilizan las palabras: en las palabras de los hombres se expresa no solamente lo que saben (y dicen), sino tambi\u00e9n lo que son (y lo que saben y no dicen). Junto con las palabras manifiestas, el lenguaje expresa tambi\u00e9n las no manifiestas, en cierta manera llega a ser palabra no dicha, no totalmente expresada, subconsciente, oculta, no querida.<\/p>\n<p>Por eso el an\u00e1lisis del lenguaje y del habla, de las palabras de orden y del vocabulario de cada hombre y grupo pol\u00edtico tiene directamente un significado clave. El pol\u00edtico pronuncia la frase banal: \u00abNosotros nos apoyamos en las masas\u00bb, y no se da cuenta de que con estas pocas palabras ha revelado su concepci\u00f3n del hombre y del mundo y ha dicho, pues, mucho m\u00e1s de lo que sab\u00eda y quer\u00eda decir. El pol\u00edtico declara: \u00abEn la valoraci\u00f3n de nuestros \u00e9xitos hist\u00f3ricos tenemos que reconocer tambi\u00e9n determinadas deformaciones\u00bb, y rechaza que su frase \u00abcr\u00edtica\u00bb tenga un sentido apolog\u00e9tico, por cuanto oscurece la sustancia de lo que efectivamente ha ocurrido. El uso de la terminolog\u00eda eufem\u00edstica muestra el mecanismo de la mistificaci\u00f3n, y su conocimiento permite desenmascarar en el lenguaje pol\u00edtico un (querido o no querido, consciente o inconsciente) encubrimiento de lo que es sustancial, una desviaci\u00f3n de la atenci\u00f3n de las cosas m\u00e1s importantes.<\/p>\n<p>Si de verdad el pol\u00edtico no sabe lo que ha ocurrido en el pasado y lo que realmente acontece en el presente, \u00bfqu\u00e9 futuro pueden preparar sus actos y sus declaraciones? Pero, \u00bfQu\u00e9 tiene que saber y c\u00f3mo tiene que ser el pol\u00edtico para poder estar al nivel de su tiempo y resolver los problemas que se le plantean? Parece que, antes que todo, se tenga que dar cuenta de la profunda y no superada crisis en que \u00e9l, en tanto que hombre pol\u00edtico que es de este siglo, se encuentra complicado.<\/p>\n<p>Si bien lejanos entre ellos por origen de clase, por las opiniones sobre el mundo y por el programa pol\u00edtico, Masaryk, Rosa Luxemburgo, Lenin y Gramsci pertenecen al tipo com\u00fan de pol\u00edtico-pensador. Ninguno de ellos es un pragm\u00e1tico, un puro pr\u00e1ctico, que \u00abhace\u00bb pol\u00edtica, que defensa su posici\u00f3n, que pronuncia discursos sobre la situaci\u00f3n y observa toda la realidad s\u00f3lo con los ojos de su propia teor\u00eda pol\u00edtica. Todos estos -aunque por caminos distintos o hasta contrarios- tratan de profundizar la b\u00fasqueda de sobre los fundamentos de la propia actividad y, por eso, se preguntan qu\u00e9 es en realidad la pol\u00edtica, cu\u00e1l es el sentido del poder, de la violencia, etc. Utilizan los resultados de la b\u00fasqueda cient\u00edfica s\u00f3lo para llevar a cabo su propia pol\u00edtica, pero se dedican directamente a la ciencia para poder efectuar una pol\u00edtica meditada. Cada uno de ellos representa la uni\u00f3n personal del pol\u00edtico pr\u00e1ctico y del pensador pol\u00edtico y encarna no s\u00f3lo la unidad, sino tambi\u00e9n la distinci\u00f3n de las dos esferas. En efecto, ninguno confunde la b\u00fasqueda cient\u00edfica con la t\u00e1ctica pol\u00edtica y todos conocen no s\u00f3lo las conexiones de la ciencia social y de la filosof\u00eda con la pol\u00edtica, sino tambi\u00e9n su respectiva autonom\u00eda y especificidad.<\/p>\n<p>\u00bfEs una excepci\u00f3n o una regla, este tipo de pol\u00edtico-pensador? \u00bfPertenece solo a una determinada \u00e9poca hist\u00f3rica o bien a todas las \u00e9pocas? Pero, sobre todo y en particular: \u00bfes indiferente o bien importante, la pol\u00edtica toma un contenido y un sentido diferentes seg\u00fan si la hacen los pol\u00edticos-pensadores o los pol\u00edticos-pragm\u00e1ticos? \u00bfAcaso no pertenecen todos -sea Masaryk, sea Rosa Luxemburgo, sea Gramsci- m\u00e1s bien al \u00absiglo XIX\u00bb (del cual todos hablan con desprecio como del siglo de los \u00abregeneradores\u00bb), mientras que la \u00e9poca actual requerir\u00eda y crear\u00eda otro tipo de pol\u00edticos? \u00bfEl pol\u00edtico debe ser pensador, o bien es suficiente -y teniendo en cuenta el extraordinario desarrollo de las informaciones y los conocimientos, de las complicaciones de las relaciones y de la desarrollada divisi\u00f3n del trabajo, es directamente necesario- que s\u00f3lo sea un pr\u00e1ctico y que utilice para sus necesidades los resultados obtenidos por los institutos cient\u00edficos, por los expertos y los especialistas?<\/p>\n<p>Es un hecho que con Masaryk, Gramsci y Lenin concluye una determinada \u00e9poca de personalidades pol\u00edticas, de pol\u00edticos-pensadores y que comienza una \u00e9poca de pol\u00edticos-pragm\u00e1ticos. La pol\u00edtica pr\u00e1ctica y el pensamiento pol\u00edtico se mueven la una al lado del otro, y cuando ocurre que entran en contacto, su encuentro toma el car\u00e1cter de choque y de conflicto, como es evidente en particular en la historia del movimiento socialista (un ejemplo cl\u00e1sico para todos: el destino de Gy\u00f6rgy Luk\u00e1cs). La omnipotente pol\u00edtica pragm\u00e1tica construye el pensamiento con la ideolog\u00eda, esto es, con una falsa consciencia sistem\u00e1tica; en cambio, el pensamiento cr\u00edtico sobrevive impotente con la verdad fuera de la realidad pol\u00edtica.<\/p>\n<p>El pol\u00edtico es quien toma las decisiones. Pero toda decisi\u00f3n es un acto con el cual se lleva a cabo una elecci\u00f3n entre algunas posibilidades, acciones y tendencias. Adem\u00e1s, el pol\u00edtico con su acto interpreta la situaci\u00f3n, se puede decir que da a todo un sentido determinado. Con este acto pol\u00edtico todo toma un determinado color, dado que uno ha realizado una distinci\u00f3n pr\u00e1ctica entre sustancial y secundario, entre lo urgente y lo omisible. Al contrario que el sabio, que puede examinar con tiempo un problema determinado, hasta que llegue a encontrar su soluci\u00f3n, a diferencia del artista, que puede rumiar con calma una obra suya mientras no la encuentre acabada y perfecta, el pol\u00edtico se las tiene que haber continuamente con el tiempo, y el car\u00e1cter de cada acci\u00f3n suya depende de la tempestividad, esto es, cambia seg\u00fan si ha estado efectuada en el momento justo o antes o despu\u00e9s. El tiempo de la decisi\u00f3n pol\u00edtica es diferente del de la b\u00fasqueda cient\u00edfica o de la creaci\u00f3n art\u00edstica. El pol\u00edtico corre el peligro de convertirse en un esclavo del tiempo si sus decisiones no son sino una reacci\u00f3n sobrepuesta a la corriente de los eventos que se amontonan y si su actividad se transforma en af\u00e1n, en pol\u00edtica del d\u00eda a d\u00eda. Se vuelve prisionero del tiempo, s\u00f3lo es necesario que ejecute, realice, aplique, decida o comience un trabajo, por cuanto la serie innombrable de disposiciones tarde o temprano acabar\u00e1 por comprometer el sentido global de su actividad. \u00bfC\u00f3mo puede, pues, \u00absuperar el tiempo\u00bb? \u00bfAnticipando el tiempo, como los visionarios? \u00bfPredicando el futuro, como los profetas? \u00bfPasando por alto el presente, como los utopistas? Pero los visionarios, los profetas, los utopistas no son hombres pol\u00edticos. El pol\u00edtico puede ganar la pugna con el tiempo no evadiendo o anticipando, sino s\u00f3lo aplic\u00e1ndose a lo que es esencial y tomando como punto de partida una base s\u00f3lida y justificada, lo cual quiere decir tambi\u00e9n averiguar el sentido y las posibilidades de la pol\u00edtica.<\/p>\n<p>En el tipo de pol\u00edtico-pragm\u00e1tico, que ha sustituido al pol\u00edtico-pensador, por un lado se encarna la crisis de la personalidad moderna, y por otro, se profundiza y agrava la crisis de la pol\u00edtica. El pol\u00edtico-pragm\u00e1tico entiende y conduce la pol\u00edtica como una t\u00e9cnica manipulatoria, o sea, como un disponer y poner en movimiento -seg\u00fan los casos, de una forma brutal o inteligente- al hombre-masa, mientras \u00e9l mismo con su actividad, su pensamiento, sus sentimientos y su manera de expresarse se insiere en el sistema de manipulaci\u00f3n general as\u00ed creado, el cual se aplica a los hombres y a la naturaleza, a los vivos y a los muertos, a las palabras y a las ideas, a las cosas y a los sentimientos. El pol\u00edtico-pragm\u00e1tico no es capaz de sobrepasar el horizonte del sistema que \u00e9l crea con su actividad y del que es v\u00edctima \u00e9l mismo. Por eso puede resolver s\u00f3lo los problemas que se encuentran en el \u00e1mbito de su horizonte, o bien que se ha adaptado a ellos de tal manera que los pueda comprender. Para \u00e9l, el vocabulario pol\u00edtico -hecho de expresiones como ahora aparato, correas de transmisi\u00f3n, aberraciones, deformaciones, etc.