{"id":7539,"date":"2020-05-08T05:00:56","date_gmt":"2020-05-08T04:00:56","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=7539"},"modified":"2020-09-17T00:55:32","modified_gmt":"2020-09-16T23:55:32","slug":"sorgo-y-acero-el-regimen-socialista-de-desarrollo-y-la-forja-de-china-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=7539","title":{"rendered":"Sorgo y acero: el r\u00e9gimen socialista de desarrollo y la forja de China (I)"},"content":{"rendered":"<p><em>El colectivo comunista chino Chuang est\u00e1 publicando en la revista de mismo t\u00edtulo una serie de art\u00edculos sobre la historia contempor\u00e1nea econ\u00f3mica china. De momento llevan publicadas las dos primeras secciones de las tres previstas, respectivamente en los n\u00fameros 1 (2016 y 2019) y 2 (2019) de la revista. Publicamos a continuaci\u00f3n la primera serie, lo que los autores denominan \u00abr\u00e9gimen socialista de desarrollo\u00bb que datan aproximadamente entre la creaci\u00f3n de la Rep\u00fablica Popular en 1949 y principios de los a\u00f1os 70, cuando consideran que se produce la transici\u00f3n al capitalismo. Dada su extensi\u00f3n presentaremos los textos en las siguientes 6 entradas separadas:<\/em><br \/>\n<em>I: Introducci\u00f3n<\/em><br \/>\n<a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/?p=7542\"><em>II: 1 \u2013 Precedentes<\/em><\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/?p=7574\"><em>III: 2 \u2013 Desarrollo<\/em><\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/?p=7587\"><em>IV: 3 \u2013 Anquilosamiento<\/em><\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/?p=7589\"><em>V: 4 \u2013 Perdici\u00f3n<\/em><\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/?p=7591\"><em>VI: Conclusi\u00f3n \u2013 Desligamiento<\/em><\/a><\/p>\n<h2 class=\"western\" align=\"center\"><strong>Transiciones<\/strong><\/h2>\n<p>A finales del siglo XVI, se public\u00f3 en Europa uno de los primeros relatos en formato largo de la vida en \u00abChina\u00bb. El autor era un mercenario portugu\u00e9s llamado Galeote Pereira quien hab\u00eda luchado en nombre de Ayutthaya contra los birmanos en la primera guerra de la era moderna en la parte continental del este de Asia. M\u00e1s tarde se convirti\u00f3 en un pirata en los Mares del Sur de China, dedic\u00e1ndose al pillaje de las provincias costeras en el inicio de lo que se convertir\u00eda en una epidemia de pirater\u00eda de siglos facilitada por el crecimiento del mercado mundial. La dinast\u00eda Ming respondi\u00f3 con su Campa\u00f1a de Exterminio de la Pirater\u00eda y Pereira fue capturado en Fujian y exiliado al interior, de donde escap\u00f3 a Europa a\u00f1os despu\u00e9s gracias al soborno y a la ayuda de los mercaderes portugueses en Guangzhou.<\/p>\n<p>Su relato de la experiencia, editado y publicado con la ayuda de los jesuitas, fue uno de los pocos relatos de primera mano disponibles sobre \u00abChina\u00bb desde los tiempos de Marco Polo. Pero Marco Polo hab\u00eda llegado de una Europa estancada, provinciana, para observar las operaciones internas de la civilizaci\u00f3n m\u00e1s avanzada que el mundo hab\u00eda visto hasta entonces bajo la forma de la dinast\u00eda Yuan (Mongol). Pereira, por su parte, hab\u00eda venido de una Europa muy cambiada y hab\u00eda llegado a una \u00abChina\u00bb mucho m\u00e1s cambiada, ambas al borde de un gran caos inminente.<\/p>\n<p>Si hubo alg\u00fan momento de total indeterminaci\u00f3n en el nacimiento del mundo capitalista, fue este. El dado ya se hab\u00eda lanzado pero todav\u00eda no hab\u00eda ca\u00eddo. Con la mayor armada, la tecnolog\u00eda m\u00e1s avanzada y una productividad agr\u00edcola sin precedentes, la dinast\u00eda Ming segu\u00eda siendo la mayor y m\u00e1s poderosa estructura pol\u00edtica del mundo. Igualaba y superaba a Europa en todos los aspectos, y la cuesti\u00f3n de la \u00abfallida\u00bb transici\u00f3n de China al capitalismo (conocida como la \u00abParadoja de Needham\u00bb) se convertir\u00eda en una especie de adivinanza inici\u00e1tica para los futuros estudiosos de la regi\u00f3n. Pereira hab\u00eda llegado en medio del deterioro de los Ming, causado en parte por las industrias de la plata de\u00a0 portugueses y espa\u00f1oles y las nuevas redes de comercio de las que \u00e9l mismo era un producto.