{"id":745,"date":"2007-05-13T00:00:00","date_gmt":"2007-05-13T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=745"},"modified":"2020-02-27T10:48:59","modified_gmt":"2020-02-27T09:48:59","slug":"discurso-de-antonio-gamoneda-en-la-recepcion-del-premio-cervantes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=745","title":{"rendered":"Discurso de Antonio Gamoneda en la recepci\u00f3n del Premio Cervantes"},"content":{"rendered":"<h3>Bit\u00e1cora<\/h3>\n<p><b>Majestades, <\/b><\/p>\n<p>Se\u00f1or Presidente del Gobierno, Se\u00f1ora Ministra de Cultura, Se\u00f1or Rector de la Universidad de Alcal\u00e1 de Henares, Autoridades estatales, auton\u00f3micas, locales y acad\u00e9micas, se\u00f1oras, se\u00f1ores, amigas, amigos:<\/p>\n<p>Quiero, antes de entrar en mi exposici\u00f3n, dirigirme al Jurado que pens\u00f3 en m\u00ed para conceder este reconocimiento. Por respeto a su autoridad cr\u00edtica, no dir\u00e9 que el galard\u00f3n me sobrepase. \u00danicamente, con emoci\u00f3n, muchas gracias.<\/p>\n<p>Se\u00f1or:<\/p>\n<p>Recibir de manos del Rey de Espa\u00f1a el Premio Cervantes, ciento cuarenta y cuatro d\u00edas despu\u00e9s de que Su Majestad La Reina me conmoviese en una circunstancia que ha resultado premonitoria, es un hecho cierto que, habiendo ocurrido ya en mi vida, permanece, sin embargo, en el espacio de lo incre\u00edble.<\/p>\n<p>Incre\u00edble y cierto. Han venido a m\u00ed estas dos palabras y, de inmediato, me he dado cuenta de que, sin saberlo ni dejar de saberlo, ya estaba hablando de mis causas y convicciones. Incre\u00edble y cierta es tambi\u00e9n, en su esencialidad, la poes\u00eda.<\/p>\n<p>Este hecho pone en m\u00ed una extra\u00f1eza que deber\u00eda nacer de lo inesperado y elevado de la circunstancia, pero creo que hay algo que hace m\u00e1s grave mi perplejidad. Tengo que preguntarme y contestarme por las causas, sabiendo que estas estar\u00e1n en mi vida y en su calidad existencial, mucho menos desgraciada que la de millones de seres humanos, aunque pueda ser justo contemplarla hermanada con la de estos y no con la de los vivientes socialmente afortunados. Tengo tambi\u00e9n que preguntarme por el sentido de mi escritura.<\/p>\n<p>Pronto se me depara la evidencia de algo que, m\u00e1s que cualquiera otra circunstancia o raz\u00f3n, ha condicionado a una y a otra, a mi vida y a mi escritura. Hablo de la pobreza.<\/p>\n<p>\u00bfDeber\u00e9 entender que existe y se valora una cultura que se genera precisamente en el interior de la necesidad y del cansancio y que conlleva rasgos de tipicidad, a la vez que existe y predomina una cultura que se desprende en modo natural de c\u00e9lulas familiares o sociales afortunadas, una cultura, esta segunda, que lleva consigo bibliotecas selectas, estudios avanzados y conocimiento numeroso de idiomas, pongo por ejemplo?<\/p>\n<p>Porque yo vengo de la penuria y del trabajo alienante. Mis fuentes, en lo que concierne al saber, a la vigilia de la sensibilidad y al acendramiento de la conciencia, son, perm\u00edtaseme decirlo crudamente, de baja extracci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tengo que pensar que s\u00ed, que existe un estado pasional del pensamiento nacido en la pobreza y servido por el infortunio; un algo que, de aqu\u00ed en adelante, nombrar\u00e9 diciendo simplemente cultura de la pobreza, y que esta cultura es, de alg\u00fan modo, diferenciable de la que prospera a partir de una situaci\u00f3n privilegiada.<\/p>\n<p>Dentro de esa cultura de la pobreza yo no soy m\u00e1s que un caso m\u00ednimo y ocasional. M\u00ednimo, dentro del inmenso dolor planetario; ocasional, porque mi vida se ha hecho, finalmente, llevadera.<\/p>\n<p>Es verdad que, en 1936, en mi casa hab\u00eda un solo libro en el que aprend\u00ed a leer. Quiz\u00e1 aquel libro no fuese una se\u00f1al completa de infortunio: al tiempo que me recordaba mi orfandad, ten\u00eda la intensidad y la atracci\u00f3n de ser un libro de poes\u00eda escrito por mi padre. Es verdad as\u00ed mismo que mi primera informaci\u00f3n sobre la vida civil consisti\u00f3 en advertir la horrible represi\u00f3n en el barrio m\u00e1s tristemente obrero de Le\u00f3n, y es verdad tambi\u00e9n que, al d\u00eda siguiente de cumplir catorce a\u00f1os, a las cinco de la ma\u00f1ana, yo estaba cargando carb\u00f3n en la caldera del extinguido Banco Mercantil, y que, a esa misma hora, mi madre, desde otra hora lejana del d\u00eda anterior, inclinaba m\u00e1s de la cuenta su cabeza sobre una m\u00e1quina Singer. Pero, dentro de la cultura de la pobreza, \u00bfqui\u00e9n soy yo al lado de un Fran\u00e7ois Villon, de un Luis de Camoens, de un C\u00e9sar Vallejo o de un Miguel de Cervantes?<\/p>\n<p>Miguel de Cervantes, para permanecer en la vida, ten\u00eda que ofrecerse a la muerte, vender su sangre en el mercado de las grandes empresas negociadas a la contra entre los poderosos y extender su mano ante estos mismos mendigando auxilios; no pudo hacer lo que antes llam\u00e9 \u00abestudios avanzados\u00bb, no sab\u00eda lat\u00edn ni curs\u00f3 en la universidad; y quiz\u00e1 hubo de mirarse a s\u00ed mismo con dolor o con desprecio en raz\u00f3n de alguna negra personer\u00eda y del escondido comercio que de su cuerpo hab\u00edan de hacer sus hermanas.<\/p>\n<p>Yo quiero decir algo sobre la obra creativa de Cervantes considerando que fue hecha, precisamente, desde la pobreza. En modo general, se ha considerado la presencia de esta pobreza en su vida, pero quiz\u00e1 no se ha estimado como causa de peculiaridad en su obra.<\/p>\n<p>Cervantes, pensando en su escritura estr\u00f3fica, sabiendo o no sabiendo lo que dec\u00eda, hablaba con pesadumbre de \u00abla gracia que no quiso darme el cielo\u00bb. Sin embargo, fue \u00e9l quien encendi\u00f3 la poes\u00eda -digo la poes\u00eda- en el interior del discurso narrativo y dio cuerpo a las revelaciones quiz\u00e1 m\u00e1s bellas, m\u00e1s incre\u00edbles y ciertas, surgidas de la lengua espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>Cervantes, en el cap\u00edtulo XLVII de la primera parte del Quijote -cito abreviada y fielmente- dice que \u00ab &#8230; la escritura (&#8230;) de estos libros da lugar a que el autor pueda mostrarse \u00e9pico, l\u00edrico, tr\u00e1gico, c\u00f3mico, con todas aquellas partes que encierran en s\u00ed las ciencias de la poes\u00eda&#8230;\u00bb. \u00bfManifest\u00f3 aqu\u00ed una lucidez transitoria? Porque tambi\u00e9n es cierto que, en alg\u00fan otro momento, lleg\u00f3 a decir (cito seg\u00fan Vicente Gaos) \u00abque su \u00fanico prop\u00f3sito era el de combatir los libros de caballer\u00edas\u00bb. Es este un t\u00f3pico razonable pero irrelevante. Bien pudo Cervantes concebir su obra como un ir\u00f3nico y melanc\u00f3lico artefacto, beligerante frente al palabrer\u00edo y la imaginer\u00eda vacua de aquellos ya periclitantes libros, pero esto no pudo y no puede ser todo.