{"id":765,"date":"2007-06-28T00:00:00","date_gmt":"2007-06-28T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=765"},"modified":"2020-02-26T11:25:42","modified_gmt":"2020-02-26T10:25:42","slug":"la-republica-desde-abajo-el-republicanismo-mas-alla-de-pi-y-margall-1873","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=765","title":{"rendered":"La Rep\u00fablica desde abajo. El republicanismo m\u00e1s all\u00e1 de Pi y Margall (1873)."},"content":{"rendered":"<p>El destronamiento de la reina Isabel II en 1868 abri\u00f3 un conjunto de expectativas pol\u00edticas y sociales que fue m\u00e1s lejos de lo que algunos conspiradores hubieran deseado. Ello es debido a la gran movilizaci\u00f3n popular y su participaci\u00f3n en un rico tejido de asociaciones, y del impacto del sufragio universal. Una cosa es que el r\u00e9gimen no alterase la noci\u00f3n de propiedad burguesa y otra que la actitud defensiva de los sectores conservadores y ultramontanos no tuviese una base real, basada en el miedo a la Constituci\u00f3n de 1869 y las nuevas reglas del juego que impon\u00eda. En cierto modo, el conjunto de experiencias republicanas prepar\u00f3 el consenso entre los partidarios del orden en los a\u00f1os venideros. El republicanismo federal liderado por Francesc Pi y Margall y la cantonal (1873), deben tenerse en cuenta como uno de los hitos m\u00e1s importantes de los procesos de cambio \u201cdesde abajo\u201d de toda nuestra historia contempor\u00e1nea. Un ensayo te\u00f3rico y pr\u00e1ctico de soberan\u00eda individual y de democracia con pocos intermediarios. Se ha venido insistiendo demasiado en los aspectos doctrinales del ideario de Pi o en la fragmentaci\u00f3n interna del republicanismo. Esta visi\u00f3n tradicional se debe sustituir por otra que ponga el acento en la calidad de las propuestas de mejora social lanzadas por los cantonales o en las experiencias cotidianas de conflicto. En suma, republicanizar la historia de la Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>Ciertamente, para una buena parte de Catalu\u00f1a, el Pa\u00eds Valenciano o Andaluc\u00eda, la noticia de la proclamaci\u00f3n de la Rep\u00fablica el d\u00eda 11 de Febrero no fue sino un hecho gratamente esperado. En realidad, el r\u00e9gimen nac\u00eda lleno de incertidumbres. Como han se\u00f1alado los cl\u00e1sicos C.A. Hennesy o J. Termes, se trat\u00f3 de un relevo en el gobierno pero sin un paralelo cambio constitucional. Un gobierno de transacci\u00f3n, de mayor\u00eda republicana, que deb\u00eda de convivir con una asamblea donde se invert\u00edan los t\u00e9rminos, con una filiaci\u00f3n mayoritaria radical. Los objetivos del primer gobierno consistieron en controlar la situaci\u00f3n pol\u00edtica y mantener el orden p\u00fablico por encima de cualquier otro proyecto. Quiz\u00e1s no se ha se\u00f1alado suficientemente el car\u00e1cter no deseado de la evoluci\u00f3n pol\u00edtica durante 1873, la revuelta federal y cantonal. Esta experiencia no ha ocupado en la memoria democr\u00e1tica espa\u00f1ola el lugar que ha podido tener la <i>Commune<\/i> de Par\u00eds en la cultura pol\u00edtica francesa y europea. A ello han contribuido diversos factores, sin duda, pero tambi\u00e9n el deseo de los republicanos posibilistas seguidores de Emilio Castelar -responsable del giro conservador que anticip\u00f3 el golpe de estado de Pav\u00eda-, obsesionados en distanciarse de los federales y acercarse al contra-modelo de orden, eficacia y conservaci\u00f3n representado por la III Rep\u00fablica francesa.