<\/p>\n<p>Pero la caracter\u00edstica m\u00e1s sorprendente del informe de Pereira no era la accidentada historia de su autor ni sus descripciones del ornamentado pero efectivo sistema judicial Ming. M\u00e1s bien era el hecho curioso de que, entre todos los \u00abchinos\u00bb con los que habl\u00f3, ninguno hab\u00eda o\u00eddo hablar de \u00abChina\u00bb ni de ninguno de sus correlatos supuestamente nativos (variantes de Zhongguo \u2014el pa\u00eds o pa\u00edses del \u00abmedio\u00bb o \u00abcentral\u00bb). Pereira mismo hab\u00eda viajado exclusivamente por lo que hoy es el sur de China, atravesando las provincias de Fujian, Guangdong, Guangxi y Ghizhou. Estas regiones eran hu\u00e9spedes de una mir\u00edada de \u00abdialectos\u00bb locales, la mayor parte tan mutuamente incomunicables entre ellos como las \u00ablenguas\u00bb europeas, a menudo centradas en v\u00ednculos locales y redes comerciales que conectaban las regiones costeras del sur de Asia. Ni estaban estas regiones habitadas exclusivamente por la etnia \u00abHan\u00bb \u2014e incluso la existencia de tal categor\u00eda ha sido puesta recientemente en cuesti\u00f3n. <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> Por el contrario, la regi\u00f3n hab\u00eda sido el hogar de los Hui, Baiyue, She, Miao-Yao, Zhuang y otros numerosos grupos etnoling\u00fc\u00edsticos.<\/p>\n<p>\u00abChina\u00bb era principalmente un producto de la imaginaci\u00f3n occidental. La gente a la que Pereira preguntaba ten\u00eda problemas para entender incluso la pregunta de cu\u00e1l era su \u00abpa\u00eds\u00bb, pues no hab\u00eda correlatos ind\u00edgenas claros del concepto. Al final, explicaban que hab\u00eda un gobernante pero muchos pa\u00edses, que segu\u00edan usando sus nombres antiguos. La combinaci\u00f3n de estos pa\u00edses formaba el \u00abGran Ming\u00bb, pero cada uno de ellos conservaba buena parte de su especificidad local. Este detalle fue una mera curiosidad cuando el relato fue publicado en Europa, que hab\u00eda establecido a \u00abChina\u00bb como su arcana y antigua contraparte \u2014menos el nombre de un pa\u00eds que una designaci\u00f3n de los l\u00edmites externos de la expansi\u00f3n y colonizaci\u00f3n capitalista inicial. Tales proyectos tend\u00edan a encallar en el territorio continental del este de Asia, que demostr\u00f3 ser capaz de un comercio masivo de bienes y plata pero resistente a una verdadera incorporaci\u00f3n en la nueva econom\u00eda mundial. China designaba una especie de obstrucci\u00f3n, una amenazante excepci\u00f3n a las nuevas reglas que se estaban estableciendo en el oeste.<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a><\/p>\n<p>Hoy, en una econom\u00eda golpeada por la crisis, China es definida de nuevo por sus excepciones. Su ascenso asombroso parece prometer una escapada casi mesi\u00e1nica de dec\u00e1das de crecimiento en declive: el espejismo de una nueva Am\u00e9rica, completado con el \u00abSue\u00f1o chino\u00bb y el celo moral de su confucianismo-PCC puritano. Para los economistas occidentales, toma la forma de un sinokeynesianismo de mano firme, a medida que se inician nuevos proyectos de infraestructura de instituciones financieras globales m\u00e1s ben\u00e9volas, como el Banco de Desarrollo de China, prometiendo la salvaci\u00f3n de los\u00a0 \u00faltimos remotos <em>hinterlands<\/em>. En el discurso oficial del estado chino, esto representa nada m\u00e1s que la lenta transici\u00f3n al comunismo, con una larga escala de \u00absocialismo con caracter\u00edsticas chinas\u00bb, en la que los mecanismos capitalistas se usan para desarrollar las fuerzas productivas hasta que la riqueza general sea posible.