<\/p>\n<p>El conocimiento vacilante que tiene Cervantes de la que es, en mi convicci\u00f3n, radical esencialidad po\u00e9tica de su obra pros\u00edstica mayor, se corresponde, poco menos que punto por punto, con el \u00abno saber sabiendo\u00bb de San Juan de la Cruz, que estaba pose\u00eddo por una inocencia an\u00e1loga: cre\u00eda que estaba hablando \u00fanicamente de la experiencia m\u00edstica, pero tambi\u00e9n estaba definiendo, con una precisi\u00f3n hasta ahora insuperada, la experiencia po\u00e9tica.<\/p>\n<p>He dado en San Juan de la Cruz; no puedo pasar por \u00e9l de cualquier manera. Har\u00e9 un inciso que no ser\u00e1 una desviaci\u00f3n: tambi\u00e9n \u00e9l pertenece a la cultura de la pobreza.<\/p>\n<p>Juan de Yepes era hijo de unos muy humildes tejedores y, socialmente, un villano. Torpe en los oficios, parece que fue h\u00e1bil -le adiestrar\u00eda la caridad- en el cuidado de los sifil\u00edticos. Sufri\u00f3 hambre, c\u00e1rcel y torturas, y padeci\u00f3 el temor a la Inquisici\u00f3n. S\u00ed estudi\u00f3, brevemente, lat\u00edn y filosof\u00eda, pero su saber m\u00e1s real surge de la lectura alucinada del Antiguo Testamento, en particular del Libro de Job y del Cantar de los cantares, as\u00ed como del conocimiento, incompleto e igualmente alucinado, de la m\u00edstica suf\u00ed.<\/p>\n<p>Vuelvo a Cervantes. Matizando el que he llamado \u00abconocimiento vacilante\u00bb de la naturaleza de su propia obra, doy en otra hip\u00f3tesis de Gaos, quien dice de Cervantes y del Quijote que \u00abcuando empez\u00f3 a escribirlo, no ten\u00eda idea cabal de lo que se propon\u00eda\u00bb. Esta noci\u00f3n de la obra \u00abinconsciente\u00bb es bienvenida por numerosos eruditos. Yo la comparto con serias reservas; no comparto las razones profundas de la motivaci\u00f3n: yo entiendo que no es exactamente inconsciencia, sino que se trata de la inocencia presente en grandes poetas, y en otros no tan grandes, que es asimilable, insisto en ello, al \u00abno saber\u00bb postulado por Juan de la Cruz.<\/p>\n<p>Hay un juicio de Ortega y Gasset que mucho me importa, aunque sea por motivos que Ortega no vio o no quiso ver. Cito abreviadamente: \u00abNo existe libro alguno cuyo poder de alusiones simb\u00f3licas al sentido universal de la vida sea tan grande, y, sin embargo, no existe libro alguno en el que hallemos menos (&#8230;) indicios (&#8230;) para su interpretaci\u00f3n\u00bb. Habla de un texto herm\u00e9tico. Preferir\u00eda que pensase en un texto inmensamente abierto. En cualquier caso, sabi\u00e9ndolo o sin saber que lo sabe, Ortega alude al pensamiento po\u00e9tico ya en su modernidad.<\/p>\n<p>La aseveraci\u00f3n de Ortega me hace pensar en los inicios de tal pensamiento; en Garcilaso, de quien un coet\u00e1neo -creo que Castillejo- dec\u00eda que sus versos eran \u00abtan oscuros que hab\u00eda que entrar por ellos con antorchas\u00bb; en G\u00f3ngora; en los vanguardismos inscritos en la Generaci\u00f3n del 27; en las tendencias iberoamericanas predominantes en el siglo XX y en el ahora mismo. Sin embargo, no me hace pensar en el realismo convencional, ornamentado o no, que a\u00fan circula y hasta predomina en el castellano, asistido por parte de mis coet\u00e1neos y por abundantes ep\u00edgonos, aunque algunas opiniones cr\u00edticas y, sobre todo, la decreciente adscripci\u00f3n de poetas j\u00f3venes, empiezan a indicar una cierta \u00abcotizaci\u00f3n a la baja\u00bb. Este realismo se da tambi\u00e9n en Alemania, se manifiesta con mayor precauci\u00f3n en Francia y apenas tiene presencia en los restantes pa\u00edses y lenguas de Europa.<\/p>\n<p>Yo respeto y disiento, a la vez, de esta extendida opci\u00f3n estil\u00edstica, de este realismo vertido en un lenguaje meramente informativo al que dicen \u00abclaro\u00bb o \u00abnormalizado\u00bb.<\/p>\n<p>No ser\u00e9 yo quien olvide que se hizo moralmente presente en la Espa\u00f1a de la Dictadura, y s\u00e9 que puede transportar buena voluntad en su tematismo social, aunque se dan casos en que se propone como simple divertimento. En mi opini\u00f3n, aun cuando sean ciertas y progresistas sus causas morales, se atiene, sorprendentemente, a una especie de pensamiento y de lenguaje po\u00e9ticamente reaccionarios. Cervantes -hay que decirlo aqu\u00ed precisamente- \u00abcon su poder simb\u00f3lico y sus escasos indicios para ser interpretado\u00bb, est\u00e1 en el pensamiento po\u00e9tico y en sus equivalencias ling\u00fc\u00edsticas progresivos y progresistas, y est\u00e1 tambi\u00e9n en la tradici\u00f3n, porque la tradici\u00f3n es, a su vez, progresiva y progresista.<\/p>\n<p>Quiero traer aqu\u00ed una afirmaci\u00f3n de un contempor\u00e1neo pleno, de Jos\u00e9 Manuel Caballero Bonald. Dice as\u00ed: \u00ab&#8230; la poes\u00eda en prosa del Quijote tuvo un poder anticipatorio&#8230;\u00bb. S\u00ed; lo tuvo. Es relacionable, por ejemplo, con creaciones del propio Caballero Bonald, como \u00c1gata ojo de gata, y, claro est\u00e1, con la obra de Claudio Rodr\u00edguez, en su totalidad, o con la de Valente desde su juvenil madurez.