- no es solamente un conglomerado de palabras al margen y afuera de la realidad, sino que constituye una expresi\u00f3n precisa de c\u00f3mo la realidad existe para el pol\u00edtico, de c\u00f3mo la ve, la vive, de c\u00f3mo se insiere en ella como agente p\u00fablico. El hecho de que la m\u00e1s terrible e impresionante barbarie sufrida en su historia por el pueblo checo por obra de su propia clase dirigente pueda ser expresada con el vocablo \u00abdeformaci\u00f3n\u00bb, implica necesariamente no solamente una cierta manera de entenderla y juzgarla, sino tambi\u00e9n un punto de partida. Las \u00abdeformaciones\u00bb desaparecer\u00e1n del mundo con la misma t\u00e9cnica y por las mismas razones de utilidad que las han engendrado.<\/p>\n<p>El pol\u00edtico-pragm\u00e1tico aspira a llevarlo todo a su nivel, a la raz\u00f3n de la t\u00e9cnica, del utilitarismo y del efecto inmediato. Puesto que piensa la realidad a trav\u00e9s de los esquemas de la manipulaci\u00f3n, del utilitarismo y de la dominaci\u00f3n, considera real s\u00f3lo lo que es manipulable, dominable y ventajoso, mientras que el todo lo dem\u00e1s se le disgrega y disuelve como nulidad, cosa sin ninguna importancia, irrealidad.<\/p>\n<p>Entonces, antes de la segunda guerra mundial, ten\u00eda un cierto sentido preguntarse si el pol\u00edtico ten\u00eda que ser un bur\u00f3crata o un tribuno del pueblo. En esta alternativa, se condenaba al bur\u00f3crata como representante de un grupo de poder privilegiado y pol\u00edticamente incontrolable; en cambio, se pon\u00eda por ejemplo el tribuno como defensor de los intereses del pueblo, orador revolucionario y pol\u00edtico. Pero, puesto que toda verdad pol\u00e9mica est\u00e1 siempre notablemente condicionada por la posici\u00f3n u opini\u00f3n contra la cual uno se dirige, no puede nunca haber una verdad radical, esto es, un conocimiento que va a la ra\u00edz de las cosas. De forma que hoy es necesario preguntarse m\u00e1s bien en qu\u00e9 circunstancias el tribuno del pueblo se vuelve un bur\u00f3crata y cu\u00e1les son las causas de esta transformaci\u00f3n. La llave de esto est\u00e1 en la dilucidaci\u00f3n de la relaci\u00f3n rec\u00edproca entre los revolucionarios y el poder: \u00bfqu\u00e9 har\u00e1n con el poder los revolucionarios as\u00ed que de oposici\u00f3n se vuelvan grupo dirigente? \u00bfSon inmunes a las seducciones del demonio del poder, o bien tambi\u00e9n no son nada m\u00e1s que hombres? \u00bfQu\u00e9 tienen que hacer los revolucionarios para no sucumbir frente a estas tentaciones y qu\u00e9 tiene que hacer la sociedad para salvarse y prevenirse de los posibles efectos del \u00abdemonio del poder\u00bb? Cuando los pol\u00edticos-pragm\u00e1ticos nombran su actividad \u00abciencia y arte\u00bb y se consideran en un cierto sentido sabios y artistas, se enga\u00f1an y enga\u00f1an a los otros, disimulando as\u00ed el verdadero problema, y, pues, tambi\u00e9n las posibilidades y los peligros de toda pol\u00edtica: el poder.<\/p>\n<p>El pol\u00edtico-pragm\u00e1tico puede resolver algunos problemas sociales y crisis de un cierto tipo, pero es impotente frente a la realidad que sobrepasa sus horizontes y sus posibilidades: todav\u00eda puede intentar dominar una crisis econ\u00f3mica o constitucional, pero es incapaz de afrontar una crisis moral. Pero, como sabemos que una crisis moral no afecta la llamada \u00abmoral\u00bb, sino la existencia misma de la naci\u00f3n y el ser del hombre, es evidente que el pol\u00edtico-pragm\u00e1tico que tiene \u00e9xito en cuestiones secundarias y, en cambio, fracasa en las fundamentales, no est\u00e1 a la altura de la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Nuestra crisis actual es sobre todo un conflicto entre el sentido de la existencia nacional y de la individual: \u00bfnos hemos degradado al nivel de masas an\u00f3nimas, para las cuales la consciencia, la dignidad humana, el sentido de la verdad y de la justicia, el honor, la honra, el coraje son un lastre innecesario, una molestia en la caza del bienestar real o presunto, o bien somos capaces de replantear y de resolver los problemas econ\u00f3micos, pol\u00edticos, etc., de acuerdo con los derechos individuales y los nacionales?<\/p>\n<p><strong>III. Crisis de las clases y de la sociedad<\/strong><\/p>\n<p>Como en la vida individual, tambi\u00e9n en lo que respecta a la sociedad es m\u00e1s f\u00e1cil perder las ilusiones sobre los dem\u00e1s que liberarse de las ilusiones sobre uno mismo. Ahora, nuestra crisis se manifiesta al exterior como desenga\u00f1o y redescubrimiento de esperanza, como su alternancia. Pero los estratos sociales tomados separadamente pueden liberarse de las ilusiones s\u00f3lo si abandonan el \u00e1mbito de las meras disposiciones de \u00e1nimo y se sit\u00faan en el del conocimiento. Un primer paso en este sentido puede ser el examen de estos mismos estados de \u00e1nimo; o sea, que ser\u00eda necesario preguntarse qu\u00e9 se oculta en realidad en los humores que acometen a la sociedad. La desconfianza, el entusiasmo, el escepticismo, etc., pueden ser manifestaciones de estados de \u00e1nimo privados o de experiencias subjetivas, mientras que en el polo contrario hay la peculiar realidad de la vida social: entonces, como tales, no tienen un significado social. Pero si en los humores, en una cierta medida, se manifiesta y se despliega la realidad social misma, el humor dominante de cada \u00e9poca y de cada estrato social se vuelve un esclarecedor hecho social de gran importancia. En este caso, el paso de un humor al otro, del entusiasmo a la desilusi\u00f3n, del desenga\u00f1o a nuevas esperanzas, produce como una conmoci\u00f3n saludable que hace posible el conocimiento, y la elevaci\u00f3n del puro estado de \u00e1nimo al conocimiento va acompa\u00f1ada de la creaci\u00f3n de otro estado de \u00e1nimo, en la atm\u00f3sfera del cual el conocimiento se vuelve un determinado acto social. Como la crisis es una conmoci\u00f3n que golpea a todos los estratos de la sociedad y todas las esferas de la realidad humana (el pensamiento, el sentimiento, la moral), su \u00e9xito depende del desarrollo de estos dos procesos. Primer proceso: la conmoci\u00f3n emocional \u00bfabre en cada estrato social un cambio m\u00e1s profundo y m\u00e1s verdadero, o bien la aferra m\u00e1s a los viejos prejuicios y ofusca su discernimiento con nuevas ilusiones? Segundo proceso: una vez obtenido este nuevo conocimiento, \u00bflibera en cada estrato social nuevas energ\u00edas, entusiasmo cr\u00edtico y nueva laboriosidad, o bien le desarrolla depresi\u00f3n y aboca a la pasividad y a la espera?<\/p>\n<p>Nuestra crisis actual es crisis de todos los estratos y todas las clases de la sociedad y, al mismo tiempo, de sus interrelaciones. Muy a menudo la acostumbrada frase sobre la alianza entre los obreros, los campesinos y los intelectuales es solamente una afirmaci\u00f3n privada de contenido, y no porque se haya transformado en un enunciado ret\u00f3rico, sino que se ha reducido a una frase porque el contenido de esta ligaz\u00f3n ha cambiado. En relaci\u00f3n con las diversas clases, la burocracia ha tenido una funci\u00f3n deformadora en dos sentidos: por un lado, ha intentado dar formas corporativas medievales a la sociedad moderna, tratando de recluir a la clase obrera en las f\u00e1bricas, a los campesinos en el campo, a los intelectuales en las bibliotecas y reduciendo al m\u00ednimo sus interrelaciones; por otro lado, ha llevado a cada uno de estos estratos sociales su fisonom\u00eda espec\u00edfica y los ha transformado a todos, a nivel pol\u00edtico, en una masa uniforme e insignificante. El ideal de una burocracia es una sociedad cerrada, basada en el confinamiento de cada estrato a sus propios l\u00edmites profesionales y en un racionamiento controlado de las informaciones. El modelo de esta sociedad deber\u00eda haber sido el corporativismo, que habr\u00eda aislado cada estrato social en sus intereses particulares y habr\u00eda hecho de la burocracia, por un lado, la \u00fanica portadora de los intereses universales, y por otro lado, la intermediaria exclusiva del rec\u00edproco intercambio de informaciones.