{"id":7427,"date":"2020-04-24T05:00:46","date_gmt":"2020-04-24T04:00:46","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=7427"},"modified":"2020-04-24T03:18:17","modified_gmt":"2020-04-24T02:18:17","slug":"en-el-centenario-de-la-muerte-de-benito-perez-galdos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=7427","title":{"rendered":"En el centenario de Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s"},"content":{"rendered":"<p><em>En 2020 se celebra el centenario de la muerte del novelista Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s (1843-1920). Queremos unirnos a los homenajes en esta efem\u00e9ride mediante la publicaci\u00f3n de una selecci\u00f3n de textos sobre el escritor espa\u00f1ol. Empezamos con este fragmento de Max Aub del cap\u00edtulo \u00abLa generaci\u00f3n del 68\u00bb en el libro <\/em>Discurso de la novela espa\u00f1ola contempor\u00e1nea<em> (1945).<\/em><\/p>\n<p><strong>Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s<\/strong><br \/>\nEl novelista recibe del p\u00fablico la primera materia y se la devuelve art\u00edsticamente trasformada, asegur\u00f3 Gald\u00f3s, en su discurso de ingreso en la Academia. Men\u00e9ndez y Pelayo adujo en su respuesta:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abEl p\u00fablico colabora en la obra del orador, colabora en la obra del dramaturgo; colabora tambi\u00e9n, aunque de una manera menos p\u00fablica y ostensible, en la obra del novelista. Y esta colaboraci\u00f3n, cuando es buscada y aceptada de buena fe y la sencillez de esp\u00edritu que suele acompa\u00f1ar al genio, le engrandece, a\u00f1adiendo a su fuerza individual la fuerza colectiva. Los m\u00e1s grandes novelistas, los m\u00e1s grandes dramaturgos,<br \/>\nhan sido siempre los m\u00e1s populares; as\u00ed, entre nosotros, Cervantes y Lope. El pueblo espa\u00f1ol no s\u00f3lo di\u00f3 a Lope la materia \u00e9pica para crear el drama hist\u00f3rico; no s\u00f3lo le di\u00f3 el espect\u00e1culo de su vida actual para crear la comedia de costumbres, sino que le emancip\u00f3 de las trabas de escuela, le infundi\u00f3 la conciencia de su genio, le oblig\u00f3 a encerrar los llamados preceptos con cien llaves, lo ungi\u00f3 vate nacional, casi a pesar suyo, y se glorific\u00f3 a s\u00ed mismo en su apoteosis, proclam\u00e1ndole soberano poeta de los cielos y de la tierra.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Cervantes, que pertenece quiz\u00e1 a otra categor\u00eda superior de ingenios (si es que puede imaginarse otra m\u00e1s alta), no deja de ser profundamente nacional, puesto que Espa\u00f1a est\u00e1 \u00edntegra en sus libros, cuya interpretaci\u00f3n y comentarios, rectamente hechos, pudieran equivaler a una filosof\u00eda de nuestra historia y a una psicolog\u00eda de nuestro car\u00e1cter en lo que tiene de m\u00e1s ideal y en lo que tiene de m\u00e1s positivo; pero es al mismo tiempo, elev\u00e1ndonos ya sobre esta consideraci\u00f3n hist\u00f3rica y relativa, ingenio universal, ciudadano del mundo; y lo es por su intuici\u00f3n serena, profunda y total de la realidad; por su optimismo generoso, que todo lo redime, purifica y ennoblece.