{"id":7614,"date":"2020-05-14T05:00:41","date_gmt":"2020-05-14T04:00:41","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=7614"},"modified":"2020-05-12T12:13:32","modified_gmt":"2020-05-12T11:13:32","slug":"el-individualismo-en-la-fenomenologia-del-espiritu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=7614","title":{"rendered":"El individualismo en la Fenomenolog\u00eda del Esp\u00edritu"},"content":{"rendered":"<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\"><b> <\/b>La <i>Fenomenolog\u00eda del Esp\u00edritu<\/i> fue definida por su autor como \u201cla ciencia de la experiencia de la conciencia\u201d. Parece una contradicci\u00f3n definirla de esa manera, pues debiera decir \u201cla ciencia de la experiencia del esp\u00edritu\u201d. La contradicci\u00f3n es aparente en la medida en que lo que Hegel quiere significar es que tomar\u00e1 al esp\u00edritu, es decir, al sujeto, desde su primer momento, el m\u00e1s elemental, el m\u00e1s pobre, y \u00e9se es precisamente el de la conciencia. De \u00e9sta se pasar\u00e1 a la autoconciencia y finalmente a la raz\u00f3n, para culminar de esa manera la primera macro-dial\u00e9ctica.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\"><b>1.- Del yo al nosotros<\/b><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">Pues bien, el sujeto en su primer momento, el de la conciencia, se busca afuera, en los objetos, en la naturaleza. No sabe todav\u00eda que al buscar se est\u00e1 buscando a s\u00ed mismo, que encontrar el objeto es encontrarse a s\u00ed mismo, porque \u201cdetr\u00e1s del llamado tel\u00f3n, que debe cubrir el interior, no hay nada que ver\u201d (Hegel, 1973: 104), no hay ni ninguna \u201ccosa-en-s\u00ed\u201d, ninguna \u201cesencia\u201d, sino que all\u00ed est\u00e1 el sujeto.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">La ignorancia del sujeto que inicia su odisea no se refiere s\u00f3lo al objeto de la b\u00fasqueda, sino tambi\u00e9n a la relaci\u00f3n con los otros. El sujeto cree que la b\u00fasqueda es individual. Todo el \u00e1mbito de la conciencia es recorrido con la creencia de hallarse solo en el mundo. Partiendo de las sensaciones, pasa por la percepci\u00f3n hasta arribar al entendimiento. S\u00f3lo en ese tramo de su recorrido se da cuenta que buscar es buscarse, y, en este buscarse, se encuentra con otros.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\"><b> <\/b>Ahora se da cuenta que desde el principio la conciencia era autoconciencia, aunque \u00e9sta no estaba puesta. Se interroga, pues, c\u00f3mo se dio esa dial\u00e9ctica. Inmediatamente se da cuenta que nunca estuvo s\u00f3lo, que desde el principio estuvo acompa\u00f1ado. \u201cLa autoconciencia es <i>en y para s\u00ed <\/i>en cuanto que y porque es en s\u00ed y para s\u00ed para otra autoconciencia; es decir, s\u00f3lo es en cuanto se la reconoce\u201d (Hegel, 1973: 113).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">El sujeto se da cuenta que s\u00f3lo es tal sujeto o autoconciencia en la medida en que reconoce a otro sujeto que a su vez lo reconoce a \u00e9l. Es la lucha por el reconocimiento sin el cual no hay sujeto posible. De esa lucha por el reconocimiento resultar\u00e1 la relaci\u00f3n del se\u00f1or\u00edo con la servidumbre. Quien retrocede en la lucha por temor a la muerte desciende a la servidumbre. El se\u00f1or, a su vez, se encuentra en un callej\u00f3n sin salida en la medida en que en la lucha redujo al otro a siervo, a objeto, de manera que no puede ser reconocido por otro sujeto.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">El camino de la realizaci\u00f3n del sujeto se abre por el lado del siervo mediante el trabajo formativo, o trabajo creativo, cuyo fruto es el mundo de la cultura, la eticidad o segunda naturaleza, en la que se reconoce como sujeto. De esa manera se independiza y pasa a proclamar su libertad que, al pretender pasar a la realidad, tropieza con contradicciones que no puede solucionar, encallando en el escepticismo, del que sale maltrecho como conciencia desgraciada, conciencia que no logra \u201csuperar\u201d el momento de la universalidad y el de la particularidad.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">Universalidad y particularidad, los dos momentos constituyentes del sujeto no logran dialectizarse de manera fluida. La conciencia salta de la universalidad a la particularidad y de \u00e9sta a aqu\u00e9lla. En la experiencia religiosa medieval, el universal aparece como lo inmutable, Dios o lo sagrado y el particular como lo mudable o la conciencia emp\u00edrica. No hay \u201csuperaci\u00f3n\u201d sino yuxtaposici\u00f3n que se experimenta como una verdadera desgracia.