<\/p>\n<p>El sexenio fue uno de los momentos propicios para replantear las reclamaciones populares de reforma agraria. Durante aquellos a\u00f1os se incrementaron en toda Espa\u00f1a las huelgas de colonos, la ocupaci\u00f3n de dehesas y la destrucci\u00f3n de cercas, las talas de \u00e1rboles, los pasquines amenazadores, el incendio de pajares y de pastos, y un sin fin de situaciones herederas de una larga tradici\u00f3n de protesta. Un indicio que el r\u00e9gimen fue lejos en el terreno social -al margen de la ley de protecci\u00f3n del trabajo de menores del 24 de julio, o los debates sobre la abolici\u00f3n de la esclavitud-, fue la repercusi\u00f3n que tuvo entre los conservadores el art\u00edculo adicional de la ley de 20 de agosto relativa a la redenci\u00f3n del foro gallego, la <i>rabassa morta <\/i>catalana, o el <i>treudo<\/i> aragon\u00e9s. \u00c9ste \u00faltimo, de manera ambigua, abr\u00eda la posibilidad de la redenci\u00f3n del censo enfit\u00e9utico. Observadores venidos de Barcelona oyeron c\u00f3mo las gentes reunidas en caf\u00e9s y tabernas cre\u00edan que \u201cla tierra no era de nadie y que los frutos eran de todos\u201d. Sintom\u00e1ticamente, un antiguo amigo de Prim, Enric Climent, rico hacendado del Ampurd\u00e1n y ex gobernador civil de Girona, lamentaba que los colonos se cre\u00edan con el derecho de no pagar sus obligaciones y, por esta raz\u00f3n, era \u201cimposible que la gente honrada y de alguna posici\u00f3n se adhiera a la Rep\u00fablica\u201d.<\/p>\n<p>En realidad, el frente antirrepublicano era muy amplio, abarcaba desde el carlismo hasta el liberalismo progresista y radical. Quiz\u00e1s sorprenda saber que personalidades carlistas hab\u00edan depositado esperanzas en una Rep\u00fablica que precipitase una reacci\u00f3n favorable a su causa. Unos planteamientos que recordaban la necesaria expiaci\u00f3n social anunciada por el escritor y pol\u00edtico Juan Donoso Cort\u00e9s. En palabras del general navarro Joaqu\u00edn El\u00edo a su rey: \u201cTal vez, Se\u00f1or, no es muy cristiano lo que voy a decir, pero considero necesario para la buena curaci\u00f3n de Espa\u00f1a un poco de 93 o un poco de Rep\u00fablica\u201d. Por su lado, para el sector liberal y progresista el problema central fue tambi\u00e9n el control del ej\u00e9rcito. Un an\u00e1lisis calcado al efectuado por escritores y periodistas conservadores. V\u00edctor Balaguer, quiz\u00e1s el principal dirigente progresista del principado, recibi\u00f3 diversas cartas que reclamaban urgentemente una dictadura militar, y ello antes que Pi y Margall fuese nombrado presidente. Uno de los amigos de Balaguer, Francisco Burgadas, le dec\u00eda que \u201clos catalanes todos, sin distinci\u00f3n de partidos, estamos hartos de derechos individuales\u201d. Otro de sus corresponsales le avisaba que en Barcelona \u201crecorren nuestras calles una o dos m\u00fasicas celebrando la proclamaci\u00f3n de la Rep\u00fablica Federal (\u2026) Nuestra situaci\u00f3n es triste y cr\u00edtica, pues hoy ya no es la Rep\u00fablica Federal la que aclaman, sino la Federal Social\u201d.<\/p>\n<p>Una de las principales manifestaciones de la republicanizaci\u00f3n de la vida pol\u00edtica fue la transformaci\u00f3n radical de los cuerpos armados. Lejos de aplazar el cambio (primero ganar la guerra y despu\u00e9s proclamar la federal), la revuelta militar republicana fue la forma principal de canalizar los proyectos republicanos m\u00e1s avanzados. Tambi\u00e9n, como hemos visto, fue el objeto principal de los ataques conservadores, acobardados por la dimensi\u00f3n que hab\u00eda tomado el cambio desde abajo. La guerra carlista y el largo conflicto cubano fueron el terreno forzado por las circunstancias en el cual se desarroll\u00f3 la federal. Ser\u00eda un error considerar la guerra solo como un elemento disuasivo del proyecto republicano, y no como el elemento que cataliz\u00f3 las pol\u00edticas republicanas. En ciertos momentos, el conflicto b\u00e9lico y los batallones republicanos conducidos por diputados \u201cen misi\u00f3n\u201d fueron los \u00fanicos instrumentos reales de cambio. La contraposici\u00f3n entre cantonal y federal, desde este punto de vista, no tiene raz\u00f3n de ser, si lo que se pretende es no devaluar la intensidad de la movilizaci\u00f3n federal.