{"id":73,"date":"2006-03-30T00:00:00","date_gmt":"2006-03-30T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=73"},"modified":"2020-02-12T12:02:28","modified_gmt":"2020-02-12T11:02:28","slug":"la-primera-crisis-del-posfordismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=73","title":{"rendered":"La primera crisis del posfordismo"},"content":{"rendered":"<p><strong>U<\/strong>na de las raras diversiones de esa izquierda l\u00fagubre, agobiada por los remordimientos, las derrotas y la ausencia de imaginaci\u00f3n ha sido, durante los \u00faltimos a\u00f1os, debatir sobre el hecho de saber si hab\u00edamos entrado o no en una nueva fase de la organizaci\u00f3n del trabajo y la sociedad\u2013 tras el taylorismo, el fordismo y el keynesianismo. Lo que parec\u00eda evidente para la mayor\u00eda de la gente dotada de buen sentido se revelaba tan dif\u00edcil de digerir para la izquierda que, incluso cuando la evidencia se impon\u00eda (la informatizaci\u00f3n de lo social, la automatizaci\u00f3n en las f\u00e1bricas, el trabajo difuso, la hegemon\u00eda creciente del trabajo inmaterial, etc.), s\u00f3lo la aceptaba con fuertes gestos de repugnancia, amorfismo caracterizado, acompa\u00f1ados de &#8216;s\u00ed&#8230; pero&#8217;, y de una tendencia irresistible a girar en c\u00edrculo. El efecto era singularmente c\u00f3mico. No se quer\u00eda admitir a ning\u00fan precio, en fin, que todo hab\u00eda cambiado despu\u00e9s de 1968\u2013 y por tanto durante los \u00faltimos veinte a\u00f1os, y que, en particular, el rechazo del trabajo expresado por la clase obrera, combin\u00e1ndose con la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica que le sigui\u00f3 (precisamente los fen\u00f3menos de inmaterializaci\u00f3n del trabajo a gran escala), hab\u00eda determinado una situaci\u00f3n nueva e irreversible, tanto en la organizaci\u00f3n del trabajo como en la del Estado, y que obligatoriamente ten\u00eda que derivarse una emancipaci\u00f3n total del movimiento obrero frente a toda su tradici\u00f3n, y la invenci\u00f3n de formas de lucha y organizaci\u00f3n adecuadas.<\/p>\n<p>Pronto la comedia se ha tornado en tragedia. Vaciadas de toda referencia a la realidad, la ideolog\u00eda e incluso la pasi\u00f3n sincera que animaban a tantos militantes se han revelado pura estupidez.<\/p>\n<p>En el n\u00famero 10 de Futur Ant\u00e9rieur, como en el presente n\u00famero, hemos tratado de dar cuenta de la intensidad y la profundidad de las mutaciones del trabajo, tanto en su situaci\u00f3n como en su concepto, y de las leyes sociales que determinan su nueva valorizaci\u00f3n. Hoy se hace cada vez m\u00e1s urgente poner en el orden del d\u00eda la cuesti\u00f3n de la producci\u00f3n de una subjetividad adecuada a estas mutaciones. Se trata de actuar desde el interior mismo de las modificaciones de la estructura de clase, de la sociedad, de lo ideol\u00f3gico, de lo pol\u00edtico. Se trata de plantear en el coraz\u00f3n del debate nuevas categor\u00edas: comunicaci\u00f3n, nueva cotidianeidad, nuevas experiencias de explotaci\u00f3n y de antagonismo.<\/p>\n<p>Durante mucho tiempo, hemos trabajado en esta elaboraci\u00f3n casi en la clandestinidad. Hoy, toda una serie de acontecimientos pol\u00edticos\u2013 con frecuencia superficiales pero no por ello menos importantes y repetidos\u2013 parecen imponer una aceleraci\u00f3n del debate, parecen obligar a todo el mundo a abandonar tanto las antiguas convicciones como los resentimientos hist\u00f3ricos y las incertidumbres te\u00f3ricas. \u00bfQu\u00e9 pasa? Lo que pasa es que en el imperio neoliberal dominante, un nuevo Presidente vuelve a lanzar un New Deal extravagante, que en la Alemania monetarista el industrialismo vuelve al