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">De cualquier manera, haciendo esa experiencia en la Iglesia medieval, como la que relata Hegel en la <i>Fenomenolog\u00eda,<\/i> o en la familia, como le acontece a todo sujeto, arriba a la universalidad, por cuanto se trata de una experiencia intersubjetiva. Pero lo universal es la raz\u00f3n, esa apertura que constituye el ser humano como tal. El sujeto llega, pues, a la raz\u00f3n. Pero tanto en la Iglesia como en la familia, la universalidad a la que llega es dogm\u00e1tica. Se trata, en consecuencia, de la raz\u00f3n en negativo. Produciendo la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n, arribar\u00e1 a la raz\u00f3n en positivo.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\"><b>2.- La embriaguez de la raz\u00f3n<\/b><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\"><b> <\/b>El descubrimiento de la raz\u00f3n es deslumbrante. De las oscuridades del medioevo, donde el sujeto deambulaba en su desgracia, ha pasado a la claridad del Renacimiento y, como raz\u00f3n \u201cplanta en todas las alturas y en todas las simas el signo de su soberan\u00eda\u201d (Hegel, 1973: 149). Es el momento de las ciencias, de los descubrimientos astron\u00f3micos, del desplazamiento de Ptolomeo por Galileo, de los avances en las ciencias naturales, en la biolog\u00eda, en la f\u00edsica y en la qu\u00edmica.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">El sujeto repite el primer movimiento y el consecuente error. En el primer movimiento el sujeto naciente en su momento de \u201cconciencia\u201d comienza a buscarse afuera, en los objetos, sin saber que de esa manera era a s\u00ed mismo a quien buscaba. Eso mismo repite ahora, pero en otro nivel. La b\u00fasqueda ahora no es \u201ca tientas\u201d. Es una b\u00fasqueda planificada, guiada por las ciencias.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">Dos deficiencias fundamentales contiene est\u00e1 b\u00fasqueda que impulsar\u00e1n al sujeto a transitar otro camino. La primera consiste en intentar encontrarse en los objetos, en la naturaleza. La segunda, en pretender encontrarse por medio de la contemplaci\u00f3n. El sujeto ahora como \u201craz\u00f3n\u201d es \u201craz\u00f3n observante\u201d, raz\u00f3n que observa, y espera, de esa manera, verse a s\u00ed misma como lo creyera Descartes.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">Diversas ciencias se despliegan en esta etapa de la odisea a trav\u00e9s de las cuales la conciencia intenta aprehenderse, la l\u00f3gica, la psicolog\u00eda, la fisiogn\u00f3mica y la frenolog\u00eda. El fracaso lleva al sujeto a transitar otro camino, el de la pr\u00e1ctica o realizaci\u00f3n, pero lo intentar\u00e1 a trav\u00e9s de una b\u00fasqueda individualista que se trifurca en la b\u00fasqueda epic\u00farea, en la b\u00fasqueda rom\u00e1ntica y en la virtuosa.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">El momento de la particularidad en la odisea del sujeto no es una novedad, debido a que pertenece a su dial\u00e9ctica, pero en \u00e9sta ese momento es precisamente eso, un <i>momento <\/i>a ser superado, porque la verdadera realidad no es el particular sino el universal concreto. En la modernidad el momento de la particularidad deja de ser un momento a ser trascendido en el universal para plantarse como la realizaci\u00f3n del sujeto, ocupando el lugar del universal concreto. No se trata, pues, del <i>individuo, <\/i>sino del <i>individualismo.<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\"><b>3.- La salida epic\u00farea<\/b><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\"><b> <\/b>\u201cPero al hallarse m\u00e1s cerca de nuestros tiempos, aquella forma de los mismos momentos bajo la que se manifiestan despu\u00e9s que la conciencia ha perdido su vida \u00e9tica, y repite en su b\u00fasqueda aquellas formas, se los puede representar [\u2026] en la expresi\u00f3n de este modo\u201d (Hegel, 1973: 213).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">La p\u00e9rdida de la \u201cvida \u00e9tica\u201d acontece en el siglo IV, con la crisis y destrucci\u00f3n de la polis, que diera origen a la filosof\u00eda pol\u00edtica de Plat\u00f3n y de Arist\u00f3teles. La cercan\u00eda de \u201cnuestros tiempos\u201d alude a la sociedad moderna en la que los momentos de la particularidad asumen formas espec\u00edficas, las del individualismo. En los <i>Fundamentos de la Filosof\u00eda del Derecho <\/i>Hegel se explayar\u00e1 sobre las diversas formas de la particularidad.<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote1sym\" name=\"sdfootnote1anc\">1<\/a><\/sup><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\"><b> <\/b>\u201cLa autoconciencia, que primero es solamente el concepto del esp\u00edritu, aborda este camino en la determinabilidad de ser ella misma la esencia como esp\u00edritu singular y su fin es por tanto, el de darse la realizaci\u00f3n como un singular y de gozar de s\u00ed mismo como tal, en ella\u201d (Hegel, 1973: 213).