{"id":770,"date":"2007-07-01T00:00:00","date_gmt":"2007-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=770"},"modified":"2020-02-26T11:02:57","modified_gmt":"2020-02-26T10:02:57","slug":"sacristan-sobre-heinrich-heine-antologia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=770","title":{"rendered":"Sacrist\u00e1n sobre Heinrich Heine. Antolog\u00eda"},"content":{"rendered":"<p><i>Mi querido amigo:<\/i><\/p>\n<p><i>Aprovecho el paso del portador de estas l\u00edneas, el se\u00f1or Annenkow, un ruso sumamente amable y culto, para hacerle llegar mis mejores saludos.<\/i><\/p>\n<p><i>Hace algunos d\u00edas cay\u00f3 casualmente en mis manos un peque\u00f1o libelo difamatorio contra usted: cartas p\u00f3stumas de B\u00f6rne. Jam\u00e1s le hubiese considerado tan insulso, mezquino y absurdo como cuanto puede leerse all\u00ed en letras de molde \u00a1Y qu\u00e9 m\u00edseros disparates hay en el ap\u00e9ndice de Gutzskow, etc\u00e9tera! Escribir\u00e9 en alguna revista alemana una cr\u00edtica detallada de su libro relativo a B\u00f6rne. Dif\u00edcilmente pueda hallarse en ning\u00fan per\u00edodo de la literatura un tratamiento m\u00e1s torpe que el que ha experimentado este libro en manos de los asnos cristiano-germ\u00e1nicos, aunque no hay ning\u00fan per\u00edodo alem\u00e1n que est\u00e9 exacto de torpeza.<\/i><\/p>\n<p><i>Si usted tiene a\u00fan algo de \u201cespecial\u201d que comunicarme acerca de su trabajo, h\u00e1galo r\u00e1pidamente.<\/i><\/p>\n<p><i>Su,<\/i><\/p>\n<p><i> K. Marx<\/i><\/p>\n<p><i>[Rue de l\u2019Alliance, 5, hors de la Porte de Louvain. Bruxelles. Alrededor de 5 de abril de 1846].<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n tradujo, anot\u00f3 y present\u00f3 la obra narrativa de Heine para su edici\u00f3n en cl\u00e1sicos Vergara, magn\u00edficamente ilustrada por F. Tod\u00f3. Se public\u00f3 en 1964: Heinrich Heine, <i>Obras<\/i>. 1.073 p\u00e1ginas en total (Albert Domingo Curto ha calculado en casi 29.000 el n\u00famero de p\u00e1ginas traducidas por Sacrist\u00e1n desde el griego cl\u00e1sico, el alem\u00e1n, el italiano, el ingl\u00e9s, el franc\u00e9s o el catal\u00e1n).<\/p>\n<p>Su pr\u00f3logo, \u201cHeine, la consciencia vencida\u201d, fechado en enero de 1963, p\u00e1ginas 7-98 de esta edici\u00f3n, fue reimpreso en <i>Lecturas<\/i>, Icaria, Barcelona, 1985, junto a otras aproximaciones a la obra -o a obras- de Goethe, Brossa, Wilder, O\u2019Neill, S\u00e1nchez Ferlosio, Moravia, Thomas Mann, Orwell o Salinas.<\/p>\n<p>Pero Sacrist\u00e1n no se limit\u00f3, como se apunt\u00f3, a escribir este pr\u00f3logo sino que anot\u00f3 cuidadosamente la edici\u00f3n y present\u00f3 sucintamente los diez escritos de Heine que fueron incorporados. Todas estas presentaciones quedan recogidas en esta antolog\u00eda.<\/p>\n<p>A\u00f1os m\u00e1s tarde, Sacrist\u00e1n prolog\u00f3 tambi\u00e9n una edici\u00f3n de la poes\u00eda de Heine traducida por Feliu Formosa. Igualmente, en sus clases de Metodolog\u00eda de las ciencias sociales sol\u00eda hacer referencia a pasajes de las <i>Noches florentinas<\/i>, junto a fragmentos de <i>La teor\u00eda de los colores<\/i> de Goethe, como ejemplos de primeras cr\u00edticas internalistas y\/o externalistas a la tecnociencia contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>Rafael Argullol y Jos\u00e9 M\u00aa Valverde se han referido en diversas ocasiones al inter\u00e9s, no s\u00f3lo hist\u00f3rico, de algunos de estos trabajos de cr\u00edtica literaria de Manuel Sacrist\u00e1n.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>1. Pinceladas.<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>1.1 Baja altura y elevada autoconsciencia<\/u><\/p>\n<p>El d\u00eda primero de mayo de 1831 cruza el Rin, camino de Par\u00eds, el voluntario pero prudente destierro, el poeta que a los treinta y cuatro a\u00f1os de edad tiene ya casi la celebridad del anciano Goethe: Heinrich Heine. Es un hombre de baja estatura -1,58- pero de alta consciencia de s\u00ed mismo: al pasar bajo la puerta de Saint-Martin se agachar\u00e1 para no derrumbarla con la cabeza.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>1.2. Publicidad comercial<\/u><\/p>\n<p>Heine es tal vez el primer poeta europeo que ha contemplado con inquieta reflexi\u00f3n la constituci\u00f3n de la publicidad comercial, ese confuso voluntarismo del mercado, en base y due\u00f1a de la literatura period\u00edstica primero, y la consiguiente y pervertida realizaci\u00f3n concreta del postulado revolucionario de la libertad de Prensa. \u201cAqu\u00ed se fundan peri\u00f3dicos cuyos costes naturales rebasan con mucho el precio: peri\u00f3dicos cada ejemplar de los cuales, cuando aumenta la venta, ser\u00eda una p\u00e9rdida si no se basara todo en las tarifas de publicidad\u201d \u201cLa Prensa cotidiana francesa es, en cierto sentido, una oligarqu\u00eda y no una democracia. Pues la fundaci\u00f3n de un<i> journal <\/i>franc\u00e9s supone tantos gastos y tantas dificultades que s\u00f3lo personas capaces de poner en juego sumas enormes pueden contar con un peri\u00f3dico. Son, por tanto, capitalistas o industriales en general los que ponen el dinero para fundar un peri\u00f3dico\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>1.3. Inconsistencias<\/u><\/p>\n<p>Del hombre que ha descubierto que la monarqu\u00eda burguesa se ha interpuesto entre las esperanzas de los pueblos y el \u201csol de Julio\u201d, del hombre que ha descubierto tambi\u00e9n la inconsistencia de la demagogia sentimental, m\u00edstica y est\u00e9tica de esa \u201crevoluci\u00f3n\u201d paternalista y de <i>\u00e9lite<\/i> que es el saint-simonismo final, de ese hombre pod\u00eda esperarse tambi\u00e9n, sobre todo desde las barricadas de junio de 1832, que comprendiera que la antorcha de la libertad cambiaba de manos ante sus ojos. Y, efectivamente, la consciencia de Heine ha estado siempre abierta a esa grande y decisiva novedad. Ya antes del exilio, en 1830, su entusiasmo por Par\u00eds estaba relacionado con el car\u00e1cter realmente popular de las jornadas de Julio y con su pronta sospecha del posible enga\u00f1o del pueblo&#8230;<\/p>\n<p>Pero en el momento cr\u00edtico, cuando parecen cumplirse, en 1848, las profec\u00edas de Heine, \u00e9ste se sume en un col\u00e9rico p\u00e1nico conservador. Ya antes de esa fecha hab\u00eda manifestado en alguna ocasi\u00f3n, aunque sin demasiado \u00e9nfasis, la idea de que un dominio proletario era inevitable, pero que ser\u00eda poco duradero, por la incapacidad del mismo para construir un estado consistente&#8230;<\/p>\n<p>Pero hasta esa tenue apariencia de teor\u00eda depone Heine ante la impresi\u00f3n que le produce la revoluci\u00f3n de Febrero. En las cartas \u00edntimas aparece al desnudo el hombre vacilante que ha perdido la pensi\u00f3n que le pagaba el gobierno de Luis Felipe, y ha perdido las acciones en el hundimiento de la Bolsa; el hombre, adem\u00e1s, al que ya el nuevo gobierno republicano -y por boca de un colega po\u00e9tico: Lamartine- ha denegado la continuaci\u00f3n del pago<\/p>\n<p>(&#8230;) La interpretaci\u00f3n psicologista y moralista de la vida y la obra de Heine puede ser m\u00e1s o menos oportuna. Pero el intento de construirla linealmente, como la historia de una aspiraci\u00f3n quebrada es un momento determinado y convertirla en vileza<\/p>\n<p>ego\u00edsta es desde luego, insostenible sin correcciones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>1.4. Grande del arte<\/u><\/p>\n<p>Heine ha estado \u201ccon la consciencia\u201d por encima de su \u201csituaci\u00f3n externa\u201d como todo grande del arte o del pensamiento. La situaci\u00f3n \u201creal\u201d de un \u00e1pice de la humanidad es siempre complejidad dial\u00e9ctica de pies y barro, de dato y construcci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>1.5. Tendencia sublimadora<\/u><\/p>\n<p>Su \u00fanica cosecha duradera de la ense\u00f1anza de Hegel fue el entrenamiento en el pensar y un idealismo gen\u00e9rico que, por lo dem\u00e1s, era fruto del ambiente. Este idealismo se manifiesta desde el principio en su concepci\u00f3n de la historia y del tema por el cual quer\u00eda ser un \u201cvaleroso soldado\u201d en cuyo ata\u00fad hubiera que deponer \u201cuna espada\u201d: la \u201cRevoluci\u00f3n\u201d, la \u201cmisi\u00f3n de Europa\u201d. Esa revoluci\u00f3n es asunto de ideas religiosas, dice saint-simon\u00edsticamente en 1832, \u201clas cuales no necesitan m\u00e1s que ser pronunciadas para encarnarse m\u00e1s pronto o m\u00e1s tarde\u201d. Ese idealismo tiene su mordiente para la comprensi\u00f3n de alg\u00fan hecho de cultura. Marx aprendi\u00f3 probablemente de Heine su c\u00e9lebre paralelo entre la Revoluci\u00f3n Francesa y la filosof\u00eda alemana. Pero las m\u00e1s de las veces determina una soberbia irrealidad en la concepci\u00f3n de la \u201cmisi\u00f3n de Europa\u201d. No ha sido Hegel el que le ha ense\u00f1ado a creerse un dios, sino que \u00e9l, Heine, poco dispuesto a cansarse con el maestro entre los aparatos del complicado taller dial\u00e9ctico, ha cortado por lo sano, sublimando en irrealidad lo que es complicaci\u00f3n de realidad. Esa tendencia sublimadora se aprecia incluso en sus formulaciones m\u00e1s concretamente \u201cprogram\u00e1ticas\u201d: \u201cLa gran palabra de la Revoluci\u00f3n pronunciada por Saint.-Just &#8211;<i>le pain est le droit du peuple<\/i>-, dice seg\u00fan nosotros: <i>le pain est le droit divin de l\u00b4homme<\/i>. No luchamos por los derechos humanos del pueblo, sino por los derechos divinos del hombre\u201d. No s\u00f3lo malos conceptos da de s\u00ed esa inconsistente revoluci\u00f3n de Prometeo idealista, sino tambi\u00e9n malos versos con cierta frecuencia&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>1.6. Romanticismo<\/u><\/p>\n<p>Pasar\u00e1n diez a\u00f1os y Heine conseguir\u00e1 claridad suficiente como para saber qu\u00e9 son para su uso de poeta \u201cclasicismo\u201d y \u201cromanticismo\u201d: \u201cLas expresiones \u201ccl\u00e1sico\u201d y \u201crom\u00e1ntico\u201d se refieren, pues, s\u00f3lo al esp\u00edritu del tratamiento. \u201cEl tratamiento es cl\u00e1sico cuando la forma de lo expuesto es totalmente id\u00e9ntica con la idea de lo que hay que exponer&#8230;El tratamiento es rom\u00e1ntico cuando la forma no manifiesta la idea por identidad, sino que la deja adivinar parab\u00f3licamente\u201d. Pero esa claridad para uso propio no habr\u00e1 superado la incertidumbre, la angustia ideol\u00f3gica y po\u00e9tica de la que naci\u00f3 aquella ocurrencia incomparable del \u00faltimo verso del tercer poema del \u201cRegreso\u201d [<i>Hoch auf der alten Bastei<\/i> (Arriba en el viejo basti\u00f3n)]. Aquella \u201cdiferencia en el tratamiento\u201d que distingue en la teor\u00eda al romanticismo del \u201cclasicismo\u201d es, en realidad, la transposici\u00f3n de la disputa de las est\u00e9ticas al nivel de la radical cuesti\u00f3n heineana de la armon\u00eda del hombre, del artista. Y el \u201centerrador del romanticismo\u201d alem\u00e1n seguir\u00e1 siendo en sus m\u00e1s veraces momentos \u201crom\u00e1ntico\u201d en un sentido: en el de ser \u00e9l mismo inarm\u00f3nico, inevitablemente \u201cparab\u00f3lico\u201d, como el arte europeo desde \u00e9l.