{"id":7493,"date":"2020-05-03T05:00:11","date_gmt":"2020-05-03T04:00:11","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=7493"},"modified":"2020-05-03T04:44:18","modified_gmt":"2020-05-03T03:44:18","slug":"luxemburgo-y-gramsci-convergencias-y-divergencias-de-dos-pensadores-revolucionarios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=7493","title":{"rendered":"Luxemburgo y Gramsci: convergencias y divergencias de dos pensadores revolucionarios"},"content":{"rendered":"<p><i>Dos marxistas originales en el \u00e1mbito de la Segunda Internacional. Terrenos de convergencia y de desacuerdo: cuesti\u00f3n nacional, Consejos obreros, sujeto revolucionario, juicio sobre la revoluci\u00f3n de octubre. Despu\u00e9s del \u00abbienio rojo\u00bb, crecieron las distancias y en los \u00abCuadernos\u00bb se manifiesta una cr\u00edtica radical al \u00abdeterminismo\u00bb y al \u00abeconomicismo\u00bb de la revolucionaria polaca.<\/i><\/p>\n<p>Rosa Luxemburgo y Antonio Gramsci son dos de los m\u00e1s conocidos pensadores marxistas hoy. Ambos cayeron en el campo de batalla, ambos son un ejemplo de coherencia entre pensamiento y acci\u00f3n hasta sus \u00faltimas consecuencias. Puede ser \u00fatil comparar sus elaboraciones te\u00f3rico-pol\u00edticas e identificar los puntos de convergencia y de divergencia, yendo m\u00e1s all\u00e1 de todos los lugares comunes que todav\u00eda se repiten en ambos. No es un trabajo sencillo. En algunos aspectos, los dos pensadores pertenecen al mismo per\u00edodo hist\u00f3rico y en otros a \u00e9pocas diferentes del marxismo y del movimiento obrero organizado. Rosa Luxemburgo nace en 1871, Antonio Gramsci exactamente veinte a\u00f1os despu\u00e9s. Luxemburgo muere en Berl\u00edn, b\u00e1rbaramente asesinada junto a Karl Liebknecht el 15 de enero de 1919<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote1sym\" name=\"sdendnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>, en ese momento, Gramsci es un pensador y militante revolucionario todav\u00eda muy joven (28 a\u00f1os), aunque ya hab\u00eda sabido dar se\u00f1ales de su calidad y capacidad. Luxemburgo probablemente no hab\u00eda o\u00eddo hablar del jovenc\u00edsimo sardo trasladado a Tur\u00edn, Gramsci en cambio supo y coment\u00f3 varias veces la muerte y el pensamiento de la revolucionaria asesinada por los protofascistas <i>Freikorps. <\/i> En 1917 la Revoluci\u00f3n de octubre determinar\u00eda, en la historia del \u00abmundo grande y terrible\u00bb y en la biograf\u00eda de los revolucionarios marxistas, una profunda pausa, como ambos entender\u00e1n claramente, pero de la que Luxemburgo apenas vio el comienzo: por esta raz\u00f3n se puede decir que nuestros autores hab\u00edan vivido en algunos aspectos en diferentes \u00e9pocas de la historia te\u00f3rica y pol\u00edtica del movimiento socialista y comunista.<\/p>\n<p>Gramsci dar\u00e1 la noticia del asesinato de Rosa Luxemburgo en el <i>Avanti <\/i>del 18 de enero de 1919, en un art\u00edculo titulado <i>Carlo Liebknecht<\/i><a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote2sym\" name=\"sdendnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>, el m\u00e1s conocido de los dos comunistas asesinados pocos d\u00edas antes, en virtud de las batallas que hab\u00eda emprendido, \u00fanicas en el parlamento alem\u00e1n, contra la guerra. Gramsci recordar\u00e1 varias veces a Luxemburgo y a Liebknecht como m\u00e1rtires<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote3sym\" name=\"sdendnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a> al menos hasta mediados de los a\u00f1os veinte<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote4sym\" name=\"sdendnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>. Haciendo adem\u00e1s referencias de manera m\u00e1s significativa, como veremos m\u00e1s adelante, al pensamiento de la revolucionaria polaca y reconociendo su importancia.<\/p>\n<p>En el \u00e1mbito de la historia del marxismo, Luxemburgo y Gramsci son dos pensadores pr\u00f3ximos en algunos aspectos: en primer lugar son revolucionarios, ambos pertenecer\u00e1n, antes de la guerra y de la Revoluci\u00f3n de octubre, al ala izquierda de la Segunda Internacional (por las razones biogr\u00e1ficas ya explicadas, Rosa de una manera mucho m\u00e1s relevante y madura). Tienen tambi\u00e9n, respecto a la cultura de la Segunda Internacional, una connotaci\u00f3n particular y an\u00f3mala. No se puede no mencionar las batallas te\u00f3rico-pol\u00edticas llevadas a cabo por Luxemburgo, primero contra Eduard Bernstein y sus propuestas revisionistas y reformistas, luego contra su propio ex-amigo Karl Kautsky, el influyente \u00abpapa rojo\u00bb del marxismo de la \u00e9poca; y m\u00e1s en general contra el progresivo acomodamiento del SPD, el Partido Socialdem\u00f3crata Alem\u00e1n del cual ella era dirigente (habiendo elegido Alemania como su tierra de adopci\u00f3n), con una pol\u00edtica que si bien el discurso seguir\u00e1 siendo revolucionaria, en los actos seguir\u00e1 en gran parte las indicaciones de Bernstein. Tampoco puedo extenderme sobre las posiciones del joven Gramsci, su opci\u00f3n \u00abrevolucionaria\u00bb en el viejo Partido socialista italiano y antes de la Revoluci\u00f3n de octubre<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote5sym\" name=\"sdendnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>. M\u00e1s importante es recordar que tanto Luxemburgo como Gramsci trataron de sustraerse a la hegemon\u00eda cultural que el positivismo ejerc\u00eda en la segunda mitad del siglo XIX y en los primeros lustros del XX sobre el marxismo de la Segunda Internacional, llegando, aunque de distinta forma, a posiciones de valoraci\u00f3n de la <i>subjetividad<\/i> revolucionaria, frente a un <i>objetivismo<\/i> t\u00edpico del positivismo y del marxismo positivista encarnado por Kautsky, entonces predominante tambi\u00e9n en Italia.<\/p>\n<p>Luxemburgo y Gramsci se adhirieron a posiciones filos\u00f3ficas y culturales diferentes de aquellas dominantes en la pol\u00edtica de su tiempo. Luxemburgo, buscando acercarse a Marx, m\u00e1s que a los marxistas que se jactaban de su legado, llegaba a un planteamiento que Gy\u00f6rgy Luk\u00e1cs definir\u00eda como genuinamente \u00abdial\u00e9ctico\u00bb, en tanto se diferenciaba de la categor\u00eda \u00abtotalidad\u00bb, que le hab\u00eda permitido refutar, primero en la pol\u00e9mica con Bernstein, la ruptura del nexo entre acci\u00f3n cotidiana y prospectiva pol\u00edtica, entre reforma y revoluci\u00f3n<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote6sym\" name=\"sdendnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a>. Antonio Gramsci, inicialmente sometido a la influencia del neo-idealismo italiano y de las corrientes anti-positivistas de principios del siglo XX<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote7sym\" name=\"sdendnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a>, se acercar\u00e1 de manera gradual a una concepci\u00f3n abierta de la dial\u00e9ctica, es decir, no necesariamente destinada a encontrar una s\u00edntesis, o una \u00fanica s\u00edntesis posible<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote8sym\" name=\"sdendnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a>. Frente a esta concepci\u00f3n gramsciana de la historia como <i>posibilidad<\/i>, no le faltaron en Luxemburgo, aunque de manera menos notable que en otros marxistas de su tiempo, elementos t\u00edpicos de la Segunda Internacional, como la convicci\u00f3n de la <i>necesidad<\/i>, del <i>inevitable<\/i> \u00abderrumbe\u00bb del capitalismo y del advenimiento de una sociedad socialista. Sin embargo, tal \u00abnecesidad\u00bb no la llevaba a subestimar la importancia del elemento subjetivo. Para ella, \u00ablos hombres no hacen su historia seg\u00fan su propia fantas\u00eda, <i>sin embargo la hacen por s\u00ed mismos<\/i>. El hecho de tomar en consideraci\u00f3n la tendencia del proceso hist\u00f3rico objetivo, no mitiga ni paraliza la activa energ\u00eda revolucionaria\u00bb, pero protege \u00abde golpearse la cabeza contra un muro de forma in\u00fatil y desesperada\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote9sym\" name=\"sdendnote9anc\"><sup>9<\/sup><\/a>. Por lo tanto, no es que Luxemburgo considerara que la \u00abcrisis\u00bb habr\u00eda llevado a la superaci\u00f3n del capitalismo, independientemente de la intervenci\u00f3n revolucionaria del sujeto, sino que <i>esta subjetividad revolucionaria<\/i> habr\u00eda sido producida principalmente por la crisis del capitalismo, m\u00e1s que por la acci\u00f3n organizativa y educativa de un partido revolucionario.