<\/p>\n<p>En ambas narrativas, China sigue siendo una excepci\u00f3n oscura, de alguna manera amenazante, a pesar de su completa incorporaci\u00f3n a la econom\u00eda mundial. De alguna manera parece exenta de las reglas, con una vaga intuici\u00f3n de que con una gran poblaci\u00f3n, un gobierno tan poderoso, una concentraci\u00f3n tan masiva de capital fijo, etc. los chinos deber\u00edan ser por tanto una especie de <em>deus ex machina<\/em> para el drama del actual declive econ\u00f3mico global. El problema con esta lectura es el mismo con el que se enfrent\u00f3 Pereira hace siglos: el objeto mismo de la investigaci\u00f3n se demuestra ilusorio. El mercenario entra en el coraz\u00f3n del imperio solo para descubrir que el imperio no existe.<\/p>\n<p>Uno de nuestros principales objetivos en <em>Chuang<\/em> es dispersar este espejismo. Esperamos examinar China con claridad y prop\u00f3sito comunista. Pero la \u00fanica forma de entender la China contempor\u00e1nea y sus contradicciones es empezar con una investigaci\u00f3n sobre la creaci\u00f3n de \u00abChina\u00bb como tal. Aqu\u00ed, nuestra historia no empieza con una historia supuestamente antigua (como tanto los historiadores occidentales y chinos quieren tan firmemente que creamos), ni empieza con la historia de amor del proyecto revolucionario chino, alternativamente glorificado y demonizado en la izquierda.<\/p>\n<p>\u00abChina\u00bb es, y siempre ha sido, una categor\u00eda econ\u00f3mica. El espejismo occidental del \u00abLejano Este\u00bb surge para designar la persistencia tozuda de varios modos de producci\u00f3n no capitalistas en la zona continental del este de Asia. Despu\u00e9s de que la \u00abapertura\u00bb de China mostrase la incoherencia fundamental del imperio Qing, los nacionalistas de la \u00faltima \u00e9poca del imperio, a menudo educados en Occidente, seleccionaron de la historia de la regi\u00f3n para construir una narrativa de un estado-naci\u00f3n chino coherente que se extend\u00eda hasta la antig\u00fcedad. Este proyecto fue pronto continuado tanto por liberales como anarquistas y comunistas. Dado que esta narrativa ind\u00edgena de \u00abChina\u00bb surgi\u00f3 en medio de un imperio averiado, gobernado legalmente por una fuerza \u00abextranjera\u00bb (los manch\u00faes) y de hecho por otra (Occidente), una de las caracter\u00edsticas clave de la recientemente imaginada naci\u00f3n \u00abchina\u00bb fue su cimentaci\u00f3n en una cultura e identidad \u00e9tnica Han suprimidas. La oposici\u00f3n a los Qing tom\u00f3 primero el caracter de una restauraci\u00f3n del gobierno Han, y organizaciones de resistencia reci\u00e9n formadas como las sociedades secretas eran percibidas como partidarias de esta esencia nacional perdida. Su eslogan: <em>Fan Qing Fu Ming<\/em> \u2014 Derrocar a Qing, Restaurar a Ming.<\/p>\n<p>\u00bfPero qu\u00e9 era lo \u00abMing\u00bb que estos primeros nacionalistas buscaban restaurar? En un sentido, esta demanda recordaba aquella indeterminaci\u00f3n fundamental \u2014cuando el dado de la historia todav\u00eda estaba en el aire y parec\u00eda que el Gran Ming, m\u00e1s que Europa occidental, pod\u00eda haber dado luz al capitalismo con toda su sangre y gloria. Al mismo tiempo, \u00abRestaurar a Ming\u00bb era una especie de promesa. Significaba el desarrollo al estilo occidental, la creaci\u00f3n de \u00abChina\u00bb como una entidad comparable (y en pie de igualdad) con aquellos pa\u00edses occidentales que hab\u00edan dividido la regi\u00f3n en una confusi\u00f3n de acuerdos de comercio y puertos abiertos. Fue esta promesa la que dar\u00eda sus frutos en el siglo XX.