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>1.7. Balance<\/u><\/p>\n<p>A pesar de todas las inconsecuencias de pensamiento teor\u00e9tico y pol\u00edtico, Heine habr\u00eda pasado a la historia como consecuente descubridor si su producci\u00f3n po\u00e9tica hubiera terminado en 1844. Mas para eso habr\u00eda hecho falta que fuera posible lo imposible: la coherencia del pensamiento po\u00e9tico a pesar de la incoherencia del pensamiento filos\u00f3fico. Por eso, porque lo imposible es imposible, en el <i>Romanzero<\/i> (1851) y en sus \u00faltimas poes\u00edas aquella inconsecuencia de pensamiento se traduce inevitablemente en la definitiva quiebra de su obra: el <i>Romanzero <\/i>y las \u00faltimas poes\u00edas son el olvidadizo intento de volver a hacer lo que el <i>Atta Troll <\/i>y el <i>Deutschland<\/i> mostraron imposible, o que la prosa cr\u00edtica del propio Heine hab\u00eda demostrado imposible: una poes\u00eda que conf\u00eda en sus propias bases, una poes\u00eda art\u00edsticamente no problem\u00e1tica. El resultado es un fracaso integral: la virtud capital del verso de Heine, la tensa concisi\u00f3n, desaparece y da paso a una laxitud verbal que a veces llega a dulzona y cursi verborrea, \u00f1o\u00f1amente ineficaz en la subjetiva sinceridad de las poes\u00edas de tema l\u00edrico, difusa, relajada y vulgarmente did\u00e1ctica en las composiciones \u00e9picas de tema hist\u00f3rico o ex\u00f3tico. Aparte de la influencia de la l\u00edrica francesa que haya en esa relajaci\u00f3n del estilo, lo que hay sobre todo es impotencia: las estrofas introductorias de los \u00faltimos poemas \u00e9picos -como <i>Bimini- <\/i>suponen evidentemente un plan inicial que comprend\u00eda cuatro o cinco veces m\u00e1s materia y m\u00e1s versos que los efectivamente logrados o, m\u00e1s precisamente, malogrados&#8230;<\/p>\n<p>(&#8230;) Sin duda, la necesidad de vivir y de asegurar la existencia de su Matilde para despu\u00e9s de su muerte fue una de las causas de esa \u00faltima mala poes\u00eda contradictoria de la verdad hallada en su acm\u00e9. Pero la causa radical de esa ruina de su poes\u00eda est\u00e1 en la quiebra, ya vista, de su pensamiento. Y la causa de esa quiebra -y, por tanto, de todas las dem\u00e1s- es la ambigua cobard\u00eda intelectual y pr\u00e1ctica que define el destino de Heine: tras haber visto la verdad del tiempo, contra la cual naufragaba la justificaci\u00f3n tradicional del arte, el intentar ignorar sus consecuencias era ya, en la segunda mitad del siglo XIX, mentirse y negarse, no s\u00f3lo, como a\u00fan pudo hacer Goethe, dejarse enga\u00f1ar por la utop\u00eda y por el pesimismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1.1. \u201cHeinrich, la consciencia vencida\u201d,<i>Lecturas. <\/i>Icaria, Barna, 1985, p. 134. 1.2. <i>Ibid.<\/i>, pp. 140-141. 1. 3.<i> Ibid<\/i>., p. 150. 1.4. <i>Ibid<\/i>, pp.153 y 157. 1.5. <i>Ibid.,<\/i> p. 165. 1.6. <i>Ibid<\/i>, pp. 191-192. 1.7.<i> Ibid.<\/i> p. 212-213 y 215.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>2. Notas de traductor<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>2. 1. Poes\u00eda oriental.<\/u><\/p>\n<p>A<b>.<\/b> El descubrimiento de la poes\u00eda oriental -y la moda de \u00e9sta, llevada hasta el amaneramiento- es en gran porte fruto del romanticismo alem\u00e1n. En Bonn (1819) estudi\u00f3 Heine con August Wilhelm Schlegel, uno de los introductores del movimiento literario-filol\u00f3gico medievalista y orientalista, y hasta tuvo acceso familiar a su casa. Durante mucho tiempo, hall\u00e1ndose ya muy lejos ideol\u00f3gicamente del fil\u00f3logo, Heine evit\u00f3 criticarle. Lo hizo por \u00faltimo, y de modo violento, en <i>La escuela rom\u00e1ntica<\/i>.<\/p>\n<p>B<b>. <\/b>A partir de 1818, nombrado profesor en la Universidad de Bonn -reci\u00e9n fundada-, A. W. Schlegel se dedic\u00f3 a estudios de literatura hind\u00fa. Heine le conoci\u00f3 precisamente en Bonn, donde empez\u00f3 su vida de estudiante.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>2. 2. Monumentos<\/u><\/p>\n<p>Hasta 1945 no hab\u00eda en Alemania ning\u00fan monumento a Heine. La estatua m\u00e1s conocida del poeta se encuentra en la isla de Corf\u00fa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>2.3. Erudici\u00f3n<\/u><\/p>\n<p>Desde Strodtmann se ha llamado la atenci\u00f3n sobre el hecho de que las burlescas parodias eruditas de Heine se basan en verdadero conocimiento libresco, cosa que da su peculiar valor a la intenci\u00f3n parod\u00edstica (incluso la disertaci\u00f3n de Mathias Gesner sobre la antigua dignidad de los asnos se halla en este caso: se public\u00f3 en los <i>Commentarii Societatis Regiae Scientiarum Gottingensis<\/i> en 1753, vol y p\u00e1g. citados por Heine). El poeta sinti\u00f3 siempre mucha y muy consciente necesidad de lectura cient\u00edfica y erudita. En una carta a su hermana, del 9-I-1824, se encuentran las siguientes palabras. \u201cEstoy intentando asimilar los m\u00e1s diversos conocimientos, y as\u00ed me mostrar\u00e9 luego como escritor tanto mas polifac\u00e9tico y elaborado. El poeta no es en m\u00ed m\u00e1s que una peque\u00f1a parte, y creo que me conoces lo suficiente para comprenderlo\u201d. Sumido ya en su \u201csepultura de colchones\u201d de Par\u00eds, Heine acosa constantemente a su hermana y a los libreros de Hamburgo para que le manden libros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>2. 4. Wagner<\/u><\/p>\n<p>A. La versi\u00f3n de la c\u00e9lebre saga [El holand\u00e9s errante] que se encuentra m\u00e1s adelante es la base dram\u00e1tica de la \u00f3pera de Wagner. \u00c9ste pidi\u00f3 permiso a Heine para utilizar su trabajo, cosa que luego neg\u00f3, interesado en borrar sus anteriores relaciones con el poeta progresista y proscrito, hebreo y nada teutonizante.<\/p>\n<p>B. Desde las investigaciones de Ernst Pasqu\u00e9 al respecto, se considera invenci\u00f3n de Heine esta representaci\u00f3n teatral [el holand\u00e9s errante, el terrible Mynheer], y, por consiguiente, creaci\u00f3n po\u00e9tica suya la versi\u00f3n de <i>El Buque fantasma<\/i> que sigue.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>2. 5. Censura fraterna<\/u><\/p>\n<p>Teresa Heine: el hecho de que Maximiliam Heine haya destruido aqu\u00ed [<i>Memorias<\/i>, p.409] un fragmento parece indicio considerable de que, contra todas las declaraciones de la familia a la muerte del poeta, Heine tuvo efectivamente una relaci\u00f3n sentimental con la hija del banquero.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>2. 6. La influencia de Hegel y el arte medieval.<\/u><\/p>\n<p>En la general vacilaci\u00f3n te\u00f3rica de este escrito de Heine [<i>La escuela rom\u00e1ntica<\/i>] -y de toda la vida y la obra del ambiguo y tr\u00e1gico poeta- el \u00fanico punto doctrinal consecuente es el que acaso menos lo parezca hoy: la escasa sensibilidad para el arte medieval le viene, en efecto, de Hegel, igual que la observaci\u00f3n acerca de la dialecticidad del acaecer hist\u00f3rico. Para Hegel, la edad art\u00edstica del mundo es la antigua, mientras la Edad Media \u201crom\u00e1ntica\u201d es la edad de la religi\u00f3n, a la que ten\u00eda que suceder finalmente la edad de la Filosof\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>2. 7. Heine-Goethe.<\/u><\/p>\n<p>La breve narraci\u00f3n de Heine [<i>La escuela rom\u00e1ntica<\/i>, p.506] no es sustancialmente falsa, pues centra el desarrollo de su \u00fanica entrevista con Goethe en una sensaci\u00f3n propia de timidez y empacho. Esa timidez le hizo cometer una imprudencia: al preguntarle Goethe por sus actuales trabajos, Heine, en una de esas comunes exacerbaciones de la timidez en violenta petulancia, contest\u00f3 que estaba escribiendo un Fausto, Goethe se irrit\u00f3 y le despidi\u00f3 poco despu\u00e9s.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>2. 8. Conversi\u00f3n y ortodoxia.<\/u><\/p>\n<p>A. Hengstenberg era un te\u00f3logo protestante tradicionalista y muy conservador. Heine lo nombra junto con los revolucionarios hegelianos por humorada, y acaso tambi\u00e9n para ir introduciendo la idea de que su conversi\u00f3n religiosa no es conversi\u00f3n a ninguna ortodoxia. En la edici\u00f3n francesa hab\u00eda prestado m\u00e1s atenci\u00f3n a este punto concretamente, al deseo de que el lector no le creyera convertido de nuevo a su protestantismo oficial&#8230;<\/p>\n<p>B. El <i>Romanzero<\/i>, publicado con el<i><b> <\/b>Fausto<\/i>, en octubre de 1851, o sea, menos de un a\u00f1o antes de escribir este pr\u00f3logo de la conversi\u00f3n, se empez\u00f3 a componer en 1849. En abril de este a\u00f1o el poeta describ\u00eda el trasfondo f\u00edsico y moral de su bancarrota. \u201cYa no soy un b\u00edpedo divino, ya no soy \u201cel m\u00e1s libre de los alemanes desde Goethe\u201d&#8230;, ya no soy el gran pagano n\u00famero dos&#8230;, ya no soy un heleno amigo de la vida y un poco gordo que sonr\u00ede con desprecio contemplando a los tristes nazarenos: ya no soy m\u00e1s que un pobre jud\u00edo enfermo de muerte, imagen desolada de la miseria, hombre infeliz\u201d. Y un a\u00f1o despu\u00e9s (1-VI-1850) sent\u00eda ya la necesidad de precisar su conversi\u00f3n, pero en t\u00e9rminos todav\u00eda muchos menos categ\u00f3ricos que los presentes. \u201cNo me he convertido en un beato, pero no por eso estoy dispuesto a jugar con el buen Dios: al igual que con la humanidad, quiero proceder honestamente tambi\u00e9n con Dios, y con resuelta mano he arrancado todo lo que a\u00fan quedaba del anterior per\u00edodo blasfematorio, las m\u00e1s hermosas flores venenosas, dada mi ceguera f\u00edsica tal vez haya echado a la chimenea m\u00e1s de una planta inocente que estuviera demasiado cerca de aquellas. Confieso que cuando todo ello restallaba en la llama me sent\u00ed mal, sin saber si estaba actuando como un h\u00e9roe o un insensato&#8230;\u201d. Por lo dem\u00e1s, los comienzos de la conciencia de la conversi\u00f3n pueden fecharse bastante antes de 1849, que parece ser la fecha insinuada por el poeta, y acaso ya en 1844 (Cfr. Introducci\u00f3n).<\/p>\n<p>C. Heine se convirti\u00f3 al protestantismo cuando a\u00fan pensaba en emprender una carrera jur\u00eddica o comercial.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>2.9. Socialistas ut\u00f3picos, proximidades.<\/u><\/p>\n<p>Se trata del saintsimoniano Olinde Rodrigue, junto con Prosper Enfantin, uno de los representantes del grupo m\u00e1s pr\u00f3ximo ideol\u00f3gicamente a Heine en la \u00e9poca de la redacci\u00f3n de estas p\u00e1ginas [<i>Ludwig B\u00f6rne<\/i>].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>2.10. La tumba.<\/u><\/p>\n<p>La tumba de Heine se encuentra en el Cementerio de Montmartre, menos distinguido entonces que el P\u00e8re Lachaise, pero con numerosas tumbas de desterrados alemanes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>2.11. \u201dCar\u00e1cter\u201d<\/u><\/p>\n<p>La pol\u00e9mica contra Heine se centra generalmente, desde mediada la d\u00e9cada de los 30, en torno a ese tema. En su pen\u00faltimo gran poema -el <i>Atta Troll- <\/i>Heine hace frente a esos ataques de un modo algo diverso: satirizando al escritor que es s\u00f3lo \u201cun car\u00e1cter\u201d en la figura del oso pirenaico Atta Troll, \u201cnada poeta, todo car\u00e1cter\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>2. 