{"id":7718,"date":"2020-05-24T05:00:53","date_gmt":"2020-05-24T04:00:53","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=7718"},"modified":"2020-05-26T16:37:08","modified_gmt":"2020-05-26T15:37:08","slug":"gramsci-y-la-filosofia-de-la-praxis-1967","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=7718","title":{"rendered":"Gramsci y la filosof\u00eda de la praxis (1967)"},"content":{"rendered":"<p>Karel Kos\u00edk present\u00f3 \u00abGramsci y la filosof\u00eda de la praxis\u00bb en la Convenci\u00f3n Internacional de Estudios Gramscianos que se celebr\u00f3 en Cagliari en abril de 1967. No era la primera vez que viajaba desde Checoslovaquia a Italia, ni tampoco su primer abordaje de la filosof\u00eda del sardo. Para el Instituto Gramsci, por ejemplo, hab\u00eda intervenido en otra convenci\u00f3n en Roma, tres a\u00f1os antes, con una ponencia que se titular\u00eda \u00abLa dial\u00e9ctica de la moral y la moral de la dial\u00e9ctica\u00bb. Y anteriormente en <i>Dial\u00e9ctica de lo concreto<\/i>, considerado su mayor trabajo, Kos\u00edk ya hab\u00eda mostrado una interiorizaci\u00f3n de la obra de Gramsci, que citaba en italiano.<\/p>\n<p>Precisamente, el presente texto desarrolla algunas de las reflexiones apuntadas en esa obra sobre uno de sus conceptos centrales, el de<i> praxis<\/i>, y precisa en qu\u00e9 sentido puede ser punto de partida para una <i>filosof\u00eda de la praxis<\/i>, tal y como Gramsci denominara el pensamiento de Marx.<\/p>\n<p>En las primeras l\u00edneas, Kos\u00edk problematiza el sentido de estas nociones en relaci\u00f3n a debates de \u00e9poca en el seno del marxismo (de los que tambi\u00e9n particip\u00f3 la Teor\u00eda cr\u00edtica de la Escuela de Frankfurt), que m\u00e1s adelante llama \u00abvulgarizaciones\u00bb, determinaciones petrificadas y fijas. Seg\u00fan Kos\u00edk, para estas la <i>praxis<\/i> se equiparar\u00eda a la actividad intencional, al sentido pr\u00e1ctico, a la objetividad y al trabajo, y determinar\u00eda, respectivamente, los \u00e1mbitos de la pasividad, la teor\u00eda, la subjetividad y el juego, a los que se contrapondr\u00eda. Kos\u00edk deja pacientemente que cada una se exprese y desarrolle en el texto, hasta que todas colapsan por su unilateralidad y sus fallas explicativas.<\/p>\n<p>Entonces, Kos\u00edk procede a mostrar su propia comprensi\u00f3n de la cuesti\u00f3n. Por un lado, nos propone una determinaci\u00f3n \u00abpositiva\u00bb de la praxis, concebida no meramente de forma distinta a las criticadas, sino precisamente como la realizaci\u00f3n de la unidad tanto de los pares opuestos mencionados como \u00abdel hombre y del mundo\u00bb, es decir, como la estructura hist\u00f3rica en la cual surgen, se desarrollan e interpenetran necesariamente; praxis como la realizaci\u00f3n, en su producci\u00f3n y reproducci\u00f3n, del hombre y de la misma realidad; praxis como totalidad concreta. Por otro lado, nos expone la <i>filosof\u00eda de la praxis<\/i> no como un saber que naciera de forma ajena a la pr\u00e1ctica, y que se opusiera a ella (con intenci\u00f3n de ilustrarla sobre su particular modo de existir o de guiarla exteriormente), pero tampoco como un saber que rechazara como simplemente falsos esos u otros saberes, fuera o dentro de la tradici\u00f3n marxista. La <i>filosof\u00eda de la praxis<\/i> es precisamente la idealizaci\u00f3n que capta la praxis en devenir como el fundamento de lo real, y que concibe todos los saberes, incluido el suyo, como su determinaci\u00f3n. Al reproducir la praxis en todos sus planos y dimensiones, contribuye a separarla de sus manifestaciones fijadoras y petrificantes -integr\u00e1ndolas y super\u00e1ndolas-, a abrirla y transformarse en libertad.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/praxis.