<\/p>\n<p>El decreto de disoluci\u00f3n del ej\u00e9rcito regular y su conversi\u00f3n en uno de voluntarios, realizado por la diputaci\u00f3n de Barcelona el 10 de marzo, contagiar\u00eda no s\u00f3lo el distrito catal\u00e1n, sino otros colindantes. El ej\u00e9rcito no desapareci\u00f3 formalmente, pero ni la composici\u00f3n ni el funcionamiento interno de los cuerpos, ni el comportamiento p\u00fablico de los soldados fue el mismo que en tiempos de la monarqu\u00eda. A pesar de ello, tambi\u00e9n hubo oficiales, pocos, comprometidos con el nuevo orden republicano. Un capit\u00e1n del regimiento de caballer\u00eda de Alc\u00e1ntara, Francisco Araque, se dirigi\u00f3 a los soldados del cuartel de las atarazanas de Barcelona dici\u00e9ndoles que ya no eran militares \u201csino ciudadanos\u201d, y a continuaci\u00f3n quem\u00f3 las antiguas ordenanzas porque que ya no serv\u00edan. Los soldados vest\u00edan garibaldinas, gorros frigios y se pon\u00edan galones al margen de la uniformidad. Luc\u00edan cabellos descuidados y largas barbas, y ostentaban con orgullo escarapelas republicanas. Nos servir\u00e1 como ejemplo el comportamiento de la columna mandada por el coronel Miguel Vega. Sus soldados pasaban las noches en las tabernas gritando vivas a la federal y \u00a1fuera listas y abajo los entorchados del general que es un tirano! Y todo ello lo amenizaban con canciones ofensivas al clero, la m\u00fasica de la Marsellesa y el himno de los puritanos. Este era un paisaje habitual en la revuelta y suministr\u00f3 la imagen m\u00e1s radical de los republicanos, unido a otro elemento simb\u00f3lico, el petr\u00f3leo, importado de la <i>Commune, <\/i>y que tambi\u00e9n sirvi\u00f3 para estigmatizar la c\u00e9lebre huelga y sublevaci\u00f3n de Alcoy del mes julio. Con pesar, el diario conservador madrile\u00f1o <i>La Epoca<\/i>, reprodujo una carta del por entonces gobernador militar de Girona, Arsenio Mart\u00ednez Campos, donde afirmaba que \u201csin Ej\u00e9rcito no hay nacionalidad posible en estos tiempos\u201d.<\/p>\n<p>El ej\u00e9rcito se hab\u00eda convertido en el referente principal de la estabilidad pol\u00edtica del estado en un momento de verdadero colapso institucional y de crisis de legitimidad. Los militares se encargaban de recoger los impuestos y en caso de resistencia se llevaban presos al ayuntamiento y dem\u00e1s paisanos. Se encargaban tambi\u00e9n bajo amenazas de las reclutas, del transporte del correo, del mantenimiento de las v\u00edas f\u00e9rreas o de asegurar el cumplimiento de las convocatorias electorales. Podemos decir, sin exagerar, que en determinadas partes de Espa\u00f1a sin ej\u00e9rcito no hab\u00eda estado. No nos debe de extra\u00f1ar, pues, que la piedra de toque de la ofensiva conservadora constituyera el control de la \u201cindisciplina\u201d de los soldados. Ese es el significado de la disoluci\u00f3n del batall\u00f3n de milicia del distrito cuarto de la ciudad de Barcelona, dirigido por el presidente de la federaci\u00f3n sindical de las Tres Clases de Vapor, Josep Bragulat. O la detenci\u00f3n de un centenar de individuos de la milicia de Rub\u00ed, hecha con nocturnidad por las tropas del gobierno, con bayoneta calada y una bater\u00eda de tres ca\u00f1ones apuntando a las casas de los vecinos. Una clara respuesta contra el voluntariado republicano que hab\u00eda protagonizado diversos conflictos con los propietarios y fabricantes locales.