\u00bb<\/p>\n<p>Cita tan extensa viene como anillo al dedo al encuadrar a Gald\u00f3s, porque tom\u00f3 el espect\u00e1culo del pueblo -como Lope y se lo devolvi\u00f3 rehecho con \u00absu intuici\u00f3n serena, profunda y total de la realidad\u00bb, como Cervantes. Y si tales ingenios pudieron con ventaja a sus contempor\u00e1neos, al igual Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s se hombrea con los mayores de su siglo, Balzac o Tolstoi, pongamos por mejor ejemplo. Desde Lope ning\u00fan escritor fu\u00e9 tan popular, ninguno tan universal desde Cervantes.<\/p>\n<p>Los caracteres de sus personajes son tan vivos y de bulto como le puedan ser los de la \u00abComedia Humana\u00bb y la construcci\u00f3n, la arquitectura de sus obras tan perfecta como la de los \u00abHermanos Karamazow\u00bb, digamos por modelo de excelencia. Sin echar en olvido, por costumbre hoga\u00f1a, el n\u00famero de p\u00e1ginas que di\u00f3 al mundo; que \u00abfecundidad es signo de fuerza creadora, y s\u00f3lo por la fuerza se triunfa en literatura como en todas partes\u00bb, como dijo el siempre bien citado don Marcelino.<\/p>\n<p>Di\u00f3se en \u00e9poca posterior, singularizada por su falta de novelistas, en denigrar el estilo de Gald\u00f3s.[1] La prosa de don Benito no es brillante, ni afiligranada; los poemas en prosa eran, todav\u00eda para bien, un g\u00e9nero aparte. Su estilo pierde la rigidez acad\u00e9mica, el rebuscamiento arcaizante para lograr el castizo contraste diario del pueblo. \u00abBaj\u00f3 la voz a los o\u00eddos del vulgo\u00bb, como dir\u00eda Sol\u00eds. Un estilo vulgar, si aceptamos el que fuera una manera de escribir al alcance de los m\u00e1s. El estilo sobrio, claro y neto de todos los grandes novelistas que fueron v. gr. Balzac, Dickens, Tolstoi. Un estilo objetivo. Un estilo burgu\u00e9s, tal como hist\u00f3ricamente le correspond\u00eda, a menos de traicionar su pueblo y su tiempo. Un estilo liberal. Un estilo directo, preciso, arrastrado por los sucesos que, cuando auna el temblor del propio sentimiento a lo que describe, da en aciertos prodigiosos. Una manera de dibujar y pintar tan varia y viva que cuando rompen a hablar sus miles de personajes -tan numerosos o m\u00e1s que los de la \u00abComedia Humana\u00bb- nunca se confunden y cada cual se presenta en los dinteles del recuerdo con su indumentaria propia y sus pensamientos correspondientes. Por gran inventor o imaginero que hubiese sido no hubiera logrado tal c\u00famulo de seres vivos e inmortales sin un instrumento que le sirviese cual horma de su zapatos: \u00abUna forma premiosa y vulgar de habla.\u00bb Vulgar ya hemos visto antes que a mucha honra, premiosa&#8230;, generalmente el vulgo no suele serlo, sabio Valbuena, sino espont\u00e1neo y suelto, tal como es el estilo de Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s.<\/p>\n<p>Veamos, para ejemplo, como dos m\u00edseras hablan de dos mendigos -ciegos ambos-. Dice Andara del B\u00e1lsamo de <em>Nazar\u00edn<\/em>:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00ab-Pues uno que fu\u00e9 sacrist\u00e1n, y estudi\u00f3 para cura, y sabe todo el canticio del coro y el responso inclusive. Despu\u00e9s se qued\u00f3 ciego, y se puso a cantar por las calles con una guitarra, y de una canci\u00f3n muy chusca que acababa siempre con el estribillo de el b\u00e1lsamo del amor, le vino y se le qued\u00f3 para siempre el nombre de B\u00e1lsamo.