12. Revoluci\u00f3n de Febrero.<\/u><\/p>\n<p>A. Mientras en Par\u00eds estallaba la Revoluci\u00f3n de febrero (de 1848), Heinrich sufri\u00f3 el ataque definitivo de su mal (\u00faltima vista al Louvre&#8230;); por otra parte, la Revoluci\u00f3n suprimi\u00f3 el \u201cfondo de reptiles\u201d con que el anterior gobierno franc\u00e9s subvencionaba a personajes extranjeros como Heine, nuestro Godoy, etc.<\/p>\n<p>B<b>. <\/b>Heine pidi\u00f3 en 1848 al gobierno republicano que continuara pag\u00e1ndole su pensi\u00f3n. El gobierno, acosado por los gastos y no atrevi\u00e9ndose a\u00fan, en presencia del pueblo todav\u00eda en la calle, a reconstituir los \u201cfondos de reptiles\u201d deneg\u00f3 la petici\u00f3n.<\/p>\n<p>C. El nombre de Heine aparece en la lista con el del z\u00e1ngano don Manuel Godoy. Esto hace tristemente in\u00fatiles los esfuerzos de Heine para convencerse de que ese \u201cpan del exilio\u201d era la ayuda de \u201cla grande nation\u201d a quienes hab\u00edan \u201cluchado por la libertad\u201d. No ser\u00eda Godoy, ciertamente. La raz\u00f3n de la pensi\u00f3n est\u00e1 secamente indicada, con exacta crueldad burocr\u00e1tica, en el t\u00edtulo que se da a Heine en la lista: no \u201cautor del <i>Buch der Lieder <\/i>[El libro de las canciones]\u201d, sino \u201ccorrespondant de la Gazette d\u00b4Augsburg\u201d \u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>2.13. Mathilde.<\/u><\/p>\n<p>A. Heine vivi\u00f3 varios a\u00f1os con Mathilde sin contraer matrimonio<\/p>\n<p>B. \u201cCar\u00edsima\u201d es ir\u00f3nica alusi\u00f3n a las costumbres, por lo que parece manirrotas, de Mathilde. En cartas a su madre, Heine llama a veces a su mujer la \u201cdeliciosa dilapidadora\u201d, y, cuando est\u00e1 de peor humor, expresa m\u00e1s rudamente su preocupaci\u00f3n al respecto: \u201cMi mujer se porta ahora bien. Si no se portara bien, le dar\u00eda ahora la libertad, como los reyes a sus pueblos\u201d (carta a la madre, 30-III-1848).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>2. 14. Orden de detenci\u00f3n.<\/u><\/p>\n<p>El escrito de Heine a la Dieta Federal [\u201cA la Alta Asamblea Federal\u201d], o Asamblea Federal, no fue tenido en cuenta por este organismo. La decisi\u00f3n de la Dieta no era por s\u00ed misma ejecutiva, sino que la ejecuci\u00f3n compet\u00eda a los distintos gobiernos alemanes, los cuales la aplicaron en algunos casos a\u00fan m\u00e1s severamente de lo que indica el texto mismo, cuya parte principal es como sigue [&#8230;]. No fue \u00e9se el \u00fanico choque abierto de Heine con las autoridades alemanas. Una circular del Ministerio del Interior prusiano, del 16 de abril de 1844, dirigida a los presidentes (gobernadores) provinciales, documenta el segundo y \u00faltimo choque, posterior a la ruptura con B\u00f6rne y la \u201cJoven Alemania\u201d. \u201cEl contenido de los dos primeros fasc\u00edculos de los<i> Anales franco-alemanes,<\/i> publicados en Par\u00eds por A. Ruge y K. Marx, constituye, tanto por su tendencia cuanto por numerosos detalles, un crimen de alta traici\u00f3n y lesa majestad. Responsables son tanto los editores cuanto los autores de los diversos art\u00edculos. Ruego a Su Excelencia que d\u00e9 \u00f3rdenes a las autoridades policiales de detener, sin causar revuelo, a los doctores Ruge, K. Marx, Heinrich Heine y F. Bernays en cuanto crucen la frontera confiscar sus papeles y darme inmediatamente cuenta de su detenci\u00f3n, envi\u00e1ndome al mismo tiempo los papeles confiscados, para la apertura de instrucci\u00f3n judicial contra ellos\u201d. La contribuci\u00f3n de Heine a los <i>Anales <\/i> fue los \u201cCantos de alabanza al rey Luis\u201d (de Baviera).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>2.15. Ludwig von Embden.<\/u><\/p>\n<p>Hijo de la hermana del poeta, Carlota. Public\u00f3 un peque\u00f1o volumen titulado <i>Heinrich Heines Familienleben <\/i>(La vida familiar de H.H.). Hamburgo, 1892, que, a pesar del visible inter\u00e9s por defender tesis de familia acerca de la vida del poeta, es de utilidad por las 122 cartas del mismo que contiene.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>2.16. Riego.<\/u><\/p>\n<p>El gesto de Riego fue la buena nueva tras el hundimiento de Waterloo. Mientras al fragor de las marchas y contramarchas de Riego por Andaluc\u00eda nac\u00eda el <i>Resurgimiento<\/i> italiano, Heine recog\u00eda en su tragedia <i>Almanzor <\/i>(escrita en 1821, publicada en 1823) el inesperado y esperanzador eco: <i>\u00a1Quiroga y Riego! \u00a1M\u00e1gicos nombres! \/ Al decirlos fluyeron r\u00edos rojos \/ Se hundieron en humo y fuego \/ Castillos de tiranos, mazmorras de la fe, \/Y del fuego y del humo se irgui\u00f3 \/ La palabra eterna, la primera nacida, \/ Radiante en gloria rosa y roja.<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2.1.A. Nota de la traducci\u00f3n de <i>Ob<\/i>., pp. 117-118, n. 6. 2. 1. B. <i>Ibidem<\/i>, p. 48, n. 16. 2. 2. <i>Ibidem<\/i>, p. 123, nota 10. 2. 3. <i>Ibidem<\/i>, pp. 157-158, nota 14. 2. 4. <i>Ibid.<\/i>, p. 270-271, n. 7. 2.5. <i>Ibid<\/i>, p. 409, n. 5. 2. 6. <i>Ibid<\/i>, pp. 463-464, n. 3. 2. 7. <i>Ibidem<\/i>, p. 506, n. 20. 2. 8. <i>Ibid<\/i>, p. 627, 629 y 813, notas. 6, 8 y 10. 2. 9. <i>Ibid.<\/i> p. 665, n. 23. 2. 10. <i>Ibid<\/i>, p.927, n. 52. 2. 11. <i>Ibid.<\/i> pp. 932-933, n. 54. 2.12. A. <i>Ibid<\/i>, p. 1019, n. 17. 2. 12. B.<i> Ibid<\/i>, p. 30, n. 30. 2. 12. C.<i>Ibid<\/i>, p. 37, n. 45. 2.13.<i>Ibid<\/i>, pp. 1034 y 1055, n. 20 y 4. 2. 14.<i>Ibid<\/i>, pp.1049-1050, n. 2. 2.15.<i>Ibid.<\/i> p.1066, n. 19. 2.16.<i>Ibid<\/i>, p. 23, n. 16.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>3. Marx-Heine<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>1. Puntos de contacto.<\/u><\/p>\n<p>Marx al que Heine ha llamado, seg\u00fan las ocasiones, \u201cel m\u00e1s inteligente\u201d y \u201cel m\u00e1s irreductible\u201d o \u201cendurecido\u201d de los emigrados alemanes, ten\u00eda sin duda muchos puntos de contactos personales e ideol\u00f3gicos con Heine. Al joven Heine que busca la \u201cverdadera moralidad\u201d libre de tab\u00faes corresponde el joven Marx con su valoraci\u00f3n de Epicuro en su tesis doctoral. Marx ha defendido a Heine, incluso en las debilidades de \u00e9ste, contra los austeros radicales del tipo de B\u00f6rne y contra la simplista condena del libertinaje de Heine y sus coqueteos con Luis Felipe por el joven Engels. Las relaciones de Heine con Marx son principalmente:.1\u00ba) La colaboraci\u00f3n de Heine en los <i>Deutsch-Franz\u00f6sischen Jahrb\u00fcrchen <\/i>[Anales franco-alemanes] (1843-44, en la \u00e9poca&#8230; decisiva de la poes\u00eda de Heine); 2\u00ba) la carta de Heine a Marx sobre el<i> Deutschland <\/i>(1844); 3\u00ba) la relaci\u00f3n de Heine con el delegado de la Liga de los Comunistas en Par\u00eds, G. Weerth (1848-1851). A Weerth escribi\u00f3 Heine una carta muy importante&#8230;; 4\u00ba) la relaci\u00f3n entre Heine y Marx a trav\u00e9s del secretario del primero, Richard Reinhardt. Estas relaciones se prolongan hasta 1852, cuando Reinhardt rompe con Heine por motivos personales (unos derechos de traducci\u00f3n).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>2. Deutschland.<\/u><\/p>\n<p>Por eso Karl Marx es una de las primeras y pocas personas a las que Heine escribe, aun desde Hamburgo, para movilizarla en favor del <i>Deutschland. <\/i>\u201cMi libro (<i>Neue Gedichte <\/i>[Nuevos poemas]<i>,<\/i> con el <i>Deutschland)<\/i> est\u00e1 impreso, pero no se distribuir\u00e1 aqu\u00ed hasta dentro de diez o quince d\u00edas, para que no se arme en seguida el alboroto (quiere decir: para que no se arme hasta que Heine est\u00e9 otra vez en tierra francesa). Mando a usted las galeradas de la parte pol\u00edtica, donde est\u00e1 mi gran poema (el<i><b> <\/b>Deutschland<\/i>), primero, para que se divierta usted con \u00e9l, segundo, para que tome usted en seguida medidas en favor del libro en la prensa alemana, y, tercero, para que, si le parece aconsejable, haga usted imprimir en el <i>V\u00f6rwats <\/i>(\u00a1Adelante!) lo mejor&#8230; Escriba usted, por favor, unas palabras de introducci\u00f3n a esa selecci\u00f3n\u201d (Carta a K. Marx, 21-IX-1844).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>3. Comunismo.<\/u><\/p>\n<p>El hecho de que Heine ponga aqu\u00ed en relaci\u00f3n el comunismo con Hegel indica que no est\u00e1 pensando ya en los escritos ingenuos e id\u00edlicos de Weitling, sino en Marx.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>3. 1 y 3.2. <i>Obras<\/i>, pp. 33-34 y 78-79, n. 39 y n. 126. 3.3. Ibidem, p. 1015, n.16<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Nota SLA:<\/u><\/p>\n<p>En las clases de \u201cMetodolog\u00eda de las ciencias sociales\u201d de 1981-1982, Sacrist\u00e1n puso a Heine y a Goethe como dos ejemplos muy tempranos de reacci\u00f3n cultural frente a la nueva tecnociencia contempor\u00e1nea. Heine es el otro autor, \u201cbuen observador, de los comienzos de la tecnociencia inglesa moderna\u201d. A diferencia de Goethe, \u00e9l ha dejado un tipo de cr\u00edtica m\u00e1s externalista. \u201cEn Heine, que no era un cient\u00edfico, era un poeta, sin personalidad cient\u00edfica como Goethe, hace una cr\u00edtica m\u00e1s externalista, m\u00e1s cultural, pero de mucho inter\u00e9s.\u201d<\/p>\n<p>As\u00ed, prosigue Sacrist\u00e1n, Heine que est\u00e1 explicando las impresiones de su primer viaje a Inglaterra en un texto de <i>Las Noches florentinas,<\/i> dice:<\/p>\n<p><i>Madera, hierro y lat\u00f3n parecen haber usurpado all\u00ed el esp\u00edritu del hombre y haber enloquecido por su usurpada pl\u00e9tora de esp\u00edritu, mientras que el hombre desespiritualizado cumple con sus s\u00f3lidas ocupaciones de un modo completamente mec\u00e1nico, como un fantasma vac\u00edo. Come bistecs a una hora determinada, pronuncia discursos parlamentarios al momento debido, se cepilla las u\u00f1as a hora fija y sube a la diligencia o se suicida seg\u00fan horario<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n indic\u00f3 que esta impresi\u00f3n de una vida mecanizada en la que las m\u00e1quinas habr\u00edan usurpado la inteligencia y el hombre no ser\u00eda m\u00e1s que un simple aut\u00f3mata, \u201csin m\u00e1s contenido interior, ps\u00edquico, que la sumisi\u00f3n al orden de estas m\u00e1quinas\u201d, es tambi\u00e9n, al igual que en el caso de las cr\u00edticas del Goethe de la <i>Teor\u00eda de los colores<\/i> y de la primera parte del <i>Faust<\/i>, una clara manifestaci\u00f3n, e igualmente temprana &#8211;<i>Las Noches florentinas<\/i> son de 1830- \u201cde este malestar ante esta tecnociencia moderna.