<\/p>\n<p><b>Un primer nudo: nacional-internacional<\/b><\/p>\n<p>Un primer nudo crucial en el que nuestros dos autores tuvieron que detenerse en sus respectivos caminos te\u00f3rico-pol\u00edticos es el de la \u00abcuesti\u00f3n nacional\u00bb, del internacionalismo y tambi\u00e9n de la guerra. Problemas entrelazados, si se piensa que la Segunda Internacional se disuelve precisamente a consecuencia de la fidelidad de los partidos socialistas a sus respectivas alineaciones nacionales en relaci\u00f3n a la Primera guerra mundial, Gramsci, ya desde el art\u00edculo de 1914 <i>Neutralidad activa y operante<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote10sym\" name=\"sdendnote10anc\"><sup>10<\/sup><\/a><\/i>, se caracteriza por ser una de las voces que en el \u00e1mbito del socialismo y del marxismo subrayar\u00e1 la importancia de la cuesti\u00f3n nacional. El art\u00edculo en cuesti\u00f3n es f\u00e1cil de descifrar, pero no se debe modificar, como se hizo entonces y tambi\u00e9n se ha hecho despu\u00e9s, por el simple apoyo a posiciones intervencionistas. En cualquier caso, en los a\u00f1os sucesivos Gramsci se convierte en un periodista socialista convencido que escribir\u00eda mucho contra la guerra y sus partidarios<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote11sym\" name=\"sdendnote11anc\"><sup>11<\/sup><\/a>. Falta todav\u00eda en \u00e9l una referencia fuerte a la teor\u00eda del imperialismo, que sostendr\u00edan muchos marxistas de la Segunda Internacional y tambi\u00e9n Luxemburgo, a nivel anal\u00edtico con la previsi\u00f3n y el rechazo del inevitable conflicto entre las potencias capitalistas. La obra m\u00e1s importante de Luxemburgo, <i>La acumulaci\u00f3n de capital<\/i>, de 1913, a pesar de ser criticada por los marxistas de aquellos a\u00f1os, sigue siendo uno de los principales trabajos te\u00f3ricos de su tiempo. En uno de los raros casos en que Gramsci escribi\u00f3 sobre la \u00abestructura del capitalismo\u00bb como \u00abcaracterizada en el momento actual por el predominio del capital financiero sobre el capital industrial\u00bb, atribuir\u00e1 esta tesis a todos los te\u00f3ricos de la III Internacional (Lenin, Zinoviev, Bujarin, Rosa Luxemburgo, A. Panneckoeck, etc.)\u00bb, se\u00f1alando sin embargo la importancia del \u00abvolumen de Hilferding sobre el <i>Capital financiero<\/i>\u00ab<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote12sym\" name=\"sdendnote12anc\"><sup>12<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Llegando a la cuesti\u00f3n nacional propiamente dicha, debe recordarse que desde muy joven, ya desde finales del siglo XIX, Luxemburgo hab\u00eda juzgado que la cuesti\u00f3n hab\u00eda sido superada en gran parte por el propio desarrollo capitalista, lo que le llev\u00f3 a polemizar con algunos marxistas contempor\u00e1neos, en particular con Lenin, t\u00e1cticamente mucho m\u00e1s sagaz al evaluar la importancia de la cuesti\u00f3n nacional en el sentido com\u00fan de las masas. Sin embargo, es importante tener en cuenta tambi\u00e9n que esta cuesti\u00f3n tom\u00f3 forma en el pensamiento de la <i>polaca<\/i> Rosa Luxemburgo en estrech\u00edsima relaci\u00f3n con la \u00abcuesti\u00f3n polaca\u00bb: Polonia no era en ese momento un estado independiente, una parte de su territorio quedaba dentro del imperio zarista y la otra en el austroh\u00fangaro. La posici\u00f3n de la autora no depend\u00eda solamente del planteamiento te\u00f3rico general, seg\u00fan el cual la lucha de clases habr\u00eda superado los conflictos entre las naciones (enfoque que tambi\u00e9n era propio, y en el que hab\u00eda una cierta dosis de <i>abstracci\u00f3n<\/i>, es decir, una preponderancia de los principios sobre la situaci\u00f3n concreta, un planteamiento que constitu\u00eda un rasgo caracter\u00edstico de esta). La revolucionaria polaca part\u00eda de la convicci\u00f3n de que en ese momento el desarrollo econ\u00f3mico de Polonia era totalmente dependiente del mercado ruso<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote13sym\" name=\"sdendnote13anc\"><sup>13<\/sup><\/a>. Por este motivo afirmaba que la independencia nacional polaca era un objetivo secundario. Se trataba de favorecer la lucha del proletariado polaco al mismo tiempo que a la clase obrera rusa, de quien conoc\u00eda su potencial que habr\u00eda llevado a la Revoluci\u00f3n de 1905, para acercarse al objetivo com\u00fan de una revoluci\u00f3n y de un Estado socialista<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote14sym\" name=\"sdendnote14anc\"><sup>14<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en Lenin tendr\u00edan mucho peso los elementos espec\u00edficos del problema. Como revolucionario <i>ruso<\/i>, ve\u00eda a los patriotas polacos sobre todo como aliados en la lucha contra el zarismo. Este era el origen de su posici\u00f3n y de su divergencia con Rosa. Por otra parte, el t\u00e9rmino \u00absocialpatriota\u00bb, utilizado por Luxemburgo para denominar a los socialdem\u00f3cratas polacos que pon\u00edan en primer plano la cuesti\u00f3n de la unidad nacional (debe remarcarse en primer lugar al futuro dictador Pilsudski), ser\u00e1 retomado y ampliamente utilizado por Lenin contra aquellos que, con motivo de la Primera guerra mundial, prefieran la solidaridad con su propia naci\u00f3n y con su propia burgues\u00eda nacional, la solidaridad internacionalista y de clase. No hay que olvidar que a partir de 1907 Lenin y Luxemburgo lideraron codo a codo una batalla com\u00fan en el \u00e1mbito de la Internacional. Como recordar\u00e1 tambi\u00e9n Gramsci en 1924, con motivo del Congreso Internacional de Stuttgart, Lenin y Luxemburgo sostuvieron juntos una \u00abmoci\u00f3n sobre la actitud de la clase obrera frente a una guerra, una enmienda fundamental en la que se afirma que en caso de guerra imperialista, esta deber\u00eda levantarse en armas para iniciar la revoluci\u00f3n socialista\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote15sym\" name=\"sdendnote15anc\"><sup>15<\/sup><\/a>. Durante la guerra mundial, bolcheviques leninistas y espartaquistas luxemburguianos estar\u00edan entre los pocos socialistas de izquierda que rechazaron con enorme determinaci\u00f3n la sumisi\u00f3n de la clase obrera a los intereses de los respectivos pa\u00edses.<\/p>\n<p>Por lo que concierne a Gramsci, a parte del art\u00edculo de 1914 mencionado anteriormente, hay un pasaje de los <i>Cuadernos<\/i>, en el que a prop\u00f3sito de \u00abla situaci\u00f3n internacional [\u2026] en su aspecto nacional\u00bb podemos leer:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Realmente la relaci\u00f3n \u00abnacional\u00bb es el resultado de una combinaci\u00f3n \u00aboriginal\u00bb \u00fanica (en cierto sentido) que en esta originalidad y unicidad debe ser comprendida y concebida si se quiere dominarla y dirigirla. Ciertamente el desarrollo va hac\u00eda el internacionalismo, pero el punto de partida es \u00abnacional\u00bb y de este punto de partida es en el que hay que iniciar el movimiento. Pero la perspectiva es internacional y no puede ser de otra manera. Por lo tanto hay que estudiar exactamente esta combinaci\u00f3n de fuerzas nacionales que la clase internacional deber\u00e1 dirigir y desarrollar seg\u00fan la perspectivas y las directivas internacionales <i>(C 14, \u00a7 68, Tomo 5, p. 156)<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote16sym\" name=\"sdendnote16anc\"><sup>16<\/sup><\/a><\/i><\/p>\n<p>En Gramsci, como en Lenin, hay una notable atenci\u00f3n a la situaci\u00f3n nacional en la que nos encontramos y actuamos, pero sin olvidar que para los marxistas revolucionarios la direcci\u00f3n en la que se deb\u00eda proceder era la de la superaci\u00f3n de las divisiones y las determinaciones nacionales. La \u00abclase internacional\u00bb, o sea el proletariado y su partido, deben poder ganarse el apoyo de las otras clases que permanecen (o mejor dicho: que ahora permanecen, porque hoy la situaci\u00f3n es muy diferente) en un territorio nacional. Gramsci pone el ejemplo de los campesinos e intelectuales, que como clase permanecieron en un plano puramente nacional. La \u00abclase internacional\u00bb, el proletariado, \u00abdebe nacionalizarse\u00bb, agrega Gramsci poco despu\u00e9s, para la conquista de la hegemon\u00eda. Este elemento de las alianzas de clase y de su dimensi\u00f3n nacional, es mucho menos relevante en Luxemburgo. Indudablemente, este es un punto de diferenciaci\u00f3n que debe tenerse en cuenta.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de esto, tambi\u00e9n es importante recordar que Lenin, Luxemburgo y Gramsci estar\u00e1n unidos por una fuerte tensi\u00f3n internacionalista, por la com\u00fan voluntad de superar, aunque Lenin y Gramsci de una forma m\u00e1s realista y gradual, la dimensi\u00f3n nacional, de hermanamiento de los explotados en una \u00abfutura humanidad\u00bb sin fronteras y sin mitos patri\u00f3ticos.<\/p>\n<p><b>Un segundo nudo: masa y partido<\/b><\/p>\n<p>Un segundo punto de comparaci\u00f3n entre Luxemburgo y Gramsci es el de la relaci\u00f3n masa-partido. Para Luxemburgo, el partido debe arrancar necesariamente de las mismas masas, de sus luchas, organizando a los grupos de proletarios m\u00e1s conscientes que constituir\u00e1n la vanguardia, pero que a su vez no deben anquilosarse en algo ajeno al mismo movimiento. La confianza que tiene la revolucionaria polaca en las masas es muy alta, y es relevante el car\u00e1cter que su pensamiento da a su autogobierno, como \u00fanica forma posible para la afirmaci\u00f3n del socialismo. En un enunciado que se ha hecho c\u00e9lebre, aparecido en un art\u00edculo de 1904 en pol\u00e9mica con <i>Un paso adelante, dos pasos atr\u00e1s<\/i> de Lenin, Rosa afirmaba: \u00ablos pasos en falso que da un verdadero movimiento obrero revolucionario son hist\u00f3ricamente inconmensurablemente m\u00e1s fecundos y m\u00e1s fruct\u00edferos que la infalibilidad del mejor Comit\u00e9 central\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote17sym\" name=\"sdendnote17anc\"><sup>17<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Luxemburgo tiene una peculiar concepci\u00f3n del sujeto revolucionario, que identifica en las masas y en su acci\u00f3n, m\u00e1s que en el partido. Dicho esto, hay que recordar que la revolucionaria polaca considera al partido \u00fatil y necesario, y que la concepci\u00f3n luxemburguiana no es realmente \u00abespontane\u00edsta\u00bb, c\u00f3mo se ha sostenido en diversas ocasiones. Ella piensa que