<\/p>\n<p>La clase social m\u00e1s sensiblemente y gravemente perjudicada por semejante pr\u00e1ctica burocr\u00e1tica ha sido la clase obrera, que ha dejado de ejercer una funci\u00f3n pol\u00edtica en tanto que clase, y ha sido aislada de sus aliados m\u00e1s naturales: los intelectuales. Por otro lado, se ha separado a los intelectuales de la clase obrera con barreras artificiales. Sobre todo, el r\u00e9gimen burocr\u00e1tico polic\u00edaco ha despolitizado a la clase obrera. La burocracia se ha apropiado de la funci\u00f3n pol\u00edtica que aquella clase ha dejado de ejercer, y m\u00edsticamente, esto es, ideol\u00f3gicamente, se ha identificado con el todo y ha hecho pasar su monopolio pol\u00edtico por funci\u00f3n de clase dirigente. Mientras la ideolog\u00eda de la funci\u00f3n dirigente de la clase obrera (esto es, en efecto, de la burocracia) era elevada a religi\u00f3n de Estado, la actividad p\u00fablica real de los obreros se reduc\u00eda al m\u00ednimo. Sus derechos inalienables consist\u00edan, entre otros, en estos: repetir al infinito la cr\u00edtica de las insuficiencias relativas al propio lugar de trabajo, las cuales, no obstante, puesto que dependen obviamente de causas generales, eran ineliminables en el \u00e1mbito de una sola f\u00e1brica; transmitir al p\u00fablico las comunicaciones recibidas de la burocracia dominante; expresar su propio consentimiento o la propia indignaci\u00f3n a modo de plebiscitario.<\/p>\n<p>Nuestra crisis actual tendr\u00e1 un \u00e9xito positivo solo si la clase obrera se da cuenta de la diferencia entre ideolog\u00eda e ilusiones, por un lado, y de su efectiva posici\u00f3n pol\u00edtica por otro, y saca de ello todas las consecuencias. Sacar todas las consecuencias de ello significa volverse de nuevo una fuerza pol\u00edtica y la vanguardia de la alianza social con los campesinos, los intelectuales, los t\u00e9cnicos, la juventud, etc.<\/p>\n<p>La clase obrera, sin embargo, no puede tener una funci\u00f3n pol\u00edtica en el socialismo sin la libertad de imprenta, de expresi\u00f3n y de informaci\u00f3n; sin las libertades democr\u00e1ticas, se encuentra, por un lado, recluida en el horizonte de una f\u00e1brica, del lugar de trabajo, y est\u00e1 condenada, pues, al corporativismo; por otro lado, siempre corre el peligro de que, en su nombre, acabe por gobernar de nuevo la burocracia pol\u00edtica. Falsos amigos han intentado hacer creer a los obreros que la libertad de expresi\u00f3n y de imprenta es un asunto que afecta a un solo estrato social: los intelectuales. En realidad, las libertades democr\u00e1ticas son vitalmente importantes precisamente para la clase obrera, que sin ellas no puede ejercer su funci\u00f3n hist\u00f3rica liberadora. \u00bfC\u00f3mo la clase obrera puede tener una funci\u00f3n pol\u00edtica si no tiene acceso a las informaciones y, por lo tanto, no sabe nunca con exactitud y oportunamente qu\u00e9 ocurre en el pa\u00eds? \u00bfC\u00f3mo puede tener una funci\u00f3n pol\u00edtica cuando se le niega la posibilidad de comunicar su propia interpretaci\u00f3n de los hechos, alcanzada en plena independencia y con su propia mentalidad, y cuando alg\u00fan otro, por ella y en su nombre, ejerce esta actividad fundamental? El vocablo \u00abinteligencia\u00bb tiene en todas las lenguas una relaci\u00f3n con la raz\u00f3n y la comprensi\u00f3n. En checo tiene un doble significado e indica tanto la capacidad de pensar, el ingenio, el entendimiento, como un determinado estrato social. El conflicto entre la clase obrera y la \u00abinteligencia\u00bb, que la burocracia dominante ha alimentado incesantemente, sobre todo desde 1956, no solamente fue provocado artificialmente, sino que fue tambi\u00e9n un falso conflicto. El sentido verdadero de esta operaci\u00f3n no consist\u00eda en fomentar la enemistad de un estado social (la clase obrera) contra otro (la \u00abinteligencia\u00bb), sino que fue sobre todo un ataque al entendimiento, al pensamiento cr\u00edtico, al discernimiento; en breve, a la inteligencia de la clase fundamental de la sociedad, la clase obrera. Este conflicto artificioso y falso fue dirigido principalmente contra esta clase. El sentido de esta frase nos aparecer\u00e1 del todo claro si nos damos cuenta de que, al mismo tiempo que comenzaba el ataque contra la \u00abinteligencia\u00bb, la raz\u00f3n, el discernimiento, el entendimiento, se fomentaban estados de \u00e1nimo no progresistas: el antisemitismo, una psicolog\u00eda colectiva, etc. Contra la posible coalici\u00f3n de la raz\u00f3n y el entendimiento, de escondidas o de manera p\u00fablica, se organizaba una oscura coalici\u00f3n de las supersticiones, los prejuicios y los resentimientos.<\/p>\n<p>En la mencionada alianza de los tres estratos sociales, si la funci\u00f3n pol\u00edtica de la clase obrera y de los intelectuales ha sido mistificada, ideol\u00f3gicamente, en lo que respecta al tercer grupo, los campesinos, esta mistificaci\u00f3n ha sido decididamente in\u00fatil. La funci\u00f3n pol\u00edtica y social de los campesinos ha sido absolutamente nula. No se consideraba el campesinado un problema pol\u00edtico y social, de manera que tambi\u00e9n se agot\u00f3 la reflexi\u00f3n sobre la relaci\u00f3n pueblo-campesinos y sobre la funci\u00f3n de este estrato social en la compleja estructura de la sociedad moderna.<\/p>\n<p>La crisis actual no significa solamente el derrumbamiento de lo que es viejo, superado, falso, impotente, sino tambi\u00e9n posibilidad de cosas nuevas. Puede volverse un punto de paso hacia una nueva indiferencia o rutina, pero tambi\u00e9n puede espolear las fuerzas pol\u00edticas y sociales revolucionarias a comprender que se trata de un momento hist\u00f3rico raro, en que es posible crear y establecer una nueva pol\u00edtica, nuevas relaciones sociales, una nueva manera de pensar y nuevas formas de reagrupamiento pol\u00edtico.<\/p>\n<p>En el lugar del superado esquema -\u00abmilitantes\u00bb, \u00absin-partido\u00bb- en la crisis actual se pueden crear nuevas alianzas pol\u00edticas entre los comunistas, los socialistas, los dem\u00f3cratas, los cristianos y todos los otros ciudadanos, alianzas basadas en la igualdad y plenitud de los derechos pol\u00edticos derivados de los principios del socialismo y del humanismo. La democracia socialista o es integral o no es en efecto democracia. Su base es tanto la autonom\u00eda de los productores socialistas como la democracia pol\u00edtica de los ciudadanos socialistas. Cuando falta uno de estos dos elementos, la democracia socialista degenera.<\/p>\n<p>As\u00ed que la clase obrera se haya constituido de nuevo en fuerza pol\u00edtica (y eso no es posible sin una democratizaci\u00f3n consecuente de los sindicatos y del partido comunista, y la introducci\u00f3n de los consejos de obreros), se crear\u00e1n los presupuestos para una nueva alianza de clase entre obreros, campesinos e intelectuales, en que cada estrato social aporte su propio car\u00e1cter y su singularidad, mientras tal alianza se realizar\u00e1 como una influencia rec\u00edproca, un encuentro y un ajuste de intereses, como una tensi\u00f3n productiva y un di\u00e1logo pol\u00edtico fecundo. Esta alianza puede volverse la base social de una sociedad socialista abierta, porque el di\u00e1logo, el contraste, la tensi\u00f3n y la armon\u00eda de sus diversos estratos sociales son una fuente inagotable de impulsos, de iniciativas y de energ\u00eda pol\u00edtica, con las cuales se nutre y se enriquece el desarrollo progresivo de la sociedad en todas sus esferas y dimensiones.