<\/p>\n<p>No proseguir\u00e9 -por sabida, no parece necesaria- en la referencia nominal a mis coet\u00e1neos espa\u00f1oles a prop\u00f3sito de actitudes creativas que considero consecuentes o divergentes puestas en relaci\u00f3n con las que Cervantes anticipa. Tampoco entrar\u00e9 en la escritura de creadores m\u00e1s j\u00f3venes por considerar que su obra est\u00e1 a\u00fan abierta a una imprevisible evoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cervantes es el origen de la novela moderna, y lo es porque instal\u00f3 bien instalada la poes\u00eda moderna en el seno de la narratividad. Del don que \u00e9l dec\u00eda que le neg\u00f3 el cielo s\u00f3lo cabe aceptar que se sintiese inseguro en relaci\u00f3n con aspectos formales, evidentemente secundarios aunque fueran decisorios en el entendimiento que de la poes\u00eda se ten\u00eda en la \u00e9poca. Ciertamente, Cervantes no alcanzaba m\u00e1s que a componer, con una correcci\u00f3n que hoy llamar\u00edamos \u00abplana\u00bb, dentro de los m\u00f3dulos versales. Hoy contamos ya con un nivel de informaci\u00f3n y de sensibilidad suficiente para saber que es insegura y precaria la identificaci\u00f3n absoluta de la poes\u00eda con los procedimientos versales, y que la distinci\u00f3n entre verso y prosa es, a los efectos po\u00e9ticos, poco menos que trivial. Los grandes creadores lo sospecharon pronto. Dice Fray Luis de Le\u00f3n en De los nombres de Cristo, refiri\u00e9ndose a la prosa: \u00abYo confieso que es nuevo y camino no usado por los que escriben en esta lengua poner en ella n\u00famero, levant\u00e1ndola del decaimiento ordinario. El cual camino quise yo de abrir\u00bb. De Fernando de Rojas a Valle Incl\u00e1n, en el intermedio y en el despu\u00e9s, bien clara tenemos la virtud pros\u00edstica del n\u00famero, virtud que avanza orient\u00e1ndose de las pautas m\u00e9tricas a las causas r\u00edtmicas.<\/p>\n<p>En la creaci\u00f3n de un universo en el que la poes\u00eda, disfrazada de \u00ablocura\u00bb, atiende a lo Desconocido; en la transgresi\u00f3n, \u00abno sabida\u00bb o sabida inconscientemente, de las pautas convenidas en sus d\u00edas para la narratividad; en la figuraci\u00f3n incre\u00edble y cierta, Cervantes impulsa la tradici\u00f3n en un sentido determinante de modernidad. Su poder anticipatorio consiste en la creaci\u00f3n de claves liberadoras que, siglos despu\u00e9s, ser\u00e1n activas en la obra po\u00e9tica (sigo insistiendo: po\u00e9tica) de un Kafka, de un Joyce, de un Faulkner y de otros muchos creadores importantes dentro y fuera de nuestra lengua.<\/p>\n<p>Me interesa precisar aqu\u00ed que el pensamiento espec\u00edficamente po\u00e9tico se distingue del pensamiento discursivo, reflexivo o de cualquiera otra especie, en que procede de lo Desconocido -de lo desconocido incluso por el propio poeta- y en que lo revela; en que realiza lo irreal; en que puede crear lo que no exist\u00eda; y en que se hace presente precisamente en un instante en que se produce la disoluci\u00f3n de la normativa com\u00fan del pensar. Una vez m\u00e1s, aqu\u00ed, el \u00abno saber sabiendo\u00bb de Juan de Yepes. Yo, en mi peque\u00f1ez, he argumentado en alguna ocasi\u00f3n \u00abque no s\u00e9 lo que s\u00e9 hasta que no me lo dicen mis propias y ya escritas palabras\u00bb. A Cervantes, en su grandeza, creo que le ocurr\u00eda algo parecido.<\/p>\n<p>Ser\u00edan una conclusi\u00f3n y una simplificaci\u00f3n poco meditadas decidir que en Don Quijote y Alonso Quijano, en la locura y en la cordura del uno y del mismo, no hay un trasunto, una creaci\u00f3n autorreferente del propio Don Miguel; est\u00e1 ah\u00ed aun en el caso de ser un discurso inconscientemente activado, una emanaci\u00f3n impensada de su vida.<\/p>\n<p>Voy a ayudarme, en este punto, de alguien, lejano, al que tambi\u00e9n entiendo surgido de la cultura de la pobreza. Su vida se descifra en salarios escasos, en \u00abuna vieja casa de madera en Estambul\u00bb y en largos a\u00f1os de c\u00e1rcel, exilio y enfermedad. Hablo del poeta turco Nazim Hikmet y de la primera mitad de su poema titulado \u00abDon Quijote\u00bb, que dice as\u00ed:<\/p>\n<p>\u00abEl caballero de la Eterna Juventud \/ obedeci\u00f3, hacia la cincuentena, \/ a la verdad que lat\u00eda en su coraz\u00f3n. \/ Parti\u00f3 una bella ma\u00f1ana de julio\/ para conquistar lo bello, lo verdadero y lo justo. \/\/ Delante de \u00e9l estaba el mundo \/ con sus gigantes abyectos, \/ y bajo \u00e9l estaba Rocinante, \/ triste y heroico. \/\/ Yo s\u00e9 \/ que una vez que se cae en esta pasi\u00f3n \/ y que se tiene un coraz\u00f3n de un peso respetable, \/ no hay nada que hacer, Don Quijote, \/ nada que hacer: \/ hay que embestir a los molinos de viento.\u00bb<\/p>\n<p>Se habla aqu\u00ed de la apariencia de una sinraz\u00f3n: \u00abembestir a los molinos de viento\u00bb; se habla de una locura que cabr\u00eda entender reducida a peripecia grotesca. Pero en la apariencia de la sinraz\u00f3n palpita gravemente una verdad: \u00abla verdad que lat\u00eda en su coraz\u00f3n\u00bb. Estamos ante un hecho po\u00e9tico.<\/p>\n<p>Este hecho se da en el lenguaje de la falsa \u00ablocura\u00bb cervantina, en el lenguaje que solo es ficcional en superficie, ficcional \u00fanicamente en relaci\u00f3n con realidades objetivas que no han sido interiorizadas por el poeta, con significaciones meramente coloquiales o con las que, ahora mismo, est\u00e1n convenidas para la informaci\u00f3n medi\u00e1tica. Pues no; en el lenguaje po\u00e9tico, no: los molinos son gigantes, los gigantes son poderosos, su ejercicio es la maldad, y el Caballero de la Eterna Juventud, el abatido, nos revela que su infortunada verdad consiste en la causa necesaria de luchar contra esa maldad.<\/p>\n<p>El lenguaje representativo de este ser y de este acontecer en poes\u00eda, yo lo advierto ligado a la cultura de la pobreza. La relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre el poder injusto y el sufrimiento est\u00e1 pr\u00e1cticamente en todas las \u00ablocas aventuras\u00bb que configuran el curso po\u00e9tico del Quijote. Es hondamente significativo que Cervantes, al cerrar este curso, nos ofrezca la p\u00e9rdida de la locura como pre\u00e1mbulo de la muerte.<\/p>\n<p>Si en aquellos d\u00edas hubieran circulado criterios que lo hacen en la actualidad, Cervantes hubiera sido quiz\u00e1 motejado de manipulador de un lenguaje impropio, deducido, incluso, del irracionalismo, o de una escritura palabrera, gratuita e incre\u00edble.<\/p>\n<p>La autoridad del Quijote ha permanecido, pero yo creo que el libro a\u00fan ha de ser mejor comprendido. La locura de Don Alonso es m\u00e1s que un recurso literario; es creaci\u00f3n de la funci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica que integra lo cierto en lo inveros\u00edmil, que hace suya y revela la verdad incre\u00edble, la verdad nueva y desconocida, propia e interna de una tradici\u00f3n decidida por la invenci\u00f3n progresiva del pensamiento po\u00e9tico moderno.