la revoluci\u00f3n no puede ser decidida y planificada en la mesa del partido revolucionario, pero no por ello considera superfluo a este. Ciertamente, para Luxemburgo \u00abla iniciativa y la gu\u00eda consciente de las organizaciones socialdem\u00f3cratas tuvo un papel extremadamente modesto\u00bb en el proceso revolucionario<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote18sym\" name=\"sdendnote18anc\"><sup>18<\/sup><\/a>. As\u00ed, en el debate con Lenin sostendr\u00e1 que el partido, pero creo que refiri\u00e9ndose sobre todo al Partido Socialdem\u00f3crata Alem\u00e1n, jugaba un papel importante, pero no determinante: solo las masas, impulsadas por la crisis, pod\u00edan ser el sujeto real de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>En 1906, despu\u00e9s de la experiencia hist\u00f3rica de la primera Revoluci\u00f3n rusa, Luxemburgo explicaba su visi\u00f3n del proceso revolucionario: la \u00abhuelga de masas\u00bb que hab\u00eda marcado las luchas m\u00e1s avanzadas de aquellos a\u00f1os, no s\u00f3lo en Rusia, no se entend\u00eda como un evento singular, sino como una secuencia de <i>conflictos<\/i>, de acciones de masas de varios tipos, que caracterizaban una situaci\u00f3n destinada a confluir en la revoluci\u00f3n<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote19sym\" name=\"sdendnote19anc\"><sup>19<\/sup><\/a>. Una situaci\u00f3n pre revolucionaria en suma, que duraba en el tiempo y en espacio, y durante la cual las masas se auto organizaban creando sus propias instituciones de autodeterminaci\u00f3n (los Soviets). Este estado de fuertes agitaciones no pod\u00eda ser decidido previamente en una mesa<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote20sym\" name=\"sdendnote20anc\"><sup>20<\/sup><\/a>, o programado, pero una vez iniciado dicho proceso, tambi\u00e9n gracias al \u00abtrabajo de agitaci\u00f3n que durante a\u00f1os ha llevado a cabo la socialdemocracia\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote21sym\" name=\"sdendnote21anc\"><sup>21<\/sup><\/a>, el partido socialdem\u00f3crata pod\u00eda conquistarlo y desempe\u00f1ar un papel de direcci\u00f3n pol\u00edtica<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote22sym\" name=\"sdendnote22anc\"><sup>22<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Muchas de las dudas de Rosa Luxemburgo sobre el rol revolucionario del partido y de su direcci\u00f3n vienen de la situaci\u00f3n existente en Alemania durante la primera d\u00e9cada del siglo XX, donde el \u00abpaquidermo\u00bb SPD era tan fuerte sobre el papel, como pasivo e inerte en la realidad. Igualmente, como es sabido, muchas de las tesis de Lenin sobre el partido, su papel de gu\u00eda y su f\u00e9rrea organizaci\u00f3n, derivan de la situaci\u00f3n en la operaban los bolcheviques en la Rusia zarista, pa\u00eds dominado por el r\u00e9gimen pol\u00edtico m\u00e1s opresivo de su tiempo.<\/p>\n<p>Debe decirse tambi\u00e9n, que si muchas de las afirmaciones de Luxemburgo sobre los l\u00edmites del partido eran anteriores a la revoluci\u00f3n de 1905, a partir de esta se reforzar\u00edan tales convicciones. En su opini\u00f3n, los motines de 1905 hab\u00edan proyectado al proletariado ruso a la vanguardia del socialismo europeo. No por m\u00e9rito del Partido socialdem\u00f3crata de ese pa\u00eds (bolchevique o menchevique), sino por el m\u00e9rito de las masas que se hab\u00edan movido, se hab\u00edan revelado y hab\u00edan \u00abinventado\u00bb los Soviets. Para Rosa Luxemburgo, ha revelado Lelio Basso, era la <i>crisis econ\u00f3mica<\/i>, la crisis del sistema capitalista, quien crea <i>de por s\u00ed<\/i> las condiciones para la acci\u00f3n revolucionaria: aqu\u00ed sin duda se corre el riesgo de subestimar la pol\u00edtica, incluso antes que al partido, y seguramente tambi\u00e9n, la <i>educaci\u00f3n<\/i>, la <i>cultura<\/i> en un sentido m\u00e1s amplio, en el sentido en que Antonio Gramsci ya planteara en un art\u00edculo de 1916, <i>Socialismo y cultura<\/i><a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote23sym\" name=\"sdendnote23anc\"><sup>23<\/sup><\/a>, consider\u00e1ndola fundamental para la preparaci\u00f3n del proceso revolucionario, definiendo el iluminismo como la estaci\u00f3n que hab\u00eda permitido derivar en la Revoluci\u00f3n francesa. \u00bfQue determinar\u00e1 la revoluci\u00f3n, que mover\u00e1 a las masas? se pregunta en el fondo Gramsci \u00bfsi no la acci\u00f3n educadora y de direcci\u00f3n del partido? Para Luxemburgo, en cambio, lo que cuenta realmente \u00abno es tanto la disciplina y la educaci\u00f3n, sino una acci\u00f3n de clase decidida, realmente revolucionaria, que sea capaz de ganarse y de arrastrar al n\u00famero m\u00e1s amplio posible de masas proletarias no organizadas pero revolucionarias por su situaci\u00f3n y disposici\u00f3n\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote24sym\" name=\"sdendnote24anc\"><sup>24<\/sup><\/a>. Solo en esta \u00abcontingencia\u00bb emerger\u00e1 la bondad del trabajo de preparaci\u00f3n del proletariado, previamente realizado por la socialdemocracia, que le permitir\u00e1 ser reconocida una vez se produzca la revuelta, como la gu\u00eda de las masas revolucionarias, como su representaci\u00f3n pol\u00edtica. Por lo tanto, en Luxemburgo no estar\u00e1n ausentes el partido y su trabajo de preparaci\u00f3n y liderazgo, pero estos tienen ciertamente un papel menos importante que en otros te\u00f3ricos revolucionarios, incluidos Lenin y Gramsci.<\/p>\n<p>De cualquier modo, escribe Luxemburgo casi para evitar las acusaciones de que ser\u00e1 objeto incluso por Gramsci en los <i>Cuadernos,<\/i> antes de la revoluci\u00f3n, la socialdemocracia no deber\u00e1 \u00abesperar con los brazos cruzados\u00bb sino \u00ab<i>adelantarse<\/i> al desarrollo de las cosas y tratar de <i>acelerarlo<\/i>\u00ab<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote25sym\" name=\"sdendnote25anc\"><sup>25<\/sup><\/a>. Dos expresiones, que sin embargo son insuficientes y algo indeterminadas, que indican una cierta subestimaci\u00f3n del papel de la <i>organizaci\u00f3n<\/i> pol\u00edtica, de la cultura y de los intelectuales, factores que por el contrario son muy importantes para Gramsci. Es notoria la importancia que Gramsci dar\u00e1 a la educaci\u00f3n y a la cultura ya desde el \u00abperiodo turin\u00e9s\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote26sym\" name=\"sdendnote26anc\"><sup>26<\/sup><\/a>: la necesidad de que los socialistas abrieran un \u00abfrente cultural\u00bb (junto al econ\u00f3mico-social y al pol\u00edtico) fue quiz\u00e1s la caracter\u00edstica m\u00e1s importante de su posici\u00f3n y la de sus j\u00f3venes amigos de la izquierda socialista en los a\u00f1os turineses, incluso antes del \u00abbienio rojo\u00bb.<\/p>\n<p>Debe hacerse notar, que tanto Gramsci como Luxemburgo miraron con una fuerte simpat\u00eda al movimiento consejista que sacudi\u00f3 Europa despu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n de octubre. Gramsci puede ser considerado adem\u00e1s uno de los mayores te\u00f3ricos del consejismo europeo. Entre los a\u00f1os 1919-1920, dedicar\u00e1 la mayor parte de sus energ\u00edas a la organizaci\u00f3n de los Consejos obreros de Tur\u00edn, a los que ve\u00eda como un primer germen del deseado autogobierno obrero, mientras que por otra parte no dejar\u00eda de lamentarse por la desidia del Partido Socialista Italiano y por su incapacidad para ponerse a la cabeza de las luchas sindicales, para generalizarlas y crear un nuevo poder, un \u00aborden nuevo\u00bb. Partido y Consejos, vanguardia y \u00f3rganos de autogobierno de las masas, ambos elementos est\u00e1n presentes tanto en Gramsci como en Luxemburgo. En ambos existe la convicci\u00f3n, sobre todo en los a\u00f1os del movimiento consejista europeo, de la necesidad de que las masas sean las <i>protagonistas reales<\/i> de la revoluci\u00f3n<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote27sym\" name=\"sdendnote27anc\"><sup>27<\/sup><\/a>. Esta convicci\u00f3n era propia de todos los revolucionarios, incluso de Lenin, al menos hasta que el curso de los acontecimientos determinara el declive de los Soviets, tanto en Rusia como en el Occidente capitalista. Pero la importancia que tanto Luxemburgo como Gramsci daban a este aspecto a finales de 1910 es sin duda un rasgo com\u00fan muy relevante.