<\/p>\n<p>La historia que contamos a continuaci\u00f3n explica la creaci\u00f3n a lo largo de un siglo de China como una entidad econ\u00f3mica. A diferencia de los nacionalistas, no esperamos desvelar ninguna l\u00ednea secreta de cultura, idioma o etnicidad para explicar el caracter \u00fanico de la China de hoy. A diferencia de muchos izquierdistas, tampoco buscamos rastrear el \u00abhilo rojo\u00bb de la historia, descubriendo donde \u00abse equivoc\u00f3\u00bb el proyecto socialista y qu\u00e9 se podr\u00eda haber hecho para conseguir el comunismo en alg\u00fan universo alternativo.<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a> Por el contrario, pretendemos investigar el pasado para comprender nuestro momento presente. \u00bfQu\u00e9 augura la actual ralentizaci\u00f3n del crecimiento chino para la econom\u00eda mundial?\u00bfQu\u00e9 esperanza ofrecen, si lo hacen, las luchas contempor\u00e1neas en China para cualquier proyecto comunista futuro?<\/p>\n<p>Nuestro objetivo a largo plazo es responder a estas preguntas \u2014componer una perspectiva comunista coherente sobre China que no est\u00e9 enfangada por la historia de amor de revoluciones muertas o la histeria de las s\u00fabitas tasas de crecimiento. Ofrecemos a continuaci\u00f3n la primera de una historia en tres partes del surgimiento de China a partir de los imperativos globales de la acumulaci\u00f3n capitalista. En el pr\u00f3ximo ensayo cubrimos la parte expl\u00edcitamente no capitalista de esta historia, la era socialista y sus precursores inmediatos, que vieron el desarrollo de la primera infraestructura industrial moderna en la Asia oriental continental. La segunda secci\u00f3n, cubrir\u00e1 la \u00abReforma y apertura\u00bb iniciadas a finales de los 70, terminando con la destrucci\u00f3n del \u00abcuenco de arroz de acero\u00bb durante la ola desindustrializadora de los 90. La secci\u00f3n final, cubrir\u00e1 el periodo que sigui\u00f3 a la desindustrializaci\u00f3n y que perdura hasta hoy, incluida la transformaci\u00f3n capitalista de la agricultura y la creaci\u00f3n del proletariado contempor\u00e1neo en China.<\/p>\n<p>Esta periodizaci\u00f3n no es arbitraria. Segmentamos esta historia seg\u00fan la periodizaci\u00f3n global establecida por el colectivo comunista angl\u00f3fono Endnotes y seg\u00fan los cambios clave en el grado de incorporaci\u00f3n de la regi\u00f3n a los imperativos de la acumulaci\u00f3n global. La primera secci\u00f3n cubre el periodo no capitalista, aquel en el que el movimiento popular dirigido por el Partido Comunista Chino (PCC) consigui\u00f3 destruir el viejo r\u00e9gimen y detener la transici\u00f3n al capitalismo, dejando a la regi\u00f3n atascada en una estasis contradictoria entendida en aquel momento como \u00absocialismo\u00bb. El sistema socialista, al que nos referiremos como \u00abr\u00e9gimen de desarrollo\u00bb, no era ni un modo de producci\u00f3n ni una \u00abetapa de transici\u00f3n\u00bb entre el capitalismo y el comunismo, ni siquiera entre el modo afluente de producci\u00f3n y el capitalismo. Como no era un modo de producci\u00f3n, tampoco era una forma de \u00abcapitalismo de estado\u00bb en la que se siguiesen los imperativos capitalistas bajo el disfraz del estado, siendo reemplazada simplemente la clase capitalista en la forma pero no en la funci\u00f3n por la jerarqu\u00eda de bur\u00f3cratas del gobierno.<\/p>\n<p>Por el contrario, el r\u00e9gimen de desarrollo socialista designa la descomposici\u00f3n de todo modo de producci\u00f3n y la desaparici\u00f3n de los mecanismos abstractos (ya sean afluentes, filiales o mercantilizados) que gobiernan los modos de producci\u00f3n como tales. Bajo estas condiciones, solo estrategias fuertes de desarrollo dirigidas por el estado fueron capaces de conducir el desarrollo de las fuerzas productivas. La burocracia creci\u00f3 porque la burgues\u00eda no pod\u00eda hacerlo. Dada la pobreza de China y su posici\u00f3n relativa en el largo arco de la expansi\u00f3n capitalista, solo el \u00abgran empuj\u00f3n\u00bb de los programas de