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">La autoconciencia que ha salido de la sustancia \u00e9tica, es decir, del pueblo, o de la familia, es el concepto del esp\u00edritu s\u00f3lo en forma abstracta. A\u00fan no ha realizado su concepto. Busca realizarlo, pero la direcci\u00f3n que emprende no es la de la sustancia \u00e9tica, es decir, la intersubjetividad, sino la del aislamiento. Pretende realizarse como \u201cesp\u00edritu singular\u201d por la v\u00eda del placer.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">Pero el esp\u00edritu o sujeto es un universal que s\u00f3lo se satisface en otro universal, o, para expresarlo con la terminolog\u00eda hegeliana de la <i>Fenomenolog\u00eda,<\/i> es una autoconciencia que s\u00f3lo se satisface en otra autoconciencia. En otras palabras, s\u00f3lo en el mutuo reconocimiento se realiza el sujeto.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">Pero el mutuo reconocimiento no es una relaci\u00f3n meramente intelectual o de conciencia. Es integral. Los sujetos se reconocen mutuamente como sujetos, universales concretos. Adem\u00e1s, no consiste en un acto meramente contemplativo. Todo lo contrario, es un hacer, un crear. Los sujetos que se reconocen se crean mutuamente.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">En la b\u00fasqueda de la realizaci\u00f3n a trav\u00e9s del placer el sujeto comete dos errores que lo llevar\u00e1n a la perdici\u00f3n. Por una parte, en lugar de buscar la propia realizaci\u00f3n en el universal la busca en el particular del placer, y por otra, en lugar de realizar, de actuar, pretende \u201cencontrar\u201d. Le sucede entonces al sujeto lo que le pas\u00f3 a Fausto, seg\u00fan el relato de Goethe:<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">\u201cDesprecia al entendimiento y a la ciencia,<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">Que son del hombre los supremos dones.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">Se ha entregado en brazos del demonio<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">Y tiene necesariamente que perecer\u201d <sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote2sym\" name=\"sdfootnote2anc\">2<\/a><\/sup><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">Fausto deja de buscar su realizaci\u00f3n, que confunde con su dicha. Cree que puede ser dichoso sin realizarse como sujeto. Se entrega a la particularidad del placer. \u201cM\u00e1s que construir su dicha, se entrega a tomarla y disfrutarla de un modo inmediato [\u2026] La autoconciencia toma la vida como se cosecha un fruto maduro que se ofrece a la mano del mismo modo que \u00e9sta lo toma\u201d (Hegel, 1973: 214).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">Margarita es el don que Mefist\u00f3feles le ofrece a Fausto para que \u00e9ste la goce. Margarita no es, en este ofrecimiento, una autoconciencia o sujeto, un universal, sino un objeto, una cosa a ser gozada, un particular. Es la b\u00fasqueda de la dicha sin realizaci\u00f3n. Es la pretensi\u00f3n de ser feliz sin realizarse, ignorando u ocult\u00e1ndose que precisamente en el realizarse es donde se encuentra la dicha.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">Por otra parte es el intento de encontrar la dicha en el particular como particular, en el objeto como objeto. Ahora bien, el sujeto o autoconciencia es el universal, como ve\u00edamos, que s\u00f3lo se puede satisfacer, lo que implica que s\u00f3lo se puede realizar y, en consecuencia, lograr la dicha, en otro universal. En la pura b\u00fasqueda del placer se quiere realizar el universal mediante el particular.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">El universal exige el universal. El particular s\u00f3lo es un momento a ser superado. Cuando se pretende que el particular sea la realizaci\u00f3n del universal \u00e9ste se venga apareciendo como la \u201cnecesidad\u201d de la repetici\u00f3n al infinito de la particularidad. Para que Fausto se realice y logre la dicha necesitar\u00e1 gozarla a Margarita en forma infinita, repitiendo constantemente los actos de placer.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">Se produce entonces el infinito malo. El universal no se obtiene sumando particularidades. Cuando eso se pretende lo que sucede es una profunda y desesperada decepci\u00f3n. Es lo que experimenta Fausto: \u201c\u00a1Ojal\u00e1 no hubiese nacido nunca!\u201d (Goethe, 1996: 238). El infinito malo aparece como \u201cla necesidad\u201d, la compulsi\u00f3n a la repetici\u00f3n sin l\u00edmites, la condena de S\u00edsifo.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\"><b> 4.