<\/p>\n<p>Este pensamiento est\u00e1 habitado casi siempre por una extra\u00f1eza que no por \u00abextra\u00f1a\u00bb deja de ser una realidad intelectual plena, ni de estar presente tambi\u00e9n en el \u00e1nimo y en la sensibilidad, ni de ser abarcadora del nivel cognitivo que llamamos conciencia y de su contenido moral. El Quijote es un libro ligado al pensamiento y al lenguaje comunes tan solo en zonas de superficie, en a\u00f1adiduras \u00abrazonables\u00bb con las que, por boca propia, por la de Sancho o por la de alg\u00fan personaje secundario, Cervantes (en el que a\u00fan habr\u00edan de pesar juicios y prejuicios) moteja de locura la verdad po\u00e9tica trasunto de si mismo y emanaci\u00f3n de su propia vida.<\/p>\n<p>No obstante, el libro lleva consigo la voluntad de crear placer, es decir, lleva consigo efectos en los que algo hay que se asemeja a una salvaci\u00f3n, a una interrupci\u00f3n del dolor. Toda poes\u00eda, incluida la que se deriva del sufrimiento, de la crueldad o de la injusticia, est\u00e1 orientada a la creaci\u00f3n de una forma de placer. Dice Arist\u00f3teles (al que cito por la edici\u00f3n triling\u00fce de Valent\u00edn Garc\u00eda Yebra): \u00ab&#8230; no hay que pretender de la tragedia cualquier placer, sino el que le es propio&#8230;\u00bb. La afirmaci\u00f3n aristot\u00e9lica del placer en la representaci\u00f3n de lo terrible es una apreciaci\u00f3n vigente en el ahora mismo.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed, he intentado demostrar que, desde la pobreza y a trav\u00e9s de la prosa, Cervantes es uno de los creadores, el m\u00e1s importante en la lengua espa\u00f1ola, del pensamiento po\u00e9tico moderno y de su realizaci\u00f3n en el lenguaje. N\u00f3tese que no he entrado en el dislate de atribuir en exclusiva a la cultura de la pobreza la creaci\u00f3n de tal pensamiento.<\/p>\n<p>He acudido tambi\u00e9n al \u00abno saber\u00bb de San Juan de la Cruz, interpret\u00e1ndolo como clave po\u00e9tica y como se\u00f1al de pobreza (pobreza en el subsistir y en la sabidur\u00eda), y he tra\u00eddo una cita de Ortega, referida al Quijote, en la que me permito insistir a\u00fan m\u00e1s abreviada: \u00abNo existe libro alguno cuyo poder de alusiones simb\u00f3licas (&#8230;) sea tan grande, y, sin embargo, no existe libro alguno en el que hallemos menos indicios para su interpretaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Quiere decir la reuni\u00f3n de las referencias a Juan de la Cruz y a Ortega, que la tradici\u00f3n po\u00e9tica, en su modernidad, depara textos dif\u00edciles; textos que conllevan verdades ocultas, que se revelan, s\u00ed, pero por medio de una sem\u00e1ntica po\u00e9tica, ajena a la sem\u00e1ntica informativa, privada la primera, seg\u00fan el quiz\u00e1 excesivo criterio de Ortega, de \u00abindicios para su interpretaci\u00f3n\u00bb. Conviene recordar aqu\u00ed el aviso de Eliot relativo a que \u00abla poes\u00eda es la aprehensi\u00f3n sensible y directa del conocimiento\u00bb, o, como yo me atrevo a decir, que la poes\u00eda es antes sensible que inteligible, o que es inteligible bajo condiciones de sensibilidad. En todo caso, Ortega no dice que el Quijote sea un libro f\u00e1cil y realista, sino un libro dif\u00edcil fundamentado en el poder de las alusiones simb\u00f3licas.<\/p>\n<p>La poes\u00eda \u00abcuyo g\u00e9nero carece de nombre\u00bb (vuelvo aqu\u00ed a citar a Arist\u00f3teles) puede implicarse en m\u00f3dulos poem\u00e1ticos, pero tambi\u00e9n, con igual entereza y legitimidad, en cualquiera otro de los g\u00e9neros literarios o en la trama de varios o de todos ellos, trama a la que alude L\u00e1zaro Carreter como peculiar de la escritura contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>Por no tener g\u00e9nero, por no ser, en rigor, literatura, la poes\u00eda puede estar en todas las formas que la literatura adopte. Su esencialidad y su sentido han de buscarse en la sensibilidad y en la existencia antes que en el lenguaje convenido.<\/p>\n<p>El \u00abno saber\u00bb es natural en la creaci\u00f3n que se desprende de la cultura de la pobreza. Es una suerte de pureza en la oscuridad del pensamiento, que podr\u00eda ser anulada precisamente por el saber met\u00f3dicamente adquirido. Nosotros, \u00ablos de la pobreza\u00bb, no tuvimos libros, no fuimos a la universidad. Esta diferencia con los creadores cultos a partir de una situaci\u00f3n social que pueda considerarse afortunada, no es, ni a favor ni en contra, una diferencia de grado cualitativo. Esta diferencia la procurar\u00e1 el talento.<\/p>\n<p>Pero el individuo y, por tanto, el poeta, se realiza en la colectividad. Por esta indefectible circunstancia, toda poes\u00eda, aun siendo \u00abirremediablemente subjetiva\u00bb (nos lo dice Sartre), es tambi\u00e9n siempre, en su significaci\u00f3n \u00faltima, poes\u00eda social. Puede o no llevar consigo convicciones ideol\u00f3gicas. Ante los poderes injustos, en los poetas de origen acomodado podr\u00e1 darse la ideolog\u00eda solidaria; en los que se reconocen en la pobreza, ser\u00e1 una manifestaci\u00f3n de su vida desafortunada. Dicho m\u00e1s brevemente: hablar desde el interior de la pobreza no es lo mismo que solidarizarse con la pobreza.<\/p>\n<p>Ellos, los solidarios, pueden, por las causas ideol\u00f3gicas que digo, encontrar necesario manifestarse realistas y cr\u00edticos, pero lo hacen -no s\u00e9 si se dan cuenta- con el mismo lenguaje \u00abnormalizado\u00bb que adoptan los poderes injustos. Insensiblemente, se asimilan a tales poderes.<\/p>\n<p>Es frecuente tambi\u00e9n la aparici\u00f3n de la iron\u00eda en aquellos cuya cultura no ha sido configurada por la pobreza. En nosotros (\u00ablos de la pobreza\u00bb, los que nos hemos acercado al conocimiento de forma intuitiva y solitaria y los que, advertida o inadvertidamente, se han identificado con nosotros) la subjetivaci\u00f3n radical y el patetismo resultar\u00e1n naturales, y nuestro lenguaje no estar\u00e1 \u00abnormalizado\u00bb porque, aun amando la paz, el nuestro ser\u00e1 un lenguaje po\u00e9tica y sem\u00e1nticamente subversivo. El sufrimiento de causa social es nuestro sufrimiento, y penetra, en modo imprevisible, nuestra conciencia ling\u00fc\u00edstica.<\/p>\n<p>Quiero dejar dicho que si Don Miguel de Cervantes resucitase o a\u00fan permaneciese f\u00edsicamente vivo (\u00a1qu\u00e9 disparate, por mi parte, cerrar este parlamento con tales fantas\u00edas!), estar\u00eda, pensativamente, cerca de nosotros.<\/p>\n<p>He terminado con mis reiteraciones. He puesto cierta intenci\u00f3n en acumularlas. Perd\u00f3nenme.<\/p>\n<p>Muchas gracias.