primer plano para responder al desaf\u00edo de la unificaci\u00f3n nacional, que la derecha francesa, ahora victoriosa sobre diez a\u00f1os de mitterrandismo, est\u00e1, tambi\u00e9n, a la b\u00fasqueda de nuevos corporativismos y nuevos industrialismos. Y, en fin, est\u00e1 el big bang de Rocard: el enarca de servicio propone a los socialistas y a la izquierda reconocerse y reorganizarse en el posfordismo. Sin embargo, un hecho es m\u00e1s fundamental: era preciso que se desencadenara la primera crisis del posfordismo, sin que nadie sepa c\u00f3mo controlarla, para que todo el mundo acepte reconocer finalmente que nos encontramos en una situaci\u00f3n nueva\u2013 econ\u00f3micamente, pol\u00edticamente, simb\u00f3licamente. \u00a1Ah\u00ed estamos, y de lleno! Es cierto, lo sabemos desde hace a\u00f1os. Pero \u00bfser\u00e1 posible\u2013 para militantes que han vivido la crisis del antiguo modo de producci\u00f3n y de las viejas organizaciones no como una derrota, sino como una necesidad\u2013 reunir las energ\u00edas, reinventar el porvenir, construir comunidades de investigaci\u00f3n y acci\u00f3n vastas y determinadas? \u00bfLograremos estudiar la primera crisis del posfordismo como la forma en la que se presentar\u00e1n las pr\u00f3ximas crisis del nuevo modo de producci\u00f3n y en cuyo seno la pasi\u00f3n del comunismo podr\u00e1 hacerse de nuevo experiencia de masa? Volvamos a nuestro tema: el an\u00e1lisis del trabajo. \u00bfCu\u00e1les son los puntos en torno a los cuales se concentra la primera crisis del posfordismo y que la hacen evidente de ahora en adelante? El primer punto reside en la formidable asimetr\u00eda que revela el sistema del mando internacional entre los instrumentos de control monetario-financiero y la valorizaci\u00f3n productiva. Asimetr\u00eda que equivale a crisis. Porque el mando monetario y financiero, reclamando la socializaci\u00f3n de la producci\u00f3n, la participaci\u00f3n de las clases trabajadoras, la recuperaci\u00f3n de los fen\u00f3menos de cooperaci\u00f3n productiva, que necesitan la anticipaci\u00f3n de la empresa capitalista pero que est\u00e1n preconstituidos por el desarrollo social del trabajo inmaterial, dejando de lado las contradicciones que revela en s\u00ed mismo&#8230; y que son enormes, se vuelve ca\u00f3tico e incapaz de un proyecto racional cuando se ve enfrentado a las nuevas modalidades de valorizaci\u00f3n del capital. El segundo punto consiste en la salida a la luz de nuevos antagonismos en el interior de la nueva organizaci\u00f3n del trabajo. All\u00ed, en la empresa automatizada, la nueva valorizaci\u00f3n tiene que apelar al &#8216;alma&#8217; misma del obrero, a la floraci\u00f3n de su libertad y su inteligencia; en el trabajo terciario, la nueva valorizaci\u00f3n se basa en la capacidad del sujeto que trabaja de recoger y utilizar la relaci\u00f3n social en el acto productivo; en el trabajo de la comunicaci\u00f3n, la nueva valorizaci\u00f3n se instaura sobre la creatividad de la cooperaci\u00f3n, de la elaboraci\u00f3n de sentido, en el despliegue total de la subjetividad interactiva; en la ciencia, la nueva valorizaci\u00f3n opera agenciamientos de m\u00e1quinas complejas que construyen con toda libertad una nueva naturaleza. En cada uno de estos casos la valorizaci\u00f3n productiva se opone, radicalmente, al mando. El capital, la propiedad, la disciplinarizaci\u00f3n, la jerarqu\u00eda, el Estado son parasitarios en esencia. Asimetr\u00eda del mando y la producci\u00f3n igual a crisis, ecuaci\u00f3n v\u00e1lida a nivel econ\u00f3mico-pol\u00edtico macrosc\u00f3pico y que se verifica cada vez m\u00e1s a medida que el an\u00e1lisis se sumerge en lo microsc\u00f3pico, al nivel de las individualidades y de los sujetos colectivos de producci\u00f3n. La vida productiva reacciona contra un orden que pretende ser leg\u00edtimo pero que no sabe ni puede organizar el consenso, la participaci\u00f3n, la representaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En esta crisis objetiva, son numerosas las v\u00edas que intentan tomar las fuerzas sociales y pol\u00edticas.