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-7724\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/praxis-182x300.png\" alt=\"\" width=\"182\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/praxis-182x300.png 182w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/praxis.png 316w\" sizes=\"auto, (max-width: 182px) 100vw, 182px\" \/><\/a><\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">Gramsci y la filosof\u00eda de la praxis (1967)<\/h2>\n<p>Gramsci intervino de una manera original en la discusi\u00f3n que tuvo lugar entre los marxistas en los a\u00f1os veinte y treinta. Las cuestiones en torno a las que gir\u00f3 esta discusi\u00f3n fueron, en resumen, las siguientes: \u00bfEs la materia o la praxis el punto de partida del marxismo? \u00bfEs el pensamiento de Marx una filosof\u00eda o bien una teor\u00eda cr\u00edtica de la sociedad? Ni el sentido ni el desarrollo de esta pol\u00e9mica han sido, hasta el presente, suficientemente esclarecidos, y es por esto que no se ha podido apreciar en su justo valor el aporte y el car\u00e1cter espec\u00edfico de los participantes, que son Luk\u00e1cs, Korsch, Bujarin, Deborin, Marcuse, Horkheimer o Gramsci. En lo que concierne a Gramsci, parece que su denominaci\u00f3n del marxismo,\u00a0<em>filosof\u00eda de la praxis<\/em>, se ha considerado sobre todo como una designaci\u00f3n ocasional, dictada por circunstancias exteriores y contingentes, y no como un rasgo profundo del pensamiento de Marx. Esta conjetura parece corroborada por el hecho de que la filosof\u00eda de la praxis no ha planteado, hasta ahora, problemas. Es tambi\u00e9n el motivo por el que carecemos de claridad en cuanto al\u00a0<em>sentido de la praxis<\/em>\u00a0y no sabemos muy bien qu\u00e9 quiere decir esta filosof\u00eda de la praxis. Y dado que la praxis, en tanto que <strong>punto de partida<\/strong> del pensamiento filos\u00f3fico, no se ha convertido en un problema, su uso ordinario se mueve en el \u00e1mbito de las ideas sin respuesta y unilaterales, las verdades obvias y triviales, y esto, a su vez, plantea dudas sobre la posibilidad de una base filos\u00f3fica formada por datos tan vagos y superficiales.<\/p>\n<p>De acuerdo con este uso desprovisto de sentido cr\u00edtico se entiende por praxis, en primer lugar, la actividad intencional, as\u00ed como la superioridad de la actividad sobre la pasividad; en segundo lugar, el sentido pr\u00e1ctico y su prioridad ante la teor\u00eda y el razonamiento te\u00f3rico; en tercer lugar, la objetividad y su car\u00e1cter determinante en comparaci\u00f3n con la subjetividad y la interioridad; en cuarto lugar, el trabajo y su seriedad diferenciados de la frivolidad del juego y de la gratuidad de la risa. Se identifica la filosof\u00eda de la praxis con la filosof\u00eda del trabajo, de la objetividad, de la actividad y del sentido pr\u00e1ctico. Sin embargo, esta determinaci\u00f3n de la praxis se vuelve problem\u00e1tica en el momento en que debe explicarse el paso de lo sustancial a lo accesorio, de lo determinante a lo determinado, y all\u00ed donde se debe mostrar c\u00f3mo cada uno de estos cuatro momentos abarca o produce o determina su contraparte derivada, de qu\u00e9 manera la teor\u00eda puede resultar de la pr\u00e1ctica, c\u00f3mo la espontaneidad y la pasividad pueden resultar de la actividad intencional, c\u00f3mo pueden deducirse la subjetividad y la interioridad de la objetividad y la exterioridad, y, en fin, de qu\u00e9 manera pueden determinarse el juego y la risa a partir del trabajo. Si uno pone la pr\u00e1ctica contra la teor\u00eda, como lo sustancial contra lo accesorio, se enfrenta antes que nada a la cuesti\u00f3n de d\u00f3nde est\u00e1 la\u00a0<em>fuente\u00a0<\/em>de esta duplicaci\u00f3n, as\u00ed como a la cuesti\u00f3n de si puede verse en la pr\u00e1ctica el origen activo que ha engendrado a su lado y contra s\u00ed la teor\u00eda. Al desdoblar as\u00ed la realidad