<\/p>\n<p><strong>IV. Crisis del pueblo<\/strong><\/p>\n<p>El \u00abproblema checo\u00bb consiste en un conflicto hist\u00f3rico sobre el punto de partida. En efecto, o se parte de la reflexi\u00f3n sobre el sentido de la existencia humana y de esta base se pasa a examinar la pol\u00edtica de un peque\u00f1o pueblo del centro de Europa, o bien se establece que el hecho de pertenecer a un pueblo no muy numeroso y siempre amenazado determina el car\u00e1cter de aquella particular existencia humana. Si el hecho de pertenecer a tal pueblo determina nuestro rostro humano, quiere decir que para cada individuo la cosa m\u00e1s importante es sobrevivir, escabullirse, jugar con astucia y hacer trampas con la historia. Si el problema primordial y fundamental es la manera en que nos hemos de comportar en tanto que miembros de un peque\u00f1o pueblo, la \u00fanica salvaci\u00f3n leg\u00edtima consiste en un simple imperativo: salvar la mera existencia. Aqu\u00ed comienza la confusi\u00f3n. Ocurre, pues, que si un pueblo se encuentra en una situaci\u00f3n en que le es necesario defenderse de la destrucci\u00f3n, solo conserva el car\u00e1cter de pueblo en la medida en que su objetivo es algo m\u00e1s que la pura existencia. La simple existencia no puede constituir el programa y el sentido de un pueblo. Cuando la pura existencia lo es todo, el pueblo se vuelve nada, esto es, vegeta como unidad hist\u00f3rica, o bien como ocasional formaci\u00f3n hist\u00f3rica. Ciertamente, un pueblo defiende siempre su existencia, y es por esto que se entiende, en todo caso, el sentido de esta existencia.<\/p>\n<p>El \u00abte\u00edsmo\u00bb de Palack\u00fd, la \u00abhonestidad\u00bb de Havli\u010dek, la \u00abhumanidad\u00bb de Masaryk son respuestas hist\u00f3ricas a la interrogaci\u00f3n sobre el sentido de la experiencia humana, respuestas a partir de las cuales ha sido examinada la posici\u00f3n del pueblo checo y del cual ha sido formulada la pol\u00edtica en tanto que sujeto hist\u00f3rico en el centro de Europa, entre Oriente y Occidente, entre el catolicismo, el protestantismo y la religi\u00f3n ortodoxa, entre Roma y Bizancio, entre Renacimiento y Reforma, entre individualismo y colectivismo, etc. Ya de esta definici\u00f3n del \u00abproblema checo\u00bb deriva que no puede ser un problema universal, o bien que no es en efecto un problema. O este pueblo es capaz no solamente de resistir tal tensi\u00f3n, el choque de muchas posibilidades y algunas corrientes fundamentales del desarrollo europeo, de no dejarse desconcertar y disgregar, sino de asimilarlos en una s\u00edntesis, espec\u00edfica y vital, demostr\u00e1ndose as\u00ed sujeto hist\u00f3rico, o si no, se volver\u00e1 un juguete en manos de fuerzas extra\u00f1as, una v\u00edctima de las presiones, un simple objeto de la historia.<\/p>\n<p>Los mismos \u00abregeneradores\u00bb no fueron del todo coherentes con su punto de partida. Las dudas de Palack\u00fd al motivar su humanitarismo anuncian graves complicaciones para el \u00abproblema checo\u00bb. Si, en efecto, predicamos el humanitarismo solo porque somos un pueblo peque\u00f1o, pero hablar\u00edamos distintamente si fu\u00e9ramos cuarenta millones de personas, desvaloramos el sentido de este humanitarismo y preparamos el terreno al enemigo.<\/p>\n<p>Puesto que ya no estamos expuestos a un peligro externo mortal y hoy nadie amenaza la existencia de la naci\u00f3n, ni le traba la lengua, ni insidia su car\u00e1cter, vivimos en la ilusi\u00f3n de que absolutamente nada nos amenaza en tanto que naci\u00f3n. En esta atm\u00f3sfera de negligencia, se ha difundido la idea de que nuestra determinada \u00edndole nacional nos hace inmunes al contagio del fascismo y del antisemitismo. En este caso se trata evidentemente de un hecho hist\u00f3rico absolutamente mal comprendido y mal explicado. Por eso nos hemos de preguntar todav\u00eda una vez m\u00e1s: \u00bfqu\u00e9 ha hecho que el fascismo se haya mantenido en nuestra vida nacional un fen\u00f3meno marginal, que solo ha brotado en el bajo mundo patol\u00f3gico de la sociedad, y que el antisemitismo solo pueda arrastrar una vida clandestina? Una cierta manera de pensar acr\u00edtica atribuye tal realidad al \u00abtradicional\u00bb sentido de la democracia del pueblo checo, y olvida que este sentido no se ha manifestado de repente, sino que es el resultado del decidido y met\u00f3dico trabajo de un seguido de generaciones. No es algo que haya sido concedido a este pueblo desde siempre y para los siglos de los siglos. Un d\u00eda nos podr\u00edamos dar cuenta con gran admiraci\u00f3n de que recurrimos a algo que ya ha dejado de existir.<\/p>\n<p>Desde la \u00e9poca de Palack\u00fd y Havli\u010dek, el \u00abproblema checo\u00bb ha existido en nuestra vida social como pol\u00e9mica p\u00fablica y como di\u00e1logo que los gu\u00edas intelectuales han mantenido con la naci\u00f3n. Este di\u00e1logo ha sido sobre todo una cr\u00edtica de los propios errores de las propias insuficiencias y un ataque contra el retraso, la superficialidad y la insolencia de la vida p\u00fablica. Los gu\u00edas intelectuales, pues, se han comportado exactamente al contrario de los pol\u00edticos, que daban jovialmente golpecitos en la espalda del pueblo, loaban su diligencia, su obediencia, su laboriosidad y al sonar de las trompetas consolidaban su vanidad y su negligencia. En este di\u00e1logo p\u00fablico, m\u00e1s all\u00e1 del hecho brutal de la existencia de la naci\u00f3n, se nos ped\u00eda cu\u00e1l pod\u00eda ser el sentido de su existencia y, m\u00e1s all\u00e1 de la zoolog\u00eda pol\u00edtica, si demostr\u00e1bamos su historicidad. Un pueblo es tal en tanto que se diferencia sustancialmente de una organizaci\u00f3n de hormigas y de un aglomerado de elementos indiferentes. No estamos totalmente determinados por el pasado, ni en el bien ni en el mal. Si un pueblo en el pasado se ha creado una gran tradici\u00f3n democr\u00e1tica, no significa que el sentido de la democracia le sea dado por naturaleza del presente y del futuro. Solo cuando un pueblo lucha sin tregua por su propio car\u00e1cter, solo en este esfuerzo se constituye como naci\u00f3n. De otro modo hay el peligro de una descomposici\u00f3n interior. La amenaza interna es p\u00e9rfida y maligna, porque se desarrolla inadvertidamente sin las se\u00f1ales patentes del peligro externo.<\/p>\n<p>En esta transformaci\u00f3n interna, se conservan las caracter\u00edsticas superficiales, pero la sustancia es amenazada. Un pueblo tambi\u00e9n puede transformarse en un aglomerado de productores y consumidores que hablan checo, en una masa de elementos indiferentes.<\/p>\n<p>Nuestra crisis actual consiste en el hecho de que la disputa p\u00fablica sobre el sentido de la existencia nacional ha sido interrumpida, porque reina la idea de que ha sido resuelta de una vez y para siempre. Cuando, en realidad, no solamente se reniegan todos los esfuerzos de los \u00abregeneradores\u00bb, sino que se abandona el nivel te\u00f3rico y pr\u00e1ctico que ellos hab\u00edan alcanzado. La noci\u00f3n que tales pensadores ten\u00edan de naci\u00f3n no se puede expresar del todo en una simple definici\u00f3n. En su reflexi\u00f3n sobre el \u00abproblema checo\u00bb hay algo profundo que no han sido capaces de definir claramente, ni, pues, de expresar conscientemente. Puesto que part\u00edan de la cr\u00edtica de las condiciones en que entonces la naci\u00f3n se encontraba y recurr\u00edan al pasado para preparar un nuevo futuro, la naci\u00f3n est\u00e1, para ellos, en expansi\u00f3n entre el ayer, el hoy y el ma\u00f1ana, su existencia no est\u00e1 nunca asegurada ni cumplida de una vez y para siempre, sino que siempre y continuamente es un programa y una tarea. Para ellos, pues, estaba claro que la naci\u00f3n es siempre lo que es capaz de hacer de s\u00ed misma, y sin embargo no fueron capaces de expresar claramente esta concepci\u00f3n de la naci\u00f3n, de la historia y del hombre como estructuras temporales.<\/p>\n<p>Pero nosotros tenemos que mostrar este car\u00e1cter tridimensional del tiempo humano, hist\u00f3rico y nacional precisamente porque hoy la reflexi\u00f3n sobre la sociedad y sobre el pueblo se debate impotente en la unilateralidad y el extremismo: o todo se respalda sobre el futuro, en nombre del cual se falsifica el pasado y se deforma el presente, y, as\u00ed, el mismo futuro que se quiere en primer plano se vuelve sumamente problem\u00e1tico; o bien, por el desenga\u00f1o frente un futuro que aparece irrealizable, de una manera parecidamente acr\u00edtica se exalta el presente como algo real y cierto; o bien, en fin, frente el futuro incierto y el presente problem\u00e1tico, se glorifica el pasado como \u00fanica dimensi\u00f3n que contiene valores realidad.