<\/p>\n<p>Hay las que, en la desesperaci\u00f3n y el extrav\u00edo, amplias capas de la poblaci\u00f3n buscan casi espont\u00e1neamente, pr\u00f3tesis ilusorias para agarrarse antes de tiempo a un punto de referencia cualquiera. En ese registro, los viejos nacionalismos y los nuevos localismos, las ideolog\u00edas de la seguridad y los fantasmas de proximidad se articulan en formas confusas y monstruosas. Por Europa pululan especies de este nuevo zoo arcaico. Las guerras que no puede dejar de producir esta irracionalidad insidiosa, guerras intestinas tanto como internacionales, ya han resurgido ante nuestros ojos. Existe otra opci\u00f3n, m\u00e1s reflexionada pero igual de reaccionaria, que cobra tambi\u00e9n un vigor inesperado: es la v\u00eda populista, entendida en el sentido de la defensa del statu quo, que consiste\u2013 en particular, en el seno de los nuevos par\u00e1metros de la producci\u00f3n\u2013 en mantener bajo nuevas formas viejos compromisos institucionales y corporativos. Lo que se explica en los ambientes de la jerarqu\u00eda imperial del orden monetario (reconociendo al mismo tiempo que este aspecto de la crisis es fundamental) es que la salvaci\u00f3n s\u00f3lo puede venir de la recodificaci\u00f3n de los flujos del mando internacional, en funci\u00f3n de las normas de un orden productivo que ha dado muestras de sus capacidades: si no, nos espera el salto al vac\u00edo&#8230; No hay ninguna dificultad para reconocer ah\u00ed el buen n\u00famero de soluciones que hoy se presentan con el nombre de nuevo industrialismo, keynesianismo renovado, nuevo impulso &#8216;comunitario&#8217; (en el sentido norteamericano del t\u00e9rmino) de compromisos institucionales.<\/p>\n<p>Estratos importantes, tanto del viejo movimiento obrero como de las nuevas capas liberales, espantadas por la violencia de la mutaci\u00f3n productiva, parecen agarrarse cada vez m\u00e1s a esta perspectiva de salida de la crisis. Encontramos ah\u00ed todo un c\u00f3ctel de posiciones, o m\u00e1s bien intensidades diferentes que re\u00fanen al mismo tiempo a elementos conservadores, populistas y comunitarios: actualmente, ya aparecen las diferenciaciones y muy pronto podremos verlas organizarse de acuerdo a proyectos pol\u00edticos distintos. Pero lo que parece salir ganando es la tendencia a un &#8216;gran centro&#8217; comunitario. El neointervencionismo de Clinton recibe el apoyo de Perot, el industrialismo de Kohl parece salido de los estudios del DGB, el big bang de Rocard desplaza resueltamente los equilibrios pol\u00edticos hacia la esfera aristot\u00e9lica de las ideas fijas del Reino de Francia. La derecha y el centro se reorganizan, pues, dentro del escenario de la primera crisis del posfordismo. \u00bfExiste en este contexto un espacio para una refundaci\u00f3n de la izquierda? \u00bfEs posible, en las condiciones del posfordismo y de su crisis, reorganizar una nueva socialdemocracia revolucionaria? La pregunta no tendr\u00eda ning\u00fan sentido si nos distray\u00e9ramos considerando tan s\u00f3lo los aspectos objetivos internacionales de la crisis y las consecuencias ideol\u00f3gicas y pr\u00e1cticas que se derivan de ella a ese nivel. Desde luego, ni los nuevos fascismos ni el gran centro comunitario lograr\u00e1n dar una respuesta: la crisis va a agravarse en el curso de los pr\u00f3ximos a\u00f1os: y, en particular, va