- La salida rom\u00e1ntica<\/b><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\"><b> <\/b>La frustraci\u00f3n de la salida en el placer lleva al sujeto a la b\u00fasqueda de su realizaci\u00f3n en el sentimiento. De la salida epic\u00farea, a la rom\u00e1ntica. As\u00ed la presenta Hegel: La autoconciencia \u201csabe que tiene <i>inmediatamente <\/i>en s\u00ed lo <i>universal<\/i> o la <i>ley, <\/i>la cual, en virtud de esta determinaci\u00f3n seg\u00fan la cual es de modo <i>inmediato <\/i>en el ser para s\u00ed de la conciencia, se llama la <i>ley <\/i>del coraz\u00f3n\u201d (Hegel, 1973: 218). <b> <\/b><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\"><b> <\/b>En la salida epic\u00farea el universal se presentaba como necesidad que al sujeto se le impon\u00eda desde fuera. En la salida rom\u00e1ntica el universal ya no est\u00e1 fuera. Aparece como ley que es una con el sujeto o autoconciencia. Pero no se trata de cualquier ley, sino de la ley del coraz\u00f3n. El problema es que de esa manera se presenta una contradicci\u00f3n que le ocasionar\u00e1 al sujeto el caer en una verdadera locura.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">Efectivamente, la ley es el universal de la autoconciencia, pero el coraz\u00f3n es el particular de la misma. El coraz\u00f3n es la met\u00e1fora del sentimiento, como es evidente. El sentimiento es de cada uno, es intransferible. Cuando se presenta como ley, cada uno se transforma, de hecho, en el legislador y como el sentimiento de cada uno es diferente del sentimiento de los otros, se produce un choque de sentimientos cada uno de los cuales pretende ser ley. <b> <\/b><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\"><b> <\/b>\u201cLa conciencia que establece la ley del coraz\u00f3n experimenta, por tanto, resistencia por parte de otros, porque esa ley contradice las leyes <i>tambi\u00e9n singulares <\/i>de sus corazones; y \u00e9stos, en su resistencia, no hacen otra cosa que establecer y hacer v\u00e1lida su propia ley. Lo <i>universal <\/i>que est\u00e1 presente s\u00f3lo es, por tanto, una resistencia universal y una lucha de todos contra todos, en la que cada cual trata de hacer valer su propia singularidad sin lograrlo, al mismo tiempo, porque experimenta la misma resistencia y porque su singularidad es disuelta por las otras, y a la inversa\u201d (Hegel, 1973: 223).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">A primera vista pareciera, pues, que de la salida epic\u00farea a la rom\u00e1ntica no hubiese ning\u00fan adelanto. No es as\u00ed, porque \u201cesta individualidad tiende a superar \u2013<i>anzuheben- <\/i>esta necesidad que contradice a la ley del coraz\u00f3n al igual que el padecer provocado por ella. Esto hace que la individualidad no sea ya la frivolidad de la figura anterior que s\u00f3lo quer\u00eda el placer singular, sino la seriedad de un fin elevado, que busca su placer en la presentaci\u00f3n de su propia esencia excelente y en el logro del bien de la humanidad\u201d (Hegel, 1973: 218).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">La salida rom\u00e1ntica es de todo punto de vista superior a la salida epic\u00farea; Rousseau, Schiller y Novalis son superiores a Leucipo, Horacio y Epicuro. La v\u00eda del sentimiento es superior a la del placer. La v\u00eda del placer es fr\u00edvola, sin consistencia, sin profundidad. Se desvanece a cada momento para volver a comenzar. No le interesa el otro como otro, como sujeto, sino como objeto a ser gozado. De esa manera lleva al consumismo. El sujeto no crea, no se crea, sino que consume. No es un sujeto sino un consumidor.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">La v\u00eda del sentimiento, por el contrario, adquiere toda la profundidad del sujeto al plantearse como intersubjetiva. Terminar\u00e1 en la locura si s\u00f3lo permanece en ese nivel, pero su b\u00fasqueda sali\u00f3 del aislamiento de la primera v\u00eda y entr\u00f3 a la v\u00eda intersubjetiva, la \u00fanica en la que puede darse la realizaci\u00f3n y consecuente felicidad del sujeto. Su error fundamental consiste en que no se despega de la inmediatez. El coraz\u00f3n o sentimiento es ya ley.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">En el proyecto rom\u00e1ntico el amor se realiza inmediatamente, pues es la ley. Pero el sujeto no se puede realizar inmediatamente. Ello ser\u00eda no salir de la animalidad. El amor no es serio, es un puro juego si no acepta el desgarramiento de la negatividad como momento necesario de su realizaci\u00f3n. Cuando se quiere realizar inmediatamente el bien de la humanidad, lo que se realiza es propiamente el infierno de la devastaci\u00f3n. La dictadura, ya sea de la inteligencia o del coraz\u00f3n, siempre ser\u00e1 un aplastamiento de las individualidades. Lo inmediato s\u00f3lo violentamente puede imponerse.