industrializaci\u00f3n de un estado fuerte, unidos a configuraciones locales resilientes de poder, fueron capaces de construir con \u00e9xito un sistema industrial. Pero la construcci\u00f3n de un sistema industrial no es lo mismo que la transici\u00f3n con \u00e9xito a un nuevo modo de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Este sistema industrial no era inmediata o \u00abnaturalmente\u00bb capitalista. La historia es b\u00e1sicamente contingente. En la era socialista, los mercados no exist\u00edan como lo hab\u00edan hecho anteriormente (bajo el sistema imperial) ni como lo har\u00edan en el futuro (bajo el capitalismo). El dinero exist\u00eda nominalmente, pero no era guiado ni por los imperativos mercantiles del modo afluente de producci\u00f3n ni por los imperativos del valor del sistema capitalista \u2014era, en cambio, el simple reflejo mec\u00e1nico de la planificaci\u00f3n estatal, que no era calculado seg\u00fan los precios sino seg\u00fan las cantidades puras de producto industrial. El dinero no pod\u00eda funcionar como el equivalente universal. Mientras tanto, se extra\u00edan rentas en el campo bajo la forma de grano mediante las \u00abtijeras de precios\u00bb, pero esta extracci\u00f3n no era un reflejo del sistema de impuestos imperial, ni dio como resultado la desposesi\u00f3n del campesinado y la privatizaci\u00f3n de la tierra agr\u00edcola. Quiz\u00e1 lo m\u00e1s importante es que el campesinado qued\u00f3 fijo a su lugar m\u00e1s firmemente que en ning\u00fan otro periodo de la historia china. La divisi\u00f3n rural-urbano que tom\u00f3 forma en aquellos a\u00f1os se convertir\u00eda en una caracter\u00edstica fundamental del r\u00e9gimen de desarrollo. No hubo una urbanizaci\u00f3n substancial bajo el socialismo, a parte de la causada por la reconstrucci\u00f3n de la inmediata posguerra y el crecimiento natural, y la transici\u00f3n demogr\u00e1fica (en la que la poblaci\u00f3n agr\u00edcola rural es sustituida por trabajadores urbanos en la industria y los servicios) no se produjo.<\/p>\n<p>Mientras tanto, no hubo ninguna evidencia de alg\u00fan tipo de transici\u00f3n hacia el comunismo, que segu\u00eda siendo un simple horizonte ideol\u00f3gico. La fuerza de trabajo se expandi\u00f3, las horas de trabajo tendieron a crecer, y la socializaci\u00f3n de la producci\u00f3n cre\u00f3 unidades productivas locales aut\u00e1rquicas y atomizadas, proporcionando una vida colectiva a peque\u00f1a escala pero fracasando en la creaci\u00f3n de la nueva sociedad comunal que se hab\u00eda prometido. La libertad de movimiento disminuy\u00f3 a medida que proliferaron las crisis, se formaron dos clases de \u00e9lite perceptibles, se ampli\u00f3 la divisi\u00f3n rural-urbano, y empez\u00f3 a tomar forma una clase de trabajadores despose\u00eddos en las d\u00e9cadas finales del periodo. Proliferaron las huelgas y otras formas de descontento, culminando con la \u00abcorta\u00bb Revoluci\u00f3n Cultural de 1966-1969, cuya supresi\u00f3n llevar\u00eda finalmente a una plena transici\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p>A lo largo del periodo revolucionario y hasta finales de los 50, nos referimos a este proceso como un \u00abproyecto comunista\u00bb. Este proyecto fue incre\u00edblemente diverso durante su existencia, y se defini\u00f3 siempre por su estatus como movimiento de masas con profundas ra\u00edces en la poblaci\u00f3n. En sus primeras etapas, su fundamento te\u00f3rico y direcci\u00f3n estrat\u00e9gica fueron predominantemente de comunistas anarquistas. Con el tiempo, la visi\u00f3n particular y la estrategia del PCC conseguir\u00edan la hegemon\u00eda \u2014pero esto tambi\u00e9n signific\u00f3 que el PCC absorbiese parte de la heterogeneidad del movimiento, que tomar\u00eda la forma de facciones (y purgas) dentro del partido mismo. Esta hegemon\u00eda no fue impuesta sobre el proyecto, sin embargo. Fue el resultado de un mandato popular dado al PCC, que hab\u00eda sido fundamental en la formaci\u00f3n de un exitoso ej\u00e9rcito campesino y un movimiento clandestino de trabajadores durante la ocupaci\u00f3n japonesa.