<\/p>\n<p>Efectivamente, exist\u00edan motivos para la preocupaci\u00f3n. En la ciudad fabril de Manresa, los voluntarios y soldados meditaron la posibilidad de ir en auxilio de los cantonales de Valencia. Incluso la prensa conservadora local aludi\u00f3 al \u201cloco intento de proclamarse en Manresa el cant\u00f3n independiente\u201d. Los conservadores intentaron por todos los medios ridiculizar a los republicanos: \u201cEl viernes por la noche paseaba por la plaza un soldado con traje de mujer y fumando. Otro soldado le daba el brazo. Como en carnaval\u201d. Pero lo que en realidad aterraba era el trasfondo pol\u00edtico y social de los sucesos. As\u00ed, en el mes de abril, el diputado provincial Guilleumas, con una columna formada por tres compa\u00f1\u00edas de republicanos federales, se dirigi\u00f3 al p\u00fablico presente desde el ayuntamiento de esta misma poblaci\u00f3n pidiendo confianza y tranquilidad a los asistentes. Acto seguido, su secretario pidi\u00f3 a los soldados que \u201cante todo era necesario elevar a las clases proletarias al nivel de las m\u00e1s altas clases de la sociedad, y que Espa\u00f1a no ser\u00eda feliz hasta que sea una naci\u00f3n verdaderamente libre, republicana y socialista\u201d. Con estos antecedentes, cobra todo su sentido la afirmaci\u00f3n del capit\u00e1n general Jos\u00e9 Tur\u00f3n, cuando recordaba que \u201cmomentos hubo en que los lazos sociales estuvieron a punto de romperse, dejando a merced de esas turbas sin conciencia todo cuanto de mas santo y grande constituyen la Patria y la Naci\u00f3n\u201d. Las autoridades militares no dudaron en calificar de cantonal los diversos intentos conspirativos federales y la revuelta posterior que hizo frente al golpe de estado de Pav\u00eda. Y no s\u00f3lo como un simple recurso alarmista que sirviera para justificar la represi\u00f3n, sino porque sinceramente lo cre\u00edan as\u00ed. Ya muerta la Rep\u00fablica, las tropas del ej\u00e9rcito regular desarmaron la milicia de Sant Feliu de Gu\u00edxols, \u201cdonde se ostentaba la bandera roja\u201d. Todo un anuncio de futuro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><P> El destronamiento de la reina Isabel II en 1868 abri&oacute; un conjunto de expectativas pol&iacute;ticas y sociales que fue m&aacute;s lejos de lo que algunos conspiradores hubieran deseado. Ello es debido a la gran movilizaci&oacute;n popular y su participaci&oacute;n en un rico tejido de asociaciones, y del impacto del sufragio universal. Una cosa es que el r&eacute;gimen no alterase la noci&oacute;n de propiedad burguesa y otra que la actitud defensiva de los sectores conservadores y ultramontanos no tuviese una base real, basada en el miedo a la Constituci&oacute;n de 1869 y las nuevas reglas del juego que impon&iacute;a. En cierto modo, el conjunto de experiencias republicanas prepar&oacute; el consenso entre los partidarios del orden en los a&ntilde;os venideros. El republicanismo federal liderado por Francesc Pi y Margall y la cantonal (1873), deben tenerse en cuenta como uno de los hitos m&aacute;s importantes de los procesos de cambio &ldquo;desde abajo&rdquo; de toda nuestra historia contempor&aacute;nea. Un ensayo te&oacute;rico y pr&aacute;ctico de soberan&iacute;a individual y de democracia con pocos intermediarios. Se ha venido insistiendo demasiado en los aspectos doctrinales del ideario de Pi o en la fragmentaci&oacute;n interna del republicanismo. Esta visi&oacute;n tradicional se debe sustituir por otra que ponga el acento en la calidad de las propuestas de mejora social lanzadas por los cantonales o en las experiencias cotidianas de conflicto. En suma, republicanizar la historia de la Rep&uacute;blica.  <\/P><P> Ciertamente, para una buena parte de Catalu&ntilde;a, el Pa&iacute;s Valenciano o Andaluc&iacute;a, la noticia de la proclamaci&oacute;n de la Rep&uacute;blica el d&iacute;a 11 de Febrero no fue sino un hecho gratamente esperado. En realidad, el r&eacute;gimen nac&iacute;a lleno de incertidumbres. Como han se&ntilde;alado los cl&aacute;sicos C.A. Hennesy o J. Termes, se trat&oacute; de un relevo en el gobierno pero sin un paralelo cambio constitucional. Un gobierno de transacci&oacute;n, de mayor&iacute;a republicana, que deb&iacute;a de convivir con una asamblea donde se invert&iacute;an los t&eacute;rminos, con una filiaci&oacute;n mayoritaria radical. Los objetivos del primer gobierno consistieron en controlar la situaci&oacute;n pol&iacute;tica y mantener el orden p&uacute;blico por encima