<\/p>\n<p>Si bien el sovietismo representa un punto de innegable proximidad entre Luxemburgo y Gramsci durante el \u00abbienio rojo\u00bb, la importancia asignada al partido es parcialmente diferente entre ambos. Aunque en su c\u00e9lebre art\u00edculo <i>Democrazia operaria, <\/i>con el que se inicia como divulgador en <i>Ordine Nuovo<\/i>, Gramsci escribir\u00eda: \u00abEl partido debe continuar siendo el \u00f3rgano de educaci\u00f3n comunista, el hogar de la fe, el depositario de la doctrina, el poder supremo que armoniza y conduce a la meta a las fuerzas organizadas y disciplinadas de la clase obrera y campesina\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote28sym\" name=\"sdendnote28anc\"><sup>28<\/sup><\/a>. Para el Gramsci turin\u00e9s, resulta fundamental esta cuesti\u00f3n de la <i>disciplina<\/i> y de la <i>autodisciplina<\/i> del proletariado y de los revolucionarios. En buena parte nace de la cultura como capacidad de disciplinar al yo interior, a la que se refer\u00eda en el citado <i>Socialismo e cultura<\/i>. La necesidad de disciplina se reafirma continuamente, por ejemplo en el \u00fanico n\u00famero del diario <i>La citt\u00e0 futura<\/i> en 1917, convirti\u00e9ndose en un <i>leitmotiv<\/i> constante, referido no solamente a los individuos, sino a las masas proletarias. Para luchar victoriosamente contra la \u00abdisciplina desp\u00f3tica\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote29sym\" name=\"sdendnote29anc\"><sup>29<\/sup><\/a> del viejo orden, para Gramsci son necesarias la conciencia y la autodisciplina, temas que seguir\u00e1n presentes en los <i>Cuadernos<\/i>. Los bolcheviques, por tanto, \u00abhan sido revolucionarios\u00bb porque \u00abhan instaurado un orden y una disciplina nuevos\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote30sym\" name=\"sdendnote30anc\"><sup>30<\/sup><\/a>, escribe todav\u00eda en 1919. Igualmente, las Comisiones internas, los Consejos de f\u00e1brica, los Comit\u00e9s vecinales, deb\u00edan crear una nueva disciplina: la \u00abdemocracia obrera\u00bb (integrada junto a organizaciones equivalentes de campesinos), afirmaba Gramsci, deben dar \u00abuna forma y una disciplina permanente a las masas\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote31sym\" name=\"sdendnote31anc\"><sup>31<\/sup><\/a>. Hay un enfoque diferente de esta cuesti\u00f3n entre Gramsci y Luxemburgo, si se compara con lo afirmado en <i>Sciopero di massa, partito e sidicati<\/i> antes citado. M\u00e1s adelante, veremos c\u00f3mo en sus <i>Cuadernos<\/i> Gramsci radicalizar\u00e1 su cr\u00edtica sobre dicho escrito.<\/p>\n<p><b>Frente a la Revoluci\u00f3n de octubre<\/b><\/p>\n<p>Antes de pasa a analizar lo que Gramsci escribiera sobre Rosa Luxemburgo en los <i>Cuadernos de la c\u00e1rcel<\/i>, es \u00fatil reflexionar sobre c\u00f3mo vieron la Revoluci\u00f3n rusa y el estado que surgir\u00eda de ella estos dos autores La Revoluci\u00f3n de 1917 tuvo un impacto muy importante sobre la vida y la maduraci\u00f3n te\u00f3rica de Gramsci. Desde los primeros comentarios a la Revoluci\u00f3n de febrero, Gramsci ver\u00eda en los hechos de Petrogrado una \u00abrevoluci\u00f3n proletaria\u00bb. Aquella visi\u00f3n de Gramsci de los acontecimientos de Rusia, al menos inicialmente, no estuvo exenta de errores de evaluaci\u00f3n, debido en parte a la escasez de informaci\u00f3n y en parte a una excesiva confianza en la capacidad de regeneraci\u00f3n moral del acontecimiento revolucionario<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote32sym\" name=\"sdendnote32anc\"><sup>32<\/sup><\/a>. \u00abLa libertad hace libres a los hombres\u00bb, escribir\u00eda en 1917<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote33sym\" name=\"sdendnote33anc\"><sup>33<\/sup><\/a>. Tales convicciones no estaban lejos de las de Luxemburgo. Sin embargo, al evaluar la Revoluci\u00f3n rusa, sobre todo la Revoluci\u00f3n de octubre, la revolucionaria polaca hac\u00eda uso de mayor madurez pol\u00edtico-cultural y de un mayor conocimiento de la situaci\u00f3n rusa. En 1917 era una dirigente y te\u00f3rica madura, que conoc\u00eda bien Rusia y que hab\u00eda tenido un conocimiento de primera mano de la revoluci\u00f3n de 1905. En 1917 se encontraba presa por sus actividades contra la guerra, estuvo entre aquellos (este es un elemento que la une a Gramsci) que vieron ya a la Revoluci\u00f3n de febrero como el inicio de una fase completamente nueva para Rusia y para el socialismo mundial. Pero mientras Gramsci estim\u00f3 siempre positivamente la acci\u00f3n del partido guiado por Lenin y despu\u00e9s operado por el gobierno bolchevique, Luxemburgo elaborar\u00e1 en la c\u00e1rcel un escrito extremadamente cr\u00edtico con la pol\u00edtica de los bolcheviques en el poder, pero sin dejar de derivar su solidaridad hacia que la Revoluci\u00f3n, hasta el punto de aceptar no hacerlo p\u00fablico para no da\u00f1ar ni a Lenin y ni a sus compa\u00f1eros. El texto se dar\u00eda a conocer p\u00f3stumamente en 1922 con el t\u00edtulo <i>La rivoluzione russa<\/i><a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote34sym\" name=\"sdendnote34anc\"><sup>34<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>A diferencia de Luxemburgo, Gramsci no vio ning\u00fan riesgo en la disoluci\u00f3n de la Asamblea Constituyente a principios de 1918 y justific\u00f3 esta medida sobre la base de la oposici\u00f3n entre el \u00abmodelo de representaci\u00f3n directa de los productores\u00bb constituido por los Soviets y \u00abun parlamento [\u2026] de tipo occidental\u00bb, ahora ya superado\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote35sym\" name=\"sdendnote35anc\"><sup>35<\/sup><\/a>. Sin embargo, supo ver las dificultades del \u00abnuevo orden\u00bb, ya que en marzo de 1918 escribir\u00e1 con creciente realismo, \u00abel pasado sigue existiendo [\u2026] es apremiante y quiere tomar venganza\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote36sym\" name=\"sdendnote36anc\"><sup>36<\/sup><\/a>. Gramsci entend\u00eda que no era posible \u00abla r\u00e1pida creaci\u00f3n de un nuevo orden\u00bb, porque, agregaba, \u00abno se crea una sociedad humana en seis meses, cuando tres a\u00f1os de guerra han agotado al pa\u00eds, lo han privado de los medios mec\u00e1nicos para la vida civil. Millones y millones de hombres no se reorganizan en libertad as\u00ed, simplemente, cuando todo es adverso\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote37sym\" name=\"sdendnote37anc\"><sup>37<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Frente a Octubre, tambi\u00e9n Rosa Luxemburg se puso sin dudar al lado de la revoluci\u00f3n bolchevique. De hecho, comenzaba su escrito de 1918 polemizando contra los mencheviques y sobre todo contra la socialdemocracia alemana (a los que acusaba de \u00abcretinismo parlamentario\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote38sym\" name=\"sdendnote38anc\"><sup>38<\/sup><\/a>), primero contra Kautsky, el cual consideraba que en Rusia no deb\u00eda haber tenido lugar la revoluci\u00f3n socialista, dado el atraso del pa\u00eds, y subrayaba los \u00abnexos internacionales de esta revoluci\u00f3n\u00bb, el hecho de que depend\u00eda de la \u00abrevoluci\u00f3n mundial del proletariado\u00bb. La cr\u00edtica de la autora era comprensiva, porque el partido de Lenin hab\u00eda sido \u00abel \u00fanico en Rusia que hab\u00eda sabido comprender los verdaderos intereses de la revoluci\u00f3n [\u2026] el \u00fanico partido que desarroll\u00f3 una pol\u00edtica verdaderamente socialista\u00bb, que hab\u00eda proclamado y perseguido \u00abcon una coherencia de hierro\u00bb la \u00fanica t\u00e1ctica que \u00abpod\u00eda salvar la democracia e impulsar la revoluci\u00f3n\u00bb: \u00abtodo el poder a los Soviets\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote39sym\" name=\"sdendnote39anc\"><sup>39<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>No ser\u00eda dif\u00edcil encontrar aqu\u00ed razones de fuerte consonancia con algunas de las afirmaciones gramscianas de 1917. Sin embargo, a diferencia de Gramsci, Luxemburgo reproch\u00f3 a los bolcheviques tres decisiones tomadas <i>despu\u00e9s<\/i> de la conquista del poder. Y son tres temas que plantean problemas de fondo, incluso si la autora, de acuerdo a su propio enfoque, da la impresi\u00f3n de afrontarlos haciendo abstracci\u00f3n del contexto hist\u00f3rico y entendiendo que el discurso sobre los <i>principios <\/i> es m\u00e1s importante que los problemas de contingencia y de t\u00e1ctica.<\/p>\n<p>El primer punto concern\u00eda a la subdivisi\u00f3n de las tierras entre los campesinos pobres, que habr\u00eda creado una amplia clase de campesinos propietarios destinada a convertirse en enemiga de una econom\u00eda y de un Estado socialista basado en la propiedad colectiva<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote40sym\" name=\"sdendnote40anc\"><sup>40<\/sup><\/a>. La segunda cr\u00edtica era contra \u00abel derecho de autodeterminaci\u00f3n de las naciones\u00bb, con el que Lenin y Trotsky pretend\u00edan obtener el apoyo de Ucrania, Polonia, Lituania, etc., pero cuyo resultado hab\u00eda sido que las burgues\u00edas de estos grupos nacionales hubieran podido mantener una \u00abpol\u00edtica de contra revoluci\u00f3n de clase\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote41sym\" name=\"sdendnote41anc\"><sup>41<\/sup><\/a>. El razonamiento era similar al mantenido veinte o treinta a\u00f1os antes sobre la \u00abcuesti\u00f3n polaca\u00bb: el patriotismo, las reivindicaciones que pon\u00edan en primer lugar a la naci\u00f3n, extingu\u00edan la lucha de clases. La tercera cuesti\u00f3n era relativa a la disoluci\u00f3n de la Asamblea constituyente (expresi\u00f3n de los equilibrios pol\u00edticos pre-revolucionarios), a la supresi\u00f3n del derecho de voto para algunas categor\u00edas sociales, sobre todo, escribe Luxemburgo, a la abolici\u00f3n \u00abde las garant\u00edas democr\u00e1ticas m\u00e1s importantes de una vida p\u00fablica sana y de la actividad pol\u00edtica de las masas trabajadoras: libertad de prensa, derecho de asociaci\u00f3n y de reuni\u00f3n, que han sido prohibidos para cualquier adversario del r\u00e9gimen sovi\u00e9tico\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote42sym\" name=\"sdendnote42anc\"><sup>42<\/sup><\/a>. La autora sosten\u00eda que era absurdo reservar la libertad pol\u00edtica s\u00f3lo para \u00ablos partidarios del gobierno, para los miembros de un \u00fanico partido, sean estos tan numerosos como se quiera\u00bb, porque \u00abla libertad es siempre solamente la libertad de quien piensa de forma distinta\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote43sym\" name=\"sdendnote43anc\"><sup>43<\/sup><\/a>. Por esto, si bien era justo disolver la vieja Asamblea desactualizada por los acontecimientos, era necesario elegir libremente una nueva Asamblea constituyente.