a acentuarse el car\u00e1cter dram\u00e1tico de los conflictos comerciales y pol\u00edticos internacionales\u2013 en una medida desconocida hasta entonces en los a\u00f1os de la posguerra. Por el contrario, una refundaci\u00f3n de la izquierda s\u00f3lo es pensable, y puede convertirse en la materia de una praxis colectiva de masa, si colocamos en el coraz\u00f3n de nuestro an\u00e1lisis y nuestra acci\u00f3n las contradicciones nuevas que act\u00faan en la producci\u00f3n, y si todos los esfuerzos tienden a descubrir, a imaginar y a organizar las nuevas condiciones de producci\u00f3n de subjetividad antag\u00f3nica. Son los cerebros de los investigadores que quieren hacer nacer energ\u00edas infinitas y nuevas m\u00e1quinas de vida, sometiendo la fuerza de la industria y orient\u00e1ndola hacia la liberaci\u00f3n colectiva; son los nuevos trabajadores los que saben cu\u00e1nto puede dar su alma a la comunidad de investigaci\u00f3n y trabajo con la que se identifican cada vez m\u00e1s; son los nuevos sujetos productivos, en la comunicaci\u00f3n, en la producci\u00f3n de imaginario, en la asistencia p\u00fablica que de ahora en adelante conciben el trabajo como una cooperaci\u00f3n social: con todos estos sujetos debe elaborarse y hacerse efectiva una nueva pol\u00edtica de izquierda. La explotaci\u00f3n y la pobreza siguen siendo realidades masivas a extirpar, a destruir\u2013 pero los medios est\u00e1n ah\u00ed, como la capacidad de asociarse y con ello determinar la subversi\u00f3n. Con la primera crisis del posfordismo vuelve a abrirse un espacio de anticipaci\u00f3n te\u00f3rica y pr\u00e1ctica, basado en nuevas contradicciones, en nuevas din\u00e1micas de resistencia, en nuevos modelos de cooperaci\u00f3n, que las reacciones capitalistas, ya sean populistas o centristas, no lograr\u00e1n ocupar nunca, porque s\u00f3lo aquel que tiene en sus manos las claves para reducir a nada la distancia tan corta que separa la dominaci\u00f3n capitalista del poder constituyente del trabajo vivo puede construir el futuro.<\/p>\n<p><strong>Grado Cero,<\/strong> <strong>20 de diciembre del 2000<\/strong><\/p>\n<p>\u00a9EspaiMarx 2002<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una de las raras diversiones de esa izquierda l\u00fagubre, agobiada por los remordimientos, las derrotas y la ausencia de imaginaci\u00f3n ha sido, durante los \u00faltimos a\u00f1os, debatir sobre el hecho de saber si hab\u00edamos entrado o no en una nueva fase de la organizaci\u00f3n del trabajo y la sociedad\u2013 tras el taylorismo, el fordismo y el keynesianismo. Lo que parec\u00eda evidente para la mayor\u00eda de la gente dotada de buen sentido se revelaba tan dif\u00edcil de digerir para la izquierda que, incluso cuando la evidencia se impon\u00eda (la informatizaci\u00f3n de lo social, la automatizaci\u00f3n en las f\u00e1bricas, el trabajo difuso, la hegemon\u00eda creciente del trabajo inmaterial, etc.), s\u00f3lo la aceptaba con fuertes gestos de repugnancia, amorfismo caracterizado, acompa\u00f1ados de &#8216;s\u00ed&#8230; pero&#8217;, y de una tendencia irresistible a girar en c\u00edrculo. El efecto era singularmente c\u00f3mico. No se quer\u00eda admitir a ning\u00fan precio, en fin, que todo hab\u00eda cambiado despu\u00e9s de 1968\u2013 y por tanto durante los \u00faltimos veinte a\u00f1os, y que, en particular, el rechazo del trabajo expresado por la clase obrera, combin\u00e1ndose con la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica que le sigui\u00f3 (precisamente los fen\u00f3menos de inmaterializaci\u00f3n del trabajo a gran escala), hab\u00eda determinado una situaci\u00f3n nueva e irreversible, tanto en la organizaci\u00f3n del trabajo como en la del Estado, y que obligatoriamente ten\u00eda que derivarse una emancipaci\u00f3n total del movimiento obrero frente a toda su tradici\u00f3n, y la invenci\u00f3n de formas de lucha y organizaci\u00f3n adecuadas.