<\/p>\n<p>Redactado por Yaiza Mart\u00ednez el Viernes 27 Abril 2007 a las 09:11 | <a href=\"http:\/\/www.tendencias21.net\/literaria\/index.php?action=article&amp;numero=42&amp;PHPSESSID=2bd8812fd72588ec958519f2dfdb06fa\">Permalien<\/a> | <a href=\"http:\/\/www.tendencias21.net\/literaria\/index.php?action=article&amp;numero=42&amp;voir_commentaire=oui&amp;PHPSESSID=2bd8812fd72588ec958519f2dfdb06fa#comments\">Comentarios<\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.wmaker.net\/\">Powered by WM<\/a><\/p>\n<p><a href=\"void(null);\"> <img decoding=\"async\" src=\"docs\/27ed0fb950b856b06e1273989422e7d3_files\/image002.gif\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<\/p>\n<p>Majestades,   Se\u00f1or Presidente del Gobierno, Se\u00f1ora Ministra de Cultura, Se\u00f1or Rector de la Universidad de Alcal\u00e1 de Henares, Autoridades estatales, auton\u00f3micas, locales y acad\u00e9micas, se\u00f1oras, se\u00f1ores, amigas, amigos:   Quiero, antes de entrar en mi exposici\u00f3n, dirigirme al Jurado que pens\u00f3 en m\u00ed para conceder este reconocimiento. Por respeto a su autoridad cr\u00edtica, no dir\u00e9 que el galard\u00f3n me sobrepase. \u00danicamente, con emoci\u00f3n, muchas gracias.   Se\u00f1or:   Recibir de manos del Rey de Espa\u00f1a el Premio Cervantes, ciento cuarenta y cuatro d\u00edas despu\u00e9s de que Su Majestad La Reina me conmoviese en una circunstancia que ha resultado premonitoria, es un hecho cierto que, habiendo ocurrido ya en mi vida, permanece, sin embargo, en el espacio de lo incre\u00edble.   Incre\u00edble y cierto. Han venido a m\u00ed estas dos palabras y, de inmediato, me he dado cuenta de que, sin saberlo ni dejar de saberlo, ya estaba hablando de mis causas y convicciones. Incre\u00edble y cierta es tambi\u00e9n, en su esencialidad, la poes\u00eda.   Este hecho pone en m\u00ed una extra\u00f1eza que deber\u00eda nacer de lo inesperado y elevado de la circunstancia, pero creo que hay algo que hace m\u00e1s grave mi perplejidad. Tengo que preguntarme y contestarme por las causas, sabiendo que estas estar\u00e1n en mi vida y en su calidad existencial, mucho menos desgraciada que la de millones de seres humanos, aunque pueda ser justo contemplarla hermanada con la de estos y no con la de los vivientes socialmente afortunados. Tengo tambi\u00e9n que preguntarme por el sentido de mi escritura.   Pronto se me depara la evidencia de algo que, m\u00e1s que cualquiera otra circunstancia o raz\u00f3n, ha condicionado a una y a otra, a mi vida y a mi escritura. Hablo de la pobreza.   \u00bfDeber\u00e9 entender que existe y se valora una cultura que se genera precisamente en el interior de la necesidad y del cansancio y que conlleva rasgos de tipicidad, a la vez que existe y predomina una cultura que se desprende en modo natural de c\u00e9lulas familiares o sociales afortunadas, una cultura, esta segunda, que lleva consigo bibliotecas selectas, estudios avanzados y conocimiento numeroso de idiomas, pongo por ejemplo?   Porque yo vengo de la penuria y del trabajo alienante. Mis fuentes, en lo que concierne al saber, a la vigilia de la sensibilidad y al acendramiento de la conciencia, son, perm\u00edtaseme decirlo crudamente, de baja extracci\u00f3n.   Tengo que pensar que s\u00ed, que existe un estado pasional del pensamiento nacido en la pobreza y servido por el infortunio; un algo que, de aqu\u00ed en adelante, nombrar\u00e9 diciendo simplemente cultura de la pobreza, y que esta cultura es, de alg\u00fan modo, diferenciable de la que prospera a partir de una situaci\u00f3n privilegiada.   Dentro de esa cultura de la pobreza yo no soy m\u00e1s que un caso m\u00ednimo y ocasional. M\u00ednimo, dentro del inmenso dolor planetario; ocasional, porque mi vida se ha hecho, finalmente, llevadera.   Es verdad que, en 1936, en mi casa hab\u00eda un solo libro en el que aprend\u00ed a leer. Quiz\u00e1 aquel libro no fuese una se\u00f1al completa de infortunio: al tiempo que me recordaba mi orfandad, ten\u00eda la intensidad y la atracci\u00f3n de ser un libro de poes\u00eda escrito por mi padre. Es verdad as\u00ed mismo que mi primera informaci\u00f3n sobre la vida civil consisti\u00f3 en advertir la horrible represi\u00f3n en el barrio m\u00e1s tristemente obrero de Le\u00f3n, y es verdad tambi\u00e9n que, al d\u00eda siguiente de cumplir catorce a\u00f1os, a las cinco de la ma\u00f1ana, yo estaba cargando carb\u00f3n en la caldera del extinguido Banco Mercantil, y que, a esa misma hora, mi madre, desde otra hora lejana del d\u00eda anterior, inclinaba m\u00e1s de la cuenta su cabeza sobre una m\u00e1quina Singer. Pero, dentro de la cultura de la pobreza, \u00bfqui\u00e9n soy yo al lado de un Fran\u00e7ois Villon, de un Luis de Camoens, de un C\u00e9sar Vallejo o de un Miguel de Cervantes?   Miguel de Cervantes, para permanecer en la vida, ten\u00eda que ofrecerse a la muerte, vender su sangre en el mercado de las grandes empresas negociadas a la contra entre los poderosos y extender su mano ante estos mismos mendigando auxilios; no pudo hacer lo que antes llam\u00e9 \u00abestudios avanzados\u00bb, no sab\u00eda lat\u00edn ni curs\u00f3 en la universidad; y quiz\u00e1 hubo de mirarse a s\u00ed mismo con dolor o con desprecio en raz\u00f3n de alguna negra personer\u00eda y del escondido comercio que de su cuerpo hab\u00edan de hacer sus hermanas.   Yo quiero decir algo sobre la obra creativa de Cervantes considerando que fue hecha, precisamente, desde la pobreza. En modo general, se ha considerado la presencia de esta pobreza en su vida, pero quiz\u00e1 no se ha estimado como causa de peculiaridad en su obra.   Cervantes, pensando en su escritura estr\u00f3fica, sabiendo o no sabiendo lo que dec\u00eda, hablaba con pesadumbre de \u00abla gracia que no quiso darme el cielo\u00bb. Sin embargo, fue \u00e9l quien encendi\u00f3 la poes\u00eda -digo la poes\u00eda- en el interior del discurso narrativo y dio cuerpo a las revelaciones quiz\u00e1 m\u00e1s bellas, m\u00e1s incre\u00edbles y ciertas, surgidas de la lengua espa\u00f1ola.   Cervantes, en el cap\u00edtulo XLVII de la primera parte del Quijote -cito abreviada y fielmente- dice que \u00ab &#8230; la escritura (&#8230;) de estos libros da lugar a que el autor pueda mostrarse \u00e9pico, l\u00edrico, tr\u00e1gico, c\u00f3mico, con todas aquellas partes que encierran en s\u00ed las ciencias de la poes\u00eda&#8230;\u00bb. \u00bfManifest\u00f3 aqu\u00ed una lucidez transitoria? Porque tambi\u00e9n es cierto que, en alg\u00fan otro momento, lleg\u00f3 a decir (cito seg\u00fan Vicente Gaos) \u00abque su \u00fanico prop\u00f3sito era el de combatir los libros de caballer\u00edas\u00bb. Es este un t\u00f3pico razonable pero irrelevante. Bien pudo Cervantes concebir su obra como un ir\u00f3nico y melanc\u00f3lico artefacto, beligerante frente al palabrer\u00edo y la imaginer\u00eda vacua de aquellos ya periclitantes libros, pero esto no pudo y no puede ser todo.   