<\/p>\n<p>Luxemburgo no dudaba en escribir que contra el boicot al gobierno revolucionario por parte de la burgues\u00eda, las medidas de represi\u00f3n contra ellos \u00aberan naturalmente obligatorias; privaci\u00f3n de los derechos pol\u00edticos, de los medios econ\u00f3micos de subsistencia, etc., para romper la resistencia con pu\u00f1o de hierro\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote44sym\" name=\"sdendnote44anc\"><sup>44<\/sup><\/a>. Pero, una vez superados los momentos de emergencia, era necesario volver de inmediato a la plena vida democr\u00e1tica, teniendo muy clara la diferencia entre \u00abel dominio de clase burgu\u00e9s\u00bb, que \u00abno necesitaba de la instrucci\u00f3n y de la educaci\u00f3n pol\u00edtica de las masas populares\u00bb, y \u00abla dictadura proletaria\u00bb para la que \u00abesta era el elemento vital\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote45sym\" name=\"sdendnote45anc\"><sup>45<\/sup><\/a>. Para Luxemburgo, los bolcheviques habr\u00edan pagado un precio alt\u00edsimo. Ella escribe:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Sin elecciones generales, sin libertad ilimitada de prensa y de reuni\u00f3n, sin la libre lucha de opiniones, se muere la vida en todas las instituciones p\u00fablicas, se convierte en una vida aparente donde la burocracia sigue siendo el \u00fanico elemento activo [\u2026] unas pocas docenas de l\u00edderes del partido, de incansable energ\u00eda e ilimitado idealismo, dirigen y gobiernan<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote46sym\" name=\"sdendnote46anc\"><sup>46<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Habr\u00eda sido, conclu\u00eda, \u00abuna dictadura, pero no la dictadura del proletariado, sino la dictadura de un pu\u00f1ado de pol\u00edticos\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote47sym\" name=\"sdendnote47anc\"><sup>47<\/sup><\/a>. Son tres objeciones relevantes. Respecto a la primera cuesti\u00f3n, debe considerarse que en 1917 los bolcheviques se hab\u00edan hecho populares y que su revoluci\u00f3n hab\u00eda gozado de un amplio favor de las masas gracias a dos consignas: \u00abla tierra para los campesinos\u00bb y \u00abla paz inmediata\u00bb. Tambi\u00e9n el segundo tema, el de la autodeterminaci\u00f3n de las nacionalidades, entraba en el \u00e1mbito de las promesas hechas por los bolcheviques en un intento por obtener el apoyo de sectores no secundarios de la poblaci\u00f3n del antiguo imperio zarista. Conquistado el poder, \u00bfdeber\u00edan desatender las promesas hechas, renunciando al apoyo de la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n? Los bolcheviques intentaron obtener y mantener el <i>consenso<\/i>, teniendo que luchar duramente contra las clases contra revolucionarias y los ej\u00e9rcitos blancos.<\/p>\n<p>Sobre la relaci\u00f3n entre democracia y socialismo, Luxemburgo no rechazaba, como Marx y Engels, como Lenin y Trotsky, como el mismo Gramsci, al menos como el Gramsci de aquellos a\u00f1os, la \u00abdictadura del proletariado\u00bb, entendida como el \u00abpu\u00f1o de hierro\u00bb contra la burgues\u00eda que se opon\u00eda al poder de aquellos que representaban la gran mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n. Pero seg\u00fan la autora, el Estado socialista deb\u00eda garantizar un clima pol\u00edtico caracterizado por la m\u00e1xima libertad de opini\u00f3n, de debate, de prensa y de organizaci\u00f3n pol\u00edtica, al menos para los partidos de las clases subalternas. Por c\u00f3mo se desarroll\u00f3 la historia del \u00absocialismo real\u00bb durante las siguientes d\u00e9cadas, las cr\u00edticas de Luxemburgo a las decisiones de los bolcheviques en materia de libertades pol\u00edticas, sin duda parecen estar bien fundadas. Queda todav\u00eda por subrayar en su pensamiento, una excesiva confianza en las masas y en su capacidad de impregnar las instituciones. Se subestimaba el hecho de que los bolcheviques fueran una minor\u00eda en el pa\u00eds, incluso si ten\u00edan o hab\u00edan tenido un amplio consenso en el momento de la toma del poder, pero siempre siendo susceptibles de ser revocados. La dureza de la guerra civil, alimentada por las potencias occidentales, habr\u00eda hecho el resto. En el fondo, \u00ablos momentos de emergencia\u00bb, no ser\u00edan superados hasta 1921-1922. Esta mirada de Luxemburgo, que podr\u00edamos definir de <i>pr\u00e9sbita<\/i>, es quiz\u00e1s comparable a la de Gramsci en las famosas cartas de octubre de 1926<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote48sym\" name=\"sdendnote48anc\"><sup>48<\/sup><\/a> sobre la lucha interna en el Partido Comunista Sovi\u00e9tico. A pesar de esto, la preocupaci\u00f3n democr\u00e1tica presente en el pensamiento de la polaca sigue siendo una advertencia fundamental en el \u00e1mbito del pensamiento socialista revolucionario del siglo pasado y una ense\u00f1anza siempre v\u00e1lida.<\/p>\n<p><b>Reforma y Renacimiento<\/b><\/p>\n<p>En los <i>Cuadernos<\/i>, Rosa Luxemburgo viene citada a prop\u00f3sito de dos cuestiones distintas, relacionadas con dos de sus escritos. El primero al que Gramsci hace referencia es de 1903 y se titula <i>Estancamiento y progreso del marxismo<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote49sym\" name=\"sdendnote49anc\"><sup>49<\/sup><\/a><\/i>, citado en el \u00a7 31 del <i>Cuaderno 3<\/i> (mayo-junio de 1930)<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote50sym\" name=\"sdendnote50anc\"><sup>50<\/sup><\/a>, y retomado en el \u00a7 70 del <i>Cuaderno 11<\/i> (del 1932). En el art\u00edculo de Luxemburgo leemos, entre otras cosas, en relaci\u00f3n a la \u00abfortuna\u00bb de los diversos libros de <i>El Capital<\/i>, que \u00abs\u00f3lo en la medida en que nuestro movimiento entra en un estado m\u00e1s avanzado y se enfrenta a nuevas cuestiones pr\u00e1cticas, volvemos a recurrir a la reserva conceptual marxista\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote51sym\" name=\"sdendnote51anc\"><sup>51<\/sup><\/a>. Gramsci traduce esta afirmaci\u00f3n (leemos en la segunda redacci\u00f3n del <i>Cuaderno 11<\/i> \u00abcon la exigencia de elaborar los conceptos m\u00e1s universales, las armas ideol\u00f3gicas m\u00e1s refinadas y decisivas\u00bb (del marxismo) en el momento en que \u00abun grupo subalterno se vuelve realmente aut\u00f3nomo y hegem\u00f3nico suscitando un nuevo tipo de estado\u00bb <i>(C 11, \u00a7 70, Tomo 4, p. 349)<\/i>.<\/p>\n<p>En el \u00a7 3 del <i>Cuaderno 4<\/i> (mayo de 1930) Gramsci vuelve a citar el mismo escrito de Luxemburgo a prop\u00f3sito de una cuesti\u00f3n relacionada, as\u00ed en el texto de segunda redacci\u00f3n (<i>Cuaderno 16<\/i>, del 1932) se lee entre otras cosas: \u00abSobre este tema hay que ver el ensayo de Rosa sobre los Progresos y las interrupciones en el desarrollo de la filosof\u00eda de la praxis, que indica como las partes constituyentes de esta filosof\u00eda se han desarrollado en distinta medida, pero siempre seg\u00fan las necesidades de la actividad pr\u00e1ctica <i>(C 16, \u00a7 9, Tomo 5, p. 261)<\/i>. Por lo tanto, la cuesti\u00f3n es la relaci\u00f3n entre el marxismo y el desarrollo cultural y pol\u00edtico de las masas, el problema de como el desarrollo de la filosof\u00eda de la praxis debe pensarse en relaci\u00f3n a las tareas que progresivamente le surgen al movimiento obrero organizado, de como tal desarrollo debe estar estrictamente conectado con el de la <i>filosof\u00eda difundida<\/i>, no s\u00f3lo \u00abRenacimiento\u00bb sino tambi\u00e9n \u00abReforma\u00bb (Reforma protestante), por usar dos categor\u00edas gramscianas que tambi\u00e9n se mencionan a este prop\u00f3sito. <i>Reforma y Renacimiento<\/i> son de hecho el t\u00edtulo de otra nota, la \u00a7 43 del <i>Cuaderno 7<\/i> (noviembre de 1931) donde Gramsci afirma precisamente que por una parte \u00abse trata [\u2026] de trabajar en la elaboraci\u00f3n de una \u00e9lite, pero este trabajo no puede ser separado del trabajo de educar a las grandes masas, es m\u00e1s, las dos actividades son en realidad una sola actividad y es precisamente eso lo que hace dif\u00edcil el problema (recordar el art\u00edculo de Rosa sobre el desarrollo cient\u00edfico del marxismo y sobre las razones de su detenimiento); se trata, en suma, de tener una Reforma y un Renacimiento simult\u00e1neamente\u00bb <i>(C 7, \u00a7 43, Tomo 3, p. 178).<\/i><\/p>\n<p>Este desarrollo filos\u00f3fico de las grandes masas es una preocupaci\u00f3n que seguramente tambi\u00e9n tuvo Rosa Luxemburgo, por su idea de las masas como verdadero sujeto de la revoluci\u00f3n. Hay aqu\u00ed una problem\u00e1tica com\u00fan, o una consonancia de fondo, entre Gramsci y Luxemburgo, aunque en Gramsci hay un enfoque m\u00e1s profundo en la relaci\u00f3n entre el desarrollo de los grupos dirigentes (las \u00e9lites, les llama) y los puntos \u00e1lgidos de la teor\u00eda, de una parte, y el movimiento de masas y los subalternos en su lucha por convertirse en hegem\u00f3nicos, de otra.