<\/p>\n<p>Y Benina, la de <em>Misericordia<\/em>, del jud\u00edo Almudena:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00ab-Eres el hombre m\u00e1s apa\u00f1ado que hay en el mundo. Nohe visto otro como t\u00fa. Ciego y pobre, te arreglas t\u00fa mismo tu ropita; enhebras una aguja con la lengua m\u00e1s pronto que yo con mis dedos; cosas a la perfecci\u00f3n; eres tu sastre, tu zapatero, tu lavandera &#8230; Y despu\u00e9s de pedir en la parroquia por la ma\u00f1ana, y por las tardes en la calle, te sobra tiempo para ir un ratito al caf\u00e9 &#8230; Eres de lo que no hay, y si en el mundo hubiera justicia y las cosas estuvieran dispuestas con raz\u00f3n, debieran darte un premio.\u00bb<\/p>\n<p>En tan corto espacio y escogidos semejantes entre tant\u00edsimos dispares, no s\u00f3lo quedan dis\u00edmiles los retratados sino las que hablan.<\/p>\n<p>\u00bfO cabe descripci\u00f3n m\u00e1s precisa y r\u00e1pida que \u00e9sta de don Juan Amarillo, en <em>Gloria<\/em>?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abPasaba el tal Amarillo de los sesenta a\u00f1os, y era hombre despacioso, met\u00f3dico hasta lo sumo, muy casero, gran rezador de rosarios, blando en su conversaci\u00f3n, atravesado en su mirar, de cabeza generalmente inclinada hacia un lado como breva madura, nariz de pico, cabeza calva, ojos negros sombreados de pesta\u00f1as \u00e1speras, barba fuerte, pero afeitada, y todo el rostro amarillent\u00edsimo y reluciente como pergamino. Su ocupaci\u00f3n era prestar con usura.\u00bb<\/p>\n<p>\u00bfCabe mayor perfecci\u00f3n? Desc\u00fabranse los pasmados ante las im\u00e1genes que se dicen modernas frente a esa \u00abbreva madura\u00bb. Poes\u00eda no hay m\u00e1s que una, y sus formas incontables.<\/p>\n<p>Y para acabar con eso de su estilo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abGald\u00f3s -dice \u00abClar\u00edn\u00bb- no se exalta cuando llega a los rasgos sublimes, a las escenas fuertes; sigue escribiendo como si tal cosa, y aun se nota m\u00e1s este contraste en sus novelas autobiogr\u00e1ficas como en <em>Lo Prohibido<\/em> sucede.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Y o no s\u00e9 si habr\u00e1 sido m\u00e1s tierno poeta alguno, que lo es Gald\u00f3s, sin aparato l\u00edrico, cuando Camila, alg\u00fan tiempo despu\u00e9s de la muerte de su hijo, cuando ya parece olvidarse de \u00e9l y entregada a la alegr\u00eda natural de su temperamento, de pronto interrumpe sus carcajadas o sus quehaceres para suspirar con estr\u00e9pito: \u00ab\u00a1Ay mi nene!\u00bb<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">S\u00ed, s\u00ed: as\u00ed duelen los grandes dolores, aun despu\u00e9s de pasar ese tiempo que llaman b\u00e1lsamo; duelen como espinas que han ido ahondando en la carne, y que cualquier movimiento brusco clava m\u00e1s y m\u00e1s con punzadas que arrancan llanto. . . Pero Gald\u00f3s no hace comentarios: dice eso, y sigue y &#8230; <em>qui potest capere, capiat<\/em>.\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Gald\u00f3s lleg\u00f3 a la Corte hacia el a\u00f1o 63, o el 64, a estudiar Derecho; mas puestos los ojos en el teatro y el asiento en el caf\u00e9. Subl\u00e9vanse los sargentos de San Gil. El joven escribe dramas y ronda escenarios. Ve pasar los condenados hacia el pat\u00edbulo.<\/p>\n<p>\u00abRespirando la densa atm\u00f3sfera revolucionaria de aquellos tiempos &#8230;\u00bb Con sus comedias a cuestas el a\u00f1o 67, Gald\u00f3s hace un viaje a Par\u00eds y descubre a Balzac. A la vuelta de un segundo viaje da, en Barcelona, con la revoluci\u00f3n. Su familia le hace emprender viaje rumbo a las Canarias, pero m\u00e1s pueden los deseos de volver a la corte, y el joven desembarca en Alicante. Asiste en la Puerta del Sol a las sucesivas entradas triunfales de Serrano y de Prim. Todos los pechos est\u00e1n hinchados de entusiasmo. \u00ab\u00a1Viva Espa\u00f1a con honra!