<\/p>\n<p>En la crisis actual, el pueblo est\u00e1 expuesto a un triple peligro: puede perder la fuerza transformadora del sujeto hist\u00f3rico y puede volverse objeto de la historia; puede desaparecer como pueblo pol\u00edtico que se renueva y se afianza reflexionando sobre su propio programa y discutiendo p\u00fablicamente el sentido de su existencia, y decaer, as\u00ed, a poblaci\u00f3n que habla checo y que produce acero y trigo; puede convertir la tridimensionalidad de la existencia hist\u00f3rica en la unidimensionalidad del puro vegetar, perdiendo la memoria y la perspectiva.<\/p>\n<p>En el \u00abproblema checo\u00bb es trata en primer lugar del ser del hombre, la cual cosa no es reducible simplemente a pol\u00edtica, nacionalidad, patriotismo, constitucionalidad, moral, cultura: se trata sobre todo -en Hus, Comenius, Havli\u010dek, Masaryk- de la verdad de la existencia humana y de la veracidad de todas nuestras acciones. Por eso, abordar el \u00abproblema checo\u00bb significa interrogarse sobre la totalidad de la vida nacional, que tiene que ser sistematizada sobre la s\u00f3lida base de la verdad y de la veracidad. Los v\u00ednculos sociales de la pol\u00edtica y de la actividad individual, de la vida p\u00fablica y de la ciencia, de la cultura y de la moral, de la escuela, de la atm\u00f3sfera cotidiana tienen que volverse la verdad y la veracidad, en contraposici\u00f3n a la superficialidad, la indiferencia y la ambig\u00fcedad. Solo sobre esta base la naci\u00f3n puede encontrar una medida propia, que le impida agitarse en vano entre los extremismos, oscilar impotente entre la grandeza y la grandilocuencia, por un lado, y la banalidad y la mediocridad, por el otro. Sin esta medida nos volveremos un pueblo \u00abque no tiene ninguna posibilidad, pero, pese a eso, que querr\u00eda imponer al mundo sus peque\u00f1os asuntos, sus quehaceres, aqu\u00ed como algo grande que nace de la pobreza, all\u00ed como algo representativo que procede de la incompletitud y de la confusi\u00f3n\u00bb, un pueblo \u00abque ha mezclado la peque\u00f1a venta al detalle con la gran empresa -y as\u00ed un poco con todo\u00bb (K. \u010capek).<\/p>\n<p>El \u00abproblema checo\u00bb es un problema mundial, pero la demostraci\u00f3n de esta universalidad est\u00e1 en el problema eslovaco. En un cierto sentido, podemos decir incluso que el problema eslovaco constituye la sustancia del \u00abproblema checo\u00bb. Recientemente se ha o\u00eddo esta frase: \u00absi los eslovacos quieren la federaci\u00f3n, la tendr\u00e1n\u00bb; y una fina sensibilidad nacional ha reconocido en ella infaliblemente la voz del \u00abhombrecillo checo\u00bb con toda su arrogancia, su groser\u00eda pol\u00edtica, su falta de tacto, pero tambi\u00e9n con su falta absoluta de sentido de estado. La negligencia o la indiferencia hacia el proyecto de federaci\u00f3n no es solamente la se\u00f1al de desinter\u00e9s y falta de tacto hacia el pueblo vecino, sino sobre todo la expresi\u00f3n de inmadurez y debilidad del pensamiento pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Puesto que el \u00abproblema checo\u00bb se ha definido en el periodo cl\u00e1sico como problema de la independencia nacional, y s\u00f3lo ocasionalmente nos hemos interesado por la independencia estatal, el an\u00e1lisis de la problem\u00e1tica del Estado, de su sustancia y de su estructura, as\u00ed como la reflexi\u00f3n sobre las razones que inducen a querer un Estado independiente, ha permanecido la laguna fundamental del pensamiento pol\u00edtico checo. Desde 1918, no obstante, el \u00abproblema checo\u00bb implica no solamente la reflexi\u00f3n sobre la independencia de la naci\u00f3n checa, sino especialmente toda la problem\u00e1tica de la existencia, del car\u00e1cter, de la estabilidad y de la capacidad de sobrevivir en la independencia del Estado checoslovaco. El pensamiento pol\u00edtico checo, sin embargo, no ha sabido responder de una manera adecuada a este cambio fundamental, no ha pasado del plano nacional al plano estatal. La actitud hacia el problema eslovaco es, precisamente, el banco de pruebas de la \u00abestatalidad\u00bb de la pol\u00edtica checa. Aqu\u00ed es, en efecto, donde tiene que demostrar si es capaz de pensar y de obrar en un plano sustancialmente m\u00e1s elevado, si es capaz de libertarse del sentimentalismo pol\u00edtico, basado en sensaciones y estados de \u00e1nimo, y ponerse en el nivel de la racionalidad pol\u00edtica. Checos y eslovacos son dos pueblos hermanos, pero pol\u00edticamente son sobre todo dos pueblos que, con igualdad de derechos, forman y sostienen un Estado y determinan su car\u00e1cter.<\/p>\n<p><strong>V. Crisis del poder<\/strong><\/p>\n<p>La diferencia entre pensadores y doctrinarios es en esencia la diferencia entre el original y el derivado. Mientras para unos se trata de la b\u00fasqueda y del descubrimiento de la verdad, los otros se dedican a establecer si determinados conceptos, descubrimientos o acciones se corresponden a la doctrina, a la autoridad. El pensador elabora sus opiniones con absoluta libertad interior, no tiene otro inter\u00e9s que el de conocer c\u00f3mo las cosas son realmente; pues no se preocupa de saber si la verdad que aparece corresponde a algo ya encontrado y, todav\u00eda menos, a algo que ha sido asumido y establecido como verdad. La verdad anula los lugares comunes y las evidencias. Nuestra crisis actual consta, m\u00e1s all\u00e1 de todo, tambi\u00e9n del derrumbe de las evidencias. Lo que durante diez a\u00f1os hab\u00eda sido considerado evidente, ahora aparece confuso y oscuro. Lo que se hab\u00eda hecho pasar por definitivo y resuelto, se revela como algo puramente provisional. La confusi\u00f3n de las ideas no deriva de la presencia del pensamiento cr\u00edtico, sino, en cambio, del retraso con que este pensamiento se ha mostrado en p\u00fablico y del hecho que su influencia pr\u00e1ctica todav\u00eda es m\u00ednima. El pensamiento cr\u00edtico no trata de sustituir algunas frases ineficaces por algunas otras m\u00e1s modernas, ni tampoco tiene en cuenta los efectos. Su objetivo es ir a lo esencial, poner al descubierto los fundamentos de los que arrancan nuestra acci\u00f3n y nuestro pensamiento, y mostrar que, en este punto, no todo est\u00e1 en su sitio.<\/p>\n<p>El poder se encuentra entre los hechos fundamentales de la pol\u00edtica y de la vida p\u00fablica. Se conocen de \u00e9l sus efectos y sus manifestaciones, pero el problema fundamental todav\u00eda no ha sido resuelto: \u00bfcu\u00e1les son los l\u00edmites intr\u00ednsecos del poder?, \u00bfqu\u00e9 puede hacer y qu\u00e9 no puede hacer? \u00bfEs omnipotente, lo puede obtener todo, o bien sus posibilidades son limitadas? Uno puede dar testimonio de la incertidumbre que reina a prop\u00f3sito de este problema con la pol\u00e9mica hist\u00f3rica entre dos conocidos pensadores italianos: Gramsci y Maquiavelo. Uno junta al marxista Gramsci y a Maquiavelo porque ambos meditan sobre un problema com\u00fan en muchos periodos hist\u00f3ricos y en muchas sociedades. Tambi\u00e9n Gramsci se pregunta qu\u00e9 debe de ser el poder, sobre qu\u00e9 se respalda y para qu\u00e9 puede servir. La aportaci\u00f3n de Maquiavelo consisti\u00f3 en el descubrimiento de la relaci\u00f3n entre \u00abnaturaleza humana\u00bb y poder. Puesto que la \u00abnaturaleza\u00bb del hombre no se modifica y los hombres se inclinan m\u00e1s bien por el mal que por el bien, m\u00e1s por la crueldad que por la moderaci\u00f3n, m\u00e1s bien por la vileza que por el coraje, m\u00e1s por la indiferencia que por la participaci\u00f3n generosa, Maquiavelo defini\u00f3 la pol\u00edtica como el arte de utilizar oportunamente esta realidad para la conquista y la conservaci\u00f3n del poder. El poder no es un fin en s\u00ed mismo, solo tiene sentido cuando est\u00e1 relacionado con la fundaci\u00f3n y el sostenimiento de un Estado que tiene que hacer felices a los ciudadanos. El poder no sobrepasa los confines de la pol\u00edtica, esto es, del Estado, de la