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\"><b> 5.- La salida virtuosa<\/b><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\"><b> <\/b>El sujeto es la totalidad dial\u00e9ctica de universal y particular. Es el universal abstracto que s\u00f3lo puede realizarse y llegar a ser concreto en la medida en que se particulariza. Entre universal y particular se da siempre una tensi\u00f3n que s\u00f3lo se va resolviendo positivamente para el sujeto en la medida en que el particular es siempre desbordado por el universal.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">Ahora bien en la salida epic\u00farea, el particular pretende imponerse al universal. La realizaci\u00f3n del sujeto se busca a trav\u00e9s del puro momento del placer. Como el sujeto o es universal o no es, necesariamente el universal negado por la particularidad del placer saldr\u00e1 por sus fueros. Es lo que hace. Aparece como <i>necesidad <\/i>de repetici\u00f3n al infinito de la particularidad del placer. El universal queda vac\u00edo, abstracto, generando un profundo sentimiento de frustraci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">En la salida rom\u00e1ntica la relaci\u00f3n entre el universal y el particular se da en forma distinta. Ya no es que el particular quiera imponerse como particular, sino que aparece directamente como universal. Entre universal y particular no hay mediaci\u00f3n. El particular, el coraz\u00f3n, se pone directamente como universal, como ley. El resultado es la guerra de todos contra todos. Sentimientos encontrados que se reivindican como ley.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">En la salida virtuosa se pretende suprimir la tensi\u00f3n entre universal y particular, sacrificando el particular. El universal, como virtud, se impone directamente. \u201cPara la conciencia de la virtud lo <i>esencial <\/i>es la <i>ley <\/i>y la individualidad lo que hay que superar, tanto, por consiguiente, en su conciencia misma como en el curso del mundo [\u2026] La propia individualidad debe disciplinarse bajo lo universal\u201d (Hegel, 1973, p. 224).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">Aqu\u00ed intervienen el universal, o sea, la virtud expresada en la ley, el particular expresado en la individualidad y el curso del mundo <i>\u2013Weltlauf-, <\/i>la dial\u00e9ctica de universal \u2013 particular que constituye la historia. El universal, encarnado en un individuo, el dictador, debe imponerse absolutamente sobre el particular, o sea, sobre el individuo que es sacrificado.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">Este sacrificio se debe imponer tanto en la conciencia del individuo como en el curso del mundo. Ello significa, por una parte, que el individuo debe aceptar interiormente que es nada, que no cuenta nada, y por otra, que ello debe manifestarse o hacerse realidad en el curso del mundo, es decir en el devenir de la sociedad en la que se implanta el reinado de al virtud.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">El curso del mundo seg\u00fan la conciencia virtuosa es la inversi\u00f3n del bien, en consecuencia, el reino de la maldad, por cuanto su principio es la individualidad. Sin embargo, resulta lo contrario pues es el principio de la realidad. En efecto, la realidad &#8211;<i>Wirklichkeit- <\/i> no es la abstracci\u00f3n sino el movimiento dial\u00e9ctico y la individualidad es precisamente \u201cla conciencia por medio de la cual lo <i>que-es-en-s\u00ed <\/i>es tambi\u00e9n <i>para otro\u201d. <\/i>Con ello \u201cla <i>nada de la abstracci\u00f3n\u201d <\/i>traspasa al <i>\u201cser de la realidad\u201d.<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\"><i> <\/i>De esta manera queda vencida esa virtud consistente en pomposas frases sobre el bien de la humanidad, las declamaciones sobre los nobles fines, en una palabra, las edificaciones que no edifican nada.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">Pero no se trata de cualquier virtud. Hegel distingue esta virtud que se impone sobre el particular de la virtud antigua. \u00c9sta \u201cten\u00eda una significaci\u00f3n segura, pues ten\u00eda su <i>fundamento pleno de contenido<\/i> en la <i>sustancia <\/i>del pueblo y como su fin un <i>bien real ya existente<\/i>; no iba, pues, dirigida contra la realidad como una <i>inversi\u00f3n universal <\/i>y contra un <i>curso del mundo\u201d <\/i>(Hegel, 1973: 229). La virtud antigua no era una abstracci\u00f3n. Era la expresi\u00f3n del esp\u00edritu del pueblo, la presencia real en la totalidad de la polis. El fundamento de esa virtud ten\u00eda plenitud de contenido, porque expresaba la totalidad del pueblo. El bien que buscaba no era