<\/p>\n<p>Pronto la comedia se ha tornado en tragedia. Vaciadas de toda referencia a la realidad, la ideolog\u00eda e incluso la pasi\u00f3n sincera que animaban a tantos militantes se han revelado pura estupidez.<\/p>\n<p>En el n\u00famero 10 de Futur Ant\u00e9rieur, como en el presente n\u00famero, hemos tratado de dar cuenta de la intensidad y la profundidad de las mutaciones del trabajo, tanto en su situaci\u00f3n como en su concepto, y de las leyes sociales que determinan su nueva valorizaci\u00f3n. Hoy se hace cada vez m\u00e1s urgente poner en el orden del d\u00eda la cuesti\u00f3n de la producci\u00f3n de una subjetividad adecuada a estas mutaciones. Se trata de actuar desde el interior mismo de las modificaciones de la estructura de clase, de la sociedad, de lo ideol\u00f3gico, de lo pol\u00edtico. Se trata de plantear en el coraz\u00f3n del debate nuevas categor\u00edas: comunicaci\u00f3n, nueva cotidianeidad, nuevas experiencias de explotaci\u00f3n y de antagonismo.<\/p>\n<p>Durante mucho tiempo, hemos trabajado en esta elaboraci\u00f3n casi en la clandestinidad. Hoy, toda una serie de acontecimientos pol\u00edticos\u2013 con frecuencia superficiales pero no por ello menos importantes y repetidos\u2013 parecen imponer una aceleraci\u00f3n del debate, parecen obligar a todo el mundo a abandonar tanto las antiguas convicciones como los resentimientos hist\u00f3ricos y las incertidumbres te\u00f3ricas. \u00bfQu\u00e9 pasa? Lo que pasa es que en el imperio neoliberal dominante, un nuevo Presidente vuelve a lanzar un New Deal extravagante, que en la Alemania monetarista el industrialismo vuelve al primer plano para responder al desaf\u00edo de la unificaci\u00f3n nacional, que la derecha francesa, ahora victoriosa sobre diez a\u00f1os de mitterrandismo, est\u00e1, tambi\u00e9n, a la b\u00fasqueda de nuevos corporativismos y nuevos industrialismos. Y, en fin, est\u00e1 el big bang de Rocard: el enarca de servicio propone a los socialistas y a la izquierda reconocerse y reorganizarse en el posfordismo. Sin embargo, un hecho es m\u00e1s fundamental: era preciso que se desencadenara la primera crisis del posfordismo, sin que nadie sepa c\u00f3mo controlarla, para que todo el mundo acepte reconocer finalmente que nos encontramos en una situaci\u00f3n nueva\u2013 econ\u00f3micamente, pol\u00edticamente, simb\u00f3licamente. \u00a1Ah\u00ed estamos, y de lleno! Es cierto, lo sabemos desde hace a\u00f1os. Pero \u00bfser\u00e1 posible\u2013 para militantes que han vivido la crisis del antiguo modo de producci\u00f3n y de las viejas organizaciones no como una derrota, sino como una necesidad\u2013 reunir las energ\u00edas, reinventar el porvenir, construir comunidades de investigaci\u00f3n y acci\u00f3n vastas y determinadas? \u00bfLograremos estudiar la primera crisis del posfordismo como la forma en la que se presentar\u00e1n las pr\u00f3ximas crisis del nuevo modo de producci\u00f3n y en cuyo seno la pasi\u00f3n del comunismo podr\u00e1 hacerse de nuevo experiencia de masa? Volvamos a nuestro tema: el an\u00e1lisis del trabajo. \u00bfCu\u00e1les son los puntos en torno a los cuales se concentra la primera crisis del posfordismo y que la hacen evidente de ahora en adelante? El primer punto reside en la formidable asimetr\u00eda que revela el sistema del mando internacional entre los instrumentos de control monetario-financiero y la valorizaci\u00f3n productiva. 