entre la pr\u00e1ctica y la teor\u00eda, uno se cree ante la ilusi\u00f3n de que la pr\u00e1ctica representa una cosa original, mientras que en realidad ella es derivada tanto como su contraparte, la teor\u00eda. El mundo pr\u00e1ctico o el mundo del sentido pr\u00e1ctico que el uso desprovisto de cr\u00edtica confunde con la praxis y su realidad, se construye y traza de acuerdo con el esquema: conviene \u2013 no conviene a alguna cosa, funciona \u2013 no funciona, est\u00e1 disponible \u2013 no est\u00e1 disponible. Al rechazar lo que no conviene a nada, lo que no funciona, lo que no est\u00e1 disponible, la conciencia pr\u00e1ctica no se da cuenta de que al diferenciar y determinar la realidad se encuentra en el proceso de determinarse ella misma. Eso que ella pone contra ella misma en tanto que accesorio e insignificante (la contemplaci\u00f3n, el juicio, la teor\u00eda) no es el producto de su movimiento, sino el atrincheramiento, el l\u00edmite de su realidad\u00a0<em>propia<\/em>. Tanto el uso pr\u00e1ctico de las cosas como el movimiento dentro de la realidad, seg\u00fan el esquema de la conveniencia, de la utilidad, del funcionamiento, presupone siempre la comprensi\u00f3n de la realidad y, por consiguiente, implica la consciencia en tanto que condici\u00f3n de la pr\u00e1ctica. Eso que el sentido pr\u00e1ctico pone contra s\u00ed mismo como derivado y como producto, contra lo cual se define y se determina, en comparaci\u00f3n con lo que justifica su prioridad y originalidad, todo eso no es en realidad sino una cierta forma de su momento constitutivo. La pr\u00e1ctica se fundamenta en un cierto conocimiento y visi\u00f3n, y, en consecuencia, es una conciencia interesada, y es \u00fanicamente a causa de eso que esta conciencia pr\u00e1ctica e interesada puede devenir una conciencia pura, es decir, contemplaci\u00f3n y teor\u00eda. La unidad de la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica, a menudo predicada pero raramente meditada, significa pues esencialmente esto: toda pr\u00e1ctica es posible solo en conexi\u00f3n con el conocimiento, la comprensi\u00f3n, la conciencia y a partir de ella puede desarrollarse la teor\u00eda como un modo de comprensi\u00f3n, y toda teor\u00eda est\u00e1 condicionada por una conciencia comprometida, es decir, por no-teor\u00eda.<\/p>\n<p>En segundo lugar, la pr\u00e1ctica es caracterizada por la acci\u00f3n intencional y se toma por un especial descubrimiento la determinaci\u00f3n del hombre como un ser agente y activo. No obstante, esta caracter\u00edstica comporta ya, como su contraparte pol\u00e9mica, lo\u00a0<em>contrario\u00a0<\/em>de la acci\u00f3n intencional, es decir, la pasividad; lo contrario de la acci\u00f3n, por tanto la quietud, el reposo, el sue\u00f1o, la imaginaci\u00f3n; lo contrario del acto, por tanto la ociosidad, la palabra, etc. Cuando, en estas consideraciones, se destaca la importancia de la acci\u00f3n intencional, de la actividad, del acto, se entiende por ello que la actividad supera la pasividad, que el acto es superior a la palabra, que la actividad es m\u00e1s importante que la ociosidad. Porque se priva a la palabra de su independencia y porque la lengua no tiene otra importancia que la de mejorar la actividad, porque no se ve en la imaginaci\u00f3n y el sue\u00f1o sino interrupciones necesarias y superfluas de la actividad intencional, y porque no se toma lo contrario de la actividad intencional \u2013la quietud, la espontaneidad, etc.\u2013 por otra cosa que por el medio de un fin, se modifica el sentido de la actividad preferente y privilegiada, de la acci\u00f3n, del acto, de suerte que\u00a0<em>pierden su sentido humano<\/em>\u00a0y son subordinadas al modelo de un funcionamiento t\u00e9cnico. Al aislar la actividad de su ant\u00edpoda o al rechazar y devaluar esta, se deval\u00faa la actividad misma, se la transforma en activismo, sus esfuerzos se vuelven, propiamente, pasividad, ella pierde su libertad y su espontaneidad.