\u201d<\/p>\n<p>El poeta Heine se ha sentido, a\u00f1ade, muy dividido en su esp\u00edritu, entre una actitud progresista y otra regresista, \u201ccomo lo muestra este p\u00e1rrafo de una carta a un amigo que quer\u00eda citar, que es tambi\u00e9n de 1830\u201d. Dice as\u00ed:<\/p>\n<p><i>Lo m\u00e1s peligroso para m\u00ed es ese brutal orgullo aristocr\u00e1tico que me arraiga en el coraz\u00f3n, que todav\u00eda no he podido extirpar y que tanto desprecio me inspira por el industrialismo, hasta el punto de que podr\u00eda tentarme a las m\u00e1s elegantes perversiones<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hay que precisar, se\u00f1al\u00f3 Sacrist\u00e1n, que en esta \u00e9poca Heine es pol\u00edticamente un hombre de extrema izquierda, \u201cun amigo personal de los saintsimonianos franceses, de Marx, de algunos de los primeros anarquistas\u201d. No es, por tanto, concluye Sacrist\u00e1n, un simple reflejo conservador el que produce esta sensaci\u00f3n de malestar ante esa nueva ciencia que \u201cest\u00e1 en la producci\u00f3n, que est\u00e1 en las f\u00e1bricas, que vac\u00eda al hombre de su inteligencia\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>4. Ruge y Heine<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>4.1. Razones de una discrepancia <\/u><\/p>\n<p>Arnold Ruge (1802-1880), editor de los \u201cAnales de Halle\u201d (<i>Hallesche Jahrb\u00fccher)<\/i>, y luego, junto con Karl Marx, de los \u201cAnales franco-alemanes\u201d (<i>Deutsch<b>&#8211;<\/b>franz\u00f6sische Jahrb\u00fccher<\/i>), en cuyos dos \u00fanicos fasc\u00edculos se encuentran los primeros textos cl\u00e1sicos de lo que luego ser\u00eda el marxismo. Hegeliano de origen, como Marx, Ruge era escasamente compatible con \u00e9ste dos razones: su permanencia en posiciones liberales, mientras que Marx se dirig\u00eda a puntos de vista comunistas, y su moralista condena de poetas poco edificantes, como el propio Heine, al que hab\u00eda dedicado cr\u00edticas un tanto severas en los \u201cAnales de Halle\u201d, aunque luego soportaba sus poes\u00edas sat\u00edricas a Luis de Baviera en los \u201cAnales franco-alemanes\u201d, seguramente por influencia de Marx; \u00e9ste, en cambio, sosten\u00eda la noci\u00f3n de la bondad en s\u00ed y los derechos del \u201cgenio\u201d po\u00e9tico. Con esta palabra se refer\u00eda Marx a Heine y a Herwegh en sus discusiones con Ruge. En la ruptura final entre ambos desempe\u00f1\u00f3 un papel decisivo, externamente al menos, esa cuesti\u00f3n de las relaciones entre la moralidad cotidiana y el genio del poeta: \u201cMarx se separ\u00f3 formalmente de m\u00ed con una carta, aprovechando para ello que yo me hab\u00eda expresado un poco duramente sobre el sibaritismo y el esp\u00edritu esc\u00e9ptico de Herwegh, tan contrarios a su car\u00e1cter. Marx defendi\u00f3 a Herwegh diciendo que era un genio&#8230;\u201d (Carta de A. Ruge a Feuerbach, 15-V-1844).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>4.2. Dos apuntes<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>4.2.1. Ciudadanos especiales<\/u><\/p>\n<p>El juicio [\u201csinverg\u00fcenza sin car\u00e1cter\u201d] es de Ruge (<i>Werke <\/i>[Obras], Berl\u00edn 1867, vol V, p\u00e1ginas 30-31), que otras veces llama a Heine \u201czorro\u201d. En el mismo sentido se expresa el joven Engels (&#8230;). Karl Marx, en cambio, que romper\u00e1 con Ruge tambi\u00e9n por culpa de un poeta \u201csin car\u00e1cter\u201c (Georg Herwegh), defiende a Heine, y, a falta de mejor raz\u00f3n te\u00f3rica, que probablemente no ten\u00eda a\u00fan por entonces, se refugia en la insinuaci\u00f3n de que \u201clos poetas son ciudadanos especiales\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>4.2.2. Mediocre buena intenci\u00f3n (1964)<\/u><\/p>\n<p>Alg\u00fan cr\u00edtico y antagonista del poeta comprendi\u00f3 ya en su tiempo que la debilidad de Heine no comenzaba en fecha determinada, como no fuera la de su primer verso. Los cr\u00edticos que esto vieron acu\u00f1aron la etiqueta de la \u201cfalta de car\u00e1cter\u201d de Heine. Eran gentes -B\u00f6rne, Ruge- de mediocre buena intenci\u00f3n, rectitud m\u00e1s o menos est\u00f3lida y puritanismo trivial y sin problemas. Heine les devolvi\u00f3 lo debido en el epitafio al oso Atta Troll:<\/p>\n<p><i>Atta Troll, tendenci-oso, moralmente<\/i><\/p>\n<p><i> Religioso, muy apasionante esposo,<\/i><\/p>\n<p><i> Y, tentado por la historia,<\/i><\/p>\n<p><i> Sansculotte de las selvas;<\/i><\/p>\n<p><i> Bail\u00f3 muy mal, pero tuvo<\/i><\/p>\n<p><i> Un ideal en el pecho<\/i><\/p>\n<p><i> M\u00e1s que rudo. Oli\u00f3 muy mal.<\/i><\/p>\n<p><i> Sin talento; pero fue todo un car\u00e1cter<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aunque los \u201cosos\u201d notaron sobre todo en el terreno pol\u00edtico la \u201cfalta de car\u00e1cter\u201d de aqu\u00e9l a quien no pod\u00edan negar talento, donde el drama de la inconsistencia de Heine se representa m\u00e1s reveladoramente es en el terreno religioso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>4.1. <i>Ob<\/i>., p. 626, n. 3. 4.2. 1. Introducci\u00f3n,<i> Ibid.<\/i>, pp. 38-39, n. 48. 4.2.2.\u201cHeine, la consciencia vencida\u201d , <i>Lecturas<\/i>, op. cit, p.163.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>5. <i>La poes\u00eda de Heine<\/i><\/u><\/p>\n<p>Pocos cr\u00edticos se han negado a ver en esa impotente poes\u00eda la quiebra final de un poeta. Es la quiebra de una clarividencia que no arraig\u00f3 en consecuencia. Sobre algunos de los pocos cr\u00edticos que pretenden con la mejor voluntad entusiasmarse con la \u00faltima poes\u00eda de Heine vale m\u00e1s dejar caer un piadoso silencio, respetuoso de sus humanos motivos; por esa raz\u00f3n no se discutir\u00e1 aqu\u00ed la valoraci\u00f3n del <i>Romanzero <\/i>y de sus \u201cMelod\u00edas hebreas\u201d por parte de alg\u00fan cr\u00edtico que habr\u00eda podido terminar en Auschwitz. Pero una breve consideraci\u00f3n del positivo juicio sobre el <i>Romanzero <\/i>dado, por ejemplo, por un germanista tan venerable como Charles Andler en su libro p\u00f3stumo sobre Heine, puede ilustrar por contraste la dimensi\u00f3n del hundimiento final de la poes\u00eda de Heine. Andler, cuyos gustos literarios se hab\u00edan formado todav\u00eda en la l\u00edrica rom\u00e1ntica, ve en la poes\u00eda definitiva de Heine, en el <i>Atta Troll, <\/i>el <i>Deutschland<\/i> y los <i>Zeitgedichte <\/i>emparentados con ellos <i>le danger <\/i>(&#8230; ) <i>que la r\u00e9flexion tend peu \u00e1 peu \u00e0 evaporar le lyrisme<\/i> [el peligro de (&#8230;) que la reflexi\u00f3n tienda, poco a poco, a difuminar el lirismo]<i>. <\/i>No es esa poes\u00eda la que hace evaporarse al lirismo. Es, como ha ense\u00f1ado Heine, el moderno y \u201cdesgarrado\u201d mundo el que lo hace imposible sin mendacidad, al menos en ingenua \u201cpureza\u201d. De ese errado juicio sobre el <i>silence effrayant du lyrisme <\/i>pasa Andler consecuentemente a una valoraci\u00f3n positiva de los \u00faltimos, fallidos, ensayos de Heine, precisamente porque en ellos se hace el inconsecuente intento de declarar vivo a un muerto. Heine mismo vio m\u00e1s exactamente la situaci\u00f3n: en su carta de oferta a su editor para encarecerle la nueva mercanc\u00eda, el <i>Romanzero, <\/i>no encuentra m\u00e1s que tibios elogios para \u00e9ste: \u201cMis nuevas poes\u00edas no tienen ni la plenitud art\u00edstica, ni la intensa espiritualidad, ni la fuerza plet\u00f3rica de mis poes\u00edas anteriores; pero la tem\u00e1tica es m\u00e1s atractiva, m\u00e1s color\u00edstica, tal vez el tratamiento las haga m\u00e1s accesibles al lector vulgar, y esto podr\u00e1 procurar a usted un \u00e9xito y larga popularidad.\u201d Elogios para mercenaria literatura f\u00e1cil de poner en tecnicolor; razones usadas, a lo sumo, por el clarividente poeta para someterse, como \u00e9l mismo dijo de Walter Scott, \u201ca sus clientes, que son, al mismo tiempo, sus patronos\u201d.<\/p>\n<p>Sin duda, la necesidad de vivir y de asegurar la existencia de su Matilde para despu\u00e9s de su muerte fue una de las causas de esa \u00faltima falsa poes\u00eda contradictoria de la verdad hallada en su acm\u00e9. Pero la causa radical de esa ruina de su poes\u00eda est\u00e1 en la quiebra, ya vista, de su pensamiento. Y la causa de esta quiebra -y, por tanto, de todas las dem\u00e1s- es la ambigua cobard\u00eda intelectual y pr\u00e1ctica que define el destino de Heine: tras haber visto la verdad del tiempo, contra la cual naufragaba la justificaci\u00f3n tradicional del arte, el intentar ignorar sus consecuencias era ya, en la segunda mitad del siglo XIX, mentirse y negarse, no s\u00f3lo, como a\u00fan pudo hacer Goethe, dejarse enga\u00f1ar por la utop\u00eda y por el pesimismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>5.\u201cHeine, la consciencia vencida\u201d, <i>Lecturas<\/i>, op. cit, pp. 214-215.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>6. Presentaciones<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>I. <i>Ideas, o el libro del Tambor Le Grand<\/i><\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>1. Presentaci\u00f3n<\/u><\/p>\n<p>Escrito en 1826 y publicado como parte de las<i><b> <\/b>Estampas de viaje,<\/i> vol II, en abril de 1827. Se trata probablemente del libro con m\u00e1s contenido ideol\u00f3gico de todos los escritos juveniles de Heine: la pasi\u00f3n bonapartista, que es la forma m\u00e1s clara y consistente de su esp\u00edritu burgu\u00e9s-revolucionario, antifeudal y anticlerical, cobra precisamente en este libro su formulaci\u00f3n m\u00e1s segura. A partir del tercer volumen de las <i>Estampas de Viaje<\/i>, la situaci\u00f3n ideol\u00f3gica del poeta perder\u00e1 ese relativo equilibrio que fue el bonapartismo para el esp\u00edritu revolucionario y progresista, pero escuetamente burgu\u00e9s, en la Europa del siglo XIX. A pesar de su trascendencia ideol\u00f3gica, el libro debe incluirse en la obra narrativa de Heine, y no en la ensay\u00edstica, por dos motivos. Primero: la exposici\u00f3n ideol\u00f3gica -muy literaria e impresionista, por lo dem\u00e1s- parece destinada por Heine a su prima (Teresa) en un \u00faltimo esfuerzo para inclinarla a su favor. El escrito ser\u00eda as\u00ed una especie de exposici\u00f3n personal -bastante enigm\u00e1tica, y hasta jerogl\u00edfica a veces- de lo que el poeta puede dar por la mano de su prima, frente a la posici\u00f3n comercial del que lleg\u00f3 a ser, finalmente, su marido. Segundo: el propio Heine calific\u00f3 el escrito de \u201cfragmento autobiogr\u00e1fico\u201d en un p\u00e1rrafo de una carta a Varnhagen (14-X-1826) que vale la pena reproducir porque contiene un juicio bastante esencial del autor sobre su obra: \u201cTambi\u00e9n he intentado el humor negro y libre en un fragmento autobiogr\u00e1fico. Hasta el momento he cultivado el chiste, la iron\u00eda y el capricho, pero nunca el humor puro y aut\u00e9ntico\u201d .<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>2. Notas traductor (1964).<\/u><\/p>\n<p>1. [\u201c&#8230;y nos torturamos despiadadamente con el acusativo y el dativo\u201d]. Heine tuvo, efectivamente, durante toda su vida una curiosa dificultad con la declinaci\u00f3n en su lengua.<\/p>\n<p>2. En el vol. II de las <i>Estampas de Viaje<\/i> -donde, como queda dicho, se public\u00f3 Ideas por vez primera- segu\u00edan a continuaci\u00f3n las <i>Cartas desde Berl\u00edn<\/i>, en las que Heine habla de <i>El cazador furtivo<\/i> de Weber, al que pertenece ese tema.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. De la traducci\u00f3n de <i>Ob<\/i>., p. 102. 2. 1.<i>Ibidem<\/i>, p. 133, n.12. 2.2. Ibidem, p. 187, n.15.