\u00bb, y el himno de Riego por doquier. Gald\u00f3s quema sus dramas y escribe <em>La<\/em><br \/>\n<em>Fontana de Oro<\/em>. 1870. Primera muestra palpable del cuarteamiento de Francia y de la unidad alemana. En 1873, proclamada la Rep\u00fablica, publ\u00edcanse los primeros \u00abEpisodios Nacionales\u00bb. La coincidencia no es fortuita. El entusiasmo pol\u00edtico, el hondo movimiento social ten\u00eda forzosamente que influir en la inspiraci\u00f3n del escritor. La realidad nacional le empuj\u00f3 a emprender la prodigiosa tarea que los a\u00f1os mas calmos de la Restauraci\u00f3n le permitieron llevar a cabo.<\/p>\n<p>El realismo de Gald\u00f3s -el realismo espa\u00f1ol- es distinto del naturalismo franc\u00e9s. (\u00abEl naturalismo espa\u00f1ol -dir\u00e1 a\u00f1os despu\u00e9s Emilia Pardo-Baz\u00e1n- o verismo, o realismo &#8230; se diferencia tanto del naturalismo franc\u00e9s como \u00e9ste del ruso\u00bb.) Sin embargo franceses, rusos o ingleses dieron con un campo nuevo que describir: la fealdad, la pobreza; y no se quedaron cortos en el empe\u00f1o. Para los espa\u00f1oles el caso era distinto: Vel\u00e1zquez pint\u00f3 monstruos, Vald\u00e9s Leal, podre; los autores de novelas picarescas, entroncados en la maravilla de <em>La Celestina<\/em>, fueron maestros en el g\u00e9nero. Y mientras los extranjeros se dejaban llevar por el pesimismo que en ellos fatalmente hab\u00eda de engendrar tanta miseria, p\u00fastulas, ro\u00f1as y mugres; los avezados espa\u00f1oles haciendo quiz\u00e1 de tripas coraz\u00f3n y no como los dem\u00e1s del coraz\u00f3n una tripa m\u00e1s, sacaban optimismo del m\u00e1s l\u00fabugre cuadro, de la peor pocilga. Es posible que la todav\u00eda fuerte estructura cat\u00f3lica contribuyera a ello; a pesar del anticlericalismo, que en muy poco le ata\u00f1e. La heterodoxia de tantos espa\u00f1oles ilustres (heteredoxo es Gald\u00f3s, heterodoxo fu\u00e9 Unamuno) los preservaba del pesimismo, ateo o no, entonces en boga. Ah\u00ed radica la esencial diferencia del realismo del liberal Gald\u00f3s del reaccionario Balzac o del socializante Zol\u00e1.<\/p>\n<p>En cuanto a la forma, don Benito se atiene al decir de Lope:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Por Dios, que os he de hablar como amor manda<br \/>\ncon libertad y natural impulso.<\/p>\n<p>Este optimismo espa\u00f1ol es muy visible en el realismo galdosiano. Ninguno de sus personajes \u00abmalos\u00bb deja de tener alguna posibilidad de redimirse frente al tribunal eterno y son muchos los perversos arrepentidos al declinar de su vida; personajes por otra parte muy del gusto de nuestro novelista, en quien la lectura de una vida de San Francisco de Borja hizo una gran impresi\u00f3n en su juventud. Parecen \u00fanicamente llamados a condenarse los puritanos intransigentes y fan\u00e1ticos, hecho perfectamente justificable por las ideas progresistas de Gald\u00f3s.