<\/p>\n<p>En tercer lugar, en la concepci\u00f3n de la praxis indicada m\u00e1s arriba, se ponen de relieve la objetivaci\u00f3n y la exterioridad que tienen por su ant\u00edpoda la subjetividad desnuda, la interioridad. Por esta determinaci\u00f3n se quiere decir que el hombre est\u00e1 determinado por las circunstancias y condiciones, y, al mismo tiempo, dentro de una intenci\u00f3n pol\u00e9mica contra el idealismo, se enfatiza el car\u00e1cter objetivo de la actividad humana. Pero esta concepci\u00f3n de la pr\u00e1ctica se mueve, sin ser consciente de su v\u00ednculo con el pasado, dentro de una cierta tradici\u00f3n de pensamiento, que afirma que la realidad objetiva es superior a la realidad, se prefiere al mismo tiempo el objeto al sujeto, la materia a la consciencia, la exterioridad a la interioridad.<\/p>\n<p>En cuarto lugar, se identifica la praxis con el trabajo y se caracteriza el hombre como el animal que produce instrumentos. Si se deja de lado la idea dudosa que explica el hombre a partir de la animalidad y la instrumentalidad, se encuentra ante todo ante la cuesti\u00f3n de en qu\u00e9 sentido y con qu\u00e9 riesgo el trabajo puede convertirse en el punto de partida de las consideraciones sobre la realidad humana. Me parece que este punto de partida no puede ser defendido a costa de una reducci\u00f3n de la realidad humana toda entera al trabajo, de manera que todos los modos de la existencia humana aparezcan como modificaciones del trabajo, o bien deben tenerse por perif\u00e9ricos y secundarios todos los dominios de la realidad humana que no puedan reducirse al trabajo o explicar a partir del trabajo. Es por lo tanto completamente natural que, de acuerdo con esta concepci\u00f3n, el juego en su relaci\u00f3n con el trabajo no aparezca sino como juego puro, es decir, como un fen\u00f3meno secundario, y que la risa, en comparaci\u00f3n con la producci\u00f3n de instrumentos, sea solo una cantidad despreciable.<\/p>\n<p>Al examinar las cuatro determinaciones de la praxis como un todo y en su conjunto, se constata que cada una de ellas se encuentra unilateralmente petrificada y fija, que cada una de ellas pone\u00a0 <strong>contra\u00a0<\/strong> s\u00ed misma su propia limitaci\u00f3n en tanto que contraparte que ella trata de dominar o explicar como algo secundario y derivado. Pero por esto mismo cada una de sus determinaciones est\u00e1 ligada a su contraparte, es decir, a lo secundario y lo accesorio, y no puede existir m\u00e1s que al producir y reproducir lo contrario y su propio l\u00edmite como condici\u00f3n necesaria de su existencia.<\/p>\n<p>Por lo tanto, si de esta exposici\u00f3n cr\u00edtica se desprende que la praxis, en tanto que punto de partida de una filosof\u00eda de la praxis, no puede ser identificada ni con el sentido pr\u00e1ctico, ni con la actividad intencional, ni con la objetividad o la objetivaci\u00f3n, ni con el trabajo, la cuesti\u00f3n que surge es qu\u00e9 es la praxis y cu\u00e1l es su determinaci\u00f3n\u00a0 <strong>positiva<\/strong>, entonces est\u00e1 justificado preguntarse, si la comprensi\u00f3n unilateral e insuficiente de la praxis, indicada m\u00e1s arriba, es debida a un razonamiento defectuoso, a errores contingentes, o bien si se trata de una relaci\u00f3n interior con la naturaleza misma de la praxis.