<\/p>\n<p><b>Espontaneidad y direcci\u00f3n consciente<\/b><\/p>\n<p>El segundo escrito de Rosa Luxemburgo citado en los <i>Cuadernos<\/i> es <i>Huelga de masas, partido y sindicatos<\/i>, quiz\u00e1s su escrito pol\u00edtico m\u00e1s significativo. Durante el \u00abbienio rojo\u00bb Gramsci hab\u00eda mostrado empat\u00eda hacia este escrito luxemburguiano y su tesis seg\u00fan la cual \u00ablos movimientos y las agitaciones pol\u00edticas son los factores determinantes m\u00e1s potentes de la compacidad y la solidaridad sindical\u00bb<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote52sym\" name=\"sdendnote52anc\"><sup>52<\/sup><\/a>. Todav\u00eda m\u00e1s af\u00edn ser\u00e1 la referencia cuando un a\u00f1o despu\u00e9s escribe:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Las tendencias sindicales de <i>Ordine Nuovo<\/i> son tambi\u00e9n un mito: simplemente nos equivocamos al creer que s\u00f3lo las masas pueden realizar la revoluci\u00f3n comunista, y no pueden llevarla a cabo ni un secretario de partido ni un presidente de la rep\u00fablica a golpe de decreto; esta era tambi\u00e9n la opini\u00f3n de Carlos Marx y de Rosa Luxemburgo y la de Lenin, que para Treves y Turari son sindicalistas anarquistas<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote53sym\" name=\"sdendnote53anc\"><sup>53<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s se le escaparon al Gramsci turin\u00e9s algunos elementos de diferenciaci\u00f3n entre los diversos protagonistas del debate del socialismo internacional, o quiz\u00e1s no le parecieran tan importantes en relaci\u00f3n a las grandes elecciones <i>comunes<\/i> de aquellos que hab\u00edan roto con la tradici\u00f3n de la Segunda Internacional.<\/p>\n<p>En cualquier caso, el juicio en los <i>Cuadernos <\/i>parece muy diferente y la valoraci\u00f3n del documento de 1906 cambia dr\u00e1sticamente. \u00bfQu\u00e9 ha ocurrido mientras tanto? De forma muy sint\u00e9tica podr\u00edamos decir que la revoluci\u00f3n hab\u00eda sido derrotada en Occidente, porque el estado y la \u00absociedad de masas\u00bb de los pa\u00edses capitalistas avanzados hab\u00edan demostrado ser muy diferentes de los de la Rusia de 1917. Este hecho impon\u00eda una reconsideraci\u00f3n de las estrategias y de los m\u00e9todos de lucha: una <i>revoluci\u00f3n del concepto de revoluci\u00f3n<\/i>, como Gramsci comienza a comprender a finales de 1924 (despu\u00e9s de su estancia en Mosc\u00fa y de un conocimiento mucho m\u00e1s profundo de Lenin y de la pol\u00edtica de esa fase, caracterizada por la trama de la NEP y del \u00abfrente \u00fanico\u00bb). En cambio, el ensayo de Luxemburgo, <i>Huelga de masas, partido y sindicatos<\/i>, le parece que pertenece a una fase y una concepci\u00f3n totalmente diferentes.<\/p>\n<p>El escrito en cuesti\u00f3n es citado en dos notas del <i>Cuaderno 7<\/i>, la \u00a7 10 (noviembre de 1930) y la \u00a7 16 (diciembre de 1930)<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote54sym\" name=\"sdendnote54anc\"><sup>54<\/sup><\/a>. En la segunda nota Gramsci polemiza con \u00abla famosa teor\u00eda de Bronstein sobre la <i>permanencia<\/i> del movimiento\u00bb (es decir, la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n permanente de Trotsky), a\u00f1adiendo que \u00abla teor\u00eda de Bronstein puede ser comparada con la de ciertos sindicalistas franceses sobre la huelga general y con la teor\u00eda de Rosa en el op\u00fasculo traducido por Alessandri<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote55sym\" name=\"sdendnote55anc\"><sup>55<\/sup><\/a>: el op\u00fasculo de Rosa y la teor\u00eda de Rosa han influido, por lo dem\u00e1s, a los sindicalistas franceses [\u2026] depende en parte tambi\u00e9n de la teor\u00eda de la espontaneidad\u00bb <i>(C 7, \u00a7 16, Tomo 3, p. 157).<\/i><\/p>\n<p>Como se puede comprobar, invierte su juicio en relaci\u00f3n al de 1920. Se puede a\u00f1adir que en su escrito, Luxemburgo hab\u00eda tomado expl\u00edcitamente ciertas distancias del anarquismo y de la espontaneidad, sosteniendo incluso que la revoluci\u00f3n rusa del 1905 hab\u00eda supuesto la derrota de estas tendencias<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote56sym\" name=\"sdendnote56anc\"><sup>56<\/sup><\/a>. Sin embargo, el mismo Gramsci hab\u00eda se\u00f1alado en el <i>Cuaderno 3<\/i> que \u00abde la expresi\u00f3n espontaneidad pueden darse diversas definiciones\u00bb <i>(C 3, \u00a7 48, Tomo 2, p. 51). <\/i>La nota lleva por t\u00edtulo <i>Espontaneidad y direcci\u00f3n consciente<\/i> y trata sobre su etapa en <i>Ordine Nuovo<\/i> cuando, escrib\u00eda Gramsci, este elemento de espontaneidad \u00abno fue olvidado y mucho menos despreciado: fue <i>educado<\/i>, fue orientado, fue purificado de todo aquello que siendo extra\u00f1o pod\u00eda contaminarlo, para hacerlo homog\u00e9neo, pero en forma viva, hist\u00f3ricamente eficaz, con la teor\u00eda moderna\u00bb <i>(ib\u00edd., p. 53). <\/i> Aunque no se menciona a Rosa, parece ser otro paso en que el pensador sardo (incluso en su temporada del <i>Ordine Nuovo<\/i> se distancia de la revolucionaria polaca sobre el tema de la relaci\u00f3n entre las masas y el partido.<\/p>\n<p>La referencia gramsciana a la teor\u00eda de la espontaneidad, al espontaneismo, se detalla en la primera nota de dos llamadas del <i>Cuaderno 7<\/i>, la \u00a7 10. La nota se titula <i>Estructura y superestructura<\/i>. Veamos el razonamiento del pensador sardo tal y como se desarrolla en el segundo borrador de la nota, que se encuentra en el <i>Cuaderno 13 <\/i>(mayo 1932 \u2013 noviembre de 1933):<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">A prop\u00f3sito de las confrontaciones entre los conceptos de guerra de maniobras y guerra de posiciones en el arte militar y los conceptos relativos en el arte pol\u00edtico, debe recordarse el librito de Rosa traducido al italiano en 1919 por C. Alessandri (traducido del franc\u00e9s). En ese librito se teorizan un poco apresuradamente y tambi\u00e9n superficialmente las experiencias hist\u00f3ricas de 1905: de hecho Rosa descuid\u00f3 los elementos \u00abvoluntarios\u00bb y organizativos que en aquellos sucesos fueron mucho m\u00e1s difundidos y eficientes de lo que Rosa fue capaz de creer<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote57sym\" name=\"sdendnote57anc\"><sup>57<\/sup><\/a> por cierto prejuicio suyo \u00abeconomista y espontane\u00edsta\u00bb. Sin embargo, este librito (y otros ensayos de la misma autora) es uno de los documentos m\u00e1s significativos de la teorizaci\u00f3n de la guerra de maniobras aplicada al arte pol\u00edtico. El elemento econ\u00f3mico inmediato (crisis, etc\u00e9tera) es considerado como la artiller\u00eda de campo que en la guerra abr\u00eda la brecha en la defensa enemiga, brecha suficiente para que las tropas propias hagan irrupci\u00f3n y obtengan un triunfo definitivo (estrat\u00e9gico) o al menos un \u00e9xito importante en la directriz de la l\u00ednea estrat\u00e9gica. Naturalmente en la ciencia hist\u00f3rica la eficacia del elemento econ\u00f3mico inmediato es considerada mucho m\u00e1s compleja que la de la artiller\u00eda pesada en la guerra de maniobras, porque este elemento era concebido como poseedor de un doble efecto: 1) abrir la brecha en la defensa enemiga despu\u00e9s de haber desorganizado y hecho perder la confianza en s\u00ed mismo y en sus fuerzas y en su futuro al enemigo mismo; 2) organizar fulminantemente a las tropas propias, crear los cuadros, o al menos poner los cuadros existentes (elaborados hasta entonces por el proceso hist\u00f3rico general) fulminantemente en su puesto de encuadramiento por las tropas diseminadas; 3) crear fulminantemente la concentraci\u00f3n ideol\u00f3gica de la identidad del fin a alcanzar. Era una forma de f\u00e9rreo determinismo economista, con el agravante de que los efectos eran concebidos como rapid\u00edsimos en el tiempo y en el espacio; por eso era un aut\u00e9ntico misticismo hist\u00f3rico, la expectativa de una especie de fulguraci\u00f3n milagrosa <i>(C 13, \u00a7 24, Tomo 5, pp. 60-61).<\/i><\/p>\n<p>La cita es larga, pero ilustra bien la divergencia estrat\u00e9gica entre Gramsci y Luxemburgo, tal y como la percibi\u00f3 Gramsci despu\u00e9s de las derrotas de los a\u00f1os 20<a class=\"sdendnoteanc\" href=\"#sdendnote58sym\" name=\"sdendnote58anc\"><sup>58<\/sup><\/a>. Ya hemos visto como en <i>Huelga de masas, partido y sindicatos<\/i>, la fusi\u00f3n de factores objetivos (econ\u00f3micos) y subjetivos (pol\u00edticos) est\u00e1n m\u00e1s articulados y son m\u00e1s complejos de los que dicen los <i>Cuadernos<\/i>. Pero Gramsci hab\u00eda llegado a la conclusi\u00f3n de que la guerra de maniobras, la revoluci\u00f3n insurreccionista del siglo XIX, hab\u00eda quedado atr\u00e1s, al menos en los pa\u00edses m\u00e1s desarrollados, <i>principalmente<\/i> en Alemania, donde todav\u00eda se intent\u00f3 en la d\u00e9cada de los a\u00f1os veinte con resultados <i>catastr\u00f3ficos.<\/i> Esto se debe a que en los \u00abEstados m\u00e1s avanzados\u00bb, a\u00f1ade en la misma nota, \u00abla <i>sociedad civil<\/i> se ha convertido en una estructura muy compleja y resistente a las irrupciones catastr\u00f3ficas del elemento econ\u00f3mico inmediato (crisis, depresiones, etc.); las superestructuras de la sociedad civil son como el sistema de trincheras en la guerra moderna\u00bb <i>(ib\u00edd., p. 62). <\/i>Adem\u00e1s, detr\u00e1s de las cuestiones de an\u00e1lisis y de estrategia, en las palabras de Gramsci brillaba tambi\u00e9n una divergencia con la concepci\u00f3n de la misma dial\u00e9ctica: la posici\u00f3n de Luxemburgo viene representada como una concepci\u00f3n <i>no dial\u00e9ctica<\/i> en la <i>relaci\u00f3n entre estructura y sobrestructura<\/i>, caracterizada por una fuerte sobre-estimaci\u00f3n del factor econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>Las cr\u00edticas que Gramsci dedica a Luxemburgo en los <i>Cuadernos<\/i> son particularmente duras, en parte poco generosas. En estos probablemente pesaba tambi\u00e9n el hecho de que, a mitad de los a\u00f1os veinte y muerto Lenin (a menudo un adversario, pero siempre respetuoso con la figura y la obra de la revolucionaria polaca), con la considerada <i>bolchevizaci\u00f3n<\/i> de los partidos comunistas, los juicios sobre Luxemburgo en toda la Tercera Internacional se hab\u00edan vuelto cada vez m\u00e1s negativos. De cualquier modo, es determinante la profunda ruptura anal\u00edtica y estrat\u00e9gica que Gramsci ve en relaci\u00f3n a la autora del \u00abfolleto\u00bb de 1906, en el momento en que redise\u00f1a toda su concepci\u00f3n de la revoluci\u00f3n a la luz de la teor\u00eda de la hegemon\u00eda, se\u00f1alada en la sobreestimaci\u00f3n de las consecuencias pol\u00edticas de la crisis econ\u00f3mica un error capital del movimiento revolucionario y del marxismo de su tiempo.