una abstracci\u00f3n sino la <i>vida buena<\/i>, real, de los ciudadanos que encontraban en la polis lo que era necesario para el <i>buen vivir \u2013eu dsen-<\/i>que no se encontraba fuera de ning\u00fan <i>Weltlauf. <\/i><sup><i><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote3sym\" name=\"sdfootnote3anc\">3<\/a><\/i><\/sup><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">\u201cEn cambio, \u00e9sta que consideramos es una virtud que sale fuera de la sustancia, una virtud carente de esencia, una virtud solamente de la representaci\u00f3n y de las palabras, privada de aquel contenido\u201d (Hegel, 1973: 229-230). Esta virtud sale fuera de la sustancia en cuanto la sustancia es el mismo <i>Weltlauf, <\/i>es decir, la vida del pueblo, la dial\u00e9ctica universal \u2013 particular, mientras que la virtud quiere imponerse desde fuera. Es una virtud sin sustancia, sin esencia, que s\u00f3lo existe en la representaci\u00f3n y en las palabras. Cuando se impone es el reinado del terror, la \u201cdictadura de la virtud\u201d<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\"><b> 6.- El reino animal del esp\u00edritu<\/b><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\"><b> <\/b>Placer, sentimiento, virtud, tres salidas individuales que en definitiva no constituyen salidas sino otros tantos callejones sin salida. El cap\u00edtulo dedicado a la raz\u00f3n en la <i>Fenomenolog\u00eda <\/i>agrega otros caminos individuales que, como siempre, terminar\u00e1n en callejones sin salida. Los abarca bajo el, a primera vista, raro t\u00edtulo de <i>El reino animal del esp\u00edritu y el enga\u00f1o o la cosa misma.<\/i><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">En ese t\u00edtulo hay una contradicci\u00f3n evidente. Es la que se da entre \u201canimal\u201d y \u201cesp\u00edritu\u201d como formando parte de un mismo reino, de una misma sociedad. El animal pertenece completamente a la naturaleza sensible en la que se encuentra encerrado en sus sentidos. El esp\u00edritu, en cambio, ha roto con la naturaleza, ha quebrado el encierro de los sentidos, abri\u00e9ndose al \u00e1mbito de la universalidad.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">Al unir al animal con el esp\u00edritu en un mismo \u00e1mbito Hegel quiere dar a entender el individualismo como soluci\u00f3n al problema del sujeto. La salida puramente individual es el encierro del individuo en s\u00ed mismo como el animal est\u00e1 encerrado en sus sentidos. El individuo para realizarse debe obrar, para crearse debe crear. Se crea creando. Es la totalidad sujeto-objeto. Al crear el objeto, se expone al otro, se exhibe, se muestra. El objeto puede ser una obra de arte, una escultura, una pintura, un dibujo, un libro, una conferencia, una exposici\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">No necesariamente se refiere aqu\u00ed Hegel s\u00f3lo a los artistas e intelectuales o literatos como suponen Br\u00e9hier e Hyppolite <sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote4sym\" name=\"sdfootnote4anc\">4<\/a><\/sup>sino a todos los seres humanos en la medida en que buscan una salida meramente individual. Al crearse cada sujeto crea, pues, un objeto, una cosa \u2013<i>Sache-<\/i><sup><i><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote5sym\" name=\"sdfootnote5anc\">5<\/a><\/i><\/sup>a la que presenta como algo bueno y bello y espera, en consecuencia la aprobaci\u00f3n social, la cual no necesariamente llega. En general sucede lo contrario, es decir, suscita cr\u00edticas no siempre bien intencionadas.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\"><b> <\/b>El sujeto se siente golpeado en su autoestima. Experimenta que no es tan honrado como cre\u00eda ser. Siente un sordo resentimiento y reacciona retir\u00e1ndose de la sociedad, o mejor, poni\u00e9ndose por encima de ella, como juez. Establece entonces el imperativo categ\u00f3rico. \u201cCada cual debe decir la verdad\u201d. Rige incondicionalmente y es conocido inmediatamente por la conciencia.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">Sin embargo, no bien la conciencia pretende poner en pr\u00e1ctica esta verdad tan evidente, \u00e9sta se oscurece. Efectivamente, \u00bfc\u00f3mo puedo decir la verdad si la desconozco? El mandato absoluto, intransigente e inmediatamente conocido se ha vuelto aleatorio, contingente. S\u00f3lo debo decir la verdad si la conozco. Cuando a la ley inmediatamente conocida, que es universal, abstracta, vac\u00eda de contenido, la conciencia el aplica el contenido mediante la m\u00e1xima, se produce una inversi\u00f3n. Lo necesario se vuelve contingente.