<\/p>\n<p>El PCC mantuvo su hegemon\u00eda del proyecto comunista en la primera posguerra al encabezar las campa\u00f1as de redistribuci\u00f3n popular en el campo y al reconstruir las ciudades. Con los fracasos de finales de los 50 (hambrunas en el campo y huelgas en las ciudades costeras), no solo se puso en cuesti\u00f3n el mandato popular del PCC, sino que el proyecto comunista mismo empez\u00f3 a osificarse. A medida que la participaci\u00f3n popular se evaporaba como respuesta a estos fracasos, lo que hab\u00eda sido un proyecto comunista de masas se redujo a sus medios: el r\u00e9gimen de desarrollo. Este r\u00e9gimen solo se pod\u00eda mantener mediante una intervenci\u00f3n cada vez m\u00e1s extensa del Partido, que se fundi\u00f3 con el estado (como un aparato administrativo burocr\u00e1tico <em>de facto<\/em>) y cort\u00f3 su enganche con el proyecto comunista.<\/p>\n<p>Incluso en el c\u00e9nit de su diversidad, sin embargo, este proyecto se defin\u00eda en \u00faltima instancia por un horizonte comunista particular que hab\u00eda surgido de la combinaci\u00f3n del movimiento de los trabajadores europeos y la propia historia de la regi\u00f3n de revueltas campesinas milenarias. Hoy este horizonte comunista ya no existe. No tiene sentido \u00abtomar partido\u00bb sobre estos asuntos hist\u00f3ricos, simplemente porque no hay simetr\u00eda entre el entonces y el ahora \u2014las condiciones materiales (r\u00e1pida expansi\u00f3n industrial, gran periferia no capitalista, etc.) que estructuraron este primer horizonte comunista est\u00e1n ausentes, aunque sigan las crisis fundamentales del capitalismo. No tiene sentido preguntarse si los comunistas hoy se enfrentar\u00e1n a los mismos problemas: no lo har\u00e1n. Por el contrario, queda solo la pregunta de c\u00f3mo el comunismo y la estrategia comunista pueden ser concebidos sin este horizonte.<\/p>\n<p>A los comunistas de hoy, entre los que nos incluimos, la pr\u00e1ctica, estrategia y teor\u00eda del PCC (as\u00ed como otros dentro de esta corriente comunista hist\u00f3rica) nos parecen en el mejor de los casos ajenas y, en el peor, abominables. A pesar de los duros l\u00edmites materiales del momento, podemos decir claramente que muchas acciones del PCC son simplemente injustificables. Otras son esot\u00e9ricas o incomprensiblemente arrogantes. Pero este tipo de juicios de valor tienen poca funci\u00f3n anal\u00edtica. Ya se han escrito numerosos relatos sobre la era describi\u00e9ndola desde el punto de vista de \u00abfalsos\u00bb comunistas traicionando a los \u00abverdaderos\u00bb, o simplemente como el producto de l\u00edderes celosos y avariciosos. La historia que revisaremos no es una historia de morales. El proyecto comunista chino fue un fen\u00f3meno colectivo, creado por el esfuerzo y con el apoyo de millones. Intentaremos escribir una historia de este proyecto colectivo y su muerte definitiva.<\/p>\n<p>Con ese fin, nuestro objetivo es explicar la era socialista <em>china<\/em>, m\u00e1s que abordar las cuestiones del socialismo del siglo XX en general. Ciertamente, estudios comparativos de diferentes proyectos revolucionarios valdr\u00edan mucho la pena, pero estos estudios exigen unidades justas de comparaci\u00f3n. Hoy, la literatura sobre China y otros estados socialistas tiende a estar fuertemente moldeada por la experiencia rusa. Una de nuestras tesis fundamentales es simplemente que China no es Rusia. Aun influenciados por la experiencia rusa, los intentos chinos por emularla nunca fueron completos, y en cualquier caso fueron aplicados en un contexto fundamentalmente diferente. Lo que es m\u00e1s importante, el punto de referencia ruso estuvo movi\u00e9ndose constantemente, y los chinos a menudo sacaron de periodos divergentes de la historia rusa al dise\u00f1ar sus propias formas de gesti\u00f3n empresarial y planificaci\u00f3n industrial.