de cualquier otro proyecto. Quiz&aacute;s no se ha se&ntilde;alado suficientemente el car&aacute;cter no deseado de la evoluci&oacute;n pol&iacute;tica durante 1873, la revuelta federal y cantonal. Esta experiencia no ha ocupado en la memoria democr&aacute;tica espa&ntilde;ola el lugar que ha podido tener la Commune de Par&iacute;s en la cultura pol&iacute;tica francesa y europea. A ello han contribuido diversos factores, sin duda, pero tambi&eacute;n el deseo de los republicanos posibilistas seguidores de Emilio Castelar -responsable del giro conservador que anticip&oacute; el golpe de estado de Pav&iacute;a-, obsesionados en distanciarse de los federales y acercarse al contra-modelo de orden, eficacia y conservaci&oacute;n representado por la III Rep&uacute;blica francesa.  <\/P><P> El sexenio fue uno de los momentos propicios para replantear las reclamaciones populares de  reforma agraria. Durante aquellos a&ntilde;os se incrementaron en toda Espa&ntilde;a las huelgas de colonos, la ocupaci&oacute;n de dehesas y la destrucci&oacute;n de cercas, las talas de &aacute;rboles, los pasquines amenazadores, el incendio de pajares y de pastos, y un sin fin de situaciones herederas de una larga tradici&oacute;n de protesta. Un indicio que el r&eacute;gimen fue lejos en el terreno social -al margen de la ley de protecci&oacute;n del trabajo de menores del 24 de julio, o los debates sobre la abolici&oacute;n de la esclavitud-, fue la repercusi&oacute;n que tuvo entre los conservadores el art&iacute;culo adicional de la ley de 20 de agosto relativa a la redenci&oacute;n del foro gallego, la rabassa morta catalana, o el treudo aragon&eacute;s. &Eacute;ste &uacute;ltimo, de manera ambigua, abr&iacute;a la posibilidad de la redenci&oacute;n del censo enfit&eacute;utico. Observadores venidos de Barcelona oyeron c&oacute;mo las gentes reunidas en caf&eacute;s y tabernas cre&iacute;an que &ldquo;la tierra no era de nadie y que los frutos eran de todos&rdquo;. Sintom&aacute;ticamente, un antiguo amigo de Prim, Enric Climent, rico hacendado del Ampurd&aacute;n y ex gobernador civil de Girona, lamentaba que los colonos se cre&iacute;an con el derecho de no pagar sus obligaciones y, por esta raz&oacute;n, era &ldquo;imposible que la gente honrada y de alguna posici&oacute;n se adhiera a la Rep&uacute;blica&rdquo;.  <\/P><P> En realidad, el frente antirrepublicano era muy amplio, abarcaba desde el carlismo hasta el liberalismo progresista y radical. Quiz&aacute;s sorprenda saber que personalidades carlistas hab&iacute;an depositado esperanzas en una Rep&uacute;blica que precipitase una reacci&oacute;n favorable a su causa. Unos planteamientos que recordaban la necesaria expiaci&oacute;n social anunciada por el escritor y pol&iacute;tico Juan Donoso Cort&eacute;s. En palabras del general navarro Joaqu&iacute;n El&iacute;o a su rey: &ldquo;Tal vez, Se&ntilde;or, no es muy cristiano lo que voy a decir, pero considero necesario para la buena curaci&oacute;n de Espa&ntilde;a un poco de 93 o un poco de Rep&uacute;blica&rdquo;. Por su lado, para el sector liberal y progresista el problema central fue tambi&eacute;n el control del ej&eacute;rcito. Un an&aacute;lisis calcado al efectuado por escritores y periodistas conservadores. V&iacute;ctor Balaguer, quiz&aacute;s el principal dirigente progresista del principado, recibi&oacute; diversas cartas que reclamaban urgentemente una dictadura militar, y ello antes que Pi y Margall fuese nombrado presidente. Uno de los amigos de Balaguer, Francisco Burgadas, le dec&iacute;a que &ldquo;los catalanes todos, sin distinci&oacute;n de partidos, estamos hartos de derechos individuales&rdquo;. Otro de sus corresponsales le avisaba que en Barcelona &ldquo;recorren nuestras calles una o dos m&uacute;sicas celebrando la proclamaci&oacute;n de la Rep&uacute;blica Federal (&hellip;) Nuestra situaci&oacute;n es triste y cr&iacute;tica, pues hoy ya no es la Rep&uacute;blica Federal la que aclaman, sino la Federal Social&rdquo;.  <\/P><P> Una de las principales manifestaciones de la republicanizaci&oacute;n de la vida pol&iacute;tica fue la transformaci&oacute;n radical de los cuerpos armados. Lejos de aplazar el cambio (primero ganar la guerra y despu&eacute;s proclamar la federal), la revuelta militar republicana fue la forma principal de canalizar los proyectos republicanos m&aacute;s avanzados. Tambi&eacute;n, como hemos visto, fue el objeto principal de los ataques conservadores, acobardados por la dimensi&oacute;n que hab&iacute;a tomado el cambio desde abajo. La guerra carlista y el largo conflicto cubano fueron el terreno forzado por las circunstancias en el cual se desarroll&oacute; la federal. Ser&iacute;a un error considerar la guerra solo como un elemento disuasivo del proyecto republicano, y no como el elemento que cataliz&oacute; las pol&iacute;ticas republicanas. En ciertos momentos, el conflicto b&eacute;lico y los batallones republicanos conducidos por diputados &ldquo;en misi&oacute;n&rdquo; fueron los &uacute;nicos instrumentos reales de cambio. La contraposici&oacute;n entre cantonal y federal, desde este punto de vista, no tiene raz&oacute;n de ser, si lo que se pretende es no devaluar la intensidad de la movilizaci&oacute;n federal.   <\/P><P> El decreto de disoluci&oacute;n del ej&eacute;rcito regular y su conversi&oacute;n en uno de voluntarios, realizado por la diputaci&oacute;n de Barcelona el 10 de marzo, contagiar&iacute;a no s&oacute;lo el distrito catal&aacute;n, sino otros colindantes. El ej&eacute;rcito no desapareci&oacute; formalmente, pero ni la composici&oacute;n ni el funcionamiento interno de los cuerpos, ni el comportamiento p&uacute;blico de los soldados fue el mismo que en tiempos de la monarqu&iacute;a. A pesar de ello, tambi&eacute;n hubo oficiales, pocos, comprometidos con el nuevo orden republicano. Un capit&aacute;n del regimiento de caballer&iacute;a de Alc&aacute;ntara, Francisco Araque, se dirigi&oacute; a los soldados del cuartel de las atarazanas de Barcelona dici&eacute;ndoles que ya no eran militares &ldquo;sino ciudadanos&rdquo;, y a continuaci&oacute;n quem&oacute; las antiguas ordenanzas porque que ya no serv&iacute;an. Los soldados vest&iacute;an garibaldinas, gorros frigios y se pon&iacute;an galones al margen de la uniformidad. Luc&iacute;an cabellos descuidados y largas barbas, y ostentaban con orgullo escarapelas republicanas. Nos servir&aacute; como ejemplo el comportamiento de la columna mandada por el coronel Miguel Vega. Sus soldados pasaban las noches en las tabernas gritando vivas a la federal y &iexcl;fuera listas y abajo los entorchados del general que es un tirano! Y todo ello lo amenizaban con canciones ofensivas al clero, la m&uacute;sica de la Marsellesa y el himno de los puritanos. Este era un paisaje  habitual en la revuelta y suministr&oacute; la imagen m&aacute;s radical de los republicanos, unido a otro elemento simb&oacute;lico, el petr&oacute;leo, importado de la Commune, y que tambi&eacute;n sirvi&oacute; para estigmatizar la c&eacute;lebre huelga y sublevaci&oacute;n de Alcoy del mes julio. Con pesar, el diario conservador madrile&ntilde;o La Epoca, reprodujo una carta del por entonces gobernador militar de Girona, Arsenio Mart&iacute;nez Campos, donde afirmaba que &ldquo;sin Ej&eacute;rcito no hay nacionalidad posible en estos tiempos&rdquo;.  <\/P><\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-765","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-democracia-republica"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/765","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=765"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/765\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=765"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=765"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=765"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}