El conocimiento vacilante que tiene Cervantes de la que es, en mi convicci\u00f3n, radical esencialidad po\u00e9tica de su obra pros\u00edstica mayor, se corresponde, poco menos que punto por punto, con el \u00abno saber sabiendo\u00bb de San Juan de la Cruz, que estaba pose\u00eddo por una inocencia an\u00e1loga: cre\u00eda que estaba hablando \u00fanicamente de la experiencia m\u00edstica, pero tambi\u00e9n estaba definiendo, con una precisi\u00f3n hasta ahora insuperada, la experiencia po\u00e9tica.   He dado en San Juan de la Cruz; no puedo pasar por \u00e9l de cualquier manera. Har\u00e9 un inciso que no ser\u00e1 una desviaci\u00f3n: tambi\u00e9n \u00e9l pertenece a la cultura de la pobreza.   Juan de Yepes era hijo de unos muy humildes tejedores y, socialmente, un villano. Torpe en los oficios, parece que fue h\u00e1bil -le adiestrar\u00eda la caridad- en el cuidado de los sifil\u00edticos. Sufri\u00f3 hambre, c\u00e1rcel y torturas, y padeci\u00f3 el temor a la  Inquisici\u00f3n. S\u00ed estudi\u00f3, brevemente, lat\u00edn y filosof\u00eda, pero su saber m\u00e1s real surge de la lectura alucinada del Antiguo Testamento, en particular del Libro de Job y del Cantar de los cantares, as\u00ed como del conocimiento, incompleto e igualmente alucinado, de la m\u00edstica suf\u00ed.   Vuelvo a Cervantes. Matizando el que he llamado \u00abconocimiento vacilante\u00bb de la naturaleza de su propia obra, doy en otra hip\u00f3tesis de Gaos, quien dice de Cervantes y del Quijote que \u00abcuando empez\u00f3 a escribirlo, no ten\u00eda idea cabal de lo que se propon\u00eda\u00bb. Esta noci\u00f3n de la obra \u00abinconsciente\u00bb es bienvenida por numerosos eruditos. Yo la comparto con serias reservas; no comparto las razones profundas de la motivaci\u00f3n: yo entiendo que no es exactamente inconsciencia, sino que se trata de la inocencia presente en grandes poetas, y en otros no tan grandes, que es asimilable, insisto en ello, al \u00abno saber\u00bb postulado por Juan de la Cruz.     Hay un juicio de Ortega y Gasset que mucho me importa, aunque sea por motivos que Ortega no vio o no quiso ver. Cito abreviadamente: \u00abNo existe libro alguno cuyo poder de alusiones simb\u00f3licas al sentido universal de la vida sea tan grande, y, sin embargo, no existe libro alguno en el que hallemos menos (&#8230;) indicios (&#8230;) para su interpretaci\u00f3n\u00bb. Habla de un texto herm\u00e9tico. Preferir\u00eda que pensase en un texto inmensamente abierto. En cualquier caso, sabi\u00e9ndolo o sin saber que lo sabe, Ortega alude al pensamiento po\u00e9tico ya en su modernidad.   La aseveraci\u00f3n de Ortega me hace pensar en los inicios de tal pensamiento; en Garcilaso, de quien un coet\u00e1neo -creo que Castillejo- dec\u00eda que sus versos eran \u00abtan oscuros que hab\u00eda que entrar por ellos con antorchas\u00bb; en G\u00f3ngora; en los vanguardismos inscritos en la Generaci\u00f3n del 27; en las tendencias iberoamericanas predominantes en el siglo XX y en el ahora mismo. Sin embargo, no me hace pensar en el realismo convencional, ornamentado o no, que a\u00fan circula y hasta predomina en el castellano, asistido por parte de mis coet\u00e1neos y por abundantes ep\u00edgonos, aunque algunas opiniones cr\u00edticas y, sobre todo, la decreciente adscripci\u00f3n de poetas j\u00f3venes, empiezan a indicar una cierta \u00abcotizaci\u00f3n a la baja\u00bb. Este realismo se da tambi\u00e9n en Alemania, se manifiesta con mayor precauci\u00f3n en Francia y apenas tiene presencia en los restantes pa\u00edses y lenguas de Europa.   Yo respeto y disiento, a la vez, de esta extendida opci\u00f3n estil\u00edstica, de este realismo vertido en un lenguaje meramente informativo al que dicen \u00abclaro\u00bb o \u00abnormalizado\u00bb.   No ser\u00e9 yo quien olvide que se hizo moralmente presente en la Espa\u00f1a de la Dictadura, y s\u00e9 que puede transportar buena voluntad en su tematismo social, aunque se dan casos en que se propone como simple divertimento. En mi opini\u00f3n, aun cuando sean ciertas y progresistas sus causas morales, se atiene, sorprendentemente, a una especie de pensamiento y de lenguaje po\u00e9ticamente reaccionarios. Cervantes -hay que decirlo aqu\u00ed precisamente- \u00abcon su poder simb\u00f3lico y sus escasos indicios para ser interpretado\u00bb, est\u00e1 en el pensamiento po\u00e9tico y en sus equivalencias ling\u00fc\u00edsticas progresivos y progresistas, y est\u00e1 tambi\u00e9n en la tradici\u00f3n, porque la tradici\u00f3n es, a su vez, progresiva y progresista.   Quiero traer aqu\u00ed una afirmaci\u00f3n de un contempor\u00e1neo pleno, de Jos\u00e9 Manuel Caballero Bonald. Dice as\u00ed: \u00ab&#8230; la poes\u00eda en prosa del Quijote tuvo un poder anticipatorio&#8230;\u00bb. S\u00ed; lo tuvo. Es relacionable, por ejemplo, con creaciones del propio Caballero Bonald, como \u00c1gata ojo de gata, y, claro est\u00e1, con la obra de Claudio Rodr\u00edguez, en su totalidad, o con la de Valente desde su juvenil madurez.   No proseguir\u00e9 -por sabida, no parece necesaria- en la referencia nominal a mis coet\u00e1neos espa\u00f1oles a prop\u00f3sito de actitudes creativas que considero consecuentes o divergentes puestas en relaci\u00f3n con las que Cervantes anticipa. Tampoco entrar\u00e9 en la escritura de creadores m\u00e1s j\u00f3venes por considerar que su obra est\u00e1 a\u00fan abierta a una imprevisible evoluci\u00f3n.   