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>II. <i>El rabino de Bacharach<\/i><\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>1. Presentaci\u00f3n<\/u><\/p>\n<p><i>El rabino de Bacharach <\/i>fue el calvario de Heine como narrador. Ten\u00eda ya parte de \u00e9l escrito en el verano de 1824, siendo a\u00fan estudiante. El plan inicial del libro era el de una narraci\u00f3n de largo aliento, y no el texto definitivo conservado, rotulado \u201cfragmento\u201d por el propio Heine diecis\u00e9is a\u00f1os m\u00e1s tarde. Concorde con aquel plan fue el programa de estudios de historia hebrea que se traz\u00f3 y realiz\u00f3 el poeta&#8230; El comienzo de la elaboraci\u00f3n art\u00edstica del material fue satisfactorio; Heine puso grandes esperanzas en el libro, y se encontr\u00f3 en poco tiempo con \u201ccasi una tercera parte\u201d del proyecto. Estudio hist\u00f3rico y sensibilidad po\u00e9tica le sumen en el tema y en el problema hebreo en general con m\u00e1s profundidad que nunca, ni antes ni despu\u00e9s. Pronto, empero, empieza a sentir la dificultad que le plantea siempre la narraci\u00f3n larga; \u201ccarezco completamente del talento de narrador, aunque acaso sea injusto al decir esto, y no haya m\u00e1s que la sequedad de la materia\u201c (carta a Moser, 25-VI-1824). El bautizo y el doctorado vinieron adem\u00e1s a interrumpir el trabajo&#8230; Por una carta a Merkel del 24 de agosto de 1832 puede suponerse que el libro estaba terminado en esa fecha. El manuscrito se encontraba empero en Hamburgo, en casa de la madre del poeta, y en el incendio del inmueble se perdi\u00f3 el texto. A fines de julio de 1840 Heine envi\u00f3 a su editor Cape el fragmento salvado (los dos primeros cap\u00edtulos) para el IV volumen de <i>El Sal\u00f3n.<\/i> Parece haber a\u00f1adido entonces el fragmento del cap\u00edtulo III, para redondear la narraci\u00f3n. Y dio su \u00faltimo y ya desilusionado juicio sobre la misma: \u201dHace unos quince a\u00f1os escrib\u00ed este cuadro de costumbres medievales y lo que ahora publico no es m\u00e1s que la exposici\u00f3n del libro, que ha ardido en casa de mi madre -y acaso por fortuna m\u00eda. Pues en lo que segu\u00eda destacaban los puntos de vista m\u00e1s her\u00e9ticos, los cuales habr\u00edan provocado gran griter\u00eda entre hebreos y cristianos\u201d (carta a Campe, 21-VII-1840).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>2. Problem\u00e1tica hebrea (1964).<\/u><\/p>\n<p>Estos pocos p\u00e1rrafos [\u201cSe oy\u00f3 entonces el ruido de la espada bajo la capa del espa\u00f1ol, cuyas mejillas volvieron a empalidecer; se dibuj\u00f3 en sus labios la lucha del dolor con la burla, apunt\u00f3 en sus ojos&#8230;\u201d (p.232)] son probablemente la m\u00e1s precisa confesi\u00f3n de la personal y ambigua problem\u00e1tica hebrea de Heine.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. Traducci\u00f3n castellana de <i> Ob<\/i>., p. 190. 2. Ibidem, p.232, n.4.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>III. <i>De las memorias del se\u00f1or de Schnabelewopski<\/i><\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>1. Continuidad religiosa<\/u><\/p>\n<p>Publicado en el vol. I del <i>Sal\u00f3n<\/i> en 1834, contiene material anterior, especialmente de las <i>Cartas hamburguesas<\/i>. Como otros muchos textos narrativos de Heine, es probablemente fragmento de una obra planeada y no realizada. Estas memorias documentan la continuidad de la preocupaci\u00f3n religiosa de Heine.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>2. Notas traductor.<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>1. De la traducci\u00f3n francesa (1964).<\/u><\/p>\n<p>[\u201cpor encima de sus cabezas cuelga un negro cuadro de honor con los nombres de destacados conciudadanos\u201d(p.250)] En la traducci\u00f3n francesa -dirigida por el propio Heine- se vierte interpretativamente este punto como sigue: \u201cconcitoyens distingu\u00e9s par des banqueroutes frauduleuses\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>2. Cr\u00edtica de Wolfgang Menzel (1964).<\/u><\/p>\n<p>En su cr\u00edtica de las <i>Memorias del Se\u00f1or de Schnabelewopski<\/i>, el amigo y posterior denunciante de Heine, Wolfgang Menzel, notaba como defecto fundamental de esta pieza, cuya \u201ccomicidad\u201d alababa en general, el exceso de subjetivismo y de referencia personal. Afirma Menzel en su cr\u00edtica que \u201cla posteridad\u201d condenar\u00eda ese rasgo. Hoy, empero, el lector conceder\u00e1 sin duda m\u00e1s autenticidad y relevancia hist\u00f3rica a desarrollos tan \u201csubjetivos\u201d, personales y verdaderamente reales como el que aqu\u00ed concluye [\u201cYo, que s\u00e9 todo eso, muero de las terribles angustias y de las espantosas dulzuras de nuestro tiempo\u201d, p.294] que a los chistes de la narraci\u00f3n objetiva acerca de las costumbres holandesas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. <i>Ob<\/i>., p. 240. 2.1. <i>Ibid<\/i>, p.250, n.5 2.2.<i> Ibid<\/i>, p.294, n.9.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>IV. <i>Noches florentinas<\/i><\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>1. Presentaci\u00f3n<\/u><\/p>\n<p>Publicadas por vez primera durante la primavera de 1836 en el <i>Morgenblatt de <\/i>Stuttgart, y luego en el vol. III de <i>El Sal\u00f3n <\/i>en el verano de 1837. Este volumen <i>de El Sal\u00f3n <\/i>conten\u00eda adem\u00e1s los <i>Esp\u00edritus elementales. <\/i>El pr\u00f3logo contra Menzel, escrito para todo el volumen, fue eliminado por la censura -como m\u00e1s tarde el volumen entero, a pesar de su car\u00e1cter apol\u00edtico-, y se public\u00f3 a continuaci\u00f3n por separado con el t\u00edtulo<b> <\/b>\u201cContra el denunciante\u201d. Haciendo aparecer un trabajo con su firma en el momento en que<b> <\/b>\u00e9sta quedaba prohibida, Heine, como se desprende de su carta a su<b> <\/b>editor Campe de 6-VI-1836, quer\u00eda que el p\u00fablico perdiera el temor a la censura. Para conseguir la publicaci\u00f3n y hacer \u201cperder la cara\u201d a dicha censura ofreci\u00f3 un volumen sin problemas: \u201cestoy satisfecho de mi libro, aunque<b> <\/b>ha perdido mucho con la eliminaci\u00f3n de lo pol\u00edtico y religioso\u201d (carta citada). En carta a Lewald (3-V-1836) hab\u00eda descrito Heine concisamente su estado de \u00e1nimo en los a\u00f1os de represi\u00f3n subsiguientes a la prohibici\u00f3n de sus escritos por la Dieta Federal (10-XII-1835): \u201cPor esta segunda <i>Noche Florentina<b> <\/b><\/i>ver\u00e1 usted seguramente que, caso necesario, si se me proh\u00edben la religi\u00f3n y la pol\u00edtica puedo ganarme la vida escribiendo cuentos. Dicho sea sinceramente, la cosa no me har\u00eda mucha gracia. Me divierto poco con este trabajo. Pero en malos tiempos hay que saber hacer de todo\u201d. Pese a la intenci\u00f3n apol\u00edtica de las<b> <\/b><i>Noches Florentinas, <\/i>cada una de ellas contiene unas<b> <\/b>p\u00e1ginas valiosas de visi\u00f3n de la realidad social por un artista verdadero: la extraordinaria reviviscencia del concierto de Paganini la primera noche, y la impresi\u00f3n de la incipiente sociedad maquinista inglesa la segunda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>2. Notas traductor.<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2.1. Johann Peter Lyser fue, efectivamente, un amigo hamburgu\u00e9s de Heine.<\/p>\n<p>2.2. [Eugene Renduel]. Este importante editor rom\u00e1ntico public\u00f3 la primera edici\u00f3n francesa de Heine.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. <i>Ob<\/i>., p. 310. 2.1. Ibid, p.330, n.2. 2.2. <i>Ibid<\/i>, p.352, n.3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>V. <i>Memorias<\/i><\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>1. Presentaci\u00f3n<\/u><\/p>\n<p>Con las<i> Memorias <\/i>se cierra el dram\u00e1tico ciclo de la narrativa de Heine de un<b> <\/b>modo verdaderamente simb\u00f3lico del narrador fallido. La primera menci\u00f3n de las <i>Memorias <b> <\/b><\/i>se encuentra en una carta del a\u00f1o 1823. Durante toda su vida trabaj\u00f3 el poeta en ellas, dispuesto a convertirlas en la pieza m\u00e1s valiosa de su obra. Su propio desarrollo personal -\u201dla transfiguraci\u00f3n\u201d de su vida \u201cen la Idea\u201d-, los ambientes conocidos, incluso \u201cla cuna de la posteridad\u201d, ten\u00edan que presentarse en sus p\u00e1ginas a los lectores futuros. En 1840 escribe que el libro -\u201del libro que propiamente se espera de m\u00ed\u201d- abarca ya cuatro vol\u00famenes. Pero en las <i>Memorias<\/i> se refleja del modo m\u00e1s tangible la tr\u00e1gica crisis de la ambig\u00fcedad del artista revolucionario frenado a la vez por la endeblez de su teor\u00eda y por los lazos que siempre le unen a su familia de banqueros: muerto el t\u00edo Salom\u00f3n de Hamburgo, el jefe de la casa de banco Heine, su heredero Karl consigue de su primo el poeta, a cambio de la continuaci\u00f3n del pago de la pensi\u00f3n que le pagaba el difunto, la promesa escrita de que en las <i>Memorias<\/i> no se referir\u00e1 a asuntos familiares. Dada la importancia de la familia del banquero, la condici\u00f3n supon\u00eda la destrucci\u00f3n de todo lo referente a Hamburgo. A esa capitulaci\u00f3n particular se suma poco despu\u00e9s la capitulaci\u00f3n general del esp\u00edritu de Heine ante la enfermedad y la revoluci\u00f3n de febrero de 1848. Su cambio de ideas religiosas y sociales le decide a quemar \u201cas\u00ed la mitad\u201d de las <i>Memorias.<\/i> En 1854 se pone de nuevo al trabajo de reconstrucci\u00f3n de las mismas, \u201ccon hero\u00edsmo\u201d seg\u00fan su propia expresi\u00f3n. Escribe, en efecto, acostado, con l\u00e1piz y con grandes caracteres, a causa del p\u00e9simo estado de los ojos, en las grandes hojas de folio que vio Meissner. Pero de esa reconstrucci\u00f3n no queda m\u00e1s que el mazo de p\u00e1ginas siguientes. Aun en ese texto mutilado -y abundante en falsedades, seg\u00fan un\u00e1nime opini\u00f3n de la cr\u00edtica- han intervenido los familiares del poeta, como se se\u00f1alar\u00e1 en las notas siguientes, y la familia es con toda probabilidad responsable tambi\u00e9n de la destrucci\u00f3n de lo que quedara de la versi\u00f3n primitiva luego de destruida \u201ccasi la mitad\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>2. Notas traductor<\/u><\/p>\n<p>1. [p.383]. Falta el texto inicial, destruido por el hermano de Heine, Maximilian.<\/p>\n<p>2. [\u201cy al abandonar tras tanto fiasco la direcci\u00f3n de mi vida lament\u00f3, como ya hemos visto&#8230;\u201d, p.390]. Alusi\u00f3n a un texto destruido por Maximilian Heine.<\/p>\n<p>3. Heine, que evidentemente cita de memoria, se equivoca. Del que habla mucho Goethe -en <i>Poes\u00eda y verdad<\/i>&#8211; es de su abuelo materno. El sastre fue el paterno.<\/p>\n<p>4. [\u201c\u00bfqui\u00e9n no recuerda ante esto las palabras del honrado Yago en <i>Otelo<\/i>, cuando dice al enamorado Rodrigo: Take monney in your pocket!\u201d]. Otra cita de memoria: <i>Put money in the purse<\/i> (Acto I, 3).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1.<i>Ob<\/i><b>.<\/b>, p. 380. 2.1.<i>Ibid <\/i>, p.383, n.2. 2.2. <i>Ibid<\/i>, p.390, n.3. 2.3. <i>Ibid<\/i>, p.405, n.4. 2.4. <i>Ibid<\/i>, p.430, n. 6.