lucha de los grupos sociales y de los partidos; por lo tanto no tiene un car\u00e1cter metaf\u00edsico y no puede tener efecto sobre la fuente de la que nace, es decir, no influencia la naturaleza humana. Sobre la base del poder y mediante el poder, se pueden fundar y destruir imperios, cambiar los gobiernos y las formas estatales, pero no se puede cambiar el car\u00e1cter del hombre. En abierta pol\u00e9mica con esta cuesti\u00f3n, Antonio Gramsci afirma: \u00abNo existe una abstracta \u00abnaturaleza humana\u00bb, fija e inmutable (concepto que deriva del pensamiento religioso y de la trascendencia); sino que&#8230; La naturaleza humana es el conjunto de las relaciones sociales hist\u00f3ricamente determinadas&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Seg\u00fan Maquiavelo, el poder puede modificar las situaciones y las instituciones, pero la \u00abnaturaleza humana\u00bb permanece la misma en todos estos cambios. Gramsci, al contrario, afirma que cambian no solamente las circunstancias y las instituciones, las relaciones sociales y las econ\u00f3micas, sino la misma \u00abnaturaleza humana\u00bb. A primera vista, puede parecer que una posici\u00f3n es revolucionaria y la otra, conservadora; la una optimista y la otra, pesimista, y que la diferencia entre Gramsci y Maquiavelo nace de un conocimiento m\u00e1s completo respecto de una visi\u00f3n unilateral y limitada. Esta impresi\u00f3n, sin embargo, solo puede surgir cuando el pensador no piensa en efecto sino que se limita a manipular irreflexivamente las opiniones corrientes, las palabras de orden y los prejuicios. En cambio, as\u00ed que el pensador comienza a ocuparse a fondo de tales cuestiones y va a la esencia, ve inmediatamente que las cosas son mucho m\u00e1s complicadas. (No es el pensador quien produce tal complejidad, \u00e9l solo la revela; pero a una mirada superficial parece, sin embargo, que la raz\u00f3n lo \u00abcomplique innecesariamente\u00bb todo y, por eso, prefiere permanecer en la simplicidad en apariencia.) Si existe una \u00abnaturaleza humana\u00bb que se define como \u00abel conjunto de las relaciones sociales hist\u00f3ricamente determinadas\u00bb, resulta de ello que la transformaci\u00f3n de este conjunto de relaciones equivale a la transformaci\u00f3n de la \u00abnaturaleza humana\u00bb. Esta naturaleza, pues, cambia, si cambia el conjunto de las relaciones sociales. Puesto que tal conjunto ya ha cambiado profundamente algunas veces a lo largo de la historia, tendr\u00eda que haber cambiado en consecuencia tambi\u00e9n algunas veces la \u00abnaturaleza humana\u00bb. \u00bfPero, entonces, puede existir la historia como continuidad? Y, todav\u00eda m\u00e1s importante, si la \u00abnaturaleza humana\u00bb ha cambiado tantas veces y puede cambiar todav\u00eda, \u00bfpueden los hombres que viven en un conjunto de relaciones comprender a los que viven en otro conjunto de relaciones, y puede existir entre ellos algo sustancialmente com\u00fan que les caracteriza como hombres? Si la \u00abnaturaleza humana\u00bb se identifica como un conjunto de relaciones sociales, \u00bfd\u00f3nde es necesario situar la capacidad de transformar las relaciones pol\u00edticas y sociales? \u00bfPertenece esta capacidad a la \u00abnaturaleza del hombre\u00bb, o bien es algo accidental? \u00bfNo es m\u00e1s justo creer que el hombre tiene intr\u00ednsecamente la posibilidad de transformar la situaci\u00f3n, de forma que con su \u00abesencia\u00bb o \u00abnaturaleza\u00bb sobrepasa el conjunto de las relaciones en que vive y que no es reducible a \u00e9l?<\/p>\n<p>Puesto que el conjunto de relaciones, que seg\u00fan esta teor\u00eda determina la \u00abnaturaleza\u00bb del hombre, cambia, y cambia sobre la base y con la mediaci\u00f3n del poder, la \u00abnaturaleza humana\u00bb depende del poder, de su voluntad y su arbitrio, de su racionalidad y de su estulticia. El descubrimiento de Maquiavelo, si por un lado ha hecho derivar el poder de la \u00abnaturaleza humana\u00bb (m\u00e1s de la mala que de la buena), por otro, no obstante, ha limitado su sentido y las posibilidades precisamente con esta \u00abnaturaleza\u00bb: el poder, pues, no es omnipotente, porque la \u00abnaturaleza humana\u00bb lo limita. Pero la pol\u00e9mica contra los inaceptables presupuestos de la concepci\u00f3n de Maquiavelo puede llevar a conclusiones parecidamente inaceptables: cuando la transformaci\u00f3n de las relaciones sociales equivale a la transformaci\u00f3n de la \u00abnaturaleza humana\u00bb, el poder se vuelve omnipotente, porque lo puede transformar todo, incluso la \u00abnaturaleza\u00bb del hombre. Nada delimita el poder, y sus posibilidades no tienen l\u00edmites. Del car\u00e1cter del poder depende en qu\u00e9 direcci\u00f3n ser\u00e1 modificada la \u00abnaturaleza\u00bb humana, si en bien o en mal.<\/p>\n<p>El car\u00e1cter metaf\u00edsico de estas conclusiones deriva del punto de partida. Es metaf\u00edsico presuponer una identidad entre el conjunto de las relaciones sociales y la \u00abnaturaleza humana\u00bb sin someter a un examen cr\u00edtico esta misma \u00abesencia\u00bb o \u00abnaturaleza\u00bb humana. La metaf\u00edsica pasa por alto siempre algo importante, descuida lo que no se tiene que descuidar; la metaf\u00edsica capitula frente al esfuerzo de tener que pensar algo a la vez como temporal y perenne, relativo y absoluto, en el tiempo y por encima del tiempo. Por eso es de metaf\u00edsicos el hecho de pasar de un extremo (de un aspecto de la metaf\u00edsica) al otro (al otro aspecto de la metaf\u00edsica); es decir, de polemizar contra la idea de la inmutabilidad de la \u00abnaturaleza\u00bb humana disolvi\u00e9ndola en un conjunto de relaciones sociales. De la cr\u00edtica, sin embargo, de la posici\u00f3n superficial que da sin ninguna duda la raz\u00f3n a Gramsci contra Maquiavelo, no deriva para nada que tenga raz\u00f3n Maquiavelo contra Gramsci. Y tampoco deriva de ella que la verdad se encuentre \u00aben el t\u00e9rmino medio\u00bb. El pensamiento cr\u00edtico no enjuicia ni condena; va, en cambio, a la b\u00fasqueda de los problemas presentes en las opiniones de los verdaderos pensadores y reclama la atenci\u00f3n sobre ellos. La confrontaci\u00f3n de Gramsci con Maquiavelo no degrada a ninguno de ellos, pero s\u00ed que demuestra que es necesario repensar la relaci\u00f3n entre el poder y el hombre y, en lugar de la acr\u00edtica aceptaci\u00f3n de uno de los dos presupuestos sobre la manera de ser de la \u00abesencia\u00bb o \u00abnaturaleza\u00bb humana, plantea un nuevo problema: \u00bfqui\u00e9n es el hombre?<\/p>\n<p>Del esclarecimiento de las relaciones entre el hombre y el poder dependen dos problemas pr\u00e1cticos cardinales del poder revolucionario: la transformaci\u00f3n del hombre y la legitimidad de la violencia. La revoluci\u00f3n, que se propone transformar el hombre, \u00bfqu\u00e9 significa?<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n tiene que dar una respuesta profunda a tres objeciones que lanzan la sombra de la duda sobre sus prop\u00f3sitos de transformar al hombre, de crear un hombre nuevo. La primera viene del esc\u00e9ptico que dice: la historia es el cementerio de las buenas intenciones y de los ideales nobles. Al pasar a la realizaci\u00f3n, todo se convierte en el exacto contrario. \u00bfQu\u00e9 queda de las ideas m\u00e1s bellas cuando se realizan? La segunda objeci\u00f3n proviene del cr\u00edtico: la historia es el lugar en que se revela la verdad y en que todo lo que es ambiguo, no meditado o no meditado completamente, muestra su verdadera cara. La realizaci\u00f3n no determina la deformaci\u00f3n de las ideas y los ideales, sino solamente pone al descubierto sus contradicciones, sus debilidades y sus defectos. La tercera objeci\u00f3n viene del esc\u00e9ptico absoluto: la historia no es ni iron\u00eda, ni revelaci\u00f3n de la verdad, sino solamente pura apariencia: los hombres son y ser\u00e1n tal y como han sido siempre, la historia es solamente una escena cambiante y no ocurre en ella nada esencial; todo lo que acontece ya ha sido.