{"id":731,"date":"2007-04-22T00:00:00","date_gmt":"2007-04-22T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=731"},"modified":"2020-02-27T11:18:42","modified_gmt":"2020-02-27T10:18:42","slug":"virginia-tech-un-analisis-ideolexico-de-una-tragedia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=731","title":{"rendered":"Virginia Tech: un an\u00e1lisis ideol\u00e9xico de una tragedia"},"content":{"rendered":"<p>ALAI AMLATINA, 20\/04\/2007, Atlanta.- La mayor\u00eda de las medicinas que se venden en forma de p\u00edldoras, recubren una determinada droga, qu\u00edmico o compuesto con una capa de color atractivo y gusto dulce. En espa\u00f1ol, la sabidur\u00eda popular usa esta particularidad para construir una met\u00e1fora: \u201ctragarse la p\u00edldora\u201d tiene una connotaci\u00f3n negativa y expresa la acci\u00f3n de consumir una cosa con la forma o el gusto de otra. Es decir, creer o aceptar una verdad como hecho incuestionable sin ser conscientes de las verdaderas implicaciones. En la tradici\u00f3n literaria, este fen\u00f3meno epistemol\u00f3gico se entend\u00eda con la met\u00e1fora del caballo de Troya, tambi\u00e9n usado hoy en d\u00eda para designar virus inform\u00e1ticos. Un ideol\u00e9xico puede entenderse como una pastilla que el discurso hegem\u00f3nico prescribe e impone con seductora violencia. Por ejemplo, el ideol\u00e9xico libertad viene recubierto de una pl\u00e9tora de lugares comunes y dulcemente positivos (la libertad, como precepto universal lo es). Sin embargo, dentro de este recubrimiento dulce y brillante se esconden las verdaderas razones de las acciones: la dominaci\u00f3n, la opresi\u00f3n, la violencia de los intereses sectarios, etc. El recubrimiento dulce y brillante anula la percepci\u00f3n se sus opuestos: el contenido amargo y opaco.<\/p>\n<p>La tarea del cr\u00edtico consiste en romper la envoltura, en des-cubrir, en des-velar el contenido de la p\u00edldora, del ideol\u00e9xico. Claro que esta tarea tiene resultados amargos, como el centro de la p\u00edldora. Los adictos a una droga no renunciar\u00e1n a ella s\u00f3lo porque alguien descubra las graves implicaciones de su confort moment\u00e1neo. De hecho, se resistir\u00e1n a esta operaci\u00f3n de exposici\u00f3n.<\/p>\n<p>Analicemos un ideol\u00e9xico com\u00fan en el discurso dominante del capitalismo tard\u00edo: la responsabilidad personal. De entrada vemos que su cobertura es del todo dulce y brillante. \u00bfQui\u00e9n ser\u00eda capaz de discutir el valor de la responsabilidad de cada individuo? Un posible cuestionamiento ser\u00eda r\u00e1pidamente anulado por una falsa alternativa: la irresponsabilidad. Pero podemos comenzar problematizando el nuevo falso dilema observando que el mismo adjetivo \u2014personal\u2014 de este ideol\u00e9xico compuesto anula o anestesia otro menos com\u00fan y m\u00e1s dif\u00edcil de apreciar por los sentidos: no se menciona la posibilidad de la existencia de una \u201cresponsabilidad social\u201d. Tampoco se habla o se acepta \u2014en base a una larga tradici\u00f3n religiosa\u2014 que puedan existir \u201cpecados sociales\u201d.<\/p>\n<p>Vayamos m\u00e1s al centro de un caso concreto: la tr\u00e1gica matanza ocurrida en la Universidad de Virginia Tech. Quienes pusieron el dedo acusador \u2014t\u00edmidamente, como siempre\u2014 en la cultura de las armas en Estados Unidos, fueron criticados en nombre del ideol\u00e9xico de la responsabilidad personal. \u201cNo son las armas las que matan gentes \u2014coment\u00f3 un amigo del rifle en un diario\u2014 sino la gente misma. El problema est\u00e1 en los individuos, no en las armas\u201d. La p\u00edldora muestra un alto grado de obviedad, pero lleva nuevamente otros problemas: nadie cuestion\u00f3 c\u00f3mo podr\u00eda hacer un desquiciado para matar a treinta personas con una piedra, con un palo o, incluso, con un cuchillo.<\/p>\n<p>Esta l\u00f3gica se expresa cubriendo una contradicci\u00f3n interna del discurso. Cuando se habla de drogas, se culpa a los productores, no a los consumidores. Pero cuando se habla de armas, se culpa del mal a los consumidores, no a los productores. La raz\u00f3n estriba, entiendo, en el lugar que ocupa el poder. En el caso de las drogas, los productores son los otros, no nosotros; en el caso de las armas, los consumidores son los otros; nosotros nos limitamos a su producci\u00f3n. El discurso hegem\u00f3nico nunca menciona que si no existiese el consumo de drogas en los pa\u00edses ricos no existir\u00eda la producci\u00f3n que satisface la demanda; si no existiera esta calamidad en la ilegalidad tampoco existir\u00edan las mafias de narcotraficantes. O su existencia ser\u00eda raqu\u00edtica, en comparaci\u00f3n a lo que es hoy. Pero como los otros (los productores de los pa\u00edses pobres) son los responsables individuales, nosotros (los productores de armas, los responsables administradores de la ley) estamos legitimados para producir m\u00e1s armas que los otros deber\u00e1n consumir, para respaldar la ley \u2014y para quebrantarla.<\/p>\n<p>Si alguien, como el asesino de Virginia Tech compra un par de armas con m\u00e1s facilidad y cien veces m\u00e1s r\u00e1pido con que uno puede comprar un auto, y comete una masacre, toda la responsabilidad radica en el desquiciado. Entonces, se llega a una tr\u00e1gica paradoja: una sociedad armada hasta los dientes est\u00e1 a la merced de los desquiciados que no saben ejercer correctamente su responsabilidad personal. Para corregir este problema, no se recurre a la responsabilidad social, combatiendo las armas y el sistema econ\u00f3mico y moral que lo sustenta, sino vendiendo m\u00e1s armas a los individuos responsables, para que cada uno pueda ejercer con m\u00e1s fuerza su propia \u201cresponsabilidad personal\u201d. Hasta que vuelve a aparecer alguien excepcionalmente enfermo \u2014en una sociedad de santos los demonios son excepciones muy frecuentes\u2014 y comete otra masacre, esta vez m\u00e1s grande, ya que el poder de destrucci\u00f3n de las armas siempre se perfecciona, gracias a la alta tecnolog\u00eda y a la moral de los individuos responsables.<\/p>\n<p>&#8211; Jorge Majfud, escritor uruguayo, es profesor de Literatura Latinoamericana en The University of Georgia, Estados Unidos.<\/p>\n<p>M\u00e1s informaci\u00f3n: <a href=\"http:\/\/alainet.org\/\">http:\/\/alainet.org<\/a><br \/>\nALAI &#8211; 30 A\u00d1OS<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><P>Virginia Tech: un an&aacute;lisis ideol&eacute;xico de una tragedia Jorge Majfud ALAI AMLATINA, 20\/04\/2007, Atlanta.- La mayor&iacute;a de las medicinas que se venden en forma de p&iacute;ldoras, recubren una determinada droga, qu&iacute;mico o compuesto con una capa de color atractivo y gusto dulce. 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