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de esto, la geograf\u00eda de la influencia rusa fue desigual. Fuera del n\u00facleo industrial nororiental, la producci\u00f3n china estuvo fuertemente moldeada por otros sistemas de gesti\u00f3n empresarial, planificacion econ\u00f3mica y administraci\u00f3n del estado. Si los chinos tomaron a Rusia como un modelo, tambi\u00e9n heredaron muchos otros: desde la era imperial, el r\u00e9gimen nacionalista del periodo republicano, los japoneses, y las empresas occidentales en las ciudades costeras. Todas estas influencias se combinaron en esfuerzos conscientes por crear una naci\u00f3n inequ\u00edvocamente \u00abchina\u00bb, completada con una econom\u00eda nacional unificada. El resultado fue un sistema desigual mucho m\u00e1s descentralizado de lo que se puede ver en la era de la propaganda.<\/p>\n<p>Otra de nuestras tesis fundamentales es que hubo una cruda diferencia entre lo que la China socialista dijo y lo que hizo. Demasiada literatura actual (tanto acad\u00e9mica como la producida por la izquierda) usa datos poco fiables extraidos de fuentes cuestionables.<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a> Se basa en pruebas obsoletas recopiladas en un momento en el que hab\u00eda ganancias o p\u00e9rdidas en juego en la \u00abl\u00ednea\u00bb de uno en cosas como la Revoluci\u00f3n Cultural. Los m\u00e9todos b\u00e1sicos utilizados en esta literatura son idealistas. La propaganda se examina como si fuese una descripci\u00f3n real del sistema industrial. Las f\u00e1bricas modelo se describen como si fuesen el reflejo de la realidad. Los mitos del socialismo chino se espera que coincidan, uno por uno, con la composici\u00f3n real de la sociedad china. China se convierte de nuevo en una especie de espejismo, esta vez reformulado para las nuevas coordenadas de la Guerra Fr\u00eda. El resultado es una versi\u00f3n Pueblo de Potemkin de la China socialista, por una parte denigrada y por otra mantenida como una de las pocas luces parpadeantes en la oscuridad de un siglo perdido.<\/p>\n<p>Hoy no nos jugamos nada con ninguna de las dos. Las \u00fanicas apuestas que vemos son las planteadas por nuestro momento actual: una China que es central para la econom\u00eda global pero tambi\u00e9n golpeada por crisis, con un crecimiento que se ralentiza y una poblaci\u00f3n desgarrada entre un futuro ausente y un pasado inalcanzable. Si nos jugamos realmente algo, merece entonces un an\u00e1lisis hist\u00f3rico que valga la pena. Nuestro objetivo es usar las medidas disponibles m\u00e1s concretas y fiables para narrar una historia materialista de China. La mitolog\u00eda socialista representada en la propaganda, las ceremon\u00edas populares y las costumbres cotidianas no son ignoradas sino relegadas a su significado real: el de un proyecto ideol\u00f3gico que asume en \u00faltima instancia la resiliencia de una religi\u00f3n, capaz de expresar ciertas esperanzas, miedos y verdades sociales, pero incapaz de describir la econom\u00eda realmente existente. Nos centraremos en los n\u00fameros objetivos, pruebas recientemente desclasificadas y un conjunto de etnograf\u00edas m\u00e1s fiables y proyectos de investigaci\u00f3n de archivo.<\/p>\n<p>El resultado, esperamos, es un cuadro de la China socialista como realmente fue, ni un erial totalitario ni el reino de los cielos. El pa\u00eds que ilustramos a continuaci\u00f3n no fue la \u00abChina de Mao\u00bb en ning\u00fan sentido de la frase. Fue un proyecto construido por millones de personas y su resultado definitivo (aunque no hist\u00f3ricamente determinado) es la China que vemos hoy \u2014una China que mantiene unida la econom\u00eda mundial con una ra\u00edces que se desintegran. Una China que, esperamos, ser\u00e1 finalmente deshecha por m\u00e1s millones de chinos, junto con miles de millones de otros destruyendo sus mil pa\u00edses y, con ellos, esta monstruosa econom\u00eda que nos enyuga a cada uno con todos y a todos con nadie.