<\/p>\n<p>Si la revoluci\u00f3n no medita sobre la sustancia de estas objeciones, corre el peligro de que su idea del \u00abhombre nuevo\u00bb se volatilice en una vana utop\u00eda, o bien que se cumpla en realidad como una iron\u00eda hist\u00f3rica que lo convierte todo en su exacto contrario, o que de la buena intenci\u00f3n de transformar al hombre no quede sino una concreta deformaci\u00f3n del hombre. La revoluci\u00f3n tiene que darse cuenta de que es un error fatal identificar la liberaci\u00f3n del hombre con la posibilidad de manipularlo y creer que el hombre es m\u00e1s perfectamente educado y reeducado como m\u00e1s perfectamente es dominado.<\/p>\n<p>El poder no es omnipotente y sus posibilidades -si bien grandes- son limitadas: el poder est\u00e1 en disposici\u00f3n de crear las condiciones en que el hombre se puede mover libremente (tambi\u00e9n, pues, desarrollarse y acercarse a su propia humanidad) pero no puede cumplir este movimiento en su lugar. Dicho de otra manera: con la ayuda del poder se puede instaurar la libertad, pero la independencia cada individuo se la crea solo y sin intermediarios.<\/p>\n<p>El poder es una violencia latente y se mantiene as\u00ed mientras tiene que imponer su voluntad para conseguir sus propios objetivos. Es la posibilidad de constre\u00f1ir a los hombres a hacer o no hacer algo. El poder, pues, existe solo en la medida en que puede constre\u00f1ir a alguien e imponer algo. En el fondo del poder hay siempre presente la fuerza y la violencia, aunque no se diga que se expresa y cumple con violencia y crueldad. La crueldad y la violencia se respaldan siempre en el poder, pero el poder como tal no se identifica con ellas.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n sobre el poder suele acabar por caer en los dos extremos tradicionales: el realismo y el moralismo. Este \u00faltimo rechaza toda violencia y, por tal abstracci\u00f3n, se condena a la inactividad y a la pura contemplaci\u00f3n (cosa que, naturalmente, significa que tambi\u00e9n se condena a observar pasivamente la actividad del mal), o bien a la hipocres\u00eda moral, que salva los principios pero admite y tolera las excepciones pr\u00e1cticas. El realismo, al contrario, se agarra a los \u00abhechos\u00bb, a la \u00abrealidad\u00bb y se piensa que se mueve en el plano de la concreci\u00f3n cuando sostiene que el progreso, en la historia, hasta ahora ha ido siempre junto con la barbarie y la opresi\u00f3n. La concreci\u00f3n de este punto de vista, sin embargo, es solamente presunta, porque ve en la realidad humana un car\u00e1cter de ley natural, entendida mec\u00e1nicamente, por la cual el pasado determina el presente y el futuro, y de lo que se ha acontecido depende necesariamente lo que se acontecer\u00e1. Pero el hombre es diferente de una piedra que cae, y el ser del hombre es totalmente otro que el ser de los cuerpos f\u00edsicos. El pasado no condiciona nunca al hombre un\u00edvocamente, y, por lo tanto, si hasta ahora el progreso se ha cumplido en uni\u00f3n con la barbarie, esto no quiere decir que tenga que ser as\u00ed en el futuro. Otro aspecto espec\u00edfico del hombre es la capacidad de distinguirse, lo que le permite existir en primera persona y no solamente impersonalmente, y de lo que deriva que sea ciertamente importante lo que hacen los otros, pero lo m\u00e1s esencial es lo que yo tengo que hacer. Si los otros recurren a la violencia y a la crueldad, eso no significa que yo tambi\u00e9n tenga que ser un prepotente. Si en la historia tiene lugar la violencia, este hecho no me quita la responsabilidad personal por la cual yo, en tanto que hombre pol\u00edtico, ciudadano y revolucionario, me tengo que plantear la pregunta: \u00bfcu\u00e1ndo y en qu\u00e9 circunstancias la violencia en s\u00ed es leg\u00edtima, o sea, en qu\u00e9 condiciones y con qu\u00e9 reservas puedo hacer uso de la violencia revolucionaria?<\/p>\n<p><strong>VI. Crisis del socialismo<\/strong><\/p>\n<p>El gobierno que ha hecho construir un monumento y, acto seguido, ha ordenado demolerlo, ha estado alejad\u00edsimo de captar el sentido verdadero de su conducta, ni tan solamente ha sospechado que en su acci\u00f3n se manifestaba precisamente la metaf\u00edsica de los tiempos modernos: la provisionalidad y el nihilismo. No hay nada que pueda expresar de una manera m\u00e1s explosiva el nihilismo y la provisionalidad que un monumento, la vocaci\u00f3n del cual era \u00abdurar por los siglos de los siglos\u00bb, no sobreviva ni un mes. El gobierno que ha hecho embalsamar el cad\u00e1ver de un hombre de Estado y ha vestido la momia con un uniforme de general, pero que despu\u00e9s la ha ataviado con vestido civil y finalmente la ha incinerado, ha estado alejad\u00edsimo de captar el sentido de sus decisiones y, en particular, se le ha escapado que en sus acciones se manifestaba la metaf\u00edsica de los tiempos modernos, que no respeta ni a vivos ni a muertos, porque lo ha transformado todo en materia de manipulaci\u00f3n, abriendo, as\u00ed, un campo ilimitado a la indiferencia y a la falta de gusto. El gobierno que ha hecho ajusticiar algunos funcionarios comunistas y ha permitido que sus cenizas, en el atardecer del tres de diciembre de 1952, \u00abfueran lanzadas aqu\u00ed y all\u00ed por los caminos de los alrededores de Praga\u00bb (como afirma el comunicado de la comisi\u00f3n investigadora), estaba alejad\u00edsimo de captar el sentido de su acci\u00f3n y, en particular, no se imaginaba que su acto pon\u00eda al descubierto la metaf\u00edsica de la existencia humana: la lucha entre la civilizaci\u00f3n y la bestialidad en el hombre no tendr\u00e1 nunca fin y todo individuo tendr\u00e1 que trabajar intensamente, siempre y solo, para conquistar su propia humanidad.<\/p>\n<p>Todo esto ha ocurrido en nombre del socialismo.<\/p>\n<p>Tenemos que pensar, por eso, que la crisis del socialismo es m\u00e1s profunda que lo que parece a los ide\u00f3logos. En estas circunstancias es del todo injusto reclamar que uno aclare qu\u00e9 es verdaderamente el socialismo, que se distinga netamente entre el presunto y el verdadero socialismo. Algunos sostienen que la esencia del socialismo est\u00e1 en la colectivizaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n, mientras se a\u00f1ade subjetivamente y ocasionalmente todo el resto a este rasgo esencial y objetivamente constatable. Otros, en cambio, sostienen que el socialismo es una sociedad organizada cient\u00edficamente, el futuro de la cual est\u00e1 relacionado con la llamada revoluci\u00f3n t\u00e9cnico-cient\u00edfica. \u00bfQui\u00e9n no declarar\u00eda verdaderas estas definiciones cuando son los cient\u00edficos y los intelectuales quienes las enuncian?<\/p>\n<p>Y, no obstante, tenemos que dudar de su verdad. En lo que respecta a la llamada revoluci\u00f3n t\u00e9cnico-cient\u00edfica, deja at\u00f3nito que una frase prevalga sobre el pensamiento incluso donde la reflexi\u00f3n cr\u00edtica tendr\u00eda que ser una profesi\u00f3n: en la ciencia de la sociedad. Es, adem\u00e1s, inveros\u00edmil que los intelectuales (despu\u00e9s de todas las experiencias vividas) se adapten de nuevo con tanta energ\u00eda y fervor a ejecutar las palabras de orden ideol\u00f3gicas, mientras que su deber profesional ser\u00eda examinar su valor intr\u00ednseco y sentido. La expresi\u00f3n \u00abrevoluci\u00f3n t\u00e9cnico-cient\u00edfica\u00bb es una mistificaci\u00f3n que oculta los verdaderos problemas de la ciencia, de la t\u00e9cnica y de la revoluci\u00f3n moderna (socialista). Los ide\u00f3logos de la revoluci\u00f3n t\u00e9cnico-cient\u00edfica ponen el socialismo en relaci\u00f3n con un futuro ilusorio de ellos, en que una parte muy grande de la poblaci\u00f3n tendr\u00eda que aplicarse al trabajo cient\u00edfico, y no se les ocurre que este crecimiento cuantitativo no puede dar lugar a un salto dial\u00e9ctico, a una nueva cualidad, porque no es sino la expresi\u00f3n del cambio ya ocurrido en la ciencia moderna. Esta ciencia es especializaci\u00f3n y solo as\u00ed puede ser eficaz y \u00fatil, de tal manera que los cient\u00edficos modernos son especialistas que pueden ejercer su profesi\u00f3n con competencia y utilidad, aunque no tengan una clara consciencia del sentido de la ciencia y de los presupuestos sobre los que se respalda. La ciencia moderna no es sabidur\u00eda, sino saber y dominio exactos. Su car\u00e1cter modificado hace ciertamente que pueda ser practicada como \u00abtrabajo cient\u00edfico\u00bb, como \u00abinvestigaci\u00f3n\u00bb y tambi\u00e9n como \u00abfen\u00f3meno de masa\u00bb, en que solo es necesario apropiarse de una cierta cantidad de conocimientos b\u00e1sicos y de algunas operaciones elementales, del todo parecidamente a cualquier otra profesi\u00f3n. El cient\u00edfico moderno es un especialista y como tal est\u00e1 sometido a todas las consecuencias de una desarrollada divisi\u00f3n del trabajo. La imagen de una sociedad compuesta predominantemente de cient\u00edficos-especialistas, de cient\u00edficos-investigadores y de indagadores tendr\u00eda que servir, por lo tanto, mucho m\u00e1s de impulso hacia la reflexi\u00f3n cr\u00edtica sobre el sentido de la ciencia contempor\u00e1nea que no de pretexto para poner una m\u00e1scara ideol\u00f3gica sobre los contrastes sociales.