<\/p>\n<p><i>Traducci\u00f3n del italiano: Fernando Zamorano<\/i><\/p>\n<p><a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote1anc\" name=\"sdendnote1sym\">1<\/a> Sobre la vida y el desarrollo del pensamiento de Luxemburgo, adem\u00e1s de la biograf\u00eda de P. J. Netti, <i>Rosa Luxemburg<\/i> [1968], Mil\u00e1n, Il Saggiatore, 1978, se ha tenido en cuenta sobre todo L. Basso, <i>Introduzione <\/i><em>a R. Luxemburg, Scritti politici<\/em>, editado por L. Basso, Roma, Editori Riuniti, 1967, pp. 13-129. Perm\u00edtaseme referirme tambi\u00e9n a mi <i>Il pensiero pol\u00edtico di Rosa Luxemburg. Una introduzione<\/i>, en R. Luxemburg, <i>Socialismo, democrazia, rivoluzione. Antologia 1898-1918<\/i>, Roma, Editori Riuniti, 2018, pp. 7-48.<br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote2anc\" name=\"sdendnote2sym\">2<\/a> A. Gramsci<i>, Carlo Liebknecht<\/i> [18 de enero de 1919], en<i> Il nostro Marx 1918-1919<\/i>, a cargo de S. Caprioglio, Tur\u00edn, Eunaudi, 1984, pp. 496-497.<br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote3anc\" name=\"sdendnote3sym\">3<\/a> Cfr. Por ejemplo A. Gramsci, <i>Il partito comunista (I parte)<\/i> [4 de septiembre de 1920], en <i>L\u2019Ordine Nuovo 1919-1920<\/i>, a cargo de V. Gerratana y A.A. Santucci, Tur\u00edn, Einaudi, 1987, p. 654.<br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote4anc\" name=\"sdendnote4sym\">4<\/a> A veces se hace referencia a los dos en el \u00e1mbito de las duras pol\u00e9micas contra los socialdem\u00f3cratas y los socialistas moderados no s\u00f3lo italianos. Ver A. Gramsci<i>, Il salvataggio dei mandanti<\/i> [25 de julio de 1924]en Id., <i>La costruzione del partito comunista 1923-1924<\/i>, Tur\u00edn, Einaudi, 1971, p. 196.<br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote5anc\" name=\"sdendnote5sym\">5<\/a> Perm\u00edtaseme referirme a mi introducci\u00f3n a A. Gramsci, <i>Masse e partito. Antolog\u00eda 1910-1926<\/i>, editado por G. Liguiori, Roma, Editori Riuniti, 2016, pp. 9-28.<br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote6anc\" name=\"sdendnote6sym\">6<\/a> Cfr. G. Luk\u00e1cs, <i>Rosa Luxemburg marxista<\/i>, en <i>Storia e conscienza di clase<\/i>[1923], Mil\u00e1n, Sugardo, 1978. La misma pensadora polaca hab\u00eda afirmado considerar la dial\u00e9ctica como la \u00abroca sobre la que se asienta toda la doctrina del socialismo marxista\u00bb (R. Luxemburgo, <i>Sciopero di massa, partito e sindicati<\/i> [1906], en Ead, <i>Socialismo, democracia, rivoluzione<\/i>. Cit., p.185).<br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote7anc\" name=\"sdendnote7sym\">7<\/a> Cfr. C. Meta, <i>Il soggetto e l\u2019educazione in Gramsci. Formazione dell\u2019uomo e teoria della personalit\u00e0<\/i>, Roma, Bordeaux, 2019.<br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote8anc\" name=\"sdendnote8sym\">8<\/a> Cfr. G. Prestipinio, <i>Dialettica<\/i>, en F. Frosini, G. Liguori (a cura di), <i>Le parole di Gramsci. Per un lessico dei Quaderni del carcere<\/i>, Roma, Carocci, 2004, pp. 55-73.<br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote9anc\" name=\"sdendnote9sym\">9<\/a> R. Luxemburgo, <i>Sciopero di massa, partito e sindicati<\/i>, cit., p.177.<br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote10anc\" name=\"sdendnote10sym\">10<\/a> A. Gramsci, <i>Neutralit\u00e0 attiva ed operante<\/i>[31 ottobre 1914], en <i>Scritti (1910-1926)<\/i>, vol. 1: <i>1910-1916<\/i>, a cura di G. Guida e M. L. Righi, Edizione nazionale degli scritti di Antonio Gramsci, Roma, Istituto della Enciclopedia Italiana fondata de Giovanni Treccani, 2019, pp. 12-22; e in Id., <i>Masse e partito<\/i>, cit., pp. 39-54.<br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote11anc\" name=\"sdendnote11sym\">11<\/a> Sobre Gramsci y la Segunda guerra mundial cfr. L. Rapone, <i>Cinque anni che paiono secoli. Antonio Gramsci dal socialismo al comunismo (1914-1919)<\/i>, Roma, Carocci, 2011.<br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote12anc\" name=\"sdendnote12sym\">12<\/a> A. Gramsci, <i>El informe Tasca y el Congreso de la c\u00e1mara de comercio de Tur\u00edn<\/i>[5 junio 1920] en l\u2019Ordine Nuovo 1919-1920, cit., p. 541. Debe agregarse una carta escrita en Viena a comienzos de 1924 en que Gramsci, hablando del proyecto de una nueva revista te\u00f3rica, asum\u00eda y encargaba al economista y dirigente comunista Antonio Graziadei un art\u00edculo sobre \u00abLa acumulaci\u00f3n del capital seg\u00fan Rosa Luxemburgo\u00bb (A. Gramsci, Carta a Urbani del 13 de enero de 1924 en <i>Lettere 1908-1926<\/i>, Tur\u00edn, Einaudi, 1992, p. 175).<br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote13anc\" name=\"sdendnote13sym\">13<\/a> Tal argumento est\u00e1 presente en su tesis doctoral, escrita y defendida en Suiza en 1897 y publicada al a\u00f1o siguiente.<br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote14anc\" name=\"sdendnote14sym\">14<\/a> El nexo entre la cuesti\u00f3n polaca y la cuesti\u00f3n nacional se puede encontrar en R. Luxemburgo, Prefazione a <i>\u00ab<\/i><i>La quiestione polacca e il movimento socialista<\/i><i>\u00ab<\/i> [1905], en <i>Socialismo, democracia, rivoluzione<\/i>, cit., pp. 145-180, que se centra en sus posiciones y sus controversias de la d\u00e9cada anterior.<br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote15anc\" name=\"sdendnote15sym\">15<\/a> A. Gramsci, <i>Vladimiro Ilic Ulianof<\/i>, en <i>L\u2019Ordine Nuovo<\/i> (terza serie), marzo 1924.<br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote16anc\" name=\"sdendnote16sym\">16<\/a> Referencia a los <i>Cuadernos de la c\u00e1rcel<\/i>, directamente al texto, introducido por la letra <i>C.<\/i> seguida del n\u00famero de cuaderno, el p\u00e1rrafo, el tomo de la edici\u00f3n y la p\u00e1gina, debe ser entendido como relativo a A. Gramsci, <i>Cuadernos de la c\u00e1rcel<\/i>, edici\u00f3n cr\u00edtica a cargo de V. Gerratana, M\u00e9xico, Editorial Era, 1999.<br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote17anc\" name=\"sdendnote17sym\">17<\/a><span lang=\"it-IT\"> R. Luxemburgo, <i>Problemi di organizzazione della socialdemocracia russa<\/i> [1904], en <i>Socialismo, democrazia, rivoluzione<\/i>, cit., p. 144.<br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote18anc\" name=\"sdendnote18sym\">18<\/a> Ivi, p. 132.<br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote19anc\" name=\"sdendnote19sym\">19<\/a> R. Luxemburgo, <i>Sciopero di massa, partito e sindicati<\/i>, cit., p. 216.<br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote20anc\" name=\"sdendnote20sym\">20<\/a> Ivi, p. 188.<br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote21anc\" name=\"sdendnote21sym\">21<\/a> Ivi, p. 193.<br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote22anc\" name=\"sdendnote22sym\">22<\/a><i>Ibidem<\/i>.<br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote23anc\" name=\"sdendnote23sym\">23<\/a> A. Gramsci, <i>Socialismo y cultura<\/i> [29 de enero de 1916], en <i>Scritti (1910-1926)<\/i>, vol. 1: <i>1910-1916<\/i>, cit., pp. 128-133; y en <i>Masse e partito<\/i>, cit. Pp. 55-58.<br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote24anc\" name=\"sdendnote24sym\">24<\/a> R. Luxemburgo, <i>Sciopero di massa, partito e sindicati<\/i>, cit., p.236. Incluso en sus \u00faltimos d\u00edas de vida, la revolucionaria polaca repetir\u00e1 que los proletarios \u00abse educar\u00e1n arroj\u00e1ndose a la acci\u00f3n\u00bb (R. Luxemburgo, <i>Discurso sul programma<\/i> [31 de diciembre de 1918], en <i>Scritti politici<\/i>, cit., p. 630), En el mismo escrito, sin embargo, Luxemburgo reconoce tambi\u00e9n la necesidad de cierta educaci\u00f3n, en el sentido que los trabajadores deb\u00edan al menos ser conscientes de las tareas <i>estatales<\/i> que deb\u00edan tener los Consejos obreros.<br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote25anc\" name=\"sdendnote25sym\">25<\/a> R. Luxemburgo, <i>Sciopero di massa, partito e sindicati<\/i>, cit., p. 238.<br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote26anc\" name=\"sdendnote26sym\">26<\/a> Cfr. A. d\u2019Orsi, <i>Gramsci. Una nuova biografia. Nuova edizione rivista e accresciuta<\/i>, Milan, Feltrinelli, 2018, 2018, pp. 112.<br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote27anc\" name=\"sdendnote27sym\">27<\/a> Cfr. Sobre esto, al comienzo del p\u00e1rrafo Spontaneit\u00e0 e direzione consapevole, sobre algunos juicios gramscianos en consonancia con las posiciones de Luxemburgo.<br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote28anc\" name=\"sdendnote28sym\">28<\/a> A. Gramsci, <i>Democrazia operaria<\/i> [21 de junio de 1919], en <i>Masse e potere<\/i>, cit., p. 167.