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> V\u00e9ase: Will Fletcher, \u201cThousands of genomes sequences to map Han Chinese genetic variation,\u201d <em>Bionews<\/em>, 596(30 November 2009), &lt;http:\/\/www.bionews.org.uk\/page_51682.asp&gt;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> V\u00e9ase aqu\u00ed el informe original de Pereira:\u00a0 Charles Ralph Boxer; Pereira, Galeote; Cruz, Gaspar da; Rada, Mart\u00edn de (1953), <em>South China in the sixteenth century: being the narratives of Galeote Pereira, Fr. Gaspar da Cruz, O.P. [and] Fr. Mart\u00edn de Rada, O.E.S.A. (1550-1575)<\/em>, N\u00famero 106 de las Obras publicadas por la Hakluyt Society, Impresas para la Hakluyt Society.<\/p>\n<p>V\u00e9ase tambi\u00e9n el ensayo de Arif Dirlik sobre la creaci\u00f3n de \u201cChina\/Zhongguo\u201d para una visi\u00f3n general m\u00e1s amplia de esta historia: Arif Dirlik, \u201cBorn in Translation, \u2018China\u2019 in the Making of \u2018Zhongguo\u2019\u201d, <em>Boundary2<\/em>, July 29, 2015. &lt;http:\/\/boundary2.org\/2015\/07\/29\/born-in-translation-china-in-the-making-of-zhongguo\/#sixteen&gt;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Para una visi\u00f3n general de esta tendencia en la historia izquierdista, v\u00e9ase: Endnotes 4, <em>Unity in Separation, <\/em>October 2015, Bell &amp; Bain, Glasgow, pp. 73-75.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Para los ejemplos recientes m\u00e1s le\u00eddos de esto, v\u00e9ase: Chino, \u201cBloom and Contend: A Critique of Maoism,\u201d <em>Unity and Struggle<\/em>, 2013, y Loren Goldner, \u201cNotes Toward a Critique of Maoism\u201d, <em>Insurgent Notes, <\/em>Issue 7, October 2012.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fuente:<a href=\"http:\/\/chuangcn.org\/journal\/one\/sorghum-and-steel\/\"> Chuang, n\u00ba 1 <\/a><\/p>\n<p>Traducci\u00f3n de Carlos Valmaseda<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El colectivo comunista chino Chuang est\u00e1 publicando en la revista de mismo t\u00edtulo una serie de art\u00edculos sobre la historia contempor\u00e1nea econ\u00f3mica china. De momento llevan publicadas las dos primeras secciones de las tres previstas, respectivamente en los n\u00fameros 1 (2016 y 2019) y 2 (2019) de la revista. Publicamos a continuaci\u00f3n la primera serie, lo que los autores denominan \u00abr\u00e9gimen socialista de desarrollo\u00bb que datan aproximadamente entre la creaci\u00f3n de la Rep\u00fablica Popular en 1949 y principios de los a\u00f1os 70, cuando consideran que se produce la transici\u00f3n al capitalismo. Dada su extensi\u00f3n presentaremos los textos en las siguientes 6 entradas separadas:<br \/>\nI: Introducci\u00f3n<br \/>\nII: 1 \u2013 Precedentes<br \/>\nIII: 2 \u2013 Desarrollo<br \/>\nIV: 3 \u2013 Anquilosamiento<br \/>\nV: 4 \u2013 Perdici\u00f3n<br \/>\nVI: Conclusi\u00f3n \u2013 Desligamiento<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":7559,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[39,44,17,26,28],"tags":[1526,1535],"class_list":["post-7539","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-asia","category-economia","category-historia","category-historia-del-comunismo","category-siglo-xx","tag-china","tag-historia-economica"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7539","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7539"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7539\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/7559"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7539"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7539"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7539"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}