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>VI. <i>La escuela rom\u00e1ntica<\/i><\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>1. Presentaci\u00f3n<\/u><\/p>\n<p>Escrito a fines de 1832 y principios de 1833. El texto alem\u00e1n fue presentado primero en dos vol\u00famenes (marzo y julio de 1833) en Par\u00eds, con el t\u00edtulo de <i>Contribuci\u00f3n a la historia de la literatura moderna alemana<\/i>. El texto aqu\u00ed traducido es el de la reimpresi\u00f3n ampliada de 1835, ofrecido por Elster en su edici\u00f3n cr\u00edtica, con todos los fragmentos que suprimi\u00f3 la censura. H\u00fcffer prob\u00f3 en 1885 (<i>Deutsche Rundschau,<\/i> [Una visi\u00f3n global alemana] vol. XLIII, pp. 139 ss.) que la redacci\u00f3n original del estudio fue en lengua alemana, contra la afirmaci\u00f3n del propio Heine en su pr\u00f3logo a la edici\u00f3n parisiense de 1833 y en el pr\u00f3logo a la aqu\u00ed traducida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>2. Notas traductor<\/u>.<\/p>\n<p>1. [\u201cLa traducci\u00f3n de Shakespeare [&#8230;] no estaba destinada m\u00e1s que a cubrir objetivos pol\u00e9micos que ser\u00eda demasiado largo discutir aqu\u00ed\u201d, p.470].Sustancialmente, seg\u00fan opina Heine en su escrito \u201cMuchachas y mujeres en Shakespeare\u201d, la \u201capoteosis de Shakespeare deb\u00eda servir indirectamente para rebajar a Schiller.<\/p>\n<p>2. <i>Gem\u00fct<\/i> es alma, coraz\u00f3n, la facultad an\u00edmica a la vez afectiva y receptiva.<\/p>\n<p>3. Menzel, primero amigo de Heine -el cual rese\u00f1\u00f3 su estudio acerca de la literatura germana-, es el posterior denunciante de la Joven Alemania.<\/p>\n<p>4. Michel, un campesino un tanto est\u00fapido, con el gorro de dormir siempre puesto, es la personificaci\u00f3n caricaturesca del pueblo alem\u00e1n.<\/p>\n<p>5. Como parece indicar, l\u00edneas atr\u00e1s, la alusi\u00f3n al valor literario del t\u00edtulo de conde, Heine est\u00e1 pensando probablemente en su pol\u00e9mica con el conde Platen (1828).<\/p>\n<p>6. [\u201cel se\u00f1or August Wilhelm Schlegel se retir\u00f3 a la pagoda de Brahma\u201d, p.485]. A partir de 1818, nombrado profesor en la Universidad de Bonn -reci\u00e9n fundada-, A.W.Schlegel se dedic\u00f3 a estudios de literatura hind\u00fa. Heine le conoci\u00f3 precisamente en Bonn, donde empez\u00f3 su vida de estudiante.<\/p>\n<p>7. [\u201cSe trata del mismo Fausto que invent\u00f3 la imprenta\u201d, p.500]. Como ya se indic\u00f3, esta falsa identificaci\u00f3n se basa efectivamente en una leyenda popular en Alemania hasta el siglo pasado. Pero, como resume Elster, \u201cno puede dudarse de que la saga de Faust se basa en una persona real que vivi\u00f3 a principios del siglo XVI\u201d.<\/p>\n<p>8. [\u201corganizar un homenaje p\u00fablico a Schiller para ofender a Goethe\u201d, p.504]. Tanto Schiller como Goethe -cuyas relaciones eran bastante mejores que las de sus partidarios- obstaculizaron el barroco espect\u00e1culo en que deb\u00eda consistir aquel homenaje.<\/p>\n<p>9. Heine recibi\u00f3 en Italia la noticia de la enfermedad de su padre, y la de su muerte cuando se hallaba camino del Norte.<\/p>\n<p>10. [\u201cLudwig Achim von Arnim naci\u00f3 en 1781 en Berl\u00edn y muri\u00f3 en el invierno de 1831\u201d, p.565]. Corrijo los err\u00f3neos datos ofrecidos por Heine en la edici\u00f3n b\u00e1sica aqu\u00ed traducida.<\/p>\n<p>11. Tieck, que era un gran recitador, ten\u00eda, efectivamente, la costumbre de recitar sus piezas ante sus amigos, invitados frecuentemente a esas sesiones.<\/p>\n<p>12. [\u201cNo, el se\u00f1or Cousin ha respetado siempre en la filosof\u00eda alemana el s\u00e9ptimo mandamiento&#8230;\u201d, p.616]. Corregido el error de Heine, que escribe por lapsus \u201csexto mandamiento\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. <i>Obras<\/i>, p. 448. 2.1. <i>Ibidem<\/i>, p.470, n.7. 2.2. <i>Ibid<\/i>, p.472, n.11. 2.3. <i>Ibid<\/i>, p.481, n .13. 2.4.<i> Ibid<\/i>, p.483, n.14. 2.5. <i>Ibid<\/i>, p.484, n.15. 2.6. <i>Ibid,<\/i> p.485, n.16. 2.7. <i>Ibid<\/i>, p.500, n.18. 2.8. <i>Ibid<\/i>, p.504, n.19. 2.9.<i>Ibid,<\/i> p.550, n. 24. 2.10. <i>Ibid<\/i>, p.565, n.27. 2.11. <i>Ibid<\/i>, p.582, n.30. 2.12. <i>Ibid<\/i>, p. 616, n.31.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>VII. <i>Contribuci\u00f3n a la historia de la religi\u00f3n y de la filosof\u00eda en Alemania<\/i>.<\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>1. Presentaci\u00f3n<\/u><\/p>\n<p>Este estudio apareci\u00f3 por vez primera en el 2\u00ba volumen de <i>El Sal\u00f3n,<\/i> a fines de enero de 1835. La afirmaci\u00f3n de Heine seg\u00fan la cual el texto de esa edici\u00f3n estaba gravemente mutilado por razones pol\u00edticas queda bien documentada, pues aun cuando un a\u00f1o antes, anunciando a su hermano Maximilian el manuscrito, escrib\u00eda que, no quer\u00eda \u201cpublicar nada pol\u00edtico (aunque he escrito mucho), ni quiero publicar sino libros mansos en este per\u00edodo de reacci\u00f3n\u201d (carta del 2-IV-1834), el hecho es que apenas conocido el texto alem\u00e1n el poeta protesta en carta a su editor Campe: \u201cEn absoluto tengo la mala fama de demagogo: he dado a los gobiernos pruebas de mi moderaci\u00f3n, y en un libro filos\u00f3fico pod\u00eda sin duda permitirme unas cuantas<i><b> <\/b>boutades<\/i> revolucionarias \u201c (carta del 18-III-1835). Lo que, en cambio, no resulta nada convincente es la tesis de Heine del segundo pr\u00f3logo, tendente a hacer creer que el libro era sobre todo pol\u00edtico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>2. Notas traductor (1964).<\/u><\/p>\n<p>1. [Samson]. Un c\u00e9lebre verdugo de los tiempos de la revoluci\u00f3n francesa.<\/p>\n<p>2. \u201cHomousios\u201d(griego) = de la misma sustancia o esencia. T\u00e9rmino que designa el problema trinitario y cristol\u00f3gico de la consustancialidad del Hijo con el Padre.<\/p>\n<p>3. [Cerintho]. Gn\u00f3stico cristiano de principios del siglo II<\/p>\n<p>4. La narraci\u00f3n procede del libro \u201cFe popular y sagas heroicas de la Edad Media alemana\u201d (<i>Des deutschen Mittelalters Volksglauben und Heroensagen<\/i>), 2 vols, Berl\u00edn, 1815, de Dobeneck, libro que sirvi\u00f3 tambi\u00e9n a Heine para sus exposiciones mitol\u00f3gicas de \u201cEsp\u00edritus elementales\u201d (<i>Elementargeister<\/i>). La interpretaci\u00f3n hist\u00f3rico-cultural es toda del poeta. El final est\u00e1 tambi\u00e9n modificado por \u00e9l (en la leyenda, el ruise\u00f1or contesta al exorcismo diciendo que es el alma de un condenado en espera del Juicio Final).<\/p>\n<p>5. [Bosco] C\u00e9lebre prestidigitador italiano de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>6. [\u201c\u00bfCrees que porque t\u00fa seas virtuoso no va a haber en esta tierra agradable tartas ni dulces vinos espumosos?\u201d]. El texto de Shakespeare &#8211;<i>C\u00f3mo gust\u00e9is<\/i>, acto II, escena 3\u00aa- dice propiamente: <i>Dost thou think, because thou arte virtuous, there shall be no more cakes and ale?.<\/i><\/p>\n<p><i>7<\/i>. Las citas de Fichte, como m\u00e1s tarde las de Goethe, presentan algunas variantes sin importancia, que corregimos, aunque una vez traducidos los textos apenas si tienen relevancia.<\/p>\n<p>8. [\u201cA pesar de lo notable que es, no puedo decidirme a comunicar esa carta en lengua francesa\u201d, p.751]. Se recuerda al lector que el presente texto castellano no est\u00e1 traducido de la edici\u00f3n francesa, sino de la versi\u00f3n alemana del propio Heine.<\/p>\n<p>9 Los embajadores revolucionarios franceses Roberjot y Bonnier fueron asesinados por h\u00fasares alemanes, y, seg\u00fan se cree, por orden del gobierno de Austria, el 28 de abril de 1799.<\/p>\n<p>10. [\u201cHace poco he visto la buhardilla donde muri\u00f3 el ciudadano Georg Foster\u201d]. Jacobo de Maguncia, llegado a Par\u00eds con una embajada, declarado proscrito por el Sacro Romano Imperio, y muerto en Par\u00eds en 1794 a los cuarenta a\u00f1os de edad.<\/p>\n<p>11. El patriotismo panalem\u00e1n era, en efecto, perseguido como revolucionario en la Alemania de la \u00e9poca, dividida en numerosos reinos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1.<i>Ob<\/i>., p. 620. 2.1. <i>Ibidem<\/i>, p.635, n.9. 2.2.<i> Ibid<\/i>, p.636, n.15. 2.3.<i>Ibid<\/i>, p.638, n.17. 2.4.<i>Ibid<\/i>, p. 642, n.18. 2.5 <i>Ibid<\/i>, p.665, n.22. 2.6. <i>Ibid<\/i>, p.701, n. 29. 2.7.<i>Ibid<\/i>, p.749, n. 34. 2.8. <i>Ibid<\/i>, p.751, n. 35. 2.9. <i>Ibid<\/i>, p.762, n. 36. 2.10. <i>Ibid,<\/i> p.765, n. 40. 2.11. <i>Ibid<\/i>, p.766, n. 41.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>VIII. <i>Ludwig B\u00f6rne.<\/i><\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>1. Documento importante (1964).<\/u><\/p>\n<p>Aparecido a fines de julio de 1840. Este escrito, documento importante para la historia espiritual -moral, pol\u00edtica e ideol\u00f3gica- de Heine, ha sido objeto de consideraci\u00f3n en el pr\u00f3logo a este volumen [\u201cHeine, la consciencia vencida\u201d].<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>2. Notas de traductor (1964).<\/u><\/p>\n<p>1. [Rahel] Rahel Varnhagen von Ense, esposa del cr\u00edtico goethiano [Varnhagen von Ense].<\/p>\n<p>2. [\u201cun pante\u00edsta de alegre observancia\u201d]. Elster piensa que Heine alude aqu\u00ed a si mismo.<\/p>\n<p>3. El concepto aqu\u00ed vertido por \u201cgru\u00f1ir\u201d da la idea de \u201calem\u00e1n hablado por hebreos\u201d.<\/p>\n<p>4. [\u201cCre\u00eda que era una vaca con cuernos de oro\u201d, p.806]. Esta imaginaci\u00f3n se basa en un juego de palabras con el l\u00e9xico alem\u00e1n: Bula de Oro = Goldene Bulle; Bulle = bula y toro. El ni\u00f1o entend\u00eda, en vez de Bula de Oro, Tor [a] de Oro.<\/p>\n<p>5. Heine tuvo bastante trato con el jefe de la rama parisina de la casa Rothschild.<\/p>\n<p>6. Heine se convirti\u00f3 al protestantismo cuando a\u00fan pensaba en emprender una carrera jur\u00eddica o comercial (Cfr. Introducci\u00f3n).<\/p>\n<p>7. Seg\u00fan cuenta Laube, el amigo al que Heine dedic\u00f3 el <i>Rabino de Bacharach<\/i>, la primera versi\u00f3n de B\u00f6rne no conten\u00eda este libro segundo, compuesto de cartas, escritas anteriormente. Laube da poca importancia al a\u00f1adido, que le parece de poca monta comparado con lo mucho que \u00e9l, Laube, insisti\u00f3 cerca del poeta para que alterara esencialmente el sentido general del libro contra B\u00f6rne. La inserci\u00f3n de estas cartas tiene, sin embargo, como se ha indicado en la Introducci\u00f3n, verdadera importancia. Con ellas Heine desea evidentemente probar dos cosas: que sus discrepancias ideol\u00f3gicas con B\u00f6rne se basan en pensamientos formulados ya en 1830 (en estas cartas desde Helgoland), y que el objeto de su pol\u00e9mica en el <i>B\u00f6rne<\/i> no es s\u00f3lo el personaje, sino tambi\u00e9n una determinada ideolog\u00eda revolucionaria, el \u201cultraliberalismo nazareno\u201d.<\/p>\n<p>8. [\u201c\u00bfAcaso deb\u00edamos hacer mercanc\u00eda de la virginidad de nuestra hermana?\u201d, p.828]. Traducci\u00f3n del mismo paso (G\u00e9nesis, 34,31) por N\u00e1car-Colunga (<i>Sagrada Biblia<\/i>, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1947): \u201cEllos le respondieron: \u2018\u00bfY hab\u00eda de ser tratada nuestra hermana como una prostituta?\u2019 \u201c.<\/p>\n<p>9. Heine cita de memoria estos versos de la 2\u00aa estrofa de \u201cLa Campana\u201d [de Schiller] que dicen propiamente: <i>Teme al esclavo que rompe las cadenas \/ No tiembles ante el hombre libre<\/i>.