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la concepci\u00f3n vulgar de la praxis, el hombre es un ser pr\u00e1ctico, un ser activo, un ser trabajador, un ser objetivador. Ahora bien, \u00bfquiere decirse por eso que el hombre no\u00a0 <strong>es\u00a0<\/strong> sino <strong>eso y nada m\u00e1s<\/strong>? O bien podemos decir que el hombre es un ser activo\u00a0 y\u00a0 <strong>alguna cosa m\u00e1s<\/strong>, un ser pr\u00e1ctico\u00a0 <strong>y alguna cosa m\u00e1s<\/strong>, etc., de suerte que la pr\u00e1ctica constituye la determinaci\u00f3n fundamental, la caracter\u00edstica que define al hombre en \u00faltima instancia (tal es el giro caracter\u00edstico cuyo significado permanece hasta ahora sin explorar) y que admite como <em>complemento<\/em> todo aquello que no entra en el dominio de la pr\u00e1ctica, de la actividad, de la objetivaci\u00f3n y del trabajo. Seg\u00fan esta concepci\u00f3n la realidad humana transcurre y se desarrolla como una relaci\u00f3n de lo sustancial y fundamental por un lado (del sentido pr\u00e1ctico de la actividad, de la exterioridad, del trabajo) y de lo complementario por otro, siendo tal la naturaleza de los dos t\u00e9rminos que act\u00faa y puede actuar en una relaci\u00f3n simple y lineal de lo determinante a lo determinado, de lo importante a lo derivado.<\/p>\n<p>Ahora bien, se une la praxis, tal y como la entendemos en este momento, a la filosof\u00eda y este v\u00ednculo no significa ni una filosof\u00eda pr\u00e1ctica (por diferencia de una filosof\u00eda te\u00f3rica), ni una filosof\u00eda de la acci\u00f3n pr\u00e1ctica. La praxis no puede ser comprendida de una manera adecuada si no se considera a la luz de la filosof\u00eda, lo que, en este contexto, significa: si no se comprende c\u00f3mo y en qu\u00e9 la pr\u00e1ctica en tanto que punto de partida de la filosof\u00eda reacciona a otras filosof\u00edas y <strong>supera<\/strong> sus puntos de vista, y c\u00f3mo motiva la <strong>nueva<\/strong> filosof\u00eda. De forma esquem\u00e1tica podr\u00eda decirse: la filosof\u00eda de la praxis supera el dualismo del pensamiento cartesiano al concebir el ser como devenir, es decir como la realizaci\u00f3n de la unidad del hombre y del mundo, y al interpretar el sujeto pensante (res cogitans) as\u00ed como la materia o la extensi\u00f3n (res extensa) como\u00a0 <strong>abstracciones<\/strong> de esta realidad primera. La filosof\u00eda de la praxis supera la insuficiencia del pensamiento antiguo y adjudica a la creaci\u00f3n humana un car\u00e1cter aut\u00e9ntico, de donde se sigue que la presencia del hombre en el mundo no est\u00e1 restringida al esclarecimiento y a la comprensi\u00f3n de esto que existe\u00a0<em>ya<\/em>, sino que al mismo tiempo significa la creaci\u00f3n de lo\u00a0<em>nuevo<\/em>: lo cualitativamente nuevo aparece por intermediaci\u00f3n del hombre. La filosof\u00eda de la praxis supera la deformaci\u00f3n unilateral del pensamiento cientificista y t\u00e9cnico porque comprende la praxis, es decir, la unidad del hombre y del mundo, como la\u00a0<em>verdad en devenir<\/em>, subraya que la praxis sin la verdad y la apertura cae al nivel de la t\u00e9cnica y de la manipulaci\u00f3n. La filosof\u00eda de la praxis supera la mistificaci\u00f3n del idealismo, su reducci\u00f3n del ser a la conciencia y su identificaci\u00f3n del ser y de la comprensi\u00f3n (pensamiento), comprende (o en otros t\u00e9rminos, que expresen la misma problem\u00e1tica bajo otro aspecto: la realidad, la totalidad concreta), como una unidad del hombre y del mundo en v\u00edas de devenir, no comportando esta unidad el engullimiento del hombre por el mundo, ni la disoluci\u00f3n del mundo en la subjetividad humana.<\/p>\n<p>La praxis en la filosof\u00eda de la praxis no significa pues la prioridad del sentido pr\u00e1ctico ante la teor\u00eda, de la acci\u00f3n ante la pasividad, etc., sino la actualizaci\u00f3n de la unidad del hombre y del mundo. No es m\u00e1s que a partir de esta base que se diferencian la teor\u00eda y la acci\u00f3n, la actividad y la pasividad, el trabajo y el juego, la subjetividad y la objetividad, la necesidad y la libertad. La praxis no es un marco vac\u00edo que abarcara todo y se llenara de contenido, es la estructura del devenir que se desarrolla en la relaci\u00f3n hombre-mundo: la praxis es la\u00a0<em>creaci\u00f3n\u00a0<\/em>de un mundo socio-humano, donde la realidad se revela en su realidad y donde, por consiguiente, se actualiza la verdad, es decir, la distinci\u00f3n entre la verdad y la no-verdad, entre lo esclarecido y lo no-esclarecido.