<\/p>\n<p>La obra enorme del novelista se divide en dos partes: los \u00abEpisodios Nacionales\u00bb y las \u00abNovelas Contempor\u00e1neas\u00bb, ambas se completan para dar un panorama exaustivo del siglo XIX<br \/>\nespa\u00f1ol. Perdi\u00e9rase todo el material hist\u00f3rico de esos a\u00f1os, salv\u00e1ndose la obra de Gald\u00f3s, no importar\u00eda. Est\u00e1 ah\u00ed completa, viva, real, la vida de la naci\u00f3n durante los cien a\u00f1os que abarc\u00f3 la garra del autor. Existen, para siempre, sus centenares y centenares de personajes hist\u00f3ricos e imaginados, tan ciertos los unos como los otros. Porque el genio de Gald\u00f3s no se limita a sus protagonistas, sino que alcanza a dar bulto a sus pericos de los palotes. \u00bfQui\u00e9n borra de su memoria a \u00abMarianela\u00bb, a \u00abDo\u00f1a Perfecta\u00bb a \u00abGloria\u00bb a \u00abFortunata\u00bb a \u00abLa de San Quint\u00edn\u00bb, a \u00abGabriel Araceli\u00bb o \u00abSalvador Monsalud\u00bb?, a cien m\u00e1s entre sus h\u00e9roes? \u00bfQui\u00e9n olvida al \u00abCaballuco\u00bb, a don Juan de Lantigua, a la \u00abPapitos\u00bb, a do\u00f1a Lupe, \u00abla de los pavos\u00bb; a los Miquis, entre los miles que cre\u00f3 para rodear a sus personajes principales?<\/p>\n<p>S\u00f3lo los m\u00e1s grandes en el mundo, y sobran dedos para contarlos, consiguieron otro tanto. Y aun m\u00e1s: le dejar\u00eda en la gloria novelera de nuestro tiempo mano a mano con Tolstoi, porque, adem\u00e1s de dar vida a seres para siempre presentes, supieron sacar a luz el genio de su patria a trav\u00e9s de sus luchas, glorias y desgracias.<\/p>\n<p>La t\u00e9cnica galdosiana es casi siempre dram\u00e1tica y, a veces, melodram\u00e1tica. Se ci\u00f1e a los dos modos tradicionales: o presenta todas las premisas del problema y los resuelve al correr de la f\u00e1bula (<em>Misericordia<\/em>, <em>Do\u00f1a Perfecta<\/em>, <em>La Familia de Le\u00f3n Roch<\/em>, etc.), o busca y prepara la sorpresa (en muchos de los \u00abEpisodios\u00bb, <em>Gloria<\/em>, etc.).<\/p>\n<p>De cualquiera de las dos maneras sabe mantener con suma habilidad el inter\u00e9s despierto. El lector no presupone jam\u00e1s sus desenlaces. Esto lo lleva, a veces, a forzar los t\u00e9rminos de lo veros\u00edmil (v.gr., en <em>La Familia de Le\u00f3n Roch<\/em>), m\u00e1s en tan prodigiosa selva no es sino leve achaque infrecuente.<\/p>\n<p>En un pr\u00f3logo a una reedici\u00f3n de <em>Misericordia<\/em>, uno de sus libros mejores, explica don Benito su m\u00e9todo de trabajo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abEn <em>Misericordia<\/em> me propuse descender a las capas \u00ednfimas de la sociedad matritense, describiendo y presentando los tipos m\u00e1s humildes, la suma pobreza, la mendicidad profesional, la vagancia viciosa, la miseria, dolorosa casi siempre, en algunos casos picaresca o criminal y merecedora de correcci\u00f3n. Para esto hube de emplear largos meses en observaciones y estudios directos del natural, visitando las guaridas de gente m\u00edsera o maleante que se alberga en los populosos barrios del Sur de Madrid. Acompa\u00f1ado de polic\u00eda escudri\u00f1\u00f3 las casas de dormir en las calles de Mediod\u00eda Grande y Bastero, y para penetrar en las repugnantes viviendas donde celebran sus ritos nauseabundos los m\u00e1s repugnantes sat\u00e9lites de Baco y Venus, tuve que disfrazarme de m\u00e9dico de la Higiene Municipal. No me bastaba \u00e9sto para observar los espect\u00e1culos m\u00e1s tristes de la degeneraci\u00f3n humana, y solicitando la amistad de algunos administradores de las casas que aqu\u00ed llamamos de corredor, donde hacinados viven las familias del proletariado \u00ednfimo, pude ver de cerca la pobreza honrada y los m\u00e1s desolados episodios del dolor de la abnegaci\u00f3n en las capitales populosas. A\u00f1os antes de este estudio hab\u00eda yo visitado en Londres los barrios de Whitechapel, Minor\u00edes, y otros del remoto Este, pr\u00f3ximos al T\u00e1mesis. Entre aquella miseria y la del bajo Madrid, no s\u00e9 cual me parece peor. La de aqu\u00ed es indudablemente m\u00e1s alegre por el espl\u00e9ndido sol que la ilumina.