<\/p>\n<p>10. Polichinela es personificaci\u00f3n del pueblo napolitano. Paddy, del irland\u00e9s.<\/p>\n<p>11. \u201cUn pobre perro\u201d es locuci\u00f3n que significa aproximadamente \u201cun infeliz\u201d.<\/p>\n<p>12. [\u201cPrefiero mil veces al est\u00fapido mozo von Raumer&#8230;\u201d, p.855]. Friedrich Ludwig Georg von Raumer, historiador, autor de la <i>Geschichte der Hozenzollern und ihrer<\/i> [Historia de los Hozenzollern y de sus tiempos], miembro de la censura, que dimiti\u00f3 de este cargo por su tendencia moderada.<\/p>\n<p>13. [\u201c&#8230;en la liberada Grecia, se instituye ahora la servidumbre alemana\u201d, p.862]. Ot\u00f3n de Baviera, segundo hijo del rey Luis de Baviera, ocup\u00f3 el trono de Grecia en 1833.<\/p>\n<p>14. \u201c[S\u00ed, es terrible que el rey de Baviera, ese peque\u00f1o tirano y p\u00e9simo poeta&#8230;\u201d, p.862]. Heine escribi\u00f3 en los \u201cAnales franco-alemanes\u201d de Marx y Ruge un \u201cElogio\u201d burlesco al rey Luis y a sus poes\u00edas.<\/p>\n<p>15. Sturm und Drang es el nombre del movimiento literario prerrom\u00e1ntico alem\u00e1n contrario al neoclasicismo (clasicismo, en terminolog\u00eda hist\u00f3rico-literaria alemana).<\/p>\n<p>Schiller y Goethe tienen su per\u00edodo Sturm und Drang. La expresi\u00f3n misma procede de un drama de Klinger. Sturm und Drang significa \u201cTormenta y af\u00e1n\u201d.<\/p>\n<p>16. [\u201cPues viene de la boca de un hombre cuyo coraz\u00f3n palpit\u00f3 muy tempranamente por Polonia\u201d, p.873]. En 1822 escribi\u00f3 Heine su memoria \u201cDe Polonia\u201d, que apareci\u00f3 en el <i>Gesellschafter<\/i> en enero de 1823.<\/p>\n<p>17. [\u201cLa \u201cAsamblea popular\u201d alemana en Par\u00eds no fue en sus comienzos sino una filial de la Asociaci\u00f3n de la Prensa de Zweibr\u00fccken\u201d]. Zweibr\u00fccken fue el centro de los revolucionarios del Palatinado.<\/p>\n<p>18. [\u201c&#8230;me habr\u00eda dejado encarcelar tranquilamente como el valiente Wirth y los dem\u00e1s\u201d, p.881]. Wirth, como Siebenpfeiffer, fue encarcelado a ra\u00edz del acto de Hambach.<\/p>\n<p>19. \u201cWelsch\u201d palabra que designa en general a los latinos, y especialmente a los franceses (en Alemania) y a los italianos (en Austria), tiene significaci\u00f3n despectiva, como la expresi\u00f3n \u201cboche\u201d usada por los franceses para designar a los alemanes.<\/p>\n<p>20. [\u201cPara decir verdad: yo ve\u00eda en la casa de B\u00f6rne una inmoralidad que me repugnaba\u201d, p.892]. En una carta al Dr. Wertheim de 22.XII.1845, reproducida poco despu\u00e9s por la \u201cGaceta Renana\u201d de Augsburgo, Heine se retracta de esta p\u00e1gina poco gloriosa: \u201cYa entonces [cuando se bati\u00f3 con el esposo de Madame Wohl, el Dr. Strauss] estaba yo firmemente convencido de que las impertinencias de que soy culpable hacia esa dama se basaban en hip\u00f3tesis absolutamente err\u00f3neas e infundadas\u201d.<\/p>\n<p>21 [\u201c(&#8230;) cuando una tarde de finales de oto\u00f1o recib\u00ed la noticia de que B\u00f6rne hab\u00eda muerto\u201d, p.898]. La frase, como no sea lapsus de Heine, es dif\u00edcil de entender, pues B\u00f6rne muri\u00f3 el 12 de febrero de 1837.<\/p>\n<p>22. [\u201cPor lo que a m\u00ed hace, aunque casi al mismo tiempo que \u00e9l publiqu\u00e9 yo tambi\u00e9n un escrito contra Menzel\u201d, p.903]. El pr\u00f3logo al II volumen del <i>Sal\u00f3n<\/i> (1837), luego titulado \u201cSobre el denunciante\u201d.<\/p>\n<p>23 [\u201cHasta le divert\u00eda que sus enemigos, dada la pureza de su vida&#8230;\u201d, p.918]. Este descuido de Heine es relevante para juzgar de sus anteriores afirmaciones acerca de B\u00f6rne y el matrimonio Strauss.<\/p>\n<p>24. [\u201cEse texto de mi libro \u201cDe l\u00b4Allemagne\u201d (que falta en la edici\u00f3n alemana)&#8230;\u201d, p.925]. Falta en la primera edici\u00f3n alemana, pero no en al segunda, de 1852 (<i>Contribuci\u00f3n a la historia de la religi\u00f3n y la filosof\u00eda en Alemania<\/i>), que es la traducida en este volumen.<\/p>\n<p>25. [\u201cy en el rey de Baviera a uno de los pr\u00edncipes m\u00e1s nobles e inteligentes que jam\u00e1s hayan adornado un trono&#8230;\u201d, p.936]. Cfr. nota 30. Pero durante su estancia anterior en Munich, Heine parece haber tenido deseos de entrar en buenas relaciones con la corte b\u00e1vara.<\/p>\n<p>26. [\u201c&#8230;peque\u00f1as bestezuelas venenosas que acaso procedan de Egipto\u201d, p.944]. Posible alusi\u00f3n a la propia ascendencia jud\u00eda.<\/p>\n<p>27. [HH: \u201cPor de pronto, cay\u00f3 en el c\u00edrculo insensato como centro del cual pod\u00eda considerarse al c\u00e9lebre librero F.\u201d, p.863]. Elster cree probable que se trate del librero de Stuttgart Frankh, el cual tuvo un lugar destacado en el asalto al cuerpo de guardia de Konstable de Francfort, desesperado acto revolucionario al que m\u00e1s adelante se refiere Heine.<\/p>\n<p>28. Masmann, personaje al que Heine mortific\u00f3 durante toda su vida con la burlesca tesis de que (siendo fil\u00f3logo) no sab\u00eda lat\u00edn.<\/p>\n<p>29. [Sopa Rumford]. Esta sopa, c\u00e9lebre en Alemania, era un rancho de ingredientes baratos, y recibi\u00f3 el nombre del conde Rumford, Benjamin Thompson, americano al servicio de Baviera, cuyo ej\u00e9rcito reorganiz\u00f3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. <i>Ob<\/i>, p.786. 2.1. <i>Ibid<\/i>, p.789, n.3. 2.2. <i>Ibid<\/i>, p.798, n.6. 2.3. <i>Ibid<\/i>, p.804, n.7. 2.4.<i> Ibid<\/i>, p.806, n.8. 2.5.<i>Ibid<\/i>, p.813, n.10. 2.6. <i>Ibid<\/i>, p.819-820, n.13. 2.7.<i>Ibid<\/i>, p.828, n.16. 2.8. <i>Ibid<\/i>, p.838, n.22. 2.9. <i>Ibid<\/i>, p.846, n.23. 2.10. <i>Ibid<\/i>, p.849, n.25. 2.11<i>Ibid<\/i>, p.855, n.27. 2.12. <i>Ibid<\/i>., p.862, n.29. 2.13. <i>Ibid<\/i>, p.862, n.20. 2.14. <i>Ibid<\/i>, p.870, n.34. 2.15. <i>Ibid<\/i>, p.873, n.36. 2.16.<i>Ibid<\/i>, p.875, n.37. 2.17.<i>Ibid<\/i>, p.881, n.38. 2.18.<i>Ibid,<\/i> p.885, n.40. 2.19.<i>Ibid<\/i>, p.892, n.41. 2.20. <i>Ibid<\/i>, p.898, n.42. 2.21. <i>Ibid<\/i>, p.903, n.43. 2.22. <i>Ibid<\/i>, p.918,n.49. 2.23. <i>Ibid<\/i>, p.925, n. 50. 2.24. <i>Ibid<\/i>, p.936, n.55. 2.25. <i>Ibid<\/i>, p.944, n. 56. 2.26. <i>Ibid<\/i>, p.863, n.31. 2.27.<i> Ibid<\/i>, p. 884, n.39. 2.28.<i> Ibid<\/i>, p.946, n.58.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>IX. <i>Los dioses en el exilio<\/i><\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>1. Tenso esfuerzo pros\u00edstico<\/u><\/p>\n<p>Inicialmente elaborado en la \u00e9poca de los <i>Esp\u00edritus elementales <\/i>(1836), este texto apareci\u00f3 como art\u00edculo, en franc\u00e9s, en la<b> <\/b><i>Revue des deux Mondes<\/i> [Revista de los dos mundos](1853); poco despu\u00e9s se imprimi\u00f3 en Alemania una traducci\u00f3n no autorizada. El texto alem\u00e1n -original: el franc\u00e9s era traducci\u00f3n- se public\u00f3 en el n\u00ba 18 (30-IV-1853) de los <i>Bl\u00e4tter f\u00fcr litterarische Unterhaltung<\/i><b> <\/b>[Hojas de entretenimiento literario]. El texto definitivo (con el t\u00edtulo definitivo) apareci\u00f3 en el primer volumen de las<i> Vermischte Schriften <\/i>[Escritos varios] en octubre de 1854 (Hamburgo, Campe). Aparte de dar testimonio de lo seriamente que interes\u00f3 a Heine el tema mitol\u00f3gico, en relaci\u00f3n con su juvenil doctrina del \u201chelenismo\u201d, <i>Los dioses en el exilio,<b> <\/b><\/i>como las <i>Confesiones<\/i> y otras piezas de su<b> <\/b>\u00faltimo per\u00edodo, muestran un tenso esfuerzo pros\u00edstico, un intento de dejar sentada su calidad de prosista en obras que Heine cre\u00eda que iban a ser las \u00faltimas de su<b> <\/b>vida -y que casi lo fueron. Presentando una de las piezas de este per\u00edodo a su editor -el recuerdo a<b> <\/b><i>Ludwig Marcus-, <\/i>escrib\u00eda Heine: \u201cCuando vaya usted a leerlo, pida antes a su mujer un coj\u00edn y l\u00e9alo de rodillas, porque no tendr\u00e1 usted todos los d\u00edas ocasi\u00f3n de adorar un estilo tan bueno. Con alegr\u00eda he comprobado que toda la segunda parte es digna de adoraci\u00f3n desde el punto de vista estil\u00edstico.\u201d De todos los <i>Escritos varios<\/i> estaba Heine satisfecho en ese sentido, considerando que constitu\u00edan algo as\u00ed corno la consumaci\u00f3n y creaci\u00f3n a la vez de una buena \u201cprosa public\u00edstica\u201d alemana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>2. Notas de traductor<\/u><\/p>\n<p>1. [\u201cEn \u00e9stas vuelvo a hablar, en efecto, otra vez de la transformaci\u00f3n en demonios que han sufrido las divinidades grecorromanas al conseguir el cristianismo el dominio del mundo\u201d, p.953]. Heine se refiere especialmente a los <i>Esp\u00edritus elementales<\/i> y a la <i>Contribuci\u00f3n a la historia de la religi\u00f3n y de la filosof\u00eda en Alemania<\/i>.<\/p>\n<p>2. [\u201cy ya de ni\u00f1o result\u00f3 un peque\u00f1o Kalmonius\u201d, p.968]. Kalmonius era un jud\u00edo de la corte de Federico el Grande. Heine llamaba as\u00ed al pariente de Lassalle que se encarg\u00f3 -con poqu\u00edsimo \u00e9xito- de utilizar en la bolsa el dinero del poeta.<\/p>\n<p>3. [\u201cy con esto terminamos aqu\u00ed la primera secci\u00f3n de nuestra historia de los dioses en el exilio\u201d, p.979]. \u201cPrimera secci\u00f3n\u201d es burla del estilo hist\u00f3rico-cient\u00edfico. El trabajo termina aqu\u00ed. En la edici\u00f3n francesa, Heine hab\u00eda dicho lo mismo pero menos petulantemente&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1.<b> <\/b><i>Ob<\/i>., p. 952. 2.1.<i> Ibid<\/i>, p.953, n.2. 2.2. <i>Ibid<\/i>, p.968, n.3. 2.3. Ibid, p. 979<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>X. <i>Confesiones<\/i><\/u><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>1. Presentaci\u00f3n<\/u><\/p>\n<p>Escritas en 1854. La traducci\u00f3n francesa, del propio Heine, apareci\u00f3 en septiembre de 1854 en la <i>Revue des deux mondes<\/i> y tuvo un gran \u00e9xito. Igual que <i>Los dioses en el exilio,<\/i> fueron objeto de una traducci\u00f3n ilegal al alem\u00e1n, a partir del texto de la <i>Revue des deux mondes;<\/i> Heine se refiere a ello en el pr\u00f3logo. El poeta dio mucha importancia literaria a las <i>Confesiones<\/i>, como a toda su producci\u00f3n \u00faltima (cfr. nota 1 a <i>Los dioses en el exilio<\/i>), y consideraba que este texto pod\u00eda permitir una mejor comprensi\u00f3n de la unidad de su obra y de su vida. Las <i>Memorias<\/i>, tambi\u00e9n traducidas en este volumen, est\u00e1n escritas poco despu\u00e9s.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>2. Notas de traductor<\/u><\/p>\n<p>1. [\u201cno me propongo discutir con detalle el caso concreto en que estoy pensando\u201d, p.983]. <i>Los dioses en el exilio<\/i> o las <i>Confesiones<\/i> mismas.<\/p>\n<p>2. [\u201cSi me pusiera a hacer, seg\u00fan el estilo etnogr\u00e1fico de Leporello\u201d, p.984]. El personaje del Don Juan de Mozart.<\/p>\n<p>3. [\u201cDi a mi libro el mismo t\u00edtulo bajo el cual trat\u00f3 el mismo objeto madame de Sta\u00ebl, y por cierto que lo hice con intenci\u00f3n pol\u00e9mica; p.990]. Tambi\u00e9n en la versi\u00f3n alemana &#8211;<i>Contribuci\u00f3n a la historia de la religi\u00f3n y de la filosof\u00eda en Alemania<\/i>&#8211; se aprecia la intenci\u00f3n pol\u00e9mica, aunque no en el t\u00edtulo.