<\/p>\n<p>Siendo la praxis el devenir en el cual se realiza la unidad del hombre y del mundo, su estructura se manifiesta necesariamente en la unidad y en la penetraci\u00f3n de la interioridad y de la exterioridad, de la producci\u00f3n y de los productos, de la subjetividad y de la objetividad. La ruptura de esta estructura tiene por consecuencia mistificaciones hist\u00f3ricamente reales del pensamiento, as\u00ed como las formas m\u00e1s diversas de la alienaci\u00f3n y la reificaci\u00f3n que se manifiestan como la supremac\u00eda de los productos sobre los productores o de las circunstancias todopoderosas sobre el individuo impotente, como la abolici\u00f3n ilusoria de la reificaci\u00f3n por una\u00a0<em>interpretaci\u00f3n\u00a0<\/em>radical del mundo, que debe ser complementada por una\u00a0<em>transformaci\u00f3n\u00a0<\/em>radical del mundo, etc. Ahora bien, como la praxis es un devenir hist\u00f3rico, es decir, realizaci\u00f3n hist\u00f3rica de la unidad del hombre y del mundo, esta unidad puede realizarse\u00a0<em>de hecho<\/em>\u00a0como una prioridad del sentido pr\u00e1ctico ante la teor\u00eda, como una preeminencia del utilitarismo y de una venalidad universal ante la belleza y la veracidad, etc. Las posibilidades de estas vulgarizaciones de la praxis, realizadas en el pensamiento as\u00ed como en la realidad hist\u00f3rica, est\u00e1n entonces contenidas en tanto que posibilidades dentro de la estructura misma de la praxis. Ahora bien, la praxis no contiene solo la posibilidad de deformaciones y de degeneraciones, sino tambi\u00e9n la posibilidad de superar cada deformaci\u00f3n, pues la praxis se caracteriza ante todo como creaci\u00f3n de un mundo socio-humano.<\/p>\n<p>[*] Originalmente, el texto pertenec\u00eda a una intervenci\u00f3n de Kos\u00edk en la Convenci\u00f3n Internacional de Estudios Gramscianos (\u00abGramsci y la cultura contempor\u00e1nea\u00bb) celebrada en Cagliari del 23 al 27 de abril de 1967, y ser\u00eda posteriormente publicado en italiano en las\u00a0<em>Atti\u00a0<\/em>del mismo. La traducci\u00f3n al castellano, de Gerard Mar\u00edn Plana, se hace a partir de una versi\u00f3n en franc\u00e9s aparecida en\u00a0<em>Praxis. A Philosophical Journal<\/em>. Edition international. A. 3, N\u00ba 3. P\u00e1gs. 328-332. Disponible on-line en:\u00a0<a href=\"http:\/\/www.marxistsfr.org\/subject\/praxis\/praxis-international\/Praxis%2C%20international%20edition%2C%201967%2C%20no.%203.pdf\">http:\/\/www.marxistsfr.org\/subject\/praxis\/praxis-international\/Praxis%2C%20international%20edition%2C%201967%2C%20no.%203.pdf<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Karel Kos\u00edk present\u00f3 \u00abGramsci y la filosof\u00eda de la praxis\u00bb en la Convenci\u00f3n Internacional de Estudios Gramscianos que se celebr\u00f3<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":6991,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1546,8],"tags":[865,1476],"class_list":["post-7718","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-antonio-gramsci","category-filosofia","tag-antonio-gramsci","tag-karel-kosik"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7718","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7718"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7718\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/6991"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7718"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7718"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7718"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}