<br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote29anc\" name=\"sdendnote29sym\">29<\/a> A. Gramsci, Utopia [20 de julio de 1918], ivi, p. 139.<br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote30anc\" name=\"sdendnote30sym\">30<\/a> A. Gramsci<i>, La taglia della storia <\/i>[7 de junio de 1919], ivi, p. 160<br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote31anc\" name=\"sdendnote31sym\">31<\/a> A. Gramsci, <i>Democrazia operaria, <\/i>cit., p. 168.<br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote32anc\" name=\"sdendnote32sym\">32<\/a> Sobre esta cuesti\u00f3n se puede consultar mi <i>Gramsci e le due rivoluzioni russe del 1917<\/i>, introducci\u00f3n a A. Gramsci, <i>Come alla volont\u00e0 piace. Scritti sulla Rivoluzione russa<\/i>, Roma, Castelvecchi, 2017, pp. 5-23.<br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote33anc\" name=\"sdendnote33sym\">33<\/a> A. Gramsci. <i>Note sulla rivoluzione russa <\/i>[29 de abril de 1917], en Scritti (1910-1926), Vol. 2: 1917, a cargo de L. Rapone, con la colaboraci\u00f3n de M. L. Righi y la contribuci\u00f3n de B. Garzarelli, Edici\u00f3n naciona de los escritos de Antonio Gramsci, Roma, Istituto della Enciclopedia Italiana fundada por Giovanni Treccani, 2015, p. 256; y en <i>Come alla volont\u00e0 piace<\/i>, cit., p. 36.<br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote34anc\" name=\"sdendnote34sym\">34<\/a> Cfr. R. Luxemburgo, <i>La rivoluzione russa<\/i> [1918], en <i>Socialismo, democrazia, rivoluzione<\/i><br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote35anc\" name=\"sdendnote35sym\">35<\/a> A. Gramsci, <i>Costituente e Soviety<\/i>, [26 de enero de 1918], en <i>Masse e potere<\/i>, cit., p. 63.&lt;<br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote36anc\" name=\"sdendnote36sym\">36<\/a> A. Gramsci, Un anno di storia, [16 marzo de 1918], ivi, p. 75.<br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote37anc\" name=\"sdendnote37sym\">37<\/a><span lang=\"it-IT\"><i>Ibidem.<\/i><\/span><br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote38anc\" name=\"sdendnote38sym\">38<\/a><span lang=\"it-IT\"> R. Luxemburgo, <\/span><span lang=\"it-IT\"><i>La rivoluzione russa<\/i><\/span><span lang=\"it-IT\">,<\/span><span lang=\"it-IT\"> cit., p. 279.<br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote39anc\" name=\"sdendnote39sym\">39<\/a><span lang=\"it-IT\"> Ivi., p. 275.<\/span><br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote40anc\" name=\"sdendnote40sym\">40<\/a><span lang=\"it-IT\"> Cfr. Ivi, p. 282.<\/span><br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote41anc\" name=\"sdendnote41sym\">41<\/a><span lang=\"it-IT\"> Ivi., p. 285.<\/span><br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote42anc\" name=\"sdendnote42sym\">42<\/a><span lang=\"it-IT\"> Ivi., p. 296.<\/span><br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote43anc\" name=\"sdendnote43sym\">43<\/a><span lang=\"it-IT\"> Ivi., p. 297.<\/span><br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote44anc\" name=\"sdendnote44sym\">44<\/a><span lang=\"it-IT\"> Ivi., p. 290 .<\/span><br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote45anc\" name=\"sdendnote45sym\">45<\/a><span lang=\"it-IT\"> Ivi., p. 297.<\/span><br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote46anc\" name=\"sdendnote46sym\">46<\/a><span lang=\"it-IT\"> Ivi., p. 299.<\/span><br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote47anc\" name=\"sdendnote47sym\">47<\/a><span lang=\"it-IT\"><i>Ibidem.<\/i><\/span><br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote48anc\" name=\"sdendnote48sym\">48<\/a><span lang=\"it-IT\"> Cfr. <\/span><span lang=\"it-IT\"><i>Il carteggio Gramsci-Togliatti dell\u2019ottobre 1926<\/i><\/span> <span lang=\"it-IT\">[1926], en A. Gramsci, <\/span><span lang=\"it-IT\"><i>Masse e partito<\/i><\/span><span lang=\"it-IT\">, cit., pp. 350-365.<\/span><br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote49anc\" name=\"sdendnote49sym\">49<\/a><span lang=\"it-IT\"> Cfr., en el <\/span><span lang=\"it-IT\"><i>Aparato cr\u00edtico<\/i><\/span><span lang=\"it-IT\"> de A. Gramsci, <\/span><span lang=\"it-IT\"><i>Quaderni del carcere<\/i><\/span><span lang=\"it-IT\">, cit., la nota 3 a p. 2583.<\/span><br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote50anc\" name=\"sdendnote50sym\">50<\/a><span lang=\"it-IT\"> Sobre la dataci\u00f3n de los <\/span><span lang=\"it-IT\"><i>Cuaderno<\/i><\/span><span lang=\"it-IT\">s, a partir de ahora, cfr. G. Cospito, <\/span><span lang=\"it-IT\"><i>Verso l\u2019edizione critica e integrale dei Quaderni del carcere<\/i><\/span><span lang=\"it-IT\">, in <\/span><span lang=\"it-IT\"><i>Studi storici<\/i><\/span><span lang=\"it-IT\">, 2011, n. 4, pp. 896 ss.<\/span><br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote51anc\" name=\"sdendnote51sym\">51<\/a><span lang=\"it-IT\"> R. Luxemburgo, <\/span><span lang=\"it-IT\"><i>Ristagno e progreso nel marxismo<\/i><\/span> <span lang=\"it-IT\">[14 de marzo de 1903], en <\/span><span lang=\"it-IT\"><i>Scritti scelti<\/i><\/span><span lang=\"it-IT\">, a cargo de L. Amodio, Tur\u00edn, Einaudi, 1975, p. 229. <\/span><br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote52anc\" name=\"sdendnote52sym\">52<\/a><span lang=\"it-IT\"> A. Gramsci, <\/span><span lang=\"it-IT\"><i>Verso nuove istituzioni. <\/i><\/span><i>Postilla<\/i> [30 de agosto de 1919], en <i>L\u2019Ordine Nuovo 1919-1920<\/i>, cit., p. 191.<br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote53anc\" name=\"sdendnote53sym\">53<\/a><span lang=\"it-IT\"> A. Gramsci, <\/span><span lang=\"it-IT\"><i>Cronache dell\u2019 <\/i><\/span><span lang=\"it-IT\"><i>\u00ab<\/i><\/span><span lang=\"it-IT\"><i>Ordine Nuovo<\/i><\/span><span lang=\"it-IT\"><i>\u00ab<\/i><\/span> <span lang=\"it-IT\">[9 de octubre de 1920], ivi, p. 704.<\/span><br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote54anc\" name=\"sdendnote54sym\">54<\/a> Cabe se\u00f1alar que los juicios de Gramsci son anteriores a la dura intervenci\u00f3n de Stalin contra el legado pol\u00edtico-te\u00f3rico de Luxemburgo, que se remonta a 1931, y que caus\u00f3 una mayor obnubilaci\u00f3n de la memoria de la revolucionaria polaca. Stalin hab\u00eda colocado a Luxemburgo entre los \u00abprecursores ideol\u00f3gicos de Trotsky\u00bb, en <i>Storia del marxismo<\/i>, Vol. <span lang=\"it-IT\">II: <\/span><span lang=\"it-IT\"><i>Il marxismo nell\u2019est\u00e0 della Seconda Internazionale<\/i><\/span><span lang=\"it-IT\">, Tur\u00edn, Einaudi, 1979. P. 325).<\/span><br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote55anc\" name=\"sdendnote55sym\">55<\/a><span lang=\"it-IT\"> Gramsci tiene presente la primera traducci\u00f3n italiana del libro de Rosa Luxemburg: <\/span><span lang=\"it-IT\"><i>Lo scioero generale. Il Partito e i sindicati<\/i><\/span><span lang=\"it-IT\">, prefacio de C. Alessandri, Mil\u00e1n, Casa Editrice Avanti!, 1919.<\/span><br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote56anc\" name=\"sdendnote56sym\">56<\/a><span lang=\"it-IT\"> R. Luxemburgo, <\/span><span lang=\"it-IT\"><i>Sciopero di massa, partito e sindicati<\/i><\/span><span lang=\"it-IT\">, cit., pp. 183-186.<\/span><br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote57anc\" name=\"sdendnote57sym\">57<\/a> En realidad, en el escrito de Luxemburgo hay un cierto reconocimiento del papel de los socialdem\u00f3cratas en la primera revoluci\u00f3n rusa, tanto en su preparaci\u00f3n (en sentido general e indirecto) como en su desarrollo, pero, ella afirma, \u00abla socialdemocracia [\u2026] ciertamente participa en la revoluci\u00f3n, pero no la hace\u00bb (ib\u00edd., p. 201). Gramsci no tiene el \u00abtexto\u00bb en la prisi\u00f3n y lo cita de memoria.<br \/>\n<a class=\"sdendnotesym\" href=\"#sdendnote58anc\" name=\"sdendnote58sym\">58<\/a> En Alemania, a las fallidas insurrecciones de 1921 y 1923 se sum\u00f3 el crecimiento y despu\u00e9s la toma del poder del nazismo, debido a la larga crisis de los a\u00f1os veinte y treinta, y tambi\u00e9n a una lectura incorrecta y a las vanas esperanzas \u00abeconomicistas\u00bb y revolucionarias de los comunistas frente a<\/span><\/span><span lang=\"it-IT\"><span lang=\"it-IT\"> ella.<\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dos marxistas originales en el \u00e1mbito de la Segunda Internacional. Terrenos de convergencia y de desacuerdo: cuesti\u00f3n nacional, Consejos obreros, sujeto revolucionario, juicio sobre la revoluci\u00f3n de octubre. Despu\u00e9s del \u00abbienio rojo\u00bb, crecieron las distancias y en los \u00abCuadernos\u00bb se manifiesta una cr\u00edtica radical al \u00abdeterminismo\u00bb y al \u00abeconomicismo\u00bb de la revolucionaria polaca.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":7532,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,26,13],"tags":[865,1041],"class_list":["post-7493","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia","category-historia-del-comunismo","category-la-izquierda-a-debate","tag-antonio-gramsci","tag-rosa-luxemburgo"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7493","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7493"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7493\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/7532"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7493"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7493"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7493"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}