<\/p>\n<p>La ciencia, en su aspecto m\u00e1s desarrollado, como la f\u00edsica, es unidad de saber y de objetividad, esto es, unidad de examen te\u00f3rico y t\u00e9cnica. Esta \u00faltima pertenece tan esencialmente a la ciencia moderna que se funde con ella, y, en esta uni\u00f3n, se crea un nuevo elemento decisivo de toda la realidad moderna: la tecnociencia. La t\u00e9cnica moderna no es (pura) aplicaci\u00f3n de la ciencia, ni tan solamente una condici\u00f3n o consecuencia suya. La asimilaci\u00f3n y la fusi\u00f3n de la ciencia moderna con la t\u00e9cnica en una realidad totalmente nueva, la tecnociencia, no es sino el cumplimiento hist\u00f3rico de dos procesos originarios de una base comuna.<\/p>\n<p>Una base comuna de la ciencia y de la t\u00e9cnica modernas es una cierta disposici\u00f3n de la realidad, en que el mundo pr\u00e1cticamente y te\u00f3ricamente se transforma en objeto. Esta realidad as\u00ed dispuesta puede volverse materia de examen exacto y de dominio. La ciencia y la t\u00e9cnica representan precisamente un tipo parecido de acceso a la realidad, en que el sujeto se asegura que la realidad presentada es examinable y disponible por principio. Base de la ciencia y de la t\u00e9cnica modernas es el intelecto t\u00e9cnico que transforma la realidad (el ser) en objeto cierto, analizable y manipulable.<\/p>\n<p>En este contexto, se puede valorar tanto la fe acr\u00edtica en la omnipotencia de la t\u00e9cnica y del progreso t\u00e9cnico como el menosprecio rom\u00e1ntico hacia la t\u00e9cnica y el miedo que pueda llegar a someter al hombre. En ambas posiciones uno no capta la sustancia de la t\u00e9cnica. Esta, en efecto, no es representada por las m\u00e1quinas y los automatismos, sino por el intelecto t\u00e9cnico, que organiza la realidad como un sistema de cosas disponibles, perfectibles y objetivables. Aunque a una mente superficial pueda parecer extra\u00f1o y sorprendente, sobre la sustancia de la t\u00e9cnica dice mucho m\u00e1s la \u00abmala infinitud\u00bb de Hegel, la \u00abperfectibilidad\u00bb de Condorcet, la doctrina kantiana de los medios y los fines, el an\u00e1lisis de Marx del Capital, que el estudio m\u00e1s sistem\u00e1tico de la tecnolog\u00eda y de las investigaciones y descubrimientos cient\u00edficos. Las m\u00e1quinas no ponen en peligro al hombre. El dominio sometedor de la t\u00e9cnica sobre la humanidad no significa la revuelta de las m\u00e1quinas contra el hombre; con esta terminolog\u00eda t\u00e9cnica los hombres se dan cuenta solo vagamente del peligro que les amenaza, es decir, que el intelecto t\u00e9cnico se identifique con el intelecto en general, que el intelecto t\u00e9cnico domine de tal forma la realidad humana que conduzca contra s\u00ed mismo y contra el hombre, como no-intelecto, todo lo no-t\u00e9cnico, lo indisponible, lo incalculable y lo no manipulable.<\/p>\n<p>El socialismo moderno es inimaginable sin una t\u00e9cnica evolucionada, sin el desarrollo del progreso cient\u00edfico y sin la socializaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n. Pero ambas caracter\u00edsticas esenciales, como tambi\u00e9n todas las otras m\u00e1s importantes, pueden girarse contra el socialismo, o sea, pueden degenerar y tener una funci\u00f3n opuesta, si el socialismo pierde el sentido de su significado hist\u00f3rico y no es capaz de transformar todos estos elementos en una totalidad concreta. El significado hist\u00f3rico del socialismo consiste en la liberaci\u00f3n del hombre, y el socialismo tiene una validez hist\u00f3rica en tanto que representa una alternativa revolucionaria y liberadora: alternativa a la miseria, a la explotaci\u00f3n, a la injusticia, a la mentira y a la mistificaci\u00f3n, a la no-libertad, a la indignidad y a la humillaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las dificultades del socialismo moderno en el siglo XX est\u00e1n en el hecho de que hasta ahora no ha sabido te\u00f3ricamente, ni mucho menos pr\u00e1cticamente, comprender, armonizar, coordinar su propia funci\u00f3n de alternativa hist\u00f3rica liberadora hacia: las sociedades del hambre y la opresi\u00f3n en los territorios de Asia, de \u00c1frica y de Am\u00e9rica latina; las sociedades de la abundancia y del bienestar en los pa\u00edses capitalistas m\u00e1s desarrollados de Europa y de Norte Am\u00e9rica; las sociedades de Europa central y oriental que han efectuado radicales cambios sociales y las posibilidades revolucionarias no se han agotado en absoluto.<\/p>\n<p>Si el socialismo no se esclarece a s\u00ed mismo de nuevo y no esclarece de ra\u00edz su significado en estas condiciones modificadas, puede ocurrir tambi\u00e9n que deje de tener la funci\u00f3n de alternativa revolucionaria y liberadora, y que se vuelva, frente a la explosiva negatividad de los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo y frente a la conforme positividad de los pa\u00edses capitalistas m\u00e1s avanzados, solamente una presunta alternativa: los indicios de este peligro se han manifestado tanto en la palabra de orden \u00abatrapar y superar la Am\u00e9rica\u00bb, como en la real existencia de la sociedad, la cual ha cambiado simplemente el sistema de venalidad general (el dominio del dinero y del capital) por un sistema de manipulabilidad general (el dominio de un ilimitado poder burocr\u00e1tico).<\/p>\n<p>Todo paso concreto hacia adelante, que nos libera de este estupidificador conglomerado de burocratismo y de bizantinismo, de esta anormal simbiosis de Estado e Iglesia pagana, de hipocres\u00eda y fanatismo, de ideolog\u00eda y fe, de grisura burocr\u00e1tica e histeria de masa, tiene naturalmente una importancia m\u00e1s grande que la m\u00e1s vanagloriosa proclamaci\u00f3n sobre la libertad. Pero estos peque\u00f1os pasos, con que renunciamos a los delitos pol\u00edticos, no pueden ocultar ni diferir la urgencia de los problemas fundamentales que todav\u00eda no hemos ni apuntado y sin los cuales el socialismo, en tanto que alternativa revolucionaria de los hombres del siglo veinte, es impensable: esto equivale a decir que es necesario preguntarse todav\u00eda una vez m\u00e1s qui\u00e9n es el hombre y qu\u00e9 es la verdad, qu\u00e9 es el ser y qu\u00e9 es el tiempo, cu\u00e1l es la esencia de la ciencia y de la t\u00e9cnica, cu\u00e1l es el sentido de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>[*] Publicado originalmente en checo como\u00a0Na\u0161e nyn\u011bj\u0161\u00ed krize en las p\u00e1ginas de <em>Liter\u00e1rni listy<\/em>\u00a0durante el mes de abril de 1968. Disponible on-line en:\u00a0<a href=\"https:\/\/blisty.cz\/video\/Slavonic\/liehm\/059.pdf\">https:\/\/blisty.cz\/video\/Slavonic\/liehm\/059.pdf<\/a>. La traducci\u00f3n al castellano, realizada por Gerard Mar\u00edn Plana, toma como base fundamentalmente la versi\u00f3n en catal\u00e1n, de Manuel Carbonell: <em>La nostra crisi actual<\/em>. Barcelona, Edicions 62. 1971.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado originalmente en checo como\u00a0Na\u0161e nyn\u011bj\u0161\u00ed krize en las p\u00e1ginas de Liter\u00e1rni listy\u00a0durante el mes de abril de 1968. Disponible on-line en:\u00a0https:\/\/blisty.cz\/video\/Slavonic\/liehm\/059.pdf. La traducci\u00f3n al castellano, realizada por Gerard Mar\u00edn Plana, toma como base fundamentalmente la versi\u00f3n en catal\u00e1n, de Manuel Carbonell: La nostra crisi actual. 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