Cervantes es el origen de la novela moderna, y lo es porque instal\u00f3 bien instalada la poes\u00eda moderna en el seno de la narratividad. Del don que \u00e9l dec\u00eda que le neg\u00f3 el cielo s\u00f3lo cabe aceptar que se sintiese inseguro en relaci\u00f3n con aspectos formales, evidentemente secundarios aunque fueran decisorios en el entendimiento que de la poes\u00eda se ten\u00eda en la \u00e9poca. Ciertamente, Cervantes no alcanzaba m\u00e1s que a componer, con una correcci\u00f3n que hoy llamar\u00edamos \u00abplana\u00bb, dentro de los m\u00f3dulos versales. Hoy contamos ya con un nivel de informaci\u00f3n y de sensibilidad suficiente para saber que es insegura y precaria la identificaci\u00f3n absoluta de la poes\u00eda con los procedimientos versales, y que la distinci\u00f3n entre verso y prosa es, a los efectos po\u00e9ticos, poco menos que trivial. Los grandes creadores lo sospecharon pronto. Dice Fray Luis de Le\u00f3n en De los nombres de Cristo, refiri\u00e9ndose a la prosa: \u00abYo confieso que es nuevo y camino no usado por los que escriben en esta lengua poner en ella n\u00famero, levant\u00e1ndola del decaimiento ordinario. El cual camino quise yo de abrir\u00bb. De Fernando de Rojas a Valle Incl\u00e1n, en el intermedio y en el despu\u00e9s, bien clara tenemos la virtud pros\u00edstica del n\u00famero, virtud que avanza orient\u00e1ndose de las pautas m\u00e9tricas a las causas r\u00edtmicas.   En la creaci\u00f3n de un universo en el que la poes\u00eda, disfrazada de \u00ablocura\u00bb, atiende a lo Desconocido; en la transgresi\u00f3n, \u00abno sabida\u00bb o sabida inconscientemente, de las pautas convenidas en sus d\u00edas para la narratividad; en la figuraci\u00f3n incre\u00edble y cierta, Cervantes impulsa la tradici\u00f3n en un sentido determinante de modernidad. Su poder anticipatorio consiste en la creaci\u00f3n de claves liberadoras que, siglos despu\u00e9s, ser\u00e1n activas en la obra po\u00e9tica (sigo insistiendo: po\u00e9tica) de un Kafka, de un Joyce, de un Faulkner y de otros muchos creadores importantes dentro y fuera de nuestra lengua.   Me interesa precisar aqu\u00ed que el pensamiento espec\u00edficamente po\u00e9tico se distingue del pensamiento discursivo, reflexivo o de cualquiera otra especie, en que procede de lo Desconocido -de lo desconocido incluso por el propio poeta- y en que lo revela; en que realiza lo irreal; en que puede crear lo que no exist\u00eda; y en que se hace presente precisamente en un instante en que se produce la disoluci\u00f3n de la normativa com\u00fan del pensar. Una vez m\u00e1s, aqu\u00ed, el \u00abno saber sabiendo\u00bb de Juan de Yepes. Yo, en mi peque\u00f1ez, he argumentado en alguna ocasi\u00f3n \u00abque no s\u00e9 lo que s\u00e9 hasta que no me lo dicen mis propias y ya escritas palabras\u00bb. A Cervantes, en su grandeza, creo que le ocurr\u00eda algo parecido.   Ser\u00edan una conclusi\u00f3n y una simplificaci\u00f3n poco meditadas decidir que en Don Quijote y Alonso Quijano, en la locura y en la cordura del uno y del mismo, no hay un trasunto, una creaci\u00f3n autorreferente del propio Don Miguel; est\u00e1 ah\u00ed aun en el caso de ser un discurso inconscientemente activado, una emanaci\u00f3n impensada de su vida.   Voy a ayudarme, en este punto, de alguien, lejano, al que tambi\u00e9n entiendo surgido de la cultura de la pobreza. Su vida se descifra en salarios escasos, en \u00abuna vieja casa de madera en Estambul\u00bb y en largos a\u00f1os de c\u00e1rcel, exilio y enfermedad. Hablo del poeta turco Nazim Hikmet y de la primera mitad de su poema titulado \u00abDon Quijote\u00bb, que dice as\u00ed:   \u00abEl caballero de la  Eterna Juventud \/ obedeci\u00f3, hacia la cincuentena, \/ a la verdad que lat\u00eda en su coraz\u00f3n. \/ Parti\u00f3 una bella ma\u00f1ana de julio\/ para conquistar lo bello, lo verdadero y lo justo. \/\/ Delante de \u00e9l estaba el mundo \/ con sus gigantes abyectos, \/ y bajo \u00e9l estaba Rocinante, \/ triste y heroico. \/\/ Yo s\u00e9 \/ que una vez que se cae en esta pasi\u00f3n \/ y que se tiene un coraz\u00f3n de un peso respetable, \/ no hay nada que hacer, Don Quijote, \/ nada que hacer: \/ hay que embestir a los molinos de viento.\u00bb   Se habla aqu\u00ed de la apariencia de una sinraz\u00f3n: \u00abembestir a los molinos de viento\u00bb; se habla de una locura que cabr\u00eda entender reducida a peripecia grotesca. Pero en la apariencia de la sinraz\u00f3n palpita gravemente una verdad: \u00abla verdad que lat\u00eda en su coraz\u00f3n\u00bb. Estamos ante un hecho po\u00e9tico.   Este hecho se da en el lenguaje de la falsa \u00ablocura\u00bb cervantina, en el lenguaje que solo es ficcional en superficie, ficcional \u00fanicamente en relaci\u00f3n con realidades objetivas que no han sido interiorizadas por el poeta, con significaciones meramente coloquiales o con las que, ahora mismo, est\u00e1n convenidas para la informaci\u00f3n medi\u00e1tica. Pues no; en el lenguaje po\u00e9tico, no: los molinos son gigantes, los gigantes son poderosos, su ejercicio es la maldad, y el Caballero de la  Eterna Juventud, el abatido, nos revela que su infortunada verdad consiste en la causa necesaria de luchar contra esa maldad.   El lenguaje representativo de este ser y de este acontecer en poes\u00eda, yo lo advierto ligado a la cultura de la pobreza. La relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre el poder injusto y el sufrimiento est\u00e1 pr\u00e1cticamente en todas las \u00ablocas aventuras\u00bb que configuran el curso po\u00e9tico del Quijote. Es hondamente significativo que Cervantes, al cerrar este curso, nos ofrezca la p\u00e9rdida de la locura como pre\u00e1mbulo de la muerte.   Si en aquellos d\u00edas hubieran circulado criterios que lo hacen en la actualidad, Cervantes hubiera sido quiz\u00e1 motejado de manipulador de un lenguaje impropio, deducido, incluso, del irracionalismo, o de una escritura palabrera, gratuita e incre\u00edble.   La autoridad del Quijote ha permanecido, pero yo creo que el libro a\u00fan ha de ser mejor comprendido. La locura de Don Alonso es m\u00e1s que un recurso literario; es creaci\u00f3n de la funci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica que integra lo cierto en lo inveros\u00edmil, que hace suya y revela la verdad incre\u00edble, la verdad nueva y desconocida, propia e interna de una tradici\u00f3n decidida por la invenci\u00f3n progresiva del pensamiento po\u00e9tico moderno.   Este pensamiento est\u00e1 habitado casi siempre por una extra\u00f1eza que no por \u00abextra\u00f1a\u00bb deja de ser una realidad intelectual plena, ni de estar presente tambi\u00e9n en el \u00e1nimo y en la sensibilidad, ni de ser abarcadora del nivel cognitivo que llamamos conciencia y de su contenido moral. El Quijote es un libro ligado al pensamiento y al lenguaje comunes tan solo en zonas de superficie, en a\u00f1adiduras \u00abrazonables\u00bb con las que, por boca propia, por la de Sancho o por la de alg\u00fan personaje secundario, Cervantes (en el que a\u00fan habr\u00edan de pesar juicios y prejuicios) moteja de locura la verdad po\u00e9tica trasunto de si mismo y emanaci\u00f3n de su propia vida.   