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All\u00ed, en la empresa automatizada, la nueva valorizaci\u00f3n tiene que apelar al &#8216;alma&#8217; misma del obrero, a la floraci\u00f3n de su libertad y su inteligencia; en el trabajo terciario, la nueva valorizaci\u00f3n se basa en la capacidad del sujeto que trabaja de recoger y utilizar la relaci\u00f3n social en el acto productivo; en el trabajo de la comunicaci\u00f3n, la nueva valorizaci\u00f3n se instaura sobre la creatividad de la cooperaci\u00f3n, de la elaboraci\u00f3n de sentido, en el despliegue total de la subjetividad interactiva; en la ciencia, la nueva valorizaci\u00f3n opera agenciamientos de m\u00e1quinas complejas que construyen con toda libertad una nueva naturaleza. En cada uno de estos casos la valorizaci\u00f3n productiva se opone, radicalmente, al mando. El capital, la propiedad, la disciplinarizaci\u00f3n, la jerarqu\u00eda, el Estado son parasitarios en esencia. Asimetr\u00eda del mando y la producci\u00f3n igual a crisis, ecuaci\u00f3n v\u00e1lida a nivel econ\u00f3mico-pol\u00edtico macrosc\u00f3pico y que se verifica cada vez m\u00e1s a medida que el an\u00e1lisis se sumerge en lo microsc\u00f3pico, al nivel de las individualidades y de los sujetos colectivos de producci\u00f3n. La vida productiva reacciona contra un orden que pretende ser leg\u00edtimo pero que no sabe ni puede organizar el consenso, la participaci\u00f3n, la representaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En esta crisis objetiva, son numerosas las v\u00edas que intentan tomar las fuerzas sociales y pol\u00edticas.<\/p>\n<p>Hay las que, en la desesperaci\u00f3n y el extrav\u00edo, amplias capas de la poblaci\u00f3n buscan casi espont\u00e1neamente, pr\u00f3tesis ilusorias para agarrarse antes de tiempo a un punto de referencia cualquiera. En ese registro, los viejos nacionalismos y los nuevos localismos, las ideolog\u00edas de la seguridad y los fantasmas de proximidad se articulan en formas confusas y monstruosas. Por Europa pululan especies de este nuevo zoo arcaico. Las guerras que no puede dejar de producir esta irracionalidad insidiosa, guerras intestinas tanto como internacionales, ya han resurgido ante nuestros ojos. Existe otra opci\u00f3n, m\u00e1s reflexionada pero igual de reaccionaria, que cobra tambi\u00e9n un vigor inesperado: es la v\u00eda populista, entendida en el sentido de la defensa del statu quo, que consiste\u2013 en particular, en el seno de los nuevos par\u00e1metros de la producci\u00f3n\u2013 en mantener bajo nuevas formas viejos compromisos institucionales y corporativos. Lo que se explica en los ambientes de la jerarqu\u00eda imperial del orden monetario (reconociendo al mismo tiempo que este aspecto de la crisis es fundamental) es que la salvaci\u00f3n s\u00f3lo puede venir de la recodificaci\u00f3n de los flujos del mando internacional, en funci\u00f3n de las normas de un orden productivo que ha dado muestras de sus capacidades: si no, nos espera el salto al vac\u00edo&#8230; No hay ninguna dificultad para reconocer ah\u00ed el buen n\u00famero de soluciones que hoy se presentan con el nombre de nuevo industrialismo, keynesianismo renovado, nuevo impulso &#8216;comunitario&#8217; (en el sentido norteamericano del t\u00e9rmino) de compromisos institucionales.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":["post-73","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-materiales-para-la-refundacion-comunista"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/73","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=73"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/73\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=73"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=73"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=73"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}