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">Lo mismo acontece si formulamos el imperativo de otra manera: \u201cAma a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u201d. Pronto aparece la contradicci\u00f3n. Es evidente que es necesario amar al pr\u00f3jimo de modo inteligente; que ciertos amores matan, que el amor puede ser altamente destructivo. Si ahora, en lugar de ponerse el individuo como legislador s\u00f3lo pretende examinar las leyes, el sujeto no ha avanzado nada. S\u00f3lo avanzar\u00e1 si sale de la soledad individual y se sumerge en el \u00e1mbito \u00e9tico de la intersubjetividad.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\"><b> 7.- La desgracia de la salida individual<\/b><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\"><b> <\/b>La crisis de la polis que se produce en el siglo IV significa la crisis y destrucci\u00f3n del mundo \u00e9tico propio del pueblo griego. La totalidad se desmiembra y hace su aparici\u00f3n el individuo, o sea \u201cel retorno de todo lo universal a la certeza de s\u00ed mismo, que es, por ello, la ausencia de terror, la ausencia total de esencia de cuanto es extra\u00f1o, y un bienestar y un sentirse bien de la conciencia, tales como no se encontrar\u00e1n nunca ya fuera de esta comedia\u201d (Hegel, 1973: 433).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">Lo universal expresado por los dioses inferiores y superiores con toda la ambivalencia que ello representa se han venido abajo, han descendido a la \u201ccerteza de s\u00ed mismo\u201d. En consecuencia ya no amenaza el terror que se hab\u00eda expresado en las tragedias. Ya no hay nada fuera del individuo que se siente plenamente liberado. Una ola de bienestar, de sentirse bien lo invade. Es el momento de Arist\u00f3fanes. Alegr\u00eda, liviandad, diversi\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">Poco habr\u00eda de durar la alegr\u00eda. Efectivamente, la \u201cconciencia desgraciada constituye el reverso y el complemento de la conciencias dentro de s\u00ed perfectamente feliz, de la conciencia c\u00f3mica. En \u00e9sta toda la esencia divina retorna o es la perfecta <i>enajenaci\u00f3n <\/i>de la <i>sustancia. <\/i>Aqu\u00e9lla es, por el contrario, el destino tr\u00e1gico de la <i>certeza de s\u00ed mismo, <\/i>que debe ser en y para s\u00ed. Es la certeza de la p\u00e9rdida de toda <i>esencialidad <\/i>en esta <i>certeza de s\u00ed <\/i>y la p\u00e9rdida precisamente de este saber de s\u00ed, de la sustancia como del s\u00ed mismo, es el dolor que se expresa en las duras palabras de que <i>Dios ha muerto\u201d <\/i>(Hegel, 1973: 435).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">En la polis el individuo pr\u00e1cticamente desparece en la totalidad del pueblo, reino de la eticidad. All\u00ed rige la esencia divina dividida entre los dioses superiores y los inferiores, Apolo y Dionisos, Apolo y las Erinias. El individuo cuenta en cuanto es parte de esa totalidad plena de sentido. Fuera de ella no existe, no tiene sentido. Es el ostracismo, el exilio tan temido.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">Pero todo ello tiene su costo. La vida del individuo tiene sentido, pero experimenta tambi\u00e9n una carga, un peso. Hay leyes que observar, normas que rigen la vida. El terror se encuentra a la vuelta de la esquina como lo expresan las tragedias. Edipo, Ant\u00edgona, Electra, Ifigenia son figuras que expresan la ambivalencia de la vida en la polis. El advenimiento de la autoconciencia es la liberaci\u00f3n del individuo que experimenta por primera vez el mundo est\u00e1 abierto para que \u00e9l se expanda, se exprese y goce a sus anchas.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">Esta sensaci\u00f3n de alegr\u00eda y libertad no habr\u00eda de durar mucho tiempo. No es m\u00e1s que el anverso del reverso que se habr\u00eda de manifestar como la mayor desgracia, la de haber perdido el sentido. Es la desorientaci\u00f3n, el sentir la dolorosa soledad del desterrado que se expresa en la dolorosa expresi\u00f3n \u201cDios ha muerto\u201d, es decir, ha muerto todo aquello que le daba sentido a la vida. A la conciencia feliz expresada por la comedia, le sigue sin soluci\u00f3n de continuidad la conciencia desgraciada.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\"><b> Bibliograf\u00eda citada<\/b><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\"><b> <\/b>Arist\u00f3teles (1951) <i>Pol\u00edtica<\/i>. Instituto de Estudios Pol\u00edticos. Edici\u00f3n biling\u00fce y traducci\u00f3n por Juli\u00e1n Mar\u00edas y Mar\u00eda Araujo, Madrid.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">Goethe, J. W. (1996) <i>Fausto. <\/i>C\u00e1tedra, Madrid.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\"><b> <\/b>Hegel, G. W. F (1973) <i>Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu<\/i>. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">Hegel, G. W. F. (1993) <i>Fundamentos de la Filosof\u00eda del Derecho.<\/i> Libertarias \/ Prodhufi, Madrid.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">Hyppolite, Jean (1974) <i>G\u00e9nesis y Estructura de la Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu de Hegel. <\/i>Barcelona, Ediciones Pen\u00ednsula.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"left\">Buenos Aires, 18 de agosto de 2007.<\/p>\n<div id=\"sdfootnote1\">\n<p class=\"sdfootnote-western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote1anc\" name=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> <span lang=\"es-AR\">\u201cEl derecho de la <\/span><span lang=\"es-AR\"><i>particularidad <\/i><\/span><span lang=\"es-AR\">del sujeto a encontrarse satisfecho o, lo que es lo mismo, el derecho de la <\/span><span lang=\"es-AR\"><i>libertad subjetiva, <\/i><\/span><span lang=\"es-AR\">constituye el punto central y de inflexi\u00f3n en la diferencia entre la <\/span><span lang=\"es-AR\"><i>antig\u00fcedad <\/i><\/span><span lang=\"es-AR\">y la \u00e9poca <\/span><span lang=\"es-AR\"><i>moderna<\/i><\/span><span lang=\"es-AR\">. En su infinitud este derecho ha sido manifestado en el cristianismo y convertido en real principio universal de una nueva forma del mundo. A sus configuraciones pertenecen el amor, lo rom\u00e1ntico, el fin de la eterna felicidad del individuo ,etc., m\u00e1s tarde la moralidad y la conciencia moral adem\u00e1s de las otras formas que en parte surgir\u00e1n en lo sucesivo como principio de la sociedad civil y como momentos de la constituci\u00f3n pol\u00edtica, y en parte sin embargo se manifiestan sobre todo en la historia, especialmente en la historia del arte, de las ciencias y de la filosof\u00eda\u201d (Hegel, 1993, &amp; 124, agregado 1).<\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote2\">\n<p class=\"sdfootnote-western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote2anc\" name=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> <span lang=\"es-AR\">Esta cita perteneciente a la parte primera del <\/span><span lang=\"es-AR\"><i>Fausto<\/i><\/span><span lang=\"es-AR\"> fue modificada por Hegel. En la narraci\u00f3n goethiana Mefist\u00f3tefeles se dirige a Fausto, decepcionado por haber buscado en vano su realizaci\u00f3n mediante la ciencia, de la siguiente manera: \u201cDesde\u00f1a la raz\u00f3n y el saber, supremas fuerzas del hombre [ \u2026] Yo le arrastrar\u00e9 por una vida desordenada, por la trivial frivolidad; es preciso que se me revuelva, se obstine y se prenda en la liga, e insaciable como es, ver\u00e1 suspendido manjares y bebidas ante sus \u00e1vidos labios, sin que llegue a tocarlos. En vano implorar\u00e1 consuelo para \u00e9l, y aunque no se hubiese dado al diablo, habr\u00eda de perderse sin remedio\u201d ( Goethe, 1996, p. 155).<\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote3\">\n<p class=\"sdfootnote-western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote3anc\" name=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> <span lang=\"es-AR\">\u201cLa comunidad perfecta de varias aldeas es la polis, que tiene, por as\u00ed decirlo, el extremo de toda suficiencia, y que surgi\u00f3 por causa de las necesidades de la vida, pero existe ahora para vivir bien \u2013<\/span><span lang=\"es-AR\"><i>ousa de tou eu dsen-<\/i><\/span><span lang=\"es-AR\"> (Arist\u00f3teles, 1951, 1252 b 30).<\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote4\">\n<p class=\"sdfootnote-western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote4anc\" name=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> <span lang=\"es-AR\">\u201c\u00b4Despu\u00e9s de los h\u00e9roes del romanticismo \u2013dice justamente Br\u00e9hier, Hegel considera a los especialistas, profesores, artistas que dan a su tarea un valor absoluto\u2019\u201d (Hyppolite, 1974, p. 268).<\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote5\">\n<p class=\"sdfootnote-western\" lang=\"es-ES-u-co-trad\" align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote5anc\" name=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> <span lang=\"es-AR\">Hegel utiliza dos vocablos que en castellano traducimos como \u201ccosa\u201d. Se trata de los vocablos <\/span><span lang=\"es-AR\"><i>Ding <\/i><\/span><span lang=\"es-AR\">y <\/span><span lang=\"es-AR\"><i>Sache. <\/i><\/span><span lang=\"es-AR\">El primero significa la cosa sensible, cualquiera sea. El segundo, en cambio, la cosa, sensible o no como producto del sujeto, una estatua, un libro.<\/span><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Fenomenolog\u00eda del Esp\u00edritu fue definida por su autor como \u201cla ciencia de la experiencia de la conciencia\u201d. 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