<\/p>\n<p>4. Con lo de que la condesa Ida de Hahn-Hahn s\u00f3lo tiene un ojo, Heine alude a la conversi\u00f3n de esta escritora antigua simpatizante de los dem\u00f3cratas de la \u201cJoven Alemania\u201d, al catolicismo. Esta manera de mantener antipat\u00edas personales en un escrito como \u00e9ste, en el que, seg\u00fan se ver\u00e1 p\u00e1ginas adelante, Heine condena su anterior pol\u00e9mica anticat\u00f3lica, es caracter\u00edstica de las <i>Confesiones.<\/i><\/p>\n<p>5. [\u201cAbraham, hijo de Thaer\u201d, p.998]. Error, por la com\u00fan graf\u00eda judeo-alemana Therach.<\/p>\n<p>6. El bar\u00f3n Ferdinand von Eckstein, nacido en Copenhague y convertido al catolicismo, fue comisario de polic\u00eda en Marsella durante la reacci\u00f3n borb\u00f3nica, luego funcionario de polic\u00eda en Par\u00eds, y editor-fundador de \u201cLe catholique\u201d. La revoluci\u00f3n de Julio le alej\u00f3 de la administraci\u00f3n francesa.<\/p>\n<p>7. [\u201c(&#8230;) y sufr\u00ed mucho, y cuando el sol de la Revoluci\u00f3n de Julio se levant\u00f3 en Francia, empezaba a estar muy cansado y necesitaba reponerme un poco, p.1000]. Las \u201cCartas desde Helgoland\u201d, incluidas en el \u201cLudwig B\u00f6rne\u201d (p\u00e1gs.819 y ss. de este volumen), documentan esta afirmaci\u00f3n aparentemente humor\u00edstica. En general, la frecuente posibilidad de documentar con hechos o textos frases que a primera vista parecen meras bromas insinceras suele complicar la interpretaci\u00f3n del pensamiento y la personalidad de Heine.<\/p>\n<p>8. [Victor] Bohain es, en efecto, el fundador de un peri\u00f3dico parisiense a\u00fan hoy influyente: <i>Le Figaro<\/i>.<\/p>\n<p>9 \u201cGimnasio\u201d equivale a nuestro \u201dinstituto de segunda ense\u00f1anza\u201d. Por lo dem\u00e1s, tambi\u00e9n el nombre de \u201cLiceo\u201d es griego; as\u00ed se llamaba, por su situaci\u00f3n, la instituci\u00f3n fundada por Arist\u00f3teles en Atenas.<\/p>\n<p>10. En los <i>Escritos varios<\/i> segu\u00eda a <i>Las Confesiones<\/i> una colecci\u00f3n de poes\u00edas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1.<i>Ob<\/i>., p. 982. 2.1. <i>Ibid<\/i>, p.983, n.2. 2.2. <i>Ibid<\/i>, p.984, n. 3. 2.3. <i>Ibid<\/i>, p.990, n. 5 2.4.<i>Ibidem<\/i>, pp. 994-995, n.6. 2.5. <i>Ibid<\/i>, p.998, n. 7. 2.6. <i>Ibid<\/i>, p.998, n.8. 2.7. <i>Ibid<\/i>, p.1000, n.10. 2.8. <i>Ibid<\/i>, p.1007, n.11. 2.9.<i> Ibid<\/i>, p.1038, n. 21. 2.10. <i>Ibid,<\/i> p.1046, n. 22.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>7. <i>Poemas. <\/i>Presentaci\u00f3n de una antolog\u00eda de Feliu Formosa<i>.<\/i><\/u><\/p>\n<p>Uno puede decidir por motivos bastante variados que va a pasar un rato leyendo versos de Heinrich Heine: inter\u00e9s por la historia literaria, inter\u00e9s por la poes\u00eda alemana, inter\u00e9s por la curiosa colocaci\u00f3n de Heine en la vida pol\u00edtica de su \u00e9poca, inter\u00e9s por la presencia simult\u00e1nea y complicada en su obra de motivos y elementos t\u00edpicos del romanticismo alem\u00e1n y mociones y factores muy corrosivos de \u00e9l, y otros intereses parecidos. Lo que no parece probable es que el motivo sea el gusto primario, la satisfacci\u00f3n directa.<\/p>\n<p>No es que la poes\u00eda de Heine no haya tenido cola. Por el contrario, ha tenido incluso una extra\u00f1a capacidad de influir, despertar y sembrar por todas sus vertientes: el suspiro de B\u00e9cquer no es ajeno a la influencia del<i> Libro de canciones<\/i> de Heine; la cr\u00edtica y el sarcasmo epigram\u00e1ticos cultivados por Tucholsky o por Brecht se remontan tambi\u00e9n al poeta; y hasta el mismo chirriar entre motivaciones id\u00edlicas y motivaciones cr\u00edticas o sarc\u00e1sticas reaparece, con conciencia de su tradici\u00f3n, en poetas contempor\u00e1neos como Peter R\u00fchmkorf o Hans-Magnus Enzensberger.<\/p>\n<p>Pero creo que, a pesar de eso, Heine est\u00e1 lejos de ser un cl\u00e1sico; su poes\u00eda lleva puesta fecha de un modo a la vez visible y decisivo, no como lleva fecha la del cl\u00e1sico: dif\u00edcilmente se orienta o descansa en ella el que la lee desde lejos. No digo con eso que sea imposible disfrutar leyendo versos de Heine hoy. Lo que pienso es que el disfrute requiere una lectura muy oblicua, mediada por la predisposici\u00f3n a contemplar, como dijo Heine, los bosques de encinas de hoy en la bellota de la poes\u00eda de ayer.<\/p>\n<p>Desde ese punto de vista, lo m\u00e1s conmovedor de la poes\u00eda de Heine es su frecuente fracaso. El fracaso se debe la vacilaci\u00f3n y se manifiesta en incoherencias, complicaciones no buscadas inicialmente, contradicciones llamativas entre unos poemas y otros escritos casi al mismo tiempo. Ahora bien: un lector de hoy puede identificarse bastante con el fracaso, porque la vacilaci\u00f3n a que se debe es una problematizaci\u00f3n, primero, de la l\u00edrica, despu\u00e9s de toda literatura y, finalmente, del arte en general. Esa problematizaci\u00f3n lo ha sido a sabiendas: est\u00e1 expresada tambi\u00e9n en las prosas cr\u00edticas y ensay\u00edsticas de Heine. Pero incluso cuando se considera s\u00f3lo su poes\u00eda, salta a la vista que Heine ha sido uno de los descubridores de la crisis del arte: su manera burlesca de reconocer el fracaso de los intentos po\u00e9ticos una vez realizados, su introducci\u00f3n de un realismo cr\u00edtico en la l\u00edrica con una lengua prosaizante y hasta distanciadora son ejemplos de las manifestaciones po\u00e9ticas de su descubrimiento.<\/p>\n<p>Y en esto est\u00e1 la posibilidad de disfrutar leyendo versos de Heine: en que la consciencia cr\u00edtica y autocr\u00edtica es en ellos po\u00e9tica, en absoluto pedante o fabul\u00edstica. En los versos de Heine la poes\u00eda revela su crisis; a la inversa, la crisis de la poes\u00eda es, en los versos de Heine, poes\u00eda. La gratificaci\u00f3n que da su lectura es ambigua y disfrutar con ella quiz\u00e1 sea masoquista. Pero as\u00ed es la cosa.<\/p>\n<p>La antolog\u00eda que ha compuesto Feliu Formosa ordena los poemas cronol\u00f3gicamente. Prescinde de las dos grandes composiciones \u00e9picas de 1842 y 1844 (<i>Atta Troll,<b> <\/b>Deutschland<\/i>) por no fragmentarlas; y renuncia a dar muestras de los poemas largos y tristemente malos de los \u00faltimos tiempos de la larga agon\u00eda de Heine. La p\u00e9rdida de informaci\u00f3n que as\u00ed sufrir\u00eda el lector se compensa -creo que muy bien- con las piezas seleccionadas de los <i>Poemas del tiempo<\/i> (por lo que hace a la d\u00e9cada de 1840) y con algunos \u201cPoemas de 1853 y 1854\u201d y del \u201cAp\u00e9ndice\u201d (por lo que hace a la \u00faltima fase de la vida de Heine).<\/p>\n<p>7. Pr\u00f3logo a H. Heine,<i> Poemas<\/i>. Lumen (EL Bardo), Barcelona, 1976. Selecci\u00f3n y traducci\u00f3n de Feliu Formosa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Nota SLA<\/u>:<\/p>\n<p>En la voz \u201cKarl Marx\u201d (ahora en: <i>Sobre Marx y marxismo<\/i>, Barcelona, Icaria, 1983, pp. 293-294) que escribi\u00f3 para la enciclopedia Salvat, Sacrist\u00e1n incorporaba este poema de Heine:<\/p>\n<p>\u201c[\u2026] El esquema de Lenin recoge con \u00fatil simplificaci\u00f3n los elementos principales del marxismo completo en cuanto \u201cteor\u00eda\u201d. Tambi\u00e9n es cierto que en 1843-1844 la necesidad m\u00e1s urgente de Marx era enriquecer su conocimiento cient\u00edfico de la sociedad. \u201cA nadie le ha sido jam\u00e1s \u00fatil la ignorancia\u201d, escrib\u00eda Marx muchos a\u00f1os despu\u00e9s a Pawel Annenkow. Pero habr\u00eda que a\u00f1adir una fuente m\u00e1s a estas tres que Lenin indica en el marxismo tem\u00e1ticamente completo. Esta cuarta fuente -primera en importancia y segunda (tras la filosof\u00eda) en la biograf\u00eda de Marx- es el movimiento obrero, ya perceptible no s\u00f3lo en Francia -donde lo era con nitidez desde 1830 aproximadamente-, sino tambi\u00e9n en la atrasada Alemania: <i>en 1844 precisamente <\/i>se alz\u00f3 por vez primera como tal un destacamento de la clase obrera industrial alemana. La insurrecci\u00f3n de los obreros textiles de Silesia debi\u00f3 confirmar a Marx la verdad de su primer esquema te\u00f3rico revolucionario: hay una clase que encarna toda la miseria de la alienaci\u00f3n del trabajo; esta clase es la de los modernos trabajadores asalariados, el proletariado. \u00c9sta es la energ\u00eda transformadora de la sociedad moderna, el principal motor fisiol\u00f3gico que mueve la \u201canatom\u00eda de la sociedad\u201d.<\/p>\n<p>La <i>Gaceta Alemana de Bruselas, <\/i>revista dirigida por Marx, dedic\u00f3 mucho espacio a la insurrecci\u00f3n de los tejedores silesios. Incluso para comentarla en verso, con el siguiente canto de Heinrich Heine, uno de los poetas amigos de Karl Marx:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Los tejedores<\/i><\/p>\n<p>Sin l\u00e1grima en el ce\u00f1o duro<\/p>\n<p>Est\u00e1n junto al telar y aprietan los dientes:<\/p>\n<p>Alemania, tejemos tu sudario,<\/p>\n<p>Y en \u00e9l la triple maldici\u00f3n.<\/p>\n<p>Tejemos, tejemos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Maldito el \u00eddolo al que impetramos<\/p>\n<p>En fr\u00edos de invierno y angustias de hambre,<\/p>\n<p>En vano cre\u00edmos y le miramos,<\/p>\n<p>Nos ha vendido, nos ha enga\u00f1ado.<\/p>\n<p>Tejemos, tejemos.<\/p>\n<p>Maldito el rey, el rey de los ricos,<\/p>\n<p>Que no abland\u00f3 nuestra miseria,<\/p>\n<p>Que nos arranca lo que sudamos,<\/p>\n<p>Que como perros nos manda matar.<\/p>\n<p>Tejemos, tejemos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Maldita sea la patria falsa,<\/p>\n<p>Para nosotros humillaci\u00f3n,<\/p>\n<p>Siega temprana de toda flor,<\/p>\n<p>Fest\u00edn podrido de los gusanos.<\/p>\n<p>Tejemos, tejemos<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cruje el telar, la lanzadera vuela,<\/p>\n<p>Siempre tejemos, de d\u00eda y de noche,<\/p>\n<p>Vieja Alemania, es tu sudario,<\/p>\n<p>Y en \u00e9l la triple maldici\u00f3n.<\/p>\n<p>Tejemos, tejemos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>21<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><P>Mi querido amigo:<\/P><P> Aprovecho el paso del portador de estas l&iacute;neas, el se&ntilde;or Annenkow, un ruso sumamente amable y culto, para hacerle llegar mis mejores saludos.<\/P><P> Hace algunos d&iacute;as cay&oacute; casualmente en mis  manos un peque&ntilde;o libelo difamatorio contra usted: cartas p&oacute;stumas de B&ouml;rne. Jam&aacute;s le hubiese considerado tan insulso, mezquino y absurdo como cuanto puede leerse all&iacute; en letras de molde &iexcl;Y qu&eacute; m&iacute;seros disparates hay en el ap&eacute;ndice de Gutzskow, etc&eacute;tera! Escribir&eacute; en alguna revista alemana una cr&iacute;tica detallada de su libro relativo a B&ouml;rne. Dif&iacute;cilmente pueda hallarse en ning&uacute;n per&iacute;odo de la literatura un tratamiento m&aacute;s torpe que el que ha experimentado este libro en manos de los asnos cristiano-germ&aacute;nicos, aunque no hay ning&uacute;n per&iacute;odo alem&aacute;n que est&eacute; exacto de torpeza.<\/P><P> Si usted tiene a&uacute;n algo de &ldquo;especial&rdquo; que comunicarme acerca de su trabajo, h&aacute;galo r&aacute;pidamente.<\/P><P>\t\t\tSu,<\/P><P>\t\t\t\tK. 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