\u00bb<\/p>\n<p>Esta \u00faltima observaci\u00f3n es importante y puede explicar algunas de las diferencias entre los grandes novelistas ingleses de finales de siglo y Gald\u00f3s. Este prosigue:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00abLas Cambroneras, la Estaci\u00f3n de las Pulgas, la Puente segoviana, la opuesta orilla del Manzanares hasta la casa llamada de Goya, donde el famoso pintor tuvo su taller, completaron mi estudio del bajo Madrid, inmenso fil\u00f3n de elementos pintorescos y de riqueza de lenguaje &#8230; Diferentes figuras vinieron a este tomo de las anteriores, El amigo Manso, Miau, los Torquemada, etc., y del mismo modo del contingente de <em>Misericordia<\/em> pasaron otras a los tomos que escrib\u00ed despu\u00e9s: es el sistema que he seguido siempre de formar un mundo complejo, heterog\u00e9neo y variad\u00edsimo, para dar idea de la muchedumbre social en un per\u00edodo determinado de la Historia.\u00bb<\/p>\n<p>La lecci\u00f3n de Gald\u00f3s tuvo una prodigiosa repercusi\u00f3n en las letras espa\u00f1olas: cre\u00f3 la novela espa\u00f1ola moderna, arrastr\u00f3 hacia esa forma otros ingenios que no hab\u00edan pasado de la cr\u00f3nica, la cr\u00edtica o el cuento costumbrista; su ejemplo forz\u00f3 a escojer el camino de la novela a otros j\u00f3venes escritores. Ahora bien, Gald\u00f3s fu\u00e9 el \u00fanico capaz de reflejar la realidad espa\u00f1ola en su integridad geogr\u00e1fica. Los \u00abEpisodios Nacionales\u00bb suceden en divers\u00edsimas regiones y barajan sin preferencias Gerona, Zaragoza, C\u00e1diz, Bilbao &#8230; Las \u00abNovelas Contempor\u00e1neas\u00bb tienen a Madrid como escenario principal, tal como era l\u00f3gico tras dos siglos de centralizaci\u00f3n borb\u00f3nica.<\/p>\n<p>Gald\u00f3s ha hecho m\u00e1s por el conocimiento de Espa\u00f1a por los espa\u00f1oles -por el pueblo espa\u00f1ol- que todos los historiadores juntos. Reverti\u00f3 en sus lectores -fieles y numerosos- cuanto sac\u00f3 de ellos y de su pasado. Lo mismo hizo Cervantes, al igual que Lope. Cervantes, sabi\u00e9ndolo o no -\u00a1qu\u00e9 importa!- cal\u00f3 m\u00e1s hondo en una ocasi\u00f3n inmortal que la casualidad hist\u00f3rica espa\u00f1ola, visibles las dos vertientes de su hegemon\u00eda mundial, le depar\u00f3. Pero ambos novelistas plantaron en los l\u00edmites de la lengua los mojones de la imaginaci\u00f3n espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>[1] Dice el enciclopedista Val buena: \u00abuno de los autores m\u00e1s pobres de expresi\u00f3n externa\u00bb. Y a\u00f1ade para rematar: \u00abSu car\u00e1cter, su gesto eran tambi\u00e9n pobres, como su estilo.\u00bb Y el necio Hurtado, el que as\u00f3 la manteca: \u00abEs fr\u00edo y no tiene llama l\u00edrica.\u00bb Los hay que s\u00f3lo ven por fuera, de noche y sin candil.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 2020 se celebra el centenario de la muerte del novelista Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s (1843-1920). 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