No obstante, el libro lleva consigo la voluntad de crear placer, es decir, lleva consigo efectos en los que algo hay que se asemeja a una salvaci\u00f3n, a una interrupci\u00f3n del dolor. Toda poes\u00eda, incluida la que se deriva del sufrimiento, de la crueldad o de la injusticia, est\u00e1 orientada a la creaci\u00f3n de una forma de placer. Dice Arist\u00f3teles (al que cito por la edici\u00f3n triling\u00fce de Valent\u00edn Garc\u00eda Yebra): \u00ab&#8230; no hay que pretender de la tragedia cualquier placer, sino el que le es propio&#8230;\u00bb. La afirmaci\u00f3n aristot\u00e9lica del placer en la representaci\u00f3n de lo terrible es una apreciaci\u00f3n vigente en el ahora mismo.   Hasta aqu\u00ed, he intentado demostrar que, desde la pobreza y a trav\u00e9s de la prosa, Cervantes es uno de los creadores, el m\u00e1s importante en la lengua espa\u00f1ola, del pensamiento po\u00e9tico moderno y de su realizaci\u00f3n en el lenguaje. N\u00f3tese que no he entrado en el dislate de atribuir en exclusiva a la cultura de la pobreza la creaci\u00f3n de tal pensamiento.   He acudido tambi\u00e9n al \u00abno saber\u00bb de San Juan de la Cruz, interpret\u00e1ndolo como clave po\u00e9tica y como se\u00f1al de pobreza (pobreza en el subsistir y en la sabidur\u00eda), y he tra\u00eddo una cita de Ortega, referida al Quijote, en la que me permito insistir a\u00fan m\u00e1s abreviada: \u00abNo existe libro alguno cuyo poder de alusiones simb\u00f3licas (&#8230;) sea tan grande, y, sin embargo, no existe libro alguno en el que hallemos menos indicios para su interpretaci\u00f3n\u00bb.   Quiere decir la reuni\u00f3n de las referencias a Juan de la Cruz y a Ortega, que la tradici\u00f3n po\u00e9tica, en su modernidad, depara textos dif\u00edciles; textos que conllevan verdades ocultas, que se revelan, s\u00ed, pero por medio de una sem\u00e1ntica po\u00e9tica, ajena a la sem\u00e1ntica informativa, privada la primera, seg\u00fan el quiz\u00e1 excesivo criterio de Ortega, de \u00abindicios para su interpretaci\u00f3n\u00bb. Conviene recordar aqu\u00ed el aviso de Eliot relativo a que \u00abla poes\u00eda es la aprehensi\u00f3n sensible y directa del conocimiento\u00bb, o, como yo me atrevo a decir, que la poes\u00eda es antes sensible que inteligible, o que es inteligible bajo condiciones de sensibilidad. En todo caso, Ortega no dice que el Quijote sea un libro f\u00e1cil y realista, sino un libro dif\u00edcil fundamentado en el poder de las alusiones simb\u00f3licas.   La poes\u00eda \u00abcuyo g\u00e9nero carece de nombre\u00bb (vuelvo aqu\u00ed a citar a Arist\u00f3teles) puede implicarse en m\u00f3dulos poem\u00e1ticos, pero tambi\u00e9n, con igual entereza y legitimidad, en cualquiera otro de los g\u00e9neros literarios o en la trama de varios o de todos ellos, trama a la que alude L\u00e1zaro Carreter como peculiar de la escritura contempor\u00e1nea.   Por no tener g\u00e9nero, por no ser, en rigor, literatura, la poes\u00eda puede estar en todas las formas que la literatura adopte. Su esencialidad y su sentido han de buscarse en la sensibilidad y en la existencia antes que en el lenguaje convenido.   El \u00abno saber\u00bb es natural en la creaci\u00f3n que se desprende de la cultura de la pobreza. Es una suerte de pureza en la oscuridad del pensamiento, que podr\u00eda ser anulada precisamente por el saber met\u00f3dicamente adquirido. Nosotros, \u00ablos de la pobreza\u00bb, no tuvimos libros, no fuimos a la universidad. Esta diferencia con los creadores cultos a partir de una situaci\u00f3n social que pueda considerarse afortunada, no es, ni a favor ni en contra, una diferencia de grado cualitativo. Esta diferencia la procurar\u00e1 el talento.   Pero el individuo y, por tanto, el poeta, se realiza en la colectividad. Por esta indefectible circunstancia, toda poes\u00eda, aun siendo \u00abirremediablemente subjetiva\u00bb (nos lo dice Sartre), es tambi\u00e9n siempre, en su significaci\u00f3n \u00faltima, poes\u00eda social. Puede o no llevar consigo convicciones ideol\u00f3gicas. Ante los poderes injustos, en los poetas de origen acomodado podr\u00e1 darse la ideolog\u00eda solidaria; en los que se reconocen en la pobreza, ser\u00e1 una manifestaci\u00f3n de su vida desafortunada. Dicho m\u00e1s brevemente: hablar desde el interior de la pobreza no es lo mismo que solidarizarse con la pobreza.   Ellos, los solidarios, pueden, por las causas ideol\u00f3gicas que digo, encontrar necesario manifestarse realistas y cr\u00edticos, pero lo hacen -no s\u00e9 si se dan cuenta- con el mismo lenguaje \u00abnormalizado\u00bb que adoptan los poderes injustos. Insensiblemente, se asimilan a tales poderes.   Es frecuente tambi\u00e9n la aparici\u00f3n de la iron\u00eda en aquellos cuya cultura no ha sido configurada por la pobreza. En nosotros (\u00ablos de la pobreza\u00bb, los que nos hemos acercado al conocimiento de forma intuitiva y solitaria y los que, advertida o inadvertidamente, se han identificado con nosotros) la subjetivaci\u00f3n radical y el patetismo resultar\u00e1n naturales, y nuestro lenguaje no estar\u00e1 \u00abnormalizado\u00bb porque, aun amando la paz, el nuestro ser\u00e1 un lenguaje po\u00e9tica y sem\u00e1nticamente subversivo. El sufrimiento de causa social es nuestro sufrimiento, y penetra, en modo imprevisible, nuestra conciencia ling\u00fc\u00edstica.   Quiero dejar dicho que si Don Miguel de Cervantes resucitase o a\u00fan permaneciese f\u00edsicamente vivo (\u00a1qu\u00e9 disparate, por mi parte, cerrar este parlamento con tales fantas\u00edas!), estar\u00eda, pensativamente, cerca de nosotros.   He terminado con mis reiteraciones. He puesto cierta intenci\u00f3n en acumularlas. Perd\u00f3nenme.   Muchas gracias. <\/p>\n<p>Redactado por Yaiza Mart\u00ednez el Viernes 27 Abril 2007 a las 09:11 | Permalien | Comentarios <\/p>\n<p>Powered by WM <\/p><\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-745","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-literatura"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/745","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=745"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/745\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=745"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=745"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=745"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}